Introducción a las Adicciones.


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“No puede ser una expresión de libertad adquirir una nueva forma de esclavitud.”
Eduardo Kalina.

Debemos recordar que el problema de la droga es un fenómeno dinámico y multi causal que se nos presenta como una unidad indivisible en sus tres instancias: producción, tráfico y consumo.

El adolescente tiene un riesgo mayor que el resto de la población por tratarse de una persona susceptible y vulnerable al estar cursando una etapa de la vida con complejos y delicados cambios internos y externos. Citando lo que hemos escrito con anterioridad “en esta etapa empieza a reflexionar fuera del presente, a fantasear, a elaborar teorías, a cuestionar valores y actitudes, a reaccionar frente a lo impuesto pues puede abstraer y criticarlas normas vigentes, elaborar utopías, etc.

Ya que aumenta su capacidad de razonamiento crítico-analítico. Además son características normales del adolescente la ansiedad, la irritabilidad, la depresión moderada, los sentimientos de inseguridad o de minusvalía, la impulsividad, la laxitud, el negativismo y el espíritu de contradicción, la labilidad en el humor y en los intereses, la hipersensibilidad a la crítica, los conflictos con los familiares, los conflictos del quiebre con la imagen de los ídolos y de atracción y dependencia y por supuesto toda la temática que gira en torno a la identificación sexual”.4

Si consideramos personalidades de alto riesgo en general, pero más específicamente para las adicciones a aquellas, de cualquier edad, donde exista inmadurez psicoafectiva, dificultad para posponer sus propias demandas, sin posibilidades de espera o mediación en el logro de objetivos, que toleran muy mal las frustraciones, les cuesta reconocer los límites y tienen un mal control de los impulsos, con una considerable alteración en los sistemas de intercambio con el mundo y la tendencia al establecimiento de relaciones conflictivas con la realidad impuesta, es muy frecuente el refugio patológico en la fantasía.

No organiza el tiempo en base a conductas adaptadas y los vínculos que logra son primarios y precarios afectiva y socialmente, el agrupamiento con sus pares es muchas veces sin un fin específico y explícito; pero con una complicidad típica. Los sentimientos de debilidad, baja autoestima y temor llevan a actitudes defensivas del tipo de las conductas contra-fóbicas en las que se exponen a situaciones peligrosas con la esperanza de constatar su propia fuerza. Si revisamos los elementos citados en este último párrafo podemos constatar que el uso de drogas y el estado de “embriaguez” satisfice, o complementa, la psicopatología del adolescente.

La adicción “es un modo de existencia que encuentra su origen en una experiencia pero que no se limita a ella”.6 La sociedad actual facilita y hasta promueve las adicciones a través de un doble mecanismo: la creación de sensaciones de vacío y proliferación del estrés por un lado y la búsqueda de la gratificación inmediata por otro. Esta sociedad actual que provee los recursos para ambos constituye una civilización adictiva.

El sujeto queda “pendiente de” la droga (de-pendiente), cuando ésta  ausente la deseará, pensará en ella, sentirá su falta, tomará conciencia de su necesidad. El consumidor, estará siendo consumido por la droga o por la ausencia de ella. Si hiciéramos un paralelismo entre la vida y una obra de teatro podríamos imaginar que el individuo sano es aquel que es capaz de ser el actor y el director de su propia obra, es decir, es capaz de escribirla, dirigirla (observa, critica, modifica) y llevarla a escena con éxito. El adicto, como todo enfermo no escribe su guión, fue escrito por otros; no dirige su obra es dirigido; no actúa, es pasivo y si algo hace es confundiendo espontaneidad con impulsividad y orientado a la obtención y consumo de la droga. No hay seres más desgraciados en el área de la salud mental que los adictos.

Compulsión, impulso sistemático e irreprimible que se traduce en un acto difícil de controlar a pesar de que las consecuencias sean evidentes y conocidas. Acto o conducta que aporta un placer, un bienestar inmediato, o en etapas posteriores tiene la capacidad de calmar un malestar (muchas veces provocado por la propia ausencia del objeto o sustancia) también de manera inmediata. Muchos autores catalogan a las adicciones como un trastorno en el control de los impulsos.

Tendencia a la repetición que se puede asociar al concepto de compulsión a la repetición más o menos frecuente y estereotipada pero siempre presente. La “descarga” se hace en forma de un comportamiento impulsivo, estereotipado con la única finalidad de obtener el objeto. En la primera etapa los efectos de la sustancia son casi exclusivamente placenteros y el reforzamiento es positivo. La “entrega” al objeto de la adicción puede ser a intervalos o intermitente dependiendo de los mecanismos de control externo, disponibilidad, sentimientos de culpa, etc.

Es frecuente que el consumo, más que una fuente de bienestar en una segunda etapa signifique solo un alivio del malestar provocado por la ausencia del objeto, funcionando como un reforzador negativo. Debido a ciertos fenómenos neurobiológicos, este alivio es cada vez de menor intensidad, más breve en su duración y menos eficiente en cuanto a los resultados esperados o efectos anticipados por el consumidor. Sin embargo si estamos en el terreno de la adicción el deseo de la gratificación inmediata pesa más que la conciencia o conocimiento de las consecuencias negativas a corto, mediano y largo plazo.

Inmediatez, al igual que la compulsión, es una de las características cardinales de las adicciones. Solo las sustancias, objetos o situaciones que tienen la peculiaridad de generar bienestar de manera inmediata tienen la posibilidad de ser adictivos. Se fundamenta en los aspectos más biológicos: acción de neurotransmisores cerebrales, mecanismos de recompensa positiva y negativa; no es la droga la que hace al adicto o a la adicción sino el tipo de vínculo que la persona establece con el objeto y ya no solo las características propias de la droga o del sujeto. La forma anómala en que la persona se relaciona con la droga es lo que define la adicción. La sustancia centraliza la vida del individuo, organiza sus tiempos y acciones, su pensamiento y sus emociones.

En tal sentido un programa de prevención debe: Promover la discusión acerca de actitudes, valores y creencias en relación al consumo de drogas, con el fin de corregir aquellos conceptos e ideas erróneas, que puedan favorecer el consumo de estas sustancias. Informar a los adolescentes sobre los efectos de las drogas, tanto en el plano de la fisiología del organismo como en el plano del comportamiento, enfatizando su incidencia negativa sobre la familia y la sociedad en su conjunto, con el propósito de contribuir al desarrollo de actitudes y conductas orientadas al rechazo de las mismas.

Promover la independencia y la autoestima en estos jóvenes, con el propósito de favorecer el conocimiento de sus propias competencias. Fomentar la comunicación como medio idóneo para establecer relaciones interpersonales adecuadas, tanto con la familia como con la sociedad. Suministrar orientación en cuanto al manejo de situaciones de riesgo y evaluar alternativas más adecuadas, a través de técnicas de solución de problemas y toma de decisiones. Promover la realización de actividades deportivas, culturales y recreativas que permitan un uso adecuado y gratificante del tiempo libre. Fomentar conductas dirigidas hacia la elaboración de un proyecto de vida, como una alternativa a mediano o largo alcance, para acceder a la instauración de repertorios adaptados, bajo control de contingencias reforzadoras del medio que garanticen su posterior mantenimiento.

El uso de las drogas en adolescentes representa un rechazo profundo por los valores de una sociedad de adultos que se percibe como hostil, impersonal y carente de interés para sujetos de su edad.

EL ADICTO

La educación sobre los peligros de la droga raramente había ayudado a los jóvenes a tomar una decisión respecto de su consumo, la información en pequeñas dosis puede ser efectiva, especialmente si se la presenta en un ambiente familiar.

El abuso de drogas parece ser inicialmente un fenómeno  de la adolescencia, vinculada al proceso de crecimiento, de experimentación de nuevas conductas, la autoafirmación, el desarrollo de estrechas relaciones con personas exteriores a la familia y el salir del hogar al mundo.

Kandel, treiman, faust y single sostienen que hay tres estadios en el consumo de drogas por los adolescentes:
El primero, es la ingestión de drogas legales, como el alcohol, y es sobre todo un fenómeno social. El segundo, incluye el consumo de marihuana y se debe a la influencia de los pares de edad.
El tercero, el consumo frecuente de drogas ilegales, parece depender más de la calidad de la relación padres/adolescentes que de otros factores. 

Los miembros de una familia ayudan a mantener al adicto en rol de dependiente, incompetente donde la ingestión de drogas ayuda a mantener la estabilidad y homeostasis de la familia.

Factores distintivos de las familias de adictos:

J Hay una mayor frecuencia de dependencia química multigeneracional –particularmente del alcohol entre los varones-, más una propensión hacia otras conductas similadictivas como los juegos de azar y ver televisión (tales prácticas proporcionan modelos a los niños y también pueden convertirse en ‘trdiciones’ familiares).

J Hay más expresión primitiva y directa del conflicto, con alianzas muy explícitas, por ejemplo, entre el adicto y el progenitor sobre implicado.

J La conducta de los padres recaracteriza como de calidad ‘visiblemente esquizofrénica’.

J El adicto puede tener un grupo de pares o una subcultura a la que se retira (brevemente) luego de un conflicto familiar – la ilusión de independencia es mayor-. (Los amigos, la banda, la flota, la tribu etc.)

Stanton, M. (----) La drogadicción y la familia.

Causas psicológicas de las adicciones – Sentido que se le da a las construcciones

  • Estrategia para afrontar emociones negativas como la tristeza, el abatimiento, la angustia, la frustración, el vacío vital, especialmente en personas con dificultades para identificar y expresar sus emociones y tomar contacto con su mundo vivencial interno.
  • Búsqueda de sensaciones y riesgos e impulsividad como factores e personalidad pre disponentes.
  • Experimentar emociones negativas provocadas por sus constantes conflictos interpersonales y dificultades de adaptación social.

Para las familias con buena comunicación cohesión y adaptadas, el consumo de alcohol, drogas y conductas disruptivas tienen un carácter lúdico y de paso por una etapa de rebeldía y experimentación.

Para las familias con mala comunicación, poca cohesión y desadaptadas, especialmente si cuentan con antecedentes de fracaso escolar y problemas de conducta (Musito G, Buelga S, Lila M y Cava M 2003, Familia y adolescencia Madrid: Síntesis)

Factores sociales que contribuyen a las adicciones.

  • Crisis de valores y creencias religiosas.
  • Prestigio en grupos de jóvenes marginados.
  • Malestar por la pérdida de derechos.
  • Tolerancia social hacia el consumo.

Factores biológicos que contribuyen a la adicción.

Ø  Mayor producción de dopamina (sustancia del placer) lo que incrementa la probabilidad de consumir

Ø  El uso continuo por largo tiempo disminuye la cantidad natural de dopamina por lo que otros reforzadores naturales o simbólicos tienen menor posibilidad de ocasionar placer.

Ø  El cerebro se hace dependiente del suministro externo.

Ø  La ausencia de sustancia resulta displacentera generando la necesidad de consumir.

Ø  Se afecta el lóbulo frontal que controla los impulsos y estados negativos, las personas comienzan a hacer cosas que jamás hubieran pensado (robar a la familia, delinquir, prostituirse)

¿Mi familia es una familia adictiva?

La dinámica familiar que observamos en las familias dependientes o adictivas es una dinámica en donde se presentan situaciones ante las cuales hay comportamientos que son aceptados como normales por todos los miembros y que para la mayoría de las familias no lo son.

En estas familias se miente cuando sería más fácil decir la verdad. Mentir es esencial en el sistema familiar adictivo.

Se perciben en familia como perfecta o sin problemas, no pueden ver su disfunción.

La primera y más básica mentira es <<LA NEGACIÓN>> del problema por parte de la familia.
La Segunda mentira es el <<ENCUBRIMIENTO. >> Es muy importante la imagen que los demás tengan de ellos.

Si está reconociendo esta situación, acepte que usted es alcohólico y reconozca que usted y su familia entera necesitan ayuda, no solamente su hijo que fuma marihuana o el que sale a los casinos. , consulte y trate de buscar ayuda profesional, en la familias adictivas pueden aparecer alcohólicos, adictos al cigarrillo, a la marihuana, al éxtasis, o crack, al sexo, a el juego, las compras, al Internet.

Alfonso es hijo de un papá alcohólico y de una madre que gusta del trago sin ser alcohólica. Sus hermanos también se reúnen alrededor del aguardiente y siempre que están en reunión familiar no importa si es entre semana o en fin de semana.

Es un comportamiento cotidiano, dice Claudia su esposa que tengamos una reunión y diga “Ya voy a recogerte y llegue 3 horas después, al llegar y no encontrarme pues la reunión ya se ha acabado, llama por el celular y dice tranquilamente pero ya llegué..................... Porqué no me esperaste... Es que ¿tú eres muy atacada?

LOS HIJOS DE PADRES ADICTIVOS TIENEN QUE ADIVINAR CUAL ES LA CONDUCTA NORMAL
No tienen marco de referencia para saber en qué consiste estar en un hogar normal. Se preocupan y confunden con las cosas que ellos creen que las otras personas no se preocupan ni se confunden.

No tienen libertad de preguntar. Son incapaces de confrontar y enfrentar la realidad.

SON IMPULSIVOS, REACCIONAN DE FORMA INCONTROLADA Y TIENEN ATAQUES DE RABIA.
Felipe es hijo de un padre alcohólico y Diana su esposa cuenta que un día saliendo de una rumba, donde ella hizo hasta lo imposible para que no tomara más, ella le insistió en que no manejara y que le diera las llaves, su reacción fue violenta , golpeó la puerta del carro y sin darse cuenta........... Le quebró la mano.

LAS FAMILIAS ADICTIVAS PRODUCEN HIJOS ADICTIVOS QUE NO TIENEN LÍMITES Y NO LE PONEN LÍMITES A LOS DEMÁS.

Es común que le saquen el cuerpo a los demás o se disculpan con mentiras. Hacen lo que sea, manipulan, mienten, dan afecto para que se haga su voluntad. Su intensa necesidad de gratificación inmediata hace que les sea imposible colocarse en el lugar de los demás y ver sus necesidades.

No permiten que les pongan límites y pueden volverse violentos ante la insistencia de ellos.

SIEMPRE ESTÁN EN BÚSQUEDA Y NO LES SATISFACE DESPUÉS DE UN TIEMPO el proyecto, los amigos, los compañeros y la pareja por la que anteriormente hubiesen apostado todo lo que poseían.

No pueden hacer pareja, el compromiso de una relación los hace sentir atrapados, sin libertad

No se satisfacen con facilidad, es como si buscaran algo que no encuentran, un paraíso perdido, lo que buscan es la unidad y fusión que da paz en el alma, la relación que solo gratifique y no frustre, la que tuvieron de bebés con la madre ideal, que los gratifique sin hacerlos esperar.

LOS HIJOS ADULTOS DE PADRES ALCOHOLICOS LES CUESTA TRABAJO LLEVAR UN PROYECTO A TERMINO.
Tienden a dejar las cosas para después. Hay incapacidad de aceptar responsabilidades

Siempre mienten acerca de sus proyectos, pues están ausentes y son solo fantasías y tienen muy baja o nula autoexigencia. Pueden ser los peores socios.
Observamos en ellos profunda frustración, pues ellos en el fondo saben que solo son apariencia

HAY CANTIDAD DE PROMESAS, sin embargo es falsa la intención de ser otro.
No va a cambiar, si está con alguien así, aléjese lo más que pueda, siempre se comportará así y no lo reconocerá. Si usted lo confronta el dirá que tu no crees en el, que no lo valoras, que no eres su apoyo, que está solo y usted pareja quedará como la mala del paseo.

LAS FAMILIAS ADICTIVAS CRÍAN HIJOS QUE TIENEN INTOLERANCIA A LAS PÉRDIDAS MATERIALES.
Preguntándole a Piedad: ¿Cuando se comenzó a deteriorar el matrimonio?, ella dice cuando mis padres murieron y me entregaron la herencia. En ese momento la empresa de él comenzó a tener problemas y me pidió plata prestada yo se la presté y eso fue lo peor.

Algo pasó, el comenzó a reclamar diciendo que ya no lo quería.
Puesto que estos hijos de padres alcohólicos tienen marcados sentimientos de impotencia, inferioridad, e indignidad, deben hacer algo con ellos. Si logran reconocerlos como propios y trabajarlo, la pareja puede sobrevivir, de lo contrario se acaba.

El esposo de Piedad, no pudo reconocer en su corazón que se sentía sin valor no se quería y se despreciaba por haber perdido la empresa y estos sentimientos se los adjudicó a ella, se convenció que ella lo despreciaba, no lo valoraba y no lo quería.

TAMBIÉN TIENEN INTOLERANCIA A LA PERDIDA DE IDEALES.
Se imaginan un proyecto y así sea peligroso, niegan el peligro...........se imaginan una situación y forzan todas las situaciones para que se de.

En las parejas donde uno es alcohólico a menudo los hijos deben someterse a las necesidades del padre alcohólico, por ejemplo:

Sara decía: “Lo que más me molesta de Hernando era que se empeña en quedase los domingos que estamos en asados, donde los amigos. No le importa que los niños se duerman y al otro día no se puedan levantar para ir al Colegio.
Las esposas de estos personajes no ponen límites por miedo a las perdidas de control, los satisfacen a costa de sus propios hijos..........Mariela se quejaba en consulta “Dra., es que yo estoy cansada de tener 3 hijos.

NO SOPORTAN PÉRDIDAS DE PERSONAS SITUACIONES DONDE SIENTEN PERDER, YA SEA A NIVEL MATERIAL COMO EMOCIONAL
Preguntándole a Piedad: ¿Cuando se comenzó a deteriorar el matrimonio?, ella dice cuando mis padres murieron y me entregaron la herencia. En ese momento la empresa de él comenzó a tener problemas y me pidió plata prestada yo se la presté y eso fue lo peor; algo pasó, el comenzó a reclamar diciendo que ya no lo quería.

LOS HIJOS ADULTOS DE PADRES ALCOHÓLICOS SE JUZGAN SIN PIEDAD.
Es más seguro mantener una imagen negativa de sí mismo porque a eso se ha acostumbrado.

Manifiestan una exigencia por que se les atienda por sentirse abandonados con facilidad. En el fondo del alma hay una depresión que data de muchos años.

Es como si se dijeran: Si me quieren así con todas mis limitaciones, fallas o defectos y errores realmente me quieren ose dijeran ¿Quien me va a querer de verdad si soy.................así?
Enjuician todo lo que hacen los demás y ellos mismos.

MANTIENEN SENTIMIENTOS QUE LOS INUNDAN Y LES IMPIDE CONCENTRARSE COMO LO HACEN LOS DEMÁS.
Los hijos de padres alcohólicos están invadidos por “Sentimiento de angustia “Es común que tengan alteraciones en el sueño.

Sensaciones de cansancio y desfallecimiento. Viven la vida como una carga, algunos días no desean hacer nada y pueden incumplir una cita importante aun diciendo mentiras y evadiendo la responsabilidad.

Insuficiente sentido de la vida y, Sentimiento de aburrimiento. Buscan desesperadamente matar el aburrimiento, se les nota la ansiosa búsqueda de compañía y de miradas de los demás. Si están en alguna reunión no quieren que se termine y son los últimos que salen de una reunión.

TIENEN INCAPACIDAD PARA PODER AFRONTAR ALGÚN TRABAJO EN EL QUE HALLA JEFES MENOS AÚN TENER JEFE, HASTA LO SIENTEN DENIGRANTE. SI NO SON LOS JEFES, SE SIENTEN DISMINUIDOS .GENERALMENTE ABOGAN POR SER INDEPENDIENTES.
Es por eso que a menudo se quedan desempleados y se les oye decir:
“por ese dinero, no me voy a trabajar” y prefieren seguir sin trabajo esperando el gran sueldo que nunca ha de llegar.

LOS ALCOHOLICOS CAZAN FRECUENTEMENTE LAS MUJERES SALVADORAS.
Es frecuente encontrar parejas muy fuertes y capaces al lado de hombres alcohólicos, ellos no las buscan débiles pues necesitan que sean sus salvavidas. A menudo en su lenguaje se les oye decir: “este proyecto es mi salvación”.

LOS HIJOS ADULTOS DE PADRES ALCOHÓLICOS LES CUESTA TRABAJO DIVERTIRSE
Les da oso, se sienten haciendo el ridículo en especial al expresar afecto, temen ser tomados por tontos e infantiles.
Los sentimientos de vergüenza son exagerados

TIENEN TAMBIEN INCAPACIDAD PARA TOLERAR LOS CAMBIOS.
No pueden tolerar los cambios y les da miedo muchas cosas, es por esto que se pegan a las personas como su salvavidas y luego al no encontrar el paraíso perdido la dejan

LOS HIJOS DE PADRES ADICTIVOS SE TOMAM MUY EN SERIO TODO.
El trabajo, las bromas, los comentarios acerca de ellos y sus asuntos.
Se toman muy en serio todo, a sí mismos, lo que hacen y dicen los demás.

LOS HIJOS DE FAMILIAS ADICTIVAS LES CUESTA TRABAJO TENER RELACIONES ÍNTIMAS.
No tienen marco de referencia para construir una relación sana.

Un día se sienten queridos y al otro rechazados. Cambian de pareja cuando pasa el enamoramiento.

El apoyo a lo largo del ciclo vital de la familia.
Repasemos un poco cómo se da o se percibe el apoyo a lo largo de las distintas etapas de la vida.

En la infancia.
En la infancia, los padres son la fuente de todos los tipos de apoyo. Una vez que los niños alcanzan la edad de la escuela primaria ven a los otros también como proveedores de apoyo, pero este apoyo es generalmente percibido como de naturaleza más particular. Por ejemplo, el apoyo de los compañeros se relaciona con un mejor ajuste en la primera etapa escolar. Sin embargo, los padres son la base más fuerte de seguridad para el niño. Durante la infancia, la seguridad afectiva es fruto del apoyo emocional por parte de los padres. Tal apoyo contribuye al éxito de los niños en la escuela y en su relación con sus iguales, en parte al estimular el desarrollo de la competencia social. Esto ayuda a la salud emocional y psicológica y al ajuste posterior en la vida de los niños.

En la adolescencia.
Se ha visto que durante la preadolescencia, así como en la adolescencia temprana, las madres son consideradas como la más importante fuente de apoyo (Furman y Buhrmester, 1985). El papel de las madres es central, aunque las investigaciones sugieren que el apoyo de los dos padres sigue siendo importante incluso para adolescentes mayores y para los adultos jóvenes. Los sentimientos de ser estimados y apoyados por los padres están asociados con la salud integral y mental hasta bien entrada la tercera década de la vida.

En el embarazo.
El embarazo, nacimiento y cuidado del neonato requiere siempre de apoyo, por mucho que todo esto se dé en el mejor de los ambientes. Algunos estudios muestran que el apoyo recibido de los miembros de la familia, del padre del bebé y amigos durante el embarazo, está relacionado con la escala de Apgar del bebé (puntuación física del estado del bebé en el momento después del nacimiento). También se ha encontrado que la confianza en el esposo y su apoyo están relacionados con una más baja incidencia de depresión postparto.

 Crianza del niño.
Según los estudios, la satisfacción matrimonial y la paternidad habilidosa parecen también ir juntas. Esta relación ha sido demostrada en una variedad de edades y en una variedad de culturas. Y es que el cónyuge suele ser considerado como el apoyo primordial para la paternidad. Es como un amortiguador frente al estrés que mantiene la ayuda para prevenir un desbordamiento de emociones negativas en la paternidad.

En la vida adulta.
Durante la vida adulta, en torno al 80% de los cuidados se dan en la familia, usualmente por el cónyuge, o por las hijas si el cónyuge no lo puede dar.

La fuerte asociación observada entre buena salud en personas mayores en el estudio de la generación de ancianos de Berkeley y sus sentimientos de cercanía hacia sus hijos, sugiere también que las relaciones familiares bajas en conflictos pueden ser fuentes especialmente eficaces de apoyo social.

En general, las relaciones intergeneracionales, (las que se dan entre padres e hijos,) parecen ser la fuente más frecuente de apoyo social para los adultos a medida que se aproximan a edades avanzadas, especialmente para las mujeres. Esto es cierto debido a las diferencias en longevidad para hombres y mujeres. Según un estudio en los Estados Unidos (Johnson y Barer 1996), en 1990 casi la mitad de los hombres de más de 85 años vivían con su esposa, mientras que menos de 10 por 100 de las mujeres de más de 85 años lo hicieron. De este modo, los hombres más mayores, pero no las mujeres, es probable que tengan una esposa como fuente primario de apoyo. Las mujeres más mayores generalmente confían en los hijos, especialmente en las hijas.

Si vemos que la familia es la principal fuente de apoyo para la persona a lo largo de toda la vida, ¿quiénes serán más afectados por el oscurecimiento de la familia? Sin duda los miembros más débiles, es decir, los niños y los ancianos, y las personas con alguna limitación física o mental.

Una sociedad que no reconoce a la familia, necesariamente generará graves problemas sociales frente a los cuales, no dispondrá de recursos para resolverlos. ¿Por qué en lugar de combatir la familia no la promovemos más? Comencemos por fortalecer los lazos de unión con nuestros padres, esposos, hijos, hermanos, amigos.

LA DINAMICA FAMILIAR EN FAMILIAS CON UN MIEMBRO ALCOHÓLICO.

Alazraki Yossifoff, Claudia.
Resumen

El objetivo de este artículo es hacer un análisis de la dinámica familiar en aquellas familias con un miembro alcohólico, drogadicto. Con esta presentación se pretende resaltar las características de este tipo de familias y cómo es que éstas tratan de ajustar el sistema familiar ante la enfermedad de uno de sus miembros.

Se analizan las diferentes maneras que tiene la familia para sobrellevar la enfermedad de uno de sus miembros y cómo es que ésta afecta a los diferentes miembros que la integran.

Se concluye sobre la forma en que la familia trata de "sobrevivir" ante la crisis de la enfermedad de uno de sus miembros y cómo es que los roles cambian afectando a los hijos inclusive en la edad adulta.

Palabras clave: Alcoholismo, familia, hijos de alcohólicos, codependencia.
Marco Teórico.
Alcoholismo:

El Consejo Nacional para las Adicciones (CONADIC, 2005) define el alcoholismo o dependencia del alcohol como una enfermedad que incluye los siguientes síntomas:
Deseo insaciable: una gran necesidad o deseo compulsivo de beber alcohol.
Perdida de control: la incapacidad de dejar de beber alcohol una vez que se haya comenzado.
Dependencia física: síndrome de abstinencia con síntomas tales como náuseas, sudor, temblores y ansiedad, que ocurren cuando se deja de beber alcohol.

Tolerancia:
La necesidad de beber cada vez más cantidad de alcohol con fin de sentirse eufórico.
El alcoholismo es una enfermedad que afecta las áreas biológica, psicológica y social de las personas. La enfermedad del alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva y mortal.

A pesar de que no existe, hasta el momento, una cura para el alcoholismo si existen diversos tratamientos que controlan la cronicidad y progresión de la enfermedad.

El impacto de la dependencia al alcohol así como a otras sustancias en los familiares y otras personas significativas al adicto es enorme. Las repercusiones familiares encontradas en una muestra de 164 pacientes de la Clínica Monte Fénix (Villalpando et al, 1995) fueron: violencia verbal (89.6%), violencia física (57%), separaciones (49%), abandono (16%) y divorcio (21%).

La familia:
Es importante recalcar que el alcohólico no existe en el vacío. La enfermedad no es un padecimiento solitario y su alcance tiene impacto principalmente pero no exclusivamente en la familia.

Si bien, uno de los indicadores más claros de que una familia está funcionando bien es la coherencia, los términos que mejor describen la vida en una familia alcohólica son lo incoherente y lo impredecible. Generalmente, lo que un cónyuge o un hijo hacen cuando viven en un ambiente alcohólico, lo hacen porque en ese momento tiene lógica para ellos. En la medida en que los problemas que rodean al alcoholismo van produciendo más y más incoherencia e impredictibilidad en el hogar, es típico que la conducta de los miembros no alcohólicos de la familia constituya un intento por volver a estabilizar el sistema familiar. Los miembros de este sistema familiar actúan y reaccionan de maneras que hacen que la vida sea más fácil y menos dolorosa para ellos (Black, 1991).

Para ello, la familia adopta roles disfuncionales que los llevan a sobrevivir la enfermedad de uno de sus miembros.

A continuación se presenta una breve descripción de los roles disfuncionales en la familia del alcohólico:
1). El rescatador: este miembro se encarga de salvar al adicto a los problemas que resultan de su adicción. Son los que inventan las excusas, pagan las cuentas, llaman al trabajo para justificar ausencias, etc. Ellos se asignan a sí mismos la tarea de resolver todas las crisis que el adicto produce. De esta manera promueve el autoengaño del adicto, manteniéndolo ciego a las consecuencias de su adicción y convencido de que no existe ningún problema con su uso.

2). El cuidador: ellos asumen con ímpetu todas las tareas y responsabilidades que puedan, con tal de que el adicto no tenga responsabilidades, o tenga las menos posibles. Ellos actúan así convencidos de que al menos "las cosas están andando". Lo que no pueden ver es que esto, los carga con tareas que no les corresponden y con responsabilidades que no son suyas, produciendo una sobrecarga que afecta su salud. Esto a su vez promueve la falta de conciencia en el adicto, del deterioro que produce la adicción en su funcionamiento.

3). El rebelde: la función del rebelde u oveja negra, es desenfocar a la familia y atraer la atención sobre sí mismo, de modo que todos puedan volcar sobre él su ira y frustración.

4). El héroe: el también está empeñado en desviar la atención de la familia hacia él, a través de logros positivos. De esta manera hace que la familia se sienta orgullosa, y ayuda a la familia a distraer la atención que tiene sobre el adicto.

5). El recriminador: esta persona se encarga de culpar al adicto a todos los problemas de la familia. Esto sólo funciona para indignar al adicto, brindándole así una excusa perfecta para seguir consumiendo.

6). El desentendido: usualmente es tomado por algún menor de edad que se mantiene "al margen" de las discusiones y de la dinámica familiar. En realidad es una máscara que cubre una gran tristeza y decepción que es incapaz de expresar.

7). El disciplinador: este familiar presenta la idea de que lo que hace falta es un poco de disciplina y arremete al adicto, ya sea física y/o verbalmente. Esta actitud nace de la ira y frustración que se acumulan en la familia del adicto y de los sentimientos de culpa que muchos padres albergan por las adicciones de sus hijos (Aizpún, 2006).

La dinámica de las familias alcohólicas o adictas se caracteriza por ser familias generalmente inflexibles en donde las reglas, por lo general, son inhumanas lo que hace que sus miembros se sientan confundidos e inútiles. En cuanto a los límites, estos tienden a ser rígidos o inexistentes. La comunicación es indirecta y encubierta en donde los sentimientos carecen de valor. Promueven la rebelión y la dependencia teniendo como consecuencia que sus miembros sean incapaces de resolver conflictos, por lo tanto, el resultado es inapropiado y destructivo (Woititz, 1983).

En consecuencia, puede pensarse que el modelo de sistema de familia en el caso de la familia alcohólica o adicta tiene cuatro principios básicos:

1). Las familias alcohólicas o adictas son sistemas conductuales en los cuales el alcoholismo las drogas y las conductas vinculadas con éste se han convertido en principios organizadores centrales en torno a los cuales se estructura la vida de la familia.

2). La introducción del alcoholismo y las drogas en la familia posee la capacidad potencial de alterar en profundidad el equilibrio que existe entre el crecimiento y la regulación, en el seno de la familia. Por lo general, esta alteración impulsa a la familia en la dirección de un acento sobre la estabilidad a corto plazo (regulación), a expensas del crecimiento a largo plazo.

3). El impacto del alcoholismo de las drogas y de las conductas conexas con el alcohol sobre el funcionamiento sistémico se advierte con mayor claridad en los tipos de cambios que se producen en las conductas reguladoras, a medida que la familia adapta, poco a poco, su vida a las exigencias coexistentes del alcoholismo y las drogas.

4). A su vez, los tipos de alteraciones que se producen en las conductas reguladoras pueden verse en su profunda influencia sobre la forma general del crecimiento y desarrollo de la familia. Son cambios en el ciclo normativo de la vida de ésta, que se han denominado como "deformaciones del desarrollo" (Steinglass, 1989).

Los psicoterapeutas familiares describen a la familia alcohólica y adicta como una familia psicosomática, en la cual la familia parece funcionar óptimamente cuando algunos de sus miembros se encuentra enfermo. Entre las características de esta familia se descubren: sobreprotección, fusión o unión excesiva entre los miembros de la familia, incapacidad para resolver conflictos y una rigidez extrema. Así, el sistema familiar del adicto establece un estilo de vida que permite que la enfermedad continúe de generación en generación (Guzmán, 2006).

En el despertar de la enfermedad del alcoholismo y de las drogas, la familia con frecuencia practica su propia forma de negación ante el problema, lo cual incluye la reasignación de los roles familiares determinados por la enfermedad poniendo así a la familia en desequilibrio (Smith y Seymour, 2001).

Entre los especialistas en adicciones, existe un dicho que dice que "en la familia alcohólica y adicta existe un elefante en la sala". Ese elefante es la adicción, y nadie habla de ella ni acepta que existe pero todos funcionan a partir de esta.

Las familias alcohólicas se mueven y acomodan a las exigencias de la vida con un miembro alcohólico y adicto.

Existen algunos especialistas como Stephanie Brown, (1985) que es una de las pioneras en el tratamiento de las familias alcohólicas, quienes afirman que la familia con un miembro alcohólico o adicto no es una familia disfuncional, es una familia que ha aprendido a funcionar con un miembro enfermo gracias al reacomodo que se da a raíz de la enfermedad. Se vuelve disfuncional cuando el alcohólico o el adicto entran a tratamiento y comienza a cambiar el rol central que tenia en la familia.

Las personas cercanas al adicto, con frecuencia quieren hacer algo por él, pero no saben qué hacer, cómo hacerlo ni por dónde empezar. En forma similar al adicto confunden causas con consecuencias, problemas primarios con secundarios. Con frecuencia se ven afectados cognitiva y emocionalmente, al punto de dudar seriamente de sus intuiciones y observaciones. En ocasiones sus mecanismos defensivos adquieren dimensiones tan patológicas como las del adicto. Ese intento fallido por ayudar al alcohólico o al adicto los hace llevar a cabo conductas "facilitadoras" que en lugar de detener la enfermedad la prolongan (Cermak, 1986).

 La facilitación se genera en un nivel automático e inconsciente por diferentes razones, entre las que destacan:

1)    Proteger o ayudar al alcohólico.
2)    Evitar el conflicto en la relación con el alcohólico.
3)    Creer que ignorar el problema es la mejor manera de que desaparezca.
4)    Satisfacer necesidades propias vinculadas con la sobreprotección, la dependencia y el control.
5)    Tener aspectos no resueltos personales o familiares sobre el uso de alcohol o drogas (Cermak, 1986).

Conforme la gente avanza en el alcoholismo o en las drogas, lo más normal es que el cónyuge se preocupe cada vez más por la conducta del alcohólico. Esta preocupación se denomina coalcoholismo y hoy en día se le denomina codependencia (Black, 1991).

La codependencia como cuadro disfuncional se origina en el seno de las familias con dependencia química y/o disfuncionales, en las que los niños adquieren percepciones distorsionadas sobre el amor, la seguridad y la aceptación (Johnson, 1986).

De acuerdo con Cermak (1986) los criterios diagnósticos de esta condición son:

v  Autoestima continuamente basada en la habilidad para controlar (a si mismo y a otros) a pesar de las consecuencias adversas de este patrón.
v  Adquisición de responsabilidad para atender las necesidades de otros en detrimento del reconocimiento de las propias necesidades.
v  Ansiedad y distorsiones en torno a la intimidad y la separación.
v  Involucramiento en relaciones con personas adictas, con trastornos de personalidad, codependientes o con trastornos del control de impulsos.

Tres o más de los siguientes síntomas:

F Negación.
F Represión de emociones.
F Depresión.
F Hipervigilancia.
F Conductas compulsivas.
F Ansiedad.
F Abuso de sustancias.
F Ha sido o es victima de abuso físico o sexual recurrente.
F Enfermedad medica relacionada con el estrés.
F Permanencia en una relación primaria con una persona adicta por lo menos dos años sin buscar ayuda externa.

Es importante especificar que el impacto del alcoholismo o las drogas no solo abarca a la pareja del alcohólico, sino también a los demás miembros del sistema familiar.

Los hijos:
Hoy en día en Estados Unidos, hay alrededor de 34 millones de niños y adultos que son seres únicos. Son únicos en el sentido de que tienen más probabilidad que cualquier otro grupo identificable, de volverse alcohólicos o drgadictos. Son personas que crecieron, o están creciendo, en hogares donde el alcoholismo es un problema (Black, 1991).

Los hijos de alcohólicos o drogadictos se ven profundamente afectados por la enfermedad de alguno de sus padres.

Los hijos de alcohólicos o drogadictos  tienen una probabilidad cuatro veces mayor que otros niños de convertirse en alcohólicos o adictos. La mayoría de los hijos de alcohólicos o drogadictos han experimentado cierta forma de abandono o abuso (American Academy of Chile y Adolescent Psychiatry, 1999)

Un niño en este tipo de familia puede tener una variedad de problemas:

a)    Culpabilidad: el niño puede creer que es la causa primordial de que su padre/madre abuse de la bebida o de las drogas.

b)    Ansiedad: el niño puede estar constantemente preocupado acerca de la situación en su hogar. Puede temer que el padre alcohólico  o drogadicto se enferme o se hiera, y puede también temer a las peleas y la violencia entre sus padres.

c)    Vergüenza: los padres pueden trasmitirle al niño el mensaje de que hay un terrible secreto en el hogar. El niño que esta avergonzado no invita sus amigos a la casa y teme pedir ayuda a otros.

d)    Incapacidad de establecer amistades: como el niño ha sido decepcionado tantas veces por el padre/madre que bebe o se droga, no se atreve a confiar en otros.

e)    Confusión: el padre alcohólico o drogadicto cambia de momento, va de ser amable a ser violento sin ninguna relación con el comportamiento del niño.

f)     Ira: el niño siente ira y rabia contra el padre alcohólico porque bebe tanto y suele estar enojado también con el padre que no es alcohólico porque no le da apoyo y protección.

g)    Depresión: el niño se siente solo e incapaz de poder hacer algo para cambiar la situación. (American Academy of Child y Adolescent Psychiatry, 1999)

Un estudio realizado por la Unidad de Alcohología del Hospital Clínic (2002) que tuvo como objetivo conocer el perfil psicosocial y los factores de riesgo específicos de los hijos de alcohólicos con edades que van de los 6 a los 17 años. El estudio analizaba los datos de 371 hijos de alcohólicos que se comparaban con los de un grupo control, formado por 148 escolares. Los resultados del perfil psicosocial indican que los hijos de alcohólicos presentan peor ambiente familiar, menor nivel socioeconómico, peor rendimiento cognitivo y escolar, más síntomas de psicopatología y mayor necesidad de asistencia psicológica, que los del grupo control.

Algunos hijos de alcohólicos tratan de actuar como "padres" responsables de la familia y entre sus amigos. Tratan de hacerle frente al alcoholismo convirtiéndose en personas controladoras, que tienen mucho éxito en la escuela, pero que viven emocionalmente aislados de otros niños y maestros. Sus problemas emocionales no son aparentes hasta que se convierten en adultos. (American Academy of Child y Adolescent Psychiatry, 1999)

Aparte de que los hijos de alcohólicos o drogadictos tienen una gran probabilidad de convertirse en alcohólicos o drogadictos, las investigaciones demuestran también que a menudo tienden a casarse con personas que ya son o van a ser alcohólicas.

Es posible que aunque no se vuelva alcohólico o se case con alguien alcohólico, desarrolle patrones emocionales y psicológicos, o de ambos tipos, que podrían causarle problemas en su edad adulta. Los adultos que fueron hijos de alcohólicos o drogadictos frecuentemente tienen dificultades para identificar y expresar los sentimientos. Se vuelven muy rígidos y controladores.

Algunos descubren que son completamente dependientes de los demás; sienten que no tienen el menor sentido de poder de decisión respecto de la forma en que viven. A menudo sus vidas están llenas de una sensación difusa de temor y de culpa. Muchos se sienten deprimidos y con frecuencia no tienen la capacidad de sentirse cercanos de otro ser humano ni de establecer una relación de intimidad con nadie. Todos estos factores desempeñan un papel de vital importancia en las vidas profesional y personal de los hijos de los alcohólicos (Black, 1991).

Los hijos que crecen en hogares donde el alcoholismo o las drogas son un problema rara vez aprenden la combinación de papeles que construye una personalidad sana. Por el contrario, se encasillan en papeles basados en su percepción de lo que necesitan hacer para "sobrevivir" y para aportar algo de estabilidad en sus vidas (Black, 1991).

Conclusiones.
Habiendo revisado la bibliografía se puede concluir que los alcances de la enfermedad del alcoholismo son grandísimos, no solamente para el individuo que la padece, también para la familia y por lo tanto para la sociedad.

Los cónyuges en un intento fallido por tratar de ayudar al alcohólico o al adicto pueden desarrollar conductas que solamente son autodestructivas y facilitan la progresión de la enfermedad. Los hijos, tienen una mayor predisposición al alcoholismo o las drogas, pueden volverse codependientes y/o desarrollar conflictos en sus relaciones interpersonales.

En la familia del adicto se adoptan distintos roles disfuncionales con el fin de sobrevivir ante la enfermedad.

Es importante recalcar que los miembros que integran la familia con un miembro alcohólico o adicto  también enferman de manera progresiva. Al enfermar, existe una gran inversión por parte de la familia de tiempo y energía en la actuación de roles familiares disfuncionales, cuyo objetivo es el de proveer a la familia con un mecanismo de defensa para disminuir la ansiedad y el temor por el cual están pasando.

El tratamiento del alcohólico forzosamente va de la mano con el de la familia ya que de no ser así, la rehabilitación del alcohólico o el adicto sin la familia llevaría al fracaso a ambas partes ya que se encuentra íntimamente involucrada en enfermedad así como en la sanidad.

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