Discipulado aceptado.

 


Recopilación exclusivamente sin fines de lucro para las Adicciones.
Maestro Djwhal Khul
Alice A. Bailey.
Cartas Sobre Meditación Ocultista. 

Alice A. Bailey. 

Discipulado aceptado.

El segundo período, cuando el estudiante se convierte en discípulo aceptado, es quizás uno de los más difíciles en toda la sucesión de vidas de un hombre, lo cual se debe a diversas causas.

El discípulo constituye una parte del grupo del Maestro y se halla en todo momento en Su conciencia, siendo mantenido dentro de Su aura, lo cual implica conservar constantemente una elevada vibración. Quisiera que reflexionaran sobre el efecto que esto produce. Resulta alga difícil sostener continuamente esta vibración; frecuentemente implica la intensificación de todo cuanto subsiste en la naturaleza del hombre y puede conducir (especialmente al principio) a curiosas manifestaciones. No obstante, si el hombre es capaz de retener la fuerza resultante de la aplicación del Cetro de Iniciación, debe demostrar su aptitud para hacerlo en las primeras etapas, mantenerse estable y avanzar firmemente cuando esté sometido a la intensa vibración proveniente del Maestro.

Debe disciplinarse a sí mismo en tal forma, que nada penetre en su conciencia capaz de perjudicar al grupo al cual pertenece o antagonizar con la vibración del Maestro. A fin de darles una idea clara de lo que quiero significar diré, que al principio cuando forma parte del grupo, incluido en el aura del Maestro, es mantenido en la periferia de esa aura hasta que ha aprendido a expulsar de sí automáticamente, y a rechazar inmediatamente todo pensamiento y deseo indignos del yo y por lo tanto, perjudicial para el grupo. Hasta que no aprenda a hacerlo, será incapaz de lograr una relación más íntima, pero deberá permanecer donde pueda ser aislado automáticamente. Gradualmente se purificará cada vez más, desarrollará la conciencia grupal y pensará en términos grupales de servicio; poco a poco su aura absorberá la coloración del aura del Maestro, hasta fusionarse y adquirir el derecho de ser atraído más cerca del "Corazón de su Maestra". Más adelante explicaré el significado técnico de esta frase, cuando me ocupe del trabajo que realiza el Maestro con el discípulo. Basta decir que a medida que transcurre el período de “discípulo aceptado" (y varía según los casos), va acercándose al corazón del grupo y encuentra su lugar y actividad funcional en ese cuerpo colectivo. El secreto es: hallar nuestro propio lugar, no tanto en la escala de la evolución (pues esto se sabe aproximadamente), sino en el servicio. Ello tiene más  importancia de lo que se cree, pues abarca el periodo que finalmente señalará, en forma terminante, el sendero que deberá seguir el hombre después de la quinta iniciación.

Afiliación con el Maestro.

Llegamos ahora al momento en que el discípulo pasa a la muy apetecida posición de "hijo del Maestro". Entonces es conscientemente y en todo momento parte de la conciencia del Maestro. La interacción entre Él y el discípulo se perfecciona rápidamente, y el discípulo puede conscientemente y a voluntad vincularse con el Maestro y conocer Sus pensamientos, penetrar en Sus planes,  deseos y voluntad. Esto lo ha adquirido en virtud de la similitud de vibración y porque el proceso de aislamiento (necesario al principio, debido a la vibración discordante) ha sido prácticamente superado; el discípulo se ha purificado al punto de que sus pensamientos y deseos ya no causan inquietud al Maestro ni tampoco vibración antagónica al grupo. Ha sido sometido a prueba, y no ha fracasado. Su vida de servicio en el mundo es más concentrada y perfecta, y desarrolla día tras día su poder de dar, acrecentando sus dotes. Todo ello concierne a su relación con algún Maestro o nos de ciencia esotérica. Un individuo puede recibir una iniciación. La iniciación es una cuestión técnica y puede expresarse en términos de ciencia esotérica. Un individuo puede recibir una iniciación y sin embargo no ser "hijo de un Maestro". El discipulado constituye una relación personal, regida por las condiciones de karma y afiliación, y no depende de la posición del individuo en la Logia. Mantengan esto claro en sus mentes. Se han dado casos en que el hombre, gracias a su dedicación y laboriosidad, ha adquirido los requisitos técnicos para la iniciación antes de afiliarse a un Maestro determinado.

Esta última relación de ser "hijo" de un Maestro, tiene una dulzura peculiar propia, y otorga ciertos privilegios. El discípulo puede entonces asumir alguna carga que pesa sobre el Maestro y aliviarlo de ciertas responsabilidades, liberándolo para que realice un trabajo más extenso. De allí que se haga tanto hincapié sobre el servicio, porque el hombre avanza en la medida que sirve, siendo la nota clave de la vibración del segundo nivel abstracto. Durante dicho período el Maestro conferenciará con Su "hijo", planeando el trabajo a realizar, de acuerdo a sus unificados puntos de vista. Así el Maestro desarrollará la discriminación y el juicio de su discípulo y aliviará Su propia carga en ciertas líneas, liberándose para otro trabajo más importante.

Poco puede decirse acerca del período final de lo que estamos considerando. Abarca el período en que el hombre domina las etapas finales del Sendero y entra en contacto, cada vez más íntimo, con su grupo y con la Jerarquía. No sólo vibra a tono con su grupo y su Maestro, sino que empieza a reunir a su propia gente y a formar su grupo propio. Al principio este grupo existirá nada más que en los niveles emocional, físico y mental inferior. Después de la quinta iniciación el discípulo incluirá dentro de su aura a estos grupos y a los que les son propios en los niveles egoicos. Esto en manera alguna impide que continúe siendo uno con el Maestro y con el grupo, pero el método de interfusión es uno de los secretos de la iniciación.

 

Todo ello unido a lo que se ha dicho anteriormente, dará una idea de los derechos y poderes que se adquieren en los senderos de probación y de iniciación. Los métodos de desenvolvimiento son siempre los mismos: la meditación ocultista y el servicio; la vida interna de concentración y la externa de práctica; la aptitud interna de ponerse en contacto con lo superior y la aptitud externa de expresar esta facultad mediante una vida santa; la radiación interna del Espíritu, y la externa brillando ante los hombres.

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