El Ego y las Fuerzas Negras.
Material compilado únicamente para las
Adicciones sin fines de Lucro.
Alice A. Bailey.
El alma: La cualidad de la vida.
Maestro Djwhal Khul.
El Ego y las Fuerzas Negras.
Los Hermanos Negros son -nunca lo olviden- hermanos equivocados y descarriados, aunque hijos del mismo Padre, que se han extraviado en lejanas tierras. El camino de retorno será largo para ellos, pero la misericordia de la evolución, inevitablemente, los obligará a volver por el sendero de retorno en ciclos distantes. Quien sobreexcite la mente concreta y consienta cerrarse continuamente a lo superior, corre el peligro de desviarse por el sendero de la izquierda. Muchos son los que se desvían así, pero... vuelven sobre sus pasos y evitan cometer los errores en el futuro, así como el niño que se quema una vez, evita acercarse al fuego. El hombre que persiste, a pesar de las advertencias y del dolor, es el que finalmente se convierte en un hermano de la oscuridad. Al principio, el Ego lucha denodadamente para impedir que la personalidad se desarrolle de esta manera, pero las deficiencias del cuerpo causal (no olviden que nuestros vicios no son más que nuestras virtudes mal empleadas) hace que éste se desequilibre y desarrolle excesivamente en un solo sentido y esté lleno de huecos y brechas allí donde deberían hallarse las virtudes.
El hermano negro no se siente unido a su especie; sólo ve personas que han de ser explotadas para sus propios fines. Esta es, en pequeña escala, la marca de aquellos que, a sabiendas o no, son sus instrumentos. No respetan a persona alguna; consideran a todos los hombres como presa legítima; emplean a cualquiera para llevar adelante sus propósitos, y por todos los medios a su alcance, correctos o incorrectos, procuran destruir toda oposición y adquirir cuanto desean para su yo personal.
El hermano negro no tiene en cuenta el sufrimiento que puede ocasionar, ni se preocupa de la agonía mental que podría causar en su adversario; persiste en sus propósitos y no los abandona, aunque dañe a alguien, sea hombre, mujer o niño, con tal que sus propios fines se cumplan. No hay que esperar compasión de quienes se oponen a la Hermandad de la Luz...
Con frecuencia, el hermano negro se disfraza de agente de la luz, presentándose a menudo como mensajero de los dioses; pero para seguridad de ustedes, les diré que quien actúe guiado por el Ego obtendrá clara percepción y escapará al engaño.
(m) El Alma y el Servicio
1. Quizás pregunte qué servicio prestará: eso hermano mío lo sabrá durante la meditación. No me corresponde decirle qué actividad desempeñará su personalidad, se lo dirá su propia alma.
2. Muchos se preocupan demasiado de lo que tratan de hacer, de su propio desarrollo, de su capacidad para ayudar o no, manejando al mismo tiempo y en forma inadecuada, el problema del propio desapercibimiento y la total dedicación al semejante. Les resulta más importante preguntarse: “¿qué estoy aprendiendo?” y “¿estará satisfecho el Maestro conmigo?”, en lugar de “¿qué puedo hacer?”. Cuando al servir laboriosamente al género humano se olviden de sí mismos y de mí, entonces estaré satisfecho con ustedes.
El servicio es un proceso científico, el cual exige la plena expresión de los poderes del alma en el plano físico, y también es la causa de una manifestación divina, o lo que ustedes denominan encarnación divina. Si un hombre presta en realidad servicio, indefectiblemente se valdrá de todos los recursos de fuerza y luz espirituales, y de la sabiduría y del poder directriz de su alma, porque la tarea que debe realizar es siempre demasiado grande para la personalidad. Algunos de los más destacados servidores del mundo son hombres y mujeres que están muy cerca de la Jerarquía espiritual, trabajan bajo Su dirección, inspiración e impresión, no conocen el denominado esoterismo ni reconocen a la Jerarquía (en su conciencia cerebral) y desconocen a Sus Componentes, los Maestros de Sabiduría. (6-32/3)
3. Considere todo lo sucedido como un entrenamiento especial, que podría denominarse “entrenamiento básico” para llevar a cabo, de acuerdo al plan, su futuro servicio iniciático, elegido por su alma. No se lo impuse yo... tampoco otro factor, excepto su alma.
4. La Ciencia del Servicio... A medida que prosigue la unión entre el alma y la personalidad, y el conocimiento del Plan y la luz del alma afluyen a la conciencia del cerebro, el resultado normal es la subordinación de lo inferior a lo superior. Es atributo natural del alma identificarse con los propósitos y planes grupales. A medida que se realiza esta identificación en los niveles del alma y de la mente, se produce la correspondiente actividad en la vida personal, actividad a la cual le damos el nombre de servicio. Servir es la verdadera ciencia de la creación, y constituye un método científico para establecer la continuidad.
5. Definir “Servicio” no es fácil. Se ha intentado infinidad de veces definirlo de acuerdo al conocimiento que posee la personalidad. En forma breve, el servicio puede definirse como el efecto espontáneo del contacto con el alma, el cual es tan definido y estable que la vida del alma puede afluir al mecanismo que el alma debe obligatoriamente emplear en el plano físico. Así puede expresarse la naturaleza de esa alma en el mundo de los asuntos humanos.
El servicio no es una cualidad ni una acción, tampoco una actividad que la gente debe realizarla esforzadamente, ni un método para salvar al mundo. Debe captarse con claridad esta diferencia, de lo contrario será errónea la actitud que adoptemos respecto a esta trascendental demostración del éxito que ha obtenido la humanidad en el proceso evolutivo. Servir es una manifestación de la vida. Es un anhelo del alma y es tanto un impulso evolutivo del alma como el instinto de autopreservación, o la reproducción de la especie es la demostración del alma animal.
Este es un enunciado de gran importancia. Es un instinto del alma, si podemos emplear una expresión tan inadecuada y, por lo tanto, innato y peculiar al desarrollo del alma. Constituye la característica sobresaliente del alma, así como el deseo es la característica sobresaliente de la naturaleza inferior. Es un deseo grupal, así como en la naturaleza inferior existe el deseo personal. Es el impulso hacia el bien grupal. Por lo tanto, no puede ser enseñado ni impuesto sobre persona alguna como evidencia deseable de la aspiración, que actúa desde afuera y está basada en la teoría del servicio. Es sencillamente el primer efecto verdadero que se evidencia en el plano físico, de que el alma comienza a expresarse externamente.
Ni la teoría ni la aspiración harán ni podrán hacer de un hombre un verdadero servidor.
6. Estas leyes del alma (y la Ley del Servicio no es una excepción) se manifiestan inevitablemente de dos maneras.
Primero, tienen efectos sobre el individuo. Esto sucede cuando se ha hecho en forma definida contacto con el alma y su mecanismo comienza a responder. Se evidencia ya entre los estudiantes esotéricos diseminados en el mundo, pues han llegado al punto en que el verdadero servidor puede salir de sus filas y demostrar que ha establecido contacto con el alma.
Segundo, las leyes del alma comienzan a producir un efecto grupal en la humanidad y a influir en la raza de los hombres en su totalidad. Este efecto tiene un parecido con el reflejo de la conciencia superior en la naturaleza inferior, por eso, en la actualidad, se busca con tanto ahínco dónde poder servir y se realizan tantos esfuerzos filantrópicos. Sin embargo, todo ello está profundamente coloreado por la personalidad y, con frecuencia, produce mucho daño, porque la gente procura imponer sus ideas sobre cómo servir y también sus técnicas personales a otros aspirantes.
Quizá sean sensibles a la impresión, pero interpretan erróneamente la verdad y son influidos por los objetivos de la personalidad. Deben aprender a poner el énfasis sobre el contacto con el alma y familiarizarse con la vida egoica y no sobre el aspecto forma del servicio. Quisiera pedirles a quienes responden a estas ideas y son sensibles a la impresión del alma (que interpretan a menudo erróneamente la verdad y son influidos por los objetivos de la personalidad) que pongan el énfasis sobre el contacto con el alma y no en el aspecto físico del servicio. La actividad del aspecto físico realiza la ambición personal, y los envuelve en el espejismo del servicio. Al poner cuidadosa atención en lo esencial del servicio -el contacto con el alma-, éste será expresado en forma espontánea, en líneas correctas y dará muchos frutos. El servicio altruista y la profunda afluencia de la vida espiritual demostrada últimamente en el trabajo mundial, es un esperanzado indicio.
7. Cuando el yo personal inferior se subordina a los ritmos superiores y obedece a la nueva Ley del Servicio, entonces la vida del alma comienza a fluir a través del hombre y llega a los demás; el efecto que produce en su familia y en su grupo inmediato se demuestra en real comprensión y en prestar verdadera ayuda. A medida que se aplique esa corriente de vida afluirá con más fuerza y se extenderá desde el pequeño grupo familiar circundante hasta quienes se hallan en las inmediaciones. Entonces se hace posible una amplia serie de contactos hasta que, oportunamente (si han vivido varias vidas influidos por la Ley del Servicio), el efecto de la vida afluyente puede llegar a ser nacional y mundial.
Pero esto no debe ser planeado y tampoco se luchará para imponerlo como un fin en sí mismo. Será una expresión natural de la vida del alma, adquiriendo forma y orientación de acuerdo al rayo a que pertenece el hombre y a la expresión de su vida pasada, y estará coloreada y ordenada por las condiciones ambientales -de tiempo, período, raza, edad. Será una corriente viviente y una acción espontánea, y la vida, el poder y el amor demostrados, provenientes de los niveles del alma, tendrán una fuerza poderosa y atractiva sobre las unidades del grupo con las cuales el discípulo puede entrar en contacto en los tres mundos de expresión del alma. No existen otros mundos, actualmente, donde el alma pueda expresarse a sí misma. Nada puede impedir o detener el poder de esta vida de servicio natural y amoroso, excepto en esos casos en que se entromete la personalidad. El servicio, tal como lo entienden los Instructores del aspecto interno de la vida, es tergiversado y alterado y luego se convierte en intromisión; se transforma en ambición; se realiza el esfuerzo a fin de que otros sirvan en la forma que nosotros creemos que debe servirse, y se trueca en amor al poder, que obstaculiza el verdadero servicio en vez de convertirlo en amor a nuestros semejantes.
Existe una etapa peligrosa en toda vida cuando se capta la teoría del servicio y se reconoce la ley superior; entonces la cualidad imitadora de la personalidad, su naturaleza simiesca y el anhelo que proporciona la aspiración de grado superior, pueden fácilmente confundir la teoría con la realidad, y las acciones externas de la vida de servicio con la natural y espontánea afluencia de la vida del alma a través de su mecanismo de expresión.
8. Cuando se nos dice -empleando términos de la ciencia ocultista- que debemos servir y obedecer, no nos interesa. No obstante, servir es el método, por excelencia, porque despertar el centro cardíaco y obedecer, son igualmente poderosos para evocar de los dos centros de la cabeza la respuesta al impacto de la fuerza del alma y unificarlos en un sólo campo de reconocimiento del alma. ¡Cuán poco comprenden los hombres el poder de sus anhelos! Si el anhelo de satisfacer el deseo es fundamental en la vida de la forma del hombre, el anhelo de servir es similarmente fundamental para el alma del hombre. Esta afirmación es una de las más importantes de esta parte del tratado. Hasta ahora raras veces ha sido satisfecha. Sin embargo, siempre está presente hasta en los tipos de seres humanos más indeseables, y surge en los momentos más cruciales del destino o de la imperiosa necesidad, o suprema dificultad. El corazón del hombre es sano, pero, por lo general, está adormecido.
¡Servir y obedecer al alma! Esta es la consigna de la vida del discípulo; palabras que han sido distorsionadas por la propaganda fanática que han hecho surgir fórmulas de filosofía y teología religiosas, fórmulas que han velado al mismo tiempo la verdad. Además fueron presentadas para que el hombre las considere como devoción a la personalidad y obediencia a los Maestros y líderes, en vez de servir y obedecer al alma que existe en la totalidad.
Sin embargo,
la verdad emerge constantemente, y debe inevitablemente triunfar. Una vez que
el aspirante en Sendero de Probación ha tenido una vislumbre de ellos (no
importa cuán insignificante sea) la ley del deseo, que lo ha regido durante
épocas, dará lugar lenta y seguramente a la Ley de Repulsión que lo liberará a
su debido tiempo de la esclavitud del no-yo. Esto lo conducirá a practicar la
discriminación y el desapasionamiento, características del hombre que está en
el camino de la liberación. Recordemos, por lo tanto, que la discriminación
basada en la determinación de ser libre y el desapasionamiento que indica un
corazón duró, aprisionarán al aspirante en un cascarón cristalizado, mucho más
difícil de romper que la prisión normal de la vida del hombre egoísta común.
Este deseo espiritual egoísta es por lo general el mayor pecado de los seudo
esotéricos, y debe evitarse muy cuidadosamente. Por lo tanto, el que es
inteligente se dedicará a servir y a obedecer.

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