Las Verdades que se Enseñan en las verdaderas Escuelas Esotéricas

 


Auto Biografía Inconclusa. 
Recopilación exclusivamente sin fines de lucro para las Adicciones.
Alice A. Bailey.

Las Verdades que se Enseñan en las verdaderas Escuelas Esotéricas

Debe observarse que muchas de las verdades impartidas hasta ahora bajo el término “esotéricas”, no lo han sido, o son totalmente “exotéricas”. Las verdades esotéricas del pasado son fundamentalmente verdades exotéricas en el presente. Durante los últimos cien años, las doctrinas esotéricas y la enseñanza secreta de la Sabiduría Eterna —dadas al público frecuentemente bajo juramento de guardar secreto— han llegado a ser de propiedad pública. La naturaleza del hombre, según se enseñaba en las escuelas de misterios del pasado, es reconocida, entre otros, con el nombre de psicología moderna.

Los misterios del cuerpo etérico, del astral y del mental, son tratados por nuestras universidades en cursos de psicología que se ocupan de la vitalidad, la naturaleza emocional y la mentalidad del ser humano. La creencia en los Maestros fue un secreto celosamente guardado, pero hoy se habla de Ellos en las tribunas públicas de nuestras grandes ciudades. La práctica de la meditación y sus técnicas eran temas cuidadosamente reservados, y al público se le decía que su enseñanza era peligrosa; hoy esta idea ha sido desvirtuada y gran número de personas meditan para lograr el alineamiento, establecer contacto con el alma y adquirir su conocimiento.

La verdad también ha estado velada y oculta por un cúmulo de enseñanza secundaria que ha desviado el interés del investigador y concentrado su atención en los fenómenos, por la importancia que le atribuyen. La postura, el empleo de antiguas fórmulas, palabras y mántram, los ejercicios de respiración, las insinuaciones misteriosas para elevar el fuego kundalini, el despertar de los centros y otros aspectos atrayentes del ocultismo secundario, han llevado a las personas a perder de vista el hecho de que gran parte de lo dicho, por pertenecer al reino de los fenómenos, se relaciona con el cuerpo físico, con su correcto ajuste, su vitalización y energetización y, por lo tanto, con los efectos y no con las causas esenciales de dichos efectos.

Todos estos resultados fenoménicos serán demostrados sin peligro, normal y sensatamente, así como automáticamente, cuando el hombre interno, emocional y mental, esté en armonía con el mundo espiritual y empiece a funcionar como ser espiritual. Este acercamiento secundario a la verdad ha hecho mucho daño a la causa del verdadero ocultismo y ha perturbado considerablemente las mejores mentes en el campo espiritual.

En las escuelas que están en formación se acentuará el conocimiento del alma, el conocimiento espiritual, la comprensión de las fuerzas superiores y el conocimiento directo de la Jerarquía espiritual que rige la vida de nuestro planeta, y la comprensión (desarrollada progresivamente) de la naturaleza divina y del Plan que, obedeciendo a la voluntad de Dios, condiciona cada vez más los asuntos del mundo.

En dichas escuelas se estudiarán las leyes que rigen al individuo, a la humanidad y a los reinos de la naturaleza, y la Ciencia de las Relaciones (a medida que se va desarrollando en nuestro mundo evolucionante) será de interés práctico para el discípulo. Cuando éste establezca rectas relaciones consigo mismo, con el mundo del ser espiritual, con el mundo del vivir humano y con todas las formas de vida divina, automáticamente tendrá lugar el despertar de su propia naturaleza, sus centros se convertirán en fuentes vitales de poder espiritual y toda su constitución entrará en actividad rítmica y tendrá la consiguiente utilidad. Sin embargo, todo esto ocurrirá en virtud del correcto ajuste con Dios y con el hombre, su creciente comprensión del propósito divino y su conocimiento de las diversas técnicas y leyes científicas que condicionan todos los fenómenos, incluso al hombre.

Quisiera exponer con claridad que la Escuela Arcana, por ser una de las escuelas intermedias más nuevas, se ocupa de los fundamentos comunes de la doctrina secreta, pero sólo como base de la nueva enseñanza que se va desarrollando. Los ejercicios respiratorios se dan únicamente después de varios años de estudio, sin hacer resaltar su importancia, porque la respiración correcta —esotéricamente comprendida— no depende del control de los pulmones ni del aparato respiratorio, sino de la orientación correcta y del ajuste rítmico de la vida al orden espiritual y a las circunstancias.

Se estudia la psicología del hombre interno cuando condiciona los centros del cuerpo vital; sin embargo, se pone de relieve el aspecto psicológico y no los centros; éstos funcionarán correctamente cuando el pensamiento sea sano y el hombre viva con éxito la vida dual del discípulo: rectas relaciones con el mundo de las almas y la Jerarquía, y rectas relaciones con sus semejantes en la vida diaria.

Después de una enseñanza preliminar acerca de las bases generales, y de un período de comprobación del grado de comprensión del estudiante, además de algunas instrucciones básicas sobre la naturaleza de la meditación, las nuevas escuelas enseñarán las siguientes materias:

1. La Ciencia de Impresión. El estudiante aprende a ser sensible a las “impresiones” que llegan de su propia alma y, más tarde, del Maestro y del Ashrama. Se le enseña a interpretar correctamente tales impresiones a través de su mente entrenada e iluminada; aprenderá también a diferenciar entre lo que llega de su propio subconsciente, lo que registra telepáticamente como procedente del mundo del pensamiento y de las mentes de otros hombres, y lo que procede del mundo del ser espiritual.

2.           La Ciencia de Unificación. El estudiante aprende la integración y coordinación, el contacto y la fusión entre el ama y la personalidad y, más tarde, la relación directa entre el aspecto espiritual más elevado y su yo personal. Esto lleva progresivamente al constante desarrollo de la conciencia, preparando al estudiante para aprovechar la enseñanza que recibirá en las Escuelas de Iniciación. Además, estudia la naturaleza de la iniciación como expresión de grandes expansiones de conciencia y resultado de la integración autodirigida.

3.         La Naturaleza de la Jerarquía. El estudiante aprende que quien emprende el entrenamiento necesario y se disciplina, puede conocer a la Jerarquía y hacer contacto directo con ella. La disciplina debe ser auto impuesta y adaptada a la naturaleza y grado de desarrollo del discípulo individual. Se estudian los distintos grados de la Jerarquía, el carácter de las iniciaciones y el trabajo de Cristo, como Guía de la Jerarquía. De esta manera el discípulo tiene un cuadro preciso del grupo interno que constituye su meta.

4.         La Ciencia de la Meditación. Esta ciencia y sus técnicas son dominadas gradualmente en sus distintas etapas: alineamiento, concentración, meditación, contemplación, iluminación e inspiración; al estudiante se le enseña el correcto empleo de la mente, el control del pensamiento y la correcta interpretación de los fenómenos espirituales. Aprende el significado de la iluminación en su siete etapas, y empieza a vivir, con acrecentada eficacia, la vida inspirada de un Hijo de Dios.

5.           Las Leyes del Mundo Espiritual. El discípulo estudia estas leyes y las aplica en sí mismo, en los acontecimientos, en el mundo y en la humanidad, las cuales incluyen, entre muchas otras:

a.         La Ley de Causa y Efecto.
b.         La Ley de Renacimiento.
c.         La Ley de Evolución.
d.         La Ley de la Salud.

Conciernen a la manifestación del mundo de los valores e impulsos espirituales, a través del mundo de los fenómenos materiales.

6.           El Plan. El estudiante recibe indicaciones sobre el Plan que custodia la Jerarquía y que subyace en todos los acontecimientos planetarios, desarrollando el propósito divino; estudia su actuación en el pasado, que ha llevado a la humanidad a su actual grado de desarrollo; interpreta los acontecimientos actuales en términos del Plan de Dios, investigándolos como preludio para el futuro; considera también profundamente el raso inmediato, invocando así su activa participación. Luego, cuando sea parte activa y consciente de la Jerarquía, estará familiarizado con los amplios delineamientos del propósito divino y podrá colaborar inteligentemente en la tarea inmediata.

7. Energías y Fuerzas. Éstas constituyen la sustancia misma de la creación y deben ser comprendidas y oportunamente controladas. El alumno aprende que todo cuanto se manifiesta sobre el planeta y en él, es sólo un conjunto de fuerzas que producen las formas, y que todo es movimiento y vivencia. Empieza aprendiendo la naturaleza de las fuerzas que hacen de él lo que es, como hombre; luego aprende a atraer una fuerza o energía de orden superior, la del alma, para controlar esas fuerzas. Después estudia la naturaleza del espíritu, del alma y de la materia, a las cuales generalmente denomine: vida, conciencia y forma; o vida, cualidad y apariencia. Así obtiene una vislumbre de la naturaleza de la Trinidad divina y de la naturaleza eléctrica de todos los fenómenos, incluyendo al ser humano.

8.  Psicología Esotérica. Se la considera también de gran importancia. Señala el cambio de enfoque de la presentación material de las antiguas escuelas de esoterismo, con su énfasis puesto sobre los distintos planos, los procesos de desarrollo material y la constitución de las formas. En las nuevas escuelas se hará resaltar la naturaleza del alma que anima a las formas, y ese agente creador que actúa con el mundo material y en él. Se estudiarán los siete tipos principales de personas; se investigarán sus características, además de su relación con los siete grupos de que está compuesta la Jerarquía y con los siete grandes rayos o energías, emanaciones que la Biblia llama “los siete espíritus ante el trono de Dios”. Así se evidencia la síntesis en toda la manifestación, y puede verse con claridad el lugar que ocupa la parte dentro del todo.

Existen muchos estudios subsidiarios que el estudiante debe conocer antes de ingresar en las futuras escuelas de iniciación; pero lo antedicho dará una idea del programa general a que se ajustarán las nuevas escuelas. La Escuela Arcana procura dar una preparación general sobre tales fundamentos básicos, a fin de que el estudiante pueda aprovechar la riqueza de literatura y enseñanza que aparecerá en lo que reste del presente siglo.

El estudiante debe adquirir, ante todo, una idea general de la enseñanza esotérica, para saber cuál de las numerosas líneas seguirá; debe aprender a aplicar la enseñanza, en forma práctica, trasmutando la teoría en práctica y demostrando para sí la necesidad y posibilidad de llegar a vivir en el mundo de los significados.

Entonces reconocerá la relación, en todos los acontecimientos individuales, humanos y planetarios, y por qué y cómo tienen lugar dichos acontecimientos. A medida que adquiere conocimiento de la psicología esotérica, y domina algunas de las técnicas de los procesos de meditación, podrá ubicarse en el peldaño que le corresponde en la escala de la evolución; entonces sabrá cuál es su paso inmediato, la siguiente meta de desarrollo, lo que tiene que dar como servicio a la humanidad y a quién podrá ayudar.

Empieza así a participar conscientemente en la gran escuela de la experiencia espiritual, donde hallará oportunamente respuesta a sus preguntas y solución a sus problemas. Descubrirá que los principales requisitos para desarrollar con éxito el trabajo esotérico son: paciencia, continuo esfuerzo, visión y sano juicio discriminativo. Poseyendo todo esto, más un sentido del buen humor, una mente abierta y sin fanatismos, el estudiante rápidamente progresará en el “Camino Iluminado”, como se lo denomine a veces al sendero. Finalmente se encontrará ante el portal de la iniciación, sobre el que están inscriptas las palabras de Cristo: “Pide y se te dará; busca y encontrarás; llama y se te abrirá.”

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