Psicología Esotérica I. El alma puede denominarse Hijo del Padre y de la Madre


Recopilación exclusivamente sin fines de lucro para las Adicciones.
Maestro Djwhal Khul
Alice A. Bailey
Psicología Esotérica I.

A.        El alma puede denominarse Hijo del Padre y de la Madre -Espíritu-Materia-, por lo tanto es la personificación de la vida de Dios, y encarna con el fin de revelar la cualidad de la naturaleza de Dios -el amor esencial. Esta vida al tomar forma nutre la cualidad del amor que existe dentro de todos las formas y, finalmente, revela el propósito de toda la creación. Esta es la definición más sencilla para la humanidad común, expresada en el lenguaje del místico que vincula la verdad tal como se encuentra en todas las religiones. Lógicamente es inadecuada, porque no pone el énfasis sobre la verdad de que lo que puede decirse del hombre también puede decirse de la realidad cósmica) y así como una apariencia humana en la Tierra oculta tanto la cualidad como el propósito (en diversos grados), así la síntesis de todas las formas o apariencias, dentro de esa unidad que llamamos el sistema solar, oculta la cualidad y el propósito de la Deidad. Sólo cuando al hombre ya no lo engañan las apariencias y se ha liberado del velo de la ilusión, llega a conocer la cualidad de la conciencia de Dios y el propósito que ella revela, y esto en forma triple:

a.         Descubre su propia alma, el producto de la unión de su Padre en el cielo con la Madre, o naturaleza material, la personalidad. Después de haber descubierto la personalidad, descubre la cualidad de la propia vida egoica, y el propósito para el cual ha "aparecido".

b.         Encuentra que esta cualidad se expresa mediante siete aspectos o diferenciaciones fundamentales, y que este septenario de cualidades cobra esotéricamente las formas de todos los reinos de la naturaleza, constituyendo la totalidad de las revelaciones del divino propósito. Se da cuenta de que esto es esencialmente un conjunto septenario de energías, y que cada energía produce diferentes efectos y apariencias. Hace este descubrimiento cuando halla que su propia alma está coloreada por una de las cualidades de los siete rayos y que él se identifica con el propósito de su rayo -cualquiera sea-. y expresa un tipo particular de energía divina.

c.         Desde ese punto reconoce entonces a todo el septenario, y en el Sendero de Iniciación logra obtener una vislumbre de la Unidad, hasta ahora desconocida, y ni siquiera presentida.

Así, de ser consciente de sí mismo, el hombre llega a percibir la interrelación que existe entre las siete energías fundamentales o rayos; de allí avanza hasta llegar a comprender la triple Deidad, hasta que en la última iniciación (la quinta) se fusiona conscientemente con el intento divino unificado, el cual reside detrás de todas las apariencias y cualidades. Podría agregar que las iniciaciones superiores a la quinta, revelan un propósito más amplio y más profundo que el que se está desarrollando en nuestro sistema solar. El propósito de nuestros Logos manifestado es sólo parte de un intento mayor. Podría también observarse que en el cuarto reino de la naturaleza, en el sendero de evolución y de probación, el hombre llega a un conocimiento de su alma individual y vislumbra la cualidad y el propósito de esa alma. En el sendero del discipulado y de la iniciación  vislumbra la cualidad y el propósito de su Vida planetaria, y se descubre a sí mismo como parte de una Vida de rayo que está apareciendo a través de la forma de un planeta e incorpora un aspecto de la energía y propósitos divinos. Después de la tercera iniciación percibe la cualidad y el propósito del sistema solar y ve la vida y la energía de su rayo como parte de un todo más grande. Éstos sólo son modos de expresar la cualidad que surge y el propósito oculto en las Vidas graduadas que dan forma a las apariencias y las coloran con la cualidad.

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