Verso 6
Material compilado
únicamente para las Adicciones sin fines de Lucro.
Su Santidad
el Dalai Lama.
ADIESTRAR
LA MENTE
Verso 6
Cuando una persona a quien he ayudado, o en quien he depositado todas mis
esperanzas me daña muy injustamente, pueda yo verla como a un amigo sagrado. Generalmente,
cuando ayudamos a alguien, tendemos a esperar algo a cambio. Cuando una persona
tiene una estrecha relación contigo tiendes a esperar algo de ella. Y si esa persona,
en lugar de responder positivamente a tu bondad y compensarte por ello, te
inflige daño, sientes indignación, como normalmente le ocurriría a cualquiera.
Tu sentimiento de dolor y desilusión es tan fuerte y tan profundo que
consideras perfectamente justificado reaccionar con indignación y enfado. Pero
a un verdadero practicante se le sugiere que no se deje llevar por esa clase de
respuesta común, sino que utilice la experiencia como una oportunidad para
adiestrarse, como una lección y una enseñanza. El practicante debe considerar a
esa persona como a un verdadero maestro de paciencia, porque es en ese momento cuando
se hace más necesario tal adiestramiento. Uno debe reconocer que esa persona es
tan valiosa como un maestro precioso y difícil de hallar, en lugar de
reaccionar con enfado y hostilidad.
No obstante, no se está sugiriendo aquí que un verdadero practicante deba ceder siempre ante cualquier perjuicio o injusticia que se le esté infligiendo. De hecho, de acuerdo con los preceptos del bodhisattva, se debe responder a la injusticia con una fuerte contramedida, especialmente si existe algún peligro de que el perpetrador del crimen vaya a proseguir con sus acciones negativas o si otros seres sentientes pueden verse perjudicados. Lo que se requiere es comprender bien la situación. Si ocurre una injusticia y no trae mayores consecuencias para el perpetrador del crimen ni para otros seres sentientes, entonces, quizá será mejor dejar las cosas tal como están.

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