Relación entre Maestro y discípulo.

 


Recopilación exclusivamente sin fines de lucro para las Adicciones.
Maestro Djwhal Khul
Alice A. Bailey.
Cartas Sobre Meditación Ocultista.

Alice A. Bailey.

Relación entre Maestro y discípulo.

Como frecuentemente se ha dicho, la atención del Maestro es atraída hacia un individuo por el brillo de su luz interna. Cuando esta luz ha alcanzado cierta intensidad, cuando los cuerpos están compuestos de materia de cierta calidad, el aura ha tomado cierta tonalidad, la vibración ha alcanzado cierto grado y ritmo específicos y la vida del hombre comienza a emitir un sonido esotérico en los tres mundos (el cual ha de hacerse oír a través de una vida de servicio), determinado Maestro lo somete a prueba, aplicándole una vibración más elevada y estudiando cómo reacciona a ella. Cuando el Maestro elige un discípulo, lo hace regido por el karma pasado y su antigua vinculación con él, por el rayo en que ambos se encuentran y la necesidad del momento. El trabajo del Maestro (todo lo que pueda trabajar inteligentemente en forma exotérica) es variado e interesante y está basado en la comprensión científica de la naturaleza humana. ¿Qué debe hacer el Maestro con el discípulo? Bastará enumerar lo esencial para obtener una idea del alcance de su trabajo:

Acostumbrar al discípulo a elevar su grado vibración, hasta que pueda mantener continuamente una vibración elevada, luego ayudarlo a que esta vibración elevada se convierta en un ritmo estable en los cuerpos del discípulo.

Ayudar al discípulo a transferir la polarización, desde los tres átomos inferiores de la personalidad a los superiores de la riada espiritual.

 Vigilar el trabajo realizado por el discípulo mientras erige el canal entre la mente superior y la inferior, a medida que construye y utiliza este canal (el Antakarana). Oportunamente éste reemplaza al cuerpo causal como medio de comunicación entre lo superior y lo inferior. También el cuerpo causal desaparece con el tiempo, cuando el discípulo recibe la cuarta iniciación y puede crear libremente su propio cuerpo de manifestación.

Ayudar decididamente a vivificar los diversos centros y a despertarlos correctamente, y más tarde ayudar al discípulo a actuar conscientemente a través de esos centros y guiar el fuego circulante en correcta progresión geométrica, desde la base de la columna vertebral al centro coronario.

Supervisar el trabajo del discípulo en diferentes planos y registrar la amplitud del trabajo realizado y el alcance del efecto que produce la palabra pronunciada por el discípulo, Éste es (expresándolo esotéricamente) el efecto producido en los planos internos por la nota que emite su vida exotérica.

Expandir la conciencia del discípulo de varias maneras y desarrollar su capacidad para incluir y hacer contacto con otros grados de vibración, aparte de la humana, para comprender la conciencia de otras evoluciones y actuar fácilmente e otras esferas, además de la terrestre.

El objetivo inmediato del Maestro, al trabajar con el discípulo, es prepararlo para la primera iniciación. Esto tiene lugar cuando él ha desarrollado la capacidad de mantener cierto grado de vibración durante un período específico de duración; el tiempo de duración lo determina el periodo que permanecerá ante el Señor que imparte las dos primeras iniciaciones. Esto se efectúa elevando gradualmente la vibración durante pocos y determinados intervalos, después con más frecuencia, hasta que el discípulo puede vibrar con mayor facilidad y comodidad al mismo grado de vibración de su Maestro y mantenerla durante períodos cada vez más extensos. Cuando puede sostenerla durante este período (cuya longitud es lógicamente uno de los secretos de la primera iniciación), se lo somete a una vibración aún más elevada, la cual -si es capaz de mantenerla- le permitirá estar ante el Gran Señor el tiempo suficiente para la ceremonia de la iniciación. La aplicación del Cetro de la Iniciación, en tales condiciones, efectúa algo que estabiliza la vibración y facilita la tarea de vibrar a un ritmo más elevado en planos más sutiles.

Desarrolla la capacidad del discípulo para trabajar en forma grupal. Estudia sus acciones e interacciones en el propio grupo a que está afiliado. Trabaja con su cuerpo causal, su expansión y desenvolvimiento; le enseña a comprender la ley de su propio ser, trayendo la comprensión del macrocosmo.

Ahora bien, los distintos aspectos del trabajo del Maestro (que sólo son algunos de los pocos puntos a considerar) podrían ser tratados con mayor extensión y resultarían de gran interés para el lector. Cada uno de los párrafos que anteceden pueden ampliarse y resultar muy iluminadores, pero el punto principal que trato de hacer resaltar aquí se refiere a las primeras etapas de este trabajo, antes de que al discípulo se le permita llegar a posteriores etapas, de mayor intimidad con el Maestro. Durante este período el Maestro trabaja con el discípulo principalmente durante

a. la noche, cuando el discípulo está fuera del cuerpo físico, y

b. los períodos en que el discípulo medita.

De acuerdo al éxito obtenido en la meditación y a la capacidad del estudiante para aislarse de lo inferior y hacer contacto con lo superior, así será la oportunidad que ofrecerá al Maestro para efectuar el trabajo científico determinado que demanda Su atención. Los estudiantes de la meditación se sorprenderían o quizás se decepcionarían si se dieran cuenta cuán pocas veces, durante la meditación, proporcionan las condiciones correctas que permiten al Instructor, que los observa, obtener ciertos resultados. La frecuencia con que la capacidad del estudiante permite hacer esto, indica su progreso y la posibilidad de adelantar otro paso. Al enseñar se ha de insistir sobre ello, porque lleva en sí un incentivo para una mayor dedicación y aplicación. Si el discípulo por su parte no proporciona las condiciones convenientes, las manos del Maestro están atadas y muy poco puede hacer. El propio esfuerzo es la clave del progreso, conjuntamente con la aplicación consciente y comprensiva en el trabajo designado. Cuando el esfuerzo es perseverante el Maestro tiene la oportunidad de realizar la parte que le Corresponde en la tarea.

A medida que el discípulo medita con precisión ocultista, alineando sus tres vehículos inferiores, y repetiré enfáticamente, sólo cuando se haya efectuado el alineamiento el Maestro podrá trabajar con los cuerpos del discípulo. Si de la publicación de estas cartas no se obtiene otra cosa que la intensificación del deseo de meditar con corrección, se habrá cumplido en gran parte el objetivo buscado. En tal esfuerzo se establecerán las condiciones precisas entre el discípulo y el Maestro y se logrará una correcta interrelación. La meditación, cuando se la practica correctamente, proporciona estas condiciones y prepara el campo para la tarea y el trabajo.

Vamos a considerar ahora, brevemente, los diversos períodos enumerados ayer, al estudiar las relaciones del discípulo con el Maestro.

En el período en que el aspirante está bajo probación y supervisión... se lo deja casi enteramente librado a sí mismo siendo consciente de la atención del Maestro únicamente a muy raros e irregulares intervalos. Su cerebro físico pocas veces es receptivo al contacto superior, y aunque el Ego se da cuenta de su situación en el sendero, el cerebro físico no está todavía en condiciones de saberlo. Sin embargo, sobre esto no se puede establecer una regla fija e inflexible. Cuando el aspirante ha establecido contacto con su Ego o con su Maestro en varias vidas anteriores, puede ser consciente de ello. Los individuos difieren tanto entre sí que no se puede formular una regla universal.

Como bien saben, el Maestro modela una pequeña imagen del probacionista, la cual guarda en ciertos centros subterráneos de los Himalayas. La imagen está relacionada magnéticamente con el probacionista, mostrando todas las fluctuaciones de su naturaleza. Está compuesta de materia emocional y mental, vibrando de acuerdo con las vibraciones de esos cuerpos. Muestra sus matices predominantes y, estudiándola, el Maestro puede apreciar rápidamente el progreso realizado y juzgar cuándo podrá permitírsele al probacionista tener una relación más íntima. Observa la imagen en determinados períodos, raras veces al principio, pues el progreso efectuado en las primeras etapas no es muy rápido, pero con creciente frecuencia a medida que el estudiante de meditación capta más fácilmente y colabora más conscientemente.

Cuando el Maestro observa las imágenes, las modela y, por medio de ellas, obtiene ciertos resultados Así como más tarde le es aplicado el Cetro de la Iniciación a los cuerpos y centros del iniciado, de la misma manera el Maestro, en determinadas épocas, aplica ciertos contactos a las imágenes y por su intermedio estimula los cuerpos del discípulo. Llega un momento en que el Maestro ve, por la observación de la imagen, que el aspirante es capaz de mantener el necesario grado de vibración, que ha efectuado las necesarias eliminaciones y ha alcanzado cierta intensidad de color. Entonces el Maestro puede arriesgarse (porque es un riesgo) y admitir al probacionista dentro de la periferia de Su propia aura.

El probacionista se convierte entonces en un discípulo aceptado. Durante el periodo en que el individuo es discípulo aceptado, el trabajo que realiza el Maestro es muy interesante. Le asigna clases especiales conducidas por discípulos más avanzados, supervisadas por el Maestro, y aunque puede asistir a clases generales más concurridas en el Ashrama (aula de enseñanza del Maestro), se lo somete a un entrenamiento más intenso... En las primeras etapas el Maestro trabaja de cuatro maneras:

a. A intervalos, y cuando el progreso del discípulo lo justifica, "atrae a éste a Su Corazón". Ésta es una descripción esotérica de una experiencia muy interesante a la cual será sometido el discípulo. Al finalizar una clase en el Ashrama o durante alguna meditación, especialmente exitosa, donde haya alcanzado determinado grado de vibración, el Maestro lo atraerá íntimamente hacia Sí, desde la periferia de Su aura al centro de Su conciencia. Con ello le proporciona una enorme y temporaria expansión de conciencia que le permitirá vibrar a un ritmo poco común. De allí la necesidad de meditar. La recompensa que tal experiencia representa sobrepasa con creces los más grandes esfuerzos.

b. El Maestro trabaja sobre los cuerpos de su discípulo mediante el color y produce en ellos efectos que le permiten progresar con mayor rapidez. Ahora verán por qué... se hace tanto hincapié sobre el color. No es sólo porque oculta el secreto de la forma y de la manifestación (secreto que debe ser conocido por el ocultista), sino para poder colaborar conscientemente en el trabajo que el Maestro realiza sobre sus cuerpos y seguir inteligentemente los efectos producidos. Reflexionen sobre esto.

c. A intervalos determinados, el Maestro permite a sus discípulos hacer contacto con otras evoluciones, tales como la de los grandes ángeles y devas, los constructores menores y también las evoluciones subhumanas. El discípulo puede hacer esto sin peligro, gracias a la acción protectora que ejerce el aura del Maestro. Más adelante, cuando llegue a ser un iniciado, se le enseñará a protegerse a si mismo y a establecer sus propios contactos.

d. El Maestro supervisa la estimulación de los centros en los cuerpos del discípulo y el despertamiento del fuego interno. Le enseña el significado de los centros y su correcta rotación cuatridimensional y oportunamente lo llevará a un   punto en que podrá, conscientemente y con pleno conocimiento de la ley, trabajar con sus centros y ponerlos en condiciones de ser estimulados sin peligro por el Cetro de la Iniciación. No me es posible decir más sobre este tópico...

Sólo he enumerado, muy brevemente, algunas cosas que el Maestro tiene que hacer con su discípulo. No trataré de las etapas posteriores de su progreso. Conducimos a todos por etapas graduales, y los discípulos aceptados son todavía pocos. Si por la meditación, el servicio y la purificación de los cuerpos, se puede inducir a que avancen más rápidamente a los que están ahora en probación, entonces llegará el momento de proporcionarles mayor información. ¿De qué sirve dar informaciones que el estudiante no puede utilizar? No perdemos el tiempo en interesar intelectualmente a quienes tratamos de ayudar. Cuando el discípulo se ha preparado a sí mismo, se ha purificado y alcanzado la vibración adecuada, nada puede privarlo de adquirir todo el conocimiento. Cuando abra la puerta y ensanche el canal, la luz y el conocimiento penetrarán a raudales.

Mañana trataremos el tercer punto o sea los métodos de acercamiento al Maestro, vía la meditación; trataré con alguna extensión ciertos tipos de meditación que facilitarán el contacto; pero no olviden que la vida de servicio objetivo debe ir a la par del crecimiento subjetivo; únicamente cuando ambos se observan juntos y son aprobados, se permitirá dar los pasos necesarios para establecer contacto. El Maestro sólo se interesa por el individuo desde el punto de vista de su utilidad para el alma grupal y su capacidad para ayudar.

 

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