Capítulo IV Temor


Material compilado únicamente para las Adicciones sin fines de Lucro. 

Ansiedades que perjudican.
CECIL A. POOLE.

 

Capítulo IV

Temor

Nadie sabe cuánta gente vive temiendo constantemente. Temen a tantos acontecimientos de su vida que crean un temor a vivir. Muchos en realidad viven día tras día soportando el peso del temor. Indudablemente esto es una carga, porque una vez que se ha arraigado en la mente ya sea en forma temporal o permanente, se apodera de nosotros y nos domina. Tiene además un efecto físico. El proceso físico que se presenta como una reacción ante el miedo es la descarga de una actividad glandular que hace que el individuo se mantenga tranquilo para poder hacerse cargo de cualquier circunstancia extraña que pueda surgir en su medio ambiente.

 El antiguo manuscrito En Vos Confío, dice: “El temor es una calamidad aún mayor que el suceso mismo”. Todos han experimentado la sensación de temor como resultado de un ruido o visión inexplicable. Un ruido nocturno con el que no estamos familiarizados hace que nuestra primera reacción sea sentir temor. Ver algo que no comprendemos, especialmente si sucede en la obscuridad cuando no podemos ver todos los detalles, produce temor. Podemos estar momentáneamente paralizados, podemos temblar, sentir escalofríos o experimentar otras sensaciones desagradables causadas por el temor, que por ser una emoción profundamente arraigada y tan intensa, afecta todo nuestro ser tanto física como mentalmente.

 Nadie conoce la manera de determinar la cantidad de energía que emplea la raza humana, o un ser humano en particular, considerando anticipadamente las cosas que pueden causar temor. Esto es cierto especialmente cuando se trata de un individuo que crea una cierta sensibilidad al temor y llega a estar afectado por casi todos los problemas y circunstancias que no son comprensibles de inmediato. Los problemas parecen ser parte del futuro de la vida de todos nosotros, pero para algunos llegan a ser una preocupación mayor que para otros. Hay personas que se quejan constantemente del problema que tendrán en el futuro. Crean temores imaginarios de lo que podría sucederles tanto a ellos, a su familia, a su comunidad y aun a la nación de la cual forma parte.

Con la llegada de nuestra era mecanizada actual se han enfatizado o exagerado muchos de los acontecimientos que conducen al temor. Algunos se han estremecido de miedo siempre que un nuevo descubrimiento científico parecía amenazar a la humanidad con las posibilidades de un futuro aterrador. Se creyó que el perfeccionamiento de los explosivos sería el principio del fin del mundo. El mismo temor se ha relacionado con otras invenciones menos complicadas.

El automóvil, por ejemplo, era un objeto al que debía temerse. Recuerdo que muchas personas se negaban a subir a un automóvil y debido al temor que les inspiraba, afirmaban que debía ser abolido. Más aún que el automóvil, muchos creían que el avión sería un instrumento que provocaría la destrucción de la humanidad. Aunque hay problemas sobre los cuales los seres humanos han enfocado su atención como resultado del advenimiento de muchas invenciones mecánicas modernas, el hombre aún ha sido capaz de adaptarse en cierta medida de modo que cuando menos hasta la fecha, la humanidad nunca ha sido destruida completamente a causa de ninguno de los avances científicos. Existe la esperanza de que los temores que acosan a mucha gente en la actualidad se desvanezcan gradualmente al correr del tiempo, porque aun cuando el hombre posee el conocimiento y la capacidad para lograr adelantos mecánicos, también posee la habilidad y el conocimiento para aprender a controlarlos.

 Aprender a usar cosas y conocimientos nuevos implica dificultades y beneficios para los grupos humanos, así como para los individuos en particular. Sin embargo, preocuparse ante la posibilidad de que la humanidad sea destruida a causa de las poderosas armas que existen hoy día, es anticiparse a los problemas del futuro y puede ser sólo un esfuerzo vano.

No pretendo afirmar que el hombre no debería preocuparse por él mismo y por su futuro. La inteligencia que ha ayudado al hombre a adaptarse al nivel de sus logros actuales en el mundo entero, también ha indicado la necesidad de considerar todo nuevo factor en relación con el futuro de la vida del hombre. La energía que se gasta en prever el desastre debería más bien emplearse como un medio para controlar lo que se teme como posible causa de algún desastre.

 Generalmente la preocupación se intensifica no a causa de las circunstancias actuales, sino por considerar anticipadamente alguna situación desagradable en el futuro. Si cada uno de nosotros supiera que el futuro iba a estar libre de dificultad y problemas no experimentaríamos temor. Sin embargo no podemos saber lo que el futuro traerá, excepto desde el punto de vista del presente y el pasado. Por lo tanto, el único medio para defendernos del temor, es vivir en el presente en tal forma que el futuro nos ocasione el mínimo de problemas.

 Probablemente todos hemos anticipado un futuro agradable. Hacemos planes respecto a algo que podemos disfrutar y que puede ser una vacación que hemos estado esperando por mucho tiempo, un viaje, alguna actividad especial para nuestro placer o aun la jubilación en la vejez. Cuántas veces hemos descubierto que el planeamiento de algo que habíamos previsto con mucha esperanza y anhelo era aún más importante que el logro en sí.

 No cabe duda que todos hemos experimentado frustración al tratar de lograr lo que habíamos esperado con gran alegría y anticipación. Si las cosas más agradables de la vida se exageran cuando se consideran anticipadamente, más exagerado aún será el temor que desarrollamos cuando estamos a la expectativa de problemas futuros. Nos inclinamos a concentrarnos más en el temor que en aquello que ofrece una esperanza de felicidad.

 Existe una estrecha relación entre las emociones, la mente y el cuerpo. Las perturbaciones emocionales afectan el funcionamiento del cuerpo físico y la lucidez mental. El temor es una de las emociones más fuertes y su propósito está en que si el hombre no experimentara temor no podría protegerse en caso de un ataque o sorpresa. El hombre primitivo dependía principalmente del temor para ser cauteloso. Aunque el temor puede ser algo natural, cuando éste es exagerado hasta el grado de convertirse en una perturbación emocional y nuestra vida gira en torno a ese estado, angustiados por lo que puede suceder en el futuro, estaremos gastando energía inútilmente. Estamos afectando nuestro bienestar físico y mental. Sobre todo, en ninguna forma estamos disminuyendo o tratando de impedir que en realidad ocurra lo que pensamos que puede causar inquietud o malestar.

 Es fácil decir que el hombre debe desarrollar serenidad, enfrentarse al futuro sin tomar en cuenta lo que éste puede ser y aunque resulte bueno o malo, él lo enfrentará serenamente y hará lo mejor a la hora de adaptarse a las necesidades del momento. Es mucho más fácil tomar resoluciones que ponerlas en práctica. Hay muchos ideales que se expresan más fácilmente de lo que pueden llevarse a cabo, pero conociendo los ideales aun cuando no podamos mantenernos fieles a ellos durante todo el día, cuando menos es una fuerza estabilizadora que disminuirá la influencia que el temor pudiera tener sobre nosotros.

 Los problemas que anticipamos ahora fue la causa del temor de ayer. Pero lo que fue, ahora dejó de existir y con ello se fueron los problemas anticipados, ya sea que los hayamos resuelto de una manera satisfactoria o no. El futuro se convierte rápidamente en presente y luego en pasado, y el hombre ha recibido el regalo de la memoria y la razón para ayudarlo a ajustarse al presente. Puede usar su experiencia del pasado, así como la de otros y desarrollar por medio del razonamiento y la experiencia la serenidad que evitará que el presente ayude a crear eventualmente un futuro adverso.

 Con esta actitud, el futuro se construirá sobre la firme convicción de que el presente es la única época en que estamos seguros de nuestra existencia. Los problemas son bastantes por el momento, sin que tengamos que anticipar las inquietudes del futuro que podrían ser la causa del temor.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Psicología Esotérica I. ¿ Cuáles son el origen, la meta, el propósito y el plan del Alma?

Capítulo IV: EL PROBLEMA DEL CAPITAL, EL TRABAJO Y EL EMPLEO

EL SENTIDO ESOTÉRICO