Síndrome de abstinencia y efectos secundarios de la marihuana.
Síndrome de abstinencia y
efectos secundarios de la marihuana.
Dentro de
la cultura de la marihuana, muchas personas y especialmente los jóvenes, no
saben que existe el síndrome de abstinencia del Tetra Hidro Canabinol (THC).
Cuando uno habla con ellos, manifiestan el controversial síndrome motivacional,
que es la pérdida de “ganas” de hacer las cosas cotidianas y de ser
responsables.
El
rendimiento académico es una de las primeras situaciones en las que podemos
identificar el síndrome de abstinencia. El fumador relaciona todo con el
consumo de marihuana para realizar sus actividades. Esto interrumpe su
desarrollo psico- emocional, con el riesgo de perder el sentido de
responsabilidad y medición del tiempo,
de esta forma viene la desmotivación al momento de hacer sus actividades
cotidianas.
Un ejemplo
concreto es cuando se les asigna tareas y obtenemos respuestas como: “mañana lo
término”, “luego lo hago”, “ya lo voy hacer”. Los días pasan, muchas veces las
semanas, y no han terminado lo que se les pide. Cuando hablas con ellos,
comentarán que no es así y asegurarán que se trata de una exageración de sus
padres.
Ansiedad,
insomnio e irritabilidad.
Otro de los
síntomas de la abstinencia son los estados de ansiedad que presenta el consumidor.
La marihuana tiene un efecto depresor en el sistema nervioso central y una vez
que se deja de consumir la sustancia aparecen angustias y problemas de
conducta. Pueden aparecer síntomas como nerviosismo y enojo, así como
descontrol de sí mismo. El fumador, además, presenta una sensación de
incapacidad al manejar sus tiempos y espacios con normalidad, lo que ocasiona en él un deseo de
aislarse de las personas por el malestar psicológico que le produce.
El insomnio
suele aparecer también en casos similares cuando se suspende el consumo. Por
nuestra experiencia en CRIAD (Centro de recuperación integral de adicciones)
hemos visto que algunos pacientes que son consumidores de marihuana presentan
problemas para conciliar el sueño, ya que
luego del efecto de la droga, viene la “chantada”, término para
describir el bajón que se siente cuando pasa el efecto.
La
irritabilidad es otro síntoma que aparece con mucha frecuencia, asociado a una
personalidad voluble entre irritable y ansiosa. Este efecto produce
inestabilidad en el consumidor y por eso las personas que consumen marihuana
presentan mal manejo en sus relaciones interpersonales. La depresión también
suele aparecer en los primeros días del retiro del consumo de THC. La
personalidad del individuo se aplaca, se muestra retraído, se aísla sin querer
relacionarse con nadie.
Muchos
jóvenes no saben que la marihuana produce estos síntomas y cuando se presentan
en su cuerpo aumentan el consumo. A mayor tiempo de consumo, mayor enganche y
mayor daño.
Estos
síntomas no necesariamente aparecen en conjunto, pero puede suceder en algunos
casos. Por eso, es importante que el familiar sepa identificarlos a tiempo para
que busque ayuda profesional.
Tratamientos
disponibles para los trastornos por consumo de marihuana
La adicción
a la marihuana parece ser muy similar a otros trastornos de uso de sustancias,
aunque los resultados clínicos a largo plazo pueden ser menos graves. En
promedio, los adultos que buscan tratamiento para algún trastorno relacionado
con el uso de marihuana, han usado marihuana casi a diario por más de diez años
y han intentado dejarla más de seis veces. Las personas con un trastorno por
uso de marihuana, especialmente los adolescentes, usualmente sufren también de
otros trastornos psiquiátricos (comorbilidad). También pueden tener un problema
de abuso o adicción a otras sustancias, como a la cocaína o el alcohol. Hay
estudios que indican que tratar de una forma eficaz el trastorno de salud
mental con tratamientos estandarizados incluyendo medicamentos y terapias de
comportamiento, puede ayudar a reducir el uso de marihuana, especialmente entre
las personas que usan la droga empedernidamente y aquellos que sufren de otros
trastornos mentales crónicos. Los siguientes tratamientos de comportamiento han
mostrado ser prometedores:
Terapia
cognitiva-conductual: un tipo de psicoterapia que le enseña a las personas
estrategias para identificar y corregir comportamientos problemáticos con el
fin de mejorar el control personal, parar el uso de la droga y corregir otros
problemas que usualmente ocurren a la vez con estos.
Técnicas de
manejo de contingencias: Una alternativa de tratamiento de manejo basada en el
monitoreo frecuente del comportamiento que se busca cambiar y remover los
factores positivos que se dan cuando el comportamiento ocurre (o cuando no).
Terapia de
estímulo de la motivación: un tipo de intervención sistemática diseñada para un
cambio rápido en la motivación personal; la terapia no pretende tratar a la
persona en sí, sino en vez moviliza sus propios recursos internos para cambiar
y participar en tratamiento.
Actualmente,
no hay medicamentos disponibles para tratar el consumo de marihuana, pero se
están realizando investigaciones en este campo. Como uno de los problemas más
prominentes en la abstinencia a la marihuana es la dificultad al dormir,
algunos estudios están examinando la efectividad de ciertos medicamentos que
ayudan con el sueño. Entre los medicamentos que han mostrado ser efectivos en
estudios anteriores o ensayos clínicos pequeños, están el medicamento para
ayudar a dormir zolpidem (Ambien®), un medicamento para la ansiedad y el estrés
llamado buspirone (BuSpar®) y una medicina antiepiléptica llamada gabapentin (Horizant®,
Neurontin®) que pueden mejorar el sueño y posiblemente las funciones
ejecutivas.
Otros
agentes que están siendo analizados en el momento incluyen el suplemento
nutricional N-acetil-cisteína y las sustancias químicas llamadas inhibidores
FAAH, que pueden reducir el tiempo de abstinencia al inhibir la separación de
los cannabinoides del cuerpo. Los pasos a seguir incluyen el estudio de sustancias
llamadas moduladores alostéricos que interactúan con los receptores de
cannabinoides para inhibir los efectos gratificantes del THC.
¿Cuáles son los
efectos de la marihuana?
Cuando la
marihuana se fuma, el THC y otros químicos en la planta pasan de los pulmones
hacia el torrente sanguíneo, donde son transportados al resto del cuerpo,
incluyendo el cerebro. La persona comienza a sentir sus efectos casi
inmediatamente (ver "¿Cómo produce la marihuana sus efectos?").
Muchas de las personas que usan marihuana experimentan una euforia placentera y
se sienten relajados. Otros de los efectos comunes, que pueden variar
drásticamente entre una persona y otra, incluyen sensibilidad en la percepción
sensorial (ejemplo: ver colores más brillantes), risa, percepción alterada del
tiempo y aumento del apetito.
Los efectos
de la marihuana pueden demorarse un poco si esta se consume en alimentos o bebidas—usualmente
entre 30 minutos o 1 hora—porque la droga tiene que pasar primero por el
sistema digestivo. Al comer o beber marihuana, se libera mucho menos THC en el
torrente sanguíneo que al fumar una cantidad equivalente de la planta. Como los
efectos se toman más tiempo, las personas pueden terminar consumiendo más THC
que lo que habían planeado.
Las
experiencias agradables con la marihuana no son en lo más mínimo universales.
En vez de relajación y euforia, algunas personas experimentan ansiedad, miedo,
desconfianza o pánico cuando usan marihuana. Estos efectos son más comunes
cuando se usan altas dosis, cuando la marihuana tiene una potencia más alta de
lo que se espera, o cuando la persona es inexperta.
Las
personas que han tomado dosis altas de marihuana pueden experimentar psicosis
aguda, que incluye alucinaciones, espejismos y una pérdida del sentido de
pertenencia de identidad. Estas reacciones desagradables pero transitorias son
distintas a un trastorno psicótico de larga duración, que puede estar asociado
con el uso de marihuana por personas con vulnerabilidades (ver "¿Hay
alguna conexión entre el uso de marihuana y las enfermedades mentales?").
Aunque
cantidades detectables de THC pueden permanecer en el cuerpo por días o aun semanas
después de haber usado marihuana, los efectos más predominantes de fumar
marihuana generalmente duran de 1 a 3 horas y pueden durar varias horas cuando
la marihuana se consume en alimentos o bebidas.
¿Hay alguna conexión
entre el uso de marihuana y las enfermedades mentales?
Varios
estudios han encontrado una conexión entre el uso de marihuana y un riesgo más
alto de enfermedades mentales, incluyendo psicosis (esquizofrenia), depresión y
ansiedad, pero no es tan fácil determinar si esto es realmente así o hasta que
medida el uso de marihuana causa estas condiciones. La cantidad de droga que se
consume, la edad a la que se comenzó a usarla y la vulnerabilidad genética han
sido todos identificados como factores influyentes en esta relación. La
evidencia científica más sólida que hay hasta el momento concierne a la
conexión que existe entre el uso de marihuana y los desórdenes psicóticos en
aquellos con una predisposición genética u otra vulnerabilidad. Investigaciones
recientes (ver la gráfica "Genotipo del gen AKT1 y la psicosis") han
encontrado que las personas que usan marihuana y que tienen una variación
especifica del gen AKT1, el cual programa la enzima que afecta la señalización
de la dopamina en el estriado, son más propensas a desarrollar psicosis.
El estriado
es un área del cerebro que es activada y se inunda de dopamina cuando se presentan
ciertos estímulos. Un estudio encontró que el riesgo para aquellos con esta
variante genética es siete veces más alto en aquellos que usan marihuana a
diario que en los que la usan infrecuentemente o los que no la usan.
La
contribución que puede tener el uso de la marihuana durante la adolescencia en
el desarrollo de una psicosis años más tarde, ya como adulto, dependerá en
parte de si la persona ya tiene una predisposición genética. El gen AKT1
gobierna una enzima que afecta las señales en el cerebro que involucran los
neurotransmisores de dopamina. La alteración en la transmisión de señales de
dopamina está involucrada con la esquizofrenia. El gen AKT1 puede tomar una de
tres formas en una región específica del gen relacionado con la susceptibilidad
a la esquizofrenia: T/T, C/T y C/C. Las personas que usan marihuana a diario
(las barras en verde) con una variante C/C tienen un riesgo siete veces más
alto de desarrollar una psicosis que alguien que no usa marihuana
frecuentemente o que no la usa. El riesgo de psicosis entre aquellos con la
variante T/T no mostró ser afectado por el uso de marihuana.
Fuente: Di Forti et al. BiolPsychiatry, 2012.
En otro
estudio se descubrió un aumento en el riesgo de psicosis en los adultos que
habían usado marihuana durante su adolescencia y que tenían una variante
específica en el gen catecol-O-metiltransferasa (COMT), una enzima encargada de
degradar toda una clase de neurotransmisores que incluye a la dopamina y la
norepinefrina.44 (ver la gráfica "Variaciones genéticas en COMT
influencian los efectos peligrosos del abuso de las drogas"). También se
ha demostrado que el uso de marihuana puede empeorar el curso de la enfermedad
en pacientes que sufren de esquizofrenia. Como se mencionó previamente, el uso
de marihuana también puede gatillar un episodio de psicosis aguda en personas
que usan marihuana y que no tienen esquizofrenia, esto puede ocurrir
especialmente con dosis altas de marihuana, aunque este efecto desvanece a medida
que la droga disipa en el cuerpo.
La
influencia que tiene el uso de marihuana durante la adolescencia en los casos
de psicosis ya siendo adultos es afectada por ciertas variaciones genéticas.
Esta figura muestra que las variaciones en un gen pueden afectar la disposición
a desarrollar una psicosis como adultos, después de haber sido expuestos al
cannabis durante la adolescencia. El gen COMT gobierna una enzima que degrada
la dopamina y otros químicos en el cerebro involucrados con la esquizofrenia.
El gen para esta enzima viene de dos formas: Met y Val. Las personas con una o
dos copias de la variante Val tienen una tendencia más alta de desarrollar una
esquizofrenia si usan cannabis durante su adolescencia (las barras en verde).
Aquellas personas que solo tienen la variante Met no son afectadas por el uso
de cannabis.
Fuente:
Caspi et al. BiolPsychiatry. 2005.
También se
han reportado otras conexiones, menos consistentes, entre el uso de marihuana y
la depresión, la ansiedad, los pensamientos suicidas en adolescentes y los
trastornos de personalidad. La marihuana también ha sido relacionada con el
síndrome amotivacional, definido como una disminución o falta de empeño o
motivación de participar en actividades que son típicamente gratificantes.
Debido a la función que tiene el sistema endocanabinoide en la regulación del
ánimo y la gratificación, es lógico deducir que ese vínculo existe a raíz de
cambios cerebrales, pero es necesario realizar más investigaciones para
confirmar esto y entenderlo mejor.
Consecuencias adversas
del uso de marihuana.
Agudas
(presentes bajo la influencia de la droga)
Deteriora
la memoria a corto plazo
Disminuye
la atención, el juicio y otras funciones cognitivas
Perjudica
la coordinación y el equilibrio
Aumenta el
ritmo cardíaco
Ansiedad,
paranoia
Psicosis
(poco común)
Imagen
borrosa de una carretera, desde el punto.
Persistentes
(continúan después de estar bajo la influencia, pero no son necesariamente permanentes)
Perjudica
el aprendizaje y la coordinación
Problemas
al dormir
Empedernidas
(efectos que se acumulan después del uso repetido de la droga)
Riesgo a la
adicción
Pérdida
parcial del coeficiente intelectual
Riesgo más
alto de sufrir de tos crónica, bronquitis
Riesgo más
alto de desarrollar esquizofrenia en personas con una predisposición genética*
Potencialmente
un riesgo más alto de ansiedad, depresión y síndrome amotivacional*
*Estos son
usualmente reportados como síntomas/trastornos que concurren con el uso crónico
de marihuana. De todas formas, no hay investigaciones científicas hasta el
momento que determinen si el uso de marihuana es la causa de estas o si
simplemente está relacionada con estos problemas de salud mental.
¿Cuáles son los
efectos de la marihuana en el cerebro a largo plazo?
Existe una
cantidad considerable de evidencia científica basada en investigaciones en animales
y estudios en personas que indican que estar expuesto a la marihuana durante el
desarrollo puede causar cambios dañinos a largo plazo o posiblemente
permanentes en el cerebro. Ratas que han sido expuestas a THC antes de nacer,
justo después de nacer o durante la adolescencia, muestran problemas notorios
más tarde en la vida al realizar ciertas tareas específicas de memoria y
aprendizaje. El deterioro cognitivo en las ratas adultas que han sido expuestas
a THC durante la adolescencia está asociado con cambios estructurales y
funcionales en el hipocampo. Estudios en ratas también han mostrado que el
estar expuesto al THC durante la adolescencia está relacionado con cambios en
el sistema de gratificación, incrementando la posibilidad de que el animal
busque y use otras drogas por sí mismo (por ejemplo, la heroína) dada la
oportunidad (ver "¿Puede el consumo de marihuana llevar al uso de otras
drogas?"). Estudios de imágenes diagnósticas en personas adolescentes
muestran que al compararlos con aquellos que no usan marihuana, los
consumidores empedernidos de marihuana manifiestan una conectividad neural
atrofiada en ciertas regiones específicas del cerebro involucradas en una
amplia gama de funciones ejecutivas del cerebro como memorizar, aprender y el
auto control.
Estos
últimos descubrimientos pueden ayudar a explicar los resultados de un estudio
longitudinal a gran escala que se condujo en Nueva Zelandia, en el cual se
encontró que el uso frecuente y empedernido de marihuana, empezando en la
adolescencia, tenía una relación con una pérdida de un promedio de 8 puntos de
coeficiente intelectual, medido durante la edad adulta.
En este
estudio, la evidencia indicando que aquellos que habían usado marihuana de una
forma empedernida durante la adolescencia no recobraron el coeficiente
intelectual perdido aunque hubieran dejado de usar marihuana durante la edad
adulta, fue significativa. Las personas que solo habían comenzado a usar
marihuana de forma empedernida ya siendo adultos, no perdieron ningún punto en
su coeficiente intelectual. Estos resultados indican que el impacto más grande
y a largo plazo del uso de marihuana ocurre en los jóvenes ya que su cerebro
aun continua creando nuevas conexiones y madurando en otras formas.
El sistema
endocanabinoide tiene un papel muy importante en la formación apropiada de las
sinapsis (las conexiones entre las neuronas) durante el comienzo del desarrollo
del cerebro, y se ha propuesto que este podría tener un rol similar durante la
refinación de las conexiones neurales durante la adolescencia. Si esto es
confirmado por investigaciones científicas en el futuro, se podría decir que
esta es una de las formas en que el uso de marihuana durante la adolescencia
produce sus efectos a largo plazo.
Nuestra
capacidad de derivar conclusiones definitivas sobre el impacto del uso de
marihuana a largo plazo en el cerebro humano, basándonos en estudios pasados,
es usualmente limitada por el hecho de que los participantes en estos estudios
tienden a usar varias sustancias, y típicamente no se tiene toda la información
sobre la historia de la salud de los participantes o de su funcionamiento
mental antes de participar en el estudio. En la próxima década, los Institutos
Nacionales de la Salud planean financiar un estudio longitudinal que va a hacer
un seguimiento de una muestra grande de jóvenes americanos desde los últimos
años de su niñez (antes de comenzar a usar drogas) hasta sus primeros años como
adultos. El estudio usara neuroimágenes y otras herramientas avanzadas para
clarificar precisamente como y hasta qué punto la marihuana y otras sustancias,
por si solas y combinadas, afectan el desarrollo del cerebro durante la
adolescencia.
La marihuana, la
memoria y el hipocampo
Imagen del
cerebro de una rata, señalando cada parte del cerebro. Distribución de los
receptores de cannabinoides en el cerebro de una rata. Las imágenes del cerebro
revelan niveles altos (en color anaranjado y amarillo) de receptores de
cannabinoides en varias áreas, incluyendo la corteza, el hipocampo, el cerebelo
y el núcleo de accumbens (estriado ventral).
La
degradación de la memoria por el uso de marihuana ocurre porque el THC altera
la forma en que la información es procesada en el hipocampo, un área del
cerebro responsable por crear memorias.
La mayoría
de la evidencia científica que apoya esta afirmación proviene de estudios en animales.
Por ejemplo, las ratas que son expuestas al THC cuando están en el útero,
después de nacer o durante la adolescencia, muestran problemas notorios al
ejecutar ciertas tareas específicas de aprendizaje y memoria más tarde en sus
vidas. Por otra parte, el daño en las capacidades cognitivas en ratas adultas
está vinculado con cambios estructurales y en el funcionamiento del hipocampo
por haber estado expuestas al THC durante la adolescencia.
A medida
que las personas van envejeciendo, pierden neuronas en el hipocampo, lo cual disminuye
la habilidad para aprender nueva información. El estar expuesto de una forma
crónica al THC puede acelerar la perdida de neuronas en el hipocampo
relacionada con la edad. En un estudio, ratas que habían sido expuestas al THC
a diario por 8 meses (aproximadamente un 30 por ciento de su vida) mostraron
una perdida en células neurales (entre los 11 y los 12 meses de edad) igual a
la que se ve en animales con el doble de la edad que no han sido expuestos al
THC.
¿Cuáles son los
efectos de la marihuana en la salud física en general?
Pocos
minutos después de haber inhalado humo de marihuana, el ritmo cardíaco de la
persona se acelera, el pasaje respiratorio se relaja y se dilata y los vasos
sanguíneos de los ojos se expanden, haciendo que los ojos se vean enrojecidos.
El ritmo cardíaco—normalmente entre 70 a 80 palpitaciones por minuto—puede
incrementar entre 20 y 50 palpitaciones más por minuto o hasta puede duplicarse
en algunos casos. Usar otras drogas en combinación con marihuana puede
amplificar este efecto.
Hay cierta
evidencia de estudios científicos, que indica que el riesgo de que una persona
sufra de un ataque al corazón durante la primera hora después de haber fumado
marihuana es casi 5 veces más alto que el riesgo usual.45 Esta observación
puede ser en parte explicada por el efecto que la marihuana tiene al aumentar
la presión arterial (en algunos casos) y el ritmo cardíaco y al disminuir la
capacidad de que la sangre pueda transportar oxígeno.
El uso de
marihuana también puede ocasionar hipotensión ortostática (vértigo o mareo al ponerse
de pie), posiblemente aumentando el peligro de desmayarse o caerse. La tolerancia
hacia algunos de los efectos cardiovasculares usualmente se desarrolla después
de estar expuesto a la droga repetidamente. Estos efectos en la salud necesitan
ser explorados más a fondo, especialmente ahora dado al aumento en el consumo
de "marihuana medicinal" por personas con problemas de salud y
adultos mayores que pueden tener una vulnerabilidad más alta dada a
complicaciones cardiovasculares que vienen con la edad (ver "La marihuana
como un medicamento").
El humo de
la marihuana, igual que el del tabaco, es un irritante para la garganta y los
pulmones y puede causar un ataque de tos durante su uso. El humo también
contiene gases tóxicos y partículas que pueden dañar los pulmones. El fumar
marihuana está relacionado con una inflamación amplia de las vías
respiratorias, una resistencia más alta en las vías respiratorias y una híper
inflamación de los pulmones, y las personas que fuman marihuana regularmente
han reportado más síntomas de bronquitis crónica que las personas que no fuman.
Fumar marihuana también puede afectar la capacidad de defensa del sistema
respiratorio, incrementando de esta forma la probabilidad de que la persona
adquiera infecciones respiratorias, incluyendo neumonía. En un estudio se
encontró que las personas que fumaban marihuana frecuentemente usaban más días
de enfermedad que otras personas, usualmente dado a alguna enfermedad
respiratoria.50
La
marihuana como un medicamento
Las
propiedades medicinales que probablemente tienen la marihuana y sus componentes
han sido el centro de varias investigaciones científicas y de varios debates
por décadas. El THC por si solo ha demostrado tener beneficios médicos para
ciertos usos específicos. Existen dos medicamentos a base del THC, aprobados
por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (U.S. Food
and DrugAdministration—FDA), dronabinol (Marinol®) y nabilone (Cesamet®),
prescritos en forma de pastilla para las náuseas en pacientes que están recibiendo
quimioterapia y para estimular el apetito en pacientes con síndrome consuntivo
por el SIDA.
Aparte de
esto, hay varios medicamentos a base de marihuana que han sido aprobados o que
están en el proceso de ensayos clínicos. Nabiximols (Sativex®), un aerosol
bucal que está en el momento disponible en el Reino Unido, Canadá y varios
países europeos para el tratamiento de la espasticidad y el dolor neuropático
que pueden acompañar la esclerosis múltiple, combina el THC con otros químicos
de la marihuana llamados canabidioles (CBD). Los canabidioles no tienen las
propiedades gratificantes del THC, y hay reportes anecdóticos que indican que
este podría ser útil para el tratamiento de trastornos de convulsiones, entre
otras condiciones médicas. Hay una medicina liquida a base de canabidioles
llamada Epidiolex, que está en el momento siendo examinada en los Estados
Unidos para usarla para el tratamiento de dos formas severas de epilepsia
infantil, Síndrome de Dravet y el Síndrome de Lennox-Gastaut.
Medicamentos
como estos, que utilizan químicos purificados derivados de o base de aquellos
encontrados en la planta de la marihuana, son generalmente considerados por los
científicos como una mejor alternativa para terapias médicas que el uso de la
planta entera de la marihuana o los extractos crudos de marihuana. Crear
medicamentos a base de elementos botánicos como la planta de la marihuana
presenta muchos retos. Las plantas pueden tener cientos de químicos activos
desconocidos, y puede ser difícil crear un producto con una dosis exacta y
consistente de estos químicos. El uso de la marihuana como medicina también presenta
otros problemas tales como los efectos adversos de fumar y las discapacidades
inducidas por el THC de las habilidades cognitivas. De todas formas, varios
estados han legalizado la dispensación de marihuana o de sus extractos para las
personas con ciertas condiciones de salud.
Otra de las
preocupaciones con la "marihuana medicinal" es que hasta el momento
se sabe muy poco sobre el impacto que puede tener el uso de marihuana a largo
plazo en las personas con vulnerabilidades de salud o dadas a su edad a quienes
se les está dispensando esta droga—como los adultos mayores o las personas con
cáncer, SIDA, enfermedades cardiovasculares, esclerosis múltiple u otras
enfermedades neurodegenerativas. Es necesario realizar más investigaciones para
determinar si las personas que tienen un problema de salud o con el tratamiento
(por ejemplo, con la quimioterapia) están en un mayor riesgo de sufrir efectos
adversos a su salud al usar marihuana.
Aun no se
sabe con certeza si fumar marihuana causa o no cáncer de los pulmones, tal como
ocurre al fumar cigarrillos. Aunque el humo de la marihuana contiene productos
de combustión que son cancerígenos (sustancias que causan cáncer), la evidencia
científica de una conexión entre el uso de marihuana y el cáncer de pulmón no
ha sido demostrada hasta el momento.51 La variedad de formas en las que se usan
la marihuana y el tabaco, incluyendo los factores tales como la frecuencia en
la que se fuma por día y la cantidad de tiempo que se contiene el humo en los
pulmones, al igual que el hecho de que muchas personas usan las dos sustancias,
hace que sea más difícil determinar en qué forma contribuye el uso de la
marihuana al cáncer de pulmón, si es que contribuye de alguna forma. Esta es un
área que requiere más investigación.
Sin
embargo, algunos estudios han demostrado una conexión clara entre el uso de la
marihuana durante la adolescencia y un incremento en el riesgo de desarrollar
una forma agresiva de cáncer de testículo (tumor de células germinativas que no
es seminomatoso) que predominantemente ataca a los muchachos jóvenes. El
comienzo temprano del cáncer de testículo, al compararlo al de cáncer de pulmón
y a la mayoría de otros tipos de cáncer, indica que aunque no se sepa la forma
en la que la marihuana contribuye a esto, el efecto que causa se puede acumular
en solo unos pocos años de uso.
Evidencia científica
confirma que consumir mariguana...
Contrario a
la creencia popular, la evidencia científica confirma que consumir mariguana genera
tolerancia, abstinencia y adicción
• Lo
anterior fue afirmado durante el segundo día de trabajos del Foro Mariguana,
una mirada desde la evidencia científica, organizado por el IAPA
• Los
elementos del humo de la mariguana y los del tabaco tienen mucho en común e
igualmente dañan la salud de las personas, advirtieron los especialistas
•
Igualmente destacaron la necesidad de mejorar las estrategias y los servicios
para atender a la población joven que consume sustancias psicoactivas
El
Cannabidiol puede ser la “molécula patrón” de la mariguana para desarrollar
medicamentos basados en dicha planta, destacó hoy la investigadora del Centro
de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV), Silvia Cruz Martín del
Campo, durante el segundo día de trabajos del Foro Mariguana, una mirada desde
la evidencia científica, organizado por el Instituto para la Atención y
Prevención de las Adicciones en la Ciudad de México.
Lo ideal,
dijo, es que cuando esos medicamentos se produzcan y estén disponibles para la
población deberán ser recetados sólo por médicos.
El
Cannabidiol dijo, tiene utilidad para tratar la epilepsia pero precisó que no
la cura, por lo que insistió en que la atención de dicha enfermedad debe
continuarse con el medicamento prescrito por el neurólogo tratante.
El segundo
día de trabajos del Foro inició con la presentación de dos ponencias
magistrales, la primera estuvo a cargo de la Dra. Silvia Cruz Martín del Campo.
La segunda fue presentada por la Dra. María Elena Medina Mora, Directora
General del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”.
La ponencia
de la Dra. Silvia Cruz se tituló Ciencia y creencias en torno a la mariguana y
estuvo dedicada a abordar la brecha que existe entre lo que se cree acerca de
la mariguana y lo que se sabe de ésta con base en investigaciones científicas.
En este
sentido, la investigadora refirió algunas creencias populares que consideran a
la mariguana como algo “natural” y que, por lo tanto, no hace daño; o bien que
“no produce síndrome de abstinencia”, incluso que “no tiene efectos adversos
importantes” y que “hace menos daño que el cigarro”.
En su
exposición la especialista demostró, con base en diversos estudios, que todas
esas creencias son erróneas. De esta forma, precisó, lo “natural” no es
sinónimo de inofensivo o saludable. Las serpientes son naturales y algunas de
ellas son venenosas y mortales, dijo. Es importante saber de qué estamos
hablando para definirlo correctamente, precisó.
Al
referirse a la creencia de que la mariguana no produce síndrome de abstinencia,
explicó que éste sí se manifiesta y que el organismo de la persona que consume
dicha sustancia va generando tolerancia a la misma.
Detalló que
la sustancia psicoactiva de la mariguana, el delta-9-tetrahidrocannabinol
(THC), se disuelve en los lípidos, se deposita en la sangre y en el tejido
graso, por lo que se va liberando paulatinamente y cuando se termina la persona
siente la necesidad de volver a consumir.
El síndrome
de abstinencia se manifiesta mediante ansiedad, irritabilidad, dificultad para
dormir, inquietud, disminución del apetito, entre otros síntomas. Para evitar éstos
la persona tiene que consumir nuevamente. La adicción, agregó, se desarrolla en
uno de cada 9 usuarios antes de los 18 años, pero si el consumo inicia en
edades tempranas la adicción se desarrolla en una de cada 6 personas. La
mariguana si produce tolerancia, abstinencia y adicción, concluyó.
Respecto de
la creencia de que la mariguana hace menos daño que el cigarro, la Dra. Silvia
Cruz explicó que los efectos son similares a los del tabaco. Diversos estudios
demuestran que los elementos del humo de la mariguana y los del tabaco tienen
mucho en común, señaló.
Por otra
parte, la Dra. María Elena Medina Mora presentó la conferencia magistral
Mariguana y Salud Mental durante la adolescencia. En ella detalló que los
adolescentes son las principales víctimas de delito, que la adolescencia es la
etapa en la que más riesgos se corren y en la que se registran los índices más
altos de muerte por suicidio.
Dijo que en
relación con el consumo de drogas se requiere de acciones diferenciadas para
atender los casos de experimentación, el uso regular o el abuso de drogas, con
el fin de brindar protección, prevención, tratamiento y mantenimiento.
Igualmente, destacó que uno de los principales retos es contar con un sistema
que permita definir el tipo de servicios que requieren las personas que
consumen sustancias psicoactivas.


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