LAS CAUSAS FUNDAMENTALES DE LAS ENFERMEDADES III

                                                                                      

Curación Esotérica
Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul
(Alice A. Bailey)
Adaptada como <sugerencia> para el tratamiento de las Adicciones.


LAS CAUSAS FUNDAMENTALES DE LAS ENFERMEDADES III

Las Causas Psicológicas de las Enfermedades

 Antes de continuar quisiera decir que trataré de evitar en lo posible todo tecnicismo. Nuestro tema es la consideración esotérica de la enfermedad y sus formas; intenta elucidar el tema de esas enfermedades y sus causas vitales e indicar las leyes gene­rales que debe aplicar el curador y las seis reglas que se ha de imponer a sí mismo, y cumplirá a través de la disciplina y la com­prensión.

Habrán observado que he enumerado las causas psicológicas en cuatro acápites:

1.       Las que surgen de la naturaleza sensorio-emocional.
2.      Las que tienen origen en el cuerpo etérico.
3.      Las que están fundadas en un pensamiento erróneo.
4.      Las peculiares dolencias y perturbaciones psicológicas de los discípulos

Les habrá llamado la atención que haya colocado las enferme­dades del cuerpo etérico en segundo lugar y no en el primero. La razón de ello estriba en que las enfermedades y dolencias grupales aferradas a la raza, actúan primordialmente a través del cuerpo etérico y encuentran su camino hacia la manifestación, por conducto del cuerpo etérico de todas las formas. Las he colocado en segundo lugar, aunque en último análisis son más numerosas, debido a que la humanidad todavía no puede ocuparse de ellas  en forma colectiva. El acercamiento debe hacerse por medio de los individuos, y los hombres deben eliminar de su cuerpo astral o emocional esas condiciones que, como individuos, los predispone a la enfermedad. En la actualidad la raza está polarizada astral­mente. La naturaleza sensorio-emocional es excesivamente pode­rosa en las masas. Esto conduce a poseer un cuerpo etérico relati­vamente negativo, el cual está sintonizado con toda la sustancia etérica del planeta.

Esta sustancia, que subyace en todas las for­mas, es sencillamente un agente transferidor y transmisor de la energía vital al cuerpo físico denso externo. La energía circula a través de esta sustancia etérica, libre de todo control por parte  del ser humano individual, que casi no se da cuenta de ello, por­que el foco de su atención es astral. Desde el estado de conciencia astral o emocional, pueden ser deducidas muchas condiciones físi­cas individuales.

En consecuencia debemos eliminar esas enfer­medades que son de carácter grupal, las cuales han penetrado en la humanidad, y a través de ella, desde el mundo de la fuerza etérica, dejándola exhausta o sobrestimulada, o en tal condición que la muerte sobreviene en forma natural. Podría decirse, bási­camente generalizando, que las dificultades físicas personales tie­nen actualmente su asiento en el cuerpo emocional y que ese vehículo de expresión es el agente predominante y predisponente de la mala salud del individuo, así como las enfermedades grupales y las de cualquier tipo de epidemias a través de las masas están fundadas en alguna condición de la sustancia etérica del planeta. Esas enfermedades que son generales, nacionales, ra­ciales y planetarias, llegan al individuo por conducto del cuerpo etérico, y no son tan personales en sus implicaciones. Sobre esto me extenderé más adelante.  Hoy sólo expongo una proposición general.

Quisiera puntualizar que las enfermedades de las masas, del ciudadano común, de los intelectuales y de los discípulos del mun­do, pueden diferir y difieren ampliamente, no tanto en su mani­festación como en su campo de expresión. Este punto difícilmente el curador lo reconoce: no le es fácil ni posible comprender estas diferenciaciones y valorar el grado de evolución que un hombre puede haber alcanzado. Algunas enfermedades deben tratarse des­de el plano mental y será necesario que el curador emplee la mente; algunas requieren una concentración de energía emocional por parte del agente curador; en otros casos el curador debe tratar de ser sólo un transmisor de energía pránica para el cuerpo etérico del paciente, por intermedio de su propio cuerpo etérico.

¿Cuántos curadores se dan cuenta realmente del enfoque de la conciencia o de la fuerza vital, al ocuparse del paciente? ¿Cuántos conocen el tipo de curación que es posible y necesario aplicar a un discípulo? ¡Cuán pocos se dan cuenta que ningún discípulo, por ejemplo, pue­de ponerse en manos de un curador magnético común o de quien trabaja con radiaciones, o de un experto psicólogo de cualquier tipo! Un discípulo no se atreve a someterse a las emanaciones áuricas de ningún ocasional curador ni al poder de un inexperto psicólogo académico, no importa cuán prominente pueda ser. Sin embargo, puede someterse a la sabia pericia del médico cirujano del plano físico, porque, para él, el cuerpo físico es sólo un autómata. Por lo tanto, puede valerse de medios físicos para su beneficio. Muchos de los fracasos de los métodos curativos empleados actualmente se deben a la incapacidad del curador para:

1.       Calcular dónde puede estar localizada básica y ampliamente la dificultad y de qué cuerpo surge y dónde yace principalmente.

2.      Conocer dónde está colocado el paciente en la escala de la evo­lución y por lo tanto, dónde debe buscar primeramente el ori­gen de la dificultad.

3.      Diferenciar entre las enfermedades que se deben a las condi­ciones internas personales, a las tendencias heredadas o a la propagación grupal.

4.      Saber si la enfermedad requiere ser tratada:

a.      Alópata u homeopáticamente, pues ambos procedimientos pueden desempeñar su parte a veces, o a través de cualquier otro agente de la ciencia y tecnicismo modernos.

b.      Por radiación o magnetización, o ambas.

c.       Mediante el correcto reajuste interno psicológico, ayudado por una verdadera percepción interna, por parte del agente curador.

d.      Evocando el poder de la propia alma del hombre; algo que no es posible, excepto en las personas avanzadas.

e.      Por medio de métodos esotéricos definidos, tales como for­mar un triángulo de curación entre:

Este método implica por parte del curador, mucho conoci­miento y un elevado punto de realización espiritual; tam­bién presupone la existencia de un vínculo entre el curador, un Maestro y el grupo del Maestro, más el derecho adqui­rido de acudir al grupo para la afluencia de energía en bien del paciente, algo que raras veces se otorga.

Me ocuparé del aspecto subjetivo del hombre y las causas se­cundarias que tienen sus raíces en los cuerpos internos del hombre y en el aspecto subjetivo de la naturaleza misma. Las causas, pri­mordiales y principales, como anteriormente expliqué, no podrán ser captadas. Están más allá de la capacidad de la mente concreta. Trato de aclarar lo que el hombre debe realizar para liberarse cada vez más de la acumulación del pasado, tanto individual como gru­palmente y al hacerlo eliminar de su cuerpo físico los gérmenes de la enfermedad. Sin embargo, se ha de tener en cuenta que mu­chas enfermedades son de naturaleza grupal y en consecuencia inherente a la humanidad misma. Así como el reino de los insec­tos devasta y destruye al reino vegetal, como puede observarlo cualquier fortuito caminante del bosque, así los gérmenes -indi­viduales y grupales- devastan y destruyen hoy al reino humano. Son agentes de destrucción y ejecutan, en la actualidad, una tarea y deber definidos en el gran esquema de las cosas.

El destino del hombre es morir, pues todo hombre debe morir al requerimiento de su propia alma. Cuando el hombre ha alcan­zado una etapa superior en la evolución, deliberada y definidamente elegirá el momento en que conscientemente se retirará de su cuerpo físico, el cual permanecerá silente y sin alma, desprovisto de luz, sin embargo, ileso e íntegro; entonces se desintegrará de acuerdo con el proceso natural, y los átomos que lo constituyen volverán “a la reserva de los entes que esperan”, hasta ser nueva­mente requeridos para que los empleen las almas encarnantes.

 Entonces se repite el proceso en el aspecto subjetivo de la vida, pero muchas almas ya han aprendido a retirarse del cuerpo astral sin someterse a ese “impacto en la niebla”, una forma simbólica de describir la muerte de un hombre en el plano astral. Luego pasa al nivel mental y deja su carcasa astral para aumentar la niebla y acrecentar su densidad.

Por lo tanto, quiero puntualizar que deliberadamente evitaré los tecnicismos médicos, aunque me referiré a menudo al cuerpo físico y a las enfermedades que hacen de él su presa.

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