LAS CAUSAS FUNDAMENTALES DE LAS ENFERMEDADES II
Curación Esotérica
Por el Maestro
Tibetano Djwhal Khul
(Alice A. Bailey)
Adaptada como
<sugerencia> para el tratamiento de las Adicciones.
LAS CAUSAS
FUNDAMENTALES DE LAS ENFERMEDADES II
Al considerar las causas de las enfermedades es
necesario decir unas palabras respecto a las condiciones externas e internas.
Será evidente para el pensador casual, que muchas enfermedades y las causas de
la muerte se deben a las condiciones ambientales de las cuales él no es
responsable. Éstas abarcan desde los acontecimientos estrictamente externos
hasta las predisposiciones hereditarias, y podrían enumerarse de la manera
siguiente:
1.
Accidentes, que pueden ser causados por negligencia personal,
acontecimientos grupales, descuidos de otras personas, refriegas callejeras
como en los casos de huelgas y por la guerra. También pueden ser producidos por
un animal o víbora, envenenamiento accidental y muchas otras causas.
2.
Infecciones que llegan al hombre externamente y no como resultado
de su propia y peculiar condición sanguínea, constituyendo las diversas
enfermedades infecciosas y contagiosas y las epidemias prevalecientes. El
hombre puede contraerlas en el cumplimiento del deber, por sus contactos
diarios o por la amplia propagación de la enfermedad en su ambiente.
3.
Enfermedades
debidas a la desnutrición, especialmente
en los niños. Este estado de desnutrición predispone al cuerpo a la enfermedad,
aminora la resistencia y la vitalidad y contrarresta el “poder luchador” del
hombre, conduciéndolo a la muerte prematura.
4.
Herencia. Existe como bien se sabe ciertos tipos de debilidad
hereditaria que predisponen a la persona a contraer ciertas dolencias y llevan
a la consecuente muerte o producen esas condiciones que conducen a un constante
debilitamiento del aferramiento a la vida; también existen esas tendencias que
constituyen una especie de apetito peligroso y producen hábitos indeseables,
relajamiento de la moral, y son un peligro para la voluntad del individuo,
inhibiéndolo en su lucha contra tales predisposiciones, sucumbe a ellas y paga
con la enfermedad y la muerte el precio de tales hábitos.
Estos cuatro tipos de enfermedades y las causas de la
muerte explican gran parte de lo que acontece en la vida de la gente pero no
han de ser definidamente clasificados como causa psicológica de las
enfermedades, y sólo serán considerados muy brevemente en la parte que trata de
la vida grupal y las causas que predisponen a la enfermedad. Se tratarán
también las enfermedades infecciosas, pero situaciones como las que se
producen, por ejemplo, en un accidente automovilístico o ferroviario, no se
considerarán dentro del acápite, respecto a las causas que producen
enfermedades, si bien la tarea del curador puede estar involucrada en estos
casos, el trabajo que se debe realizar es algo diferente del que se lleva a
cabo cuando se trata de esas enfermedades que tienen sus raíces en uno de los
cuerpos sutiles, o son el resultado de enfermedades grupales, etc. Las
dolencias producidas por la mala nutrición y la alimentación errónea de nuestra
moderna vida y civilización, no serán consideradas aquí. Ningún niño es
individualmente responsable de ellas. Me ocupo de las enfermedades derivadas
de erróneas condiciones internas.
La responsabilidad del niño por las condiciones de su
vida es prácticamente nula, a no ser que se admita el karma como factor
predisponente y el poder de producir esos reajustes que surgen del pasado y
afectan el presente. Trataré esto más ampliamente en el tercer punto, referente
a nuestras deudas kármicas. Sólo sugeriré que el temario de las enfermedades podría
ser encarado desde el ángulo del karma, lo cual seria de valor definido y concluyente
si se hubiera dado una correcta
enseñanza sobre este abstruso tema, desde que fue impartido en Occidente pero
la verdad tal como nos ha llegado de Oriente ha sido tan distorsionada por los
teólogos orientales, como las doctrinas de la Expiación y del Nacimiento
virginal han sido mal interpretadas y enseñadas por los teólogos occidentales.
La genuina verdad tiene muy poca semejanza con nuestras formulaciones modernas.
Por lo tanto me encuentro seriamente limitado cuando debo tratar el tema de las
enfermedades desde el ángulo del karma.
Me es difícil impartir algo de la verdad tal como
realmente existe, debido a las ideas preconcebidas sobre la antigua Ley de
Causa y Efecto, que necesariamente existen en su mente. Si les dijera que la
doctrina de la Emergente Evolución y las teorías modernas acerca de la actuación
de un catalizador sobre dos sustancias -que cuando son puestas en mutua
relación bajo el efecto del catalizador produce una tercera y diferente
sustancia- encierra mucha verdad sobre el karma, ¿me comprenderían? Lo dudo. Si
les dijera que el énfasis puesto sobre la Ley de Karma, que explica aparentes
injusticias y acentúa la aparición del dolor, la enfermedad los sufrimientos,
es solo una presentación parcial de la verdad básicamente cósmica, ¿aclararía
algo? Si señalara que la Ley de Karma, correctamente interpretada y manejada,
puede traer aquello que produce más fácilmente la felicidad, el bien y la
liberación del sufrimiento, que el dolor con su corolario de consecuencias,
¿creen que captarían el significado de lo que digo?
El mundo del espejismo es en la actualidad tan fuerte y
la ilusión tan potente y vital que no podremos ver estas leyes básicas en su
verdadero significado.
La Ley de Karma no es la Ley de Retribución, coma podría
suponerse al leer los libros actuales sobre el tópico: Esto es solo un aspecto
de la actuación de la Ley de Karma. La
Ley de Causa y Efecto no se debe entender como hoy se interpreta. Existe, a
manera de ilustración, una Ley denominada Ley de Gravedad, que se ha impuesto
en la mente del hombre. Tal ley existe, pero sólo es un aspecto de una ley
mayor, y su poder puede ser, como sabemos, relativamente contrarrestado, pues
cada vez que vemos volar un avión tenemos la demostración de la anulación de la
ley por medios mecánicos, simbolizando la facilidad con que puede ser superada
por los seres humanos. Si se dieran cuenta verían que están aprendiendo la
antigua técnica por la cual el poder de levitación es uno de los ejercicios
iniciales más fáciles y simples.
La Ley de Consecuencias, no es inevitable ni algo
establecido como creen las mentalidades modernas, sino que está relacionada con
las Leyes del Pensamiento, más íntimamente de lo que se imaginan; la ciencia
mental ha ido a tientas tratando de comprenderla. Su orientación y propósito
son buenos y correctos y tiene grandes
probabilidades de obtener resultados; sus conclusiones y métodos de trabajo son
hoy extremadamente malos y engañosos.
Me he referido a esta incomprendida Ley de Karma, pues
ansío que emprendan el estudio de la Ley de la Curación con mente libre y
abierta, hasta donde sea posible, teniendo en cuenta que la comprensión de
estas leyes está limitada por:
1. Antiguas teologías con sus estáticos, distorsionados y
erróneos puntos de vista. La enseñanza de la teología es mucho más engañosa,
pero por desgracia, es generalmente aceptada.
2. El pensamiento del mundo, fuertemente matizado por el
elemento deseo, que contiene muy pocos pensamientos verdaderos. Los hombres
interpretan estas leyes, confusamente percibidas, en términos determinantes y
desde su pequeño punto de vista. La idea de retribución subyace en gran parte
en la enseñanza sobre el karma, porque el hombre busca una plausible explicación
de las cosas tal como él las ve, y
tiende a retribuir de la misma manera. Sin embargo hay mucho más karma bueno
que malo, aunque, por vivir en un periodo como el actual, les cueste creerlo.
3. La ilusión y el espejismo mundiales que evitan al hombre
común e ignorante, ver la vida tal como verdaderamente es. Incluso el hombre
avanzado y los discípulos están sólo comenzando a obtener una vislumbre fugaz e
inadecuada de una gloriosa realidad.
4. Mentes incontroladas y células cerebrales que no han
sido liberadas ni despertadas, impiden al hombre llegar a una correcta
comprensión. Este hecho pocas veces se reconoce. El mecanismo de la
comprensión es todavía inadecuado. Este detalle debe ser recalcado.
5. Temperamentos nacionales y raciales con sus
temperamentos predisponentes y prejuicios. Estos factores también impiden la
exacta apreciación de estas realidades.
Por lo expresado verán que sería una tontería de mí
parte decir que ustedes comprenden las leyes que están tratando de descubrir y
entender. Nada es tan confuso en la mente humana como lo que concierne a las
leyes relacionadas con las enfermedades y la muerte.
Por lo tanto es necesario comprender, desde el comienzo,
que todo lo que diré, bajo el título de Las causas psicológicas de la enfermedad,
no se relaciona con esas dolencias o predisposición a las enfermedades surgidas
del medio ambiente, o esas taras definidamente físicas, heredadas de los
padres, que han llevado en sus cuerpos y transmitido a sus hijos gérmenes de
enfermedades, heredados a su vez de sus padres. Quisiera aclarar que las
enfermedades heredadas son mucho más escasas hoy de lo que se supone; la
predisposición a la tuberculosis, a la
sífilis y al cáncer son las más importantes en lo concerniente a nuestra presente
humanidad; son heredadas y también pueden trasmitirse por contacto. De estas me
ocuparé en nuestro segundo y principal acápite, sobre las enfermedades que
emanan del grupo.

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