El Plano Astral. Capítulo VI Fenómenos.
Recopilación exclusivamente sin fines de lucro para
las Adicciones.
C.W. Leadbeater
El Plano Astral.
Capítulo VI
Fenómenos
Aunque en el transcurso de este ensayo hemos
mencionado y hasta cierto punto explicado algunos fenómenos metapsíquicas, no
estará de sobra enumerar los que más frecuentemente se manifiestan en las
sesiones espiritistas y observan los investigadores, y al propio tiempo señalar qué agentes de los descritos ocasionan
dichos fenómenos. Sin embargo, los recursos del mundo astral son tan variados
que casi todos los fenómenos conocidos pueden producirse por diversos medios, y
así es que tan sólo cabe establecer leyes generales sobre el particular.
Las apariciones, espectros o fantasmas, llamados técnicamente
ectoplasmas, dan ejemplo de la anteriormente expuesta observación, porque de la
ambigua y desconsiderada manera en que dichas palabras se emplean, cuadran a
casi todos los habitantes del plano astral. Desde luego que los psíquicos están
viendo continuamente tales ectoplasmas, mientras que el hombre ordinario
necesita para “ver un fantasma”, como vulgarmente se dice, que el fantasma se
materialice o que el individuo tenga un fugaz relampagueo de percepción
psíquica. A no ser porque ni una ni otra de ambas condiciones es común y
corriente, nos encontraríamos por la calle con tantos fantasmas como
transeúntes vivientes.
Si al fantasma se le ve planeando sobre un sepulcro,
probablemente será el doble etéreo de un difunto recién enterrado, aunque
también puede ser la forma astral de un viviente, que durante el sueño se desprendió temporalmente del cuerpo físico para cobijar
la tumba de un amigo; o también cabe la posibilidad de que sea un
elemental ficticiamente formado por el intenso pensamiento de un viviente, que
imagina hallarse presente en el punto donde se percibe el fantasma. Fácilmente distingue una de otra estas variedades quien tiene ejercitada la visión astral,
mas para el psíquico inexperto todos serán vaga e indistintamente fantasmas.
No son raras las apariciones de los moribundos,
y muy a menudo son realmente visitas del Ego en forma astral antes de su
definida separación del cuerpo físico; pero también pueden ser estas
apariciones el elemental formado por el ardentísimo deseo del moribundo de ver
a un ser querido antes de morir. Hay casos en que el fantasma es en realidad el
Ego en forma astral que se aparece en algún lugar momentos después de la muerte
del cuerpo físico, aunque estos casos no son tan frecuentes.
Las apariciones en parajes donde se perpetró algún crimen son
comúnmente del elemental proyectado por el asesino, quien ya viviente o
difunto, pero más todavía después de muerto está continuamente pensando en las
circunstancias de su acción, y como quiera que estos pensamientos son más
intensos al cumplirse el aniversario de la comisión del crimen, en este día es
el elementillo bastante vigoroso para materializarse de modo que resulte
perceptible a simple vista, y así se realiza la periodicidad de esta clase de apariciones.
Otro punto concerniente a estos fenómenos es que cuando ocurre
alguna tremenda perturbación emocional, doquiera se deje sentir espantoso
terror, profunda tristeza, aguda pena, intenso odio o cualquier otra modalidad
de acerba pasión, queda impreso su efecto con tan señalado carácter en la luz
astral, que lo percibe y siente profundamente toda persona que tenga el más
débil vislumbre de facultades psíquicas. Sólo necesitaría un incremento temporal
de estas facultades para visualizar la escena y ver el suceso que con todo pormenor se reproduce ante sus
ojos, y en este caso referiría que había visto un fantasma.
Así es que los incapaces en cualquier circunstancia de visión
psíquica notan molesta sensación cuando pasan por el lugar del árbol Tyburn, o
no pueden permanecer en la Cámara de los Horrores de Madame Tussand, aunque no
se percatan de que su trastorno emocional proviene de las espantosas
impresiones que en la luz astral causan los lugares y objetos rezumantes de horror y crimen, y de la presencia de las repulsivas entidades astrales que
siempre hormiguean por tales sitios.
FANTASMAS DE FAMILIA. - Estos fantasmas que la historia de las apariciones nos representa como peculiares de los castillos feudales, pueden ser elementales facticios o una vivísima impresión en la luz astral, o también un antepasado de la familia que todavía ligado a la tierra, se place frecuentar los escenarios en que concentró sus pensamientos y esperanzas durante la vida terrena.
TOQUE DE TIMBRES Y OTROS FENOMENOS ANALOGOS. - Ya nos referimos a otros fenómenos de frecuentación, que se manifiestan comúnmente en las modalidades del toque de timbres, lanzamiento de piedras, movimiento de muebles y rotura de loza. Están causados estos fenómenos casi invariablemente por agentes elementales, ya puestos ciegamente en acción por una ignorante entidad astral humana que se esfuerza en llamar la atención de sus supervivientes, o intencionadamente por algún espíritu de la naturaleza de maliciosa puerilidad.
ESPIRITUS DE LA NATURALEZA. – A estas entidades
se ha de atribuir lo que de verdad pueda haber en las extrañas leyendas y
cuentos de hadas tan conocidos en la demótica de todos los países. A veces un
temporal acceso de clarividencia, que no es raro en los habitantes de remotas comarcas montesinas, capacita a
algún caminante rezagado para recibir los retozones y alegres juegos de las
hadas; pero otras veces se complacen en divertirse a costa de una persona
aterrorizada y hechizarla de modo
que, por ejemplo, le parezca ver casas y gente en despoblado. Frecuentemente no
es esta ilusión momentánea, sino que el hechizado pasa por una larga serie de
imaginarias y sorprendentes aventuras hasta que todo aquel fascinador
espectáculo se desvanece de pronto y se encuentra el individuo desilusionado en
un solitario valle o en una llanura
azotada por el viento. Por otra
parte, no se han de aceptar como hechos ciertos todas las leyendas y cuentos
populares acerca de los espíritus de la naturaleza, pues las más groseras
supersticiones suelen estar mezcladas con las creencias de los campesinos sobre
estos seres, como demostró el caso de un terrible asesinato cometido en
Irlanda.
A las mismas entidades se han de atribuir gran número de los
llamados fenómenos físicos que se producen en las sesiones espiritistas, y
muchas de estas sesiones han estado gobernadas por estas traviesas entidades
que realizan cosas al parecer tan sorprendentes como las respuestas a
determinadas preguntas, la declaración de supuestos mensajes por medio de
golpes o inclinación de trípodes o veladores; la exhibición de las llamadas
“luces de un espíritu”; el aporte de objetos distantes; la adivinación del pensamiento
de algún circunstante; la precipitación de escritos o dibujos; y hasta
materializaciones.
Así es que si cualquier espíritu de la naturaleza está dispuesto a ello, será capaz de dar
una sesión espiritista igual a las más sorprendentes de que se tiene noticia,
porque si bien hay fenómenos cuya reproducción no le es fácil, su maravilloso
poder alucinador lo capacita para
convencer a os circunstantes de que en realidad han ocurrido, a menos que esté
presente u experto observador que comprenda sus artimañas y sepa desbaratarlas.
Por regla general, siempre
que en una sesión espiritista sobrevengan jugarretas o burlas de mal género, cabe inferir la actuación de
un espíritu de la naturaleza de ínfima categoría o de entidades astrales
humanas que durante la vida terrena fueron de estofa lo bastante baje para recrearse en tan estúpidas
diversiones.
ENTIDADES COMUNICANTES. – Numerosísimas son las
entidades astrales capaces de “comunicarse” en una sesión espiritista o de
obsesionar a un médium extático y hablar por su intermedio. Apenas hay una sola
clase de habitantes del plano astral de cuyas filas no pueda extraerse alguna
entidad comunicante, aunque después de las expuestas explicaciones se
comprenderá fácilmente que hay muchas probabilidades en contra de que la
comunicación provenga de una entidad superior.
Una entidad manifestada suele
ser a veces exactamente lo que dice ser; pero también a veces no lo es, y el ordinario concurrente no tiene medio
alguna de distinguir la entidad verdadera de la falsa, pues en tan gran medida
es capaz de alucinar a un viviente
en el plano físico una entidad que disponga de todos los recursos del
plano astral, que ninguna confianza merece lo que parece la más convincente
prueba. Si la entidad comunicante manifiesta algo que le presente como el
hermano largo tiempo ha fallecido de un individuo, no puede éste tener la
seguridad de que en efecto es el espíritu de su hermano. Si la entidad revela
algo sólo conocido del hermano muerto y del todavía viviente en la tierra,
tampoco ha de darse por convencido, pues pudiera habérsele leído aquel secreto
en su propia mente o en la luz
astral. Y aun si la entidad comunicante quiere extremar la prueba y le dice al
individuo en cuestión algo que él ignora referente a su hermano, pero que
después queda comprobado, también puede haberse leído este informe en la luz
astral, o cabe la posibilidad de que
la entidad comunicante sea tan sólo la sombra del hermano muerto y conserve su
memoria, pero que en modo alguno sea él mismo.
No hemos de negar ni por un momento que a veces se han recibido
en las sesiones espiritistas importantes comunicaciones de entidades
rigurosamente auténticas; pero afirmamos que al ordinario asistente a las
sesiones espiritistas le es completamente imposible tener la certeza de que no
se le engaña miserablemente de uno u otro modo. Hubo algunos casos, aunque pocos, en que miembros de la
anteriormente aludida logia de ocultistas iniciadora del moderno espiritismo se
valieron de un medio para dar una serie de provechosas enseñanzas sobre
interesantísimos temas; pero fue en sesiones de índole familiar y privada y
nunca en reuniones espectaculares con entrada de pago.
RECURSOS ASTRALES. – Para comprender los métodos por los cuales
se produce gran número de fenómenos físicos,
es preciso tener idea de los recursos
de que puede disponer una entidad actuante en el plano astral, aunque
no es fácil esclarecer este asunto, porque lo impiden ciertas restricciones
evidentemente necesarias. Pero quizás no ayude la consideración de que el plano
astral es en muchos aspectos una ampliación del físico, y que el concepto
de la materia etérea, también
física a pesar de lo intangible, servirá
para demostrar cómo se
entrefunden ambos planos. En efecto, según el concepto hinduista del Jagrat o conciencia vigílica, los planos físico
y astral están
entrefundidos, como si constituyeran un solo plano cuyos
siete subplanos fueran los cuatro estados sólido, líquido, gaseoso y etéreo de la materia
física y los tres
subplanos inferiores del genuino plano
astral. Supuesto esto, nos será fácil
dar un paso más adelante
y adquirir la idea de que la percepción astral puede definirse
bajo cierto aspecto
como la capacidad de recibir
un número enormemente creciente de vibraciones. Por medio del cuerpo
físico percibimos una corta porción de vibraciones; otra corta porción de
vibraciones muchísimo más rápidas nos afecta
como luz y como electricidad; pero hay inmenso
número de vibraciones de una y otra índole más allá de uno y otro extremo de la porción percibida
y aun intermedias entre las percibidas, que no detectan
nuestros sentidos físicos. Pero si todas o por lo menos algunas de estas
vibraciones físicamente imperceptibles se pueden percibir astralmente con todas
las complicaciones derivadas de la diferencia de longitud de onda, se
amplificará e incrementará notablemente en el nivel astral nuestra comprensión
de la naturaleza y podremos conocer muchas cosas que ahora nos son ocultas.
Se admite que algunas de estas vibraciones se transmiten
fácilmente por la materia sólida, y así se explican
científicamente las peculiaridades de la visión
etérea, aunque por lo
referente a la visión astral, la teoría de la cuarta dimensión la explica más
completamente.
Clarividencia. – Si un individuo
está dotado de vista astral será capaz de producir resultados que a quienes de
ella carecieren parecerán prodigiosos, como, por ejemplo, leer un pasaje de un
libro cerrado; y cuando recordamos que la vista astral capacita para leer exactamente
el pensamiento de una persona, y también para observar un objeto que esté en
cualquier lugar del globo, si la vista astral se combina con el conocimiento de
proyectar corrientes en la luz astral, comprenderemos la posibilidad de manifestación
de todos los fenómenos de clarividencia sin necesidad de remontarnos más allá
del plano astral35.
La adiestrada y absolutamente auténtica
clarividencia actualiza un grupo de facultades
muy diferentes de las físicas; pero como pertenecen a un plano superior, no
trataremos de ellas.
PREVISION Y SEGUNDA VISTA. – La facultad de exacta previsión
corresponde a un plano superior al astral, pero la consideramos porque
frecuentemente percibe la vista astral ráfagas o reflejos de ella, sobre todo
entre las gentes ingenuas que viven en favorables
condiciones. Un ejemplo de esta facultad de previsión es lo que los montañeses
de Escocia llaman “segunda vista”.
No se ha de olvidar que cualquier habitante
inteligente del plano astral es capaz de percibir estas vibraciones etéreas; y
también, si está aleccionado, podrá actualizarlas y valerse de ellas.
FUERZAS ASTRALES. –
Fácilmente se comprende que no es posible divulgar gran cosa acerca de las
fuerzas astrales y del modo de manejarlas, aunque cabe suponer que de aquí a no mucho
tiempo se darán
a conocer al mundo una o dos de ellas.
No obstante, acaso sea posible, sin trasponer los
límites de lo permitido, dar de estas fuerzas una idea suficiente para mostrar esquemáticamente la producción de
ciertos fenómenos.
Todos cuantos tengan mucha experiencia de las sesiones
espiritistas en que se manifiestan fenómenos físicos, habrán notado en una u
otra ocasión el empleo de fuerzas irresistibles, como, por ejemplo, la que
instantáneamente mueve pesos enormes; y si el observador está versado en
mecánica cavilará sobre el origen de semejante fuerza y la palanca empleada.
Como sucede siempre
en relación con los fenómenos astrales, hay varios medios de actualizar dicha fuerza;
pero, por de pronto, bastará indicar cuatro.
1º CORRIENTES ETEREAS. – Sobre la superficie de la tierra fluyen
constantemente, de polo a polo, corrientes etéreas de intensidad tan
irresistible como la de las mareas, y hay métodos de utilizar con toda
seguridad tan estupenda fuerza; pero se expondría a gravísimo riesgo quien
intentara gobernarla sin el debido conocimiento.
2º PRESION ETEREA. – Esta presión es análoga a la atmosférica,
aunque inmensamente mayor. En la vida ordinaria nos damos tan poca cuenta de
una como de otra; y, sin embargo,
ambas existen, y si la ciencia fuese capaz de hacer en determinado espacio
35 Véase a este propósito la obra Clarividencia en que están tabuladas y explicadas las variedades de esta facultad con numerosos ejemplos.
el vacío del éter como hace
el del aire, quedaría comprobada la presión etérea igualmente que se comprueba
la atmosférica. La dificultad de hacer el vacío del éter consiste en que la
materia etérea interpenetra la sólida, líquida y gaseosa, de suerte que los
físicos no conocen todavía ningún medio capaz de separar determinado volumen de
éter de la masa general de materia etérea. Sin embargo, el ocultismo práctico
enseña el modo de provocar la presión etérea y actualizar su formidable fuerza.
3º ENERGIA LATENTE. – Hay una vasta acumulación de energía
potencial que permaneció como dormida en la materia durante la evolución de la
sutil en la densa, de suerte que trasmutando la densa en sutil puede
actualizarse y aprovecharse parte de la energía latente, como al trasmutar los
estados de la materia física se actualiza la energía latente en la modalidad de
calor.
4º VIBRACION SIMPATICA. – Sorprendentes
resultados mayores o menores pueden obtenerse por la ampliación del principio
de vibración simpática. Los ejemplos tomados del plano físico más bien
desfiguran que dilucidan los fenómenos astrales, pues sólo admiten parcial
aplicación; pero el examen de los sencillos fenómenos de la vida ordinaria
contribuirá a esclarecer este importante aspecto de nuestro tema con tal de no
llevar la analogía más allá de su límite natural. Sabemos que si pulsamos
vigorosamente la cuerda de un arpa, su movimiento provocará vibraciones simpáticas en las correspondientes
cuerdas de un número de arpas colocadas en torno y sintonizadas con aquélla.
También es de general conocimiento que cuando un cuerpo de tropas pasa por un
puente colgante, han de ir a paso libre, pues el marcial levantaría por lo
acompasado una vibración cada vez más intensa, hasta que, vencida la
resistencia del hierro, se hundiría el puente.
Teniendo presente estas analogías, sin olvidar que sólo son
parciales, resulta más comprensible que quien conozca exactamente la tónica a que ha de emitir
sus vibraciones, o mejor dicho, si conoce la nota tónica
de la materia que desea afectar o poner en vibración, podrá provocar inmenso
número de vibraciones simpáticas. Cuando este fenómeno se manifiesta en el
plano físico no se actualiza adición a la energía; pero en el plano astral la
materia con que tratamos es mucho menos inerte, y cuando la actualizamos por
medio de las vibraciones simpáticas
añade su propia fuerza viva al impulso original que así puede multiplicarse
varias veces, y por ulterior repetición sintónica de dicho impulso, como
repiten el paso los soldados que atraviesan marcialmente el puente, las vibraciones
pueden intensificarse hasta el punto de aparecer el efecto muy superior a la
causa. En verdad, cabe decir que apenas hay límite para los fenómenos capaces
de realizar un mago blanco que cumplidamente comprenda las posibilidades de
esta fuerza vibratoria y hábilmente la maneje,
pues la construcción del universo fue el resultado
de las vibraciones emitidas por la
Palabra hablada.
MANTRAS. – De la vibración simpática depende la eficacia de los
mantras que producen efecto por la repetición de ciertos sonidos sin necesidad
de valerse de un elemental.
DESINTEGRACION. – Puede realizarse este fenómeno
por la acción de vibraciones rapidísimas que vencen la cohesión de las
moléculas del objeto desintegrado. Una tónica vibratoria todavía más alta y de diferente tipo escindirá las moléculas en átomos. Un cuerpo
reducido por este medio al estado etéreo puede moverse de un punto a otro con
suma rapidez, impelido por una corriente astral, y en cuanto cese la acción de
la fuerza que lo puso en tal estado, la presión etérea obligará al cuerpo a
reasumir su primitivo estado.
A los estudiantes novicios les cuesta comprender cómo puede
conservarse la configuración de un objeto así tratado, pues ponen el reparo de que si un objeto metálico, por ejemplo una llave, se funde y
después se vaporiza por el calor, al condensarse volverá al estado sólido, pero ya no será una llave, sino un trozo de
hierro. La objeción parece certera, aunque en rigor no cuadra bien la analogía.
La esencia elemental
que da forma a la llave vuelve al depósito
universal en cuanto se
destruye su temporal cuerpo sólido, pero no la afecta la acción del calor; y
cuando la materia vaporizada recobra el estado sólido, la esencia elemental
correspondiente a la materia sólida ya no es la misma que antes y por lo tanto
no puede asumir la misma forma. La esencia elemental salió de la llave física
como salen los principios supra físicos del hombre cuando se quema su cuerpo
físico, sin que en nada les afecte el calor o el frío.
Ahora bien, si un mago quiere desintegrar una llave con el
propósito de llevarla de un punto a otro, impelida por las corrientes astrales,
habrá de reservar la misma esencia elemental
en la exacta forma de llave hasta terminado el transporte; y entonces, su fuerza de voluntad actuará como un molde en el
que la materia solidificada recobre su primitiva forma, o más bien, a cuyo
alrededor se reagrupen las moléculas. Así, a no ser que falle el poder de
concentración del operador, volverá a tomar la materia forma de llave.
De esta manera se efectúa a
veces en las sesiones espiritistas el aporte de objetos desde larguísimas
distancias, y es evidente que disgregados pueden
pasar con toda facilidad
a través de las paredes de una casa o de la tapadera de una caja cerrada, de
suerte que lo comúnmente llamado “el paso de la materia a través de la materia”
es cosa tan sencilla, cuando propiamente se comprende, como el paso del agua
por un cedazo, o de un gas a través de un líquido en los experimentos químicos.
Vista la posibilidad de transmutar la materia
del estado sólido al etéreo mediante un cambio de la tónica vibratoria, se
infiere que también es posible invertir el proceso y solidificar la materia
etérea.
MATERIALIZACION. – Así como el paso de materia
sólida a etérea explica el fenómeno de desintegración, así el proceso inverso
explica el de materialización; e igualmente que en el primer caso es necesario
el persistente esfuerzo de voluntad para impedir que el objeto
reasuma el estado
sólido, es también
necesario el continuado esfuerzo de voluntad para que el objeto materializado no se
restituya a su condición etérea.
En las materializaciones que se manifiestan en
las ordinarias sesiones espiritistas, la materia necesaria se extrae en cuanto es posible
del doble etéreo del médium,
operación nociva para su salud y también inconveniente por muchos otros
conceptos. Así se explica que la forma materializada se mantenga de ordinario estrictamente en la inmediata
vecindad del médium al cual se ve atraída como si intentara volver al
punto de procedencia, y si se la separa del médium,
no tarda en desvanecerse y su materia
constituyente retorna a su origen. No cabe duda de que en algunos casos también se substrae temporalmente del médium algo de materia
densa y visible, por muy difícil que nos sea comprender la posibilidad de semejante substracción. He presenciado casos
en que indudablemente ocurrió este fenómeno,
comprobado por una muy considerable pérdida de peso del cuerpo
físico del médium36.
LA OSCURIDAD. – Ahora nos explicaremos por qué las entidades dirigentes de una sesión espiritista operan con mayor facilidad a oscuras o a media luz, pues su poder o bastaría en la generalidad de los casos para mantener materializada una forma, ni siquiera la
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36 Casos semejantes están descritos en la obra del coronel Olcott: Gentes del otro mundo, y en Un caso de desmaterialización de M. A. Aksakow. de una mano, en medio de las intensas vibraciones de una brillante luz. La forma materializada se desvanecería a los pocos segundos.
Los habituales concurrentes a las sesiones
espiritistas habrán observado que las materializaciones son de tres clases: 1ª
Tangibles, pero no visibles; 2ª Visibles, pero no tangibles; 3ª Visibles y
tangibles.
A la primera clase, la más frecuente, pertenecen
las invisibles manos que abofetean a los circunstantes y transportan menudos
objetos de uno a otro lado de la sala. También son de esta clase los órganos
vocales que emiten la vos directa. En este último caso se utiliza una clase de
materia que no puede reflejar ni interceptar la luz, pero que en determinadas
circunstancias emite vibraciones acústicas.
FOTOGRAFIAS.
– Hay una variedad de esta clase de materializaciones parciales que aunque
no reflejan las modalidades de luz que nosotros percibimos, son capaces de
afectar los rayos ultravioletas e impresionar más o menos definidamente la
cámara fotográfica y obtener fotografías. Cuando no se dispone de suficiente
poder para producir una perfecta materialización, se manifiesta una forma
vaporosa perteneciente a la segunda clase, pues se ve y la entidad dirigente
advierte a los circunstantes que no intenten tocarla. Muy raros son los casos
de la tercera clase en que, por disponer de fuerza bastante para la
materialización, es visible y tangible la forma materializada37.
Cuando un Maestro o discípulo necesita
materializar su vehículo mental o astral no han de sustraer la materia de su
doble etéreo ni de la parte densa del físico, pues saben cómo utilizar la materia etérea circundante.
REDUPLICACION. – Este fenómeno se produce al formar una perfecta
imagen mental del objeto que se ha de reproducir. La imagen sirve de molde en
cuyo torno se agrega la necesaria materia física y astral. Desde luego que para
ello es necesario mantener simultáneamente en vista todas las partículas
interiores y exteriores del objeto que se ha de reduplicar, y por consiguiente
es un fenómeno que requiere muchísima fuerza de concentración. Quienes no saben
extraer directamente la materia del éter circundante, la suelen sustraer del
mismo objeto que por ello disminuye de peso.
PRECIPITACION. – De este fenómeno se habla en algunos tratados
teosóficos, que aluden a la precipitación de cartas y dibujos, que puede obtenerse
por varios medios.
El Adepto deseoso de comunicarse con alguien puede colocar ante él una hoja de papel,
formar una imagen mental del escrito que desea estampar en el papel, y extraer
del éter la materia con que objetivar
la imagen. También podría estampar de la propia suerte el escrito en una hoja de papel extendida
por su corresponsal, fuera cual fuese la distancia. Otro procedimiento más frecuentemente adoptado, porque ahorra tiempo,
consiste en estampar
la letra del escrito en la mente de un discípulo, quien entonces habrá
de tomar aloja de papel e imaginar que está viendo a su Maestro
escribir de puño y letra la carta, y en seguida
procederá a objetivarla. Si le fuera difícil
efectuar simultáneamente las operaciones de extraer la materia del éter circundante y de precipitar el escrito sobre el papel, habría de disponer de tinta o de polvos de color
que por ser ya materia densa la manejaría fácilmente. Desde luego que esta facultad fuera un arma peligrosamente terrible
en manos de un
mago negro, pues podría falsificar la letra y firma de cualquier persona sin que los peritos
37 A la clase de materializaciones visibles y no tangibles pertenece la descripta en el versículo 5 del capítulo V de la profecía de Daniel, que dice: “En aquella misma hora salieron unos dedos de mano de hombre y escribían delante del candelabro sobre lo encalado de la pared del palacio real y el rey veía la pala de la mano que escribía.” (N. del T.)
calígrafos pudieran descubrir
por los medios ordinarios cómo se había efectuado la falsificación. Un
discípulo definidamente relacionado con un Maestro, tiene en la precipitación
la prueba infalible de si un mensaje proviene o no auténticamente de su Maestro,
mientras que para otros la prueba de su origen estriba únicamente en el
espíritu que se desprende del contenido del mensaje, pues el carácter de letra
no sirve de prueba concluyente.
En cuanto a la rapidez, un discípulo novel en la
tarea de precipitación, será tan sólo capaz de visualizar unas cuantas palabras
de una vez, y apenas irá un poco más a prisa que si escribiera la carta a mano;
pero el ya experto en esta clase de labor podrá
visualizar de un solo golpe todo un párrafo o quizás el
mensaje entero. De esta suerte, en una sesión espiritista se precipitan a veces
muy largas cartas en pocos segundos.
Cuando se ha de precipitar un dibujo, o un grabado, o una
pintura, el procedimiento es el
mismo, con la única diferencia de que es indispensable visualizar el tema de un
solo golpe, y si el cuadro es policromo, se complica la operación, pues se han
de disponer los colores separadamente para reproducir con toda exactitud las
tintas y tonalidades del original. Evidentemente que hay en este procedimiento
dilatado campo donde ejercitar la facultad artística; pero no se ha de entender
que cualquier habitante del plano astral sea capaz de precipitar buenas
pinturas, pues desde luego que quien fue hábil pintor en la vida física,
obtendrá mucho más perfectas precipitaciones que quien no supo lo que era el
arte pictórico mientras vivió en la tierra.
ESCRITURA EN PIZARRAS. – Esta escritura que tanta fama dio a
algunos mediums por las condiciones
de prueba en que la realizaron, se efectúa por precipitación, aunque más
frecuentemente el pizarrín encerrado entre ambas pizarras está movido por la
mano de una entidad astral de la que tan sólo están materializadas las puntas
de los dedos.
LEVITACION. – Es un fenómeno que ocasionalmente
ocurre en las sesiones espiritistas y más frecuentemente entre los yoghis
orientales, y por lo general consiste en el levantamiento de un cuerpo humano
en el aire como si flotase. Desde luego que cuando el que se levanta en el aire
es un médium, el fenómeno tiene por agente la mano de una entidad astral; pero
hay otro procedimiento de realizar este fenómeno, que siempre se emplea en
Oriente y algunas veces en Europa. La ciencia oculta conoce el modo de neutralizar
y aun de invertir enteramente la fuerza de gravedad, y por el prudente uso de este conocimiento se puede producir
fácilmente el fenómeno de levitación. Es indudable que por el conocimiento de
este secreto fue posible en la India antigua y en la Atlántida la elevación de
aviones que sin motor mecánico podían recibir movimiento y dirección. También
al mismo secreto de las fuerzas sutiles de la Naturaleza se ha de atribuir el
trabajo de los que construyeron las murallas ciclópeas y de las Pirámides.
LUCES. – Con el conocimiento de las leyes de la Naturaleza que
los recursos del plano astral ponen a disposición de sus habitantes, la
producción de luces es un fenómeno sencillísimo, tanto de las tenuemente
fosforescentes como de las eléctricas brillantes, y también la de los extraños
saltarines glóbulos luminosos en que tan fácilmente se transmutan los elementales del fuego. Como quiera que toda luz proviene de las vibraciones de la materia etérea, es
evidente que todo el que conozca la manera de provocar estas vibraciones
logrará producir la luz de la intensidad que le convenga.
MANEJO DEL FUEGO. – También por medio de esencia elemental etérea es posible manejar indemnemente el fuego,
aunque también hay otros medios de producir este fenómeno. Una sensibilísima
capa de materia etérea puede manipularse de suerte que no la afecte el calor, y cuando la mano del médium o de un circunstante está recubierta de dicha película como por un guante, puede
agarrar un ascua de carbón o un hierro al rojo blanco con toda seguridad de no
abrasarse.
TRANSMUTACION.- Comúnmente se cree que la
transmutación de metales fue un sueño de los alquimistas de la Edad Media, y
seguramente que en algunos casos esta transmutación fue tan sólo un símbolo
material de la purificación del alma o de alquimia espiritual. Sin embargo, hay
alguna prueba de que materialmente transmutaron metales en varias ocasiones y aun hoy día hay en Oriente
magos subalternos que afirman realizar
dicha transmutación38. La posibilidad de
este fenómeno está demostrada por la consideración de que el átomo ultérrimo es
el mismo en todas las sustancias de materia física, y sólo difiere el método de su combinación, por lo que
quienquiera que sepa cómo reducir un metal al estado atómico y agrupar en
distinto orden sus átomos ultérrimos obtendrá el metal correspondiente a la
nueva ordenación de los átomos ultérrmos.
REPERCUSION. – El principio de vibración simpática a que antes nos referimos explica también el extraño y poco conocido fenómeno de repercusión, consistente en que cualquier golpe, marca antigua o señal en la forma materializada se reproduce exactamente en el cuerpo físico. Indicios de este fenómeno hallamos en las pruebas aducidas durante los procesos judiciales seguidos a las brujas de la Edad Media, en que aparece frecuentemente la afirmación de que se reproducían en el cuerpo físico de la bruja las heridas causadas cuando se había aparecido en figura de perro o de lobo. La misma extraña ley ha conducido alguna vez a inculpar injustamente de fraude a un médium, porque una materia colorante frotada sobre la mano materializada de una supuesta entidad astral se encontró más tarde que tiznaba la mano del médium, cuando en realidad el supuesto “espíritu” no era más que el doble etéreo del médium, obligado por la influencia de la entidad guiadora de la sesión espiritista a tomar distinta forma. La parte etérea y la parte densa del cuerpo físico están tan íntimamente enlazadas que es imposible alterar la nota vibratoria de una sin que inmediatamente levante exacta vibración de la otra.
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38 Actualmente está reconocida y comprobada concluyentemente por la ciencia, la transmutación de unos elementos químicos en otros, y el mercurio se ha podido transmutar en oro, aunque lo enorme del coste del procedimiento no da utilidad práctica a la transmutación. (N. del T.)

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