Algunas Definiciones del Esoterismo

 


Auto Biografía Inconclusa. 
Recopilación exclusivamente sin fines de lucro para las Adicciones.
Alice A. Bailey.

Algunas Definiciones del Esoterismo

Las palabras “esotérico” y “oculto” significan aquello que está escondido; indican lo que se halla detrás de las apariencias externas y señalan las causas que producen apariencias y efectos; se refieren al sutil mundo de energías y fuerzas, que todas las formas externas velan y ocultan, y a lo que debe conocerse antes de desarrollar la conciencia iniciática.

En el pasado se hicieron resaltar las fuerzas subjetivas, que no dejan de ser fuerzas materiales ocultas en el ser humano, y frecuentemente los poderes psíquicos, tales como la clarividencia y la clariaudiencia, que el hombre comparte en común con los animales. En las antiguas escuelas se ha acentuado de manera extraordinaria la pureza física y todo lo concerniente a la purificación de las formas, mediante las cuales el alma debe manifestarse.

Esta purificación no es de carácter esotérico ni un indicio de desarrollo esotérico o espiritual, sino únicamente un paso preliminar muy necesario, pues hasta no emprender tal purificación es imposible realizar un trabajo más avanzado. Las disciplinas físicas son necesarias y útiles y deben aplicarse en todas las escuelas para principiantes, pues mediante ellas el neófito adquiere hábitos de pureza y construye el tipo de cuerpo que el discípulo necesita para iniciar el verdadero trabajo esotérico.

Este entrenamiento elemental permite al neófito transferir su conciencia, del mundo tangible del vivir cotidiano, a los mundos de las fuerzas más sutiles de su personalidad. Llega así a darse cuenta de las energías que debe manejar, y presiente vagamente lo que hay detrás de ellas —el alma en su propio mundo, el reino de Dios.

Ahora las nuevas escuelas se ocupan de los valores más esotéricos. Entrenan al discípulo para trabajar como alma, en los tres mundos, y lo preparan para actuar como discípulo aceptado, en el grupo de un Maestro. La mayoría de las escuelas del pasado han descuidado la etapa de integración de la personalidad y también el conocimiento de la vida en los tres mundos, sobre lo cual se debe instruir al principiante.

En cambio han ofrecido la tentadora perspectiva de hacer contacto con un Maestro y con Su grupo, antes de ser el aspirante una personalidad coordinada, calificado como “inteligente”, y de haber establecido contacto con su alma. Se ha hecho y se hace hincapié sobre la devoción, devoción al instructor del grupo, a sus verdades enunciadas y al Maestro, además de la firme determinación de merecer el título de “discípulo”, para decir algún día “conozco a tal o a cual Maestro”. Mientras tanto, no se ha dado al principiante una verdadera idea del discipulado ni de sus responsabilidades. Las nuevas escuelas en formación imparten a sus estudiantes ideas muy diferentes y emplean técnicas de entrenamiento muy distintas.

1.  Una escuela esotérica enseña la relación existente entre el alma, el hombre espiritual, y la personalidad. Ésta es para el estudiante la principal línea de acercamiento, constituyendo el contacto con el alma su primer gran esfuerzo. Llega a conocerse a sí mismo y se esfuerza por actuar conscientemente como alma y no sólo como personalidad activa. Aprende a regular y dirigir su naturaleza inferior mediante el conocimiento técnico de su constitución, y a hacer fluir la luz, el amor y el poder del alma. Por el alineamiento, la concentración y la meditación, establece contacto permanente con su ser espiritual interno y está bien encaminado para convertirse en un útil servidor de la humanidad.

2.           Una escuela esotérica es la ampliación, en el mundo físico externo, del grupo interno o Ashrama de un Maestro. El discípulo individual aprende a considerarse un canal para el alma y una avanzada de la conciencia del Maestro; una verdadera escuela esotérica es además la avanzada de algún grupo subjetivo espiritual o Ashrama, condicionado e impresionado por el Maestro, como el discípulo lo es por su alma. Por lo tanto, un grupo de esta naturaleza está en relación directa con la Jerarquía.

3.           Una verdadera escuela esotérica trabaja en cuatro niveles de servicio y experiencia. Esto permite al discípulo acercarse a la humanidad y utilizar todas sus facultades. En las verdaderas escuelas espirituales, aprobadas y apoyadas por los Maestros, se enseña al discípulo a servir a la humanidad y no a ponerse en contacto con un Maestro, como ocurrió con la mayoría de las escuelas esotéricas del pasado. El contacto con el Maestro depende de la calidad del servicio que el discípulo presta a sus semejantes. Con frecuencia esto lo pasan por alto los instructores que acentúan el logro y el perfeccionamiento individuales. Las nuevas escuelas en formación tratan de entrenar a los hombres para satisfacer las necesidades del mundo y servir espiritualmente en los cuatro niveles de la actividad consciente, enumerados a continuación:

a.         En el nivel del mundo externo se enseña al discípulo a vivir normal, práctica, efectiva y espiritualmente en el mundo de la vida cotidiana. Nunca debe ser extravagante ni raro.

b.         En el nivel del mundo de significados se enseña al discípulo las causas que originan los hechos y circunstancias, individuales y universales. De esta manera se prepara al aspirante para actuar como intérprete de los acontecimientos y como portador de luz.

c.         En el nivel del alma, su propio mundo, el discípulo se convierte en un canal para el amor divino, pues la naturaleza del alma es amor, inspirando y curando al mundo.

d.         En el nivel del Ashrama o grupo del Maestro, a medida que se le revela gradualmente el Plan jerárquico, aprende a colaborar con éste, adquiriendo el conocimiento que le permitirá dirigir algunas de las energías que producen los acontecimientos mundiales. Así lleva a cabo los propósitos del grupo interno al cual está afiliado. Inspirado por el Maestro y Su grupo de discípulos e iniciados activos, imparte a la humanidad conocimientos definidos acerca de la Jerarquía.

4.         Una escuela esotérica entrena al discípulo para el trabajo grupal. Le enseña a abandonar sus planes personales en bien del propósito grupal —que está siempre dirigido a servir a la humanidad y a la Jerarquía. Sin perder nada de su identidad individual ni particular, se sumerge en las actividades grupales, contribuye con su dedicación al Plan, sin que ninguna idea proveniente del no-yo influya en su forma de pensar.

5.         Una escuela esotérica no se funda en la autoridad de algún instructor ni en las exigencias de que se le reconozca y obedezca. No se basa en las pretensiones de personas generalmente mediocres que afirman ser iniciados, y que en virtud de ello hablan con autoridad dogmática. La única autoridad reconocida es la de la verdad misma, percibida intuitivamente y sometida al análisis mental y a la interpretación del discípulo. El discípulo (que trabaja con alguno de los Maestros) inicia una escuela esotérica sin ejercer ninguna autoridad, excepto la que le otorga una vida vivida lo más ajustadamente posible a la verdad, además de la medida de la verdad que puede impartir a su grupo.

La obediencia que el dirigente del grupo debe inculcar a su grupo de estudiantes es el reconocimiento de la responsabilidad y lealtad conjuntas a las intenciones y propósitos grupales y —dados como sugerencias, no como órdenes. Las declaraciones o exigencias del instructor del grupo, para que se le reconozca autoridad y se le preste obediencia y lealtad incondicional, lo señalan como principiante y simple aspirante, aunque tenga buenas intenciones y sentimientos, e indica que no es un discípulo a cargo del trabajo de la Jerarquía.

6.         Un grupo esotérico se preocupa del completo desarrollo del discípulo. La formación del carácter y la aspiración altruista se consideran ya existentes, pero no se les da gran importancia a las virtudes comunes, a una vida externa pura, a la bondad, al buen carácter, ni a la total carencia de auto imposición. Estas cualidades son consideradas esencialidades básicas y existentes en cierta medida, pero su mayor desarrollo es una cuestión personal del discípulo y no del instructor o del grupo.

Se le da importancia al desarrollo mental, a fin de que el discípulo sea inteligente, analítico —pero no criticador— y posea un rico y bien organizado equipo mental. La cabeza y el corazón son considerados de igual importancia y similarmente divinos. La Jerarquía trabaja con los estados de conciencia de los hombres de cualquier clase, raza o nación. Los discípulos aprenden a trabajar en la misma forma, para llegar oportunamente a ser Maestros de Sabiduría. Esto lo obtienen superando todas las dificultades y obstáculos mediante el poder de sus propias almas. Así algún Maestro activo ahora en el mundo, queda libre para realizar un trabajo diferente y más elevado.

7.         Una escuela esotérica es el medio por el cual la vida del discípulo se enfoca en el alma; los mundos físico, emocional y mental, no son para él la esfera principal de sus actividades. Estos mundos son meramente su campo de servicio, y la personalidad se convierte en aquello por cuyo medio su alma sirve. Aprende a trabajar totalmente desde niveles espirituales, y su conciencia está firmemente centrada en el alma y en el Ashrama de su Maestro. La escuela esotérica le enseña cómo lograrlo, a establecer contacto con su alma, vivir como alma, reconocer al Maestro y a trabajar en el grupo de un Maestro.

Aprende la técnica por la cual puede registrar impresiones del Maestro, responder a la intención del grupo y así ser cada vez más sensible al Plan, en el cual se han comprometido colaborar su Maestro y el Ashrama. Aprende a desempeñar su parto en la tarea de elevar la conciencia de la raza, empleando consciente y directamente la mente entrenada, la naturaleza emocional controlada y el cerebro receptivo. Entonces desempeña eficientemente la doble y difícil función del discípulo: vive como alma en la vida diaria y trabaja conscientemente en relación con la Jerarquía.

Hay muchas otras definiciones de lo que es una escuela esotérica, pero he elegido las más sencillas y las que se han de captar primero si se quiere lograr un correcto progreso. El discípulo es llevado paso a paso, por el sendero, hasta el momento en que está preparado para esos grandes desenvolvimientos de conciencia denominados “iniciaciones”. Entonces comienza a hollar conscientemente el sendero de iniciación, que las escuelas esotéricas harán conocer al público en el futuro.

La Escuela Arcana se esfuerza por cumplir con los siete requisitos de las escuelas esotéricas. No se ocupa, ni jamás se ha ocupado, de preparar a los discípulos para las iniciaciones. Procura que sus estudiantes establezcan los contactos preliminares y trabajen como verdaderos servidores en el mundo. Actualmente no existe ninguna verdadera escuela esotérica que entrene para la iniciación. Las que pretenden hacerlo engañan al público. Se puede dar entrenamiento acerca de la vida del discipulado, pero académicamente entendido. El entrenamiento en la vida del iniciado debe comprobarse individualmente y por medio de contactos en el mundo del ser espiritual.

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