Tratado sobre Fuego Cósmico. Primera parte Sección A Los fuegos internos de las envolturas.

Recopilación exclusivamente sin fines de lucro para las Adicciones.
Maestro Djwhal Khul
Alice A. Bailey.
Tratado sobre Fuego Cósmico.

Primera parte

Sección A

Los fuegos internos de las envolturas. 

I. Los tres canales

II. Los elementales del fuego y los devas

Por el significado de la palabra “envoltura” deducirán que pasaremos a  estudiar los fuegos que se manifiestan a través de tales exteriorizaciones o velos de sustancia que envuelven y ocultan la Realidad interna. No nos ocuparemos del tema de las envolturas en los planos superiores, sino de los fuegos que animan a los tres vehículos inferiores, el cuerpo físico en sus dos divisiones (etérico y denso), el cuerpo emocional o astral y la envoltura mental. Con gran frecuencia el estudiante ocasional pasa por alto el hecho de que tanto el cuerpo astral como el mental son materiales, tan ma­teriales en su esfera como el físico denso, y también que la sustan­cia de que están compuestos se halla animada por un triple fuego, lo mismo que el físico.

En el cuerpo físico tenemos los fuegos de la naturaleza inferior (el plano animal), centralizados en la base de la columna verte­bral. Están situados en un punto que tiene, con respecto al cuerpo físico, la misma relación que el Sol físico con el sistema solar. Este punto central de calor irradia en todas direcciones, utilizando la columna vertebral como arteria principal, pero actúa en estrecha relación con ciertos ganglios centrales, dondequiera estén ubica­dos, manteniendo una asociación especial con el bazo.

En el cuerpo etérico, réplica exacta de su contraparte más den­sa, tenemos el órgano del fuego activo o irradiante, que como ya se sabe, es el vehículo del Prana. Su función es almacenar los rayos de luz y calor irradiante que extrae del Sol, transmitiéndolos, por medio del bazo, a todas las partes del cuerpo físico. Por lo tanto, en el futuro, se llegará a reconocer que la columna vertebral y el bazo son de máxima importancia para el bienestar físico del indi­viduo y que, cuando la columna vertebral esté debidamente ajusta­da y alineada y el bazo descongestionado y sano, no tendrá tantas dolencias el cuerpo físico denso. Cuando la hoguera del físico arda intensamente y el combustible del cuerpo (rayos pránicos) se asi­mile adecuadamente, la estructura humana funcionará como es de desear.

Diagrama I

                                                                             

 

La forma en que se fusionan ambos fuegos, fusión que se reali­za totalmente en una persona normal y sana, debería ocupar la atención del médico moderno, quien entonces trataría de eliminar la congestión nerviosa o material, a fin de dejar despejado un ca­nal para que circule el calor interno. Esta fusión, que ahora es un desarrollo natural y común en todo ser humano, en un sistema solar anterior fue signo de realización o de iniciación. Así como en el actual sistema solar la iniciación y la liberación se caracteri­zan por la fusión de los fuegos del cuerpo, de la mente y del Espí­ritu, así también en un ciclo anterior, la realización se caracterizó por la fusión de los fuegos latentes en la materia con los fuegos activos o irradiantes y luego su unión con los fuegos de la mente. En el período anterior, los efectos manifestados de la Llama divina era tan remotos y se hallaban tan profundamente ocultos que casi no se los reconocía, aunque existían en forma imperceptible. Su analogía puede observarse en el reino animal, donde el instinto mantiene en estado latente a la intuición y el Espíritu los influen­cia imperceptiblemente. Sin embargo, todo es parte de un todo divino.

El tema del calor irradiante de los sistemas macro y microcós­mico será tratado más detalladamente en una sección posterior. Aquí trataremos únicamente el fuego interno latente de

a.      el Sol,

b.      el planeta,

c.      el hombre,

d.     el átomo.

Debemos tener en cuenta que en las envolturas astral y mental tenemos la contraparte de los centros ubicados en el cuerpo físico. Estos centros tienen que ver con la materia y su evolución. Podría formularse un enunciado fundamental respecto a los fuegos inter­nos del Sol, de un planeta, del hombre y del átomo:

Existe en el Sol, en el planeta, en el hombre y en el átomo, un punto central de calor y (si se me permite emplear un término tan limitador e inadecuado) una caverna central de fuego o núcleo de calor; este núcleo central llega hasta los limites de su esfera de in­fluencia, su “circulo no se pasa”, por medio de un triple canal.([1])

a. El Sol. Dentro del Sol, en su mismo corazón, existe un mar de fuego o de calor pero no un mar de llamas. Esta es una diferenciación que quizás no tenga significado para algunos. Cons­tituye el centro de la esfera y el punto de calor interno más intenso, pero tiene poca relación con las llamas o gases ardientes (cualquiera sea el término que se emplee), que por lo general se sabe que exis­ten en lo que respecta al Sol. Es el punto de máxima incandescen­cia; la esfera objetiva de fuego no es más que la manifestación de esa combustión interna. Este calor central que se irradia a todo el sistema por medio de un triple canal o a través de sus “Rayos de Acercamiento”, en conjunto nos da una idea de lo que es el “calor del sol”.

1.       Akasha, en sí misma, es materia vitalizada o sustancia ani­mada por el calor latente.

2.      Electricidad, es sustancia de una sola polaridad. energeti­zada por uno de los tres aspectos logoicos. Expresándolo en términos más ocultos, es sustancia que manifiesta la cualidad del Señor cósmico, Su energía.

3.      Rayos de Luz de aspecto pránico, algunos de los cuales comienzan a ser reconocidos por los científicos modernos. Constituyen solamente aspectos del calor latente del Sol cuando se acerca a la Tierra por una determinada línea de menor resistencia.

La expresión “canal o rayo de acercamiento” significa pasar del centro de irradiación solar a la periferia. Todo lo que el canal o rayo encuentre en su trayectoria -por ejemplo los cuerpos planetarios-, será afectado de algún modo por las corrientes akáshi­cas. eléctrica y pránica, pero dichas corrientes constituyen única­mente los fuegos internos del sistema observados desde otro punto de vista del espacio universal, no del solar. Por lo tanto es evidente que el tema del fuego es tan complejo como el de los rayos. Los fuegos internos del sistema solar, al ser considerados desde el án­gulo de un planeta, se convierten en externos e irradiantes, mien­tras que los fuegos internos del planeta afectan al ser humano por irradiación de la misma manera que las emanaciones pránicas de su cuerpo etérico afectan a otro cuerpo físico que también emite irradiaciones. En estos aspectos se ha de comprender que cada uno y todos ellos tienen que ver con la materia o sustancia y no con la mente o Espíritu.

b. El planeta. En las profundidades del corazón de un pla­neta, por ejemplo la Tierra, se encuentran los fuegos internos que ocupan la esfera central o las cavernas que, llenas de fuego incan­descente, hacen posible la vida en el mismo. Los fuegos internos de la Luna se encuentran prácticamente consumidos; en consecuencia sólo brilla por reflejo, pues carece del fuego interno que se combi­ne y fusione con la luz externa. Podrá observarse que los fuegos internos de la Tierra actúan, como en el Sol, por medio de tres ca­nales principales:

1.       La Substancia productiva, o materia del planeta, vitalizada por el calor. Este calor, conjuntamente con la materia, actúan como madre de todo lo que germina y como pro­tectores de todo lo que existe dentro y fuera. Corresponde al Akasha, la materia activa vitalizada del sistema solar que nutre todo como una madre.

2.      Fluido eléctrico, latente en el planeta, aunque poco cono­cido. Quizás se pueda precisar mejor mediante la expresión “magnetismo animal”. Cualidad característica de la atmós­fera de un planeta, o su “círculo no se pasa” eléctrico. Es el polo opuesto del fluido eléctrico solar, y el contacto de ambos y su correcta manipulación constituyen el objetivo -quizás inconsciente- de todo el esfuerzo científico en la actualidad.

3.      La Emanación del planeta que podríamos denominar Prana Planetario. A ella nos referimos cuando hablamos de las cualidades dadoras de salud de la Madre naturaleza, y en ello se funda el médico moderno cuando dice sabia­mente “hay que volver a la naturaleza”. La emanación fluídica de este prana actúa sobre el cuerpo físico, aunque en este caso no lo hace por intermedio del cuerpo etérico. Es absorbida exclusivamente por la piel; los poros son su línea de menor resistencia.

c. El hombre. En la base de la columna vertebral se hallan ocultos los fuegos del sistema humano o fuegos internos del micro­cosmos. El centro está situado allí, y desde éste sus irradiaciones pasan a través de los tres canales que existen en la columna vertebral.

1.       Calor corpóreo. Hay un canal por el cual se irradia el calor que tiene como finalidad calentar la estructura cor­pórea. Este proceso de vitalización de la materia densa del cuerpo tiene su analogía en el akasha del sistema y en la sustancia productiva del planeta.

2.      Reacción nerviosa. Es el fluido tenue y vitalizador que estimula los centros nerviosos y origina la reacción eléc­trica cuando se estable contacto entre los nervios y el ce­rebro. Esto debería estudiarse más detenidamente. Corres­ponde a la electricidad planetaria y a la del sistema.

3.      Emanación pránica. Es la emanación producida por inter­medio del cuerpo etérico, que en el hombre corresponde al prana solar y planetario. Se demuestra principalmente en el aura de salud y nada tiene que ver con las cualidades magnéticas, como generalmente se la interpreta cuando se considera a la personalidad o al hombre como una unidad o ente. Repito esto pues es muy necesario que no haya con­fusión mental entre el magnetismo que es emanación espi­ritual y el magnetismo exclusivamente animal.

Sería conveniente indicar que esta triple manifestación del fue­go se manifiesta similarmente en los cuerpos astral y mental, y tie­ne que ver con la sustancia de dichos cuerpos. Podemos describirlo, en su triple manifestación, como la suma total del fuego esencial o actividad vital del tercer Logos. Se debe tener muy en cuenta que la manifestación del trabajo de los tres Logos es la expresión de la mente de alguna Entidad cósmica. Similarmente, las siete Entidades planetarias, los siete Hombres celestiales, son siete Lo­gos (también Seres cósmicos), quienes forman el Cuerpo del triple Logos. Tenemos por consiguiente:

1.       El Indiferenciado Logos -una Entidad cósmica.

2.      El Logos, triple en manifestación:

a.      El Señor Cósmico de Poder Voluntad.

b.      El Señor Cósmico de Amor Sabiduría.

c.      El Señor Cósmico de Inteligencia Activa.

3.      El triple Logos, séptuple en manifestación, por ejemplo, los siete Logos planetarios.([2]) ([3]), ([4])

 Cada una de estas Entidades cósmicas es, en Su esencial esencia, fuego; cada una se manifiesta como fuego en forma triple. Respecto al tiempo, el Señor Cósmico de Inteligencia Activa, considerado desde el punto de vista de la evolución cósmica, ha evolucionado más que Sus dos Hermanos. Constituye la vida de la materia, el luego latente interno. Es la esencia ígnea que se encuentra en el corazón del Sol, del planeta y de las formas materiales del hombre, y la suma total del Pasado.

El Señor Cósmico de Amor actualmente trata de unirse con Su hermano y, en lo que respecta al tiempo, personifica todo el presente. Es la suma total de todo lo que tiene forma; es Existencia consciente; es el Hijo divino, y Su vida y naturaleza evolucionan de todas las formas. El Señor Cósmico de Voluntad man­tiene oculto el futuro dentro de Sus planes y conciencia. Los tres son hijos de un Padre; los tres son aspectos de UN SOLO Dios, los tres son Espíritu, los tres son Alma y los tres son Rayo, que emanan de un solo centro cósmico. Los tres son sustancia pero, en el pasado, un Señor fue el Hijo mayor; en el presente, otro Señor pasa adelante y en el futuro, otro hará lo mismo. Pero esto sólo sucede en lo que respecta al tiempo. Desde el punto de vista del Eterno Ahora, ninguno es ni más ni menos grande que el otro, porque el último será el primero y el primero, el último. Fuera de la manifestación el tiempo no existe, y fuera de la objetividad no existen estados de conciencia.

El fuego del Espíritu es el fuego esencial del primer Señor de Voluntad, además de ser el fuego del segundo Logos, el de Amor. Estas dos entidades cósmicas se combinan, fusionan y manifiestan como Alma. utilizando la ayuda del tercer Logos a fin de manifes­tarse. Los tres fuegos se combinan y fusionan. En. esta cuarta ron­da y en este cuarto globo de nuestro esquema planetario, los fuegos del tercer Logos de materia inteligente se fusionan parcialmente con los fuegos de la mente cósmica, manifestándose como poder o voluntad y animando al Pensador en todos los planos. La finalidad de Su colaboración es manifestar, en forma perfecta, al Señor Cós­mico de Amor. Debe reflexionarse sobre esto, porque revela un misterio.

La combinación de los tres fuegos, la fusión de los tres rayos y la colaboración de los tres Logos, tienen por objetivo (en la actua­lidad y dentro de este sistema solar) el desarrollo de la Esencia del Señor Cósmico de Amor, la segunda Persona de la trinidad logoica. Al principio no fue así, en el futuro tampoco lo será, pero ahora lo es. Considerados desde el plano mental cósmico, estos Tres constituyen la PERSONALIDAD DEL LOGOS y puede verse que actúan como uno. He aquí el secreto -bien conocido como hecho, aunque no comprendido- del calor excesivo, ocultamente expresado, del cuer­po astral o central de la triple personalidad. Anima y controla al cuerpo físico y sus deseos predominan en la mayoría de los casos; su analogía existe en tiempo y espacio como unión temporaria del espíritu y la materia, los fuegos del amor cósmico y los fuegos de la materia fusionada. Una analogía similar se halla en el aparente calor de este segundo sistema solar.

d. El átomo. Podrá observarse que los fuegos internos del átomo actúan de modo similar, y esto ya está siendo reconocido por la ciencia. Por lo tanto no hay necesidad de elucidarlo.([5])

II. LOS ELEMENTALES DEL FUEGO Y LOS DEVAS

  Será de utilidad considerar brevemente los elementales del fue­go y los devas y tratar la relación que existe entre el Rayo de la Personalidad y el fuego interno del sistema y su triple manifes­tación.

Se conocen ciertos hechos respecto a los espíritus del fuego, si así pueden denominarse. El hecho fundamental que debe acentuarse es que AGNI, el señor del Fuego, rige a los elementales y devas del fuego en los tres planos de la evolución humana, físico, astral y mental; no sólo los rige en este planeta denominado Tierra, sino en los tres planos que corresponden a todo el sistema. Es uno de los siete Hermanos (expresión familiar empleada para los estu­diantes de La Doctrina Secreta), y cada uno de ellos personifica uno de los siete principios, constituyendo en Sí Mismos los siete centros en el cuerpo del Señor Cósmico del Fuego, denominado “Fohat” por H. P. B. Es la ígnea inteligencia activa, base de los fuegos internos del sistema solar. En cada plano rige uno de Ellos, y los tres mayores (los tres se verán siempre, luego los siete, quie­nes con el tiempo se fusionan con los tres primarios) rigen los pla­nos primero, tercero y quinto, o Adi, Atma ([6]) y Manas. Es esencial que recordemos que constituyen, en su tercer aspecto, el fuego de la materia. En su totalidad, estos siete Señores forman la esencia del Señor Cósmico, denominado Fohat en los libros ocultistas.([7])

Similarmente los siete Choanes ([8]) y sus grupos de discípulos forman la esencia o centros del cuerpo de uno de los Hombres celestiales, uno de los Logos planetarios. Estos siete, a su vez, for­man la esencia del Logos.

Cada uno de los siete Señores de Fuego ([9]) se divide en nume­rosos grupos de entes de fuego, desde los Señores de los devas de un plano, descendiendo hasta las pequeñas salamandras de las ho­gueras internas. No nos referimos a las esencias ígneas de los pla­nos superiores en esta etapa de nuestro estudio. Enumeraremos sólo sucintamente algunos de los grupos más conocidos con los cuales se hace contacto en los tres mundos.

1. Plano Físico.

Salamandras, son los diminutos elementales del fuego que al­gunos pueden ver danzando en toda llama, cuidan los fuegos del hogar y de la fábrica. Pertenecen al mismo grupo de los espíritus del fuego que se encuentran en las profundidades de las ígneas entrañas del planeta.

Los espíritus del fuego, latentes en todo foco de calor, son en si mismos la esencia del calor, se los encuentra en el calor de la estructura corpórea, humana o animal, y constituyen similarmente el calor terrestre.

Los Agnichaitas, o espíritus del fuego de grado superior, for­man un vórtice de fuego, y se los ve en gran escala en los volcanes y en los grandes incendios. Se hallan estrechamente vinculados a un grupo de devas aún más importante, quienes forman la envol­tura ígnea del Sol.

 Los elementales pránicos, esas diminutas esencias ígneas que tienen la capacidad de compenetrar la contextura de un cuerpo humano, de un árbol y de todo cuanto se encuentra en los reinos humano, animal y vegetal, y se fusionan con los fuegos de los sis­temas microcósmico.

Ciertos miembros del reino dévico, que pueden ser descritos como animando ciertos grandes rayos de luz, quienes son la esencia de esos rayos. Podríamos enumerar otras formas elementales de vida y grupos de devas, pero los ya citados son suficientes para nuestro propósito.

2. Plano Astral.

Las esencias ígneas de este plano son más difíciles de compren­der, pues aún no tenemos desarrollada la vista para ver dicho pla­no. Constituyen en sí el calor del cuerpo emocional y del cuerpo sensorio. Son de orden inferior mientras se hallan en el sendero del deseo, y de orden superior cuando están en el sendero de la aspiración; entonces el elemental se trasmuta en deva.

Tienen muchos grados y categorías, pero sus nombres no interesan, excepto en un caso. Será importante conocer el nombre que se aplica a los devas del fuego, cuya misión es cuidar los fuegos que más tarde destruirán al cuerpo causal. Debemos recordar que el ascenso del fuego latente en la materia y su fusión con los otros dos fuegos causa destrucción. Estos elementales y devas se deno­minan Agnisuryas, siendo en su totalidad las esencias ígneas de budi, de manera que su manifestación más inferior es el sexto pla­no, el astral.

En este tratado se dará más adelante una detallada y extensa Información sobre estas vidas dévicas


[1] La esencia divina que compenetra el entero universo de millones de sistemas solares, es arrebatada por nuestro Sol y trasmitida, en forma manifestada, a los confines de nuestro sistema solar, a fin de que esta esencia manifestada sea la tierra fértil para el crecimiento, conservación y destrucción de nuestros mundos; esa esencia divina es simplemente el Nadam de Ia filosofía yogui; este Nadam u OM se manifiesta como siete corrientes. Lo inmanifestado se manifiesta o es gestado por las ramifica­ciones subsiguientes. Estas corrientes son las siete vocales y las siete notas. Estas siete vocales y notas han de tener una correlación especial con los siete versículos védicos, pues en el Vishnu Purana, Parasara describe los versículos védicos como cauces de la esencia solar.” Some Thoughts on the Gíta. pag. 74.

[2] Subba Rao, en Esoteric Writings, pág. 20, dice: “Por regla general cuando en la antigua ciencia oculta de la India, se mencionan en cualquier conexión los siete entes, se ha de suponer que esos siete entes vinieron a la existencia procediendo de tres entes primarios y que éstos, a su vez, evolucionaron de un solo ente o mónada. Para dar un ejemplo conocido:

Los siete colores contenidos en el rayo solar se originan en los tres rayos de colores primarios; los tres colores primarios coexisten con los cuatro colores secundarios en el rayo solar. Análogamente, los tres entes prima­rios que trajeron al hombre a la existencia coexisten en él con los cuatro entes secundarios surgidos de las diversas combinaciones de los tres entes  primarios.”

La terminología cristiana los denomina las tres Personas de la Trini­dad y los Siete Espíritus ante el Trono. Compárese con: «Nuestro Dios es un fuego consumidor.” Heb. 12:29.

[3] “Al hablar de este Logos, he dicho ya que es muy posible que fuera Él mismo quien apareció en forma de primer Dhyan Choan o Espíritu pla­netario cuando recomenzó la evolución del hombre, después del último de inactividad en este planeta, como se dice en el libro Budismo Esotérico, de Sinnett, y después de poner en movimiento la corriente evolutiva ­se retiró al plano espiritual que tiene afinidad con Su propia naturaleza; desde entonces ha estado vigilando los intereses de la humanidad y de vez en cuando aparece relacionado a alguna individualidad humana para bien de la raza. Podría considerarse que el Logos representado por Krishna, es de la misma categoría que el Logos que apareció así. Hablando de Sí mismo, Krishna dice, Cap. X, Vers. 6:

“Los siete grandes Rishis, los cuatro Manu precedentes, que partici­pan de mi naturaleza, nacieron de Mi mente; de Ellos brotó (nació) la raza humana y el mundo.”

Habla de los sapta Rishis y de los Manu como sus manasaputras o hijos nacidos de la mente, como pudieran serlo si Él fuera el denominado Prajapati, que apareció en este planeta y comenzó el trabajo de la evo­lución”. The Theosophist, T. VIII, pág. 443.

[4] Debe tenerse en cuenta la clasificación siguiente:

Siete ramales constituyen                     una subraza

Siete subrazas constituyen                   una raza raíz

Siete razas raíces constituyen               un periodo mundial

Siete períodos mundiales constituyen   una ronda

Siete rondas constituyen                       un período de cadena

Siete períodos de cadena constituyen   un esquema planetario

Diez esquemas planetarios constituyen                un sistema solar.

[5] Se ha de recordar que la escala comparativa no interesa, porque la grandeza y la pequeñez son esencialmente relativas. El destino de cada átomo es crear un brahmanda (huevo de brahma). Brahmandas similares, más grandes o más pequeños que el nuestro, unidos, por un Sol, están presentes en todo átomo. Vishvas (grandes sistemas mundiales) existen en un átomo, y átomos existen igualmente en esos vishvas. Éste es el signi­ficado de “los muchos en el uno”; donde veamos el uno deberemos reconocer también los muchos y viceversa. Después de obtener la capacidad y emplearla para crear un brahmanda, el siguiente paso es la creación de un jagat (universo), luego un vishva, después de un maha vishva y así sucesivamente hasta alcanzar el estado de maha vishnu.” Pranava Vada, pág. 94, por Bhagavan Das.

[6] Atma, significa el Yo, Ego, o un centro individualizado, alrededor del cual se agrupan y se ordenan todas las experiencias mundanas en su doble aspecto de subjetivas y objetivas. Es, por así decirlo, uno de los focos de donde emergen los rayos de luz que iluminan las aguas cósmicas, y al cual convergen los rayos devueltos por tales aguas. En los escritos teosóficos, se lo denomina individualidad autoconsciente o Manas superior. Desde este punto de vista, verán que Manas superior es el principio más importante, el eje central de la constitución humana o la verdadera Alma. Es el hilo que deberá sujetar quien quiera conocer la verdad y elevarse sobre su existencia condicionada. Puede objetarse que Atma representa el séptimo principio del septenario teosófico, y que Manas está más abajo en la escala. Pero la verdad es que el séptimo principio constituye el últi­mo estado que puede alcanzar el Yo, después de cruzar el océano de la existencia condicionada o samsara. Some Thoughts On the Gita, pág. 26.

[7] En La Doctrina Secreta se designa a Fohat de varias maneras, a saber:

Fohat, o electricidad, es un Ente.

Constituye el Ente primordial eléctrico   D. S. I, 126-127.

Voluntad                                                 D. S. I, 151.

Amor-Sabiduría                                     D. S. I, 123, 159, 168.

Inteligencia activa                                  D. S. I, 151.

por lo tanto es Dios                                D. S. I, 178.

Es la suma total de la energía de los

Siete espíritus, suma total del Logos     D. S. I, 180.

[8] Choan (tibetano) Señor o Maestro. Adepto elevado. Iniciado que ha pasado por otras Iniciaciones además de las cinco mayores que con­vierten al hombre en “Maestro de Sabiduría”.

[9] Los Siete Hermanos. D. S. 1, 126. “Éstas son las siete diferenciacio­nes de la energía eléctrica primordial.”

Plano. Tal como se emplea en ocultismo, el término denota amplitud o extensión de ciertos estados de conciencia, el poder de percibir que poseen determinados sentidos, la acción de una fuerza determinada, el estado de la materia que corresponde a cualquiera de los mencionados.

Comentarios

Entradas populares de este blog

CAPÍTULO 4. °

Antiguos Acontecimientos Kármicos.

Definición de la Intuición.