Libro Tercero: Realización de la Unidad y sus Resultados.
Recopilación exclusivamente sin fines de lucro para las
Adicciones.
Maestro Djwhal Khul
Alice A. Bailey.
La Luz del Alma (Los Aforismos de Patanjali).
LIBRO TERCERO
REALIZACIÓN DE LA UNIDAD Y
SUS RESULTADOS
1. La concentración consiste en fijar la
sustancia mental (chitta) en un objeto determinado. Esto es dharana
2. La concentración sostenida (dharana)
es meditación (dhyana).
3. Cuando chitta es absorbida por la
realidad (o idea incorporada en la forma) y ya no es consciente de la
separatividad o del yo personal, esto es contemplación o samadhi.
4. Cuando concentración, meditación y
contemplación, constituyen un acto consecutivo, se alcanza sanyama.
5. Como resultado de sanyama, llega el
resplandor de la luz.
6. Esta iluminación es gradual; se
desarrolla etapa tras etapa.
7. Estos tres últimos métodos de la yoga
tienen un efecto subjetivo más íntimo que los anteriores.
8. Sin embargo, estos tres aún no
corresponden a la verdadera meditación sin simiente (o samadhi), la cual no
está basada en un objeto. Está libre de los efectos que produce la naturaleza
discriminadora de la sustancia mental o chitta.
9. La secuencia de los estados mentales
es la siguiente: la mente reacciona a lo que ve; luego llega el momento en que
la mente es controlada. Sigue otro en que la sustancia mental o chitta responde
a ambos factores. Finalmente desaparecen y rige totalmente la conciencia
perceptora.
10. Cultivando este hábito mental se
alcanzará la estabilidad de la percepción espiritual.
11. El establecimiento de este hábito y
la sujeción de la mente para apartarla de la tendencia a crear formas mentales,
traen como resultado, en su oportunidad, el poder constante de contemplación.
12. Cuando el control ejercido por la
mente y el factor controlador están equilibrados, entonces se produce la
concentración unilateral.
13. Mediante este proceso se conocen los
aspectos de cada objeto; entonces sus características (o forma), su naturaleza
simbólica y su uso específico en la condición de tiempo (etapa de desarrollo)
son conocidos y comprendidos.
14. Las características de cada objeto se
adquieren: están en manifestación o latentes.
15. La etapa de desenvolvimiento es
responsable de las variadas modificaciones de la versátil naturaleza psíquica y
del principio pensante.
16. La meditación concentrada en la
triple naturaleza de cada forma, otorga la revelación de lo que ha sido y será.
17. El sonido (o palabra), lo que éste
denota (el objeto) y la esencia espiritual corporificada (la idea), son
confundidos generalmente por la mente del perceptor. Por la meditación
concentrada en estos tres aspectos, se logra la comprensión (intuitiva) del sonido
emitido por todas las formas de vida.
18. Cuando se adquiere el poder de ver
las imágenes mentales se pueden conocer las encarnaciones anteriores.
19. Por la meditación concentrada se
perciben las imágenes mentales en las mentes de otras personas.
20. Debido a que el objeto de tales
pensamientos no se manifiesta al perceptor, éste sólo ve el pensamiento y no el
objeto. Su meditación excluye lo tangible.
21. La meditación concentrada en la
diferencia que existe entre la forma y el cuerpo, permite rechazar o retirar
las propiedades del cuerpo que lo hacen visible al ojo humano, y el yogui puede
hacerse invisible.
22. Karma o efecto, es de dos tipos:
karma inmediato o karma futuro. La meditación perfectamente concentrada en
éstos, permite al yogui conocer la duración de su experiencia en los tres
mundos. Este conocimiento también lo adquiere por medio de signos.
23. La unión con los demás se obtiene por
la meditación centralizada en tres estados del sentimiento compasión, ternura y
desapasionamiento.
24. La meditación centralizada en el
poder del elefante, despertará esa fuerza o luz.
25. La meditación perfectamente
concentrada en la luz desarrollada, nos hará conscientes de lo sutil, oculto y
remoto.
26. La meditación centralizada en el sol,
traerá conciencia (o conocimiento) de los siete mundos.
27. La meditación centralizada en la
Luna, otorga el conocimiento de todas las formas lunares.
28. La concentración en la Estrella Polar
proporcionará el conocimiento de las órbitas de los planetas y de las
estrellas.
29. Fijando la atención en el centro
denominado plexo solar, se obtiene un conocimiento perfecto acerca de la
condición del cuerpo.
30. Fijando la atención en el centro
laríngeo, se aplaca el hambre y la sed.
31. Fijando la atención en el conducto o
nervio situado debajo del centro laríngeo, se logra el equilibrio.
32. Enfocando la luz en la cabeza se
puede ver a quienes han alcanzado el dominio de sí mismos y establecer contacto
con ellos. Dicho poder se desarrolla por la meditación unilateral.
33. Enfocando la luz en la cabeza se
puede ver a quienes han alcanzado el dominio de sí mismos y establecer contacto
con ellos. Dicho poder se desarrolla por la meditación unilateral.
34. Por la meditación enfocada en el
centro cardíaco, se alcanza la comprensión de la conciencia mental.
35. La experiencia (de los pares
opuestos) se adquiere por la incapacidad del alma para distinguir entre el yo
personal y purusha (espíritu). Las formas objetivas existen para uso (y
experiencia) del hombre espiritual. Meditando sobre esto, surge la percepción
intuitiva de la naturaleza espiritual.
36. Como resultado de esta experiencia y
meditación, se desarrollan los sentidos superiores: oído, tacto, vista, gusto y
olfato, que otorgan conocimiento intuitivo.
37. Estos poderes constituyen obstáculos
para la comprensión espiritual superior, pero sirven como poderes mágicos en
los mundos objetivos.
38. Al liberarnos de las causas de la
esclavitud, mediante su debilitamiento y el conocimiento del método para
transferirlas (retiro o entrada), la sustancia mental (o chitta) puede
introducirse en otro cuerpo.
39. Subyugando la vida ascendente
(udana), nos liberamos del agua, del sendero espinoso y de la ciénaga, y se
obtiene el poder de ascensión.
40. Mediante la subyugación de samana, la
chispa se convierte en llama.
41. La meditación concentrada en la
relación existente entre el akasha y el sonido, desarrolla un órgano para oír
espiritualmente.
42. La meditación concentrada en la
relación existente entre el cuerpo y el akasha, otorga la ascensión fuera de la
materia (de los tres mundos) y el poder de viajar en el espacio.
43. Cuando aquello que vela la luz
desaparece, se alcanza ese estado de ser, llamado desencarnado (o incorpóreo),
liberado de las modificaciones del principio pensante. Éste es el estado de
iluminación.
44. La meditación concentrada en las
cinco formas que adopta cada elemento, otorga el dominio sobre todos los
elementos. Estas cinco formas son: la naturaleza grosera, la forma elemental,
la cualidad, la penetrabilidad y el propósito básico.
45. Mediante este dominio se obtiene la
máxima pequeñez y los otros siddhis (o poderes), así como la perfección
corporal y la liberación de todos los entorpecimientos.
46. Simetría de forma, belleza de color,
dureza y densidad del diamante, constituyen la perfección corporal.
47. El dominio sobre los sentidos se
obtiene por la meditación concentrada en su naturaleza, atributos peculiares,
egotismo, penetrabilidad y propósito útil.
48. Como resultado de esta perfección se
obtiene rapidez de acción, como la de la mente, la percepción interdependiente
de los órganos y el dominio sobre la sustancia raíz.
49. El hombre que puede discriminar entre
alma y espíritu, alcanza la supremacía sobre todas las condiciones y llega ser
omnisciente.
50. La desapasionada actitud hacia esta
realización y todos los poderes del alma, hace que quien está libre de las
semillas de la esclavitud, alcance el estado de unidad aislada.
51. Debe haber rechazo absoluto de las
tentaciones de todas las formas, incluso la celestial, pues aún es posible la
repetición de contactos malignos.
52. El conocimiento intuitivo se
desarrolla por el empleo de la facultad discriminadora, cuando hay
concentración enfocada en los instantes y su continua sucesión.
53. De este conocimiento intuitivo nace
la capacidad de distinguir (entre todos los seres) y de conocer su especie, sus
cualidades y el lugar que ocupan en el espacio.
54. Este conocimiento intuitivo, el gran
liberador, es omnipresente y omnisciente y abarca el pasado, el presente y el
futuro, en el Eterno Ahora.
55. Cuando las formas objetivas y el alma han logrado igual pureza, se alcanza la unificación, que trae como resultado la liberación.
LOS AFORISMOS DE LA YOGA DE PATANJALI
LIBRO TERCERO
REALIZACIÓN DE LA UNIDAD Y
SUS RESULTADOS
a. La meditación y sus etapas.
b. Veintitrés resultados de la meditación.
Tema: Los poderes del alma.
1. La concentración consiste en fijar
la sustancia mental (chitta) en un objeto determinado. Esto es dharana.
Hemos llegado a los Aforismos de la Yoga que tratan específicamente del control
de la mente y del efecto de ese control. Los quince primeros aforismos están
dedicados al control de la mente y cómo lograrlo, y los cuarenta restantes
conciernen a los resultados producidos cuando se ha obtenido este control. Se
enumeran veintitrés resultados, todos en la línea de expansiones de conciencia
y manifestación de facultades síquicas, inferiores y superiores.
El primer paso para este desenvolvimiento es la concentración, o la capacidad
de mantener la mente firme y sin desviarse sobre aquello que el aspirante ha
elegido. Este primer paso es la etapa más difícil del proceso de la meditación,
e implica la capacidad constante e incansable de hacer volver la mente al
"objeto" elegido por el aspirante para concentrarse. Las etapas para
la concentración están bien definidas y pueden ser enumeradas como sigue:
1. Elección del objeto en el cual se va
a concentrar.
2. Retiro de la conciencia mental de la
periferia del cuerpo, a fin de aquietar las avenidas de percepción y contacto
externo (los cinco sentidos), entonces la conciencia ya no se exterioriza.
3. Centralización de la conciencia,
fijándola en la cabeza. En el punto medio entre las cejas
4. Aplicación de la mente, o poner la
mayor atención posible al objeto elegido para la concentración.
5. Visualización del objeto, percepción
imaginativa y razonamiento lógico del mismo.
6. Extensión de los conceptos mentales
formados, de lo específico y particular a lo general y lo universal o cósmico.
7. Proponerse alcanzar lo que se halla
detrás de la forma considerada, o llegar hasta la idea responsable de la forma.
Este proceso eleva
gradualmente la conciencia y permite al aspirante llegar al aspecto vida de la
manifestación, en vez del aspecto forma. Sin embargo, se empieza por la forma u
"objeto". Los objetos, en los cuales se puede uno concentrar son de
cuatro tipos:
1. Objetos externos, como imágenes de la deidad, cuadros o formas de la naturaleza.
2. Objetos internos, como los centros del cuerpo etérico.
3. Cualidades, como las diversas virtudes, a fin de despertar el deseo de poseerlas, y hacer que lleguen a formar parte del contenido de la vida personal.
4. Conceptos mentales, o esas ideas incorporadas en los
ideales, subyacentes en todas las formas animadas, y que pueden asumir la forma
de símbolos o de palabras.
Uno de los Puranas expresa
muy bellamente la idea subyacente en la concentración. Se dice al aspirante,
después que ha utilizado los cinco primeros métodos de yoga (expuestos en el
Libro Segundo), "que debe ubicar la sustancia mental en algún apoyo auspicioso".
Esta ubicación está ilustrada en la descripción de la manera en que debe ser
fijada la atención sobre una forma de Dios.
"La forma encarnada del excelso Ser, desvanece todo deseo por cualquier
otro apoyo. Debería entenderse que la atención fija es cuando la sustancia
mental está concentrada en dicha forma. Y lo que es esta forma encarnada de
Hari, sobre la cual debe reflexionarse, tú debes responder ¡oh Regidor de los
hombres! La atención fija no es posible sin algo en qué fijarla". (Vishnu
Purana, VI, 7:75-85).
Luego sigue la descripción de la forma encarnada del excelso Ser y concluye con
estas palabras:
"... que el yogui reflexione sobre Él; y perdido en Él concentre su propia
mente hasta que ¡oh Rey!, la atención se fije sobre Él únicamente. Mientras
realiza esto o alguna otra actividad voluntariamente, donde su mente no se
desvía, entonces debe considerar que esta atención fija es perfecta".
(Naradiya Purana, LXVII: 54-62).
La convicción de que son necesarios los "objetos" para concentrarse,
originó la demanda de imágenes, esculturas sagradas y cuadros. Todos estos
objetos implican el empleo de la mente concreta inferior, etapa preliminar
necesaria. El empleo de tales objetos permite el control de la mente, de manera
que el aspirante pueda hacer de ella lo que quiera. Los cuatro tipos de objetos
ya mencionados llevan gradualmente al aspirante hacia adentro y le permiten
transferir su conciencia desde el plano físico al reino etérico, de allí al
mundo del deseo o de las emociones, y progresivamente al mundo de las ideas y
conceptos mentales. Este proceso se desarrolla en el cerebro, y todo el hombre
inferior es llevado a un estado de coherente atención en una sola dirección, donde
todos los aspectos de su naturaleza están dirigidos a lograr una atención fija,
o una concentración de todas las facultades mentales. Entonces la mente ya no
se dispersa ni exterioriza, simplemente se aquieta y "fija plenamente su
atención". Vivekananda traduce "dharana" como "mantener la
mente fija en un pensamiento durante doce segundos".
Esta percepción clara, unilateral y tranquila de un objeto, sin que otro objeto
o pensamiento penetre en la conciencia, es muy difícil de obtener. Cuando puede
mantenerse durante doce segundos, entonces se está logrando la verdadera
concentración.
2. La concentración sostenida
(dharana) es meditación (dhyana).
La meditación es sólo la prolongación de la concentración; proviene de la
facilidad con que el aspirante consigue "fijar la mente" a voluntad
en un objeto determinado. Está sujeta a las mismas reglas y condiciones de la
concentración, la única diferencia es el factor tiempo.
Una vez adquirida la capacidad de enfocar la mente con firmeza en un objeto, el
siguiente paso consiste en desarrollar el poder de mantener la sustancia mental
o chitta, sin desviarse del objeto o pensamiento, durante un período
prolongado. El Purana citado anteriormente continúa:
"La sucesión ininterrumpida de las ideas, presentadas con la única
intención de fijarse en Su forma, sin desear nada más, eso ¡oh Rey! es
contemplación. Se obtiene por los primeros seis métodos de la yoga”.
La palabra contemplación en este caso es sinónimo de meditación. Tal meditación
es aún con simiente o con un objeto.
Dvivedi, al comentar este aforismo dice:
"...Dhyana consiste en fijar la mente en el objeto imaginado hasta hacerlo
uno con ella. En efecto, la mente debería en ese momento ser consciente
únicamente de sí misma y del objeto".
La actitud del hombre se convierte en atención pura y fija; su cuerpo físico,
sus emociones, aquello que lo circunda y los sonidos y lo que ve, se pierden de
vista, y el cerebro es consciente sólo del objeto que constituye el tema o
simiente de la meditación, y de los pensamientos que la mente va formulando en
relación con el objeto.
3. Cuando chitta es absorbida por la realidad (o idea incorporada en la forma)
y ya no es consciente de la separatividad o del yo personal, esto es
contemplación o samadhi.
La manera más sencilla de comprender este aforismo, es tener en cuenta que toda
forma u objeto constituye una vida manifestada de determinado tipo. En las
primeras etapas del proceso de meditación, el estudiante se da cuenta de la
naturaleza de la forma y de su relación con ella. Los dos estados, en que es
consciente de sí mismo y del objeto de su meditación, son condiciones
totalmente mentales; existen en su mente.
Esta condición va seguida de otra, donde su comprensión se introduce
internamente en el plano subjetivo, y se da cuenta de la naturaleza de
su vida, que va expresándose por medio de la forma. La cualidad y las
relaciones subjetivas absorben su atención y pierde de vista el aspecto forma,
persistiendo aún el sentido de separatividad o dualidad. Todavía es consciente
de sí mismo y del no-yo. Sin embargo, posee una similitud de cualidad y de
respuesta a vibraciones análogas.
En las etapas de dharana y dhyana, de concentración y meditación, la mente es
el factor importante y el productor en el cerebro. Un gran Instructor indú,
Kecidhvaja, expresa esta idea en las siguientes palabras:
"El alma posee los medios. Pensar es el medio. Éste es inanimado. Cuando
el pensamiento ha completado la tarea de liberarse, ha hecho lo que debía hacer
y cesa". (Vishnu Purana, VI, 7:90).
La verdad de lo antedicho hace excesivamente difícil describir y explicar el
elevado estado de samadhi o contemplación, pues las palabras o frases sólo son
esfuerzos de la mente para trasmitir al cerebro del yo personal aquello que le
permitirá captar y valorar el proceso.
En la contemplación el yogui pierde de vista:
1. La conciencia cerebral, o lo que se
entiende en el plano físico como tiempo y espacio.
2. Sus reacciones emocionales hacia el
tema de su proceso de meditación.
3. Sus actividades mentales, de manera
que todas las "modificaciones" del proceso pensante y las reacciones
emocionales de su vehículo deseo-mente (kama-manas) quedan subyugadas y el
yogui es inconsciente de ello. Sin embargo, está intensamente vivo y alerta,
positivo y despierto, porque controla firmemente el cerebro y la mente y los
utiliza sin que ellos interfieran de manera alguna.
Esto significa,
textualmente, que la vida independiente de estas formas, por medio de las
cuales actúa el verdadero yo, está paralizada, aquietada y subyugada, y el
hombre real o espiritual, despierto en su propio plano, puede actuar utilizando
plenamente el cerebro, las envolturas y la mente del yo inferior, su vehículo o
instrumento. Por lo tanto, está centrado en sí mismo o en el aspecto alma. Ha
perdido de vista todo sentido de separatividad o del yo personal inferior, y se
ha identificado con el alma de esa forma, objeto de su
meditación.
Sin obstrucciones de la sustancia mental ni de la naturaleza de
deseos, "entra en" ese estado cuyas cuatro características
sobresalientes son:
1. Absorción en la conciencia del alma y por lo tanto, la percepción
del alma de todas las cosas. Ya no se ve la forma, y es revelada la visión de
la realidad, velada por todas las formas.
2. Liberación de los tres mundos de la percepción sensoria, y
únicamente así se conoce y establece contacto con lo que se ha liberado de la
forma, del deseo y de la sustancia mental concreta inferior.
3. Comprensión de la unicidad de todas las almas subhumanas,
humanas y superhumanas. "Conciencia grupal" expresa más o menos la
idea, así como "conciencia separada" o comprensión de la propia
identidad individual, caracteriza la conciencia en los tres mundos.
4. Iluminación o percepción del aspecto luz de
la manifestación. Por la meditación el yogui se conoce como luz, un punto de
esencia ígnea. Debido a la facilidad con que medita, puede enfocar la luz sobre
el objeto elegido, y ponerse "en armonía" con la luz que el objeto
oculta. Entonces se sabe que esa luz es una en esencia con su propio centro de
luz y así son posibles la comprensión, comunicación e identificación.
4. Cuando concentración,
meditación y contemplación, constituyen un acto consecutivo, se alcanza
sanyama.
Ésta es una idea muy difícil de expresar, pues los idiomas occidentales carecen
del equivalente de la palabra sánscrita "sanyama". Sintetiza las tres
etapas del proceso de meditación y sólo quien ha aprendido y dominado las tres
etapas de control mental, puede alcanzarlas. Por este dominio obtiene los
siguientes resultados:
1. Se ha liberado de los tres mundos, de
la mente, la emoción y la existencia en el plano físico. Ya no le llaman la
atención. No se concentra ni está absorbido en ellos.
2. Puede enfocar su atención a voluntad
y, si lo desea, mantener su mente firme indefinidamente mientras actúa
intensamente en el mundo mental.
3. Puede polarizarse o centrarse en la
conciencia del ego, alma u hombre espiritual, y conocerse como algo aparte de
la mente y las emociones, de los deseos y sentimientos y de la forma que
constituyen el hombre inferior.
4. Ha aprendido a reconocer que el
hombre inferior (el conjunto de estados mentales, de emociones y de átomos
físicos) es simplemente su instrumento para comunicarse a voluntad con los tres
planos inferiores.
5. Ha adquirido la facultad de
contemplación, esa actitud de verdadera Identificación con el reino del alma,
que puede ser observado análogamente a como el hombre utiliza sus ojos para ver
en el plano físico.
6. Puede trasmitir al cerebro lo que ve,
por medio de la mente controlada, y así impartir el conocimiento del yo y de su
reino, al hombre en el plano físico.
Esto es meditación
perfectamente concentrada, y la capacidad de meditar así, se denomina
"sanyama" en este aforismo. Desarrollar el poder de meditar es el
objetivo del sistema de raja yoga. Por medio de esta realización el yogui
aprende a diferenciar entre el objeto y lo que el objeto oculta o vela. Aprende
a atravesar todos los velos y a ponerse en contacto con la realidad que existe
tras ellos. Alcanza el conocimiento práctico de la dualidad.
Existe una conciencia más elevada que ésta, es el conocimiento aún no
alcanzado, descrito por la palabra unidad. Sin embargo esta etapa es muy
elevada, produce en el hombre sorprendentes efectos y lo introduce en diversos
tipos de fenómenos.
5. Como resultado de sanyama, llega el resplandor de la luz.
Los diversos comentadores y traductores han empleado varios términos en este
aforismo, y será interesante considerar algunos, porque del estudio de las
distintas interpretaciones obtendremos plena comprensión de las palabras
sánscritas.
Abreviando, la idea implica el concepto de que la naturaleza del alma es luz, y
que la luz es la gran reveladora. El yogui, gracias a la práctica constante de
la meditación, llega al punto en que puede dirigir a voluntad, en cualquier
dirección, la luz que irradia su propio ser e iluminar cualquier tema. Nada se
le puede ocultar y todo conocimiento está a su disposición, por lo tanto, a
este poder se lo describe como:
1. Iluminación de la percepción. La luz del alma fluye y el hombre
en el plano físico, en su conciencia cerebral, puede percibir lo que antes
estaba oscuro y oculto. Podemos describir técnicamente el proceso en los
concisos términos siguientes:
a. Meditación.
b. Polarización en el alma o conciencia
egoica.
c. Contemplación, o dirección de la luz
del alma hacia lo que debe conocerse e investigarse.
d. El subsiguiente descenso del
conocimiento comprobado, como una "corriente de iluminación" al
cerebro, por medio del sutratma, el hilo del alma, el cordón plateado o vínculo
magnético. Este hilo pasa por la mente y la ilumina. Los pensamientos, engendrados
por la respuesta automática de chitta (sustancia mental) al conocimiento
trasmitido, se plasman entonces en el cerebro y el hombre en conciencia física
llega a conocer lo que el alma conoce. Entonces se convierte en un iluminado.
A medida que este proceso
se hace más frecuente y constante, se produce un cambio en el hombre físico. Se
sincroniza cada vez más con el alma. El factor tiempo queda relegado a segundo
término durante la transmutación, y la iluminación del campo de conocimiento
por la luz del alma y la del cerebro físico, es un acontecimiento instantáneo.
La luz de la cabeza se acrecienta en la correspondiente medida, y el tercer ojo
se desarrolla y funciona, como también el correspondiente "ojo" en
los planos astral y mental; de esta manera el ego o alma puede iluminar los
tres planos en los tres mundos, lo mismo que el reino del alma.
2. Lucidez de conciencia. El hombre llega a tener lúcida y clara
visión. Es consciente de su creciente poder, que le permitirá explicar y
resolver todos los problemas, y no sólo esto, también hablará con lucidez y
llegará a ser una de las fuerzas instructoras del mundo. Todo conocimiento,
conscientemente adquirido por propia iluminación, debe ser compartido y
claramente trasmitido a otros. Es el corolario de la iluminación.
3. Brillante surgimiento de la visión interna. Esto proporciona un
nuevo y muy importante ángulo al tema. Es la definición de la capacidad de
"ver dentro" de una forma; de llegar a la realidad subjetiva, que ha
hecho de la envoltura objetiva lo que es. Esta visión interna es algo más que captación,
simpatía y comprensión, las cuales sólo son efectos de aquélla, que es la
capacidad de atravesar todas las formas y llegar a lo que éstas velan, porque
esa realidad es idéntica a la realidad en uno mismo.
4. Iluminación del intelecto. Salvo que la mente o intelecto pueda
captar y trasmitir lo que el alma sabe, los misterios no tienen explicación
para el cerebro físico y el conocimiento que el alma posee será únicamente una
visión bella e inalcanzable. Pero una vez que el intelecto está iluminado,
puede trasmitir y plasmar en el cerebro las cosas ocultas, que sólo conocen los
hijos de Dios, en su propio plano. De ahí la necesidad del método de Raja Yoga,
o la ciencia de unión por medio del control y el desarrollo de la mente.
6. Esta iluminación es gradual; se
desarrolla etapa tras etapa.
Se considera aquí la naturaleza evolutiva de todo crecimiento y
desenvolvimiento y se recuerda al aspirante que nada se obtiene de inmediato,
sino como resultado de un prolongado y constante esfuerzo.
Una de las cosas que todo aspirante a los misterios debería recordar es que ese
crecimiento gradual y relativamente lento, constituye el método de todo proceso
natural; este desenvolvimiento del alma sólo es después de todo uno de los
grandes procesos de la naturaleza. Lo que el aspirante debe hacer es
proporcionar las condiciones correctas. Así el crecimiento se desarrollará
normalmente por sí mismo. La perseverancia, la paciente resistencia, la
realización de un poco cada día, tiene más valor para el aspirante que la
vigorosa precipitación y el esfuerzo entusiasta de la persona temperamental y
emocional.
Forzar indebidamente el propio desarrollo, acarrea definidos y específicos
peligros. Se evitan cuando el estudiante se da cuenta de que el sendero es
largo y que la inteligente comprensión de cada etapa en el sendero tiene más
valor para él que los resultados obtenidos por el despertar prematuro de la
naturaleza síquica. El enunciado de que se ha de crecer como crece la flor,
encierra una gran verdad oculta. Hay otro enunciado en Ec. 7: 16-17:
".No seas excesivamente justo…¿por qué te has de destruir. . . ?”
7. Estos tres últimos métodos de la yoga tienen un efecto subjetivo más íntimo
que los anteriores.
Los primeros cinco métodos tienen como finalidad principal preparar al presunto yogui. Guardando los Mandamientos y las Reglas, alcanzando el aplomo y el control rítmico de las energías del cuerpo, y por el poder de retirar la conciencia y centrarla en la cabeza, el aspirante puede aprovechar y cultivar sin peligro los poderes de concentración, meditación y contemplación.
Habiendo hecho contacto
con lo subjetivo en sí mismo, y siendo consciente de lo interno, puede comenzar
a trabajar con los métodos internos e íntimos.
Los ocho métodos de yoga sólo preparan al hombre para ese estado de conciencia
espiritual que trasciende el pensamiento, independientemente de cualquier
germen de pensamiento; es amorfo, y sólo puede ser descrito (y aún así
inadecuadamente) con términos tales como: unificación, comprensión,
identificación, conciencia nirvanica, etcétera.
Es inútil que el neófito intente comprender, hasta no haber desarrollado el
instrumento interno de comprensión; no tiene objeto que el hombre mundano dude
y pida que se le demuestren las cosas, si al mismo tiempo no está dispuesto
(como al estudiar cualquier ciencia) a aprender el abecé y perfeccionarse en la
técnica.
Johnston en su comentario dice:
"...Los métodos de
crecimiento ya descritos conciernen a la liberación de las ataduras y velos
psíquicos del hombre espiritual; en cambio debe aplicar este triple poder y así
liberarse y permanecer sobre sus pies, contemplando la vida con los ojos abiertos".
8. Sin embargo, estos tres
aún no corresponden a la verdadera meditación sin simiente (o samadhi), la cual
no está basada en un objeto. Está libre de los efectos que produce la
naturaleza discriminadora de la sustancia mental o chitta.
En todas las etapas previas, el pensador ha sido consciente de sí mismo, el
conocedor, y del campo de conocimiento. En las primeras etapas era consciente
de la triplicidad, pues el instrumento de conocimiento era también reconocido,
para ser más tarde trascendido y olvidado. Ahora viene la etapa final, objetivo
de todas las prácticas de yoga, en que se conoce la unidad y
en la cual hasta la dualidad es considerada una limitación. Sólo queda la
conciencia del yo, el omnisciente y omnipotente conocedor, que es uno con el
Todo, cuya naturaleza es percepción y energía. Como muy bien se ha dicho:
"Existen dos tipos de percepción: la percepción de las cosas vivientes y
la de la Vida, o la percepción de las obras del alma y la del alma misma".
El expositor de la yoga ansía describir los resultados de la meditación
(algunos en relación con el psiquismo superior y otros con el psiquismo
inferior). Los siete aforismos siguientes se refieren a la naturaleza de los
objetos vistos y al control de la mente, a medida que el verdadero hombre trata
de enfocar sobre ellos el rayo iluminador de su mente.
Al estudiar estos resultados de la meditación en la esfera psíquica, debe
tenerse en cuenta que los ocho métodos de yoga producen efectos definidos sobre
la naturaleza inferior, causando ciertos desenvolvimientos y experiencias, que
ponen al aspirante más conscientemente en armonía con los planos internos de
los tres mundos. El proceso es seguro y necesario, siempre que sea el resultado
del despertar del hombre en su propio plano y el dirigir a esos planos el ojo
del alma por intermedio de la mente y del tercer ojo. La presencia del poder
psíquico inferior puede significar, sin embargo, que el alma está dormida
(desde el punto de vista del plano físico) y es incapaz de emplear su
instrumento, y que estas experiencias son, por lo tanto, el resultado de la actividad
del plexo solar que produce percepción en el plano astral. Este tipo de
psiquismo es un retorno al estado animal y a la etapa infantil de la raza
humana, siendo indeseable y peligroso.
9. La secuencia de los estados mentales es la siguiente: la mente reacciona a
lo que ve; luego llega el momento en que la mente es controlada. Sigue otro en
que la sustancia mental o chitta responde a ambos factores. Finalmente
desaparecen y rige totalmente la conciencia perceptora.
Si el estudiante analiza algunas traducciones de estos aforismos, hallará que
la traducción de éste varía mucho, la mayoría son excesivamente ambiguas.
Podemos ver esto en la traducción de Tatya:
"De dos corrientes de pensamientos auto reproductores las
modificaciones que se producen en el órgano interno son las de la forma de
"Nirodha", resultantes de Vyutthana y Nirodha
respectivamente; la primera está subyugada y la segunda manifestada, y en el
momento de la manifestación, el órgano interno (chitta) está involucrado en
ambas corrientes.
Las otras son aún más vagas, excepto la traducción de Johnston, la cual arroja
mucha luz sobre el pensamiento involucrado:
"De los grados ascendentes surge el desenvolvimiento del control. Primero,
hay que vencer la impresión mental de la excitación. Luego se manifiesta la
impresión mental del control. Después del momento del control sigue la
conciencia perceptora. Esto es el desenvolvimiento del control".
Quizás la manera más sencilla de entender esta idea es darse cuenta que el
cerebro físico, cuando trata de meditar, percibe tres factores:
1. Es consciente del objeto de su meditación. Esto excita o impresiona su
mente, y pone en actividad las "modificaciones del principio
pensante", o estimula la tendencia de la mente a crear formas mentales,
haciendo que la sustancia mental adopte las formas correspondientes al objeto
visto.
2. Luego se hace
consciente de la necesidad de subyugar esta tendencia, entonces pone en acción
su voluntad y aquieta y controla la sustancia mental, de modo que cese de
modificarse y adquirir formas.
Gracias al esfuerzo firme y perseverante, se neutraliza el orden consecutivo de
estos dos estados de conciencia que, con el tiempo, se hacen simultáneos. El
reconocimiento de un objeto y el control inmediato de la sustancia mental
responsiva, ocurren como un relámpago. Este es el estado llamado técnicamente
"nirodha". Debe tenerse presente que, como dice Vivekananda:
"Si hay una modificación que impele a la mente a precipitarse externamente
a través de los sentidos y el yogui trata de controlarla, ese mismo control
constituye una modificación".
La impresión que la voluntad ejerce sobre la mente, la conducirá a asumir la
forma que la controla, la cual llevará una modificación, que dependerá, en gran
parte, del grado de evolución alcanzado por el aspirante, de la tendencia de
sus pensamientos diarios y de la amplitud de su contacto egoico. Esta no es la
verdadera y más elevada forma de contemplación, sino una de las primeras
etapas, pero es más elevada que la concentración y la meditación con simiente,
según se entiende por la común, porque va seguida inevitablemente de la tercera
etapa, la cual es muy importante.
3. Luego el yogui repentinamente se desliza fuera del estado inferior de
conciencia, y se da cuenta que está identificado con el perceptor, con el
pensador en su propio plano, y debido a que la mente está controlada y el
objeto visto no evoca respuesta, la verdadera identidad puede percibir lo que
hasta entonces ha estado velado.
Sin embargo, debería aclararse que el perceptor en su propio plano ha sido
siempre consciente de lo que ahora reconoce. La diferencia está en que el
instrumento, la mente, se halla bajo control, por lo tanto el pensador puede
imprimir en el cerebro lo que percibe por la mente controlada. El hombre, en el
plano físico, también percibe simultáneamente, y es posible por primera vez la
verdadera meditación y contemplación. Al principio será durante breves
segundos. Un destello de percepción intuitiva, un instante de visión y de
iluminación y todo desaparece. La mente empieza de nuevo a modificarse y a
entrar en actividad, pierde de vista la visión, el momento elevado ha pasado y
la puerta al reino del alma parece cerrarse repentinamente. Pero se ha obtenido
seguridad, registrado una vislumbre de la realidad en el cerebro y obtenido la
garantía de una futura realización.
10. Cultivando este hábito mental se alcanzará la estabilidad de la percepción
espiritual.
Este punto de equilibrio, entre la excitación de la mente y su control, se
obtiene con mayor frecuencia por la constante repetición, hasta que se adquiere
el hábito de estabilizarla. Una vez logrado, ocurren dos cosas:
1. El control instantáneo de la mente a voluntad, lo cual produce:
a. Una mente tranquila, libre de formas
mentales.
b. Un cerebro pasivo y responsivo.
2. El descenso al cerebro físico de la conciencia del perceptor, el alma.
Este descenso se hace cada
vez más claro, más informativo y está menos sujeto a interrupciones, a medida
que transcurre el tiempo, hasta que se establece una respuesta rítmica entre el
alma y el hombre en el plano físico. La mente y el cerebro están completamente
sometidos al alma.
Debe tenerse en cuenta que esta condición de la mente y del cerebro es
positiva y no un estado negativo.
11. El establecimiento de este hábito y la sujeción de la mente para apartarla
de la tendencia a crear formas mentales, traen como resultado, en su
oportunidad, el poder constante de contemplación.
Dada la claridad de este aforismo, poco tenemos que decir para explicarlo. Es
una especie de resumen de los anteriores.
La idea que imparte es que debe alcanzarse un estado de permanente meditación.
Aunque son de enorme valor los períodos en que se lleva a cabo un trabajo
definido, durante ciertas horas específicas y determinadas, particularmente en
las primeras etapas del desenvolvimiento del alma, no obstante la condición
ideal es mantenerse en un estado de realización durante todo el día y cada día.
La capacidad de extraer a voluntad los recursos del ego, el reconocimiento
constante de ser un hijo de Dios encarnado en el plano físico, y la capacidad
de hacer descender cuando es necesario el poder y la fuerza del alma, es algo
que con el tiempo logrará todo aspirante. Pero, primeramente, debe establecer
el hábito del recogimiento y adquirir la capacidad de reprimir las modificaciones
del principio pensante, para lograr este deseable estado del ser.
12. Cuando el control ejercido por la mente y el factor controlador están
equilibrados, entonces se produce la concentración unilateral.
El término sánscrito empleado es difícil de explicar con claridad. Tales
términos como: concentración unilateral, en un sólo propósito, fija, sintética,
perfecta, todos dan una idea de la condición de la mente, que estamos
considerando.
El aspirante es ahora deliberadamente inconsciente de todos los estados
mentales relacionados con los tres mundos. Su atención está enfocada en un
objeto especifico, principalmente en la realidad o vida subjetiva, velada por
la forma del objeto. Es además inconsciente de sí mismo, el pensador o
conocedor; únicamente aquello contemplado es percibido en el verdadero sentido
del término. Éste es el aspecto negativo.
Sin embargo, se ha de recordar que éste es un estado mental muy activo, porque
la conciencia perceptora se da cuenta del objeto de una manera más comprensiva.
La totalidad de las cualidades aspectos y vibraciones le son reveladas, así
como también la energía esencial central que ha traído ese objeto particular a
la manifestación. Esto queda revelado al proyectar directamente sobre el objeto
la luz iluminadora de la mente. La conciencia perceptora se da cuenta también
de su identificación con la realidad detrás de la forma. Esta es la verdadera
comprensión ocultista, no tanto la comprensión del objeto sino la
identificación del ente con la vida que el objeto vela.
Esto en sí es una condición dual, aunque no en el sentido generalmente
aceptado. Sin embargo, hay un estado de conciencia aún más elevado, cuando se
comprende la unidad de la vida en todas las formas y no
simplemente la unidad de la vida en un objeto específico.
13. Mediante este proceso se conocen los aspectos de cada objeto; entonces sus
características (o forma), su naturaleza simbólica y su uso específico en la
condición de tiempo (etapa de desarrollo) son conocidos y comprendidos.
Aquí debe tenerse en cuenta que toda forma de manifestación divina tiene tres
aspectos, de manera que está hecha realmente a imagen de Dios, con todas sus
potencialidades divinas. Esto también concierne al reino humano e igualmente a
todas las formas. EL yogui perfectamente concentrado percibe esta triple
naturaleza, ve los tres aspectos tal como son, pero sabe, al mismo tiempo, que
constituyen un todo. En su comentario, Johnston resume con las siguientes
palabras las ideas implicadas:
"... obtenemos una doble perspectiva de este objeto, viendo a la vez todas
sus características individuales; su carácter esencial, especie y género, lo
vemos en relación consigo mismo y con el Eterno".
En forma curiosa estos tres aspectos abarcan los tres de la ecuación tiempo, o
la relación del objeto con su medio ambiente.
1. Características de la forma. Esta frase pone de manifiesto los aspectos tangibles y externos de la forma. Se refiere al aspecto materia de la idea en manifestación; primero considera y luego descarta aquello con que ha hecho contacto por medio de los sentidos. Dicha forma es el resultado del pasado, y se reconocen las limitaciones relativas a su etapa de evolución. Cada forma contiene en sí la evidencia de los ciclos anteriores y ello puede observarse en:
a. su grado de vibración,
b. la naturaleza de su ritmo,
c. la cantidad de luz que permite
manifestar,
d. su color esotérico.
2. Naturaleza simbólica. Cada objeto no es más que el símbolo de una realidad. La diferencia en el desarrollo de las formas que simbolizan o corporifican esa realidad, constituye la garantía de que, en fecha futura, todos los símbolos alcanzarán la fructificación de su misión. El símbolo es una idea corporificada, la manifestación de alguna vida en la existencia objetiva. Este es el aspecto conciencia, y dos grandes revelaciones están latentes en todo símbolo y forma:
a. La revelación de la plena conciencia,
o el surgimiento de la respuesta al contacto, el cual está en potencia o
difiere aún en todas las formas, pero puede producirse y se producirá hasta
adquirir su máxima percepción.
b. La revelación de aquello que el
aspecto conciencia (el segundo aspecto) oculta. La revelación del alma conduce
a la manifestación de la vida una. La manifestación del Hijo de Dios lleva al
conocimiento del Padre. El resplandor del yo superior, por medio del yo
inferior, revela al yo divino o espiritual. La matriz contiene al diamante, y
cuando la matriz revela su joya oculta y se realiza el trabajo de tallado y
pulido, puede verse la gloria de la joya. Cuando la planta de loto ha alcanzado
la madurez, aparece la flor y se abre y, en medio de sus pétalos, puede verse
la "Joya en el Loto" (OM Mani Padme Hum).
c. aspecto simbólico es común a todas
las formas; sea el símbolo un átomo de sustancia, un mineral, un árbol, un
animal o "la forma del Hijo de Dios", se hallará que oculta la joya
del primer aspecto. Hará conocer su presencia por medio de la cualidad de la
conciencia en alguno de sus innumerables estados.
3. Empleo específico en la condición de tiempo. Al concentrarse el yogui unilateralmente sobre la forma u objeto, medita sobre su cualidad (el aspecto subjetivo o naturaleza simbólica) y contempla la vida que la forma oculta, aunque atestiguada por el factor conciencia; entonces llega a ser consciente de la actual etapa de desarrollo y así quedan revelados a su intuición, el pasado, el presente y el futuro.
Por lo tanto, será
evidente, hasta para el lector ocasional, que si se desarrolla correctamente la
meditación en las tres etapas mencionadas, todo conocimiento es posible para el
yogui; el Eterno Ahora es para él una realidad efectiva en la naturaleza y puede
colaborar inteligentemente en el plan evolutivo. El servicio tiene entonces por
base la total comprensión.
14. Las características de cada objeto se adquieren: están en manifestación o
latentes.
Este aforismo contiene más o menos la misma idea del anterior. En tiempo y
espacio todas las características tienen un valor relativo. La meta es una, el
origen uno, pero debido a los diferentes grados de vibración de los siete
grandes alientos o corrientes de energía divina, toda vida contenida en ellos
difiere y es distinta. El grado de desarrollo de los siete Señores de los Rayos
es distinto. El desenvolvimiento de la vida de los diversos Logos planetarios,
o de los siete Espíritus ante el Trono de Dios, no es uniforme, y los átomos de
Sus cuerpos, o las Mónadas que constituyen Sus vehículos, no tienen por lo
tanto desarrollo uniforme.
Este tópico es muy vasto y sólo podemos ocuparnos aquí muy brevemente. Los
estudiantes hallarán útil e interesante buscar la información, dada en las
distintas presentaciones de la verdad una, acerca de las grandes Vidas en las
cuales "vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser". Podrían
estudiarse bajo las siguientes denominaciones:
1. los siete Rayos,
2. los siete Espíritus ante el Trono,
3. los siete Logos planetarios,
4. los siete grandes Señores,
5. los siete Eones,
6. las siete Emanaciones,
7. los siete Prajapatis,
y otras denominaciones
menos conocidas, de cuyo estudio se obtendrá mucha luz.
En forma característica (teniendo en cuenta el punto específico de
desenvolvimiento o carencia del mismo), al conocedor se le revela:
a. La totalidad de lo adquirido. Lo que
el pasado ha dado. Este es el acorde total que el alma de ese objeto es aún
capaz de emitir.
b. La serie particular de cualidades,
extraídas de la adquisición total, que la vida manifiesta por medio de alguna
forma específica. Esta es la nota que corresponde al presente acorde
adquirido, que el alma del objeto ha elegido emitir.
c. Lo que está latente y es posible. Este conocimiento será dual, y revelará primero, las posibilidades latentes que deberán desarrollarse por medio de la forma contemplada, y segundo, las posibilidades latentes, susceptibles de ser desarrolladas en el actual ciclo mundial, por medio de diversas formas. Esto abarca los desarrollos futuros, que proporcionan al yogui el acorde completo, una vez finalizado el gran ciclo evolutivo.
15. La etapa de
desenvolvimiento es responsable de las variadas modificaciones de la versátil
naturaleza psíquica y del principio pensante.
Esta es una paráfrasis general de la idea implicada, y una especie de resumen de
las abstrusas ideas del texto. Los siguientes aforismos (en el Libro Tercero)
se ocupan de los resultados de la meditación. Los anteriores se han referido a
las dificultades y obstáculos a vencer antes de ser posible la verdadera
meditación. Este aforismo da la clave de lo que hay que vencer y establece las
diferencias entre los aspirantes al Sendero. Una de las actividades más útiles
que el aspirante puede emprender consiste en determinar el lugar aproximado que
ocupa en la escala de evolución y establecer su debe y haber. El conocimiento
del punto alcanzado y del paso inmediato a dar es esencial para progresar
realmente.
Johnston traduce este aforismo con las palabras: "La diferencia de grado
es la causa de la diferencia del desarrollo". Luego continúa: "La
primera etapa es el brote, la oruga, el animal; la segunda etapa es el árbol en
desarrollo, la crisálida, el hombre. La tercera, el espléndido pino, la
mariposa, el ángel..."
16. La meditación concentrada en la triple naturaleza de cada forma, otorga la
revelación de lo que ha sido y será.
Este aforismo resume las ideas precedentes. Es interesante observar cómo este
primer gran resultado de la meditación nos retrotrae a los verdaderos hechos
referentes a la manifestación divina, y hace resaltar los tres aspectos, por
los cuales toda vida (desde el átomo de sustancia hasta un Logos solar) se
expresa. Son reconocidos la gran Ley de Causa y Efecto y todo el proceso de
desarrollo evolutivo, y lo que es, es visto como resultado de lo que ha sido.
Análogamente, lo que más tarde será, se conoce como el desarrollo de causas
puestas en movimiento en el presente, y así el ciclo de desenvolvimiento es
visto como un proceso en tres etapas.
Estas tres etapas, en los tres mundos del desenvolvimiento humano, corresponden
a las tres dimensiones. Los estudiantes hallarán interesante comparar las
analogías de las diversas triplicidades, teniendo en cuenta que el tercer
aspecto (sustancia inteligente), el aspecto Espíritu Santo o Brahma,
corresponde al pasado. (He aquí un indicio respecto a la naturaleza del mal).
El segundo aspecto (conciencia), el aspecto Cristo o Vishnu, se relaciona con
el presente; mientras que únicamente el futuro revelará la naturaleza del
espíritu, el Padre, o aspecto más elevado. Esta línea de pensamiento se
esclarecerá por la meditación concentrada, a la vez que irá desarrollando un
sentido de proporción y de exactos valores, respecto al actual punto en el
tiempo. También se conocerá la relación de todas las vidas entre sí, y la vida
del aspirante se adaptará y estabilizará de tal manera que ajustará el karma
pasado, y neutralizará el posible karma futuro, avanzando así rápidamente el
proceso de liberación.
17. El sonido (o palabra), lo que éste denota (el objeto) y la esencia
espiritual corporificada (la idea), son confundidos generalmente por la mente
del perceptor. Por la meditación concentrada en estos tres aspectos, se logra
la comprensión (intuitiva) del sonido emitido por todas las formas de vida.
Este es uno de los aforismos más importantes del libro; contiene la clave del
objetivo de todo el proceso de la meditación. Revela o descubre al perceptor y
hombre espiritual, la verdadera naturaleza del ser, el segundo aspecto, y la
analogía con el segundo aspecto en todas las formas de vida subhumanas, a la
vez que lo pone en armonía con el segundo aspecto de todas las formas
superhumanas. Por lo tanto concierne al aspecto subjetivo de toda la
manifestación, y trata de esas fuerzas que en cada forma constituyen el aspecto
conciencia que atañe al principio crístico o búdico, causa directa de la
manifestación objetiva y de la revelación del espíritu por medio de la forma.
Este es el AUM. Primero el aliento, luego la palabra, y todo cuanto es,
apareció.
Mientras la gran Existencia, suma total de todas las formas y de todos los
estados de conciencia, continúe emitiendo el AUM cósmico, persistirá el sistema
solar objetivo y tangible.
A fin de esclarecer la mente, se deben tener en cuenta, en conexión con este
aforismo, los sinónimos siguientes:
I. La Esencia Espiritual. II El Sonido o Palabra. III. El Objeto
1.
Espíritu. 2. Alma. 3. Cuerpo.
2.
Neuma.
2. Psiquis.
2. Forma.
3. El Padre,
Shiva.
3. El Hijo, Vishnu. 3. El
Espíritu Santo, Brahma.
4. La Mónada, el
Uno. 4. El Cristo
cósmico. 4. El vehículo para la vida y la
encarnación
5. Voluntad o
Propósito 5. Amor
Sabiduría 5. Actividad e
inteligencia
eternos.
eternas
6. El Gran
Aliento.
6. El
AUM.
6. Los mundos.
7.
Vida.
7. Aspecto conciencia. 7. Aspecto actividad.
8. Energía
sintetizadora 8. Fuerza
atractiva. 8. Materia.
9. Primer Aspecto. 9. Segundo Aspecto. 9. Tercer Aspecto.
La mente del hombre por lo
general confunde estos tres aspectos y reconoce como realidad lo externo y
objetivo. Este es el gran maya o ilusión, que sólo puede disiparse cuando el
perceptor puede distinguir los tres grandes aspectos de cada forma, incluso la
propia. Cuando se conoce el segundo aspecto, el alma, el principio mediador,
también se conoce la naturaleza de la forma y puede inferirse la naturaleza
esencial del espíritu. Sin embargo, el campo inmediato del conocimiento que el
yogui debe dominar es el segundo aspecto. Debe descubrir el Sonido o Palabra
que trajo cada forma a la manifestación, que es el resultado del aliento,
esencia o espíritu.
"En el Principio era el Verbo y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios.
Todas las cosas por fueron hechas. . . " (Jn. I: 1: 2).
La Biblia cristiana da aquí la sustancia de toda la enseñanza, y en el
significado de las tres letras de la Palabra Sagrada, AUM, tenemos la clave de
todo el proceso cósmico. El proceso de la meditación, cuando se practica debida
y correctamente, revela el segundo aspecto o alma, y puede entonces oírse el
Sonido o Verbo (la Voz del Silencio).
Cuando se ha oído y llevado a cabo constantemente el trabajo, es revelado el
reino de la conciencia y el yogui se pone en armonía con el segundo aspecto de
su propia naturaleza y con el segundo aspecto de cada forma. Esta es la base de
toda la ciencia del alma, y lleva al hombre al conocimiento de su propia alma o
psiquis, y también la psiquis de cada forma de vida divina. Es el fundamento de
toda la ciencia del psiquismo, en sus aspectos superior e inferior.
Si el hombre psíquico inferior es consciente y responde al aspecto alma de las
formas materiales, predomina en él el tercer aspecto o Brahma (el cuerpo),
porque todo átomo de materia tiene un alma. Esto concierne a lo subhumano.
Cuando el hombre responde a la analogía superior, a la realidad de la cual lo
inferior es la sombra, está en contacto con la conciencia crística y con el
alma de su ser, que es una con el alma de todos los reinos superhumanos.
En relación con esto deben tenerse en cuenta dos cosas. Si el hombre es un
psíquico inferior está en contacto con el segundo aspecto del hombre inferior,
el cuerpo astral, el principio medio en el hombre inferior, que vincula el
cuerpo mental con el etérico. En consecuencia, está en armonía con todo aquello
que puede hacer contacto en ese plano. Si en cambio es un psíquico superior,
está en armonía con el segundo aspecto de la manifestación divina, el ego o
alma en su propio plano, actuando como intermediaria y vinculadora entre la
mónada y la personalidad, entre el espíritu y el cuerpo.
Es interesante observar aquí que en manifestaciones del psiquismo inferior, que
tienen lugar en las sesiones mediúmnicas comunes de espiritismo,
tenemos la clave de esta verdad. En dichas sesiones se establece contacto con
el plano astral, por medio de ese gran centro, el plexo solar, que une los tres
centros superiores con los inferiores. Explica también el hecho de que la
materialización de las flores sea característico en tales sesiones, pues el
reino vegetal es el intermediario de los tres reinos subhumanos, mineral,
vegetal y animal. Además explica el predominio de los guías indios, pues son
los cascarones y las poderosas formas mentales, dejados por las tres razas
estrictamente humanas, lemuriana, atlante y aria. Ya no quedan cascarones o
formas mentales de los lemurianos, pero sí cascarones atlantes, conservados
debido al empleo de ciertas fórmulas de la magia atlante.
La meditación concentrada sobre la diferencia entre estos aspectos, hará
posible con el tiempo oír la Voz del Silencio y ponerse en contacto con el
segundo aspecto del hombre. Se conocerá como “el Verbo hecho carne“ y también
como el AUM.
Cuando esto tenga lugar, oirá la palabra de otros entes de la familia humana y
reconocerá el sonido, tal como emana de todas las formas en todos los reinos de
la naturaleza. El reino del alma se abrirá ante él, y cuando esto incluya el
reconocimiento del sonido en los cuatro reinos, lo llevará a conocerse a sí
mismo como el Maestro. El conocimiento del alma y el poder de trabajar con el
alma de todas las cosas en los tres mundos, es la marca característica del
Adepto.
18. Cuando se adquiere el poder de ver las imágenes mentales se pueden conocer
las encarnaciones anteriores.
El significado de este aforismo es muy grande. Constituye la base estrictamente
mental para la recuperación del conocimiento de experiencias pasadas, base
estrictamente mental y los que llegan a polarizar y controlar la mente pueden
recuperar tal conocimiento si desean. El poder de ver imágenes mentales sólo se
obtiene por el control de la mente, y ésta sólo puede ser controlada por el
hombre real o espiritual. Por lo tanto, sólo las personas centradas en el ego
pueden adquirir realmente tal conocimiento. Quizás aquí se pregunten ¿qué ven
esas personas de tipo emocional y no mental, que afirman saber
quiénes son y relatan las vidas pasadas de sus amigos? Leen los registros
akáshicos, pero debido a que su dominio y dotes mentales no son adecuados, no
pueden discernir y precisar con exactitud lo que ven.
Los registros akáshicos son como una enorme película fotográfica, donde se
registran los deseos y las experiencias terrenas de nuestro planeta. Los
capaces de percibirlos verán reproducidos en ellos:
1. las experiencias de la vida de todo
ser humano, desde el principio del tiempo,
2. las reacciones a las experiencias de
todo el reino animal,
3. el conjunto de formas mentales de
naturaleza kámica (basadas en el deseo) de todo ente humano, en el transcurso
del tiempo. He aquí el gran engaño en los registros. Únicamente el ocultista
entrenado puede distinguir entre las experiencias reales y los cuadros
astrales, creados por la imaginación y el ardiente deseo.
4. El "Morador en el Umbral" planetario, con todo lo que abarca ese término, más el conjunto de formas de su medio ambiente.
El vidente entrenado ha aprendido a separar del aura del planeta (que en realidad es el registro akáshico), lo que pertenece a su propia aura, y puede diferenciar entre esos registros, los:
a. Planetarios.
b. Jerárquicos, o pertenecientes al
trabajo de las doce Jerarquías creadoras, cuando concretan el plan del Logos.
c. Las formas imaginarias, resultantes
de la actividad deseo - mente de miríadas de hombres animados por el deseo de
obtener algún tipo de experiencia.
d. Los registros históricos de las
razas, naciones, grupos y familias, en sus dos grandes divisiones: plano físico
y plano astral. Debe tenerse en cuenta que todo ser humano pertenece a una
familia física, que constituye su vínculo con el reino animal, y también
pertenece a una familia astral. Mediante esa afiliación está vinculado con su
grupo egoico en el arco ascendente, y con el reino vegetal en el arco
descendente.
e. El registro astrológico, o las formas adoptadas en el plano astral, bajo la influencia de las fuerzas planetarias, constituyen dos grandes grupos:
1. Las formas o imágenes en el akasha,
producidas por la afluencia de fuerza solar, por intermedio de los planetas.
2. Las formas o imágenes producidas por la afluencia de fuerza cósmica de alguno de los signos del zodíaco, es decir, de sus correspondientes constelaciones.
Se han enumerado estos
puntos a fin de demostrar la imposibilidad de que sean verídicas la mayoría de
las afirmaciones, respecto a las encarnaciones pasadas. Son resultado de la
vívida imaginación y de la presunción de que los destellos de visión astral,
que dan una vislumbre de la película akáshica, revelan lo que atañe a
quien lo ve. Pero esto no es así, como en el caso de las personas y actividades
observadas desde una ventana en una gran ciudad, lo cual no revela al
observador que lo visto son sus parientes, amigos y actividades.
El conocimiento a que hace referencia este aforismo, se obtiene de tres
maneras:
1. Por la capacidad de ver directamente
los registros, si así se desea. Tal forma de adquirir conocimiento rara vez se
emplea, únicamente los iniciados y adeptos la utilizan respecto a sus
discípulos juramentados.
2. Por el conocimiento directo de las
actividades y relaciones grupales del propio ego del hombre; sin embargo, sólo
abarca el ciclo de tiempo que comienza cuando el hombre entró en el sendero de
probación. Las experiencias anteriores no tienen más importancia vital que la
que tendría un segundo en la vida de un anciano que observara
retrospectivamente su larga vida. Lo destacable son los sucesos y ocurrencias y
no las horas y segundos individuales.
3. Por la vida instintiva. Esto se basa
en la memoria, en las facultades y capacidades adquiridas y en la
posesión de las cualidades que componen el equipo del ego, el cual sabe que el
poder de realizar esto o aquello en los tres mundos, es el resultado directo de
experiencias pasadas; sabe también que ciertos efectos sólo se alcanzan
mediante ciertas causas, que conoce por la meditación concentrada.
Las imágenes mentales de
las cuales es consciente son las de:
1. Su aura, en el momento de la
meditación.
2. Su medio ambiente inmediato.
3. Su familia, grupo o raza actuales.
4. Su actual ciclo de vida.
5. Su grupo egoico.
De esta manera, mediante
el proceso de eliminación, progresa gradualmente a través de un tipo tras otro
de imágenes mentales, hasta que llega a ese estrato particular de impresiones
mentales, que atañen al ciclo que le concierne. Esto no es, por lo tanto, la
simple percepción de ciertos aspectos de los registros, sino un proceso
estrictamente científico, conocido únicamente por el ocultista entrenado.
19. Por la meditación concentrada se perciben las imágenes mentales en las
mentes de otras personas.
Debe recordarse que el resultado de los ocho métodos de yoga es producir un
yogui o conocedor entrenado. Se ocupa por lo tanto de las causas, no de los
efectos. Percibe aquello que causa la aparición de lo tangible, o sea, los
pensamientos que ponen en movimiento las fuerzas de la sustancia, y que con el
tiempo producen la concreción de tal sustancia.
El empleo de este poder para leer en las mentes de los demás sólo se le permite
al yogui en esos casos en que necesita comprender las causas detrás de ciertos
acontecimientos, y únicamente con el objeto de desarrollar inteligentemente los
planes de la Jerarquía y de la evolución. Tal poder es análogo al de la
telepatía, pero no idéntico. La telepatía implica sintonizar nuestra mente con
la de otro, y requiere que ambas estén en armonía.
Esta facultad del vidente entrenado es más bien un acto de la voluntad y
la manipulación de ciertas fuerzas, mediante las cuales puede ver
instantáneamente lo que desea, en cualquier aura y en cualquier momento.
El sujeto de su investigación puede estar o no sintonizado con él; por la
intensa meditación y el empleo de la voluntad se le revelan las imágenes
mentales. Este poder es peligroso y únicamente les está permitido a discípulos
entrenados.
20. Debido a que el objeto de tales pensamientos no se manifiesta al perceptor,
éste sólo ve el pensamiento y no el objeto. Su meditación excluye lo tangible.
Todo lo que "percibe", en su meditación, es su propia sustancia
mental (chitta) y la de otros.
La actividad inherente a la sustancia mental o "chitta", causa la
manifestación eventual de formas tangibles y objetivas, en el plano físico.
Todo lo que aparece es el resultado de un acontecimiento subjetivo. Todo lo que
es, existe en la mente del pensador, no como se entiende comúnmente, sino en el
sentido de que el pensamiento pone en movimientos ciertas corrientes de fuerza.
Estas corrientes van perfilando las formas correspondientes a la idea del
pensador, formas que persisten mientras su mente se centra en ellas, y cuando
"su mente las rechaza", desaparecen.
Durante la meditación concentrada lo que se percibe es la naturaleza de la
fuerza o corriente mental. La forma que resultará finalmente no interesa al
vidente. Sabe por la causa cuál será el efecto inevitable.
21. La meditación concentrada en la diferencia que existe entre la forma y el
cuerpo, permite rechazar o retirar las propiedades del cuerpo que lo hacen
visible al ojo humano, y el yogui puede hacerse invisible.
Este es uno de los aforismos más difíciles para el pensador occidental, porque
implica ciertos conocimientos extraños para Occidente. Primero, el conocimiento
del cuerpo etérico o vital y de sus funciones como fuerza atrayente, que
mantiene coherente el vehículo físico denso. Por este sustrato etérico, al
cuerpo físico se lo conoce como un todo coherente y se hace visible su
objetividad. Este cuerpo vital es la verdadera forma desde el punto de vista
del ocultista y no la envoltura tangible densa.
El yogui, por medio de la concentración y la meditación, adquiere el poder de
centrar su conciencia en el hombre real o espiritual, y controlar el principio
pensante. Es ley oculta que "según el hombre piensa, así es él";
también es verdad esotéricamente que "allí donde el hombre piensa, allí
está él". El vidente entrenado puede, a voluntad, retirar su conciencia
del plano físico y centrarla en el plano mental; puede "apagar la
luz" a voluntad y, cuando esto sucede, se hace invisible y desaparece
desde el punto de vista del ojo humano. También es intangible para el tacto e
inaudible para el oído. Este hecho demuestra la realidad de la hipótesis, de
que no existe más que energía de cualquier tipo, y que tal energía es triple;
en Oriente, la naturaleza de la energía se denomina sáttvica, rajásica y
tamásica, y se traduce como:
Sattva ................ ritmo
.............................. espíritu ................vida
Rajas ................. movilidad
....................... alma ..................... luz
Tamas ............... inercia
............................ cuerpo ................. sustancia
Todas son diferenciaciones
en tiempo y espacio, de la única, eterna y primordial esencia- espíritu. Podría
sugerirse que las analogías modernas occidentales son:
Energía
.............................. espíritu ........................... vida
Fuerza
............................... alma
................................ luz
Materia
.............................. forma .............................. sustancia
La característica sobresaliente del
espíritu o energía, es el principio-vida, ese algo misterioso que hace que
todas las cosas existan y persistan. La característica dominante del alma o
fuerza, es la luz. Trae a la visibilidad lo que existe.
La característica predominante de la materia viviente es que
"subyace", o se halla detrás del cuerpo objetivo proporcionando la
verdadera forma. Debe recordarse que la base de toda enseñanza oculta y de
todos los fenómenos reside en las palabras:
"La materia es el vehículo de manifestación del alma, en este plano de
existencia, y el alma, en una vuelta más alta de la espiral, es el vehículo de
manifestación del espíritu".
Cuando el alma se retira del aspecto materia-la forma objetiva tangible-, esa
forma ya no se ve, desaparece y, temporariamente, se disipa. En la actualidad,
esto puede lograrlo adecuadamente el vidente, centrando su conciencia en el
ego, el hombre espiritual o alma, y (valiéndose del principio pensante y por un
acto de voluntad) retirando el cuerpo etérico del físico denso. Esto lo abarca
la palabra “abstracción", e implica:
1. Reunir la vida o fuerzas vitales del
cuerpo en los centros nerviosos del plano físico, a lo largo de la columna
vertebral.
2. Dirigir esas fuerzas por la columna
vertebral a la cabeza.
3. Concentrarlas allí y abstraerlas por
el hilo o sutratma, mediante la glándula pineal y el brahmarandra.
4. El vidente entonces aparece en su verdadera forma, el cuerpo etérico, el cual es invisible para el ojo humano. Cuando la raza desarrolle la visión etérica, será necesaria una posterior abstracción; entonces el vidente retirará también los principios vitales y luminosos (las cualidades de sattva y de rajas) del cuerpo etérico, quedando en su cuerpo kámico o astral, haciéndose así invisible etéricamente. Sin embargo, esto está aún muy distante.
W. Q. Judge, en su
comentario, hace interesantes observaciones:
Aquí se señala otra gran diferencia entre esta filosofía y la ciencia moderna.
Las escuelas en la actualidad postulan que si un ojo sano está en línea con los
rayos de luz reflejados por un objeto-tal como el cuerpo humano-, éste será
visto y ninguna acción mental de la persona observada podrá inhibir las
funciones del nervio óptico y la retina del observador. Pero los antiguos
hindúes sostenían que las cosas son vistas debido a la diferenciación de sattva
-una de las tres grandes cualidades inherentes a todas las cosas-, que se
manifiesta como luminosidad, actuando en conjunción con el ojo, también
manifestación de sattva en otro aspecto. Ambos deben unirse; la ausencia de
luminosidad, o la desconexión de la misma del ojo del vidente,
causa la desaparición. Debido a que la cualidad de luminosidad está totalmente
controlada por el asceta, éste puede, por el proceso establecido, detenerla y
así sustraer del ojo del otro, un elemento esencial para ver cualquier
objeto".
Este proceso es únicamente posible como resultado de la meditación concentrada
y unilateral, por eso resulta imposible para el hombre que no se ha sometido a
una prolongada disciplina y entrenamiento, lo cual involucra la tarea de
obtener el control del principio pensante y establecer el alineamiento directo
que le permitirá actuar una vez que el pensador, en su propio plano, allinee y
coordine la mente y el cerebro, por el sutratma, hilo o cordón plateado
magnético.
22. Karma o efecto, es de dos tipos:
karma inmediato o karma futuro. La meditación perfectamente concentrada en
éstos, permite al yogui conocer la duración de su experiencia en los tres
mundos. Este conocimiento también lo adquiere por medio de signos.
Este aforismo puede esclarecerse si se lo estudia en relación con el aforismo
18 del Libro Tercero. El karma, a que se refiere, corresponde a la actual vida
del aspirante o vidente. Sabe que todo acontecimiento en su vida es efecto de
una causa previa, iniciada por él mismo en una encarnación anterior, y también
que cada acto en esta vida debe producir un efecto (que se desarrollará en otra
vida), salvo que lo ejecute de tal manera que:
1. El efecto sea inmediato y culmine en
el curso de la actual vida.
2. El efecto no origine karma, por haber ejecutado el acto desinteresadamente y con total desapego. Entonces se obtiene el efecto deseado, de acuerdo a la ley, pero sin consecuencias para el individuo.
Cuando el vidente
reencarna en una vida, en la cual le quedan pocos efectos que agotar y todo
cuanto inicia no produce karma, entonces puede fijar un término a la
experiencia de su vida, y sabe que el día de la liberación está cerca. Por la
meditación y la capacidad de actuar como alma, puede llegar al mundo de las
causas, y con ello saber qué actos debe realizar para liberarse de los pocos
efectos restantes. Poniendo estricta atención a los móviles que impulsan cada
acto de la vida actual, evitará que los efectos lo aten a la rueda de
renacimientos. De este modo, consciente e inteligentemente se acercará a su
meta, y cada hecho, acto y pensamiento estarán regidos por el conocimiento
directo que de ninguna manera lo encadenarán.
Los signos o portentos a los cuales se refiere, se relacionan principalmente
con el mundo mental, donde mora el verdadero hombre. Por la comprensión de tres
cosas,
a. los números,
b. los colores,
c. las vibraciones,
el vidente se da cuenta de que su
aura está libre de los efectos que "producen la muerte". Sabe que,
simbólicamente, nada más hay escrito en los registros, que puedan traerlo
nuevamente a los tres mundos; por lo tanto, "mediante los signos ve que su
sendero está despejado".
Esto ha sido expresado en los antiguos escritos, que se encuentran en los
archivos de los Maestros:
"Cuando la estrella de cinco puntas brilla con claridad y no se ven formas
en sus puntas, el camino está despejado.
Cuando el triángulo no encierra más que luz, la senda está libre al paso del
peregrino.
Cuando en el aura del peregrino las muchas formas se desvanecen y se ven tres
colores, el camino queda libre de obstrucciones.
Cuando los pensamientos no atraen formas ni se reflejan sombras, el hilo
proporciona un camino directo desde el círculo al centro".
Desde ese punto de reposo, no es posible el retorno. El período de experiencia
necesaria en los tres mundos ha llegado a su fin. Ningún karma puede atraer a
la tierra al espíritu liberado, para recibir nuevas lecciones o pagar causas
anteriores. Sin embargo, puede continuar o reasumir su obra de servicio en los
tres mundos, sin abandonar realmente su verdadero hogar en los reinos sutiles y
en las esferas elevadas de conciencia.
23. La unión con los demás se obtiene por la meditación centralizada en tres
estados del sentimiento compasión, ternura y desapasionamiento.
El estudiante obtendrá algún conocimiento de este aforismo si lo compara con el
Af. 33 del Libro Primero. La unión a que aquí se refiere, marca otro paso
adelante. En la anterior, la naturaleza del aspirante fue entrenada para la
armoniosa y pacifica asociación con quienes lo rodean. En éste, se le enseña a
identificarse con los demás yoes, concentrándose en lo que se llama, a voces,
"los tres estados del sentimiento", que son:
a. Compasión, antítesis de la pasión egoísta y
acaparadora.
b. Ternura, antítesis de la auto
centralización, que hace al hombre duro y auto absorbente.
c. Desapasionamiento, antítesis de la codicia y del deseo.
Estos tres estados del
sentimiento, cuando se comprenden y penetran, ponen al hombre en armonía con el
alma de todos los hombres.
Por la compasión, ya no se ocupa de sus propios intereses egoístas, sino que
penetra en su hermano y sufre con él; puede adaptar su vibración para responder
a La necesidad del hermano, y está capacitado para compartir todo
cuanto ocurre en el corazón del hermano. Esto lo hace mediante la sintonización
de su propia vibración, a fin de responder a la naturaleza amorosa de su propia
alma, y, por medio de ese principio unificador, todos los corazones están
abiertos para él.
Mediante la ternura se manifiesta en forma práctica esa comprensión compasiva.
Sus actividades ya no son internas y auto centradas, se exteriorizan y
están inspiradas por el deseo sincero y desinteresado de servir y ayudar. Este
estado de sentimiento se llama a veces "misericordia", y caracteriza
a todos los servidores de la raza. Implica ayuda activa, intención altruista,
sabido juicio y actividad amorosa. Está libre de todo deseo de recompensa o
reconocimiento, lo cual se halla bellamente expresado en La Voz del Silencio de
H. P. Blavatsky, en las siguientes palabras:
"Que tu alma escuche todo grito de dolor, así como el loto abre su corazón
para beber el sol de la mañana".
"No permitas que el sol ardiente seque una sola lágrima de dolor, antes
que tú la hayas enjugado del ojo de quien sufre".
"Deja que cada ardiente lágrima humana caiga en tu corazón y allí
permanezca; nunca la enjugues hasta que desaparezca el dolor que la ha
causado".
"Estas lágrimas ¡oh tú de corazón misericordioso!, son las corrientes que
riegan los campos de la caridad inmortal".
Por el desapasionamiento, el aspirante y servidor permanece libre de los
resultados kármicos de su actividad en bien de otros. Como sabemos, nuestro
propio deseo nos ata a los tres mundos y a otras personas. "Atarse a"
es distinto de "unirse con". Uno, está colmado de deseos y crea
obligaciones y efectos; el otro, está libre de deseos y produce
"identificación con", y no tiene efectos que atan a los tres mundos.
El desapasionamiento posee una cualidad más mental que los otros dos. Se
observará que el desapasionamiento trae cualidad de mente inferior; la ternura
es el resultado emocional de la compasión desapasionada e involucra el
principio kámico o astral; mientras que la compasión concierne también al plano
físico, porque es la manifestación física de los otros dos estados. Es la
capacidad práctica de identificarse con otro, en las condiciones imperantes en
los tres mundos.
Esta unión es el resultado de la unicidad egoica que ha descendido a la plena
actividad en los tres mundos, mediante la meditación.
24. La meditación centralizada en el poder del elefante, despertará esa fuerza
o luz.
Este aforismo ha provocado mucha discusión, y su común interpretación ha dado
la idea de que meditar sobre el elefante proporcionará la fuerza del elefante.
Muchos comentaristas infieren de estas palabras que la meditación sobre otros
animales otorgará sus características.
Debe recordarse que éste es un libro de texto de carácter científico, cuyo
objetivo es el siguiente:
1. Entrenar al aspirante para que pueda
penetrar en los reinos sutiles.
2. Otorgarle poder sobre la mente, para
convertirla en su instrumento, que empleará a voluntad, como órgano de visión
en los mundos superiores, y como transmisora e intermediaria entre el alma y el
cerebro.
3. Despertar la luz de la cabeza, para
convertir al aspirante en un radiante centro de luz que ilumine todos los
problemas y, en virtud de esa luz verá la luz en todas partes.
4. Despertar los fuegos del cuerpo, para
que los centros estén activos, luminosos, relacionados y coordinados.
5. Establecer la coordinación entre:
a. el ego o alma, en su propio plano,
b. el cerebro, por medio de la mente, y
c. los centros. Por un acto de voluntad todos pueden ser puestos en actividad uniforme.
1. Efectuado esto, el fuego en la base
de la columna vertebral, hasta ahora adormecido, despertará y ascenderá sin
peligro, mezclándose finalmente con el fuego o luz en la cabeza, y desaparecerá
después de haber "quemado toda la escoria y despejado los canales"
para uso del alma.
2. Desarrollar de este modo los poderes del alma, los "siddhis" superiores e inferiores, a fin de llegar a ser un eficaz servidor de la raza.
Teniendo en cuenta estos
siete puntos, resulta interesante notar que el símbolo del centro, llamado
centro muladhara, situado en la base de la columna vertebral, es el elefante.
Es el símbolo de la fuerza, del poder concentrado, de la gran fuerza motriz,
que una vez despertada arrasa con todo lo que está por delante. Para nuestra
quinta raza raíz, es el símbolo del animal más potente y de mayor fuerza, y
también la representación de la transmutación o sublimación de la naturaleza
animal, porque en la base de la columna vertebral está el elefante, y en la
cabeza se halla el múltiple loto que oculta a Vishnu, sentado en el centro. Así
se eleva la naturaleza animal al cielo.
Meditando sobre la fuerza del elefante, el poder del tercer aspecto, la energía
de la materia misma y, por lo tanto, de Dios, el Espíritu Santo o Brahma, se
despierta y se une a la del segundo aspecto a conciencia, la energía del alma,
la de Vishnu, el segundo aspecto, la fuerza crística. Esto trae la unificación
o unión perfecta entre alma y cuerpo, verdadero objetivo del Raja Yoga.
Los estudiantes de esta ciencia deberían recordar que estas fórmulas de
meditación unilaterales, sólo son permitidas cuando se han aplicado los ocho
métodos de yoga, tratados en el Libro Segundo.
25. La meditación perfectamente concentrada en la luz desarrollada, nos hará
conscientes de lo sutil, oculto y remoto
En todas las enseñanzas de índole esotérica o mística, se menciona, con
frecuencia, lo que se denomina luz. La Biblia contiene muchos pasajes sobre
ella, y también todas las Escrituras del mundo. Se le aplican muchos nombres,
pero por falta de espacio sólo consideraremos los que se encuentran en las
diversas traducciones de los "Aforismos de la Yoga de Patanjali",
y son:
a. La Luz interna desarrollada
(Johnston)
b. La Luz en la cabeza. (Johnston)
c. La Luz del conocimiento inmediato,
conocimiento intuitivo. (Ttatya)
d. Esa Luz refulgente.
(Vivekananda)
e. La Luz en la cima de la cabeza.
(Vivekananda)
f.
La Luz
coronaria. (Ganganatha Jha)
g. La Luz de la disposición luminosa.
(Ganganatha Jha)
h. La Luz interna. (Dvivedi)
i.
La mente
plena de Luz. (Dvivedi)
j.
La
radiación en la cabeza. (Woods)
k. La luminosidad del órgano central.
(Rama Prasad)
l. La Luz de la actividad sensoria superior (Rama Prasad)
Por el estudio de estas
expresiones se verá que en el vehículo físico existe un punto de luminosidad
que (una vez hecho contacto con él) verterá la luz del espíritu sobre el
sendero del discípulo, iluminándole así el camino, revelándole la solución de
todos los problemas y permitiéndole actuar como portador de luz para otros.
Esta luz es una especie de radiación interna, ubicada en la cabeza, cerca de la
glándula pineal, y se produce por la actividad del alma.
La expresión "órgano central", asociada con esta luz, ha dado lugar a
muchas discusiones. Unos comentaristas la relacionan con el corazón y otros con
la cabeza. Técnicamente ninguno de los dos conceptos es exacto, porque para el
adepto entrenado el "órgano central" es el cuerpo causal, el karana
Sarira, el cuerpo del ego, la envoltura del alma, el cual está entre los
"tres vehículos periódicos", que el divino Hijo de Dios descubre y
utiliza en el transcurso de su largo peregrinaje. Estos tienen su analogía con
los tres templos de que habla La Biblia cristiana:
1. El transitorio y efímero tabernáculo en el desierto, típico del alma en encarnación física, que dura una vida.
2. El más permanente y bello templo de Salomón, típico del vehículo del alma o cuerpo causal, de mayor duración y que persiste durante eones, cuya belleza se revela cada vez más en el sendero hasta la tercera iniciación.
3. El todavía no revelado e inconcebiblemente bello templo de Ezequiel, símbolo de la envoltura del espíritu, el hogar del Padre, una de las "muchas mansiones", el huevo áurico del ocultista.
En la ciencia de la yoga,
que debe ser aplicada y dominada en el cuerpo físico, la expresión "órgano
central" se refiere a la cabeza o al corazón, y la diferencia reside
principalmente en el tiempo. En las primeras etapas del desarrollo en el sendero,
el corazón es el órgano central; más adelante la verdadera luz tiene su morada
en el órgano de la cabeza.
En este proceso, el desarrollo del corazón precede al de la cabeza. La
naturaleza emocional y los sentidos se desarrollan antes que la mente, como
podemos observar si estudiamos a la humanidad como totalidad. El centro
cardíaco se abre antes que el coronario. El amor debe desarrollarse antes de
emplear sin peligro el poder. Por lo tanto, la luz del amor debe actuar antes
de utilizar conscientemente la luz de la vida. Cuando el loto del centro
cardíaco se abre y revela el amor de Dios, tiene lugar, por la meditación, un
desarrollo sincrónico en la cabeza. Se despierta el loto de doce pétalos en la
cabeza (analogía superior del centro cardíaco, intermediario entre el loto
egoico de doce pétalos, en su propio plano; y el centro coronario). La glándula
pineal pasa gradualmente de un estado de atrofia a uno de plena actividad, y el
centro de la conciencia es transferido de la naturaleza emocional a la
conciencia de la mente iluminada. Esto señala la transición efectuada en el
místico para entrar en el sendero del ocultista, conservando, como ocurre
siempre, su conocimiento y percepción mística, pero agregando a ello el
conocimiento intelectual y el poder consciente del ocultista y del yogui
entrenado.
Desde el punto de poder, situado en la cabeza, el yogui dirige todos sus
asuntos y esfuerzos, proyectando sobre los acontecimientos, circunstancias y
problemas, la "despierta luz interna", siendo guiado por el amor, la
percepción interna y la sabiduría que posee, debido a que ha trasmutado su
naturaleza amorosa, despertado su centro cardíaco y transferido al corazón los
fuegos del plexo solar.
Aquí cabe una pregunta oportuna: ¿cómo se logra la unificación del corazón y la
cabeza, que produce la luminosidad del "órgano central" y emanación
de la radiación interna? Expuesto en forma breve, se produce por:
1. La subyugación de la naturaleza inferior, que transfiere a tres
centros, el coronario, el cardíaco y el laríngeo, situados arriba del
diafragma, la actividad llevada a cabo durante la vida, abajo del plexo solar e
incluso en éste. Esto se realiza mediante la vida, el amor y el servicio, no
por medio de ejercicios respiratorios ni desarrollando la mediumnidad.
2. La práctica del amor, enfocando la atención en la vida y
servicio del corazón, comprendiendo que el centro cardíaco es el reflejo del
alma en el hombre, la cual deberá guiar las cuestiones del corazón, desde el
trono o sitial entre las cejas.
3. El conocimiento de la meditación. Por medio de la meditación,
ejemplificada en el aforismo básico de la yoga de que "la energía sigue al
pensamiento", se producen todos los desenvolvimientos y desarrollos que el
aspirante desea. Por medio de la meditación, el centro cardíaco (que en el
hombre no evolucionado se representa como un loto cerrado vuelto hacia
abajo) se invierte, se vuelve hacia arriba y se abre. En su centro está la
luz del amor. La radiación de esta luz, al proyectarse hacia arriba, ilumina el
sendero hacia Dios, pero no es el sendero, excepto en el sentido de que a
medida que hollamos lo que el corazón desea (en sentido inferior), esa senda
conduce al Sendero mismo.
Quizás resulte más claro si nos damos cuenta que parte de ese sendero reside en
nosotros mismos, y esto nos lo revela el corazón, que conduce a la cabeza,
donde descubrimos. el primer Portal del Sendero, por el cual entramos en la
senda de la vida, que nos aleja de la vida corporal, y conduce a la más
completa liberación de las experiencias de la carne y de los tres mundos. Todo
es un solo sendero, pero el sendero de la iniciación lo debe hollar
conscientemente el pensador, actuando por medio del órgano central de la
cabeza, recorriendo inteligentemente el sendero que a través de los tres mundos
conduce a la región o reino del alma. Podría decirse que el despertar del
centro cardíaco lleva al hombre a darse cuenta de que el centro cardíaco se
origina en la cabeza. Esto a su vez lleva al hombre al loto de doce pétalos, el
centro egoico en los niveles superiores del plano mental. El sendero que va
desde el centro cardíaco al coronario, constituye en el cuerpo, el reflejo de
la construcción del antakarana en el plano mental, "como es arriba así es
abajo".
4. La meditación perfectamente concentrada en la cabeza. Acrecienta
automáticamente el estímulo y el despertar de los centros a lo largo de la
columna vertebral, cinco en total; despierta el sexto centro, situado entre las
cejas, y con el tiempo revela al aspirante la salida por la cúspide de la
cabeza, que se la puede ver como un círculo radiante de luz pura y blanca. Se
inicia como un pequeño punto, y gradualmente va acrecentando su gloriosa y
radiante luz hasta revelar el portal. Nada más puede decirse sobre esto.
La luz de la cabeza es el gran revelador, el gran purificador y el medio por el
cual el discípulo cumple el mandato de Cristo: "Deja que brille tu
luz". Es "la senda del justo que brilla cada vez más hasta el
perfecto día". Es lo que produce el halo o círculo luminoso, visto
alrededor de la cabeza de todos los hijos de Dios que han tomado o tomarán
posesión de su herencia.
Por medio de esta luz, como indica Patanjali en este aforismo, nos hacemos
conscientes de lo sutil, o de las cosas que sólo se pueden conocer mediante el
empleo consciente de nuestros cuerpos sutiles, de los cuales nos valemos para
actuar en los planos internos, el emocional o astral, y el mental. La mayoría
actúa hoy inconscientemente en dichos planos. También por medio de esta luz,
somos conscientes de lo que está oculto o aún no ha sido revelado. Los
Misterios le son revelados al hombre cuya luz resplandece, convirtiéndose así
en un conocedor. Ante él se despliega también lo lejano o futuro.
26. La meditación centralizada en el sol, traerá conciencia (o conocimiento) de
los siete mundos.
Este aforismo ha sido comentado extensamente por numerosos escritores durante
muchos siglos. En bien de la claridad modernizaremos la afirmación y
reduciremos sus términos a los del ocultismo moderno:
"Mediante la constante y firme meditación en la causa emanante de nuestro
sistema solar, llegamos a comprender los siete estados del ser".
La diversidad de términos empleados frecuentemente confunden al estudiante, por
lo tanto, será conveniente emplear únicamente dos series de términos: una
imparte la terminología oriental ortodoxa, contenida en los mejores
comentarios, la otra es más fácilmente reconocible para el investigador
occidental. Empleando la traducción de Woods, tenemos lo siguiente:
Resulta interesante esta
diferenciación del mundo en siete grandes divisiones, porque demuestra la
exactitud de la quinta división que sostienen algunos comentadores.
Estos siete mundos corresponden a la división oculta moderna de nuestro sistema
solar, en siete planos que personifican los siete estados de conciencia y
abarcan siete grandes tipos de seres vivientes. La analogía es la siguiente:
1. Plano físico
... Bhu ...... Mundo Terrestre.
Conciencia física.
2. Plano astral
.......... Antariksa .................. Mundo de las emociones.
Conciencia kámica o de deseos.
3. Plano mental
.......... Mahendra ................. Mundo de la mente y del alma.
Conciencia mental.
4. Plano búdico
.......... Mahar Prajapatya ..... Mundo crístico.
Conciencia intuitiva o crística. Conciencia grupal.
5. Plano átmico
.......... Jana .......................... Mundo espiritual.
Conciencia planetaria. Mundo del tercer aspecto.
6. Plano monádico .....Tapas
....................... Mundo divino.
Conciencia de Dios. Mundo del segundo aspecto.
7. Plano logoico
......... Tatya ....................... Mundo de la causa emanante.
Absoluta conciencia. Mundo del primer aspecto.
Son interesantes ciertos
comentarios de Vyasa sobre esta diferenciación, pues coinciden con el
pensamiento teosófico moderno. Describe el plano terrenal como "sostenido
respectivamente por materia sólida, agua, fuego, viento, aire y oscuridad...
donde nacen las criaturas vivientes después de habérseles asignado un largo y
penoso período de vida, sufriendo los padecimientos incurridos como resultado
de su propio karma". Los comentarios huelgan.
Respecto al segundo plano, el astral, se dice que las estrellas (las vidas) son
"impulsadas por el viento en dicho plano, así como el labrador arrea los
caballos en un círculo alrededor del campo de la trilla", y están
"reguladas por el constante impulso del viento". Tenemos aquí un
maravilloso panorama de cómo las vidas son impulsadas a la rueda del
renacimiento por la fuerza de sus deseos.
Vyasa observa que el mundo de la mente está poblado por seis grupos de Dioses
(los seis grupos de egos y sus seis rayos, los seis subrayos del rayo
sintético, el cual se infiere). Estos son los hijos de la mente, los
Agnishvattas (tan mencionados en La Doctrina Secreta y en Tratado sobre
Fuego Cósmico), descritos como:
1. Cumpliendo sus deseos, por lo tanto,
impulsado a encarnar por el deseo.
2. Dotados del poder de la atomización y
otros poderes, por consiguiente, pueden crear sus vehículos de manifestación.
3. Viviendo en un periodo mundano, por
lo tanto, están encarnados durante un período mundial.
4. De hermosa apariencia, porque los
hijos de Dios son luminosos, radiantes y de extraordinaria belleza.
5. Plenos de amor, porque amor es la
característica del alma, y todos los hijos de Dios o hijos de la mente, revelan
el amor del Padre.
6. Poseyendo cuerpos propios, "que no son el producto de los padres"; ese "cuerpo no hecho con las manos", "eterno en los cielos", mencionado por San Pablo.
En conexión con el cuarto
mundo, Vyasa dice que es el mundo de la maestría, por lo tanto el hogar de los
Maestros y de todas las almas liberadas, cuyo "alimento es
contemplación" y cuyas vidas duran "mil períodos mundanos",
siendo en consecuencia inmortales.
Luego describe los tres planos más elevados y las grandes existencias, que
constituyen las vidas de esos planos, en quienes "vivimos, nos movemos y
tenemos nuestro ser". Corresponden a los tres planos de la trinidad. Los
comentarios de Vyasa sobre estas existencias y sus diversos grupos, son
iluminadores, dice:
1. "Sus vidas son castas: es decir,
libres de impureza o de la limitación de las formas inferiores".
2. "Hacia arriba no hay ningún
impedimento para su pensamiento; en las regiones inferiores ningún objeto está
oculto para su pensamiento". Conocen todas las cosas, dentro del sistema
solar.
3. "No sientan los cimientos para
morada alguna", por lo tanto no poseen cuerpos densos.
4. "Están cimentados en sí
mismos... y viven mientras haya creaciones". Son las grandes vidas, tras
de toda existencia sensible.
5. Se deleitan practicando diversos tipos de contemplación. Nuestros mundos son sólo el reflejo del pensamiento de Dios y también la suma total de la mente de Dios.
El antiguo comentador lo
compendia en dos afirmaciones básicas, que debería considerar el estudiante:
"Esta bien fundada configuración se extiende hasta el mismo centro
del (Mundo) Huevo, siendo éste un ínfimo fragmento de la causa primaria, como
una luciérnaga en el firmamento.
Esto significa que nuestro sistema solar no es más que un átomo cósmico y en sí
sólo una parte de un todo esferoidal aún mayor. Luego declara:
"Ejerciendo restricción sobre la puerta del sol, el yogui debería percibir
todo esto directamente". Restricción es un término que se emplea
frecuentemente al traducir frases que significan "refrenar o restringir
las modificaciones del principio pensante", en otras palabras, perfecta
meditación en una sola dirección. Meditando sobre la puerta del sol, se puede
alcanzar pleno conocimiento. Resumiendo, significa que mediante el conocimiento
del propio corazón del sol y en virtud de la luz que emana de él, habiendo
descubierto el portal del sendero, se entra en relación con el Sol, que se
halla en el corazón de nuestro sistema solar y, eventualmente, se descubre ese
portal que permite al hombre entrar en el séptuple sendero cósmico. No es
necesario decir más acerca de esto, pues el objetivo de Raja Yoga es permitir
al hombre descubrir la luz en sí mismo, y en esa luz ver la luz y también
hallar la puerta que va hacia la vida y, en consecuencia, hollar el sendero.
Sólo nos queda un punto que tratar. Esotéricamente al sol se lo considera
triple:
1. El sol físico
.......................................... cuerpo ........ forma
inteligente.
2. El corazón del sol
................................ alma ........... amor.
3. El sol espiritual central ........................ espíritu ....... vida o poder.
En el hombre, el microcosmos, las analogías son:
1. El hombre personal
físico
............... cuerpo
......forma inteligente.
2. El ego o Cristo
................................. alma .......... amor.
3. La mónada ...................................... espíritu ...... vida o poder.
27. La meditación
centralizada en la Luna, otorga el conocimiento de todas las formas lunares.
Hay dos traducciones apropiadas de este aforismo, la anterior y la que sigue:
"El conocimiento del mundo astral lo obtiene quien puede meditar sobre la
Luna". Ambas traducciones son correctas, pero probablemente la comprensión
exacta del texto sánscrito se obtendrá únicamente combinándolas. Quizás sea
suficiente dar en una simple paráfrasis la esencia del significado de este
aforismo.
"La concentración sobre la madre de las formas (la Luna) revela al
aspirante la naturaleza y propósito de la forma".
Si el estudiante tiene en cuenta que la Luna es el símbolo de la materia, y que
el Sol, en su aspecto luz, es el símbolo del alma, no tendrá dificultad en
determinar el significado de los Af. 26 y 27. Uno se relaciona con el alma y
los diversos estados de conciencia; el otro se ocupa del cuerpo, vehículo de la
conciencia. Uno concierne al cuerpo incorruptible, no hecho con las manos,
eterno en los cielos; el otro a las "mansiones lunares" (como lo
denomina el traductor) y al hogar del alma en los tres mundos del esfuerzo
humano.
Sin embargo, debe recordarse que el aspecto Luna rige en todos los reinos por
debajo del humano, pero el aspecto Sol debería predominar en el humano.
El conocimiento de las mansiones lunares o de las formas, proporcionaría la
comprensión del cuerpo físico, del vehículo astral o de deseos, y de la
envoltura mental.
28. La concentración en la Estrella Polar proporcionará el conocimiento de las
órbitas de los planetas y de las estrellas.
Este aforismo poco significa para el estudiante común, pero es de profunda
utilidad para el iniciado y el discípulo juramentado. Basta decir que
constituye el trasfondo de toda investigación astrológica, pues por la
valoración de su significado se obtendrá la comprensión de:
1. La relación de nuestro sistema solar
con las otras seis constelaciones que (con la nuestra) constituyen los siete
centros de fuerza, de los cuales las siete grandes influencias espirituales de
nuestro sistema son los reflejos y agentes.
2. El sendero de nuestro Sol en los
Cielos, y los doce signos del zodíaco, por los cuales transita aparentemente
nuestro Sol. Por lo tanto se evidencia que este aforismo constituye la clave
del propósito del siete y del doce, sobre los cuales se basan nuestros procesos
creadores.
3. El significado de los doce trabajos
de Hércules, en relación con el hombre, el microcosmos.
4. El propósito de nuestro planeta, que el adepto aprende mediante la comprensión de la triplicidad formada por
a. la Estrella Polar,
b. nuestro planeta Tierra,
c. la Osa Mayor.
Quienes poseen la clave
descubrirán otros significados, pero los indicados bastan para poner de
manifiesto el significado profundo, aunque esotérico, atribuido a estas breves
palabras.
29. Fijando la atención en el centro denominado plexo solar, se obtiene un
conocimiento perfecto acerca de la condición del cuerpo.
En el comentario del Af. 36, en el Libro Primero, se enumeraron los diversos
centros y se dieron sus cualidades. Ahora se mencionan cinco de dichos centros,
pues conciernen más directamente al aspirante y son los que más predominan en
la quinta raza o aria; en la cuarta raza estaban despiertos, pero no
desarrollados.
Estos centros son:
Base de la columna vertebral
.......................................................... 4
pétalos.
Plexo solar
.......................................................................................
10 pétalos.
Centro cardíaco
...............................................................................
12 pétalos.
Centro laríngeo ................................................................................
16 pétalos.
Centro coronario ............................................................................. 1000 pétalos.
Estos cinco centros conciernen
principalmente al aspirante. El centro llamado bazo, fue controlado en los días
de Lemuria, y ahora está relegado a la categoría de los centros que funcionan
plenamente y por lo tanto en forma automática, y han quedado bajo el umbral de
la conciencia. El centro entre las cejas sirve de medio para proyectar la luz
de la cabeza sobre las cosas "sutiles, oscuras, ocultas y remotas";
es el resultado del desarrollo del coronario y el cardíaco.
Los tres centros principales son tan potentes en la persona excesivamente
subdesarrollada que, aunque sus pétalos no se hayan abierto, han producido
analogías físicas o glándulas. Su vibración es tal, que ya emiten
sonidos en los hombres y, por medio del sonido, atraen y producen una
forma. En el discípulo o iniciado, estos tres centros no sólo emiten sonidos,
sino que forman palabras; por lo tanto rigen la construcción de las
fuerzas vitales y controlan al entero hombre.
Las glándulas que corresponden a los tres centros son:
1. La glándula pineal y el
cuerpo pituitario ................ centro coronario.
2. La glándula tiroides
................................................ centro laríngeo.
3. El bazo .................................................................... centro cardíaco.
“Del corazón brotan las fuentes de la
vida" y circula la corriente sanguínea de la vida; debido a su desarrollo
en la raza atlante y a la consiguiente coordinación y crecimiento del cuerpo
astral o emocional, el centro cardíaco ha llegado a ser el más importante del
cuerpo. Su actividad y desarrollo han ido paralelos a los del bazo, órgano de
la vitalidad, del prana o fuerza física solar, en el cuerpo.
Hay otras glándulas que tienen una íntima relación con los diversos centros,
pero el tema es tan vasto que sólo puede ser insinuado. Sin embargo no existe
la misma estrecha relación entre las glándulas asociadas a los centros situados
abajo del diafragma, que las conectadas con los centros principales situados
arriba del diafragma.
El aforismo en consideración se refiere a uno de los cinco centros más
importantes, por las siguientes razones:
1. Está situado en el centro del tronco, siendo por lo tanto la analogía del
principio medio. En la época atlante los tres centros principales para esa raza
eran:
a. El coronario
...................................................... Padre o
aspecto espiritual.
b. El plexo solar
................................................... Hijo o aspecto
alma.
c. Base de la columna vertebral ........................... Espíritu Santo o aspecto materia.
El alma no estaba entonces tan
individualizada como ahora. Controlaba el alma animal; en consecuencia, lograr
el pleno contacto con el "anima mundi" era el factor predominante.
Con el transcurso del tiempo, el alma fue individualizándose más en cada ser
humano y haciéndose más separatista, a medida que predominaba el aspecto mente
(el gran factor divisor). Cuando finalice la presente raza, los tres centros
principales serán: el coronario, el cardíaco y el de la base de la columna
vertebral. En la sexta raza tendremos, el coronario, el cardíaco y el laríngeo.
En la última raza, la de los hijos de Dios iluminados, la séptima, tendremos
como centros de acción:
a. El coronario de mil
pétalos .............................. Vida o aspecto espiritual.
b. El situado entre las
cejas .................................. Hijo o aspecto conciencia.
c. El laríngeo ........................................................ Espíritu Santo o aspecto creador.
A través del primero, la vida
espiritual fluirá desde la mónada; a través del segundo, el principio crístico,
la luz del mundo, el alma, actuará derramando luz y vida sobre todas las cosas,
y lo utilizará como órgano de percepción. A través del último, se llevará a
cabo el trabajo de creación y se emitirá la palabra creadora.
Esta perspectiva general presenta al estudiante la visión de lo que hay por
delante. Sin embargo, no tiene ningún valor inmediato; la mayoría de los
aspirantes se ocupan del plexo solar, de allí la necesidad de considerarlo
aquí.
2. El plexo solar es el órgano de la naturaleza astral, de las emociones, el
temperamento, los deseos y sentimientos, y por eso es el más activo de todos.
Por su intermedio se despiertan las funciones inferiores del cuerpo-el deseo de
beber, de comer, de procrear, y a través de éste se hace contacto con los
centros inferiores y se trabaja con ellos. En el discípulo, el centro cardíaco
reemplaza al centro plexo solar, y en el Maestro es reemplazado por el
coronario. No obstante, todos son expresión de la vida y del amor de Dios y, en
su totalidad y perfección, expresan la vida crística.
3. El centro plexo solar desarrolla la gran obra de trasmutar todos los deseos
animales inferiores en superiores. A través de él pasan literalmente las
fuerzas de la naturaleza inferior. Acumula las fuerzas del cuerpo debajo del
diafragma y las dirige hacia arriba.
4. En el plexo solar el alma animal se fusiona con el alma del hombre, y se ve
en germen la conciencia crística. Estableciendo la analogía entre el estado
prenatal y la germinación del Cristo en cada ser humano, los estudiantes, cuya
intuición esté desarrollada, percibirán la analogía entre la actividad del
plexo solar y su función, y los primeros tres meses y medio del período
prenatal. Luego viene "la activación"` y la vida se hace sentir.
Tiene lugar un resurgimiento, entonces se puede percibir la analogía entre el
proceso fisiológico natural y el nacimiento del Cristo en la caverna del
corazón. En esto reside el profundo misterio de la iniciación, revelado
únicamente a quienes recorren el sendero del discipulado hasta el fin.
En este aforismo se dice que el conocimiento referente al cuerpo físico, se
logra meditando sobre este centro. La razón es esta: cuando el hombre llega a
comprender su cuerpo emocional y el centro de fuerza a través del cual funciona
en el plano físico, descubre que todo cuanto él es (física y etéricamente) se
debe al deseo o kama, y que sus deseos lo atan a la rueda de renacimientos. Por
esta razón el yogui hace hincapié sobre esa básica discriminación, por la cual
el hombre desarrolla la capacidad de elegir entre lo real y lo irreal,
cultivando en él un exacto sentido de los valores. Luego viene el desapasionamiento,
que una vez adquirido, produce desagrado hacia la vida de percepción sensoria.
Cuando el aspirante se da cuenta del papel que el deseo desempeña en su vida,
que el cuerpo emocional o astral es causante de la mayor parte de las
dificultades de su naturaleza inferior, y cuando capta el aspecto técnico del
proceso que sigue la energía deseo, comprende la función del plexo solar,
pudiendo iniciar la gran tarea dual de trasferencia y transmutación. Debe
transferir la energía de los centros situados debajo del diafragma a los de
arriba, y en ese proceso transmutar y cambiar la energía. Los centros están
situados a lo largo de la columna vertebral, pero ayudará considerablemente al
estudiante si tiene una idea de los lugares aproximados del cuerpo, que estos
centros afectan y energetizan. Dichos centros poseen órganos en el plano
físico, que son el resultado de la respuesta de la sustancia densa a su
vibración.
Los Tres Centros Mayores
1. Coronario
............................... cerebro, glándula pineal, cuerpo
pituitario
2. Laríngeo
................................. laringe, cuerdas vocales y paladar,
glándula tiroides.
3. Cardíaco ................................. pericardio, ventrículos, aurículas, afectando al bazo.
Los Cuatro Centros Menores
4. Plexo solar
................................. estómago.
5. Bazo
........................................... bazo.
6. Sacro
........................................... órganos genitales.
7. Base de la columna vertebral ...... órganos de eliminación, riñones, vejiga
Estos órganos físicos son sus
resultados o efectos; los centros son su causa física y se producen por la
actividad de los centros etéricos.
Estos detalles ya se han dado y la información antedicha fue recopilada, debido
a la importancia que tiene el plexo solar en esta cuarta ronda de la cuarta
Jerarquía creadora (la Jerarquía de las mónadas humanas o espíritus), el cuarto
centro en el hombre, ya sea contando desde arriba o desde abajo. Otro detalle
técnico puede darse aquí. En el proceso de transmutación el estudiante debería
recordar que:
a. La energía de la base de la columna vertebral debe ascender a la cabeza.
b. La energía del centro sacro debe pasar al laríngeo.
c. La energía del plexo solar debe ir al corazón. La energía del bazo concierne exclusivamente al cuerpo físico. Va a todos los centros.
30 Fijando la atención en el centro laríngeo, se aplaca el hambre y la sed.
31. Fijando la atención en el conducto o nervio situado debajo del centro laríngeo, se logra el equilibrio.
Debe recordarse que todos los
aforismos que se refieren a los poderes psíquicos son susceptibles de
interpretación inferior o superior. En ningún aforismo es tan aparente como en
éste. Mediante el conocimiento de la naturaleza del centro laríngeo, y meditando
constantemente sobre él, el yogui puede evitar los espasmos del hambre y de la
sed y mantenerse indefinidamente sin alimento, mientras que dirigiendo la
energía a esa parte del gran nervio de la laringe, situado exactamente abajo
del centro laríngeo (en la cavidad de la garganta), puede lograr la inmovilidad
y rigidez absolutas de la forma humana. Similarmente, concentrándose en el
plexo solar, puede darse cuenta con plena conciencia, de cada una de las partes
de su cuerpo físico. Pero esto concierne a los poderes o "siddhis"
inferiores, los cuales no interesan al estudiante de Raja Yoga, que los
considera como efectos secundarios del desenvolvimiento del alma. Sabe que son
el resultado de aplicar correctamente los ocho métodos de yoga, por lo cual son
automáticos e inevitables. Sabe también a qué peligro se expone el organismo
físico cuando predomina el aspecto inferior o físico.
El verdadero significado de los aforismos 30 y 31, estudiados en conjunto,
surge de la comprensión del proceso trasmutador y de la trasferencia
efectuada en el plexo solar.
La energía del centro sacro, que alimenta los órganos genitales, con el tiempo
es transferida al centro laríngeo. Este proceso creador se lleva a cabo
mediante el pensamiento, el sonido y la Palabra hablada. Hambre y sed son los
dos aspectos del deseo; el hambre es positivo, masculino y codicioso; la sed es
negativa, femenina y receptiva. Ambas palabras son simplemente símbolos de los
dos grandes impulsos que subyacen en el impulso sexual. Cuando ellos son
dominados y controlados, entonces la energía del centro situado detrás de los
órganos involucrados puede ser elevada a la laringe, deteniendo en sentido
esotérico el hambre y la sed. Debe tenerse presente que estas dos palabras son
las analogías, en el plano físico, de los grandes pares de opuestos, que el
yogui trata de equilibrar, y lo hace cuando el plexo solar desempeña su función
más elevada.
En el plano astral o de deseos, este proceso equilibrador debe ser llevado a
cabo en el cuerpo astral del aspirante. Este es el gran campo de batalla tan
bellamente simbolizado en el cuerpo humano, con sus tres centros superiores,
con sus puntos focales de energía inferior y el gran centro medio, el plexo
solar, que representa el plano astral y su actividad. Esto evidencia por qué se
han unido los dos aforismos, pues abarcan toda una actividad.
Después de alcanzar en cierta medida el equilibrio, el aspirante aprende a
perfeccionar el proceso equilibrador y adquiere el poder de mantenerse firme e
inconmovible, guardando un equilibrio inalterable entre los pares de opuestos.
El nervio llamado "kurma-nadi" o el "tubo de tortuga", es
la analogía física de la etapa que el aspirante ha alcanzado. Se mantiene
erecto e inconmovible delante de la entrada al sendero, encontrándose en ese
punto de evolución, donde puede "evadirse hacia arriba" y actuar en
la cabeza.
Desde épocas primitivas la tortuga ha sido el símbolo del lento proceso creador
y del largo camino evolutivo, recorrido por el espíritu. De allí lo apropiado
del término, tal como se aplica a lo que se considera el inferior de los tres
centros mayores, y aquel que representa el aspecto creador o Brahma de la
divinidad de Dios, el Espíritu Santo, en Su función de energetizador de la
materia o cuerpo.
32. Enfocando la luz en la cabeza se puede ver a quienes han alcanzado el
dominio de sí mismos y establecer contacto con ellos. Dicho poder se desarrolla
por la meditación unilateral.
Ésta es una paráfrasis de carácter general, pero da el sentido exacto de los
términos empleados. En el aforismo vigésimo quinto, hemos estudiado la
naturaleza de la luz en la cabeza. Aquí se dará una breve explicación: cuando
el estudiante es consciente de la luz en la cabeza y puede utilizarla a
voluntad, dirigiendo su radiación hacia lo que trata de conocer, llega el
momento en que no sólo puede dirigirla hacia afuera, al campo del conocimiento
donde actúa en los tres mundos, sino también hacia adentro y arriba, a esos
reinos donde deambulan los santos de Dios, la gran "Nube de
Testigos". Por lo tanto, por su intermedio puede llegar a ser consciente
del mundo de los Maestros, Adeptos e Iniciados, v así ponerse en contacto con
Ellos, en plena conciencia vigílica, registrando tales contactos en su cerebro
físico.
De allí la necesidad de llegar a ser consciente de la propia luz, de limpiar la
propia lámpara y de utilizar plenamente la luz que se posee. El poder de la luz
espiritual se desarrolla y acrecienta por el uso y el cuidado, desempeñando una
doble función.
El aspirante se convierte así en luz o lámpara, en un lugar oscuro, alumbrando
el camino a otros. técnicamente de esta manera puede ser aventada en llama la
luz interna. Este proceso de alumbrar a otros y convertirse en lámpara, precede
siempre a la maravillosa experiencia del místico cuando dirige su lámpara y luz
a otros reinos, descubriendo "el camino de evasión" hacia esos mundos
donde los Maestros deambulan y trabajan.
Es necesario recalcar este punto, porque entre los estudiantes existe la fuerte
tendencia a buscar a los Maestros, algún Gurú o Instructor, que
"les proporcione la luz. Sólo quienes hayan encendido su propia luz,
limpiado su propia lámpara y estén provistos de los medios para penetrar en su
mundo, podrán descubrirlos. La parte más técnica de esta cuestión está muy bien
explicada por W. Q. Judge:
"Tenemos aquí dos inferencias, que en nada se igualan al pensamiento
moderno. Una, que existe una luz en la cabeza; la otra, que existen seres
divinos que pueden ser vistos por quienes se concentran en la luz de la cabeza.
Se afirma que cierto nervio o corriente síquica, denominado Brahmarandhra-nadi,
sale por el cerebro, cerca de la cima de la cabeza. En este punto se acumula el
principio luminoso de la naturaleza, en mayor cantidad que en cualquier otra
parte del cuerpo, y se lo denomina jyotis, la luz en la cabeza. Debido a
que todo resultado debe obtenerse por el empleo de los métodos adecuados, los
seres divinos podrán ser vistos si nos concentramos en esa parte del cuerpo que
tiene una relación más estrecha con ellos. En este punto, el extremo del Brahmarandhra-nadi,
se establece la conexión entre el hombre y las fuerzas solares".
Esta luz hace que el "rostro resplandezca"; produce el halo que rodea
la cabeza de los Santos y Maestros y es visto por el clarividente en los
aspirantes y discípulos evolucionados.
Dvivedi da la misma enseñanza, en las siguientes palabras:
"La luz en la cabeza se la describe como la afluencia acumulada de luz
sáttvica" que se ve en el Brahmarandra y se supone que está
cerca de la arteria coronaria, de la glándula pineal, o sobre la médula
oblongada. Así como la luz de una lámpara, ardiendo dentro de las cuatro
paredes de una casa, presenta una apariencia luminosa desde el ojo de la llave,
así se muestra la luz sáttvica en la cima de la cabeza. Esta luz es muy
familiar para quienes apenas conocen las prácticas de yoga y puede ser vista
concentrándose en un punto entre las cejas. Por la práctica de samyama (meditación)
sobre esta luz, pueden ser vistos de inmediato, a pesar de los obstáculos
espacio-tiempo, los seres llamados "Siddhas" -conocidos generalmente
en los círculos teosóficos como Mahatmas o elevados Adeptos-que pueden caminar
a través del espacio en forma invisible.
33. Todas las cosas pueden ser conocidas a la vívida luz de la intuición.
Tres aspectos del conocimiento están asociados con la luz en la cabeza. En
primer lugar, tenemos el conocimiento que puede poseer el hombre común, cuya
descripción más exacta es quizá la palabra teórico. Hace que el hombre se dé
cuenta de ciertas hipótesis, posibilidades y explicaciones. Proporciona el
conocimiento de las modalidades, modos y métodos y permite dar los primeros
pasos hacia la comprobación y realización correctas. Esto es verdad acerca del
conocimiento a que se refiere Patanjali. Basados sobre este conocimiento y de
acuerdo a los requisitos de la investigación o desenvolvimiento propuestos, el
aspirante llega a percibir la luz en la cabeza.
En segundo lugar, el aspirante utiliza el conocimiento discriminador. Habiendo
hecho contacto con la luz, la utiliza, y el resultado es que los pares de
opuestos se hacen evidentes, se conoce la dualidad y surge la cuestión de la
elección. La luz de Dios se proyecta sobre ambos lados del estrecho sendero del
filo de la navaja que el aspirante trata de hollar; al principio este noble
sendero medio no es tan visible como lo que yace a cada lado del mismo.
Añadiendo el desapasionamiento o desapego al conocimiento discriminativo, los
obstáculos disminuyen, el velo que cubre la luz se hace más trasparente, hasta
establecer contacto con la tercera o más elevada luz.
En tercer lugar, tenemos el conocimiento iluminador que podemos describir como
"la luz de la intuición"; es el resultado de haber hollado el sendero
y de la subyugación de los pares de opuestos y el precursor de la total
iluminación y de la plena luz del día. Ganganatha Jha en su breve comentario se
ocupa de estos tres aspectos.
"La inteligencia es la emancipadora, la antecesora del conocimiento
discriminador, como la aurora lo es de la salida del Sol. Al obtener la
percepción intuitiva, el yogui llega a conocer todas las cosas".
Estos destellos de intuición son, al principio, simplemente vívidos chispazos
de iluminación, que surgen de la conciencia de la mente y desaparecen casi
instantáneamente. Se producen con mayor frecuencia a medida que se cultiva el
hábito de la meditación, y persisten durante prolongados períodos, hasta
alcanzar la estabilidad mental. Gradualmente la luz brilla con constante
resplandor, y el aspirante camina "a plena luz del día". Cuando la
intuición comienza a actuar, el aspirante debe aprender a utilizarla,
dirigiendo la luz que está en él a todos los asuntos "oscuros, sutiles y
remotos", ensanchando así su horizonte, solucionando sus problemas y
aumentando su eficiencia. Todo cuanto ve y con lo cual hace contacto, gracias
al empleo de su luz espiritual, debe ser registrado, comprendido y adaptado,
para ser utilizado por el hombre en el plano físico por medio del cerebro. Es
aquí donde la mente racional desempeña su parte, interpretando, formulando y
trasmitiendo al cerebro lo que el verdadero hombre espiritual conoce, ve y
comprende en su propio plano. De esta manera, dicho conocimiento está
disponible para el hijo de Dios encarnado, el hombre en el plano físico en
plena conciencia vigílica.
Otro aspecto del mismo conocimiento, igualmente exacto y necesario, lo expresa
Charles Johnston en su comentario, y dice:
"Este poder profético de la intuición está por encima y detrás de la así
denominada mente racional, la cual formula una pregunta y la presenta a la
intuición; ésta da una respuesta real, frecuentemente inmediata, distorsionada
por la mente racional, conteniendo no obstante, un germen de verdad. Gracias a
este proceso por el cual la mente racional plantea interrogantes a la intuición
para su solución, se descubren las verdades de la ciencia y llegan los
destellos del genio y los descubrimientos. Pero no es necesario que este poder
superior actúe subordinado a la así llamada mente racional, la cual puede
actuar directamente, como plena iluminación, 'la visión y la facultad
divina"'.
34. Por la meditación enfocada en el centro cardíaco, se alcanza la comprensión
de la conciencia mental.
Los hijos de los hombres se diferencian del reino animal en que poseen
inteligencia, la mente razonadora. Por eso la Sabiduría Eterna, la Doctrina
Secreta del mundo, denomina con frecuencia a los seres humanos "hijos de
la mente". Esto es lo que les da sentido de individualidad o entidad
separada, convirtiéndolos en egos.
Se dice que en el centro del cerebro, ubicado en la glándula pineal, tenemos el
hogar del alma; la vanguardia de la vida de Dios, una chispa del fuego
espiritual puro. Éste es el punto inferior con el que la vida espiritual pura
hace contacto directamente desde la Mónada, nuestro Padre en el Cielo. Es el
extremo del sutratma o hilo que vincula y conecta las diversas envolturas y
pasa desde la mónada en su propio y elevado plano, a través del cuerpo egoico
en los niveles superiores del plano mental, al vehículo físico. Esta vida de
Dios es triple y combina la energía del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,
siendo en consecuencia responsable del pleno funcionamiento de todos los
aspectos de la naturaleza del hombre, en todos los planos, y también de los estados
de conciencia. El primer hilo de este triple cordón o sendero, es el que da
vida, espíritu y energía. El segundo es responsable de la conciencia o aspecto
inteligencia, de modo que el poder del espíritu responda al contacto y evoque
respuesta. El tercero concierne a la vida de la materia o aspecto cuerpo.
El primer aspecto, por medio de la mónada, llega hasta la glándula pineal,
lugar donde reside el espíritu en el hombre. El segundo aspecto o conciencia,
por medio del ego, es el lugar de contacto con el centro cardíaco, mientras que
el tercer aspecto o tercer hilo del sutratma, se vincula con el centro en la
base de la columna vertebral, fuente principal de la actividad corporal o de la
personalidad.
Por consiguiente, mediante la concentración en la luz de la cabeza, se obtiene
el conocimiento de los mundos espirituales y de los espíritus puros que en
ellos deambulan y actúan, porque atma o espíritu resplandece allí.
Similarmente, por medio de la meditación concentrada en el corazón, se obtiene
el conocimiento del segundo aspecto, el principio consciente e inteligente, que
hace del hombre un hijo de Dios.
Por el desarrollo y el empleo del centro coronario, se pone en actividad
funcionante la voluntad, que es la característica del espíritu y expresa
propósito y control. Por el desarrollo y empleo del centro cardíaco, el aspecto
amor-sabiduría es similarmente utilizado y el amor de Dios se ve actuando en la
vida y en el trabajo del hombre. Debido a que la mente de Dios es amor y el
amor de Dios inteligencia, estos dos aspectos de una gran cualidad se ponen en
actividad a fin de cumplir Su voluntad y propósito. En Occidente Cristo fue el
ejemplo más prominente, como Krishna en la India, aspecto que debe reflejarse y
manifestarse también en cada hombre.
35. La experiencia (de los pares opuestos) se adquiere por la incapacidad del
alma para distinguir entre el yo personal y purusha (espíritu). Las formas
objetivas existen para uso (y experiencia) del hombre espiritual. Meditando
sobre esto, surge la percepción intuitiva de la naturaleza espiritual.
Nuevamente nos encontramos con una traducción libre del texto original, siendo
sin embargo, una correcta interpretación.
Hemos visto en los aforismos precedentes, que el estrecho sendero a seguir
entre los pares de opuestos (por la práctica de la discriminación y del
desapasionamiento) es el del equilibrio y la equidad, el noble sendero medio.
Este aforismo hace un comentario sobre esta etapa de experiencia del alma, y
puntualiza las siguientes lecciones:
Primero, la razón por la cual enfrentamos los pares de opuestos y con tanta
frecuencia elegimos la línea de actividad, o actitud mental, que nos produce
placer o dolor, se debe a que no sabemos distinguir entre la naturaleza
inferior y la superior, entre el yo personal (actuando como unidad física,
emocional y mental) y el espíritu divino, que mora en cada uno de
nosotros. Nos identificamos con el aspecto forma, no con el espíritu. Durante
eones nos hemos considerado como el no-yo y olvidamos nuestra afiliación,
nuestra unidad con el Padre y la realidad de que somos el yo inmanente.
Segundo, el propósito de la forma es sencillamente permitirle al yo hacer
contacto con mundos que de otra manera estarían vedados para él, y desarrollar
plena percepción en cualquier lugar del reino del Padre, y así manifestarse
como hijo de Dios plenamente consciente. Por medio de esta forma de adquirir
experiencia, se despierta la conciencia y se desarrollan las facultades y los
poderes.
Tercero, a medida que se capta intelectualmente este hecho, y se medita sobre
él internamente, uno llega a darse cuenta de su identificación con la
naturaleza espiritual, y se establece la diferencia con la forma. Sabemos que
no somos la forma, sino el morador de la forma, no el yo material sino el
espiritual, no los aspectos diferenciados sino el Uno; así se lleva a cabo el
gran proceso de liberación. Uno se convierte en lo que es, y lo logra meditando
sobre el alma inteligente, el aspecto medio, el principio crístico, que vincula
al Padre (espíritu) con la Madre (materia).
Tenemos nuevamente la gran triplicidad puesta de manifiesto:
1. El Padre o espíritu, aquel que se manifiesta, crea y mora internamente.
2. El Hijo, el que revela, medita y vincula el aspecto superior con el inferior.
3. El Espíritu Santo, que influye a la
Madre, sustancia material inteligente que proporciona las formas, por medio de
las cuales se adquiere experiencia y desarrollo. Quien adquiere experiencia,
encarna y logra la divina expresión, por medio de la forma, es el alma, el yo,
el hombre espiritual consciente, el Cristo interno. Cuando por esta experiencia
ha alcanzado la madurez, revela al Padre o espíritu; así cumple con la palabra
de Cristo cuando dijo (en respuesta a la pregunta de Felipe: Señor, muéstranos
al Padre), "quien me ha visto a Mí, ha visto al Padre". (Jn., 14).
36. Como resultado de esta
experiencia y meditación, se desarrollan los sentidos superiores: oído, tacto,
vista, gusto y olfato, que otorgan conocimiento intuitivo.
Por la meditación, el aspirante llega a darse cuenta de la contraparte de los
cinco sentidos, en los reinos más sutiles, y despertándolos y empleándolos
conscientemente puede actuar en los planos internos tan libremente como en el
físico. Entonces llega a servir inteligentemente en tales reinos y colaborar en
el gran esquema involutivo.
Podemos definir los cinco sentidos como esos órganos por los cuales el hombre
se da cuenta de lo que lo circunda. El animal, que carece de la facultad
pensante correlacionadora, posee también estos cinco sentidos. En el animal se
manifiestan como facultad grupal, análoga al instinto racial en el reino
humano.
Cada uno de los cinco sentidos tiene conexión definida con uno de los siete
planos de la manifestación, y tiene también una analogía en todos los planos.
Plano Sentido
1. Físico
.........................................................................
Oído.
2. Emocional o
astral
..................................................... Tacto
o sensación táctil.
3. Mental
.......................................................................
Vista.
4. Búdico
.......................................................................
Gusto.
5. Átmico
......................................................................
Olfato.
La siguiente clasificación
extraída del Tratado sobre Fuego Cósmico, servirá para aclarar los
cinco diferentes aspectos de los cinco sentidos en los cinco planos; mayor
información se tendrá en las páginas 173 a 185 de ese tratado.
En la clasificación que sigue, los números de uno a cinco, en columna a la izquierda, se refieren a los planos de manifestación, enumerados en la clasificación anterior.
37. Estos poderes constituyen
obstáculos para la comprensión espiritual superior, pero sirven como poderes
mágicos en los mundos objetivos.
En este texto sobre el desenvolvimiento espiritual, surge constantemente el
hecho de que los poderes síquicos superiores o inferiores, son obstáculos para
un estado espiritual más elevado, y el hombre que puede actuar libremente en
los tres mundos debe prescindir de ellos. Es muy difícil que el aspirante
comprenda esta lección, pues cree que el desarrollo de la clarividencia y
clariaudiencia indica progreso, y que la práctica de la meditación comienza a
dar resultado. Quizás indique lo contrario e inevitablemente lo será si el
aspirante se siente atraído o apegado a alguna de esas facultades síquicas. Un
antiguo escritor indú dice respecto a tales poderes:
"Una mente, cuya sustancia mental comienza a activarse, estima mucho estas
facultades, así como el hombre que nace en la miseria, considera que un pequeño
lujo es una gran riqueza. Pero el yogui, cuya sustancia mental está
concentrada, debe evitar tales facultades, aunque las posea. Quien anhela
alcanzar la meta final de la vida, la absoluta mitigación de la triple angustia
¿cómo puede tener afecto a estas perfecciones, contrarias a la realización de
esa meta?"
Dvivedi dice:
"Los poderes ocultos, hasta ahora descritos y los que se describirán más
adelante..., son obstáculos, porque causan la distracción de la mente, por los
diversos sentimientos que despiertan, pero no son totalmente inútiles, pues
constituyen grandes poderes benéficos en los momentos que el samadhi ha sido
suspendido".
Sería útil para el aspirante saber qué son estos poderes, cómo controlarlos,
sin ser controlados por ellos, cómo emplearlos para servir al hermano y a la
Jerarquía, pero debe considerarlos como instrumentos y relegarlos al aspecto
forma. Debe comprenderse que son cualidades o capacidades de las envolturas o
aspecto forma; de lo contrario asumirán importancia indebida,
demandarán excesiva atención y se convertirán en obstáculos para el
desenvolvimiento progresivo del alma.
38. Al liberarnos de las causas de la
esclavitud, mediante su debilitamiento y el conocimiento del método para
transferirlas (retiro o entrada), la sustancia mental (o chitta) puede
introducirse en otro cuerpo.
Toda la ciencia de Raja Yoga está basada en la comprensión de la naturaleza, el
propósito y la función de la mente. La ley básica de esta ciencia puede ser
compendiada en las palabras: "La energía sigue al pensamiento", y el
orden consecutivo de la actividad debe establecerse de la manera siguiente:
El pensador, en su propio plano, formula un pensamiento que incorpora algún
propósito o deseo. La mente vibra en respuesta esta idea, y simultáneamente
produce la correspondiente reacción en el cuerpo kámico, emocional o de deseos.
El cuerpo de energía, la envoltura etérica, vibra sincrónicamente, y de esta
manera el cerebro responde y energetiza al sistema nervioso del cuerpo físico
denso, en tal forma que el impulso del pensador se convierte en actividad en el
plano físico.
Existe una íntima relación entre la mente y el sistema nervioso, por lo tanto
tenemos una interesante triplicidad:
1. la mente,
2. el cerebro,
3. el sistema nervioso,
triplicidad que debe tenerla muy en cuenta el estudiante de Raja Yoga en la
etapa inicial de su trabajo. Posteriormente una segunda triplicidad ocupará su
atención,
1. el pensador,
2. la mente,
3. el cerebro,
pero esto será durante la demostración de su trabajo.
Conociendo el método de vitalización de los nervios, el pensador puede
energetizar su instrumento para entrar en actividad durante la encarnación y
análogamente producir trance, samadhi o muerte. El mismo conocimiento básico
permite al adepto resucitar el cuerpo muerto, como Cristo lo hizo en Palestina,
u ocupar el de un discípulo para fines de servicio, así como Cristo ocupó el
cuerpo del discípulo Jesús. Se dice que este conocimiento y aplicación está
sujeto a la gran Ley del Karma, de Causa y Efecto, y ni Cristo mismo puede
apartarse de a ley en ningún caso, a no ser que haya producido el
adecuado debilitamiento de la causa esclavizante.
39. Subyugando la vida ascendente (udana), nos liberamos del agua, del sendero
espinoso y de la ciénaga, y se obtiene el poder de ascensión.
La suma total de fuerza nerviosa, denominada por los hindúes prana,
compenetra todo el cuerpo, y es controlada por la mente, a través del cerebro;
constituye la vitalidad que pone en actividad los órganos sensorios y produce
la vida externa del hombre; su medio de distribución es el sistema nervioso,
valiéndose de grandes centros distribuidores, llamados plexos o lotos. Los
ganglios nerviosos, conocidos por la medicina ortodoxa, son reflejos o sombras
de plexos más vitales. El estudiante no se equivocará si considera que todo el
prana en el cuerpo humano constituye el cuerpo vital o etérico, el cual está
totalmente formado de corrientes de energía, y es el sustrato de la sustancia
viviente, subyacente en la forma física densa.
Uno de los términos aplicados a esta energía es "aires vitales".
Prana es quíntuple en manifestación, correspondiendo así a los cinco estados
mentales, al quinto principio y a las cinco modificaciones del principio
pensante. Prana, en el sistema solar, se manifiesta como los cinco grandes
estados de energía que denominamos planos, el medio para la
conciencia, éstos son:
1. El plano átmico o espiritual.
2. El plano búdico o intuicional.
3. El plano mental.
4. E plano emocional, astral o kámico.
5. El plano físico.
Las cinco diferenciaciones de prana en el cuerpo humano son:
1. Prana se extiende desde la nariz al corazón, teniendo
relación especial con la boca y la palabra, el corazón y los pulmones.
2. Samana abarca
desde el corazón al plexo solar; concierne al alimento y nutrición del cuerpo,
por medio del alimento y la bebida, y tiene relación especial con el estómago.
3. Apana controla desde el plexo solar hasta las plantas de los pies; concierne a los órganos de eliminación, de evacuación y de nacimiento, teniendo una relación especial con los órganos genitales y evacuantes.
4. Udana se encuentra entre la nariz y la cima de la cabeza; tiene relación especial con el cerebro, la nariz y los ojos; cuando está adecuadamente controlada produce la coordinación de los aires vitales y su correcto manejo.
5. Vyana es
el término aplicado a la suma total de la energía pránica, al distribuirse
equilibradamente por todo el cuerpo. Sus instrumentos son los miles de nadis o
nervios del cuerpo, y tiene conexión peculiar y definida con los canales
sanguíneos, las venas y las arterias.
Este aforismo dice que el dominio sobre el cuarto de estos aires vitales,
permite alcanzar ciertos resultados definidos, y sería interesante conocerlos.
Este dominio sólo es posible cuando se comprende y domina el sistema de Raja
Yoga, pues implica la capacidad de actuar en la cabeza y controlar toda la
naturaleza desde ese punto en el cerebro. Cuando el hombre se ha polarizado
allí, las fuerzas nerviosas o energías en la cima de la cabeza entran en
actividad, y mediante su correcto control y dominio, es posible dirigir
correctamente los pranas del cuerpo, alcanzando el hombre la liberación. Por
medio de esto se rompe el contacto con los tres mundos. El lenguaje empleado es
necesariamente simbólico y no debe perderse su significado, materializando su
verdadera significación. La levitación, el poder de caminar sobre la aguas, la
capacidad de contrarrestar la atracción de la gravedad de la tierra, es el
significado inferior y menos importante.
1. La liberación del agua es la manera simbólica de expresar
que la naturaleza astral está subyugada y que las grandes aguas de la ilusión
ya no pueden retener al alma emancipada. Ya no dominan las energías del plexo
solar.
2. La liberación del sendero espinoso se refiere al sendero de
la vida física, y nada lo expresa mejor que la parábola de Cristo sobre los
sembradores, según la cual algunas de las semillas cayeron entre las espinas.
Se explica que las espinas son la preocupaciones y dificultades de la
existencia mundana, las cuales sofocan la vida espiritual y ocultan al
verdadero hombre por mucho tiempo. El sendero espinoso debe conducir al sendero
del norte, y éste a su vez al sendero de iniciación. En un antiguo libro de los
Archivos de la Logia, hallamos estas palabras:
"Que el buscador de la verdad evite ahogarse y ascienda por la margen del
río. Que se dirija hacia la estrella del norte y permanezca terreno firme, con
su rostro orientado hacia la luz. Entonces que la estrella lo guíe”.
3. La liberación de la ciénaga se refiere a esa naturaleza
mixta de kama-manas, deseo y mente inferior, origen del excepcional problema de
la humanidad. Es una manera simbólica de referirse a la gran ilusión, que
atrapa al peregrino durante tanto tiempo. Cuando el aspirante puede caminar en
la luz, después de descubrir la luz (el Shekinah) en sí mismo, en el
"Sanctum Sanctorum”, la ilusión se disipa. Es conveniente que el
estudiante busque la analogía entre las tres partes del templo de Salomón y el
“templo del Espíritu Santo”, la estructura humana.
El atrio externo concierne a las energías y sus
correspondientes órganos situados debajo del diafragma. El Lugar
Sagrado es el de los centros y órganos, situados en la parte superior
del cuerpo, desde la garganta al diafragma. El Sanctum Sanctorum es
la cabeza, donde está el trono de Dios, el asiento de la misericordia y de la
gloria influyente.
Una vez alcanzados estos tres aspectos de la liberación, y cuando el hombre ya
no está dominado por el agua, la ciénaga o la vida del plano físico, obtiene el
"poder de ascensión" y puede ascender a voluntad a los cielos. El
Cristo u hombre espiritual, puede permanecer en el monte de la Ascensión,
después de haber experimentado las cuatro crisis o puntos de control, desde el
nacimiento a la crucifixión. De esta manera "udana" o vida
ascendente, se convierte en el factor controlador, y la vida descendente deja
de regir.
40. Mediante la subyugación de samana, la chispa se convierte en llama.
Este aforismo es uno de los más bellos del libro, y la traducción de Charles
Johnston debe ser considerada aquí: "Dominando la vida que ata, se obtiene
la radiación". Otra interpretación sería: "Mediante el control de
samana, el AUM (la Palabra de Gloria) se manifiesta". Del corazón brotan
las fuentes de vida, y la energía vital llamada "samana" controla al
corazón y al aliento de vida por medio de los pulmones. Cuando el cuerpo está
purificado y sus energías debidamente dirigidas y se ha obtenido el ritmo se
percibe la vida radiante.
Esto se producirá literal y no metafóricamente, porque cuando las corrientes de
vida son dirigidas por el alma desde su trono, a través de los nervios y
canales sanguíneos, sólo entonces los átomos más puros entran en el cuerpo y el
resultado será el resplandor de la luz, en todo el hombre. No sólo de la cabeza
irradiará la luz, de modo que el clarividente verá un halo o círculo de
brillantes colores, sino que de todo el cuerpo irradiará a través de los
centros vibrantes de fuerza eléctrica, distribuida en él.
41. La meditación concentrada en la relación existente entre el akasha y el
sonido, desarrolla un órgano para oír espiritualmente.
Para entender este aforismo es esencial que se comprendan ciertas relaciones
entre la materia, los sentidos y el que adquiere experiencia.
El cristiano cree que "todas las cosas fueron hechas por la palabra de
Dios". El creyente oriental sostiene que el sonido fue el factor
originante del proceso de la creación y ambos enseñan que esta palabra o
sonido, describe a la segunda Persona de la Trinidad divina.
Este sonido o palabra, puso en actividad peculiar a la materia del sistema
solar, y fue precedido por el aliento del Padre, que inició el movimiento o
vibración original.
Por lo tanto, el Aliento (neuma o espíritu), al hacer impacto en la sustancia
primordial, estableció una pulsación, una vibración, un ritmo. Luego, la
palabra o sonido hizo que la sustancia vibrante adquiriera forma o figura,
dando lugar así a la encarnación de la segunda Persona de la Trinidad cósmica,
el Hijo de Dios, el Macrocosmos.
Este proceso dio por resultado los siete planos de manifestación, las esferas
donde son posibles siete estados de conciencia Todos caracterizan ciertas
cualidades, se diferencian entre sí por determinadas facultades
vibratorias específicas, y cada uno tiene su propia denominación.
La siguiente clasificación será de utilidad si el estudiante tiene en cuenta
que los primeros tres planos son los de la manifestación divina, y los tres
inferiores constituyen el reflejo del proceso divino, siendo los tres planos de
nuestra experiencia normal. Ambas triplicidades, la de Dios y la del hombre,
están vinculadas por el plano medio de unificación o unión, en el que Dios y el
hombre se hacen uno. En la fraseología cristiana se lo denomina plano crístico
y en la terminología oriental plano búdico.
PLANOS DIVINOS
1er. plano. Logoico o divino ....... Mar de Fuego .. .. Dios, el Padre ..... Voluntad.
2do. plano. Monádico ..........Akasha ................ Dios, el Hijo ........ Amor-Sabiduría.
3er. plano. Espiritual o átmico .... Éter ...... Dios, el Espíritu Santo .... Inteligencia-Activa
PLANO DE UNIÓN O UNIFICACIÓN
4to. plano. Crístico o búdico .......... Aire ..................Unión. Armonía. Unificación.
PLANOS DEL ESFUERZO HUMANO
5to. plano. Mental .....Fuego .....Reflejo del Mar de Fuego..........Voluntad humana.
6to. plano. Emocional
o astral ....... Luz astral ..... Reflejo
del Akasha .... Amor y deseos humanos
7mo. plano. Físico ...........Éter ............ Reflejo del Éter ..................... Actividad humana.
En todos estos planos se manifiesta la conciencia, y los sentidos exotéricos y esotéricos producen contactos.
1er.
plano Fuego ..................... Aliento.
2do.
plano Akasha ................... Sonido
............................. Oído ............... Oído.
3er.
plano Éter ........................ Respuesta vibratoria ....... Tacto
.............. Piel.
4to.
plano Aire ........................ Visión ............................. Vista
............... Ojo.
5to.
plano Fuego ...................Discriminación ............... Gusto ............. Lengua.
6to.
plano Luz astral ............... Deseo ............................. Olfato
............. Nariz.
7mo. plano Las contrapartes físicas de todos.
Otro método para describirlos es el siguiente:
7mo plano Físico
................................ Olfato .............. Éter.
6to. plano
Astral ............................... Gusto .............. Luz
astral.
5to. plano
Mental .............................. Vista ................ Fuego.
4to. plano
Búdico .............................. Tacto ............... Aire.
3er. plano
Átmico ............................. Oído ................. Éter.
2do. plano Monádico
......................... Mente .............. Akasha.
1er. plano Logoico ............................ Síntesis.
Sin embargo, es
evidente que uno da el punto de vista micro cósmico y el
otro el macro cósmico. Y debido a que el aspirante es quien busca actuar
"libremente en el macrocosmos" y trascender las limitaciones micro
cósmicas, entonces nos ocuparemos de la primera serie.
Al considerar este aforismo y su clasificación, por la comprensión de la
naturaleza de los planos, sus símbolos y sustancias, será evidente que el
hombre que conozca la naturaleza de la palabra y del segundo aspecto, llegará a
la comprensión del oído.
Esto también puede captarlo místicamente el aspirante, cuando se da cuenta que
las voces del deseo (voces astrales o respuesta vibratoria al segundo aspecto
del reflejo, los tres planos inferiores) son reemplazadas por la Voz del
Silencio o del Cristo interno, entonces conoce la palabra o sonido, y establece
contacto con el segundo aspecto de la divinidad.
1. Akasha. ..... El Verbo
.......... El Sonido .......Segundo aspecto de la manifestación.
2. Luz astral ....... La voz del deseo ....Reflejo del segundo aspecto.
En todos los planos hay muchos sonidos audibles, pero en el plano físico tenemos una mayor diversidad. El aspirante debe desarrollar la facultad de distinguir entre:
1. Las voces de la tierra
.............................................................. físico.
2. Las voces del deseo
................................................................ astral.
3. La palabra o
pensamientos formulados por la mente ............ mental.
4. La sutil y tenue voz
del Cristo interno ................................... búdico.
5. Los sonidos de los
Dioses ...... Las palabras creadoras .......... átmico.
6. La palabra o sonido
................ EL AUM
............................. monádico.
7. El aliento ................................................................................ logoico.
En estas diferenciaciones se expresa
simbólicamente, el problema de la audición correcta en los diversos planos y en
los varios estados de conciencia. Únicamente el verdadero místico y aspirante
comprenderá la naturaleza de estas diferenciaciones.
Así como todas las sustancias de nuestro sistema solar manifestado son
diferenciaciones del akasha, primera diferenciación de la sustancia primordial,
así todas estas diferenciaciones del sonido son diferenciaciones del sonido
uno; todos son divinos en tiempo y espacio. Pero se han de oír correctamente, y
oportunamente todas formarán el AUM, la Palabra de Gloria, el Verbo macro
cósmico y conducirán a él.
Sin embargo, al estudiante de Raja Yoga le conciernen temporariamente tres
voces o sonidos principales:
1. El lenguaje de la Tierra, a fin de utilizarlo correctamente.
2. La Voz del Silencio, a fin de oírla. Esta es la voz de su propio Dios interno, el Cristo.
3. AUM, la Palabra del Padre, expresada por el Hijo, que una vez oída lo pondrá en contacto con la Palabra de Dios, encarnado en toda la naturaleza.
Cuando el lenguaje sea
correctamente empleado, y cuando puedan acallarse los sonidos de la Tierra,
entonces se oirá la Voz de Silencio. Podrá observarse, que la clariaudiencia es
la percepción de la voz de la gran ilusión y proporciona al hombre el poder
para oír en el plano astral. Esto, en su debido lugar, cuando esté controlado
desde arriba por medio del conocimiento, abre el oído a ciertos aspectos de la
expresión divina, en los tres mundos Este aforismo no se refiere a oír
divinamente. En su comentario Charles Johnston abarca bellamente este terreno,
de la manera siguiente:
“La transmisión de una palabra, telepáticamente, es la simple y primitiva forma
de “oír divinamente”, del hombre espiritual; a medida que desarrolla el poder
y, por medio de la meditación perfectamente concentrada, el hombre espiritual
llega a dominarlo en forma más completa, adquiere la capacidad de oír y
distinguir claramente el lenguaje de los grandes Seres, que lo aconsejan y
confortan en su camino. Quizás le hablen en pensamientos sin palabras o en
palabras y frases perfectamente definidas“.
42. La meditación concentrada en la relación existente entre el cuerpo y el
akasha, otorga la ascensión fuera de la materia (de los tres mundos) y el poder
de viajar en el espacio.
El akasha está en todas partes, en él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro
ser. Todo es una sola sustancia, y en el cuerpo humano se
encuentran las analogías de las diversas diferenciaciones.
Cuando el hombre se conoce a sí mismo y es consciente de la relación que existe
entre las energías, que actúan a través de los siete centros, y los siete
estados de la materia y de la conciencia, queda liberado y libre y puede hacer
contacto a voluntad, sin limitación de tiempo, con todos esos estados. Existe
una relación entre cada uno de los siete estados de materia y cualquiera de los
centros; cada centro es la puerta para determinado plano de las esferas
planetarias. Cuando el discípulo ha desarrollado en su vida, con correcta
comprensión, los distintos métodos de yoga, tratados en los libros anteriores,
pueden confiársele ciertas claves y conocimientos, palabras y fórmulas, que,
por la meditación concentrada, le darán la libertad que otorgan los cielos y el
derecho de trasponer ciertos portales del reino de Dios.
43. Cuando aquello que vela la luz desaparece, se alcanza ese estado de ser,
llamado desencarnado (o incorpóreo), liberado de las modificaciones del
principio pensante. Éste es el estado de iluminación.
Más que literal esta es traducción libre, en la cual se conserva el verdadero
sentido de los términos arcaicos, en vez de la exactitud académica. La razón de
ello se observará si transcribimos algunas traducciones muy conocidas, que
aunque exactas, ponen de manifiesto la inevitable ambigüedad, cuando los
términos sánscritos se traducen literalmente:
"Una fluctuación externa desajustada constituye el gran Desencarnado; como
resultado de esto se produce la sutileza del velo de la luminosidad”. Woods.
“La modificación externa (del órgano interno) … irreflexiva es (llamado) el
gran incorpóreo (modificación); a ello se debe (resultado) la destrucción de la
oscuración de la iluminación (del intelecto)”. Tatya.
Vivekananda expresa este aforismo en los siguientes términos:
"Aplicando sanyama a las modificaciones reales de la mente que son
externas, denominadas la gran incorporeidad, desaparece lo que cubre la
luz".
Esto pone de manifiesto las grandes dificultades bajo las cuales trabajan los
traductores; por eso hemos dado una franca paráfrasis de este pasaje.
En este aforismo se trata de expresar dos ideas. Una se refiere al velo o manto
que impide la iluminación de la mente, la otra estado de comprensión que se
alcanza cuando el hombre se ha liberado de este velo. Lo que oculta la luz (la
"medida" a que se refería Cristo en el Nuevo Testamento) son las
envolturas cuerpos cambiantes o fluctuantes. Una vez que se han trasmutado y
trascendido, la luz de Dios (el segundo aspecto divino) puede inundar al hombre
inferior, y éste se conoce a sí mismo tal con es. La iluminación penetra y el
hombre se conoce como algo diferente de las formas mediante las cuales actúa.
Ya no está centrado ni polarizado en sus formas, sino que se encuentra en
condición incorpórea. Su conciencia es la del hombre fuera encarnación, del hombre
verdadero en su propio plano, del verdadero pensador desencarnado. San Pablo,
como lo han señalado varios pensadores, tuvo una vislumbre de este estado del
ser. Se refirió a él con estas palabras:
"Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (no puedo decir si
en el cuerpo o fuera de él, Dios lo sabe) fue arrebatado al tercer cielo. Y
conocí a tal hombre... que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras
inefables, que no le es dado al hombre expresar". (I, Co. 12).
Este "tercer cielo" se puede entender de dos maneras: primero, como
representación del plano mental, donde está el verdadero hogar del hombre
espiritual, el pensador; luego el estado más específico, como el tercero y más
elevado de los tres niveles abstractos del plano mental.
44. La meditación concentrada en las cinco formas que adopta cada elemento,
otorga el dominio sobre todos los elementos. Estas cinco formas son: la
naturaleza grosera, la forma elemental, la cualidad, la penetrabilidad y el
propósito básico.
Debería recordarse que aquí caben dos referencias, una al macrocosmos y otra al
microcosmos. Pueden referirse a los cinco planos de evolución monádica o a las
cinco formas que todo elemento asume en cada uno y en todos los planos; debe
tenerse presente que esto es así respecto a la captación de la mente y a las
modificaciones del principio pensante, porque la mente es el quinto principio y
el hombre es la estrella de cinco puntas; por lo tanto puede (como hombre)
alcanzar únicamente una quíntuple iluminación. Sin embargo, existen dos formas
superiores, y otras dos formas de percepción: la comprensión intuitiva y la
espiritual. Pero este aforismo no se refiere a ellas. El centro coronario en sí
es dual, y se compone del centro entre las cejas y el chakra superior, el loto
de mil pétalos.
El estudio y la comprensión de este aforismo, traerá como resultado la total
preparación del ocultista blanco para efectuar todo tipo de trabajo mágico. Los
estudiantes deben recordar que esto no se refiere a los elementos tal como los
conocemos, sino a la sustancia elemental, de la cual todas las formas groseras
están hechas. De acuerdo a la Sabiduría Eterna existen cinco grados de
sustancia, que poseen ciertas cualidades. Estos cinco grados de sustancia
forman los cinco planos de la evolución monádica; componen las cinco esferas
vibratorias, en las que residen el hombre y el superhombre. Estos cinco planos
tienen cada uno una cualidad destacada, de las cuales los cinco sentidos
físicos son su analogía:
Plano Naturaleza Sentido Centro
Tierra
Física
Olfato
Base de la columna vertebral
Astral
Emocional
Gusto
Plexo solar
Manásico
Mental
Vista
Coronario
Búdico
Intuitiva
Tacto
Cardíaco
Átmico Espiritual Sonido Laríngeo
Como ya se ha dicho
en Tratado sobre Fuego Cósmico, estos sentidos y sus analogías
dependen del grado de evolución del hombre, como H. P. Blavatsky lo
afirmó al enumerar los principios.
Este aforismo, por consiguiente, es aplicable tanto al dominio de cada plano,
como al de los elementos que lo componen. Se refiere al dominio y utilización
de todas las envolturas sutiles, por medio de las cuales el hombre se pone en
contacto con un plano o un grado peculiar de vibración.
Ganganatha Jha, en su inteligente comentario, dice: "Las cualidades
específicas, el sonido y las restantes, pertenecientes a la tierra,
conjuntamente con las propiedades de la forma y todo lo demás, se denominan
“groseras”; ésta es la primera forma de los elementos. La segunda forma es su
respectiva característica genérica: para la tierra es figura, para el agua
viscosidad, para el fuego calor, para el aire velocidad y para el akasha
omnipresencia. Las formas específicas de estas características genéricas son el
sonido y todo lo demás". Su traducción es análoga a las otras, excepto la
de Johnston, que es la siguiente:
"Dominio sobre los elementos desde el sanyama, en lo que respecta a lo
grosero, al carácter, la sutileza, la concomitancia y la utilidad".
1. Rudeza, naturaleza densa.
El sonido y los otros sentidos, tal como se manifiestan en el plano físico.
Debemos tener en cuenta que este plano es el burdo resumen de todos los demás.
Espíritu, es materia en su punto más bajo.
2. Carácter, forma elemental.
La naturaleza de las características específicas de los elementos
3. Sutileza o cualidad.
La sustancia atómica básica de todo elemento. Lo que produce su efecto
fenoménico. Es aquello que está detrás de toda percepción sensoria y de los
cinco sentidos. Otra palabra para esta forma "sutil" es tanmatra.
4. Concomitancia o con penetrabilidad.
Es la naturaleza omnipenetrante de todo elemento, lo inherente. La suma
total de los tres gunas: tamas, raja y sattva. Todo elemento, de acuerdo al
lugar que ocupa en el esquema manifestado, se caracteriza por la inercia,
actividad o ritmo. Es inherente a la sustancia. Sólo difiere el grado de
vibración. Hay una analogía para cada elemento en cada plano.
5. Utilidad o propósito básico.
Es el correcto empleo de cada elemento, en la gran obra de la evolución.
Literalmente, constituye el poder oculto en cada átomo de sustancia, que lo
impulsa adelante (mediante todos los reinos de la naturaleza) hacia la
autoexpresión; le permite realizar su tarea en tiempo y espacio y alcanzar la
fructificación eventual.
Cuando, mediante la meditación concentrada en las cinco formas distintas de
todos los elementos, el conocedor ha llegado a conocer todas las cualidades,
características y naturaleza de los mismos, puede colaborar inteligentemente en
el plan y llegar a ser un mago blanco. A la mayoría sólo le es posible llegar a
tres de las formas; a esto se refiere "Luz en el Sendero" con las
palabras: "Interroga a la tierra, al aire y al agua, acerca de los
secretos que contienen para ti. El desenvolvimiento del sentido interno le
permitirá hacerlo".
45. Mediante este dominio se obtiene la máxima pequeñez y los otros siddhis
(o poderes), así como la perfección corporal y la liberación de todos los
entorpecimientos.
Al final de cada uno de estos tres libros sobre Raja Yoga, tenemos un
aforismo que compendia los resultados y da la visión de lo que el aspirante
fiel e inteligente puede alcanzar, los cuales son:
"Así su comprensión se extiende desde lo infinitamente pequeño hasta lo
infinitamente grande, y su conocimiento se perfecciona; desde annu (el
átomo o partícula) hasta atma (o espíritu)". (Libro I, Af. 40).
"Como resultado de estos métodos se obtiene la total subyugación de los
órganos sensorios". (Libro II, Af. 55).
"Mediante este dominio se alcanza la máxima pequeñez y los otros
siddhis (o poderes), así como la perfección corporal y la liberación de todos
los entorpecimientos". (Libro III, Af. 45).
Por lo que antecede se verá que tenemos primeramente la obtención de la
visión y la comprensión interna de Dios; luego la completa subyugación de la
naturaleza inferior y el control de los sentidos y sus órganos, de manera que
el conocimiento se convierte realmente en experiencia en el plano físico, y
después viene la manifestación de dicho control por el despliegue de ciertos
poderes.
El Libro Cuarto está dedicado totalmente a la gran consumación, resultante
de los tres anteriores, produciendo:
1. Cesación del dolor y del trabajo. (Af. 30).
2. Obtención del conocimiento infinito. (Af. 31).
3. Entrada en la eternidad. (Af. 33).
4. Retorno de la conciencia a su centro. (Af. 34).
En conexión con el aforismo en consideración, a los ocho siddhis o poderes
síquicos se los denomina frecuentemente las ocho perfecciones, y con los otros
dos completan los diez estados de perfección, en lo que concierne al hombre
inferior. Estos poderes son:
1. Máxima pequeñez... anima. Es el poder que posee el yogui de
hacerse pequeño como el átomo, identificarse con la parte más pequeña del
universo, sabiendo que el yo de ese átomo es uno con él. Esto se debe a que el
ánima mundi, o alma del mundo, se difunde universalmente en todos los aspectos
de la vida divina.
2. Magnitud... mahima. Es el poder de expandir la propia
conciencia y penetrar así en el todo mayor y también en la parte menor.
3. Gravedad... garima. Esto concierne al peso y a la masa, y
se refiere a la Ley de Gravedad, un aspecto de la Ley de Atracción.
4. Liviandad... Iaghima. Es el poder subyacente en el fenómeno
de levitación. La capacidad del adepto para contrarrestar la fuerza de
atracción del planeta y abandonar la tierra. Es lo opuesto del tercer "siddhi"
o poder.
5. Logro del objetivo... prapti. Es la capacidad del yogui
para alcanzar su meta, extender su conocimiento a cualquier localidad, llegar a
todo o a cualquier lugar que desee. Se observará que esto tiene aplicación en
todos los planos, en los tres mundos, como la tienen, en realidad, todos los
siddhis.
6. Voluntad irresistible... prakampa. Es algo que se define
como soberanía, y la fuerza impulsora irresistible que posee todo adepto para
hacer fructificar sus planes, realizar sus deseos y completar sus impulsos.
Esta cualidad es la característica distintiva del mago negro y del blanco. Necesariamente
se manifiesta con mayor fuerza en ese plano de los tres mundos que refleja el
aspecto voluntad de la divinidad, el plano mental. Todos los elementos obedecen
a esta fuerza de la voluntad, tal como la emplea el yogui.
7. Poder creador. .. isatva. Concierne al poder del
adepto para manipular los elementos en sus cinco formas, producir con ellos
realidades objetivas y así crear en el plano físico.
8. El poder de mando... vasitva. El mago, al controlar las
fuerzas elementales de la naturaleza utiliza este poder, base del mantra yoga,
la yoga del sonido o del verbo creador. El poder creador, el séptimo siddhi,
concierne a los elementos y a su vitalización, a fin de convertirse en
"causa efectiva"; este octavo siddhi concierne al poder de
la Palabra para impulsar a las fuerzas constructoras de la naturaleza a la
iniciación de una actividad coherente, a fin de producir formas.
Cuando estos ocho poderes están activos, traen como resultado el noveno, la
perfección corporal, porque el adepto puede construir un vehículo adaptado a
sus necesidades; puede hacer con él lo que quiere y por su intermedio lograr su
objetivo. Finalmente, el décimo poder se verá en plena manifestación, pues
ninguna forma entorpece ni obstaculiza la fructificación de la voluntad del
yogui, quedando liberado de la forma y sus cualidades.
46. Simetría de forma, belleza de color, dureza y densidad del diamante,
constituyen la perfección corporal.
Aunque muchos comentadores dan a este aforismo una interpretación puramente
física, encierra un concepto mucho más amplio. Nos expone, en términos
cuidadosamente escogidos (de los cuales el lenguaje moderno no es más que una
paráfrasis, carente de la expresión que imparte plenamente la idea), la
condición del tercer aspecto o forma, a través del cual se manifiesta el
segundo aspecto o crístico. Este tercer aspecto es en sí triple, sin embargo
forma un todo coherente, de allí que se emplean cuatro términos para expresar
este yo personal inferior. El ocultista nunca se ocupa del vehículo físico
denso. Considera al cuerpo etérico como la verdadera forma; el denso es
simplemente el material para llenar esa forma. El cuerpo etérico es la
verdadera forma sustancial, la estructura, el armazón, al cual se amolda
necesariamente el cuerpo físico. La forma debe ser simétrica y construida
exactamente de acuerdo al número y diseño; su diferencia básica será la
exactitud geométrica de sus muchas unidades. El cuerpo emocional o astral, como
se sabe, se caracteriza por su colorido, y de acuerdo a la etapa de
desenvolvimiento, así será el color, bello, claro y traslúcido, o feo, oscuro y
opaco. El cuerpo astral de un adepto es de belleza radiante, carente de los
colores de baja vibración. El aspecto más elevado del yo personal, el cuerpo
mental, vibrará en armonía con el aspecto más elevado del espíritu, que es
voluntad, poder o fortaleza -cualesquiera de estas palabras son apropiadas.
Fortaleza, belleza y forma, reflejos de poder, amor y actividad, son las
características del cuerpo de manifestación de todo hijo de Dios que haya
entrado en su reino. Luego, la cuarta expresión imparte la idea de unidad, la
coherencia de los tres, de manera que actúa como un todo y no en forma independiente
y separada. Por lo tanto, el hombre es el Tres en Uno y el Uno en Tres, como su
Padre en los Cielos; pues "está hecho a imagen de Dios".
Dos palabras emplean los traductores para expresar esta idea de fuerza compacta
coherente, por ejemplo, diamante y rayo. El ser humano que ha recibido la más
elevada de nuestras iniciaciones planetarias, es denominado "alma
diamantina“ -el hombre que puede trasmitir perfectamente la luz blanca pura, y
reflejar los colores del arco iris, los siete colores de la escala cromática.
Su personalidad es conocida por el mismo término, porque se ha convertido en
transmisora de la luz o radiación interna.
El término "rayo" es igualmente expresivo, porque da la idea de
fuerza eléctrica. Todo lo que podemos conocer de Dios o del hombre, es la
cualidad de su energía, según la manifieste como fuerza y actividad, de allí
que en La Doctrina Secreta, al aspecto más elevado de la divinidad
se lo llama fuego eléctrico.
47. El dominio sobre los sentidos se obtiene por la meditación concentrada en
su naturaleza, atributos peculiares, egotismo, penetrabilidad y propósito útil.
El Af. 44 trata muy extensamente de la objetividad y naturaleza de las cinco
formas, que todo elemento asume. El que ahora tratamos se ocupa de lo subjetivo
y del mecanismo sutil, por medio del cual se establece contacto con las formas,
utilizándolas con propósitos específicos. Aquí nos referimos a los indriyas o
sentido, que los filósofos hindúes dividen en diez, en vez de cinco.
Clasifican los cinco sentidos en dos grupos; en uno incluyen lo que llamamos
órganos de los sentidos; como ser, el ojo, la nariz, etc.; en el otro las
facultades que hacen posible al ojo ver y a la nariz oler.
Por lo tanto, cuando el estudiante analiza los sentidos, los considera en
quíntuple vinculación, y también en relación con sus contrapartes en los planos
astral y mental. Las cinco divisiones son:
1. Su naturaleza. Estudia cada sentido en su doble condición,
la de instrumento externo y su capacidad interna para responder a ciertos
impactos vibratorios. Sabe por ejemplo, por qué el órgano del sentido llamado
ojo, vibra a los impactos que producen la vista, pero no responde a los
impactos que producen el olfato. Por lo tanto discrimina entre los sentidos,
aprendiendo a seguir el impulso vibratorio hasta su fuente de origen, por una
de las cinco líneas posibles de acercamiento, haciéndolo inteligentemente y no a
ciegas.
2. Sus atributos peculiares. Estudia la cualidad de los
sentidos, haciendo hincapié, no tanto sobre el sentido particular implicado
(del que ya nos ocupamos), sino sobre el atributo peculiar del sentido y de
aquello para lo cual da la clave en el macrocosmos.
3. Egotismo. Se refiere a la facultad de expresar el
"yo", que caracteriza tan preeminentemente al ser humano, apareciendo
el sexto sentido, la mente, como intérprete y sintetizador de los otros cinco.
Esta capacidad del ser humano le permite decir: "yo veo, yo huelo",
cosa que no puede hacer el animal.
4. Compenetrabilidad. Todos los sentidos tienen la capacidad de
expandirse infinitamente, y cuando cada sentido es seguido y utilizado
conscientemente, puede guiar al hombre en tres principales direcciones:
a. Al centro de todas las cosas, regreso
al corazón de Dios.
b. A la íntima comunicación con su
semejante, poniéndolo en armonía con él, cuando así lo desea.
c. A hacer contacto con todas las formas.
Para el hombre común no
existe más que lo que puede oír, tocar, ver, probar y oler, siendo los únicos
cinco modos por los cuales puede conocer. Para él solo existen cinco respuestas
posibles al hacer contacto con cualquier tipo de vibración; en nuestro sistema
solar no existe más que energía vibratoria, Dios en movimiento activo. Estos
cinco métodos lo ponen en armonía con los cinco elementos, pero cuando el
aspirante se da cuenta de ello, tiene ante sí infinitas posibilidades.
Posteriormente, al hombre avanzado, se le presenta otra y más elevada escala de
vibraciones, cuando puede utilizar la mente, no sólo como unificadora de los
cinco sentidos sino como sexto sentido. Este es el objetivo de todas las
prácticas de Raja Yoga. Por medio de la mente se llega a conocer el reino del
alma; así como por medio de los sentidos se establece contacto con el mundo
objetivo.
5. Propósito útil. Cuando se comprende la relación de los cinco
sentidos con los cinco elementos y se estudia y domina la Ley de Vibración, el
adepto puede dedicar todos los poderes de su naturaleza a propósitos útiles. No
sólo entra en comunicación con todas las partes de su propia naturaleza, afines
o análogas a la naturaleza de Dios, según Se manifiesta en el macrocosmos.
48. Como resultado de esta perfección se obtiene rapidez de acción, como la de
la mente, la percepción interdependiente de los órganos y el dominio sobre la
sustancia raíz.
Hemos considerado los diversos resultados del proceso de la meditación cuando
se perfecciona y llega al punto culminante. El vidente ha llegado a la
consumación del proceso de alineamiento. Su triple yo personal ha sido
purificado, reajustado y controlado. Cada uno de los tres cuerpos vibra a tono
con la nota del ego o yo superior, que a su vez está en proceso de
sincronizarse con la mónada o yo divino, el espíritu en su propio plano. El
gran "Hijo de la Mente", el pensador en los niveles superiores del
plano mental, es ahora el factor dominante; el resultado de este dominio es
triple, y cada efecto se manifiesta en todos los planos, pero principalmente en
uno. Tales resultados son:
1. Rapidez de acción como la de la mente. Empleamos frecuentemente
la frase “rápido como el pensamiento” cuando queremos dar idea de la máxima
rapidez. La actividad del yogui en el plano físico, sincronizada con sus
procesos mentales, sus decisiones instantáneas y sus fines rápidamente alcanzados,
hacen que su vida en el plano físico se caracterice por una actividad muy
sorprendente y por sus asombrosos resultados. De él puede decirse lo mismo que
decimos del Creador: "Dios meditó, visualizó, habló, y los mundos fueron
hechos".
2. Percepción independiente de los órganos. El adepto no
depende de los órganos de los sentidos ni del sexto sentido, la mente, para
adquirir conocimiento.
La intuición se ha desarrollado en él, hasta convertirse en instrumento
utilizable; la directa captación de todo conocimiento, independiente de la
facultad de conocimiento o mente razonadora, es su privilegio y derecho. Ya no
necesita emplear la mente para comprender la realidad, ni los sentidos como
medio de contacto: empleará los seis, pero de manera diferente. Utilizará la
mente para trasmitir al cerebro los deseos, planes y propósitos del Maestro, el
Cristo interno; los cinco sentidos trasmitirán distintos tipos de energía a los
objetivos elegidos. Se abre aquí un vasto campo de estudio para el investigador
interesado. El ojo es uno de los transmisores más potentes de energía, y este
conocimiento dio pábulo, en la antigüedad, a la creencia acerca del mal de ojo.
Mucho debe descubrirse respecto a la vista, porque incluye no sólo la visión
física, sino el desarrollo del tercer ojo, la clarividencia, la visión
espiritual perfecta, y así sucesivamente hasta el inconcebible misterio que
encierran los términos: "el Ojo que todo lo ve" y "el Ojo de
Shiva".
Las manos son factores potentes en todo trabajo mágico de curación, y la
utilización del sentido del tacto es una ciencia esotérica. La sublimación del
sentido del oído y su empleo para oír la Voz del Silencio o la música de las
esferas, es un sector de la enseñanza oculta del tipo más profundo, y esos
adeptos que se han especializado en las ciencias de la vista y del sonido son
algunos de los más eruditos y avanzados de la Jerarquía.
Los otros sentidos son también susceptibles de profundo desenvolvimiento, pero
están peculiarmente ocultos en los misterios de la iniciación y nada más puede
decirse acerca de ellos. Los tres sentidos, oído, tacto y vista, son las tres
características de las tres razas humanas y de los tres planos de nuestros tres
mundos.
1. Oído ............. Lemuria
........ Plano físico ....... Oreja .... Respuesta al sonido.
2. Tacto
......... Atlante ..... Plano astral ........ Piel
.....Respuesta al tacto o vibración.
3. Vista ............. Aria ............... Cuerpo mental ... Ojo ....... Respuesta a la visión.
El tercer sentido afecta
principalmente a nuestra raza, de allí las palabras del profeta: "Donde no
hay visión los pueblos perecen". El desarrollo de la vista y el logro de
la percepción espiritual constituyen el gran objetivo de nuestra raza y de todo
el Raja Yoga. El místico llamará a esto "iluminación", el ocultista
"visión pura", siendo una y la misma cosa. Los otros dos sentidos
están todavía velados; su verdadero significado aparecerá en el transcurso de
la sexta y séptima razas, que seguirán a la nuestra, y su verdadera relación es
con el plano búdico o intuitivo y el átmico o espiritual respectivamente.
3. Dominio sobre la sustancia raíz. Esta sustancia raíz es el
pradhana; a veces se la denomina la raíz de todo, sustancia primordial, materia
raíz. Rama Prasad, en su traducción y comentario, dice lo siguiente:
"Dominio sobre pradhana significa el poder de controlar todas las
modificaciones de prakriti. Estas tres realizaciones... se obtienen venciendo
la apariencia sustantiva de los cinco instrumentos independientes de
sensación".
Es interesante observar que estas tres realizaciones demuestran:
a. La incapacidad de la materia y de la
forma para esclavizar al yogui.
b. La imposibilidad de la sustancia para
impedir que el yogui conozca cualquier aspecto de la manifestación.
c. La incapacidad de la materia para resistir la voluntad del yogui.
Estos tres factores
explican por qué el adepto puede crear a voluntad. La liberación de las
limitaciones de la materia es la base de la magia blanca.
Para finalizar, podría observarse que esta capacidad es en sí relativa, porque
el adepto está liberado de las limitaciones en los tres mundos del esfuerzo
humano. El Maestro tiene perfecta libertad de acción en los tres mundos y
también en el plano búdico, mientras que Cristo y quienes han alcanzado una
iniciación similar, tienen esta libertad en los cinco mundos de la evolución
humana.
49. El hombre que puede discriminar entre alma y espíritu, alcanza la
supremacía sobre todas las condiciones y llega ser omnisciente.
El comentario de Charles Johnston, sobre este aforismo, describe muy bien al
hombre que puede lograr esto, y la belleza de su pensamiento se descubrirá al
analizar sus palabras:
"El hombre espiritual está envuelto en la red de sus emociones, deseos,
temores, ambiciones, pasiones y obstaculizado por formas mentales de
separatividad y de materialismo. Cuando estas redes se rompen y se superan
totalmente dichos obstáculos, entonces el hombre espiritual surge fuerte,
poderoso y sabio de su propio y amplio mundo. Utiliza sus poderes divinos con
alcance y energías divinas, actuando conjuntamente con los seres divinos,
diciéndosele: “Eres ahora un discípulo capaz de permanecer, oír, ver y hablar.
Has vencido el deseo y logrado el autoconocimiento, has visto a tu alma en su
florecimiento y la has reconocido, y has oído la Voz del Silencio".
La maravillosa síntesis de la enseñanza, en ninguna parte es más evidente que
en este aforismo, porque el punto alcanzado es de un orden más elevado que el
mencionado en el Libro II, Af. 45, es una condición intermediaria entre la
mencionada en este último y la del Libro IV, Afs. 30 al 34.
En el Libro I, Af. 4, vimos que el verdadero hombre está atrapado en las redes
de la naturaleza síquica, y la luz que hay en él está velada y oculta. Al
aprender a discriminar entre el verdadero yo y el yo personal inferior, se
desenreda y ve la luz en él, quedando liberado. Lograda la liberación,
desarrollados los poderes del alma y alcanzada la maestría, se abren ante él
experiencias y conocimientos más vastos y amplios. Empieza a expandir su
conciencia de lo planetario a lo solar, y la conciencia grupal puede
desarrollarse en conciencia divina. El primer paso para ello está indicado en
el aforismo que estamos considerando; el mismo paso es señalado y tratado más
extensamente en el Libro Cuarto. No se dan las reglas para esta expansión
porque conciernen al desarrollo del Maestro y al desenvolvimiento del Cristo,
hasta alcanzar ese estado superior del ser que Le es posible obtener; pero el
Libro Cuarto se ocupa de las etapas preparatorias e insinúa otras
posibilidades. En el que ahora tratamos, se mencionan requisitos básicos: la
discriminación entre alma o el Cristo interno, y el aspecto Espíritu o Padre.
La actividad inteligente ha sido demostrada, basada en el desenvolvimiento de
la naturaleza amor. Entonces podrá desarrollar sin peligro el espíritu o aspecto
voluntad y entregar el poder en manos de Cristo.
Tres palabras servirán para proyectar luz sobre este proceso de
desenvolvimiento.
El primer gran conocimiento que el aspirante debe obtener es la omnipresencia,
comprender su unidad con todo y la unicidad de su alma con las demás almas;
descubrir a Dios en su propio corazón y en cada forma de vida. Luego, como
iniciado, alcanzar la omnisciencia, es decir, el omniconocimiento,
y las Aulas del Aprendizaje y de la Sabiduría le entregan sus secretos. Deviene
un Cristo, un conocedor de todas las cosas, que sabe lo que hay en el corazón
del Padre y en el corazón de los hombres. Finalmente, con el tiempo, alcanza
la omnipotencia u omnipoder, entonces cuando las llaves
del Cielo se entregan al Hijo del Hombre, todo poder será suyo.
50. La desapasionada actitud hacia esta realización y todos los poderes del
alma, hace que quien está libre de las semillas de la esclavitud, alcance el
estado de unidad aislada.
La unidad aislada, que aquí se refiere, es la total separación de todos los
aspectos de la forma y la obtención de la unicidad espiritual. Significa
apartarse de la conciencia material y vivir en la conciencia espiritual. Es
armonía con el espíritu y desarmonía con la materia. Implica identificación con
el Padre en los Cielos, y la verdadera comprensión de las palabras del Maestro
de Maestros: "Yo y Mi Padre somos Uno".
Un adecuado sentido de valores ha sido establecido y los poderes desarrollados
y las percepciones alcanzadas contienen "las semillas de la
esclavitud", por lo tanto, el verdadero yogui no se ocupa de ellas.
Prestando servicio a voluntad, percibirá lo que necesita y también empleará a
voluntad los poderes ocultos, permaneciendo desapegado y libre de toda
limitación kármica.
51. Debe haber rechazo absoluto de las tentaciones de todas las formas, incluso
la celestial, pues aún es posible la repetición de contactos malignos.
La traducción de Rama Prasad es iluminadora y digna de mención. Dice:
"Cuando las deidades que presiden, invitan, no debe haber apego ni una
sonrisa de satisfacción, pues el contacto con lo indeseable es nuevamente
posible".
La interpretación de Dvivedi nos da otro punto de vista: "Debería
establecerse la diferencia entre el placer o el orgullo, ante el llamado de las
potestades de distintos lugares, pues existe la posibilidad de que se repita el
mal".
El yogui o discípulo ha alcanzado su objetivo. Se ha desligado (por medio del
desapasionamiento y de la discriminación) de las redes de la forma, y está
libre y emancipado. Pero debe mantenerse en guardia, porque "quien cree
que está firmemente de pie debe tener cuidado de no caer". La vida de la
forma siempre atrae, y las seducciones de la gran ilusión están siempre
presentes. El alma emancipada debe apartar sus ojos del llamado de las
"deidades que presiden" (esas vidas que en los tres mundos forman la
totalidad de la vida del plano) y fijarlos en esos aspectos más espirituales
que constituyen la vida de Dios mismo.
Hasta el reino del alma, y la "Voz de los Dioses", como se la
denomina, contiene latente las simientes del apego; por lo tanto, apartándose
de todo lo adquirido y abandonando todo pensamiento de las perfecciones
alcanzadas y poderes desarrollados, el Hijo de Dios, el Cristo en
manifestación, nuevamente avanza hacia una meta más elevada. En cada etapa del
sendero se enuncia el precepto: "Olvidando las cosas que quedan detrás,
sigue adelante". (Fil. 3:13). Cada nueva iniciación marca simplemente el
comienzo de un nuevo ciclo de esfuerzo.
Los comentadores de este aforismo señalan que hay cuatro clases de chelas o
discípulos, y son:
1. Aquellos cuya luz recién comienza a iluminar, denominados "cumplidores de las prácticas" porque recién han entrado en el sendero, siendo los probacionistas y aspirantes.
2. Aquellos cuya intuición va despertando y manifiestan el correspondiente desarrollo del poder psíquico. Esta etapa es muy peligrosa, porque los discípulos son susceptibles de ser seducidos por las posibilidades de adquirir el poder que brinda la facultad síquica. Tienden a alucinarse y a creer que el poder psíquico indica crecimiento y desenvolvimiento espiritual, y no es así.
3. Los discípulos que han vencido las atracciones de los sentidos y no pueden ser engañados por el aspecto forma en los tres mundo. Han vencido los sentidos y han conquistado la naturaleza forma.
4. Aquellos que han trascendido todo lo anterior y se mantienen firmes en la verdadera conciencia espiritual. Éstos son los iluminados que han progresado a través de las siete etapas de iluminación. (Véase Libro II, Af. 27).
Si el estudiante relee el Af. 26 de
este Libro Tercero y su comentario, obtendrá alguna idea del carácter de los
mundos, de la forma y de las deidades que los presiden, cuyas voces tratan de
desviar al aspirante del camino y llevarlo al reino de la ilusión. Además
hallará interesante establecer el contraste y comparar los cuatro primeros
tipos de espíritus, enumerados en ese aforismo, con los cuatro tipos de
discípulos. Lo que existe en los tres mundos es un reflejo de lo que existe en
las regiones celestiales, y mucha comprensión se obtendrá del gran aforismo
hermético "como es arriba, así es abajo". Ese reflejo es lo que
constituye el mal; ese aspecto inverso de la realidad constituye la gran
ilusión, de lo cual no se ocupan los hijos de Dios. Constituyen el mal en lo
que a ellos concierne, pero no en otro sentido. Las formas de vida en estos
mundos y las vidas que animan a estas formas son buenas y correctas en sí, y
siguen su propio sendero evolutivo; pero su objetivo inmediato y estado de conciencia
no están sincronizados con los del discípulo en evolución, por lo tanto no debe
haber intercambio con ellos.
52. El conocimiento intuitivo se desarrolla por el empleo de la facultad
discriminadora, cuando hay concentración enfocada en los instantes y su
continua sucesión.
Se ha dicho que la total comprensión de la Ley de los Ciclos llevaría al hombre
a un elevado grado de iniciación. Esta Ley de Periodicidad subyace en todos los
procesos de la naturaleza; su estudio sacará al hombre del mundo de los efectos
objetivos y lo llevará al de las causas subjetivas. Se ha dicho también que el
tiempo es simplemente una sucesión de estados de conciencia, y esto es verdad
respecto a un átomo, un hombre o un Dios. Esta verdad subyace en los grandes
sistemas de la ciencia mental y de la Christian Science de Occidente, y en
muchas filosofías de Oriente. Este aforismo da la clave de la relación que
existe entre materia y mente o entre sustancia y el alma que la anima, lo cual
se comprenderá si consideramos las palabras de un comentador indú, que dice:
"Así como el átomo es una sustancia en la cual lo diminuto alcanza su
límite, así un instante es una fracción de tiempo en que lo diminuto alcanza
igualmente su límite, o un instante es el tiempo que tarda un átomo en
abandonar la posición que ocupa en el espacio y llegar al punto siguiente. La
sucesión de instantes es la no cesación de su resplandor".
Cuando nos damos cuenta de que un átomo y un instante son una y la misma cosa,
y que detrás de ellos está el conocedor de ambos, tenemos el indicio de todos
los estados de conciencia y de la naturaleza de la energía. También habremos
alcanzado la verdadera comprensión del Eterno Ahora y la exacta apreciación del
significado del pasado, presente y futuro. Se dice que todo ello puede
obtenerse por la meditación concentrada en el tiempo y sus unidades.
Será oportuno indicar que las distintas clases de concentración a que se
refiere este Libro Tercero, no son aplicables o apropiadas a todos los tipos de
aspirantes. Los hombres pertenecen a siete tipos principales, cuya
característica y naturaleza distintivas y cualidades precisas, los predisponen
a ciertos y definidos aspectos del sendero de retorno. Algunos se inclinan por
las matemáticas y tienen tendencia a la geometría divina y a los conceptos de
espacio y tiempo, los cuales sabiamente seguirán el método de desarrollar el
conocimiento intuitivo de que trata este aforismo. Otros lo
hallarán muy difícil y harían bien en ocuparse de otros tipos de meditación
concentrada.
53. De este conocimiento intuitivo nace la capacidad de distinguir (entre todos
los seres) y de conocer su especie, sus cualidades y el lugar que ocupan en el
espacio.
Las dificultades de este aforismo serán obviadas si damos una paráfrasis libre.
"Mediante el desarrollo de la intuición, surgirá el conocimiento exacto de
las fuentes de la vida manifestada, de las características o cualidades, y del
lugar que ocupa dentro del todo".
Del principio al fin, Los Aforismos de la Yoga ponen de
manifiesto que las triplicidades divinas se hallan en todas partes, y que cada
forma que anima una vida (nada más hay en manifestación) debe ser conocida
como:
1. Vida. La vida de Dios emana de su fuente por medio de siete corrientes, emanaciones o “alientos"; cada forma en el mundo objetivo es la expresión de una vida de una de estas corrientes. El desarrollo de la intuición permite al vidente conocer la naturaleza del átomo de la vida. Esto se deduce de la palabra "género". El ocultista moderno preferiría la palabra "rayo" y el cristiano neuma o espíritu, pero la idea es la misma.
2. Conciencia o alma. Todas estas formas vivientes de vida divina son conscientes, aunque todos los estados de conciencia no son los mismos, sino que varían desde la vida del átomo de sustancia, según está limitado y circunscripto, hasta la vida de un Logos solar. El estado de respuesta consciente de todas las formas a su medio ambiente, exotérico e invisible, produce las diversas características además de las diferencias, debidas al
a. rayo,
b. plano de manifestación,
c. grado de vibración,
d. etapa de desarrollo,
y estas características forman la cualidad a que hace referencia este aforismo. Éste es el aspecto subjetivo, en contraposición a lo objetivo y a lo esencial.
1. Forma o cuerpo. Es el aspecto exotérico que surge
del subjetivo, como resultado del anhelo espiritual. El lugar que ocupa en
el espacio es esa parte, en el cuerpo del Hombre celestial, donde un átomo o
forma está ubicado. Aquí debe recordarse que para el estudiante ocultista
"el espacio es una entidad"2 y esta entidad es la misma que el Cristo cósmico, el "cuerpo
de Cristo", mencionado por San Pablo en I, Co. 12:27.
Por lo tanto este aforismo
aclara que el yogui liberado, que ha desarrollado la intuición, puede conocer
todo acerca de las formas de la vida, lo cual implica el conocimiento de:
1. Género 2. Cualidad 3. Lugar en el Espacio.
Rayo
Carácter
Lugar en el cuerpo del Hombre celestial
Espíritu Alma
Cuerpo.
Aspecto
vida Conciencia Forma.
Esencia Naturaleza subjetiva Forma objetiva.
A este conocedor podemos aplicarle
las palabras del Instructor, cuyas obras se encuentran en el archivo de la
Logia:
“Él, que permanece ante la Chispa, ve tanto la llama como el humo”.
“Para él, la sombra vela el reflejo y, sin embargo ve la luz".
“Para él, lo tangible demuestra meramente lo intangible, y ambos revelan el
espíritu, mientras que la forma, el color y el número pronuncian en voz alta la
palabra Dios".
Notas:
2. La Doctrina Secreta, T. II,
54. Este conocimiento intuitivo, el gran liberador, es omnipresente y
omnisciente y abarca el pasado, el presente y el futuro, en el Eterno Ahora.
La única parte de este aforismo que no está clara, es el significado de las
palabras Eterno Ahora. No es posible comprenderlas hasta haber desarrollado la
conciencia del alma. Decir que el tiempo es una sucesión de estados de
conciencia y que el presente se pierde instantáneamente en el pasado y se
fusiona en el futuro, a medida que se experimenta, es de poca utilidad para el
estudiante común. Decir que llega un momento en que la vista se pierde en la
visión (cuando la suma total de las esperanzas de la vida se cumplen) en el
momento de la realización, y que esto persiste siempre, e indica un estado de
conciencia en el que no hay sucesión de acontecimientos ni realizaciones, es
hablar en lenguaje misterioso. No obstante así es y será. Cuando el aspirante llega
a su meta, conoce el verdadero significado de su inmortalidad y la verdadera
naturaleza de su liberación. Espacio y tiempo son para él términos sin sentido.
La única Realidad verdadera es la gran vida central de fuerza, permaneciendo
inmutable e inamovible en el centro de las formas temporarias, cambiantes y
evanescentes.
"Yo soy", dice la unidad humana, y se considera como el yo y se
identifica con la forma cambiante. Tiempo y espacio son para él verdaderas
realidades. "Yo soy Ese", dice el aspirante, y trata de conocerse
como realmente es, una palabra viviente, parte de una frase cósmica. Para él el
espacio ya no existe, se conoce como omnipresente. "Yo soy Ése Yo
soy", dice el alma liberada, el hombre libre, el Cristo. Ni tiempo ni
espacio existen para él, y omnisciencia y omnipresencia son cualidades
características.
Charles Johnston al comentar este aforismo cita a Santa Colomba y dice:
"Existen aquellos, aunque muy pocos, a quienes la gracia divina les ha
otorgado ver con toda claridad y nitidez en un mismo momento, como bajo un rayo
de sol, toda la esfera del mundo, incluyendo el océano y el firmamento que los
rodea, y la parte más interna de su mente se expande maravillosamente."
Sería de valor citar el breve comentario de Dvivedi, pues está bien expresado y
compendia concisamente el estado de conciencia alcanzado:
"En el Af. 33 de este Libro Tercero, se ha descrito la naturaleza
del Taroka-Jnana, el conocimiento que libera de las ataduras del mundo. El
conocimiento discriminador descrito, da por resultado Taraka, el
conocimiento que es el fin y objetivo de la yoga. Se relaciona con todos los
objetos, desde pradhana (espíritu-materia, A.A.B.) hasta los bhutas (elementos,
formas, A.A.B.), y también con todas las condiciones de esos objetos. Además
trae conocimiento de todas las cosas simultáneamente y es completamente independiente
de las reglas comunes del conocimiento. Por lo tanto es el conocimiento más
elevado que puede desear el yogui, y un índice seguro de Kaivalya (estado
de absoluta unicidad, A.A.B.) cuyo resultado se describirá en el siguiente
aforismo.
55. Cuando las formas objetivas y el alma han logrado igual pureza, se alcanza
la unificación, que trae como resultado la liberación.
Lo que oculta la luz del alma se ha purificado; así surge la luz de Dios. Lo
que era un impedimento y un obstáculo para la plena expresión de la divinidad
en manifestación, ha sido tratado en tal forma que ahora sirve como medio de
expresión y de servicio adecuados. El alma puede ya actuar libre e
inteligentemente en los tres mundos, porque se ha llegado a la
completa unidad entre el hombre inferior y el superior.
El alma y sus vehículos forman una unidad y están unificados. Se ha alcanzado
el completo alineamiento de los cuerpos, y el Hijo de Dios puede actuar
libremente en la Tierra. Así ha obtenido el gran objetivo, y aplicando los ocho
métodos de la yoga, el alma, por medio del triple hombre inferior,
puede manifestarse y a su vez constituir un medio de expresión para el
espíritu. Se ha llevado la materia a un estado en que su vibración puede
sincronizarse con la del alma; el resultado es que, por primera vez, el
espíritu puede hacer sentir su presencia, porque "la materia es el
vehículo para la manifestación del alma en este plano de existencia, y el alma
es el vehículo para la manifestación del espíritu en una vuelta más alta de la
espiral. Estos tres son una trinidad sintetizada por la vida que los compenetra
a todos". Para el hombre que ha realizado esto, ya no hay renacimiento.
Está libre y emancipado y puede decir con esa plena comprensión consciente del
significado de las palabras:
"Mi vida (la vida física inferior) se oculta en Cristo (la vida del alma)
en Dios (el espíritu)". (Col. 3:3).

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