La Liberación de nuestras Formas Mentales


Material compilado únicamente para las Adicciones sin fines de Lucro. 

Maestro Tibetano Djwhal Khul
(Alice A. Bailey).
Tratado Sobre Magia Blanca.

La Liberación de nuestras Formas Mentales

 

Hablo ahora para los aspirantes que, mediante la concentración y la meditación, están adquiriendo poder mental. Hablo para los pensadores del mundo que, por su centralizada atención y devoción hacia los negocios, la ciencia, la religión o los diversos modos de actividad humana, han orientado sus mentes (no las emociones, sino las mentes) hacia una constante actividad que lógicamente es parte de la actividad divina en un amplio sentido.

Precisamente aquí, en la utilización del pensamiento, puede verse la diferencia entre la magia negra y la magia blanca. Egoísmo, crueldad, odio e impiedad, caracterizan al trabajador en sustancia mental, cuyos móviles están centralizados, durante muchas vidas, en su propio engrandecimiento, enfocados en la adquisición personal de posesiones y dirigidos por entero al logro de placeres y satisfacciones, no importa lo que acontezca a los demás. Tales hombres son afortunadamente pocos, pero el camino hacia ese punto de vista es fácilmente asequible y muchos necesitan protegerse para no encaminarse irreflexivamente hacia el materialismo.

El gradual y constante crecimiento de la conciencia y responsabilidad grupales; el sometimiento de los deseos del yo personal y la manifestación de un espíritu amoroso, caracterizan a quienes están orientados hacia la vida del divino todo. Puede decirse que los seres humanos tienen cabida en tres grupos principales:

1.         La gran mayoría no siendo buenos ni malos, son simplemente irreflexivos y están completamente sumergidos en la marea evolutiva, en el trabajo de desarrollar una verdadera conciencia del yo y en la necesidad de capacitarse.

2.         Un pequeño, muy pequeño número, que definida y conscientemente trabaja en el aspecto materialista o del mal –si prefieren expresarlo así. Son poderosos en el plano físico, pero su poder es temporal y no eterno. La ley del universo, que es la ley del amor, está eternamente contra ellos, y del mal aparente surgirá el bien.

3.         Un número considerable de precursores del reino del alma, exponentes de las ideas de la nueva era y custodios de ese aspecto de la Sabiduría Eterna, que será próximamente revelado a la humanidad. Este grupo está constituido por hombres y mujeres altruistas e inteligentes en todos los campos del esfuerzo humano, por los aspirantes y discípulos, por los iniciados que emiten la nota para los distintos grupos y tipos y por la oculta Jerarquía misma. La influencia de este grupo de místicos y conocedores es excesivamente grande y la oportunidad de trabajar en colaboración con él en esta época, es más fácil de obtener que en cualquier otra época en la historia de la raza.

El primer grupo es irreflexivo, los otros dos grupos comienzan a pensar y a emplear las leyes del pensamiento. Me ocuparé del empleo del pensamiento por el aspirante. Mucho sobre el pensamiento encontrarán en Tratado sobre Fuego Cósmico, pero intentaré dar algunas ideas y sugerencias prácticas que ayudarán al aspirante común a trabajar debidamente.

Recordaremos ante todo que ningún aspirante está libre de faltas, no importa cuán sincero y devoto sea. Si lo estuviera, sería un adepto. Todos los aspirantes son aún egoístas, propensos al mal genio y a la irritabilidad, a momentos de depresión y a veces hasta sentir odio. Con frecuencia ese mal genio y odio puede ser despertado por lo que podríamos llamar causas justas. Injusticias por parte de otros, crueldad hacia seres humanos o animales, odio y depravación hacia los semejantes, hacen despertar en ellos las reacciones correspondientes, ocasionándoles mucho sufrimiento y demora. Una cosa hay que tener siempre en cuenta. Si un aspirante siente odio por un compañero, si demuestra mal genio y encuentra aversión y antagonismo, es porque no es totalmente inofensivo; hay en él todavía la simiente de las dificultades, pues es ley de la naturaleza recibir lo que damos y producir reacciones de acuerdo a nuestra actividad física, emocional o mental.

Hay ciertos tipos de hombres que no caen dentro de esta categoría. Cuando un hombre ha llegado a una etapa de elevada iniciación, el caso es diferente. Las ideas simientes que trata de trasmitir, el trabajo que está autorizado a hacer, la empresa precursora que trata de llevar adelante, puede provocar –y a menudo lo hace— odio y furia por parte de quienes no sienten la belleza de su causa y la exactitud de la verdad que enuncia, y de lo cual no es responsable personalmente, causándole muchos trastornos. Este antagonismo procede de los reaccionarios y los fanáticos de la raza, y debe tenerse en cuenta que es en gran parte impersonal, aun cuando está enfocado sobre él como representante de una idea. Pero no me refiero a estas almas elevadas, sino a los estudiantes de la Sabiduría Eterna que están aprendiendo, no sólo que raras veces piensan, sino que cuando lo hacen, con frecuencia piensan erróneamente, porque son forzados a una actividad mental por reacciones que residen en sus naturalezas inferiores, basadas en el egoísmo y la falta de amor.

Hay tres lecciones que todo aspirante debe aprender:

Primero, que él construya cada forma mental bajo el impulso de alguna emoción o deseo; en casos muy raros puede ser construida en la luz e incorporar por lo tanto alguna intuición. Pero en la mayoría, el impulso motivador que despierta la materia mental a la actividad, es emocional, o también un potente deseo que puede ser bueno o malo, egoísta o altruista.

Segundo, se debe tener en cuenta que la forma mental así construida puede quedar dentro de su propia aura, o encontrar su camino hacia un objetivo presentido. En el primer caso, dichas formas mentales formarán parte de una densa pared, que lo rodeará completamente o constituirá su aura mental, y acrecentará en poder a medida que fija su atención en ella; podrá ser tan grande que le oculte toda realidad, o tan dinámica y potente que resulte víctima de lo que ha construido. La forma mental será más poderosa que su creador, de manera que llegará a obsesionarle sus propias ideas y a ser impulsado por sus propias creaciones. En el segundo caso su forma mental encontrará su camino hacia el aura mental de otro ser humano o grupo. He aquí la simiente del trabajo mágico maligno y la imposición de una poderosa mente sobre otra más débil. Si ésta halla su camino en algún grupo, formas análogas impulsivas (encontradas dentro del aura del grupo) se unirán a ella, teniendo el mismo valor o medida vibratoria. Entonces ocurrirá lo mismo que tuvo lugar en el aura grupal y sucedió dentro del "círculo infranqueable" individual –el grupo tendrá a su alrededor un muro separador de formas mentales y estará obsesionado por alguna idea. Aquí tenemos la clave de todo sectarismo y fanatismo, y de alguna forma de locura, individual o grupal.

Tercero, el creador de la forma mental (en este caso un aspirante) es responsable. La forma permanece vinculada a él por su propósito vital y en consecuencia, por el karma de los resultados, correspondiéndole el trabajo final de destruir aquello que ha creado. Esto es verdad respecto a toda idea encarnada, tanto buena como mala. El creador de todas ellas es responsable por el trabajo de su creación. El Maestro Jesús, por ejemplo, tiene aún que enfrentarse con las formas mentales que denominamos la Iglesia Cristiana, y tiene mucho que hacer. El Cristo y el Buda tienen todavía algún trabajo que consumar, aunque no con las formas que encarnan sus principios enunciados, sino con las almas que han evolucionado mediante la aplicación de esos principios.

Sin embargo, el problema es diferente con el aspirante que aún está aprendiendo a pensar. Tiende a utilizar la materia mental para encarnar su comprensión equívoca de las verdaderas ideas, tiende a expresar sus simpatías y antipatías mediante el poder del pensamiento; se siente inclinado a utilizar la materia mental para lograr los deseos de la personalidad. Esto lo atestiguará todo aspirante sincero.

Muchos de ustedes controlan demasiado sus pensamientos y protegen la formulación de las ideas. Algunos pensamientos son ideas, revestidas de materia mental y residen en el plano de materia mental. Éstas son las concepciones abstractas y los hechos apenas percibidos de la vida oculta interna o mística, que pasan a través de la mente del pensador. No son tan difíciles de proteger, por ser sus vibraciones tan elevadas y sutiles que pocas personas tienen el poder de revestirlas adecuadamente de materia mental, y su número es tan reducido que no es mayormente grande el riesgo de que tales expresiones sean imprudentemente propaladas.

Además la enseñanza oculta implica las comunicaciones. El círculo de los que las captan se está ampliando, y esas formas mentales frecuentemente atraen hacia sí y llevan al corazón del estudiante la materia astral del deseo con el fin de verificar, corroborar y participar con el grupo, cuyo conocimiento es tan vital como el suyo. A veces esto es posible y otras no. Si se prohíbe, ¿Cuál será entonces el medio de protección? En gran parte no permitir que la materia del plano astral se adhiera a la forma mental. Combatir la cuestión en el nivel del deseo e impedir se forme ese tipo de materia. Donde no existe deseo de hablar y donde el esfuerzo va dirigido a evitar la acumulación de materia alrededor del núcleo, se produce otra forma mental que interviene y protege.

Aún surge otro tipo de forma mental –el más predominante y causa de la mayor parte de los trastornos. Éstos son la información, el material detallado, las noticias (si así prefieren llamarlo), base de lo que puede degenerar en habladurías referentes al trabajo administrativo y de otra índole, y aquello que concierne a otras personas. ¿Cómo evitar que la mente no trasmita hechos como éstos? Ellos tienen su origen en los acontecimientos del plano físico, y aquí reside la dificultad. Los hechos internos de la vida oculta y aquellos que se originan en el plano mental no son difíciles de ocultar. No llegan, a ustedes hasta que el templo de las vibraciones sea bastante elevado como para poder captarlas y, por regla general, cuando esto sucede, se posee un carácter y sabiduría suficientemente estabilizado. Pero esto no acontece con un hecho en el plano físico. ¿Qué debe hacerse? Los pensamientos anteriores descienden desde arriba; los posteriores se elevan hacia arriba desde el plano físico y aumentan su vitalidad por el conocimiento de la mayoría, generalmente de la mayoría inculta. Uno se origina nebulosamente en el plano mental; sólo el tipo más elevado de mente puede formularlo y revestirlo de materia con precisión geométrica, y una mente de esta naturaleza tiene por lo general la suficiente sabiduría para no revestirlo de materia del plano astral. Esto no acontece en el plano físico. Cuando se la Encuentra y se hace contacto con ella es una entidad vital, ataviada con materia del plano astral y del plano mental. En este caso, ¿la vitalizarían o la detendrían? Se puede detener mediante un impulso y una oleada de amor hacia el sujeto implicado que envuelve a la forma mental y la devuelve a quien la origina, llevada por una emanación de materia astral, de fuerza suficiente como para impulsarla a través y alrededor de ella, tal vez desintegrándola, pero con toda seguridad será devuelta a quien la envió, sin causarle daño. Puede ser una información maligna, una mentira o una habladuría. Desvitalícenla por medio del amor, destrúyanla mediante el poder de una forma mental opuesta, de paz y armonía.

Quizás pueda ser una verdad, un acontecimiento funesto o una mala acción cometida por algún hermano descarriado. ¿Qué hay que hacer entonces? La verdad no puede ser desvitalizada o desintegrada. La Ley de Absorción les ayudará en este caso. Absorban en sus corazones la forma mental que encuentren y trasmútenla mediante la alquimia del amor. Permítanme ser práctico e ilustrar esto, porque la cuestión es de mucha importancia.

Si un hermano les habla de un hecho cualquiera de otro hermano –hecho que el mundo denomina maldad—, ustedes que saben más que el común de los hombres, comprenderán que eso que se llama maldad podrá ser sólo la expiación de karma o tener como base un buen móvil, erróneamente interpretado. No deben agregar nada más a las habladurías, ni propalarlas; de este modo, en lo que a ustedes concierne, la forma mental construida alrededor del hecho ha llegado a un punto muerto.

¿Qué harían entonces? Construir una corriente contraria de pensamientos que enviarán (sobre una ola de amor) al hermano, aparentemente errado: bondadosos pensamientos de ayuda, de valor y aspiración y una inteligente aplicación de la lección que deberá aprender, resultante de la acción cometida. No utilicen la fuerza, porque los pensadores fuertes no deben influenciar a otras mentes, sino enviar una nueva corriente de amor inteligente y trasmutador. He aquí tres métodos, ninguno estrictamente oculto, porque éstos, impartidos más adelante, serán asequibles a la mayoría:

1.           La forma mental mantenida en los niveles mentales, por ejemplo, la inhibición de la materia del plano astral.

2.           La forma mental destruida y desintegrada por una corriente de la fuerza del amor bien dirigida.

3.           La absorción de la forma mental y la formulación de un pensamiento contrario de sabiduría amorosa.

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