Introducción a las Adicciones.
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“No
puede ser una expresión de libertad adquirir una nueva forma de esclavitud.”
Eduardo
Kalina.
Debemos
recordar que el problema de la droga es un fenómeno dinámico y multi causal que
se nos presenta como una unidad indivisible en sus tres instancias: producción,
tráfico y consumo.
El
adolescente tiene un riesgo mayor que el resto de la población por tratarse de
una persona susceptible y vulnerable al estar cursando una etapa de la vida con
complejos y delicados cambios internos y externos. Citando lo que hemos escrito
con anterioridad “en esta etapa empieza a reflexionar fuera del presente, a
fantasear, a elaborar teorías, a cuestionar valores y actitudes, a reaccionar
frente a lo impuesto pues puede abstraer y criticarlas normas vigentes,
elaborar utopías, etc.
Ya que
aumenta su capacidad de razonamiento crítico-analítico. Además son
características normales del adolescente la ansiedad, la irritabilidad, la
depresión moderada, los sentimientos de inseguridad o de minusvalía, la
impulsividad, la laxitud, el negativismo y el espíritu de contradicción, la
labilidad en el humor y en los intereses, la hipersensibilidad a la crítica,
los conflictos con los familiares, los conflictos del quiebre con la imagen de
los ídolos y de atracción y dependencia y por supuesto toda la temática que
gira en torno a la identificación sexual”.4
Si
consideramos personalidades de alto riesgo en general, pero más específicamente
para las adicciones a aquellas, de cualquier edad, donde exista inmadurez
psicoafectiva, dificultad para posponer sus propias demandas, sin posibilidades
de espera o mediación en el logro de objetivos, que toleran muy mal las
frustraciones, les cuesta reconocer los límites y tienen un mal control de los
impulsos, con una considerable alteración en los sistemas de intercambio con el
mundo y la tendencia al establecimiento de relaciones conflictivas con la
realidad impuesta, es muy frecuente el refugio patológico en la fantasía.
No organiza
el tiempo en base a conductas adaptadas y los vínculos que logra son primarios
y precarios afectiva y socialmente, el agrupamiento con sus pares es muchas
veces sin un fin específico y explícito; pero con una complicidad típica. Los
sentimientos de debilidad, baja autoestima y temor llevan a actitudes
defensivas del tipo de las conductas contra-fóbicas en las que se exponen a
situaciones peligrosas con la esperanza de constatar su propia fuerza. Si revisamos
los elementos citados en este último párrafo podemos constatar que el uso de
drogas y el estado de “embriaguez” satisfice, o complementa, la psicopatología
del adolescente.
La adicción
“es un modo de existencia que encuentra su origen en una experiencia pero que
no se limita a ella”.6
La sociedad actual
facilita y hasta promueve las adicciones a través de un doble mecanismo: la
creación de sensaciones de vacío y proliferación del estrés por un lado y la
búsqueda de la gratificación inmediata por otro. Esta sociedad actual que
provee los recursos para ambos constituye una civilización adictiva.
El sujeto
queda “pendiente de” la droga (de-pendiente), cuando ésta ausente la deseará, pensará en ella, sentirá
su falta, tomará conciencia de su necesidad. El consumidor, estará siendo
consumido por la droga o por la ausencia de ella. Si hiciéramos un paralelismo
entre la vida y una obra de teatro podríamos imaginar que el individuo sano es
aquel que es capaz de ser el actor y el director de su propia obra, es decir,
es capaz de escribirla, dirigirla (observa, critica, modifica) y llevarla a
escena con éxito. El adicto, como todo enfermo no escribe su guión, fue escrito
por otros; no dirige su obra es dirigido; no actúa, es pasivo y si algo hace es
confundiendo espontaneidad con impulsividad y orientado a la obtención y
consumo de la droga. No hay seres más desgraciados en el área de la salud
mental que los adictos.
Compulsión, impulso
sistemático e irreprimible que se traduce en un acto difícil de controlar a
pesar de que las consecuencias sean evidentes y conocidas. Acto o conducta que
aporta un placer, un bienestar inmediato, o en etapas posteriores tiene la capacidad
de calmar un malestar (muchas veces provocado por la propia ausencia del objeto
o sustancia) también de manera inmediata. Muchos autores catalogan a las adicciones
como un trastorno en el control de los impulsos.
Tendencia a la repetición que
se puede asociar al concepto de compulsión
a la repetición más o menos frecuente y estereotipada pero siempre
presente. La “descarga” se hace en forma de un comportamiento impulsivo,
estereotipado con la única finalidad de obtener el objeto. En la primera etapa
los efectos de la sustancia son casi exclusivamente placenteros y el
reforzamiento es positivo. La “entrega” al objeto de la adicción puede ser a
intervalos o intermitente dependiendo de los mecanismos de control externo,
disponibilidad, sentimientos de culpa, etc.
Es
frecuente que el consumo, más que una fuente de bienestar en una segunda etapa signifique
solo un alivio del malestar provocado por la ausencia del objeto, funcionando
como un reforzador negativo. Debido a ciertos fenómenos neurobiológicos, este
alivio es cada vez de menor intensidad, más breve en su duración y menos
eficiente en cuanto a los resultados esperados o efectos anticipados por el
consumidor. Sin embargo si estamos en el terreno de la adicción el deseo de la gratificación
inmediata pesa más que la conciencia o conocimiento de las consecuencias
negativas a corto, mediano y largo plazo.
Inmediatez,
al igual que la compulsión, es una de las características cardinales de las adicciones.
Solo las sustancias, objetos o situaciones que tienen la peculiaridad de generar
bienestar de manera inmediata tienen la posibilidad de ser adictivos. Se fundamenta
en los aspectos más biológicos: acción de neurotransmisores cerebrales, mecanismos
de recompensa positiva y negativa; no es la droga la que hace al adicto o a la
adicción sino el tipo de vínculo que la persona establece con el objeto y ya no
solo las características propias de la droga o del sujeto. La forma anómala en
que la persona se relaciona con la droga es lo que define la adicción. La
sustancia centraliza la vida del individuo, organiza sus tiempos y acciones, su
pensamiento y sus emociones.
En tal
sentido un programa de prevención debe: Promover la discusión acerca de
actitudes, valores y creencias en relación al consumo de drogas, con el fin de
corregir aquellos conceptos e ideas erróneas, que puedan favorecer el consumo
de estas sustancias. Informar a los adolescentes sobre los efectos de las
drogas, tanto en el plano de la fisiología del organismo como en el plano del
comportamiento, enfatizando su incidencia negativa sobre la familia y la
sociedad en su conjunto, con el propósito de contribuir al desarrollo de
actitudes y conductas orientadas al rechazo de las mismas.
Promover la
independencia y la autoestima en estos jóvenes, con el propósito de favorecer
el conocimiento de sus propias competencias. Fomentar la comunicación como
medio idóneo para establecer relaciones interpersonales adecuadas, tanto con la
familia como con la sociedad. Suministrar orientación en cuanto al manejo de
situaciones de riesgo y evaluar alternativas más adecuadas, a través de
técnicas de solución de problemas y toma de decisiones. Promover la realización
de actividades deportivas, culturales y recreativas que permitan un uso
adecuado y gratificante del tiempo libre. Fomentar conductas dirigidas hacia la
elaboración de un proyecto de vida, como una alternativa a mediano o largo
alcance, para acceder a la instauración de repertorios adaptados, bajo control
de contingencias reforzadoras del medio que garanticen su posterior
mantenimiento.
El
uso de las drogas en adolescentes representa un rechazo profundo por los
valores de una sociedad de adultos que se percibe como hostil, impersonal y
carente de interés para sujetos de su edad.
EL ADICTO
La
educación sobre los peligros de la droga raramente había ayudado a los jóvenes
a tomar una decisión respecto de su consumo, la información en pequeñas dosis puede
ser efectiva, especialmente si se la presenta en un ambiente familiar.
El
abuso de drogas parece ser inicialmente un fenómeno de la adolescencia, vinculada al proceso de
crecimiento, de experimentación de nuevas conductas, la autoafirmación, el desarrollo
de estrechas relaciones con personas exteriores a la familia y el salir del
hogar al mundo.
Kandel,
treiman, faust y single sostienen que hay tres estadios en el consumo de drogas
por los adolescentes:
El
primero, es la ingestión de drogas legales, como el alcohol, y es sobre todo un
fenómeno social. El segundo, incluye el consumo de marihuana y se debe a la
influencia de los pares de edad.
El
tercero, el consumo frecuente de drogas ilegales, parece depender más de la
calidad de la relación padres/adolescentes que de otros factores.
Los
miembros de una familia ayudan a mantener al adicto en rol de dependiente,
incompetente donde la ingestión de drogas ayuda a mantener la estabilidad y
homeostasis de la familia.
Factores
distintivos de las familias de adictos:
J
Hay
una mayor frecuencia de dependencia química multigeneracional –particularmente
del alcohol entre los varones-, más una propensión hacia otras conductas
similadictivas como los juegos de azar y ver televisión (tales prácticas
proporcionan modelos a los niños y también pueden convertirse en ‘trdiciones’
familiares).
J
Hay
más expresión primitiva y directa del conflicto, con alianzas muy explícitas,
por ejemplo, entre el adicto y el progenitor sobre implicado.
J
La
conducta de los padres recaracteriza como de calidad ‘visiblemente
esquizofrénica’.
J
El
adicto puede tener un grupo de pares o una subcultura a la que se retira
(brevemente) luego de un conflicto familiar – la ilusión de independencia es
mayor-. (Los amigos, la banda, la flota, la tribu etc.)
Stanton,
M. (----) La drogadicción y la familia.
Causas
psicológicas de las adicciones – Sentido que se le da a las construcciones
- Estrategia
para afrontar emociones negativas como la tristeza, el abatimiento, la
angustia, la frustración, el vacío vital, especialmente en personas con
dificultades para identificar y expresar sus emociones y tomar contacto
con su mundo vivencial interno.
- Búsqueda
de sensaciones y riesgos e impulsividad como factores e personalidad pre
disponentes.
- Experimentar
emociones negativas provocadas por sus constantes conflictos
interpersonales y dificultades de adaptación social.
Para
las familias con buena comunicación cohesión y adaptadas, el consumo de
alcohol, drogas y conductas disruptivas tienen un carácter lúdico y de paso por
una etapa de rebeldía y experimentación.
Para
las familias con mala comunicación, poca cohesión y desadaptadas, especialmente
si cuentan con antecedentes de fracaso escolar y problemas de conducta (Musito
G, Buelga S, Lila M y Cava M 2003, Familia y adolescencia Madrid: Síntesis)
Factores sociales que contribuyen a las adicciones.
- Crisis
de valores y creencias religiosas.
- Prestigio
en grupos de jóvenes marginados.
- Malestar
por la pérdida de derechos.
- Tolerancia
social hacia el consumo.
Factores biológicos que contribuyen a la adicción.
Ø Mayor producción de dopamina
(sustancia del placer) lo que incrementa la probabilidad de consumir
Ø El uso continuo por largo tiempo
disminuye la cantidad natural de dopamina por lo que otros reforzadores
naturales o simbólicos tienen menor posibilidad de ocasionar placer.
Ø El cerebro se hace dependiente del
suministro externo.
Ø La ausencia de sustancia resulta
displacentera generando la necesidad de consumir.
Ø Se afecta el lóbulo frontal que
controla los impulsos y estados negativos, las personas comienzan a hacer cosas
que jamás hubieran pensado (robar a la familia, delinquir, prostituirse)
¿Mi
familia es una familia adictiva?
La
dinámica familiar que observamos en las familias dependientes o adictivas es
una dinámica en donde se presentan situaciones ante las cuales hay
comportamientos que son aceptados como normales por todos los miembros y que
para la mayoría de las familias no lo son.
En
estas familias se miente cuando sería más fácil decir la verdad. Mentir es
esencial en el sistema familiar adictivo.
Se
perciben en familia como perfecta o sin problemas, no pueden ver su disfunción.
La
primera y más básica mentira es <<LA NEGACIÓN>> del problema por
parte de la familia.
La
Segunda mentira es el <<ENCUBRIMIENTO. >> Es muy importante la
imagen que los demás tengan de ellos.
Si
está reconociendo esta situación, acepte que usted es alcohólico y reconozca
que usted y su familia entera necesitan ayuda, no solamente su hijo que fuma
marihuana o el que sale a los casinos. , consulte y trate de buscar ayuda
profesional, en la familias adictivas pueden aparecer alcohólicos, adictos al
cigarrillo, a la marihuana, al éxtasis, o crack, al sexo, a el juego, las
compras, al Internet.
Alfonso
es hijo de un papá alcohólico y de una madre que gusta del trago sin ser alcohólica.
Sus hermanos también se reúnen alrededor del aguardiente y siempre que están en
reunión familiar no importa si es entre semana o en fin de semana.
Es
un comportamiento cotidiano, dice Claudia su esposa que tengamos una reunión y
diga “Ya voy a recogerte y llegue 3 horas después, al llegar y no encontrarme
pues la reunión ya se ha acabado, llama por el celular y dice tranquilamente
pero ya llegué..................... Porqué no me esperaste... Es que ¿tú eres
muy atacada?
LOS HIJOS DE PADRES ADICTIVOS TIENEN QUE ADIVINAR CUAL ES LA
CONDUCTA NORMAL
No
tienen marco de referencia para saber en qué consiste estar en un hogar normal.
Se preocupan y confunden con las cosas que ellos creen que las otras personas
no se preocupan ni se confunden.
No
tienen libertad de preguntar. Son incapaces de confrontar y enfrentar la
realidad.
SON IMPULSIVOS, REACCIONAN DE FORMA INCONTROLADA Y TIENEN ATAQUES DE
RABIA.
Felipe
es hijo de un padre alcohólico y Diana su esposa cuenta que un día saliendo de
una rumba, donde ella hizo hasta lo imposible para que no tomara más, ella le
insistió en que no manejara y que le diera las llaves, su reacción fue violenta
, golpeó la puerta del carro y sin darse cuenta........... Le quebró la mano.
LAS FAMILIAS ADICTIVAS PRODUCEN HIJOS ADICTIVOS QUE NO TIENEN
LÍMITES Y NO LE PONEN LÍMITES A LOS DEMÁS.
Es
común que le saquen el cuerpo a los demás o se disculpan con mentiras. Hacen lo
que sea, manipulan, mienten, dan afecto para que se haga su voluntad. Su
intensa necesidad de gratificación inmediata hace que les sea imposible
colocarse en el lugar de los demás y ver sus necesidades.
No
permiten que les pongan límites y pueden volverse violentos ante la insistencia
de ellos.
SIEMPRE
ESTÁN EN BÚSQUEDA Y NO LES SATISFACE DESPUÉS DE UN TIEMPO el proyecto, los
amigos, los compañeros y la pareja por la que anteriormente hubiesen apostado
todo lo que poseían.
No pueden hacer pareja, el
compromiso de una relación los hace sentir atrapados, sin libertad
No
se satisfacen con facilidad, es como si buscaran algo que no encuentran, un
paraíso perdido, lo que buscan es la unidad y fusión que da paz en el alma, la
relación que solo gratifique y no frustre, la que tuvieron de bebés con la madre
ideal, que los gratifique sin hacerlos esperar.
LOS
HIJOS ADULTOS DE PADRES ALCOHOLICOS LES CUESTA TRABAJO LLEVAR UN PROYECTO A
TERMINO.
Tienden
a dejar las cosas para después. Hay incapacidad de aceptar responsabilidades
Siempre
mienten acerca de sus proyectos, pues están ausentes y son solo fantasías y
tienen muy baja o nula autoexigencia. Pueden ser los peores socios.
Observamos
en ellos profunda frustración, pues ellos en el fondo saben que solo son
apariencia
HAY CANTIDAD DE PROMESAS,
sin embargo es falsa la intención de ser
otro.
No va a cambiar, si está
con alguien así, aléjese lo más que pueda, siempre se comportará así y no lo
reconocerá. Si usted lo confronta el dirá que tu no crees en el, que no lo
valoras, que no eres su apoyo, que está solo y usted pareja quedará como la
mala del paseo.
LAS FAMILIAS ADICTIVAS CRÍAN HIJOS QUE TIENEN INTOLERANCIA A LAS
PÉRDIDAS MATERIALES.
Preguntándole
a Piedad: ¿Cuando se comenzó a deteriorar el matrimonio?, ella dice cuando mis
padres murieron y me entregaron la herencia. En ese momento la empresa de él
comenzó a tener problemas y me pidió plata prestada yo se la presté y eso fue
lo peor.
Algo
pasó, el comenzó a reclamar diciendo que ya no lo quería.
Puesto
que estos hijos de padres alcohólicos tienen marcados sentimientos de
impotencia, inferioridad, e indignidad, deben hacer algo con ellos. Si logran
reconocerlos como propios y trabajarlo, la pareja puede sobrevivir, de lo
contrario se acaba.
El
esposo de Piedad, no pudo reconocer en su corazón que se sentía sin valor no se
quería y se despreciaba por haber perdido la empresa y estos sentimientos se
los adjudicó a ella, se convenció que ella lo despreciaba, no lo valoraba y no
lo quería.
TAMBIÉN TIENEN INTOLERANCIA A LA PERDIDA DE IDEALES.
Se
imaginan un proyecto y así sea peligroso, niegan el peligro...........se
imaginan una situación y forzan todas las situaciones para que se de.
En
las parejas donde uno es alcohólico a menudo los hijos deben someterse a las necesidades
del padre alcohólico, por ejemplo:
Sara
decía: “Lo que más me molesta de Hernando era que se empeña en quedase los
domingos que estamos en asados, donde los amigos. No le importa que los niños
se duerman y al otro día no se puedan levantar para ir al Colegio.
Las
esposas de estos personajes no ponen límites por miedo a las perdidas de
control, los satisfacen a costa de sus propios hijos..........Mariela se
quejaba en consulta “Dra., es que yo estoy cansada de tener 3 hijos.
NO SOPORTAN PÉRDIDAS DE PERSONAS SITUACIONES DONDE SIENTEN PERDER,
YA SEA A NIVEL MATERIAL COMO EMOCIONAL
Preguntándole
a Piedad: ¿Cuando se comenzó a deteriorar el matrimonio?, ella dice cuando mis
padres murieron y me entregaron la herencia. En ese momento la empresa de él
comenzó a tener problemas y me pidió plata prestada yo se la presté y eso fue
lo peor; algo pasó, el comenzó a reclamar diciendo que ya no lo quería.
LOS HIJOS ADULTOS DE PADRES ALCOHÓLICOS SE JUZGAN SIN PIEDAD.
Es
más seguro mantener una imagen negativa de sí mismo porque a eso se ha acostumbrado.
Manifiestan
una exigencia por que se les atienda por sentirse abandonados con facilidad. En
el fondo del alma hay una depresión que data de muchos años.
Es
como si se dijeran: Si me quieren así con todas mis limitaciones, fallas o
defectos y errores realmente me quieren ose dijeran ¿Quien me va a querer de
verdad si soy.................así?
Enjuician
todo lo que hacen los demás y ellos mismos.
MANTIENEN SENTIMIENTOS QUE LOS INUNDAN Y LES IMPIDE CONCENTRARSE
COMO LO HACEN LOS DEMÁS.
Los
hijos de padres alcohólicos están invadidos por “Sentimiento de angustia “Es
común que tengan alteraciones en el sueño.
Sensaciones
de cansancio y desfallecimiento. Viven la vida como una carga, algunos días no
desean hacer nada y pueden incumplir una cita importante aun diciendo mentiras
y evadiendo la responsabilidad.
Insuficiente sentido de
la vida y, Sentimiento de aburrimiento. Buscan desesperadamente matar el
aburrimiento, se les nota la ansiosa búsqueda de compañía y de miradas de los
demás. Si están en alguna reunión no quieren que se termine y son los últimos
que salen de una reunión.
TIENEN INCAPACIDAD PARA PODER AFRONTAR ALGÚN TRABAJO EN EL QUE HALLA
JEFES MENOS AÚN TENER JEFE, HASTA LO SIENTEN DENIGRANTE. SI NO SON LOS JEFES,
SE SIENTEN DISMINUIDOS .GENERALMENTE ABOGAN POR SER INDEPENDIENTES.
Es
por eso que a menudo se quedan desempleados y se les oye decir:
“por
ese dinero, no me voy a trabajar” y prefieren seguir sin trabajo esperando el
gran sueldo que nunca ha de llegar.
LOS ALCOHOLICOS CAZAN FRECUENTEMENTE LAS MUJERES SALVADORAS.
Es
frecuente encontrar parejas muy fuertes y capaces al lado de hombres
alcohólicos, ellos no las buscan débiles pues necesitan que sean sus
salvavidas. A menudo en su lenguaje se les oye decir: “este proyecto es mi
salvación”.
LOS
HIJOS ADULTOS DE PADRES ALCOHÓLICOS LES CUESTA TRABAJO DIVERTIRSE
Les
da oso, se sienten haciendo el ridículo en especial al expresar afecto, temen
ser tomados por tontos e infantiles.
Los
sentimientos de vergüenza son exagerados
TIENEN TAMBIEN INCAPACIDAD PARA TOLERAR LOS CAMBIOS.
No
pueden tolerar los cambios y les da miedo muchas cosas, es por esto que se
pegan a las personas como su salvavidas y luego al no encontrar el paraíso
perdido la dejan
LOS HIJOS DE PADRES ADICTIVOS SE TOMAM MUY EN SERIO TODO.
El
trabajo, las bromas, los comentarios acerca de ellos y sus asuntos.
Se
toman muy en serio todo, a sí mismos, lo que hacen y dicen los demás.
LOS HIJOS DE FAMILIAS ADICTIVAS LES CUESTA TRABAJO TENER RELACIONES
ÍNTIMAS.
No
tienen marco de referencia para construir una relación sana.
Un
día se sienten queridos y al otro rechazados. Cambian de pareja cuando pasa el enamoramiento.
El apoyo a lo
largo del ciclo vital de la familia.
Repasemos
un poco cómo se da o se percibe el apoyo a lo largo de las distintas etapas de
la vida.
En la infancia.
En
la infancia, los padres son la fuente de todos los tipos de apoyo. Una vez que
los niños alcanzan la edad de la escuela primaria ven a los otros también como
proveedores de apoyo, pero este apoyo es generalmente percibido como de
naturaleza más particular. Por ejemplo, el apoyo de los compañeros se relaciona
con un mejor ajuste en la primera etapa escolar. Sin embargo, los padres son la
base más fuerte de seguridad para el niño. Durante la infancia, la seguridad
afectiva es fruto del apoyo emocional por parte de los padres. Tal apoyo
contribuye al éxito de los niños en la escuela y en su relación con sus
iguales, en parte al estimular el desarrollo de la competencia social. Esto
ayuda a la salud emocional y psicológica y al ajuste posterior en la vida de
los niños.
En la adolescencia.
Se
ha visto que durante la preadolescencia, así como en la adolescencia temprana,
las madres son consideradas como la más importante fuente de apoyo (Furman y
Buhrmester, 1985). El papel de las madres es central, aunque las
investigaciones sugieren que el apoyo de los dos padres sigue siendo importante
incluso para adolescentes mayores y para los adultos jóvenes. Los sentimientos
de ser estimados y apoyados por los padres están asociados con la salud
integral y mental hasta bien entrada la tercera década de la vida.
En el embarazo.
El
embarazo, nacimiento y cuidado del neonato requiere siempre de apoyo, por mucho
que todo esto se dé en el mejor de los ambientes. Algunos estudios muestran que
el apoyo recibido de los miembros de la familia, del padre del bebé y amigos
durante el embarazo, está relacionado con la escala de Apgar del bebé
(puntuación física del estado del bebé en el momento después del nacimiento).
También se ha encontrado que la confianza en el esposo y su apoyo están
relacionados con una más baja incidencia de depresión postparto.
Según
los estudios, la satisfacción matrimonial y la paternidad habilidosa parecen
también ir juntas. Esta relación ha sido demostrada en una variedad de edades y
en una variedad de culturas. Y es que el cónyuge suele ser considerado como el
apoyo primordial para la paternidad. Es como un amortiguador frente al estrés
que mantiene la ayuda para prevenir un desbordamiento de emociones negativas en
la paternidad.
En la vida adulta.
Durante
la vida adulta, en torno al 80% de los cuidados se dan en la familia,
usualmente por el cónyuge, o por las hijas si el cónyuge no lo puede dar.
La
fuerte asociación observada entre buena salud en personas mayores en el estudio
de la generación de ancianos de Berkeley y sus sentimientos de cercanía hacia
sus hijos, sugiere también que las relaciones familiares bajas en conflictos
pueden ser fuentes especialmente eficaces de apoyo social.
En
general, las relaciones intergeneracionales, (las que se dan entre padres e
hijos,) parecen ser la fuente más frecuente de apoyo social para los adultos a
medida que se aproximan a edades avanzadas, especialmente para las mujeres.
Esto es cierto debido a las diferencias en longevidad para hombres y mujeres.
Según un estudio en los Estados Unidos (Johnson y Barer 1996), en 1990 casi la
mitad de los hombres de más de 85 años vivían con su esposa, mientras que menos
de 10 por 100 de las mujeres de más de 85 años lo hicieron. De este modo, los
hombres más mayores, pero no las mujeres, es probable que tengan una esposa
como fuente primario de apoyo. Las mujeres más mayores generalmente confían en
los hijos, especialmente en las hijas.
Si
vemos que la familia es la principal fuente de apoyo para la persona a lo largo
de toda la vida, ¿quiénes serán más afectados por el oscurecimiento de la
familia? Sin duda los miembros más débiles, es decir, los niños y los ancianos,
y las personas con alguna limitación física o mental.
Una
sociedad que no reconoce a la familia, necesariamente generará graves problemas
sociales frente a los cuales, no dispondrá de recursos para resolverlos. ¿Por
qué en lugar de combatir la familia no la promovemos más? Comencemos por
fortalecer los lazos de unión con nuestros padres, esposos, hijos, hermanos,
amigos.
LA DINAMICA FAMILIAR EN FAMILIAS CON UN MIEMBRO ALCOHÓLICO.
Alazraki
Yossifoff, Claudia.
Resumen
El
objetivo de este artículo es hacer un análisis de la dinámica familiar en
aquellas familias con un miembro alcohólico, drogadicto. Con esta presentación
se pretende resaltar las características de este tipo de familias y cómo es que
éstas tratan de ajustar el sistema familiar ante la enfermedad de uno de sus
miembros.
Se
analizan las diferentes maneras que tiene la familia para sobrellevar la
enfermedad de uno de sus miembros y cómo es que ésta afecta a los diferentes
miembros que la integran.
Se
concluye sobre la forma en que la familia trata de "sobrevivir" ante
la crisis de la enfermedad de uno de sus miembros y cómo es que los roles
cambian afectando a los hijos inclusive en la edad adulta.
Palabras
clave: Alcoholismo, familia, hijos de alcohólicos, codependencia.
Marco
Teórico.
Alcoholismo:
El
Consejo Nacional para las Adicciones (CONADIC, 2005) define el alcoholismo o
dependencia del alcohol como una enfermedad que incluye los siguientes
síntomas:
Deseo
insaciable: una gran necesidad o deseo compulsivo de beber alcohol.
Perdida
de control: la incapacidad de dejar de beber alcohol una vez que se haya
comenzado.
Dependencia
física: síndrome de abstinencia con síntomas tales como náuseas, sudor,
temblores y ansiedad, que ocurren cuando se deja de beber alcohol.
Tolerancia:
La
necesidad de beber cada vez más cantidad de alcohol con fin de sentirse
eufórico.
El
alcoholismo es una enfermedad que afecta las áreas biológica, psicológica y
social de las personas. La enfermedad del alcoholismo es una enfermedad
crónica, progresiva y mortal.
A
pesar de que no existe, hasta el momento, una cura para el alcoholismo si
existen diversos tratamientos que controlan la cronicidad y progresión de la
enfermedad.
El
impacto de la dependencia al alcohol así como a otras sustancias en los
familiares y otras personas significativas al adicto es enorme. Las
repercusiones familiares encontradas en una muestra de 164 pacientes de la
Clínica Monte Fénix (Villalpando et al, 1995) fueron: violencia verbal (89.6%),
violencia física (57%), separaciones (49%), abandono (16%) y divorcio (21%).
La familia:
Es
importante recalcar que el alcohólico no existe en el vacío. La enfermedad no
es un padecimiento solitario y su alcance tiene impacto principalmente pero no
exclusivamente en la familia.
Si
bien, uno de los indicadores más claros de que una familia está funcionando
bien es la coherencia, los términos que mejor describen la vida en una familia
alcohólica son lo incoherente y lo impredecible. Generalmente, lo que un
cónyuge o un hijo hacen cuando viven en un ambiente alcohólico, lo hacen porque
en ese momento tiene lógica para ellos. En la medida en que los problemas que
rodean al alcoholismo van produciendo más y más incoherencia e
impredictibilidad en el hogar, es típico que la conducta de los miembros no
alcohólicos de la familia constituya un intento por volver a estabilizar el
sistema familiar. Los miembros de este sistema familiar actúan y reaccionan de
maneras que hacen que la vida sea más fácil y menos dolorosa para ellos (Black,
1991).
Para
ello, la familia adopta roles disfuncionales que los llevan a sobrevivir la
enfermedad de uno de sus miembros.
A
continuación se presenta una breve descripción de los roles disfuncionales en
la familia del alcohólico:
1). El rescatador:
este miembro se encarga de salvar al adicto a los problemas que resultan de su
adicción. Son los que inventan las excusas, pagan las cuentas, llaman al
trabajo para justificar ausencias, etc. Ellos se asignan a sí mismos la tarea
de resolver todas las crisis que el adicto produce. De esta manera promueve el
autoengaño del adicto, manteniéndolo ciego a las consecuencias de su adicción y
convencido de que no existe ningún problema con su uso.
2). El cuidador:
ellos asumen con ímpetu todas las tareas y responsabilidades que puedan, con
tal de que el adicto no tenga responsabilidades, o tenga las menos posibles.
Ellos actúan así convencidos de que al menos "las cosas están
andando". Lo que no pueden ver es que esto, los carga con tareas que no
les corresponden y con responsabilidades que no son suyas, produciendo una sobrecarga
que afecta su salud. Esto a su vez promueve la falta de conciencia en el
adicto, del deterioro que produce la adicción en su funcionamiento.
3). El rebelde:
la función del rebelde u oveja negra, es desenfocar a la familia y atraer la
atención sobre sí mismo, de modo que todos puedan volcar sobre él su ira y
frustración.
4). El héroe:
el también está empeñado en desviar la atención de la familia hacia él, a
través de logros positivos. De esta manera hace que la familia se sienta
orgullosa, y ayuda a la familia a distraer la atención que tiene sobre el
adicto.
5). El recriminador:
esta persona se encarga de culpar al adicto a todos los problemas de la
familia. Esto sólo funciona para indignar al adicto, brindándole así una excusa
perfecta para seguir consumiendo.
6). El desentendido:
usualmente es tomado por algún menor de edad que se mantiene "al
margen" de las discusiones y de la dinámica familiar. En realidad es una
máscara que cubre una gran tristeza y decepción que es incapaz de expresar.
7). El disciplinador:
este familiar presenta la idea de que lo que hace falta es un poco de
disciplina y arremete al adicto, ya sea física y/o verbalmente. Esta actitud
nace de la ira y frustración que se acumulan en la familia del adicto y de los
sentimientos de culpa que muchos padres albergan por las adicciones de sus
hijos (Aizpún, 2006).
La
dinámica de las familias alcohólicas o adictas se caracteriza por ser familias
generalmente inflexibles en donde las reglas, por lo general, son inhumanas lo
que hace que sus miembros se sientan confundidos e inútiles. En cuanto a los
límites, estos tienden a ser rígidos o inexistentes. La comunicación es
indirecta y encubierta en donde los sentimientos carecen de valor. Promueven la
rebelión y la dependencia teniendo como consecuencia que sus miembros sean
incapaces de resolver conflictos, por lo tanto, el resultado es inapropiado y
destructivo (Woititz, 1983).
En
consecuencia, puede pensarse que el modelo de sistema de familia en el caso de
la familia alcohólica o adicta tiene cuatro principios básicos:
1).
Las familias alcohólicas o adictas son sistemas conductuales en los cuales el
alcoholismo las drogas y las conductas vinculadas con éste se han convertido en
principios organizadores centrales en torno a los cuales se estructura la vida
de la familia.
2).
La introducción del alcoholismo y las drogas en la familia posee la capacidad
potencial de alterar en profundidad el equilibrio que existe entre el
crecimiento y la regulación, en el seno de la familia. Por lo general, esta
alteración impulsa a la familia en la dirección de un acento sobre la
estabilidad a corto plazo (regulación), a expensas del crecimiento a largo
plazo.
3).
El impacto del alcoholismo de las drogas y de las conductas conexas con el
alcohol sobre el funcionamiento sistémico se advierte con mayor claridad en los
tipos de cambios que se producen en las conductas reguladoras, a medida que la
familia adapta, poco a poco, su vida a las exigencias coexistentes del
alcoholismo y las drogas.
4).
A su vez, los tipos de alteraciones que se producen en las conductas
reguladoras pueden verse en su profunda influencia sobre la forma general del
crecimiento y desarrollo de la familia. Son cambios en el ciclo normativo de la
vida de ésta, que se han denominado como "deformaciones del
desarrollo" (Steinglass, 1989).
Los
psicoterapeutas familiares describen a la familia alcohólica y adicta como una
familia psicosomática, en la cual la familia parece funcionar óptimamente
cuando algunos de sus miembros se encuentra enfermo. Entre las características
de esta familia se descubren: sobreprotección, fusión o unión excesiva entre
los miembros de la familia, incapacidad para resolver conflictos y una rigidez
extrema. Así, el sistema familiar del adicto establece un estilo de vida que
permite que la enfermedad continúe de generación en generación (Guzmán, 2006).
En
el despertar de la enfermedad del alcoholismo y de las drogas, la familia con
frecuencia practica su propia forma de negación ante el problema, lo cual incluye
la reasignación de los roles familiares determinados por la enfermedad poniendo
así a la familia en desequilibrio (Smith y Seymour, 2001).
Entre
los especialistas en adicciones, existe un dicho que dice que "en la
familia alcohólica y adicta existe un elefante en la sala". Ese elefante
es la adicción, y nadie habla de ella ni acepta que existe pero todos funcionan
a partir de esta.
Las familias alcohólicas se mueven y acomodan a las exigencias de la
vida con un miembro alcohólico y adicto.
Existen algunos
especialistas como Stephanie Brown, (1985) que es una de las pioneras en el
tratamiento de las familias alcohólicas, quienes afirman que la familia con un
miembro alcohólico o adicto no es una familia disfuncional, es una familia que
ha aprendido a funcionar con un miembro enfermo gracias al reacomodo que se da
a raíz de la enfermedad. Se vuelve disfuncional cuando el alcohólico o el
adicto entran a tratamiento y comienza a cambiar el rol central que tenia en la
familia.
Las
personas cercanas al adicto, con frecuencia quieren hacer algo por él, pero no
saben qué hacer, cómo hacerlo ni por dónde empezar. En forma similar al adicto
confunden causas con consecuencias, problemas primarios con secundarios. Con
frecuencia se ven afectados cognitiva y emocionalmente, al punto de dudar
seriamente de sus intuiciones y observaciones. En ocasiones sus mecanismos
defensivos adquieren dimensiones tan patológicas como las del adicto. Ese
intento fallido por ayudar al alcohólico o al adicto los hace llevar a cabo conductas
"facilitadoras" que en lugar de detener la enfermedad la prolongan
(Cermak, 1986).
1) Proteger o ayudar al alcohólico.
2) Evitar el conflicto en la relación con
el alcohólico.
3) Creer que ignorar el problema es la
mejor manera de que desaparezca.
4) Satisfacer necesidades propias
vinculadas con la sobreprotección, la dependencia y el control.
5) Tener aspectos no resueltos personales
o familiares sobre el uso de alcohol o drogas (Cermak, 1986).
Conforme
la gente avanza en el alcoholismo o en las drogas, lo más normal es que el
cónyuge se preocupe cada vez más por la conducta del alcohólico. Esta
preocupación se denomina coalcoholismo y hoy en día se le denomina
codependencia (Black, 1991).
La
codependencia como cuadro disfuncional se origina en el seno de las familias
con dependencia química y/o disfuncionales, en las que los niños adquieren
percepciones distorsionadas sobre el amor, la seguridad y la aceptación
(Johnson, 1986).
De
acuerdo con Cermak (1986) los criterios diagnósticos de esta condición son:
v Autoestima continuamente basada en la
habilidad para controlar (a si mismo y a otros) a pesar de las consecuencias
adversas de este patrón.
v Adquisición de responsabilidad para
atender las necesidades de otros en detrimento del reconocimiento de las
propias necesidades.
v Ansiedad y distorsiones en torno a la
intimidad y la separación.
v Involucramiento en relaciones con
personas adictas, con trastornos de personalidad, codependientes o con
trastornos del control de impulsos.
Tres
o más de los siguientes síntomas:
F Negación.
F Represión de emociones.
F Depresión.
F Hipervigilancia.
F Conductas compulsivas.
F Ansiedad.
F Abuso de sustancias.
F Ha sido o es victima de abuso físico o
sexual recurrente.
F Enfermedad medica relacionada con el
estrés.
F Permanencia en una relación primaria
con una persona adicta por lo menos dos años sin buscar ayuda externa.
Es
importante especificar que el impacto del alcoholismo o las drogas no solo
abarca a la pareja del alcohólico, sino también a los demás miembros del
sistema familiar.
Los
hijos:
Hoy
en día en Estados Unidos, hay alrededor de 34 millones de niños y adultos que
son seres únicos. Son únicos en el sentido de que tienen más probabilidad que
cualquier otro grupo identificable, de volverse alcohólicos o drgadictos. Son
personas que crecieron, o están creciendo, en hogares donde el alcoholismo es
un problema (Black, 1991).
Los
hijos de alcohólicos o drogadictos se ven profundamente afectados por la
enfermedad de alguno de sus padres.
Los
hijos de alcohólicos o drogadictos tienen una probabilidad cuatro veces mayor que
otros niños de convertirse en alcohólicos o adictos. La mayoría de los hijos de
alcohólicos o drogadictos han experimentado cierta forma de abandono o abuso
(American Academy of Chile y Adolescent Psychiatry, 1999)
Un
niño en este tipo de familia puede tener una variedad de problemas:
a) Culpabilidad: el niño puede creer que
es la causa primordial de que su padre/madre abuse de la bebida o de las drogas.
b) Ansiedad: el niño puede estar
constantemente preocupado acerca de la situación en su hogar. Puede temer que
el padre alcohólico o drogadicto se
enferme o se hiera, y puede también temer a las peleas y la violencia entre sus
padres.
c) Vergüenza: los padres pueden
trasmitirle al niño el mensaje de que hay un terrible secreto en el hogar. El
niño que esta avergonzado no invita sus amigos a la casa y teme pedir ayuda a
otros.
d) Incapacidad de establecer amistades:
como el niño ha sido decepcionado tantas veces por el padre/madre que bebe o se
droga, no se atreve a confiar en otros.
e) Confusión: el padre alcohólico o
drogadicto cambia de momento, va de ser amable a ser violento sin ninguna
relación con el comportamiento del niño.
f) Ira: el niño siente ira y rabia contra
el padre alcohólico porque bebe tanto y suele estar enojado también con el
padre que no es alcohólico porque no le da apoyo y protección.
g) Depresión: el niño se siente solo e
incapaz de poder hacer algo para cambiar la situación. (American Academy of
Child y Adolescent Psychiatry, 1999)
Un
estudio realizado por la Unidad de Alcohología del Hospital Clínic (2002) que
tuvo como objetivo conocer el perfil psicosocial y los factores de riesgo
específicos de los hijos de alcohólicos con edades que van de los 6 a los 17
años. El estudio analizaba los datos de 371 hijos de alcohólicos que se
comparaban con los de un grupo control, formado por 148 escolares. Los
resultados del perfil psicosocial indican que los hijos de alcohólicos
presentan peor ambiente familiar, menor nivel socioeconómico, peor rendimiento
cognitivo y escolar, más síntomas de psicopatología y mayor necesidad de
asistencia psicológica, que los del grupo control.
Algunos hijos de
alcohólicos tratan de actuar como "padres" responsables de la familia
y entre sus amigos. Tratan de hacerle frente al alcoholismo convirtiéndose en
personas controladoras, que tienen mucho éxito en la escuela, pero que viven
emocionalmente aislados de otros niños y maestros. Sus problemas emocionales no
son aparentes hasta que se convierten en adultos. (American Academy of Child y
Adolescent Psychiatry, 1999)
Aparte
de que los hijos de alcohólicos o drogadictos tienen una gran probabilidad de
convertirse en alcohólicos o drogadictos, las investigaciones demuestran
también que a menudo tienden a casarse con personas que ya son o van a ser
alcohólicas.
Es
posible que aunque no se vuelva alcohólico o se case con alguien alcohólico,
desarrolle patrones emocionales y psicológicos, o de ambos tipos, que podrían
causarle problemas en su edad adulta. Los adultos que fueron hijos de
alcohólicos o drogadictos frecuentemente tienen dificultades para identificar y
expresar los sentimientos. Se vuelven muy rígidos y controladores.
Algunos
descubren que son completamente dependientes de los demás; sienten que no
tienen el menor sentido de poder de decisión respecto de la forma en que viven.
A menudo sus vidas están llenas de una sensación difusa de temor y de culpa.
Muchos se sienten deprimidos y con frecuencia no tienen la capacidad de
sentirse cercanos de otro ser humano ni de establecer una relación de intimidad
con nadie. Todos estos factores desempeñan un papel de vital importancia en las
vidas profesional y personal de los hijos de los alcohólicos (Black, 1991).
Los
hijos que crecen en hogares donde el alcoholismo o las drogas son un problema
rara vez aprenden la combinación de papeles que construye una personalidad
sana. Por el contrario, se encasillan en papeles basados en su percepción de lo
que necesitan hacer para "sobrevivir" y para aportar algo de
estabilidad en sus vidas (Black, 1991).
Conclusiones.
Habiendo
revisado la bibliografía se puede concluir que los alcances de la enfermedad
del alcoholismo son grandísimos, no solamente para el individuo que la padece,
también para la familia y por lo tanto para la sociedad.
Los
cónyuges en un intento fallido por tratar de ayudar al alcohólico o al adicto
pueden desarrollar conductas que solamente son autodestructivas y facilitan la
progresión de la enfermedad. Los hijos, tienen una mayor predisposición al
alcoholismo o las drogas, pueden volverse codependientes y/o desarrollar
conflictos en sus relaciones interpersonales.
En
la familia del adicto se adoptan distintos roles disfuncionales con el fin de
sobrevivir ante la enfermedad.
Es
importante recalcar que los miembros que integran la familia con un miembro
alcohólico o adicto también enferman de
manera progresiva. Al enfermar, existe una gran inversión por parte de la
familia de tiempo y energía en la actuación de roles familiares disfuncionales,
cuyo objetivo es el de proveer a la familia con un mecanismo de defensa para
disminuir la ansiedad y el temor por el cual están pasando.
El
tratamiento del alcohólico forzosamente va de la mano con el de la familia ya
que de no ser así, la rehabilitación del alcohólico o el adicto sin la familia
llevaría al fracaso a ambas partes ya que se encuentra íntimamente involucrada
en enfermedad así como en la sanidad.
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