Psicología Esotérica I. E. El problema del sexo.
Recopilación exclusivamente
sin fines de lucro para las Adicciones.
Maestro Djwhal Khul
Alice A. Bailey.
Psicología Esotérica I.
E. EL PROBLEMA DEL SEXO
He indicado ya que el séptimo rayo entrante actúa a través del centro sacro planetario y luego a través del centro sacro de cada uno de los seres humanos. Por esta razón podemos anticipar el desarrollo de esa función humana que denominamos sexual. Oportunamente en la actitud del hombre veremos los cambios consiguientes respecto a este problema tan difícil. Al referirme a este tema y al delinear lo que es posible decir en la actualidad, trataré de exponerlo en forma más sencilla y expresar mis pensamientos de modo que surja algo constructivo y emita una nota que será oída con claridad en medio del fragor actual de sonidos discordantes, puntos de vista antagónicos y diversidad de ideas.
Evidentemente resulta difícil encarar el tema, pero ¿por qué es tan difícil? En último análisis, encontramos que la dificultad reside en los prejuicios que existen en la mente de los hombres y en la convicción interna de que su punto de vista particular es lógicamente el correcto, porque viven y actúan de acuerdo al mismo, lo cual les basta; esto se basa en el hecho de que el sexo es uno de los impulsos primitivos fundamentales, uno de los instintos sustanciales y, por lo tanto, el factor dominante de la parte animal de la naturaleza de hombre, y también en la excesiva intimidad del tema, intimidad transmutada en un secreto indecente durante los períodos en que la raza sufría un excesivo puritanismo y prostituyó una función natural y la convirtió en un misterio lascivo. Esta intimidad relacionada con el tema del sexo fue la causa de que se lo considerara como algo que no debía mencionarse y un tópico que las personas decentes no debían tratar, en vez de ser un proceso tan instintivo y natural como beber y comer. Sin embargo esta función no ha sido llevada al ritmo de la vida diaria ni considerada como algo que debe seguirse y satisfacer cuando surge la necesidad y la demanda razonable. Aquí reside la gran diferencia y ofrece una clave al problema.
Por otra parte la dificultad quizás radique en los muy diversos conceptos que los hombres tienen sobre el tema, que abarcan desde la promiscuidad irregular, a la monogamia, dando por resultado la cruel imposición y restricción en las mujeres y el libertinaje desenfrenado en los hombres. Al margen de estas dificultades y como resultado de tales actitudes erróneas, respecto a lo legal y lo ilegal, al libertinaje y a las restricciones, se han producido focos de infección (si así puedo denominarlos) en nuestra civilización. De allí el relajamiento moral fundado en la incertidumbre, los "distritos de tolerancia", lamentable contemporización de las tendencias viciosas y deseos insatisfechos; los divorcios, que han devastado la vida de la familia y con el tiempo socavarán la vida nacional (de la cual cada familia debería ser una parte substancial), y el constante aumento de las enfermedades como resultado de la prevaleciente promiscuidad y las numerosas relaciones ilícitas. También existe un factor sicológico muy importante. Este hecho es la actitud militante expresada por muchos grupos que tratan de imponer a sus semejantes sus propias ideas y peculiar solución al problema.
Detrás de los resultados de los conceptos erróneos, largo tiempo sostenidos durante épocas sobre la función sexual, residen dos males principales, o más bien dos efectos producidos por la acción mental y física del hombre, que son de gran significación. Ante todo tenemos el desarrollo en su conciencia, de los complejos, sicosis, desarreglos e inhibiciones sicológicas que han socavado tan seriamente la salud y la tranquilidad de centenares y miles de personas. También está amenazada la vida misma de la humanidad, personificada en la familia y la vida familiar. Por un lado tenemos la promiscuidad y la excesiva relación sexual, que da por resultado (como siempre lo ha hecho) una excesiva población y superproducción de seres humanos; por otro lado una forzada esterilidad que -aunque sea el menos de los males- con el tiempo es peligroso. La esterilidad aumenta con rapidez y lleva finalmente a condiciones físicas indeseables. Sin embargo, en esta época, es el menor de los dos males. Dos puntos pueden incidentalmente observarse aquí. Del primero de estos males y como resultado de la superproducción, hemos provocado una situación económica tan drástica y seria que amenaza la paz y la estabilidad misma del mundo; debido al segundo, tendremos la desaparición gradual de la humanidad, si la obligatoriedad de la esterilidad llegara a ser una práctica universal. Esto conduciría al consiguiente dominio del reino animal, a un enorme aumento de la vida animal y a un período de retroceso, no de progreso.
Al tratar este tema tendré que generalizar y
lógicamente serán muchas las excepciones a las reglas formuladas y a las
clasificaciones sugeridas. Estoy tratando el tema en su totalidad, y mi tópico,
por lo tanto, se refiere a la amenaza de la actual actitud, a la necesidad de
una mayor comprensión y a la importancia
de reordenar las ideas de los hombres respecto a este asunto vital. La
actitud que adopta el salvaje ignorante hacia la vida sexual, y la del
iniciado, mentalmente polarizado y espiritualmente orientado en este tema,
serán tan distintas, que superficialmente no habrá punto alguno de similitud;
sin embargo, ambas actitudes fundamentalmente son muy similares y se acercan
más a. la realidad que la del hombre común de hoy. Uno está controlado por el
ritmo de su naturaleza animal y desconoce, como el animal salvaje, el mal y la
vil promiscuidad del hombre civilizada; el otro vive una vida controlada,
regido por el poder de la mente y animado por el deseo de hacer bien a
Por lo tanto se evidencia -¿no es así?- que no
es parte de mi servicio dar a los lectores de este libro un detallado análisis
de las costumbres matrimoniales de las épocas pasadas y presentes. Mi trabajo
no consiste en detallar los errores, las malas consecuencias, los diversos
tipos de perversión y las sádicas crueldades que han surgido por el abuso que
el hombre ha hecho del proceso natural y de su cónyuge, ni dilucidar su
estúpida y errónea interpretación de la Ley de Atracción y Repulsión. No tendría
valor alguno que expusiera en la breve dilucidación de este tema tan vasto,
cualquiera de las teorías que los hombres han formulado en la búsqueda de
soluciones que son legión. Todas contienen una medida de
No puedo ni deseo tratar el aspecto médico y fisiológico del vicio, sea el de la promiscuidad o del matrimonio infeliz. En la actualidad el mejor servicio que puedo prestarles es indicarles las leyes que deben regir la vida de los hombres, especialmente en lo que concierne al sexo, y señalar hasta ¡ donde puedo y me atrevo!, por qué y cómo se han producido las peculiares y singulares condiciones de hoy. Quizás pueda dar ciertas sugerencias que, debidamente consideradas, ayudarán a despejar de la mente esos puntos de vista falsos e ilusorios que impiden que el hombre vea realmente, lo cual puede ayudarlo a descubrir él hilo dorado de luz que a su debido tiempo lo conducirá a su solución.
Una cosa diré por penosa que parezca y es, que
no hay solución inmediata para el problema sexual que hoy nos enfrenta. Durante
épocas los hombres han abusado y empleado incorrectamente una función otorgada
por Dios; han prostituido su primogenitura, y por su relajamiento, libertinaje
y su falta de control, han introducido una era de enfermedades, tanto mentales
como físicas, actitudes incorrectas y relaciones ilusorias, que requerirán
varios siglos eliminarías; también han traído a la existencia con demasiada
rapidez millares de seres humanos que aún no estaban preparados para
experimentar esta encarnación, y necesitaban intervalos más extensos entre los
nacimientos para asimilar ciertas experiencias. Las almas que no han
evolucionado todavía encarnan rápidamente; las más evolucionadas requieren
períodos más extensos para cosechar los frutos de
Dividiré lo que tengo que decir en cuatro partes, a efecto de una mayor claridad y rápida referencia:
1. Definiciones del sexo, la virtud y el vicio.
2. El sexo en la nueva era.
3. Algunas sugerencias para el momento actual.
4. El sexo y la vida del discipulado.
No me ocuparé de la historia ni de los
detalles de la evolución racial, porque están necesariamente vinculados con el
problema sexual, pero sus implicaciones son muy vastas para mi actual
propósito. Como he dicho no trato los aspectos fisiológicos del sexo, ni las
enfermedades incidentales al abuso de la función, ni el tema de la
esterilización, excepto en lo que cabe al considerar al hombre moderno. Tampoco
puedo referirme a las disidencias que existen entre las distintas escuelas de
pensamiento, porque no escribo desde un punto de vista especifico como el de la
religión, la moral o el partidismo. El tópico es más amplio y más grande que
cualquier punto de vista religioso y las afirmaciones morales de las pequeñas
mentalidades. Lo que se considera moralidad en
un país o en una relación específica, en otro puede ser totalmente
opuesto. Lo que se considera legal en una parte del mundo es ilegal en otra. Lo
que constituye un problema difícil bajo cierta condición climatérica, presenta
un problema diferente en otras circunstancias. La poligamia, la promiscuidad y
la monogamia han predominado y predominan cíclicamente en diferentes partes del
mundo durante épocas y están hoy establecidas simultáneamente en
He enumerado estas condiciones sin espíritu de crítica, sino simplemente como aseveración de la realidad, a fin de despertar la comprensión del lector común sobre una condición mundial que probablemente es muy diferente de lo que generalmente se supone. No escribo para los especialistas, sino para los estudiantes inteligentes término medio, que necesitan una visión mundial de las condiciones existentes.
Es divinamente verdad que la tendencia de los pensamientos y los deseos del hombre se dirigen a establecer la monogamia, pero todavía esto no se ha logrado en forma universal. Si encaramos esta cuestión con valor y honestidad llegaremos a la conclusión de que en el transcurso de las épocas los hombres nunca fueron monógamos. Las mujeres en el pasado lo han sido más que los hombres, pero quizás ahora no, porque el conocimiento moderno inculca también métodos modernos para protegerse del riesgo y el dolor del parto. Hasta ahora la procreación ha sido considerada como el obstáculo y el castigo de las relaciones sexuales legales o ilegales. ¡ Pensemos en el horror que se desprende de estas palabras! Lógicamente siempre hubo y habrá mujeres que practican el antiguo comercio de la promiscuidad, pero aquí sólo me refiero a las mujeres del hogar.
¿ Me creerán, si les digo, que la situación mundial de hoy, en lo que respecta al sexo, es tan crítica y grave que no hay un pensador que pueda aún ver la solución, o que halle -no importa cuán claro o erudito sea su modo de pensar- salida a la actual encrucijada? Las tradiciones, las costumbres y las prácticas, con sus inevitables consecuencias y su larga permanencia, sirven para aturdir las mentes más esclarecidas. El resultado físico del acto sexual efectuado dentro o fuera del matrimonio legalizado no sólo ha sido producir la vida humana, sino gran parte de las enfermedades, insania, tendencias malignas e impulsos pervertidos que hoy día llenan nuestros hospitales, clínicas neuropsiquiátricas, sanatorios, prisiones y manicomios.
La juventud, especialmente la idealista y la
que piensa con claridad, enfrenta una situación que desafía todos sus esfuerzos
por comprenderla. No sabe qué pensar o creer. Observan que forman parte de
hogares santificados por el matrimonio legal y descubren (en gran escala) nada
más que desdicha, prostitución legalizada, mala salud y la búsqueda de
relaciones ilícitas fuera del hogar; niños no deseados y abandonados,
disidencias entre cónyuges desavenidos y divorcios, y no hallan respuesta a sus
numerosas e inteligentes preguntas. Así buscan en otra parte y ven la vida que
llevan quienes han eludido la responsabilidad matrimonial, hallando nada más
que descontento, vida sexual secreta, mala salud por inhibición de los
instintos naturales, condiciones sicológicas del peor tipo, a veces hijos
ilegítimos, perversiones sexuales y la creciente tendencia hacia lo que se
denomina homosexualidad. La juventud se siente abatida por la total confusión y
no halla respuesta a sus interrogantes. Se ha dirigido a los hombres del mundo
solicitando solución y ayuda y no obtiene una clara respuesta ni una sólida
filosofía sana o instrucción fundamental. Se le puede ofrecer un sólido sentido
común y aconsejarle que evite excesos y condiciones que perjudican su salud o
darle la responsabilidad de encauzar y rectificar la situación económica. Se le
puede señalar la moralidad del pasado y advertirle los resultados inevitables
cuando se transgreden las leyes de la naturaleza y se prostituye el cuerpo
físico por los deseos irreprimidos. Se le puede elogiar las virtudes de vivir
con rectitud y recalcar el hecho de que son hijos de Dios. Todo esto es bueno,
correcto y útil, pero no se le ofrece una verdadera solución, ni se arroja luz
sobre su problema y tampoco se disipa su confusión. Quizás podría dirigirse a
la gente de orientación religiosa y recurrir al clero ortodoxo. Se le puede
pedir que sea buena, citar ejemplos de los santos, sumergírsela en un torrente
de mandatos puritanos, conocidas verdades beatíficas y explicaciones que no convencen,
basadas frecuentemente en prejuicios y predilecciones personales. Pero raras
veces se emite una nota clara y lo único que puede hacerse es enunciar
Es verdad que existen muchas personas que resisten la "tentación de la carne" y también es cierto que existen hombres y mujeres que pasan por la vida puros y sin contaminarse. Hay almas avanzadas que son la gloria de la humanidad, cuyas vidas están separadas de la naturaleza animal y cuyas mentes controlan sus actos cotidianos. Pero muchas de ellas viven en otro mundo distinto de pensamiento e intereses y no son tentados como los hijos de los hombres cuyas inclinaciones son de naturaleza animal. Tenemos lógicamente también los que se abstienen de obrar mal por temor a los resultados en el cuerpo físico o en el más allá, mundo que denominan del castigo. Pero ¿ cuál de estas personas, aún la más buena y santa, puede hablar con verdadera sabiduría y comprensión sobre este problema universal? ¿ Cuál de ellas puede ver actualmente el camino de salida para la humanidad? ¿Y cuál es la que comprende la razón de toda esta angustia, maldad y pecado, surgidos de las relaciones sexuales? ¿ Quién realmente comprende el verdadero significado de la vida sexual y el lugar que ocupa en el gran esquema de las cosas, y la razón de la relación entre los sexos? ¿ Cuál de ellas puede decir con verdadera visión cuál será el próximo paso evolutivo, dónde iremos y cuál será el progreso inmediato?
1. Definiciones del Sexo, de la Virtud y del Vicio.
Cósmicamente hablando, sexo es una palabra
breve que expresa la relación existente (durante la manifestación) entre
espíritu y materia, entre vida y forma. En último análisis, es una expresión de
la Ley de Atracción -ley fundamental que subyace en toda manifestación de la
vida en la forma, causa de toda aparición fenoménica. Hablando desde el punto
de vista humano o físico, sexo es una palabra empleada para significar la
relación que existe entre el hombre y la mujer, y cuyo resultado es la
reproducción de
Dichas perversiones aparecen cada vez que se desmorona una civilización y el antiguo orden es reemplazado por el nuevo. ¿Por qué sucede esto? Porque los nuevos impulsos afluyen sobre lo antiguo y el impacto de las nuevas fuerzas sobre la humanidad despiertan en el hombre el deseo de aquello que para él es un nuevo e inexperimentado campo de expresión y lo que es poco común y frecuentemente anormal. Por eso las mentes débiles sucumben al impulso, y las almas fuertes e investigadoras son víctimas de su propia naturaleza inferior y se dedican a investigaciones ilícitas. Debido a estas nuevas energías tenemos un progreso definido hacia nuevos e inexplorados reinos espirituales, pero al mismo tiempo se hacen experimentos en el reino del deseo físico, que no es la línea de progreso que corresponde a la humanidad.
A
medida que el mundo de las formas responde cíclicamente, la afluencia de las
energías superiores y su efecto, estimula todas las partes y aspectos de la
vida de la forma, estimulo que producirá resultados buenos y malos.
Momentáneamente emergerá el mal como también la eterna rectitud. Si el efecto
del impacto de estas energías produce reacciones materiales y si el hombre
presenta su interés por lo material, entonces domina la naturaleza forma y no
Vivimos hoy en un período de la historia mundial donde tienen lugar tres acontecimientos importantes, que por lo general no son observados ni comprendidos por la mayoría de las personas.
El séptimo rayo de la ley y el orden, está
entrando en manifestación y estamos pasando a un nuevo signo del zodiaco,
siendo inminente "la venida del Cristo". Estos tres grandes
acontecimientos son la causa de la mayoría de las dificultades y del caos
actuales, y al mismo tiempo responsables de la orientación universal hacia las
realidades espirituales que todos los verdaderos trabajadores actualmente
reconocen, de la acrecentada comprensión, de los movimientos de beneficencia y
de la tendencia a la colaboración, a la unificación religiosa y al
internacionalismo. Los distintos tipos de energía que han estado latentes
adquieren hoy mayor potencia. La consiguiente reacción mundial es materialista
en sus etapas iniciales, y en sus etapas finales se manifestarán las cualidades
divinas y cambiarán la historia y
La entrada de la era acuariana también
estimula en los hombres un espíritu de universalidad y una tendencia hacia
El entrante séptimo rayo expresa el poder de organización, la capacidad de integrar y llevar a la relación sintética los grandes pares de opuestos a fin de producir nuevas formas de manifestación espiritual, y también nuevas formas que, desde el punto de vista del espíritu, pueden ser consideradas como un mal material. Este gran impulso traerá a la luz del día todo lo que está revestido de materia y oportunamente, conducirá a la revelación del espíritu y de la gloria oculta, cuando se haya purificado y santificado lo que ha sido revelado de la forma material. A esto se refería el Cristo cuando profetizaba que al final de la era las cosas ocultas serían esclarecidas y los secretos proclamados desde los tejados.
Por medio de esta revelación, tanto en la familia humana como en otros aspectos de la naturaleza, se desarrollará el poder del pensamiento. Esto se logrará desarrollando la facultad de la discriminación, que permitirá al hombre elegir y desarrollar el verdadero sentido de los valores. Los cánones falsos y verdaderos aparecerán en la conciencia de los hombres y se seleccionará aquello que sentará las bases para un nuevo orden, que introducirá la nueva raza con sus nuevas leyes y nuevos acercamientos, establecerá la nueva religión del amor y la hermandad y también ese período en que el grupo y el bien grupal serán la tónica predominante. Entonces la separatividad y el odio se desvanecerán y los hombres se fusionarán en una verdadera unión.
También debe considerarse el tercer factor, la
venida de Cristo, según se
Lo que he dicho es algo insólito para los
irreflexivos y los que carecen de lógica. Se estimulará tanto al hombre bueno
como al malo, y se despertará y fomentará tanto el deseo material como la
aspiración espiritual. Los hechos probarán la verdad de que un jardín bien
fertilizado y cuidado y una tierra bien regada cosecharán malezas lo mismo que
flores. Sin embargo, en este hecho tenemos dos reacciones distintas provocadas
por el mismo sol, la misma agua, el mismo agente fertilizador y el mismo
cuidado. La diferencia reside en las semillas sobre las cuales estos factores
actúan. La afluencia del amor estimulará tanto el amor como el deseo terrenales
y la lujuria animal; fomentará el impulso de adquirir posesiones materiales,
con todas sus consecuencias malignas, el consiguiente acrecentamiento de las
reacciones sexuales y las diversas expresiones de un mecanismo mal regulado que
responde a una fuerza impersonal. También producirá el acrecentamiento del amor
fraternal, fomentará el desarrollo y la expresión de la conciencia grupal y la
comprensión universal, introducirá una nueva y poderosa tendencia hacia la
fusión, la unificación y
Debido a las tres causas expuestas existe actualmente un interés mundial por las cuestiones sexuales, lo cual como consecuencia natural, conduce a dos cosas:
Primero, se producirá una irrupción en todo el mundo y principalmente en nuestras grandes poblaciones, de acrecentadas relaciones sexuales, la cual se destacará porque no habrá un correspondiente aumento de la población, debido a que la moderna comprensión de los métodos para controlar la natalidad y el acrecentado enfoque mental o la polarización de la raza, conducirán a la esterilidad y también a una reducción de la familia.
Segundo, habrá una reorganización de las ideas raciales respecto al matrimonio y a las relaciones sexuales, debido al derrumbe de nuestra actual situación económica, al difundido interés por la salubridad médica (algo que hasta ahora estaba limitado a los especialistas), al reconocimiento general de las diferentes costumbres matrimoniales en las naciones occidentales y orientales, que han provocado una controversia general, y a la falta de una estructura legal que proteja a las familias e interprete satisfactoriamente las relaciones humanas.
Partiendo de estos debates e intereses universales trabajaremos para obtener una solución y un objetivo que aún se halla en los niveles abstractos de la mente y en el mundo de las ideas. Los pensadores más avanzados de la raza presienten sólo vaga y nebulosamente cuáles serán dichos ideales ocultos.
La cuestión en debate no es primordialmente
religiosa a no ser que las relaciones sociales se consideren básicamente
relaciones divinas. Esto es fundamental en su significado, y cuando se resuelva
veremos el establecimiento de la igualdad entre los sexos, la eliminación de
los barreras que existen actualmente entre los hombres y las mujeres y la
protección de la familia, involucrando por lo tanto la protección del niño, a
fin de proporcionarle las cosas esenciales para el correcto desarrollo físico y
la verdadera educación, lo que conducirá a desarrollar en forma sensata la
naturaleza emocional y mental, y le permitirá así servir a su raza, a su época
y a su grupo lo mejor posible. Éste ha sido siempre el ideal, pero nunca se ha
realizado satisfactoriamente. La solución del problema sexual liberará las
mentes de los hombres de la inhibición y de la indebida preocupación,
produciendo así esa liberación mental que aceptará la afluencia de nuevas ideas
y conceptos. Descubriremos que la virtud y el vicio no tienen nada que ver con
la capacidad o incapacidad de obedecer las leyes dictadas por los hombres, sino
con la actitud del hombre hacia sí mismo y sus relaciones sociales para con
Dios y sus semejantes. La virtud es la expresión en el hombre del espíritu de colaboración
hacia sus hermanos, en forma altruista, comprensiva y con total olvido de sí
mismo. El vicio es la negación de dicha actitud. Ambas palabras significan
simplemente perfección e imperfección, conformidad con la divina norma de la
hermandad o el fracaso de alcanzar tal norma. Las normas son muy variables y
cambian de acuerdo a cómo progresa el hombre hacia
Sin embargo, ningún período histórico del mundo ha sido tan crítico como el actual, porque -aparte del gran ciclo de oportunidad al cual me he referido- la humanidad ha alcanzado una excepcional realización. Por primera vez en la historia racial tenemos la expresión del verdadero ser humano, el hombre tal como esencialmente es y también una personalidad integrada, funcionando como una unidad, y la mente y la naturaleza emocional fusionadas y mezcladas, en un sentido, con el cuerpo físico y en otro con el alma. Además ya se ha producido el cambio de énfasis de la vida física a la vida mental y en un número creciente de casos a la vida espiritual. Si lo que he expuesto es cierto, no hay razón para sentirse desalentado. Existe ya una amplia y verdadera "elevación del corazón hacia el Señor" y un volver insistentemente la mirada al mundo de los valores espirituales, de allí las dificultades actuales.
Al margen de la entrada de la nueva era, de la
afluencia del espíritu crístico, con su poder transformador y su fuerza regeneradora,
y del retorno cíclico de las energías del séptimo rayo, tenemos al género
humano en tal condición que la respuesta a las más puras y espirituales
energías y a las nuevas oportunidades es, por primera vez, adecuada y
sintética. Ésta es la razón de por qué se acrecienta el problema. He aquí el
gran día de
Quisiera encarar ahora el problema del sexo desde otro ángulo y advertir que es un símbolo básico. Como bien sabemos, un símbolo es un signo externo y visible de una realidad interna y espiritual. ¿ Qué es esta realidad interna? Es ante todo la realidad de la relación, la relación que existe entre los fundamentales pares de opuestos Padre-Madre, espíritu-materia, positivo-negativo, vida-forma y entre las grandes dualidades que -cuando se unen en sentido cósmico- producen al hijo de Dios manifestado, el Cristo cósmico, el universo consciente y sensible. En el Evangelio tenemos el símbolo dramático de esta relación, y el Cristo histórico es la garantía de su veracidad y realidad. El Cristo nos garantiza la realidad del significado interno y de la verdadera base espiritual de todo lo que es y siempre será. Debido a la relación que existe entre la luz y la oscuridad, lo invisible se hace visible, por lo cual podemos ver y conocer. El Cristo reveló como luz del mundo esa realidad. Desde la oscuridad de los tiempos Dios habló, y se reveló la Paternidad de la Deidad.
El drama de la creación y la historia de la
revelación están descritas, si sólo pudiéramos ver e interpretar realmente los
hechos con exactitud espiritual, en la relación de los dos sexos y en la
realidad de
Por esta razón han errado el camino muchas escuelas esotéricas que sostienen la errónea idea de que una unión de esta naturaleza es esencial para la liberación espiritual, y que sin ella el alma queda aprisionada. Enseñan que mediante la unión matrimonial se logra la unificación con el alma y que no puede haber liberación espiritual sin efectuar dicha unión. Pero en realidad, la unificación con el alma es una experiencia individual interna que da por resultado la expansión de conciencia, a fin de que lo individual y lo específico se unifiquen con lo general y lo universal. Sin embargo, detrás de la interpretación errónea reside la verdad.
Cuando se llegue a realizar el verdadero
matrimonio y existan las relaciones sexuales ideales en los tres planos,
entonces tendremos las condiciones adecuadas y se les proporcionará a las almas
las formas necesarias para encarnar. Entonces los hijos de Dios hallarán formas
para manifestarse en
El símbolo del sexo expresa también la
realidad del amor. En verdad el amor significa relación, pero la palabra amor
(igual que la palabra sexo) se utilizan irreflexivamente y sin preocuparse de
su verdadero significado. Amor y sexo fundamentalmente son una misma cosa,
porque ambos expresan el significado de la Ley de Atracción. Amor es sexo y
sexo es amor, porque en ambas palabras están igualmente representadas la
relación, la interacción y la unión entre Dios y Su universo, el hombre y Dios,
el hombre y su propia alma y entre el hombre y
También en el hombre tiene lugar el drama del sexo, pues dos veces en su cuerpo, en su personalidad, tiene lugar el proceso de unión y fusión. Me referiré brevemente a ambos acontecimientos simbólicos, a fin de que la admirable historia del sexo pueda ser comprendida por los estudiantes esotéricos en todo su sentido espiritual.
Como ya saben, el hombre es la expresión de energías, energías que impulsan al hombre físico a la actividad mediante ciertos centros de fuerza del cuerpo etérico, los cuales, para nuestro propósito inmediato, pueden clasificarse en tres centros abajo del diafragma y cuatro arriba.
I.
Abajo
del diafragma:
1. La base de la columna vertebral.
2. El centro sacro.
3. El plexo solar.
II.
Arriba del diafragma:
1. El centro cardíaco.
2. El centro laríngeo.
3. El centro entre las cejas, el ajna.
4. El centro coronario.
Sabemos que han tenido lugar dos fusiones y en ambas tenemos dos actuaciones del proceso sexual simbólico, y dos acontecimientos simbólicos que exteriorizan un acontecimiento espiritual y le presentan al hombre su meta espiritual y el gran objetivo de Dios en el proceso evolutivo.
Primero, las energías que están abajo del diafragma. Sobre el proceso y las reglas para realizarlo no podemos ocuparnos aquí, excepto en un caso -elevar la energía del centro sacro al centro laríngeo, o trasmutar el proceso de reproducción o creación física, en el proceso creador del artista en algún campo de expresión creadora. Mediante la unión de las energías de estos dos centros llegaremos a una etapa evolutiva en la que se tendrán hijos que heredarán nuestra capacidad y mentalidad. Cuando, en otras palabras, haya una verdadera unión de las energías superiores con las inferiores, tendremos el surgimiento de la belleza de la forma, la consagración de algún aspecto de la verdad en una expresión apropiada, enriqueciendo así al mundo. Donde existe esta síntesis empieza a actuar el verdadero artista creador. La garganta, órgano de la Palabra, expresa la vida y manifiesta la gloria y la realidad subyacentes. Tal es el simbolismo que reside detrás de la enseñanza respecto a la fusión de las energías inferiores con las superiores, el sexo en el plano físico es un símbolo. El género humano está siendo cada vez más creador, porque la transfusión de las energías se lleva a cabo de acuerdo a los nuevos impulsos. A medida que se desarrolla el sentido de la pureza en el hombre y se fomenta el desarrollo del sentido de la responsabilidad, y a medida que se acrecienta el amor a la belleza, al color y a las ideas, se acelerará el proceso de elevar lo inferior hasta unirlo a lo superior, entonces se acelerará extraordinariamente el embellecimiento del Templo del Señor.
En la venidera era acuariana esto avanzará rápidamente. La mayoría de las personas hoy viven abajo del diafragma y dirigen sus energías externamente hacia el mundo material, pervirtiéndolas para fines materialistas. En los siglos venideros esto se corregirá; las energías serán trasmutadas y purificadas y los hombres empezarán a vivir arriba del diafragma. Entonces expresarán los poderes del corazón amoroso, de la garganta creadora y de la voluntad divinamente ordenada por la cabeza. Éste es el símbolo del sexo en el plano físico, de la relación que existe lo inferior y lo superior.
Pero en la cabeza del hombre hay un símbolo
maravilloso. En ese organismo viviente se representa ese drama mediante el cual
el ser puramente humano se fusiona con la divinidad, el gran drama final de la
unión mística entre Dios y el hombre, entre el alma y
Éste es nuevamente el gran drama del sexo, que se repite en el hombre. Así conoce tres veces en su vida personal el significado de la unión, el sexo:
1. En el plano físico, el sexo o la relación del hombre con su polo opuesto, la mujer, da por resultado la reproducción de la especie.
2. La unión de las energías superiores con las inferiores da por resultado el trabajo creador.
3. La unión de las energías de la personalidad con las del alma, da por resultado el nacimiento del Cristo.
Grande es la gloria del hombre y maravillosas
son las divinas funciones que personifica. A través del tiempo la raza ha sido
llevada a la etapa en que el hombre comienza a elevar las energías inferiores a
los centros superiores, y tal transición es la causa de las grandes
dificultades mundiales. Muchas personas en todas partes están llegando a ser,
política, religiosa, científica o artísticamente creadoras, y el impacto de su
energía mental y sus proyectos e ideas se hacen sentir notablemente. Hasta que
predomine la idea de la hermandad en la raza, veremos estos poderes pervertidos
para fines y ambiciones personales y el consiguiente desastre, así como ya
hemos visto el poder del sexo prostituido para la satisfacción personal, el
egoísmo y el consiguiente desastre. Sin embargo, algunos, muy pocos, están
elevando cada vez más sus energías y traduciéndolas en términos del mundo
celestial. Hoy el Cristo renace en muchos seres humanos y acrecentadamente
aparecerán los hijos de Dios en su verdadera naturaleza para guiar a la
humanidad en la nueva era.

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