DISCIPULADO
Recopilación exclusivamente sin fines de lucro para las Adicciones
Maestro.
Djwhal Khul.
Alice A. Bailey.
Sirviendo a La Humanidad.
DISCIPULADO
1. Discípulo es aquel que, por sobre todo, se compromete a hacer tres cosas:
i. Servir a la humanidad.
ii. Colaborar en el plan de los Grandes
Seres, tal como lo ve, y de la mejor manera posible.
iii. Desarrollar los poderes del ego, expandir su conciencia hasta poder actuar en el cuerpo causal, en los tres planos de los tres mundos, y seguir la guía del yo superior y no los dictados de su triple manifestación inferior.
Discípulo es aquel que comienza a comprender el trabajo grupal, y a trasladar su centro de actividad, desde sí mismo (como un eje alrededor del cual todo gira) al centro del grupo.
Discípulo es aquel que comprende simultáneamente la relativa insignificancia de cada unidad de conciencia como también su vasta importancia. Se ajusta su sentido de proporción y ve las cosas tal cual son, a las personas como son, a sí mismo tal cual es inherentemente, entonces trata de llegar a ser lo que él es.
El discípulo comprende la vida o el aspecto fuerza de la naturaleza y no le atrae la forma. Trabaja con la fuerza y por medio de la fuerza; se reconoce como un centro de fuerza dentro de otro centro mayor de fuerza, y tiene la responsabilidad de dirigir la energía que puede afluir a través de él hacia los canales por medio de los cuales el grupo puede beneficiarse.
El discípulo reconoce que es, en mayor o menor grado, una avanzada de la conciencia del Maestro, considerando al Maestro en un sentido dual:
i. Como su propia conciencia egoica.
ii. Como el centro de su grupo; fuerza que anima a las unidades del grupo, uniéndolas en un todo homogéneo.
Discípulo es aquel que transfiere su conciencia de lo personal a lo impersonal, y que durante la etapa de transición soporta necesariamente muchas dificultades y sufrimientos, provenientes de varias causas:
i. De su yo inferior, que se rebela en contra de la transmutación.
ii. De su grupo inmediato, de sus amigos y familiares, que se rebelan ante su creciente impersonalidad. No les agrada ser considerados uno con él, en el aspecto vida, y sin embargo independientes de él, en lo que respecta a deseos e intereses. No obstante, la ley rige, y sólo cabe verdadera unidad en la vida esencial del alma. El descubrimiento de que la forma causa muchos sufrimientos al discípulo, pero el camino conduce eventualmente a la perfecta unión.
Discípulo es aquel que conoce su responsabilidad para con todas las unidades que están bajo su influencia --responsabilidad de cooperar con el plan de la evolución, tal como es para ellos, y así expandir las conciencias y enseñarles la diferencia entre lo real y lo irreal, la vida y la forma. Esto puede realizarlo muy fácilmente demostrando en su propia vida cuál es su meta, objetivo y centro de conciencia.
2. Cada uno tendrá su lugar en el plan si se realiza el trabajo necesario, el cual consistirá en:
El esfuerzo de reconocer lo divino dentro de cada uno. De esta manera la verdadera obediencia ocultista, esencial en todo entrenamiento ocultista, será fomentada y desarrollada; no estará basada, como sucede a menudo, en la personalidad, sino en la comprensión instintiva de que existe un Maestro y en la disposición de seguirlo, como resultado del conocimiento de Sus poderes, la pureza de Su vida y objetivos y la profundidad de Sus conocimientos.
El esfuerzo para pensar en términos de grupo y claramente por sí mismo, sin depender de otros para las explicaciones aclaratorias.
El esfuerzo para purificar y refinar todos los cuerpos y convertirlos en servidores dignos de confianza.
El esfuerzo para equipar al cuerpo mental lo mejor posible y acumular en él hechos sobre los cuales ampliar el conocimiento.
Cuando se realicen tales cosas, grande será la oportunidad.
3. Mediante la rígida disciplina impuesta por uno mismo, llega oportunamente la perfección. Nada es demasiado insignificante para el discípulo, porque la meta se alcanza mediante el riguroso ajuste de los detalles en la vida del mundo inferior. El discípulo al acercarse al Portal, lleva una vida cada vez más difícil; la vigilancia ha de ser más estricta, y ha de obrar correctamente, sin considerar las consecuencias, luchar con cada cuerpo y subyugar cada uno de sus aspectos. Sólo mediante la total comprensión del axioma: “Conócete a ti mismo”, llega el conocimiento que permite al hombre aplicar la ley y conocer el mecanismo interno del sistema desde el centro a la periferia. Lucha, esfuerzo, disciplina y servicio dedicado, sin otra recompensa que la incomprensión y el abuso de los que vienen detrás, es la función del discípulo.
4. No es cobardía ser precavido y cuidadoso respecto a las cuestiones que conciernen a la vida subjetiva. Por consiguiente, el aspirante debe realizar tres cosas:
i. Purificar, disciplinar y transmutar su triple naturaleza inferior.
ii. Cultivar el conocimiento de sí mismo y equipar el cuerpo mental mediante buenos pensamientos y acciones.
iii. Servir a su raza con absoluta abnegación.
Al proceder así cumple con la ley, se condiciona para obtener entrenamiento, y se capacita para recibir la culminante aplicación del Cetro de Iniciación; de este modo aminorará el peligro que significa despertar el fuego.
5. A medida que el aspirante progresa, no sólo equilibra los pares de opuestos sino que le es revelado el secreto que oculta el corazón de su hermano. Llega así a ser una fuerza reconocida en el mundo, de quien puede confiarse que se dedicará a servir. Los hombres se dirigen a él en pos de ayuda y apoyo dentro de su línea de actividad, y empieza a emitir su nota a fin de que no sólo escuchen los seres humanos sino también los devas. Esta etapa la realiza por medio de la literatura, las conferencias y la enseñanza, y también por medio de la música, la pintura y el arte. Llega a los corazones de los hombres de una manera u otra, convirtiéndose en un auxiliar y servidor de su raza.
...En esta etapa la vida del aspirante se convierte también en “instrumento de destrucción”, en el sentido oculto del término. Donde quiera que vaya, la fuerza que fluye a través de él, proveniente de los planos superiores y de su propio Dios interno, produce a veces resultados peculiares en su ambiente. Actúa como estimulante tanto del bien como del mal, estimulando análogamente a los pitris lunares que forman los cuerpos de sus semejantes y al suyo propio, quienes acrecientan su actividad y adquieren excesivo poder.
Este factor es utilizado por Aquellos que actúan internamente para realizar ciertos fines deseados. Esto a menudo causa momentáneamente la caída de almas avanzadas, las cuales no pueden resistir la fuerza que fluye a ellas, o sobre las mismas, desviándose por la hiperestimulación temporaria de sus centros y vehículos. Esto puede observarse tanto en los grupos como en los individuos. Pero cuando los Señores lunares del yo inferior han sido previamente subyugados y controlados sucede lo contrario, entonces el efecto de la fuerza y de la energía, con las cuales entran en contacto, consistirá en estimular la respuesta de la conciencia del cerebro físico y de los centros de la cabeza al contacto egoico. Entonces esta fuerza que de otra manera sería destructiva se convierte en un factor estimulante, bueno y útil, que pueden utilizarlo Aquellos que saben hacerlo, a fin de conducir al hombre a una mayor iluminación.
Estas etapas han de
tener lugar en los tres planos inferiores y en los tres cuerpos de acuerdo al
Rayo y subrayo particulares. De esta manera el discípulo continúa realizando su
trabajo y también lleva a cabo las pruebas y el entrenamiento a que está sometido,
hasta que las dos hileras de pétalos se abren y la tercera comienza a formarse;
dirigiendo correctamente la energía y manipulando inteligentemente las
corrientes de fuerza, el discípulo es conducido al Portal de la Iniciación,
egresando del Aula del Aprendizaje e ingresando al Aula de la Sabiduría - donde
gradualmente se hace “consciente” de las fuerzas y poderes que están latentes
en su propio Ego y su grupo egoico. Allí adquiere el derecho a utilizar la
fuerza del grupo egoico, porque ya se puede confiar que la empleará únicamente
para ayudar a la humanidad. Después de la cuarta Iniciación se le puede confiar
parte de la energía del Logos planetario y participar de ella, permitiéndole
llevar adelante los planes de este Logos para la evolución.

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