ENFERMEDADES DE LA HUMANIDAD, HEREDADAS DEL PASADO.
Curación Esotérica
Por el Maestro
Tibetano Djwhal Khul
(Alice A. Bailey)
Adaptada como
<sugerencia> para el tratamiento de las Adicciones.
ENFERMEDADES DE LA HUMANIDAD, HEREDADAS DEL PASADO.
Enfermedades venéreas y sifilíticas.
Paralelamente a la actividad de la Gran Logia
Blanca (tal como sucedió entonces y sucede
hoy) había una actividad de las fuerzas oscuras. Debían producir sus efectos
por intermedio del centro sacro, estableciéndose una situación extremadamente
viciosa, que debilitó el vigor del cuerpo humano, acrecentó grandemente las
exigencias de la naturaleza sexual por la estimulación del centro sacro,
producido artificialmente por la Logia Negra, lo cual trajo como consecuencia
numerosas alianzas impías y una amplia difusión de relaciones malignas.
Entonces
el Logos planetario impuso una grande y nueva ley de la naturaleza, expresada
(muy inadecuadamente) por las palabras “el alma que peca, morirá”. Esta ley
podría ser mejor expresada con las palabras, “Quien abusa de lo que ha
construido, lo verá derrumbarse por las fuerzas internas que contiene”.
A medida que transcurrieron los siglos y la raza lemuria
se sometió a los malvados impulsos de la naturaleza animal, aparecieron
gradualmente los primeros tipos de enfermedades venéreas; oportunamente toda la
raza fue contaminada y produjo su desaparición; la naturaleza cobró sus
tributos y exigió inexorablemente su precio.
Cabe aquí interrogarse ¿Cómo estos primitivos habitantes
de nuestro planeta pudieron ser responsables, puesto que no existía pecado
donde no habla sentido de responsabilidad ni conciencia de obrar mal? La
Jerarquía en esos días tenía sus propios métodos de enseñanza para estos pueblos
infantiles, así como se puede enseñar al niño en los primeros años a no adquirir
ciertos hábitos físicos.
En aquel entonces la humanidad sabía muy bien lo que era
el mal, porque se puso en evidencia físicamente y era fácil percibirlo. El
castigo fue obvio y los resultados inmediatos; los Instructores de la raza
procuraron que la causa y el efecto fueran observados rápidamente.
En esa época también aparecieron las primeras tendencias
al matrimonio, algo distinto de la promiscuidad; la creación de unidades de
familia se convirtió en objeto de atención y
constituyó la meta para los más evolucionados. Ésta fue una de las
primeras tareas emprendidas por la Jerarquía y el primer esfuerzo para realizar
cualquier tipo de actividad grupal, impartiendo la primera lección acerca de la
responsabilidad.
La unidad familiar no era estable como puede serlo hoy,
pero aún su relativamente breve comienzo fue un gran paso adelante; la
segregación del ente familiar y el desarrollo del sentido de responsabilidad
han continuado firmes hasta culminar en nuestro actual sistema matrimonial y en
la acentuación, en Occidente, de la monogamia; ha conducido al orgullo occidental
acerca del linaje y la alcurnia, al interés por las genealogías y vinculaciones
y al intenso horror que siente el pensador occidental por las enfermedades
sifilíticas, puesto que afectan a la
familia y su descendencia.
Sin embargo, dos cosas muy interesantes están
aconteciendo hoy. La unidad de la familia, en escala mundial, está siendo destruida
debido a los azares de la guerra y -en menor escala- a los modernos puntos de
vista concernientes al matrimonio y al divorcio. También se están descubriendo
rápidas y definidas curaciones de las enfermedades sexuales, lo cual hace que
la gente tienda a ser más insensata. Sin embargo, cuando la curación sea
perfecta, a la larga salvaguardará a la raza y después de la muerte devolverán al suelo
cuerpos libres de toda plaga que ha contaminado la tierra durante infinitas
edades.
Así se producirá una gradual purificación del suelo. La
cremación también ayudará en este proceso de purificación. La destrucción por
el fuego y la intensidad del calor engendrado por la aplicación de los métodos
militares, también están ayudando, y durante el próximo millón de años veremos
que la sífilis (heredada desde lemuria) desaparecerá, tanto de la familia
humana como del suelo del planeta.
En el transcurso de las épocas la humanidad entró en la
etapa atlante de desarrollo. El control consciente del cuerpo físico quedó
bajo el umbral de la conciencia; el cuerpo etérico se hizo en consecuencia más
poderoso (un hecho que frecuentemente no es considerado) y el cuerpo físico
como un autómata reaccionó acrecentadamente a la impresión y orientación impuesta
por la naturaleza deseo en constante desarrollo. El deseo se trasformó en algo más que una simple respuesta al impulso
físico animal y a los instintos primitivos; se dirigió hacia objetos y
objetivos extraños al cuerpo, hacia las posesiones materiales y aquello que (al
ser visto y codiciado) podría poseer.
Así como los principales pecados de la época lemuria (si
se los puede llamar pecados en su verdadero sentido, teniendo en cuenta la poca
inteligencia de la raza) se cometían por el abuso del sexo, análogamente el
mayor pecado de los atlantes fue el latrocinio, muy difundido y general. Los
gérmenes de la agresión y la adquisición personal comenzaron a manifestarse,
culminando en la gran guerra (relatada en La Doctrina Secreta) entre los
Señores de la Faz Luminosa y los Señores de la Faz Oscura.
Para apoderarse de lo que codiciaban y creían necesario,
los más evolucionados de esa raza comenzaron a practicar magia. Me resulta
imposible delinear la naturaleza y las prácticas de la magia de los atlantes,
ejerciendo control sobre los elementales y las formas de vida que ahora han
sido obligadas a retroceder a su guarida, y son inaccesibles a la humanidad;
tampoco puedo indicar los métodos especiales empleados para adquirir lo
deseado, las palabras de poder pronunciadas y los rituales cuidadosamente
planeados, seguidos por quienes buscaron enriquecerse y posesionarse de lo que
deseaban, sin tener en cuenta a costa de quién lo hacían.
Este trabajo mágico constituía la parodia de la magia
blanca tan abiertamente utilizada en esos días, antes de la gran guerra, entre
las Fuerzas de la Luz y las Fuerzas del Mal. La correcta magia era muy conocida
por el pueblo atlante y utilizada por los Miembros de la Jerarquía, a quienes
se les había confiado la orientación de la raza, y Ellos combatían el desenfrenado
mal en las esferas superiores.
Este mismo mal, nuevamente en son de guerra, está siendo combatido por los hombres de buena voluntad
bajo la dirección de la Gran Logia Blanca. El colmo del lujo fue alcanzado en la
Atlántida, de la cual nuestra jactanciosa civilización nada sabe ni nunca ha
igualado. Algunos tenues indicios de ello nos han llegado de las leyendas del
antiguo Egipto, de los descubrimientos arqueológicos y de los viejos cuentos de
hadas. Se produjo un resurgimiento de la maldad y agravios puramente atlantes
en los días de la decadencia del Imperio Romano.
La vida fue mancillada por la miasma del egoísmo más
abyecto, y las fuentes mismas de la vida fueron contaminadas. El hombre vivía y
respiraba únicamente para poseer el máximo lujo y la mayor cantidad de cosas y
bienes materiales. Fueron sofocados por el deseo y acicateados por la idea de
no morir nunca, vivir eternamente y adquirir todas las cosas que deseaban.

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