Personas Manipuladoras:


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Características de las personas manipuladoras:

Te hacen dudar: afectan a la confianza de los demás para así ganar poder sobre ellos. Si no paras de cuestionarte a ti mismo cuando estás cerca de alguien así, es que estás tratando con una persona manipuladora.

Son especialistas en identificar tus debilidades: son su mayor arma para herirte, una vez que las identifican, esto los lleva al siguiente punto.

Se aprovechan de la bondad y usan la culpabilidad: el uso de la culpa les permite ejercer más autoridad y hacer que alguien actúe de una manera específica. De hecho, suelen ser personas que nunca asumen la culpa de ninguna de sus acciones y la proyectan al resto usando el victimismo.

Falta de empatía: son incapaces de ponerse en el lugar de los demás, solo conciben a las personas como medios para conseguir lo que desean.

Necesitan controlarlo todo: saber cómo actuar y qué esperar de los demás les alivia, se estresan cuando algo se escapa a su control.

Fingen ignorancia: con esto logran confundir a los demás haciendo que duden de su propia información.

Otras características de las personas manipuladoras es que suelen ser personas envidiosas, rencorosas, con una mente rígida, carecen de responsabilidad afectiva, suelen tener una concepción de sí mismos muy elevada y nunca tienen suficiente, siempre buscan más y más sensación de poder.

Rasgos de una persona manipuladora.

¿Alguna vez te has preguntado cómo es un manipulador? Atento, porque estos son 8 de los rasgos que los identifican.

Es un experto en detectar las debilidades de los demás.

Una persona manipuladora no solo encuentra con facilidad las debilidades ajenas, también las utiliza en contra de la víctima. Por ejemplo, si tienes cualquier tipo de duda o hay algo que te da vergüenza y no quieres que se sepa, tratará de averiguarlo para presionarte y que cedas a sus deseos.

No se detiene hasta conseguir lo que desea.

Para un manipulador emocional el fin justifica los medios, por lo que no tendrá escrúpulos en traicionar a quien sea con tal de lograr sus objetivos. Además, seguramente sea un gran actor, de ahí que la mayor parte de sus comportamientos pasen desapercibidos.

Muestra una gran seguridad.

Si algo caracteriza a las personas manipuladoras es la gran seguridad que proyectan. Esto lo utilizan en su favor para convencer a las víctimas de que hagan justo lo que quieren: renunciar a sus creencias, alejarse de su círculo cercano (familia, amigos…), dejar su trabajo…

Utiliza la mentira.

Un manipulador emocional no es honesto. Así, utilizará la mentira, el chantaje o la exageración con tal de ejercer un control sobre la otra persona para salirse con la suya. Por supuesto, también puede convertirse en todo un seductor: si la víctima se siente halagada será más fácil que baje la guardia y acceda a cumplir sus deseos.

Siempre quiere ser el centro de atención.

La persona manipuladora suele sentirse superior a los demás. De hecho, es común que tenga rasgos narcisistas y egocéntricos. Por ello, siempre buscará ser el centro de atención. Si es necesario, hará sentir mal a la víctima con el fin de seguir destacando.

Se hace la víctima.

Esta es una estrategia muy utilizada por el manipulador, ya que de esta manera consigue que la víctima sienta empatía hacia él. Después lo usará en su contra con el único objetivo de hacer realidad sus deseos.

Tiene una ambición desmedida.

Su habilidad manipuladora le puede permitir llegar a donde quiera, aunque para ello tenga que apropiarse de méritos ajenos. Su ambición es exagerada y sus ganas de poder, ilimitadas.

El abuso es una constante.

En cuanto consigue controlar a su víctima, ejerce su influencia sobre todo su entorno: familia, trabajo, amistades… Además, es posible que adopte una actitud comprensiva, lo que puede confundir a la otra persona sobre si está siendo manipulada o no. 

Los principales tipos de manipuladores emocionales.

Existen distintos tipos de personas manipuladoras en función del rol adoptado o las estrategias seguidas. Tienes las más relevantes a continuación.

El agresivo. Amenazan, intimidan o coaccionan a los demás para conseguir que le obedezcan. Por ejemplo, pueden decir frases como “si no haces lo que te pido, me voy de casa”. Las víctimas, por evitar peleas o enfrentamientos, ceden a sus peticiones.

El desprestigiador. Se posicionan en contra de todo lo que hacen sus víctimas. Siempre que tengan la oportunidad, mostrarán sus defectos y las ridiculizarán, tanto directamente como por la espalda, hablando mal de ellas a su entorno para perjudicarlas.

La falsa víctima. Este tipo de manipuladores adoptan el rol de víctima para dar lástima. Así, se centran en su propio dolor para justificar sus conductas. Además, utilizan esta estrategia para conseguir que los demás se compadezcan de ellos y accedan a sus deseos.

El interpretador. Son retorcidos y maquiavélicos, ya que utilizan las afirmaciones y palabras de sus víctimas en su contra. Para ello, las sacarán de contexto, cambiarán su significado, modificarán la intención real que tenían…

El dependiente. Hacen sentir a los demás superiores, mientras que ellos se colocan en una posición débil para que les presten la ayuda que tanto necesitan.

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