Psicología Esotérica I. C. Los cinco puntos de contacto.


Recopilación exclusivamente sin fines de lucro para las Adicciones.
Maestro Djwhal Khul
Alice A. Bailey.
Psicología Esotérica I.

C. LOS CINCO PUNTOS DE CONTACTO

Existen cinco puntos de contacto mediante los cuales el mundo material puede ser ocultamente elevado hasta llegar a la vida y al poder, así como existen cinco centros en nuestro planeta a través de los cuales afluyen la vida y la energía al mundo natural. Me refiero a ciertos centros activos que conciernen a la vida física y material del planeta. Existen también, como lo expresé en el artículo sobre el desarrollo que se obtendrá durante los próximos tres años, cinco centros a través de los cuales afluye una nueva y energetizante fuerza espiritual, las analogías planetarias de los cinco sentidos subjetivos y objetivos del hombre. Además descubrimos que los rayos afluyen a través de toda la humanidad desde las cinco razas humanas (nuestra raza actual, la aria, es la tercera, aún tienen que aparecer otras dos). Este aspecto particular de la energía de rayo estimulará el aspecto conciencia y elevará y despertará la conciencia oculta en todas las formas materiales, tanto en el hombre como en los tres reinos subhumanos. Los cinco puntos y sus cinco influencias, que elevan, excluyendo las dos razas primitivas e intangibles que no son estrictamente humanas, comenzando con la primera de las cinco razas totalmente humanas, son:

Quinto Rayo             1. La Raza Lemuria             El advenimiento de los Hijos del Fuego.

Sexto Rayo                2. La Raza Atlante              La devoción de los Señores del Amor.

Tercer Rayo              3. La Raza Aria                    La actividad de los Hombres Mentales.

Cuarto Rayo             4. La Raza Futura               La visión de los Entes de Luz.

Primer Rayo             5. La Última Raza                La voluntad de los Señores del Sacrificio.

Las dos razas primitivas estaban regidas por el segundo y el séptimo rayos respetivamente; personifican la actividad de los constructores de las formas y la energía constructiva del organizador mágico. El lector debe tener en cuenta, a medida que estudia estos ciclos mayores de rayos, que ellos abarcan inconcebibles períodos de tiempo y producen dos efectos que deben ser considerados.

 Primero, las energías de Cinco rayos, actúan sobre el reino humano y en el transcurso de las épocas elevan al hombre de la muerte a la vida; lo sacan de la oscura prisión de la materia y lo llevan a la luz del día. Son las cinco fuerzas dadoras de vida que elevan la conciencia humana al cielo y hacen que la forma permanezca subyacente. No conozco otra palabra para expresar ese concepto, excepto la palabra subyacente, y el verdadero significado se observa cuando se la divide en sus dos partes componentes.

Segundo, estas energías de rayo, que actúan hoy a través del reino humano, también elevan a los reinos subhumanos de la naturaleza (después de mucho esfuerzo) hacia la vida y la comprensión consciente. Mediante estos cinco puntos de contacto espiritual en cada uno de los tres reinos, la vida es llevada a la naturaleza misma. Para esto "la entera creación ha gemido y sufrido hasta ahora". Aquí reside el secreto de la resurrección en sentida planetario -resurrección efectuada individualmente por cada hijo de Dios que alcanza la meta. Éste es el gran secreto masónico, y el misterio central del tercero o sublime grado de la Masonería. A veces se refiere ocultamente a "la relación de la muerte con las cinco energías dadoras de vida que actúan en el tercer día de la revelación", o hablando todavía en forma simbólica:

"En la cámara de la muerte, la azulada luz del día que alborea ilumina al grupo de trabajadores que trata de resucitar a los muertos. Sus esfuerzos son vanos hasta que no se fusionan las cinco grandes fuerzas del Señor de la Magia. Cuando trabajan como uno solo, se realiza el trabajo en total unión, fusionan la fuerza dadora de vida, resucitan a los muertos y la tarea de construcción puede continuar. El templo puede ser glorificado y la Palabra pronunciarse dentro de la cámara de fuerza dadora de vida, no de muerte. De la muerte se pasa a la vida, de la lucha en la oscuridad se pasa a construir en la luz. Tal es el Plan. Así entramos en la vida, que es una muerte; así avanzamos a través del portal cuyos dos pilares permanecen eternamente como signo de fortaleza y verdad divinas; así entramos rápidamente a la tumba y morimos, y así somos resucitados nuevamente al pronunciarse la Palabra divina, sobre un signo quíntuple y -irrumpiendo- Vivimos."

Luego, respecto a la humanidad, El Antiguo Comentario dice:

"Los Señores del quinto gran rayo de la mente nos han señalado y nos han puesto en el camino. Los Señores del sexto gran rayo nos han obligado a sufrir por la causa y, sin embargo, a amarla y a aprender mediante nuestra profunda devoción. Los Señores del tercer gran rayo nos conducen por medio de la mente a la pira funeraria, a la etapa en que morimos, pero resucitamos nuevamente. En la tercer cámara y en el tercer día oscuro el Maestro desaparece. Muere; se pierde de vista. Pero Los cinco grandes Señores unen sus fuerzas. En sublime compañerismo trabajan para resucitar a los muertos. Sólo así puede pronunciarse esa Palabra que devuelve la vida a los muertos. Tal el trabajo que realiza el hombre para Dios, y Dios para el hombre."

D. MANIFESTACIÓN CÍCLICA

De manera que el trabajo prosigue. Los rayos afluyen durante:

1.       Un ciclo solar, como el actual, donde el segundo rayo de Amor-Sabiduría es el rayo principal y los demás son sólo subsidiarios.

2.      Un ciclo planetario, como los que hemos considerado en conexión con las razas -los cinco ya enumerados y sus cinco rayos controladores.

3.      Los ciclos relacionados con los doce signos del zodíaco. Son principalmente dos:

a.      Los conectados con una ronda zodiacal completa, de más o menos 25.060 años.

b.      Los conectados con cada uno de los doce signos, y entran y salen de la manifestación más o menos cada 2.106 años.

4.      Los ciclos a que ciertos rayos preponderan durante un período de evolución racial, como los cinco períodos mayores raciales a los cuales no hemos referido.

5.      Los ciclos menores que se hallan dentro y fuera de manifestación, a los cuales nos hemos referido anteriormente en este tratado.

6.      Los ciclos de actividad de los rayos, determinados por orden numérico.

El primer rayo, por ejemplo, rige todos los ciclos que comprenden un millón de años, cien mil años, mil años, cien años y un año. El séptimo rayo controla similarmente ciclos de siete mil años, y siete millones de años etc. El intercambio y la interacción de estos ciclos de rayos es tan intrincado y grande, que si me explayara más sólo serviría para confundirlos. Sin embargo, recuerden que los siete rayos están siempre activos y actúan en forma simultánea, pero cíclicamente, y bajo el plan dirigido por las mentes personificadas por los rayos, algunas de estas influencias y fuerzas predominan más en un determinado momento que en otro, y ciertas actividades y sus resultados se expresan más por la influencia de un rayo que de otro. Dichas influencias afluyen a través de todas las formas en todos los reinos, produciendo efectos específicos, definidos y diferentes formas de vida, determinado tipo de comprensión y expresiones de conciencia de las correspondientes formas que, para ese período, son el producto del plan acordado y ejecutado por las fuerzas constructoras que trabajan en completa armonía, aunque momentáneamente están bajo el predominio de una de ellas. Entran en actividad constructiva; pasan por esa determinado ciclo especial; luego salen  o mueren para esa actividad, y son "elevadas al cielo", hasta que retorne nuevamente su ciclo. Este proceso se efectúa y vuelve a efectuarse contantemente, repitiendo el drama del nacimiento, de la muerte y de la resurrección.

En esta actividad de rayo se hallará el verdadero significado de la Ley de Renacimiento, la cual está detrás del proceso de la encarnación y reencarnación. No puedo extenderme más sobre ello, excepto indicar que las ideas de los hombres y las enseñanzas sobre la reencarnación son aún infantiles e inexactas. Son necesarios muchos reajustes y reordenamientos de las ideas antes de poder obtener la verdadera comprensión de esta ley cíclica fundamental.

Por consiguiente, la aparición cíclica, rige tanto a los rayos como a los reinos de la naturaleza y a las formas de dichos reinos. Determina la actividad de Dios Mismo. Las razas encarnan, desaparecen y reencarnan, y lo mismo hacen las vidas en las formas. La reencarnación o actividad cíclica, reside detrás de todas las actividades y apariencias fenoménicas. Es un aspecto de la vida palpitante de la Deidad, la exhalación y la inhalación del proceso de la existencia y de la manifestación divina. Es lo que reside detrás de la ciencia de la afinidad química, de la relación entre los pares de opuestos y del matrimonio, ya sea entre el hombre y la mujer o entre el alma y su expresión, la personalidad. Constituye la causa de la relación sexual en el mundo, que actúa bajo la gran Ley de Atracción y Repulsión. Quizá a medida que se considere el trabajo que realiza un reino con otro y la relación entre los grupos de vidas positivas y negativas (tal como la del cuarto reino con el tercero) sería adecuado ocuparnos brevemente del tema referente al sexo, que deberá ser profunda e inteligentemente tratado y sabiamente comprendido por la influencia que ejerce el entrante séptimo rayo.

Tengo muy poco que agregar a esta enseñanza sobre el reino animal y los rayos, porque, como ya dije, de nada serviría. La tarea del hombre es resucitar a los muertos, expresar la hermandad en el plano físico y transmitir la divina energía a un expectante mundo de formas. A medida que los rayos desempeñan su parte con la humanidad y llevan al hombre a la manifestación, tal como él es en esencia y en realidad, continuará constante e "evitablemente su trabajo con el reino animal y con los otros rcq05 Pero casi sin saber por qué, ni cómo, la humanidad desempeñará su parte en el trabajo de construcción. El trabajo creador proseguirá y el Plan se materializará. El trabajo del hombre para el reino animal consiste en estimular el instinto hasta que sea posible la individualización. Su trabajo para el reino vegetal reside en fomentar la facultad de producir perfume y adaptar la vida vegetal a la infinidad de usos del hombre y los animales. La tarea del hombre en el reino mineral radica en trabajar con la alquimia y la magia. Este proceso de transmutación y la consiguiente revelación no puedo dilucidarlo aquí.

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