La construcción de formas mentales.
Material compilado únicamente para las Adicciones sin fines de Lucro.
Maestro Tibetano Djwhal Khul
(Alice A. Bailey).
Tratado Sobre Magia Blanca.
La construcción de formas mentales.
En esta regla se exponen dos
hechos acerca de la forma, que atañen a todas las formas, y se dan también tres
importantes preceptos en los siguientes términos:
Los hechos son:
1. La forma absorbe y
utiliza las aguas donde está sumergida.
2. Como resultado de esto
acrecienta su fuerza.
Los tres preceptos son:
1. Que el mago continúe
construyendo su forma hasta asegurar que su potencia es adecuada.
2. Luego, que los
"constructores externos” cesen su trabajo.
3. Que los
"constructores internos" inicien su ciclo.
En el proceso de construcción de la forma mental vimos que ésta tuvo que
ser oportunamente orientada en la correcta dirección y encaminada en el sendero
apropiado, a fin de desempeñar la voluntad y el propósito de su creador. Esto
sucede al comenzar el trabajo, y después del proceso de orientación prosigue el
trabajo de construcción, pues la forma mental aún, no está preparada para una
vida independiente. Existe una verdadera analogía entre el período de gestación
de una criatura y el de una forma mental. Un buen médico no descuida nunca la
importancia de la correcta ubicación de la criatura dentro de la matriz y,
análogamente, cuando hay una posición errónea en el sendero a recorrer para
llegar a la existencia, con frecuencia sobreviene la muerte y el desastre. Como
bien saben, esta analogía es muy exacta. El nacimiento va precedido por la
"ruptura de las aguas" (en términos médicos); una reacción similar
tiene lugar antes que la forma mental
produzca los resultados en el plano físico; las aguas del deseo llegan a ser
tan poderosas que causan la precipitación y la consiguiente aparición de la
forma de expresión deseada.
Tomemos los hechos y analogías tal cual se presentan y estudiémoslos
desde el punto de vista del macro y del microcosmos.
Observemos que la forma absorbe y utiliza la sustancia en que está
sumergida. Nuestro sistema solar es uno entre muchos, y no el más grande.
Constituye un fragmento de un todo mayor, el cual está formado de siete partes
(o siete sistemas solares), está sumergido en las aguas del espacio, ha nacido
del deseo y, en consecuencia, es hijo de la necesidad. Extrae su vida de
aquello que lo circunda. De todas partes afluyen a nuestro sistema solar
corrientes de fuerzas que emanan de "Aquel de Quien nada puede
decirse" -como se lo describe en Tratado sobre Fuego Cósmico. Estas
corrientes encarnan Su voluntad y deseo, expresan Su amor o capacidad de
atracción y se manifiestan como esa gran forma mental que llamamos nuestro
sistema.
Al margen de esto sería conveniente observar que a esta Existencia se la
denomina "Aquel de Quien nada puede decirse", no por ser un secreto o
misterio, sino porque es imposible describir Su vida y propósito hasta no haber
completado el período de evolución en nuestro sistema solar. Observen que digo
nuestro sistema solar, no simplemente nuestra existencia planetaria. Especular
sobre la Existencia, que a través de Su vida da forma a siete sistemas solares,
es desperdiciar energía. En nuestro planeta, sólo las grandes vidas como las de
Buda, los Kumaras y el Logos planetario, comienzan a percibir el impulso
dinámico del gran Todo y, aún ellos, siendo apenas sensibles a Él, tampoco
pueden concebir su tendencia, pues está más allá de la mente, del amor y de la
voluntad. Pone en actividad factores para los cuales no tenemos términos, y
también tendencias que aún no han sido ni remotamente imaginadas en nuestro
planeta.
Hemos creado un término que lo aplicamos al éter. Hablando
esotéricamente, ésta es la forma moderna de expresar "las aguas del
espacio", es decir, las aguas del deseo, en las cuales estamos sumergidos.
Están en constante flujo y reflujo, y es la corriente de vida, constituida por
cuarenta y nueve tipos de energía, que fluye a través del loto egoico cósmico y
(irradiando de éste) nutre con medido sustento a la forma -solar, planetaria o
humana- de la cual es responsable. Esto está dilucidado en Tratado sobre Fuego
Cósmico.
El hombre se halla sumergido en las fuerzas que son para él lo que las
aguas del espacio para nuestro sistema solar. Descubre que al igual que nuestro
sol y sus planetas-satélites, forman parte de un todo y, así como nuestro
sistema es sólo uno de siete sistemas unidos para formar el cuerpo o expresión
manifestada de una vida, así también el reino humano, del cual el hombre
constituye una parte infinitesimal, es uno de los siete reinos. Éstas son las
analogías de los siete sistemas solares en la vida del Logos planetario. Cuando
el hombre empieza a percibir la vida del Logos solar, al expresarse a través de
los siete esquemas planetarios, se habrá puesto en contacto con la conciencia
del Logos planetario de nuestro esquema especial, el cual percibe parcialmente
las vibraciones unidas de las vidas de los siete Logos solares.
Para precisar más esta analogía, diré que el mismo reino humano se halla
en un estado de conciencia similar al de la unidad humana, mediante la fuerza
subjetiva de su existencia, y desde el punto de vista de la conciencia provee
"las aguas del espacio", en las cuales el ser humano se reproduce y
crece. Repito, enfrentamos en el cuarto reino las expresiones de las mismas
siete fuerzas, y a medida que el hombre reconoce los siete rayos o tipos, y
empieza a trabajar conscientemente con ellos, da los primeros pasos para
trascenderlos y controlarlos dentro de su campo de acción. Esto es lo que
actualmente está aconteciendo. El conocimiento de los siete tipos de rayo está
comenzando a penetrar en los pensadores de la raza, y este conocimiento fue, en
épocas pasadas, prerrogativa de los iniciados de entonces. En la presentación
astrológica está latente esta información, que conducirá a los discípulos a la
comprensión y los pondrá en relación con los siete esquemas planetarios. Sin
embargo, no se puede esperar un verdadero desarrollo de la astrología, hasta no
estar realmente con nosotros la nueva era y no haberse realizado la nueva
orientación.
La forma de la humanidad ya se ha completado. El objetivo de la Jerarquía
es ubicarla correctamente dentro de la matriz de la materia, con sus
consiguientes implicaciones. Observen estas palabras. La necesidad en esta
época es muy grande, pues el alma de toda la humanidad está en proceso de
nacer. Hablando cósmicamente, si se lograra ahora la correcta orientación de
las fuerzas del reino humano, la humanidad manifestaría en la tierra un
propósito, una belleza y una forma, expresiones plenas de una realidad interna
espiritual, en concordancia con el propósito egoico. Se presiente que surgirán
otras eventualidades, y por desgracia pueden acontecer, pero no las
consideraremos porque los Hermanos observadores esperan y creen que los hombres
trascenderán todas las eventualidades indeseables y alcanzarán la meta. Diré
una palabra y haré una insinuación. La Jerarquía del planeta es simbólicamente
el centro coronario de la humanidad, y sus
fuerzas constituyen las fuerzas del cerebro. En el plano físico existe
un gran grupo de aspirantes, discípulos probacionistas y discípulos aceptados,
que tratan de responder al "centro coronario", algunos
conscientemente y otros inconscientemente. Son extraídos de todos los campos de
expresión, pero en una forma u otra todos son creadores. Constituyen a su vez
lo que se podría denominar simbólicamente la "glándula pineal" de la
humanidad. Así como en el individuo ésta se encuentra generalmente inactiva y
dormida, de la misma manera, en la humanidad, este grupo de células en el cerebro
del cuerpo colectivo está aletargado, pero sensible a las vibraciones del
centro coronario, la Jerarquía oculta. Algunas de las células están despiertas,
y deben intensificar su esfuerzo para despertar a otras. Los precursores de la
familia humana, los científicos, los pensadores y los artistas, constituyen el
cuerpo pituitario. Expresan la mente concreta, pero carecen de esa percepción
intuitiva e idealismo, que los ubicaría (hablando en forma simbólica) en la
glándula pineal; no obstante son inteligentes, expresivos e investigadores. El
objetivo de la Jerarquía (también simbólicamente) es hacer tan potente la
glándula pineal y por consiguiente ejercer tanta atracción, que las vidas
celulares del cuerpo pituitario puedan ser estimuladas para lograr una estrecha
interacción. Esto traerá como resultado una acción tan poderosa que hará afluir
una corriente de nuevas células a la glándula pineal y, al mismo tiempo, se
producirá una reacción tan fuerte que afectará a todo el cuerpo, trayendo como
resultado la ascensión de numerosas vidas estimuladas, que ocuparán el lugar de
aquellas que hallaron su camino hacia el centro del esfuerzo jerárquico.
Las "aguas del espacio", donde tiene lugar esta reorientación y
reversión de tendencias, están en violenta agitación. El torbellino de deseos
contradictorios en que se encuentran sumergidos los hombres es hoy caótico y
tan poderoso, que las aguas están agitadas hasta sus mismas profundidades. Los
estudiantes de la historia moderna y del orden social, enfrentan una situación
sin precedentes, la cual corresponde, en el cuerpo colectivo de la humanidad, a
los trastornos en la vida del aspirante, que preceden siempre la entrada en el
sendero del discipulado. Por lo tanto, no hay razón para sentir depresión o
indebida ansiedad, sino ardiente deseo de que la transición pueda efectuarse a
su tiempo y en debido orden, y sin demasiada rapidez -lo cual sería destructivo
para los correctos vínculos y asociaciones- ni tan prolongada que vaya más allá
de la tensión que puede soportar la urdimbre de la humanidad, que ha sido
puesta a pruebas excesivas. Las nuevas manifestaciones en todos los reinos y
épocas, deben venir a la existencia lentamente y sin peligro. Las nuevas formas, si finalmente han de
soportar el peso y tomar el impulso necesario que las conduzca a través de su
ciclo de vida, deben ser construida en silenciosa subjetividad, para que la
construcción sea fuerte y sólida, y el contacto interno con el creador (humano
o divino) y la fiel adaptación al canon, puedan ser sustanciales e
inquebrantables. Esto es verdad respecto a un universo, un reino de la
naturaleza o una forma mental, creada por un pensador humano.
Todas las técnicas de construcción de formas son fundamentalmente las
mismas, y las reglas y realizaciones pueden resumirse en los aforismos
siguientes:
Que el creador se conozca como el constructor, y no como lo construido.
Que desista de ocuparse de la materia prima del plano físico y estudie el
canon y los anteproyectos, actuando como agente de la Mente Divina.
Que utilice dos energías y trabaje con tres leyes. Las energías son: la
energía dinámica del propósito, de acuerdo al Plan, y la energía magnética del
deseo, que atrae a los constructores al centro del esfuerzo.
Que imperen estas tres leyes: la ley de limitación sintética, de
interacción vibratoria y de precipitación activa. La primera se relaciona con
la vida, la segunda con la construcción y la tercera produce la existencia
manifestada.
Que se ocupe primero con los constructores externos, enviando su llamado
a la periferia de su círculo de influencia.
Que ponga en movimiento las aguas de la sustancia viviente por medio de
su idea e impulso, sometiendo a los constructores a su propósito y plan.
Que construya con juicio y destreza, conservando siempre el "sitial
del director" y que no descienda para establecer íntimo contacto con su
forma mental.
Que proyecte su forma, en tiempo y espacio, mediante la visualización, la
meditación y la destreza en la acción, y produzca aquello que su voluntad
ordena, su amor desea y su necesidad crea.
Que retire los constructores de la forma externa, y que los constructores
internos de fuerza dinámica la impulsen a la manifestación. Mediante el ojo del
creador estos constructores internos son llevados a una actividad funcionante
dirigida. Por la palabra del creador fueron guiados los constructores externos.
Por el oído del creador el volumen de la Palabra mayor vibra a través de las
aguas del espacio.
Que recuerde el orden del trabajo
creador. Las aguas del espacio responden a la palabra. Los constructores
construyen. El cielo de creación termina y la forma es adecuada para
manifestarse. Le sigue el cielo de actuación, y su duración depende de la
potencia de los constructores internos, los cuales constituyen la forma
subjetiva y trasmiten la vida vitalizadora.
Que recuerde que la cesación de la forma sobreviene al lograrse el
propósito, o cuando la impotencia de la voluntad hace fracasar el
funcionamiento durante el ciclo de ejecución.
Los estudiantes harían bien en estudiar estos ciclos de construcción
creadora, ejecución y su consiguiente desintegración. Rigen tanto para un
sistema solar y un ser humano, como para las formas mentales del pensador
creador. El secreto de toda belleza reside en el correcto funcionamiento de
estos ciclos. El secreto de todo éxito, en el plano físico, reside en la
correcta comprensión de la ley y del orden. Para el aspirante, la meta de su
esfuerzo es la correcta construcción de formas en materia mental, recordando
que "como el hombre piensa, así es él", que el control de la
sustancia mental y su utilización para pensar con claridad es esencial para el
progreso.
Esto se demostrará en la organización de la vida externa, en el trabajo
creador de cualquier índole -ya sea al escribir un libro, pintar un cuadro,
dirigir un hogar, conducir un negocio, sólida y honestamente, salvar una vida o
cumplir con exactitud el dharma externo, mientras que los ajustes internos
prosiguen en el silencio del corazón.
Para el discípulo el trabajo se acrecienta. Debe comprender el plan y
propósito grupales y no simplemente su propio problema espiritual e individual.
Debe tener conformidad con el propósito de su ciclo y período de vida
inmediatos y subordinar sus ideas y dharma personales al servicio y necesidad
de ese ciclo. Debe adquirir conocimiento, fortaleza y coordinación entre el yo
personal y el alma, de lo cual obtendrá la capacidad de construir formas y
grupos organizados en el plano físico, y mantenerlos coherentemente unidos.
Esto no lo hará mediante la fuerza de su propio carácter y equipo, sino porque
éstos le permiten actuar como transmisor de las energías principales mayores de
la vida y servir como colaborador eficiente en un plan, del cual sólo percibe un
fragmento. Sin embargo, trabaja fielmente en la construcción de ese aspecto del
gran plan, y el día que esta construcción haya finalizado y perciba la
totalidad, se dará cuenta que ha construido fielmente según el diseño y de
acuerdo a los anteproyectos contenidos en las mentes de los arquitectos (los
Hermanos Mayores), que a Su vez, están en contacto con la Mente de la
Existencia una.
La aplicación práctica de estas verdades es de suma importancia. No
existe vida tan limitada ni persona que por su situación no pueda empezar a
trabajar inteligentemente y construir formas mentales, con comprensión de
acuerdo a la ley. No hay día en la vida de un hombre, especialmente si es
aspirante o discípulo, que no pueda trabajar con materia mental, controlar el
uso de su pensamiento, observar el efecto de sus procesos mentales sobre
aquellos con quienes se pone en contacto, y manejar en tal forma su materia
mental o "chitta" (como la denomina Patanjali) para que él sea cada
vez más útil.

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