Fórmulas empleadas para llamar a los devas y elementales.
Cartas Sobre Meditación Ocultista.
Recopilación exclusivamente sin fines de lucro para las Adicciones.
Alice A. Bailey.
Los puntos seis y siete, enumerados en la carta del 10 de agosto, podríamos tratarlos como uno, porque los mántram y fórmulas empleados para hacer contacto con los devas, ángeles o constructores, y para llamar a les elementales o formas subhumanas de existencia, son prácticamente los mismos, y en estas cartas se los ha de considerar así.
Como paso preliminar vamos a establecer con claridad en qué consiste la diferencia entre ambos grupos.
Los elementales en su esencial esencia son subhumanos. El hecho de que se puede establecer contacto con ellos en el plano emocional, no garantiza que se hallan en el sendero evolutivo. Por lo contrario, están en el sendero involutivo, en el arco descendente.
Se los encuentra en todos los planos, siendo muy conocidas las formas elementales etéricas tales como duendes, gnomos y hadas.
En líneas generales se los puede dividir en cuatro grupos:
1. Elementales de la tierra.
2. Elementales del agua.
3. Elementales del aire.
4. Elementales del fuego.
Son la esencia de las cosas -si pudieran ustedes comprenderlo.
Son las cosas elementales del sistema solar, en sus cuatro grados, según los conocemos en este cuarto ciclo, en el cuarto planeta o tierra.
Los devas se hallan en el sendero evolutivo, en el camino ascendente. Como bien saben, son los Constructores del sistema y trabajan en apretadas y graduadas filas. Los devas tienen la misma categoría que el Logos planetario, y los Regentes de los cinco planos de la evolución humana poseen igual categoría que un Maestro de la séptima Iniciación.
Por lo tanto, al estudiar ocultismo debe tenerse presente dos cosas:
a. Que ustedes controlan las fuerzas elementales.
b. Que colaboran con los devas.
Los elementales del fuego y del agua, así como los elementales inferiores, pueden ser manejados por medio de ritos, y son de tres tipos:
1. Ritos protectores, para su propia protección.
2 Ritos evocadores, que llaman y revelan a los elementales.
3. Ritos controladores, que los dirigen cuando se los evoca.
Es peligroso para los seres humanos, pobres necios ignorantes, entrometerse con las fuerzas de la involución, mientras no estén vinculados con los devas mediante la pureza de carácter y la nobleza de alma.
<<Antes de seguir más adelante quiero advertir el peligro que implica llamar y hacer contacto con estos grupos de constructores, muy especialmente con las fuerzas elementales. ¿Por qué especialmente las últimas? Porque tales fuerzas hallan siempre respuesta en cualesquiera de los tres cuerpos inferiores del hombre. Tales cuerpos (considerados como envolturas separadas) están compuestos por estas vidas involutivas. Por consiguiente, aquel que sin saberlo se expone al contacto directo con cualquier elemental, correrá riesgo y lamentará amargamente lo ocurrido. Pero a medida que el hombre se acerca al adeptado y ha obtenido dominio sobre sí mismo, y puede en consecuencia confiársele el dominio de otras formas de vida, le serán otorgados ciertos poderes, los cuales -por estar basados en la ley- pondrán en sus manos el gobierno de vidas inferiores y le enseñarán a colaborar con las huestes dévicas, tan esenciales en el periodo final de la evolución.>>
Como se ha de imaginar, sólo puede invocar a los devas y a los elementales sin peligro quien tenga el poder y la capacidad de utilizarlos inteligentemente una vez invocados, por eso los mántram que he enumerado anteriormente sólo se ponen en manos de quienes trabajan con las fuerzas constructivas del sistema o pueden controlar constructivamente a los elementales destructivos, sometiéndolos a las fuerzas desintegradoras que forman parte del gran esquema constructivo. Si alguien, que no posea tales capacidades, llegara a ponerse en contacto con los devas y los atrajera por medio de los mántram, encontraría que las fuerzas inherentes a ellos descenderían sobre él como algo destructivo, con graves consecuencias para uno de sus cuerpos.
Por lo tanto, reflexionen sobre esto, recordando que tales peligros residen en el excesivo estímulo, el repentino desmoronamiento y la desintegración por el fuego o el calor. En el caso de reunir a su alrededor vidas involutivas, el peligro tomaría forma diferente o se manifestaría con efecto opuesto, tal como pérdida de vitalidad, causada por el vampirismo, absorción de las fuerzas de uno u otro de sus cuerpos, acumulación anormal de materia en alguno de sus cuerpos (debido a la acción de vidas involutivas, como ser los elementales físicos o de deseo) y muerte por agua, tierra o fuego, comprendida en sentido oculto.
He tratado aquí los riesgos que corre quien atrae a su esfera magnética a entidades de cualquiera de estos dos grupos, sin poseer el conocimiento necesario para protegerse, controlarlas y utilizarlas. ¿Por qué me he ocupado de ellos? Porque tales fórmulas mágicas existen y serán conocidas y empleadas cuando el estudiante esté preparado y el trabajo lo requiera. Algún día las fórmulas menores serán dadas gradualmente a quienes estén preparados y trabajen abnegadamente para ayudar a la raza. Como he dicho anteriormente, tales fórmulas eran conocidas en la época Atlante.
Entonces tuvieron resultados desastrosos, porque fueron empleadas por individuos de vida impura, para fines egoístas y propósitos malignos. Invocaron a las huestes elementales para vengarse de sus enemigos; invocaron a los devas menores y utilizaron sus poderes para satisfacer sus propias ambiciones; no trataron de colaborar con la ley, sino que la utilizaron en sus maquinaciones en el plano físico, originadas por sus deseos. La Jerarquía regente consideró que el peligro era demasiado grande, pues amenazaba la evolución del hombre y de los devas, por eso retiró gradualmente de la conciencia humana el conocimiento de fórmulas y Palabras, hasta el momento en que se desarrolló parcialmente la razón y la mente espiritual comenzó a despertar.
Así las dos grandes evoluciones y la tercera evolución latente (compuesta
de vidas involutivas), fueron separadas y aisladas. Temporariamente el grado de
vibración se hizo más lento, pues el propósito original consistió en establecer
un desarrollo paralelo. El secreto de este aparente retroceso, en los planes
del Logos, se halla oculto en el remanente del Mal cósmico activo que llegó a
la manifestación, siendo el remanente del primer sistema solar o de actividad y
base del actual sistema de amor. El mal es nada más que el sedimento del karma
no agotado, y tiene su raíz en la ignorancia.

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