Libro Segundo Los Pasos hacia La Unión
Material compilado
únicamente para las Adicciones sin fines de Lucro.
Maestro Tibetano Djwhal Khul
(Alice A. Bailey).
La Luz del Alma (Los Aforismos de Patanjali).
Libro Segundo
Los pasos hacia la unión.
1. La yoga de acción, que conduce a
la unión con el alma, es aspiración ardiente, lectura espiritual y devoción a
Ishvara.
2. La finalidad de aspiración
ardiente, lectura espiritual y devoción a Ishvara, consiste en obtener la
visión del alma y en eliminar los obstáculos.
3. Los obstáculos que traen
dificultad son: avidya (ignorancia), el sentido de lo personal, deseo, odio y
apego.
4. Avidya (ignorancia) es la causa
de las demás obstrucciones, ya sean latentes, en proceso de eliminación, de
superación o en plena actividad.
5. Avidya es la condición en que se
confunde lo permanente, puro, bienaventurado y el yo, con lo transitorio,
impuro, doloroso y el no-yo.
6. El sentido de lo personal se debe
a que el conocedor se identifica con el instrumento del conocimiento.
7. El deseo es apego a los objetos
de placer.
8. El odio es aversión a cualquier
objeto de los sentidos.
9. El apego es intenso deseo por la
existencia sensoria, inherente a toda forma; es la propia perpetuación, y es
conocido hasta por los más sabios.
10. Cuando estos cinco obstáculos
son sutilmente conocidos, pueden ser superados mediante la actitud mental
opuesta.
11. Las actividades de los
obstáculos deben cesar por el proceso de la meditación.
12. El karma tiene sus raíces en
estos cinco obstáculos y debe fructificar en esta vida o en una posterior.
13. Mientras existan las raíces (o
samskaras), fructificarán como nacimiento, vida y experiencias, y su resultado
será placer o dolor.
14. Las simientes (o samskaras)
traen placer y dolor, si sus causas originantes fueron el bien o el mal.
15. El hombre iluminado considera
que toda existencia (en los tres mundos) es dolor, debido a las actividades de
los gunas. Estas actividades son tres, produciendo consecuencias, ansiedades e
impresiones sublimadas.
16. El dolor puede ser evitado antes
de producirse.
17. La ilusión de que el Perceptor y
lo percibido son una y la misma cosa, es la causa (de los efectos que producen
dolor) que debe evitarse
18. Lo que se percibe tiene tres
cualidades: sattva, rajas y tamas (ritmo, movimiento e inercia), y está
compuesto de elementos y órganos sensorios. Su empleo produce experiencia y
eventualmente liberación.
19. La división de los gunas (o
cualidades de la materia) son cuatro: lo específico, lo no específico, lo
insinuado y lo intocable.
20. El vidente es conocimiento puro
(gnosis). Aunque puro, observa la idea presentada, valiéndose de la mente.
21. Todo lo que es, existe para bien
del alma.
22. Para el hombre que ha alcanzado
la yoga (unión), ya no existe el universo objetivo. No obstante, sigue
existiendo para quienes aún no se han liberado.
23. La asociación del alma con la
mente y con todo cuanto la mente percibe, produce la comprensión de la
naturaleza de lo percibido y también la del Perceptor.
24. La causa de esta asociación es
ignorancia o avidya, y esto debe superarse.
25. Cuando la ignorancia llega a su
término, debido a la no asociación con las cosas percibidas, se obtiene la gran
liberación.
26. El estado de esclavitud se
supera manteniendo una perfecta discriminación.
27. El conocimiento (o iluminación)
alcanzado es séptuple y se obtiene progresivamente.
28. Cuando los métodos de la yoga
han sido practicados con constancia y se ha vencido la impureza, tiene lugar el
esclarecimiento, que conduce a la plena iluminación.
29. Los ocho métodos de yoga son:
los mandamientos o yama, las reglas o nijama, la postura o asana correcto
control de la fuerza vital o pranayama, abstracción o pratyahara, atención o
dharana, meditación o dhyana y contemplación o samadhi.
30. lnofensividad, veracidad, no
hurtar, continencia, no ser avaro, constituyen yama o los cinco mandamientos.
31. Yama constituye el deber
universal, sin tener en cuenta raza, lugar, tiempo o emergencia.
32. La purificación interna y
externa, gozo, ardiente aspiración, lectura espiritual y devoción a Ishvara,
constituyen nijama (o las cinco reglas).
33. Cuando se tienen pensamientos
contrarios a la yoga, deben cultivarse los opuestos.
34. Los pensamientos contrarios a la
yoga son: ofensividad, falsedad, hurto, incontinencia y avaricia, ya sean
cometidos personalmente, obligando a otros a cometerlos o aprobarlos, o
surgidos de la avaricia, la ira o el engaño (ignorancia), y pueden ser veniales,
capitales o mortales. Dan siempre por resultado, excesivo dolor e ignorancia.
Por esta razón deben cultivarse los pensamientos opuestos.
35. Frente a quien ha perfeccionado
la inofensividad, cesa toda enemistad.
36. Quien se perfecciona en ser
veraz, observa inmediatamente la eficacia de sus palabras y actos.
37. Cuando la abstención de hurtar
es perfecta, el yogui puede tener cuanto desea.
38. Cuando se practica la
continencia, se adquiere energía.
39. Cuando la abstención de la
avaricia es perfecta, se llega a la comprensión de la ley de renacimiento.
40. La purificación interna y
externa produce aversión a la forma, tanto a la propia como a las demás formas.
41. Por la purificación llega
también la quietud del espíritu, la concentración, el dominio de los órganos y
la capacidad de ver al yo.
42. El gozo trae por resultado la
bienaventuranza.
43. Por la ardiente aspiración y la
eliminación de toda impureza, se perfeccionan los poderes del cuerpo y de los
sentidos.
44. La lectura espiritual trae como
resultado el contacto con el alma o el divino Uno.
45. Por la devoción a Ishvara se
alcanza la meta de la meditación o samadhi.
46. La postura adoptada debe ser
estable y cómoda.
47. La estabilidad y la comodidad de
la postura se deben lograr mediante un ligero y persistente esfuerzo y la
concentración de la mente en lo infinito.
48. Cuando se ha realizado esto, los
pares de opuesto ya no limitan.
49. Cuando se ha adoptado la
correcta postura (asana), le sigue el correcto control del prana y la adecuada
inhalación y exhalación del aliento.
50. El correcto control del prana (o
de las corrientes de vida) es externo, interna o inmóvil; está sujeto a lugar,
tiempo y número, siendo también prolongado o breve.
51. Hay una cuarta etapa que
trasciende a las que conciernen a las faces interna y externa.
52. A través de esto, lo que
oscurece la luz va desapareciendo gradualmente.
53. Y la mente está preparada para
la meditación concentrada.
54. Abstracción o pratyahara, es la
subyugación de los sentidos por el principio pensante, y su abstracción de lo
que hasta ahora ha sido su objetivo.
55. Como resultado de estos métodos se obtiene la total subyugación de los órganos sensorios.
LOS AFORISMOS DE LA YOGA DE PATANJAL
LIBRO SEGUNDO
LOS PASOS HACIA LA UNION
1.
Los cinco obstáculos y su eliminación.
2. Definición de los ocho métodos.
Tema:
Los métodos de realización.
1.
La yoga de acción, que conduce a la unión con el alma, es aspiración ardiente,
lectura espiritual y devoción a Ishvara.
Tengamos
presente que comenzaremos el Libro Segundo, donde se delinea la parte práctica
del trabajo, que proporciona las reglas a seguir, si el aspirante quiere
alcanzar la meta, e indica los métodos que traerán el conocimiento de la
conciencia espiritual. En el Libro Primero se trató el objetivo. Al finalizar
el Libro Primero el aspirante lógicamente exclama: Cuán bueno y deseable es,
pero ¿cómo se logra, ¿Qué debo hacer, dónde comenzaré?
Patanjali
empieza por el principio, y en el Libro Segundo indica:
1.
Los requisitos básicos de la personalidad.
2.
Los obstáculos que pueden ser observados por el discípulo decidido.
3.
Los ocho "métodos de yoga" o los ocho tipos de actividad, que traerán
los resultados necesarios
La misma
sencillez de este delineamiento hace que tenga un valor extremadamente grande;
no hay confusión ni disertaciones complejas sino una exposición clara y simple
de los requisitos.
Sería
conveniente tratar aquí las distintas yogas, a fin de dar al estudiante un
claro concepto respecto a sus diferencias y cultivar así la discriminación.
Tres son las principales yogas, las demás forman parte de uno de estos grupos:
1. Raja Yoga ......................... la yoga de la mente o de la voluntad.
2. Bhakti Yoga ..................... la yoga del corazón o del devoto.
3. Karma Yoga ..................... la yoga de la acción.
Raja Yoga se
destaca por sí misma, y de todas las yogas es la soberana; es el resumen de las
demás, la culminación y lo que completa la tarea de desenvolvimiento del reino
humano. Es la ciencia de la mente y la voluntad plena de propósito, y somete la
envoltura superior del hombre en los tres mundos, al Regidor interno. Esta
ciencia coordina al triple hombre inferior, obligándolo a adoptar la posición
de que sólo es el vehículo para el alma o Dios interno. Incluye las demás
yogas, y se beneficia de sus realizaciones. Sintetiza el trabajo de la
evolución y corona al hombre como rey.
Bhakti
Yoga es la yoga del corazón; consiste en someter todos los sentimientos, deseos
y emociones al bienamado, visto y conocido en el corazón. Es la sublimación de
todos los amores inferiores y el sometimiento de todos los anhelos y deseos,
por el único anhelo de conocer el Dios del amor y el amor de Dios.
Bhakti
Yoga fue la "soberana" ciencia de la última raza raíz, la atlante,
así como Raja Yoga es la gran ciencia de nuestra civilización aria. Bhakti Yoga
hacía de cada exponente un arhat o lo conducía a la cuarta iniciación; Raja
Yoga los convierte en adeptos y los lleva al portal de la quinta iniciación.
Ambas conducen a la liberación, porque los arhats se liberan del ciclo de
renacimiento, pero el Raja Yoga les otorga la libertad para prestar un total
servicio y trabajar como Magos Blancos. Bhakti Yoga es la yoga del corazón y
del cuerpo astral.
Karma
Yoga tiene una relación específica con la actividad del plano físico y con la
transformación de los impulsos internos en manifestación objetiva. En su forma
más antigua y simple, fue la yoga de la tercera raza raíz, lemuriana, y sus dos
expresiones más conocidas son,
a.
Hatha yoga y
b. laya yoga.
Una
tiene que ver específicamente con el cuerpo físico, su actuación consciente (no
subconsciente ni automática), y las diversas prácticas que dan al hombre
dominio sobre los diferentes órganos y el entero mecanismo del cuerpo físico.
La otra tiene que ver con el cuerpo etérico, con los centros de fuerza o
chakras de ese cuerpo, con la distribución de corrientes de fuerza y con, el
despertar del fuego serpentino.
Si
dividirnos el torso humano en tres secciones, podemos establecer que:
1. Karma Yoga dio por resultado el despertar de
los cuatro centros, situados abajo del diafragma.
2. Bhakti Yoga dio por resultado su
transmutación y transferencia a los dos centros ubicados arriba del diafragma,
el cardíaco y el laríngeo, en el torso.
3. Raja Yoga sintetiza todas las fuerzas del
cuerpo en la cabeza, y desde allí las distribuye y controla.
Raja
Yoga, de la cual Patanjali se ocupa principalmente, incluye los efectos de las
otras. Sólo es posible su práctica después de haber sido aplicadas las demás,
aunque no precisamente en esta vida. La evolución ha permitido que todos los
hijos de los hombres (preparados para ser chelas o discípulos) pasen a través
de las distintas razas, y en la raza Lemuria (o en la cadena precedente o cielo
mayor) todos fueron yoguis de Hatha y Laya Yoga. Esto dio por resultado el
desarrollo y control del doble cuerpo físico: el denso y el etérico.
Al
pasar por la raza atlante se desarrolló el cuerpo astral o de deseos. La flor
de esa raza fueron los verdaderos hijos y devotos de Bhakti Yoga. Ahora, en la
raza actual, el más elevado de los tres cuerpos debe ser llevado a su pleno
desarrollo, y Raja Yoga está destinado a hacerlo, siendo ésta la finalidad del,
trabajo de Patanjali. La raza aria contribuirá a la economía general con este
mas pleno desenvolvimiento, y todos los miembros de la familia humana (a
excepción de un porcentaje que vino demasiado tarde para alcanzar el pleno
florecimiento del alma) se manifestarán como hijos de Dios, con poderes divinos
desarrollados y utilizados conscientemente en el plano y cuerpo físicos. Según
Patanjali tres cosas efectuarán esto, conjuntamente con la práctica de ciertos
métodos y reglas, y son:
1. Ardiente aspiración, la dominación del hombre físico de manera que cada átomo de su cuerpo arda en esfuerzo y fervor.
2. Lectura espiritual, se refiere a la capacidad
del cuerpo mental para ver detrás del símbolo, o hacer contacto con lo
subjetivo detrás del objeto.
3. Devoción a Ishvara, se relaciona con el
cuerpo astral o emocional, la entrega del corazón en amor a Dios –Dios en su
propio corazón, Dios en el corazón de su hermano y Dios visto en todas las
formas.
Aspiración
ardiente es la sublimación del Karma Yoga. Devoción a Ishvara es la sublimación
del Bhakti Yoga, mientras que la lectura espiritual es el primer paso hacia el
Raja Yoga.
"Devoción
a Ishvara” es un término amplio y general que abarca la relación del yo
personal con el yo superior, Ishvara o principio crístico en el corazón.
Incluye también la relación de Ishvara individual con Ishvara universal
cósmico; se refiere a que el alma del hombre comprende que es parte integrante
de la Superalma. Esto da por resultado conciencia grupal, objetivo de la
ciencia soberana.
La
devoción involucra ciertos factores cuyo conocimiento será para el devoto de
gran valor, y son:
1. La capacidad de descentralizarse, de cambiar
la propia actitud de auto centralización y egoísmo por la de entrega al ser
amado. Todas las cosas son consideradas como perdidas, con tal de lograr el
objetivo de la devoción.
2. La obediencia al objeto amado, una vez
conocido, en algunas traducciones se la denomina "obediencia absoluta al
Maestro”. Tal la traducción verdadera y exacta, pero en vista que la palabra
Maestro implica (para el estudiante esotérico) uno de los adeptos, hemos
preferido traducir como Ishvara", el único Dios en el corazón del hombre,
el Jiva divino o "punto de vida divina" en el centro del ser humano.
Es el mismo en todo hombre, sea un salvaje o un adepto; la diferencia- reside
en la etapa de manifestación y de control. La verdadera ciencia de la yoga
nunca enseña o exige absoluta obediencia a algún gurú o mahatma, es decir, el
total sometimiento de la voluntad. Se enseña el sometimiento del hombre
inferior a la voluntad del Dios interno, y todos los métodos y reglas de yoga
tienen esta finalidad específica. Esto debe tenerse muy presente. La lectura espiritual
constituye el paso preliminar más significativo y esotérico.
Toda
forma es resultado del pensamiento y del sonido. Cada forma vela u oculta una
idea o concepto, por lo tanto, sólo es el símbolo o supuesta representación de
una idea. Esto se aplica, sin excepción, a todos los planos de nuestro sistema
solar, donde las formas son creadas por Dios, el hombre o el deva.
Uno
de los objetivos del entrenamiento de los discípulos es capacitarlos para
cerciorarse de lo que existe detrás de la forma en cualquier reino de la
naturaleza, y así comprobar la naturaleza de la energía espiritual que la trajo
a la existencia. La vastedad de este simbolismo cósmico será evidente hasta
para el pensador más superficial, y el principiante en el sendero del
discipulado debe aprender a clasificar en grupos específicos las muchas formas
que expresan determinadas ideas básicas; debe interpretar las ideas subyacentes
en los símbolos específicos y descubrir los impulsos característicos latentes
en cada forma. Puede realizarlo prácticamente en el medio ambiente y lugar
donde se encuentra, descubrir cuál es la idea que la forma de su hermano vela y
también buscar al Dios que subyace detrás del cuerpo de todo hombre.
Por
consiguiente, el aforismo en consideración conduce al aspirante al aspecto más
práctico de la vida, lo enfrenta con tres preguntas básicas, y a medida que
trata de responder con corrección, inevitablemente adquirirá la capacidad
necesaria para recorrer el sendero. Las preguntas son:
a. ¿Hacia qué objetivo tienden todos los anhelos
y aspiraciones de mi alma, hacia Dios o hacia las cosas materiales?
b. ¿Pongo toda mi naturaleza inferior bajo el
control de Ishvara, el verdadero hombre espiritual?
c. ¿Veo a Dios en todas las formas y
circunstancias, en mis contactos diarios?
2.
La finalidad de aspiración ardiente, lectura espiritual y devoción a Ishvara,
consiste en obtener la visión del alma y en eliminar los obstáculos.
Es
interesante notar que las palabras "visión del alma" precede a la
idea de eliminar obstáculos u obstrucciones, demostrando que la visión es
posible, incluso para quienes aún no se han perfeccionado. La visión a que son
susceptibles la mayoría de los hijos de los hombres, llega en los momentos de
exaltación y elevada aspiración, y proporciona el incentivo necesario para
producir la determinación y perseverancia que demanda la eliminación de los
obstáculos. Las palabras: "eliminación de las obstrucciones" o
"alteración de los obstáculos" (como se traduce algunas veces) es una
expresión amplia y genérica. Los comentadores hindúes dicen que significa
también la extirpación de las semillas de esos obstáculos y su total
destrucción por el fuego; así como una semilla seca y quemada no puede brotar y
es estéril, así las semillas de las cuales brotan los obstáculos para la vida
del espíritu, serán análogamente infecundas. Dichas semillas se clasifican en
tres grupos, las latentes en el cuerpo físico, las que producen obstáculos en
el cuerpo astral y las latentes en el cuerpo mental, produciendo una gran
cosecha de obstáculos u obstrucciones, en los tres planos de la evolución
humana. Cada grupo es de tres tipos, constituyendo textualmente nueve tipos de
simientes:
1. Las traídas de vidas anteriores.
2. Las sembradas en esta vida.
3. Las traídas al campo de la propia vida desde
el campo familiar o racial al que uno pertenece.
Estas
simientes obstaculizan u obstruyen la visión del alma y la libre actuación de
la energía espiritual. Patanjali las clasifica en cinco tipos, y las trata
específicamente. Algunos comentadores traducen la palabra obstáculo por
distracción, siendo los tres términos igualmente correctos, pudiendo emplearse
cualquiera de ellos. Podría decirse que:
a. La palabra obstáculo es técnicamente más
correcta, cuando se la aplica al plano físico.
b. La palabra obstrucción es más iluminadora
cuando se la aplica a esas cosas que, por medio del cuerpo astral, impiden la
visión del alma.
c. La palabra distracción se refiere más específicamente a las dificultades que encuentra el individuo, al tratar de aquietar la mente a fin de alcanzar la visión del alma.
3.
Los obstáculos que traen dificultad son: avidya (ignorancia), el sentido de lo
personal, deseo, odio y apego.
Estas
son las cinco ideas o conceptos erróneos que durante eones y muchas vidas, han
impedido hacer comprender a los hijos de los hombres que son hijos de Dios.
Conducen al hombre a identificarse con lo inferior y material y a olvidar las
realidades divinas. Estos deformados conceptos han convertido a la mónada
divina en hijo pródigo, conduciéndolo a países lejanos para alimentarse con los
desechos de la existencia mortal. Deben ser superados y eliminados antes de que
el hombre pueda "elevar sus ojos" y ver nuevamente la visión del
Padre y el hogar del Padre, que le permitirá recorrer conscientemente el
sendero de retorno. Cabe indicar que dos de los obstáculos, avidya (ignorancia)
y el sentido de lo personal, se refieren al hombre, la síntesis en el plano
físico; el deseo tiene relación con su cuerpo astral o vehículo sensorio, y el
odio y el apego son producto del egoísmo (el principio ahamkara) que anima al
cuerpo mental; de manera que la triple personalidad es el campo para las
semillas, y se propagan, florecen y crecen en el terreno de la vida personal en
los tres mundos, para obstruir y entorpecer al hombre real. Estas semillas
deben ser destruidas, y en el proceso de destrucción ocurren tres cosas:
a.
Se agota el karma.
b.
Se alcanza la liberación.
c.
Se perfecciona la visión del alma.
4.
Avidya (ignorancia) es la causa de las demás obstrucciones, ya sean latentes,
en proceso de eliminación, de superación o en plena actividad.
La
comprensividad de este aforismo es lo primero que llama la atención.
Mentalmente, nos lleva a la causa raíz de todo mal y cuando se refiere a las
obstrucciones, abarca todas las posibles condiciones de la existencia. El
aforismo compendia la condición de todo hombre, desde la etapa salvaje, y a
través de las condiciones intermedias, hasta el estado de arhat, en el cual se
desprende de las últimas cadenas de la ignorancia. Pone de manifiesto que la
razón de que exista el mal y sean evidentes el egoísmo y los deseos personales
de todo tipo, reside en la condición básica, o sea la limitación de la forma
misma, avidya o ignorancia.
Recuerde
el estudiante que desde el comienzo de sus investigaciones sobre las leyes del
desenvolvimiento espiritual, debe tener en cuenta dos factores, basados en el
hecho de la manifestación misma:
1. El no-yo, hacia el cual son atraídos los
puntos divinos de la vida espiritual, son absorbidos por él durante el período
de evolución.
2. Las limitaciones que implica la apropiación
de una forma.
Los
dos factores mencionados deben ser reconocidos como aplicables al Logos solar,
al Logos planetario, al hombre o -a un átomo. Toda forma de vida divina (la
infinitesimal y la infinitamente grande) vela u oculta un fragmento de energía
espiritual. El resultado, para el punto de existencia espiritual,
necesariamente es el aislamiento, la separación y la circunscripción en sí
mismo, y sólo los contactos de la existencia misma y la lucha de la unidad
espiritual dentro de la forma, pueden traer la eventual liberación.
Mientras
tanto y durante el proceso de encarnación, el velado punto de vida ignora lo
que existe fuera de sí mismo, y progresivamente debe abrirse camino hacia una
acrecentada emancipación y libertad.
Al principio, sólo es consciente de la esfera
de su propia forma, ignorando todo lo que está fuera de sí mismo. Los contactos
producidos por el deseo son factores por los cuales la ignorancia se convierte
en conocimiento, y el hombre (pues sólo consideramos la unidad humana a este
respecto, aunque las leyes básicas son aplicables a todas las formas de vida
divina) gradualmente se hace consciente de sí mismo, tal como es, y también de
su medio ambiente. Como el medio ambiente es triple: físico, astral y mental, y
posee además tres vehículos para ponerse en contacto con los tres mundos, el
período que abarca este despertar es inmenso. El antiguo comentario dice:
"En
el Aula de la Ignorancia se conocen las triples envolturas. Se hace contacto
con la vida solar, en su punto más denso, y el hombre emerge plenamente
humano".
Entonces
se da cuenta de algo más, del grupo a que pertenece, y lo hace cuando descubre
que su propia realidad interna está latente en su personalidad. Aprende que él,
el átomo humano, es parte de un grupo o centro, en el cuerpo de un Hombre
celestial, un Logos planetario, y que debe llegar a percibir,
a.
la vibración de su grupo,
b.
el propósito de su grupo,
c.
el centro de su grupo.
Ésta
es la etapa correspondiente al sendero de probación o del discipulado, hasta la
tercera iniciación. El antiguo comentario prosigue diciendo:
"En
el Aula del Aprendizaje se establece contacto con el misterio central. Se
conoce el método de liberación, la ley se cumple plenamente y el hombre emerge
casi un adepto."
Finalmente el hombre entra en el Aula de la
Sabiduría, a la cual ha sido admitido ocasionalmente (y con creciente
frecuencia) después de la primera gran iniciación, aprende el lugar que su
grupo ocupa en el plan planetario y obtiene una vislumbre del esquema cósmico.
La ignorancia (según entendemos el término) es lógicamente superada; pero nunca
se hará resaltar bastante que al adepto aún le queda mucho por conocer, y que
el Cristo mismo, el gran Instructor del Mundo, no conoce todo lo que está
contenido en la conciencia del Rey del Mundo. Los aforismos de Yoga de
Patanjali únicamente se ocupan de cómo vencer la ignorancia, que mantiene al
hombre en la rueda de renacimiento y le impide desarrollar los verdaderos
poderes del alma. El antiguo comentario, respecto a esta etapa final, dice:
"En
el Aula de la Sabiduría, la luz brilla plenamente sobre los caminos del adepto,
que ve y conoce la séptima parte y visualiza el resto. El mismo es un
septenario, y de esta Aula surge Dios."
5.
Avidya es la condición en que se confunde lo permanente, puro, bienaventurado y
el yo, con lo transitorio, impuro, doloroso y el no-yo.
Esta
condición de ignorancia o "estado de avidya", caracteriza a quienes
aún no discriminan entre lo real y lo irreal, la muerte y la inmortalidad, la
luz y la oscuridad. Rige, por lo tanto, la vida en los tres mundos, porque en
todos los planos existe la analogía de avidya, tal como la experimenta en el
plano físico, el hombre en encarnación. Es una limitación del espíritu mismo,
corolario indispensable para la apropiación de una forma. La unidad espiritual
nace ciega e insensible. Toma forma al principio de las edades y de los ciclos
de renacimiento, en un estado de inconsciencia total. Tiene que llegar a ser
consciente de cuanto la rodea; para ello debe desarrollar primeramente los
sentidos, a fin de tener conciencia de los contactos y de las cosas. Son muy
conocidos los métodos y procesos por los cuales el ser humano ha hecho
evolucionar los cinco sentidos o medios de acercamiento al no-yo. Cualquier
libro de texto de fisiología. proporcionará la información necesaria. En
relación con la unidad espiritual se tendrán en cuenta tres factores:
1. Los sentidos deben ser desarrollados.
2. A esto sigue el reconocimiento y
empleo de los sentidos.
3. Luego viene un período en que el
hombre espiritual utiliza los sentidos para satisfacer sus deseos y, al
hacerlo, se identifica con su instrumento de manifestación.
El
hombre es doblemente ciego, porque no sólo nace ciego e insensible, también lo
es mentalmente, pues no se ve a sí mismo ni ve las cosas como son, y comete el
error de considerarse la forma material, haciéndolo durante muchos ciclos. No
tiene sentido de los valores ni de la proporción; mira lo transitorio,
doloroso, impuro, material, el hombre inferior (sus tres envolturas), como si
fuera él mismo la realidad. No puede disociarse de sus formas. Los sentidos son
parte de la forma; no son el hombre espiritual, el morador de la forma, sino
parte del no-yo y el medio para hacer contacto con el no-yo planetario.
Por
medio de la discriminación y el desapasionamiento, el yo, que es permanente,
puro y bienaventurado, puede, con el tiempo, disociarse del no-yo, que es
transitorio, impuro y sufriente. Mientras no comprenda esto, el hombre estará
en un estado de avidya; cuando está en proceso de realizarlo, el hombre es un
buscador de vidya o conocimiento, el cuádruple sendero. Cuando conoce el alma
tal cual es, y el no-yo está relegado al lugar que le corresponde como
envoltura, vehículo o implemento, es trascendido el conocimiento mismo y el
conocedor permanece solo. Esto es la liberación y la meta.
6.
El sentido de lo personal se debe a que el conocedor se identifica con el
instrumento del conocimiento.
Este aforismo es un comentario del anterior. El estudiante debe recordar que el conocedor, el hombre espiritual, tiene varios instrumentos para establecer contacto con su medio ambiente, a fin de llegar a ser cada vez más consciente de:
1. Sus tres envolturas o cuerpos, sus medios de contacto con los tres planos:
a.
el cuerpo físico,
b.
el cuerpo emocional o astral,
c. el cuerpo mental.
1. En el plano físico posee sus cinco sentidos: oído, tacto, vista, gusto y olfato.
2. La mente, el sexto gran sentido,
tiene un triple uso, sin embargo la mayoría de los hombres la emplean aún de
una sola manera:
Su
primero y más común empleo es reunir los contactos conocidos y trasmitirlos
como información al ego o conocedor, similarmente a como el sistema nervioso
telegrafía al cerebro los contactos externos que establece. Este empleo de la
mente produce principalmente el sentido de lo personal, el cual se desvanece a
medida que utiliza los otros dos métodos.
El
segundo empleo es el resultado de los cinco métodos de la yoga, el poder de
trasmitir al cerebro los pensamientos, los deseos y la voluntad del ego o alma.
Esto proporciona al yo personal del plano físico, el reconocimiento de la
realidad, con lo cual el sentido de identificación con el no-yo es cada vez
menor.
El
tercero, es el empleo de la mente por el alma, como órgano de visión, para
establecer contacto y conocer el reino del alma. Esto se produce mediante los
últimos tres métodos de la yoga.
Se
debe hacer hincapié en que esto es algo muy importante. Si el aspirante
considera el desarrollo y pleno empleo del sexto sentido como objetivo
inmediato, y tiene en cuenta los tres propósitos para lo cual está destinado,
progresará rápidamente, desaparecerá el sentido de lo personal y se
identificará con el alma.
Tal
sentido de lo personal es una de las más grandes ligaduras que mantienen
cautivos a los hijos de los hombres. Es aquí donde debe aplicarse el hacha a la
raíz del árbol.
7.
El deseo es apego a los objetos de placer.
De
ninguna manera ésta es una traducción literal; pero da la idea básica con tanta
claridad que es mejor traducir este aforismo tal como se ha hecho.
Los
objetos que producen placer son todos apegos que el hombre adquiere, desde el
estado salvaje de la infante humanidad, hasta los grados avanzados del
discipulado; abarca el deseo por los objetos densos del plano físico, lo mismo
que los apegos a esas cosas, ocupaciones y reacciones, proporcionadas por las
actividades emocionales o intelectuales. Involucran toda la gama o campo de la
experiencia sensoria, desde la reacción del salvaje al calor y a una buena
comida, hasta el éxtasis del místico. Deseo es un término genérico que incluye
la tendencia del espíritu a exteriorizarse en la vida de la forma. Podría
significar el deleite del caníbal por lo que come, el amor del hombre por la
familia, la apreciación de un bello cuadro por el artista, o la adoración al
Cristo o a un Gurú por el devoto. Deseo es todo tipo de apego, en grado mayor o
menor, y el progreso del alma parece depender de un objeto a otro de los
sentidos, hasta que llega el momento en que el hombre queda solo, y librado a
sus propios recursos. Ya no tiene apegos y hasta el Guru parece haberlo
abandonado. Le queda una única realidad, la realidad espiritual que es él
mismo; entonces su deseo se dirige a lo interno, y no va hacia afuera, porque
descubre el Reino de Dios interno. Abandona todo deseo. Establece contacto y
continúa manifestándose y trabajando en los planos de la ilusión, pero lo hace
desde el centro en que mora su Yo divino, la suma total de todos los deseos.
Nada le atrae ya, ni lo lleva a los desvíos del placer o el dolor.
8.
El odio es aversión a cualquier objeto de los sentidos.
Este
aforismo es la antítesis del anterior. El verdadero yogui no siente ni aversión
ni deseo. Está equilibrado entre estos pares de opuestos. El odio trae
separación, mientras que el amor revela la unidad subyacente en todas las
formas. El odio es la consecuencia de la concentración en la forma, y el olvido
de lo que toda forma, en mayor o menor grado, revela. El odio es el sentimiento
de repulsión y conduce al hombre a apartarse del objeto odiado; es lo contrario
de la hermandad, por lo tanto es el quebrantamiento de una de las leyes básicas
del sistema solar. El odio es la negación de la unidad, erige barreras y
produce las causas que llevan a la cristalización, destrucción y muerte. Es
energía empleada para rechazar, en vez de sintetizar; en consecuencia es
contraria a la ley de evolución.
El
odio es, en realidad, el resultado del sentido de lo personal y de la
ignorancia, además del deseo mal aplicado; diría que casi es la culminación de
los otros tres. El sentido de lo personal y la extrema ignorancia, unidas al
deseo de ganancia personal, produjo en el corazón de Caín el odio a Abel, causa
del primer asesinato o la destrucción de la forma de un hermano. Esto debería
considerarse cuidadosamente, porque en todo corazón humano siempre existen el
odio y la aversión en cierto grado. Únicamente cuando el odio sea superado
totalmente por el amor o por el sentido de unidad, desaparecerán de la familia
humana la muerte, el peligro y el temor.
9.
El apego es intenso deseo por la existencia sensoria, inherente a toda forma;
es la propia perpetuación, y es conocido hasta por los más sabios.
Este
tipo de apego constituye la causa básica de toda manifestación, siendo
inherente a la relación de los dos grandes opuestos, espíritu y materia; es el
factor que rige la manifestación logoica, por tal razón hasta los más sabios
están sujetos a él. También es la facultad de auto reproducción y
autoperpetuación automáticas; por lo tanto debe recordarse que la superación de
esta tendencia, aún llevada al más elevado nivel por el adepto, sólo es
relativa. Mientras el Logos de nuestro sistema solar o el espíritu absoluto,
encarne por intermedio de un sistema solar, esta tendencia estará presente en
el espíritu planetario más elevado y en la existencia espiritual más elevada.
Lo máximo que se puede alcanzar, al vencer el apego o matar el deseo, es el
desarrollo del poder de equilibrar los pares de opuestos en cualquier plano, a
fin de que nadie quede atrapado por las formas de ese plano ni pueda evadirlo.
El estudiante común da un significado muy secundario a las palabras matar el
apego y el deseo; lo interpreta en términos de su propio y reducido progreso.
Son simplemente palabras que tratan de expresar en forma muy inadecuada, aunque
simbólica, una actividad oculta. Únicamente pueden ser comprendidas en términos
de la Ley de Atracción y Repulsión y mediante la comprensión del sistema de
vibraciones ocultas.
La
voluntad de vivir o de manifestarse, es parte del impulso de la Vida divina,
por lo tanto es correcta. La voluntad de ser o de manifestarse en un plano
específico, o por medio de un grupo específico de formas, es incorrecta cuando
se ha trascendido esa esfera de manifestación; el mal aparece cuando cualquier
conjunto peculiar de formas ha cumplido el propósito de proporcionar los medios
para hacer contactos y adquirir experiencias y nada tiene que enseñar pues el
mal sólo es la tendencia a volver a emplear las formas y prácticas que el
Morador interno ha trascendido. Por esta razón los groseros pecados animales
son considerados universalmente malos, pues por lo general se reconoce que el
Morador en la forma del hombre ha superado el tercer reino, o reino animal.
Por
lo tanto un adepto ha trascendido el apego a la forma en los tres planos
(físico, astral y mental) y ha matado toda ansia por las formas de esos planos.
Cuando la vida o espíritu se retira, la forma muere ocultamente. Cuando el
pensamiento del ego o yo superior está ocupado en su propio plano, no hay
energía saliente, dirigida a la materia de los tres mundos, de manera que no es
posible la construcción de formas ni el apego a las mismas. Esto está de
acuerdo con la verdad oculta de que "la energía sigue al pensamiento"
y también con la enseñanza de que el cuerpo del principio crístico (el vehículo
búdico) sólo se va coordinando a medida que se desvanecen los impulsos
inferiores; concuerda además con el hecho de que el vehículo causal, el cuerpo
del yo superior, en los niveles abstractos del plano mental, adquiere belleza,
dimensión y actividad, con mayor rapidez durante las etapas del discipulado, de
lo que fue posible en todo el ciclo de encarnaciones. La energía egoica no es
estrictamente saliente, sino que, más literalmente, va dirigida al propio
desarrollo. El apego a la forma, o la atracción de la forma por el espíritu, es
el gran impulso involutivo. La repulsión de la forma y su consiguiente
desintegración, es el gran impulso evolutivo.
10.
Cuando estos cinco obstáculos son sutilmente conocidos, pueden ser superados
mediante la actitud mental opuesta.
La
expresión "sutilmente conocidos" podría reemplazarse por la
siguiente: "cuando son conocidos por el hombre interno". La idea
detrás de las palabras ha sido bien explicada por Dvivedi, en su comentario:
"Habiendo
descrito la naturaleza de las 'distracciones', el autor indica el camino para
suprimirlas. Son de dos tipos: sutiles y groseras. Las primeras permanecen
adormecidas en forma de impresiones, mientras las segundas afectan
concretamente a la mente. Las primeras pueden suprimirse totalmente, dominando
todo cuanto las favorece, es decir, el principio pensante."
Éste
es el primer trabajo de quien aspira a la yoga; debe comprender la naturaleza
de los obstáculos, y luego dedicarse a vencerlos, haciéndolo desde el plano
mental; tiene que adquirir el control del mecanismo pensante, luego aprenderá a
utilizar ese mecanismo y, una vez logrado, contrarrestar los obstáculos por
medio de corrientes contrarias. Los obstáculos son resultado de erróneos
hábitos de pensar y del mal empleo del principio pensante. Cuando se los conoce
sutilmente como simientes de las formas "productoras de obstáculos”,
entonces pueden ser exterminados en su estado latente, mediante hábitos
correctos de pensar, que traerá por resultado el establecimiento de los medios
para la liberación.
La
ignorancia, avidya, debe ser reemplazada por el verdadero conocimiento o vidya.
Como es bien sabido, en esta cuarta raza, sobre este cuarto globo y en la
cuarta ronda, los cuatro vidyas, las cuatro nobles verdades y los cuatro
elementos básicos, constituyen la suma total de este conocimiento.
Los
cuatro vidyas de la filosofía hinduista pueden ser enumerados como:
1. Yajna vidya. La aplicación de rituales religiosos, para obtener ciertos resultados. Magia ceremonial, concierne al sonido, por consiguiente a akasha o éter del espacio. "Yajna" es la deidad invisible que impregna el espacio.
2. Maha vidya. El gran conocimiento mágico. Ha
degenerado en culto tántrico. Trata del aspecto femenino o aspecto materia
(madre), Es la base de la magia negra. La verdadera maha yoga, tiene que ver
con la forma (segundo aspecto) y su adaptación al espíritu y sus necesidades.
3. Guhya vidya. La ciencia de los
mántram. El conocimiento secreto de los mántram místicos. La potencia oculta
del sonido, del Verbo.
4. Atma vidya. Verdadera sabiduría
espiritual.
Las
cuatro nobles verdades han sido expresadas en las palabras de Buda en los
siguientes términos:
"Ahora
el excelso Ser habla a sus hermanos:
Hermanos
por la incomprensión y por no haber penetrado las Cuatro Verdades Arias, hemos
deambulado tú y yo de acá para allá durante la extremadamente larga jornada (o
renacimiento). ¿Cuáles son las Cuatro Verdades Arias?:
"La
Verdad del Mal; la Verdad del Surgente Mal; la Verdad de la Cesación del Mal;
la Verdad del Camino que conduce a la Cesación del Mal."
"Pero,
hermanos, cuando estas Cuatro Verdades Arias sean comprendidas y penetradas,
entonces será desarraigado el anhelo de existir y cortado el hilo que conduce
al renacimiento, y entonces ya no se volverá más a la existencia".
"Así
hablé el excelso Ser. Después que el Bienaventurado hubo hablado así, el
Maestro añadió:
"Ciego
a las Cuatro Verdades Arias acerca de las cosas,
Ciego para ver las cosas tal como realmente
son,
Larga ha sido nuestra jornada a través de
diversos nacimientos,
Ha desaparecido el cordón de la vida, cuando
éstas han sido vistas,
No hay más devenir, cuando se ha cortado la
raíz del Mal."
Los
cuatro elementos están descritos en el siguiente extracto de La Doctrina
Secreta, T. 1, pág. 159.
"Él
huevo áureo estaba rodeado de siete elementos naturales, cuatro manifiestos
(éter, fuego, aire, agua) y tres secretos."
11.
Las actividades de los obstáculos deben cesar por el proceso de la meditación.
La
"actitud mental opuesta", mencionada en el aforismo anterior, se
refiere definidamente a las simientes o tendencias latentes, que subsisten en
los cuerpos mental y de deseo. Esta actitud mental debe convertirse en activa
meditación mental y pensamiento centralizado, si se quiere someter las
actividades del cuerpo físico a un control similar. Gran parte de lo que
hacemos es automático, consecuencia de viejos hábitos mentales y emocionales.
Instintivamente, debido a antiguas prácticas y por sujeción a un mundo de
formas tangibles, nuestras actividades del plano físico están regidas por estos
cinco obstáculos, los cuales deben ser suprimidos y simultáneamente extirpadas
las semillas latentes y las actividades externas. La constante oposición de la
actitud mental, destruye a unos; la meditación que pone en actividad a los tres
factores, el pensador, la mente y el cerebro físico, se ocupará de lo demás;
esto no debe olvidarse, porque de otra manera la teoría no se convertirá en
práctica inteligente. Como el Libro Tercero trata de este proceso de la
meditación no es necesario ocuparnos aquí.
12.
El karma tiene sus raíces en estos cinco obstáculos y debe fructificar en esta
vida o en una posterior.
Mientras
el hombre, en el plano físico, esté sujeto a los obstáculos o regido por ellos,
iniciará esas actividades que producirán efectos inevitables y estará atado a
la rueda de renacimientos y condenado a tomar forma. El estudiante debería
observar cuidadosamente que estos cinco obstáculos son la causa de todas las
actividades de la personalidad u hombre inferior. Todo lo que hace está basado
en uno de ellos; toda acción del hombre común en los tres mundos es
consecuencia de la ignorancia y de las identificaciones y reacciones erróneas.
A
medida que los obstáculos son vencidos y la ignorancia (campo de cultivo de
todos ellos) es reemplazada por la sabiduría divina, habrá cada vez menos
efectos que neutralizar en el plano físico, y las cadenas que atan al hombre a
la gran rueda de la manifestación física se cortarán una tras otra. Estas
cadenas son triples, así como tres son los campos de la ignorancia y tres los
grandes planos de la conciencia, constituyendo el campo de la evolución humana.
Cuando el campo de la ignorancia se convierte en el campo de la experiencia
consciente, cuando las cadenas se sienten como grilletes y limitaciones, el
aspirante a discípulo ha dado un enorme paso adelante en el proceso de
liberación. Cuando puede llevar la lucha hacia adentro, a lo que Ganganatha Jha
llama "la vida inmanifestada" y nosotros frecuentemente denominamos
"planos sutiles", ingresa en el Aula del Aprendizaje y corta los
grilletes que kama (deseo) y el erróneo empleo de la mente han forjado con
tanta sutileza. Luego ingresa en el Aula de la Sabiduría y aprende ciertos
métodos esotéricos y ocultistas para apresurar el proceso de liberación.
13.
Mientras existan las raíces (o samskaras), fructificarán como nacimiento, vida
y experiencias, y su resultado será placer o dolor.
El trabajo principal del estudiante ocultista consiste en manipular fuerza y penetrar en el mundo donde las fuerzas se ponen activamente en movimiento, produciendo efectos fenoménicos; debe estudiar y comprender, práctica e inteligentemente, la acción de la Ley de Causa y Efecto, sin ocuparse de los efectos, concentrando su atención en las causas que los producen. En lo que a él respecta, llega a comprender que la causa primaria del fenómeno de su existencia objetiva en los tres mundos, es el ego, y que las causas secundarias son el conjunto de los impulsos egoicos fundamentales, que han desarrollado en él la capacidad de responder a los contactos sensorios en los tres planos. Estos impulsos han producido efectos, que (estando sujetos a la ley) deben manifestarse objetivamente en el plano físico. Por lo tanto, se le atribuye mucha importancia a la necesidad de establecer contacto egoico directo, por conducto del cordón o sutratma, pues sólo así podrá el aspirante determinar las causas que subyacen en las actuales manifestaciones de su vida, o empezar a ocuparse de las samskaras o simientes, de sus actividades futuras. Estas simientes son kama-manásicas (parcialmente emocionales y mentales), pues el deseo es potente en sus efectos, y lo produce el vehículo físico en sus dos aspectos:
a. Manas inferior o mente concreta, factor
básico en la producción del cuerpo etérico.
b. Kama o deseo, principal factor
para traer el vehículo físico denso a la existencia.
Ambos
son responsables de la existencia manifestada.
Es
bien sabido que al árbol de la vida se lo representa con las raíces hacia
arriba y las hojas hacia abajo. En el diminuto árbol de la vida del ego rige la
misma representación simbólica. Las raíces están en el plano mental, el
crecimiento y la fructificación hacia la objetividad se observan en el plano
físico. Por lo tanto, es necesario que el aspirante aplique el hacha a la raíz
del árbol, es decir, que se ocupe de los pensamientos y deseos que construyen
el cuerpo físico. Debe penetrar en el reino subjetivo si quiere ocuparse de
aquello que lo mantendrá en la rueda de renacimientos. Cuando las simientes han
sido extirpadas, la fructificación ya no es posible. Cuando la raíz ha sido
separada de sus exteriorizaciones en cualquiera de los tres planos, la energía
de la vida no puede afluir hacia abajo. Las tres palabras, nacimiento, vida y
experiencia, compendian la existencia humana, su objetivo, método y meta, y de
esto no nos ocuparemos. Este aforismo se ocupa de todo el tema del karma (o Ley
de Causa y Efecto), y el tópico es muy vasto para extendernos aquí. Baste decir
que, desde el punto de vista de los Aforismos de la Yoga, el karma es de tres
tipos:
1. Karma latente. Simientes y causas que aún no
se han desarrollado, están inactivas y deben crecer hasta fructificar en alguna
parte de la actual vida o de las vidas subsiguientes.
2. Karma activo. Simientes y causas
en proceso de fructificación; la vida actual está destinada a proporcionar el
suelo necesario para su fructificación.
3. Karma nuevo. Simientes o causas
que se producen en esta vida y que necesariamente deberán regir las
circunstancias de una vida futura.
El
principiante de la ciencia de la yoga puede empezar por ocuparse de su karma
activo, interpretando que cada acontecimiento y circunstancia de la vida
proporcionan las condiciones por las cuales puede agotar una serie de efectos
específicos y esforzarse por vigilar sus pensamientos para no sembrar nueva
semilla y ningún karma futuro pueda fructificar en alguna vida posterior.
Al
neófito le resulta muy difícil trabajar con las simientes del karma latente, y
es aquí donde su Maestro puede ayudarlo, manipulando las circunstancias y
ocupándose de lo circundante en los tres mundos, para que este tipo de karma se
agote más rápidamente y desaparezca.
14.
Las simientes (o samskaras) traen placer o dolor, si sus causas originantes
fueron el bien o el mal.
Se
ha de observar que el bien es lo que tiene relación con el principio único con
la realidad que mora en todas las formas, con el espíritu del hombre, cuando se
revela por medio del alma, y con el Padre al manifestarse por medio del Hijo.
El mal se relaciona con la forma, el vehículo y la materia; en realidad,
concierne a la relación del Hijo con su cuerpo de manifestación. Si el Hijo de
Dios (cósmico o humano) está limitado, aprisionado y cegado por su forma, esto
constituye el poder que ejerce el mal sobre él. Si es consciente de su yo, sin
estar atado por las formas y libre de la esclavitud de la materia, esto
constituye el poder que ejerce el bien. La total liberación de la materia causa
beatitud o placer –el gozo de la realización. El mal causa dolor, porque, en la
medida que el Regente Interno esté limitado por su cuerpo de manifestación, así
sufrirá.
15.
El hombre iluminado considera que toda existencia (en los tres mundos) es
dolor, debido a las actividades de los gunas. Estas actividades son tres,
produciendo consecuencias, ansiedades e impresiones sublimadas.
Las
tres "gunas" son las tres cualidades de la materia misma: sattva,
raja y tamas, o ritmo, actividad e inercia, inherentes a todas las formas. El
estudiante debe recordar que toda forma, en todos los planos, posee esta
característica, y ello es aplicable lo mismo a la forma más elevada que a la
más baja; la manifestación de estas cualidades es sólo de grado.
Para
el hombre que está alcanzando la perfección, es cada vez más evidente que cada
forma, a través de la cual el hombre espiritual divino se manifiesta, produce
limitación y dificultad. El vehículo físico del adepto, aunque construido de
sustancia predominantemente sáttvica, equilibrada y rítmica, lo confina al
mundo del esfuerzo físico y limita los poderes del verdadero hombre. Hablando
en forma general, puede decirse que:
1. El atributo inercia caracteriza al yo
personal inferior y a las envolturas del triple hombre inferior.
2. El atributo actividad es la característica
principal del alma y la cualidad que causa la intensa actividad y labor
constante del hombre, al buscar experiencia y, más tarde, al tratar de servir.
3. El atributo ritmo o equilibrio, es la
cualidad del espíritu o mónada, y también la tendencia a la perfección, causa
de la evolución del hombre, en tiempo y espacio, y el factor que lleva la vida
a través de todas las formas hasta la consumación. Sin embargo, debemos tener
en cuenta que las tres son cualidades de la sustancia, por la cual el triple
espíritu se manifiesta en este sistema solar. No se conoce aún la naturaleza
del espíritu, por cuanto no podemos pensar más que en términos de forma, por trascendentales
que estas formas sean. Únicamente las almas que han alcanzado la iniciación más
elevada y pueden trasponer nuestro círculo infranqueable solar, conocen algo de
la naturaleza esencial de lo que llamamos espíritu.
Volviendo
a la manifestación práctica de los tres gunas, en los tres mundos (en relación
con el hombre), se puede observar que:
1. El atributo de equilibrio o ritmo caracteriza
al vehículo mental. Una vez que el cuerpo mental está organizado y el hombre es
dirigido por su mente, su vida también se estabiliza y organiza, y la
orientación de sus asuntos prosigue en forma equilibrada.
2. La cualidad de actividad o movilidad,
caracteriza a la naturaleza emocional o astral; cuando ésta predomina, la vida
es caótica, violenta, emocional y está sujeta a todo capricho y sentimiento. Es
principalmente la cualidad de la vida de deseo.
3. La cualidad de inercia domina al
cuerpo físico; el objetivo del ego es quebrar esta inercia e impulsar a su
vehículo inferior a la actividad, lo cual traerá los fines deseados. De allí
que en las primeras etapas del esfuerzo sea necesario emplear el guna de
movilidad y la plena actuación de la naturaleza emocional o de deseos.
El
dolor es el producto de las actividades de la forma, pues dolor es el resultado
de la diferencia inherente entre los pares de opuestos, espíritu y materia.
Ambos factores se mantienen esencialmente “en paz" hasta que entran en
conjunción y se resisten mutuamente produciendo fricción y sufrimiento, cuando
se unen en tiempo y espacio.
Patanjali
señala que este dolor es abarcante, pues comprende el pasado, el presente y el
futuro.
1. Consecuencias. El dolor es producto de la
actividad del pasado y del agotamiento del karma cuando se manifiesta al
corregir los equívocos y pagar el precio de los errores cometidos. El
cumplimiento de obligaciones y deudas pasadas es siempre un proceso doloroso.
Ciertas ocurrencias del pasado hacen necesarias la actual condición heredada,
el medio ambiente, el tipo de cuerpo y de forma, el vehículo y las relaciones
grupales, siendo doloroso para el alma confinada en ello.
2. Ansiedades. Conciernen al
presente y a veces se convierten en aprensiones. Si se analiza este término se
observará que no sólo abarca el temor al sufrimiento, sino al fracaso del
cuerpo espiritual al prestar servicio. Estos temores producen también dolor y
malestar y van paralelos al despertar del hombre real que descubre su herencia.
3. Impresiones sublimadas. Se
relacionan con el futuro y conciernen a las premoniciones de muerte,
sufrimiento, necesidad, que dominan a tantos hijos de los hombres. Es el temor
a lo desconocido y a lo que puede ocurrirnos, a nosotros o a otros, y a su vez
produce dolor.
16.
El dolor puede ser evitado antes de producirse.
Las
palabras en sánscrito de este aforismo encierran una doble idea. Se infiere, en
primer lugar, que ciertos tipos de "malestar" (según algunas
traducciones) pueden evitarse por un correcto reajuste de las energías del
hombre, de manera que por un cambio en la actitud mental no son posibles las
reacciones dolorosas, y por la transmutación de sus deseos desaparecen los
antiguos "dolores”. En segundo lugar se infiere que la vida será vivida en
el presente, de manera de no iniciar causas que tengan efectos dolorosos. Esta
doble inferencia hará que el yogui adopte en su vida una disciplina dual, que
involucra la firme determinación de practicar el desapego y constante
disciplina de la naturaleza inferior. Esto traerá por resultado una actividad
mental de tal naturaleza que las antiguas tendencias, anhelos y deseos, ya no
atraerán, ni se emprenderá actividad alguna que produzca karma o resultados
posteriores.
El
karma del pasado puede ser agotado únicamente ahora, y ese tipo de karma que
trae dolor, tristezas y malestar, debe seguir su curso. El karma actual o esa
precipitación de efectos que el ego tiene intención de agotar en el presente
cielo de vida, debe desempeñar igualmente su parte en la emancipación del alma.
Sin embargo, el hombre espiritual puede regir en tal forma al hombre inferior,
que los acontecimientos del karma (o los efectos que se manifiestan en el mundo
físico objetivo) no causen angustia ni dolor, pues serán vistos y enfrentados
por el yogui carente de apegos. Tampoco le permitirá iniciar esas causas que
produzcan dolor.
17.
La ilusión de que el Perceptor y lo percibido son una y la misma cosa, es la
causa (de los efectos que producen dolor) que debe evitarse.
Este
aforismo nos lleva nuevamente a la gran dualidad básica de la manifestación, la
unión espíritu materia. Su interacción causa todas las modificaciones o
actividades en los diversos planos que producen la forma, siendo también la
causa de las limitaciones que la conciencia pura se ha impuesto a sí misma. En
un breve comentario como éste es imposible dilucidar plenamente este tópico. Lo
único que puede hacerse es tratar el tema en lo que afecta al hombre, pudiendo
resumirse de la manera siguiente: todo dolor y tristeza son ocasionados por el
hombre espiritual cuando se identifica con las formas objetivas en los tres
mundos y con el reino fenoménico, donde dichas formas desarrollan sus
actividades. Cuando él es capaz de desprenderse del reino de los sentidos y
reconocer "que él no es lo que se ve, se toca y se oye", entonces
puede liberarse de todas las limitaciones de la forma y permanecer separado
como perceptor y actor divino. Utilizará las formas como quiera a fin de
alcanzar ciertos fines específicos, pero no caerá en el engaño de considerarlas
como si fueran él mismo. El estudiante haría bien en aprender a ser consciente
de que, en los tres mundos (que conciernen únicamente al aspirante en esta
etapa), él es el factor más elevado de las tan conocidas triplicidades:
Preceptor .............................. Percepción .................... Lo percibido.
Pensador
............................... Pensamiento
................. Formas mentales.
Conocedor
............................
Conocimiento ............... El
campo del conocimiento.
Vidente ................................ Vista
............................. Lo
visto.
Observador .......................... Observación .................. Lo observado.
Espectador ........................... Visión
............................ El
espectáculo.
y otras muy
conocidas.
El gran
objetivo de Raja Yoga es liberar al pensador de las modificaciones del
principio pensante, a fin de no sumergirse ya en el gran mundo de ilusiones
mentales ni identificarse con lo puramente fenoménico. Se mantiene libre y
desapegado, y utiliza el mundo de los sentidos como campo para desarrollar sus
actividades inteligentes y no como campo de experimentación y esfuerzo, donde
adquirir experiencia.
Debe recordar que los medios de percepción son los seis sentidos: oído, tacto, vista, gusto, olfato y mente, y han de ser trascendidos y reconocidos por lo que son. Los medios de percepción revelan el gran maya o mundo de ilusión, compuesto de formas de todo tipo, construidas de sustancia que debe ser estudiada en su constitución atómica y molecular y sus elementos básicos que dan a tal sustancia sus diferenciaciones y cualidades específicas. Para fines de estudio, debería recordarse que es necesario investigar la naturaleza de los siguientes factores existentes en el polo opuesto del espíritu, denominado materia:
1.
Los átomos.
2.
La materia molecular.
3.
Los elementos.
4.
Los tres gunas o cualidades.
5. Los tattvas, o diferenciaciones de la fuerza, en sus siete tipos.
Mediante
la comprensión de la naturaleza y las diferenciaciones de la materia se llega a
comprender el mundo de la forma, que durante tanto tiempo ha mantenido
prisionero al espíritu. Esto lo indica Pantajali en el siguiente aforismo.
18.
Lo que se percibe tiene tres cualidades: sattva, raja y tamas (ritmo,
movimiento e inercia), y está compuesto de elementos y órganos sensorios. Su
empleo produce experiencia y eventualmente liberación.
Éste
es uno de los aforismos más importantes del libro, porque en pocas y concisas
palabras resume la naturaleza de la sustancia, así como su constitución,
finalidad y razón de ser.
Cada
una de las frases merece una extensa consideración, pues las palabras:
"cualidades", "elementos", "sentidos",
"evolución" y "liberación" expresan la totalidad de los
factores involucrados en el crecimiento del hombre, y son los que más
conciernen a la unidad humana, y abarca su trayectoria desde el momento en que
encarnó por primera vez, en el transcurso del largo ciclo de vidas, hasta que
pasa por los diversos portales de la iniciación a la vida mayor del cosmos.
Lo
primero que caracteriza al hombre es la inercia, siendo de índole tan pesada y
densa que se requieren muchos y violentos contactos para darse cuenta de lo que
lo rodea y que valorará mas tarde inteligentemente. Los grandes elementos
tierra, agua, fuego y aire, desempeñan su parte en la construcción de sus
formas y se incorporan en su ser. Los diversos órganos de los sentidos entran
en actividad paulatinamente; primero, los cinco sentidos; luego, una vez que la
segunda cualidad de rajas o actividad se establece firmemente, empieza a
desarrollarse también el sexto sentido. La mente. Más tarde comienza a percibir
todo lo que circunda en el mundo fenoménico, las mismas cualidades y elementos
que existen en sí mismo y acrecientan rápidamente su conocimiento. De allí pasa
a establecer la diferencia entre él como Perceptor, y lo que percibe como sus
formas y el mundo en que éstas existen. El sexto sentido acrecienta su
predominio, pero con el tiempo es controlado por el verdadero hombre, quien
pasa al estado sáttvico, donde se armoniza consigo mismo y, en consecuencia,
con todo cuanto lo rodea. Su manifestación es rítmica y a tono con la gran
totalidad. Contempla el espectáculo y procura que las formas, por medio de las
cuales actúa en el mundo fenoménico, estén debidamente controladas, y que todas
sus actividades se desarrollen en armonía con el gran plan.
Cuando
esto ha tenido lugar, forma parte del todo, sin embargo está libre y liberado
del control que ejerce el mundo de la forma, de los elementos y de los
sentidos, y los utiliza sin ser utilizado por ellos.
19.
La división de los gunas (o cualidades de la materia) son cuatro: lo
específico, lo no específico, lo insinuado y lo intocable.
Es
interesante observar que los gunas o cualidades (suma total de los atributos o
aspectos de la sustancia de nuestro sistema solar) son cuatro. En la siguiente
séptuple clasificación tenemos la analogía de los septenarios existentes en
nuestro universo manifestado. Los tres aspectos mayores de la sustancia mental
son:
1.
Sustancia sáttvica
..................... ritmo, equilibrio, armonía.
2.
Sustancia rajásica
..................... movilidad, actividad.
3. Sustancia tamásica ................... inercia, estabilidad.
Los
tres se dividen en:
1. Lo
específico ..................... los elementos manifestados, forma.
2.
Lo no específico
................ los sentidos,
las reacciones de la fuerza, los tanmatras.
3.
Lo insinuado
...................... la
sustancia primaria, los tattvas, la materia atómica.
4.
Lo intocable
....................... la gran
Existencia, la suma total de todos ellos.
Este
aforismo tiene por objeto abarcar los tecnicismos del aspecto forma de la
manifestación, ya se refiera a la manifestación de un átomo humano o de una
deidad solar; indica simplemente la triplicidad natural de la sustancia, la
naturaleza septenaria de la misma y sus diversas mutaciones. Expresa la
naturaleza de ese aspecto de la vida divina que los hindúes denominan Brahma y
los cristianos Espíritu Santo. Es el tercer aspecto de Trimurti o Trinidad, el
aspecto materia inteligente activa, con la cual se ha de construir el cuerpo de
Vishnu o del Cristo Cósmico, a fin de que Shiva, el Padre o Espíritu, tenga un
medio de revelación. Por lo tanto, será de valor indicar la naturaleza de las
cuatro divisiones de los tres gunas, después de dar también los sinónimos
Los tres gunas.
1.
Las cualidades de la materia.
2.
Los aspectos de la sustancia pensante, o de la mente universal.
3.
Los atributos de la fuerza-materia.
4.
Las tres potestades.
Estas
triplicidades deben ser estudiadas cuidadosamente, pues por su intermedio será
posible obtener los diversos grados de conciencia. Esto se refiere a las
grandes formas ilusorias, con las que se identifica el Hombre Real (con el
consiguiente dolor y sufrimiento) durante el transcurso del largo ciclo de
manifestación, del cual debe liberarse con el tiempo. Involucra una idea aún
más amplia, el aprisionamiento de la vida de un Logos solar en la forma de un
sistema solar, su desarrollo evolutivo por medio de dicha forma, y la
perfección y liberación eventuales de esa vida al terminar el gran cielo solar.
El ciclo menor del hombre está contenido en el mayor, y sus realizaciones y la
naturaleza de su liberación sólo son relativas al todo mayor.
1. Clasificación específica de los gunas.
Esta
clasificación específica o detallada de los gunas consta de diez y seis partes,
que se refieren principalmente a la reacción del hombre al mundo objetivo
tangible:
a. Los cinco elementos: éter, aire, fuego, agua
y tierra, efectos directamente involucrados en un sonido o palabra subjetiva o
no específica.
b. Los cinco órganos de los
sentidos: oído, piel, ojo, lengua y nariz. Los órganos físicos o canales, por
medio de los cuales se hace posible la identificación con el mundo tangible.
c. Los cinco órganos de acción: voz,
manos, pies, órganos de excreción y órganos genitales.
d. La mente, el sexto sentido; el
órgano que sintetiza a los otros órganos sensorios y oportunamente los
suplantará.
Estos
diez y seis medios de percepción y actividad en el mundo fenoménico,
constituyen los canales para el verdadero hombre pensante; ponen de manifiesto
su activa realidad, siendo la suma total de los hechos físicos que conciernen a
todo Hijo de Dios encarnado. Similarmente, en su significado cósmico,
constituyen la totalidad de los hechos que demuestran la realidad de una
encarnación cósmica. "El Verbo se hace carne", tanto en sentido
individual como cósmico.
1.
Clasificación no específica de los gunas.
Consta
de seis partes, y concierne a lo que está detrás de lo específico; se refiere a
lo subjetivo e intangible y al despliegue de la fuerza productora de formas
específicas.
En
los libros hindúes se los denomina técnicamente tanmatras. Tienen que ver con
la conciencia más que con la forma; son las "modificaciones
especiales" de budi o conciencia (Ganganatha Jha):
a. El elemento que nos hace oír o lo que la
oreja produce; el oír rudimentario.
b. El elemento que nos hace tocar, o
lo que el mecanismo del tacto, la piel, etc., produce; el tacto rudimentario.
c. El elemento que nos hace ver, o
lo que el ojo produce.
d. El elemento que nos hace gustar,
o lo que el mecanismo del gusto produce.
e. El elemento que nos hace oler, o
lo que el mecanismo del olfato produce.
Detrás
de estos cinco elementos se halla el sexto tanmatra o modificación del
principio conciencia, el denominado "sentido de la personalidad", la
conciencia "yo soy yo", el principio ahamkara, el cual produce el
sentido de la realidad personal y de que cada uno de nosotros es una unidad
separada de conciencia. Constituye la base de la "gran herejía de la
separatividad" y la causa de que el hombre real o espiritual, sea atraído
por la gran ilusión, que obliga al hombre, durante largos eones, a
identificarse con las cosas de los sentidos, llevándolo con el tiempo a la
etapa donde busca la liberación.
1. Lo insinuado.
Detrás
de las diez y seis divisiones específicas y de las seis no específicas, subyace
la causa de todas ellas; los libros hindúes la llaman budi o razón pura; el
intelecto, separado de la mente inferior, algunas veces denominado intuición,
cuya naturaleza es amor-sabiduría. Es la vida o principio crístico que, en el
proceso de encarnar o de tomar una forma, tal como la conocemos, se manifiesta
como lo específico y lo no específico. Para la mayoría sólo está
"insinuado". Se supone que está ahí. El trabajo de Raja Yoga consiste
en llevar a su pleno conocimiento esta vaga suposición, para que la teoría se
transforme en realidad, y lo que está latente, y creemos existe, sea reconocido
y conocido por lo que es.
1.
Lo intocable.
Llegamos
finalmente a la cuarta clasificación de los gunas o aspectos, aquello "en
quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser", el Dios intocable o
desconocido. Es la gran forma de existencia en la que nuestras pequeñas formas
existen; la suma total de sustancia pensante, de la cual nuestras pequeñas
mentes son parte; la total manifestación de Dios por medio del Cristo cósmico,
de quien cada pequeño hijo de Dios forma parte. La mente del hombre no puede
concebir todavía este algo intocable y desconocido.
20.
El vidente es conocimiento puro (gnosis). Aunque puro, observa la idea
presentada, valiéndose de la mente.
Ya
se ha hecho referencia a la excelente traducción de este aforismo dada por
Johnston, que dice: "El vidente es visión pura. Aunque pura, observa a
través de la vestidura de la mente". Ganganatha Jha proyecta mayor luz al
expresar: "El espectador es sensibilidad absoluta y, aunque pura, todavía
contempla ideas intelectualizadas". La idea sugerida es que el hombre
verdadero, el espectador, perceptor o pensador, es la suma total de todas las
percepciones, ya sean percibidas por medio de los sentidos o de la mente
inferior; es en sí mismo conocimiento, clara visión o verdadera percepción.
Todo cuanto existe en los tres mundos existe por él y para él; es la causa de
su existencia, y cuando ya no lo busca ni se esfuerza por visualizarlo, deja de
existir para él. Este aforismo es uno de los versículos clave del libro, y
proporciona la llave para la ciencia de la yoga. Su formulación oculta ciertas
ideas que abarcan la totalidad de esta ciencia; los estudiantes deberían
prestarle mucha atención. Si se enuncia como una afirmación produce un efecto
mántrico, y si el aspirante lo emplea constantemente, le demostrará, con el
tiempo, la verdad de la afirmación de que: "como el hombre piensa, así es
él".
"Yo
soy el conocimiento puro, contemplo las ideas presentadas valiéndome de la
mente".
Tenemos
en esta afirmación:
1. El vidente o quien contempla y considera
(desde su punto de vista divino) este mundo de efectos, este gran maya de
ilusión.
2. La idea presentada. La idea que imparte es
que todo tipo de forma que pasa ante el espectador en el gran panorama de la
vida en los tres mundos, es "una idea-presentada", por lo tanto, son
pensamientos corporificados y deben ser considerados como tales. La tarea del
ocultista consiste en trabajar con la fuerza subyacente en todas las formas y
no tanto con la forma, que es sólo el efecto de alguna causa. Este método de
trabajo puede desarrollarse únicamente de manera gradual. El espectador observa
sucesivamente, en su medio ambiente inmediato y en su propio y pequeño mundo,
las formas, y su significado verdadero y las diversas formas del proceso
mundial, hasta que le es revelado el mundo de las causas, y el mundo de los
efectos asume una posición secundaria.
Primeramente
percibe las formas en los tres mundos. Gradualmente se da cuenta de aquello que
las causa y del tipo de fuerza que las ha traído a la existencia. Más tarde
descubre la idea que ellas corporifican, y al seguir progresivamente su
trayectoria, hacia adelante o hacia atrás, hasta su fuente de origen, entra en
contacto con las grandes vidas, causa de la manifestación. Así sale de la
esfera de la objetividad, de los mundos mental, emocional y físico, y entra en
el reino del alma o causa subjetiva de esta triple manifestación. Éste es el
mundo de las ideas y, por lo tanto, del conocimiento puro, de la razón pura y
de la mente divina. Más tarde, en una etapa muy avanzada, se pone en contacto
con esa Vida una que sintetiza las muchas vidas, con el Propósito uno que
fusiona las muchas ideas en un sólo plan homogéneo.
3.
La mente. Instrumento que emplea el vidente, a fin de percibir las ideas
presentadas o formas mentales. Para mayor claridad, se debe tener en cuenta que
las ideas presentadas se dividen en cinco grupos de formas mentales:
a. Las formas objetivas tangibles del mundo
físico del diario vivir, con las cuales se ha identificado el vidente, durante
largo tiempo, en las épocas primitivas y salvajes de la existencia humana.
b. Los estados de ánimo, sentimientos y deseos,
que adquieren forma en el mundo astral, el mundo de las emociones.
c. Las formas mentales, en su
infinidad de variaciones, que colman el mundo mental.
Por
medio de las "ideas presentada” el vidente llega a conocer el no-yo.
d. Las formas mentales que el hombre
crea cuando ha aprendido a controlar su instrumento mental y puede discriminar
entre el mundo ilusorio de las ideas presentadas, y esas realidades que
constituyen el mundo del espíritu.
Por
medio de este proceso el hombre llega a conocerse a sí mismo. Durante toda la
gran experiencia de conocer el no-yo y conocerse a sí mismo, emplea la mente
como medio de investigación, explicación e interpretación, pues los sentidos y
todos sus canales de contacto envían constantemente información y reacciones a
la mente, mediante el instrumento inferior del cerebro. Habiendo alcanzado esta
etapa, el vidente puede entonces emplear la mente en sentido inverso. En vez de
dirigir su atención al no-yo o al mundo ilusorio de efectos y estudiar su
propia naturaleza inferior, puede ahora, gracias al control mental logrado,
alcanzar la quinta etapa:
e. Las ideas presentadas por el mundo de la vida
espiritual, el reino del conocimiento espiritual, y en sentido más real el
reino de Dios.
Por
este medio, el vidente llega a conocer a Dios tal cual es y a comprender la
naturaleza del espíritu. La mente cumple entonces tres propósitos:
a. El vidente contempla a través de ella el
reino de las causas, el espiritual.
b. Por su intermedio puede
interpretar el mundo de las causas en términos del intelecto.
c. Empleándola correctamente, el
vidente puede trasmitir al cerebro físico del yo personal inferior (reflejo del
hombre verdadero en el mundo de los efectos) lo que el alma ve y conoce.
Entonces se forma y entra en actividad efectiva el siguiente triángulo: el
vidente u hombre espiritual, la mente, que construye su medio de investigación
o la ventana a través de la cual observa (ya sea el, mundo de los efectos, a sí
mismo o el mundo de las causas), y el cerebro, la placa receptora, en la cual
el vidente puede plasmar su "conocimiento puro", empleando la mente
como intérprete y agente transmisor.
21.
Todo lo que es, existe para bien del alma.
El
hombre, en su vanidad, no debe considerar el significado de este aforismo como
que todo lo creado existe para él. Su sentido es mucho más amplio. El alma a
que se refiere es la del Ser supremo, de la cual el alma del hombre es parte
infinitesimal. El minúsculo mundo del hombre, su pequeño medio ambiente y de
contacto, existe en virtud de la experiencia que le proporciona y de la
liberación final que produce; es la causa de su manifestación y el resultado de
su propio poder mental. Pero a su alrededor y compenetrándolo existe un algo
más grande, de lo cual él forma parte, y todo el vasto universo planetario y
solar existe para bien de la Vida más vasta, de cuyo cuerpo él no es más que un
átomo. El entero mundo de las formas es producto de la actividad mental de
alguna vida; el entero universo de la materia es el campo de experiencia de
alguna existencia.
22.
Para el hombre que ha alcanzado la yoga (o unión), ya no existe el universo
objetivo. No obstante, sigue existiendo para quienes aún no se han liberado.
Este
aforismo encierra el germen de toda la ciencia mental. Su premisa está fundada
en la comprensión de que todo cuanto observamos son modificaciones de la
sustancia mental y de que el pensador crea su propio mundo, ya sea un Dios o un
hombre. Cuando el individuo, por medio de la ciencia de la Yoga (ciencia que se
ocupa de "suprimir las actividades del principio pensante", o el
control de la mente) ejerce pleno poder sobre la mente y la sustancia mental o
materia pensante, queda liberado del control de esas formas que mantienen a la
mayoría de los hombres cautivos en los tres mundos.
Entonces se aleja de la gran ilusión; ya no lo sujetan los cuerpos que hasta ese momento lo habían retenido; las grandes corrientes de ideas, de pensamientos y de deseos que se originan mediante las "modificaciones del principio pensante", de los hombres aprisionados en los tres mundos, no lo atraen ni lo afectan; las miríadas de formas mentales, resultantes de estas corrientes en los mundos mental, astral y físico, ya no lo apartan de las realidades o del verdadero mundo subjetivo de las causas y de las emanaciones de fuerza. Ya no se deja engañar; es capaz de discernir entre lo real y lo irreal, lo verdadero y lo falso, la vida del espíritu y el mundo fenoménico. Entonces está sujeto a las corrientes de pensamiento y al mundo de ideas que provienen de grandes entidades y vidas espirituales; de manera que el gran plan del Arquitecto del Universo puede desplegarse ante él. Se libera y emancipa, quedando sujeto únicamente a las nuevas condiciones de vida de quienes han alcanzado la gran unificación. Las leyes de los tres mundos no son reemplazadas sino trascendidas, porque lo mayor siempre incluye lo menor. Aunque, para fines de servicio, el hombre puede elegir limitarse a sí mismo a la aparente vida tridimensional, sin embargo penetra a voluntad en un mundo de dimensiones superiores, siempre que sea necesario para la expansión del reino de Dios.
El
objetivo de la ciencia de la yoga consiste en revelar al hombre cómo lograr
esta liberación y obtenerla por sí mismo. Por eso la tendencia de la enseñanza
impartida por Patanjali, hasta este punto, ha sido indicar el lugar que ocupa
el hombre en el esquema; señalar la causa básica de su inquietud y anhelo por
realizar determinada actividad; demostrar la razón de la existencia del gran
mundo de los efectos e intentar que el aspirante investigue el mundo de las
causas y así demostrar la necesidad de un mayor desenvolvimiento y la
naturaleza de los obstáculos, para ese desenvolvimiento, que hará exclamar al
hombre: "Si esto es así ¿por qué medios se puede efectuar esta unión con
lo real y desvanecer la gran ilusión?". Este Libro Segundo presenta los
ocho grandes métodos de la yoga, proporcionándonos un delineamiento claro y
conciso de los pasos precisos a dar para la regulación requerida de la vida
física, síquica y mental.
23.
La asociación del alma con la mente y con todo cuanto la mente percibe, produce
la comprensión de la naturaleza de lo percibido y también la del Perceptor.
Este
aforismo llama la atención del estudiante sobre la primordial cualidad que debe
desarrollar: la discriminación. Por lo tanto el significado es bien claro. Los
pares de opuestos, espíritu y materia, purusha y prakriti, se asocian
íntimamente, y tal unión debe ser reconocida por el alma, la conciencia
perceptora. Mediante el proceso de fusionar las dualidades, el alma, el
pensador, llega a comprender su propia naturaleza, la naturaleza espiritual y
la naturaleza del mundo fenoménico que él percibe, hace contacto y utiliza. El
órgano de percepción es la mente y los cinco sentidos, y desde el punto de
vista del alma constituyen un sólo instrumento. Durante largo tiempo y en el
transcurso de muchas encarnaciones, el alma o pensador, se identifica con este órgano
de percepción y, al emplearlo en las primeras etapas, también se identifica con
lo que percibe. Considera al cuerpo fenoménico, el cuerpo físico que utiliza,
como si fuera él mismo; así como lo indica la expresión estoy cansado" o
"tengo hambre". Se identifica con su cuerpo de sentimiento o deseo,
al decir: "estoy disgustado" o "necesito dinero", y también
con su vehículo mental, cuando considera: "pienso esto o aquello". De
estas identificaciones surgen las diferencias teológicas y las diversidades
doctrinarias y sectarias, aparecidas en todas partes. En esta quinta raza raíz,
especialmente en la quinta subraza, tal identificación alcanza su apoteosis. Es
la era del yo personal, no la del yo espiritual. Esta comprensión de la
naturaleza inferior es parte del gran proceso evolutivo; pero debe ir seguida
de la comprensión del polo opuesto, el Yo espiritual. Esto lo lleva a cabo el
alma que empieza a practicar la discriminación, al principio teórica e
intelectualmente (de allí el gran valor de la actual época de crítica,
discusiones y polémicas, pues forma parte del proceso discriminador planetario)
y más tarde experimentalmente. Esta discriminación lleva, con el tiempo, a tres
cosas:
1. A la comprensión de la diferencia entre
espíritu y materia.
2. A la comprensión de la naturaleza del alma,
producto de esta unión que es el hijo, producto de la unión del padre-espíritu
y la madre-materia.
3. Al desarrollo, por el cual el alma empieza a identificarse con el aspecto espiritual y no con el mundo fenoménico de las formas. Esta última etapa es grandemente ayudada y acelerada por la práctica de Raja Yoga, de allí la determinación de la Jerarquía de proporcionar esta ciencia al Occidente para su espíritu discriminador y de crítica. Debe tenerse en cuenta que en este proceso unificador el alma pasa por grandes etapas, y que la palabra yoga abarca el desenvolvimiento evolutivo de la mónada humana.
Dichas
etapas son:
1. La unión del alma con la forma, y su
identificación con el aspecto materia.
2. La unión del hombre pensador (o
reflejo autoconsciente en los tres mundos) con el hombre espiritual, en su
propio plano.
3. La unión del hombre espiritual o
pensador divino, con su Padre en el Cielo, la Mónada o aspecto espíritu. La
primer etapa abarca el período desde la primera encarnación hasta la entrada en
el sendero de probación; la segunda etapa abarca el período del sendero de
probación hasta la tercera iniciación, en el sendero del discipulado; la
tercera, abarca las etapas finales del sendero de iniciación
24.
La causa de esta asociación es ignorancia o avidya, y esto debe ser superado.
La
ignorancia de la naturaleza real del alma y el impulso de descubrir su propia
naturaleza y poderes, es la causa de que se identifique con los órganos de
percepción y con lo que éstos perciben o llevan a la conciencia del alma.
Cuando, por esta ignorancia y sus consecuencias, el alma no encuentra lo que
busca, viene la etapa en que la búsqueda asume una forma distinta y el alma
misma busca la realidad. Esto puede ser expresado como:
Identificación
con el mundo fenoménico y empleo de los órganos externos de percepción; abarca
el período en que el verdadero hombre está en lo que se denomina Aula de la
Ignorancia. La Saciedad, inquietud y búsqueda del conocimiento del yo o alma,
caracterizan el período dedicado al Aula del Aprendizaje. La Realización,
expansión de conciencia e identificación con el hombre espiritual, abarcan el
período transcurrido en el Aula de Sabiduría. Los términos vida humana, vida
mística y vida esotérica, son aplicables a estas tres etapas.
25.
Cuando la ignorancia llega a su término, debido a la no asociación con las
cosas percibidas, se obtiene la gran liberación.
Durante
el proceso de encarnación, el vidente o alma, está sumergido en la gran ilusión
o maya, y es prisionero de sus propias formas y creaciones mentales. y también
de las de los tres mundos. Se considera a sí mismo como parte del mundo
fenoménico. Cuando por medio de la experiencia y discriminación es capaz de
discernir entre sí mismo y dichas formas, puede proseguir el proceso de
liberación y, oportunamente, culminar en la gran renunciación, la cual, de una
vez por todas, libera al hombre de los tres mundos.
Este
proceso es progresivo y no puede llevarse a cabo de una sola vez. Abarca dos
etapas:
1. La de probación o, expresado en términos
cristianos, el sendero de purificación.
2. La del discipulado que tiene
también dos partes:
a. El discipulado en sí, o el entrenamiento y la
disciplina constante a que el alma, dirigida por su Gurú o Maestro, somete al
yo personal inferior.
b. La iniciación, o las expansiones
progresivas de conciencia por las cuales pasa el discípulo, guiado por el
Maestro.
Ciertas
palabras describen este proceso dual:
1.
Aspiración.
2.
Disciplina.
3.
Purificación.
4.
La práctica de los métodos de yoga o unión.
5.
Iniciación.
6.
Comprensión.
7.
Unión.
26.
El estado de esclavitud se supera manteniendo una perfecta discriminación.
Aquí
serán de valor unas palabras acerca de la discriminación, pues es el primer
gran método para lograr la liberación o emancipación de los tres mundos. Debido
a que tiene su fundamento en la comprensión de la dualidad esencial de la
naturaleza, y a qué se la considera como resultado de la unión de los dos polos
del Todo Absoluto, espíritu y materia, al principio la discriminación es una
actitud mental que debe cultivarse asiduamente. Se acepta la premisa de la
dualidad como base lógica para el trabajo posterior, y la teoría se comprueba
en forma práctica al realizarse el esfuerzo para comprobar la verdad, entonces
el aspirante asume definidamente la posición del polo superior (la del espíritu
manifestándose como alma o regente interno) y procura discriminar en los
acontecimientos diarios entre la forma y la vida, el alma y el cuerpo, la
entera manifestación inferior (el hombre físico, astral y mental) y el
verdadero yo, causa de la manifestación inferior. Además procura cultivar
durante los asuntos de la vida diaria, la conciencia de lo real y el rechazo de
lo irreal, y aplica esta actitud a todas sus relaciones y asuntos. Se habitúa,
mediante la práctica persistente e ininterrumpida, a discernir entre el yo y el
no-yo, a ocuparse de las cosas del espíritu y no del gran maya o mundo de
formas. Al principio, este discernimiento es teórico, luego intelectual, pero
más tarde asume mayor realidad y penetra en los acontecimientos del mundo
emocional y físico. Finalmente, el mantenimiento de este método hace que el
aspirante penetre en una dimensión totalmente nueva, y que se identifique con
una vida y un mundo del ser no asociado a los tres mundos de la actividad
humana.
Cuando esto sucede se familiariza con el medio
ambiente, y no sólo conoce la forma sino también la realidad subjetiva, que
produce o causa la existencia de las formas.
Luego pasa a cultivar la siguiente gran cualidad: el desapasionamiento o ausencia de deseos. El hombre es capaz de distinguir entre lo real y lo verdadero, entre la sustancia y la vida que la anima, no obstante desea o quiere ir hacia la existencia de la forma. Este deseo también debe ser superado para alcanzar la liberación la emancipación o la libertad perfectas. En uno de los antiguos comentarios de los archivos de la Logia de Maestros, se encuentran las siguientes palabras:
"No
basta conocer el camino ni sentir la fuerza que extrae la vida de las formas de
maya. Debe tener lugar un momento grandioso y portentoso donde el chela rompe,
por un acto y palabra de poder, el sutratma ilusorio que lo liga a la forma.
Así
como la araña recoge en sí misma el hilo por el cual se aventura por regiones
desconocidas, también el chela se retrae en sí mismo, retirándose de todas las
formas, en los tres reinos del ser, que hasta ahora lo han seducido".
Lo
que antecede merece detenida consideración, y puede vincularse con la idea
contenida en la siguiente frase esotérica: "Antes que el hombre pueda
hollar el sendero debe convertirse en el sendero mismo"
27.
El conocimiento (o iluminación) alcanzado es séptuple y se obtiene
progresivamente.
La
enseñanza hinduista sostiene que los estados de mente conciencia son siete. El
sexto sentido y su utilización producen siete modos de pensar o, para exponerlo
más técnicamente, siete modificaciones del principio pensante y son:
1.
Deseo de conocimiento. Es lo que impulsa al hijo pródigo, el alma, a los tres
mundos de ilusión, o (retrotrayendo aún más la metáfora) impulsa a la mónada o
espíritu, a la encarnación. Tal deseo básico es la causa de toda experiencia.
2.
Deseo de liberarse. El resultado de la experiencia y de las investigaciones,
que el alma realiza en sus múltiples cielos de vida, es el origen del intenso
gran anhelo por una condición diferente, de un gran deseo deliberación y de
verse libre de la rueda de renacimientos.
3.
Deseo de felicidad. Cualidad básica en todos los seres humanos, aunque se
manifiesta de manera muy diversa. Se funda en la facultad inherente de
discriminación y en la profundamente arraigada capacidad de contrastar el hogar
del Padre con la presente condición del hijo pródigo. Esta inherente capacidad
de "bienaventuranza" o felicidad, trae esa inquietud y ese anhelo de
cambiar, que reside detrás del impulso evolutivo mismo. Es la causa de la
actividad y del progreso. El descontento por la condición presente está basado
en el vago recuerdo de una época de satisfacción y bienaventuranza, la cual
debe recuperarse antes de conocer la paz.
4.
Deseo de cumplir con el propio deber. Las tres primeras modificaciones del
principio pensante llevan, con el tiempo, a la humanidad evolucionante al
estado en que el móvil de la vida es simplemente el cumplimiento del propio
dharma. El ansia de conocimiento, de libertad y de felicidad ha llevado al
individuo al estado de total descontento. Nada le produce verdadero gozo ni
paz. Se ha agotado en la búsqueda del gozo para sí. Ahora empieza a ampliar su
horizonte y a buscar (en el grupo o medio ambiente) dónde puede hallar lo que
busca. Se le despierta el sentido de responsabilidad hacia los demás y comienza
a buscar la felicidad en el cumplimiento de sus obligaciones con los que de él
dependen, su familia, amigos y todos aquellos con quienes entra en contacto.
Esta nueva tendencia es el principio de la vida de servicio, que lo lleva, con
el tiempo, a la plena comprensión del significado de la conciencia grupal.
H.P.B. ha dicho que el sentido de responsabilidad es el primer indicio del
despertar del ego o principio crístico.
5.
Dolor. Cuanto mayor es el refinamiento del vehículo humano, más grande será la
respuesta del sistema nervioso a los pares de opuestos, dolor y placer. A
medida que el hombre progresa y asciende en la escala de evolución, en la
familia humana, se acrecienta grandemente su capacidad de comprender el dolor o
el gozo, convirtiéndose en una tremenda verdad, en el caso del aspirante y del
discípulo. El sentido de los valores llega a ser tan- agudo y su vehículo
físico tan sensible, que sufre más que el hombre común, lo cual sirve para
impedirlo a continuar su búsqueda más activamente. Responde con mayor rapidez a
los contactos externos, y su capacidad para soportar el dolor físico y
emocional aumenta notablemente. Esto se evidencia en la quinta raza, particularmente
en la quinta subraza, por el acrecentamiento de los suicidios. La capacidad de
sufrir de la raza, se debe al desenvolvimiento y refinamiento del vehículo
físico y a la evolución del cuerpo sensorio, o astral.
6.
Temor. A medida que se desarrolla el cuerpo mental y se producen con más
rapidez las modificaciones en el principio pensante, empieza a manifestarse el
temor y sus consecuencias. No es ese temor instintivo de los animales y de las
razas salvajes, fundado en la reacción del cuerpo físico a las condiciones del
plano físico, sino los temores de la mente, basados en la memoria, la
imaginación, la premonición y el poder de visualizar, los cuales son difíciles
de vencer, y sólo el ego o alma puede dominarlos.
7.
Dudas. Es una de las modificaciones más interesantes, porque concierne a las
causas más que a los efectos. Puede describirse al hombre que duda, como que
duda de sí mismo, como árbitro de su destino; duda de la naturaleza y
reacciones de sus semejantes; duda de que Dios es la primera causa, como lo
testimonian las controversias acerca de las religiones y sus exponentes; duda
de la naturaleza misma, lo cual lo impele a la constante investigación
científica y, por último, duda de la mente misma. Cuando empieza a dudar de la
capacidad de la mente para explicar, interpretar y comprender, ya ha agotado
prácticamente casi todos sus recursos en los tres mundos.
La
tendencia de estos siete estados mentales, resultantes de la experiencia del
hombre sobre la Rueda de la Vida, lo lleva al punto donde se da cuenta que los
procesos de vivir, sentir y pensar en el plano físico, nada puede
proporcionarle ni tampoco satisfacerlo. Llega a la etapa a que se refiere San
Pablo, cuando dice: "Considero todo perdido para poder así ganar al
Cristo."
Un
instructor hindú ha descrito las siete etapas de la iluminación de la manera
siguiente:
1. La etapa en que el discípulo se da cuenta que
ha recorrido toda la gama de la experiencia de la vida en los tres mundos, y
puede decir: "Conozco todo lo que debía conocer. Nada queda por
saber". Se le revela el lugar que ocupa en la escala evolutiva y sabe lo
que tiene que hacer. Esto se refiere a la primera modificación del principio
pensante, el deseo de conocimiento.
2. La etapa en que se libera de toda limitación
estricta y puede decir: "Me he desprendido de todas las ligadura. Esta
etapa es prolongada, pero trae como resultado la liberación y se refiere a la
segunda de las modificaciones ya tratadas.
3. La etapa en que la conciencia trasciende
totalmente la personalidad inferior y se convierte en verdadera conciencia
espiritual, centrada en el hombre real, el ego o alma, atrayendo la conciencia
de la naturaleza crística que es amor, paz y verdad. Ahora puede decir:
"He alcanzado mi meta. Nada me atrae ya en los tres mundos". Ya ha
satisfecho su deseo de lograr la felicidad. Ha trascendido la tercera
modificación.
4. La etapa en que el discípulo puede decir con toda veracidad: "He cumplido con mi dharma y con mis obligaciones". Así ha agotado su karma y cumplido con la ley, convirtiéndose en Maestro y esgrimidor de la ley. Esta etapa se refiere a la cuarta modificación.
5. La etapa donde se alcanza pleno control de la
mente y el vidente puede decir: "Mi mente está en reposo". Sólo
cuando se conoce el pleno reposo, entonces se puede reconocer la verdadera
contemplación y el samadhi más elevado. El dolor, la quinta modificación, se
desvanece en la gloria de la iluminación recibida. Los pares de opuestos ya no
luchan.
6. La etapa en que el discípulo se da cuenta que
la materia o la forma no tienen poder alguno sobre él. Entonces puede decir:
"Los gunas o cualidades de la materia, en los tres mundos, ya no me atraen
ni reciben respuesta de mi parte". Por lo tanto el temor ha sido
eliminado, porque nada hay en el discípulo que atraiga el mal, la muerte o el
dolor. Así se supera la, sexta modificación, que es reemplazada por la
comprensión de la verdadera naturaleza de la divinidad y la total beatitud.
7. La séptima y final etapa es la plena y propia
realización. Entonces el iniciado puede decir con total conocimiento
consciente: "Yo Soy Ese Yo Soy", y se conoce a sí mismo como uno con
el Omni-yo Ya no lo domina la duda. Aparece en el vidente la luz del día o
total iluminación, inundando todo su ser.
Éstas
son las siete etapas del sendero, las siete estaciones de la cruz, como dice el
cristiano, las siete grandes iniciaciones y los siete caminos hacia la
bienaventuranza. Ahora el "sendero de los justos brilla cada vez más hasta
el día perfecto".
LOS OCHO
MÉTODOS
28.
Cuando los métodos de la yoga han sido practicados con constancia y se ha
vencido la impureza, tiene lugar el esclarecimiento, que conduce a la plena
iluminación.
Llegamos
ahora a la parte práctica en la cual se da instrucción sobre el método a seguir
para alcanzar la yoga, la plena unión o unificación. El trabajo puede
considerarse dual.
1. La práctica de los métodos correctos, por los
cuales se logra la unión.
2. La disciplina del triple hombre
inferior, a fin de desarraigar toda impureza de los tres cuerpos.
La
persistente aplicación a este trabajo dual produce los resultados
correspondientes, dependiendo cada uno de su causa:
1.
La discriminación se hace posible. La práctica de los métodos lleva al
aspirante a la comprensión científica de la diferencia existente entre el yo y
el no-yo y entre espíritu y materia. Este conocimiento ya no es teórico, ni lo
que el hombre aspira, pues se convierte en una realidad en la experiencia del
discípulo, en la cual basa todas las actividades subsiguientes.
2.
El discernimiento tiene lugar. A medida que avanza el proceso de purificación,
las envolturas o cuerpos que velan la realidad se sutilizan y ya no actúan como
densos velos que le ocultan al alma el mundo donde normalmente ella actúa. El
aspirante se da cuenta de una parte de sí mismo, hasta entonces oculta y
desconocida. Se acerca al corazón del misterio de sí mismo; se aproxima al
"Ángel de la Presencia", al que sólo puede ver realmente en el
momento de la iniciación. Percibe un nuevo factor y un nuevo mundo, y trata de
apropiarse de ello durante la experiencia consciente en el plano físico.
Se
verá que las dos causas de la revelación, la práctica de los ocho métodos de la
yoga y la purificación de la vida en los tres mundos, tienen que ver con el
hombre desde el punto de vista de los tres mundos y producen (en su cerebro
físico) el poder de discriminar entre lo real y lo irreal y discernir sobre las
cosas del espíritu. Producen también ciertos cambios en las condiciones
existentes dentro de la cabeza, reorganizan los aires vitales, actuando
directamente sobre la glándula pineal y el cuerpo pituitario. Cuando
1.
la práctica,
2.
la purificación,
3.
la discriminación y
4.
el discernimiento,
forman
parte de la vida del hombre en el plano físico, entonces el hombre espiritual,
el ego o pensador, en su propio plano, desempeña su parte en el proceso
liberador, y las dos etapas finales son llevadas a cabo en forma descendente.
Este séxtuple proceso es la analogía, en el sendero del discipulado, del
proceso de individualización, por el cual el hombre-animal, el cuaternario
inferior (físico, etérico, astral y mental inferior) recibió esa doble
expresión del espíritu, atma-budi, voluntad y amor espirituales, que lo
completaron y convirtieron en el hombre verdadero. Las dos etapas de desarrollo
inducidas por el ego, en el aspirante purificado y decidido, son
1. Esclarecimiento. La luz de la cabeza, que al
principio es sólo una chispa, se convierte en una llama que ilumina todas las
cosas, siendo nutrida constantemente desde arriba. Esto es progresivo (véase el
aforismo anterior) y depende de la práctica persistente, de la meditación y del
servicio activo.
2. Iluminación. El descenso, de la energía ígnea
acrecentado gradualmente, intensifica constantemente la "luz de la
cabeza" o el resplandor en el cerebro, alrededor de la glándula pineal.
Esto, respecto al pequeño sistema del triple hombre en manifestación física, es
lo que el sol físico para el sistema solar. La luz se convierte con el tiempo
en un resplandor de gloria y el hombre se trasforma en un "hijo de la
luz" o en un "sol de rectitud". Tales fueron Buda el Cristo y todos
los grandes Seres que han alcanzado la meta.
29.
Los ocho métodos de yoga son: los mandamientos o yama, las reglas o nijama, la
postura o asana, correcto control de la fuerza vital o pranayama, abstracción o
pratyahara atención o dharana, meditación o dhyana y contemplación o samadhi.
Se
observará que estos métodos o prácticas son aparentemente simples, pero se
tendrá muy en cuenta que no se refieren a algo que debe realizarse en cualquier
plano, en determinado cuerpo, sino a la actividad y práctica simultánea de
estos métodos en los tres cuerpos a la vez; de modo que el entero triple hombre
inferior practica los métodos cuando se refieren a los vehículos físico, astral
y mental. Esto frecuentemente se olvida. Por lo tanto al estudiar los diversos
métodos de yoga o unión, debemos considerar que se aplican al hombre físico,
luego al hombre emocional y después al hombre mental. Por ejemplo, el yogui
debe comprender el significado de la respiración correcta o de la postura, pues
se relacionan con el triple hombre inferior, alineado y coordinado, teniendo
presente que sólo cuando el hombre inferior constituye un instrumento coherente
y rítmico, el ego puede esclarecerlo e iluminarlo. La práctica de ejercicios de
respiración, por ejemplo, con frecuencia ha conducido al aspirante a concentrarse
en el mecanismo físico de respiración, excluyendo la práctica análoga del
control rítmico de la vida emocional.
Antes
de entrar a considerar cada método de yoga, será útil enumerarlos
detenidamente, dando los sinónimos que sean factibles.
Primer
Método
Los
Mandamientos. Yama. Autocontrol o clemencia. Restricción. Abstención de actos
erróneos. Éstos son cinco y se refieren a la relación del discípulo con sus
semejantes y con el mundo externo.
Segundo
Método
Las
Reglas. Nijama o correcta observancia. Éstas son también cinco y se las
denomina con frecuencia "observancias religiosas”, porque se refieren a la
vida interna del discípulo y a ese vínculo, el sutratma o eslabón que lo
relaciona con Dios o Padre en el Cielo. Ambos, los cinco Mandamientos y las
cinco Reglas, son la analogía hindú de los diez Mandamientos de la Biblia y
abarcan la vida diaria del aspirante, según afecten a quienes lo rodean y a sus
propias reacciones internas.
Tercer
Método
Postura.
Asana. Correcto aplomo. Correcta actitud. Posición. Este tercer método
concierne a la actitud física del discípulo durante la meditación, a la actitud
emocional que adopta en el medio ambiente o grupo, y a la actitud mental
respecto a las ideas, corrientes de pensamiento y conceptos abstractos.
Finalmente, la práctica de este método coordina y perfecciona al triple hombre
inferior, de modo que las tres envolturas lleguen a formar un canal perfecto
para la expresión o manifestación de la vida del espíritu.
Cuarto
Método
Correcto
control de la fuerza vital. Pranayama. Supresión del aliento. Regulación del
aliento. Esto se refiere al control, a la regulación y supresión de los aires
vitales, al aliento y a las fuerzas o shaktis del cuerpo. En realidad conduce a
la organización del cuerpo vital o etérico, de modo que las corrientes o
fuerzas de vida, que emanan del ego u hombre espiritual, en su propio plano,
sean trasmitidas correctamente al hombre físico, en manifestación objetiva.
Quinto
Método
Abstracción.
Pratyahara. Restricción. Unión. Retraimiento de los sentidos. Con este método,
nos ubicamos detrás de los cuerpos físico y etérico, en el cuerpo emocional,
asiento de los deseos, de la percepción sensoria y del sentimiento. Aquí se
puede observar el método ordenado que se sigue al practicar la yoga o unión. La
atención se dirige a las vidas interna y externa del plano tísico; se cultiva
la correcta actitud hacia la triple manifestación de la vida; se organiza y
controla el cuerpo etérico y se reorienta el cuerpo astral, porque la
naturaleza de deseos es subyugada y el hombre real va retirándose gradualmente
de los contactos de los sentidos. Los dos métodos siguientes se relacionan con
el cuerpo mental, y el último con el hombre real o pensador.
Sexto Método
Atención.
Dharana. Concentración. Fijación de la mente. Con este método se controla el
instrumento del pensador, el hombre real. El sexto sentido es coordinado,
comprendido, enfocado y utilizado.
Séptimo
Método
Meditación
Dhyana. La capacidad del pensador para emplear la mente como desee y trasmitir
al cerebro pensamientos elevados, ideas abstractas y conceptos idealistas. Este
método concierne a la mente superior y a la inferior.
Octavo
Método
Contemplación.
Samadhi. Se refiere al ego u hombre real y concierne al reino del alma. El
hombre espiritual contempla, estudia y medita sobre el mundo de las causas y
las "cosas de Dios". Luego utiliza su instrumento controlado, la
mente (controlada por la práctica' de la concentración y la meditación)
transmite al cerebro físico, por conducto del sutratma o hilo, que atraviesa
las tres envolturas y lleva al cerebro, lo que el alma sabe, ve y entiende.
Esto produce plena iluminación.
PRIMER
MÉTODO. LOS MANDAMIENTOS
30.
lnofensividad, veracidad, no hurtar, continencia, no ser avaro, constituyen
yama, o los cinco mandamientos.
Estos
cinco mandamientos son sencillos y claros; no obstante, si se practican, harán
que el hombre perfeccione sus relaciones con los demás, con los superhombres y
con los reinos subhumanos.
El
primer mandamiento, inofensividad, resume en realidad a los demás. Estos
mandamientos son muy completos y abarcan la triple naturaleza. Al estudiar
estos métodos veremos su relación con determinada parte de la triple
manifestación inferior del ego.
I.
Naturaleza Física
1. Inofensividad. Comprende los actos físicos
del hombre, respecto a todas las formas de la manifestación divina, y concierne
específicamente a su naturaleza fuerza, o la energía que él expresa por medio
de sus actividades en el plano físico. No daña ni perjudica a nadie.
2. Veracidad. Concierne principalmente al uso de
la palabra y de los órganos del sonido, y se refiere a "la verdad” en lo
más profundo, de modo que sea posible su exteriorización. Este tema es muy
amplio y se refiere a la formulación de las creencias del hombre respecto a
Dios, a sus semejantes, a las cosas y a las formas, por medio de la lengua y la
voz. Esto lo trata "Luz en el Sendero" en el aforismo: "Antes de
que la voz pueda hablar en presencia del Maestro, debe haber perdido el poder
de herir".
3. Contenerse de hurtar. El discípulo es justo y preciso en todas sus cosas y no se apropia de lo que no le pertenece. Este amplio concepto abarca algo más que el mero hecho de apropiarse físicamente de las posesiones de otro.
II.
Naturaleza Astral
4. Continencia. Es ausencia total de deseos, y
rige la exteriorización de las tendencias hacia lo que no es el yo, cuya
expresión en el plano físico es la relación entre los sexos. Sin embargo, se
debe recordar que el estudiante esotérico considera esta expresión como la
forma que adopta el impulso exteriorizado, lo cual vincula íntimamente al
hombre con el reino animal. Todo impulso que concierne a las formas y al hombre
real y tiende a vincularlo a una forma y al plano físico, es considerado como
un tipo de incontinencia. Existe una incontinencia en el plano físico que el
discípulo debe haber trascendido hace mucho tiempo. También hay muchas
tendencias hacia la búsqueda del placer con la consiguiente satisfacción de la
naturaleza del deseo y esto, el verdadero aspirante, también lo considera como
incontinencia.
III.
Naturaleza Mental
5. No ser avaro concierne al pecado de la
codicia, que textualmente significa hurtar en el plano mental. El pecado de la
avaricia puede conducir a diversos pecados en el plano físico, y es muy
poderoso. Concierne a la fuerza mental, siendo un término genérico que abarca
los fuertes anhelos, cuyo origen no está sólo en el cuerpo emocional o kámico
(deseo), sino también en el cuerpo mental. Este mandamiento está comprendido en
lo que San. Pablo dice: "He aprendido a estar contento en cualquier estado
en que me encuentre". Se debe alcanzar ese estado para poder aquietar la
mente, de tal manera que puedan entrar las cosas del alma.
31.
Yama constituye el deber universal, sin tener en cuenta raza, lugar, tiempo o
emergencia.
Este
aforismo pone en claro la universalidad de ciertos requisitos, y el estudio de
estos cinco mandamientos, que forman la base de lo que el budista llama
"recta conducta", demostrará que forman la base de toda verdadera ley
y que su infringimiento constituye ilegalidad. La palabra traducida por
"deber" u "obligación"
podría muy bien expresarse por la comprensiva
palabra dharma, en lo que a los demás respecta. Dharma significa textualmente,
el adecuado cumplimiento de las propias obligaciones (o karma) en el lugar y
medio ambiente que el destino le depara. Deben observarse ciertos factores que
rigen la conducta, sin permitir laxitud alguna a este respecto, no importa cuál
sea su nacionalidad, localidad, edad o la emergencia que pueda surgir. Estas
cinco leyes inmutables rigen la conducta humana, y cuando todos los hijos de
los hombres las cumplan, se comprenderá el pleno significado de la expresión:
"paz a todos los seres".
SEGUNDO
METODO. LAS REGLAS
32.
Purificación interna y externa, gozo, ardiente aspiración, lectura espiritual y
devoción a Ishvara, constituyen nijama (o las cinco reglas).
Como
se dijo anteriormente, las cinco reglas rigen la vida del ser inferior personal
y constituyen los fundamentos del carácter. El verdadera gurú o instructor no
le consiente al aspirante las prácticas de yoga, tan interesantes para el
pensador o aspirante occidental, a quien le atraen por su aparente sencillez y
por la valiosa recompensa, tal como el desarrollo psíquico, hasta que yama o
nijama sean los factores que rigen la vida diaria del discípulo. Deben
observarse primero los mandamientos y las reglas; una vez que la conducta
externa del aspirante hacia sus semejantes, y la disciplina de la vida interna
estén de acuerdo con tales requisitos, entonces, pero no antes, pueden
proseguir sin peligro con las formas y rituales de la yoga práctica.
La
falta de cumplimiento de este requisito es la causa de muchas dificultades
entre los estudiantes occidentales de yoga. No hay fundamento mejor para la
práctica del ocultismo oriental, que la sujeción estricta a los requisitos
formulados por el Maestro en El Sermón de la Montaña. El cristiano auto
disciplinado, dedicado a una vida pura y al servicio altruista, puede emprender
la práctica de la yoga con menos peligro que su mundano y egoísta, aunque
intelectual, hermano. No correrá los mismos riesgos que su hermano sin
preparación.
Las
palabras: purificación interna y externa se refieren a las tres envolturas que
velan al yo, debiendo interpretarse en doble sentido. Cada envoltura tiene su
forma densa y tangible, que debe mantenerse limpia; en un sentido los cuerpos
mental y astral se pueden mantener limpios de impurezas, que provienen de su
medio ambiente, de la misma manera que el físico debe mantenerse limpio de
impurezas similares. También se ha de mantener limpia la materia más sutil de
esos cuerpos. Esto constituye la base del estudio de la pureza magnética, que
da lugar en Oriente a tantas observaciones inexplicables para el occidental.
Por. ejemplo, la sombra de un extraño proyectada sobre el alimento, produce
condiciones de impureza; esto se debe a la creencia de que ciertas emanaciones
de fuerza producen condiciones impuras. Aunque los métodos de contrarrestar
tales condiciones tienen visos de ritual, de letra muerta, sin embargo, la idea
detrás de la observancia es siempre verdad. Se sabe tan poco acerca de las
emanaciones de fuerza del ser humano o de las que actúan sobre el mecanismo.
humano, que lo que podríamos llamar "purificación científica" está
todavía en su infancia.
Gozo
produce esas condiciones en que la mente está en reposo; ,se basa en el
reconocimiento de las leyes que rigen la vida, principalmente la ley del karma.
Origina ese estado mental en que todas las condiciones se consideran correctas
y justas, bajo las cuales el aspirante puede resolver mejor sus problemas y
alcanzar la meta específica en cualquier vida. Esto no implica el acomodo
definitivo, ni la pasividad que trae inercia, sino el reconocimiento del acervo
que se posee y el aprovechamiento de las oportunidades disponibles,
convirtiéndolas en trasfondo y base de todo futuro progreso. Si esto se lleva a
cabo debidamente, las restantes tres reglas se cumplirán más fácilmente.
Ardiente
aspiración. Este tema será tratado más plenamente en el Libro Tercero, el
siguiente; pero es conveniente hacer resaltar aquí que este anhelo de
"avanzar" hacia el ideal o de esforzarse por alcanzar el objetivo,
debe ser tan profundo en el aspirante a la yoga, que ninguna dificultad lo hará
retroceder. Únicamente cuando esta cualidad ha sido desarrollada y probada y
cuando ningún problema, confusión ni el factor tiempo pueden entorpecer, se
permite al aspirante ser discípulo de un Maestro. Ardiente esfuerzo, constante
y persistente anhelo e inquebrantable lealtad al ideal presentido, son la
condición "sine qua non" del discipulado. Estas características deben
existir en los tres cuerpos, y conducen a la constante disciplina del vehículo
físico, a la firme orientación de la naturaleza emocional y a una actitud
mental que permite al hombre "considerar perdidas todas las cosas",
si quiere alcanzar su meta.
Lectura espiritual. Concierne al desenvolvimiento del sentido de las realidades subjetivas. Se fomenta mediante el estudio, según se lo entiende en sentido físico, y por el esfuerzo de llegar a comprender los pensamientos expresados en palabras. Se desarrolla mediante el detenido escrutinio de las causas subyacentes en todos los deseos, aspiraciones y sentimientos, relacionándose así con el plano astral o de deseo. Se refiere a la lectura de símbolos o formas geométricas que animan una idea o pensamiento, lo cual concierne al plano mental. Esto se tratará más adelante en el Libro Tercero.
Devoción
a Ishvara. Brevemente puede decirse que constituye la actitud del triple yo
inferior, demostrada como servicio al ego, el regente interno, Dios o Cristo
interno. Esta devoción será triple en su manifestación y llevará al yo personal
inferior a una vida de obediencia al Maestro en el corazón, y con el tiempo
guiará al aspirante al grupo de algún adepto o instructor espiritual,
llevándolo también al devocional servicio a Ishvara, el Yo divino, que mora en
el corazón de todos los hombre y subyace en todas las formas de la
manifestación divina.
33.
Cuando se tienen pensamientos contrarios a la yoga, deben cultivarse los
opuestos.
La
traducción de Johnston da la misma idea en bellas palabras, y expone el método
con claridad, y dice:
"Cuando
las transgresiones obstruyen, el peso de la imaginación debe ponerse en el
platillo opuesto".
La
ciencia de equilibrar los pares de opuestos está contenida en estas dos
traducciones; una no es completa sin la otra. A menudo resulta difícil traducir
los antiguos términos sánscritos en una sola palabra o frase, pues en ese
lenguaje una palabra representa toda una idea y requiere varias frases para dar
el verdadero significado en los limitados idiomas occidentales.
En
este aforismo están comprendidos ciertos conceptos básicos, los cuales, para
mayor claridad, podemos expresarlos:
1.
Como el hombre piensa así es él. Lo que se manifiesta en objetividad física es
siempre un pensamiento; según sea el pensamiento o idea, así será la forma o el
propósito en la vida.
2.
Los pensamientos son de dos clases: los que tienden a construir formas, limitar
y expresarse en el plano físico, y los que tienden a alejarse de los tres
planos inferiores y por lo tanto del aspecto forma tal como lo conocemos en los
tres mundos, conduciendo a la unión (yoga o unificación) con el alma o aspecto
crístico.
3.
Cuando se descubre que los pensamientos habitualmente cultivados producen
reacciones y resultados astrales y físicos, significa que son contrarios a la
yoga, pues entorpecen el proceso unificador.
4.
Deben cultivarse pensamientos contrarios a los anteriores, y pueden
determinarse fácilmente porque son los opuestos directos de los pensamientos
inhibidores.
5.
El cultivar pensamientos que tienden a la yoga y llevan al hombre al
conocimiento de su yo real, y la consiguiente unión con ese yo, involucra un
triple proceso:
a. Se debe determinar y considerar el nuevo
concepto mental formulado definidamente y considerado contrario a la antigua
corriente de pensamiento.
b. Le sigue el empleo de la imaginación a fin de
llevar el pensamiento a la manifestación. Esto lleva al aspecto deseo, y por lo
tanto afecta al cuerpo astral o emocional.
c. Luego viene la visualización definida del
efecto de lo que se ha pensado e imaginado, y la forma en que se manifestará en
el plano físico.
Se
hallará que esto genera energía, lo cual significa que el cuerpo etérico se
vitaliza o energetiza, gracias a las nuevas corrientes de pensamientos,
teniendo lugar ciertas transformaciones y reorganizaciones que, oportunamente,
cambiarán totalmente las actividades del hombre en el plano físico. El
constante cultivo de todo esto llega a trasformar al entero triple hombre
inferior y, eventualmente, pone de manifiesto la verdad de la frase cristiana:
"sólo Cristo es visto y oído". únicamente el hombre real o espiritual
puede expresarse por medio de un instrumento físico, así como Cristo se expresó
por medio de Jesús, su instrumento y discípulo.
34.
Los pensamientos contrarios a la yoga son: ofensividad, falsedad, hurto,
incontinencia y avaricia, ya sean cometidos personalmente, obligando a otros a
cometerlos o aprobarlos, o surgidos de la avaricia, la ira o el engaño
(ignorancia), y pueden ser veniales, capitales o mortales. Dan siempre por
resultado, excesivo dolor e ignorancia. Por esta razón deben cultivarse los
pensamientos opuestos.
Se
observará que los cinco mandamientos se refieren específicamente a estos
pensamientos contrarios a la yoga o unión, y que el cumplimiento de los
mandamientos traerá:
a.
lnofensividad, en vez de ofensividad.
b.
Verdad, en vez de falsedad.
c.
No hurtar, en vez de hurtar.
d.
Autocontrol, en vez de incontinencia.
e.
Conformidad, en vez de avaricia o codicia.
Al
aspirante no le queda excusa alguna al inculcarle la verdad de que la
transgresión de los mandamientos produce igualmente efectos, tanto si la
violación es leve como si es grave. "Un pensamiento contrario" debe
producir efecto; este efecto es dual: dolor, e ignorancia o engaño. Existen
tres palabras que el estudiante esotérico asocia siempre con los tres mundos:
1. Maya o ilusión, referida al mundo dé las
formas, donde el verdadero yo se halla durante la encarnación, y con las cuales
ignorantemente se identifica durante largos eones.
2. Engaño, el proceso de identificación errónea,
donde el yo se engaña a sí mismo y dice: "Yo soy la forma".
3. Ignorancia o avidya, el resultado de esta
errónea identificación y al mismo tiempo su causa.
El yo está revestido por la forma; es engañado en el mundo de la ilusión. Sin embargo, cada vez que a sabiendas tiene pensamientos contrarios a la yoga, el yo se sumerge aún más en el mundo ilusorio y hace que el velo de la ignorancia sea más tupido. Cada vez que el peso de la imaginación se inclina hacia la naturaleza real del yo y se aleja del mundo del no-yo, la ilusión disminuye, se desvanece el engaño y el conocimiento reemplaza gradualmente a la ignorancia.
35.
Frente a quien ha perfeccionado la inofensividad, cesa toda enemistad.
Este
aforismo pone de manifiesto la actuación de una gran ley. En el Libro Cuarto,
Af. 17, Patanjali dice que la percepción de una característica, de una cualidad
y de una forma objetiva, depende de que el perceptor posea características,
cualidades y capacidades objetivas similares. Esta similitud es la base de la
percepción. Se señala la misma verdad en la primera Epístola de San Juan, en
las palabras: "Seremos semejantes a Él, porque lo veremos como Él
es". Sólo puede establecerse contacto con lo que ya está presente en la
conciencia del perceptor. Por lo tanto, si en el perceptor hay enemistad y
odio, es porque residen en él las simientes de la enemistad y el odio. Cuando
están ausentes, no existe más que unidad y armonía. Éste es el primer paso
hacia el amor universal, esfuerzo práctico del aspirante para llegar a ser uno
con todos los seres. Empieza consigo mismo y procura desarraigar de su propia
naturaleza todas las semillas de la ofensividad. Se ocupa así de la causa que
produce la enemistad hacia él y los demás. El resultado natural es que disfruta
de paz, y los demás están en paz con él. En su presencia, hasta las bestias
salvajes se sienten impotentes, en virtud del estado mental del aspirante a
yogui.
36.
Quien se perfecciona en ser veraz, observa inmediatamente la eficacia de sus
palabras y actos.
Esta
cuestión de la verdad es uno de los grandes problemas que el aspirante debe
resolver; quien intente decir únicamente lo que es estrictamente exacto,
enfrentará dificultades bien definidas. La verdad es muy relativa mientras
prosigue la evolución y su manifestación progresiva. Podría definirse como la
manifestación, en el plano físico, de esa medida de realidad divina que permite
expresar la etapa de evolución y el medio empleado. Por lo tanto, la verdad
involucra la habilidad del perceptor o aspirante, para ver correctamente la
medida de divinidad que encierra una forma (tangible, objetiva o verbal).
Implica, por lo tanto, la capacidad de penetrar hasta lo subjetivo y establecer
contacto con lo que toda forma encubre, y también la habilidad del aspirante
para construir una forma (tangible, objetiva o verbal) que exprese la verdad
tal cual es. Éstas son, en realidad, las dos primeras etapas del gran proceso
creador,
1.
correcta percepción,
2.
exacta construcción,
que llevan a
la consumación, de la que trata el aforismo en consideración, o sea la
efectividad de las palabras y los actos para expresar la realidad o la verdad
tal cual es. Este aforismo es la clave del trabajo del mago y la base de la
gran ciencia de los mántram o palabras de poder, que constituyen el equipo de
todo adepto.
Mediante
la comprensión de
a.
la ley de vibración,
b.
la ciencia del sonido,
c.
la finalidad de la evolución,
d.
la etapa cíclica actual,
e.
la naturaleza de la forma,
f.
la manipulación de la sustancia atómica,
el
adepto, no sólo ve la verdad en todas las cosas, sino que comprende cómo hacer
visible la verdad, ayudando así al proceso evolutivo y "proyectando
imágenes sobre la pantalla del tiempo".
Esto
lo hace por medio de ciertas palabras y acciones. En el aspirante, el
desarrollo de esta capacidad se realiza gracias al constante esfuerzo por
llenar los siguientes requisitos:
1. Estricta atención a todas las formas verbales
que emplea.
2. Empleo inteligente del silencio,
como factor de servicio.
3. Estudio constante de las causas
subyacentes en cada acto, a fin de comprender la razón de la efectividad, o no
efectividad de la acción.
4. Esfuerzo constante para ver la
realidad en todas las formas. Esto implica, textualmente, el estudio de la ley
de causa y efecto o karma; el objetivo de la ley kármica es poner los polos
opuestos, espíritu y materia, en concordancia con los requisitos del espíritu,
a fin de que la materia y la forma puedan expresar perfectamente la naturaleza
del espíritu.
37.
Cuando la abstención de hurtar es perfecta, el yogui puede tener cuanto desea.
Aquí
tenemos la clave de la gran ley de oferta y demanda. Cuando el aspirante ha
aprendido a no desear nada para el yo separado, se le pueden confiar las
riquezas del Universo; cuando nada exige para la naturaleza inferior ni reclama
para el triple hombre físico, entonces le llega todo lo que desea, sin pedirlo
ni reclamarlo. En algunas traducciones se expresa esto mismo, diciendo:
"todas las joyas son suyas".
Debe
recordarse que no hurtar se refiere no sólo a abstenerse de sustraer cosas
tangibles y físicas, sino a no hurtar en los planos emocional y mental. El
aspirante no sustrae nada ni reclama beneficios emocionales (tales como amor y
favoritismo, antipatía u odio) ni los absorbe cuando no le pertenecen; repudia
todo beneficio intelectual; no reclama una reputación injustificada; no asume
el deber, el favor o la popularidad de otro; se adhiere estrictamente a lo que
le pertenece. El mandato oriental es: "que cada uno atienda su propio
dharma" y cumpla su parte. "Ocúpate de tus cosas” es la forma
occidental de enseñar la misma verdad y trasmitir el mandato de que no hemos de
hurtar a otros la oportunidad de obrar correctamente, de estar a la altura de
la responsabilidad y de cumplir con el deber. Ésta es la verdadera abstención
de hurtar que hace al hombre cumplir perfectamente con sus propias
obligaciones, cargar con sus responsabilidades y desempeñar sus deberes, lo
cual evitará apropiarse de lo que pertenece a su hermano, en los tres mundos
del esfuerzo humano.
38.
Cuando se practica la continencia, se adquiere energía.
La
incontinencia se considera como disipación de la vitalidad o virilidad de la
naturaleza animal. El poder de crear en el plano físico y de perpetuar la
especie, es la acción más elevada de que el hombre es capaz. La disipación de
los poderes vitales y la incontinencia en la vida libertina, es el gran pecado
contra el cuerpo físico. Indica que no se reconoce ni aprecia el acto
procreador; acusa incapacidad de resistir los deseos y placeres inferiores y la
pérdida del propio control. Los resultados hoy se manifiestan en la familia
humana en la poca salud, en los hospitales colmados y en los hombres, mujeres y
niños enfermizos, débiles y anémicos, que vemos por todas partes. Esto
significa poca conservación de la energía, y las mismas palabras "disipación"
y "hombres disipados" contienen una lección.
Lo
primero que el discípulo debe hacer es aprender la verdadera naturaleza de la
creación y conservar su energía. No se impone el celibato, pero sí el
autocontrol. Durante un ciclo relativamente corto de vida, donde el estudiante
se prepara para hollar el sendero, posiblemente habrá una vida, o quizás
varias, en que tendrá que abstenerse de procrear, a fin de dominarse y
demostrar que ha subyugado completamente su naturaleza sexual inferior. El
correcto empleo del principio del sexo, de acuerdo a la ley vigente en el país,
caracteriza al verdadero aspirante.
Aparte
de la consideración de este tema, en relación con la conservación de energía,
hay otro punto de vista, desde el cual el aspirante encara el problema, y es la
transmutación del principio vital (tal como se manifiesta a través del
organismo físico) en su expresión dinámica, cuando lo hace por medio del órgano
del sonido o de creación, es decir mediante la palabra, o sea el trabajo del
verdadero mago. Existe, como bien saben todos los estudiantes esotéricos, una
íntima relación entre los órganos de la procreación y el tercer centro mayor,
el laríngeo. Esto se manifiesta fisiológicamente en el cambio producido en la
voz, en el período de la adolescencia. Mediante la verdadera conservación de la
energía y la continencia, el yogui se convierte en un creador, en el plano
mental, mediante la palabra y el sonido; así la energía que pudo ser disipada
en la actividad del centro inferior se concentra y trasmuta en el gran trabajo
creador del mago. Esto se lleva a cabo por la continencia, el vivir puro y el
pensar limpio, en vez de las perversiones de la verdad esotérica, como la magia
sexual y las monstruosas perversiones sexuales practicadas por ciertas escuelas
seudo ocultistas. Éstas últimas están en el sendero negro, y no conducen al
portal de la iniciación
39.
Cuando la abstención de la avaricia es perfecta se llega a la comprensión de la
ley de renacimiento.
Este
aforismo imparte en forma inequívoca la gran enseñanza de que el espíritu
encarna por el deseo de adoptar determinada forma. Cuando no existe deseo, los
tres mundos no pueden retener al yogui. El deseo, los diversos anhelos por las
cosas, las experiencias o el ansia de vivir en la forma, constituyen la fragua
donde forjamos nuestras cadenas.
Cuando
se cultiva y está presente la conformidad, se rompen gradualmente tales cadenas
y ya no se forjan otras; a medida que nos desligamos del mundo de la ilusión,
se aclara nuestra visión y paulatinamente se nos hacen aparentes y
comprensibles las leyes del ser y de la existencia. Esto explica el cómo y el
por qué de la vida. La razón de la existencia y, el método del plano físico ya
no constituye un problema, y el yogui comprende la razón de por qué ha existido
el pasado y cuáles son sus características; entiende la razón del presente
ciclo de vida y experiencia, aplica cada día prácticamente la ley, y sabe muy
bien qué debe hacer para el futuro. De esta manera se libera a sí mismo, nada
desea de los tres mundos y se reorienta hacia el mundo del ser espiritual.
En
estas cualidades tenemos el cumplimiento de los cinco mandamientos.
40.
La purificación interna y externa produce aversión a la forma, tanto a la
propia como a las demás formas.
La paráfrasis del Af. 40 no coincide con la traducción técnica de las palabras sánscritas, debido a que las palabras empleadas han sido mal interpretadas. Literalmente la traducción es: "La purificación interna y externa produce odio contra el propio cuerpo y el rechazo de todo intercambio con otros cuerpos". La tendencia de los estudiantes de Occidente a interpretar literalmente, exige una traducción más libre. El estudiante oriental, más versado en la presentación simbólica de la verdad, no es tan propenso a equivocarse en este sentido. Al considerar este aforismo debe tenerse presente que la pureza es una cualidad del espíritu. La purificación es necesariamente de varios tipos y se relaciona con los cuatro vehículos (los cuerpos físico, etérico, emocional y mental) mediante los cuales el hombre se pone en contacto con los tres mundos de su actividad. Podemos, por lo tanto, diferenciarlos así:
a. Pureza
externa ........... vehículo físico ........ cuerpo denso.
b.
Pureza magnética ....... vehículo etérico ...... pureza interna.
c. Pureza
síquica ............ vehículo astral
....... pureza emocional.
d. Pureza
mental ............ vehículo mental ...... pureza de la mente concreta.
Debe
tenerse cuidadosamente en cuenta que esta pureza concierne a la sustancia, de
la cual está compuesto cada uno de los vehículos, lográndose de tres maneras:
1. Por la eliminación de la sustancia impura, o
los átomos y moléculas que limitan la libre expresión del espíritu y lo
confinan en la forma, y no le permiten ingresar ni egresar libremente.
2. Por la asimilación de los átomos
y moléculas que tienden a proporcionar una forma, mediante la cual el espíritu
pueda actuar adecuadamente.
3. Por la protección de la forma
purificada contra la contaminación y deterioración.
En
el sendero de purificación o de probación comienza el proceso eliminatorio; en
el sendero del discipulado se aprenden las reglas del proceso constructivo o
asimilativo, y en el sendero de iniciación (después de la segunda iniciación)
se inicia el trabajo protector.
En
Occidente son bien conocidas y generalmente practicadas las reglas de
purificación externa, de sanidad y de higiene. Oriente conoce mejor las reglas
de purificación magnética; una vez que ambos sistemas se sinteticen y
reconozcan mutuamente, la envoltura física, en su doble naturaleza, alcanzará,
con el tiempo, un alto grado de refinamiento.
Sin
embargo, en el actual ciclo, el interés de la Jerarquía está centrado en gran
parte, en el problema de la pureza síquica, razón por la cual en la actualidad
se desarrolla la tendencia a la enseñanza esotérica. Ésta se aleja de lo que
comúnmente se entiende por desarrollo psíquico y, sin hacer hincapié sobre los
poderes síquicos inferiores, trata de entrenar al aspirante en las leyes de la
vida espiritual. Esto produce la comprensión de la naturaleza de la psiquis o
alma, y el control de la naturaleza síquica inferior. El gran
"empuje" del esfuerzo jerárquico, correspondiente a este siglo
1926-2026, será hecho en esa dirección, conjuntamente con la difusión de las
leyes del pensamiento. De ahí la necesidad de promulgar las enseñanzas dadas en
los aforismos de la yoga, que proporcionan las reglas para el control de la
mente, pero al mismo tiempo tratan extensamente de la naturaleza de los poderes
síquicos y el desenvolvimiento de la conciencia síquica.
El
Libro Tercero trata de tales poderes; podría decirse brevemente que todo el
tema de los aforismos consiste en desarrollar el control de la mente, con el
propósito de establecer contacto con el alma y obtener el consiguiente control
de los poderes síquicos inferiores, y su desenvolvimiento debe ir paralelo al
de los poderes superiores. Debe hacerse hincapié sobre esto. Aversión a la
forma o "ausencia de deseo" (término genérico, que abarca esta
condición de la mente) es el gran impulso que, con el tiempo, lleva a liberarse
completamente de la forma.
Esto
no significa que la forma, o tomar una forma, es malo en sí. Tanto las formas
como el proceso de encarnación, son correctos y adecuados en su lugar; pero
para el hombre que ya no tiene necesidad de experimentar en los tres mundos y
ha aprendido las lecciones necesarias en la escuela de la vida, la forma y el
renacimiento son malos, y debe relegarlos a una posición fuera de la vida del
ego. Es verdad que el hombre liberado puede decidir limitarse a sí mismo en una
forma, para fines específicos de servicio, pero lo hace por un acto de voluntad
y autoabnegación; no se siente impelido a ello por el deseo, sino por el amor a
la humanidad y el anhelo de permanecer con sus hermanos, hasta que el último de
los hijos de Dios haya llegado al portal de la liberación.
41.
Por la purificación llega también la quietud del espíritu, la concentración, el
dominio de los órganos y la capacidad de ver al yo.
Debe
recordarse que tanto los mandamientos como las reglas (yama y nyama) tienen que
ver con el cuádruple yo inferior, el cual funciona en los tres mundos, y se lo
denomina frecuentemente cuaternario inferior. Hemos visto en el aforismo
precedente, que la purificación requerida es cuádruple y concierne a los cuatro
vehículos. Los resultados de tal pureza son también cuádruples, y corresponden
igualmente a las cuatro envolturas. Estos resultados son, de acuerdo a los
vehículos
1. El
dominio de los órganos ........................... el cuerpo físico.
2.
La quietud del espíritu ................................ el vehículo
emocional.
3.
La concentración ......................................... la mente
inferior o cuerpo mental.
4.
La capacidad de ver al yo ........................... el resultado
sintético de la triple condición . de las envolturas
mencionadas.
El
"dominio de los órganos" concierne especialmente a los sentidos; es
el resultado de la pureza magnética o del refinamiento del cuerpo etérico. A
este respecto los estudiantes deben tener presente que el cuerpo físico no es
un principio, sino que se construye exactamente de acuerdo al cuerpo etérico,
el vehículo magnético en el plano físico, y atrae (según su naturaleza y
elementos constituyentes) a los átomos y partículas de sustancia con los cuales
es construido el físico denso. Una vez refinadas las percepciones sensorias y
sintonizada con exactitud la condición vibratoria del cuerpo vital, los órganos
sensorios quedan totalmente dominados y controlados por el hombre real y, con
el tiempo, lo pondrán en contacto con los dos subplanos más elevados del plano
físico y no con el astral inferior como ocurre ahora. El orden correcto de este
control de los órganos de percepción física o de los cinco sentidos es:
1. Correcta percepción intelectual del ideal, en el plano mental.
2. Deseo puro, libre del amor a la
forma, en el plano emocional o astral.
3. Uso y desenvolvimiento correcto
de los cinco centros en la columna vertebral (base de la columna, sacro, plexo
solar, cardíaco y laríngeo), cada uno de los cuales se halla en el cuerpo
etérico y está vinculado a uno de los cinco sentidos.
4. La consiguiente correcta reacción de los
órganos de los sentidos a las demandas del hombre verdadero o espiritual.
En
conexión con el cuerpo astral, la purificación da por resultado la tranquilidad
de espíritu o la "suave quietud" del vehículo, a fin de reflejar
adecuadamente el principio crístico o la naturaleza búdica. Se debe tener muy
en cuenta la relación del astral o principio kámico (que utiliza el vehículo
medio del triple hombre inferior) con el principio búdico (que utiliza el
vehículo medio de la tríada espiritual o atma-budi-manas). El aquietamiento de
las emociones y el control de la naturaleza de deseos preceden siempre a la
reorientación de lo inferior. Antes que el hombre desee las cosas del espíritu
debe cesar de desear las cosas del mundo y de la carne, lo cual trae un período
de gran dificultad en la vida del neófito; el proceso está simbolizado en la
palabra “conversión", empleada en los círculos ortodoxos cristianos;
significa "darse vuelta", con el consiguiente trastorno temporario,
pero que eventualmente traerá quietud.
En
el cuerpo mental el efecto de la purificación es el desarrollo de la capacidad
de concentrarse o enfocarse en una sola dirección. La mente no va de un lado a
otro, queda controlada, pasiva y receptiva a las impresiones superiores. Esto
es tratado extensamente en el Libro Tercero, por eso no nos ocuparemos aquí.
Cuando
los tres resultados de la purificación se hacen sentir en la vida del
aspirante, está próximo a cierta culminación, que es la repentina percepción de
la naturaleza del alma. El aspirante alcanza la visión de la realidad que es él
mismo, y descubre la verdad de las palabras de Cristo: "Los puros de
corazón verán a Dios". Contempla el alma, y desde entonces su deseo va
dirigido siempre a la realidad, alejándose de lo irreal y del mundo de la
ilusión.
42.
El gozo trae por resultado la bienaventuranza.
Poco
puede decirse respecto a este aforismo, salvo indicar que todo sufrimiento,
desagrado e infelicidad, se deben a la rebelión Desde el punto de vista del
ocultista, la rebeldía sólo trae mayores dificultades, y la resistencia sólo
sirve para nutrir el mal, cualquiera sea. El hombre que ha aprendido a aceptar
su sino, no malgasta el tiempo en vanas lamentaciones y puede dedicar toda su
energía en cumplir perfectamente su dharma o trabajo obligatorio. En vez de
quejarse y oscurecer las cuestiones de la vida con la preocupación, la duda y
la desesperación, despeja su camino mediante la sana comprensión de la vida,
tal como es, y la directa apreciación de lo que puede hacer de ella. Así no
malgasta fuerza, tiempo ni pierde oportunidad, y avanza constantemente hacia la
meta.
43.
Por la ardiente aspiración y la eliminación de toda impureza, se perfeccionan
los poderes del cuerpo y de los sentidos.
Aunque
las dos causas del proceso de perfeccionamiento son: aspiración y purificación,
sin embargo, ambas constituyen realmente una sola y son los dos aspectos de la
disciplina del sendero de probación. El Antiguo Comentario, que constituye la
base esotérica de las enseñanzas internas del raja yoga, contiene algunas
frases valiosas porque imparten un concepto correcto:
"A
medida que el aliento de fuego asciende a través del sistema y a medida que el
elemento ígneo hace sentir su presencia, se ve desaparecer lo que obstaculiza y
se ilumina lo que estaba oscuro."
"El
fuego asciende y consume las barreras; el aliento se expande y las limitaciones
desaparecen. Los siete, hasta entonces pasivos, vuelven a la vida. Los diez
portales, cerrados y sellados, parcialmente entornados, se abren de par en
par".
"Los
cinco métodos de contacto se precipitan a la actividad. Se vencen los
obstáculos y las barreras ya no obstaculizan. El que se ha purificado se
convierte en el gran receptor y el Uno es conocido".
Estas
palabras se refieren a la purificación por el fuego y el aire, purificación
impuesta en el sendero de la yoga. La purificación por agua tiene lugar en las
últimas etapas de la vida del hombre muy evolucionado, antes de hollar el
sendero del discipulado, y es sugerida en las palabras tan frecuentemente
empleadas "aguas del infortunio". Ahora se somete a la prueba ígnea y
toda la naturaleza inferior pasa a través del fuego. Éste es el primer
significado y el que más concierne al aspirante. Surge desde su corazón cuando
clama por fuego, expresado en las palabras:
"Busco
el Camino; ansío saber. Veo visiones, y fugaces impresiones profundas. Detrás
del Portal, al otro lado, está lo que llamo hogar, porque el círculo casi ha
sido hollado en su totalidad y el fin se aproxima al principio".
"Busco
el Camino. Mis pies han hollado todos los caminos. El Camino de Fuego me llama
con irresistible atracción. Nada en mí busca el camino de la paz; nada en mí
ansía la tierra".
"Que
el fuego ruja; que las llamas devoren; que se queme toda la escoria; que se me
permita trasponer ese Portal, y hollar el Camino del Fuego"
El
aliento de Dios se siente como brisa purificadora y es también la respuesta del
alma a la aspiración del discípulo. El alma "inspira" al hombre
inferior.
El
significado secundario se refiere, lógicamente, en forma directa, a la
actividad del kundalini o fuego serpentina, en la base de la columna vertebral,
cuando responde a la vibración del alma (sentida en la cabeza, en la región de
la glándula pineal, y denominada: "la luz en la cabeza"). El fuego
kundalini asciende, quema todas las obstrucciones del canal etérico en la
columna vertebral y vitaliza o electrifica los cinco centros de la columna y
los dos de la cabeza, Los aires vitales, dentro de los ventrículos de la
cabeza, son puestos también en actividad y producen un efecto purificador, o
más bien eliminador. El estudiante aún nada tiene que ver con ellos, excepto
procurar, dentro de lo posible, que la aspiración de su corazón sea de carácter
"ígneo" y que prosiga, como es de desear, la constante purificación
de su naturaleza física, emocional y mental. Cuando esto sucede la respuesta
del alma es efectiva y tiene lugar, sin peligro y normalmente, de acuerdo a la
ley, las consiguientes reacciones en los centros etéricos.
Los
tres versículos citados se refieren a:
a. Los siete centros, hasta entonces pasivos,
b. Los diez portales cerrados, los diez orificios del cuerpo físicos.
c. Los cinco sentidos, mediante los cuales se
establece contacto con el plano físico, abarcando con estos términos todas las
actividades entrantes y salientes en el plano físico.
Cuando estas
actividades son dirigidas por el alma o regidor interno, se efectúa la unión
con el alma y la consiguiente identificación con Aquel en Quien vivimos, nos
movemos y tenemos nuestro ser.
44.
La lectura espiritual trae como resultado el contacto con el alma o el divino
Uno.
Este
aforismo quizás podría traducirse más literalmente si se dijera: “La lectura de
símbolos produce contacto con el alma”. El símbolo es una forma de determinado
tipo, que vela u oculta un pensamiento, una idea o una verdad; en consecuencia,
se puede establecer como axioma general, que cualquier tipo de forma es un
símbolo o el velo objetivo de un pensamiento. Esto aplicado a toda forma, se
refiere igualmente a la forma humana, que está destinada a ser el símbolo
(hecho a imagen) de Dios; constituye la forma objetiva que vela un pensamiento,
idea o verdad divinos, la manifestación tangible de un concepto divino; la meta
de la evolución es llevar a la perfección esta forma simbólica objetiva. Cuando
el hombre conoce esto, deja de identificarse con el símbolo, su naturaleza
inferior; empieza a actuar conscientemente como el divino Yo subjetivo interno,
utilizando al hombre inferior para velar y ocultar su forma, trabajar
diariamente sobre esa forma, a fin de moldearla y forjarla en un instrumento
adecuado de expresión. Esta idea también se lleva a cabo en la vida diaria, en
la actitud del hombre hacia todas las formas (en los tres reinos de la
naturaleza) con las cuales se pone en contacto. Trata de ver debajo de la
superficie y llegar a la idea divina.
Ésta
es la cuarta regla y concierne a la actitud interna que el hombre adopta hacia
el universo objetivo. Podría decirse que las reglas tienen que ver con la
actitud del hombre hacia:
1. Su
propia naturaleza inferior ................................. purificación
interna y externa.
2. Su karma o sino en la vida
.................................... conformidad.
3.
Su alma o ego ........................................................
ardiente aspiración.
4.
Su medio ambiente y contacto en el plano físico ... lectura espiritual.
5.
La Existencia una, Dios .........................................
devoción a Ishvara.
Así
esta serie de reglas abarca la "correcta actitud" hacia todas las
cosas.
45.
Por la devoción a Ishvara se alcanza la meta de la meditación o samadhi.
La
meta de la meditación es lograr la capacidad de ponerse en contacto con el
divino yo interno y, por medio de este contacto, llegar a la comprensión de la
unidad de ese yo con todos los yoes y con el Omni-yo, no sólo teóricamente sino
como una realidad en la naturaleza. Esto se produce cuando se alcanza el estado
llamado samadhi, en el cual la conciencia del pensador se transfiere de la
conciencia del cerebro inferior a la del hombre espiritual o alma, en su propio
plano. Las etapas de esta transferencia pueden ser descritas como:
1.
Transferencia de la conciencia del cuerpo, la conciencia saliente instintiva
del hombre físico, a la cabeza. Esto requiere retirar conscientemente la
conciencia en un punto dentro del cerebro, en la cercanía de la glándula
pineal, y centrarla consciente y definidamente allí.
2.
Transferencia de la conciencia de la cabeza o cerebro, a la mente o cuerpo
mental. En esta transferencia el cerebro permanece agudamente alerta, y el
retiro de la ciencia se efectúa conscientemente por medio del cuerpo etérico,
utilizando el brahmarandra, o abertura en la cima de la cabeza. En ningún
momento el hombre está en trance, inconsciente o dormido. Emprende este proceso
de abstracción o retiro y lo efectúa activamente.
3.
Transferencia de la conciencia del cuerpo mental al cuerpo del ego, el alma,
alojada en el cuerpo causal o loto egoico. Entonces se produce una condición en
que el cerebro, el cuerpo mental y el cuerpo egoico, forman una unidad
coherente, pasiva, alerta, positiva y firme.
4.
Así se puede entrar en el estado de samadhi o contemplación espiritual, donde
el alma observa su propio mundo, percibe la visión de las cosas tal cual son,
se pone en contacto con la realidad y "conoce a Dios".
Luego
viene la etapa en que el hombre espiritual trasmite al cerebro, por conducto de
la mente, lo que ha visualizado, visto, hecho contacto y conocido; de esta
manera el conocimiento forma parte del contenido del cerebro y queda disponible
para ser utilizado en el plano físico.
Ésta
es la meta del proceso de la meditación, y los resultados, en sus muchas
Variaciones, son el tema del Libro Tercero, y se producen de acuerdo a los ocho
métodos de la yoga, tratados en el Libro Segundo. únicamente la devoción a
Ishvara o verdadero amor a Dios, con las cualidades asociadas de servicio, amor
al semejante y la paciente constancia en obrar. bien, llevarán al hombre por
este difícil sendero de disciplina, purificación y arduo trabajo.
MÉTODO
TERCERO. LA POSTURA
46.
La postura adoptada debe ser estable y cómoda.
Este
aforismo ha conducido a los estudiantes occidentales a grandes dificultades,
pues lo interpretan en sentido completamente físico. Es verdad que tiene un
significado físico, pero si lo tomamos en relación con la triple naturaleza
inferior, puede decirse que se refiere a una posición de constante inmovilidad
del cuerpo físico, durante la meditación una condición firme e indesviable del
cuerpo astral o emocional al pasar por la existencia mundana y una mente
inalterable y sin fluctuaciones totalmente controlada. De estas tres, podría
decirse que la postura física tiene menos importancia. La mejor es aquella en
que el aspirante puede olvidar con más rapidez que posee un cuerpo físico.
Hablando en forma general podría establecerse que una posición erecta en una
silla confortable, manteniendo derecha la columna, los pies cruzados en forma
natural, las manos unidas sobre el regazo, los ojos cerrados y la cabeza
ligeramente inclinada, es la mejor postura para el aspirante occidental. En
Oriente hay una ciencia de las posturas, más de ochenta y cuatro posiciones
distintas, algunas de las cuales son muy complicadas y dolorosas. Esta ciencia
es una rama del Hatha Yoga y no debiera ser seguida por la quinta raza raíz; es
el remanente de esa yoga, necesaria y suficiente para los hombres de la raza
raíz lemuriana, quienes tenían que aprender a controlar el cuerpo físico.
Bhakti Yoga, o yoga de la devoción, fue la yoga de los atlantes o cuarta raza
raíz, con algo del Hatha Yoga. En nuestra quinta raza raíz, la aria, Hatha Yoga
debería caer totalmente en desuso, en lo que concierne al discípulo, el cual
debiera ocuparse del Raja Yoga y Bhakti Yoga –el cual debería ser un devoto
mental.
El
discípulo de la época lemuriana aprendió a controlar su cuerpo físico y
dedicarlo al servicio de Ishvara, por la práctica del Hatha Yoga, aspirando al
control emocional.
El
discípulo de la época atlante aprendió a controlar el cuerpo emocional y
dedicarlo al servicio a Ishvara, mediante la práctica del Bhakti Yoga,
aspirando a obtener control mental.
El
discípulo de esta época aria debe aprender a controlar el cuerpo mental y
dedicarlo al servicio a Ishvara, mediante la práctica de Raja Yoga, aspirando a
conocer al morador interno, el alma. Así, en la actual raza raíz, todo el
hombre inferior, la personalidad, queda subyugado y tiene lugar la
“Trasfiguración" de la humanidad.
47.
La estabilidad y la comodidad de la postura se deben lograr mediante un ligero
y persistente esfuerzo y la concentración de la mente en lo infinito.
Este
aforismo abarca los dos aspectos que presentan dificultades en la meditación:
la comodidad del cuerpo y el control de la mente. Es digno observar que el
esfuerzo para alcanzar el olvido del cuerpo físico, mediante la correcta
postura, se realiza con la práctica persistente, regular, más bien que forzando
violentamente el cuerpo a adoptar posturas incómodas y actitudes no
acostumbradas. Cuando logra esto y la mente puede estar ensimismada en las
cosas del alma, entonces la estabilidad y la comodidad caracterizan al hombre
en el plano físico; se olvida del vehículo físico y puede concentrar la mente,
la cual está tan enfocada en una sola dirección, que es imposible pensar en el
cuerpo.
48.
Cuando se ha realizado esto, los pares de opuestos ya no limitan.
Los
pares de opuestos conciernen al cuerpo de deseos. Es significativo que el
aforismo precedente sólo trata de la mente y del cuerpo físico. Según este
aforismo la naturaleza emocional, expresándose por medio del deseo, no se
siente influida por ninguna fuerza atrayente. El cuerpo astral se hace pasivo y
negativo y no responde a ninguna atracción del mundo de la ilusión.
Existe
un gran misterio respecto al cuerpo astral del hombre y a la luz astral; la
naturaleza de este misterio, hasta ahora es conocida únicamente por los
iniciados avanzados. La luz astral es proyectada objetivamente por dos
factores, y el cuerpo astral del hombre responde a estos dos tipos de energía.
Esencialmente parecerían carecer de carácter o forma, pero su manifestación
depende de "lo que está arriba y de lo que está abajo". La naturaleza
de deseos del hombre, por ejemplo, parece responder a la atracción del gran
mundo de la ilusión, el maya de los sentidos, o a la voz del ego que utiliza el
cuerpo mental. Las vibraciones llegan al cuerpo astral desde el plano físico y
desde el mundo mental, y según sea la naturaleza del individuo y el punto de la
evolución alcanzado, así será la respuesta al llamado de lo superior o de lo
inferior.
El
cuerpo astral está atento a las impresiones egoicas, o es atraído por el millón
de voces de la tierra. Al parecer no tiene voz ni carácter propios. Esto ha
sido representado en el Bhagavad Gita cuando Arjuna está entre las dos fuerzas
opuestas del bien y del mal, y busca la correcta actitud hacia ambos. El plano
astral es el campo de batalla del alma, el lugar de la victoria o de la
derrota; es el Kurukshetra, en el cual se hace la gran elección.
En
estos aforismos, concernientes a la postura, está latente la misma idea. Se
hace hincapié en los planos físico y mental y, si están debidamente ajustados y
se consigue aplomo en el plano físico y enfoque en una sola dirección en el
mental, los pares de opuestos ya no limitan. Así se llega al punto de
equilibrio, y el hombre se libera. Los platillos en la balanza de la vida del
hombre están equilibrados y por lo tanto se halla libre.
MÉTODO
CUARTO. PRANAYAMA
49.
Cuando se ha adoptado la correcta postura (asana), le sigue el correcto control
del prana y la adecuada inhalación y exhalación del aliento.
Tenemos
aquí otro aforismo que ha dado lugar a muchos malentendidos y ha causado gran
daño. Prevalecen varias enseñanzas sobre el control del prana, lo cual ha
inducido a muchos a practicar ejercicios respiratorios, y a prácticas cuyo
éxito depende de la suspensión del proceso de la respiración. Esto proviene en
gran parte porque la mente occidental considera que prana y aliento son
términos sinónimos, y de ninguna manera es así. Vivekananda lo señala al
comentar este aforismo, y dice:
"Cuando
se ha dominado la postura, entonces debe interrumpirse y controlarse el
movimiento, obteniéndose el pranayama, el control de las fuerzas vitales del
cuerpo. Prana no es aliento, aunque comúnmente se lo traduzca así. Es la suma
total de la energía cósmica energía que está en cada cuerpo, cuya manifestación
más evidente es el movimiento de los pulmones, causado por el prana al inhalar
el aliento, y es lo que tratamos de controlar en el pranayama. Empezamos por
controlar el aliento, como el medio más fácil de regular el prana".
Prana
es la suma total de la energía del cuerpo (esto se aplica similarmente al
cuerpo solar y al planetario), en consecuencia, concierne a la energía que
entra en el cuerpo etérico y a su salida por medio del cuerpo físico,
simbolizada en el cuerpo físico por la necesaria inhalación y exhalación del
aliento. Gran parte del verdadero sentido de este aforismo se ha perdido por el
hecho de hacer resaltar demasiado el acto físico de respirar.
Cuando
se estudia pranayama deben tenerse en cuenta ciertas cosas. Primero, que una de
las funciones principales del cuerpo etérico es actuar como estimulador y
vitalizador del cuerpo físico denso. Parecería que el cuerpo físico denso no
tuviera una vida independiente, sino que simplemente actuara dirigido y
motivado por el cuerpo etérico, que constituye el cuerpo vital o de fuerza, e
interpenetrara cada parte del vehículo denso, siendo el fundamento y la
verdadera sustancia del cuerpo físico. Según sea la naturaleza que anima al
cuerpo etérico, la actividad de esa fuerza en el cuerpo etérico, el dinamismo o
lentitud de las partes más importantes del cuerpo etérico (los centros de la
columna vertebral), así será la correspondiente actividad del cuerpo físico. En
forma similar y simbólica, según sea la plenitud del aparato respiratorio y su
capacidad para oxigenar y purificar la sangre, así será la salud o plenitud del
cuerpo físico denso.
Además
debe tenerse en cuenta que la clave para la exacta respuesta de lo inferior a
lo superior, reside en el ritmo y en la capacidad del cuerpo físico para
responder o vibrar, en forma rítmica, al unísono con el cuerpo etérico. El
estudiante ha descubierto que esto se logra fácilmente con la respiración
pareja y constante, y que la mayoría de los ejercicios de respiración, cuando
se les da preeminencia, excluyendo los tres métodos de yoga ya impartidos (los
Mandamientos, las Reglas y la Postura), tienen un efecto definido sobre los
centros etéricos y pueden acarrear resultados desastrosos. Es sumamente
necesario que los estudiantes practiquen los métodos de la yoga en el orden
dado por Patanjali, y que procuren completar el proceso purificador, la disciplina
de la vida interna y externa y la centralización de la mente en una sola
dirección, antes de intentar la regulación del vehículo etérico por medio de la
respiración y el despertar de los centros.
El
trabajo que se realiza por medio del pranayama podría decirse que es:
1.
La oxigenación de la sangre, a fin de purificar la corriente sanguínea y
obtener la consiguiente salud física.
2.
Llevar el cuerpo físico a una vibración sincrónica con la del cuerpo etérico.
Esto da como resultado la completa subyugación del cuerpo físico denso y lo
correlaciona con el etérico. Ambas partes del vehículo físico constituyen una
unidad.
3.
La transmisión de energía, vía el cuerpo etérico, a todas partes del cuerpo
físico denso. Esta energía puede provenir de varias fuentes:
a.
Del aura planetaria. En este caso es prana planetario, que concierne
principalmente al bazo y a la salud del cuerpo físico.
b.
Del mundo astral, por conducto del cuerpo astral. Esta fuerza será puramente
kámica o de deseo, y afectará principalmente a los centros ubicados abajo del
diafragma.
c.
De la mente universal o fuerza manásica, la cual constituye mayormente fuerza
mental, e irá al centro laríngeo.
d.
Del ego mismo, estimulando principalmente los centros coronario y cardíaco.
La
mayoría de las personas reciben la fuerza de los planos físico y astral
exclusivamente, pero los discípulos también reciben fuerza de los niveles
mental y egoico,
50.
El correcto control del prana (o de las corrientes de vida) es externo, interno
o inmóvil; está sujeto a lugar, tiempo y número, siendo también prolongado o
breve.
Este
aforismo es muy difícil de entender y deliberadamente se ha oscurecido su
significado, debido a los peligros incidentales al control de las fuerzas
corporales. Las ideas y enseñanzas que encierra se dividen en tres partes:
I. El control externo, interno o inmóvil de las corrientes de vida del cuerpo (denso y etérico). Esto concierne:
a.
Al aparato respiratorio y al empleo del aliento.
b.
A los aires vitales y su irradiación.
c.
A los centros y su despertar.
d.
Al fuego Kundalini y a su correcta progresión ascendente por la columna
vertebral.
I.
Al significado astrológico y la relación del individuo con su grupo, planetario
o de otra índole. A esto se refieren las palabras: "lugar, tiempo y
número".
II.
Al proceso de iluminación y a la respuesta del hombre físico a las impresiones
superiores por medio del cerebro. Tal capacidad de responder a la voz del ego y
de llegar a ser pasivo y receptivo, debe preceder a los cuatro últimos métodos
de la yoga, los cuales no conciernen muy de cerca al plano físico denso o a los
niveles etéricos de la conciencia.
Por
lo tanto, será evidente que gran parte de la enseñanza contenida en este
aforismo sólo puede impartirla el Instructor al alumno, directamente y sin
peligro, después de un debido estudio de las condiciones corporales de éste. No
es posible ni conveniente dar en este libro, destinado al público, las reglas,
prácticas y métodos que permiten al discípulo entrenado sincronizar
instantáneamente el vehículo físico denso con el cuerpo etérico, y aumentar la
densidad de su aura e irradiarla, a fin de producir ciertos efectos magnéticos
en su medio ambiente y despertar los centros que le permitirán desplegar
ciertos poderes síquicos Los métodos para despertar el fuego kundalini y
combinarlo con la fuerza egoica descendente, también deben ser enseñados
directamente por un idóneo en esta ciencia. Es extremadamente peligroso
despertar prematuramente el fuego, con la consiguiente destrucción de ciertas
estructuras protectoras del cuerpo etérico, y la desintegración de las barreras
entre este mundo y el astral, antes de estar el alumno debidamente equilibrado
entre los pares de opuestos. El desarrollo prematuro de los poderes síquicos
inferiores, antes de que despierte la naturaleza superior, encierra una
amenaza; puede producir en el cerebro algún tipo de insania leve o grave. No
obstante se darán algunas explicaciones que permitirán al verdadero estudiante
esotérico obtener esa información que, si se la aplica correctamente, actuará
como clave para tina mayor información. Tal ha sido siempre el método oculista.
Por lo tanto trataremos brevemente estos tres puntos:
I. El control externo del prana o corriente de vida, concierne a esos ejercicios respiratorios y prácticas rítmicas, que llevan a los órganos físicos, que tienen afinidad con los centros etéricos a una condición adecuada. El mago blanco u ocultista, nunca se ocupa específicamente de los órganos físicos. El mago negro sí. Estos órganos son: el cerebro, los pulmones, el corazón, el bazo y los órganos genitales.
El
mago negro utiliza definidamente estas partes del cuerpo físico para generar un
tipo de fuerza, mezcla de fuerza etérica y de energía física densa, que le
permite realizar cierto tipo de trabajo mágico y también producir efectos en
los cuerpos físicos de animales y hombres. Este conocimiento es la base del
"vuduismo" (la magia de los negros de las Antillas) y de todas esas
–prácticas que causan el agotamiento y muerte de quienes se interponen en el
camino del mago negro o de los que considera enemigos. Con éstas nada tiene que
hacer el aspirante a los misterios de la Hermandad de la Gran Logia Blanca.
Produce la fusión de las dos partes del cuerpo físico denso, la sincronización
del ritmo de ambos cuerpos y la consiguiente unificación de todo el hombre inferior,
poniendo la atención en el aliento y ritmo etéricos. Esto inevitablemente
produce el "control externo de las corrientes de vida".
El
control interno de las corrientes de la vida se produce de tres maneras:
1.
Por la comprensión intelectual de la naturaleza del cuerpo etérico, y de las
leyes de su vida.
2.
Por el estudio de los tipos de energía y su mecanismo, el sistema de centros
que existe en el cuerpo etérico.
3.
Por ciertos desenvolvimientos y conocimientos que llegan al aspirante cuando
está preparado (después de haber practicado los anteriores métodos de yoga), y
lo capacitan para captar determinados tipos de fuerzas, energías o
"shaktis", utilizándolos correctamente por medio de sus propios
centros, para producir efectos que pueden ser descritos como iluminadores,
purificadores, magnéticos, dinámicos, síquicos y mágicos.
El
control inmóvil de las corrientes de la vida es consecuencia del adecuado
desenvolvimiento de los otros dos, el externo y el interno, y debe lograrse
antes de que pueda practicarse el quinto método de yoga, de retiro o
abstracción. Esto simplemente significa sincronización perfectamente
equilibrada y unificación completa de las dos partes del cuerpo físico, de
manera que no haya ningún impedimento para las fuerzas que entran o salen. Una
vez logrado el control inmóvil, el yogui puede retirarse a voluntad del cuerpo
físico o atraer a dicho cuerpo y manipular a voluntad cualquiera de las siete
grandes fuerzas planetarias.
Debe
tenerse en cuenta que aquí se trata de condiciones ideales; ningún aspirante
puede alcanzar este método de yoga sin trabajar simultáneamente con los otros
métodos. Será de utilidad estudiar el paralelismo en la naturaleza.
II.
El significado astrológico se insinúa también en las tres palabras: lugar,
tiempo y número, en las que puede reconocerse las triplicidades universales, y
observarse que el correcto control de las corrientes de la vida se relacionan
con el karma, la oportunidad y la forma. Hay ciertas palabras que, cuando se
las comprende correctamente, dan la clave de todo el ocultismo práctico y
convierten al yogui en amo de la vida, éstas son:
sonido
................... número ...................color ............. forma
palabra
.................. vida ........................ luz ................ cuerpo,
y se
considera que están sujetas a la idea-espacio y al elemento-tiempo. Debe
tenerse en cuenta respecto a esto que "espacio es la primera entidad"
(La Doctrina Secreta, T. II,) y que la manifestación cíclica es la ley de la
vida.
Una vez
reconocido esto, la entidad, expresándose cíclicamente, hará sentir su
presencia por medio de la diferenciación, el color o la cualidad de la forma
que la oculta, y por la forma misma. Estos factores constituyen la suma total
de la expresión de cualquier entidad, Dios u hombre; la aparición de cualquier
hombre en expresión exotérica, en el plano físico, depende de la entrada y
salida rítmica o cíclica, de la energía de la Gran Vida en la cual vive, se
mueve y tiene su ser. Esto es la base de la ciencia de la astrología o relación
del planeta o planetas, con el ser humano, y de la relación de los mismos con
las estrellas y los diversos signos zodiacales.
Es
esencial poseer algún conocimiento al respecto, para controlar debidamente las
corrientes de la vida, a fin de que el discípulo pueda utilizar las
"temporadas y estaciones" en que el progreso pueda acelerarse.
III.
El proceso de iluminar al hombre inferior es posible mediante el correcto
control del prana, y este "proceso iluminador" es una ciencia exacta,
para la cual los cuatro métodos de yoga han preparado el camino. Los fuegos del
cuerpo están así ordenados en forma exacta, la condición "inmóvil" se
puede alcanzar en cierta medida, los aires vitales de la cabeza están "en
paz" y el entero hombre inferior se halla a la expectativa de cualquiera
de los dos procesos:
a.
El retiro del hombre verdadero o espiritual, a fin de actuar en algún plano más
elevado, o
b.
el descenso a la conciencia del cerebro inferior, de la luz, la iluminación y
el conocimiento, procedentes de los planos del ego.
51.
Hay una cuarta etapa que trasciende a las que conciernen a las faces interna y
externa.
Hemos
visto la forma en que el control de las corrientes de la vida puede estar
externa e internamente activo y equilibrado. Este triple proceso lleva al
entero hombre personal inferior, primeramente, a una condición donde responde
rítmicamente al factor motivador interno (en este caso, el ego y hombre
espiritual en su propio plano) y luego a la total pasividad o quietud. A esta
condición de espera receptiva (si podemos denominarla así) le sigue otra, una
forma de actividad superior, la cual literalmente es la imposición de un nuevo
ritmo de vibración sobre la inferior; la emisión de una nueva nota que emana
del hombre espiritual interno Y produce ciertos efectos definidos en las tres
envolturas que constituyen el no-yo y ocultan la divinidad, el hombre. Estos
cambios son tratados en los dos aforismos siguientes.
El
estudiante común frecuentemente se dedica a preparar las envolturas para que en
esta cuarta etapa sea posible conseguir:
1.
La coordinación consciente de las envolturas o cuerpos.
2.
Su debido alineamiento.
3.
La regulación del ritmo de las envolturas, de manera que se sincronicen entre
sí y con el ritmo de la impresión egoica.
4.
La unificación de las envolturas en un todo coherente, a fin de que el hombre
llegue a ser literalmente "el tres en uno y el uno en tres
5.
La pasividad o la actitud de receptividad positiva a la inspiración y al
descenso de vida y energía egoicas.
Podrá
ser de ayuda al estudiante comprender que el correcto control del prana implica
el reconocimiento de que la energía es la suma total de la existencia y de la
manifestación, y que los tres cuerpos inferiores son cuerpos de energía,
constituyendo cada uno el vehículo para un tipo superior de energía, siendo
también transmisores de energía. Las energías del hombre inferior constituyen
las energías del tercer aspecto, el aspecto Espíritu Santo o Brahma. La energía
del hombre espiritual constituye la energía del segundo aspecto, la fuerza
crística o búdica. La finalidad de la evolución en la familia humana es llevar
esta fuerza crística o principio búdico, a su plena manifestación en el plano
físico, mediante la utilización de la triple envoltura inferior. Esta triple
envoltura es el Santo Grial, el cáliz que recibe y contiene la Vida de Dios.
Una vez que el hombre inferior responde adecuadamente por la atención prestada
a los cuatro métodos de yoga ya considerados, comienzan a manifestarse en él
dos resultados, y está preparado para utilizar los otros cuatro métodos
restantes que lo reorientarán y llevarán, con el tiempo, a la liberación.
52.
A través de esto, lo que oscurece la luz va desapareciendo gradualmente.
El
primer resultado es el desgaste gradual o la atenuación de las formas
materiales que ocultan la realidad, lo cual no significa la disipación de las
formas, sino el constante refinamiento y transmutación de la materia con que
esas formas están construidas, de manera que llegan a clarificarse y
purificarse a tal punto que la "Luz de Dios", que hasta entonces
habían ocultado, resplandece en toda su belleza en los tres mundos. Se puede
demostrar que esto es literalmente verdad en el plano físico, pues mediante el
trabajo de purificación y control de las corrientes de vida, la luz de la
cabeza se hace tan evidente, que pueden verla quienes poseen la visión supra
normal, como radiaciones que se extienden alrededor de la cabeza, formando el
nimbo tan conocido en las imágenes de los santos. El nimbo es un hecho natural
y no un mero símbolo. Es el resultado del trabajo de Raja Yoga y la
demostración física de la vida y la luz del hombre espiritual. Vivekananda
dice, hablando técnicamente (y es bueno que los estudiantes esotéricos de
Occidente dominen la técnica y terminología de esta ciencia del alma,
custodiada por Oriente durante mucho tiempo): "Chitta o sustancia mental, por
su propia naturaleza, posee todo el conocimiento. Está compuesta de partículas
sáttvicas, pero envuelta con partículas rajásicas y tamásicas, envoltura que es
eliminada mediante el pranayama".
53.
Y la mente está preparada para la meditación concentrada.
La
edición de Johnston da una traducción muy interesante de este aforismo. Dice:
"De allí viene el poder de la mente para mantenerse firme en la luz".
La idea es que, una vez lograda la condición de pasividad y hecha posible la
cuarta etapa de impresión supra normal, los restantes métodos de yoga, tales
como abstracción, atención, meditación y contemplación, se pueden emprender
adecuadamente. Entonces es posible controlar y utilizar la mente y emprender
sin peligro el proceso de trasmitir el conocimiento, la luz y la sabiduría del
yo o alma.. al cerebro por intermedio de la mente.
MÉTODO
QUINTO. ABSTRACCIÓN
54.
Abstracción o pratyahara, es la subyugación de los sentidos por el principio
pensante, y su abstracción de lo que hasta ahora ha sido su objetivo.
Este
aforismo compendia el trabajo realizado para lograr el control de la naturaleza
síquica, y proporciona el resultado alcanzado, cuando el pensador, por medio de
la mente, el principio pensante, domina los sentidos de tal manera, que éstos
ya no tienen expresión independiente propia.
Antes
de que la intención, la meditación y la contemplación (los tres últimos métodos
de yoga) puedan emprenderse adecuadamente, no sólo debe haberse logrado una
correcta conducta externa, alcanzado la pureza interna, cultivado la correcta
actitud hacia todas las cosas y, en consecuencia, controlado las corrientes de
vida, sino que se habrá obtenido la capacidad de subyugar las tendencias
exteriorizadas de los cinco sentidos. De manera que al aspirante se le enseña
el correcto retiro o abstracción de la conciencia, que se dirige al mundo de
los fenómenos, y debe aprender a centrarla en la gran estación central de la
cabeza, desde donde la energía puede ser distribuida conscientemente cuando
participa de la gran tarea, y desde allí puede establecer contacto con el reino
del alma y recibir mensajes e impresiones emanadas de ese reino. Ésta es una
etapa definida de realización y no simplemente una forma simbólica de expresar
un centralizado interés.
Las
diversas avenidas de percepción sensoria son llevadas a una condición pasiva.
La conciencia del hombre real ya no irrumpe externamente por sus cinco avenidas
de contacto. Los cinco sentidos son dominados por el sexto, la mente, y toda la
conciencia y la facultad preventiva del aspirante se sintetizan en la cabeza y
se dirigen hacia adentro y arriba. Así queda subyugada la naturaleza síquica y
el plano mental se convierte en el campo de actividad del hombre. Este proceso
de retiro o abstracción avanza por etapas:
1.
El retiro de la conciencia física o percepción, por medio del oído, el tacto,
la vista, el gusto y el olfato. Estos medios de percepción quedan
momentáneamente dormidos, la percepción del hombre es puramente mental y la
conciencia del cerebro es lo único activo en el plano físico.
2.
El retiro de la conciencia en la región de la glándula pineal, para que el
punto de comprensión del hombre se centralice en la región situada entre el
medio de la frente y la glándula pineal.
3.
La siguiente etapa consiste en enfocar la conciencia en el centro coronario, el
loto de mil pétalos o sahasara, retirando intencionalmente la conciencia de la
cabeza. Esto se puede hacer en plena conciencia vigílica una vez aprendidas
ciertas reglas y efectuado cierto trabajo. Es evidente que esto no puede
divulgarse aquí. La mayoría de las personas deben dominar las dos primeras
etapas y aprender a controlar las avenidas de percepción, los cinco sentidos.
4.
La abstracción de la conciencia llevándola al cuerpo astral, para liberarla del
plano físico.
5. El retiro aún más interno, en el cuerpo mental o mente, para que ni el físico ni el astral limiten o confinen al hombre.
Una
vez realizado lo anterior llega a ser posible la verdadera meditación y
contemplación.
Dvivedi,
en su comentario sobre este aforismo, dice: "La abstracción consiste en
asimilar totalmente los sentidos a la mente, o ser controlados por su
intermedio. Deben alejarse de sus objetivos, fijarlos en la mente y ser
asimilados por ella, de manera que al evitar la transformación del principio
pensante, el sentido también lo seguirá y será controlado inmediatamente. No
sólo sucederá esto, sino que siempre estarán dispuestos a contribuir
colectivamente al logro de una meditación absorbente sobre determinada cosa y
en cualquier momento".
El
resultado de la correcta abstracción o retiro, puede, en consecuencia,
describirse brevemente:
1.
La síntesis de los sentidos por el sexto sentido, la mente.
2.
El alineamiento del triple hombre inferior, de manera que los tres cuerpos
actúan como unidad coordinada.
3.
La liberación del hombre de las limitaciones de los cuerpos.
4.
La consiguiente capacidad del alma o ego, para impresionar e iluminar al
cerebro, por medio de la mente.
55.
Como resultado de estos métodos se obtiene la total subyugación de los órganos
sensorios.
En
el Libro Primero se dieron instrucciones generales acerca del objetivo de Raja
Yoga, y de los obstáculos que presenta su práctica, conjuntamente con sus
beneficios. El Libro Segundo, que acabamos de estudiar, trata específicamente
de los obstáculos, e indica el método de corregirlos, para luego ocuparse de
los ocho métodos de yoga, de los cuales se han explicado y considerado cinco.
Estos cinco métodos, si se aplican debidamente, llevan al hombre a la etapa en
que es controlada su naturaleza síquica inferior y dominados los cinco
sentidos, de manera que puede emprender la subyugación del sexto sentido, la
mente.
Los métodos por los cuales se controla la mente y el aspirante se convierte en el amo del hombre inferior, son tratados en el Libro Tercero. Se explican los tres métodos de yoga restantes y se dan en detalle los resultados de la yoga. Los estudiantes hallarán útil observar el método graduado y exacto delineado en este maravilloso tratado. Es de valor también observar su brevedad y sin embargo su concisa y completa naturaleza. Es el libro de texto de una ciencia exacta que, en pocas páginas, reúne las reglas necesarias para obtener el completo control de la mente en la raza raíz aria, lo cual será la contribución de esa raza al proceso evolutivo.

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