EL NUEVO GRUPO DE TRABAJADORES DEL MUNDO
Material compilado únicamente para las Adicciones sin fines de Lucro.
Maestro Tibetano Djwhal Khul
(Alice A. Bailey).
Tratado Sobre Magia Blanca.
EL NUEVO GRUPO DE TRABAJADORES DEL MUNDO
A menudo hemos hablado del grupo de conocedores que se va integrando y comienza a actuar en la tierra, aunque separados, eslabonados por un vínculo espiritual interno y no por la organización externa. La Jerarquía planetaria ha existido siempre y, desde tiempos inmemoriales y a través de las épocas, aquellos hijos de los hombres que se han capacitado para el trabajo y han respondido a los requisitos, encontraron su camino en las filas de los que están detrás de la evolución mundial, guiando los destinos de los pequeños.
Sus grados y obras se conocen sólo en forma teórica, y los nombres de algunos de ellos han sido divulgados entre las masas -a qué precio y sacrificio personal, esas masas nunca lo sabrán. De la Jerarquía de Adeptos no me ocuparé. Libros sobre el tema es fácil conseguir, debiendo ser leídos con las necesarias reservas, en lo que se refiere a interpretaciones simbólicas y al efecto limitador de las palabras.
Sin embargo, en la tierra tiene lugar un acontecimiento que, a su modo, es tan trascendental e importante como la crisis de la época atlante, cuando se coordinaron los cuerpos físico, vital y astral, y formaron una unidad funcionante. En ese entonces se inició la "yoga de la devoción" o bhakti yoga, para entrenar a los aspirantes de esa época. Una réplica del plano físico (hasta donde era posible) fue organizada por quienes podían trabajar con dedicación, y aprender, mediante el ceremonial y las representaciones pictóricas, algún tipo de actividad que llevaría adelante el trabajo jerárquico en la tierra, constituyendo así una escuela de entrenamiento para los que más tarde serían admitidos en las filas de la Jerarquía. El resto de este grupo atlante se halla ahora en los modernos movimientos masónicos, y el trabajo de la Jerarquía ha sido así perpetuado en signos y símbolos, preservando en la conciencia de la raza una representación pictórica de una trascendental condición planetaria, desarrollada en la familia humana en esta triple coordinación, pero fue principalmente objetiva. Forma y símbolo, herramienta y mobiliario, templo y tono, oficio y exteriorización, fueron los factores prominentes, velando la verdad y por lo tanto conservando la "forma externa y visible de una realidad interna y espiritual". En esos días sólo se permitía participar en estos misterios y en el trabajo, a quienes sentían dentro de sí mismos el anhelo y el deseo de la mística visión, amaban profundamente y se dedicaban al ideal espiritual. No se exigía poseer mentes activas, y sus poderes espirituales eran prácticamente nulos. Les agradaba y necesitaban tener autoridad; aprendían mediante el ceremonial; tenían devoción por los Grandes Seres Cuyos nombres y formas se mantenían detrás de los funcionarios de las logias exotéricas. No intervenía la mente. Esto debe ser recordado. Tampoco existían personalidades.
Hoy el mundo ha llegado a otro gran momento de crisis. No me refiero a las actuales condiciones mundiales, sino al estado de la conciencia humana. La mente ha alcanzado un poder funcionante y las personalidades están coordinadas. Los tres aspectos del hombre se están mezclando; ha sido posible otra formación o precipitación de la Jerarquía de Adeptos. En el plano físico se está integrando -silenciosa, constante y poderosamente- sin organización exotérica alguna, ceremonial o forma externa, un grupo de hombres y mujeres que, finalmente, reemplazará al esfuerzo jerárquico anterior. Sustituirá a todas las iglesias, a todos los grupos y a todas las organizaciones, y con el tiempo llegará a constituir esa oligarquía de almas selectas que gobernará y guiará al mundo.
Están siendo extraídos de todas las naciones, pero no son elegidos o reunidos por la alerta Jerarquía, ni por algún Maestro, sino por el poder de responder a la oportunidad, a la oleada y a la nota espiritual. Surgen de todos los grupos, iglesias y partidos y, en consecuencia, serán verdaderamente representativos. No lo hacen por el impulso de la propia ambición y ardid de orgullo, sino mediante el altruismo mismo de su servicio. Encuentran su camino hacia la cumbre en todos los campos del saber humano, no por la vociferación de sus propias ideas, descubrimientos y teorías, sino por ser tan incluyentes en sus perspectivas y tan amplios en su interpretación de la verdad, que ven la mano de Dios en todos los acontecimientos. Ven su impronta en todas las formas y Su nota resuena por todos los canales de comunicación entre la realidad subjetiva y la forma externa objetiva. Pertenecen a todas las razas, hablan todos los idiomas, abrazan todas las religiones, todas las ciencias y todas las filosofías. Sus características son: síntesis, inclusividad, intelectualidad y un excelente desarrollo mental. No profesan ningún credo, salvo el de la Hermandad, basado en la Vida una. No reconocen autoridad alguna, excepto la de sus propias almas, ni ningún Maestro, excepto al grupo que tratan de servir, y a la humanidad a la cual aman profundamente. No erigen barreras a su alrededor, pero los rige una amplia tolerancia, una mentalidad sana y un sentido de proporción. Contemplan el mundo de los hombres con ojos bien abiertos y reconocen a quienes pueden elevar y, como lo hacen los Grandes Seres, elevan, enseñan y ayudan. Reconocen también a sus superiores y a sus iguales, y se reconocen entre sí cuando se encuentran y trabajan juntos en la tarea de salvar a la humanidad. No importa si difiere su terminología, si varía la interpretación de los símbolos y escrituras o hablan mucho o poco. Ven a los miembros de su grupo en todos los campos -político, científico, religioso y económico-, les dan la señal de su reconocimiento, tendiéndoles la mano de hermano. Reconocen también a Quienes se hallan más avanzados que ellos en la etapa de la evolución y los denominan Instructores, tratando de aprender de Ellos lo que desean impartir ansiosamente.
Este grupo es producto del pasado, y a ese pasado voy a referirme, como también a la situación actual, y pronosticaré parcialmente los lineamientos generales que seguirá ese grupo y su futuro trabajo. Puedo asegurarles que este grupo está en formación y constituye un buen augurio para las décadas venideras. Sutil y silenciosamente, está haciendo sentir su presencia, pero su influencia hasta ahora ha sido principalmente subjetiva.
Comenzaré por el pasado. Alrededor del año 1400, la Jerarquía de Maestros enfrentaba una situación muy difícil. En lo concerniente al trabajo de segundo rayo (que tenía que ver con la enseñanza de la verdad espiritual) sobrevino lo que podría llamarse una total exteriorización de esa verdad. La actividad del primer rayo también había efectuado una intensa diferenciación y cristalización entre las naciones y gobiernos del mundo. Ambas condiciones de ortodoxia concreta y diferencias políticas, persistieron durante muchas generaciones y aún persisten. Existe hoy un análogo estado de cosas, tanto en el mundo de la religión como en el de la política. Esto es verdad, ya se trate de India o América, de China o Alemania, o se estudie la historia del budismo con sus numerosas sectas, el protestantismo con sus miles de grupos militantes o las numerosas escuelas de filosofía en Oriente y Occidente. La situación es universal y la conciencia pública está grandemente dividida, pero este estado de cosas marca la culminación de un período de separatividad y el fin, antes de muchos siglos, de esta profunda división del pensamiento.
Después de observar y vigilar esta tendencia durante otro centenar de años, los Hermanos Mayores de la raza, alrededor del año 1500 d. C., convocaron a un cónclave a todos los sectores. Su objetivo fue determinar cómo se podría acelerar el impulso de integración, que constituye esencialmente la nota clave de nuestro orden universal, y qué pasos tendrían que darse para producir esa síntesis y unificación que, en el mundo del pensamiento, hiciera posible la manifestación del propósito de la Vida divina que trajo todo a la existencia. Cuando el mundo neutral se unifique, el mundo externo entrará en un orden sintético. Aquí debe recordarse que los Maestros piensan en términos más amplios y trabajan en ciclos más extensos del esfuerzo evolutivo. Los Círculos reducidos y temporarios y el insignificante flujo y reflujo de los procesos cósmicos, no ocupan en el primer caso Su atención.
En dicho cónclave debían hacer tres cosas:
1. Ver el plan divino en una
escala lo más amplia posible, y renovar Sus mentes con esa visión.
2. Observar qué influencias
o energías, estaban disponibles para ser utilizadas en el gran esfuerzo en que
Ellos estaban empeñados.
3. Entrenar a los hombres y mujeres, entonces probacionistas, chelas e iniciados, para poder tener a su debido tiempo un grupo eficiente de ayudantes en quienes confiar en los siglos venideros.
Respecto a estos aspirantes, Ellos tenían dos problemas:
1. Evitar el fracaso en
mantener la continuidad de conciencia por parte de los discípulos aún más
avanzados, fracaso en que hasta los iniciados incurren hoy.
2. Los Maestros descubrieron que las mentes y los cerebros de los chelas eran extremadamente insensibles a los contactos superiores, y esto aún perdura. Entonces los chelas poseían, como ahora, aspiración, deseo de servir a la humanidad, devoción y ocasionalmente un equipo mental regular, pero carecían peculiarmente de esa sensibilidad telepática, respuesta instintiva a la vibración jerárquica y liberación del psiquismo inferior, requisitos necesarios para el trabajo intenso e inteligente. Lamentablemente esto todavía es así. La sensibilidad telepática aumenta cada vez más, como resultado de las condiciones mundiales y de la corriente evolutiva, y esto (para quienes trabajan en el plano interno) es un signo muy alentador, aunque el amor por los fenómenos psíquicos y la ignorancia en diferenciar los diversos grados de vibraciones de los trabajadores jerárquicos, todavía obstaculiza grandemente el trabajo.
Se preguntarán y con todo derecho ¿Cuál es este plan? Cuando hablo del
plan no me refiero al plan general como es el de la evolución o el de la
humanidad, al que aplicamos la frase, desenvolvimiento del alma, casi sin
significado. Se dan por sentados ambos aspectos del esquema de nuestro planeta
y únicamente son modos, procesos y medios para un fin específico. El plan,
según lo perciben en la actualidad y para el cual trabajan firmemente los
Maestros, puede definirse de la manera siguiente: Es la producción de una
síntesis subjetiva en la humanidad y de un intercambio telepático que
finalmente aniquilará al tiempo. Hará asequible a los hombres todas las
realizaciones y conocimientos del pasado, le revelará el verdadero significado
de su mente y cerebro, lo convertirá en el amo de ese equipo, por lo tanto lo
hará omnipresente y, con el tiempo, le abrirá la puerta a la omnisciencia. Este
próximo desarrollo del plan producirá en el hombre una comprensión -inteligente
y cooperativa- del propósito divino, para el cual, Aquel en Quien vivimos, nos
movemos y tenemos nuestro ser, ha considerado inteligente llevarlo a la
exteriorización. No crean que puedo explicar el plan, tal cual es. No es
posible para ningún hombre de grado inferior al de iniciado de tercer grado,
vislumbrarlo y mucho menos comprenderlo. El desarrollo del mecanismo, por el
cual un discípulo puede estar en relación con Quienes son responsables de
llevar a cabo los planes, y la capacidad de conocer (y no sólo percibir
tenuemente) ese diminuto aspecto del todo, que constituye el paso inmediato y
con el cual es posible colaborar, puede ser logrado por todos los discípulos y
deben mantenerlo como meta ante los aspirantes. Con excepción de los discípulos
probacionistas, que aún no son lo suficientemente firmes en su esfuerzo, todos
pueden esforzarse por alcanzar esa continuidad de conciencia y despertar esa
luz interna que, cuando es percibida y empleada inteligentemente, sirve para
revelar otros aspectos del plan, especialmente aquel al que puede responder y
servir útilmente el conocedor iluminado.
Lograr esto ha sido el objetivo de todo el entrenamiento impartido durante los últimos 400 años, por lo cual podrán imaginarse la gran paciencia desplegada por los Conocedores de la raza. Trabajan lenta y premeditadamente hacia Su objetivo, sin aparente premura, pero -y aquí reside el interés inmediato de lo que tengo que comunicar- poseen un límite de tiempo, basado en la Ley de Ciclos. Concierne a la actuación de ciertos períodos de oportunidad que lógicamente tienen su límite. Durante dichos períodos actúan provisoriamente fuerzas, influencias y energías, y los Maestros procuran aprovecharlas.
Mirando hacia el futuro, cuando los Servidores de la raza se reunieron en el cónclave mencionado, se refirieron a la futura entrada de la era acuariana, con sus energías características y sus asombrosas oportunidades. Esto fue observado, e intentaron preparar al hombre para ese período de más o menos 2.500 años de duración, que, debidamente utilizado, promovería la unificación consciente e inteligente del género humano, produciendo así la manifestación de lo que prefiero llamar “la hermandad científica", lo opuesto de la acepción sentimental del término, tan prevaleciente hoy.
En ese entonces Les pareció necesario hacer dos cosas antes de poder utilizar provechosamente las potencias venideras de la era acuariana. Primero, la humanidad debía elevar su conciencia al plano mental; tenía que expandirse para incluir no sólo el mundo de la emoción y del sentimiento, sino también el del intelecto. Era necesario activar las mentes de los hombres en forma amplia y general, y además debía ser elevado todo el nivel de la inteligencia humana. Segundo, era preciso hacer algo para derribar las barreras de la separatividad, el aislamiento y el prejuicio, que mantenían separados a los hombres y que Ellos preveían acrecentarse. Ciclo tras ciclo, se irían encerrando más en sí mismos -satisfacción, exclusión y orgullo racial. El resultado de todo esto conduciría inevitablemente a una amplia separatividad y a la construcción de barreras mundiales entre una nación y otra, entre una raza y otra.
Esta determinación de los miembros de la Jerarquía de entrenar las mentes de los hombres con mayor rapidez, y la construcción de una unidad más sintética, los llevó a una decisión que involucraba la formación de unidades grupales y trajo la aparición de esos grupos de trabajadores y pensadores que, mediante sus actividades, han regido y moldeado tan ampliamente nuestro mundo durante los últimos tres o cuatro siglos. Por lo tanto, desde la fecha de este cónclave tenemos la inauguración del trabajo grupal específico y definido, claramente delineado, representando cada grupo algunos aspectos peculiares de la verdad y del conocimiento de la realidad.
Estos grupos se clasifican generalmente en cuatro sectores principales: cultural, político, religioso y científico. En tiempos más modernos han aparecido, en forma definida, otros tres grupos: filosófico, psicológico y financiero. Lógicamente, los filósofos han estado siempre con nosotros, pero la mayoría eran unidades aisladas que fundaron escuelas caracterizadas por el partidismo y la separatividad. En la actualidad no hay personajes sobresalientes como en el pasado, sino grupos que representan ciertas ideas. Es de profunda importancia que el trabajo de estos siete grupos de pensadores sea reconocido como parte del programa jerárquico destinado a producir cierta situación, a originar determinadas condiciones preliminares y a desempeñar una parte definida en el trabajo de la evolución mundial, en lo que a la humanidad concierne.
Bajo la influencia de los diferentes rayos que entran y salen de la actividad cíclicamente, aparecieron entonces reducidos grupo de hombres, desempeñaron su parte en forma grupal, y desaparecieron, a menudo inconscientes de su inherente síntesis y de sus colaboradores. Como podrá verse, si miramos inteligente y retrospectivamente la historia, veremos el trabajo que efectuaron para la raza, y su contribución al progreso del género humano se destaca con toda claridad. No dispongo de tiempo para tratar esta serie de grupos, cada uno custodio de una contribución especial, ni puedo esbozarles el trabajo que efectuaron, o los impulsos subjetivos bajo los cuales trabajaron. Sólo puedo indicar la tendencia de su esfuerzo y permitir que algún esclarecido estudiante de la historia trace el hilo dorado de su trabajo espiritual a medida que se eleva el nivel mental de la raza y se pone al hombre en relación con el mundo en que vivió, abriéndole los ojos no sólo sobre la naturaleza de la materia y de la forma, sino sobre las profundidades recónditas de su propio ser. Debido a sus actividades, tenemos ahora una humanidad que está estrechamente relacionada, no unificada, pero caracterizada por tres cosas:
1. Una asombrosa
interrelación e intercomunicación, cuyos servidores son la radio, la prensa, el
trasporte moderno, el teléfono y el telégrafo.
2. Una empresa filantrópica
universal, y el aumento del sentido de responsabilidad hacia nuestro hermano,
totalmente desconocido en el año 1500. Movimientos tales como la Cruz Roja,
fundaciones educativas, hospitales y los medios de ayuda económica en todos los
países, son sus manifestaciones exotéricas.
3. Una división de toda la familia humana, consciente o inconsciente, en dos grupos básicos: primero, quienes defienden el antiguo orden de cosas, y son reaccionarios y separativos. Representan nacionalismo separatista, fronteras, servidumbre y servil obediencia; ejemplifican el sectarismo religioso y la dependencia de la autoridad. Están en contra de toda innovación y progreso moderno. Segundo, quienes tienen la visión de un mundo unificado, donde amar a Dios significa amar al prójimo, y los motivos subyacentes en todas las actividades, religiosas, políticas y educativas, se caracterizan por una conciencia mundial y bienestar del todo y no de la parte.
La unificación a que aspiran las personas que miran hacia el futuro no implica despreocuparse de ninguna de las partes, pero sí cuidar y nutrir a cada una de ellas, a fin de poder contribuir al bienestar de todo el organismo. Implica, por ejemplo, un buen gobierno y un adecuado desarrollo de toda unidad nacional para que pueda desempeñar adecuadamente sus deberes internacionales, y así formar parte de una hermandad mundial de naciones. Este concepto no abarca siquiera la formación de un estado mundial, pero sí el desarrollo de una conciencia pública universal que se dé cuenta de la unidad del todo, produciendo la determinación de cada uno para todos y todos para cada uno, según se ha dicho. Sólo así podrá lograrse una síntesis internacional caracterizada por el desinterés político y nacional. Este estado mental universal tampoco implicará la inevitable creación de una religión mundial o universal. Requiere sencillamente el reconocimiento parcial, en tiempo y espacio, de todas las formulaciones de la verdad y de la fe, adecuadas momentáneamente a los temperamentos y condiciones de la época y de la raza. Quienes propician cierto acercamiento especial a la verdad llegarán no obstante a comprender que otros acercamientos, terminologías y métodos de expresión, como también modos de definir a la deidad, pueden ser igualmente correctos y constituir en sí, aspectos de una verdad mayor y más vasta de la que el equipo actual del hombre puede captar y expresar. Los Grandes Seres Mismos apenas vislumbran la realidad y aunque son más conscientes que Sus chelas, de los propósitos más profundos subyacentes, sin embargo, ni Ellos Mismos pueden vislumbrar la meta final. También están obligados a usar en Sus enseñanzas términos tan inadecuados como Realidad Absoluta y Realización final.
Por eso, durante los últimos tres siglos, ha aparecido un grupo tras otro, que desempeñaron su parte, y hoy cosechamos el beneficio de sus esfuerzos. Por ejemplo, en el grupo cultural, encontramos el surgimiento de los poetas de la era Isabelina, los músicos de Alemania y de la era Victoriana. Además hay grupos de artistas pintores, fundadores de las famosas escuelas que son la gloria de Europa. Dos grupos famosos, uno cultural y otro político, también desempeñaron su parte, trayendo uno el Renacimiento, y el otro la Revolución Francesa. Los efectos de su trabajo todavía se hacen sentir, porque el movimiento humanista moderno con su énfasis puesto en el pasado, que termina en el presente, y en la búsqueda de las raíces del equipo del hombre, las tendencias primitivas se remontan a la época del Renacimiento. La revolución y la determinación de luchar por los divinos derechos del hombre encuentran su principal influencia e ímpetu originantes en la Revolución Francesa. La sublevación, la formación de partidos políticos, la lucha de clases, tan prevalecientes hoy, y la separación de cada país en grupos políticos antagónicos, si bien siempre ha sido esporádico, se ha hecho universal durante los últimos doscientos años, resultado de la actividad grupal iniciada por los Maestros. Debido a esto, los hombres han progresado y aprendido a pensar, y aunque pueden pensar erróneamente y emprender experimentos desastrosos, el bien final es inevitable e ineludible. Incomodidades temporarias, depresiones pasajeras, guerra y derramamiento de sangre, penurias y vicios, pueden llevar al irreflexivo, a las profundidades del pesimismo. Pero quienes conocen y sienten la mano guiadora interna de la Jerarquía, son conscientes del sano corazón de la humanidad y del caos actual y, quizás, a causa de esto, surjan aquellos que están capacitados para resolver la situación y son apropiados para la tarea de unificación y síntesis. Este período se ha llamado ocultamente la "era de restauración de lo que fue destruido por la caída". Ha llegado el momento en que las partes separadas puedan unirse y la totalidad elevarse nuevamente a su primitiva perfección
Los grupos religiosos también han sido muchos -tantos que no sería posible enumerarlos. Tenemos los grupos de místicos católicos que son la gloria de Occidente; existen los protestantes, luteranos, calvinistas y metodistas, los Padres Peregrinos -esos hombres serios y adustos-, los hugonotes y los mártires moravos y millares de sectas modernas de cada grupo. Todos sirvieron su propósito y llevaron al hombre al punto de sublevación, apartándolo del sometimiento a la autoridad. Por la fuerza de su ejemplo excepcional han impelido al hombre a pensar por sí mismo. Defendieron la libertad y el derecho personal de saber.
Estos últimos grupos han actuado, en su mayor parte, por influencia de los rayos sexto y segundo. El grupo cultural apareció bajo el cuarto rayo, mientras que el primer rayo estimuló las actividades políticas que produjeron tantos cambios en las naciones. Bajo el impulso de los rayos quinto y tercero, han surgido grupos de investigadores científicos que trabajan con las fuerzas y energías que constituyen la Vida divina, se ocupan de la apariencia externa de Dios, buscando de afuera adentro, demostrando al hombre su esencial unidad con toda la creación y su relación intrínseca y vital con todas las formas de vida. Los nombres de los individuos de cualquier grupo son legión y relativamente sin importancia. Lo que tiene valor es el grupo y su trabajo interrelacionado. Resulta interesante observar que en el grupo científico la unidad subyacente es especialmente notable, porque sus miembros están singularmente libres de sectarismos y rivalidades. No puede decirse lo mismo de los grupos religioso y político.
En comparación con las naciones y los millones de hombres de la tierra, los grupos moldeadores de los diferentes sectores, son muy pocos. Sus miembros, su contribución al engrandecimiento de la expresión humana y su lugar en el plan, pueden ser muy fácilmente descritos. Es necesario subrayar el punto de que todos han sido motivados desde el aspecto subjetivo interno de la vida, aparecieron bajo un impulso divino y tienen un trabajo específico que realizar; en las etapas primarias fueron formados por discípulos e iniciados de menor grado; todos han sido guiados paulatinamente en forma subjetiva por sus propias almas, y a su vez han colaborado conscientemente con la Jerarquía de Conocedores. Esto fue así aunque el individuo mismo haya sido completamente inconsciente del lugar que le correspondió en el grupo y de la misión divina de ese grupo. Recuerden también que no ha habido ni un solo fracaso, aunque muchas veces el individuo ignore el éxito. La característica de estos trabajadores es construir para la posteridad. Lamentablemente, quienes los han seguido fracasaron, y los que respondieron a este trabajo no han sido fieles al ideal, pero el grupo inicial ha triunfado uniformemente. Esto, por cierto, excluye el pesimismo y demuestra la enorme potencia de la actividad subjetiva.
Los tres grupos a los cuales me referí anteriormente requieren un comentario. Su trabajo es curiosamente distinto del de los otros grupos y sus componentes son extraídos de todos los grupos de rayo, aunque los integrantes del tercer grupo (el de los financistas) pertenecen principalmente al séptimo rayo, el de la organización ceremonial. Por orden de aparición, éstos son los grupos de filósofos, psicólogos y hombres de negocios.
El grupo más moderno de filósofos está moldeando poderosamente el pensamiento, mientras que las antiguas escuelas de filósofos asiáticos recién comienzan a ejercer su influencia sobre las ideas occidentales. Por el análisis, la correlación y la síntesis, se desarrolla el poder del pensamiento del hombre, y la mente abstracta puede unificarse con la concreta. Por lo tanto, mediante su trabajo, la interesante sensibilidad del hombre con sus tres características sobresalientes, instinto, intelecto e intuición, es llevada a una condición de inteligente coordinación. El instinto relaciona al hombre con el mundo de los animales, el intelecto lo une con sus semejantes, mientras que la intuición le revela la vida de la divinidad. Los tres son tema de investigación filosófica, porque la índole del tema de los filósofos es la realidad y el medio para adquirir conocimiento.
Los dos grupos más modernos son el de los psicólogos, que trabajan bajo el mandato délfico, "Hombre conócete a ti mismo", y el de los financistas, custodios de los medios con los cuales el hombre puede vivir en el plano físico. Ambos grupos, necesariamente y a pesar de aparentes divergencias y diferencias, son más sintéticos en sus aspectos básicos que cualesquiera de los otros. Un grupo se ocupa del género humano, de los distintos tipos de humanidad, del mecanismo empleado, de los impulsos y de las características del hombre y del propósito -aparente y oculto- de su ser. El otro dirige y ordena los medios en virtud de los cuales existe, controlando todo lo que puede convertirse en energía y constituyendo una dictadura sobre todos los medios de relación, comercio e intercambio. Controla la multiplicidad de objetos -formas que el hombre moderno considera esenciales para su modo de vivir. El dinero, como ya se ha dicho, sólo es energía o vitalidad cristalizada, lo que el estudiante oriental denomina energía pránica. Es una concreción de fuerza etérica. En consecuencia, es energía vital exteriorizada, y este tipo de energía está dirigido por el grupo financiero. Es el último grupo, desde el punto de vista cronológico, y su trabajo (debe recordarse) está definidamente planeado por la Jerarquía, produciendo efectos de gran alcance en la tierra.
Ahora que han trascurrido siglos, desde el cónclave del siglo dieciséis, estos grupos externos desempeñaron su parte y realizaron un servicio muy notable. Los resultados logrados han llegado a una etapa que los hace internacionalmente efectivos, y su influencia no está limitada a una nación o raza. La Jerarquía enfrenta hoy otra situación, que requiere un cuidadoso manejo. Debe reunir y unificar los diversos hilos influyentes de energía y las distintas tendencias del poder del pensamiento, producido por el trabajo de los grupos desde el año 1500. Además debe contrarrestar algunos de los efectos que tienden a fomentar mayores diferenciaciones. Esto inevitablemente sucede cuando la fuerza hace contacto con el mundo material. Los impulsos iniciales contienen en sí potencias que tanto sirven para el bien como para el mal. Mientras la forma es de importancia secundaria y relativamente insignificante, la llamamos buena. Entonces controla la idea y no su expresión. A medida que pasa el tiempo y la energía del pensamiento produce un impacto en la materia y las mentes inferiores se apoderan del tipo específico de energía, o son vitalizadas por ella, entonces el mal empieza a hacer sentir su presencia. Esto se demuestra finalmente como egoísmo, separatividad, orgullo y esas características que han producido tanto daño en el mundo.
Hace más o menos diecisiete años, los Maestros se reunieron y tomaron una decisión muy importante. Así como en el cónclave anterior se había decidido reunir a las masas incipientes de hombres, y a grupos de trabajadores de distintas especialidades, para encomendarles la tarea de elevar a la humanidad y expandir la conciencia humana, ahora se creyó oportuno extraer de los numerosos grupos, uno que reuniera (como ocurre con la Jerarquía) a hombres de todas las razas, de todos los tipos y tendencias, grupo que tiene una misión específica y del cual podrán exponerse algunos detalles:
En primer lugar, es una tentativa para exteriorizar la Jerarquía en el plano físico, o una pequeña replica funcional de este cuerpo esencialmente subjetivo. Todos sus integrantes poseen cuerpos físicos, pero deben trabajar en formar completamente subjetiva, utilizando así el mecanismo sensible interno y la intuición. Lo componen hombres y mujeres de todas las naciones y edades, pero cada uno debe estar orientado espiritualmente, ser servidor consciente, estar mentalmente polarizado y alerta, y todos deben ser incluyentes.
Una de las condiciones esenciales impuestas al personal del grupo es, que debe estar dispuesto a trabajar en niveles subjetivos sin que se los reconozca tras la escena, como hacen los Grandes Seres. Sus miembros deben liberarse de toda ambición, orgullo de raza y de realización. Además deben ser sensiblemente conscientes de sus semejantes y de sus pensamientos y medio ambiente condicionante.
Este grupo no tiene organización exotérica de especie alguna, sede, publicidad ni nombre. Es un conjunto de trabajadores obedientes y servidores del VERBO -obedientes a sus propias almas y a la necesidad del grupo. Por lo tanto, los verdaderos servidores de todas partes pertenecen a este grupo, ya presten servicio en el campo cultural, político, científico, religioso, filosófico, psicológico o financiero. Constituyen parte, lo sepan o no, del grupo interno de trabajadores para la humanidad, y de místicos del mundo. Serán reconocidos por los miembros de su grupo al ponerse en contacto con ellos en forma casual en el intercambio mundial.
Este grupo da una amplia significación a la palabra "espiritual", pues cree que significa un esfuerzo incluyente hacia el mejoramiento, la elevación y la comprensión humanos; le da significado de tolerancia, comunión sintética internacional, inclusividad religiosa y todas las corrientes de pensamientos que conciernen al desarrollo esotérico del ser humano.
Por lo tanto, se trata de un grupo sin terminología ni biblia específica alguna; no posee credo ni formulación dogmática de la verdad. El impulso motivador de cada uno y de todos, es el amor a Dios cuando se manifiesta en amor al prójimo. Conoce el verdadero significado de la hermandad, sin distinción de razas. Sus miembros llevan una vida de servicio voluntario, prestado con desinterés y sin reservas.
El personal del grupo es conocido sólo por los Hermanos Mayores de la raza, y no se guarda registro de los nombres. Sólo deben existir tres requisitos principales:
1. Es esencial cierto grado de unificación entre el alma y su mecanismo, y debe estar alineada y activa la triplicidad interna alma-mente-cerebro, que en la mayoría está generalmente aletargada.
2. El cerebro debe ser telepáticamente sensible a voluntad, en dos direcciones. Debe ser consciente del mundo de las almas y también del mundo de los hombres.
3. Debe haber capacidad para pensar en forma abstracta o sintética, lo cual permitirá al hombre salvar las barreras raciales y religiosas. Cuando se posee tal capacidad, hay también una firme creencia en la continuidad y correlación de la vida después de la muerte.
En resumen, debe observarse que los grupos del pasado han representado ciertos aspectos de la verdad y demostrado ciertas características de rayo. El nuevo grupo expresará todos los aspectos e integrará a miembros de todos los rayos. La mayoría de los trabajadores de los numerosos grupos llevaron adelante ciertos detalles del plan, agregando su parte de energía al impulso progresivo de la humanidad; pero exceptuando algunos místicos destacados como Meister Eckhart, la mayoría lo ha efectuado sin comprender verdaderamente lo que estaba realizando, y sin captar la relación de cuerpo-alma, que conduce al trabajo realmente inteligente. Han sido esencialmente grupos de personalidades, con ese toque de genio que indica cierto contacto con el alma. El grupo ahora en formación, está compuesto por aquellos que son conscientes de la realidad del alma y han establecido un verdadero y perdurable intercambio egoico; consideran la mente, las emociones y la naturaleza corpórea, simplemente como un mecanismo por el cual pueden establecerse los contactos humanos; deben realizar su trabajo, tal como lo conciben, por medio de este mecanismo, actuando bajo la dirección del alma. Por lo tanto, son almas vivientes que trabajan a través de personalidades, pero no a través de personalidades activadas por ocasionales impulsos egoicos. Los miembros de los distintos grupos fueron todos más o menos unilaterales, y sus talentos estuvieron encauzados en alguna línea específica. Demostraron la capacidad de escribir como un Shakespeare, pintar como un da Vinci, producir obras maestras como un Beethoven, o lograr cambios mundiales como Napoleón. Pero el nuevo tipo de trabajador grupal es un individuo completo, con capacidad para hacer casi todo lo que se propone, con el impulso fundamental de trabajar preferentemente en niveles mentales más que en el plano físico. Por consiguiente es de utilidad para la Jerarquía, porque puede ser utilizado de distintas maneras, y su flexibilidad y experiencia y su contacto estable pueden subordinarse a los requisitos del grupo.
El verdadero exponente de este nuevo tipo grupal no aparecerá, por supuesto, antes de muchas décadas. Será un verdadero acuariano con un toque universal e intensa sensibilidad; tendrá un mecanismo mental bien organizado, un equipo astral que responda principalmente a las vibraciones espirituales superiores, un cuerpo de energía poderoso y controlado y un cuerpo físico sano, aunque no robusto, como comúnmente se dice. ¿Cuál es entonces la situación actual del grupo de místicos que se está integrando? Permítanme ser un poco más explícito.
En cualquier país europeo, en los Estados Unidos de América y en partes de Asia y Sudáfrica, se encuentran algunos discípulos, aún no reconocidos por el mundo, que piensan en la verdad. Les llamo la atención sobre esta frase. Los trabajadores más importantes de este nuevo grupo y los que se encuentran más cerca de los Grandes Seres, son aquellos cuya vida mental cotidiana está orientada por el nuevo ideal. En verdad, su vida mental puede desarrollarse en actividades exotéricas definidas, pero son ante todo, los que viven en el "lugar elevado y secreto" y trabajan desde allí. Ejercen tranquilamente influencia silenciosa, sin acentuar sus personalidades, sus propios puntos de vista e ideas ni sus métodos de llevar adelante el trabajo. Poseen plena comprensión de sus propias limitaciones, sin ser obstaculizadas por ellas, pues reflexionan hasta llevar a la manifestación objetiva ese aspecto de la visión que tienen por misión vivificar y darle forma. Son necesariamente cultos e instruidos, porque en estos momentos difíciles de transición tienen que cultivar una comprensión universal de las condiciones imperantes y poseer una idea general de lo que trascurre en los diferentes países. En realidad no poseen nacionalidad, en el sentido de considerar a su propio país y su afiliación política como de importancia trascendental. Están preparados para organizar lenta y firmemente esa opinión pública que al final apartará al hombre del sectarismo religioso, de la exclusividad nacional y de los prejuicios raciales.
Son extraídos de todas partes, y atraen hacia sí a quienes están libres de las antiguas limitaciones, de teorías políticas, religiosas o culturales. Los miembros de ese grupo uno, organizan en grupos a esas almas avanzadas destinados a iniciar la nueva era de paz y buena voluntad. Dichas almas, influidas por los integrantes de dichos grupos, son unos pocos miles entre los millones de hombres; actualmente sólo unos ciento cincuenta y seis de los cuatrocientos discípulos aceptados que trabajan en el mundo, poseen actividad mental para formar parte de este grupo que lentamente se va formando. Constituyen el núcleo de lo que algún día será una fuerza dominante. Su influencia, durante los próximos veinticinco años, será bastante potente como para atraer la atención política, siempre que quienes hayan percibido la visión de un poderoso grupo subjetivo de almas reflexivas, pronuncien las palabras necesarias y delineen esos conceptos que acelerarán el trabajo de integración, lo cual pondrá a las unidades de este grupo en contacto entre sí. Hagan todo lo posible para que esto se realice y sea el mensaje y la nota clave del trabajo que todos deben hacer dondequiera se encuentren.
¿Cuál debería ser entonces el trabajo que se debe realizar en el presente inmediato? Delinearé el programa hasta donde sea posible.
Primero, fortalecer y establecer firmemente el vínculo entre ustedes y todos aquellos a quienes reconocen como posibles discípulos activos en el nuevo grupo. Para efectuarlo, deben ponerse al corriente del trabajo de los dirigentes de grupos de los distintos países del mundo, Suiza, Estados Unidos, Holanda, Alemania y Gran Bretaña. De acuerdo a la reacción que produce esta visión del nuevo tipo de trabajo de la nueva era, podrán tomar entonces una decisión momentánea. Observen cómo trabajan. Noten si ponen énfasis sobre las personalidades. Si la ambición personal parece regir sus actividades, si han determinado trabajar en el grupo de místicos por ser novedoso, o porque les da cierto prestigio y excita su imaginación, o les proporciona oportunidades para reunir gente a su alrededor, entonces despreocúpense de ellos, pero -guardando silencio- dejen que el tiempo y la ley corrijan su actitud.
Segundo, sean receptivos a quienes los buscan y parecen vibrar en la misma nota. Me refiero aquí al grupo al cual todos pertenecen subjetivamente. Estos vendrán si trabajan con decisión y emiten claramente la nota de unidad como para no tener dudas respecto a sus móviles y a su actividad desinteresada. Tal vez conozcan a algunos de los ciento cincuenta y seis que forman el núcleo actual y trabajen al unísono con ustedes, aunque quizás no lo hagan en el mismo campo específico de acción.
Debe tenerse presente el cuadro de una vasta red de grupos que trabajan en muchas direcciones, pero conteniendo en su centro o detrás de ellos -que actúan silenciosa y persistentemente e influyen mediante el contacto con el alma-, a uno o más miembros del nuevo grupo que está surgiendo lentamente. Estos puntos focales, con los cuales la Jerarquía trata ahora de trabajar, se mantienen unidos telepáticamente, y deben trabajar exotéricamente con la más plena comprensión, evitando cualquier interferencia y dejando a cada trabajador en libertad para enseñar a su propio grupo como él cree conveniente. Los términos empleados, los métodos aplicados, las personas con quienes se ha hecho contacto, las verdades enseñadas, la disciplina de la vida, conciernen solamente al discípulo activo.
Sin embargo, los miembros de este grupo de trabajadores de la nueva era, poseerán ciertas características generales. No impondrán por la fuerza dogma de ninguna especie, ni harán hincapié en alguna doctrina o autoridad. No les interesará tener autoridad personal, tampoco se apoyarán en una autoridad tradicional, sea religiosa, científica, cultural, u otra forma de verdad impuesta. Los métodos de acercamiento a la realidad serán reconocidos y cada uno tendrá libertad de elegir el propio. Estos trabajadores no impondrán disciplina alguna sobre quienes traten de colaborar con ellos. Las ideas de determinada persona o conductor, respecto a la forma de vivir y trabajar, meditar y comer, de las unidades de su esfera especial de actividad, no son de valor. Los integrantes de este nuevo grupo trabajan esotéricamente con almas y no se ocupan de los detalles de la vida personal de los aspirantes a quienes procuran inspirar.
Esta regla es fundamental, y eliminará de este grupo de servidores mundiales a muchos honestos aspirantes que ahora se están formando. La tendencia a imponer el propio punto de vista indica falta de comprensión y excluye a muchos.
Por otra parte, deben buscarse aspirantes jóvenes y prometedores e inculcárseles cuidadosamente las tendencias de los nuevos ideales. Debe enseñárseles a buscar lo divino y el bien en todo -tanto en las personas como en las circunstancias. Hay que tratar de desarrollar amplitud de visión para señalar a los aspirantes ese vasto horizonte que les permitirá vivir a través del actual período de transición que estamos viviendo, de manera que al llegar a la madurez sean pilares de fortaleza en el nuevo mundo. No se los debe sujetar a las antiguas disciplinas ni instruirlos para que den importancia a la dieta, al celibato, a las épocas, a las estaciones, distrayendo así su atención del arte más nuevo y sagrado del ser y la maravilla de vivir como alma.
No olviden que cuando un hombre vive como alma y toda su personalidad está subordinada a esa alma, sobreviene normal y automáticamente, el propósito altruista, la pureza de vida, la obediencia a la ley y es un verdadero ejemplo de vida espiritual. La alimentación, por ejemplo, siendo frecuentemente un asunto de condiciones climáticas y de preferencia, sin embargo es deseable el alimento que mantiene el cuerpo físico en condiciones para servir a la raza. Por otra parte, un divino hijo de Dios puede actuar libre y eficazmente siendo casado o soltero; no prostituirá los poderes del cuerpo con satisfacciones groseras, ni quebrará tampoco las costumbres establecidas, ni alterará las normas que el mundo ha fijado como las mejores y más elevadas. Se ha confundido la cuestión y se han recalcado con demasiada frecuencia los actos físicos y no la vida del actuante. Cuando se ponga la atención en el alma, la vida del plano físico se manejará correctamente. Se reconocerá que el asumir una actitud de crítica o un estado de propia satisfacción, obstaculiza más el progreso espiritual del hombre que el acto trivial de comer carne.
Al aspirante joven habrá que inculcarle dos reglas de vida:
Se lo debe enseñar a centralizarse en una actividad constructiva y a abstenerse de derribar el viejo orden de vida; se le encaminará a construir para el futuro y pensar sobre las nuevas líneas. Prevenírsele no desperdiciar el tiempo atacando lo indeseable, en cambio, debe enfocar todas sus energías para crear el nuevo templo del Señor, a través del cual podrá manifestarse la gloria. De esta manera la atención pública se centrará gradualmente en lo nuevo y en la belleza, y las viejas creaciones establecidas caducarán y desaparecerán por falta de atención.
También se le debe enseñar que el partidismo no es señal alguna de desarrollo espiritual. Por lo tanto no se usarán los prefijos anti ni pro, porque fomentan automáticamente odio, antagonismo y resistencia al cambio. Ponen a la defensiva a quien los emplea. Todas las clases de seres humanos constituyen un grupo de hermanos. Católicos, judíos, gentiles, occidentales y orientales, son todos hijos de Dios.
El futuro de este grupo mundial del cual ya hemos hablado, depende de dos cosas:
Primero, es necesario que los discípulos aislados que trabajan en todos los países del mundo, sean conscientes unos de otros y entren en relación telepática. Esto podrá parecer una visión maravillosa, pero impracticable. Les aseguro que no es así. El trabajo para establecer esta relación puede ser lento, pero es consecuencia inevitable de la creciente sensibilidad de todas las almas que trabajan en el campo mundial. Su primer índice es el reconocimiento instintivo cuando se encuentran los componentes de dicho grupo y hacen mutuo contacto por medio del intercambio mundial. Reciben un inmediato destello de luz, un intercambio eléctrico instantáneo, una súbita sensación de similitud de visión y de objetivo, o una oportunidad vital de colaborar recíprocamente y ayudar en el trabajo en el que todos están interesados.
Cuando los discípulos activos de todas partes se encuentren, reconocerán inmediatamente que su trabajo es idéntico y se aconsejarán recíprocamente sobre la forma en que serán posibles la colaboración y el esfuerzo suplementario. Dentro de treinta años aproximadamente, la interrelación entre las unidades de este grupo (por dispersos que estén en todo el mundo) será tan estrecha, que se reunirán diariamente a una hora de terminada y en un lugar secreto. Esto sólo será posible cuando la triplicidad alma-mente-cerebro esté alineada en el individuo y cuando cada aspecto de ella simultáneamente establezca contacto con los miembros del grupo. En la actualidad todas las almas del grupo de místicos trabajan al unísono; un número de ellas ha logrado efectuar una íntima y firme relación entre el alma y la mente, pero por ahora el aspecto inferior de este triángulo alineado y vinculador, el cerebro físico, permanece completamente insensible a las oleadas de fuerza provenientes de los aspectos superiores de los discípulos ocupados en cimentar las bases de la civilización de la nueva era.
En gran parte, es cuestión de perfeccionar el mecanismo del cerebro para poder registrar debidamente y trasmitir correctamente las impresiones del alma y los propósitos y reconocimientos grupales. Esto implica:
1. Poner en actividad
consciente el centro entre las cejas, denominado ajna por el estudiante
oriental.
2. Subordinar la actividad
de este centro al coronario, de modo que los dos vibren al unísono. Esto trae
tres cosas:
a. El alineamiento
consciente y directo entre alma-mente-cerebro.
b. La aparición de un campo
magnético que incluye ambos centros de la cabeza, afectando definidamente la
glándula pineal y el cuerpo pituitario.
c. El reconocimiento de este
campo de doble actividad en dos sentidos: como una luz en la cabeza, un
radiante sol interno, o como un centro dinámico de energía, mediante el cual se
hace sentir el aspecto voluntad o propósito del alma.
3. El desarrollo de esa
capacidad que permitirá al hombre:
a. Emplear la mente en la
dirección deseada, llevándola externamente, al mundo de los fenómenos o
internamente al mundo del ser espiritual.
b. Producir conscientemente
y a voluntad, una respuesta equivalente en el cerebro físico, que registre con
exactitud cualquier información procedente de los mundos físico, emocional o
astral.
c. Discernir inteligentemente entre todas estas esferas de actividad sensoria.
Todo esto con el tiempo será incluido en un nuevo acercamiento psicológico, que surgirá de lo viejo y será una combinación de la ciencia mecanista, de la posición introspectiva y más estrictamente oriental, más las conclusiones de dos nuevas escuelas que aparecerán pronto, aunque demasiado insignificantes para merecer un nombre. Están en la etapa embrionaria. Una de ellas tratará de los aspectos de la energía del individuo y su respuesta a la energía del universo en la que está sumergido; la otra considerará al hombre como una unidad eléctrica. Ambas serán completamente parciales, pero las contribuciones de las diversas escuelas algún día se unificarán en una presentación sintética.
El segundo requisito que establecerá relación entre los discípulos activos de este grupo es la capacidad de recordar, constante y correlativamente, tanto la vida interna como la externa. Lo denominamos continuidad de conciencia, y con esto significamos poder ser plenamente conscientes de los acontecimientos, en todas las esferas y sectores del ser, durante las veinticuatro horas del día. Hasta ahora está muy lejos de ser así. No existe verdadera perfección de la existencia durante las horas de sueño. La vida de los sueños, como se la define, está tan llena de ilusión como cualesquiera de las experiencias psíquicas inferiores. El lento aumento de interés por los sueños, desde el punto de vista de la psicología y la investigación de sus probables fuentes, son las primeras débiles tentativas hacia el establecimiento de esta conciencia sobre una base verdaderamente científica. Aún no existe un consciente registro de la actividad mental durante esos momentos, cuando el cuerpo emocional por ejemplo, es el centro del escenario. ¿De qué se ocupa la mente durante un largo período de perturbación emocional? Sabemos que tiene vida propia y leyes. Por otra parte, ¿Cuáles son las actividades del alma cuando la personalidad está ocupada exclusivamente con sus propios asuntos? ¿Pueden imaginar una época en que el desarrollo de la conciencia alcance la etapa donde existe una reacción sensoria, en todos los sectores de la naturaleza del hombre y todo sea registrado por el cerebro? Los hombres ya son conscientes de la actividad del plano físico y simultáneamente de la vivencia emocional. Esto, para la mayoría, es una condición común y corriente. Donde es posible registrar dos actividades a la vez, ¿por qué no tres o cuatro al mismo tiempo? Tal es el futuro que tiene por delante la raza, y los discípulos activos serán los primeros en expresar y demostrar esta expansión de conciencia.
De este modo deben ser desarrollados y acrecentados, porque también están íntimamente eslabonados entre sí.
He puntualizado el desarrollo del futuro inmediato del discípulo individual. ¿Qué tiene por delante el grupo en el futuro inmediato?
Ante todo, un período preliminar en que surgirá la conciencia pública y hará así sentir su presencia. Esto se efectuará mediante la constante comunicación de los nuevos ideales y el continuo énfasis puesto sobre la unicidad esencial de toda la humanidad, resultado de la uniformidad y la inclusividad de la nota emitida en todas partes. Durante esta etapa no debe haber trabajo apresurado ni acción precipitada de ninguna especie. El crecimiento del grupo y de sus ideas será lento y seguro. El grupo ya existe. No debe ser formado ni organizado, por lo tanto ninguno de ustedes debe asumir responsabilidades ni organizar actividad alguna designada, para atraer y dar publicidad a los discípulos que han elegido trabajar subjetivamente. Éstos no son los métodos que los Hermanos Mayores de la raza aprueban ni la forma en que Ellos trabajan.
Cada uno de ustedes debe saber si aprueba la nueva posición, la nueva actitud hacia el trabajo y el método subjetivo. Decídanse de una vez por todas si prefieren trabajar en la antigua forma exotérica y ambiciosa, construyendo y vitalizando una organización, y así producir el mecanismo que acompaña a este método de trabajo. Recuerden que estos grupos aún son muy necesarios y útiles. Todavía no estamos en la nueva era y los pequeños no deben quedar expuestos a las nuevas fuerzas ni alejados y privados de la "nursery" a la que lógicamente pertenecen.
Si este nuevo método de trabajo les atrae, procuren subordinar la personalidad, dar suprema importancia a la vida de meditación, cultivar la sensibilidad hacia el reino subjetivo y manejar de adentro afuera cualquier actividad externa necesaria. Eviten la introspección puramente mística o su extremo opuesto, el espíritu de exagerada organización, recordando que una vida de verdadera meditación ocultista debe producir inevitablemente acontecimientos externos, pero que estos resultados objetivos sean ocasionados por el crecimiento interno y no por la actividad externa. Una antigua Escritura enseña esta verdad en los términos siguientes:
"Cuando el sol progresa en la mansión del hombre que sirve, el camino de la vida toma el lugar del camino del trabajo. Entonces el árbol de la vida crece hasta que sus ramas cobijan a todos los hijos de los hombres. La construcción del Templo y el acarreo de las piedras cesa. Se ven crecer los árboles que crecen; los edificios desaparecen. Que el sol pase a su lugar señalado y, en este día y generación, cuiden de las raíces del crecimiento".
Pequeños grupos surgirán en todas partes, cuyos miembros responden a la nueva nota y cuyo progreso hacia un grupo mundial será vigilado por uno o más discípulos activos. Pero éstos no organizarán más tarde los grupos; ellos se desarrollarán cuando los hombres de todas partes despierten a la nueva visión o vengan a la encarnación para ocupar su lugar en el trabajo y traer la nueva era. Estos grupos no demostrarán ningún sentido de separatividad, ni tendrán ambición personal o grupal; reconocerán su unidad con todo lo que existe y permanecerán ante el mundo como un ejemplo de vida pura, creadora y constructiva, de actividad creadora subordinada al propósito general, de belleza e inclusividad. Tal vez en las primeras etapas de integración, la palabra amistad y colaboración describan mejor a dichos grupos, pues no son dogmáticos ni doctrinarios, ni utilizan consignas secretas. Su característica sobresaliente consistirá en estar libres del espíritu de crítica, tanto individual como grupalmente. La abstención de criticar no provendrá de la incapacidad de ver el error, o de no saber valorar una idea; serán reconocidas la falsedad, la impureza y la flaqueza, pero al ser estudiadas servirán para evocar una ayuda efectiva.
Estos grupos llegarán paulatinamente a conocerse entre sí y a encontrarse en lugares y horas determinados. Concurrirán a conferencias sin ningún deseo de impresionar ni de hacer alardes de poderío numérico; tampoco demostrarán ambición alguna de acrecentar sus filas para hacer proselitismo. ¿No podrían actuar así, al reconocerse como miembros de un mismo grupo mundial? No tienen que impartir enseñanza de naturaleza doctrinaria ni aparentarán ser eruditos. Se reunirán con el único objeto de discutir la forma de ayudar al mundo y desarrollar un programa universal cuyas verdades fundamentales puedan ser presentadas bajo diferentes métodos y utilizando las numerosas terminologías. Se esforzarán por emplear y familiarizarse con todos los términos y el modo en que cada uno se acerca a la realidad y a los símbolos.
Gradualmente será reconocida la nota y la contribución particular de cada grupo, y donde existe la necesidad de ese acercamiento especial y la determinada nota o el método de interpretación, en cualquier parte del mundo habrá un impulso inmediato y unido que facilitará el trabajo que podrá desempeñar en tal lugar ese grupo especializado.
Estos grupos, con el grupo subjetivo de almas vivientes y conscientes detrás de ellos, estarán muy ocupados en el servicio e intereses mundiales. No perderán el tiempo en cosas frívolas, no esenciales, ni se ocuparán de los nombres, insignias y emblemas grupales, ni de los tecnicismos de las fraternidades cuando se encuentren. Las necesidades y oportunidades mundiales, el rápido desarrollo de la conciencia del género humano y la iniciación del hombre en las realidades espirituales, absorberán tanto su atención, que no se interesarán puramente por los arreglos del plano físico ni pondrán énfasis sobre su propio desarrollo personal. Serán bien conscientes de que la respuesta a la necesidad mundial, mediante el servicio y una vida de enfocada meditación, fomentará su crecimiento. No tendrán sus ojos puestos en sí mismos ni sobre su buen comportamiento o realizaciones individuales.
Más adelante, como resultado de su relación telepática y de sus conferencias conjuntas, surgirán ciertos grupos y escuelas esotéricas de desarrollo, con el fin de equiparlos más rápidamente para el servicio mundial. En estas escuelas se enseñarán los métodos de meditación, la intensificación de la vibración, las leyes del universo y el correcto empleo del color y del sonido. Pero todo estará subordinado a la idea del servicio y a la elevación de la humanidad. También las escuelas mencionadas en el libro Cartas sobre Meditación Ocultista vendrán gradualmente a la existencia.
Pero ¿de qué sirve pronosticar el futuro en términos más explícitos y presentar un cuadro atractivo, cuando en el presente la integración del grupo de místicos mundiales y su estrecha unificación, aún no es un hecho consumado?
La unidad del mundo, la hermandad en su verdadero sentido, el acrecentamiento del intercambio telepático, la eliminación de lo no esencial que separa los pensamientos de los hombres y produce separatividad en el plano físico y el verdadero énfasis puesto sobre los fundamentos de la Sabiduría Eterna, la manifestación de una verdadera comprensión, la realización de la unificación con el alma, y el reconocimiento de aquellos que pertenecen al grupo de los Salvadores del mundo, es el trabajo inmediato que debe realizarse y absorber toda su atención.
Esto y sólo esto, justifica la entrega de todo lo que alguno de ustedes puede dar -amor y vida, tiempo y dinero.
Esto y sólo esto, justifica la existencia de cada uno, y evoca, en todos aquellos que responden a la visión, ese autosacrificio absoluto que es tan raro encontrar y de efectos tan trascendentes. Ofrendar todo lo que uno posee a los pies del Señor de la Vida para poder avanzar en el trabajo de salvación mundial, eliminar de la vida todos los obstáculos, dar todo lo que uno tiene, hasta el dolor de dar, reglamentar la propia vida sobre la base del renunciamiento, interrogándose a cada instante: ¿Qué renuncias debo hacer para poder ayudar más eficazmente?; eso y aún mucho, queda ante todos aquellos que oyen el llamado y responden a la necesidad y a la oportunidad.
Permítanme decirles, este grupo en proceso de formación, desarrollará con el tiempo su propia "yoga" y escuela de entrenamiento, que gradualmente reemplazará a las escuelas de raja y bhakti yoga. El método de entrenamiento sólo se dará a quienes han entrenado la mente y aprendieron a controlar las emociones. Ésta es la clave de lo que está ahora sucediendo. El método de entrenamiento no será un atajo fácil para llegar a la meta. Sólo los inteligentes pueden obtenerlo y sólo las personalidades coordinadas serán elegidas para la enseñanza. La nota clave de la nueva yoga será la síntesis; su objetivo será el desarrollo consciente de la intuición. Este desarrollo consistirá primeramente en el desarrollo de la intuición y la verdadera percepción espiritual y, luego, en la aplicación del entrenamiento de la mente como agente interpretativo.
En el libro Agni Yoga parte de la enseñanza dada ha sido depurada, pero únicamente desde el ángulo del aspecto voluntad. No ha aparecido aún el libro que dé en alguna forma la "yoga de la síntesis". Tenemos libros sobre "bhakti yoga" o la unión por medio de la devoción. En la actualidad el énfasis se pone en el Raja Yoga o la unión por medio de la mente. Suena a redundancia hablar de la unión mediante la síntesis, pero no es así. Es la unión a través de la identificación con el todo -no la unión por medio de la realización o la visión. Observen bien esta diferencia, porque contiene el secreto del próximo paso que deben dar las personalidades de la raza. El Bhagavad Gita nos proporciona principalmente la clave de la yoga de devoción. Patanjali nos enseña la yoga de la mente. En la historia de los Evangelios tenemos la descripción de la realización, pero el secreto o la clave de la identificación nos está todavía vedado, está bajo la custodia de unos pocos, en este integrado grupo de místicos y de conocedores, y vendrá a la manifestación en la fragua de su experiencia individual y dada así al mundo. Aún no ha llegado la hora. El grupo debe acrecentar su fuerza, conocimiento y percepción intuitiva.
Quizás me pregunten: ¿qué impide a un hombre ser miembro de tal grupo? Digo con énfasis que sólo cuatro cosas impiden su afiliación:
Primero, una personalidad no
coordinada. Esto implica necesariamente una mente sin entrenamiento y un
intelecto débil.
Segundo, el sentido de
separatividad, de diferenciación y de superioridad, respecto a sus semejantes.
Tercero, la posesión de un
credo. No importa cuán bueno sea, inevitablemente produce exclusividad. Siempre
excluye a alguien.
Cuarto, el orgullo y la ambición.
También preguntarán, ¿Cómo cualificarse uno mismo? Las reglas son tres y sencillas. Primero, aprendan a practicar la inofensividad; segundo, no desean nada para el yo separado, y, tercero, busquen el signo de la divinidad en todo. Tres reglas sencillas, pero muy difíciles de realizar.
Detrás de este grupo de místicos, que incluye a los pensadores (repito la palabra pensadores) de todos los sectores del pensamiento y del conocimiento humanos, se encuentra la Jerarquía de Maestros, y entre estos dos grupos también existe un conjunto de instructores, del cual formo parte. Ellos actúan como intermediarios y trasmisores de energía. Repito y pido nuevamente que presten atención, pues este grupo que se va formando lentamente y es extraído de todos los grupos imaginables de pensadores y hombres inteligentes. Sin embargo, y esto sorprenderá a algunos, no hay entre ellos muchos de los así llamados ocultistas. Esto se debe a que los ocultistas son numéricamente pocos en relación con las masas, y también a su tendencia al sectarismo, exclusividad y auto estimación. Los trabajadores humanitarios y altruistas se encuentran entre ellos; los dirigentes políticos, los economistas y los científicos de los laboratorios del mundo también están allí, y los eclesiásticos y adherentes de todas las religiones del mundo, como también los místicos prácticos y unos cuantos ocultistas. El verdadero ocultista es raro de encontrar.
El grupo es y será totalmente subjetivo. Sus componentes están vinculados telepáticamente, o se reconocen entre sí a través de la calidad del trabajo que están haciendo en el mundo externo y la inclusividad de la nota que emiten. Está inspirado desde arriba por las almas de sus integrantes y por los Grandes Seres, y su actividad energetizada, debido a las necesidades de la humanidad misma. Está compuesto de almas vivientes y conscientes que actúan a través de personalidades coordinadas. Su símbolo es un triángulo dorado que encierra una cruz de brazos uniformes, con un brillante en un ápice del triángulo. Este símbolo nunca se reproduce en forma alguna. Brilla sobre las cabezas de todos los que pertenecen al grupo, y nadie puede verlo (ni siquiera un clarividente), a excepción de alguno de sus miembros, y sólo cuando -para propósitos del trabajo- es necesario estimular su reconocimiento. El lema del grupo es: La Gloria del Uno.
Nada más puedo decir por ahora, pero dará una idea de la realidad del trabajo que se lleva a cabo. Quizás sirva de incentivo para un renovado esfuerzo, por parte de todos los que trabajan y se capacitan en el servicio altruista.
Haremos ahora una breve consideración sobre los tipos de energía de calidad superior, que se hallan mezclados y compuestos por energías coordinadoras. La materia temática es, por lo tanto, de naturaleza tan avanzada, que es inútil que el aspirante dedique mucho tiempo a su estudio. Se requerirían asimismo volúmenes, si todo lo que podría decirse se escribiera, y en este libro sólo es posible dar algunas amplias generalizaciones e indicar ciertos hechos interesantes. La razón principal por la cual no nos resultaría provechoso estudiar estas energías demasiado detenidamente, se debe a que el Espíritu o Logos planetario, y la Entidad planetaria, son dos formas en manifestación activa que responden con mayor fuera al impacto de estas energías. El ser humano responde, y lo hace subconscientemente, porque (su naturaleza forma) constituye parte de la expresión planetaria.
El Espíritu planetario es un Ser que hace muchísimo tiempo pasó por el estado de conciencia que llamamos humano, y lo ha dejado muy atrás. Su origen (usando el pronombre personal sencillamente por razón de claridad terminológica) se halla totalmente fuera del sistema solar; Su vida está enfocada en el planeta; Su conciencia se encuentra en esferas mucho más alejadas del concepto del adepto más elevado de nuestra Jerarquía planetaria. La Entidad planetaria es la suma total de las formas que constituyen la forma mediante la cual se está manifestando el Espíritu planetario y, por lo tanto, es la síntesis de los elementales planetarios, físico, astral y mental. Para nuestro propósito, esta Entidad es la totalidad de todas las formas, físicas, vitales, astrales y mentales que, fusionadas y mezcladas, constituyen nuestro planeta. Cada una constituye la encarnación de una energía, y estas dos corrientes mayores, que producen los aspectos forma y conciencia de nuestra existencia planetaria, hacen su impacto sobre el ser humano. La vida del Espíritu planetario hace su impacto vía el alma, y la vida de la Entidad planetaria es registrada mediante el mecanismo de la personalidad.
La cualidad de dichas energías es esencialmente astral-búdica; la predisposición de las fuerzas vitales y la dirección general de los impulsos que influyen sobre la humanidad en este gran ciclo, son la energía atractiva de la naturaleza intuitiva del Logos planetario y la potente fuerza del cuerpo astral o de deseo. En otras palabras, el elemental astral, que encarna la naturaleza de deseo del Logos planetario, es extremadamente poderoso, particularmente en este ciclo actual, pero la fuerza de la naturaleza espiritual e intuitiva de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestra ser, está acrecentándose constantemente. Por otra parte, tenemos la devastadora expresión en la búsqueda de los placeres, del sexo y del crimen, resultados de la satisfacción del deseo. Esto caracteriza nuestra civilización y está ahora en todo su apogeo; podría decirse que está casi declinando, aunque no se lo sienta. Al mismo tiempo, la puerta de la iniciación está abierta. Ambas oportunidades (si puedo así llamarlas) están presentes simultáneamente, pero la fuerza de una se está debilitando, y la tendencia de la otra acrecentando. Así podrá vislumbrarse la solución y verse el camino de salida.
En el párrafo anterior están resumidos los presentes impulsos planetarios dominantes y se observa la reacción del hombre hacia éstos.
Las energías solares también tienen un efecto doble. Primero, existe lo
que podríamos llamar efecto pránico, resultado del impacto de la fuerza solar
que emana del sol físico. Esto produce resultados definidos, en las formas
objetivas, denominados físicos o vitales: Primero, penetran en el cuerpo humano
a través del bazo y también por un centro situado entre los omóplatos, entre
los centros laríngeo y cardíaco en la columna vertebral, pero más cerca del
corazón que de la garganta. Segundo, hay energías que emanan de lo que se llama
esotéricamente "el corazón del sol", que fluyen a través de uno de
los planetas, en siete grandes corrientes, penetran en el alma del hombre y
producen esa sensibilidad que llamamos percepción. Estos siete tipos de energía
producen siete tipos de almas o rayos, y en este pensamiento hallarán el
secreto de la unidad del alma. Durante la manifestación, debido a los siete
tipos de impactos de energía que actúan sobre la materia del espacio, se
encuentran siete tipos de almas, siete campos de expresión y siete grados de
conciencia y de características de rayo. Estas diferenciaciones, como bien
saben, son iguales al colorido que el prisma toma cuando está expuesto a los
rayos del sol, o a los arabescos reflejos de un lago cristalino.

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