Tratado sobre Fuego Cósmico. SEGUNDA PARTE SECCIÓN E El movimiento en el plano de la mente.
Recopilación exclusivamente sin fines de lucro para las
Adicciones.
Maestro Djwhal Khul
Alice A. Bailey.
Tratado sobre Fuego Cósmico.
SEGUNDA PARTE
SECCIÓN E
El movimiento en el plano de la mente.
I. Enunciados de Introducción.
II. La Naturaleza de este
Movimiento.
1. Cíclico-espiral.
2. Triple.
3. Atractivo.
III. Resultados de Su
Actividad.
1. La Ley de Expansión.
2. La Ley del Retorno Monádico.
3. La Ley de la Evolución
Solar.
4. La Ley de la Irradiación.
a. La causa de la irradiación.
b. La irradiación en los cinco
reinos.
c. La irradiación y la ley cíclica.
IV. El Girar de la Rueda.
1. La rueda solar.
2. La rueda planetaria.
3. La rueda humana.
V. El Movimiento y el
Aspecto Constructor de Formas.
1. En el cuerpo mental.
2. En el cuerpo causal.
VI. Efectos del Movimiento
Sintético.
1. Observaciones de
Introducción.
2. La causa de la manifestación
periódica.
3. La vinculación triangular.
4. La relación entre tres
centros.
I. ENUNCIADOS DE INTRODUCCIÓN
Hemos finalizado la consideración de las formas
mentales, contemplando a todo el universo, incluso al hombre, como un
pensamiento corporificado, y hemos tratado la capacidad que posee el hombre
para crear formas a fin de revestir sus ideas.
Retomaremos una vez más el campo de los tecnicismos y la parte más científica de nuestra tesis. Uso la palabra "científico" porque lo que se dirá concierne a aquello que ya ha sido comprobado y conocido por los ocultistas, tratándose de hechos corroborados. La comprobación moderna del científico de hoy lo constituye su acercamiento a una parte, frecuentemente a una parte infinitesimal de un todo mayor, y aún así, sólo en relación con la parte más objetiva de la manifestación, porque aquello que constituye la esencia, no la consideran una realidad, como lo hace el verdadero conocedor ocultista. Lo que vemos y podemos tocar es sólo un efecto de causas internas subyacentes. El ocultista no se ocupa de los efectos, sino de las causas que los originan. El científico moderno, no se ocupa aún de las causas; durante el pasado sólo se acercó al reino de dichos impulsos iniciales cuando comenzó a comprender el aspecto energía de la materia y a considerar la naturaleza del átomo. Cuando sus pensamientos puedan ser aplicados más directamente a esclarecer y considerar los substratos etéricos que subyacen en lo tangible, sólo entonces penetrará en el dominio de las causas y, aún en ese caso, únicamente penetrará en esas causas físicas que subyacen en la objetividad burda, pero no habrá comprobado realmente cuáles son los impulsos vitales que producen el Ser. Sin embargo habrá dado un gran paso adelante, porque de acuerdo a la Ley de Analogía, se hallará en posición de comprender algunos de los secretos mayores de la manifestación solar, pues los planos de nuestro sistema solar constituyen, como sabemos y como pretende demostrarlo este tratado, los siete subplanos del plano físico cósmico.
Será evidente para todos los estudiantes conscientes de este Tratado sobre el Fuego, que esta sección se ocupa:
Primero, de esa actividad que distingue el aspecto Vishnu de la Deidad o el movimiento de los divinos Manasaputras. Esto implica, por lo tanto, considerar los efectos de dicho movimiento:
a.
Dentro de los esquemas planetarios,
Sus cuerpos.
b. Sobre los átomos o "Puntos" en esos cuerpos, las Mónadas humanas y dévicas.
Segundo, de ese impulso, base de la Ley de Periodicidad, que da por resultado la encarnación cíclica de todos los seres y que se manifiesta en tres ciclos o en tres vueltas de la rueda del Ser.
a. La actividad que produce la involución o el sumergimiento en la materia de la Vida o Espíritu.
b. La actividad que produce el equilibrio de ambas fuerzas, materia y Espíritu, manifestación o proceso evolutivo.
c. La actividad que extrae la energía central de la forma que responde y produce la oscuración.
Tercero, de esa actividad que causa la interacción -la
atracción y la consecuente repulsión- entre todos los átomos, desde el gran
átomo cósmico, un sistema solar, hasta el minúsculo átomo del químico o del
físico. Esta actividad, por consiguiente, puede ser vista como:
a. Intercósmica, o que afecta a las constelaciones.
b. Interplanetaria, o que afecta a los esquemas.
c. Intercadenaria, o que afecta a las cadenas.
d. Interglobal, o que produce un intercambio de fuerza entre los globos de las cadenas.
e. Interseccional, o que afecta la transferencia de fuerza entre los cinco reinos de la naturaleza.
f. Interhumana, o relativa a la interacción entre los distintos entes humanos.
g. Interatómica, o el paso de fuerza de un átomo a otro.
Los estudiantes deben recordar que estamos considerando la energía o actividad que produce las formas y, por lo tanto, las fuerzas que tienden a la coherencia, la concreción y la estabilización del trabajo de los constructores. La comprensión de la anterior clasificación, contiene la clave, para gran parte de lo que está vinculado a la producción de formas, el Hijo o segundo aspecto, pues toda la naturaleza se mantiene unida y la vida de cualquier esquema, globo, reino o átomo, se convierte a su vez en el principio animador de otro esquema, globo, reino o átomo. En el sistema solar todo está en estado de flujo como en el universo, y la energía vital circula del mismo modo que la sangre o energía nerviosa circula por todo el sistema corpóreo. En esto se basa el hecho oculto de que todo lo que existe en la naturaleza pasará, pasa o ha pasado a través del reino humano.([1]) Bajo este tipo de actividad solar se obtiene el máximo bien mediante la interacción, el intercambio y la atracción y repulsión mutuas.
Sería aconsejable que los estudiantes examinaran lo que se dijo en la primera parte, sección E de este tratado, respecto al movimiento en los planos físico y astral. De acuerdo a la Ley de Analogía, se observará que gran parte se traslada lógicamente al plano superior para ser transmutado en la energía del impulso constructor de la forma. Vamos a denominar con los siguientes títulos lo que consideraremos en esta parte:
1. La naturaleza de este movimiento cíclico-espiral.
2. Los resultados de su actividad. Pueden ser considerados como cuatro leyes subsidiarias o incisos de la principal ley de Atracción, y pueden denominarse:
La Ley de Expansión,
La Ley del Retorno Monádico,
La Ley de la Evolución Solar,
La Ley de Irradiación.
Se evidenciará, por lo tanto, a medida que consideramos estas leyes, que tratamos con materias que conciernen a:
El proceso de iniciación.
La vida de los divinos
peregrinos en el arco ascendente.
El impulso que produce el Hijo
y lo impele a adquirir experiencia por medio del sistema solar.
El Magnetismo, o la Alquimia divina.
3. El girar de la rueda.
a.
La rueda solar.
b.
La rueda planetaria.
c. La rueda humana.
Esto nos llevará a considerar los senderos orbitales de las distintas esferas, sus centros, su interacción e intercomunicación y la transferencia de fuerza, para llegar al concepto de que toda actividad cíclica-espiral no es el resultado de la acción giratoria de la materia misma, sino de un impulso que emana desde fuera del átomo y, por lo tanto, foráneo.
4. El Movimiento o impulso constructor de formas latente en:
a.
La envoltura mental misma,
considerada en forma cósmica y humana.
b.
El cuerpo causal del macrocosmos y
del microcosmos.
c. Los centros divinos y humanos.
5. Los efectos de la conjunta actividad de la envoltura, de los centros y del cuerpo causal cuando produce:
a.
La manifestación periódica.
b.
La vinculación de los triángulos.
c. La relación entre los centros de la garganta, alta mayor y mental, macrocósmica y microcósmicamente considerados
II. LA NATURALEZA DE ESTE MOVIMIENTO
Como bien sabemos, la naturaleza del movimiento en el plano de la materia es giratoria. Todo átomo de materia gira sobre su propio eje, y cada átomo mayor, desde el punto de vista puramente físico, hace lo mismo; un átomo cósmico, un sistema solar, un átomo planetario y un átomo humano, el hombre, pueden verse igualmente girando a diferentes velocidades sobre sus propios ejes o alrededor de su propio polo. Se evidencia un tipo diferente de fuerza o movimiento cuando llegamos al plano mental, por lo tanto tenemos que considerar la actividad del segundo aspecto de la divinidad, aquello que construye y mantiene las formas en coherencia, base del fenómeno que llamamos tiempo (textualmente, la percepción de la forma). Este tipo de energía de ninguna manera rechaza o inutiliza la de tipo atómico giratorio, sino que lo abarca y al mismo tiempo pone todo tipo de átomos bajo la influencia de su propia actividad, de manera que en todas las formas existentes se manifiestan los dos tipos. El estudiante debiera recordar aquí que estamos considerando principalmente las fuerzas del segundo aspecto en lo que conciernen a los reinos humano y superhumano, o a los Manasaputras y sus diversos grupos. En el arco involutivo se siente en forma similar la fuerza de Vishnu, pero hasta que la naturaleza del alma grupal sea mejor comprendida y se conozca con mayor exactitud la cualidad de la vida que da forma a cada reino subhumano de la naturaleza, no tendrá objeto ocuparnos de la fuerza cuando afecta al ser humano, al planeta en que pueda encontrarse y al sistema en que el planeta está desempeñando su parte.
La actividad del segundo aspecto ha sido llamada cíclica-espiral, lo que involucra en sí el concepto de dualidad. Esta actividad es la causa de toda evolución cíclica, y en la terminología oculta se la denomina "La actividad del año de Brahma". Es lo que produce la aparición y desaparición periódica de todas las existencias grandes o pequeñas. Está íntimamente vinculada con el aspecto voluntad de la Divinidad y con los Señores Lipika de un grado más elevado, por lo tanto, resulta difícil comprender su origen. Quizás todo lo que puede decirse al respecto es que su origen se debe, en gran parte, a ciertos impulsos que (en lo que atañe a nuestro sistema solar) emanan del Sol Sirio. Dichos impulsos tienen su analogía en los que emanan cíclicamente del cuerpo causal del hombre y hacen que aparezca éste temporariamente en el plano de maya. Aquí puede hacerse una insinuación al estudiante atento; en el triple Ego (las vidas que forman el capullo central, las vidas de los pétalos y el triple grupo de vidas que forman los tres átomos permanentes) se observa su analogía en los tres grupos de Señores Lipika, quienes son la causa kármica de la manifestación solar, controlando dicha manifestación periódicamente. Los tres grupos están vinculados a Sus Inteligencias rectoras existentes en Sirio.
La Ley de Periodicidad es el efecto producido por la amalgamación de estos dos tipos de fuerza con un tercero. Los dos tipos de fuerza o energía constituyen la actividad del primer Aspecto, la voluntad logoica o propósito, y la energía del segundo aspecto. Este propósito se halla oculto en la presciencia del Logos e incluso totalmente oculto para el Adepto de quinta Iniciación, quien ha llegado a comprender el propósito del Hijo, y tiene aún el problema de conocer el propósito del Padre. Uno constituye el impulso que existe detrás del movimiento progresivo de toda vida, y el otro el impulso que se halla detrás de su actividad cíclica, denominado cíclico espiral. Cuando esta fuerza dual fusionada se pone en contacto con la actividad giratoria de la materia misma, tenemos la triple actividad del Ego, por ejemplo la cíclica-espiral-giratoria, que da como resultado la estimulación del átomo "autocontenido" durante el surgimiento periódico de la forma y en el constante aunque lento, progreso hacia una meta. Podemos, por razones de claridad, diferenciar los efectos de la manera siguiente:
1. Actividad giratoria La actividad interna de todo átomo visto como unidad, la actividad de Brahma o Espíritu Santo, perfeccionada en el primer sistema solar. Es conciencia individual unificada... "Yo soy".
2. Actividad cíclica La actividad de todas las formas, vistas desde el aspecto de la conciencia y del tiempo. Es conciencia grupal unificada "Yo Soy Ese", la actividad de Vishnu en proceso de perfeccionarse en este segundo sistema solar
3. Actividad en espiral La influencia que impresiona todas las formas emanando desde sus centros mayores y se mezcla, apenas, con los otros tipos de movimiento, que prácticamente se han perdido de vista en la vibración más fuerte. Esta actividad se perfeccionará en el tercer sistema solar, es el tipo de movimiento de Shiva y la conciencia unificada de todos los grupos. Es la conciencia que exclama: "Yo soy Ese Yo soy".
Una de las primeras cosas que el estudiante de ocultismo debiera recordar, al considerar la naturaleza de la actividad cíclica-espiral, es que tiene dos efectos.
Primero, es una fuerza de atracción que agrupa los átomos giratorios de la materia en tipos y formas definidos, manteniéndolos así mientras lo exija la necesidad.
Segundo. Gradualmente va siendo dominada por una vibración superior y distinta; por medio de su progreso en espiral, a través de la materia astral, sistemáticamente impele a esas formas a que se acerquen a un punto más fuerte de energía.
Dichos efectos se manifiestan claramente en la evolución del hombre, cuando a través de los ciclos se acerca uniformemente al centro de energía cíclica en espiral y por consiguiente a ese centro aún más grandioso, el de su "Padre en el Cielo". El Ángel atrae primero al hombre animal, actuando cíclicamente sobre las envolturas materiales, otorgándoles coherencia e impulsándolas siempre a una relación más íntima con él. Más tarde, a medida que se acrecienta el impulso, el hombre es impelido a relacionarse más definidamente con el aspecto monádico hasta serle impuesto ese ritmo superior. Esto también puede afirmarse de un Logos planetario y de un Logos solar.
La fuerza cíclica en espiral se manifiesta, como es de esperar, de siete maneras; las tres manifestaciones principales están simbolizadas por el Cetro de Iniciación de Sanat Kumara. El cetro que conocen más los hombres es el del Hierofante, el Bodhisattva, y consiste en una serpiente erecta y dos serpientes entrelazadas a su alrededor, representando entre otras cosas
a.
las tres emanaciones,
b.
los tres mundos,
c. la columna vertebral y sus canales,
o esos factores principales que conciernen al iniciado, quien debe comprender algo de la naturaleza de la materia y lo que se halla ocultamente involucrado en esa expresión, su triple constitución, los tres mundos en los que tiene que desempeñar su papel y el instrumento que ha de utilizar. El cetro del Bodhisattva está coronado por un diamante, no tan grande como el "Diamante Flamígero" del primer Kumara, pero sí de rara belleza. En el momento de la iniciación, cuando se extraen las fuerzas eléctricas, este diamante gira sobre su eje, representando la naturaleza giratoria de la materia atómica.
El Cetro de Sanat Kumara es mucho más complicado, y en vez del Cetro o Serpiente central erguida sobre la punta de su cola, tiene tres serpientes entrelazadas en espiral, y el Diamante Flamígero que lo corona irradia de tal manera que produce el efecto de un aura esferoidal que se extiende alrededor de las serpientes entrelazadas, simbolizando el aspecto constructor de formas de la actividad de Vishnu.
De acuerdo a la iniciación que se recibe, en una parte de las serpientes entrelazadas se verá un reflejo, creando la ilusión de que el diamante asciende y desciende cíclicamente de la cúspide al lugar donde éste se refleja.
Al mismo tiempo, cada serpiente gira sobre sí misma y también alrededor de las otras, produciendo un efecto de belleza y brillo extraordinarios, simbolizando la fuerza giratoria-cíclica-espiral.
Los siete tipos de energía cíclica-espiral sugieren la naturaleza del Logos planetario que ellos representan y motivan las diferencias que existen entre los hombres, siendo responsables de la naturaleza de los ciclos, algo que a menudo pasa por alto. Con frecuencia los estudiantes discuten los períodos de duración de los Rayos, estableciendo fechas arbitrarias, tal como 2.500 años para que se manifieste determinado rayo. Solamente un rayo atraviesa su ciclo en ese período de tiempo, mientras que los otros son más extenso o más breves. Esta diferencia produce un gran efecto en los ciclos egoicos, y es responsable del tiempo que transcurre entre encarnaciones. Algunos Egos cumplen sus ciclos de encarnaciones y pralayas muy rápidamente, otros emplean incontables eones, por lo tanto es imposible determinar el "promedio" que existe por ejemplo, en la aparición de los Egos en el plano astral. Este hecho tiene relación con la afirmación de H. P. B. respecto al esfuerzo que efectúa la Logia cada cien años. Su más alto nivel de actividad se produce una vez cada siete ciclos bajo determinado tipo de fuerza cíclica que emana de la Logia. Todo lo que se origina en ese Rayo está controlado por el esfuerzo cíclico-espiral basado en el número 10 y sus múltiplos, hallando coincidentemente su más elevada vibración cíclica durante el último cuarto de cada siglo. Nuestros estudiantes modernos están propensos a olvidar que dicha actividad sólo demuestra uno de los siete posibles tipos de fuerza, y concierne principalmente a ese grupo de adeptos que pertenecen a esa línea particular de energía que afectará grandemente a todos los discípulos y personas que pertenecen a una línea similar. Al mismo tiempo, el trabajo iniciado ha sido aprobado por toda la Logia, porque es parte de la emanación de fuerza del Logos planetario. Lógicamente tiene gran importancia debido a que esta energía de rayo es energía de uno de los tres Rayos mayores; pero en el proceso equilibrador será equiparada con una análoga actividad cíclica que emana de los otros dos Rayos mayores.
Podría agregar aquí que cuando se reconozca esto, llegará a ser evidente que los descubrimientos científicos revolucionarios, que han tenido lugar en el transcurso de los siglos, tal como la formulación de la Ley de Gravedad, la circulación de la sangre, el descubrimiento de la naturaleza del vapor, esa forma de fenómeno eléctrico que el hombre ha controlado, y el más reciente descubrimiento del radio, constituyen en su propio sector (el del Mahachohan) algo análogo al esfuerzo hecho durante el último cuarto de cada siglo para estimular la evolución de los hombres por medio de la revelación de una parte de La Doctrina Secreta. Newton, Copérnico, Galileo, Harvey y los Curie, son, en su propia línea de fuerza, portadores de luz de igual categoría que H. P. B. Todos revolucionaron el pensamiento de su época, todos dieron un gran impulso a la capacidad del hombre para interpretar las leyes de la naturaleza y comprender el proceso cósmico; sólo aquellos que poseen una visión limitada no reconocerán la unidad de los innumerables impulsos de fuerza que emanan de la Logia.
Estos ciclos no coincidirán pues todos no duran cien años como el cíclico-espiral. Una idea del ciclo de impulsos emanantes del Mahachohan podrá obtenerse si consideramos las fechas de los más prominentes descubrimientos científicos desde la época de Platón; puede también establecerse el promedio en que ocurren los ciclos del segundo rayo, resumiendo las apariciones de los grandes Instructores en el transcurso de las épocas:
Las emanaciones de fuerza provenientes del Manu, las del primer Rayo, son fácilmente ubicadas cuando se trata de las razas, y esto se hizo cuando se reconocieron las razas y subrazas. Lo que a menudo se pasa por alto es que cada uno de estos rayos de energía se demuestra constructivamente por medio de los agentes constructores de formas, y destructivamente por la capacidad de la fuerza para destruir antes de construir. De esta manera los ciclos pueden ser considerados desde dos ángulos.
Los estudiantes de una rama del movimiento teosófico han de reconocer que así como H. P. B. surgió de una oleada cíclica de energía con el fin de destruir las formas restrictivas existentes en los mundos de la ciencia y la religión, también su trabajo debe adaptarse en la actualidad al de otras emanaciones de fuerza, tales como el trabajo constructivo del segundo Rayo conjuntamente con la energía del séptimo Rayo.
Cuando los estudiantes aprendan a fusionar los ciclos de cien años del primer tipo de energía con los igualmente poderosos impulsos del segundo y tercer Rayos, entonces se terminarán la mayoría de las controversias. De la Logia no surgirá, hasta fines del siglo, ningún gran impulso en la línea del primer Rayo de Voluntad o Poder. Un impulso casi similar emanó de otra línea de fuerza cuando se descubrió la naturaleza del átomo, a través del estudio de la electricidad y de las sustancias radiactivas, y es inminente que ha de emanar un impulso del segundo aspecto. Es peligroso que los estudiantes de visión limitada dogmaticen respecto a esta cuestión de los ciclos. Aparte de los impulsos cíclicos, que surgen continuamente y se superponen, correlacionan y entremezclan, hay muchos que podríamos llamar impulsos menores (y el ciclo de cien años a que se refiere H. P. B. es sólo uno de los impulsos menores, existiendo un ciclo de mil años mucho más importante). Hay ciclos más vastos, de 2.500 años, de 7.000 años, de 9.000 años, de 15.000 años y muchos otros que sólo los iniciados avanzados los conocen o pueden comprenderlos; pueden irrumpir durante cualquiera de los impulsos menores y aparecer inesperadamente, dentro de lo que el hombre común entiende; sin embargo, sólo son esos impulsos en retroceso puestos en movimiento cíclico hace quizás miles de años.
La afirmación de H. P. B. es correcta respecto al impulso de primer rayo, pero no la de sus seguidores, porque niegan y pasan por alto los otros seis tipos de impulsos, de igual o mayor importancia, que pueden emanar cíclicamente de la Logia, y a los cuales responderán aquellos que vibran con ese particular tipo de energía.
III. RESULTADOS DE SU ACTIVIDAD
Estos resultados pueden ser estudiados de cuatro maneras, considerando a cada uno como una Ley subsidiaria de la Ley fundamental de Atracción y Repulsión. Todo movimiento es literalmente el resultado del impacto o interacción, producido entre los átomos, y ningún átomo escapa a esta fuerza. En el caso del movimiento giratorio que rige la actividad del átomo de sustancia, el impulso emana desde el "círculo no se pasa", y es producido por el impacto que hace la carga positiva sobre las cargas negativas. Esto es lo que sucede con todo átomo ya sea cósmico, solar, individual, químico, etc.
Sin embargo, cuando el efecto de rotación del átomo es tan fuerte que comienza a afectar a otros átomos fuera de su "círculo no se pasa" individual, empieza a hacerse sentir otra influencia que reúne o disipa a los átomos que están en contacto o coligados. Así se construyen las formas, bajo el impulso de las fuerzas conjuntas de determinado tipo, y estas formas a su vez producen efecto en otras formas atómicas y coherentes, hasta que se inicia el ritmo y se establece una vibración que es la continuación del movimiento giratorio de los átomos individuales y la modificación producida en ellos por su actividad grupal. Esto causa la rotación progresiva y simultánea. El movimiento progresivo se modifica considerable mente por la actividad atómica interna, y esto es lo que produce el movimiento que llamamos cíclico-espiral. Se manifiesta en todas las formas como una tendencia a la repetición, debido a la atracción retrógrada de los átomos giratorios, siendo sin embargo contrarrestada por el fuerte impulso progresivo de la actividad de la forma. Los estudiantes pueden resolver esto en conexión con:
El Logos planetario, cuando Se manifiesta por medio de las rondas y cuando cada una, en sus primeras etapas, recapitula todo lo que ha ocurrido previamente.
El Hombre, en el periodo prenatal, en que repite las distintas etapas de desarrollo
El hombre espiritual, cuando crea aquello que destruirá al "Morador del Umbral".
La actividad cíclica-espiral característica de todas las formas, quizá podrá ser comprendida más prácticamente si la estudiamos como la expresión de cuatro leyes y consideramos brevemente cada una:
1. La Ley de Expansión.
La ley que rige la gradual expansión evolutiva de la conciencia inmanente en toda forma es responsable de la forma esferoidal que posee toda vida en el sistema solar. Es un hecho en la naturaleza que todo lo que tiene existencia habita dentro de una esfera. ([2]) El átomo químico es esferoidal; el hombre habita dentro de una esfera igualmente que el Logos planetario y el Logos solar, siendo esta esfera la forma que toma la materia cuando su propia actividad interna y la actividad de la forma trabajan al unísono. Para producir esto requiere dos tipos de fuerza: giratoria y cíclica-espiral. Los científicos comienzan más o menos a reconocer y comprender que la Ley de la Relatividad, o la relación que existe entre los átomos, produce lo que se denomina Luz y su conjunto fenoménico constituye esa esfera compuesta, un sistema solar. El movimiento de las constelaciones externas a la esfera solar es responsable de su forma, conjuntamente con su propio movimiento giratorio en el espacio. Cuando la longitud de onda de luz de las constelaciones y su relación con el sol y también el efecto de esa longitud de onda o vibraciones de luz (atractivas o repulsivas con respecto al sol) sean mejor comprendidas, mucho será revelado. Poco ha sido todavía captado con respecto al efecto que esas constelaciones celestiales (antagónicas al sistema solar) producen sobre él, cuyas longitudes de onda no son transmitidas, ni sus rayos de luz atraviesan (si es posible expresarse en forma tan poco científica) la periferia solar.
En La Doctrina Secreta se dice que "los siete Rayos solares se dilatan hasta convertirse en siete soles e incendian todo el cosmos". ([3]) Esto es lo que produce ese incendio final que anuncia el gran pralaya y lleva a su término la encarnación logoica. Se produce de acuerdo a esta Ley de Expansión que causa la mezcla y fusión eventuales de los siete esquemas planetarios sagrados e indica que han llegado a la perfección final.
En la literatura esotérica este término "Ley de Expansión" está limitado a la dilucidación de los siete Rayos y al tema de las iniciaciones planetarias. Cuando tratamos las expansiones de conciencia del ser humano y sus iniciaciones, las agrupamos bajo una segunda ley, la "Ley del Retorno monádico".
Los estudiantes deberán recordar que estamos analizando las expansiones de conciencia de un Logos planetario por medio de
a.
las cadenas,
b.
las rondas,
c.
los reinos de la naturaleza,
d. las razas raíces.
Se recordará que la conciencia que Él está en proceso de desarrollar es la voluntad y el propósito absoluto del Logos solar, porque expresa el deseo del Logos cósmico. ([4]) Por lo tanto, las expansiones podrían agruparse de la manera siguiente:
1. El Logos solar expande Su conciencia hasta incluir el deseo del Logos cósmico.
2. El Logos planetario expande Su conciencia hasta estar a la par de la voluntad y propósito del Logos solar.
3. Los Señores de las Cadenas trabajan con la conciencia de deseo (la naturaleza amor) del Logos planetario.
4. Las Vidas que dan forma al globo de la cadena trabajan con la conciencia inteligente del Logos planetario.
Esto puede estudiarse en conexión con el globo de una cadena (tal como el de nuestra cadena terrestre) de la manera siguiente:
El señor del mundo, el Logos planetario en encarnación física, se ocupa de su propio problema, llevar (a la manifestación física en el planeta) el propósito o voluntad del Logos solar a cualquier esquema determinado. Esto lo logra por medio de la meditación.
La totalidad de los Dhyan Chohanes del quinto reino o espiritual se ocupa de manifestar activamente la voluntad y propósito del Logos planetario.
La familia humana o cuarto reino, trata de manifestar el deseo o naturaleza amor del Logos planetario.
Los tres reinos subhumanos tienen por objetivo manifestar la naturaleza inteligente del Logos planetario.
Cuando esto se realiza de acuerdo a la Ley de Expansión, empleando el método de progresión espiral, el crecimiento cíclico, la repetición giratoria y la síntesis de cada espiral mayor, ello constituye la expansión de la conciencia hasta abarcar esa esfera que incluyó al ovoide menor y también la evasión de la vida aprisionada en la esfera. Ésta se sumerge en su todo mayor. Cuando los fuegos de la esfera en cuestión arden, el "fuego por fricción", que produce el movimiento giratorio, y el "fuego solar", base de la actividad cíclica-espiral se fusionan y mezclan. El "círculo no se pasa" de la pared esferoidal confinadora es anulado, produciéndose una llamarada.
El Antiguo Comentario lo expresa, refiriéndose a los planetas, aunque igualmente es aplicable al átomo de sustancia o al átomo solar, de la manera siguiente:
1. "La vida palpita y el polo desempeña su función. La esfera gira en numerosos ciclos. A medida que gira presiente otras esferas y trata de desentrañar su secreto.
2. Se encuentran. Procuran establecer una mayor intimidad o rechazar con odio cualquier otro acercamiento. Algunas desaparecen, otras retornan y se casan. Se conocen. Siguen su curso en espiral tomadas de la mano. Por la unión se enciende el fuego, los dos se convierten en uno, y viven nuevamente en su Hijo, el cual es el Tercero."
Por el estudio de estas significativas palabras los estudiantes podrán aprender algo respecto a la "afinidad polar", el "Matrimonio en los Cielos", la transferencia de los gérmenes de vida del atrayente planeta masculino al receptivo y negativo y, finalmente, en un período posterior, la absorción de la vida de los dos planetas por un tercer planeta, que se denomina esotéricamente "el Hijo". Esto se refiere al planeta sintetizador que constituye la cúspide del triángulo solar.
Resumiendo el efecto producido por la unión del movimiento atómico giratorio individual y la actividad cíclica-espiral de todos los grupos atómicos, es necesario señalar las unidades que son afectadas.
El átomo esencial individual. Su progreso evolutivo hacia la autodeterminación se lleva a cabo por el efecto de su actividad grupal o por el movimiento de la forma, cuando modifica su propia acción innata.
La forma atómica, que es también una unidad atómica, girando sobre su propio eje, influenciada e impulsada hacia el centro de fuerza de un macrocosmos superior por la actividad de su reino envolvente.
El átomo humano, individual y autodeterminado, aunque todavía impulsado progresivamente adelante por la influencia de su grupo, o por la potente actividad del Hombre celestial de Cuyo cuerpo es una célula.
El átomo planetario, igualmente autodeterminado, un conjunto de todos los grupos planetarios que giran sobre su propio eje, sin embargo lo hace, de acuerdo a la acción cíclica-espiral, inducido por la actividad de la esfera mayor donde está ubicado.
El átomo solar, que también es una Vida individual, el Hijo en encarnación por intermedio del Sol, persiguiendo su propio e innato ciclo, aunque moviéndose en forma cíclica-espiral a través de los cielos y progresando debido al efecto producido por las Vidas activas extracósmicas que lo atraen o rechazan.
Este es el principal conjunto de los grupos atómicos, pero hay muchas otras formas intermedias las cuales no es posible todavía tratar. Todo lo que existe afecta aquello con lo cual entra en contacto, y estos efectos actúan como impulsos:
a.
De atracción o repulsión.
b.
De aceleración o retraso.
c.
Destructivos o constructivos.
d.
Desvitalizadores o estimuladores.
e. Energetizadores o desintegradores.
Todos pueden expresarse en términos de fuerza positiva y negativa, manifestándose como actividad giratoria y en espiral. El ciclo menor desde cierto punto de vista puede considerarse como perteneciendo a la actividad giratoria de ciertas formas atómicas, y los ciclos mayores, tan difíciles de comprender para el hombre, se relacionan con la actividad en espiral de la Vida omnincluyente de la esfera mayor. Cada átomo es parte de un todo mayor; el átomo solar no es una Vida separada, sino sólo un fragmento de una grandiosa Existencia que está más allá de la comprensión del hombre y que apenas la concibe vagamente el Dhyan Chohan más avanzado.
2. La Ley del Retorno Monádico.
Aquí podemos estudiar la Mónada desde el punto de vista cíclico y energético, y apartar nuestras mentes momentáneamente de ese aspecto de la manifestación que llamamos humano u hombre.
Al considerar al "Divino Peregrino", podemos estudiarlo expresándose en forma de:
a. Tres puntos focales de energía o fuerza.
b. Tres fuegos, produciendo cada uno un efecto definido, el que a su vez produce efecto sobre los demás.
En la relación con un sistema solar, a estos tres fuegos en los planos cósmicos se los denomina ([5])
1. el sol espiritual central (esencial),
2. el sol (subjetivo), denominado "corazón del sol",
3. el sol físico (objetivo),
y este mismo concepto puede ampliarse hasta abarcar la manifestación monádica. Los centros monádicos se caracterizan por diferentes tipos de energía:
1. Energía monádica-dinámica impulso eléctrico fuego puro.
2. Energía egoica-magnética impulso irradiante fuego solar.
3. Energía personal-individual impulso rotatorio fuego por fricción.
El primero produce luz, el segundo calor y el tercero humedad o concreción.
Mediante la interacción de los tres tipos de fuerza que constituyen los tres aspectos monádicos, se establece un ritmo que oportunamente forma:
Un "círculo no se pasa” o esfera ovoide, donde se halla confinado el peregrino, conteniendo en sí tres centros mayores de fuerza que corresponden a:
a. Los tres centros logoicos mayores cuando se observa el aspectos subjetivo o la fuerza de la existencia.
b. Los tres átomos permanentes si se trata del aspecto puramente objetivo.
Una pulsación cíclica, causa de todo impulso evolutivo.
Puede considerarse que los impulsos evolutivos para un sistema solar o para una Mónada son tres:
Tenemos el impulso que impele a todo átomo a la autodeterminación, siendo el secreto del fenómeno llamado individualización. Constituye, en gran medida, la fuerza llamada Brahma.
Tenemos el impulso que obliga al átomo individual a la determinación grupal, siendo el secreto del fenómeno denominado "Iniciación", o el proceso de pasar de la Vida humana autodeterminada e individualizada, al reino superior. Es la suma total de la fuerza de Vishnu o segundo aspecto, y produce los estados de conciencia superiores.
Tenemos finalmente el impulso que obliga a los grupos planetarios, la suma total de todos los átomos y formas, a comprender conscientemente la naturaleza del grupo omnincluyente, el átomo solar.
La Mónada, influenciada por el Hombre celestial, forma inteligentemente su "círculo no se pasa". Cesa allí su trabajo desde un punto de vista estrictamente monádico; la vida inherente a la materia atómica así constituida produce el fenómeno posterior. La vida giratoria de los átomos y su interacción, modificada por la Vida del grupo planetario u Hombre celestial, llevada a cabo durante eones, causa el fenómeno de las diversas etapas involutivas llegando al punto en que ciertos átomos han evolucionado hasta adquirir la conciencia del hombre-animal. A través de todo este inconcebible período (es decir, en conexión con nuestra esfera terrestre), millares de vidas atómicas han proseguido su curso, energetizadas por la Vida de la Mónada a medida que palpita por intermedio del corazón monádico en el plano espiritual, respondiendo similarmente al ritmo mayor del Hombre celestial. Esto ha producido la gradual concreción, y ha llevado al hombre-animal a la etapa donde comienza a sentir la atracción ascendente de la Mónada. Al mismo tiempo la Mónada, en su propio plano, empezó a responder a la energía auto engendrada de la forma inferior, los dos ritmos hicieron contacto, se produjo la individualización y el peregrino manifestó su verdadera naturaleza.
Luego -en lo que concierne a la Mónada- comienza la vida progresiva, la cual es realmente cíclica, periódica y en espiral. Al principio la acción o la interacción, entre la forma atómica inferior giratoria y la influencia de la Mónada, es aletargada, lenta y pesada; la forma retarda la acción de la Mónada, y su pesada vibración tiende a contrarrestar la superior. Paulatinamente, a medida que las activas espirillas desempeñan su parte, se hace sentir la vibración superior y la actividad o movimiento es más equilibrado, aunque más liviano. Así transcurren los ciclos hasta que el ritmo o vibración superior es tan dominante que la influencia de la forma es anulada y conduce a ser rechazada. Simultáneamente se hace sentir un ritmo aún más elevado, se acrecienta la actividad en los planos superiores y el Ego se niega con el tiempo a vivir en la envoltura. Como se dice en El Antiguo Comentario:
"Las gotas de humedad se
hacen más pesadas. Caen como lluvia en el plano más inferior. Se hunden en la
arcilla y la hacen florecer. Así las aguas cubren la tierra y todos los ciclos.
Dos son los objetivos de las
gotas progenitoras y cada uno se logra en ciclos muy distantes; uno consiste en
hundirse y perderse en el oscuro suelo de la tierra; el otro en elevarse y
mezclarse con el aire límpido del cielo.
Entre los dos vastos períodos
el calor desempeña su parte.
Pero cuando el calor se
intensifica y los fuegos que están dentro de la tierra y debajo de las aguas
queman y fluyen, la naturaleza de las incontables gotas sufre un cambio. Se
disipan en vapor. Así el calor cumple su función.
Luego, relampaguea nuevamente el fuego eléctrico, y transforma el vapor en aquello que permitirá su paso a través del aire."
Resumiremos ahora brevemente los diversos impulsos vibratorios que tienen efecto definido sobre la Mónada, y deben tenerse en cuenta cuando consideramos la evolución del Divino Peregrino. Este tratado no tiene por finalidad extenderse sobre cada impulso característico, sino que procura sugerir, dejando que posteriores estudiantes amplíen individualmente las ideas impartidas.
1. Tres impulsos innatos en los tres vehículos periódicos, como denomina H. P. B. a los tres centros principales de energía a través de los cuales se manifiesta la Mónada:
a. La energía del "círculo no se pasa" monádico, observándolo como una unidad.
b. La energía del cuerpo causal, dentro de la periferia monádica.
c. La energía del cuerpo físico, la síntesis en el plano físico de la fuerza que afluye hacia la manifestación a través de los tres átomos permanentes.
2. La actividad iniciada en los siete centros etéricos de fuerza, resultado de la actividad de los siete principios:
a.
El centro coronario -el siete
esotérico con el tres exotérico.
b.
El centro laríngeo.
c.
El centro cardíaco -el tres
esotérico y el siete exotérico.
d.
El plexo solar -el tres esotérico y
el cuatro exotérico.
e.
Los órganos de la procreación -el
dos esotérico.
f. La base de la columna -la unidad esotérica.
3. La actividad innata de todo átomo en cada envoltura, que produce el ritmo de cada una.
4. La actividad unificada de toda envoltura o forma que utiliza el Divino Peregrino.
5. El movimiento activo unido producido por la unificación de los tres vehículos, las siete envolturas, los centros de fuerza y la sustancia atómica.
6. El efecto producido por la acción de los grupos kármicamente aliados al Peregrino, los cuales son:
a. La vibración de su Rayo, su grupo monádico.
b. La vibración de su subrayo, su grupo egoico.
c. Las asociaciones de su personalidad, así como su energía nacional, racial y familiar. Todos actúan sobre los átomos sensibles de los diversos cuerpos y producen efectos específicos.
7. La actividad o el movimiento iniciado y estimulado por la vida de cualquiera de los tres reinos inferiores de la naturaleza los cuales producen resultados definidos.
8. La vibración del planeta particular donde la Mónada trata de expresarse y adquirir experiencia.
9. El efecto producido en la sustancia de las envolturas por las influencias o vibraciones de los distintos planetas. Entendido esotéricamente, es la influencia ejercida por cualquiera de los centros solares, a medida que las fuerzas que emanan de ellos actúan sobre los centros planetarios, afectando así a las unidades monádicas implicadas. Esto se halla oculto en el karma del Hombre celestial y será elucidado cuando se divulgue la verdadera astrología esotérica. La astrología, tal como ahora se estudia y enseña, confunde más de lo que ayuda; los estudiantes de astrología recién están aprendiendo el a b c de este estupendo tema y apenas si tocan los bordes exotéricos de ese gran velo que ha sido sabiamente tendido sobre toda la ciencia planetaria.
10. Otra forma de energía que siempre debe considerarse es la del Logos planetario, cuando derrama Su fuerza a través de alguna cadena o globo sobre los grupos de entes humanos evolucionantes. Esta -desde el punto de vista humano- no puede ser calculada todavía, porque depende del centro de Su cuerpo colectivo al cual el Logos planetario, en meditación, "dirige Su atención" esotéricamente. Por supuesto todo ocurre de acuerdo a la ley cósmica, pero está más allá de la comprensión del hombre. Involucra conocer el propósito planetario individual, que se revela en las últimas iniciaciones.
11. La energía inherente al mismo átomo solar tiene también un efecto rítmico sobre la mónada individual, y aunque sólo llega a la Mónada por medio de los centros mayores de la Existencia, tiene un efecto sobre todos y cada uno. Este otro factor aún no es reconocido suficientemente.
12. Para finalizar, debe tenerse en cuenta la energía de la vida mayor (de la cual nuestro sistema solar sólo es una parte) y los impulsos que emanan del Logos cósmico, AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE, llegan a las vidas monádicas y producen estímulo o demora, de acuerdo a la naturaleza de la ideación cósmica. Estos lógicamente están por completo fuera del alcance del hombre común y sólo se los menciona porque ninguna clasificación sería completa sin los mismos.
13. También hay que tener en cuenta la actuación de la energía que emana de cualquiera de los "Doce signos del Zodíaco", de los cuales se ocupa la astrología. Este tipo de fuerza concierne principalmente al estímulo planetario y al Logos planetario, y está oculto en Su karma cíclico, karma que por supuesto envolverá incidentalmente a esas mónadas y devas que forman Sus Cuerpos y centros.
14. No podemos ignorar las tres grandes olas de energía que barren cíclicamente al entero sistema solar desde:
a. Las siete estrellas de la Osa Mayor. La fuerza de estas vibraciones depende de la intimidad del vínculo y de la exactitud del alineamiento entre un Hombre celestial particular y Su prototipo. El misterio es profundo; y se halla conectado con la etapa evolutiva de los "dioses imperfectos" y el objetivo de las deidades planetarias.
b. Las Siete Hermanas o las Pléyades, y en particular desde esa unidad denominada ocultamente "la esposa" del Logos planetario, cuyo esquema recibirá oportunamente la simiente de la vida de nuestro planeta, el cual no es considerado un planeta sagrado.
c. El Sol Sirio.
Hay otras corrientes de fuerza energética que tienen un efecto sobre el Peregrino, pero la enumeración anterior servirá para mostrar la complejidad del tema y la vastedad del esquema evolutivo. Todas estas emanaciones vibratorias atraviesan la esfera en forma cíclica; vienen y van, y de su presencia o ausencia y de la etapa de evolución de la Existencia emanante dependerá el carácter fenoménico de toda vida, la naturaleza de cualquier período específico y la cualidad de las Mónadas manifestadas. La aparición o desaparición de estas olas de vida-fuerza (planetaria, interplanetaria, del sistema, cósmica e intercósmica) es lo que impele a la encarnación a los peregrinos divinos y lo que produce la cíclica manifestación de grandes Vidas tales como el "Observador Silencioso" y el "Gran Sacrificio"; es también la causa de la disolución y reaparición de un esquema, y es responsable del traslado de las simientes de vida de un esquema a otro o de un sistema solar a otro.
Esta gran oleada de fuerza arrastra a las Mónadas; al conjunto de fuerzas se lo denomina "fuerza evolutiva", y la vida y persistencia del Ser iniciador establece el término de su duración. El hombre es sólo el juguete de las fuerzas que lo traen y llevan, así como el átomo constituye en la estructura humana sólo el servidor que obedece la imposición del hombre; sin embargo, dentro de ciertos límites, el hombre controla su destino, maneja fuerzas y energías, manipula vidas inferiores y controla centros menores de energía, y a medida que transcurre el tiempo su radio de control se hace cada vez más extenso.
El átomo controla su propia vida central; el hombre puede controlar los conjuntos de vidas que forman sus tres cuerpos; el iniciado y el adepto controlan muchos tipos de energías en los tres mundos, así como lo hace el Chohan en los cinco planos de la evolución. De esta manera el plan es llevado a cabo hasta que la Hueste de la Voz se convierte en Aquel que pronuncia las Palabras, y Quienes pronuncian las Palabras se convierten en la Palabra misma.
Por lo tanto, será evidente que la "Ley del Retorno monádico", recién considerada, es la suma total de esas influencias que afectan directamente a los átomos monádicos y también a su progreso cíclico, estimulándolo o retardándolo en su actividad, de acuerdo a la fortaleza de la vida iniciática. Sólo después de la iniciación el átomo humano alcanza una etapa de desarrollo en que las fuerzas y las influencias comienzan a ser captadas. Cuando se comprendan los métodos por los cuales se lleva a cabo conscientemente el reajuste de las corrientes de fuerza externas, se iniciará conscientemente y con exactitud científica la oposición a las fuerzas retardatorias, y el hombre se pondrá también conscientemente en línea con las fuerzas que lo impelirán al sendero de retorno. Este concepto no es muy complejo ni debe causar desaliento, porque la poderosa fuerza de la energía eléctrica eliminará siempre a la vibración más aletargante del fuego solar, y el fuego solar, a su debido tiempo, anulará los efectos del "fuego por fricción".
3. La Ley de La Evolución Solar.
Por supuesto es verídica la afirmación que la Ley de la Evolución solar es la suma total de todas las actividades menores. Podríamos considerar este punto en conexión con los átomos planetario y solar.
El átomo planetario desarrolla, como todo en la naturaleza, tres actividades principales:
Primero. Gira sobre su propio eje y también cíclicamente dentro de su propio "círculo no se pasa", desplegando así su propia energía innata. ¿Qué significa esta frase? Seguramente que los millones de átomos que componen el cuerpo planetario (sea denso o sutil) siguen un curso orbital alrededor de la unidad positiva energética central. Dicho centro de fuerza dinámica puede ser considerado como que subsiste en forma natural en dos lugares (si se permite un término tan inadecuado) de acuerdo a la etapa, aplicación y tipo particular de la entidad planetaria inmanente, la cual corresponde:
a. Al centro coronario del hombre, si el Logos planetario es de evolución avanzada.
b. A la analogía planetaria, con el centro cardíaco.
El centro laríngeo, por supuesto, vibra siempre en cada Logos, pues todos son Creadores planetarios inteligentes, habiendo perfeccionado esta capacidad en un sistema solar anterior.
Los estudiantes deben tener en cuenta aquí que estos centros de fuerza están representados en los Triángulos centrales del diagrama VI de la página 317, aunque no se hallará indicación alguna por medio de su estudio respecto a la relativa realización del Logos planetario. Análogamente en las cadenas se encuentran los correspondientes centros de energía y también dentro del cuerpo físico denso del Logos de cualquier esquema, el planeta físico.
Un centro similar existe en el Polo norte, y hay dos más ubicados dentro de la esfera planetaria y la afluencia de fuerza o energía hacia esos centros internos (vía el centro polar) frecuentemente provoca esos desastres que llamamos terremotos y erupciones volcánicas.
Como sabemos, existe una mutación cíclica de la inclinación polar debido a la respuesta gradualmente creciente del Logos planetario a su Prototipo celestial, mediante el cual las influencias de la Osa Mayor, extraen u ocultamente "atraen" la atención del Logos y lo supeditan a una Voluntad impulsiva mayor. Esta mutación produce la destrucción de Su manifestación inferior, condición del Sendero cósmico de Iniciación, análoga al que sigue un discípulo.
El átomo planetario gira sobre su eje y queda periódicamente bajo influencias que producen efectos definidos. Dichas influencias son las que provienen de la Luna y de los dos planetas que se hallan a ambos lados de ella -uno cerca del Sol, el otro lejos. La influencia de la Luna es excesivamente fuerte, y tiene un curioso parecido (en lo que concierne al planeta físico) con el "Morador del Umbral" que ejerce un efecto tan familiar y poderoso sobre el átomo humano. No se ha de llevar muy lejos esta cuestión del parecido porque se ha de tener en cuenta que la Luna no afecta al Hombre celestial, pues Su estado de evolución anula tal cosa, pero la influencia es sentida por la Entidad planetaria -suma total de las esencias elementales del planeta. Los estudiantes ocultistas científicos aprenderán mucho respecto al esquema planetario cuando consideren la influencia que ejerce la atracción kármica de la Luna sobre la tierra, conjuntamente con el efecto que producen, en sentido esotérico, los dos planetas vecinos.
Segundo. El átomo planetario también gira orbitalmente alrededor de su centro solar. Esta es la expresión de la acción cíclica espiral y giratoria y su reconocimiento del imán divino central, que es impresionado constantemente por otros esquemas, produciendo cada uno efectos sobre el planeta. También pone al átomo bajo la afluencia de corrientes de energía, provenientes de lo que se denomina constelaciones zodiacales, que llegan hasta el esquema planetario vía el gran centro, el Sol. Cualquier estudiante que haya desarrollado, aunque sea ligeramente, el poder de la visualización y tenga alguna comprensión de las corrientes de fuerza del sistema solar, le será evidente que todo puede considerarse como remolineantes oleadas de corrientes entremezcladas, con numerosos puntos focales de energía que se manifiestan en cualquier parte, aunque no permanecen estáticos en ningún lugar.
La tercera actividad que despliega el átomo planetario lo conduce a través del espacio conjuntamente con todo el sistema solar y personifica la "mutación" o inclinación hacia la órbita del sistema en los cielos.
Puede decirse que el átomo solar despliega análogas líneas de actividad haciéndolo en vasta escala en forma paralela a la evolución del átomo planetario. Toda la esfera solar, el "círculo no se pasa" logoico, gira sobre su eje, y así todo lo que está incluido en la esfera es arrastrado en forma circular a través del firmamento. Los guarismos exactos respecto a los ciclos que abarca la enorme rotación aún deben permanecer esotéricos, pero puede decirse que es aproximadamente de cien mil años, estando, como es de suponer, controlados por la energía del primer aspecto y, por consiguiente, del primer Rayo. Esto por sí solo es suficiente para explicar las variadas y diversas influencias que pueden observar los "videntes" durante vastos períodos, y hacen que las distintas partes de la esfera giren de acuerdo a las diferentes constelaciones zodiacales. Esta influencia (en conexión con los planetas) aumenta o disminuye según el lugar que ocupan los planetas en sus distintos senderos orbitales. De allí la inmensa complejidad del tema y la imposibilidad de que el astrónomo común y el estudiante de astrología hagan cómputos u horóscopos exactos. En el Aula de la Sabiduría, existe un sector cuyo tenue e indefinido reflejo lo constituyen las modernas y variadas organizaciones astrológicas. Los adeptos vinculados con él, no trabajan con la humanidad sino que Se ocupan específicamente de "hacer los horóscopos" (conociendo así inmediatamente la naturaleza del trabajo a realizar) de las distintas grandes vidas que dan forma a los globos y a los reinos de la naturaleza y también investigan la naturaleza de las influencias kármicas que actúan en la manifestación de tres de los Logos planetarios:
1. Nuestro Logos planetario.
2. El Logos planetario de nuestro polo opuesto.
3. El Logos planetario del esquema, que forma con los dos anteriores un triángulo planetario.
Más allá de esto no pueden ir. Efectúan la progresión de los distintos horóscopos para el próximo ciclo establecido, y Sus datos son de profundo y significativo interés. Quisiera pedirle a los estudiantes que se abstengan (en los próximos años) de formular cómputos cíclicos de cualquier tipo, porque aún las innumerables constelaciones, que existen sólo en materia física de naturaleza etérica, son desconocidas e invisibles. Sin embargo, su influencia es poderosa, y hasta que no se desarrolle la visión etérica todos los cálculos estarán equivocados. Al hombre le basta por ahora cumplir su propio dharma, agotar su karma grupal y dominar lo que se ha llamado "sus estrellas".
El átomo solar no sólo gira sobre su propio eje como el átomo planetario, sino que también se mueve cíclicamente en espiral a través del firmamento. Ésta es una actividad distinta a la mutación o movimiento dinámico progresivo a través de los Cielos. Se refiere a las revoluciones de nuestro Sol alrededor de un punto central, y a su relación con las tres constelaciones mencionadas tan frecuentemente en este tratado:
La Osa Mayor.
Las Pléyades.
El Sol Sirio.
Estos tres grupos de cuerpos solares tienen preponderante influencia en lo que concierne a la actividad cíclica-espiral de nuestro sistema. Así como en el átomo humano la actividad cíclica-espiral es egoica y controlada desde el cuerpo egoico, así también en conexión con el sistema solar estos tres grupos están relacionados con la Tríada espiritual logoica, atma-budi-manas, y su influencia predomina en lo relativo a la encarnación, evolución y progreso solares.
Más aún, podría agregarse que el tercer tipo de
movimiento al que está sujeto nuestro sistema, el de progresión progresiva, es
el resultado de la actividad unida de las siete constelaciones (formando una de
las siete nuestro sistema solar), que a su vez son los siete centros del Logos
cósmico. Esta actividad unida produce un empuje (si cabe la expresión) uniforme
y constante hacia un punto en los cielos desconocido hasta para el Logos
planetario.
Los confines de los Cielos son ilimitados y enteramente desconocidos. Lo único posible para las minúsculas y finitas mentes de los hombres es especular desenfrenadamente y no es conveniente ocuparnos de ello. Al observar las estrellas en una noche clara, traten de comprender que en los muchos millones de soles y constelaciones visibles, para el ojo humano, y en las decenas de millones que revela el telescopio moderno se contempla la manifestación física de incontables millones de existencias inteligentes; de esto se infiere que lo visible constituye simplemente esas existencias que están encarnadas, pero sólo una séptima parte de las que pueden aparecer están encarnando. Seis séptimas partes están fuera de encarnación, esperando su turno para manifestarse, y absteniéndose de hacerlo hasta que en el girar de la rueda se produzcan condiciones mejores y más adecuadas.
Comprendan también que los cuerpos de estos sensibles e inteligentes Logos planetarios, solares y cósmicos, están formados de seres vivos y sensorios; el cerebro se anonada y la mente se consterna ante un concepto tan inconcebible. Sin embargo es así, y todo avanza hacia alguna consumación insondable y magnífica que sólo imaginaremos en parte cuando nuestra conciencia se haya expandido más allá del plano físico cósmico y del astral cósmico, hasta que pueda "concebir y pensar" en el plano mental cósmico. Esto implica poseer una comprensión mayor que la de los Budas que poseen conciencia del plano físico cósmico, y más grande que la de los Logos planetarios. Constituye la conciencia y el conocimiento de un Logos solar.
Para el estudiante esotérico que ha desarrollado el poder de la visión interna, la bóveda celeste puede ser vista, por lo tanto, como un brillante fuego de luz, y las estrellas como "puntos focales de la llama" de la cual irradian corrientes de energía dinámica. La oscuridad es luz para el Vidente iluminado, y el secreto de los Cielos puede leerse y expresarse en términos de corrientes de fuerza, centros de energía y periferias dinámicas e ígneas del sistema.
4. La Ley de la Irradiación.
Observarán que a esta expresión de la actividad divina se le dedicará más tiempo que a cualquier otra, porque es la de mayor utilidad práctica. La Ley de la Irradiación empieza ser reconocida por los científicos desde que aceptaron la radiactividad de ciertas sustancias, y cuando accedan a aceptar el concepto oculto de la irradiación o condición emanante de todas las sustancias en una etapa específica de la evolución, entonces se acercarán definitivamente a la Realidad.
La irradiación es el efecto externo producido por las formas de todos los reinos cuando su actividad interna ha alcanzado tal grado de actividad vibratoria que los muros que confinan a la forma ya no constituyen una prisión, sino que permite la evasión de la esencia subjetiva. Esto marca una etapa específica de realización en el proceso evolutivo, siendo también verdad respecto al átomo de sustancia con el que tratan el químico y el físico cuando trabajan con los elementos, como también lo es respecto a las formas de los reinos vegetal, animal, humano y además el reino divino.
Desde cierto punto de vista podría considerarse como la "forma verdadera" (esotéricamente se ha considerado como la forma etérica de la energía) que hace sentir su presencia de tal manera que hasta es evidente para el científico. Los estudiantes deben recordar aquí dos cosas:
Primero, que en todas las conclusiones ocultas, es tenido en cuenta el cuerpo de energía y reconocida como de suprema importancia la vida subjetiva que se halla detrás de la forma.
Segundo, que la manifestación objetiva densa, como ha sido reiterado frecuentemente, no es considerada como un principio; el ocultista trata sólo con principios.
Sería bueno recordarle al estudiante que en toda manifestación deben ser reconocidas tres cosas:
Primero, que lo externo, objetivo, tangible, negativo, receptivo y esotéricamente desorganizado, es amorfo e inútil cuando está separado de la energía interna.
Segundo, que la "forma verdadera" o vehículo de fuerza, energetiza y produce la cohesión de lo que está desorganizado.
Tercero, que la "esencia volátil" o la Vida esencial espiritual, se enfoca en algún lugar dentro de la "verdadera forma". ([6])
Al estudiar el tema de la actividad de la irradiación, tratamos con el efecto producido por la esencia interna a medida que hace sentir su presencia a través de la forma, cuando la forma ha llegado a una etapa de tal refinamiento que lo hace posible.
Cuando esta comprensión se aplique a las formas de todos los reinos, se podrán eliminar las separaciones existentes entre las distintas formas de vida y los "elementos" de cada reino, y se hallarán esos centros irradiantes unificadores. La palabra "elemento" se emplea todavía para definir las sustancias básicas que existen en lo que se llama materia esencial; de estas vidas se ocupan el químico y el físico; pero su analogía (en el sentido oculto del término) se encuentra en todos los reinos de la naturaleza; existen formas de vida en el reino vegetal que son ocultamente consideradas "radiactivas", siendo el eucalipto una de ellas. Hay también formas de vida animal que se hallan en una etapa análoga y el ente humano (cuando se aproxima a la "liberación") manifiesta un fenómeno similar.
Del mismo modo, cuando un esquema planetario se acerca a su consumación se hace "radiactivo", y a través de la irradiación transfiere su esencia a otro "planeta absorbente" o planetas, como sucede también en un sistema solar. Su esencia o verdadera Vida es absorbida por una constelación receptora, y el "casco externo" vuelve a su condición original desorganizada.
En esta elucidación de la ley de la irradiación, vamos a considerar primero la causa de la irradiación.
a. La causa de La irradiación. El estudiante podrá tener una verdadera perspectiva de este tema si únicamente lo observa en forma amplia. Dos aspectos de la materia se presentan lógicamente ante su visión mental, que han de estudiarse si se quiere formar un concepto adecuado acerca de este asunto -del cual se han ocupado, consciente o inconscientemente, durante siglos, los filósofos, científicos y alquimistas. Por lo tanto, debemos considerar
a.
aquello que es irradiante y
b. aquello que es la causa subjetiva de la irradiación.
Podría explicarse muy brevemente que cuando alguna forma se hace radiactiva, es porque imperan ciertas condiciones y se han producido ciertos resultados, que pueden resumirse de la manera siguiente:
La forma radiactiva es aquella que ha recorrido sus ciclos designados a través de su rueda de la vida, grande o pequeña, y a girado con adecuada frecuencia, de manera que la volátil esencia -vida está preparada para abandonar esa forma y mezclarse con la forma mayor de la cual la menor es una parte. Debe recordarse a este respecto que la irradiación ocurre cuando la forma etérica o verdadera, responde a ciertos tipos de fuerza. La irradiación, tal como se entiende esotéricamente, no tiene que ver con la evasión de la esencia de la forma física o densa, sino con ese período de la vida de cualquier entidad viviente (atómica, humana o divina) en que el cuerpo pránico o etérico, por el estado en que se encuentra, ya no puede limitar o confinar por más tiempo la vida inmanente.
La irradiación tiene lugar cuando la vida interna autosuficiente de cualquier átomo es contrarrestada por un impulso o atracción más fuerte emanada de la envolvente existencia mayor de cuyo cuerpo forma parte. Sin embargo, esto sólo es verdad cuando ha sido producido por la atracción ejercida sobre la vida esencial, la vida esencial de la forma mayor; no se debe al poder atractivo del aspecto forma de esa vida mayor. Hay que establecer una diferencia muy definida. El no querer reconocer esto ha conducido a muchos estudiantes alquimistas e investigadores científicos a extraviar su camino y a rechazar las conclusiones a las cuales han llegado después de años de estudio. Confunden la tendencia del átomo a responder a la atracción vibratoria magnética más poderosa y abarcante de la forma, con esa verdadera atracción esotérica que ella sola produce la "irradiación oculta" -la de esa vida central esencial de la forma en que ese elemento en consideración, puede tener su lugar. Es muy necesario aclarar esto desde el comienzo. Quizás la totalidad del tema pueda esclarecerse si lo consideramos de la siguiente manera:
El átomo de la forma gira sobre su propio eje, sigue sus propias revoluciones y vive su propia vida interna. Esto concierne a su percepción primaria. A medida que transcurre el tiempo se hace magnéticamente consciente de la naturaleza atractiva de aquello que lo circunda, y llega a tener conciencia de la forma que lo rodea. Esta es su percepción secundaria, aunque todavía concierne a lo que podríamos llamar materia, a falta de mejor término. Por lo tanto, el átomo interactúa con otros átomos.
Más tarde, el átomo de una forma llega a ser consciente de que no sólo gira sobre su eje sino que sigue también una órbita alrededor de un centro de fuerza mayor dentro de una forma mayor. Esta es la percepción terciaria, causada por la atracción magnética que se hace sentir desde el centro mayor, provocando así un impulso dentro del átomo que lo impele a moverse dentro de ciertos ciclos específicos. Dicha percepción, comprendida esotéricamente, concierne a la sustancia o a la forma verdadera dentro de la forma objetiva.
Finalmente, la fuerza atractiva del centro mayor llega a ser tan poderosa que la vida positiva dentro del átomo (cualquiera sea su tipo o reino) siente la fuerza de la energía central que lo sujeta a otros átomos en forma coherente, cumpliendo su función. Esta energía penetra a través del "círculo no se pasa” sin evocar respuesta de lo que podría llamarse las vidas electrónicas o negativas dentro de la periferia atómica, sino que evoca una respuesta del núcleo positivo esencial del átomo. Esto se debe al hecho de que la vida esencial de cualquier átomo, su aspecto positivo más elevado, es siempre de la misma naturaleza que la vida mayor que lo atrae hacia sí. Cuando esto se siente con suficiente fuerza, se completa el ciclo atómico, la forma densa es expelida, la forma verdadera disipada y la vida central huye para encontrar su punto focal magnético mayor.
Por medio de este proceso (que se lleva a cabo en todos los sectores del sistema solar) cada átomo a su vez se convierte en un electrón. La vida positiva de cualquier átomo en su debido curso evolutivo, se convierte en negativa para la vida mayor hacia la que es impelida o atraída, y así el proceso evolutivo lleva a toda vida en forma invariable a través de las cuatro etapas ya mencionadas. En los tres reinos inferiores de la naturaleza este proceso se lleva a cabo inconscientemente, de acuerdo al significado humano de ese término; pasa conscientemente a través del reino humano, y en las esferas superiores de existencia se realiza por medio de una conciencia envolvente que sólo puede insinuarse aplicando el término ambiguo de "comprensión grupal autoconsciente".
Este es el proceso de transmutación al cual se hallaban abocados los antiguos alquimistas; pero raras veces llegaron a la etapa en que podían ocuparse de la respuesta mutua de los dos tipos de energía positiva y la consiguiente liberación de una fuerza positiva menor hacia su centro atractivo mayor. Cuando lo hicieron (en raras excepciones) se encontraban ante un muro, aunque habían logrado localizar el principio irradiante de la sustancia o de la verdadera forma, y llegado a penetrar (o negar) el cuerpo físico denso y la forma etérica, pero aún no habían podido percibir la naturaleza de la fuerza central que extraía la vida de la cual ellos se ocupaban, sacándola y llevándola de una aparente y legítima esfera a una nueva zona de actividad. Unos cuantos poseyeron este conocimiento pero (comprendiendo el peligro de sus conclusiones) rehusaron dejar escrito el resultado de sus investigaciones.
Si los estudiantes analizaran las leyes de la transmutación ([7]) como ya han sido captadas, y ante todo, incorporadas a los escritos, de Hermes Trimegisto, podrían lograr, si lo tienen en cuenta, algunos resultados interesantes.
Recuerden que lo que "busca liberarse" es la chispa eléctrica central; que esta liberación se alcanza primeramente debido a los resultados obtenidos por la actividad del "fuego por fricción", que acelera su vibración interna; luego, por su acción sobre el átomo, o la sustancia del fuego solar, que produce
a.
progresión orbital,
b.
vibración estimulante,
c. respuesta interna activa,
hasta que finalmente hace contacto con el fuego eléctrico. Esto es verdad para todos los átomos:
a.
El átomo de sustancia.
b.
El átomo de cualquier forma.
c.
El átomo de un reino de la
naturaleza.
d.
El átomo de un planeta.
e. El átomo de un sistema solar.
En todos los casos los tres fuegos o tipos de energía desempeñan su parte, pasando por las cuatro etapas, y también tiene lugar la transmutación, transferencia o irradiación, lográndose la liberación de la energía positiva central y su absorción en una forma mayor, que será mantenida en su lugar, durante un ciclo específico, por una energía más fuerte.
Como hemos visto, este proceso de convertir en radiactivos a todos los elementos, ha absorbido la atención de los estudiantes en el transcurso de las épocas. Los alquimistas de la edad media empezaron con los elementos más simples, y comenzando con el reino mineral, trataron de hallar el secreto del proceso liberador, conocer el método de la liberación y comprender las leyes de la transmutación. En la mayoría de los casos no triunfaron debido a que, habiendo localizado la esencia, no sabían cómo dominarla una vez liberada, ni (como ya se ha visto) poseían un concepto respecto a la fuerza magnética que atraía hacia sí la esencia liberada.
Con el objeto de comprender la ley y estar, por lo tanto, capacitado para trabajar perfectamente con ella, el estudiante investigador debe ser capaz de liberar la esencia de su forma. Tiene que conocer las fórmulas y palabras que la dirigirán hacía ese punto focal particular del reino mineral que guarda análoga relación con la mónada mineral, como el Ego en su propio plano guarda con el hombre que elimina la forma física y las formas verdaderas por medio de la muerte. Esto implica poseer ese conocimiento que sólo se confía al discípulo juramentado; si estudiantes fortuitos llegaran a conocer la ley y el proceso teóricamente, harían bien en detenerse hasta no haber aprendido a protegerse de la interacción de las fuerzas. Como bien sabemos, los que trabajan con radio y experimentan en los laboratorios, frecuentemente pierden la vida o algún miembro del cuerpo, debido a que desconocen las fuerzas que están manipulando. Las esencias liberadas se convierten en conductores de la fuerza mayor, su centro magnético, debido a que responden a éste, y dicha fuerza produce las penosas consecuencias que a veces se presentan en conexión con las sustancias radiactivas. Todo átomo radiactivo se convierte, por medio de esa facultad conductora, en un agente de liberación, produciendo en consecuencia lo que llamamos quemaduras, las cuales se deben al proceso de liberar la vida esencial del átomo de sustancia física.
Podría destacarse aquí el curioso fenómeno, en el reino humano, que se denomina erróneamente la prolongación de la vida, lo cual podría llamarse con más exactitud la perpetuación de la forma. La ciencia médica extrema hoy los esfuerzos para retener la vida en formas enfermas e inadecuadas, que si se dejara actuar a la Naturaleza, hace tiempo las hubiera eliminado. Por lo tanto aprisionan la vida y repetidas veces hacen volver la esencia de la vida una y otra vez a la envoltura en el momento de la liberación. Con el correr del tiempo cuando haya un mayor conocimiento, la verdadera ciencia médica será puramente preventiva. Concentrará su capacidad en preservar la vida atómica del átomo humano y en aumentar los procesos protectores preventivos y el funcionamiento correcto de la vida giratoria atómica, llevándonos a seguir debidamente el sendero orbital humano. Pero no irá más allá de eso; cuando haya sido recorrido el curso de la naturaleza, girado la rueda de la vida y llegada la hora de la liberación y el momento en que retorna la esencia a su centro, entonces se considerará que el trabajo ha concluido y será abandonada la forma. Sin embargo esto no será posible hasta que la familia humana haya llegado a una etapa donde por medio de la vida pura y los correctos pensamientos logre eliminar la presente corrupción. Entonces los hombres se mantendrán activos hasta la vejez o hasta que el Ego, comprendiendo que ha realizado la tarea determinada para un ciclo, llegue a sustraer la chispa inferior de vida y a extraer el punto central de fuego. Esto lógicamente presupone poseer conocimientos y facultades que no se tienen en la actualidad.
Estos conceptos pueden ampliarse hasta incluir todos los reinos de la naturaleza, los globos de una cadena, las cadenas, un esquema planetario y un sistema solar.
La Luna es un ejemplo interesante del proceso de liberación o transmutación prácticamente completado en un globo, en ella la vida esencial del reino humano se ha retirado y ha encontrado un nuevo campo de manifestación. Toda vida animal ha sido absorbida igualmente por un centro mayor en otra cadena. Prácticamente puede decirse lo mismo del reino vegetal que existe en la Luna, aunque todavía hay algunas formas inferiores de vida vegetal (de un tipo desconocido para nosotros), mientras que el reino mineral es radiactivo y la esencia de todas las formas minerales se está liberando rápidamente.
En conexión con los reinos de la naturaleza debe recordarse que su crecimiento y radiación oportuna dependen del propósito cíclico del Logos planetario y de las corrientes de fuerza emanantes de otros esquemas planetarios que actúan sobre Su cuerpo planetario.
Todos los átomos se hacen radiactivos como resultado de la respuesta dada a un centro magnético más fuerte, respuesta producida por el desarrollo gradual evolutivo de cualquier tipo de conciencia. Esto en menor medida es verídico en relación con el reino mineral, aunque los científicos no han aceptado que la radiación se produce de esta manera. Más adelante lo harán, pero sólo cuando acepten la teoría general que aquí se expone respecto a los átomos y la consideren como una hipótesis plausible. Entonces habrán cambiado en parte su objetivo, tratando de desentrañar, por medio del claro pensar y el estudio de la analogía involucrada, qué punto focales de energía magnética existen y en qué forma afectan a los átomos de su medio ambiente. Aquí sólo puede darse un indicio. Estos oscuros problemas se solucionarán de dos maneras:
Primero, estudiando el lugar que ocupa el sistema solar en el universo y el efecto que producen sobre él ciertas constelaciones; segundo, estudiando profundamente el efecto que tiene un esquema planetario sobre otro, y el lugar que ocupa la Luna en nuestra propia vida planetaria. Esto conducirá a una profunda investigación de las condiciones polares de la tierra, de las corrientes magnéticas planetarias y de la interacción eléctrica que existe entre nuestra tierra y los esquemas planetarios venusiano y marciano. Cuando esto se logre se revolucionarán la astronomía y la astrología esotérica y será reconocida la naturaleza de la energía solar como la expresión de una Entidad de cuarta categoría. Esto ocurrirá al final de este siglo después de un descubrimiento científico aún más importante que el de la naturaleza del átomo. Hasta ese momento será tan difícil expresar que el concepto hilozoísta constituye una ciencia exacta como hubiera sido para un antepasado del siglo dieciséis, concebir el átomo como un simple aspecto de fuerza que ni siquiera es objetivamente tangible. Por eso una mayor elucidación traerá sólo confusión.
Al considerar este amplio tema de la irradiación, resultado del movimiento en espiral progresivo, podría ser de interés puntualizar aquí que en cada reino de la naturaleza existen ciertos puntos focales de energía, los cuales, en el transcurso gradual de los eones, llevan a la sustancia atómica, de que están compuestas las formas en todos los reinos de la naturaleza, al punto donde se convierten en radiactivas y logran su liberación. (El término "liberación" en realidad significa la capacidad que posee cualquier átomo para salir conscientemente de una esfera de influencia energetizada y penetrar en otra de vibración superior, donde existe una más grande y amplia expansión de realización consciente).
En términos generales podría decirse que:
El reino mineral responde al tipo de energía, el aspecto inferior del fuego, de esas hogueras internas que ejercen influencia sobre los elementos del mundo mineral, y dividen estas vidas atómicas en series graduadas de tipo cada vez superior de energía mineral. Por ejemplo, el tipo de energía que actúa sobre el mineral de hierro o que produce el estaño, emana de un centro diferente de aquel que -en el cuerpo de la Entidad que da forma al reino mineral- convierte los elementos en maravillosas joyas, como ser el diamante, el zafiro, la esmeralda o el rubí. La energía de ese centro particular involucrado responde igualmente a la fuerza que se origina en ese centro del cuerpo del Logos planetario -el cual depende del reino que ha de vivificar. Al tratar de estos reinos, por lo tanto, podría indicarse brevemente la relación que existe entre ellos.
REINO CENTRO PLANETARIO
a. Humano Centro cardíaco.
b.
Animal Centro planetarío.
c.
Vegetal Plexo solar.
d. Mineral Bazo.
El centro planetario egoico es, por supuesto, el transmisor de los demás, y debiera tenerse en cuenta a este respecto que cada centro transmite tres tipos de fuerza, excepto el bazo que distribuye pura y simplemente los fuegos solares y la fuerza pránica. Los estudiantes sabrán oportunamente cómo agrupar los diversos tipos en los diferentes reinos de acuerdo al tipo de energía desplegada en mayor medida, recordando que sólo en el cuarto reino, el humano, se manifiesta el más elevado de los tres tipos (el que produce la autoconciencia) y en los demás está latente. Esto se pondrá de manifiesto si se estudia el método de la individualización lunar.
El reino vegetal responde al tipo particular de energía que produce el fenómeno del agua o humedad. Cualquier tipo superior de vida vegetal evoluciona por efecto del agua y por la combinación del calor y el agua se producen nuevos tipos. El botánico científico que desarrolla nuevas especies se ocupa del efecto que produce la energía sexual en el segundo reino de la naturaleza, y haría bien en considerar a toda vida vegetal como puntos de energía que responden a otros centros mayores de energía. Mucho se aprenderá a este respecto cuando se apliquen libremente la electricidad y las luces de colores en los laboratorios experimentales. Sexo o afinidad química en el reino mineral significa el despliegue, en ese reino, del segundo tipo de fuerza magnética; lo mismo puede observarse en el reino vegetal en la vida de la semilla y en los procesos de fertilización de todas las plantas. Neptuno, el Dios de las Aguas, tiene una curiosa relación con nuestro Logos planetario y también con esa Entidad cuya vida da forma al segundo reino.
El reino animal responde a un tipo de energía que no es ni fuego ni agua sino una combinación de ambos, siendo el primer reino del plano físico que responde al sonido o a la energía que emana de lo que se denomina ruido. Este es un hecho oculto digno de la mayor atención. La energía que emana de esa Entidad cuya vida da forma al tercer reino de la naturaleza tiene cinco canales de acercamiento o sea cinco centros. La Entidad que anima al cuarto reino tiene siete, porque le han sido agregados la mente y la intuición. En el segundo reino existen tres centros, pero su manifestación es tan oscura que para la mente humana prácticamente no existen. En el primer reino o mineral, el acercamiento está limitado a un centro Por lo tanto se observará que el estímulo de la energía magnética procede, podría decirse, a saltos 1-5-7. Cada reino se inicia con un equipo específico, y en el proceso evolutivo lo va acrecentando de manera que la vida liberada pasa al próximo reino con otro equipo además del primitivo.
El reino humano responde similarmente a la energía, pero a la energía del fuego en su manifestación más elevada en los tres mundos. Debe tenerse en cuenta que nos referimos a la energía positiva del Todo mayor cuando afecta a los puntos energéticos positivos menores y no a la energía de la forma.
El átomo llega a responder a la energía de la forma o a aquello que lo circunda. Llega a ser consciente y luego responde a la fuerza del reino del cual forma parte. Gradualmente responde a influencias más fuertes o a la fuerza que emana de esa Entidad que constituye la vida de ese reino.
Finalmente, el átomo llega a ser consciente de la energía planetaria, o a responder al Hombre celestial. Entonces trasciende el reino al que ha pertenecido, ascendiendo a otro reino, donde repite el ciclo.
Todo esto puede ser expresado en términos de conciencia, pero en esta sección limitaremos el pensamiento al aspecto energía. Resumiendo, puede decirse que:
1. El Logos planetario tiene siete centros, al igual que el hombre.
2. La Vida que da forma al reino animal tiene cinco centros, dicho reino posee cinco prototipos en el plano arquetípico, mientras que el hombre tiene siete prototipos.
3. La Vida que da forma al reino vegetal tiene tres centros de fuerza en Su propio plano, y por lo tanto sólo hay tres tipos básicos de vida vegetal. Todo lo que conocemos son diferenciaciones de esos tres tipos.
4. La Vida que da forma al reino mineral actúa a través de un centro.
b. La irradiación en los cinco reinos. Hemos visto que lo que produce la irradiación es la respuesta de la vida positiva de cualquier átomo al poder atractivo de la vida positiva de un átomo mayor. Expresado en otras palabras podría decirse que la vida dévica de cualquier forma atómica prosigue su evolución, y por una serie de "liberaciones" se traslada, durante los ciclos manvantáricos, de un reino a otro, hasta que cada átomo ha logrado la autodeterminación, cumpliéndose así satisfactoriamente el propósito del Hombre celestial para un particular mahamanvantara. Por lo tanto, como es de esperar, al observar el tema como un todo y no desde el punto de vista de un reino, durante el proceso evolutivo se llevan a cabo cinco unificaciones con:
1.
El reino mineral.
2.
La mónada mineral con el reino
vegetal.
3.
La mónada vegetal con el reino
animal. La vida progresiva ya ha realizado tres unificaciones o expandido su
comprensión tres veces.
4.
El reino humano.
5. El Hombre celestial o con la gran vida planetaria.
Durante estas cinco etapas una de ellas es considerada como la más importante de este sistema solar, constituyendo la etapa de unificación con el reino humano. El hombre es la meta de la evolución para este particular ciclo mayor; cuando ha alcanzado la individualización y ha despertado la autodeterminación, la Mónada o el divino Peregrino logra realizar aquello que expresa más perfectamente el propósito logoico. Las etapas posteriores constituyen la consagración del vencedor, y la unificación final con el Yo divino es sólo la consumación de la cuarta etapa. Los estudiantes hallarán interesante comparar la analogía entre las cinco iniciaciones y estas cinco unificaciones. Hay una estrecha conexión entre ambas. Comprendiendo las leyes de los diferentes reinos se puede aprender mucho respecto a los requisitos que rigen las cinco Iniciaciones. Se hallará que las iniciaciones marcan etapas en que se responde al contacto y a la realización, las cuales tienen sus interesantes gérmenes en los cinco reinos.
Podría aquí destacarse con propiedad que la irradiación es el resultado de la transmutación, la cual marca la terminación de un ciclo de actividad giratoria-espiral. Ningún átomo llega a ser radiactivo hasta que su propio ritmo interno haya sido estimulado a un grado en que la vida central positiva esté lista para imponer una actividad vibratoria superior; cuando las vidas negativas, dentro de la periferia atómica, son repelidas por la intensidad de su vibración, ya no son atraídas por su cualidad atractiva. Esto se debe a la entrada en, y su consiguiente respuesta a la vibración magnética de una vida positiva más fuerte que libera la chispa central aprisionada, produciendo lo que podría denominarse desde cierto aspecto, la dispersión del átomo. Sin embargo, este proceso cubre en la mayoría de los casos tan vasto período de tiempo que la mente humana es incapaz de seguirlo.
El período radiactivo es el más largo en el reino mineral y el más corto de todos en el reino humano. Como no estamos considerando la irradiación en el reino espiritual al final del mahamanvantara, no se hará aquí ningún comentario.
Es interesante observar que durante esta ronda, debido a una decisión planetaria, el proceso de producir irradiación humana o "liberación" está siendo estimulado artificialmente por medio del método denominado iniciación, y el camino más corto para alcanzar la plena purificación y el estímulo se halla abierto para aquellos que están dispuestos a atravesar el fuego de la alquimia divina. Simultáneamente, en los otros reinos de la naturaleza, se intenta un proceso algo similar, pero no de grado. La grandiosa manipulación de los minerales, el trabajo científico del químico y la investigación científica son similares en el reino mineral a los procesos mundiales que se aplican para liberar la chispa humana. Por ejemplo, del caos y la hecatombe de la Guerra mundial y del peso del metal que sufrió una violenta desintegración, la mónada mineral surgió como de una prueba iniciática, por incomprensible que esto parezca. Es evidente que un gran movimiento simultáneo está en vías de producir una irradiación más rápida en todos los reinos de la naturaleza, para que al término del ciclo se haya consumado el proceso de la irradiación planetaria. La intensificación de este conocimiento no se lleva a cabo en todos los planetas sino en muy pocos. Los otros recorrerán un ciclo más extenso. El proceso educativo iniciático que tiene por objetivo estimular la irradiación magnética o transmutarla, constituye sólo un experimento. Primero fue probado en Venus, con éxito, dando por resultado la consumación del propósito planetario en cinco rondas en vez de siete. Esto fue lo que hizo posible utilizar la energía venusiana en la cadena y en el globo de Venus de nuestro esquema y provocar así el fenómeno de la individualización forzada en la época lemuriana. El estímulo intensivo del tercer reino de la naturaleza, durante la tercer raza raíz, unificó en forma artificial los tres aspectos. El proceso de estimulación, por medio de la energía venusiana, comenzó realmente en la tercera ronda cuando se completó el triángulo de fuerza y estuvo listo para funcionar. Este factor hace que ocultamente la tercera Iniciación sea tan importante. En ella se vincula el triángulo humano: la Mónada, el Ego y la personalidad o Venus, el Sol y la Tierra están simbólicamente aliados.
Se han dado ya suficientes indicaciones al estudiante para que tenga la oportunidad de pensar, aunque podría agregarse una palabra más a este respecto. En las cualidades potencialmente radiactivas de los cuatro reinos de la naturaleza, que más nos interesan, encontraremos que tienen una curiosa analogía con las funciones de los cuatro esquemas planetarios que, en su totalidad, forman el cuaternario logoico. Esto también se aplica en grado menor a las cuatro cadenas que forman el cuaternario planetario. Todos deben llegar a ser radiactivos y sus principios tienen que ser transmutados y haber trascendido la forma de la cual son responsables.
Cuando el tema de la irradiación sea mejor comprendido nos proporcionará otro ejemplo más de la unidad de toda vida y otra corroboración de la naturaleza sintética de todo el proceso evolutivo. En todos los casos lo que irradia de cada reino de la naturaleza es una y la misma cosa. El ser humano radiactivo es de igual naturaleza que el mineral radiactivo (difiriendo sólo en grado y en respuesta consciente); en todos los casos lo irradiado es la vida central positiva, la chispa eléctrica o aquello que es su analogía. Existen por lo tanto siete analogías en conexión con el sistema solar, siete entidades que irradian o siete tipos de entes que de muestran capacidad para trascender su movimiento normal y oportunamente trasladarse a una esfera mayor en la evolución. Estas son:
1. La mónada mineral del reino mineral, o el núcleo positivo central de todos los átomos y elementos.
2. La mónada del reino vegetal, o la vida positiva central de toda planta y vegetal.
3. La mónada del reino animal, o la vida positiva de cada tipo animal.
4. La mónada humana en sus millares de grupos.
5. La mónada de cualquier tipo particular o forma.
6. La mónada planetaria, o la suma total de todas las vidas dentro de un esquema planetario.
7. La mónada solar, o la suma total de todas las vidas en el sistema solar.
Cada una de éstas posee en primer lugar actividad giratoria o auto centrada; luego, cada una simultáneamente con su movimiento original, despliega una actividad cíclica-espiral. Con ello se hace "consciente" de la forma, hasta que finalmente llega a ser radiactiva. Durante el período final trasciende la forma, se libera de ella, llegando a ser así consciente y capaz de participar en la actividad de un todo aún más grande y omniabarcante.
c. La irradiación y la ley cíclica. Dispersas en este tratado hay innumerables indicaciones de la naturaleza cíclica de este fenómeno; los estudiantes deben recordar que respecto a la irradiación, como en todas las demás cosas, existen períodos de pasividad y actividad intensas. Esto se observa con toda claridad en conexión con el cuarto reino de la naturaleza. Se está entrando ahora en un período de radiactividad donde hombres y mujeres lograrán una comprensión más amplia; comenzarán a trascender sus limitaciones humanas y a penetrar uno a uno, unidad por unidad, en el quinto reino. Este período en lo que respecta al ciclo mayor, se inició cuando la Puerta de la Iniciación fue abierta en la época atlante, aunque numerosos ciclos menores ya se sucedieron, puesto que la afluencia en el quinto reino se rige también por la ley cíclica, el flujo y reflujo periódicos. Al término de la cuarta raza raíz hubo un período de característica radiactividad, y centenares de hombres pasaron de la cuarta Jerarquía creadora a otra superior. Muchos cargos ocupados por Entidades venusianas fueron abandonados para que nuestra humanidad pudiera ocuparlos, y siguió una vasta irradiación intercadenaria en que muchos Kumaras y ciertas existencias menores abandonaron nuestra cadena terrestre y pasaron a realizar un trabajo más sutil y avanzado. Entonces la actividad menguó gradualmente, hasta que en ciclos periódicos acarreo influencias que produjeron una nueva irradiación, aunque no poseía la fuerza del período precedente.
Otro período de radiactividad tuvo lugar durante la época del Buda y muchos alcanzaron el grado de Arhat en esa época. Ese período fue el punto culminante de lo que se ha denominado esotéricamente "un ciclo de tercer grado", y desde esa época no se ha logrado un grado similar de actividad radiactiva. Una tenue irradiación humana se sintió en la época de Cristo, pero sólo duró unos doscientos años y aunque algunos individuos han alcanzado desde entonces la meta, sin embargo pocos han logrado pasar a través de los fuegos de la transmutación y trascender el cuarto reino. El ciclo se halla nuevamente en la vuelta ascendente; alrededor del siglo catorce el reino humano empezó a ser notablemente radiactivo, estando en camino de completar un "ciclo de segundo orden" o un período donde se trascenderá una actividad aún mayor que la desarrollada en la época de Buda, y manifestará su magnitud cuando se hayan cumplido ciertas condiciones.
Primero, cuando se haya esclarecido el actual caos mundial. Segundo, cuando la presente generación haya consumado su tarea de reconstrucción. Tercero, cuando el gran Señor haya iniciado Su misión en la tierra, incrementando así la vibración en todos los reinos de la naturaleza, particularmente en el segundo y en el cuarto. Cuarto, cuando el movimiento, inaugurado en la terminación de cada siglo por la Logia Transhimaláyica, esté en marcha y los Egos sico-científicos, sus agentes, hayan hecho sentir su presencia. Finalmente, cuando la Logia, trabajando en conexión con la cuarta raza raíz, haya instituido un determinado movimiento que formará parte del proceso estimulador, traerá como resultado que los más destacados pensadores de esa raza se convertirán en radiactivos. Tendrán una gran oportunidad, y de tanta importancia que un Miembro de la Logia, Confucio, como se lo llamó en el pasado, encarnará para dirigir el trabajo. Ya se están dando los pasos preliminares y han comenzado a encarnar Egos que tratarán de canalizar las energías de esta raza en la correcta orientación, aunque la culminación del ciclo estimulador no se alcanzar hasta mediados del siglo próximo. Es innecesario señalar que dicho movimientos al principio provocarán disturbios; sólo cuando el polvo de la lucha y el ruido de las fuerzas combatientes se haya extinguido, se verá surgir el propósito. Esto es muy evidente en Rusia en la actualidad.
Un imperante factor, muy difícil de explicar para que pueda comprenderlo el pensador común, es el advenimiento cíclico de egos que han alcanzado el suficiente grado de evolución, y ya están preparados para iniciar su primera vida radiactiva. En un gran sector del esfuerzo jerárquico todos los Egos están divididos en dos grupos, de acuerdo a su ciclo y a su tipo de energía. Dichos grupos están a su vez subdivididos de acuerdo a la cualidad y al efecto vibratorio que han de producir en cualquier reino de la naturaleza, encarnando en forma simple y unida. Esto podría ilustrarse destacando que mediante el gradual advenimiento de seres humanos vegetarianos por inclinación natural y por la aparición de egos que están específicamente interesados en el bienestar y cuidado de los animales (como es tan notable ahora), aparece cíclicamente un grupo de entes humanos que tiene una definida relación kármica con el tercer reino. Esta relación se diferencia específicamente de los grupos carnívoros y a veces inhumanos de los últimos quinientos años.
Sería útil e interesante mencionar aquí algunos de los términos esotéricos aplicados a algunos de estos grupos, recordando que sólo constituyen unos cuantos de un vasto número, enumerando aquellos cuya terminología pudiera ser educativa e informativa para el estudiante:
1.
Las unidades inertes.
2.
Átomos de centralización rítmica.
3.
Entes de irradiación primaria.
4.
Los hijos del ritmo pesado.
5.
Los puntos de ígnea excelsitud
(nombre dado a menudo a los tipos magnéticos altamente evolucionados).
6.
Puntos terciarios de fuego
secundario.
7.
Llamas magnéticas (nombre aplicado
a chelas e iniciados de determinados grados).
8.
Hijos positivos de la electricidad.
9.
Entes giratorios del séptimo orden.
10. Puntos de luz de la cuarta progresión.
11.
Chispas eléctricas.
12. Entes de resistencia negativa.
13. Átomos equilibrados.
Podrían darse muchos nombres más, pero los anteriores bastarán para indicar la naturaleza general de este conjunto de energía, bajo los cuales se reúnen todos los miembros de la familia humana, estando ubicados de acuerdo a:
a.
Su ritmo.
b.
Su cualidad.
c.
Su calor.
d.
Su luz.
e.
Su influencia magnética.
f.
Su radiación.
g. Su actividad.
Esta clasificación es una ampliación de otra más importante que agrupó a todos los Egos de acuerdo al color, sonido y vibración. Una enumeración similar ha agrupado también a los átomos en los otros reinos; también los Dhyan Chohanes de categoría más elevada tienen su lugar en los archivos jerárquicos de este quinto o tercer sector.
Una clasificación cíclica es de igual interés, pero de naturaleza totalmente diferente, dando al iniciado y al investigador intuitivo numerosas indicaciones de valor evolutivo e histórico. Nuevamente podemos agregar un breve epítome de algunos nombres y expresiones empleados bajo los cuales los seres humanos están agrupados en los archivos de este séptimo sector:
1.
Unidades que se hallan en la etapa
de la niebla ígnea.
2.
Puntos de origen lunar.
3.
Hijos del sol.
4.
Devas del cuarto grado.
5.
Llamas de las esferas
interplanetarias.
6.
Átomos de la esfera color carmesí
-se refiere a ciertos Egos que han venido a la tierra del esquema planetario,
cuya nota es roja.
7.
Los triunfantes Vyasian.
8.
Los puntos del tercer pétalo
planetario, y otros grupos de puntos relacionados con el loto planetario de
doce pétalos.
9.
Los amantes de la vibración
inferior.
10. Los rechazadores del octavo esquema.
11.
Los puntos de triple resistencia.
12. Los seguidores del ARHAT.
13. Los cíclicos hijos de la paz.
14. Los consecutivos hijos de la guerra.
15. Las motitas dentro del ojo planetario.
16. Los puntos reconocidos dentro de los chakras. Lógicamente forman diez grupos.
Cada nombre imparte a la mente del iniciado algún conocimiento respecto al lugar que ocupa en la evolución la Mónada implicada, a la naturaleza de sus encarnaciones y a su lugar en la evolución cíclica.
El mismo método de agrupamiento se usa en conexión con todos los reinos aunque sólo en el caso de los reinos cuarto y quinto se trata de átomos individuales; las clasificaciones y registros para los otros reinos conciernen a los grupos. Cuando un grupo es conocido, la naturaleza, vibración y ritmo del átomo dentro de ese grupo se evidencia de inmediato
IV. EL GIRAR DE LA RUEDA([8])
Llegamos ahora a considerar un punto de verdadera importancia; surge de lo que hemos dicho acerca de los ciclos y fundamenta todo fenómeno que ocurre periódicamente. Una de las verdades científicas más elementales es que la tierra gira sobre su eje y que se mueve alrededor del sol. Una de las verdades menos conocidas, aunque de igual importancia, es que todo el sistema solar gira igualmente sobre su eje, durante un ciclo tan vasto que está más allá de la comprensión del hombre común, y necesitaría fórmulas matemáticas muy complicadas para comprenderlo. El sendero orbital del sistema solar en los cielos, alrededor de su centro cósmico, ya se está percibiendo y el desplazamiento general de nuestra constelación se está considerando como una plausible hipótesis. Los científicos todavía no han dado cabida, en sus cálculos, al hecho de que nuestro sistema solar gira alrededor de un centro cósmico conjuntamente con otras seis constelaciones de magnitud superior a la nuestra, en la mayoría de los casos. Sólo una es aproximadamente de la misma magnitud que nuestro sistema solar. Este centro cósmico forma parte a su vez de una gran rueda y -para el ojo del vidente iluminado- parece que toda la bóveda celeste está en movimiento. Todas las constelaciones, observadas en conjunto, son impelidas en una dirección.
El Antiguo Comentario expresa esta oscura verdad de la manera siguiente:
"La rueda gira. Ha dado
una sola vuelta, y cada esfera y soles de todo grado, siguen su curso. La noche
del tiempo se pierde en él, y los kalpas son más cortos que los segundos en el
pequeño día del hombre.
"Pasan diez billones de
kalpas, y veinte billones de ciclos de Brahma y aún no se ha completado una
hora de tiempo cósmico.
"Dentro de la rueda;
formando ésta, se hallan todas las ruedas menores desde la primera hasta la
décima dimensión. Ellas en su vuelta cíclica mantienen en sus esferas de fuerza
otras ruedas menores. Aunque numerosos soles componen el Uno cósmico.
"Ruedas dentro de ruedas,
esferas dentro de esferas, cada una sigue su curso y atrae o rechaza a su
hermano, aunque no puede escapar de los brazos envolventes de la madre.
"Cuando las ruedas de la cuarta dimensión, de las cuales nuestro sol es una y todo lo que es de fuerza menor y número superior, tales como los grados octavo y noveno, giren sobre sí mismos, se devoren unos a otros, se vuelvan desgarrando a su madre, entonces la rueda cósmica estará preparada para girar más rápidamente."
Se evidenciará por lo tanto que el poder del hombre no es todavía suficientemente grande para concebir estas constelaciones giratorias, medir su interacción y comprender su unidad esencial. Se nos dice que aún para el liberado Dhyan Chohan el misterio de lo que se halla más allá de su propio "Círculo No se Pasa" solar, permanece oculto.
Algunas influencias Le indican y ciertas líneas de fuerza Le demuestran el hecho de que determinadas constelaciones están entrelazadas con Su sistema en una íntima y corpórea unión. Sabemos que la Osa Mayor, las Pléyades, Draco o el Dragón, están asociadas de cierta manera con el sistema solar, pero éste todavía desconoce su función y la naturaleza de las demás constelaciones. También hay que recordar que el girar de nuestra minúscula rueda del sistema y el de una rueda cósmica puede acelerarse o retardarse, por las influencias que emanan de constelaciones desconocidas o incomprendidas, cuya asociación con un Logos del sistema o del cosmos, es relativamente tan misteriosa como el efecto que producen entre sí los individuos de la familia humana. Este efecto se halla oculto en el karma logoico, estando más allá del alcance del hombre.
Las ruedas pueden enumerarse de acuerdo a su importancia, de la manera siguiente:
La rueda el universo o la suma total de todas las estrellas y; sistemas estelares.
Una rueda cósmica o un grupo de siete constelaciones. Se agrupan de acuerdo a
a.
su magnitud,
b.
su vibración,
c.
su color,
d. la influencia que ejercen mutuamente.
Dichas ruedas cósmicas, de acuerdo a los libros esotéricos, están divididas en cuarenta y nueve grupos, comprendiendo cada uno millones de constelaciones séptuples. A fin de facilitar el estudio a los Adeptos, cada grupo es conocido por un símbolo, y los cuarenta y nueve símbolos encarnan todo lo que puede Conocerse acerca del tamaño, magnitud, cualidad, actividad vibratoria y finalidad de esas grandes formas por cuyo intermedio una Existencia adquiere experiencia. Los Chohanes de grado superior conocen los cuarenta y nueve sonidos que otorgan la cualidad del aspecto conciencia de estos grandes Seres que se hallan tan alejados de la conciencia de nuestro Logos solar como la del hombre con respecto a la del cristal. El conocimiento percibido por los Chohanes es sólo teórico y únicamente imparte a su conciencia comparativamente limitada, la naturaleza general del grupo de constelaciones, debiendo tenerse en cuenta a veces la fuerza que ocasionalmente emana de ellas. Por ejemplo, el interés despertado recientemente en el público por la gigantesca estrella Betelgeuse de la constelación de Orión se debe a que en esta particular época ha habido una interacción de fuerza entre nuestro minúsculo sistema y ese gigante, y se han comunicado entre las dos Existencias que les dan forma.
Ruedas del sistema o la vida atómica de las constelaciones individuales. Se dividen a su vez en 343 grupos, conocidos también por el Adepto a través de una serie de caracteres que forman una palabra, la cual -mediante la naturaleza de su ideografía- transmite esencial información al Adepto. La ideografía de nuestro sistema solar puede ser revelada en parte -no los propios caracteres, sino un resumen de aquello que los caracteres representan. Nuestro sistema solar se describe como:
a. Un sistema de cuarto orden tiene sus centros de fuerza en el cuarto plano cósmico y se manifiesta objetivamente desde el cuarto plano del sistema, vía el cuarto subplano del plano físico del sistema.
b. Un sistema de color azul, naranja y verde esotéricos.
c. Un sistema que para el Adepto es conocido esotéricamente como "un signo aéreo dentro del cual el Pájaro puede volar".
d. Un sistema formado por "tres fuegos que forman un cuarto fuego".
e. Un sistema en que el Pájaro tiene "cuatro plumas en la cola" y puede por lo tanto, esotéricamente, "remontarse a un plano superior y encontrar la quinta pluma".
f. Un sistema que tiene cuatro ciclos mayores y períodos menores de manifestación, múltiplos de esa cifra.
g. Un sistema que en la fraseología alquímica de los Maestros es considerado como "producto del cuarto, estando el cuarto mismo en proceso de transmutación; la piedra viviente con cuatro cortezas". El Maestro que tiene ante sí la ideografía de la palabra puede ver todo esto de un vistazo. Hay otros ideogramas a su disposición que le proporcionarán información inmediata al estudiar las influencias que hacen contacto con nuestro sistema solar.
Ruedas planetarias. Estas se expresan de diez maneras.
Ruedas de las cadenas, llamadas rondas en algunos
libros.
La rotación de cualquier globo.
El ciclo de los tres mundos.
La rueda de un plano.
La rotación o la aparición
cíclica de un reino de la naturaleza. Esto es aplicable a un esquema, pero
únicamente a los cuatro reinos en la apariencia objetiva.
La rotación de un centro planetario que produce la
aparición monádica.
La rueda monádica o la aparición periódica de los entes de la cuarta jerarquía creadora.
De esta manera descendemos la escala a través de todos los reinos y formas hasta llegar a la ínfima revolución de un átomo de sustancia.
Al finalizar nuestras observaciones concernientes a las diversas ruedas del universo, trataremos brevemente las "ruedas" que conciernen a la mónada humana. Este tema se ha dilucidado muy poco, aunque se ha dicho algo acerca de la rueda egoica.
Debe tenerse presente que la evolución de la Mónada es una cosa más complicada de lo que dicen los libros dados hasta ahora al público. En ellos se trata del desarrollo de la conciencia y su transición a través de los reinos de la naturaleza. Sin embargo, han habido ciclos posteriores que sólo será posible comprender cuando la historia y la evolución del Logos planetario sea gradualmente revelada. Forman parte de Su cuerpo de manifestación, células dentro de ese gran vehículo, siendo así vitalizadas con Su vida, cualificadas por Su naturaleza y diferenciadas por Sus características. Ello retrotraerá entonces la historia de una Mónada a kalpas anteriores. Dicha historia no es posible revelarla, y tal revelación no servirá a ningún propósito. Sólo se menciona porque debe ser considerado en líneas generales si se quiere conocer con exactitud la verdadera naturaleza del Yo.
Podríamos considerar que la Mónada del ser humano atraviesa ciclos análogos a los que pasa el Hombre celestial. Tenemos primero, el vasto ciclo de desarrollo a través del cual pasa una "chispa". Esto abarca el período de tres sistemas solares mayores -el que le precede, el actual y el que le sigue. En estos tres, la totalidad del pasado, presente y futuro cósmicos, encarnando a los tres aspectos de la Vida divina del Logos solar, son llevados a la perfección en una Mónada individualizada. Debe recordarse que en este sistema solar, por ejemplo, ciertos desarrollos son sólo recapitulaciones de procesos evolutivos cumplidos en un sistema solar anterior, y su clave reside en la consideración del principio mente o manásico. Los Ángeles solares, el factor individualizador inteligente, fueron (desde cierto punto de vista) el producto de un sistema anterior, y sólo esperaban el momento, en el actual sistema, que las formas de los tres reinos alcanzaran el punto de desarrollo sintético, lo cual permitió que fueran impresionadas e influenciadas desde lo alto. Esto es análogo al advenimiento de esas Mónadas que durante la época atlante, habiéndose individualizado en otra cadena, se detuvieron en los espacios interplanetarios esperando que las condiciones terrestres permitieran la ocupación de formas adecuadas. La analogía no es exacta, pero da un indicio de la verdad. Un vasto ciclo de desarrollo (que hizo posible la evolución posterior) precedió a este sistema solar, y puede ser considerado como la analogía monádica de una rueda cósmica. El Antiguo Comentario insinúa este punto de desarrollo en las palabras:
"El quinto no apareció como producto del presente. Los cinco rayos de esa rueda tenían un ciclo de desarrollo y otro en que se unían en el centro."
La Mónada tiene ciclos análogos, aunque en miniatura, con los de la Vida Una que penetra y anima a todas las vidas menores.([9]) Algunos de estos ciclos abarcan períodos de tiempo tan vastos y tan remotos, que su historia sólo puede ser transmitida a los Adeptos investigadores por medio del sonido y el símbolo. Los detalles de ese desarrollo se pierden en la noche de otros kalpas, y todo lo que puede verse son los resultados -las causas deben aceptarse como existentes aunque permanezcan inexplicables hasta no haber recibido las iniciaciones superiores.
En el girar de la Rueda monádica, abarcando el período de tres sistemas solares, permanece oculto el misterio de la propia voluntad monádica y el secreto por el cual algunas de las mónadas rehusaron encarnar, mientras que otras "cayeron" y continuaron en las actuales líneas de evolución. Rehusaron encarnar debido a las condiciones internas grupales producidas por los procesos evolutivos en kalpas pasados. Por lo tanto será evidente que lo que constituye el pecado y el mal es una cuestión mucho más compleja de lo que parece superficialmente. Desde nuestro limitado punto de vista, parece ser un "pecado" venir a la encarnación y también un pecado, o la voluntad y satisfacción propia, permanecer en los planos superiores sin evolucionar. Sin embargo ambos grupos siguieron la ley de su ser, y la solución del misterio reside en lo que vendrá.
Si el estudiante meditara cuidadosamente sobre el hecho de que los tres planos inferiores -mental, astral y físico- forman el cuerpo físico denso del Logos planetario y, por lo tanto, no constituyen un principio, le será evidente que, debido a la necesidad, ciertas unidades o células del cuerpo son más activas en tiempo y espacio que otras. Debe también tenerse en cuenta que los grupos de Mónadas llegan a la encarnación de acuerdo al centro de un Hombre celestial, en un esquema planetario particular, o al centro del Logos solar que está en proceso de vivificación o actividad cíclica, y que algunos centros de un Logos solar y del actual particular sistema solar están en estado de pralaya parcial debido a que los centros de vitalidad superior absorben las fuerzas vitales inferiores solares. Tenemos que recordar también que el aspecto total de la Vida divina no está destinado a alcanzar, en ningún momento, su pleno desarrollo en el actual sistema solar, sino que debe esperar los impulsos vitalizadores de un sistema posterior. Esto se debe a que existen en este sistema solar efectos de causas originadas en kalpas anteriores o -expresándolo de otra manera- en las semillas kármicas de actividades logoicas anteriores.
Nuestro Logos solar no posee aún Su verdadero ritmo, sino que durante millones de ciclos tiene que seguir el proceso equilibrador. Tampoco nuestro Logos planetario ha alcanzado el equilibrio ni nivelado las fuerzas, por lo tanto, hasta que no se conozca Su grado de evolución y visión objetiva y también el centro del cuerpo solar que es vitalizado por Su vida, será inteligente abstenerse de hacer afirmaciones dogmáticas y pronunciamientos demasiado liberales en conexión con las Mónadas que encarnan y las que no encarnan. Todas giran en la rueda monádica cósmica; siendo cada una impulsada a realizar alguna actividad en las revoluciones menores de esta particular rueda del sistema, pero no todas las que pertenecen a un ciclo particular giran en una rueda planetaria específica. Muchas aguardan en los espacios interplanetarios el desarrollo y las épocas más apropiadas, y algunas deben esperar la llegada de un nuevo mahamanvantara. El estudiante debe tener en cuenta las palabras de H.P.B., cuando dice a los lectores de La Doctrina Secreta que las estanzas y su comentario tratan principalmente de nuestro particular Logos planetario. Esto se olvida con frecuencia.
Será de interés para el estudiante saber que existen ciertos colores en la actualidad, totalmente desconocidos por la humanidad, que velan dichos grupos de Mónadas que no encarnan, los cuales serán impulsados a adquirir la conciencia del ser humano en otro sistema solar, o después de recibir la sexta Iniciación. Todo lo que existe en la tierra es el reflejo de los colores verdaderos, y también del aspecto más inferior. Cada color en el cosmos aparece de tres maneras:
1.
El color verdadero.
2.
La apariencia ilusoria del color.
3. Su reflejo.
Con el reflejo estamos familiarizados; la apariencia o lo que vela la realidad se percibe y conoce cuando vemos con el ojo del alma, el Ojo de Shiva, y el verdadero color ([10]) se percibe después de haber pasado por el quinto reino, cuando la conciencia grupal se fusiona con la divina. Por consiguiente el estudiante observará que la rueda cósmica monádica puede ser visualizada en términos de "verdadero color", y vista por el vidente iluminado como la fusión combinada de los colores primarios de los tres sistemas solares.
La rueda monádica del sistema, que concierne únicamente a este sistema solar, se caracteriza por constituir la totalidad de los siete colores de los siete Hombres celestiales, y desde el punto de vista del Adepto de quinta Iniciación, constituye la suma total de los colores primarios que corresponden a los grupos egoicos en los distintos esquemas planetarios.
La rueda planetaria monádica, que concierne al grupo particular de Mónadas encarnantes en un esquema particular, es percibida por el vidente como la fusión de grupos egoicos, pero con la diferencia de que el color es dual, viendo también la coloración del rayo de la personalidad del Ego encarnante.
El ciclo egoico o el girar de la rueda del Ego encarnante, es de interés práctico para el hombre, y ya ha sido dilucidado en cierta medida. A fin de esclarecer la idea, esta rueda puede verse también que gira en tres ciclo y efectúa tres tipos de revoluciones, abarcando variados períodos de tiempo.
Tenemos primeramente la Rueda de la cadena, o la circulación cíclica de la Mónada alrededor de toda una cadena, y su paso a través de todos los reinos y globos. Su estudio se complica debido a que en ninguna cadena las Mónadas comienzan y terminan su evolución, sino excepcionalmente; pocas veces surgen, recorren su ciclo y logran su objetivo. No es posible disociar una cadena de su cadena anterior o de la siguiente. Innumerables Mónadas que alcanzaron la autoconciencia en la cadena lunar sólo entraron en renovada actividad a mediados de la cuarta raza raíz; otras que se han individualizado en esta tierra no podrán alcanzar su meta en este planeta. Hay aquí una analogía con la evolución del sistema y puede apreciarse otra entre las Mónadas que rehusaron encarnar y los Egos que no estaban capacitados para tomar cuerpos en la tercera raza raíz o Lemuria.
Existe además la Rueda de un globo, o el proceso de evolución de determinado globo. El estudiante debe recordar que la Mónada, después de la disolución planetaria, pasa el tiempo entre cada encarnación en globos más sutiles, que son la analogía de la esfera interplanetaria o intersistemática.
También existe la Rueda de una raza, o el ciclo menor de encarnaciones, de una serie definida, donde la Mónada encarnante pasa cíclicamente un periodo de vidas en determinada raza.
Estos ciclos de manifestación periódica están relacionados principalmente con la aparición o manifestación de las "chispas" en uno de los tres planos de los tres mundos, o en alguna parte del cuerpo físico del Logos planetario. Los ciclos menores se ocupan de ellos; los ciclos mayores de la rueda conciernen también a la aparición o surgimiento de las chispas en el cuerpo etérico planetario o del sistema, o en los cuatro planos superiores de nuestro sistema solar. Podríamos imaginarnos la gloria de este concepto en la precipitación de corrientes de chispas ardientes en el fulgor de puntos de fuego intensificados a medida que reúnen las condiciones que producen "combustión" oculta, y en la constante circulación de los cuarenta y nueve fuegos constituidos por sesenta mil millones de Mónadas humanas e incontables corrientes de mónadas dévicas; fuego por todas partes -una red de ríos ígneos de energía viviente, puntos focales de intensificado brillo y chispas por doquier.
Pueden hacerse algunas observaciones más referentes al girar de las diversas ruedas, y luego podemos dedicarnos a considerar el movimiento y las envolturas.
Dentro de todas las ruedas enumeradas, hay numerosas ruedas menores regidas por las mismas leyes, impulsadas por las mismas formas de actividad, formando en su totalidad un gran todo. Será evidente para todo estudiante consciente que los fundadores del método del simbolismo lograron impartir, por medio del símbolo de la rueda, la idea de la triplicidad de toda actividad atómica:
a.
El punto central de fuerza positiva
activa el eje.
b.
La corriente de vida negativa los rayos
irradiantes.
c.
La esfera de actividad el efecto
de la interacción de ambos la circunferencia de la rueda.
Si el estudiante puede imaginar esas ruedas de actividad, visualizar todas las partes de la rueda como compuestas de ruedas vivientes menores, y si puede agregar a su imagen un indicio de la interacción de todas estas esencias ígneas, coloreadas con ciertos matices predominantes, percibirá ciertas condiciones y tendrá ante sí un cuadro de lo que siempre percibe el vidente iluminado. Si antes de hacerlo puede visualizar toda la rueda del sistema en constante circulación, donde las minúsculas vidas menores son impelidas por la fuerza de la vida solar central para que pasen a través de toda la extensión de la rueda, entren en contacto con todas las partes de la misma y sean impresionadas por los distintos tipos de "sustancia-poder", entonces podrá comprobarse algo de la naturaleza general del método. Empleamos el término "movimiento", pero ¿Qué queremos significar realmente? Sencilla y textualmente, la manifestación de la energía generada mediante la conjunción de ciertos aspectos de energía y el triple resultado producido por su intermedio; las actividades resultantes de esta corriente de energía eléctrica dinámica que emana de algún centro, evoca respuesta de todo lo que entra en contacto y hace que las unidades que responden se mantengan unidas en la forma que ellas componen.
Desde el punto de vista esotérico, todo lo que se manifiesta es de forma esferoidal y adecuadamente denominado rueda, aunque (en la manifestación física densa) las formas son diversas y numerosas, y sin la visión etérica la forma esferoidal de cada vida no es percibida. ¿Cómo puede explicarse esto? Existen tres razones principales para que se produzca esta ilusión, y podemos tratarlas brevemente hallando en la palabra "ilusión" ([11]) la clave del misterio. Se nos ha dicho, con respecto al cuerpo físico denso, que no es considerado un principio ni expresa (en este segundo sistema solar) las cualidades características del Logos solar y Su actual encarnación y que las formas de sustancia densa más grosera, todo lo que es objetivo y tangible en el plano físico, vibra con la clave característica del sistema precedente, siendo el residuo (si pudiera expresarse así) también de un kalpa anterior.
Estos dos puntos deben tenerse muy en cuenta y permitirse además cierta libertad cuando se intente expresar la verdad sobre el movimiento. Por lo tanto, cierto número de átomos de materia están aún regidos por una vida interna que tiene como principal rasgo característico la facultad de lograr más estrecha adherencia y una firme decisión de agruparse, característica ingénita del actual cuerpo de manifestación del sistema solar. Debe recordarse al considerarlo, que todo lo que en las formas es denso y grosero se refiere solamente a esas formas que pertenecen a los tres subplanos inferiores correspondientes a los planos inferiores del sistema; las formas están constituidas de materia de todos los planos, pero el porcentaje de materia grosera, como podrá verse, es pequeño. Existe interacción para la mónada mineral, haciendo totalmente negativa la vibración de los tres subplanos inferiores del plano físico; finalmente penetra en las formas que están más estrechamente aliadas a la "verdadera forma".
La mónada mineral tiene un problema algo distinto a la de otros reinos, porque específicamente expresa las vidas que fueron clasificadas como los fracasos de un sistema solar anterior, siendo condenadas a sumergirse en las formas del reino mineral. El hombre se libera cuando logra librarse de la vibración de los planos inferiores de nuestro sistema solar, esa parte de la manifestación logoica que constituye Su cuerpo denso y, en consecuencia, no lo considera un principio. Por lo tanto, será notorio, que hay una analogía digna de estudio en la relación que existe entre la forma mineral, un ser humano y un Logos solar. Viendo a éstos como una triplicidad esotérica, podrá obtenerse mucha luz meditando sobre ellos como si fueran
a.
la vibración residual del primer
sistema 1,
b.
el punto medio de actividad del
segundo sistema 2,
c. la energía subjetiva del sistema actual.
Comprender esto y entender que existen fuerzas presentes en la naturaleza que son de tipo residual, significa tener la clave de la parte enigmática de la manifestación, de la crueldad y la muerte, del sufrimiento y la agonía que se ve en los reinos vegetal y animal. En los términos reino animal incluyo el cuerpo físico del hombre. Tenemos la clave de algunos aspectos del Sendero de la izquierda y además la clave para resolver el problema de la causa fundamental de la aparición de esas existencias tales como los magos negros. Así como ningún ser humano puede evadir los efectos de la energía que ha generado en una vida anterior, el Logos solar también está agotando energías y se halla impedido por ciertas influencias, resultantes de Sus anteriores actividades, en el primer sistema.
Las formas físico densas constituyen una ilusión, porque son el producto de la reacción del ojo a esas fuerzas de las cuales hemos estado hablando. La visión etérica o el poder para ver la energía-sustancia, es la verdadera vista del ser humano, de la misma manera que la etérica es la verdadera forma. Pero hasta que la raza no esté más evolucionada, el ojo sólo percibirá y responderá a las vibraciones más pesadas. Gradualmente se desprenderá de las reacciones inferiores y groseras, y llegará a ser un órgano de verdadera visión. Sería interesante recordar aquí el hecho oculto de que a medida que los átomos en el cuerpo físico del ser humano continúan evolucionando, ocupan formas cada vez mejores, ubicándose finalmente dentro del ojo, primero en el de los animales y luego en el del hombre. Esta es la forma densa más elevada en que pueden ser construidas, y señala la consumación del átomo de materia densa. Comprendido esotéricamente, el ojo se forma por la interacción de ciertas corrientes de fuerza, y existen tres en el animal y cinco en el ser humano. Mediante su conjunción e interacción, forman lo que se llama "la triple abertura" o "quíntuple puerta", mediante las cuales el alma animal o el espíritu humano puede "ver la ilusión del mundo"
La razón final por la cual no se puede ver en el planeta la verdadera forma esferoidal de todas las cosas sólo podrá explicarse citando un párrafo de un viejo manuscrito esotérico que se halla en los archivos del Maestro:
"La visión de la esfera
superior está oculta en el destino de la cuarta forma de sustancia. El ojo mira
hacia abajo y, he aquí, el átomo se pierde de vista. El ojo mira hacia los
costados y las dimensiones se fusionan, y nuevamente el átomo desaparece.
Mira externamente, pero ve al
átomo fuera de toda proporción. Cuando el ojo rechace la visión descendente y
vea todo, de lo interno hacia lo externo, las esferas podrán verse
nuevamente."
V. EL MOVIMIENTO Y EL ASPECTO CONSTRUCTOR DE FORMAS
1. El Movimiento en el Cuerpo Mental.
En la primera parte de este tratado nos ocupamos algo de los diversos aspectos de la actividad, al considerar el "fuego por fricción" y el movimiento ígneo de la propia sustancia. Tocaremos brevemente algunos aspectos del tema, pues es necesario que el estudiante tenga presente ciertas cosas. Debe esforzarse por determinar la relación existente entre la mente universal (la mente del sistema) y la mente cósmica y tratar de comprender el propósito del cuerpo o envoltura mental, el más interesante de los distintos cuerpos a causa de su constitución ígneo gaseosa. También debiera tratar de lograr, por medio de la meditación, ese control mental y alineamiento que traerá estabilización y respuesta a la impresión causal, lo cual hará que le sean transmitidas instrucciones egoicas al hombre en el plano físico.
Ciertos puntos, en conexión con el cuerpo mental, requieren ser puestos de relieve, aunque nuestro propósito consiste en llamar la atención sobre su naturaleza. De acuerdo a la Ley de Analogía, el estudiante debe estar capacitado para llegar a ciertas conclusiones y juzgar inteligentemente la asignación del propósito y lugar que le corresponde en el conjunto particular de pitris lunares que forman dicho vehículo.
El cuerpo mental está compuesto sólo de cuatro tipos de esencia, mientras que el cuerpo astral y el físico están formados de siete tipos. Los devas que componen este cuerpo están agrupados y forman "la hueste de cuarto orden", teniendo íntima conexión con ese grupo de Vidas cósmicas que (por la impresión de su influencia sobre la materia solar) son responsables de que nuestro sistema solar sea de cuarto orden. Este grupo de Vidas es manejado y controlado, en sentido macrocósmico, desde niveles mentales cósmicos, vía el sol espiritual central, y a través de aquello que, en el lenguaje esotérico, se denomina "la cuarta cavidad solar". Si el estudiante meditara sobre la naturaleza del corazón humano, sus distintas divisiones, especialmente sobre una de las válvulas, obtendrá luz sobre este complejo problema. Afluye constantemente energía de estas grandes Entidades en los niveles mentales cósmicos; esta afluencia es la vida misma de las unidades solares, suma total de los cuatro subplanos inferiores del plano mental, y en consecuencia la vida de las unidades individuales que forman los cuerpos mentales de todos los seres humanos.
Será evidente para el estudiante cuidadoso, que en todos los planos el cuarto subplano tiene una íntima y peculiar relación con la cuarta Jerarquía creadora, las mónadas humanas, y esto es peculiarmente así en relación con el cuerpo mental. Por medio del número del plano (cinco) y el número del subplano (cuatro>, la posibilidad de que el ser humano reciba la iniciación se convierte en una realidad, realizándose esa particular forma de actividad que caracteriza su progreso. Por lo tanto, dos corrientes principales de energía son responsables de la forma que tienen los cuerpos mentales, y ellas emanan:
a. Del cuarto subplano del plano mental cósmico, incluyendo los tres subplanos mentales.
b. Del conglomerado de vidas que forman la cuarta Jerarquía creadora. Como sabemos el número esotérico de esta Jerarquía es el nueve, siendo el cuatro el número exotérico.
La fusión de estas dos corrientes de fuerza (dentro de los confines de los tres mundos) da como resultado la progresiva actividad del hombre. Cuando esto va acompañado por la actividad auto engendrada de los átomos individuales de cualquier envoltura tenemos el movimiento progresivo-espiral. Esto es verdad macro y microcósmicamente, porque la actividad del plano físico cósmico (nuestros siete planos del sistema), depende en gran medida de la actividad de ciertas manifestaciones de fuerza que pueden ser enumeradas de la manera siguiente:
a. La que desarrolla la cuarta Jerarquía creadora, que en conjunto forman los centros de fuerza.
b. Las influencias emanantes del cuarto éter cósmico, el plano búdico, de las cuales depende la manifestación tangible y objetiva de todo el sistema.
c. La revelación, tanto macro como microcósmica, del cuarto aspecto del loto egoico solar y humano; ésta es la revelación de la "Joya en el Loto", y macrocósmicamente es la perfecta coordinación de los tres aspectos por medio de la sustancia, siendo la culminación del propósito logoico, el cuarto grupo. También podría expresarse de otra manera:
"Cuando se conozca todo el significado de la existencia cuadridimensional, entonces el cuarto y el quinto orden completarán el sagrado nueve."
d. El alineamiento especifico, la simultánea interacción o libre circulación de la fuerza a través de las siguientes manifestaciones de la vida una:
1.
El Cuaternario logoico e igualmente
el humano.
2.
El cuarto éter del sistema.
3.
El cuarto éter cósmico, el búdico.
4. La cuarta Jerarquía creadora.
Cuando esto haya sido completado, la meta universal habrá sido alcanzada y el Logos habrá asumido el control deseado sobre Su cuerpo físico; entonces las unidades humanas actuarán en el plano búdico, y los grupos de vidas que forman los cuerpos mentales de los seres humanos (numéricamente ligados a la progresión anterior) también lo habrán logrado.
Ciertas influencias y fuerzas actúan sobre la envoltura mental de cualquier ser humano, y producen en él esa actividad que se denomina "espiral-progresiva". Puede considerarse en forma breve que estas fuerzas contienen:
1. Las energías de los átomos de sustancia que componen el cuerpo mental.
2. Las energías del padre lunar, vida coherente del cuerpo mental grupal. Ambos grupos conciernen al no-yo, el tercer aspecto de la manifestación monádica.
3. Las energías del Angel solar o Padre, principio coordinador que se halla detrás de la manifestación en los tres mundos.
4. Las energías de las vidas inteligentes que forman el cuerpo egoico. Dichas vidas tienen su fuente de emanación en otros niveles que no son del sistema. Ambos grupos se relacionan con el principio egoico, principio medio que vincula lo de arriba con lo de abajo, siendo el segundo aspecto de la manifestación monádica.
5. La energía que emana de la "Joya en el Loto", el punto focal de energía en la Tríada superior. Ello concierne al Yo, el aspecto más elevado de la manifestación monádica.
El efecto producido por la acción mutua de estos cinco tipos de energía, produce (por medio de la unidad mental) aquello que llamamos el cuerpo mental. Después de todo, esta envoltura es sólo la acumulación dé esos átomos de una zona específica con la cual tiene que ver el Pensador, manteniéndola magnéticamente dentro de su "círculo no se pasa", sirviéndole de medio para su expresión mental, de acuerdo a su grado de evolución. Esta misma definición es aplicable a todas las envolturas atómicas, y una de las cosas que el estudiante de las ciencias ocultas debe hacer oportunamente es investigar la naturaleza de las vidas que conforman los cuerpos, las cualidades de las energías que influencian tales vidas y el carácter y la fuerza de los principios subyacentes. Entonces arribará a hechos de inestimable valor, concernientes a las energías del reino humano.
A fin de mantener la idea fundamental correlacionada con las distintas secciones de este tratado, les llamo la atención sobre los cuatro puntos que hemos considerado referentes al movimiento de los cuerpos físico y astral. Vemos que los efectos de ese movimiento pueden considerarse cuatro en total:
Separación.
Impulso.
Fricción activa.
Absorción.
Separación. Se efectúa por medio de la actividad inicial del Ego, produciendo la primera de esas formas que intenta usar durante el ciclo de encarnación mediante el agrupamiento de dichas energías por medio del impulso autoengendrado. A fin de evolucionar, el Ego se identifica con esa forma, separándose temporariamente de su propio Yo verdadero. A través del velo de materia mental conoce ante todo la separación, sufriendo la primera experiencia en los tres mundos. Esto significa separarse del aspecto más elevado. Desde el punto de vista de la personalidad también se observa la separación, porque la actividad de la envoltura monádica, su propia volición interna, produce la formación de una esfera de actividad de naturaleza distinta, regida por leyes propias y -hasta que se halla logrado cierto alineamiento durante la evolución- viviendo su propia existencia separada, alejada de las dos envolturas inferiores astral y física. De esta manera puede afirmarse que "la mente mata lo Real" ([12]) y oficia de "gran Engañadora" del Yo en un caso, y de "gran Separadora" en otro; se ubica entre la vida egoica centralizada y la existencia de la personalidad.
Esta vida separada va fortaleciéndose a medida que la acción giratoria-espiral del cuerpo mental se intensifica durante los ciclos de manifestación y la Idea "individualizada" predomina diariamente cada vez más. El principio "Ahamkara" ([13]), como se lo denomina en La Doctrina Secreta, realiza su trabajo, y el hombre se centraliza más fuertemente, haciéndose autoconsciente en el significado más inferior del término. Más tarde, a medida que entran en acción energías superiores y se realiza el esfuerzo para equilibrar, en los tres mundos, los tres tipos de manifestación de fuerza a través de los tres vehículo, el Ego se hace consciente del engaño, liberándose finalmente. Cuando esto está en proceso de consumación, durante las etapas finales de la evolución, el cuerpo mental se convierte en un transmisor de las corrientes de fuerza que provienen de la mente egoica, se construye el antakarana entre la mente superior y la envoltura mental, y el "cuerpo mental transmisor" se fusiona con el "cuerpo astral reflector". Así se elimina la separación.
El estudiante observará, por lo tanto, que la meta para el cuerpo mental es simplemente llegar a ser un transmisor de los pensamientos y deseos del Ángel solar y actuar como agente de la Tríada. La meta para el cuerpo astral es poder llegar a ser en forma similar el reflector de los impulsos búdicos que llegan al cuerpo emocional por conducto de ciertos pétalos del loto egoico y del átomo astral permanente. El proceso de equilibrar las fuerzas de la personalidad (produciendo estabilidad y alineamiento) es llevado a cabo mediante la científica manifestación de las reacciones eléctricas de los tres cuerpos o envolturas.
Se considera que la fuerza de la envoltura mental es positiva. El cuerpo físico es considerado negativo para el mental. El vehículo astral es el punto de unificación de las energías, el campo de batalla donde las dualidades se ajustan entre sí, obteniéndose el equilibrio. Tal es la idea subyacente en las palabras cuerpo "kama-manásico", pues éste durante dos tercios de la jornada del peregrino tiene dos propósitos. Técnicamente en la última etapa el hombre establece la diferencia entre voluntad y deseo y entre su cuerpo mental y de deseos.
Impulso. La actividad desplegada por el cuerpo mental y el grado de vibración en progresivo crecimiento se efectúa por la afluencia de energías de distintos tipos. A medida que estos diversos factores presionan sobre la envoltura mental producen acrecentada actividad y velocidad del movimiento giratorio en los átomos individuales, acelerando también el progreso de todo el vehículo. Esto significa transferir, con mayor rapidez, los átomos de baja vibración de la envoltura, por átomos de calidad superior.
Implica también la transición más rápida de las diversas energías o la acción en espiral acrecentada. Este factor permite reencarnar con mayor rapidez y asimilar más rápidamente las experiencias aprendidas. En forma curiosa, desde el punto de vista del pensador común, dicho factor produce períodos devachánicos más extensos, porque estos ciclos de reflexión mental interna aumentan siempre su actividad. Constituyen ciclos de intenso ajuste mental, y de generación de fuerza, hasta que (al finalizar el ciclo de encarnación) la actividad que ha sido generada es tan fuerte que la continuidad de conciencia llega a ser un hecho consumado. Entonces el hombre con frecuencia supera el devachán, pues no lo necesita. Otros resultados obtenidos son la actividad cuadridimensional de las diversas "ruedas", las que comienzan no sólo a rotar sino a "girar sobre sí mismas", y la vivificación de las cuatro espirillas de la unidad mental. Podrían enumerarse algunas de las energías que producen acrecentado impulso en la envoltura mental, y cuando sean consideradas por el estudiante, volverá a ponerse de manifiesto lo complicado que es realmente el desarrollo humano. Estas energías son:
1.
La directa y acrecentada influencia
del Ángel solar. Esta influencia se siente: Cuando las tres hileras de pétalos
se abren.
Cuando la "joya interna" irradia más poderosamente.
2. La acción refleja proveniente de la personalidad física o las corrientes de pensamiento enviadas en el transcurso del tiempo, desde el cerebro físico.
3. Las actividades del cuerpo astral.
4. Las corrientes de pensamiento o unidades de energía, iniciadas por la identificación con los grupos, nacional, familiar, racial y egoico.
5. Las corrientes que hacen impacto sobre el cuerpo mental de todos los seres humanos a medida que los diferentes Rayos entran y salen de la encarnación.
6. Las fuerzas y energías que entran en actividad o están latentes en diferentes ciclos.
7. La interacción entre planetas, sistemas y constelaciones, para lo cual sirve de ilustración el efecto que produce la energía venusiana sobre nuestra Tierra,
y muchos otros factores demasiado numerosos para ser mencionados. Dichas energías tienen su efecto y sirven para apresurar o retardar el proceso evolutivo.
Los estudiantes deben tener en cuenta que todos los grupos egoicos están regidos por la Ley del Karma, pero sólo en lo que puede afectarlo al Hombre celestial, no cuando la ley se manifiesta en los tres mundos. Esta ley kármica, impulso que rige a Sus centros, se manifestará de modo peculiar cuando las mónadas humanas formen parte de dichos centros, entonces cada grupo tendrá sus propios problemas relacionados con la "actividad" y recorrerán en espiral la ronda del Ser en su propia y peculiar modalidad, manifestando cualidades y movimientos diferentes a los de sus hermanos. Por ejemplo, por el retiro de la energía, no por la inercia básica, las mónadas, la suma total de los centros de fuerza creadora del Hombre celestial, reaccionan violentamente, en el plano físico, en contra de ciertas "leyes de la naturaleza", y en el período de su transición desde el centro más inferior al centro laríngeo del Hombre celestial, revelan cualidades revolucionarias que las convierte en un enigma para sus hermanos.
Debemos considerar ahora la "fricción activa" del cuerpo mental, y la actividad del mismo cuando se manifiesta como absorción. Recordemos que ambas conciernen al movimiento de la envoltura mental como un todo. El resultado de esta actividad es acción giratoria-espiral-progresiva.
Fricción activa. Como se deduce, estas palabras tratan del aspecto "fuego por fricción" de la sustancia y, por lo tanto, del aspecto inferior de la energía del cuerpo mental. La fuerza de la Vida dentro de la envoltura se manifiesta en la acción atractiva y repulsiva de los átomos individuales, y esta constante e incesante interacción produce el "calor oculto" del cuerpo y su creciente irradiación. También constituye uno de los factores que trae la gradual formación de nuevos átomos de sustancia (los cuales son cada vez de mejor y más adecuada cualidad) y la exclusión de aquello que no es satisfactorio como medio de expresión inteligente.
La unidad mental es la síntesis de los cuatro tipos de fuerza y sus cuatro expresiones que estamos considerando.
Cada uno de los grupos de vidas, esencia viviente de cuatro subplanos, se enfoca a través de una de las espirillas del ente, influenciando a
a.
la envoltura misma,
b.
el hombre en el plano físico.
c. una parte del centro coronario,
y expresando en mayor o menor grado las cuatro cualidades.
Puede observarse que algunos instructores ocultistas aplican a estos grupos, nombres que expresan la idea de la empresa en actividad que constituye su función predominante.
A las "Vidas" del cuarto subplano (donde se halla la unidad mental) se las denomina "Absorbentes de lo superior y de lo inferior" o "aspectos transmisores de cuarto orden". Reciben energía, por un lado la absorben del Ego durante la primera etapa del proceso de encarnación y por otro absorben las energías de la personalidad al finalizar el período de manifestación. Por lo tanto desempeñan una actividad que podría considerarse correspondiente al primer aspecto. Cuando se recuerde que el proceso cósmico se repite en cada plano y que el Ego permanece inmanifestado en los tres mundos, se comprenderá que esas vidas constituyen los separadores primordiales y los "destructores" finales.
A las vidas del siguiente plano (que utilizan la segunda espirilla de la unidad mental) se las denomina "puntos de interacción del impulso cíclico"; acumulan el impulso por medio del proceso de atracción y repulsión y representan la fuerza dual, en el cuerpo mental, pues sólo por medio de la unión y separación de los átomos grandes y pequeños, macro y micro cósmicos, es posible producir cualquier clase de manifestación.
En el subplano formado por las vidas que funcionan a través de la tercera espirilla se encuentran "los puntos de fricción activa" o los "productores de calor" y todos -los absorbentes, los puntos de impulso y los productores de calor- derraman sus fuerzas a través de las "vidas separadas" que forman la verdadera barrera entre el próximo cuerpo y la envoltura mental.
Esto sólo es posible cuando su trabajo está unificado y sintetizado. El estudiante debe recordar que las vidas son la expresión de una Vida, y que una de las espirillas será el medio para expresar determinadas cualidades de esas vidas. Estamos tratando específicamente con el cuarto efecto del movimiento de la envoltura mental a medida que se manifiesta a través de todo el vehículo.
Absorción: Esta facultad produce las formas del "círculo no se pasa" mental (al final del ciclo), principio activo que se halla detrás de la manifestación devachánica. El estudiante, por medio de una consideración del proceso macrocósmico, puede llegar al conocimiento de la separación del cuerpo mental y su funcionamiento individual. Nos referimos al proceso del "retiro celestial"; bajo la ley de analogía no es fácil seguir los distintos pasos y etapas, debido a las siguientes razones:
A que todos nuestros planos son subplanos del físico cósmico, formando el cuerpo físico logoico. Cuando el Logos se retira finalmente de la manifestación funciona en Su cuerpo astral cósmico, estando el devachán cósmico aún lejos de Él, resultando imposible concebirlo. En consecuencia, todo lo que podemos considerar son ciertos puntos referentes al "descanso en el Cielo", del hombre.
Absorción en el devachán significa ser absorbido en un definido estado de conciencia dentro del cuerpo físico logoico; el devachán es esotéricamente un estado de conciencia, pero donde se piensa conscientemente en términos de tiempo y espacio en los tres mundos. Por lo tanto no tiene un lugar designado para la unidad de conciencia, pero sí lo tiene desde el punto de vista del Hombre celestial. Prakriti (materia) y conciencia son n la manifestación- inseparables.
El "devachán", mencionado en los libros ocultistas, está conectado con la conciencia del cuerpo planetario logoico y con el subplano gaseoso del plano físico cósmico. En consecuencia, es trascendido en el momento en que el hombre empieza a actuar en los éteres cósmicos, tales como el cuarto éter cósmico, el plano búdico. Se halla estrechamente vinculado con ciertas fuerzas kármicas porque es allí donde el hombre se ocupa del cúmulo de formas mentales que ha construido, y son esencialmente de naturaleza esotérica, mental y sustancial.
En el devachán el hombre da forma y pule las piedras con que edifica el Templo de Salomón. Es el taller adonde se llevan las piedras individuales (buenas acciones y pensamientos) para ser modeladas después de haber sido extraídas de la cantera de la vida personal. Por ser de materia mental, puede considerárselo como un centro o corazón de paz, dentro de la periferia de la esfera de influencia de la unidad mental. Las cuatro espirillas forman cuatro corrientes de fuerzas protectoras. Una analogía de esta corriente de fuerza puede observarse en los cuatro ríos que emanaron del Jardín del Edén. De allí es expulsado el hombre al mundo de la encarnación física, y el Ángel de la espada flamígera cuida la entrada cerrándole el paso hasta el momento de haber evolucionado en tal grado que pueda llegar al portal cargado con piedras, capaces de resistir la acción del fuego. Cuando somete estas piedras al fuego y resisten la prueba, puede entrar de nuevo al "Cielo", aunque su tiempo está limitado por la naturaleza y cualidad de lo que ha traído.
Cuando, en el devachán, la conciencia ha absorbido toda la esencia de la experiencia de la vida, entonces ese lugar o aspecto de materia no puede absorberlo y, evadiendo toda limitación, penetra en el vehículo causal.
2. El Movimiento en el Cuerpo Causal.
Hemos estudiado en parte esta actividad al manifestarse la forma cuádruple en la envoltura o cuerpo mental; la razón por la cual no se ha dicho mucho respecto a este tema se debe a que el cuerpo mental está regido por las leyes del aspecto materia y sujeto a las mismas reglas que rigen a los vehículos materiales de todo lo existente; sólo que es materia de grado más refinado. En consecuencia, el estudiante puede aplicar al cuerpo mental lo que se ha dicho anteriormente respecto a los cuerpos astral y físico, y evitar así la necesidad de tratar el tema con más detalles. El cuerpo causal difiere del aspecto Brahma en que éste es una personificación más plena de la vida del segundo aspecto, predominando las características de éste. Estudiar la naturaleza del movimiento en el vehículo causal requiere mucha claridad mental y adecuada apreciación de la naturaleza de ese cuerpo.
Debe recordarse que al considerar el cuerpo causal, tratamos específicamente con el vehículo de manifestación de un Ángel solar, que es la vida que le da forma y lo construye, perfecciona y expande, reflejando así en pequeñísima escala el trabajo del Logos en Su propio plano.
Cada parte del cuerpo causal es impulsada por un tipo de fuerza que emana de un gran centro; quizás sea de interés considerar las partes componentes del "Templo del Alma", si estudiamos el tipo de actividad animadora y llegamos a un conocimiento de las fuerzas que actúan sobre él y a través del mismo. Las consideraremos separadamente, comenzando por la hilera externa de pétalos.
Los Pétalos de Conocimiento. Representan el aspecto inferior de la Tríada y responden a las formas inferiores de fuerza egoica. Estos pétalos son tres y están influenciados por ciertas corrientes de actividad.
a. Una corriente de energía emana de la tríada inferior de átomos permanentes, en particular del átomo físico permanente, por medio de uno de los tres pétalos llamados pétalos de conocimiento. La corriente de fuerza generada en el yo inferior circula en una triple corriente (el triple Sendero hacia Dios reflejado en el yo inferior) alrededor del triángulo atómico en la base del loto egoico. Cuando ha adquirido suficiente fuerza y pureza, afecta la hilera externa de pétalos. Esto comienza a sentirse durante el tercer período de evolución del hombre cuando todavía constituye una unidad inteligente común o átomo. Esta energía, cuando se fusiona con la vida innata de las vidas atómicas que forman los pétalos, produce finalmente esa íntima fusión de alma y cuerpo que hace del hombre un alma viviente.
b. Otra corriente de energía emana con el tiempo de la segunda hilera de pétalos cuando está activa, conteniendo instintivamente la vida y cualidad del Manasaputra en manifestación. La segunda hilera de pétalos de cualquier loto egoico es la única que nos da la clave de la naturaleza del Ángel solar, así como la hilera externa es -para la visión interna del Adepto- la clave del grado de evolución de la personalidad. Observando al loto egoico el vidente puede conocer la naturaleza de:
El yo personal, por la
condición del triángulo atómico y de la hilera externa de pétalos.
El Yo superior, por el color y ordenamiento de la hilera central de pétalos, la cual mediante el ordenamiento de las vidas atómicas que forman los pétalos y la circulación de las corrientes de fuerzas en los mismos, le permite conocer la "familia" a la que pertenece el Ángel solar.
La Mónada, a través de la hilera de pétalos internos, siéndole revelada en forma similar su etapa de percepción inferior.
El número del Rayo al que pertenece, siendo conocido por la cualidad de la "luz" que emana de la joya oculta.
En estos pétalos se hallan implicados grupos de vidas solares y de otra índole, y las corrientes de energía que provienen de ellas se enfocan a través de los pétalos. Esto es evidente para aquel que posee la clave. Es un hecho curioso que las corrientes de fuerza que forman los pétalos y están en constante flujo producen aparentemente "símbolos clave" dentro de la periferia de la rueda egoica, revelándose así a través de su actividad.
c. Un tercer tipo de energía resultante de una afluencia de fuerza monádica o átmica, es la que -al finalizar la evolución- se hace sentir a través de la hilera de pétalos internos.
d.
Por lo tanto, cuando los pétalos se
abren transmiten vida o energía proveniente de tres fuentes:
1. Yo inferior Pitri lunar Pétalos de Conocimiento.
2. Ego Ángel
solar Pétalos de Amor.
3. Mónada Padre en los
Cielos Pétalos de Sacrificio.
Entonces es posible sentir un
tipo más elevado de energía, la energía del centro del cuerpo del Hombre
celestial o Logos planetario, que utiliza la "Joya en el Loto" como
punto focal.
En este resumen hemos tratado los principales tipos de energía que se manifiestan en el cuerpo causal o egoico. Otros tipos de influencia pueden también ser considerados en conexión con la hilera externa de pétalos.
e. Tenemos la energía que llega directamente a los pétalos de conocimiento desde el átomo manásico permanente. Los átomos permanentes de la Tríada espiritual, así como los cuerpos que se construyen a su alrededor, atraen a ciertos grupos de vidas dévicas que hasta la fecha no han sido considerados. No son los pitris lunares, como comúnmente e comprende ese término, sino que tienen una conexión directa con aquello que se llama "la luna cósmica", o con ese sistema solar agonizante que tiene la misma relación con nuestro sistema que la luna con la cadena terrestre. Esta "luna cósmica" transmite su energía al subplano atómico manásico por intermedio del planeta Saturno. Es una energía triple, existiendo una relación exotérica entre esta triple energía y los anillos de Saturno.
El Antiguo Comentario expresa
esta verdad, relativa a un interesante grupo de hijos de manas, de la manera
siguiente:
"Estos Hijos de la Mente se aferraron a la antigua y agonizante forma y rehusaron abandonar a su Madre. Prefirieron disolverse con ella, pero un hijo menor (Saturno) trató de rescatar a sus hermanos, y con ese fin construyó un triple puente entre lo viejo y lo nuevo. Este puente persiste y forma un sendero por donde es posible evadirse.
"Algunos huyeron y
vinieron a ayudar a los encarnantes Hijos de la Mente, que habían abandonado a
la Madre por el Padre. Se tendió el puente sobre el abismo mayor, pero aún
quedaba el abismo inferior, y los vivientes Hijos de la Mente deberán tender el
puente."
(El último párrafo se refiere a la construcción del antakarana.)
La energía transmitida desde el átomo manásico permanente de cada jiva encarnante, la unión con su reflejo, la energía de la unidad mental y la triple corriente de fuerza creada de esta manera en el plano mental, tienen su reflejo planetario en la relación que existe entre Saturno y otro esquema planetario, y los tres anillos que son anillos de energía y símbolos de una verdad interna.
f. La energía también afluye a los pétalos de conocimiento desde el grupo egoico, o desde el conjunto de pétalos de conocimiento de los lotos que pertenecen al grupo afiliado a cualquier Ángel solar en particular. Anteriormente ya nos hemos ocupado de estos grupos.
g. La energía es también transmitida a los pétalos por intermedio de grupos y emanaciones provenientes de esos esquemas planetarios y corrientes de fuerza que forman los pétalos externos de ese gran centro que es nuestro sistema solar y que, según se nos dice, es visto desde los planos superiores como un loto de doce pétalos. Estas corrientes no emanan de los siete planetas sagrados, sino de otros cuerpos planetarios dentro del "círculo no se pasa" solar. Las corrientes de fuerza de los planetas sagrados actúan sobre la hilera central de pétalos. Aquí hay un indicio para el avezado estudiante, y la clave para descifrar la naturaleza del aspecto inferior del Ángel solar.
Los Pétalos de Amor Sabiduría. Las corrientes de energía que actúan sobre, y a través de esta segunda hilera de pétalos, son muy semejantes a las ya tratadas, pero se originan de diferentes grupos de vidas (lunar y solar).
La forma inferior de energía, que llega a esta hilera,
emana del yo inferior por intermedio del átomo astral permanente y del segundo
pétalo de la hilera externa. Es energía astral transmutada y más poderosa que
la energía análoga de la primera hilera, debido a la naturaleza innata del
cuerpo astral y a que es acrecentada por la energía de la propia hilera externa
Este factor produce un rápido progreso al finalizar el período evolutivo.
Existen ciertas corrientes de fuerza en la evolución de la Mónada, que podría
decirse, representan para ella la línea de menor resistencia, enumeradas
específicamente desde la más inferior son:
a. Emanaciones del reino vegetal.
b.
Energía astral.
c.
Energía de la segunda hilera de
pétalos.
d.
Fuerza búdica.
e.
Actividad del segundo Logos planetario
o solar.
Esto, lógicamente, atañe solo a nuestro sistema solar, siendo el sistema de amor regenerador.
b. Otra forma de energía influyente se origina en la hilera interna de pétalos, punto focal de fuerza para la mónada, considerada como atma. Debe destacarse que las corrientes de fuerza que forman los "pétalos de voluntad" tienen una actividad dinámica y (cuando éstos están activos) producen un desarrollo muy rápido. De los dos tipos de fuerza existente ésta constituye la interna; su mutua interacción provee el estímulo necesario y da como resultado la apertura del capullo y la revelación de la Joya.
Los dos tipos de energía tienen su analogía con las ya enumeradas, pero sólo menciono una de ellas, la que llega hasta la segunda hilera de pétalos de amor por intermedio del átomo búdico permanente. La energía así originada es de un tipo peculiarmente interesante, siendo la energía básica de toda manifestación y la suma total de las fuerzas que forman el séptuple corazón del sol físico, estando situadas dentro de su protectora luminosidad. A su vez transmiten los impulsos vitales desde el corazón del Sol central espiritual; tenemos así una cadena graduada y directa de energías transmisoras:
a.
El Corazón del Sol central
espiritual.
b.
El triple corazón del Sol físico.
c.
Los devas búdicos que transmiten
a
d.
la hilera central de pétalos,
e.
el átomo astral permanente,
f.
el centro del corazón dentro de la
cabeza,
g. el centro cardíaco.
Esta energía búdica es la suma total de la fuerza de vida de Vishnu o el Hijo, transmisor y representante de una Deidad cósmica aún mayor.
Lo anterior sirve para demostrar la unicidad del ente más ínfimo con la gran Vida que le da forma, mostrando la belleza integral del esquema. La vida más grande del Señor de Amor cósmico palpita en grado infinitesimal en el corazón de Su más ínfimo reflejo, y por esta razón el átomo hombre puede también decir "yo también soy Dios; Su Vida es mía".
Los Pétalos de Sacrificio. Las energías o fuerzas que afluyen, iniciando así la actividad de la hilera interna de pétalos, y los Pétalos de Sacrificio, además de poseer un definido y doble estímulo de poder, son también de naturaleza análoga a los ya enumerados.
Una influencia estimuladora proviene del aspecto Voluntad de la Mónada y, por consiguiente (a través de la transmisión), del primer Aspecto del Logos planetario; la otra emana del "sagrado Capullo que oculta la Joya". Ésta es una vibración particularmente fuerte debido a que, cuando la hilera interna se abre, la joya es revelada y los tres "velos" o "pétalos sagrados" se abren sucesivamente al desplegarse las tres hileras.
De esta manera se pone de manifiesto que numerosos centros energetizantes son responsables del "movimiento", esotéricamente comprendido, del loto egoico. Tenemos la vida innata de las unidades atómicas que forman cada pétalo y la vida circulatoria del pétalo mismo, considerado como unidad individual, y también l vida de la hilera de tres pétalos, y a esto podemos agregar la actividad unificada de los tres círculos externos o la fusión de las fuerzas de conocimiento que han sido absorbidas del yo personal, las fuerzas de amor que son las energías naturales del Ángel solar y las fuerzas de sacrificio que afluyen desde la Mónada. Tenemos así un maravilloso conjunto de corrientes de energía que representan las energías internas y las que (por ser cósmicas) son aún mayores.
Finalmente, tenemos la fuerza dinámica de la "Joya" en el Corazón, que es en sí el punto focal para la vida del Logos planetario, y por medio del Logos planetario, para los demás Logos.
De esta manera las potencialidades latentes en el jiva encarnante son estupendas, pudiendo llegar a ser igual a Dios, siempre que se someta al proceso evolutivo y no se "abstenga de tenderse sobre la rueda". De esta manera las expansiones de conciencia, que en el concilio aceptan un punto de vista individual respecto a la vida espiritual y también a la Sabiduría de la Deidad, no representan una vana promesa sino que constituyen una garantía por la misma constitución del vehículo empleado, y el lugar que ocupa en el esquema el "Punto en desarrollo", como se lo denomina a veces al Ego. Nada, en tiempo y espacio, puede impedir que cada forma, que es simplemente un expresión de vida energetizada, tienda a servir a todas las demás formas. Alguna clase de estímulo, la tendencia a incrementar la vibración para establecer contacto con corrientes de energía, la acentuación de la actividad de cada punto centralizado, a medida que hace contacto con otros puntos en la elevación general de la vibración por la interacción de esas fuerzas, impulsa a todo el sistema hacia su consumación y hacia la revelación de la "gloria que algún día será revelada".([14]) Dichas fuerzas forman el conjunto de lo que se llama "vida fohática". A medida que el sistema o el cuerpo del Logos es llevado adelante mediante la energía contenida en todas sus partes, cada parte infinitesimal marcha hacia una glorificación individual similar. Los muchos que forman el Todo y los entes que constituyen el Uno, no pueden diferenciarse mientras se alcanza la consumación. Se confunden y pierden en la "luz beatífica" general, como se dice a veces. Más adelante ampliaremos algo este concepto, y comprenderemos la interacción cósmica que se lleva a cabo en forma análoga. Podemos imaginar que el estímulo y la intensificación cósmica tienen lugar cuando en vez de planetas o átomos humanos son constelaciones las que forman las unidades del Todo. Los soles con sus sistemas representan en su inmensidad el papel de átomos. Puede así obtenerse una idea del propósito unificado subyacente al girar la gran Rueda del Cielo cósmico, y el desarrollo del propósito vital de esas estupendas existencias que mantienen una posición en la Jerarquía cósmica, similar a la de "AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE".
No es posible dar a los estudiantes una idea adecuada
de la belleza del loto egoico cuando ha alcanzado la etapa de completo
desarrollo. No me refiero aquí a la brillantez del color, sino al brillo de los
fuegos y el rápido centelleo del incesante movimiento de corrientes y puntos de
energía. Cada pétalo palpita en trémulos "puntos" de fuego, y cada
hilera de pétalos vibra con vida, mientras que en el centro fulgura la Joya,
irradiando corrientes de energía desde el centro hasta la periferia del círculo
más externo.
Los fuegos de la energía viviente circulan alrededor de cada pétalo individual, y el método de entrelazamiento y la circulación de los fuegos es (como se comprenderá) de naturaleza séptuple de acuerdo con la séptuple naturaleza del Logos implicado. Cada círculo de pétalos, a medida que prosigue la evolución, se activa, y gira alrededor de la Joya central, de manera que tenemos no sólo la actividad de los pétalos, de los puntos vivientes o las vidas dévicas dentro de la circunferencia de pétalos, sino también la actividad unificada de cada hilera del triple loto. En una etapa específica de la evolución, antes de abrirse el encubridor capullo central, las tres hileras de pétalos, consideradas como una unidad, comienzan a girar, de manera que todo el loto parece estar en movimiento. En las etapas finales, el círculo central de pétalos se abre revelando lo que oculta y girando alrededor de la Joya, pero en dirección contraria a la del loto externo que lo hace rápidamente. La razón de ello no puede revelarse aquí porque se halla oculta en la naturaleza del Fuego eléctrico o Espíritu.
La Joya permanece ocultamente estática, no circula. Es
un punto de paz; palpita rítmicamente, como el corazón del hombre, y desde allí
irradia ocho corrientes de fuego viviente que se extienden hasta las puntas de
los cuatro pétalos de amor y los cuatro pétalos de sacrificio. Esta óctuple
energía es atma-budi. La irradiación final produce la desintegración del cuerpo
del Ego. Los pétalos de conocimiento, por no estar sujetos a la atención de
este fuego central, a su debido tiempo cesan su actividad; el conocimiento es
reemplazado por la divina sabiduría, siendo similarmente absorbidas las fuerzas
de los pétalos de amor. Finalmente nada queda excepto el deseo de
"sacrificarse", y debido a que el impulso vibratorio es afín con la
naturaleza de la Joya viviente, se sintetiza en la unidad viviente central y
sólo queda la Joya de fuego. Cuando todos los pétalos han fusionado sus fuerzas
en otro lugar, se completa el proceso de la revelación. Los fuegos inferiores
se apagan; el fuego central es absorbido; sólo persiste el radiante punto de
fuego eléctrico. Aparece entonces un curioso fenómeno en la última iniciación.
La Joya de fuego resplandece como siete joyas dentro del uno, o como la
séptuple chispa eléctrica y, en la intensidad de la llamarada así creada, es reabsorbida
en la Mónada o el Uno. Este proceso se repite en la consumación final de la
evolución solar cuando los siete Soles resplandecen antes del gran Pralaya.
Estos modos de expresión sólo son figuras que sirven para dar una pequeña idea de la belleza y complejidad del divino proceso a medida que es llevado adelante en el micro y en el macrocosmos. Sirven para limitar y circunscribir la realidad, pero para el hombre cuyo Ojo divino está en proceso de abrirse, y para quien ha despertado la facultad de la intuición superior, tales figuras sirven como clave o llave para una interpretación superior, revelando al estudiante ciertas ideas sobre la naturaleza del fuego.
Para concluir lo que queda por decir, respecto al movimiento en el cuerpo causal, quisiera destacar que también éste -en su propio plan posee las características de inercia, movilidad y ritmo.
Inercia, caracteriza la etapa previa a la rotación de las diferentes hileras de pétalos, y sólo empieza a percibirse cuando los pétalos se hacen activos, Puede afirmarse que el tránsito del Peregrino a través del Aula de la Ignorancia corresponde al período de “inercia egoica". Durante este período, los átomos permanentes son los puntos de luz más notables del loto; constituyen los "alimentadores de energía" del pétalo. Más tarde, cuando el Peregrino en el plano físico se hace más activo y el loto egoico se despliega con mayor rapidez, sobreviene la etapa de movilidad, comenzando la rotación de las hileras. Finalmente, cuando el hombre huella el Sendero e intensifica su propósito, se abre el capullo central, la rotación se unifica y mediante la irradiación de los fuegos de la Joya se impone un ritmo específico en el loto, estabilizándose st1. energías. Este ritmo es diverso de acuerdo al tipo de Mónada o a la naturaleza del Logos planetario del rayo a que pertenece el hombre, su divino Prototipo.
Mediante el uso de ciertos términos es transmitida cierta información a los Trabajadores del planeta, la Fraternidad de la Luz, respecto a la naturaleza del Ego implicado, la cualidad de su Rayo, el número de su vibración y el grado de evolución alcanzado. Se evidenciará por qué no es posible publicar aquí los nombres de los siete grupos rítmicos.
Uno de los efectos producidos en el hombre inferior por intermedio del centro, a través de la actividad unificada del cuerpo causal, es la coordinación de las energías inferiores del ser humano. Éstas, como sabemos, se ponen de manifiesto por medio de:
a. Los tres grupos de centros que pertenecen a los tres cuerpos.
b. El cuerpo etérico mismo.
c. Ciertos centros del cuerpo físico, tales como la glándula pineal, el cuerpo pituitario y el bazo.
No nos referimos aquí al trabajo de dichos centros, pues es autoiniciado e inherente a su misma naturaleza, sino a los efectos que se observará en ellos cuando las tres hileras de pétalos funcionen con acrecentada coherencia, y la fuerza latente en la Joya haga sentir su presencia. Puede decirse específicamente que estos efectos se demuestran de triple manera:
Primero, el grupo de "ruedas" o centros de cada plano (o en cada uno de los vehículos más sutiles) se convierten en cuatridimensionales y funcionan como "ruedas que giran sobre sí mismas
Segundo, distribuyen ordenadamente la fuerza formando distintos triángulos de energías dentro de los cuerpos. Esto ya se ha tratado anteriormente, aquí sólo es necesario destacar que la energía que se va acumulando en el cuerpo causal y desde allí hace sentir su presencia, produce la circulación esotérica de fuerza entre los centros que oportunamente vincula cada centro en una forma geométrica peculiar, sometiendo así todas las partes de la naturaleza del hombre inferior.
Tercero, estimulan ciertas glándulas del cuerpo consideradas en la actualidad como puramente físicas, y permiten al Ángel solar sujetar y mantener para Su propósito, al cuerpo físico denso.
Podría ser de utilidad para el estudiante recordar que cada centro puede ser considerado como que evidencia la energía solar o fuego, manifestándose como un medio para la energía inferior o fuego por fricción. Estos centros permiten al Ángel solar imponer gradualmente su ritmo y vibración sobre aquello que vibra a un ritmo inferior. Así paulatinamente va controlando toda la sustancia inferior de la forma.
Antes de obtener la liberación final, pero después de completar la mayor parte de los procesos de purificación y alineamiento, los vehículos del iniciado tienen una maravillosa apariencia, debido a las corrientes de energía que le llegan desde el cuerpo egoico. El loto egoico se abre, desplegándose el "fuego" central. Cada pétalo y cada hilera de pétalos palpita con vida y color, está en constante movimiento, gira con gran rapidez, circulando la corriente de energía vital por todas partes del loto. Los tres átomos permanentes brillan y resplandecen, formando, a través de su rápida rotación e interacción, lo que parece ser un resplandeciente punto de fuego, siendo denominado "el reflejo de la Joya en la frente de la Madre". Los dieciocho centros que corresponden a los tres planos (cuatro en el mental y siete en cada uno de los dos planos inferiores> son ruedas radiantes de fuego, caracterizándose cada grupo por un color específico y girando con tal rapidez que el ojo apenas puede seguirlas. Los cuerpos están formados por la sustancia de grado más elevado, por lo tanto cada átomo individual es capaz de vibrar en forma intensificada y brillar con la luz de su propio fuego central. El cuerpo etérico en esta etapa es especialmente notable, pues constituye el transmisor del tipo más puro de prana y merece el nombre de "el cuerpo del Sol" que a veces se le da. Es la envoltura que cubre los fuegos del sistema microcósmico; en él se centran no sólo los fuegos pránicos, sino esos siete centros que transmiten las energías superiores del Ego y de los dos cuerpos materiales superiores. Todo está allí centralizado, y el vehículo etérico espera ser utilizado en el plano físico en colaboración con su medio ambiente denso, hasta que el hombre pueda vincular la conciencia de los dos aspectos del cuerpo denso a fin de mantener la continuidad. Una vez realizado esto, los tres centros, que son de naturaleza estrictamente física -la glándula pineal, el cuerpo pituitario y el bazo- se hacen luminosos y radiantes, y todos los fuegos del cuerpo son tan estimulados que los átomos que forman la envoltura física, parecen irradiar. Ésta es la verdad esotérica que subyace en la creencia de que todo mensajero de la Logia y Salvador del hombre, naturalmente es un sanador. Las fuerzas que fluyen a través del hombre cuyos átomos, centros, envolturas y cuerpo causal forman una unidad coherente en plena y radiante actividad tienen tal poder y pureza, como para producir un efecto definido sobre la naturaleza de aquellos con quienes se pone en contacto. Curan, estimulan y acrecientan la vibración de sus semejantes.
Todo esto tiene que ser parcialmente comprendido y visualizado antes que el hombre, en el plano físico, esté dispuesto a emprender la disciplina de purificación y a ollar el Sendero mediante el cual hallará su centro y trabajará desde ese punto de poder. Tiene que alinear estos factores o centros de energía, y llevar así poder al plano físico para utilizarlo en la curación de las naciones. Cuando se ve la gloria del Dios interno en el hombre y cuando resplandece su radiación, entonces se dirá de él lo mismo que se ha dicho respecto a los que lo han precedido en el Sendero: "Nacerá el Sol de Justicia y en sus alas traerá salud."([15])
Existen ciertos factores, en conexión con la evolución humana, que producen resultados definidos e importantes cuando están conectados entre sí mediante corrientes de energía vinculadoras, en consecuencia funcionan conscientemente. Dividiendo en dos grupos estos factores y acentuando cada uno la dualidad de la manifestación microcósmica podrían enumerarse como:
1er Grupo.
1.
Los Pétalos de Conocimiento.
2.
El pétalo de conocimiento de cada
una de las dos hileras internas.
3.
Los centros del plano mental.
4.
El centro laríngeo en materia
etérica.
5.
El centro alta mayor.
6. El cerebro físico.
2do. Grupo.
1.
Los Pétalos de Amor.
2.
El pétalo de amor de cada hilera.
3.
Los centros del plano astral.
4.
El centro cardíaco en materia
etérica.
5.
El cuerpo pituitario.
6. El sistema nervioso simpático.
Estos diversos alineamientos (cuando funcionan debidamente ajustados) dan como resultado la transmisión de energía desde el átomo manásico permanente, en el primer caso, y en el segundo, desde el átomo búdico permanente. Se pondrá entonces de manifiesto la importancia que tiene para el estudiante considerar debidamente el proceso de efectuar un alineamiento uniforme y apreciar conscientemente el proceso vibratorio de ambos grupos. A medida que lleve a cabo este reajuste, el efecto producido en el plano físico será manifestado por los poderes del Alma y la capacidad de curar, convirtiéndose el hombre en un punto focal para la energía egoica y en un servidor de la raza. El mago negro lleva a cabo resultados similares por medio del primer grupo, con la única excepción de que no puede alinear los pétalos de conocimiento en los dos grupos internos, debido a que en su caso el aspecto amor-sabiduría está atrofiado. Sin embargo, tiene que atraer la energía del átomo manásico permanente, porque la fuerza de Mahat (de la cual Manas es una expresión) está estrechamente conectada con lo que erróneamente se llama "mal". Mahat y Mal cósmico tienen una íntima conexión.
Las grandes Existencias, que son el principio de Mahat en su sentido cósmico, están conectadas con las existencias menores que expresan el mal del sistema. Son la suma total del instrumento separativo, y donde hay separación de cualquier tipo se hallará ignorancia y, por lo tanto, el mal. La separación anula la comprensión o sea el conocimiento de aquello que se encuentra fuera de la conciencia separada, porque conocimiento separatista significa identificación con aquello que se está expresando por medio de una forma. Por lo tanto, los Hermanos de la Sombra pueden alcanzar, y lo hacen, elevados niveles de un aspecto de la conciencia y lograr ciertos niveles específicos del mal espiritual, penetrando un gran trecho en la línea de Mahat o conocimiento, principio de la Mente Universal. Pueden alcanzar, en etapas posteriores, expansiones de conciencia y de poder que los llevará mucho más allá de los confines de nuestro sistema solar y les otorgará atributos y capacidades que serán una amenaza para el desarrollo del segundo Aspecto.
El alineamiento del primer grupo, cuando no está equilibrado por el segundo, es la línea que sigue el mago negro, sacándolo finalmente de la corriente de energía quíntuple denominada manásica, y llevándolo al sendero cósmico de energía fohática, la estrictamente mahática. Una vez en el Sendero, tiene dos caminos a seguir, uno lo mantendrá en contacto con el aspecto de sustancia natural que concierne a las encarnaciones cósmicas de nuestro Logos solar; el otro lo empujará hacia ese centro del Universo donde se halla la fuente de origen del principio mahático, punto focal donde se genera ese tipo de energía que hace posible la manifestación física densa de Dioses y hombres.
Es necesario tener en cuenta en esta afirmación que la envoltura física densa nunca se considera un principio. Se la juzga esotéricamente como mal. El asunto puede expresarse más simplemente mediante la afirmación de que el adepto negro está abiertamente relacionado con lo que se denomina "el residuo de lo que antes fue". Responde a la vibración del sistema solar de un gran ciclo anterior, en el cual el conocimiento o principio manásico era la meta de realización. No responde al impulso de este sistema solar, y la razón de ello está oculta en el karma de la manifestación anterior. Como sabemos, los Hijos de la Mente o los jivas encarnantes, son los nirvanas que retornan de una encarnación logoica anterior. Han adquirido el factor mente y necesitan amar. Algunos, mediante un misterioso ciclo de acontecimientos, inexplicables para el hombre en este sistema solar, rechazaron la oportunidad y se vincularon con esa gran existencia dévica, impulso del físico denso, y no pueden liberarse. Su destino y el de dicha existencia está oculto en los planes de AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE y en este sistema solar no hay esperanza para ellos. Afortunadamente, no es probable que ellos se den a conocer al hombre común; los Adeptos de la Buena Ley los encuentran muy a menudo.
El tema es muy complicado, pero podrá obtenerse alguna luz si recordamos que manas se manifiesta de dos maneras en el plano mental: en el mundo de la forma como unidad mental, en los planos de lo amorfo como átomo manásico permanente. Puede considerarse que ambos tipos de manas personifican dos cualidades, blanca y negra. La unidad mental o aspecto mente de un hombre, por ejemplo, después de todo sólo es el sexto sentido, y tiene que ser trascendido por la mente superior y la intuición. El hermano negro lleva la evolución de los sentidos a un punto inconcebible para el hombre en la actualidad, y este sexto sentido mahático es de más vasta extensión y servicio para ellos que para el Adepto blanco. Por lo tanto, se comprenderá que, durante un largo ciclo, el mago negro puede persistir y desarrollar sus poderes debido a que un tercio de la fuerza del loto egoico le pertenece y sabe cómo utilizarla con mayor ventaja. Construye también el antakarana, pero con un objetivo y cualidad diferentes a los del estudiante de magia blanca. Se lo denomina "el sendero del mal manásico", y tiende un puente entre la unidad mental del mago implicado y ciertas analogías, en los niveles mentales, de los vehículos de los devas de ese plano. A través de este medio, y de la identificación con Los devas, puede escapar de los tres mundos a esferas del mal, incomprensibles para nosotros. Debe recordarse aquí que el mago negro es siempre un prisionero; no puede salir de la sustancia y de la forma.
No es necesario dilucidar más este tema. Quisiera enumerar las líneas de alineamiento del tercer grupo, el que eventualmente trasciende a los otros dos y trae la final iluminación y liberación del hombre.
3er. Grupo.
1.
Los Pétalos de Sacrificio.
2.
Los pétalos de sacrificio en los
dos grupos externos.
3.
Los tres centros mayores en cada
uno de los tres planos de los tres mundos, absorbiendo los cuatro centros
inferiores en cada plano.
4.
El centro coronario o el loto de
mil pétalos.
5. La glándula pineal vivificando y produciendo la irradiación de la naturaleza inferior.
Estos tres grupos de fuerza cuando se sintetizan en el hombre, producen finalmente esa perfecta coordinación y adaptación de todas las condiciones, formas y circunstancias que acontecen en la liberación de la chispa vital. Ello se realiza técnicamente cuando el "capullo" se abre, y el Hierofante, durante la iniciación, puede liberar la energía de la Mónada y dirigirla (por medio del Cetro>, para que finalmente circule, libre y sin trabas, por todas partes de la triple manifestación inferior. A medida que circula destruye quemando, porque cuando recibe la quinta Iniciación ha despertado totalmente el aspecto kundalínico. Así el aspecto destructor es subyugado y la forma "quemada sobre el altar".
Estas ideas también pueden ser estudiadas en un aspecto más amplio; una clave para el misterio del mal cósmico puede hallarse en la diferencia existente entre los planetas sagrados y los no sagrados, y en el propósito y lugar, hasta ahora desconocidos, de las vidas de las existencias que dan forma a los numerosos planetas y planetoides del sistema solar. Algunas son puramente maháticas o de tercer Aspecto, dominadas por los devas. Otras (de las que son ejemplo los planetas sagrados> son controladas por el segundo Aspecto, y éste inevitablemente vendrá a la manifestación. Hay unos pocos, como nuestro planeta Tierra, que son campos de batalla, estando en conflicto los dos Aspectos, pero hay indicios de que triunfará finalmente la magia "blanca".
VI. EFECTOS DEL MOVIMIENTO SINTÉTICO
1. Observaciones (e Introducción sobre el Alineamiento.
El efecto de la actividad sintética de los centros, envoltura y cuerpo causal, produce:
Periodicidad en la manifestación.
Vinculación de los Triángulos.
Relación entre
a.
el centro alta mayor,
b.
el centro laríngeo,
c. los centros del plano mental.
Si resumimos los pensamientos transmitidos aquí, veremos que se refieren a algunos aspectos de ese necesario alineamiento que ha de efectuarse antes de obtener la plena capacidad para servir previamente al logro de la liberación final. Hemos estudiado desde muchos ángulos las partes componentes del hombre, el microcosmos, y el modo por el cual se puede manifestar en la tierra para expresar aquello que se halla oculto en él y hace sentir su energía en el grupo y en el lugar donde se encuentra. Se ha visto que la constitución del cuerpo causal consiste en tres tipos de energía y un cuarto tipo más dinámico de fuerza, latente en el corazón, preparado para manifestarse cuando los otros tres tipos estén activos, utilizándolos como vehículo. También hemos observado que hay tres tipos de energía que llamamos los cuerpos o envolturas del yo personal, y que deben estar funcionando activamente antes que la triple fuerza egoica pueda sentirse por su intermedio. Sumados a estos factores deben mencionarse los siete centros de materia etérica ubicados en el cuerpo etérico, despertándose y entrando en acción a medida que los cuerpos entran en actividad rítmica. Los tres centros mayores, son los más importantes en lo que concierne al alineamiento egoico, y su fuerza Vital sólo empieza a hacerse sentir después que los cuatro inferiores estén plenamente activos.
Un segundo factor aparece aquí en el esquema general y es el triple fuego kundalínico latente, el cual se despierta y asciende a través del triple canal vertebral, en el preciso momento en que los tres centros mayores (coronario, cardíaco y laríngeo) forman un triángulo esotérico, y así hacen pasar y circular la energía ígnea oculta en cada centro. Resumiendo: el alineamiento es perfecto tan pronto como los siguientes factores se hayan puesto en contacto mutuo, o su movimiento o actividad se sinteticen; éste es un tenia muy importante para los que estudian la meditación y para que lo consideren y comprendan prácticamente aquellos que huellan el Sendero de la realización.
1.
Las tres hileras de pétalos.
2.
Las tres envolturas.
3.
Los tres centros mayores.
4.
El triple fuego kundalínico.
5.
El triple canal vertebral.
6. Los tres centros de la cabeza, la glándula pineal, el cuerpo pituitario y el centro alta mayor.([16])
Otro factor que debe tenerse en cuenta en las etapas avanzadas de desarrollo, es el tercer ojo, siendo para el ocultista y verdadero mago blanco, lo que el cuarto centro de energía (la joya en el loto) o las tres hileras de pétalos son para el loto. La analogía es interesante:
La joya en el loto dirige la energía que proviene de la Mónada, mientras que el tercer ojo dirige la energía del Ego en el plano físico.
La joya en el loto es el centro de fuerza que vincula los planos búdico y mental. Cuando es vista y sentida, el hombre puede funcionar conscientemente en el plano búdico. El tercer ojo vincula al consciente hombre del plano físico con el mundo astral o subjetivo, y le permite actuar conscientemente en él.
La joya o el diamante oculto en el loto egoico, es la ventana de la Mónada o Espíritu desde donde mira externamente hacia los tres mundos. El tercer ojo es la ventana del Ego o alma, funcionando en el plano físico desde donde mira internamente hacia los tres mundos.
La joya en el loto está situada entre manas y budi, mientras que el tercer ojo se encuentra entre el ojo izquierdo y el derecho.
Una de las principales funciones del Maestro en este ciclo (aunque no en todos) es enseñar a Su discípulo cómo reconciliar estos factores, sintetizar sus diversos modos de movimiento o expresión y coordinarlos de manera que la vibración sea uniforme. Cuando la energía del Ego controla o impone su ritmo sobre los diversos cuerpos por intermedio de sus respectivos centros mayores, cuando el triple fuego asciende ordenadamente por el triple canal y los tres centros de la cabeza están unidos en forma triangular, tenemos entonces la iluminación o irradiación de toda la vida de la personalidad; la oscuridad da lugar a la luz, y el Sol del conocimiento surge, disipándose la oscuridad de la ignorancia. Los centros menores se ocupan de la coordinación interna del cuerpo; los mayores, de la coordinación grupal o interrelación de los cuerpos. El hombre se convierte en una luz ardiente y brillante, irradiando la luz que arde desde adentro..
Cuando se da el próximo paso y la energía de la Mónada, enfocada en la joya, se hace sentir también en el plano físico, pasando a través del triple loto egoico por medio de los canales ya utilizados por el Ego, tenemos un hombre "inspirado", un creador espiritual, "un Sol de Radiante Curación".
Tales son los objetivos que tienen ante sí aquellos que recorren el sendero y es la meta para quienes siguen la necesaria disciplina de la vida y las etapas de desarrollo por medio de la meditación. Es innecesario decir que hay diversas maneras de trabajar y fórmulas mántricas conocidas por los Maestros, que les permiten acelerar (cuando es necesario) el proceso de Sus discípulos, pero son secretos que están escrupulosamente guardados y no se aplican con frecuencia. El método usual, lento y laborioso, consiste en permitir que el discípulo descubra por sí mismo cada paso del camino; enseñarle la constitución de su propio cuerpo, la naturaleza de los cuerpos y la función y el mecanismo de la energía, dejándolo que se haga gradualmente consciente de las fuerzas latentes en sí mismo. Lo que se quiere significar por las palabras "tres vehículos periódicos" y siete principios o cualidades de fuerza, le es revelado lentamente; por la experiencia y el experimento, los frecuentes fracasos y éxitos ocasionales, la madura reflexión e introspección y las frecuentes encarnaciones, es llevado al punto en que logra cierta medida de alineamiento por medio del esfuerzo autoinducido y continuo. Se le enseña entonces cómo utilizar ese alineamiento y cómo manipular conscientemente la energía para poder realizar en el plano físico su anhelo de servir a sus semejantes, que probablemente ha sido durante muchas vidas un sueño o una visión imposible. Cuando es experto en ambas cosas -estabilización y manipulación- sólo entonces le son confiadas las palabras y secretos que producen la demostración en el plano físico de las energías espirituales o monádicas por medio de la energía egoica o del alma, utilizando a su vez la energía de las formas materiales de los tres mundos, o lo que podría llamarse energía corporal. Esto ha sido expresado en la siguiente frase mística y oculta:
"Cuando la joya centellea como el diamante, bajo la influencia de los rayos del sol ardiente, entonces el engarce también fulgura e irradia luz. Cuando el diamante brilla con acrecentado fulgor se genera el fuego que enciende aquello que sujeta y encierra."
2. El Movimiento Causa la Manifestación Periódica.
Aquí debemos tener presente que estamos considerando el alineamiento sintético en conexión con el segundo aspecto, y tratando por lo tanto, con la actividad de esas formas de la manifestación divina que se están acercando a su objetivo, el cual puede definirse como la capacidad de vibrar sincrónicamente con la unidad mayor de la cual forma parte. Por lo tanto el estudiante debe considerarlo de siete maneras.
Las primeras tres conciernen a la relación entre las unidades perfectas o casi perfectas de los tres reinos de la naturaleza con el alma grupal inmediata, y su ininterrumpida manifestación en cualquier reino particular.
Cuarto, la relación que tiene el discípulo o el hombre en el sendero con su grupo inmediato, y las leyes que rigen su reaparición o encarnación física.
Quinto, la relación que existe entre un Espíritu planetario y Su grupo de planetas, y los procesos de la oscuración del hombre o retiro de la manifestación en el plano físico.
Sexto, la relación que existe entre los tres principales Espíritus planetarios o los tres aspectos mayores del Logos y sus manifestaciones.
Séptimo, la relación existente entre la Vida animadora de un sistema solar y el grupo de constelaciones de las cuales forma parte, y Su manifestación periódica.
Esto ya lo hemos tratado cuando estudiamos el tema de la encarnación y, anteriormente, cuando consideramos el pralaya u oscuración, haciéndolo entonces en forma general. Ahora podemos ocuparnos más específicamente de las actividades finales o formas de movimiento de estos distintos conglomerados de vidas, y ver qué sucede durante las etapas finales de existencia consciente y de manifestación limitada. El tema es peculiarmente abstracto, particularmente en lo que atañe a los grupos elementales, pero podrían ponerse de manifiesto ciertos puntos interesantes dignos de un cuidadoso estudio. Primeramente, consideraremos los tres reinos inferiores y luego los métodos y actividades desarrollados por un ser humano, un Logos planetario y un Logos solar.
La aparición y desaparición del cualquier Vida manifestada está íntimamente relacionada con la posesión, el desarrollo evolutivo y la desintegración final de átomo permanente. Los átomos permanentes, tal como se comprende generalmente el término, son propiedad exclusiva de esas vidas que han adquirido autoconciencia o individualidad y relativa permanencia en tiempo y espacio. El átomo permanente puede ser visto como el punto focal de manifestación en cualquier plano particular. Sirve de anda, si puedo emplear este término, para cualquier individuo en alguna esfera particular, y esto es aplicable a los tres grandes grupos de Vidas autoconscientes:
a.
Los Jivas encarnados o seres
humanos.
b.
El Logos planetario.
c. El Logos solar.
Debemos recordar aquí que todos los subplanos atómicos de los siete planos forman las siete espirillas del átomo permanente logoico, porque éste tiene una estrecha relación con el tema en consideración.
Por lo tanto, las unidades en los tres reinos inferiores no poseen átomos permanentes, pero contribuyen a la formación de esos átomos en los reinos superiores. Podrían hacerse aquí algunas amplias generalizaciones, aun que no debe dárseles una interpretación demasiado textual o personal.
Primero, puede decirse que el reino inferior o reino mineral, proporciona ese algo vital que es la esencia del átomo físico permanente del ser humano; proporciona esa energía, base negativa de la afluencia de energía positiva, que puede verse entrar por la depresión superior del átomo físico permanente.
Segundo, el reino vegetal proporciona similarmente la energía negativa para el átomo astral permanente del hombre y, tercero, el reino animal proporciona la fuerza negativa que, cuando es energetizada por la positiva, se ve como la unidad mental. La energía proporcionada en los tres reinos inferiores está formada por la vibración más elevada que ese reino es capaz de producir, y sirve de vínculo entre el hombre y sus diversas envolturas, ligadas a cualquiera de los reinos inferiores:
a. El cuerpo mental unidad
mental reino
mineral.
b. El cuerpo astral átomo
astral permanente reino
animal.
c. El cuerpo físico átomo físico permanente reino vegetal.
En el hombre estos tres tipos de energía se unen y sintetizan, y cuando se alcanza la perfección de la personalidad y el alineamiento de los vehículos, tenemos:
a. La energía de la unidad mental positiva.
b. La energía del átomo astral permanente equilibrada.
c. La energía del átomo físico permanente negativa.
Entonces el hombre se vincula estrechamente con los tres reinos inferiores porque éstos le proporcionan lo mejor que poseen y literalmente le han dado sus átomos permanentes, permitiéndole manifestarse debido a su actividad. Los tres grupos anteriores pueden también estudiarse desde el punto de vista de los tres Gunas.([17])
1. Tamas inercia reino mineral átomo físico permanente.
2.
Rajas actividad reino vegetal átomo astral permanente.
3. Sattva ritmo reino animal unidad mental.
Éstos deben ser considerados sólo desde el punto de vista de la personalidad, el yo inferior o no-yo. Para ilustrar esta idea, podría señalarse que, cuando el cuerpo animal del hombre prehumano se ajustó rítmicamente y obtuvo su vibración más elevada o sáttvica, entonces fue posible la individualización y el verdadero ser humano se manifestó.
Cada reino es positivo para el reino inmediato inferior, y entre ellos se encuentra ese período de manifestación que une a ambos y conecta lo positivo con lo negativo. El tipo de más intensa actividad o rajas, en el reino mineral se encuentra en esas formas de vida que no son ni minerales ni vegetales, pero que unen a ambas. Similarmente en el reino vegetal el período de Rajas aparece en su más plena expresión justamente antes de que la actividad se haga rítmica y el vegetal se fusione con el animal. En el reino animal se observa lo mismo en los animales que se individualizan, pasando del alma grupal a la identidad separada. Estos tipos de actividad deben ser considerados como actividad física para el mineral, actividad sensoria para el vegetal y actividad mental rudimentaria para el animal.
Cuando esta triple actividad es alcanzada, puede observarse que el cuerpo físico denso del Logos solar o planetario, está plenamente desarrollado y puede hacerse entonces contacto consciente con el cuerpo etérico o vital. Este contacto produce al hombre, porque Espíritu (tal como el hombre comprende el término) después de todo, únicamente es energía, vitalidad o vida esencial del Logos planetario o solar. Su analogía en el hombre es prana. Se llegará a comprender esto si el hombre se da cuenta de que todos los planos de nuestro sistema solar son sólo los siete subplanos del plano físico cósmico. Su comprensión traerá la unión de la ciencia y la religión, pues lo que el científico denomina energía, el religioso lo llama Dios, siendo ambos lo mismo, el propósito manifestado en materia física de esa gran Entidad externa al sistema. La naturaleza constituye la aparición del cuerpo físico del Logos, y las leyes de la naturaleza rigen los procesos naturales de ese cuerpo. La Vida de Dios, Su energía y vitalidad se encuentran en cada átomo manifestado; Su esencia mora en todas las formas. A esto lo llamamos Espíritu, aunque Él en Sí es distinto a esas formas, así como el hombre sabe que él no es sus cuerpos. Sabe que es voluntad y propósito, y a medida que evoluciona, ese propósito y voluntad se hacen más conscientemente definidos. Lo mismo le ocurre al Logos planetario y al Logos solar. Habitan dentro, pero se encuentran fuera del esquema planetario del sistema solar.
Es útil recordar que en los tres reinos inferiores, la manifestación o aparición en el plano físico es siempre manifestación grupal y no la aparición de unidades separadas. Cada alma grupal, como se las llama, está dividida en siete partes que aparecen en cada una de las siete razas de un período mundial, y existe una interesante diferencia entre ellas y los entes humanos. Cuando alguna parte de las siete divisiones del alma grupal ha desencarnado, se encuentran en el plano astral, aunque el alma grupal materna se encuentre en el plano mental. Cuando han desencarnado los entes humanos del cuarto reino, pasan al mental a través del astral y descienden nuevamente a la encarnación desde niveles mentales. Por lo tanto cada alma grupal forma subjetivamente un triángulo de fuerza con el punto superior en el plano mental, el inferior en los niveles etéricos del plano físico y el otro en el plano astral. El tercer punto para el alma grupal mineral se encuentra en el segundo subplano del astral, el vegetal en el tercero y el animal en el cuarto. Debido a que el centro de fuerza del alma grupal animal se encuentra en el cuarto subplano del plano astral es posible hacer oportunamente la transferencia de ese reino al cuarto.
Ciertas leyes rigen la aparición periódica de los tres reinos de la naturaleza: las leyes de la involución, las de los reinos elementales y las de los tres grandes grupos que contienen los gérmenes y semillas de todas las formas manifestadas. Debemos considerar los siete grupos siguientes de la manifestación logoica:
1.2.3. Tres
grupos de existencias superhumanas:
a.
El grupo que forma el aspecto Padre
sobre el cual poco puede decirse aquí.
b.
El grupo de los siete Logos
planetarios.
c. El grupo de los siete rajas devas, o sea la vida de cada plano físico.
4. Un
grupo de vidas solares que constituyen los manasaputras o el hombre.
5.6.7. Tres grupos de vidas elementales, que constituyen los tres reinos elementales involutivos.
Estos tres grupos inferiores logran concretarse y entrar en el arco ascendente a través de los tres reinos inferiores. El cuarto grupo, en ciertos aspectos, es el más importante del actual ciclo, pues extrae algo de los otros seis grupos y, en consecuencia, constituye la síntesis de energías extraídas de cada uno y su manifestación. Los tres grupos superiores están estrechamente ligados, y hasta que el hombre no haya pasado el período de existencia, donde es controlado por aquello que ha extraído de los tres reinos inferiores, no puede comprender la naturaleza y el propósito de los tres superiores. Podemos expresar el tema de la siguiente manera:
Los tres grupos superiores son sáttvicos.
Los tres grupos inferiores son tamásicos.
El cuarto grupo, el humano, es rajásico.
Más aún, los tres grupos superiores están energetizados por tres corrientes de fuerza que entran a través de las tres espirillas del átomo logoico permanente. Los tres grupos inferiores están energetizados por la energía que penetra a través de las tres espirillas inferiores (los tres planos inferiores) y ellas energetizan al cuerpo denso logoico, siendo vitalizadas en el sistema solar anterior y no constituyen, en forma alguna, factores de control en la existencia logoica. El cuarto grupo, el humano, es energetizado por la fuerza de la cuarta espirilla a la que damos el nombre de energía búdica, teniendo el problema de crear ciertas condiciones mediante las cuales las vibraciones búdicas puedan dominar a las tres inferiores. Esta imposición finalmente libera a los entes humanos y les permite pasar a un grupo superior. Las almas grupales elementales encuentran su analogía en lo superior -primeramente, en el reino humano en los tres principales grupos de Egos, en quienes predominan los tres tipos de energía; luego en los tres grupos planetarios principales o mayores y, finalmente, en los tres aspectos.
Grupo Elemental reino
animal Sáttvico Logos solar Urano. Aspecto Padre
Grupo Elemental reino
vegetal Rajásico Logos planetario
Neptuno Aspecto Hijo
Grupo Elemental reino mineral Tamásico Devas del plano Saturno. Madre, aspecto Brahma
El cuarto grupo o humano, une las tres vidas. La manifestación periódica de los tres grupos elementales (por intermedio de los tres reinos inferiores) está regida, por consiguiente, por factores ocultos en la naturaleza de esa gran vibración que llamamos tamásica o ritmo pesado. Es la vibración de Brahma, el tercer aspecto, la madre o aspecto materia. Por lo tanto su aparición es de manifestación muy lenta; las siete vibraciones subsidiarias traen a la manifestación en forma lenta y alternada, cualquiera de los siete grupos de cada alma grupal. No puede decirse cuáles son los ciclos, sólo pueden mencionarse dos cosas: primero, que la aparición de estos grupos como unidades en manifestación está controlada por tres factores:
1.
La luna, porque ellos son los
numerosos padres lunares.
2.
El rayo en manifestación en
cualquier época.
3. El karma de la Vida que da forma a cualquier reino.
Segundo, el karma y la historia de la vida de la entidad planetaria. Duerme y despierta; es la encarnación de tamas, y a medida que progresa y evoluciona también lo hacen los reinos inferiores.
Los pitris lunares son para la entidad planetaria lo que los tres centros mayores para el hombre o el Logos. Los pitris lunares que contribuyen a la forma humana son (para la entidad planetaria) la analogía del centro coronario. Los padres de las formas vegetales corresponden a su centro cardiaco, mientras que los pitris del reino mineral son similares al centro laríngeo. Esto es muy confuso, pero contiene indicios de mucho valor.
No es posible dar mayor información respecto a la aparición periódica de las formas de vida subhumana. El tema es demasiado oscuro, y sus detalles demasiado vastos. Hasta que el estudiante no se haya capacitado para comprender los escritos simbólicos o jeroglíficos de los adeptos,([18]) le resulta imposible captar el tema. Mucha enseñanza al respecto Se encuentran en los registros del Manu, porque concierne principalmente a las etapas iniciales de la construcción de la forma. Puede decirse que la aparición de cualquier vida en manifestación se debe a la actividad primaria por parte de alguna Entidad, cuya actividad es en gran parte la expresión del primer Rayo. Esto concierne a la manifestación periódica de la vida o vidas de cualquier ronda, como así también a la existencia efímera de una libélula; se relaciona con la forma a través de la cual evoluciona lo que llamamos raza y se ocupa de la minúscula vida de un individuo en esa raza. Las mismas leyes rigen todo, aunque la respuesta a la ley puede ser relativa y gradual. Esta ley tiene el nombre genérico de la "Ley de Ciclos", y se expresa en términos de tiempo; pero el secreto de los ciclos no puede darse todavía pues impartiría al intuitivo demasiada información peligroso. El conocimiento de esta ley, en lo que concierne a las rondas, razas, su brazas, grupos (evolutivos e involutivos) e individuos (humanos y superhumanos), permite a los Señores del Karma y a los Adeptos de la Buena Ley manipular fuerza o energía y llevar todo lo que existe a su triunfante culminación. En conexión con ello el estudiante puede obtener mucha iluminación sobre la difícil cuestión de la fuerza si recuerda que toda forma en cada reino, en el arco descendente y ascendente, es en sí una fuerza negativa impulsada a la actividad por una fuerza positiva, manifestándose como una combinación de ambas. Las diferencias radican en el hecho de que algunas formas son positivo-negativas, otras negativo-positivas, mientras que otras están en un punto de equilibrio. Esto incluye todas las etapas intermedias. Los Constructores del cosmos actúan bajo la ley cíclica conscientemente, y utilizan la acumulación de estas fuerzas en cualquier reino, grupo o unidad, para llevar a cabo la consumación del plan. Sería de gran interés para los hombres poder ver e interpretar algunos de los registros jerárquicos, porque en ellos, hombres y ángeles, minerales y elementos, animales y vegetales, reinos y grupos, Dioses y hormigas están especificados en términos de fórmulas de energía, y revisando estos archivos puede conocerse, en cualquier momento, el aumento aproximado de la vibración en cualquier tipo de forma. Esto también puede expresarse en términos de gunas; el discípulo hallará además (cuando se le permita tener acceso a los archivos) que él conjuntamente con toda expresión de vida divina, están descritos por una triple fórmula que transmite a la mente del iniciado las proporciones de tamas o inercia, rajas o actividad, sattva o ritmo de cualquiera de las formas. En consecuencia, a través de analogías, imparte conocimiento relativo a las realizaciones pasadas, la oportunidad presente y el futuro inmediato de cualquier ente o vida encarnada, manifestándose en cualquiera de los tres aspectos.
Otras series de registros en los archivos contienen datos -bajo una fórmula diferente de lo que esotéricamente se denomina "contenido calórico" de cualquier ente, la "luz radiante" de cualquier forma y la "fuerza magnética" de cada vida. Por medio de este conocimiento los Lipika controlan la aparición y tránsito de toda Vida divina, superhumana, solar y humana, y por el estudio de esa fórmula que constituye la fórmula básica para un sistema solar, se controla la aparición en el plano físico de un Logos solar y se determina la duración de un pralaya cósmico. No debe olvidarse que los Señores Lipika del sistema solar tienen Sus prototipos cósmicos y poseen a su vez débiles y oscuros reflejos humanos en los grandes científicos astrónomos que se esfuerzan por comprobar hechos respecto a los cuerpos celestes, dándose cuenta subconscientemente de la existencia de fórmulas cósmicas que imparten información respecto a la gravedad específica, constitución, irradiación, atracción magnética, calor y luz de cualquier sol, sistema solar o constelación. Muchos de ellos, en épocas futuras y remotas, llegarán a la plena comprensión y tendrán bajo su custodia las fórmulas, perteneciendo así a las filas de los Lipika. Es una línea peculiar que requiere ciclos de cuidadoso entrenamiento en las matemáticas divinas.
Los Señores Lipika que controlan la manifestación periódica de la vida pueden clasificarse, hablando en general, en los grupos siguientes, los cuales sería interesante observar:
1. Tres Señores del Karma cósmico, o foráneos al sistema, actúan desde un centro en Sirio por medio de tres representantes. Forman un grupo alrededor del Logos solar, y para l tienen una categoría análoga a la de los tres Budas de Actividad que se hallan alrededor de Sanat Kumara.
2. Tres Señores Lipika agentes kármicos que actúan por medio de tres aspectos.
3. Nueve Lipika, suma total de los agentes de la Ley que actúan a través de lo que la cábala llama los nueve Sephiroth.
4. Siete agentes que presiden el karma de cada uno de los siete esquemas.
Los cuatro grupos corresponden, en la manifestación, al Inmanifestado, expresándose a través de los triples aspectos; regidos por Ellos trabajan una infinidad de agentes menores. Estos también pueden clasificarse más o menos; cada uno de los grupos enumerados se halla en todo esquema y emanación de rayo:
1. Los Señores Lipika de un esquema los cuales, por medio de la manipulación de fuerzas, hacen posible que un Logos planetario encarne de acuerdo a la Ley y resuelva Su problema cíclico.
2. El grupo (regido por el primero) que controla el destino de una cadena
3. El grupo rector de la energía de un globo.
4. Agentes de todo tipo que se ocupan de ajustar el karma, que incide sobre la manifestación periódica de formas tales como
a.
una ronda, siete en total,
b.
un reino de la naturaleza, siete en
total,
c.
el reino humano,
d.
una raza raíz, una subraza y una
ramificación de raza,
e.
una nación, familia, grupo y sus
analogías en todos los reinos.
f.
un plano,
g.
el mundo de los reptiles e
insectos,
h.
la evolución de las aves,
i.
los devas,
j. entes humanos, grupos egoicos, vidas monádicas, y miríadas de otras formas, objetivas y subjetivas, planetarias e interplanetarias, en conexión con el Sol y con los planetoides.
Todos trabajan con emanaciones de energías y unidades de fuerza bajo la ley cíclica, y todo tiene el mismo objetivo -producir la actividad perfecta, la intensificación de calor y la radiante luz magnética como expresión de la voluntad o el propósito de cada vida encarnada.
La periodicidad de la manifestación consiste en la aparición cíclica de ciertas formas de energía específica, y esto es verdad ya sea que el hombre hable de un sistema solar, de un Rayo, de la aparición de un planeta en el espacio o del fenómeno del nacimiento humano. Ciertos factores extraños a cualquier unidad de energía, en consideración, afectarán inevitablemente su aparición y actuarán como agentes desviadores o rectores. La Ley de Ciclos ha sido considerada siempre como una de las más difíciles que el hombre pueda dominar y se ha dicho acertadamente que cuando un hombre ha dominado sus técnicas y puede comprender sus métodos de computación del tiempo, ha logrado la iniciación. Sus complejidades son tan numerosas y están tan ligadas a la ley mayor, la de causa y efecto, que prácticamente todo el posible campo de conocimiento es superado por su intermedio. Comprender esta ley implica capacidad para:
a. Tratar las fórmulas matemáticas superiores del sistema solar.
b. Computar la relación que existe entre una unidad de cualquier grado y el todo mayor en cuya vibración esa unidad es impulsada a un periódico despliegue.
c. Leer los archivos akáshicos de un sistema planetario.
d. Juzgar los efectos kármicos en tiempo y espacio.
e. Establecer la diferencia entre las cuatro corrientes de efectos kármicos, respecto a los cuatro reinos de la naturaleza.
f. Establecer la distinción entre las tres corrientes principales de energía -las unidades de inercia, movilidad y ritmo-. y percibir la nota de cada unidad y el lugar que le corresponde dentro del grupo de puntos de transición. Estas últimas unidades se hallan en la cumbre de una de las tres ondas, listas, por lo tanto, para ser transferidas a una onda de capacidad vibratoria superior.
g. Entrar en el Aula de los Archivos y leer allí los documentos peculiares que tratan, en forma cuádruple, de la manifestación planetaria. Concierne al Logos planetario, y trata de la transferencia de energía desde la cadena lunar, de la transmisión de energía a otro esquema planetario, de la interacción entre la Jerarquía humana (l cuarto reino) y la gran Vida que da forma al reino animal.
Cuando un hombre puede realizar todo esto y ha adquirido el derecho de conocer aquello que produce el fenómeno de la manifestación, tiene también el derecho de entrar en los concilios de la Jerarquía planetaria y dirigir él mismo las corrientes de energía a través y fuera del planeta. Puede obtenerse alguna idea de la complejidad que rige la manifestación periódica de un ser humano al considerar las fuerzas que traen a la manifestación a los entes humanos, las cuales producen la individualización; esto constituye, después de todo, la aparición de una tercer corriente de energía en conjunción con otra dos. El hombre es el punto de reunión de tres corrientes de fuerza, preponderando una u otra de acuerdo a su tipo particular.
Enumeremos brevemente estos factores, obteniendo así alguna idea de la complejidad del tema:
El primero y supremo factor es el rayo en el que se encuentra determinado ente humano. Esto significa que existen siete corrientes de fuerza especializada, cada una con su peculiar cualidad, tipo y ritmo. Aunque el Rayo de la Mónada es su principal factor calificativo, el asunto se complica más porque tenemos también que considerar los dos Rayos subsidiarios, el del Ego y el de la personalidad.
Segundo, debe tenerse en cuenta que los entes humanos, actualmente en este planeta, caen lógicamente en dos grandes grupos: aquellos que alcanzaron la individualización o se convirtieron en "entes de energía autodirigida" en la luna, y los que lograron la autoconciencia en la tierra. Existe gran diferencia entre ambos grupos, pues las unidades de la cadena lunar se caracterizan no sólo porque son más evolucionadas, debido al período de evolución más extenso, sino por esa gran cualidad de actividad inteligente, pues (como se ha de suponer) en la tercera cadena o lunar, el tercer Rayo era un factor dominante. En esta cuarta cadena domina el cuaternario o la síntesis de los tres que producen el cuarto, y ésta es una de las razones por la que poseen una naturaleza tan intensamente materialista quienes han ingresado al reino humano en este planeta. Las diferencias entre ambos grupos son muy grandes, y uno de los misterios que se halla detrás de las principales divisiones de la humanidad -dirigentes y dirigidos, capitalistas y trabajadores, gobernantes y gobernados- se encuentra justamente allí. Ningún sistema de reforma sociológica podrá desarrollarse con éxito sin la debida consideración de este importante hecho. Podrían enumerarse otros aspectos característicos, pero a esta altura sólo servirían para complicar el tema.
Un tercer factor de diferenciación para los grupos de entes humanos que alcanzaron la autoconciencia en nuestro planeta se oculta en los métodos empleados por los Señores de la Llama en esa época. Según se dice, emplearon tres métodos.
Primero, Ellos mismos tomaron cuerpo, energetizando así ciertas formas superiores del reino animal, aparecieron como hombres e iniciaron así un grupo particular. Sus descendientes pueden verse en los especímenes más elevados de nuestra actual humanidad. Sin embargo, aún hoy no están tan avanzados como los grupos de entes provenientes de la cadena lunar que aparecieron en los días atlantes. Su herencia es peculiar.
Implantaron un germen mental en el grupo secundario de hombre-animales que estaban preparados para individualizarse. Este .upo, durante mucho tiempo, fue incapaz de expresarse; estaba cuidado por los Señores de la Llama, y casi resultó un fracaso. Sin embargo, en la época en que la última subraza de la raza raíz Lemuria estaba en su apogeo, se pusieron repentinamente al frente de la civilización y justificaron el esfuerzo jerárquico.
Tercero, fomentaron el germen del instinto en ciertos grupos de hombres-animales hasta que floreció la mente. Nunca debe olvidarse que los hombres tienen dentro de sí (fuera de todo estímulo extraño) la capacidad de llegar a obtener la plena autoconciencia.
Estos métodos nos llevan al cuarto factor, el de los tres tipos de movimiento que afecta poderosamente a los jivas encarnantes.
Los Hijos de la Mente caracterizados por las tres cualidades de la materia, como se explicó anteriormente, son denominados genéricamente:
1.
Los Hijos del ritmo sáttvico.
2.
Los Hijos de la movilidad.
3. Los Hijos de la inercia.
Estas cualidades caracterizan a los tres Rayos mayores y a las tres personas de la Deidad, siendo cualidades de la conciencia -materialista, inteligente y divina. Son las características que predominan en las cadenas, de las cuales la tierra es una.
Esquema Planetario Terrestre
Primera Cadena Arquetípica.
Segunda Cadena
Ritmo sáttvico.
Tercera Cadena Movilidad.
Cuarta Cadena Inercia.
Quinta Cadena Movilidad.
Sexta Cadena Ritmo
sáttvico.
Séptima Cadena Perfección.
Los factores considerados, que afectan a los diferentes entes encarnantes, tienen un efecto vital en su evolución cíclica; el rayo y los tres tipos principales producen la aparición periódica variable. En los libros de ocultismo se han hecho ciertas afirmaciones respecto a la variabilidad del tiempo transcurrido entre encarnaciones. Tales afirmaciones son en su mayoría inexactas, pues no tienen en cuenta la diferencia de Rayo ni permiten hacer cálculos sobre si el ente humano involucrado es una unidad de inercia, un punto sáttvico o una entidad rajásica. Ninguna regla fija ni rígida puede imponerse al público en esta época, aunque tales reglas existen y son regidas por siete fórmulas diferentes para los tres tipos principales. Dentro de esta séptuple diferenciación existen muchas menores; el estudiante avezado se abstiene de hacer aseveraciones dogmáticas sobre este tema tan peculiar y difícil. Aquí sólo se ha tocado la superficie. Debe recordarse que en las primitivas etapas de la encarnación, el ente estaba regido principalmente por la aparición grupal y venía a la encarnación conjuntamente con su grupo.
A medida que transcurre el tiempo y su propia voluntad o propósito son más definidos, a veces se verá forzado a manifestarse independientemente de su grupo; también lo harán otros entes que pertenecen a otros grupos, lo cual conduce a la aparente confusión en detrimento de los cálculos superficiales del estudiante insustancial. Cuando esto sucede el ente en cuestión ha transferido su historial a otro registro en los archivos jerárquicos, y se convierte en lo que ocultamente se denomina "un punto de fuego autodirigido". Entonces posee una fuerte individualidad, totalmente auto centrada, sin ningún sentido grupal, excepto las afiliaciones terrestres a las que se adhiere por instinto de autoprotección y bienestar personal. En esta etapa permanece durante un vasto período de tiempo, teniendo ante así la tarea de dominar una etapa posterior en la cual retorna al primitivo conocimiento del grupo en una vuelta más elevada de la espiral.
Las reglas que rigen la encarnación del hombre común ya han sido consideradas, habiéndose dado mucha información en este tratado y también en el libro Cartas sobre Meditación Ocultista que, si son cotejadas, proporcionarán suficiente material de estudio durante mucho tiempo. Poco se ha dado respecto a las encarnaciones de los discípulos y a los métodos involucrados en las etapas posteriores de evolución.
Debe tenerse presente que (para un discípulo> el alineamiento directo con el Ego, vía los centros y el cerebro físico, es la meta de su vida de meditación y disciplina. Esto se hace a fin de que el Dios interno pueda actuar con plena conciencia y controlar plenamente el plano físico. Así se ayudará a la humanidad y se fomentarán los asuntos grupales. Nuevamente debe recordarse que las fundamentales Leyes de Rayo y el tipo particular del discípulo determinan preeminentemente su aparición, aunque comienzan a imperar ciertas fuerzas que podrían tratarse aquí.
Los factores que rigen la venida a la encarnación de un discípulo son los siguientes:
Primero, su deseo de eliminar karma rápidamente a fin de librarse para prestar servicio. El Ego plasma este deseo, en el discípulo, durante la encarnación, eliminando así cualquier deseo por continuar en la bienaventuranza del devachán o trabajar en el plano astral. Por lo tanto, el objetivo del discípulo después de la muerte es desembarazarse de sus cuerpos sutiles y adquirir otros nuevos. No desea tener un período de descanso, y como el deseo es el factor que rige este sistema de deseos y particularmente este esquema planetario, si no hay deseo no existe incentivo para la realización. Entonces el hombre se ausenta del plano físico por breve tiempo y es impelido por su Ego a tomar un cuerpo físico con gran rapidez.
Segundo, su deseo de realizar alguna obra de servicio dirigido por su Maestro. Esto implicará algunos ajustes, y ocasionalmente la temporaria detención de su karma. Dichos ajustes son hechos por el Maestro con el consentimiento del discípulo, siendo únicamente posibles en el caso de un discípulo aceptado de cierta categoría. Ello no significa que el karma se ha dejado de lado, sino que ciertas fuerzas son mantenidas en suspenso hasta haber cumplido un determinado trabajo grupal.
Tercero, un discípulo volverá a la encarnación ocasionalmente a fin de adaptarse al plan de un discípulo más avanzado que él. Cuando un mensajero de la gran Logia necesita un vehículo para expresarse y no puede usar un cuerpo físico debido a la sutilidad de su sustancia, utilizará el cuerpo de un discípulo. Tenemos un ejemplo, en la forma que Cristo usó el cuerpo del iniciado Jesús, al tomar posesión de él en el momento del Bautismo; otro ejemplo, cuando se ha de dar un mensaje al mundo durante repetidos ciclos, un discípulo de grado elevado aparecerá, en encarnación física, en el grupo de un Maestro y será "influenciado" o "inspirado" (en sentido esotérico-técnico) por un instructor más avanzado que él.
Cuarto, un discípulo puede estar muy avanzado en ciertas líneas, pero, debido a su desarrollo incompleto, carece de lo que se llama pleno desenvolvimiento de un principio particular. Por lo tanto puede decidir (con pleno consentimiento de su Ego y de Su Maestro) tomar una rápida serie de encarnaciones consecutivas con la intención de trabajar específicamente para llevar cierta cualidad o serie de cualidades, a un punto elevado de vibración, completando así su esfera de manifestación. Esto explica que se encuentren a veces personas peculiares aunque poderosas; son tan unilaterales que parecen estar desequilibradas y dedican toda su atención a una línea de desarrollo, en tal forma que otras líneas son casi imperceptibles. Sin embargo, aparentemente tienen gran influencia, fuera de toda proporción, en relación a su valor superficial. Una comprensión de estos factores disuadirá al estudiante inteligente de emitir juicios precipitados y llegar a rápidas conclusiones respecto a sus semejantes.
Ocasionalmente aparece una variante en estas rápidas e inmediatas encarnaciones, cuando un iniciado (cuyo ciclo casi a cumplido), reencarna expresando casi totalmente un principio perfecto. Esto lo hace para bien de determinado grupo que -a pesar de ocuparse en trabajar para la humanidad- fracasa en su objetivo por carecer de una cualidad particular o corriente de fuerza. Cuando esto se evidencia en el aspecto interno, algún discípulo avanzado pone a disposición de la Jerarquía la energía de esa cualidad particular y la envía para equilibrar al grupo; con frecuencia lo hace durante un período de rápida sucesión de vidas.
Tales son algunas de las causas que rigen la manifestación periódica de quienes están clasificados en los archivos jerárquicos como "puntos alineados de fuego". Se caracterizan por la energía que fluye a través de ellos, la cualidad magnética de su trabajo, sus poderosos efectos grupales y su comprensión del plan en el plano físico.
La entrada a la manifestación de las vidas superhumanas (las Existencias mayores liberadas o los rajas devas de un plano), la aparición del Logos planetario y el Logos solar en encarnación física son regidas por leyes similares a las que gobiernan al ente humano, pero en dimensión cósmica. Es notorio hasta para el estudiante más superficial, que un plano surge gradualmente de la oscuridad existente entre los sistemas, no sólo como resultado de la respuesta vibratoria de la Palabra pronunciada, sino como expiación del karma de una Vida cósmica y la relación existente entre Ella y la Existencia cósmica denominada Brahma o la tercera Persona de la Trinidad. El deva Regente de un plano es una Entidad superhumana que viene por un gran impulso cósmico para proporcionar la forma vibratoria que hará posible la aparición de otras formas menores. Los Señores de los Rayos o Logos planetarios, están similar y kármicamente vinculados con el segundo aspecto logoico o con esa Vida en manifestación que llamamos Vishnu. Se verá así que tres impulsos principales, emanantes cada uno de la voluntad, plan o propósito consciente de una Entidad cósmica, son responsables de todo lo que se ve y conoce en nuestro sistema solar. Por supuesto, se ha hecho hincapié frecuentemente en distintos libros ocultistas, pero esta clasificación puede ser de utilidad:
Entidad Cósmica Entidades
del sistema Número de impulsos Cualidad
1. Brahma Los Señores Raja 7 Actividad Inercia.
2. Vishnu Los Logos planetarios 7 Sabiduría Movilidad.
3. Shiva El Logos solar 1 Voluntad Ritmo.
Debería observarse aquí que esta clasificación es aplicable al micro y al macrocosmos, y los estudiantes hallarán interesante su análisis.
3. El Movimiento Causa la Vinculación Triangular.
En este tratado ya se ha dicho bastante para demostrar el plan general subyacente y explicar la necesidad del surgimiento o encarnación del sistema; no intento extenderme mucho. Así como no es posible para un hombre, en las primeras encarnaciones, concebir los efectos que tendrá sobre él la evolución y comprender la naturaleza del hombre en el Sendero, tampoco es posible para las grandes existencias del sistema concebir (excepto en los términos más amplios y generales) la naturaleza del Logos solar y el efecto que la evolución producirá sobre l. Baste añadir, con respecto a esta materia, que cuando se hayan realizado algunos amplios alineamientos cósmicos, y la energía del ovoide causal logoico en los planos mentales cósmicas pueda afluir ininterrumpidamente hasta llegar al átomo del plano físico (nuestro sistema solar), tendrán lugar grandes acontecimientos e inconcebibles posibilidades
Ciertos fenómenos menos importantes que este evento principal, ocurrirán a medida que transcurren los ciclos, los cuales podrán resumirse en forma general de la manera siguiente:
Primero. Se formarán ciertos triángulos en el sistema que permitirán la interacción de energía entre los distintos esquemas planetarios, llevando así a una madurez más rápida los planes y propósitos de las Vidas implicadas. Debe observarse aquí que cuando consideramos la transmisión de energía, por medio del alineamiento y la formación de ciertos triángulos, siempre se hace en conexión con la energía del primer aspecto. Concierne a la transmisión del fuego eléctrico. Es importante tener presente esto, pues preserva la exactitud de la analogía entre el macro y el microcosmos.
Segundo. Se formará en el sistema un último triángulo que contendrá una fuerza suprema, porque será utilizado por la esencia y energías extraídas del septenario de esquemas como base negativa para la recepción de energía eléctrica positiva. Esta energía eléctrica es capaz de circular a través de los esquemas debido a la realización de un alineamiento cósmico. La introducción de esta terrible fuerza espiritual, durante las etapas finales de la manifestación, hará que los siete soles se incendien. ([19]) Aunque los siete se han convertido en los tres, esto sucede sólo en conexión con los planetas físico densos.
La ignición de que se habla en los libros ocultistas y en La Doctrina Secreta se produce en materia etérica; esta ardiente energía etérica lleva a una consumación (y por eso destruye) los tres esquemas mayores restantes. Tenemos su analogía en la ignición del cuerpo causal, en la cuarta Iniciación, mediante la fusión de los tres fuegos. Constituye sólo una analogía, y los detalles no deben ser llevados muy lejos. El esquema de Saturno es considerado esotéricamente como que ha absorbido los "fuegos por fricción del espacio del sistema"; Neptuno es visto como el custodio de las "llamas solares" y Urano como el hogar del "fuego eléctrico". Cuando estos tres esquemas sean estimulados en forma simultánea por medio de la actividad foránea al sistema, iniciada por
1.
el alineamiento logoico,
2.
la adquisición de una Iniciación
logoica,
3. la actividad de "Aquel sobre quien nada puede decirse",
y esas formas pasen de uno a otro esquema en forma triangular, entonces ellos también entrarán en oscuración. Nada queda, excepto los ardientes soles etéricos, y ellos -por la misma intensidad del fuego- se disiparán con gran rapidez.
4. La Relación entre los Centros Laríngeos, Alta Mayor y Mental.
El tema de los centros ha sido siempre de gran interés para el hombre, y ha ocasionado mucho daño porque se han ocupado demasiado de los centros físicos, desgraciadamente los nombres dados a los centros tienen su contraparte en el físico, y debido a la habitual aptitud del hombre para identificarse con lo físico y tangible se han acumulado una gran cantidad de datos basados en el estudio del efecto que produce la meditación sobre los centros físicos más que en un conocimiento espiritual. Tal tipo de meditación sólo puede practicarse sin peligro cuando el hombre no está polarizado en el yo personal inferior, sino cuando observa todas las cosas desde el punto de vista del Ego, con quien está plenamente identificado. Entonces se reconoce que los centros de materia física tienen un uso definido y son simples puntos focales de energía ubicados en el cuerpo etérico.
Son utilizados como transmisores de ciertas energías, conscientemente dirigidas por el Ego o Yo, con el fin de inducir al cuerpo físico (que no es un principio) a cumplir con el propósito egoico. Para ello el Ego tiene que seguir ciertas reglas, ajustarse a la ley y no sólo controlar conscientemente al cuerpo físico sino conocer las leyes que rigen la energía y la constitución del cuerpo etérico y u relación con el físico. Debe llamarse la atención a los estudiantes sobre ciertos hechos fundamentales referentes a los centros y así complementar, correlacionar y sintetizar lo dado en este tratado. Es de valor la repetición, y la información dada y las analogías indicadas deberían proporcionar a todos los partidarios del raja yoga una base para su sensata consideración, la sabia meditación y la más plena comprensión de las verdades involucradas. Debido al acelerado desarrollo de la raza y al rápido desenvolvimiento de la futura visión etérica, será de positivo beneficio si los estudiantes de ocultismo tienen al menos un concepto teórico de la naturaleza de aquello que veremos relativamente pronto.
Como ya se sabe, los centros son siete y están formados de materia de los subplanos etéricos del plano físico. Como se ha dicho, existen literalmente diez, pero a los tres inferiores no se los considera de utilidad para dirigir la energía egoica. Están relacionados con la perpetuación de la forma física y tienen íntima vinculación con:
a.
Los tres reinos inferiores de la
naturaleza.
b.
Los tres subplanos inferiores del
plano físico.
c. El tercer sistema solar, desde el punto de vista logoico.
Debe tenerse en cuenta que aunque los tres sistemas solares (el pasado, el presente y el futuro) se diferencian en tiempo y espacio en lo que concierne a la conciencia del hombre, desde el punto de vista del Logos representan con mayor exactitud lo superior, lo intermedio y lo inferior, expresándose los tres como uno solo. Al sistema anterior, por lo tanto, se lo considera esotéricamente el tercero, es el más inferior y está relacionado con la materia densa y negativa. Evidentemente el sistema solar anterior tiene en consecuencia una estrecha relación con el tercer reino o reino animal, el cual presumiblemente ha sido trascendido por el hombre.
Los siete centros que conciernen al hombre se clasifican en dos grupos: los cuatro inferiores relacionados con los cuatro Rayos de Atributo o los cuatro rayos menores, íntimamente conectados con el cuaternario micro y macrocósmico, y los tres transmisores superiores de los tres rayos de aspecto.
Estos centros transmiten energía de muchas y variadas fuentes, las cuales podrán enumerarse brevemente como:
a. Los siete Rayos, vía los siete subrayos de cualquier rayo monádico específico.
b. Los triples aspectos del Logos planetario a medida que se manifiestan por medio de un esquema.
c. Lo que se denomina "las séptuples divisiones del Corazón logoico", o el sol en su séptuple naturaleza esencial, tal como se lo ve esotéricamente detrás de la forma solar física externa.
d. Los siete Rishis de la Osa Mayor, la cual afluye vía la Mónada y es transmitida en forma descendente, fusionándose en los niveles superiores del plano mental con las siete corrientes de energía de las Pléyades que llegan como fuerza física manifestada a través del Ángel solar.
Estas distintas corrientes de energía pasan a través de ciertos grupos o centros acrecentando su actividad y afluyendo más libremente a medida que transcurre la evolución. En lo que concierne al hombre en la actualidad, todas estas energías convergen en su cuerpo físico y procuran energetizarlo y dirigir su actividad por medio de los siete centros etéricos. Dichos centros reciben la fuerza proveniente de:
a. El Hombre celestial, y por lo tanto de los siete Rishis de la Osa Mayor vía la Mónada.
b. Las Pléyades, vía el Ángel solar o Ego.
c. Los planos, de los Raja devas de un plano o energía fohática, vía las espirillas de un átomo permanente.
Este hecho explica el gradual crecimiento y desarrollo del hombre. Al principio lo rige la fuerza proveniente del plano de la sustancia y hace que se identifique con la sustancia más grosera, se considera un hombre, un miembro del cuarto Reino, y se convenza de que es el no-yo. Más adelante, cuando la fuerza del Ego afluye, prosigue su evolución síquica (uso aquí la palabra "síquico" en su significado superior) y empieza a considerarse como el Ego, el Pensador, el Uno que emplea la forma. Finalmente, responde a la energía de la Mónada y se da cuenta de que no es hombre ni ángel, sino una esencia divina o Espíritu. Los tres tipos de energía citados se demuestran durante la manifestación como Espíritu, Alma y Cuerpo, y por intermedio de ellos los tres aspectos de la deidad se unen y convergen en el hombre y están latentes en cada átomo.
La séptuple energía de los planos y por consiguiente de la sustancia, llega a su consumación cuando los cuatro centros inferiores están plenamente activos. La séptuple energía de la psiquis, el aspecto conciencia se manifiesta cuando las tres superiores de los tres mundos vibran con precisión. La séptuple actividad del espíritu se hace sentir cuando cada uno de estos siete centros no sólo están plenamente activos sino que rotan como "ruedas que giran sobre sí mismas, cuando son cuadridimensionales y no sólo vidas individuales, sino que están vinculados con el séptuple centro de la cabeza. El hombre es visto entonces como realmente es -una red de fuego con flamígeros puntos focales, transmitiendo y haciendo circular energía ígnea. Estos centros no sólo reciben la energía por la cúspide de la cabeza o, para ser más exactos, por un punto situado ligeramente encima de la cúspide de la misma, sino que la hacen salir a través de ese centro, siendo de distinto color y más brillante, y vibrando con mayor rapidez que aquello que entra. El cuerpo etérico está formado por un aspecto del fuego negativo y es el receptor del fuego positivo. A medida que los diversos tipos de fuego se fusionan, mezclan y circulan, adquieren y producen distintos efectos en los fuegos del sistema microcósmico.
El centro en la base de la columna (el inferior, del cual el hombre debe ocuparse conscientemente) es de particular interés, debido a que en ese centro se originan tres extensas corrientes de energía que ascienden y descienden por la columna vertebral. Esta triple corriente posee muchas analogías interesantes que pueden ser descubiertas por el estudiante intuitivo. Pueden darse algunos indicios. Dicho canal de triple energía tiene tres puntos de sumo interés, los cuales (expresándolo de modo que tenga algún sentido para el interesado> pueden ser considerados como:
1.
El centro básico que se halla en el
extremo inferior de la columna vertebral.
2.
El centro alta mayor en la parte
superior de la columna.
3. El centro superior de la cabeza.
Por consiguiente, constituye un panorama en miniatura de toda la evolución del espíritu y la materia porque:
1.
El centro inferior corresponde a la
personalidad,
2.
El centro medio al Ego o Pensador,
3. El centro superior de la cabeza a la Mónada.
En la evolución de los fuegos de la columna, tenemos una analogía con el sutratma y sus tres puntos interesantes, el huevo aúrico monádico, su punto de emisión; el huevo aúrico egoico, el punto medio; el cuerpo o forma grosera, su punto inferior.
Otro detalle interesante se observa en el hecho de que existen allí, entre estos centros, ciertas brechas (si es que puedo expresarlo así) que deben ser salvadas (en el curso de la evolución> por la acción energética de la vibración rápidamente creciente de la unidad de fuerza. Entre la triple energía de la columna vertebral y el centro alta mayor existe un vacío, así como existe aquello que debe ser unido entre el triple hombre inferior y el cuerpo egoico, o entre la unidad mental del cuarto subplano del plano mental y el Ángel solar del tercer subplano. Aunque se dice que la triada atómica permanente está encerrada en la periferia causal, sin embargo, desde el punto de vista de la conciencia, existe aquello que debe ser unido. Además entre el centro alta mayor y el centro superior de la cabeza, existe otro abismo -una analogía del abismo que se encuentra entre el plano del Ego y el punto inferior de la Tríada, el átomo manásico permanente. Cuando el hombre ha construido el antakarana (en las etapas finales de su evolución en los tres mundos) ese abismo es salvado y la Mónada y el Ego se vinculan estrechamente; cuando está polarizado en su cuerpo mental, comienza a unir el antakarana, y cuando el centro entre los omóplatos, mencionado anteriormente como el centro manásico, vibra fuertemente, entonces el centro alta mayor y el centro coronario pueden ser unidos mediante el centro laríngeo.
El hombre, al alcanzar esta etapa, se convierte en un creador que emplea materia mental, poseyendo una calidad diferente de la del común trabajador inconsciente. Construye al unísono con el plan, y el divino Manasaputra o Hijo de la Mente, en lugar de centralizar la atención como Hijo del Poder en los tres mundos, lo hará en la Tríada espiritual, recapitulando así en una vuelta más alta de la espiral el trabajo hecho anteriormente como hombre. Esto es posible cuando el crecimiento del triángulo ya mencionado (base de la columna, centro alta mayor y laríngeo, unificados en la cabeza) es acompañado por otra triplicidad, el plexo solar, el corazón y el tercer ojo; la energía fusionada por medio de ellos se unifica similarmente en ese centro de la cabeza. El tercer ojo es un centro de energía construido por el hombre, analogía del centro de energía, el cuerpo causal, construido por la Mónada. El centro alta mayor está construido similarmente por otras corrientes de fuerza y corresponden, en forma interesante, a la triple forma construida por el Ego en los tres mundos.
Cuando este trabajo dual ha continuado hasta cierto nivel evolutivo, otra triplicidad se vivifica dentro de la cabeza como consecuencia de estas corrientes duales de triple energía. Este triángulo transmite energía ardiente por medio de la glándula pineal, el cuerpo pituitario y el centro alta mayor, alcanzando el centro de la cabeza. De esta manera, tenemos en estos tres triángulos nueve corrientes de energía que convergen y entran en el loto superior de la cabeza. La analogía con ciertas fuerzas macrocósmicas será aquí evidente para todo estudiante perspicaz.
Hemos visto la estrecha conexión que existe entre los diferentes centros y el efecto gradual que se observa a medida que se vinculan y producen oportunamente un sistema circulatorio sintético para la energía egoica conjuntamente con la energía del hombre inferior, lo que constituye una especie de medio por el cual se hace sentir la fuerza egoica. Sin embargo, macrocósmicamente, poco puede decirse en forma inteligible para el hombre en su actual etapa de evolución. A pesar de todo, pueden hacerse breves afirmaciones que (una vez reflexionadas y correlacionadas) arrojarán alguna luz sobre la evolución planetaria y la relación que existe entre el Logos planetario y el Logos solar.
Un Logos solar usa como centros de energía los esquemas planetarios, personificando cada uno un tipo peculiar de energía y vibrando, por consiguiente, de acuerdo a la clave del Ángel solar logoico, del cual el Ángel solar humano es un vago reflejo. Aquí es interesante observar que mientras el Ángel solar humano es una unidad manifestándose a través de tres hileras de pétalos, la analogía logoica es aún más interesante, porque la gran Entidad cósmica se manifiesta en el plano mental cósmico como una triple llama que atraviesa siete hileras de pétalos, siendo la energía de estos siete círculos de energía lo que palpita por medio de un esquema. Todo esto se halla oculto en el enigma de AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE, y no puede ser develado por el hombre -siendo la verdad oscura, incluso para el más elevado Dhyan Chohan de nuestro sistema.
Los centros de energía del Logos solar tienen la forma de vastos lotos ([20]) ruedas, en cuyos centros reside oculta esa Vida cósmica central que llamamos un Logos planetario. Es el lugar de encuentro de dos tipos de fuerza, espiritual o logoica, que llegan hasta l (por medio del Loto logoico en los planos mentales cósmicos) desde el plano de los siete Rishis de la Osa Mayor y, en segundo lugar, de la fuerza búdica, transmitida por medio de las Siete Hermanas o las Pléyades, desde una constelación llamada el Dragón en algunos libros, de donde proviene la denominación de "El Dragón de Sabiduría.
Se suma a ésta una tercera energía de tipo manásico, en consecuencia, puede ser detectada en estos centros. Llega a los centros logoicos por medio de la estrella Sirio y es transmitida desde esa constelación que (como ya hemos mencionado) debe permanecer incógnita en la actualidad. Estas tres grandes corrientes de energía forman la manifestación total de un centro logoico. Es conocido por nosotros como un esquema planetario.
Dentro del esquema planetario, estas corrientes de energía actúan predominantemente de la manera siguiente:
a.
Energía espiritual tres planos superiores las Mónadas.
b.
Fuerza búdica cuarto plano los Ángeles solares.
c.
Fuerza manásica dos planos inferiores los cuatro reinos de la
naturaleza.
La energía física, remanente de un sistema solar anterior, se demuestra a través de la forma física densa y del material energetizado durante el ciclo involutivo. No se la considera un principio; se la observa como la base de maya o ilusión.
Los distintos esquemas planetarios no son todos parecidos pues difieren en
a.
el tipo de energía,
b.
el punto de evolución,
c.
la posición en el plan general,
d.
la oportunidad kármica9
e. el grado de vibración.
La principal diferencia reside en el hecho de que, como hemos repetido a menudo, tres de ellos forman los tres centros superiores de energía etérica del Logos, y cuatro constituyen los centros inferiores.
Saturno es aquí de interés para nosotros porque el Logos de Saturno mantiene una posición, en el cuerpo logoico, similar a la mantenida por el centro laríngeo del microcosmos. Hacia el fin de la manifestación tres centros se alinearán de la misma manera que lo han hecho el centro de la base de la columna vertebral, el centro laríngeo y el centro alta mayor. Debe destacarse que hay tres esquemas planetarios que mantienen una posición análoga a la de la glándula pineal, del cuerpo pituitario y del centro alta mayor, pero no son los esquemas a los cuales nos referimos como centros o que sabemos que los Logos planetarios les dan forma. Algunos planetoides y también un esquema que ya no está activo y se halla en pasividad tienen su ubicación aquí. En el cuerpo logoico dicho esquema constituye la analogía del tercer ojo atrofiado del cuarto reino de la naturaleza. Cuando el hombre haya desarrollado la visión etérica y expandido así su campo visual será consciente de estos hechos, porque entonces verá. Muchos esquemas planetarios que se encuentran sólo en materia etérica serán revelados ante su mirada atónita, y no sólo encontrará que (como en el cuerpo microcósmico) existen siete (o diez) centros principales, sino numerosos centros con el propósito de energetizar diversos órganos. De la misma manera el cuerpo macrocósmico tiene minadas de puntos focales de energía o nutridores, que tienen su lugar, su función y se perciben sus efectos. Estos centros sin globo físico denso, constituyen lo que a veces se llama "la ronda interna", transmitiendo su fuerza a través de esos centros mayores que según se dice en los libros ocultistas, están vinculados con la ronda interna.
Cada uno de estos esquemas planetarios puede verse como un loto formado de siete pétalos principales, formando cada cadena un pétalo, pero teniendo también pétalos subsidiarios de un color secundario de acuerdo a la naturaleza y al karma de la Entidad implicada. En la enumeración de estos Lotos solares los estudiantes de ocultismo se extravían. Por ejemplo, es correcto decir que el esquema planetario que corresponde a la base de la columna vertebral microcósmica es un loto cuádruple y tiene, por lo tanto, cuatro pétalos. Posee cuatro pétalos sobresalientes de un matiz peculiar, pero hay tres que poseen un color secundario y nueve de naturaleza terciaria. La indicación dada puede revelar a los estudiantes intuitivos el nombre del planeta y la naturaleza de su evolución.
Cada uno de estos lotos solares o esquemas planetarios, se despliega en tres grandes etapas de actividad, en cada una de las cuales domina uno de los tres tipos de energía. A medida que prosigue el desarrollo, la actividad vibratoria crece y la aparición de la actividad manifestante cambia:
a. El movimiento del loto o rueda, durante un largo período, no es más que una lenta revolución.
b. Más adelante, durante un período aún más vasto, cada pétalo gira dentro del todo mayor, y en ángulo diferente al de la evolución total.
c. Finalmente, estas dos actividades son incrementadas por la aparición de una forma de energía que, originada en el centro, palpita muy poderosamente y produce lo que aparentan ser corrientes de energía marchando hacia adelante y hacia atrás, desde el centro a la periferia.
d. Cuando los tres actúan al unísono, el efecto es en extremo maravilloso e imposible de seguir para el ojo, concebir para la mente del hombre o expresar en palabras. Esta etapa, macro y microcósmica, constituye los diferentes grados de alineamiento, porque siempre debe recordar el estudiante que todo lo que se manifiesta es una esfera; en realidad el alineamiento consiste en establecer una comunicación ininterrumpida entre el corazón de la esfera y la periferia, o el límite de influencia de la voluntad dinámica y el centro.
Dentro de cada esquema planetario se encuentran las siete cadenas y los siete centros planetarios, y dentro de la cadena están los siete globos, centros de la cadena. Los estudiantes no deberían estudiar los globos desde el punto de vista de los centros hasta poseer un mayor conocimiento respecto al misterio subyacente en la sustancia física densa, pues serían inducidos a error. Cuando se trata de llevar las analogías a los niveles inferiores hay más probabilidad de cometer errores. La analogía debe hallarse en la cualidad y en el principio expresado, no en la forma.
SEGUNDA PARTE
SECCIÓN F
LA LEY DE ATRACCIÓN
I.
Las Leyes Subsidiarias.
1.
La Ley de la Afinidad Química
2.
La Ley del Progreso.
3.
La Ley del Sexo.
4.
La Ley del Magnetismo.
5.
La Ley de la Irradiación.
6.
La Ley del Loto.
7.
La Ley del Color.
8.
La Ley de la Gravedad.
9.
La Ley de la Afinidad Planetaria.
10. La Ley de la Unión Solar.
11.
La Ley de las Escuelas.
II.
Sus Efectos.
1.
Asociación.
2.
Construcción de Formas.
3.
Adaptación de la forma a la vida.
4.
Unidad Grupal.
III.
Relaciones Grupales.
1.
Tres relaciones atómicas.
2.
Siete leyes del trabajo grupal.
3. Veintidós métodos de interacción.
Como bien sabemos, la Ley de Atracción es la ley básica de toda manifestación y la ley suprema de este sistema solar. Podría llamarse con exactitud la Ley de Ajuste o Equilibrio, porque condiciona ese aspecto del fenómeno eléctrico que llamamos neutro. La Ley de Economía es la ley básica de uno de los polos, el aspecto negativo; la Ley de Síntesis es la ley básica del polo positivo, pero la Ley de Atracción es la ley del fuego producido por la fusión de los dos polos durante la evolución. Desde el punto de vista del ser humano trae la comprensión que da la autoconciencia; desde el punto de vista de los seres subhumanos es aquello que impulsa a toda forma de vida hacia la autocomprensión; mientras que en lo que atañe al aspecto superhumano puede decirse que esta ley de la vida abarca los procesos condicionados por la superior Ley de Síntesis. de la cual la Ley de Atracción no es más que una rama subsidiaria.
Estrictamente hablando, la Ley de Atracción es un término genérico bajo el cual se agrupan otras leyes, similares en su naturaleza pero diversas en sus manifestaciones. Sería de utilidad enumerar algunas de ellas, capacitando al estudiante para que adquiera (cuando las estudie> una idea amplia y general respecto a la Ley y sus modificaciones, su esfera de influencia y su campo de actividad. Debe observarse aquí, como proposición fundamental en conexión con todos los átomos, que la Ley de Atracción rige el aspecto Alma. La Ley de Economía es la ley del electrón negativo, la Ley de Síntesis es la ley de la vida central positiva; mientras que la Ley de Atracción rige el producto de la relación que existe entre ambas, siendo controlada a su vez por una ley cósmica mayor, el principio inteligencia de la sustancia. Constituye la Ley del Akasha
Debe recordarse que dichas leyes expresan la intención o propósito de los tres Aspectos logoicos. La Ley de Economía rige el principio Brahma o Espíritu Santo; la Ley de Síntesis es la ley de la vida del Padre; mientras que la vida del Hijo está regida y manifestada por la atracción divina. A su vez estas tres son las subsidiarias de un impulso mayor que rige la vida del Logos Inmanifestado. ([21]
I. LAS LEYES SUBSIDIARIAS
Los aspectos subsidiarios o leyes de la Ley de Atracción pueden ser enumerados como:
1. La Ley de la Afinidad Química. Rige el aspecto alma en el reino mineral. Se refiere al matrimonio de los átomos y al romance de los elementos. Sirve para perpetuar la vida del reino mineral y conservar su integridad. Causa la materialización de la Mónada.
2. La Ley del Progreso. Se la denomina así en el reino vegetal debido a que en este reino puede observarse la respuesta definida y objetiva al estímulo. Fundamenta el fenómeno de la sensación y la clave del actual sistema solar de amor, siendo éste un "Hijo de la necesidad" o del deseo. Dicha ley rige la manifestación de la conciencia animadora de una parte del reino dévico y de ciertas energías pránicas. El estudiante hallará mucho de interés esotérico e las siguientes líneas de fuerzas vitales:
a.
La segunda Cadena, globo y ronda.
b.
El reino vegetal.
c.
El segundo agrupamiento reflejado
por los devas del deseo.
d.
El corazón del Sol.
e. La segunda fuerza de Rayo.
3. La Ley del Sexo. Término aplicado a la fuerza que produce la fusión de los dos polos en conexión con los reinos animal y humano, que hacen al hombre sensible al llamado de su naturaleza animal. Se relaciona con el adecuado cuidado y perpetuación de la forma durante este ciclo particular. Esta ley rige poderosamente durante el período de la dualidad de los sexos y su separación y, en el caso del hombre, será anulada por la manifestación superior de la ley cuando éste sea nuevamente andrógino. Constituye la ley del matrimonio, y algunos de sus aspectos no sólo se manifiestan en el matrimonio físico entre los seres humanos y entre los animales sino también en el "matrimonio esotérico" entre:
a. El Alma y el Espíritu.
b. El Hijo con la Madre (o el Alma con la sustancia física).
c. Las vidas planetarias negativas con las positivas ya señaladas.
d. El matrimonio del sistema, o la fusión de los dos últimos esquemas planetarios después de haber absorbido las otras fuerzas.
e. El matrimonio cósmico, o la fusión de nuestro sistema solar con su polo cósmico opuesto, otra constelación. El matrimonio cósmico de las estrellas y los sistemas causa la fulguración o intensificación ocasional e irregular de soles y la acrecentada luminosidad que se ve a veces, frecuente tema de discusión.
4. La Ley del Magnetismo. Produce la unificación de la personalidad, y aunque es una expresión de la fuerza lunar, sin embargo es de orden más elevado que la ley del sexo físico. Expresa la ley a medida que la manifiestan los tres grupos principales de pitris lunares. Estos no se ocupan de construir las formas del reino animal, pues son los constructores del cuerpo del hombre en las tres etapas finales del sendero de evolución:
a.
La etapa de elevada intelectualidad
o realización artística.
b.
La etapa del discipulado.
c. La etapa en que se recorre el Sendero.
Los cuatro grupos inferiores tienen que ver con las primeras etapas y el aspecto animal de la atracción en ambos reinos.
5. La Ley de la Irradiación. Es una de las leyes más interesantes porque sólo entra en actividad en relación con los especímenes más elevados de los distintos reinos, y concierne a la atracción que ejercerá un reino superior de la naturaleza sobre las vidas superiores del reino inmediato inferior. Rige la radiactividad de los minerales, las radiaciones del reino vegetal y (muy curiosamente) toda la cuestión de los perfumes. El olfato es el más elevado de los sentidos puramente físicos; así en el reino vegetal cierta serie de perfumes evidencian la irradiación de ese reino. Más aún, existe un interesante vinculo entre los que son miembros del quinto reino (el espiritual) y el vegetal, porque en esoterismo el dos y el cinco, el Hijo y los Hijos de la Mente, están íntimamente vinculados. No es posible dar mayores indicaciones, pero algún significado tiene el hecho de que iniciados y Maestros representan a ciertos Rayos como perfumes vegetales. Significa irradiación, y para quienes poseen la clave les revela la cualidad del loto egoico y el lugar que ocupa en determinado loto planetario, lo mismo que el vínculo que tiene con ciertos devas, que son la séptuple vida del reino vegetal. No debe olvidarse que el hombre es esotéricamente una "planta de siete hojas, el saptaparna" ([22])
Esta ley, en forma misteriosa e inexplicable para los que ignoran el karma de nuestro Logos planetario, no tiene efecto en el reino animal durante este ciclo o cadena. Uno de los problemas de la próxima cadena será la aparición de la irradiación animal, neutralizando así el método de iniciación usado actualmente. Debe recordarse que el proceso de individualización de la cadena y las primeras tres Iniciaciones conciernen al reino animal, siendo el hombre considerado un animal. Esta parte del karma general del Logos planetario y la Vida del Espíritu que da forma al reino animal, son ajustadas en la Iniciación final o la total ofrenda de la naturaleza corporal. Si se medita sobre esto se comprenderá por qué a los Adeptos del Sendero izquierdo en la época atlante se los denominaba "los árboles" ([23]), y fueron destruidos con toda la vegetación atlante. El más antiguo de todos los Comentarios expresa este misterio de la siguiente manera:
La separación (de los Adeptos del Sendero izquierdo) se produjo por su propia culpa. Su aroma no se elevaba hasta el Cielo; rehusaron fusionarse, no poseían perfume. Sujetaban contra su codicioso seno todos los frutos de la planta en flor."
6. La Ley del Loto. Nombre dado a la misteriosa influencia ejercida por la Ley cósmica de Atracción que trajo a la manifestación a los divinos Hijos de la Mente, uniendo así los dos polos Espíritu y materia, produciendo en el plano de la mente lo que llamamos el loto egoico o "la Flor del Yo". Esta ley permite que el loto extraiga de la naturaleza inferior (el aspecto materia y el aspecto agua) la humedad y el calor necesarios para su desarrollo y hace descender desde los niveles del Espíritu aquello que para él es lo que los rayos del sol son para el reino vegetal. Rige el proceso del desarrollo de los pétalos, manifestándose por lo tanto como triple ley:
a.
La Ley del Calor solar Pétalos de Conocimiento.
b.
La Ley de la Luz solar Pétalos de amor.
c. La Ley del Fuego solar Pétalos de Sacrificio.
7. La Ley del Color. Para obtener alguna comprensión de esta ley los estudiantes deben recordar que el color sirve un doble propósito. Actúa como velo para lo que se halle detrás, siendo en consecuencia atraído hacia la chispa central; expresa la cualidad atractiva de la vida central.
Por consiguiente todos los colores son centros de atracción, complementarios u opuestos, y quienes estudian esto pueden descubrir la ley y captar su actuación por medio de la comprensión del propósito, la actividad y la mutua relación de los colores.
8. La Ley de la Gravedad. Para los estudiantes ocultistas es la más enigmática y confusa de todas las leyes. En un aspecto se demuestra como el poder y la acción más poderosa que una vida más vital puede ejercer sobre una vida menor, tal como el poder del espíritu de la Tierra (la Entidad planetaria, no el Logos planetario) para retener consigo todas las formas físicas y evitar que se "dispersen". Ello se debe a la vibración más pesada, a una mayor acumulación de fuerza y el conjunto de vidas tamásicas de la Entidad planetaria. Esta fuerza actúa sobre el aspecto negativo o inferior, de todas las formas físicas. La Ley de la Gravedad se manifiesta también en la respuesta del alma de todas las cosas a esa gran Alma que incluye todas las menores, afectando por lo tanto las dos formas más inferiores de la vida divina, no la superior. Emana principalmente del sol físico y del corazón del Sol. Las últimas fuerzas sintetizadoras que pueden ser consideradas como formas de activa gravitación espiritual no lo son, debido a la acción de otra ley que emana del Sol central espiritual. Una es estrictamente del sistema, la otra cósmica.
9. La Ley de la Afinidad Planetaria. Este término se usa en la enseñanza ocultista específicamente en relación con la interacción de los planetas y su eventual matrimonio. Como sabemos, los esquemas planetarios (los siete planetas sagrados) se sintetizarán oportunamente, o absorberán la vida de los planetas que no son sagrados y de los numerosos planetoides, en lo que respecta a los cuatro reinos de la naturaleza. La absorción del aspecto Espíritu se lleva a cabo de acuerdo a la Ley de Síntesis. Los cuatro esquemas planetarios menores se convierten primero en dos y luego en uno. Éste y los tres mayores forman un segundo y superior cuaternario que repite nuevamente el proceso, produciendo de los cuatro, dos, y de los dos, uno. Este último se fusiona oportunamente con el Sol, produciendo en el vasto período de tiempo de este prolongado proceso, la aparición de los "siete Soles que marchan juntos, brillando y produciendo una flamígera bola de fuego". En escala menor la misma ley rige la fusión de las cadenas de un esquema.
10. La Ley de la Unión Solar. Se trata de la interacción de los Soles, del aspecto material al aspecto conciencia; este término se emplea en forma esotérica. No es posible extendernos sobre ello, únicamente se destacará la universalidad de la Ley de Atracción.
11. La Ley de las Escuelas.(Ley del Amor y de la Luz.) Término misterioso que sirve para ocultar la ley a medida que afecta las expansiones de conciencia que logra un iniciado, y su capacidad para atraer hacia sí el conocimiento de:
a.
Su propio Yo superior, para
producir alineamiento e iluminación.
b.
Su Gurú.
c.
Aquello que trata de conocer.
d.
Aquello que puede utilizar en su
tarea de servicio.
e. Otras almas con quienes puede trabajar.
Será evidente, para el estudiante inteligente, que esta Ley de las Escuelas es principalmente aplicable a todas las unidades de vida divina que han llegado o trascendido la etapa de la autoconciencia. Tiene en consecuencia una conexión vital con el reino humano; existe un significado oculto en el hecho de que es la undécima Ley, la cual capacita al hombre para unir dos de sus aspectos (el yo personal y el Yo superior). Rige la transición del átomo humano a un reino superior. Permite al hombre (cuando la comprende y se adapta a ella) entrar en un nuevo ciclo. Es la ley del adepto, del Maestro y del hombre perfecto, razón por la cual será útil tratarla con un poco más de amplitud que las otras, puesto que la humanidad llegó a la etapa donde algunos de sus entes ya están preparados para ser influenciados específicamente por esta ley y ser transferidos al Aula del Aprendizaje, pasando por el Aula de la Sabiduría, al quinto reino o espiritual.
La Ley de las Escuelas no se aplica específicamente a la evolución dévica, se rige por otra, llamada "La Ley de la Resistencia Pasiva" que no nos concierne ni es conveniente considerarla aquí. Controla tres grupos principales de existencias:
1. Los seres humanos desde el momento en que recorren el Sendero de Probación.
2. Todas las unidades del quinto reino, en consecuencia, todos los miembros de la Jerarquía.
3. Los Logos planetarios de todo el sistema.
Será evidente, que esta ley tiene relación con el gran experimento que ha sido inaugurado en la tierra por nuestro Logos planetario en conexión con el proceso de iniciación, y sólo rige desde que se abrió el portal de la Iniciación en los días atlantes, por lo tanto no rige para todos los miembros de la familia humana, llegando algunos lentamente a la realización regidos por la básica Ley de la Evolución. No afecta de ninguna manera, por ejemplo, a los miembros de la familia humana que se han individualizado en la cadena terrestre, aventando la chispa de la mente -uno de los métodos empleados por los Señores de la Llama, como ya hemos visto.
Puede ser estudiada en dos aspectos principales, primeramente en relación con los entes humanos que pasan al Aula de la Sabiduría influenciados jerárquicamente y también en relación con los distintos esquemas planetarios. Cada esquema existe para enseñar un aspecto específico de conciencia, y cada escuela planetaria o jerárquica somete a sus discípulos a esta ley, variando sólo los métodos. Dichas escuelas planetarias están necesariamente regidas por ciertos factores, de los cuales los dos más importantes son el karma peculiar del respectivo Logos planetario y su Rayo particular.
En esta etapa no es posible transmitir a los estudiantes la información relativa a la naturaleza de cada escuela planetaria. Forman cinco grandes grupos:
1. Los planetas esotéricos no sagrados, llamados en léxico ocultista "la ronda externa" o el círculo externo de iniciados. Nuestra tierra es uno de ellos, pero al estar alineada de manera peculiar con ciertas esferas de la ronda interna, existe una doble oportunidad para el género humano, lo cual facilita, aunque complica el proceso evolutivo.
2. Los planetas sagrados, llamados a veces (cuando se considera la Ley de las Escuelas) los "siete grados de conocimiento síquico" o las "siete divisiones del campo del conocimiento".
3. La ronda interna, encierra en sí la gran oportunidad para quienes pueden superar sus problemas y resistir sus tentaciones. Esta ronda interna tiene un peculiar atractivo para los entes de ciertos Rayos, y también sus propios peligros. Es seguida por aquellos que han pasado la etapa humana y desarrollado conscientemente la facultad de vivir en forma etérica y pueden seguir los ciclos etéricos funcionando conscientemente en los tres planos etéricos superiores de todo el sistema. Debido a específicos y ocultos propósitos, han roto la conexión entre el tercer plano etérico y los cuatro subplanos inferiores del plano físico. En esta ronda se encuentra únicamente un porcentaje humano ya preparado, el cual está estrechamente asociado al grupo que se traslada con facilidad y se desarrolla en igual forma en los tres planetas que, con la Tierra, forman un triángulo, Marte, Mercurio y la Tierra. Éstos -en relación con dicha ronda interna- se considera que existen solamente en materia etérica y (en relación con uno de los Hombres celestiales) ocupan un lugar análogo al triángulo etérico que se encuentra en el cuerpo etérico humano. He explicado aquí más de lo que hasta ahora se había dicho exotéricamente respecto a la ronda interna, y mediante el estudio del triángulo etérico humano, su función y el tipo de fuerza que circula a su alrededor, mucho puede deducirse acerca de la ronda interna planetaria. Debemos recordar que así como el triángulo etérico humano sólo es la etapa preparatoria de una vasta circulación dentro de la esfera del cuerpo etérico, el triángulo planetario etérico -pasando desde la Tierra por Marte y Mercurio- no es más que el sistema circulatorio preliminar de una ronda más vasta incluida dentro de la esfera de influencia de un Señor planetario.
4. El circulo de los planetoides. Quienes estudian la Sabiduría Eterna frecuentemente olvidan que la Vida del Logos se manifiesta a través de esas esferas circulantes que (aunque no son suficientemente grandes para ser consideradas planetas) siguen sus senderos orbitales alrededor del centro solar, tienen sus propios problemas evolutivos y funcionan como parte del Cuerpo solar. Están formados -igualmente que los planetas- por una Entidad cósmica e influenciados por los impulsos de la Vida del Logos solar, así como lo están los cuerpos mayores. Las evoluciones que existen en ellos son análogas pero no idénticas a las de nuestro planeta y recorren sus ciclos, en los cielos, regidos por las mismas leyes, como lo están los planetas mayores.
5. Los Triángulos Absorbentes. Este término se aplica a las escuelas evolutivas que están localizadas en los tres planetas mayores de nuestro sistema -Urano, Neptuno y Saturno y a los que se encuentran en las tres cadenas mayores y tres globos mayores de un esquema planetario. Los Regentes de estos planetas, cadenas y globos son llamados los "divinos Examinadores" y Su tarea concierne específica y enteramente al reino humano. Son responsables de la tarea de:
a.
Transferir a los hombres de una
escuela a otra y de un grado a otro.
b.
Expandir la conciencia humana de
acuerdo a la ley.
c.
Transmutar las formas del ente
humano en los tres mundos y por consiguiente rechazar la forma.
d. Producir la radiactividad en el cuarto reino de la naturaleza.
Podemos considerar a las vidas que presiden estas escuelas departamentales como los custodios del Sendero, siendo responsables por lo tanto del divino Peregrino durante las etapas finales en el Sendero de Evolución. Comienzan a trabajar con el hombre desde el momento en que por primera vez asienta su pie en el Sendero de Probación, continuando Su tarea hasta que recibe la séptima Iniciación.
Por lo tanto, entre ellos se encuentran los Maestros que entrenan discípulos, en cambio no están incluidos los Maestros que no se ocupan de los individuos y su desarrollo.
No es posible definir los distintos tipos de escuela y enseñanza que existen y se imparten en los diferentes planetas. Todo lo que puede hacerse es dar una frase esotérica que proporcione al estudiante intuitivo la indicación necesaria.
Escuelas Planetarias
URANO Escuela de Magia del décimo orden. Se le dice a veces "el planeta de la fuerza violeta", y sus egresados manejan el poder del prana etérico cósmico.
TIERRA Escuela de Respuesta magnética. Otro nombre dado a sus discípulos es "los egresados del penoso esfuerzo" o "los adjudicadores que se encuentran entre los polos opuestos".
Puede extraerse otro indicio de los dos nombres dados y es que sus egresados son examinados en el tercer subplano astral.
VULCANO Escuela para las Piedras Ígneas. Existe una curiosa relación entre los entes humanos que pasan por sus aulas y el reino mineral. El ente humano, en el esquema terrestre, es denominado en lenguaje místico "las piedras vivientes"; en Vulcano se lo denomina "piedra ígnea".
JUPITER Escuela de los Magos Benévolos. A este planeta se le dice a veces, en términos escolásticos, "El Colegio de las unidades de la Cuádruple Fuerza" porque sus miembros manejan cuatro tipos de fuerza cuando realizan el trabajo mágico constructivo. Otro nombre dado a sus aulas es "El Palacio de la Opulencia" porque sus graduados trabajan con la ley del Abastecimiento, y se los llama frecuentemente "Los Sembradores".
MERCURIO A los discípulos de esta escuela planetaria se los denomina "Los Hijos de la Aspiración" o "Los Puntos de Vida Amarilla". Tienen un estrecho vínculo con nuestro esquema terrestre y el Antiguo Comentario se refiere a ello en las palabras:
"Los puntos de llama dorada se fusionan y mezclan con la planta de cuatro hojas de tierno verdor; cambia su color en un tinte amarillo otoñal. La planta de cuatro hojas mediante un nuevo y fresco influjo, se convierte en la planta de siete hojas y tres flores blancas."
VENUS Escuelas con cinco Grados estrictos. También es un esquema planetario íntimamente relacionado con el nuestro, pero su Logos planetario pertenece a un grupo de estudiantes más avanzados, en sentido cósmico, que nuestro Logos planetario. La mayoría de sus instructores jerárquicos vienen del quinto plano cósmico, siendo un grupo peculiar de Manasadevas de categoría muy elevada. Se los describe en los archivos de nuestra Jerarquía empuñando cada uno un tridente de fuego, coronado por cinco esmeraldas verdes.
MARTE Escuela de los Guerreros, o el estudio libre para los soldados. Cuatro de estas escuelas planetarias son las causantes de la energía que fluye a través de los máximos exponentes de las cuatro castas, no sólo de la India sino de todas partes del mundo. Se dice que sus instructores son los "graduados del Fuego rojizo", y frecuentemente se los representa vestidos con mantos rojos y llevando varas de ébano. Trabajan con el primer Aspecto logoico y entrenan a aquellos cuya tarea corresponde a la línea del destructor.
NEPTUNO Esta escuela se ocupa de desarrollar y fomentar el elemento deseo, y a sus egresados se los denomina "Los Hijos de Vishnu". Su símbolo es un manto, en el cual está representado un barco con las velas desplegadas sobre un corazón, cuyo significado será evidente para quienes tengan ojos para ver.
No es permitido hablar de las otras escuelas planetarias ni sería conveniente hacerlo. Otros hechos podrán ser comprobados por el que practica meditación y está alineado con su Ego y en contacto con su grupo egoico.
La enseñanza dada sobre nuestro esquema terrestre en el Aula de Sabiduría ha sido tratada en muchos libros ocultistas, incluyendo Iniciación Humana y Solar, y no es necesario ampliarla.
En este tratado se indican algunos aspectos de esta ley. El tema está lejos de haber sido agotado, pero lo dicho es suficiente como para indicar su magnitud y extensión. En conclusión, debe señalarse que la Ley del Karma, desde cierto punto de vista, constituye la totalidad de la Ley de Atracción pues rige la relación de todas las formas con aquello que utiliza la forma y todas las vidas entre sí.
Quienes estudian la Ley de Atracción han de tener en cuenta ciertas cosas, las cuales deben ser cuidadosamente consideradas y comprendidas a medida que se estudia el tema.
Primero, deben recordar que todas las leyes subsidiarias en realidad sólo son términos distintos aplicados para expresar un gran método de manifestación, la Ley Una.
Segundo, que toda la energía manifestada en el sistema solar, no es más que energía del átomo físico permanente logoico que tiene su núcleo en el subplano atómico del físico cósmico. Este átomo físico permanente (como sucede con el átomo correspondiente del jiva encarnante) tiene su lugar dentro del cuerpo causal del Logos en Su propio plano, en consecuencia, está impresionado por la totalidad de la fuerza del loto egoico cósmico, o la cualidad atractiva del amor cósmico. Esta fuerza es transmitida al sistema solar de dos maneras: Por medio del Sol, que en sentido oculto constituye el átomo físico permanente, por lo tanto atrae y mantiene atraído a todo lo que se encuentra dentro de su esfera de influencia, produciendo así el cuerpo físico logoico, por medio de los planos que son las analogías de las siete espirillas del átomo físico permanente de un ser humano Tenemos así un doble tipo de fuerza de atracción; uno básico y fundamental, el otro muy diferente y secundario. Estas corrientes de energía, a juzgar por sus efectos, se denominan leyes en terminología humana, debido a que sus resultados son siempre inmutables e irresistibles y sus efectos permanecen también invariables, variando solamente de acuerdo a la forma, objeto del impulso energético.
Tercero, el estudiante debe tener presente que los siete planos, o las siete espirillas, del átomo logoico permanente, no todos son igualmente vitalizados por la fuerza atractiva que emana del loto egoico vía el corazón del Sol. Cinco de ellos son más "activos" que los otros dos; en los cinco no están incluidos lo superior y lo inferior. Debe comprenderse que las palabras "el corazón del Sol" significan algo más que un lugar situado en las cavidades internas del cuerpo solar y se refieren a la naturaleza de la esfera solar. Esta esfera es muy similar al átomo dibujado en el libro de Babbitt y también al de Química Ocultista de Annie Besant. El Sol tiene forma de corazón, y (visto desde ángulos cósmicos) tiene una depresión que podríamos llamar su polo norte, formada por el impacto de la energía logoica sobre la sustancia solar.
Esta energía que hace impacto sobre la esfera solar y desde allí es distribuida a todas partes del sistema, emana de tres centros cósmicos y, por consiguiente, es triple durante el actual ciclo, surgiendo desde:
a.
La séptuple Osa Mayor.
b.
El Sol Sirio.
c. Las Pléyades.
Debe recordarse que las posibles corrientes cósmicas de energía disponibles para ser utilizadas en nuestro sistema solar constituyen siete, tres de ellas son mayores. Las tres varían durante ciclos vastos e incalculables.
Los estudiantes hallarán de utilidad recordar que:
a.
La Ley de Economía se manifiesta
como anhelo.
b.
La Ley de Atracción como atracción.
c. La Ley de Síntesis como la tendencia a concentrarse en un centro o fusionarse.
Las corrientes de energía que afluyen a través del Sol procedentes del Loto egoico, que son en realidad "energía del Alma logoica", atraen hacia si todo lo que tiene una vibración afín. Esto podrá parecer repetición de una trivialidad, sin embargo tiene un profundo significado para el estudiante, pues ello es responsable de todos los fenómenos del sistema. Dichas corrientes van en diferentes direcciones; sabiendo la dirección que llevan, se pueden conocer esotéricamente las distintas jerarquías del ser y el secreto de los símbolos esotéricos.
La principal corriente de energía penetra por la
depresión superior de la esfera solar y atraviesa todo el "círculo no se
pasa", biseccionándolo.
Diagrama XI
Filosofía Atómica-Éterica de la Fuerza
Con esta corriente entra ese grupo de vidas activas denominadas "Señores del Karma". Presiden las fuerzas de atracción y las distribuyen con exactitud. Penetran, pasan al centro de la esfera, se ubican allí (si podemos expresarlo así) y erigen el "sagrado Templo de la Justicia divina", enviando sus representantes los cuatro Maharajáes a los cuatro puntos del circulo. Así se forma la Cruz de brazos iguales -y se ponen en movimiento todas las ruedas de energía. Esto está condicionado por las simientes kármicas de un sistema anterior, y sólo su sustancia es utilizada por el Logos, entrando únicamente en manifestación esas vidas que han establecido una atracción mutua.
Estas cinco corrientes de energía viviente (una y cuatro) fundamentan el progreso de todas las cosas; esotéricamente se las denomina a veces "las Vidas que avanzan". Encarnan la Voluntad del Logos. La nota que emiten y la atracción que inician ponen en contacto, con la esfera solar, a un grupo de existencias cuya actividad no es progresiva sino en espiral.
Dichos grupos son siete y pasan a la manifestación a través de lo que para ellos constituye un gran portal de Iniciación. En algunos de los libros ocultistas se mencionan estos siete grupos como los "siete Iniciados cósmicos que han penetrado en el Corazón y se mantienen allí hasta que hayan pasado la prueba." Son las siete Jerarquías de seres, los siete Dhyan Chohanes. Vienen a la manifestación en forma espiral, avanzando la cuádruple cruz, alcanzando la corriente cruciforme de energía en ciertos lugares. Allí donde las corrientes de energía del amor cruzan las corrientes de energía de la voluntad y kármicas, se las denomina místicamente "cavernas de la luz dual"; cuando el jiva reencarnante o liberado entra en una de esas cavernas, durante su peregrinaje, recibe la iniciación y pasa a una vuelta más alta de la espiral.
Otra corriente de energía sigue una ruta diferente, siendo un poco difícil de explicar. Este conjunto particular de vidas activas entra en la depresión de forma de corazón, recorre el borde del circulo no se pasa hasta la parte inferior de la esfera solar, luego asciende en forma opuesta a la corriente descendente de energía. Esta corriente de fuerza se denomina fuerza "lunar" a falta de mejor término. Forma el cuerpo del Señor Raja de cada uno de los planos, estando regidos por la Ley de Economía.
Todas estas corrientes de energía forman diseños geométricos de gran belleza para el vidente iniciado. Tenemos las líneas transversales y bisectrices, las siete líneas de fuerza que forman los planos y las siete líneas en espiral, formando así las líneas de latitud y longitud del sistema; su intercambio e interacción produce un conjunto de maravillosa belleza y diseño. Cuando esto es visualizado en colores, y se ve en su verdadero fulgor, se comprenderá que el punto de realización de nuestro Logos solar es muy elevado, porque la belleza del Alma logoica se expresa por lo que se ve.
II. LOS EFECTOS DE LA LEY DE ATRACCIÓN
La Ley de Atracción produce ciertos efectos que sería de interés tratar aquí, haciendo la salvedad que constituyen algunos de los muchos efectos posibles:
1. Asociación.
El primer efecto podría denominarse asociación. Por esta ley se le permite a los Señores del karma agrupar esas vidas (subhumanas, humanas y superhumanas) que han estado asociadas anteriormente y tienen, por lo tanto, algo que desarrollar. Los siete Hombres celestiales, por ejemplo, son algunos de los componentes de un gran grupo de Vidas asociadas que han elegido venir a la encarnación en este kalpa con el fin de ayudarse y corregirse mutuamente. Están realmente destinados a trabajar juntos, aunque en otros planos cósmicos tienen contactos desconocidos para nosotros.
Por esta fuerza de atracción, las existencias que dan forma a los distintos reinos de la naturaleza están dedicadas a realizar una mutua interacción, impulsando a una actividad menor, aunque Similar, a todas las vidas de los distintos cuerpos de manifestación. Esas líneas de atracción están veladas por el misterio, y todo lo que se puede indicar es el karma que tiene el Señor del segundo reino o reino vegetal, con el Señor del quinto reino, y la línea de íntima energía vinculadora entre los Señores de los reinos mineral y humano. Estos sólo constituyen puntos de referencia para nuestro esquema planetario. El Señor de la cadena lunar y el Señor del actual reino animal son "hermanos de sangre", y en su relación y en la interferencia esotérica del "Hombre de los Hombres" (la familia humana personificada) se halla oculto el misterio del presente karma animal y la matanza de las formas animales, del terror de las bestias salvajes y del trabajo de vivisección.
También "el Sendero" está regido por esta ley, donde los hombres ascienden del estado de conciencia humana al de conciencia divina, pero no es necesario extendernos sobre ello.
2. Construcción de la Forma.
El segundo efecto es la construcción de la forma. No nos extenderemos mucho sobre el particular, ya que todo lo que en este momento es posible impartir, referente al tema, se ha dado en este tratado y en otras obras de naturaleza análoga. El aspecto medio o segundo, es siempre responsable de la construcción de una forma alrededor de un núcleo central. A los estudiantes les resultará útil estudiar y meditar sobre la clasificación anexa de las corrientes de energía y su objetivación a través de la mutua interacción.
Con el tiempo, cuando la ciencia avance, será consciente de la naturaleza básica y de la exactitud fundamental del método por el cual toda forma puede ser dividida en sus tres aspectos y contemplada como una Entidad energetizada por tres tipos de fuerza, emanando desde varios puntos foráneos a la forma en consideración. También puede considerarse como expresando, de una u otra manera, en sus diversas partes, fuerza o energía que se origina en las tres fuerzas de manifestación, Brahma, Vishnu y Shiva. Cuando esto suceda y se acepte la premisa, se cambiará toda la perspectiva de la vida, la naturaleza, la medicina, la ciencia y los métodos de construcción o destrucción. Las cosas serán contempladas como triplicidades esenciales, los hombres serán considerados como un conjunto de unidades de energía y se revolucionará la manera de trabajar con las cosas y con los hombres.
En la clasificación dada se imparte información sobre los métodos de construir la forma desarrollada por la energía y la Ley de Atracción a medida que se pone de manifiesto en la actualización de los diversos grupos de la Hueste de la Voz. Esta Hueste es responsable de la atracción, la cual es el medio para reunir el material requerido por los Espíritus libres para construir sus cuerpos de manifestación. La vibración iniciada por el Sonido, expresión de la Ley de Síntesis, es reemplazada por la Voz o Palabra, y esa Palabra, a medida que se propaga del centro a la periferia (porque, entendida esotéricamente, la Palabra es "pronunciada" desde el Corazón), se convierte en:
a.
Una frase.
b.
Frases.
c.
Oraciones.
d.
Conversación.
e. Millares de sonidos de la naturaleza.
Cada uno de estos términos pueden ser explicados como energía de atracción, siendo a su vez la expresión de la vida de una Existencia de determinado grado.
"Dios habla y las formas son echas." Esta clasificación debería ser la base para un estudio completo sobre esta línea, una de las más fundamentales dadas en este tratado.
VII. CLASIFICACIÓ
ENERGIAS
3. Adaptación de la Forma a la Vida.
Este procedimiento consiste en proporcionar gradualmente formas que expresan adecuadamente la conciencia inmanente, el gran propósito de lo que llamamos "Madre Naturaleza"; lo hace trabajando de acuerdo a la Ley de Atracción que estamos considerando. Dicha ley rige, por lo tanto, dos aspectos del desarrollo, el que concierne al alma o aspecto conciencia, y el relacionado con el Espíritu en su propio plano. Causa la cíclica y continua adopción, utilización y rechazo de la forma que caracteriza las encarnaciones de toda clase y tipo de ser viviente. El estudiante debiera recordar que las Existencias, los Dhyan Chohanes, fuerza de atracción en manifestación, son siete; en consecuencia, la cualidad de los vehículos que forman Sus cuerpos tendrán la séptuple variación de acuerdo a la naturaleza específica de los Señores de la Vida.
La única manera de llegar a una comprensión de las cualidades fundamentales de este Logos planetario es a través de una consideración de la energía que emana de Ellos, y esto lo revelará oportunamente la verdadera astrología esotérica. Aún no ha llegado el momento, vendrá cuando se estudien realmente la consideración científica del magnetismo humano, las características entre los siete tipos de hombres y la naturaleza del Ego. Entonces será revelada la naturaleza del magnetismo planetario y la cualidad de determinada alma planetaria a medida que se va haciendo conocer por medio de la naturaleza colectiva de los hombres que responden a un Rayo planetario particular y son exponentes del mismo. El misterio se acrecienta debido a que no sólo existen ciertas cualidades logoicas en manifestación que no están incluidas en el término "sagrado", sino que se generan y hacen sentir su presencia numerosos aspectos que podemos denominar "centros secundarios de fuego". Una analogía de esto reside en el hecho de que el hombre posee centros de energía que no son puramente etéricos, sino el producto de la interacción de los centros etéricos y algunas formas de energía negativa de tipo muy inferior, por ejemplo, el corazón. Tenemos el centro cardíaco, el principal centro de los planos etéricos, pero además existe el corazón físico, que es también un generador de energía; tenemos los órganos genitales inferiores que son igualmente el producto y el reflejo de la energía resultante de las vibraciones superiores, aunque posee cualidad propia. Esto tiene su analogía en el sistema solar. Muchos planetas menores y planetoides tienen una energía o cualidad propia de atracción y, desde el punto de vista del sistema, deben ser tenidas en cuenta al calcular la atracción que producen las formas de cualquier planeta o la que ejercen sobre el mismo.
Como sabemos, por el estudio de La Doctrina Secreta, algunos Logos planetarios son puros y desapasionados, mientras que otros se hallan dominados por el deseo y la pasión. ([24]) Tales cualidades atraen necesariamente hacia Ellos lo que necesitan para expresar adecuadamente Su vida en cualquier esquema y controlar la naturaleza de los grupos egoicos que son (para Ellos) centros que generan fuerza. De allí la naturaleza que poseen los hombres en la tierra. Todos los seres humanos están regidos preponderantemente por ciertas atracciones, impresiones o influencias planetarias que podrían enumerarse por orden de importancia.
Existe, antes que nada, la fuerza de atracción de la Vida del Logos planetario de nuestro planeta. Esta necesariamente es la más fuerte, siendo uno de los factores fundamentales que ha establecido el aspecto que la forma humana tiene en este planeta. Existen en otros planetas seres humanos o exponentes de la autoconciencia? pero las formas que utilizan no son iguales a las nuestras.
Luego tenemos la fuerza de atracción del Logos planetario, Vida complementaria de nuestro Logos. Esto implica un Logos planetario que responde a la vibración que armoniza con la de nuestro Logos, pero que al unirse a la forma lo que podría llamarse “el Tercero” o Su dominante, según sea el caso. No es posible revelar si la fusión de la nota hará que nuestro esquema absorba aquello que expresa la nota de otro esquema o. viceversa. Lo que significa es que en algún lugar del sistema solar existe un esquema planetario de determinado tipo (no necesariamente uno de los siete o los diez) que se interacciona con el nuestro y, por consiguiente, afecta inevitablemente a los grupos egoicos. También debemos observar el hecho de que -relacionado a la expresión de un Hombre celestial- los grupos egoicos son centros de energía y, oportunamente, hacen de Su cuerpo físico denso un hecho consumado.
Finalmente, existe la fuerza de atracción de ese esquema planetario que es considerado esotéricamente como nuestro polo opuesto.(Lo que se dice puede aplicarse a los demás esquemas, ya que la ley tiene vigencia en todo el sistema solar.)
Será evidente, por lo tanto, que la verdadera astrología esotérica se ocupará de cuatro tipos de fuerza, cuando defina la naturaleza de las energías que influencian a todo ser humano:
1.
La cualidad del sistema solar.
2.
La cualidad del Logos planetario a
medida que va compenetrando las cadenas, globos y rondas, en séptuple
diferenciación.
3.
La cualidad del planeta
complementario de nuestra tierra.
4. La cualidad de atracción de los polos opuestos de nuestra tierra.
Esto presupone una información aún velada por el misterio más profundo, pero que se develará a medida que se estudie la verdadera sicología, y formará parte finalmente de un cuarto fundamento de La Doctrina Secreta, a fin de que los futuros estudiantes tengan el cuarto ([25]) además de los tres que ya están en el proemio de ese libro. Esto quizás acontezca en esta cuarta ronda. La verdadera astrología revelará la naturaleza de esta cuarta proposición en fecha posterior. Finalmente, se pondrá mayor atención a las influencias planetarias, no tanto a los signos del zodíaco, respecto a la naturaleza de un Ego. Los grandes signos del zodíaco conciernen al Hombre celestial y, por lo tanto, lógicamente, a la Mónada de todo ser humano. Las influencias planetarias deben estudiarse para conocer la cualidad del Rayo de un hombre, en la triple forma indicada anteriormente. El hombre es la Mónada, en consecuencia expresa una pequeña parte de su abarcante vida. En este sistema solar es esencialmente el Ego.
Los astrólogos debieran estudiar los esquemas planetarios a la luz del Hombre celestial, contemplándolos como la encarnación de un Logos planetario y tratando de extender el horóscopo de Este. No lograrán hacerlo, pero en su intento aprenderán mucho y obtendrán una nueva luz sobre este tema tan difícil.
Al considerar la adaptación de la forma a la vibración, o la construcción de un vehículo, para ser instrumento adecuado del espíritu, se deben tener presente los siguientes factores:
1. Que la cualidad de la vida interna decide el tipo de forma.
2. Que dichas cualidades son la suma total de los atributos de la divinidad, desarrollados por la vida interna.
3. Que estas cualidades -como se presumirá- están comprendidas en el septenario común.
4. Que también se dividen en dos grupos, el que concierne a los principios inferiores, siendo por lo tanto cuatro, y el que concierne a lo superior e intermedio, siendo por consiguiente tres.
Esto es aplicable a los hombres, a los Hombres celestiales y al Logos solar, existiendo una misteriosa analogía relacionada con la manifestación de los tres principios superiores del hombre (que pueden considerarse en manifestación en el Adepto perfecto, el Bodhisattva) y los tres principios superiores del Logos solar a medida que se expresan a través de los tres aspectos principales. Forman un sólo principio, el cual se manifiesta de tres maneras. Lo mismo ocurre con la mónada inmanifestada (inmanifestada desde el punto de vista del hombre inferior). En una etapa de evolución muy avanzada, mucho más allá de la del Adepto, la Mónada tiene su triple manifestación y aparece como un Maestro en los tres mundos, un Bodhisattva en Su propio plano y el emancipado Dhyan Buda, sin embargo los Tres serán Uno, resultado de una gran vibración espiritual, y desempeñarán una triple tarea que quizás (en los tres mundos) aparezca como la tarea de tres grandes Existencias separadas. Constituyen las formas de tres "vestiduras" monádicas, utilizadas por una sola Mónada, de la misma manera que el hombre utiliza sus tres cuerpos simultáneamente y funciona en ellos separadamente.([26])
Cada uno de los tres puede, si quiere, ocupar un cuerpo en el plano físico, que no será simplemente una creación de mayavirupa. Esto se hace de dos maneras: por medio de la ocupación de un cuerpo voluntariamente abandonado, como el caso de Cristo cuando ocupó el cuerpo de Jesús, o por la influencia divina ejercida sobre el discípulo, como ya ha sucedido y volverá a suceder. La cualidad de la forma ocupada o utilizada y la naturaleza de su trabajo depende de uno de los tres aspectos superiores del impulso iniciático que se está manifestando. Raras veces tiene lugar un fenómeno tan misterioso, y los influyentes Buda, Bodhisattva o Adepto toman forma y hacen Su "aparición" en la tierra, expresando así los tres aspectos, conocimiento, amor y voluntad.
Esto puede ser muy complejo, pero no es mucho más extraño, después de todo, que el fenómeno de la Mónada (en tiempo y espacio y durante la evolución) demostrándose como la Tríada, el Ego y la Personalidad. Este tipo de triple Avatar sólo hace su aparición durante una serie peculiar de ciclos relacionados con un grupo de Mónadas que eran las que más habían progresado y avanzado al iniciarse el mahamanvantara. Hasta ahora no han progresado suficientemente como para realizar este triple trabajo; el Buda y otros nueve más son los únicos Seres que mantienen contacto con nuestro planeta de esta manera particular. Muy pocos, como Cristo, tienen el poder de aparecer en forma dual. Este tipo de mónada se encuentra sólo en los Rayos segundo, cuarto y sexto.
Si el estudiante tiene presente que la naturaleza de la forma depende de la cualidad de la Vida encarnante, también tendrá que recordar la distinción que debe hacerse entre los diversos grupos de Jerarquías, porque las Vidas en esos grupos tienen distintas cualidades y las formas a través de las cuales se manifiestan son igualmente distintas y diversas. Por lo tanto, debemos distinguir entre:
1.
Los grupos involutivos.
2.
Los grupos evolutivos.
3.
Los siete grupos de vidas
denominadas Padres lunares:
a.
Tres incorpóreos, los reinos
elementales.
b.
Cuatro materiales, las formas de
los cuatro reinos en el arco ascendente.
4.
Las siete Jerarquías de Vidas.
5. Los siete grupos de Angeles solares.
No debe confundirse respecto a la diferencia existente entre las Jerarquías de Seres y los siete Rayos, porque aunque haya íntima relación no hay semejanza. Los "Rayos" son sólo las formas primordiales de ciertas Vidas que "llevan en sus Corazones" todas las Semillas de la Forma. Las Jerarquías son los múltiples grupos de vidas, en todas las etapas de desarrollo y crecimiento que usarán las formas. ([27]) Los Rayos son vehículos y, por lo tanto, receptores negativos. Las Jerarquías usan dichos vehículos, y la naturaleza de estas vidas y la cualidad de su vibración les procuran, de acuerdo a la gran Ley de Atracción, las formas necesarias. Estas son las dos diferencias principales, Vida y Forma, y ambas son el "Hijo de Dios", la segunda Persona de la Trinidad en Su aspecto constructor de formas; también son los Constructores y están igualmente divididos en tres grupos con sus diferenciaciones menores. No es necesario ubicar aquí estos grupos en ciertos planos del sistema solar.
Estas Jerarquías de Seres que llegan mediante el Rayo de Luz proveniente del centro, son las simientes de todo lo que luego existe, y sólo cuando vienen a la manifestación y evolucionan gradualmente las formas que ocupan, se hace necesario considerar los planos. Los planos, para algunas de estas jerarquías, son lo que las envolturas para la Mónada, los velos para la Vida inmanente, medios de expresión y exponentes de fuerza o energía, de un tipo especializado. La cualidad de un Rayo depende de la cualidad de la Jerarquía de Seres que lo utiliza como medio de expresión. Estas siete Jerarquías están veladas por los Rayos, pero cada una se encuentra detrás del velo de cada rayo, porque en su totalidad son las vidas que dan forma a todo esquema planetario dentro del sistema; constituyen las vidas de todo el espacio interplanetario, las existencias que se expresan a través de los planetoides y todas las formas de vida independizada inferior a un planeta. Daré brevemente algunas indicaciones concernientes a estas jerarquías que pueden servir para elucidar lo que en La Doctrina Secreta se relaciona con ellas.
Lo que se imparte aquí no es en sí nuevo, sino la síntesis de lo mucho que ya se conoce y su recopilación en breves enunciados.
Cada una de estas siete Jerarquías de Seres, Constructores o Agentes de Atracción, son los agentes constructores (según su categoría) intermediarios; todos encarnan uno de los tipos de fuerza que emana de las siete constelaciones. Por lo tanto, su trabajo como intermediarios es dual, siendo:
1. Los mediadores entre el Espíritu y la materia.
2. Los que trasmiten a las formas que están dentro del sistema solar la fuerza que proviene de fuentes foráneas al sistema solar.
Cada grupo de estos Seres es de naturaleza septenaria, y los cuarenta y nueve fuegos de Brahma son la manifestación inferior de su naturaleza ígnea; cada grupo también puede considerárselo "caído" en sentido cósmico, porque están implicados en el proceso de construcción o son los ocupantes de formas de distintas densidades.
1ra. Jerarquía. Emana del Corazón del Sol espiritual central. ([28]) Es el Hijo de Dios, el Primogénito en sentido cósmico, como Cristo fue el "Hermano mayor de una vasta familia" y la "primera flor de la planta humana". El símbolo de esta Jerarquía es el Loto dorado con sus doce pétalos plegados.
Ha de recordarse que esta Jerarquía es la sexta, pues ya han desaparecido cinco que fueron producto del sistema anterior, donde el objetivo era la Inteligencia o Manas. Las cinco jerarquías liberadas son la suma total de manas. En el orden es la quinta Jerarquía, y se dice que está en proceso de lograr la liberación final o recibir su cuarta Iniciación, causa de cierto fenómeno en nuestro planeta que ha merecido ser llamado la "Estrella del Sufrimiento". Existe un vínculo kármico entre el reino animal y la quinta Jerarquía creadora del sistema anterior, que se hace sentir en el hombre en la necesaria crucifixión de la naturaleza física animal, especialmente en la línea sexual. Debemos recordar que las jerarquías actúan bajo la Ley de Atracción, Ley de los Constructores.
Esta primera (sexta) Jerarquía tiene como tipo de energía el primer aspecto del sexto tipo de electricidad cósmica, por lo tanto maneja un poder especial, conjuntamente con el fuego inferior o "fuego por fricción", a medida que se hace sentir en el sexto plano. Dichas vidas son llamadas "los ardientes Hijos del deseo" y fueron "los Hijos de la necesidad". Respecto a ellos el Antiguo Comentario dice:
"Ardían por saber. Se lanzaron hacia las esferas. Constituyendo la ansiedad del Padre por la Madre. Sufren por ello, se consumen y anhelan, por medio de la sexta esfera de sensación."
2a. Jerarquía. Está estrechamente vinculada con la Osa Mayor. Se nos ha dicho que entró a través del segundo ventrículo del Sagrado Corazón y es (como se dice en La Doctrina Secreta) el prototipo de la Mónada. Es la fuente de la Vida monádica, pero no la Mónada; está muy por encima de ella.
Esta jerarquía, literalmente la séptima, permite la afluencia a nuestro sistema de esas Vidas que en el primer sistema solar permanecieron en su propio plano, siendo demasiado puros y santos para obtener una oportunidad en esa evolución tan material e intelectual. Aun en ésta, lo único que podrán hacer es influenciar a los Jivas encarnantes, impartiéndoles la capacidad para comprender la naturaleza de la conciencia grupal, la cualidad de los siete Hombres celestiales, pero no serán capaces de expresarse a sí mismos plenamente. Se obtendrá una clave de este misterio si el estudiante considera cuidadosamente que en nuestro sistema solar y en nuestros siete planos tenemos únicamente el cuerpo físico del Logos, y que ese cuerpo es una limitación para la expresión de Su triple naturaleza. La primera (sexta> Jerarquía trata de expresar la vibración mental del Logos solar, y la segunda su naturaleza emocional o astral cósmica.
La segunda (séptima) Jerarquía tiene como tipo de fuerza al segundo aspecto del séptimo tipo de fuerza de los muchos que ya existen. Se obtendrá una idea del grado relativo de evolución del Logos solar, mediante el estudio de los diversos aspectos de fuerza que está expresando en esta particular encarnación. Dicha energía impulsa a las Mónadas a la encarnación física, pues se hace sentir en el séptimo plano. Las energías que están funcionando son las que el Logos a desplegado, siendo el fruto de anteriores adquisiciones. Lógicamente existen brechas y faltan ciertos tipos de fuerza debido a que todavía ha de adquirir muchas cosas cósmicamente.
La energía de esta Jerarquía (cuyos números son el dos y el siete) produce la manifestación del divino Andrógino y los siete centros de fuerza que constituyen las siete Energías espirituales.
3ra. Jerarquía (la octava). Es particularmente interesante Se denomina "las Tríadas", porque contiene en sí las potencias de la triple evolución, mental, síquica y espiritual. Esta Tríada de Vidas constituye las tres Personas y, desde cierto punto, la flor del sistema anterior. Visto desde otro ángulo, cuando es estudiada como la "flor de las Ocho anteriores", constituye los óctuples puntos que esperan la oportunidad de surgir como llamas. Son los devas preparados para servir, lo cual consiste en dar a otra jerarquía ciertas cualidades que no tiene. Esta Jerarquía es considerada como que otorga la inmortalidad mientras ellos mismos se "mantienen fuera de encarnación". Son los Señores de Sacrificio y Amor, pero no pueden salir del cuerpo etérico logoico y entrar al vehículo físico denso.
Dicha Jerarquía maneja el tercer aspecto de la fuerza eléctrica del primer tipo de energía cósmica. Representa el ciclo consecutivo de ese primer tipo simbolizado por el número 8. Las fórmulas de estas energías eléctricas son demasiado complicadas para darse aquí, pero el estudiante debe tener presente que esta Jerarquía expresa:
1.
Energía cósmica septenaria.
2.
Prana cósmico.
3. Energía solar o fuego eléctrico, fuego solar o fuego por fricción.
Cada jerarquía manifiesta una triple energía o un aspecto de cada uno de los mencionados, los cuales tienen nueve diferenciaciones, porque las dos primeras son triples igual que la tercera. Al rechazar los entes de la cuarta Jerarquía o Mónadas humanas, a las triples Vidas, produce oportunamente la precipitación del hombre a la octava esfera. Se niega a convertirse en un Cristo, un Salvador, permaneciendo auto centrado.
Hemos tratado ya las primeras tres jerarquías consideradas como que siempre "ven la Faz del Regente de la Profundidad" o que son tan puras y santas que Sus fuerzas están en contacto con Su fuente de emanación.
Consideraremos ahora muy brevemente dos jerarquías, las cuales nos conciernen muy de cerca, los entes humanos autoconscientes. Estos dos grupos son literalmente tres, así como la quinta Jerarquía es dual, produciendo cierta confusión; su significado oculto subyace detrás del fatídico número trece. Son los "Buscadores de la satisfacción" y la causa de que tengan que "caer por segunda vez" a la generación, ésta es la razón por la cual el Ego adopta una naturaleza inferior. La cuarta y la quinta Jerarquías son la novena y la décima o los "Iniciados" y los "Seres Perfectos". Todos los seres humanos o "Jivas Imperecederos", son aquellos que evolucionan por medio de una serie graduada de iniciaciones auto-inducidas o producidas en nuestro planeta con ayuda extraña. Esto lo obtienen mediante el "matrimonio" realizado en el orden inmediato, el quinto. Ellos se complementan y perfeccionan, y debido a este hecho oculto la cuarta Jerarquía es considerada masculina y la quinta femenina.
4ta. Jerarquía. En el grupo de la cuarta Jerarquía creadora se halla el aspecto más elevado del hombre, su "Padre en el Cielo". Estas vidas son los puntos de fuego que deben convertirse en la llama, realizándose por intermedio de la quinta Jerarquía y de los cuatro pabilos o las dos jerarquías duales inferiores. De esta manera podrá observarse que en lo concerniente al hombre, la cuarta, quinta, sexta y séptima jerarquías son, durante el ciclo de encarnación, su mismo ser. Constituyen los "Señores de Sacrificio" y los "Señores de Amor", la flor de Atmabudi.
Al estudiar estas jerarquías, una de las más valiosas lecciones que se ha de aprender es el lugar que ocupa el hombre y la importancia que tiene en el esquema. La jerarquía, por ejemplo, que es la esencia de la intangible Vida del Espíritu y principio budi, es la causa esotérica del matrimonio cósmico entre espíritu y materia basado en el amor y el deseo del Logos, pero cada jerarquía se expresa también por medio de esa manifestación particular que la mente finita del hombre considera como la jerarquía misma. Pero no es así, y debe tenerse cuidado para saber distinguir dichas jerarquías.
Constituyen gérmenes latentes de centros de fuerza y se manifiestan subjetivamente; dan calor y vitalizan a grupos de formas; florecen y se expresan por medio de una forma o de otra jerarquía. Están interrelacionadas y son negativas o positivas entre sí, según el caso.
Como se afirma en La Doctrina Secreta, esta jerarquía constituye el plantel de los Jivas encarnantes,([29]) y lleva en silos gérmenes de las Vidas que alcanzaron la etapa humana en otro sistema solar, pero no estaban capacitadas para proseguir más allá debido a la llegada del pralaya, que los impulsó a un estado de latencia. a condición de la jerarquía, en escala cósmica, es similar a las simientes de la vida humana retenidas en estado de oscuración durante un período intercadenario. Las tres jerarquías que hemos tratado (primera, segunda y tercera) fueron las que (en anteriores kalpas de manifestación logoica) habían pasado más allá de la etapa humana. Por lo tanto son grupos amorfos, así como los restantes son grupos rupa, o aquellos que tienen forma.
La cuarta Jerarquía creadora, la novena, ocupa en este sistema solar lo que podría considerarse el tercer lugar:
Primero, las Vidas o las tres Personas de la Trinidad.
Segundo, los Prototipos del hombre, los siete
Espíritus.
Tercero, el hombre o la manifestación inferior del aspecto Espíritu autoconsciente.
Es necesario considerar cuidadosamente esto pues no se refiere al aspecto forma sino únicamente a la naturaleza de las vidas que se expresan a través de otras vidas, que también son autoconscientes o plenamente inteligentes, mientras ciertas jerarquías no lo son.
Las cuatro jerarquías inferiores se ocupan de la manifestación en los tres mundos o del cuerpo físico denso del Logos solar. Son las que pueden descartar o bien atravesar el cuerpo etérico del Logos solar y tomar esas formas compuestas de sustancia gaseosa, líquida o densa. Las otras no pueden hacerlo ni pertenecen a la generación física.
Los estudiantes deben tener en cuenta que, desde el punto e vista del Logos, los Ángeles solares en el plano mental (el quinto subplano del plano físico cósmico), están en encarnación física, y lo que se dice "caer por segunda vez" es aplicable aquí. La primera caída significa tomar una forma construida de materia etérica cósmica, tal como sucede con los Hombres celestiales, los prototipos de los jivas humanos. En este último caso los cuerpos utilizados se llaman "amorfos" desde nuestro punto de vista, siendo "cuerpos vitales" animados por el prana cósmico. En nuestro caso y en los grupos restantes, las formas están compuestas de sustancia de los tres planos inferiores (aquellos que el Logos no considera un principio) y, por lo tanto, es materia que todavía responde a la vibración del sistema anterior. Ello significa que las cuatro jerarquías inferiores son eslabones entre la vida pasada y futura. Constituyen el presente. Como no habían finalizado el contacto con el principio inteligencia activa del kalpa anterior, deben continuar su contacto en éste. Lo lograrán en el presente sistema; los cuatro se convertirán en los tres y constituirán entonces las tres jerarquías arupa superiores del próximo sistema.
Antes de continuar considerándolas, es necesario señalar que a algunas se las denomina "jerarquías dominantes" y a otras "jerarquías subsidiarias". Significa que en este sistema solar unas se están expresando más plenamente que otras, lo cual entraña, como consecuencia, que su vibración será más sentida que la de los grupos subsidiarios. Los grupos dominantes son el segundo, el cuarto y el quinto, y ello se debe a que:
a. El segundo es la gran expresión de la dualidad, el Hijo vitalizado por el Sol.
b. El cuarto es la jerarquía de Mónadas humanas, la mediadora o sintetizadora, expresando el fruto del ler. Sistema y la meta del 2do. Sistema.
c. El quinto o décimo está estrechamente vinculado con las cinco jerarquías liberadas, siendo una expresión de su vida sintetizada. Podría decirse entonces que la quinta Jerarquía sirve como representante de los cinco grupos liberados, y el cuarto es el grupo representante del actual sistema, mientras que la segunda representa (para el hombre o ambos grupos unidos) aquello que es el aspecto Espíritu, el Padre, lo Desconocido.
5ta. Jerarquía. Como sabemos por el estudio de La Doctrina Secreta, la quinta Jerarquía creadora es muy enigmática. Este misterio incide sobre la relación de la quinta Jerarquía con los cinco grupos liberados. Dicha relación, en conexión con nuestro planeta particular, que no es un planeta sagrado, puede ser comprendida en parte si se observa la historia de Buda y su obra. En La Doctrina Secreta, T. VI, se habla sobre esto.
La relación de la quinta Jerarquía con cierta constelación tiene también que ver con este misterio. Se halla oculto en el karma del Logos solar y concierne a Su relación con otro Logos solar y a la interacción de fuerza entre ambos en un maha-kalpa mayor. Encierra el verdadero "secreto del Dragón", y fue la influencia del dragón o la "energía serpentina" lo que causó el influjo de energía manásica o mental en el sistema solar. Mezclado estrechamente con el karma de estas dos Entidades cósmicas, estaba el de esa Entidad cósmica menor, la Vida de nuestro planeta, el Logos planetario. Este triple karma introdujo la "religión serpentina" y las "Serpientes o Dragones de Sabiduría" en los días lemurianos. Tenía que ver con el kundalini solar y planetario o fuego serpentino. Existe un indicio en el hecho de que la constelación del Dragón tiene la misma relación con el UNO, mayor que nuestro Logos, como el centro en la base de la columna vertebral con el ser humano. Concierne al estímulo y vitalización y la consecuente coordinación de los fuegos en manifestación.
También tenemos una clave del misterio en la relación que existe entre dicho quinto grupo y los dos polos contrayentes. Son los quíntuples Vínculos, "los Unidores benignos" y "los Productores de la expiación". Esotéricamente son "los Salvadores de la Raza" y de Ellos emana ese principio que n conjunción con el aspecto más elevado- eleva al aspecto inferior hasta el Cielo.
Cuando estos misterios sean cuidadosamente estudiados, incluyendo el estudio de la vida de los más grandes exponentes del principio de unificación, se evidenciará lo grande e importante que es su lugar en el esquema.
Por esta razón las Entidades de la quinta Jerarquía son llamadas "los Corazones del Amor Ardiente"; salvan mediante el amor; a su vez dichas vidas están particularmente cerca del gran Corazón de Amor del Logos solar. Estos grandes Angeles de redención, los Hijos de los Hombres en su plano verdadero, el mental, son por lo tanto descritos siempre como que tienen forma de loto de doce pétalos -esta simbología los vincula con "el Hijo del divino Amor", el sistema solar manifestado, del que se dice que es un loto cósmico de doce pétalos; el loto causal logoico tiene igualmente doce pétalos.
Tenemos entonces una afluencia directa de energía que viene a través de:
a.
El Loto egoico de doce pétalos
logoicos. El plano mental cósmico.
b.
El Loto solar de doce pétalos.
c.
El Corazón logoico planetario,
también un Loto de doce pétalos.
d.
El loto egoico humano de doce
pétalos en el plano mental.
e. El centro cardíaco de doce pétalos de un ser humano.
Expresado de otra manera, la energía fluye directamente de:
a.
El Logos solar por medio de tres
grandes centros cósmicos:
1.
El Sol espiritual central.
2.
El corazón del Sol.
3.
El Sol físico.
b.
El centro cardíaco del Logos
planetario, situado en el cuarto plano etérico cósmico o plano búdico.
c.
El loto egoico de un ser humano en
el plano mental, lo cual es literalmente una analogía del "corazón del
sol". El punto monádico es un reflejo en el sistema humano del "sol
central espiritual".
d. El centro cardíaco de un hombre en el plano etérico del plano físico, el cual es a su vez una analogía del sol físico.
De esta manera el minúsculo átomo humano se conecta con la gran Vida central del sistema solar.
Esta quinta Jerarquía constituye igualmente, de acuerdo a la ley, un distribuidor de energía para el quinto subplano de cada plano en el sistema; sólo debe tenerse en cuenta que en los tres mundos es el quinto subplano, considerado desde arriba hacia abajo, mientras que en los mundos de la evolución superhumana es el quinto desde abajo hacia arriba. Esta jerarquía maneja, como sabemos, los aspectos duales de manas, uno en los tres mundos y otro se hace sentir en esferas superiores.
Ha de recordarse que estos grupos son (aunque se los denomine "amorfos") las verdaderas formas de todo lo que perdura, pues todos se hallan en el cuerpo etérico del Logos solar y planetario. Este es un punto que requiere cuidadoso énfasis; el estudiante ha considerado durante mucho tiempo que la forma es el cuerpo físico denso, mientras que para el ocultista el cuerpo físico no constituye la forma sino maya o una burda ilusión, y considera al cuerpo vital la verdadera forma. Por lo tanto, estas jerarquías son la suma total de la vidas vitales y el sustrato, o la sustancia, de todo lo que existe. Podemos considerar el tema de la manera siguiente:
a.
Los cuatro grupos superiores son la
expresión de las jerarquías a través de los tres éteres cósmicos, el segundo,
el tercero y el cuarto.
b. Los dos grupos inferiores constituyen las vidas que actúan como materia involutiva (orgánicas o inorgánica> del cuerpo físico denso logoico, del líquido y del gaseoso, con la sustancia viviente de los cuatro subplanos superiores del cuerpo físico denso del sistema.
c. La quinta Jerarquía tiene una posición interesante como cuerpo mediador entre los cuatro grupos superiores y los que se encuentran en los tres subplanos inferiores. Existe una analogía vital y significativa entre los siete centros de la cabeza y los siete grupos de Egos en el plano mental, y una analogía oculta entre los tres centros de la cabeza (glándula pineal, cuerpo pituitario y centro alta mayor) y la expresión de estos siete grupos de Egos en los tres mundos. Este es un hecho esotérico muy importante y todos los que practican la meditación sobre las leyes de unificación deben tener en cuenta esta analogía.
Es útil recordar el lugar de estas jerarquías en el esquema y comprender que alrededor de la totalidad de estos cuerpos vitales se reúne gradualmente la manifestación densa, a la cual consideramos materia evolutiva. Las formas (desde la forma de cada átomo hasta el cuerpo del Ego, desde la forma de una flor hasta el inmenso loto planetario o solar) son construidas porque las jerarquías existen como conjunto de vidas germinales, que dan impulso, proporcionan el modelo y constituyen, por su misma existencia, la razón de ser de todo lo visible en cada plano.
6ta. y 7ma. Jerarquías. Proporcionan las formas sustanciales en los tres mundos, tienen un uso vital y ocupan un lugar muy interesante. Desde el punto de vista logoico no se considera que otorguen principios, pero, desde el punto de vista del hombre, le proporcionan sus principios inferiores. Mantienen con el Logos la misma relación que el cuerpo físico denso con el hombre, y todo lo que concierne a su evolución debe ser estudiado -especialmente aquí- como llevándose a cabo en el vehículo físico logoico. Se ocupan del despliegue de energía física, de la expresión en el vehículo físico, de todos los propósito divinos y de la organización física de cierta gran Vida cósmica.
Esto ocurre especialmente cuando analizamos estas dos jerarquías. Constituye el residuo inferior del sistema anterior, y la energía de esa materia -líquida, gaseosa y densa- que la vibración del átomo logoico permanente -en el plano de adi- atrae hacia sí al construir la forma divina. Con propósitos de clarificación y generalización, debe observarse que la séptima Jerarquía es la vida o energía que se encuentra en el corazón de cada átomo, su aspecto positivo, y la sexta Jerarquía la vida de las formas de todos los cuerpos etéricos de los objetos tangibles. La función de esta Jerarquía está bien descrita en las palabras del Antiguo Comentario:
"Los devas oyen la palabra emitida. Se sacrifican, y con su propia sustancia construyen la forma deseada. Extraen la vida el material de sí mismos, entregándose ellos mismos al impulso divino".
No es posible decir más sobre estas dos últimas Jerarquías. Mucho relacionado con ellas ha sido dilucidado en la parte de este tratado que se ocupa del fuego de la materia. Sólo señalaré que así como enseñamos, en la sabiduría oculta, que existe una definida progresión de un reino al inmediato superior, también hay una actividad similar en el reino de las jerarquías. Las vidas que componen una Jerarquía pasan en ordenados ciclos hacia la inmediata superior, aunque la palabra "superior" sólo sirve para confundir. Se ha de tener en cuenta que lo que se transfiere es la conciencia y la comprensión, y que la conciencia de una jerarquía se expande hasta la inmediata superior.
Esto también puede analizarse en términos de energía. Las vidas negativas de una jerarquía siguen la secuencia siguiente:
1.
Energía negativa.
2.
Energía equilibrada.
3. Energía positiva.
Las vidas positivas de una jerarquía se convierten en vidas negativas de otra cuando pasan a ella, y esto es lo que conduce a la general confusión de ideas con que trabaja el estudiante común. Si quiere comprender el asunto con exactitud, tiene que estudiar cada jerarquía de triple manera y considerarla también en su estado de transición, tal como lo negativo se fusiona y mezcla con lo positivo, y lo positivo llega a ser el polo negativo de una etapa vibratoria superior. Por lo tanto, hay nueve estados de conciencia por los cuales ha de pasar cada jerarquía, y una idea de su significado y relatividad puede obtenerse mediante la consideración de las nueve Iniciaciones de la cuarta Jerarquía creadora. Dentro de estas nueve diferentes expansiones, a través de las cuales debe pasar toda vida de cada jerarquía, se encuentran las expansiones menores, y aquí reside la principal dificultad para el que estudia la sicología divina. La totalidad del tema se refiere a la siquis o segundo aspecto, de toda vida -superhumana, humana y subhumana- y sólo cuando la verdadera sicología sea mejor comprendida, el tema adquirirá su real importancia. Entonces se comprenderá algo de los nueve desarrollos de cada jerarquía y se les asignará su debida importancia.
El estudio de la materia de cada reino no nos brindará todavía plena iluminación en relación con la constitución de los elementos del reino humano y sus principios, los cuales son manifestaciones de las diferentes jerarquías. La verdadera revelación vendrá sólo cuando sean reconocidos los puntos siguientes:
1. La triple naturaleza del hombre.
2. La diferencia entre el vehículo y aquello que lo utiliza.
3. La diferencia entre un Rayo, expresión de la energía logoica y emanación positiva, y una jerarquía, emanación negativa del Logos, sobre la cual se plasma Su energía positiva, impulsando a dicha jerarquía a la autoexpresión y obligándola a realizar el "matrimonio de los polos".
Todo el tema es muy complicado y difícil, pero la luz empezará a alborear dentro de poco cuando la ciencia reconozca la naturaleza, lugar y responsabilidad del cuerpo etérico o cuerpo vital del hombre, y su posición como la verdadera forma y la unidad básica del cuerpo físico denso. Cuando esto se haya admitido y registrado, y conocido los hechos iluminadores, cuando la relación entre ambos sea captada, y hechas las necesarias deducciones y correlaciones, todo el asunto de la manifestación logoica, el trabajo de las Vidas en los cuatro planos superiores y su efecto sobre el plano físico denso logoico (los tres mundos de expresión), tomará un nuevo cariz. Las ideas de los hombres se revolucionarán respecto al tema de la creación; los vocablos y expresiones actuales serán corregidos, y todo será expresado en términos de energía constructora de formas y en tres tipos de fenómeno eléctrico. Se está llegando rápidamente a esta comprensión, pero sólo la próxima generación lo verá manifestado a tal grado, que considerará al fenómeno eléctrico etérico más allá de toda duda. Esto se realizará mediante la llegada de egos que son plenamente conscientes en los niveles etéricos y pueden ver todo lo que ahora está sujeto a conjeturas. Ellos -debido a su gran numero y elevado estado de intelectualidad- apartarán toda la cuestión del terreno de la controversia y comprobarán los hechos.
El trabajo de construcción de formas no será jamás comprendido hasta que no se verifique la función real del cuerpo etérico. Es el agente de atracción para esas vidas de un orden tan inferior que esotéricamente están inertes. Los grupos sexto y séptimo y la energía que emana de ellos actúan sobre dichas vidas, que no están incluidas en la lista de jerarquías. Sacuden la inercia en que están sumergidas, obligándolas a ocupar su lugar y a formar los vehículos concretos de todo lo que existe. Son la manifestación más inferior de lo abstracto, la concreción más densa del Espíritu, los fracasados del sistema anterior; su fracaso es tan completo (desde el ángulo de la conciencia) que la única respuesta que pueden ofrecer a la vibración positiva de la séptima jerarquía es, simplemente, permitir ser atraídas. Serán obligadas a ocupar su puesto esotéricamente, pero sólo al finalizar este sistema solar estarán en condición de pasar a, y convertirse en, la séptima jerarquía del próximo sistema solar.
La meta de lo que no es un principio consiste en convertirse en un principio vital por la actuación de la energía sobre ello. Estamos hablando de ese algo misterioso denominado "residuo de lo que se ha visto anteriormente", energía latente que oculta la vibración más baja del sistema que precedió al nuestro, tan pesada e inerte que está fuera del alcance del Logos. No tenía conciencia de ella, y el objeto de estas vidas peculiares (que viven aunque están muertas esotéricamente) es obligarse a permanecer dentro del alcance de Su control consciente, respondiendo a esas vidas que l dirige conscientemente y son, por lo tanto, los salvadores de las vidas inferiores.
4. Unidad Grupal.
La unidad grupal debe observarse en parte desde el punto de vista místico. En ocultismo es una verdad trillada decir que nada permanece solo, por lo tanto, es una realidad que cada parte infinitesimal del todo tiene tres relaciones con:
1.
Esas unidades que forman su cuerpo
de manifestación.
2.
Su propia vida unitaria.
3. Esa unidad mayor de la cual forma parte.
Se ha dicho que una de las cosas principales que subyace en el propósito logoico es el desarrollo de los métodos que producirán la verdadera unidad grupal. Todo lo visible podría considerarse como el gigantesco esfuerzo realizado por una gran Inteligencia para formar un grupo; por consiguiente la evolución debe considerarse como un vasto experimento que tiene en vista este objetivo. Esta triple responsabilidad recae sobre el átomo o Logos solar; la tendencia del proceso evolutivo consiste en convertir a cada unidad, macro o microcósmica, en un inteligente colaborador (que responda a las fuerzas que hacen impacto externamente sobre él, y se dé cuenta de su propia economía interna y de las fuerzas y energías latentes que posee a fin de contribuir al bien del todo. Por hallarse el hombre en el punto medio de la evolución, marcando la etapa de la evolución de la conciencia donde es posible lograr una triple percepción -percibir la individualidad, las fuerzas subhumanas que deben ser controladas y el lugar que le corresponde dentro del plan y propósito de un Hombre superior- debe considerarse por lo tanto su evolución como la más importante, porque a través de él pueden aplicarse inteligentemente las leyes de la unidad grupal para los tres grupos, superhumano, humano y subhumano.
Encima de él se hallan aquellos que son demasiado puros o, como se dice, "demasiado fríos" para sumergirse en la materia de los tres mundos; debajo de él se encuentran esas vidas demasiado impuras -comprendido esotéricamente- o "que poseen demasiada materia en combustión y están veladas por el humo" como para poder ascender por sí mismas a esas regiones donde se hallan los hijos de Dios develados. Por consiguiente el hombre actúa como mediador, y en él y por medio de él pueden desarrollarse los métodos grupales y leyes que n un sistema solar posterior- formarán una ley básica para el trabajo unificado. Este hecho es lo que produce esas peculiares naturaleza y dificultades en el reino humano, y puede decirse que en nuestro planeta, recordando que es un planeta "profano", nuestro Logos planetario ya ha emprendido ciertos experimentos respecto a este problema. Estos (si tienen éxito) darán por resultado una gran expansión del conocimiento del Logos planetario con respecto a las leyes que rigen a todos los cuerpos y a las masas. A nuestro Logos planetarios se le ha dado el nombre de "divino experimentador Físico". Tal condición hace que la humanidad de este planeta sea única en cierto respecto, y podría decirse que está resolviendo dos problemas principales:
1. Establecer relación y respuesta consciente con el reino animal.
2. Recibir y mantener simultáneamente vibraciones de las vidas superhumanas, transmitiéndolas conscientemente a los estados subhumanos.
Todo esto tiene que ser efectuado por los entes del reino humano en plena conciencia individual; por lo tanto, puede decirse que la tarea de cada ser humano tiene por objeto establecer una relación simpática con otros entes humanos y con los pitris del reino animal y también desarrollar el poder para actuar como transmisor de esas energías provenientes de vidas mayores que la propia, y llegar a ser un agente mediador y transmutador.
Es conveniente observar aquí que el problema de establecer un nexo entre el animal y el hombre fue la base original de lo que se llamó Hatha Yoga y magia tántrica. En esta Yoga se trataba de vincular aquello que era similar en ambos reinos (el cuerpo físico con sus actividades y propósitos), y lo que debería ser negativo en el reino humano fue estimulado como factor positivo por medio del poder de la voluntad. Quizá sea cierto que los adeptos del Hatha Yoga no se dan cuenta de este propósito, pero los exponentes originales de los misterios del Hatha Yoga eran bien conscientes de este objetivo, y en su celo por lograr la unidad entre los dos reinos, procuraron la unidad en los aspectos inferiores y descuidaron el verdadero método
III. RELACIONES GRUPALES
El hombre no se ha equivocado al establecer relaciones grupales con los reinos superhumanos, aunque ha hecho sólo un progreso relativamente pequeño, y pocos son los entes humanos que han fusionado su conciencia con la de las Inteligencias mayores rectoras permaneciendo sin embargo en la familia humana. Éste es el verdadero Raja Yoga.
Será evidente entonces que en el cuarto reino o reino humano, donde la cuarta jerarquía trata de adquirir experiencia, se ha iniciado un esfuerzo para lograr la fusión o centralización de las fuerzas de los tres grupos:
a. La energía que representa al reino animal.
b. La energía estrictamente humana.
c. La energía espiritual del grupo exponente de la fuerza búdica, introduciendo así durante la tercera gran realización, la fuerza misma de atma de la cual budi es sólo el vehículo.
Estas tres corrientes de fuerza deben mantener la siguiente posición:
Fuerza búdica positiva.
Energía humana equilibrada.
Energía animal negativa.
Expresándolo de otro modo, el factor controlador positivo en el grupo humano debería ser la energía espiritual, y la naturaleza animal debería ser totalmente receptiva a dicha energía, manteniéndose entre ambas la posición relativa de PadrMa4re. La energía puramente humana sirve como factor equilibrador, y origina un reajuste entre los aspectos Espíritu y materia. Esta triple relación grupal convierte al microcosmos en un reflejo exacto del Hombre superior y al cuarto reino en un verdadero exponente de los procesos cósmicos.
Las mismas leyes rigen las relaciones en los tres factores y la interrelación grupal de los aspectos Brahma-Vishnu-Shiva; tiempo y espacio o "divina oportunidad" desempeñan su parte en el trabajo grupal tanto micro como macrocósmico, y la evolución cíclica prosigue su tarea de reajuste grupal para ambas unidades, a fin de traer la eventual armonía grupal en ambos casos. Constituye la armonía del individuo consigo mismo y con los entes circundantes y su comprensión de la unidad esencial de todas las vidas que producen las grandes expansiones de conciencia y conducen a la identificación del individuo con algún todo mayor.
La tarea de un átomo humano es, por lo tanto, una réplica de lo que ocurre en el átomo solar o planetario, y sirve de incentivo para esas minúsculas vidas individuales que tienen su lugar en los seis reinos subhumanos (tres elementales y tres materiales). En un caso tenemos una analogía de naturaleza tan íntima que es casi una réplica en pequeña escala, en el otro las analogías producidas por lo que puede considerarse un reflejo del todo; en ambos casos tenemos relaciones grupales básicas, leyes grupales fundamentales que producen interrelaciones grupales y la unión esencial entre todas las formas de vida. No tengo la intención de decir mucho acerca de las formas y trabajos grupales, le corresponde a cada uno estudiarse a sí mismo y a todo lo que lo circunda y así llegar a sus propias conclusiones.
Concluiremos esta parte del tratado con una breve enumeración de:
1.
Las tres relaciones atómicas.
2.
Las siete leyes del trabajo grupal.
3. Los veintidós métodos de interacción.
Estos treinta y dos aspectos e ideas deben aplicarse gradualmente a cada átomo, a las pequeñas vidas, suma total de todos los mundos materiales, al átomo planetario, al macrocosmos para todo lo que existe en los cinco planos, y al átomo solar, síntesis de todo lo que existe en los siete planos y en las siete evoluciones.
1. Tres Relaciones Atómicas.
Individual Se refiere al fuego central de todos los
átomos y afecta la relación de ese centro positivo con todo lo que encierra su
esfera de influencia.
Del sistema. Se refiere a la relación de todos los átomos
con otros átomos que entran en su campo de influencia, o su escala de
contactos.
Universal. Trata de la identificación de todos los átomos con estos grupos particulares, y su consiguiente subordinación al bien del todo mayor.
Puede observarse aquí que el objetivo inmediato del reino humano es establecer conscientemente relaciones en el sistema, y ser parte activa y consciente del trabajo grupal. La conciencia individual de relación se establece en alguna medida debido a la existencia de la autoconciencia. El trabajo de los reinos subhumanos consiste en establecer la autorrealización consciente, o el logro de un individualismo distinto en cada forma de vida atómica, mientras que el objetivo de las vidas superhumanas es establecer una conciencia universal que capacite a cada planeta y vida solar a ser consciente y parte inteligente de un todo cósmico.
2. Las Siete Leyes del Trabajo Grupal.
Esto sólo puede explicarse en gran medida empleando términos místicos, dejando que el estudiante intuitivamente los aplique a formas de vida más materiales.
1ra. Ley. La Ley del Sacrificio. Implica la inmolación y sacrificio de aquello que ha sido realizado. Es la crucifixión o ley fundamental de todo trabajo grupal, principio regente que hace que cada ente humano oportunamente se convierta en un Salvador.
2da. Ley. La Ley del Impulso Magnético. Rige la primera percepción que tiene el átomo de sus contactos ambientales y su exteriorización o la búsqueda que realiza ese átomo, hasta que oportunamente establece la relación entre lo que percibe como parte del grupo y el ente. Esto no es lo mismo que establecer contactos sensibles, pues la relación se establece entre todos los Yoes y no entre los aspectos del no-yo. Esta ley se denomina a veces "el primer paso hacia el matrimonio", porque da como resultado la unión final entre el hombre o átomo y el grupo que produce relaciones grupales armoniosas.
3ra. Ley. La Ley del Servicio. Denominada así a falta de mejor término. Concierne a la identificación de un átomo con los asuntos grupales y a la constante indiferencia del átomo hacia sus propios intereses materiales; trata en realidad con el proceso o método por el cual un átomo (positivo en su propia vida centralizada) responde gradualmente y es receptor de la vida positiva del grupo.
4ta. Ley. La Ley de Repulsión. Se refiere a la capacidad de un átomo para arrojar de sí o negarse a hacer contacto con cualquier energía que se considere hostil a la actividad grupal. Se considera literalmente una ley de servicio, pero sólo entra en actividad consciente cuando el átomo ha establecido ciertas discriminaciones fundamentales y orienta sus actividades a través del conocimiento de las leyes de su propio ser. No es la misma Ley que la Ley de Repulsión aplicada, en conexión con la Ley de Atracción, a las formas que tienen relación con lo material. Las leyes que estamos considerando tienen relación Con la siquis o aspecto Vishnu. Un grupo de leyes concierne a las energías que emanan del sol físico; las que consideramos ahora emanan del corazón del Sol. La "repulsión" que aquí tratamos produce (cuando se aplica conscientemente, por ejemplo a través de la energía desarrollada por el corazón de un átomo humano) el acrecentamiento de los intereses del ente rechazado, impeliendo a éste a acercarse a su propio centro. En un párrafo esotérico extraído de cierto antiguo libro, podrá obtenerse alguna idea de la gran belleza de esta ley:
"Esta fuerza de repulsión impele hacia siete direcciones, obligando a todo, con lo que entra en contacto, a regresar al seno de los siete padres espirituales."
Por medio de la repulsión, las unidades vuelven al hogar y los seres inconscientes y extraviados son forzados a ir a su propio centro. La Ley de Repulsión o la corriente de energía que recibe este nombre, puede actuar desde cualquier centro, pero tal como se la considera aquí, debe emanar del corazón para llevar a cabo el necesario trabajo grupal.
5ta. Ley. La Ley del Progreso Grupal. A veces se la denomina "la Ley de Elevación" porque concierne a los misterios de la comprensión grupal, a las expansiones de conciencia y al papel que cada ente representa en el progreso general de un grupo. En relación con la familia humana, siempre debe recordarse por ejemplo, que ningún átomo humano llega a la "plenitud de vida" sin haber aportado mucho a la naturaleza general de su propio grupo. La elevación de un ente produce la elevación del grupo; la comprensión del ente produce finalmente el reconocimiento grupal; la iniciación del ente conduce finalmente a la iniciación planetaria; el logro de la meta por el átomo humano y la consecución de su objetivo produce firme e incesante realización grupal. Ningún hombre vive para sí mismo; la crucifixión de los entes durante eones y la comprensión de su naturaleza esencial a fin de ofrendar, para los intereses del grupo, lo mejor que tiene y comprende, son los métodos por los cuales se lleva adelante el trabajo de liberación.
Sacrificio, Servicio, Magnetismo ("si yo fuera ascendido, atraeré"), Progreso grupal, Repulsión divina, son términos inadecuados por los cuales tratamos de expresar la verdad divina de que toda vida y manifestación del Logos solar serán únicamente posibles y se revelará S propósito, sólo cuando haya llevado a cada unidad atómica a la etapa de autorrealización. Entonces Él la conducirá hasta el sacrificio de ese yo realizado, a fin de que el propósito y la voluntad divinos sean consumados y la vida y la gloria divinas brillen con perfecto fulgor.
Esto podría expresarse en términos más materiales diciendo que cuando se dominen las leyes del Alma, el cuerpo físico logoico 1leará a convertirse en una activa expresión de Su propósito realizado.
Las dos últimas leyes, concernientes a la actividad grupal pueden sólo tratarse en forma breve pues su verdadero significado es únicamente comprensible para los discípulos juramentados. Tratan principalmente de los planos astral y mental y, por lo tanto, de los correspondientes vehículos de los entes grupales. Debe recordarse que un grupo que actúa en el plano físico se encuentra también, en forma más amplia, en el astral y mental. De la misma manera que el cuerpo astral de un hombre es más grande que su cuerpo físico y, por consiguiente, ha empleado en su estructura un número mayor de unidades atómicas, un grupo (considerado astralmente) contiene más unidades que en el plano físico. Las leyes que estamos considerando se refieren a la relación de los entes del plano físico con los que constituyen una parte del grupo, pero funcionando sin los cuerpos o envolturas del plano físico. La misma idea debe ser aplicada a las unidades exentas del vehículo físico, que forman parte componente del cuerpo mental del grupo.
Estas dos leyes se denominan:
6ta. Ley. La Ley de la Respuesta Expansiva.
7ma. Ley. La Ley de los Cuatro Inferiores.
Dichas leyes sólo rigen para los entes del plano físico que responden conscientemente a esos grupos de trabajadores que han desencarnado.
Ha de considerarse que todas estas leyes, desde el punto de vista del discípulo, sólo rigen en los tres mundos, aunque no es necesario señalar que la analogía se encuentra en todos los planos. Estas siete leyes son conocidas y estudiadas conscientemente en todos los grupos que trabajan bajo la dirección de los Maestros.
Para cada una de ellas existe una fórmula definida y un símbolo; en esta etapa de la enseñanza o en este tratado, no es posible revelar o impartir las fórmulas. El símbolo puede ser descrito, y si el estudiante reflexiona detenidamente sobre la nomenclatura de la Ley, su nombre oculto y su símbolo, se puede reunir mucho material referente a las interrelaciones grupales. Estas leyes serán enunciadas en el próximo ciclo de regeneración; el gran Señor las demostrará cuando. aparezca; gradualmente serán aplicadas a los métodos de trabajo de todas las organizaciones, hermandades, fraternidades y círculos masónicos. Los símbolos son los siguientes:
LAS LEYES Y SIMBOLOS
Nombre Nombre
Exotérico esotérico Símbolo Energía de Rayo
1. Ley del Sacrificio Ley
de Quienes La Rosa Cruz Afluencia de 4to.
eligen la Muerte. con el Ave dorada Rayo. Factor unificado
2. Ley del Impulso Ley
de la Unión Dos esferas
ígneas Energía radiante de 2do.
Magnético. de los Polos. y el Triángulo rayo. factor manifestador.
3. Ley del Servicio Ley
del Agua y El Cántaro
sobre la Energía saliente de 6to.
de los Peces. cabeza del hombre rayo. Factor vivificador.
4. Ley de Repulsión. Ley
de todos los El Angel con la Energía repelente de 1er.
Ángeles Destructores. Espada Flamígera. Rayo. factor dispersador.
5. Ley del Progreso Ley
de Elevación La Montaña y el Energía progresiva de 7mo.
Grupal. Cabrío. rayo. Factor
adaptador
6. Ley de la Repuesta (Innominada) El Llameante Sol Energía expansiva de 3er.
Expansiva. Radiante. rayo. Factor adaptador.
7. Ley de los Cuatro Ley
de la Unión Una figura
masculina Energía ígnea de 5to.
Inferiores. Etérica y otra
femenina rayo. Factor
vitalizador.
colocadas de espaldas
1ra. Ley. La rosa cruz con un ave revoloteando sobre ella.
2da. Ley. Dos esferas de fuego unidas por un triángulo de fuego describiendo la triple interacción de todas las estructuras atómicas.
3ra. Ley. El cántaro de agua, en equilibrio sobre la cabeza del hombre, erguido en forma de cruz. Esta ley introduce la energía simbolizada por el signo de Acuario, siendo ella el factor regente de la era acuariana. Puede agregarse aquí que el símbolo de la segunda Ley fue el origen de la balanza o los platillos del signo Libra, pero en el transcurso de las épocas su verdadera forma fue distorsionada. No todos los signos astrológicos tienen su origen en otros símbolos, porque algunos son tan antiguos que se originaron en el ashrama de un Maestro.
4ta. Ley. Tenemos aquí el ángel con la espada flamígera blandiéndola en todas direcciones. Este símbolo representa una verdad en La Biblia, donde el Angel custodia el tesoro y expulsa al hombre para que busque otra entrada, obligándolo a que inicie el ciclo de renacimiento hasta que encuentre el portal de la iniciación. Esotéricamente se considera que este portal ya no está protegido por la espada porque el hombre ha desarrollado la capacidad de remontarse y ascender como un águila sobre sus alas.
5ta. Ley. Su símbolo es la montaña con el cabrío en la cumbre, y también el signo astrológico de Capricornio. Todos los lugares escarpados pueden ser superados y la cumbre alcanzada por el "Cabrío divino", símbolo del grupo observado como unidad.
6ta. Ley. Este símbolo contiene un sol flamígero rosado con un signo en el centro -que simboliza la unión del fuego con el agua; debajo de este signo se encuentra un jeroglífico que no puede revelarse porque da la clave del signo terrestre y la nota clave del cuerpo físico del Logos planetario.
7ma. Ley. Este símbolo adquiere la forma de una figura masculina y otra femenina unidas por sus espaldas, manteniendo la masculina sobre su cabeza lo que aparenta ser un escudo o bandeja de plata, un gran reflector, mientras que la femenina sostiene en lo alto una urna llena de aceite. Debajo de este signo hay otro jeroglífico que contiene el secreto del plano astral, que ha de ser dominado por el mental.
Estas siete leyes pueden estudiarse por medio de las analogías. Se hallará que la energía de determinado centro particular y de cualquier ley pueden estar de acuerdo entre sí.
3. Veintidós Métodos de Interacción Grupal.
Estos métodos de interacción grupal sólo pueden ser comprendidos si se considera que todos los grupos pertenecen a uno de los siete Rayos, y que tal interacción será triple. También deben considerarse como que realizan:
a.
Un triple intercambio interno.
b. Una triple interacción externa.
Consideremos los siete Rayos y enumeremos las tres
formas en que los grupos de cualquier rayo determinado interactúan entre sí,
recordando que a medida que los analizamos estamos realmente estudiando las
veintiuna vibraciones de la Ley de Atracción o movimiento, conjuntamente con la
vibración básica, síntesis de las veintiuna, constituyendo las veintidós:
METODOS DE ACTIVIDAD DE RAYO
ler. Rayo de Poder.
1.
Destrucción de formas por medio del
intercambio grupal.
2.
Estímulo del Yo o principio egoico.
3. Impulso espiritual o energía.
2do. Rayo de Amor-Sabiduría.
4.
Construcción de formas por medio de
la interrelación grupal.
5.
Estímulo del deseo, el principio
amor.
6. Impulso del Alma o energía.
3er. Rayo de Actividad o Adaptabilidad.
7.
Vitalización de las formas por
medio del trabajo grupal.
8.
Estímulo de las formas, el
principio etérico o pránico.
9. Impulso material o energía
4to. Rayo de Armonía, Unión.
10. Perfeccionamiento de las formas por medio del intercambio grupal.
11.
Estímulo de los Ángeles solares o
principio manásico.
12. Energía búdica.
5to. Rayo de Conocimiento Concreto.
13.
Correlación entre forma y tipo,
mediante la influencia grupal.
14.
Estímulo del cuerpo físico denso
logoico, los tres mundos.
15. Energía manásica o impulso.
6to. Rayo de Idealismo Abstracto o Devoción.
16.
Reflejo de la realidad por medio
del trabajo grupal.
17.
Estímulo del Hombre por medio del deseo.
18. Energía del deseo, instinto y aspiración.
7mo. Rayo de Orden Ceremonial.
19.
Unión de energía y sustancia por
medio de la actividad grupal.
20. Estímulo de todas las formas etéricas.
21. Energía vital.
Estos veintiún métodos y su síntesis, resumen en gran parte todo lo que puede decirse acerca de la actividad y movimiento de la sustancia dévica de todas las formas. De acuerdo a la Ley de Atracción se lleva a cabo la interacción entre fuerzas de rayo y las formas atómicas, la manifestación llega a ser un hecho en la naturaleza, y aparece el gran Maya. Para finalizar puede señalarse que los siguientes factores:
3 Relaciones Atómicas
7 Leyes
22 Métodos de actividad.
____
32
suman las
treinta y dos vibraciones necesarias para producir, en lo que concierne al
hombre, los cinco planos de la evolución. Existen, como sabemos, los treinta y
cinco subplanos o en realidad las treinta y dos vibraciones menores y las tres
dominantes. De la misma manera que los tres planos del Ego en el plano mental
dominan a los planos restantes en los tres mundos, en los cinco mundos de la
Jerarquía los tres subplanos superiores del plano atómico mantienen una
posición análoga.
LAS SIETE JERAQUIAS
Para finalizar, podríamos proporcionar algunos símbolos de las doce Jerarquías creadoras. No es posible dar aquellos por los cuales los Adeptos las conocen, porque en ellos se revelaría mucho que es mejor mantenerlo secreto, pero los símbolos que son asequibles en los registros pueden concederse a los discípulos, y de su minucioso examen podrá revelarse algún conocimiento sobre el carácter esencial de la jerarquía.
Los símbolos de las cinco jerarquías desaparecidas son los siguientes:
1.
Una esfera de fuego verde con tres
rayos color rosa.
2.
Una esfera, dividida por una Tau,
de color verde y plateado.
3.
Un pájaro con plumaje oscuro y con
un ojo de fuego radiante.
4.
Dos estrellas de color rosa vívido
unidas por una banda violeta.
5. Un ovoide de color índigo con cinco letras o palabras simbólicas dentro de sus bordes.
Dichas jerarquías están clasificadas juntas, se las considera como una, y en léxico esotérico se las denomina:
"Las Vidas de aquello que apareció, giró y reunió en sí el quinto aspecto de Mahat."
Este símbolo, que significa la liberación alcanzada y las adquisiciones obtenidas en el primer Sistema, asume la forma de un altar que arde con fuego puro. saliendo de él un ave de plumaje verde y dorado con cinco alas desplegadas. Encima de este símbolo aparecen ciertos jeroglíficos en antigua escritura sensar que significa "Todavía sigo buscando".
Los símbolos de las siete Jerarquías creadoras, actualmente en manifestación, están encerrados en un círculo que denota la limitación y circunscripción de la Vida. Estas jerarquías son Hijos del deseo, y expresan preeminentemente el deseo del Logos solar por manifestarse. Reciben su impulso primario desde el plano astral cósmico. Además expresan una vibración que emana de la segunda hilera de pétalos en el Loto logoico del plano mental cósmico.
Cada una constituye por lo tanto la expresión de Su naturaleza amor; debido a ello budi se encuentra en el corazón del átomo más pequeño, o lo que en este sistema llamamos fuego eléctrico. Para la vida central positiva de cada forma es sólo la expresión de budi cósmico y la afluencia del amor que se origina en el Corazón del Logos solar; esto en sí es el principio que emana de AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE, SUPERIOR A NUESTRO LOGOS.
Es el amor que se limita a sí mismo por el deseo y por lo deseado. Amor que afluye a todas las formas, siendo estimuladas y ayudadas por su intermedio; el cumplimiento de las obligaciones divinas contraídas en nebulosos y distantes kalpas que anteceden a la triplicidad de sistemas solares, apenas vislumbrados vagamente, y el "Padre de la Luz" (en un significado cósmico) derramándose sobre aquello que lo ata, y Su dharma consiste en elevarlo hasta Su Trono. Es imposible describir lo que revela el Amor del Logos solar a medida que aparece ante el ojo del vidente iluminado, ni mostrar la naturaleza del Señor de Sacrificio cósmico cuando Se limita a Sí mismo a fin de salvar. En cada etapa del Sendero se le presenta al discípulo la magnitud de ese amor y sacrificio a medida que se reconoce en ínfima escala como Señor de Sacrificio y Amor. Sólo puede apreciarlo cuando se abren las dos hileras internas de pétalos egoicos; el conocimiento no lo revelaría; sólo cuando un hombre trasciende el conocimiento y no se reconoce separatista ni incluyente, obtiene esta particular revelación.
Tal es el secreto que se halla detrás de los siete
símbolos, ocultando cada uno un aspecto del séptuple Amor de Dios a medida que
se revela a través de la Jerarquía de Seres, o a medida que el Hijo, summum del
Amor de Dios, lo revela, sin olvidar también el tipo de fuerza que maneja
determinada jerarquía.
TERCERA PARTE
El Fuego Eléctrico del Espíritu.
Sección A. Ciertos Enunciados Básicos.
Sección B. La Naturaleza de los Siete Senderos Cósmicos.
Sección C. Siete Estanzas Esotéricas.
A. CIERTOS ENUNCIADOS BÁSICO
Debe recordarse en esta parte final del tratado, que abordará el tema sobre el Fuego Eléctrico del Espíritu, que es absolutamente imposible impartir información de carácter definido; este tópico es considerado (desde el punto de vista del estudiante esotérico) como que carece de forma y por lo tanto irreconocible por la mente concreta inferior. La verdadera naturaleza del Espíritu sólo puede ser revelada en forma inteligible a los iniciados de grado superior, aquellos que (debido a la tarea efectuada en la tercera Iniciación) han sido puestos en consciente contacto con su "Padre en el Cielo", la Mónada. Los estudiantes esotéricos, discípulos e iniciados esotéricos de grado inferior están desarrollando el contacto con el alma, o segundo aspecto, y sólo cuando este contacto se halla firmemente establecido puede considerarse el concepto superior. La naturaleza del espíritu está descrita en El Nuevo Testamento en una de las enunciaciones esotéricas dirigidas por el Gran Señor al iniciado Nicodemus. Debido a que era un iniciado de segundo grado, se supone que poseía cierta comprensión del significado de las palabras que le fueron dirigidas como parte de su entrenamiento, preparatorio para la tercera Iniciación.
"El viento (prana o Espíritu) sopla donde le parece, tú oyes su sonido pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así le sucede a todo aquel que nace del Espíritu"
Esta forma mental contiene dos ideas, una la emanación del sonido y su dirección, la otra el resultado del sonido. Implica la evolución y el efecto de la energía rectora o actividad del Espíritu. Desde el punto de vista de la conciencia es lo único que el discípulo puede captar en forma inteligente.
Todo lo que podemos hacer en esta parte final del
tratado es impartir la verdad de tres maneras. Iluminando la mente del
estudiante a medida que estudia las estanzas de Dzyan insertadas al principio
del tratado. Segundo, por la comprensión que alcanzará cuando correlacione y
reflexione sobre los diversos fragmentos esotéricos que se hallan esparcidos en
sus páginas, centrando principalmente la atención en las siguientes palabras:
Diagrama XII
"El secreto del Fuego se halla oculto en la segunda letra de la Palabra Sagrada. El misterio de la vida se halla oculto en el corazón. Cuando vibra el punto inferior, cuando el Sagrado Triángulo resplandece, cuando el punto, el centro medio y el ápice se unen y circula el Fuego, cuando arde el triple ápice, entonces los dos triángulos -el mayor y el menor- se fusionan en una llama que todo lo consume."
Tercero, por el estudio de los distintos diagramas y clasificaciones que se hallan también diseminados en este tratado. El estudiante de la nueva era ha de denominar muchas cosas ayudado por la vista, aprendiendo con ello a valorar y resolver lo que se le presenta por medio de líneas y diagramas. Todo es símbolo, y los símbolos deben conocerse.
Además debe tenerse en cuenta que los estudiantes que abordan el tema del ESPÍRITU, necesitan captar los siguientes hechos:
I. Mientras dura la manifestación y, por lo tanto, durante todo el período de un sistema solar, es imposible que un elevado Dhyan Chohan niegue la sustancia organizada y la existencia de la forma. La meta del hombre consiste en alcanzar la conciencia de la naturaleza del Alma, medio por el cual siempre actúa el aspecto Espíritu. Esto es lo máximo que puede hacer. Habiendo aprendido a actuar como Alma, desapegado de los tres mundos, el hombre entonces llega a ser parte activa integrante y consciente del Alma que compenetra y prevalece en todo lo que existe en la manifestación. Sólo entonces la pura luz del Espíritu en si se le hace visible debido a que valora con exactitud la Joya oculta en el corazón de su propio ser; sólo entonces llega a ser consciente de la grandiosa Joya oculta en el corazón de la manifestación solar. Aun así, en es a etapa avanzada, todo lo que puede percibir, hacer contacto y visualizar, es la luz que emana de la Joya y la radiación que vela la gloria interna.
El vidente se convierte entonces en visión pura. Percibe, pero todavía no comprende la naturaleza de lo que es percibido; en otro sistema solar y en otro kalpa le será revelado su significado, el origen de esa iluminación y la esencia de esa Vida cuya cualidad ya conoce por su grado de vibración, su calor y su luz. Por lo tanto es innecesario entonces que estudiemos y consideremos aquello que el iniciado de alto grado apenas puede presentir vagamente; inútil es para nosotros buscar términos para expresar aquello que se halla oculto detrás de las ideas y los pensamientos, cuando los pensamientos mismos no son comprendidos perfectamente ni es perfecto el mecanismo de. comprensión. El hombre mismo -una idea grande y específica- no conoce la naturaleza de aquello que intenta expresar.
Todo lo que podemos hacer es captar el hecho de que existe AQUELLO que aún no puede ser definido y comprender que prevalece una vida central que compenetra y anima al Alma y trata de utilizar la forma por la cual ella se expresa. Lo mismo puede decirse de todas las formas y de todas las almas, subhumanas, humanas, planetarias y solares.
II. El estudiante inteligente considerará que todas las formas de expresión son símbolos. Un símbolo tiene tres interpretaciones; representa la expresión de una idea, y esa idea tiene detrás de sí, a su vez, un propósito aún inconcebible. Las tres interpretaciones de un símbolo pueden ser consideradas de la manera siguiente:
1. La interpretación exotérica de un símbolo se basa, en gran medida, en su utilidad objetiva y en la naturaleza de la forma. Lo que es exotérico y sustancial sirve a dos propósitos:
a. Dar algunas vagas indicaciones respecto a la idea o al concepto. Esto vincula a la naturaleza exotérica del símbolo con el plano mental, pero no lo libera de los tres mundos de la comprensión humana.
b. Limitar, confinar y aprisionar la idea, adaptándola así al grado de evolución alcanzado por el Logos solar, el Logos planetario y el hombre. La verdadera naturaleza de la idea latente es siempre más poderosa, completa y plena que la forma o símbolo por medio del cual trata de expresarse. La materia sólo es el símbolo de una energía central. Cualquier tipo de forma en todos los reinos de la naturaleza, y la totalidad de los vehículos manifestados, en su más amplio significado, sólo son símbolos de la vida -lo que esa misma Vida puede ser, continúa siendo un misterio.
Estas formas simbólicas exotéricas son de diversas clases y sirven a muchos propósitos, siendo en gran parte responsables de la confusión que existe en las mentes de los hombres respecto a estos tópicos. Todos los símbolos emanan de tres grupos de Creadores:
El Logos solar, que está construyendo un "Templo en los Cielos no hecho con las manos
Los Logos planetarios, que -en Sus siete grupos- crean por medio de siete métodos y sistemas, producen una diversidad de símbolos y son responsables de la concreción.
El Hombre, que construye formas y crea símbolos en su trabajo diario, pero trabaja ciegamente y en gran parte inconscientemente. Sin embargo merece el nombre de creador, debido a que utiliza la facultad mental y emplea el razonamiento.
Los devas menores, las entidades subhumanas y todos esos constructores que tienen que pasar en un futuro distante por el estado humano de conciencia no son considerados creadores. Actúan por los impulsos que emanan de los otros tres grupos. Cada uno de los tres grupos es libre, dentro de ciertos límites específicos.
2. La interpretación subjetiva es la que revela la idea subyacente en la manifestación objetiva. Esta idea, incorpórea en sí, llega a concretarse en el plano de la objetividad, pues como acabamos de decir, detrás de cada forma se halla sin excepción una idea, y no interesa qué grupo de creadores son responsables de su construcción. Estas ideas son evidentes para el estudiante después que ha ingresado en el Aula del Aprendizaje, así como la forma exotérica del símbolo es todo lo que puede ver el hombre que aún se halla en el Aula de la Ignorancia. En cuanto el hombre ha comenzado a emplear su mecanismo mental y ha hecho, aunque sea, un pequeño contacto con su ego, ocurren tres cosas:
a. Va más allá de la forma y trata de justificar esto.
b. Llega con el tiempo hasta el alma que ocultan todas las formas, y lo hace por medio del conocimiento de su propia alma.
c. Comienza entonces a formularse ideas en el sentido esotérico del término, a crear y a manifestar esa energía del alma o sustancia, que puede manipular.
Entrenar a las personas a trabajar en materia mental es prepararlas para crear; enseñarles a conocer la naturaleza del alma es ponerlas en contacto consciente con el aspecto subjetivo de la manifestación y otorgarles el poder para trabajar con la energía del alma; capacitarías para desarrollar los poderes del aspecto alma es sintonizarías con las fuerzas y energías ocultas en el akasha y en el anima mundi.
El hombre puede entonces (a medida que el contacto con su alma y su percepción subjetiva son fortalecidas y desarrolladas> convertirse en un creador consciente, colaborando con los planes de la Jerarquía de Adeptos que trabaja con ideas y trata de expresar estas ideas planetarias en el plano físico. A medida que cursa los diferentes grados en el Aula del Aprendizaje se acrecienta su habilidad para trabajar así y su capacidad para alcanzar el pensamiento que se halla detrás de todos los símbolos. Ya no lo engañan las apariencias, sino que las conoce como formas ilusorias que velan y aprisionan algún pensamiento.
3. El significado espiritual es lo que se halla detrás del sentido subjetivo velado por la idea o pensamiento, así como la idea está velada por la forma que asume en la manifestación exotérica, lo cual puede ser considerado como el propósito que engendró la idea y la condujo a su surgimiento en el mundo de las formas. La energía dinámica central es responsable de la actividad subjetiva.
Estos tres aspectos de un símbolo pueden ser estudiados en relación con todas las formas atómicas. Existe, por ejemplo, esa unidad de energía que llamamos átomo físico o químico, el cual tiene una forma que simboliza la energía que lo produce. La forma del átomo es su manifestación exotérica. Tenemos también esos aspectos atómicos que llamamos -a falta de mejor término- electrones, siendo en gran medida responsables de la cualidad de cualquier átomo, así como el alma del hombre es responsable de su naturaleza peculiar. Representan el aspecto subjetivo o vida. Finalmente, existe el aspecto positivo, la energía responsable de la coherencia de la totalidad y de la uniformidad de la manifestación dual, exotérica y subjetiva. Esto es análogo al significado espiritual, y ¿ quién puede leer ese significado?
En el hombre, el átomo humano, también se encuentran estos tres aspectos. El hombre, en el plano físico, es el símbolo exotérico de una idea subjetiva interna que posee cualidad y atributos y es una forma por la cual trata de expresarse. El alma a su vez es el resultado de un impulso espiritual, pero quién puede decir qué es ese impulso? ¿Quién puede definir el propósito detrás del alma o de la idea, ya sea logoica o humana? Estos tres factores están aún en proceso de evolución; todos son aún "Dioses imperfectos", cada uno en su grado y, por lo tanto, incapaces de expresar plenamente aquello que es el factor espiritual subyacente en el alma consciente.
III. El estudiante inteligente reflexionará mucho sobre las palabras "el misterio de la electricidad", misterio que rodea el proceso responsable de la producción de la luz y, en consecuencia, de la vibración misma. En la primera y segunda parte nos hemos ocupado principalmente de los efectos, de los resultados producidos mediante la actuación del aspecto subjetivo de la naturaleza (aquella que el ocultista considera y con la cual trabaja) y de la producción de la manifestación objetiva. Ahora llegamos a la comprensión de que existe una causa que subyace detrás de aquello que hasta ahora ha sido considerado como una causa, porque descubrimos que en todo fenómeno subjetivo reside esencialmente un incentivo espiritual. Este incentivo, causa espiritual latente, es objeto de atención del hombre espiritual. El hombre mundano se ocupa del fenómeno objetivo, aquello que puede ver, tocar y manipular; el estudiante ocultista se ocupa de estudiar el aspecto subjetivo de la vida y de las fuerzas que producen todo lo que es familiar en el plano terrestre. Dichas fuerzas se dividen en tres grupos principales:
a.
Las que emanan del plano mental en
sus dos divisiones.
b.
Las de naturaleza kármica.
c. Las de tipo estrictamente físico.
Dichas fuerzas son estudiadas, experimentadas, manipuladas y correlacionadas por el estudiante ocultista; mediante el conocimiento así adquirido llega a comprender todo lo que puede conocerse en los tres mundos y además su propia naturaleza.
Hombre espiritual es aquel que, habiendo sido a la vez hombre mundano y estudiante ocultista, ha llegado a la conclusión que detrás de todas esas causas con las cuales se ha ocupado hasta ahora, existe una CAUSA; esta unidad causal se convierte entonces en la meta de su investigación. Tal es el misterio que reside en todos los misterios; tal es el secreto velado por todo lo que hasta ahora se conoce y concibe; tal es el corazón de lo Desconocido que mantiene oculto el propósito y la clave de todo lo que EXISTE, y que sólo es puesto en manos de esos excelsos Seres que -habiéndose abierto camino a través de la múltiple trama de la vida- Se reconocen, en realidad, como Atma o Espíritu mismo, y como verdaderas chispas de la gran Llama.
Tres veces surge el llamado a todos los peregrinos que se hallan en el Sendero de la Vida: "Conócete a ti mismo" es el primer gran mandato, y largo es el proceso para lograr ese conocimiento. Luego viene "Conoce el Yo", y cuando se ha logrado, el hombre no sólo se conoce a sí mismo sino a todos los yoes; el alma del universo ya no es para él el libro sellado de la vida sino el libro con los siete sellos rasgados. Después, cuando el hombre ya es un adepto, surge el llamado "Conoce al Uno" y las palabras reverberan en los oídos de! adepto: "Busca aquello que es la Causa responsable, y habiendo conocido al alma y su expresión, la forma, busca AQUELLO que el alma revela."
Aquí reside la clave de la búsqueda que el Adepto u
Hombre perfecto emprende cuando asienta Su pie en uno de los posibles siete
senderos. La única manera en que puede arrojarse alguna luz sobre el misterio
radica en considerar esos siete Senderos cósmicos, sus nombres y símbolos. Muy
poco puede decirse porque los secretos de las iniciaciones superiores no pueden
ser revelados, ni tampoco darse información en un libro de publicación
exotérica. Lo único que se permite es impartir ciertas sugerencias, sobre la
conveniencia de no llegar a determinadas conclusiones, indicando algunos
símbolos que pueden traer un poco de iluminación si se reflexiona sobre ellos.
Diagrama XIII
B. LA NATURALEZA DE LOS SIETE SENDEROS CÓSMICOS
Debe tenerse muy en cuenta que el término SENDERO se emplea sólo para significar energía e indicar corrientes de energía -siete corrientes que se mezclan y fusionan para formar un Sendero. Además se ha de notar que el Adepto que practica la disciplina y pasa por los ritos iniciáticos, que le permitirán recorrer los siete Senderos, ha trascendido el color, ha pasado más allá del velo y ha expandido Su conciencia de manera que se ha unificado con la vida consciente de Su Logos planetario. Ha llegado a una etapa incomprensible para el hombre en la actualidad; está saliendo del ámbito de las formas sustanciales y entrando en el reino de la energía. Conoce los dos aspectos de la vida, el alma y el cuerpo, y se está retirando totalmente del reino de la percepción. Esto para el lector común parecerá un malabarismo de palabras y que se ha hecho un detalle minucioso, pero quien razona por medio de la Ley de Analogía y capta la relatividad básica esencial que existe entre los tres aspectos, llega al conocimiento de que detrás de toda forma existe una vida subjetiva conocida por su cualidad, color y atributos; ha expandido su conciencia hasta conocer gradualmente esos atributos y cualidades, procurando que formen parte de su propio equipo consciente. La palpitante vibración dinámica, causa productora tanto de la vida subjetiva como de su forma cualitativa, es todavía -para él- el misterio de los misterios y el secreto inefable. Se convierte en la meta de su esfuerzo a medida que asienta su pie en uno de los siete Senderos que lo enfrentan después de la quinta Iniciación. Si un Maestro de Sabiduría o quien ha unificado manas (intelecto) y sabiduría (budi) no conoce lo que le será revelado cuando recorra el Sendero cósmico elegido, lógicamente es innecesario que nosotros tratemos de comprender (en nuestra etapa relativamente inferior de evolución) cuál es el verdadero significado de la palabra "Espíritu". Reflexionar sobre estos temas es (para el hombre común) no sólo inútil sino peligroso. No posee todavía el mecanismo mental necesario para hacerlo sin peligro. Es como si se obligara a un niño de primer grado a comprender el cálculo diferencial y las leyes de trigonometría.
Estos siete Senderos preparan al hombre para recibir ciertas iniciaciones cósmicas, incluyendo las del Sol Sirio. Aquí sólo puede hacerse una insinuación. Cada uno de dichos Senderos conduce finalmente a una de las seis constelaciones que (con la nuestra) forman los siete centros del cuerpo de AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE. Por lo tanto, esos adeptos, que permanecen en nuestro planeta durante un periodo prescrito, son una analogía de aquellos iniciados mayores que se quedan durante muchos kalpas en el sistema solar, reabriendo ciertas iniciaciones misteriosas relacionadas totalmente con la evolución solar. Su trabajo concierne l sistema como centro del cuerpo de esa Existencia que vitaliza al Logos de nuestro sistema.
Puede ser de valor enumerar aquí los siete Senderos cósmicos.([30])
I.
El Sendero del Servicio en la
Tierra.
II.
El Sendero del Trabajo Magnético.
III.
El Sendero del Logos Planetario.
IV.
El Sendero que conduce a Sirio.
V.
El Sendero de Rayo.
VI.
El Sendero del Logos Solar.
VII. El Sendero de la Absoluta Filiación.
Debe tenerse en cuenta, para que no haya confusión, que estos términos son los nombres genéricos dados, en el léxico místico de la Logia de Maestros, a los siete métodos de trabajo, de esfuerzo y de aspiración por los cuales los perfeccionados hijos de la humanidad terrestre pasan a Senderos cósmicos específicos o corrientes de energía, formando en su totalidad un gran CAMINO cósmico.
Los siete senderos, en cierta etapa que no puede definirse, se convierten en los cuatro senderos debido a que nuestro sistema solar es de cuarto orden. Esta fusión se efectúa de la manera siguiente:
Los iniciados del primer Sendero "abren su camino
luchando" hacia el sexto Sendero.
Los iniciados del segundo Sendero "se alquimizan
a sí mismos" para llegar al séptimo Sendero.
Los iniciados del tercer Sendero "rasgando el velo" se encuentran en el quinto Sendero.
Nos queda ahora el cuarto Sendero. Por éste pasan todos aquellos que, en devoción y actividad conjunta, alcanzan la meta, pero todavía no han desarrollado plenamente el principio manásico. Siendo éste el sistema solar de amor-sabiduría o de desarrollo búdico astral, el cuarto Sendero incluye al mayor número de los hijos de los hombres. En la jerarquía de nuestro planeta los "Señores de Compasión" son más numerosos que los "Maestros de Sabiduría". Por lo tanto los anteriores deben pasar todos al Sol Sirio para ser sometidos a un tremendo estímulo manásico, pues Sirio es la fuente de donde surge manas. Allí deben ir los místicos y convertirse en lo que se llama "una chispa de electricidad mahática".
Estos siete Senderos no se ocupan de la naturaleza ni del equilibrio de los pares de opuestos, sino únicamente de la unidad, aquello que utiliza los pares de opuestos como factores para producir LUZ. Tratan de esa cuantidad desconocida, responsable de los pares de opuestos; por lo tanto se ocupan principalmente de aquello que está fuera de las formas manifestadas, de la verdadera abstracción o el Absoluto. El Espíritu y la materia nunca están disociados durante la manifestación; constituyen la dualidad que se halla detrás de todo lo objetivo. Sin embargo, algún factor es responsable de ello -aquello que no es ni Espíritu ni materia, considerado como inexistente por todos, excepto por el iniciado. En la tercera iniciación, el iniciado percibe un destello de luz respecto a esta abstracción y cuando recibe la quinta Iniciación ha captado bastante como para permitirle dedicarse con ahínco a desentrañar su secreto.
I Sendero. El Sendero del Servicio en la Tierra.
La naturaleza de la fuerza espiritual que anima al grupo de nuestros peculiares iniciados planetarios podría evidenciarse si se estudian los métodos y propósitos de su trabajo desde el punto de vista de la energía subjetiva y no tan específicamente de la forma material. Este punto de vista puede adquirirse con más facilidad si es estudiado el impulso animador subyacente en todos los grupos mundiales que están particularmente consagrados a la elevación de la raza. Esto incluirá necesariamente a todas las organizaciones políticas, religiosas, científicas y metafísicas. Se hallará que todas y cada una están definidamente relacionadas y poseen cierto grado de unificación con alguno de los numerosos grupos ocultistas que (desconocidos generalmente por el grupo afiliado) son responsables de la vitalización de las unidades principales de cualquiera de las organizaciones que realiza este trabajo precursor.
El primer sendero mantiene al hombre vinculado a la Jerarquía, la cual se ha comprometido a servir en nuestro esquema planetario. Incluye a aquellos que trabajan a las órdenes del Señor del Mundo en los siete grupos en que se dividen nuestros Maestros de Sabiduría. No hay muchos Maestros que huellan este Sendero; sólo le es permitido hacerlo a un número determinado, a fin de llevar a cabo satisfactoriamente la evolución planetaria. Se conoce mucho más sobre este Sendero que sobre cualquiera de los otros y mucho más se descubrirá a medida que los miembros de nuestra humanidad se capaciten para hacer contacto con los Hermanos de la Jerarquía. Su campo de acción y Sus métodos de trabajo llegarán a ser finalmente exotéricos; cuando los siete grupos sean aceptados y conocidos, la consecuencia lógica será el establecimiento de escuelas de desarrollo para ocupar el lugar de estos grupos.
Los adeptos que siguen este Sendero se caracterizan por un doble atributo, el cual garantiza su realización en esta línea de esfuerzo espiritual. Están animados por la sabia compasión. Estas palabras deben ser estudiadas cuidadosamente porque contienen la clave de la naturaleza del primer Sendero. Los adeptos que eligen este Sendero son llamados esotéricamente los "dragones benéficos", y la energía con la cual trabajan y la corriente de fuerza vital a la cual pertenecen emanan de la constelación del Dragón, actuando por medio del signo zodiacal Libra. Esta energía espiritual especial produce, en esos grupos que están bajo su influencia directa, la gran facultad de identificación, la cual no concierne ni a la forma ni al alma, sino al punto espiritual de vida positiva que en el ente humano llamamos la "Joya en el Loto". Debe recordarse a este respecto que hay una joya en el corazón de cada átomo. Cada joya tiene siete facetas, que son las siete entradas a los siete Senderos.
Los "dragones benéficos" se distinguen por su "luminosidad", y esta cualidad básica subyace en el mandato que imparten todos los instructores espirituales a sus discípulos: "deja que brille tu luz".
Cuando el adepto atraviesa la "puerta luminosa" aparecen ante él cuatro IDENTIFICACIONES muy peculiares y esotéricas. Esta entrada tiene lugar después que ha recibido la quinta Iniciación y demostrado su capacidad para hacerlo durante un largo período de servicio en relación con nuestra evolución planetaria. Dichas identificaciones que se llevan a cabo en la conciencia monádica, después de trascender el vehículo átmico, provocan oportunamente dentro de la joya, que esencialmente constituye la verdadera unidad espiritual, un acontecimiento trascendental. Las cuatro identificaciones están vinculadas con el cuádruple loto del Logos solar o con Su centro cardíaco de doce pétalos. Este loto es denominado a veces el "corazón del Sol" refiriéndose al sol subjetivo. No es posible decir más a este respecto.
Estas cuatro Identificaciones se efectúan SOLO en este Sendero particular, y cada una es precedida por tres identificaciones menores, que hacen una totalidad de doce Identificaciones correspondientes al loto de doce pétalos. El estudiante meticuloso habrá observado que ya no empleamos la palabra "iniciación", que trata específicamente de la conciencia y por lo tanto de la dualidad, sino que utilizamos una palabra que significa síntesis, aunque en forma inadecuada.
La energía manipulada en el proceso de estas identificaciones es en gran parte la que fluye a través de la sexta Jerarquía, que está relacionada esotéricamente con el sexto Sendero, donde los iniciados del primer Sendero tienen finalmente que luchar para abrirse camino. El método que debe aplicar el adepto para demostrar el control que ejerce sobre la energía implicada no puede darse aquí. Sólo diré que se adquiere luminosidad en el campo de batalla, luchando contra el dragón. La síntesis dada a continuación puede ser sugestiva.
I SENDERO. SERVICIO EN LA TIERRA.
Atributos Sabia Compasión
Origen Constelación del Dragón, por
conducto de Libra
Jerarquía Sexta
Método Doce Identificaciones Cósmicas
Símbolo El dragón verde surgiendo del centro de un sol flamígero.
Detrás y sobresaliendo del Sol pueden verse dos pilares a ambos lados de una
puerta cerrada.
Cualidad adquirida Luminosidad
II Sendero. El Sendero del Trabajo Magnético.
Los estudiantes deben tener presente que están considerando uno de los siete Senderos que expresa más plenamente los efectos de la Ley de Atracción. Quienes hayan leído cuidadosamente este tratado, recordarán que dicha ley es la expresión de la voluntad espiritual que produce la manifestación del Hijo (Sol). El magnetismo -físico, atractivo y dinámico- es la expresión de la ley concerniente al ente humano en los tres mundos. Se evidencia por lo tanto que el adepto, que sigue este Sendero, se enfrenta con esa realidad de la naturaleza, base de toda coherencia, y con esa esencia que, a través de la fuerza de su propia cualidad innata, produce la energía de atracción, uniendo los pares de opuestos; es la fuerza responsable de la interacción de los fenómenos eléctricos de todo tipo. El adepto que elige esta corriente de energía cósmica, a fin de realizar ciertos acercamientos cósmicos y una serie de desarrollos cósmicos, ha trabajado principalmente en el segundo sendero de rayo antes de la quinta Iniciación y, frecuentemente, ha estado también en el cuarto sendero de rayo. Los adeptos que han estado en el cuarto sendero de rayo y pasan de allí al segundo rayo, normalmente no eligen esta línea de esfuerzo cósmico.
Quienes trabajan en el manejo de fuerza o magnetismo eléctrico, para uso de los Grandes Seres en todos los planos, siguen este Sendero. Manejan la energía formativa elemental, manipulando materia de diferente densidad y vibración. Manipulan grandes oleadas de ideas y agitadas corrientes de opinión pública, tanto en los niveles astrales como en los superiores donde trabajan los Grandes Seres. Un sinnúmero de personas que, perteneciendo al quinto Rayo, tienen el Rayo de Conocimiento Concreto como rayo monádico, siguen esta línea de esfuerzo. La cualidad innata del tipo de Mónada establece la línea de actividad. El karma del quinto rayo es uno de los factores que lo produce. Dichas mónadas operan con fohat, y deben hacerlo hasta el fin del manvantara mayor. Tienen su posición eventual en el plano mental cósmico, pero como hasta ahora la capacidad de pensar en forma abstracta está tan poco desarrollada, no puede comprenderse el significado de esta expresión.
El adepto que huella el segundo Sendero domina perfectamente tres tipos de trabajo magnético. Ha dominado (en los tres mundos) el trabajo mágico de la construcción de formas mediante la manipulación de energía magnética y la utilización de energía atractiva fohática a los efectos de "ligar a los constructores". Esto lo hace por medio de su naturaleza inferior purificada que puede actuar como un transmisor perfecto.
Ha aprendido también el secreto de la coherencia grupal en los niveles superiores del plano mental, en relación con su propio Logos planetario y con esos dos Logos que forman, en el sistema, con su propio Logos, un triángulo dentro del sistema solar. También ha llegado a comprender las fuerzas que unen las diversas corrientes de energía viviente que emanan de Ellos al llevar adelante los planes de la evolución solar. Esto puede hacerlo cuando actúa en el vehículo monádico y es consciente de esa unidad de fuerza.
Esto ha sido expresado en El Antiguo Comentario con las siguientes palabras:
"Los siete Hermanos se aman mutuamente, sin embargo, durante muchos eones buscan el sendero del odio. Se odian y se matan hasta que encuentran aquello que no muere ni puede ser herido. Entonces se mantienen unidos y sirven, y por el servicio prestado los siete soles se queman."
Los siete soles se destruyen debido a que la síntesis y la unidad son alcanzadas y las fuerzas diferenciadas se convierten en una fuerza homogénea; el efecto atractivo o magnético de esta coherencia constituye una unidad manifestada en el plano físico, así como en el aspecto subjetivo de la naturaleza. Esto produce lógicamente la destrucción de las formas limitadoras, la fusión de los fuegos y el surgimiento, como llamarada objetiva, del cuerpo vital del Logos antes de la abstracción final y de la subsiguiente muerte u oscuración del sistema solar.
El aspecto voluntad o propósito, que es la vida espiritual detrás de todo fenómeno subjetivo y objetivo, se hace sentir y ver repentinamente. Ello es la producción del trabajo principal del adepto que pasa al segundo sendero desde su particular sendero de rayo.
Quienes recorren este segundo Sendero trabajan con energía magnética o atractiva, debido a que se han identificado con ella. Finalmente pasarán al séptimo Sendero, el Sendero de la Absoluta Filiación. Todo lo que aquí puede afirmarse con respecto a sus esfuerzos es que este Sendero los lleva (por intermedio del centro coronario logoico) al Corazón de AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE. Son arrojados completamente de la evolución solar en una gran oleada de energía atractiva que emana de uno de los centros mayores de esa gran Existencia, fuente de la vida del Logos solar. Lógicamente este centro constituye una de las siete constelaciones. Como es la constelación más potente, en lo que respecta a nuestro sistema, debido a que éste expresa predominantemente amor o energía atractiva y nuestro Logos está aún polarizado en Su cuerpo astral cósmico, el nombre de la constelación ni siquiera puede ser insinuado. Si se conociera el nombre y si un determinado número de personas pudieran realizar el trabajo de meditación y visualización ocultista, acompañándolo con una vívida imaginación, se atraería hacia nuestro sistema la suficiente energía atractiva de la constelación implicada, lo que aceleraría indebidamente los procesos de evolución en nuestro planeta y perturbaría peligrosamente la economía del sistema. La gente no valora aún la potencia de la meditación, especialmente la meditación grupal.
El signo zodiacal correspondiente es Géminis, y la razón será evidente para todos los iniciados entrenados.
Aquí es necesario dar una explicación respecto a la expresión usada precedentemente, en relación con el traslado de adeptos de este segundo Sendero al Séptimo. Se ha afirmado que "se alquimizan" para llegar a él. Se obtendría alguna idea respecto al significado de esta frase, considerando la finalidad del calor cuando se separa de la humedad, y el método de emplear dicho calor. Los adeptos usan los "fuegos alquímicos secos" a fin de producir los resultados que desean para ayudar al proceso evolutivo. A medida que usan estos "fuegos secos" la reacción sobre ellos es tal que trasmutan la chispa eléctrica (o la Mónada dentro de la llama de la Vida planetaria) y la desintegran en tal forma que puede pasar a través de la trama etérica del sistema y dirigirse a esa corriente de energía cósmica que emana de la mencionada constelación.
Entonces se los conoce como "Chispas absolutas de amor paternal" o (expresándolo en el léxico exotérico de los iniciados) pasan al séptimo Sendero, el de la "Absoluta Filiación".
Los atributos que debe poseer el adepto en este sendero, antes de emprender el entrenamiento necesario para el séptimo método cósmico de acercamiento, es respuesta al calor y conocimiento del ritmo. Por supuesto que estas palabras nada significan para el no iniciado, pero a algunos les transmitirá mucho, y cuando se observa que conjuntamente con ambos atributos existe la habilidad para "ver la danza de las partículas de calor y las ondas de cálida vibración" (como se dice en un antiguo manual que emplean los que se entrenan para este sendero) Será evidente que tratamos aquí con los efectos del fuego y las leyes de la energía ígnea y de la vibración. Esos hijos de los hombres que en la actualidad buscan el "calor de la naturaleza amor" del ente humano y además tratan de cultivar una imaginación vívida y el intenso poder de visualizar, son los que preparan el terreno sobre el cual podrá erigirse este conocimiento posterior. Pero esto no es tan fácil como parece porque implica una identificación imposible de ser realizada hoy por la mayoría y la capacidad de comprender la naturaleza de aquello que se visualiza, lo cual niega la idea de dualidad -aquello que visualiza y lo que es visualizado.
El método empleado sólo puede expresarse como la "entrada en la tierra ardiente". El poder para realizarlo se obtiene atravesando tres tierras ardientes preliminares, como fácilmente puede verse:
1. La tierra ardiente que existe entre el Aula de la Ignorancia y el Aula del Aprendizaje. Este es el fuego destructivo creado por el hombre de acuerdo a la actuación de la Ley del Karma.
2. La tierra ardiente de la destruida personalidad ubicada entre el Aula del Aprendizaje y el Aula de la Sabiduría. Está situada en la orilla del río de la vida y se ha de atravesar antes de recibir la tercera Iniciación.
3. La tierra ardiente que el hombre descubre cuando está preparado para egresar del Aula de la Sabiduría como un adepto perfecto. Es una triple tierra ardiente localizada "en la cumbre de la montaña”, mantenida viva y llameante por los vientos de los cielos, siendo responsable de la destrucción del cuerpo egoico o causal.
La tercera produce una alquimización espiritual, mientras que las otras dos produjeron resultados en lo objetivo o aspecto forma, y en lo subjetivo o aspecto conciencia, de su triple naturaleza. Cuando se atraviesan estas tres tierras ardientes el adepto está preparado para otra y más terrible experiencia.
Las jerarquías relacionadas con este Sendero son principalmente la tercera y la cuarta. Sólo las unidades humanas pueden seguir estos dos senderos. Las jerarquías dévicas de tercer orden ya han pasado por esto, y el trabajo previo que han realizado permite al hombre hacerlo. Este es un gran misterio y nada más puede revelarse de ello. El grupo de los Observadores Silenciosos de todos los grados está estrechamente vinculado con este segundo sendero cósmico. Todos son Señores de Sacrificio, están animados exclusivamente por el amor, y han pasado, en consecuencia, por las ardientes tierras del sacrificio.
Sólo puede darse aquí el más elemental de los símbolos exotéricos. Tiene la forma de una pira funeraria ardiendo intensamente, con cuatro ardientes antorchas, una en cada esquina. Desde el centro de la pira se eleva una estrella de cinco puntas como un cohete, ascendiendo hacia un sol en llamas, de un matiz predominantemente rosado.
II SENDERO. EL SENDERO DEL TRABAJO MAGNETICO.
Atributos Respuesta al calor y
conocimiento de Ritmo
Origen Una constelación desconocida, por
conducto de Géminis.
Jerarquía La Tercera y la Cuarta
Método La entrada en la tierra ardiente
Símbolo Una pira funeraria, cuatro antorchas y una
estrella de cinco puntas ascendiendo hacia el sol.
Cualidad adquirida Velocidad eléctrica
III Sendero. El Sendero de Entrenamiento para los Logos Planetarios.
Este sendero atrae hacia sí comparativamente sólo a unos pocos hijos de los hombres. Ello implica una forma de desarrollo peculiar y la facultad de la continuidad de percepción conjuntamente con la identificación espiritual, característica distinta de los siete senderos cósmicos.
El adepto que elige este sendero preserva de manera peculiar la facultad de percepción sensoria, además de la identificación con el aspecto espiritual. De ellos se habla constantemente en los archivos ocultos como de los "Señores cuyo mayavirupa se repite continuamente". A medida que trabajan con la siquis o alma de la manifestación y se ocupan principalmente del aspecto subjetivo de la vida, se vinculan con ese centro existente en el Cuerpo de AQUEL SOBRE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE, origen de la sensación consciente. Por lo tanto son vitalizados desde el plexo solar de esa gran Existencia cuya omniabarcante vitalidad retiene a nuestro Logos, junto con otros Logos solares, dentro de la esfera de Su conciencia. Como es bien sabido, el plexo solar es el centro que sintetiza las reacciones y las virtudes esenciales de los tres centros inferiores. Este punto debe tenerse presente cuando se estudia dicho Sendero cósmico.
A estos adeptos también se los denomina los "Señores del Maya cósmico" porque trabajan con esa facultad que es responsable de la ilusión y con la relación que tiene el Conocedor con lo que va a ser conocido. Recuerden aquí que no estamos considerando los tres mundos del esfuerzo humano, excepto en la medida en que ellos forman parte de un todo.
Los atributos que predisponen a un hombre para el trabajo de entrenamiento en el sendero de un Logos planetario son tres, y pueden expresarse como:
1.
Visión cósmica. Estos adeptos están
vinculados con el tercer ojo logoico.
2.
Oído dévico.
3. Correlación síquica.
Como sabemos, todos los sentidos se hallan vinculados con algún centro, y ellos a su vez lo están con los centros planetarios, siendo éstos energetizados desde una fuente cósmica análoga. El adepto del tercer Sendero tiene una conexión específica con la energía que emana desde esos centros cósmicos relacionados con la visión y el oído espirituales. El sentido del tacto tiene que ver principalmente con la objetividad de la forma física densa, y con ella no tiene nada que hacer este grupo particular de adeptos. La vista, el oído y el poder de correlacionar la relación entre el Yo y el no-yo es suyo, pero el no-yo cae específicamente bajo la guía y estímulo de un grupo totalmente distinto de trabajadores cósmicos. Es difícil dar un claro significado a este respecto, y el estudiante ha de recordar que tratamos del espíritu y de los otros dos tipos de energía cósmica.
Este sendero es hollado por aquellos que se harán cargo del trabajo de los siete Logos planetarios del próximo sistema solar y de los cuarenta y nueve Logos subplanetarios; Sus ayudantes y demás entidades que trabajan en ese sector particular. Existirán siete sistemas, aunque a nosotros sólo nos conciernen los tres mayores, de los cuales nuestro actual sistema solar es sólo el segundo.
Cada Chohan de Rayo toma cierto número de iniciados de la sexta Iniciación y los entrena especialmente para este trabajo. Una actitud especial para el color y el sonido predispone a la elección, y la capacidad para actuar con la "siquis", o con los Espíritus en evolución, señala al hombre que ha de ocupar este elevado puesto. Podemos decir que los Logos planetarios son los divinos sicólogos y, por lo tanto, la sicología constituye el tema básico en el entrenamiento para ocupar este puesto, una sicología inconcebible aún para nosotros.
Cada Logos planetario tiene, en Su planeta especial, escuelas para el desarrollo de los Logos subordinados, y allí son entrenados dándoles oportunidad para obtener una amplia experiencia. Los Mismos Logos también progresan y Sus puestos deben ser ocupados por otros.
Los estudiantes se sorprenderán al saber que en el sol Betelgeuse se origina la particular energía cósmica que afluye por este Sendero cósmico hacia nuestro sistema. El nombre Betelgeuse encierra, sin embargo, un secreto. En realidad existe una razón subjetiva detrás de ciertos hechos recientes que son preeminentemente de dominio público, vinculados con este sol. La ciencia del alma en sus diversos aspectos (mental, síquico y espiritual) está adquiriendo mucho ímpetu ahora en el mundo, y absorbe cada vez más la atención de los pensadores, siendo el resultado de ciertas oleadas de energía que inciden en nuestro sistema solar y encuentran eventualmente su camino hacia nuestro planeta. Betelgeuse, desde el punto de vista esotérico, es un sistema de segundo orden, así como nuestro sistema solar es de cuarto orden. Por lo tanto, existe una relación entre estos dos números en el sistema y en el cosmos. Dicha influencia llega a nuestro sistema por conducto del signo Sagitario.
La tarea principal que tienen que realizar los adeptos en este sendero es posibilitar la manifestación de la Mónada del Logos solar por intermedio del cuerpo de la conciencia, o a través de la forma que ocupa el alma. Repiten así en un nivel superior el trabajo de esos Constructores que crean y manifiestan el cuerpo por el cual el alma trata de expresarse. No se ocupan de la objetividad; se relacionan con esa quinta jerarquía que proporciona al hombre el cuerpo egoico.
Los adeptos de nuestro planeta Tierra, que buscan este sendero, lo hacen por medio del departamento del Mahachohan, que trabaja con la inteligencia o aspecto mental de la manifestación. Desde este tercer departamento pasan a ser entrenados directamente por uno de los Budas de Actividad, y en las etapas finales son instruidos personalmente por Sanat Kumara, actuando como un Logos planetario encarnado. Dicho entrenamiento se ocupa de tres temas principales:
1. Del color que vela al aspecto Espíritu, así como la forma densa oculta el alma.
2. Del sonido que emite el Espíritu para hacerse consciente y producir percepción psíquica. Dominan la ciencia del Mántram yoga, pero sólo en relación con los planos superiores y en lo concerniente a los planos cósmicos.
3. De la naturaleza de la dualidad, la cual es fundamentalmente la ciencia del alma.
Es difícil expresar en palabras el método empleado por un Maestro de la Sabiduría cuando entra en este Sendero cósmico, el cual se denomina el método de identificación prismática, porque se refiere a los velos de color que ocultan la energía espiritual. Podría expresarse la misma verdad de otro modo, diciendo que es el método para comprender el canto de la vida. Cuando las "estrellas cantan al unísono", cuando el "canto de los Dioses" resuena en el gran coro de los Cielos, se produce la correspondiente sinfonía del color. Este particular modo de identificación capacita al adepto para actuar como director de los coros y producir el necesario color de los efectos y acordes. Cuando puede realizarlo a la perfección está entonces en posición de asumir el cargo de Logos planetario. Nada más se permite decir, y lo antedicho sólo es una forma simbólica de expresar una verdad básica y difícil.
El símbolo de este Sendero (el único que es posible presentar en forma exotérica) es una radiante Cruz de coloreada luz; el brazo longitudinal está formado por los siete colores del espectro solar y el transversal está compuesto de doce graduaciones de colores aún desconocidos para el hombre. En el centro de la Cruz se ve una estrella de cinco puntas de un tinte índigo intenso, y detrás de ella un sol flameante de un cálido azul oscuro. Encima de todo hay ciertos caracteres sensar, escritos en oro, que comunican, al adepto iniciado, el nombre de alguna de las Escuelas planetarias en las cuales se lleva a cabo esta particular línea de estudio. Como ya se ha dicho existen siete escuelas de este tipo, y aquellos de nuestro esquema planetario que aspiran entrar en este Sendero son transferidos a la ronda interna y desde allí al esquema de Júpiter.
La cualidad adquirida es la visión etérica cósmica, estando la extensión de la visión desarrollada dentro de los siete sistemas que forman (junto con nuestro sistema solar) los siete centros de la Vida cósmica con que está aliado nuestro Logos solar. A veces se le llama clarividencia cósmica septenaria.
Otro factor de interés puede agregarse aquí. Este Sendero se llama a veces el "Sendero del Loto", ya que concierne a la construcción de los Lotos logoicos de los Logos solares. Las escuelas que preparan para este trabajo se denominan, en el lenguaje místico de los adeptos, los "campos de loto". El plan de estudio es llamado a veces el "sueño del Loto" porque implica una condición de completo rechazo del aspecto forma de la manifestación y una total abstracción, produciendo así un tipo de samadi solar. Mientras esto se lleva a cabo, el adepto funciona en una forma o vehículo, que es una analogía en el plano de atma del mayavirupa, en el plano de la mente.
III SENDERO. EL SENDERO DE ENTRENAMIENTO PARA LOS LOGOS PLANETARIOS.
Atributos Visión cósmica, oído dévico, y
correlación síquica.
Origen Betelgeuse, por conducto del signo
Sagitario.
Jerarquía La quinta.
Método Identificación prismática.
Símbolo Una Cruz coloreada, con una estrella en el centro
respaldada por un sol llameante coronado con una palabra sensar.
Cualidad Visión etérica cósmica o clarividencia septenaria.
IV Sendero. El Sendero que conduce a Sirio.
De todos los senderos es el que se halla más velado por las brumas del misterio. Esta razón será evidente para el iniciado juramentado, pero se puede obtener una clave del secreto si se comprende que en sentido peculiar y esotérico el sol Sirio y las Pléyades mantienen una íntima vinculación, relación análoga a la que la mente inferior mantiene con la mente superior. Lo inferior es receptivo o está negativamente polarizado con lo superior. Sirio es el asiento de la mente superior y mahat (como se lo llama, o mente universal) entra en manifestación en nuestro sistema solar a través del canal de las Pléyades. Es como si formara un gran triángulo de energía mahática. Sirio trasmite energía a nuestro sistema solar por medio de la "...séptuple Madre protectora, la constelación argentada, cuya voz es una campana tintineante, y cuyo pie se asienta suavemente sobre el radiante sendero entre nuestros mundos y los suyos."
Dentro del sistema solar existe una interesante analogía con este intercambio cósmico, en la relación existente entre el esquema de Venus, nuestro esquema terrestre y la cadena venusiana en nuestro esquema.
En forma rara se hará la luz en esta abstrusa materia, mediante la comprensión del antakarana humano o el sendero, construido por el Pensador durante el proceso evolutivo, que vincula la mente superior e inferior. En relación con nuestro Logos planetario existe tal antakarana, y a medida que lo erige y construye, forma parte del cuarto Sendero y permite que la masa humana pase a este distante objetivo, libre de obstáculos. Una clave sobre la naturaleza de este Sendero y la razón por la cual tantas Mónadas humanas buscan esta particular corriente de energía reside en la correcta comprensión de la sugerencia antedicha.
Los iniciados que huellan este camino son principalmente de cuarto y sexto orden. Como ya se señaló, este Sendero es seguido con más frecuencia por los "Señores de compasión" y en la actualidad el Maestro Egipcio y el Maestro Jesús se están preparando para hollarlo. Los místicos de Occidente que han venido a la encarnación durante los últimos mil años, forman un grupo peculiar de Egos cuyo impulso tiende hacia este tipo de energía cósmica. En nuestro sistema han adquirido ciertos reconocimientos fundamentales y el "éxtasis" del místico occidental es el germen, latente en él, que un día florecerá en ese arrobamiento cósmico para el cual no existe un nombre aún.
Arrobamiento cósmico y bienaventuranza rítmica son los atributos del cuarto sendero. Esta es una forma de identificación desvinculada completamente de la conciencia. La razón por la cual la mayoría de los hijos de los hombres signen este Sendero radica en el hecho de su posición numérica. Dichas unidades del cuarto reino, la masa de la cuarta Jerarquía creadora en este cuarto globo del cuarto esquema y en un sistema solar de cuarto orden, son impelidas inherentemente a buscar este cuarto Camino a fin de perfeccionarse. Se los designa los "bienaventurados puntos danzarines de devoción fanática". Esta frase describe más aproximadamente que otra a dichas unidades. También han sido designados como las ruedas que giran sobre sí mismas, y encuentran la puerta abierta hacia la bienaventuranza
La energía del cuarto Sendero nos llega desde Sirio por conducto del Sol. Esto significa que es una pantalla que oculta a uno de los signos del zodíaco. Los números catorce y diecisiete encierran la incógnita de las jerarquías que se ocupan de este tipo específico de fuerza cósmica, impidiendo que el lector común conozca su identidad, pero proporcionará al chela juramentado el indicio necesario que le traerá la iluminación.
El método mediante el cual el adepto se capacita para entrar en este sendero se denomina método giratorio dual y la "danza rítmica sobre el cuadrado".
El primer símbolo, que se da al discípulo juramentado para estudiar, puede ser descrito como dos ruedas entrelazadas girando vertiginosamente en direcciones opuestas y produciendo un todo unificado. Dichas ruedas están representadas como arrojando llamas de color azul eléctrico, rotando y girando con gran rapidez alrededor de una Cruz de brazos iguales. La Cruz está representada por un fuego anaranjado y un círculo de color verde esmeralda oscuro, llameando en el punto del centro en donde se unen los cuatro brazo de la Cruz. El simbolismo de estos colores vincula este cuarto sendero con el sistema solar precedente. En ese sistema la influencia de Sirio era más potente que en el actual.
No es posible agregar nada más, excepto señalar que la cualidad obtenida por el adepto que recorre este sendero no puede ser revelada. Entra en la concentrada influencia de la energía que se identifica con el antakarana planetario. No es permitido, por lo tanto, decir cuál puede ser su cualidad específica, pues comunicaría demasiada información al lector inteligente sobre la naturaleza y objetivo de nuestro particular Logos planetario.
IV SENDERO. EL SENDERO DE SIRIO.
Atributos Arrobamiento cósmico y
bienaventuranza rítmica.
Origen Sirio por conducto del Sol vela un
signo zodiacal.
Jerarquía Velada por los números 14 y
17.
Método Movimiento giratorio dual y danza rítmica sobre
el cuadrado.
Símbolo Dos ruedas de fuego eléctrico, girando alrededor
de una Cruz anaranjada con una esmeralda en el centro.
Cualidad No revelada.
V Sendero. El Sendero de Rayo.
Constituye uno de los grandes senderos distribuidores del sistema, y es recorrido por el adepto que tiene una clara comprensión de las leyes de la vibración. Conduce con gran facilidad al próximo plano cósmico, denominado "la puerta externa de entrada". Como bien sabemos, los siete Rayos que se manifiestan en nuestro sistema solar, son sólo los siete subrayos de un gran rayo, el de Amor-Sabiduría. Este Sendero de rayo lo recorren la mayoría de los "Maestros de Sabiduría". De la misma manera entran al cuarto Sendero los "Señores de Compasión". Cinco octavas partes de los primeros pasan a este sendero, así como las cuatro quinta partes de los adeptos del sufrimiento pasan al cuarto Sendero. Al considerar estas cifras debe tenerse en cuenta que son de gran magnitud. Decir una quinta parte de los Señores de Compasión es un vasto número, mientras que tres octavas partes es un enorme número de mónadas. Debemos recordar a este respecto que solo nos referimos a los adeptos de la quinta Iniciación, y no estamos considerando a los iniciados de grados inferiores ni a los discípulos de innumerables categorías. Es inútil que el hombre común reflexione sobre estas cifras. Son demasiado difíciles de computar e implican cálculos muy abstrusos y complicados. Ello puede demostrarse al destacar que de esas cifras deben sustraerse esas dos quintas partes que (en la próxima ronda) pasarán ante el Trono del Juicio y serán rechazados. De las restantes tres quintas partes sólo un porcentaje, que no puede ser revelado, alcanza el adeptado final, aunque todos entran en el Sendero. Las cinco octavas partes ya mencionadas y las cuatro quintas partes se refieren sólo a los dos grandes grupos de iniciados "asekha"
Los adeptos que huellan el Sendero de Rayo deben poseer atributos que los hagan sumamente sensibles a la vibración. En su trabajo grupal (considerando a las unidades de este Sendero como formando un Todo unificado) los resultados alcanzados pueden compararse con la brújula de un barco. Responden primordialmente a una vibración básica, no a través de la sensación, sino por el efecto que produce aquello que es consecuencia de la sensación. Es una especie de comprensión, analogía cósmica de la reacción que se produce al tocar la piel. No significa conciencia, sino conocimiento a través de la vibración. Están identificados con cierta vibración y responden únicamente a ella, la cual es la analogía superior en los planos cósmicos. Son indiferentes a otras vibraciones.
Se les enseña como aislarse para que ninguna vibración, excepto la que procede de la fuente cósmica del rayo sintético, pueda llegar hasta ellos. Los estudiantes obtendrán una idea de su analogía inferior cuando estudien la brújula, su sensibilidad a cierta corriente magnética y la tendencia que manifiesta de señalar siempre hacia el norte. Dichos adeptos del quinto Sendero son el factor constituyente que mantiene esotéricamente a nuestro sistema solar constantemente equilibrado en una dirección específica. Su principal característica o atributo puede ser descrito como sentido de dirección cósmica.
La fuente de energía a la que responden puede considerarse que es la Estrella Polar. Esta estrella, sin embargo, sirve sólo para ocultar una constelación -la cual sólo existe en materia etérica. En consecuencia es ignorada por los astrónomos, aunque su influencia es sumamente poderosa dentro de nuestro sistema. También debe tenerse en cuenta que en otro planeta, dentro de nuestro "círculo no se pasa" solar, este quinto Sendero es el que huellan la mayoría de sus adeptos, quienes, por lo tanto, deberán pasar a este otro esquema planetario antes de encontrar su camino hacia el Sol, y desde allí a esferas cósmicas. Los Adeptos de otros esquemas no son transferidos a nuestro esquema terrestre como escuela de entrenamiento porque no es un planeta sagrado, en consecuencia carece de tal escuela específica.
La influencia que emana de la Estrella Polar, potente factor en nuestro sistema solar, llega a nuestro planeta por conducto del signo de Acuario. El estudiante comprenderá la razón de esto si tiene en cuenta el significado del agua como símbolo de las emociones, las cuales sólo son una manifestación inferior del amor-deseo. Acuario es un centro de fuerza del cual el adepto extrae el "agua de la vida" y la lleva a la multitud. La fuerza que proviene de la Estrella Polar, vía Acuario, tiene un poder especial en esta época, y el día de la oportunidad es por lo tanto grande. Constituye uno de los medios que hacen posible la llegada del Gran Señor. El se halla en el quinto Sendero, así como el Manu se encuentra en el tercero. A ello se debe el estrecho vínculo que existe entre los dos senderos, pues los que se hallan en el quinto sendero pueden pasar al tercero y viceversa. Primero y séptimo, segundo y cuarto, tercero y quinto son sólo las dos partes de un todo, o los dos aspectos de un Sendero. Estos tres senderos (con el cuarto) constituyen dos Senderos, y los dos Senderos uno solo. Nada más puede decirse sobre este gran misterio.
La primera y la segunda Jerarquías, desempeñan un gran papel en la introducción de la influencia polar. Esta verdad esotérica incidió notablemente sobre la naturaleza de las primeras dos razas del género humano y la región donde habitaban.
El método por el cual el adepto desarrolla los poderes necesarios para entrar en este Sendero ya ha sido indicado. Puede ser expresado como el proceso de aislación eléctrica y de reclusión del magnetismo polar. No es posible decir nada más.
El símbolo de este sendero es cinco bolas de fuego (fuego azul) confinadas dentro de una esfera. Esta esfera está formada por una serpiente que se muerde la cola, y todo el cuerpo de la serpiente está profusamente cubierto con caracteres sensar, que representan el mántram por el cual el adepto se aísla de la afluencia magnética de todas las corrientes, menos aquella de la cual es responsable.
La cualidad que el adepto desarrolla a medida que recorre este Sendero puede darse únicamente en las palabras del Antiguo Comentario:
"La depresión en el punto norte permite la entrada de lo estabilizable y actúa como factor de resistencia hacia aquello que procura disuadir o distraer."
Estabilidad cósmica y equilibrio magnético servirán quizás para transmitir mejor la correcta idea.
V SENDERO. EL SENDERO DE RAYO.
Atributos El sentido de dirección
cósmica.
Origen La Estrella Polar por conducto de
Acuario.
Jerarquías La primera y la segunda.
Método El proceso de aislación eléctrica y de
reclusión del magnetismo polar.
Símbolo Cinco bolas de fuego encerradas en una esfera. La
esfera está formada por una serpiente inscripta con el mántram aislador.
Cualidad Estabilidad cósmica y equilibrio magnético.
No existe forma para describir la enseñanza o dar información respecto a los Senderos sexto y séptimo. Todo lo que puede decirse es lo siguiente:
VI Sendero. El Sendero en que se halla el Logos Mismo.
Será evidente para todos los estudiantes que han analizado cuidadosamente los procesos mundiales, a la luz de la Ley de Analogías, que el Logos está desarrollando la visión cósmica interna en los planos cósmicos, así como el hombre, en menor grado, intenta obtener la misma visión en el sistema. Esto puede denominarse el desarrollo del tercer ojo cósmico. El secreto se halla oculto en la estructura física del ojo y de su estudio podrá obtenerse alguna revelación del misterio.
Cierta parte del ojo constituye el núcleo de la vista y también el mecanismo de la visión. El resto del ojo actúa como una cubierta protectora; ambas partes son necesarias, y una no puede existir sin la otra. Lo mismo ocurre en sentido cósmico, pero la analogía existe en niveles tan elevados que las palabras sólo oscurecen y empañan la verdad. Algunos hijos de los hombres, un núcleo que alcanzó una iniciación muy elevada en un sistema solar anterior, formó un grupo esotérico alrededor del Logos cuando decidió realizar un mayor progreso. En consecuencia, El formó este sistema solar impulsado por el deseo de manifestarse cósmicamente. Este grupo esotérico permanece con el Logos, en el aspecto subjetivo o interno, en el plano atómico o primer plano del sistema, y ello corresponde, en sentido oculto, a la pupila del ojo. El hogar verdadero de estas grandes Entidades se halla en el plano búdico cósmico.
Gradualmente y gracias a un duro esfuerzo ciertos Maestros se han capacitado o están capacitándose, para remplazar a los miembros originales de este grupo, permitiendo así Su retorno a un centro cósmico alrededor del cual giran nuestro sistema y el sistema mayor de Sirio.
Sólo contados adeptos reúnen las cualidades necesarias, puesto que el desarrollo implica cierto tipo de respuesta a la vibración cósmica. Ello significa una especialización de la visión interna y el desarrollo de una parte de visión cósmica. Este Sendero es seguido más por quienes pertenecen a la evolución dévica que por aquellos pertenecientes a la evolución humana. Los seres humanos pasan a él vía la evolución dévica, al cual se puede entrar transfiriendo el quinto Sendero o Sendero de Rayo. En este último se fusionan las dos evoluciones, y desde el quinto se puede entrar al sexto.
VII Sendero. El Sendero de la Absoluta Filiación.
Esta filiación es una analogía, en un plano más elevado, de ese grado del discipulado que llamamos "Hijo del Maestro". Tal es la filiación con un Ser superior a nuestro Logos y de Quien no podemos hablar. También es el gran Sendero controlador del Karma. Los Señores Lipika y todos los que están capacitados para esa línea de trabajo y allegados al Logos en forma íntima y personal pasan a este séptimo Sendero. Es el Sendero de los que están más especialmente allegados al Logos, encargándoseles la conducción del karma en el sistema solar. Conocen Sus deseos, Su voluntad y Sus propósitos confiándoseles la realización de Sus mandatos. Es un grupo especial asociado al Logos y vinculado a un Logos aún más elevado.
Estos dos senderos conducen a estados de conciencia cósmicos tan inconcebibles para el hombre, como la conciencia del Ego de un ser humano lo es para un átomo de sustancia. Por lo tanto, resulta innecesario e inconveniente extendernos más sobre estos excelsos estados
C. SIETE ESTANZAS ESOTRICAS
ESTANZA I
(Extraída de las Fórmulas Arcaicas. N 49)
I SENDERO. El Sendero de Servicio en la Tierra.
El Dragón que se oculta en el más inferior de los Sagrados Tres surge con todo Su poderío. En Su boca sostiene la balanza, y en ella pesa a los hijos de los hombres que -en el campo de batalla- son ensartados en Su lanza.
En la gran balanza, sobre la que están clavados Sus ojos, un patillo está oculto por un fuego color verde vívido; el otro se oculta detrás de una pantalla roja.
Los hijos de los hombres, cuya nota no responde a la
nota de color rojo, se introducen en el platillo de la derecha. Desde allí
pasan a un sendero que vagamente puede percibirse detrás de la forma del
dragón.
A este sendero se entra por una cuádruple puerta. Las sagradas frases de los Hijos de la Luz lo definen así: "El portal de luminosa luz que conduce del color verde al corazón del color índigo, por medio de ese raro fuego y esa llama vívidamente coloreada, para la cual aún no se ha encontrado en la tierra un nombre que lo describa." Su tono se mantiene oculto.
Nota: Estas siete estanzas constituyen la verdadera estanza del libro más Antiguo del mundo, el cual nunca ha visto el hombre común. Aquí sólo se da el sentido, y no una traducción literal; en ellas se eliminan ciertas frases por las siguientes razones: Porque del manuscrito donde fueron extraídas faltan ciertas palabras o símbolos, debido a la extrema antigüedad del material en que se ha redactado el texto, y porque su inserción transmitiría demasiado conocimiento al hombre cuya percepción está suficientemente despierta. En tercer lugar, la inserción de las palabras omitidas serviría sólo para provocar confusión y aún el ridículo, debido a la imposibilidad de traducirías correctamente; se refieren a realizaciones muy avanzadas para la comprensión actual del hombre.
Los hijos de los hombres (muy pocos) atraviesan esa puerta de fuego luminoso cuando superan la cresta de oro, que se levanta en la cabeza del dragón sobre el lugar donde fulgura "el ojo de fuego".
Este ojo de fuego trasmite una fuerte vibración desde el triple Lhas hasta un centro en la cabeza del Adepto. Aquél, cuando es excitado, revela la vida que es, la forma que será y el trabajo unido del dos y del cuatro.
Ambos se atraen. Su esencia se fusiona. El hombre que busca este sendero es ensartado por la lanza y arrojado dentro de la luz ígnea que oculta a la balanza. Entonces continúa el proceso místico y... Así se ve el trabajo de SATURNO y así es realizada su consumación.
Por la fuerza fatal de SATURNO el vencedor es entonces proyectado rápidamente hacia la cima de la cresta, y de allí hacia ese disco vibrante que guarda la cuádruple puerta de luminosidad.
Tres Palabras son confiadas entonces al Uno liberado. Se yergue triunfante en el veloz disco, y cuando su pronunciación ha... se ve la puerta abierta de par en par y del otro lado se oye una voz que dice: “Hijo de Compasión, Maestro de Amor y Vida, la “rueda gira siempre para aquellos que luchan en la tierra ardiente debajo de los pies del dragón.”
Cuando la primera Palabra inició su misión, el vencedor levanta Su cabeza y trata de pronunciar la segunda Palabra. Pero al hacerlo detiene su dilatada vibración, atrayendo nuevamente su poder hacia Su corazón.
El movimiento del disco aminora. El portal de la luz ígnea se abre aún más. Se ve una forma. Esta forma presenta tres preciosas joyas al Maestro del Corazón Ardiente. Sus nombres están ocultos para esos hijos de los hombres que aún no han alcanzado la cresta del dragón.
Estas tres joyas dan al Maestro del Corazón Ardiente una parte de la triple fuerza que circula dentro de la esfera planetaria.
Con el ojo fijo y el corazón ardiendo de amor, el Maestro no pronuncia la Palabra final. Abandona el disco y dirige Sus Pies de Loto, retornando a ese Sendero que antes dejó atrás, y desde el otro lado vuelve a ascender a la cresta del Dragón. Siendo Él un dragón, Se identifica ahora con aquellos que buscan a la bestia. Así sirve, volviendo Su espalda a la puerta de la luz. Él es la progenie del dragón y sirve a Su tiempo...
Desconocido e invisible para Él aparece un disco mayor, girando incesantemente. No ve sus movimientos porque Sus ojos están en el mundo al cual ha retornado para servir. El disco gira; descubre -delante de su ojo todavía ciego- una puerta grande y amplia... Su ojo de visión se abre... Recorre el primer gran Sendero, pero aún no lo sabe.
La nota que emite ese primer gran CAMINO aún no la oye. Su sonido se pierde en el grito que elevan los hijos del dragón menor
ESTANZA XVII
(Extraída de las Fórmulas Arcaicas. N: 49)
II SENDERO. El Sendero del Trabajo Magnético.
La ardiente tierra cósmica de fuego viviente está situada en la parte más baja de los cielos occidentales. Su humo se eleva hasta ese elevado lugar donde moran los Sagrados Lhas a quienes la triple Unidad, dentro de nuestro espacio solar, rinde su ofrenda y lealtad. Su esencia de especias dulces y lánguido aroma, de incandescente.., alcanzan los más remotos confines de la bóveda estelar.
Ambos se yerguen y pasan la Llama esencial a través de su tierra ardiente, mezclando Su humo menor con el mayor.
Este humo forma un Sendero que se extiende a esas esferas que se hallan dentro de la radiante forma de esa Vida atractiva, para quienes los hijos de los seres y de los hombres en sus diversos tipos ofrecen sus oraciones, vida y adoración.
El Maestro de esta esfera, conocida como la cuarta esfera, no sagrada, ve el CAMINO ardiente; responde a su calor y trata de calentarse en sus oleadas de radiante fuego eléctrico.
Un centro en el punto medio dentro del gran Cuerpo kumárico, forma la pira. Palpita y fulgura. Se convierte en un mar de fuego viviente y atrae hacia si lo propio. El humo que sale de esta rueda ardiente forma un CAMINO viviente que vela las etapas que hay por delante.
El Maestro -con la rueda intermedia encendida- penetra en el humo, y lo hace ciegamente. No ve nada. No oye nada. No siente la mano guiadora. Únicamente el quinto y último conocimiento lo ayuda a seguir a tientas hacia adelante y atravesar las nubes que velan; solo el despertar de Su rueda puede indicar Su progreso a través del nuevo campo magnético.
Sólo los hijos de... (GÉMINIS) conocen el camino de entrada; sólo los hijos que poseen fuego ardiente, que surgen del punto medio, pueden entrar. Arrojan sus haces de luz hacia adelante para iluminar el CAMINO. El Adepto de la pira funeraria, el Maestro de la ardiente esfera, se consume a Sí mismo. Él, el Uno, se ofrenda a Sí mismo; es Él la triple nueva Palabra, el sagrado OM, el fuego de Dios; Él huella la tierra ardiente y refulge como un radiante sol en llamas ante aquellos que lo observan.
Él... y lleva al pueblo hacia su meta, calentando sus corazones, produciendo fuego dual y conduciendo a todos hacia el portal del sol y desde allí a... (Géminis).
La Palabra mística está velada por cuatro letras -E, M, y A y O-. En el significado de sus números y en la utilización de sus colores se dibuja el humo
ESTANZA XXXIX
(Extraída de las Fórmulas Arcaicas. N 49)
III SENDERO. El Entrenamiento de los Logos Planetarios.
El ojo de Shiva se abre ampliamente y los que están dentro del alcance de su visual despiertan y hallan otra forma de dormir. Duermen, pero ven y oyen; sus ojos están cerrados, pero nada pierden de lo que sucede en el Siete Cósmico mayor. Ven, pero no tienen visión; oyen, aunque sus oídos son sordos.
Tres veces se cierra el ojo de Shiva y tres veces se abre ampliamente. De esta manera tres grandes grupos de Señores del Loto son impelidos en Su camino.
Un grupo es denominado los "Señores de los lotos del profundo y ciego sueño". Sueñan y a medida que Sus sueños toman forma los mundos continúan. El maya grande y cruel de los planos de la dulce ilusión viene a la existencia; atrae y atrapa a los puntos inconexos de luz y empaña su brillo.
Así prosigue el trabajo...
El ojo por el cual estos Señores del Loto hacen contacto con los planos de visión cósmica, está dirigido internamente. No ven lo que se halla en su borde externo.
El segundo grupo se denomina "los Señores del
Loto interno”. Son los que duermen, aunque no muy profundamente. Están
suficientemente despiertos como para no extraviarse y sobrepasar el “círculo no
se pasa" secreto que circunda la gran Ilusión. Permanecen rígidos, y por
Su misma firmeza las formas se mantienen unidas.
El ojo por el cual los Señores del Loto observan la gran Ilusión se dirige hacia arriba. Sólo ven aquello que está justamente encima de Ellos, miran hacia la enorme cima de la montaña que orada la rueda que la circunscribe. La cima de la montaña brilla con la luz radiante, reflejando el rostro de Aquel a Quien los Señores de los mundos, dentro de nuestra esfera solar, jamás han visto.
* * * * * * *
El tercer grupo constituye el extraño y misterioso triple grupo cuyo nombre no debe ser oído dentro de esas esferas planetarias cuyos colores no se fusionan con el azul en la exacta proporción.
El ojo por el cual los Señores del Loto contemplan el Sendero cósmico se dirige hacia afuera. Su matiz es el índigo. El ojo por el cual, el grupo medio de los Señores del Loto miran, es de color azul turquesa, mientras que las Señores del profundo e inmóvil dormitar contemplan a través del color azul zafiro. Así el CAMINO de triple color azul se transforma en uno.
Este último aspecto del ojo de Shiva dirige a los otros dos, y reúne toda su energía desde una esfera cósmica muy distante. Ambos responden, y al hollar el CAMINO cósmico tejen la triple fuerza construyendo ese sendero que satisface la necesidad de aquellos que más adelante tratan de hollarlo.
Ven, oyen y sueñan, y soñando construyen; Sus ojos están ciegos; Sus oídos están sordos, pero no son mudos. Pronuncian las distintas Palabras cósmicas y tejen los siete con los doce y multiplican los cinco.
* * * * * * *
Así se construyen los planetas; así son guiados,
regidos y conocidos.
ESTANZA LXXVII
(Extraída del Archivo. N 49
IV SENDERO. El Sendero que conduce a Sirio.
Los misteriosos Lhas de los sagrados fuegos ocultos apartan Su pensamiento, surgen de la meditación, y todo lo que existe -entre el primero y el tercero- se pierde de vista. Nada existe. El sonido se extingue. Las Palabras se pierden, porque nadie oye. El color se desvanece, y todo punto se hace difuso.
El océano entra en la quietud. La Madre dormita y olvida a su Hijo. El Padre también se retira al lugar desconocido donde el fuego se halla oculto.
La serpiente se tiende inerte. Sus anillos sofocan el fuego inferior y ahogan las chispas... Reina el silencio. El Lhas ausente olvida los mundos y se dedica a otros juegos... Todo ingresa en la nada. Aunque los Lhas permanecen.
* * * * * *
Los misteriosos Lhas de la quíntuple fuerza unen Su pensamiento, se hunden en meditación profunda y vinculan al primero y al tercero. Los mundos emergen, y -precipitándose en formas preparadas- prosiguen sus ciclos.
* * * * * *
Los que poseen doce puntos desempeñan Su parte, siendo el resultado de la comunión del Uno superior al Sol con una de las siete esposas.
* * * * * *
El Maestro del Sagrado Corazón construye el Sendero situado entre la esfera que le ha deparado el destino y la gran orbe manásica. Construye a sabiendas, pidiendo ayuda a los puntos azules. Estos emergen desde el corazón de una de las siete. (Las PLÉYADES.)
Sopla sobre ellos, los cuales se ubican como piedras en el Camino que Él construye para ser hollado por los muchos, en su andar de una mente a otra, y de allí a la comprensión. (De manas a mahat y de allí a budi.)
ESTANZA CXLVII
(Extraída del Archivo. N 49)
V SENDERO. El Sendero de Rayo.
El Ajustador sostiene las balanzas, y los platillos están debidamente equilibrados. Las energías convergen, y se sacuden desequilibrándose. Descienden unas veces al de la derecha y otras al de la izquierda.
Las energías son cinco, y su matiz principal es el áureo.
* * * * * *
El Ajustador pronuncia tres grandes Palabras; cada Palabra es oída por aquellos cuyos oídos han estado sordos durante siete ciclos y cuyos labios han permanecido sellados durante casi catorce períodos completos.
La primera Palabra contiene el valor numérico del color índigo sintético. Reverbera. Los platillos descienden. Aquel que tiene oídos para oírla sube a los platillos y añade a esa Palabra otro sonido. Nadie la ha oído, excepto aquel que se ha presentado ante el Príncipe del Destino y ha visto a la oscuridad descender sobre los quíntuples hijos de la carne.
Esta doble Palabra erige un muro que circunda al Hijo del Hombre cuyos labios enmudecieron. Lo mantiene resguardado hasta que se pronuncia la Palabra que develará el origen en de la palabra.
Este silencio dura siete veces cuarenta y nueve años, y cada año dura un día.
Cuando el Ser Silente dentro del muro ve la proximidad del Rayo, cuando cambia la clave de La Palabra pronunciada anteriormente, se ve la desintegración del muro y una puerta se abre delante de Él.
* * * * * *
La segunda Palabra oculta el número del sagrado color azul. Cuando reverbera, los platillos ascienden, y el hombre que trata de ascender a ellos ve pasar el momento y no sabe qué hacer.
Lucha por hablar y levanta Su mano derecha suplicante hacia el gran Ajustador. Desde las sagradas aulas de la Ciudad de la Isla Blanca surge un mensajero que Le dice las siguientes palabras místicas:
"A medida que el poder penetra a través de aquello que es superior y surge del loto que se halla en la cabeza de Aquel que se ha mantenido en paz, emite esta PALABRA... y mira hacia adentro."
El que se ha abstenido de hablar rompe entonces el silencio. Emite los cuatro profundos sonidos que hacen descender nuevamente el platillo para que esté a Su alcance. Se ve otra puerta; se abre ampliamente; así es hollado el CAMINO.
* * * * * *
La tercera Palabra sella la clave de color azul externo. Contiene la orden de realizar la inversión; sólo pueden oír esa Palabra aquellos cuyos oídos han estado sordos durante once eones. Nunca se oye en el reino del dolor. Por lo tanto pocos la oyen, y esos pocos eluden la balanza, escapan al ojo ardiente del gran Ajustador, y en Su misma ceguera encuentran el Sendero ubicado en la parte más lejana de la balanza.
Estas Palabras de elevadas directivas surgen de aquello que está sobre el... de la Vida rectora, que mantiene a nuestro Señor de Vida en Su Sendero
ESTANZA VI
(Extraído del Archivo. N 49)
VI SENDERO. El Sendero el Logos solar.
El Tercero mayor lleva en sí la vibración de aquello que ya ha existido. El Señor cósmico proveniente de los siete mayores (cuyo sagrado Nombre está oculto) busca el centro de Su vida fuera de los sagrados siete. Este es el misterio oculto, el secreto interno que reside en el corazón del espacio cósmico, Centro de los divinos grupos.
Los sagrados siete conjuntamente con los siete mayores se aproximan a su primario; el Uno se halla sobre ellos y en su cíclica órbita externa algún día se encontrarán. Los dos se convierten en el Uno y se pierden en su primario.
Busca tú lo mismo, en menor escala, dentro de la ronda interna, y en el plano de la densidad verás la manifestación del primario menor. La Ley rige; el misterio se disuelve en el TIEMPO.
El Tercero mayor, tanto en lo menor como en lo mayor, el Señor cósmico -con su tenue reflejo solar- completa Su ciclo, se reúne con Su hermano, se convierte en el Hijo, hace contacto con la Madre, siendo él Mismo el Padre. Todo es Uno, y nada separa excepto la transición y el factor tiempo.
* * * * * * *
El quinto mayor dentro del Eterno Ahora lleva en sí la vibración de aquello que existe. Señala el grado de conocimiento cósmico que se extiende muy hondamente en la prolongación del presente. El Señor cósmico, cuyo sagrado Nombre contiene para nosotros la sabiduría de las esferas, busca una forma para ocultar en ella la Esencia, y en el transcurso de los eones llegar a perfeccionar la gran triplicidad.
El misterio se halla oculto y velado por aquello que existe. Honda es la esencia, envuelta por aquello que se mueve. Profunda es la oscuridad, perdida en el corazón del ser; densas son las formas que ocultan la luz interna; burda es la envoltura que actúa como barrera; crudo el material que vela la vida latente.
El quinto mayor incluye el tercero menor; el doble mayor indica el punto alcanzado. Cuando el quinto mayor sincroniza al Tercero mayor y se emite la nota cósmica -adjudicada al Señor de Amor Cósmico, cuya esencia es el fuego- se oye el Nombre sagrado.
El Segundo cósmico se aproxima al más denso y más grande. Se mezcla y fusiona, y todo se pierde en la disonancia ajustada. Las esferas responden; el Ahora se convierte en el pasado y se fusiona dentro del tiempo que será. La esencia y la vida, el punto dentro del círculo y el eterno "círculo no se pasa" se convierten en uno; todo es paz durante eones. El tiempo termina, el espacio se disuelve; nada existe. La oscuridad y el silencio reinan sobre las aguas. La calma central persiste.
* * * * * * *
Cuando se ha completado el acorde, la tercera, la quinta y la séptima, dentro del Eterno Ahora, llevan la vibración de aquello que será. Llegará el Día que Será con Nosotros en el plano cósmico mayor. Luego la vida, el amor y el poder se manifestarán como uno.
El Señor cósmico, cuyo sagrado Nombre está oculto aún para el Chohan más elevado, mantiene dentro de Sí el origen de la actividad cósmica y el fruto del amor cósmico. Penetra el triple Todo, entra -proveniente del tiempo y el espacio en el centro de la paz praláyica.
Todo es, aunque todo no es. Las ruedas no giran. Los fuegos no arden. Los velos de colores se disipan. Los Tres se retiran dentro del punto de paz. El triple "círculo no se pasa" ya no actúa como barrera
ESTANZA IV
(Extraída del Archivo. N 63)
VII SENDERO. El Sendero de la Absoluta Filiación.
Ese que no tiene principio ni fin; Ese que se ve y sin embargo permanece desconocido; Ese que tocamos y sin embargo hallamos inalcanzable, Ése es el Uno que sigue Su CAMINO.
Ese que llamamos el Padre y el Hijo; Ese que estimamos demasiado elevado para que lo capten las palabras; Ese que la madre considera su Señor y Dios, Ése es el Uno que asciende la escala cósmica.
Ese que se ve cuando cada punto de luz celestial envía su haz de luz en el azul de medianoche; Ese que oímos en cada nota cósmica y sentimos detrás del sonido de toda forma, Ése es el Uno que canta lo celestial y presta Su luz para agrandar el fuego cósmico.
Ese que es conocido por cada Hijo de Dios que domina etapa tras etapa el Sendero Áurico; Ese que es escuchado por todos los señores devas que oyen la Palabra y surge a medida que transcurren eones; Ese que entona el triple cíclico A U M, reservando otro sonido para los planos cósmicos superiores, Ése es el Uno desconocido, el No revelado, el Uno que entona una nota dentro de un acorde cósmico.
Ese que en cada eón aparece y desaparece durante Su ciclo en un Sendero cósmico; Ese que en kalpas mayores ha de hacer un juego similar al de Dios; Ese que en todas las esferas cósmicas es llamado "el Uno por encima del Hijo de matiz violeta", Ése es el Uno que fulgura en la galaxia de estrellas.
Tal es el Uno a quien los hijos de la gloria rinden perdurable homenaje cuando sigue Su CAMINO. De Él será la gloria como Madre, Padre e Hijo, como el Uno que ha existido en el pasado, en el presente y en Aquello que vendrá.
FINAL
Las estrellas matutinas cantaron en sus órbitas.
El gran himno de la creación todavía resuena, y despierta la vibración.
El canto cesa cuando la perfección es alcanzada. Cuando todo se ha fusionado en un pleno acorde, se ha terminado el trabajo.
La disonancia aún resuena en el espacio. La discordancia surge en numerosos sistemas. Cuando todo se resuelva en armonía, cuando todo sea fusionado en sinfonía, el gran coro reverberará hasta los remotos confines del conocido universo.
Luego ocurrirá aquello que está más allá de la comprensión del más elevado Chohan -el canto nupcial del Hombre celestial.
[1] D. S. I, 219, 242-243,
287
[2] El Átomo D. S. I, 133;
II, 219. La ciencia esotérica está construida sobre la
naturaleza ilusoria de la materia y la infinita divisibilidad del átomo.
1.
Todo es atómico —Dios, Mónada, átomos.
a. La esfera de
manifestación solar Dios.
El huevo mundano. El
huevo áurico logoico. Macrocosmos.
b.
La esfera de manifestación monádica Mónadas.
El huevo áurico.
Microcosmos.
c. La esfera del átomo
tísico fundamental Átomos.
1.
El sistema solar es un átomo cósmico.
2.
Cada plano es un átomo o esfera completa.
3.
Cada planeta es un átomo.
4.
Cada Hombre celestial es una unidad atómica.
5.
Cada Mónada humana es un átomo en el cuerpo de uno de I~
Hombres celestiales.
6.
El cuerpo causal es un átomo o esfera.
7. El elemento del plano tísico es una unidad atómica.
¿Qué es un átomo?
1.
Una envoltura formada con materia del sistema solar, en
uno de sus siete grados, habitada por cualquier tipo de vida.
a.
La inteligencia absoluta forma a cada átomo. D. S.
I, 289-290; II, 150.
b.
La vida absoluta da forma a cada átomo. D. S. 1, 272,
275, IV, 260, llamada 23.
2.
Átomos y almas son términos sinónimos. D. S. II,
263-266.
a.
En el actual sistema solar átomos y almas son términos
sinónimos.
El Rayo Primordial además
del Rayo divino de Sabiduría.
b.
En el sistema solar anterior átomos y mente,
probablemente términos sinónimos, dieron por resultado el Rayo primordial de la
materia inteligente activa, base de la presente evolución.
c.
En el próximo sistema, los átomos y el tercer factor, el
espíritu puro, quizás serán términos sinónimos. El Rayo Primordial y el Rayo
divino además del tercer Rayo cósmico de Voluntad o Poder.
3.
Los átomos son inseparables del Espíritu. D. S. II, 53.
a.
Son las envolturas a través de las cuales se manifiesta
el Dios que da forma.
b.
La forma de una envoltura es una esfera.
c.
La cualidad de la envoltura es amor latente.
d.
La materia de la envoltura es sustancia activa
inteligente. D. S. III, 79, llamada 52.
[3] D. S. III, 79, llamada
52.
[4]
Las cuatro subdivisiones del deseo deberían ser
estudiadas en el Brahmana del Sama-veda (1) el deseo de conocer; de allí surge
(2) deseo de poseer; después (3) el deseo de afianzar la posesión, por ejemplo
dar los pasos necesarios y emprender la acción que adjudicará la posesión; y
finalmente (4) la adquisición —éstas son respectivamente las cuatro
subddivisiones, deseo-cognoscitivo, deseo en sí, deseo-activo y la suma total
de los deseos.
“El regidor del deseo es Shiva y las instrucciones que imparte a sus
subjerarcas es: Nuestra tarea es destruir. La orden y el método son los
siguientes: Esto debe destruirse primero, aquello después; luego debe
efectuarse este o aquel trabajo negativo. Primero averigüen, fomenten el “deseo
de saber” y comprendan plenamente la naturaleza de Yo y el Esto. Luego fomenten
el “deseo de poseer”. Obtendré el Yo y el “Esto” Habiéndolos obtenido, pasarán
a la Negación, a exclamar “no (ya no los deseo más)”. En la Negación está el
resumen, sam-a-hara, “reunir todos y también el sam-hara, el “acaparar todo,
reabsorción, destrucción. PranavaVada, pág. 364.
1.
Los nombres del Sol, que se mencionan en La Doctrina
Secreta son:
a. Marttanda. D. S. I, 144-147; III, 209.
b.
Agni. D. S. III, 68, llamada 26, 366-368.
c.
Surya. D. S. I, 145.
d.
Helios. D. S. III, 56.
e.
Apolo. D. S. III, 23, 128.
2.
El Sol tiene los siguientes significados en la Doctrina
Secreta:
a.
El Sol espiritual central. D. S. II, 179-180, 332, 363;
III, 120, 235-236.
b.
El sol físico visible. D. S. II, 270-271 y llamadas.
c.
Los tres soles secundarios, como ya se ha mencionado.
Consideren al Microcosmos
manifestándose por medio del cuerpo causal, el cual contiene los tres átomos
permanentes, los centros de fuerza para los tres cuerpos, mental, astral y
físico.
3.
Consideren las tres afirmaciones siguientes. D. S. II,
226, llamada 13.
a. En el cosmos El Sol es el kama-rupa, cuerpo de deseo del
Akasha (el segundo aspecto de Brahma). Compárese “Hijo de la necesidad”. D. S.
I, 101.
b.
En el sistema El Sol
es el sexto principio, budi y su vehículo. (Los Dragones de la Sabiduría que
toman forma en el cuarto éter cósmico, nuestro plano búdico.)
c.
Como entidad El Sol
es el séptimo principio de Brahma o el aspecto materia Inteligente y activa.
He aquí por qué surge el denominado “rechazo”, porque la conciencia o el desarrollo del Ego (logoico o humano) es la meta de la evolución y el aspecto materia. “El Rayo Primordial es sólo el vehículo del Rayo Divino”. D. S. I, 129
[6] Forma: "El modelo de acuerdo al
cual la naturaleza hace su trabajo externo." D. S. III, 109; II, 263.
1. La
divina ideación pasa de la forma abstracta a la concreta o visible.
a. Lo
objehvo es una emanación de lo subjetivo. D. S. II, 87.
b. El Impulso
es la energía del Espíritu que produce objetividad. D. S. II, 39, 316.
c. El
Logos hace objetivo un pensamiento oculto. D. S. III, 40.
2. Se
requieren tres cosas antes que cualquier forma de energía llegue a objetivarse.
D. S. I, 113.
1.
Privación Separación. Impulso inicial.
Energía. Voluntad.
2.
Forma Cualidad o figura.
Naturaleza. Amor.
3.
Materia Esfera objetiva. Actividad
inteligente.
Véase D. S. VI, 194-195.
3. La vida
precede a la forma. D. S. I, 243.
a. El
Pensador siempre permanece. D. S.III, 40.
b. La
fuerza de la vida es la trasformación del pensamiento del Logos en energía. D.
S. V, 168.
4. El
espíritu evoluciona a través de la forma y fuera de ella. D. S. II, 314.
a. El
espíritu tiene que adquirir plena autoconciencia. D. S. I, 219.
b. La
forma aprisiona al Espíritu. D. S. IV, 290.
c. La
forma es el principio de limitación. D. S. VI, 194-195.
d. El
Espíritu da forma a todas las envolturas. D. S. II, 305, llamada 1.
e. El
Espíritu atraviesa el ciclo del Ser. D. S. I, 172.
5. Los
devas son el origen de la forma. D. S. II, 154. Existen en dos grandes grupos:
a. Los
Ah-hi son el vehículo del pensamiento divino. D. S. I, 97.
b. La
Hueste de la Voz. D. S. I, 148.
Son la
suma total de la sustancia de los cuatro planos superiores y de los tres
inferiores.
6. Existe
una forma que combina todas las formas. D. S. I, 103-104, 142.
[7] En relación con la transmutación será
interesante conocer la antigua fórmula siguiente. Constituía la base del
trabajo alquímico del pasado.
"Es muy cierto y verídico, sin
lugar a equivocarse, que aquello que está arriba es como lo que está abajo y lo
que está abajo es como lo que está arriba, para realizar los milagros del Ser
uno; así como todas las cosas surgieron del Uno por la meditación del uno, así
todas las cosas, por adaptación, surgieron de este ser único.
"Su padre es el sol, su madre la
luna; el viento lo lleva en su seno, su Madre es la Tierra. Éste es el Padre de
toda perfección y consumación en todo el mundo, Su poder es integral, si lo
dirige a la tierra.
"Tú
separarás la tierra del fuego y lo sutil de lo grosero, gentilmente, pero con
mucha sagacidad; asciende desde la tierra al Cielo, nuevamente desciende a la
tierra y recibe a fuerza de los superiores e inferiores, para que tengas la
gloria del mundo entero; deja entonces que la oscuridad se disipe delante de
ti. Ésta es la más grande virtud de todas las virtudes, superando todo lo sutil
y penetrando todo lo sólido. Así fue creado el mundo." Tabla Esmeralda de
Hermes.
[8] El hombre debe comprender la naturaleza de la rueda en la que está girando, llamada en sánscrito la rueda de Samsara. Esta última palabra, derivada de la raíz Sru, mover, significa una rueda en movimiento o la gran rueda de la mutable vida donde las entidades humanas han sido convocadas para trabajar; nunca debe ser abandonada por compasión al hombre y en obediencia a la ley de unidad que vincula a los muchos, según la opinión de todos los verdaderos yoguis y de Sri Krishna. El Instructor explica la naturaleza de la rueda samsárica, de manera peculiar que merece ser reflexionada. Dice "todas las Bhootas surgen del alimento, y el alimento de Payanya o lluvia. La lluvia viene de yagna y el yagna del Karma. El Karma del Veda y el Veda de lo Eterno". Aquí tenemos una gama septenaria con los Bhootas (o forma manifestada) por un lado y la eterna sustancia no manifestada por el otro. Si dividimos a los siete en cuatro planos inferiores dominados por una triada superior, de acuerdo a la teosofía, tendremos forma, alimento, lluvia y yagna como los cuatro inferiores; karma, veda y sustancia eterna como la tríada superior. La sustancia eterna que penetra todo el espacio, elaborada por el canto del mundo y dando origen a todas las leyes del karma que rigen el desarrollo del mundo, desarrollan los cuatro inferiores, y estos cuatro son originados por yagna - el espíritu de la evolución que conecta lo superior, con lo inferior o, en modo puránico, el espíritu que trata de agregar la armonía de lo manifestado, proporcionando un campo de desarmonía para trabajar y establecer su propia grandeza. Este espíritu de yagna en su propósito de producir la forma manifestada da origen a Payanya o lluvia. La palabra Payanya se aplica a la lluvia y a veces a un espíritu cuya función es producir la lluvia. Sorne Thoughts on the Gita, pág. 127.
[9] La Biblia. Pedro I, II, 4.
[10] Color. Significaba originalmente una
"cobertura". De la raíz "celare" cubrir u ocultar. También
ocultare, esconder.
Simbolismo de
los colores. El lenguaje del prisma, en el cual "los siete colores
maternos tienen cada uno siete hijos", es decir cuarenta y nueve matices o
"hijos" entre los siete, cuyos graduados matices constituyen tantas
letras o caracteres alfabéticos. El lenguaje de los colores contiene cincuenta
y seis letras para el iniciado. El septenario de cada letra es absorbido por el
color materno, así como los siete colores maternos son finalmente absorbidos
por el rayo blanco, la Unidad divina simbolizada por dichos colores.
[11] Maya o Ilusión. La palabra Maya debe
ser bien comprendida para que pueda captarse el espíritu de la filosofía
antigua. La derivación que se atribuye a la palabra es Ma + ya, o eso no. Maya
es por lo tanto un poder que hace aparecer las cosas como lo que no son, o el
poder de la ilusión que surge de la restricción del antiguo concepto sobre la
verdadera unidad, que periódicamente aparece como multiplicidad, debido al
poder de Maya que coexiste con esa unidad.
[12] La mente es el Destructor de lo
Real." La Voz del Silencio, pág. 14.
[13] Ahamkara. El "Yo" que hace
necesario establecer un principio para que pueda desarrollarse la conciencia y
trascender cuando ha realizado su trabajo.
[14] La Biblia. Pedro 1, VI.
[15] La Biblia. Mal. IV, 2.
[16] El centro alta mayor, ubicado en el
lugar donde el canal de la columna vertebral se une al cráneo; está situado en
la parte baja y posterior de la cabeza, y se compone del tipo de materia
etérica más inferior, materia del cuarto éter, mientras que los centros
etéricos de los discípulos están compuestos de materia de los tres superiores.
[17] "De aquí que a todo Dios
manifestado se lo denomine Trinidad. La unión de los tres Aspectos o fases de
manifestación, en sus puntos externos de contacto con el círculo, da el
Triángulo fundamental de contacto con la materia, la cual con los tres Triángulos
formados con las líneas trazadas por el Punto, producen el divino Tetractys a
veces llamado el Cuaternario cósmico, los tres Aspectos divinos en contacto con
la materia, preparados para crear. Éstos, en su totalidad, son la Superalma del
cosmos que va a existir.
“La Forma.
Podemos observar primeramente los efectos de dichos Aspectos cuando la materia
responde a ellos. Por supuesto no se deben al Logos de un sistema sino que son
las analogías en la materia universal de los Aspectos del Yo universal. El
Aspecto Bienaventuranza o Voluntad, impone en la materia la cualidad de Inercia
-Tamas, el poder de resistir, estabilidad, quietud. El Aspecto Actividad hace
que la materia responda a la acción -Rajas, movilidad. El Aspecto Sabiduría le
otorga Ritmo -Sattva, vibración armónica. Mediante la ayuda de la materia así
preparada los Aspectos de la Conciencia logoica pueden manifestarse como
Seres." Estudio sobre la Conciencia, por Annie Besant.
[18] Símbolos.
"Un Símbolo oculta o revela."
Carlyle.
1. Los
símbolos son para:
a. Los
poco evolucionados. Enseñan grandes verdades en forma simple.
b. El
grueso de la humanidad. Preservan la verdad intacta y personifican hechos
cósmicos.
c. Los
discípulos de los Maestros. Desarrollan la intuición.
2. Los
libros simbólicos de los archivos del Maestro son utilizados para instruir.
Estos se interpretan:
a. Por su
color.
b. Por su
posición, es decir, arriba, sobre o abajo de una línea.
c. Por su
conexión entre sí.
d. Por su
clave. Una página puede leerse de cuatro maneras:
1. De
arriba hacia abajo involución.
2. De
abajo hacia arriba evolución.
3. De
derecha a izquierda ciclos
mayores, etc.
4. De
izquierda a derecha ciclos
menores.
3. Las
tres claves:
1. Interpretación
cósmica. Los símbolos que representan sucesos cósmicos, es decir, Oscuridad,
Luz, la Cruz, el Triángulo.
2. Interpretación
del sistema. Trata de la evolución del sistema y su contenido.
3. Interpretación
humana. Trata del hombre. La cruz de la humanidad. El candelabro de siete
brazos.
4. Cuatro clases de símbolos:
1. Símbolos
de objetos externos cosas
del plano físico.
2. Símbolos
de la naturaleza emocional cosas
del plano astral, figuras.
3. Simbolismo
numérico mental
inferior, el hombre se utilizó a sí mismo para contar.
4. Simbolismo
geométrico simbolismo
abstracto, mental superior.
[19] La salida y la puesta del Sol simbolizan
la manifestación y la oscuración. D. S. III, 79.
El Pralaya es de diferentes clases:
1. Pralaya cósmico La oscuración de los tres soles o de los tres
sistemas solares.
2. Pralaya solar La oscuración de un sistema al cabo de cien años de Brahma.
Período entre sistemas solares.
3. Pralaya incidental La oscuración de un esquema.
Período entre manvantaras.
El hombre repite esto en la séptima y
quinta Iniciaciones y en cada renacimiento en los tres mundos.
Las Pléyades son el centro alrededor del
cual gira nuestro sistema o1ar D. S. III, 236; IV, 118-120.
El Sol es la semilla y la matriz de todo
en el sistema solar. D. S. I, 299-300; II, 86-87.
"Semilla proviene de la misma
palabra que grano."
Compárense las palabras de La Biblia:
"Salvo que un grano de trigo caiga
sobre el terreno y muera, quedará solo, pero si muere traerá mucha fruta."
El Sol está regido por las mismas leyes que todos los
otros átomos. D. S. I, 179.
[20] Ver Sección VIII, D. S.ll, 86.
El Loto es tanto el símbolo del
Macrocosmos como del Microcosmos.
a.
Las semillas del Loto contienen en miniatura la planta
perfecta.
b.
Es el producto del fuego y la materia.
c.
Tiene sus raíces en el lodo, crece a través del agua,
es fomentado por el calor del sol y florece en el aire.
MACROCOSMOS
El lodo El agua
La flor sobre el
agua El método
MICROCOSMOS
El lodo El agua La
flor sobre el agua
El sistema solar
físico objetivo.
La naturaleza
astral o emocional.
La fructificación
de lo espiritual.
El fuego cósmico o
inteligencia.
El cuerpo físico.
La naturaleza
emocional o astral.
La
fructificación de lo espiritual o búdico.
El
método .. El fuego de la mente.
"El significado de la tradición de
que Brahma nace del loto o en el loto, es el mismo. El loto símboliza un
sistema mundial y Brahma reside allí representando la acción; se lo denomina
por lo tanto el Kamal-asana, el Loto sentado. También se dice que el loto surge
del ombligo o en el ombligo de Vishnu, porque el ombligo de Vishnu u
omniconocimiento es deseo necesario; su forma primaria, como se representa en
el texto Veda, es:
Sea yo nacido
(como progenie multitudinaria). De tal deseo central y esencial, la voluntad de
vivir, surge todo el devenir, todas las actuaciones, todos los remolinos y
vórtices de cambio y manifestación que configuran la vida. En tal devenir
reside Brahma, y desde él y por él, es decir, por la incesante actividad, surge
y se manifiesta el mundo organizado, el trib huvanam, el triple mundo. Por ser
el prímer manifestado, Brahma es llamado el primero de los dioses; por la
acción viene la manifestación, y Él es el actor; porque es actor, se lo
denomina a veces el preservador o protector del mundo; porque quien hace una
cosa desea también el mantenimiento y la preservación de su obra y, más aún,
haciéndolo, proporciona la base y la oportunidad para la acción de
preservación, la que, por supuesto, pertenece exclusivamente a Vishnu."
Pranava-Vada, páginas 84, 311.
[21] D.
S. I, 89, 100-101.
[22] D. S. I, 250; IV, 156-157.
[23] D. S. IV, 62-64.
[24] D. S. I, 218; II, 121; III, 211.
[25] D. S. I, 79-81.
[26] Las
Tres Vestiduras. "La corriente es cruzada. Es verdad que tienes derecho a
la vestidura de Dharniakaya; pero Sambhogakaa es más grande que un Nirvani, y
es aún mas grande que un Nirmanakaya -el Buda de Compasión. La Voz del
Silencio, pág. 96.
"Los tres cuerpos o formas búdicas
son denominadas: Nirmanakaya, Sambhogakaya, Dharmakaya.
La primera es esa forma etérea que uno
adopta cuando abandona el cuerpo físico y aparecen su cuerpo astral -poseyendo
por añadidura todo el conocimiento de un Adepto. El Bodhisattva la desarrolla
en si a medida que prosigue en el sendero. Habiendo alcanzado la meta y
rehusado a sus frutos, continúa en la tierra como Adepto; cuando muere, en
lugar de ir al Nirvana permanece en ese cuerpo glorioso que ha tejido para si,
invisible para la humanidad no iniciada, velando por él y protegiéndolo.
Sambhogakaya es lo mismo, pero con el
brillo adicional de tres perfecciones, una de las cuales es la completa
abstención de toda preocupación terrenal.
El cuerpo
Dharmakaya es el Buda completo, es decir, ningún cuerpo, sino un aliento ideal;
la conciencia fusionada en la conciencia universal, o el alma desprovista de
todo atributo. Una vez que un Dharmakaya, Adepto o Buda abandona todo posible
vinculo o pensamiento de esta tierra. A fin de capacitarse para ayudar a la
humanidad un Adepto que ha obtenido el derecho al Nirvana, “renuncia al cuerpo
de Dharmakaya” en lenguaje místico; del Sambhogakaa sólo guarda el gran y
total conocimiento, y permanece en un Nirmanakaya. La escuela esotérica enseña
que Gautama Buda, con varios de sus Arhats, es tal Nirmanakaya, desconociéndose
algo superior a él, debido a su gran renunciación y sacrificio por la
humanidad." Voz del Silencio, pág. 97.
[27] Las Doce Jerarquías Creadoras. Los
estudiantes se desconciertan frecuentemente cuando tratan de explicar las
"doce" que existen en el cosmos. Un corresponsal envía la siguiente
sugerencia: En el Estudio sobre a Conciencia, los tres, mediante un
ordenamiento de las agrupaciones internas, muestran siete grupos. Éstos pueden
representarse como abc, bca, bac, cab, cba, y un séptimo, una síntesis donde
los tres son iguales. Un segundo seis sería representado por (AB)C, a (AB),
A(BC)., (BC) A, (CA) B, B (AC), siendo los dos entre paréntesis iguales y el
tercero más fuerte o más débil. Los dos grupos de seis y el grupo en que los
tres son iguales, forman trece. "Estos trece pueden ordenarse como un
círculo de doce, con uno en el centro. El central será sintético y de ese tipo
en que los tres son iguales. La analogía física de ellos son los doce signos
del Zodíaco con el Sol en el centro, sintetizándolos a todos. La analogía
espiritual serán las doce Órdenes creadoras con el Logos en el centro,
sintetizándolo todo." El ordenamiento es completamente legítimo. The
Theosophist. T. XXIX, pág. 100.
Compárense también los Doce Signos del Zodíaco.
[28] D. S. I, 235-250; VI, 199-200.
[29] D. S. I, 239.
[30] Los estudiantes deben saber
distinguir cuidadosamente entre los siete Senderos cósmicos y los siete
senderos de rayo en los cuales se encuentra toda la humanidad, considerados en
este tratado. Como ya hemos visto los siete senderos de rayo se convierten en
tres en cuanto las unidades de los cuatro rayos menores se fusionan en uno de
los tres rayos mayores. Estos tres formarán el rayo sintético (de
Amor-Sabiduría una vez que los hijos de los hombres hayan recibido las
Iniciaciones finales del sistema. Cuando se alcance esta etapa, y el hombre
comprenda la unidad del sistema solar, no sólo teóricamente sino también como
una realidad práctica con la cual se ha identificado, entonces surgirá algo en
su conciencia que trascenderá totalmente la conciencia y que sólo puede
expresarse mediante la palabra limitadora identificación. Esta identificación
es un proceso cósmico y no del sistema, siendo de naturaleza séptuple. A este
séptuple proceso, a falta de mejor término, lo denominaremos el séptuple
Sendero cósmico.

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