Psicología Esotérica I. 3. El Reino Animal
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Adicciones.
Maestro Djwhal Khul
Alice A. Bailey
Psicología Esotérica I.
3. El Reino Animal
Influencias Del tercer rayo de Inteligencia Activa o Adaptabilidad, son poderosas en este reino; a medida que transcurre el tiempo se expresan cada vez más, y producen en el reino animal esa reacción a la vida y al medio ambiente que podría describirse mejor como "centralización animal". Luego, partiendo de allí y en forma cíclica, el sexto rayo de Devoción o Idealismo, puede hacer sentir su presencia como el ansia de llegar a la meta, produciendo una relación en el hombre, que lo convierte en la meta deseada. Esto puede observarse en los animales domados, amaestrados y domesticados.
Los resultados Por un lado vemos que el tercer rayo produce el surgimiento del instinto, y a su vez crea y utiliza ese maravilloso mecanismo de respuesta denominado sistema nervioso, el cerebro y los cinco sentidos que están detrás y son responsables de ello. Debería observarse que por amplia que se considere la diferencia entre el hombre y los animales, existe en realidad una relación más íntima que la existente entre el animal y el vegetal. En el caso del sexto rayo tenemos el desarrollo del poder de ser domesticado y amaestrado, que es, en último análisis, el poder de amar, servir y salir del rebaño y pasar al grupo. Reflexionen sobre las palabras de esta última y paradójica afirmación.
El proceso Se denomina concretización. En este reino tenemos por primera vez la real organización del cuerpo etérico en "los verdaderos nervios y centros sensorios", según lo denominan los esotéricos. Las plantas también tienen nervios, pero no tienen la misma complejidad de relación y plexo, como en el ser humano y en el animal. Ambos reinos contienen la misma agrupación general de nervios, centros de fuerza y canales, y tienen una columna vertebral y un cerebro. Esta organización del mecanismo de respuesta sensible constituye en realidad la densificación del cuerpo etérico sutil.
El secreto Se denomina transfusión, palabra muy inadecuada para expresar la primitiva fusión, en el animal, de los factores sicológicos que conducen al proceso de la individualización. Es el proceso de dar vida, integración inteligente y desarrollo sicológico para enfrentar la urgencia.
El propósito Se denomina experimentación. Llegamos aquí a un gran misterio, peculiar a nuestro planeta. En muchos libros esotéricos se ha afirmado e insinuado que Dios y nuestro Logos planetario han cometido un error muy serio, y que este error comprende a nuestro planeta y todo lo que contiene de dolor, caos y padecimientos visibles. ¿Podría decirse que no fue un error sino simplemente un gran experimento, cuyo éxito o fracaso es imposible juzgar? Podría decirse también que el objetivo del experimento es el siguiente: La intención del Logos planetario de provocar una condición sicológica que puede ser mejor descripta como "lucidez divina". El trabajo de la siquis y la meta de la verdadera sicología es ver con claridad la vida tal cual es y todo lo que ello involucra. Esto no significa condiciones y medio ambiente, sino Vida. Este proceso comenzó en el reino animal y culminará en el humano. Ambos están descriptos en El Antiguo Comentario como "los dos ojos de la Deidad, ciegos al principio, pero más tarde ven, aunque el ojo derecho ve con más claridad que el izquierdo". La primera tenue indicación de esta tendencia hacia la lucidez se advierte en la facultad que tienen las plantas de buscar el sol, lo cual prácticamente no existe en el reino mineral.
Las divisiones Primero los animales más evolucionados y domésticos, como el perro, el caballo y el elefante. Segundo, los animales salvajes, como el león, el tigre y los denominados carnívoros y peligrosos. Tercero, el conjunto de animales menores que parecen no satisfacer necesidad alguna ni cumplir propósito especial, tales como las inofensivas pero innumerables vidas que pululan en nuestros bosques, junglas y campos del planeta, por ejemplo, los conejos y otros roedores que tenemos en Occidente. Lo antedicho es una amplia y general especificación sin importancia científica, pero abarca adecuadamente las divisiones kármicas y la conformación general que les corresponde a estas agrupaciones de vidas en dicho reino.
Agente objetivo El fuego y el agua -ardiente deseo y mente incipiente. Se simboliza en el poder que tiene el animal de comer y beber.
Agente subjetivo El olfato y el rastro -descubrimiento instintivo de lo que necesita, que va desde la búsqueda del alimento y el uso del poder de olfatear ese alimento, hasta la identificación del olor de su querido amo y amigo.
Cualidad Tamas o inercia -en este caso es la naturaleza tamásica de la mente y no la de la materia, como se comprende generalmente. "Chitta" o sustancia mental, puede ser análogamente tamásica.
Los dos problemas de interés inmediato para el género humano en relación con el reino animal son:
El problema de la relación y de la responsabilidad humanas.
El problema de la individualización animal.
A. LAS RELACIONES HUMANAS CON LOS ANIMALES
Respecto a esto, puedo dar solamente algunas indicaciones a modo de información, sobre los rayos que actúan en ambos reinos. Los dos problemas, especialmente el segundo, son muy intrincados, y requerirían volúmenes para ser debidamente elucidados. Una correcta exégesis no es aún posible y tampoco podría comprenderla el hombre.
El primer punto que debe destacarse respecto a la responsabilidad humana con los animales es que el mundo animal personifica dos aspectos divinos y dos principios divinos, y dos rayos principales tienen que ver con su expresión o manifestación. Los dos aspectos se encuentran también en el hombre, y en estas dos líneas, que el hombre comparte al unísono con el animal, reside su responsabilidad y tarea; al ampliar estos aspectos de la energía divina él comprenderá cuál es su tarea y la llevará a su culminación. La misma actividad e innata inteligencia divinas se encuentran en el aspecto forma de los dos reinos. Son inherentes a la materia misma. Pero este tercer rayo de inteligencia divina actúa con más potencia e influye más poderosamente al reino animal que al hombre. Información que no se había dado hasta hoy.
Lógicamente están también presentes el aspecto constructor de la forma, del segundo rayo, y el instinto de rebaño, base de la relación sexual entre los cuerpos animales. Desempeña una función similar entre los seres humanos, y a lo largo de estas dos líneas de energías se hallarán los puntos de contacto y la oportunidad de asumir la responsabilidad. En último análisis debe observarse que los animales tienen más para dar a los hombres que los hombres a los animales, en lo que respecta a estas determinadas funciones y poderes. En la familia humana actúa otro aspecto divino, la voluntad, el propósito dirigido, el objetivo planificado, el inteligente designio o plan. Estas cualidades son inherentes al hombre y constituyen un aspecto de la mente divina, inactivo como regla general en el animal. Sin embargo, a medida que este reino va entrando bajo la creciente influencia humana y que la constante tendencia a la domesticidad hace sentir su presencia, veremos surgir objetivamente el propósito en cierta medida; uno de los medios para lograr este fin reside en dirigir el afecto y la atención del animal hacia su amo. En esta ilustración se expresa la responsabilidad que tiene el hombre con el mundo animal. Los animales domésticos deben ser entrenados para que participen en la acción de la voluntad aplicada. Parece ser que todavía el hombre interpreta esto como la voluntad del animal de querer a su amo, pero es algo más profundo y fundamental que satisfacer el amor del hombre por ser amado. El verdadero e inteligente entrenamiento de los animales salvajes y la adaptación a las condiciones de la vida ordenada, constituyen parte del proceso divino de integrar el Plan y de expresar la intención divina en forma ordenada y armoniosa. Mediante el poder del pensamiento el hombre eliminará oportunamente la separación que existe entre él y el reino animal, y debe hacerse con el pensamiento dirigido y controlado, que a su vez controlará y dirigirá la conciencia animal. Esto no se efectuará por amor, temor o dolor. Existe la intención de que el procedimiento y el estímulo sean pura y estrictamente mentales.
Desde épocas remotas la relación entre los animales y el hombre ha sido totalmente física. Los animales acechaban al hombre en la época en que el hombre animal no era muy diferente de ellos. Por lo general se olvida que hubo una etapa de desarrollo humano en que el hombre animal y las formas existentes de vida animal, vivían en relación más estrecha que en la actualidad. Lo único que los separaba entonces era el hecho de la individualización. Sin embargo, esta individualización era tan poco comprendida que la diferencia existente entre el animal sin mentalidad (según se dice) y la humanidad infantil, apenas se distinguía. Gran parte de lo acontecido en esos remotos eones se ha perdido en el silencio del pasado. El mundo animal era entonces mucho más poderoso que el humano; los hombres eran totalmente impotentes para defenderse del ataque de los animales, y los estragos que produjeron en los primitivos hombres animales a mediados de la época lemuriana fueron terribles y espantosos. Pequeños grupos nómadas de seres humanos eran diezmados totalmente época tras época, por la poderosa vida animal del período, pero el instinto, que se diferenciaba muy poco del de sus enemigos, enseñó al hombre animal a tomar ciertas precauciones. A medida que transcurrieron millones de años empezaron a afirmarse la inteligencia y la astucia humanas, y la humanidad llegó a ser más poderosa que los animales y a su vez devastó al reino animal. Hasta hace doscientos años las vidas humanas inmoladas por el mundo animal, en las junglas del continente occidental, en África, en las tierras primitivas de Australia y en las islas de los mares tropicales, fueron incalculables. De allí la crueldad del hombre hacia el animal, que frecuentemente se olvida, debido al prevaleciente sentimentalismo. Es el karma que inevitablemente está saldando el reino animal. Esta cuestión debe ser considerada con mayor amplitud que hasta ahora, y sus verdaderos valores históricos deben ser mejor comprendidos antes de que el hombre pueda decidir inteligentemente cuál es el problema de su responsabilidad y cómo debería enfrentarlo y resolverlo.
En los días atlantes la relación puramente física era atemperada por la relación astral o emocional, y llegó el momento en que algunos de los animales fueron arrastrados dentro de la órbita de la vida humana, amansados y cuidados, y aparecieron los primeros animales domésticos. Comenzó así una nueva era en que ciertos animales evocaban el afecto de ciertos seres humanos, y una nueva influencia comenzaba a actuar en el tercer reino de la naturaleza. Esto se inició durante un ciclo en que el segundo y el sexto rayos actuaban simultáneamente y coincidían sus ciclos mayores y menores. Esto es un raro acontecimiento y cuando ocurre, los guardianes de la raza se valen de la oportunidad para obtener mayores resultados, o iniciar nuevas actividades mediante las cuales puede desarrollarse más rápidamente el Plan divino. Para neutralizar el temor de la humanidad (respecto al mundo animal) se les ofreció a los custodios de la raza la oportunidad de hacer un constante acercamiento entre los hombres y los animales, porque era un ciclo donde el amor y la devoción afluían en y a través de todas las formas, neutralizando así gran parte del temor. Desde entonces ha aumentado constantemente el número de animales domésticos. Y la relación entre los dos reinos es hoy dual -física y emocional.
A esto se ha agregado, en los últimos doscientos años, una tercera relación, la de la mente. El poder mental de la humanidad será, en último análisis, el factor controlador y, por su intermedio, los tres reinos subhumanos quedarán bajo el control del hombre. Esto ha acontecido muy rápidamente en los reinos mineral y vegetal, y aunque no se ha logrado aún en el reino animal, el proceso sigue avanzando con toda rapidez. No se progresará mucho durante el ciclo en que prevalecerá el entrante séptimo rayo, aunque a medida que se impongan la ley, el orden y el ritmo sobre el planeta, y el caos sea reemplazado por la organización, disminuirán acrecentadamente esas zonas del planeta en que predominan los animales y desaparecerán ciertas especies si no se las protege.
B. INDIVIDUALIZACIÓN
Resulta evidente que el efecto de la interrelación existente entre el animal y el hombre, obliga al animal a dar el próximo paso denominado individualización. Este acontecimiento es la culminación del proceso de transfusión, e indica la aparición de los tres aspectos divinos de la unidad de la vida en la forma. Así nace un hijo de Dios, un Señor de Voluntad dirigida y dedicada, y así el tercer principio divino de energía intencional se fusiona con los otros dos, originando una total organización dentro de la forma animal. Los esotéricos siempre han dicho que la individualización es un gran experimento planetario que, cuando fue instituido, reemplazó al método primitivo empleado en la Luna, que era impulsar la exteriorización y el progreso, denominado aspiración en lo que al hombre concierne. Esto realmente significa que cuando la vida evolucionante en la forma alcanzó cierto grado de sensibilidad y percepción y el impulso interno fue bastante fuerte, la vida se esforzó por establecer contacto con otra corriente de expresión divina, otro rayo mayor de manifestación. La unión de distintas actividades fue la causa de que emergiera un nuevo ser a la manifestación. Tal la verdad fundamental que reside detrás de las ideas expuestas actualmente y clasificadas bajo el término general de "evolución emergente". Esto aún rige en muchos sectores de la naturaleza y solía regir la aparición de los seres humanos en el planeta. El impulso y el desarrollo se producen dentro del organismo mismo, y son el resultado del crecimiento, la exteriorización y la expansión.
Pero el método generalmente empleado en la actualidad constituye un gran experimento de segundo rayo, lo cual involucra una actividad que proviene de lo externo, de arriba, de lo superior y de lo divino -si el empleo de estas palabras, relativamente sin significado, pueden servir para describir el proceso. El impulso o empuje en este caso no se origina en las dos expresiones inferiores ni en las anteriores fusiones de energías divinas. El aspecto superior de la divinidad, toma la iniciativa, y mediante un estímulo aplicado externamente, produce una respuesta en la vida dentro de la forma. De allí que el proceso sea en realidad una iniciación.
En la actualidad los animales domésticos llegan en todos los casos a la individualización, por ejemplo: el caballo, el perro, el elefante y el gato. Estas cuatro especies están actualmente en proceso de “transfusión", y como se lo denomina ocultamente, y tales unidades de vida son preparadas una por una y llevadas al portal de ese peculiar proceso iniciático que llamamos, a falta de mejor término, individualización. Allí esperan hasta que se pronuncie la palabra que les permita transponer el umbral para ser admitidos en el "... triple camino que conduce al sendero dual; y lo recorren hasta que llegan finalmente ante la puerta dorada. Esta última puerta los introduce en ese único y solo sendero que desaparece dentro de la Luz” de El Antiguo Comentario
Los factores que determinan la individualización son diversos y algunos de ellos pueden ser enumerados como:
1. La respuesta instintiva del animal a la atmósfera mental del ser o seres humanos que lo rodean.
2. El amor y el interés de las personas con las cuales el animal tiene lazos de afecto y presta servicio.
3. Los impulsos de rayo que están activos en cualquier momento. Éstos entre otros, son:
a. El del rayo del animal mismo. El elefante pertenece al primer rayo; el perro es expresión del segundo; el gato es la manifestación del tercero, y el caballo del sexto rayo. Los animales que pertenecen a otros rayos no están aún preparados para la individualización.( )
b. El rayo de la persona o persona determinadas, con las que el animal está asociado.
c. El rayo o los rayos de un determinada ciclo periódico.
Podría darles la técnica que emplean los custodios de la raza y de los reinos, cuando tratan de llevar a cabo la individualización, pero ¿ qué propósito tendría y de que serviría tal información? Cada rayo afecta en la crisis de la individualización a los entes que le pertenecen, en forma muy distinta de la de los demás rayos; cada rayo encuentra su punto principal de contacto a través de uno de los centros que se hallan en el cuerpo etérico de los animales y de los hombres. Debe recordarse que en el animal cuatro centros están activos y tres inactivos, pero está latente su efecto y empleo. El proceso consiste en que cada rayo actúa o derrama su energía a través de cualquiera de los centros del cuerpo etérico de esa Entidad que anima a todo un reino de la naturaleza y, luego, por medio de ese centro particular, energetiza la unidad, en proceso de individualización, para que inicie la actividad necesaria. Más adelante cuando los efectos del rayo, hablando sicológicamente, sean mejor comprendidos, y los centros, con sus siete vibraciones de rayo, hayan sido estudiados más profundamente, se hallará que por medio de un centro determinado y siguiendo un rayo de vibración particular, se puede hacer contacto y conocer otras formas de vida y centros de conciencia. Esto atañe a todas las formas en todos los reinos, desde el subhumano al superhumano. Uno de los primeros modos en que el hombre aprende esta verdad es descubriendo esa vibración –que emana de determinado Maestro- y produce una reacción en él y le exige una respuesta. Esto le permitirá saber a qué rayo pertenece su alma y a qué rayo pertenece el grupo que lo atraerá. Esto es importante para el aspirante, y debe analizarlo más cuidadosamente que hasta ahora, porque mediante ese procedimiento el aspirante determina la naturaleza y la cualidad del tipo de su alma y del centro a través del cual (hablando en sentido oculto) entra en el Sendero. Descubre también el grupo de formas y vidas con las cuales está vinculado, a las que debe prestar servicio y a su vez ser servido por ellas.
La relación que existe entre los rayos y los centros en el aspirante común puede clasificarse así:
1. El centro coronario Rayo de Voluntad,
o Poder Primer Rayo.
2. El centro ajna Rayo
de Conocimiento. Concreto Quinto
Rayo.
3. El centro laríngeo Rayo de Inteligencia.
Activa Tercer Rayo.
4. El centro cardíaco Rayo de
Amor-Sabiduría Segundo Rayo.
5. El plexo solar Rayo
de Devoción Sexto Rayo.
6. El centro sacro Rayo de
Magia Ceremonial Séptimo Rayo.
7. La base de la columna vertebral Rayo de Armonía Cuarto Rayo.
Estos rayos y sus correspondientes centros requieren un estudio muy minucioso, pues son comprehensivos y reveladores. Obsérvese, por ejemplo, en qué forma el séptimo rayo rige en la actualidad y se expresa a través del centro sacro que controla la vida sexual y la construcción de las formas de expresión. Por lo tanto, entra ahora en actividad y afluye a través de este centro particular a fin de organizar y producir la aparición de esas nuevas formas mediante las cuales todas las vidas en el nuevo ciclo (astrológica, periódica y científicamente comprendido) puedan expresarse. Ha sido necesario que la vida sexual sea controlada por este tipo de energía a fin de llevar a cabo los cambios necesarios, de allí que uno de los grandes resultados de la influencia del entrante séptimo rayo haya sido acrecentar el interés mental sobre el sexo. También el estudio de las influencias de rayo en el actual período histórico, y su relación con los otros rayos, revelará la exactitud y lo sugestivo de la anterior clasificación de los rayos.
La relación entre el hombre y los animales, como ya hemos visto, es física, emocional y cada vez más mental. Cada raza humana trabaja a su vez bajo las influencias de los rayos que producen definidos efectos sobre los tres reinos subhumanos. A través de la humanidad, cuando se inició el gran experimento de la individualización, fueron enfocadas las energías o influencias de los rayos provenientes de tos reinos superhumanos, empezando así la gran actuación de la humanidad, que consistió en transmitir cíclicamente las fuerzas de los rayos. Aunque la estrella de seis puntas es actualmente el símbolo del trabajo creador (considerándolo como un todo), el triángulo con la punta hacia abajo, apoyado sobre un triángulo con la punta hacia arriba, algún día representará un cuadro más veraz de la función creadora y preservadora del cuarto reino.

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