Buena Voluntad Mundial. Secuencia 2.
Recopilación
exclusivamente sin fines de lucro para las Adicciones.
Buena Voluntad Mundial.
Secuencia 2.
LA GRAN INVOCACIÓN
Desde el punto de Luz en la Mente de Dios, Que afluya Luz a las mentes de los hombres; Que la Luz descienda a la Tierra.
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios, Que afluya Amor a los corazones de los hombres; Que Cristo retorne a la Tierra.
Desde el Centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres,
El Propósito que los Maestros conocen y sirven.
Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,
Que se realice el Plan de Amor y de Luz y selle la puerta donde se halla el mal.
Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.
Esta invocación no es propiedad
de ningún individuo o grupo en especial. Pertenece a toda la humanidad.
Empleándola o estimulando a otros para que la reciten, no se favorece a ningún
grupo ni organización determinada. La belleza y la fuerza de esta Invocación
reside en su sencillez y en que expresa ciertas verdades esenciales que todos
los hombres aceptan innata y normalmente: la verdad de la existencia de una
Inteligencia básica a la que vagamente damos el nombre de Dios; la verdad de
que detrás de las apariencias externas el Amor es el poder motivador del
Universo; la verdad de que vino a la tierra una gran Individualidad llamada el
Cristo por los cristianos, que encarnó ese amor para que pudiéramos
comprenderlo; la verdad de que el Amor y la inteligencia son consecuencia de la
Voluntad de Dios, y finalmente de que el Plan Divino sólo puede desarrollarse a
través de la humanidad misma.
Alice A. Bailey
www.lucis.org
TÉCNICAS DE BUENA VOLUNTAD
INTRODUCCIÓN
Muchas personas, interesadas por
el giro que toman los asuntos mundiales, sienten la necesidad de hallar nuevas
formas para ayudar a resolver los problemas mundiales. Desean trabajar en forma
original y sin embargo muy a menudo no saben cómo comenzar ni qué hacer.
Algo debe ser ofrecido, algo que
esté basado en las cualidades humanas esenciales de amor y comprensión, y que
al mismo tiempo sea lo suficientemente práctico como para asegurar resultados
positivos.
La cualidad humana más
contagiosa que puede ser utilizada con eficacia es la energía de la buena
voluntad. Y lo que más se necesita hoy en el mundo son actividades basadas
sobre un uso más amplio de esta dinámica y armonizadora energía.
Las técnicas que siguen fueron
diseñadas para brindar una guía práctica a todos aquellos que tienen buena
voluntad en sus corazones y quieren contribuir a establecer la armonía en el
mundo; una paz que esté basada en valores más seguros que los del pasado, una
paz que se apoye en una planificación más sana, cuya base sea el desarrollo del
espíritu de comprensión y de cooperación.
Estas técnicas poseen en sí mismas la fuerza necesaria para derribar y construir un nuevo orden mundial más adecuado a las demandas inteligentes y a las necesidades de toda la humanidad. Ellas pueden ser utilizadas por el individuo o desarrolladas grupalmente; estas técnicas son flexibles y adaptables a cualquier circunstancia.
LA CIENCIA DE LA BUENA VOLUNTAD
El uso inteligente de la buena
voluntad es una ciencia. Existen técnicas definidas que pueden ser utilizadas:
Primero se debe localizar y habilitar la fuente de buena voluntad. Segundo se
debe utilizar esta energía inteligente y constructivamente en el propio medio
ambiente.
Mucha gente ha confundido las
ideas sobre la buena voluntad. Tienden a verla como algo ineficaz, como
benevolencia pasiva o una actitud sentimental. Estas erróneas interpretaciones
deben ser corregidas.
La buena voluntad tiene que ver
con el poseer correctas actitudes, y es mucho más que una actitud y con toda
certeza no es ineficaz ni negativa. Es una energía positiva y dinámica. De
hecho, es “la voluntad de hacer aquello que es bueno”, es una energía
progresiva plena de propósito y que puede ser utilizada efectivamente por
aquellos que trabajan para el progreso de la humanidad.
La buena voluntad posee
cualidades benéficas que producen efectos igualmente positivos en las
relaciones humanas. Su influencia magnética y contagiosa facilita la solución
de todo tipo de problemas de relación. Todo conflicto humano puede ser resuelto
si la energía de la buena voluntad es utilizada práctica y creativamente, pero
no será posible hallar soluciones duraderas y satisfactorias si esta energía
está ausente.
La potencia de la buena voluntad
se deriva de su propia naturaleza esencial, que es un aspecto del amor divino,
y el amor divino es la energía más poderosa que existe. La humanidad, en su
presente estado de evolución, puede responder a esta energía y expresarla en
forma práctica a través de la buena voluntad.
La energía de la buena voluntad
es la más potente y abundante energía disponible en esta época, y es por medio
de su utilización, deliberada y científicamente, que la humanidad puede
resolver los urgentes problemas mundiales con los cuales se enfrenta y
establecer correctas relaciones humanas en el planeta.
La fuente de la buena voluntad
se halla en los niveles espirituales y todo el mundo tiene acceso a ella. Cada
uno de nosotros, a través de nuestras mentes y corazones, está ligado a los
niveles espirituales internos de la conciencia del alma, y a la Jerarquía
espiritual de seres, y a la totalidad del universo. Cada uno de nosotros es
parte de un gran y subjetivo sistema de relaciones, el que puede ser llamado
“sistema vertical de relaciones”.
La buena voluntad y otras energías espirituales están fluyendo constantemente a través de este sistema vertical disponible a las mentes y corazones de la humanidad, siendo al mismo tiempo una poderosa influencia sobre los asuntos humanos. Nuestro contacto con este sistema puede ser mantenido y reforzado a través del enfocado y controlado uso de la mente y de las emociones, lo cual hasta cierto punto se logra mediante la plegaria, pero es por medio del controlado uso de la mente en la meditación que podemos científicamente habilitar la fuente de la buena voluntad, y proveer un canal a través del cual ella pueda fluir para nuestro propio uso y el de los demás. Cada uno de nosotros es parte de otro sistema de relaciones, comprendiendo nuestra familia, la gente con quienes trabajamos, nuestros amigos, vecinos, los grupos y organizaciones con los cuales estamos en contacto, nuestra comunidad, nuestra nación y la familia de naciones. Esta compleja red puede ser llamada nuestro “sistema horizontal de relaciones”. Dentro de este sistema ocurren todo tipo de dificultades, aparecen los conflictos que causan dolor y sufrimiento y se desarrollan los problemas para los cuales, a menudo, parece no haber solución. A este nivel suelen presentarse completas roturas de relaciones. Somos nosotros quienes contribuimos a estas dificultades y está dentro de nuestra capacidad el ayudar a resolverlas. Esto lo podemos hacer por el uso inteligente de la buena voluntad.
El primer paso es vincularnos
con el sistema vertical de relaciones y, por el uso del pensamiento concentrado
y la meditación, convertirnos en canales disponibles para la entrada de energía
vital y armonizadora a través de toda la red horizontal de relaciones.
Podemos irradiar buena voluntad poderosa y sistemáticamente por medio del poder del pensamiento. También podemos irradiarla manteniendo actitudes correctas y basando nuestras decisiones en el principio del mayor bien para el mayor número, además podemos asegurarnos de que todas nuestras relaciones funcionen sobre una base recta y apropiada para el bien de todos los que en ella participan.
ACTUANDO EN EL MEDIO AMBIENTE
La energía de la buena voluntad
es la más abundante y poderosa energía disponible en el mundo. Si se la utiliza
deliberada y científicamente es capaz de resolver los urgentes problemas
mundiales con los cuales nos enfrentamos. Sin embargo, ¿cómo puede el hombre
ser persuadido a usar esta energía? Demasiado a menudo ella yace adormecida e
inutilizada como una enorme y aún no desarrollada potencia.
La ausencia de la buena voluntad
es una de las causas fundamentales de los problemas humanos. El poder de
solucionar estos problemas está en manos de los hombres y mujeres de buena
voluntad. Necesitan salir de la inercia y actuar demostrando así la efectividad
de esta poderosa energía.
La buena voluntad puede ser utilizada de varias formas, puede ser expresada por el pensamiento, por el sentimiento, por la palabra hablada y puede ser dinámicamente manifestada a través de la acción práctica. Tomar partido en algún sector de las necesidades humanas, trabajar creativa y constructivamente por el interés del bienestar humano, es una poderosa y práctica expresión de la buena voluntad.
Cada uno está rodeado de
incontables oportunidades para actuar que tenemos que aprovechar y tenerlas en
cuenta. Debemos responder a las necesidades humanas a medida que se manifiestan
en nuestro entorno, en el lugar en que trabajamos y en donde vivimos. Principalmente
debemos actuar por propia iniciativa.
El establecimiento de la buena
voluntad comienza con el compromiso individual en la acción dinámica. Un
pequeño comienzo sería como encender una llama. Una vez que está hecho la
energía comienza a fluir. A medida que el trabajo progresa la energía fluye con
mayor abundancia, haciendo del individuo un canal en su propio medio ambiente.
No existe riesgo de que se agote
la energía ya que es infinita y nunca falla. Pero si uno deja de trabajar,
entonces, la energía dejará de fluir. Inversamente cuanto más duro se trabaja
más potentemente fluirá la energía de la buena voluntad.
Los hombres y mujeres de buena
voluntad son, potencialmente, el más rico capital en cada nación, y ellos
pueden tener una tremenda influencia cuando están correctamente asociados.
Existen hoy millones de personas de buena voluntad, pero muchos están afligidos
por la incertidumbre, padeciendo un sentido de futilidad, con falta de visión y
de liderazgo, permaneciendo inactivos. Necesitan ser inspirados, alentados y
que se les enseñe cómo utilizar la poderosa energía a la cual han accedido.
Todo esto es más fácil si tienen un ejemplo personal de alguien que ya está
trabajando.
Un grupo de gente sirviendo
unida es mucho más poderoso y efectivo que la suma de sus contribuciones
individuales, porque la energía de la buena voluntad fluye más abundantemente a
través de un grupo que a través de sus individualidades separadas. Se dice que
dos personas trabajando unidas incrementan su potencia a la de tres, y que tres
personas lo hacen a la de siete. Y así el poder de la afluencia de energía
continuará incrementándose en una progresión geométrica en la medida de que
nuevas personas se unan al grupo.
Resumiendo, la energía de la buena voluntad puede compararse a la de una corriente eléctrica. Como la electricidad necesita establecer la conexión e iniciar el trabajo antes de que la corriente fluya. Y tal como la electricidad la buena voluntad puede ser usada en una cantidad de formas prácticas para proveer “luz”, “calor” y “circulación de potencia” para la trasformación del propio medio ambiente. Nuevamente utilizando la analogía eléctrica, a medida que uno trabaja con la energía de la buena voluntad va estableciendo un “campo electromagnético” o aura en el propio medio ambiente, que es capaz de atraer y orientar a aquello que entra en su área de influencia.
LA BUENA VOLUNTAD DESTRUYE LAS BARRERAS
Y CONSTRUYE RECTAS RELACIONES
“Que la unión interna sea
demostrada y cesen las divisiones externas”.
“La movilización de un grupo de
hombres y mujeres de buena voluntad no es un sueño místico que espera a Dios
para ser realizado y depende del futuro para enderezar las cosas”.
Un efecto de la buena voluntad
es que revela las divisiones. En el presente existe un amplio reconocimiento de
las divisiones que tienen lugar en la vida política, económica, social y
religiosa de todas partes. Existen divisiones entre individuos, grupos y
naciones. Pero esta revelación de las divisiones va acompañada por los
esfuerzos para eliminarlas, lo que es evidente en la actividad de miles de
grupos y de organizaciones que trabajan para derribar las barreras contra las
correctas relaciones humanas.
Ante los problemas de la
separatividad la buena voluntad se manifiesta de tres formas:
1. Revelando la división.
2. Derribando las barreras y los muros de la separatividad.
3. Construyendo puentes para restablecer las rectas y sanas
relaciones.
¿Cómo podemos participar en esta
tarea de construcción y ayudar a que estos esfuerzos sean más efectivos de lo
que son actualmente?
Podemos comenzar con un
diagnóstico de nuestras propias actitudes hacia la buena voluntad: ¿Tenemos
buena voluntad, no sólo respecto de nuestros semejantes sino también hacia
nosotros mismos? A menudo nuestros esfuerzos están bloqueados por nuestros propios
fracasos y sentimientos de ineptitud e incapacidad. Podemos comenzar con la
tarea de curar nuestras propias divisiones internas. Una actitud de buena
voluntad hacia nosotros mismos puede simplificar nuestras vidas y permitirnos
ser un ejemplo en la expresión de la buena voluntad en nuestras relaciones,
eliminando las divisiones en el hogar, en los negocios y en todos los sectores
de nuestra vida.
En la construcción de rectas
relaciones y al reparar las divisiones necesitamos reconocer otro efecto de una
actitud práctica de la buena voluntad: la visión de nuevas alternativas.
Nuestra percepción del mundo, la
cual creemos es verdadera, está determinada en gran medida por nuestros valores
y actitudes.
Mucha gente se caracteriza por
una “percepción polarizada”. Esta percepción polarizada consiste en la
tendencia a confundir una verdad parcial con una verdad total.
Una investigación reciente
demostró que el cerebro es capaz de registrar un número muy limitado de
“independientes ítems” de información al mismo tiempo. En forma similar a una
radio, la mente sintoniza los diversos mensajes a los cuales está expuesta tomándolos
de uno en uno. Nuestras actitudes básicas determinan aquello que nosotros
filtramos s través de nuestra percepción y por lo tanto influyen nuestra
concepción de la realidad.
De lo antedicho podemos concluir que fácilmente pueden interrumpirse las comunicaciones entre las personas que ven solamente un aspecto de la situación. El concepto de percepción polarizada nos ayuda a comprender por qué a veces la gente rechaza tan violentamente temas como la política, la religión, los problemas raciales, la economía o tantos otros. Este concepto nos ayuda a reconocer nuestra tendencia a confundir una parte de la figura con el cuadro entero.
Muchas divisiones se producen
entre individuos o naciones que tienen ideas fijas opuestas. Una actitud de
buena voluntad ayuda a reconocer que las diferencias entre las ideas fijas son
el resultado de las diferencias en la percepción de la realidad. Tal reconocimiento
nos brinda un nuevo panorama en el campo de las comunicaciones. Abre las
comunicaciones a la impresión de nuevas ideas, y aún más, abre las
comunicaciones entre la gente de diferentes puntos de vista.
Hasta ahora, el efecto de la
opinión pública ha sido sentido en tiempos de crisis en respuesta a algún
evento de importancia. Tal clamor es usualmente una reacción contra alguna
injusticia o error cometido, porque hasta el presente no se ha concertado un
esfuerzo para movilizar la opinión pública mundial hacia metas de mayor alcance
o en líneas más positivas.
El impedimento de tal
movilización es la ausencia de una fuerte cohesión en los intereses de la
humanidad como un todo. Los esfuerzos son generalmente de orden nacional,
regional o cultural. Sin embargo, un mayor interés por la humanidad debe ser
promovido si es que vamos a encontrarnos con los problemas que nos enfrentan
como ciudadanos del mundo.
¿Cómo es que la opinión pública
mundial va a ser organizada en términos de buena voluntad?
Algunos pasos prácticos son
posibles:
1. Buscar similitudes en los problemas que aparecen en dos o
más naciones.
2. Averiguar las soluciones que se han usado en otras áreas,
sea que hayan tenido éxito o no.
3. Buscar aquellas personas y grupos que invierten su energía y
dinero en educar e implantar programas de carácter creativo he inclusivo, en
lugar de atacar las sugerencias y personalidades de otros grupos.
Un primer paso para crear una opinión pública dinámica es la educación para la buena voluntad en las distintas actividades mundiales. Nunca antes ha habido tantos grupos y organizaciones esforzándose para satisfacer las necesidades humanas en forma constructiva. La tendencia en el pensamiento humano hacia el cese de los conflictos indica un gran paso hacia adelante en los asuntos humanos. Los procesos para resolver los conflictos no están aún completamente activos pero la tremenda aspiración hacia la armonía está lentamente alejando a la gente de las divisiones y de la separatividad hacia el uso de la energía de la buena voluntad para producir correctas relaciones humanas.
HACIA LA RESOLUCIÓN DEL
CONFLICTO ENTRE LO VIEJO Y LO NUEVO
Si los asuntos mundiales van a
ser trasformados de modo que lleven al establecimiento de correctas relaciones
humanas, es esencial que los nuevos valores emerjan dentro de la vida de la
humanidad y, a medida que estos valores aparezcan, es evidente que se pondrán
en conflicto con los valores contemporáneos que corresponden al pasado.
Donde se encuentra la
separatividad, la competencia, la ambición y la irresponsabilidad, debe
producirse la inclusividad, cooperación, preparación y responsabilidad para el
bien común.
En medio del conflicto entre lo
viejo y lo nuevo se encuentran los hombres y mujeres de buena voluntad de todo
el mundo, procurando establecer correctas relaciones humanas, ellos
establecerán un grupo de magnitud mundial que será el agente y el medio en el
que los asuntos mundiales serán trasformados. De modo que enfrentando este
problema ellos encuentran un desafío fundamental: ¿Cómo puede ser resuelto el
conflicto entre lo viejo y lo nuevo?
Un primer paso para responder a esta pregunta es el examinar el conflicto desde la perspectiva de las fuerzas. Esencialmente un conflicto es el choque de dos fuerzas opuestas. Una fuerza puede manifestarse en forma mental, emocional o físicamente. Una fuerza puede tomar la forma de una idea, de una aspiración, de un deseo o de una acción física. Otra característica de la fuerza es la voluntad, la intención o el móvil que la impele en una dirección. Entonces, cuando las fuerzas se reúnen en una forma física, emocional o mental y sus móviles impulsores están en oposición unos con otros aparece el conflicto.
Una visión de los asuntos
humanos desde una perspectiva de la fuerza revela dos grandes fuerzas luchando
por el dominio en todas las áreas de la vida humana. Existe una fuerza de
evolución procurando establecer correctas relaciones humanas, una nueva civilización
y una nueva conciencia. Y también existe una fuerza de involución que está
presente en todas las formas y condiciones de la vida que impide el desarrollo
evolutivo en el reino humano.
La fuerza evolutiva es la propia
fuerza de la divinidad, impulsando constantemente una mayor perfección en la
manifestación material. Aquellos que afirman un principio divino en el hombre y
el universo, no deberían pasar por alto el hecho de que este principio debe,
necesariamente, ser desarrollado en los asuntos mundiales. Tal principio está
presente en todos los periodos de la historia del mundo y en las visiones,
ideas, valores e ideales que guiaron y guían a la humanidad hacia el próximo
logro.
Hoy, la fuerza evolutiva se
demuestra en la visión de una humanidad y de una civilización global, basada en
el principio de la unidad en la diversidad. Esta fuerza esta presente en los
valores de inclusividad, cooperación, participación y responsabilidad para el
bien común, todo lo cual debe caracterizar ahora la política internacional, la
economía mundial, las relaciones entre las razas y etnias, la religión y, en
fin, todas las áreas de la vida humana. La fuerza evolutiva se manifiesta a
través de todas las acciones emprendidas por la humanidad que llevan la
conciencia espiritual a la vida física y a la subsiguiente realización de su
unidad.
En contraste, la fuerza
involutiva toma la forma de antiguos ideales y de hábitos de pensamiento que
han servido en su propósito de traer a la humanidad a su presente punto de
desarrollo, pero que deben ahora desaparecer si es que la nueva era va a ser
introducida como se aspira.
La fuerza involutiva es la
inercia de aquellas tendencias separatistas y egoístas que si les fuera
permitido dominar producirían una limitación de la vida y su final destrucción.
Comprendiendo el conflicto
básico en los asuntos en términos de fuerzas, el rol de los hombres y mujeres
de buena voluntad es evidente: la función del Nuevo Grupo de Servidores del
Mundo es la de lograr un equilibrio de las fuerzas de desintegración y destrucción
realizando en sí mismos las fuerzas de integración y de construcción.
Para compensar la fuerza
involutiva, los hombres y mujeres de buena voluntad necesitan encarnar la
fuerza evolutiva que establecerá un nuevo orden mundial.
La palabra “encarnar’’ posee la clave para la comprensión de cómo la buena voluntad puede armonizar el conflicto entre lo viejo y lo nuevo de tal manera que contribuya al desarrollo del Plan divino. El diccionario Webster define la palabra encarnar (embody) como: dar cuerpo a; hacer algo concreto y definido. Entonces, para encarnar esta fuerza evolutiva, los hombres y mujeres de buena voluntad deben darle forma a esta fuerza en sus propias vidas, a través de sus palabras, aspiraciones y acciones. De este modo servirán como canales de fuerza, la fuerza que creará el nuevo orden mundial.
En el proceso de encarnar la
fuerza evolutiva, se focaliza la conciencia sobre la construcción de aquellas
formas que harán emerger la nueva era; por medio de este enfoque en el factor
de construcción se deja de atacar a aquellas formas que están impidiendo el
progreso, así se obtiene una tendencia gradual hacia la estabilización y la
armonía.
El conflicto entre lo viejo y lo
nuevo no se solucionará satisfactoriamente por medio del ataque a aquellas
formas que encarnan la fuerza involutiva. El ataque sólo lleva a más división y
separatividad, a una postura de defensa más fuerte y, por lo tanto, a reforzar
aquellas formas que se está buscando superar. Cuando se ataca lo negativo se le
está dando mayor poder.
Que los individuos “no se
opongan al mal sino que se organicen y se movilicen hacia el bien de modo que
se refuercen las manos de los trabajadores que están del lado de la rectitud y
del amor, entonces el mal encuentra menos oportunidad”.
La efectividad de encarnar las fuerzas evolutivas, de promover y alimentar lo positivo más que de atacar lo negativo, está ejemplificada en un artículo escrito por Elisabeth Mann Borgese, del Centro para el Estudio de las Instituciones Democráticas, en el cual trataba el tema de la investigación del uso pacífico de los océanos: “en nuestro trabajo sobre los océanos hallamos algo que puede ser un nuevo acercamiento a la paz y el desarme. Dos cosas son claras, las necesidades industriales y las militares en el conflicto por el espacio oceánico. A medida que la necesidad industrial aumenta, las necesidades militares deben retroceder. En nuestro trabajo sobre los océanos, por lo tanto, no imponemos el desarme como un requisito previo para el establecimiento de un tratado oceánico. Tal propuesta no tendría esperanza alguna. En cambio, si las necesidades pacíficas del espacio oceánico y de la cooperación económica en los océanos prosigue, las necesidades militares serán dejadas a un lado y la guerra entre los miembros de un tratado oceánico será tan improbable como lo es entre los miembros de la Comunidad Económica Europea”.
El reconocimiento de promover lo
positivo más que el de criticar lo negativo es también evidente en los
recientes movimientos de la juventud de occidente y en el trabajo de las
Naciones Unidas. Comentadores de los movimientos de la juventud han señalado que
el relativo aquietamiento de la juventud durante los años recientes no se debe
a la apatía sino al reconocimiento de que el único verdadero camino para
trasformar el mundo no es el de atacar las condiciones existentes en el mundo
sino el de tomar parte activa para que una trasformación positiva pueda
llevarse a cabo. Como dice un dicho popular “Si no eres parte de la solución,
entonces eres parte del problema”.
El veinte por ciento de los
esfuerzos de las Naciones Unidas están dirigidos al trabajo por la paz y a la
creación de relaciones cooperativas e interdependientes en diversas áreas de la
actividad humana, todo lo cual sirve como cimiento para el nuevo orden mundial.
La positiva fuerza evolutiva es
incipiente en cada área de la vida humana. Los hombres y mujeres de buena
voluntad, que reconocen que sus vidas están inextricablemente interrelacionadas
con la totalidad y que ellos influyen al todo por medio de la fuerza de sus
ideas, aspiraciones y acciones, necesitan aprender a encarnar en sus vidas
aquella fuerza que traerá la emergencia del nuevo hombre y de la nueva
civilización. Esto requerirá aprender a discernir entre la fuerza evolutiva y
la involutiva a medida que ellas aparecen en el mundo de los asuntos humanos.
En la medida que los seres humanos tomen activamente su lugar promoviendo la fuerza evolutiva de la divinidad, el equilibrio en los asuntos mundiales será logrado, llevando a la humanidad a su próximo gran logro.
EL PRINCIPIO DE UNIDAD
La unidad existe. La vida es
una. Esparcidos a través de todas las épocas, los grandes intuitivos han dado
testimonio, en repetidas oportunidades, de la unidad que subyace en la
diversidad de formas. En el presente, los descubrimientos científicos están revelando
rápidamente la unidad que abarca a toda la vida. Con el gozo y la seguridad de
este conocimiento los hombres y mujeres de buena voluntad pueden salir a curar
todas las divisiones.
“Debajo del cielo, una familia”,
dijo Confucio. Hoy, a través de la investigación de la interacción de las
diferentes formas de vida, la ciencia ha determinado que hay una cadena de vida
extendiéndose desde el más diminuto protozoario hasta el hombre. La cadena de
la vida está compuesta de interdependencias e interrelaciones, lo que se
denomina ecosistemas; la satisfacción de las necesidades egoístas del hombre
pueden interferir y destruir el delicado equilibrio de la naturaleza.
Sócrates dijo, “cuando a ti se te pregunte de qué país eres, nunca contestes soy ateniense, o soy corintio, sino di soy ciudadano del mundo”. Hoy, las naciones persisten en la creencia de que sus intereses nacionales son distintos de la humanidad una y que la satisfacción de esos intereses nacionales es más importante que cualquier injusticia que pueda resultar de dicha acción nacionalista en perjuicio de la humanidad. Ciertamente, se piensa que la gente de una nación es diferente al resto de la humanidad y que la unidad individual es más importante que el todo.
Las naciones luchan por la superioridad militar, la ventaja política y la satisfacción de la ambición financiera, manteniendo como un desafío su separatividad; en tanto los genetistas han demostrado científicamente que no existen diferencias genéticas entre los pueblos sino una humanidad. La diversidad de las razas no se debe a diferencias genéticas. Todas las
razas y los pueblos comparten
una base genética común y lo que determina las diferencias en la apariencia
física es simplemente la mayor frecuencia de concurrencia de ciertos genes,
pero esos genes son compartidos por toda la humanidad. La misma selección
natural del entorno causa la mayor frecuencia o aparición de genes, del mismo
modo en que el entorno crea diferentes culturas.
El estudio científico de la genética ha provisto de una base fáctica para el reconocimiento de la hermandad del hombre, apoyando la afirmación de San Pablo: “Dios ha hecho de una sangre todas las naciones”. Pablo afirmó la unidad de la vida como “el uno en quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”. La física nuclear ha reducido todas las formas de vida a una esencia que penetra todo el universo: la energía. Además, recientes avances en el campo de la psicología han revelado que durante una percepción elevada de la realidad en una “experiencia cumbre” este mundo, no otro, es visto como una intrínseca unidad. No obstante, los hombres siguen marcando sus diferencias más que sus similitudes. Ellos se rehúsan a subordinar sus deseos egoístas individuales al bien de una totalidad mayor. Tal egoísmo, ya sea nacional, racial, político, económico, religioso o individual, se basa en la “gran herejía de la separatividad”. La separatividad está determinada por la creencia de que el hombre es por naturaleza un ser aislado, independiente de la totalidad mayor (no existente), por lo tanto, no tiene ninguna responsabilidad para esta totalidad.
En palabras de Barbara Ward en
su libro “Sólo una Tierra”: “Lo asombroso acerca de nuestra profunda
comprensión de la realidad durante las últimas cuatro décadas, es el grado en
el que confirma y refuerza tantas de las viejas visiones morales del hombre.
Los filósofos nos dijeron que éramos uno, y una parte de la unidad mayor que
trasciende nuestras necesidades y asuntos locales. Nos dijeron que toda cosa
viviente está sostenida en la más intrincada red de interdependencia y que la
agresión y la violencia están ciegamente destruyendo las delicadas relaciones
de la existencia, llevándonos a la destrucción y a la muerte. Estas fueron, si
se quiere, intuiciones importantes, obtenidas del estudio de la conducta y de
las sociedades humanas. Lo que nosotros vemos ahora es que son descripciones
precisas de la manera en la cual nuestro universo trabaja verdaderamente”.
Tanto la ignorancia como el conocimiento han ayudado a dividir al hombre contra el hombre y a las naciones contra las naciones; por una parte el hombre no puede sino aceptar la vasta diversidad de las apariencias, costumbres, culturas y civilizaciones, es casi inevitable que donde no existe una profunda comprensión tal diversidad conduce a la separatividad. No obstante, en cierto punto de la evolución del ser humano, el egoísmo es una expresión natural. Con todo, tal y como la conciencia de la humanidad se ha expandido desde la familia hasta la tribu, a la comunidad y a la nación con una inclusividad siempre creciente, si la humanidad va a sobrevivir esta era presente, es imperativo que su conciencia sea expandida de lo nacional a lo planetario: la humanidad una. La humanidad enfrenta hoy problemas globales, crisis que una sola nación no puede resolver. Además, el poder otorgado ahora al hombre, a través de la ciencia y de la tecnología, aumenta los peligros inherentes al egoísmo y a la separatividad hasta el punto que la humanidad puede ser destruida por su propia falta de integridad.
Lo que se necesita es el
reconocimiento de la humanidad una, de la unidad en la diversidad. Debe tomarse
conciencia de que la totalidad de la familia humana es una unidad de mayor
importancia espiritual que cualquiera de sus partes. Si ampliamos nuestra capacidad
de observación veremos solamente a la humanidad una y no las superficiales y
transitorias identidades nacionales. Del mismo modo, podemos aprender a pensar
en términos de la humanidad una, trascendiendo la múltiple diversidad. También
es constructivo considerar lo bueno que puede dar la diversidad, ese aporte
original y único que cada parte puede ofrecer para el mayor bien de la
totalidad.
La separatividad y el egoísmo son los radicales impedimentos para el desarrollo del nuevo orden planetario y deben ser trasmutados. Para promover el nuevo orden mundial es necesario pensar y actuar en términos de la humanidad una. En cada nivel el individuo o la comunidad de naciones deben subordinar sus intereses para el mayor bien de la totalidad.
El individuo puede contribuir a
la emergencia de la unidad mundial observando su propia vida y considerando si
actúa de un modo separatista. Promoviendo su propio reconocimiento de la unidad
y practicando los valores de la cooperación, participación, responsabilidad y
el servicio al bien común, logrará que su separatividad sea trasmutada en
inclusividad.
¿Somos inofensivos como individuos en nuestra expresión mental, emocional y física? La inofensividad no es una actitud negativa y pasiva. Es una forma de vida activa, por medio de la cual la ley del amor es expresada en forma positiva. Como individuos podemos también ayudar a crear la correcta atmósfera para la emergencia de la humanidad una a través del uso del poder del pensamiento en el servicio mundial utilizando diariamente el Mántram de Unificación:
Los hijos de los hombres son uno y yo soy uno con ellos.
Trato de amar y no odiar; Trato de servir y no exigir
Servicio;
Trato de curar y no herir.
Que el dolor traiga la debida recompensa de luz y amor.
Que el alma controle la forma externa, La vida y todos
los acontecimientos,
Y traiga a la luz el Amor que subyace en todo cuanto ocurre en esta época.
Que venga la visión y la percepción interna.
Que el porvenir quede revelado.
Que la unión interna sea demostrada. Que cesen las
divisiones externas.
Que prevalezca el Amor.
Que todos los hombres amen.
EL PRINCIPIO DE COOPERACIÓN
Cooperar es operar, trabajar
juntos. No existe en la naturaleza un ser viviente que sea completamente
independiente, cuando este principio de interdependencia es reconocido
encuentra su expresión correcta en el principio de cooperación. La cooperación
es esencialmente una característica humana y está basada en la equidad de
mérito para cada individuo. Sin embargo, pocos hombres admitirán que su
familia, su clase social, su raza o su nación, no son superiores a otras, esto
provoca que se dificulte la sana cooperación entre los hombres.
Para trabajar verdaderamente
unidos es necesario un reconocimiento de la singularidad de cada uno y una
apreciación de aquello que tiene para contribuir con los demás al esfuerzo
común. Cada individuo es único y cada raza y nación tiene una contribución única
que hacer para producir la rica variedad de la humanidad.
Cada hombre, mujer o niño, ama, espera, teme y aspira. Todos nosotros somos capaces de ofrecer un amoroso sacrificio y servicio, sin importar nuestra raza, nacionalidad, religión o clase.
El principio de cooperación
nace, no de la condescendencia o de la imposición sino del reconocimiento de
que trabajando con otros por el bien común beneficiamos a la humanidad como un
todo y por lo tanto a nosotros mismos.
El principal obstáculo de tal
reconocimiento y deseo de cooperación es que inicialmente deben ser
sacrificados el orgullo y el sentimiento de superioridad.
La sospecha y el temor hacia el
prójimo deben ser erradicados abriendo el propio corazón y la mente a los
demás, al realizar esto, uno debe hacer un ajuste que puede parecer extraño al
comienzo, pues tal vez sea ajeno a los patrones habituales de conducta y a los
antiguos hábitos y creencias.
La cooperación existe hoy en variados niveles y para distintos sectores del quehacer humano. En muchos casos está basada en intereses individuales o nacionales.
En la guerra existe la
cooperación entre aliados para alcanzar la victoria; en la política hay
cooperación entre naciones, generalmente para el beneficio de cada nación
particular; en los negocios hay cooperación entre las empresas multinacionales
para el beneficio de sus integrantes; en la ciencia existe cooperación para el
desarrollo de alguna teoría. Las relaciones internacionales entre distintas
ideologías están basadas, generalmente, en la lucha para conseguir sus propios
objetivos. Sin embargo, un ejemplo de cooperación entre creencias opuestas y de
más amplios horizontes pueden encontrarse en los monumentales cambios
efectuados entre la ex URSS y los EE.UU. y Alemania en materia de desarme y
colaboración mutua, o en la reunificación de las dos Alemanias, las diversas
cumbres realizadas por la infancia, el continente antártico, la ecología en
Río, Eco ’92, entre otras.
Otros ejemplos de cooperación se manifiestan en los diversos proyectos especiales de la Naciones Unidas, mediante sus agencias especializadas, para abolir las necesidades más urgentes en el área de la salud, la educación, la alimentación, y el desarrollo económico social en escala internacional.
Estas y otras decenas de miles
de organizaciones no gubernamentales de ayuda muestran una amplia evidencia en
contra de la teoría de que el hombre es un “animal competitivo’’ que sólo puede
desarrollarse luchando contra sus semejantes. La competencia, y peor aún, el
odio entre razas, ideologías y naciones, no son producto de la naturaleza
humana sino de la distorsión y de la supresión de la misma. Cuando todos los
hombres respeten a sus semejantes y cada uno sea el que cuide a su hermano,
entonces, la competencia y su producto la riqueza y la pobreza personal serán
cosas del pasado.
Este sentido de justicia y respeto mutuo no es en forma alguna un nuevo factor en la historia humana pues muchas de las llamadas “comunidades primitivas’’ crearon sociedades justas y armónicas. La codicia y la explotación no aparecen sólo cuando hay falta de alimentos y bienes sino que surgen también cuando hay un exceso de ellos. Cuando la autoindulgencia y los distintos deseos del hombre son favorecidos y hasta estimulados, situaciones como la de la explotación del débil por el fuerte encuentran un campo propicio. Esto nunca ha sido tan evidente como hoy donde los poderosos países que “tienen” siguen enriqueciéndose y creciendo mientras los países que “no tienen” se estancan y empobrecen cada vez más. No sólo los países ricos no ayudan a los pobres sino que las dádivas son dadas de tal forma que al final el país rico se beneficia y el país pobre que recibe tiene que luchar por sostener su economía en lugar de mejorarla. Incluso a este nivel internacional, en donde es esperable encontrar el principio de participación más activo, vemos el constante crecimiento del abismo entre el pobre y el rico. No obstante, actualmente, los países están comprendiendo que cuanto más hondo cae un país en la pobreza, más riesgo hay para el desarrollo global de la comunidad mundial. El fracaso para producir la participación de estos países en la economía mundial es un peso para los intercambios globales. Más aún, es una fuente potencial de violencia.
Ya sea en casa o en las relaciones con el exterior, el principio de cooperación va de la mano con el principio de participación. La participación de la responsabilidad, tanto como la participación de los recursos materiales y la correcta cooperación responden, ambas, al principio rector y a la cualidad de la vida. En la industria, por ejemplo, la eficiencia y la producción no dependen solamente de la dirección sino principalmente de la habilidad de los trabajadores. En la educación tenemos la misma necesidad de participación y de cooperación mundial, cada individuo puede ser al mismo tiempo discípulo y maestro. Puede ser discípulo de aquellos que poseen el conocimiento y la habilidad que é1 necesita y el maestro de aquellos que necesitan sus conocimientos y habilidades. La comunidad misma puede ser una fuente inagotable de conocimientos para todos en la medida en que todos participen en ella, en su vida y servicio comunal. El individuo puede ampliar su conciencia, de sí mismo y del mundo, compartiendo experiencias con sus congéneres.
De la misma forma todos podemos
contribuir al bien común ejerciendo nuestra ciudadanía, interesándonos por
nuestra sociedad y cuidando de ella, procurando armonía y bienestar para todos
y respetando las diferencias culturales e ideológicas. De esta manera podemos
participar activa y voluntariamente, compartiendo responsabilidades en la
construcción de una vida más rica, variada y cooperativa para todos en nuestra
comunidad y nación.
Cooperar es dar con generosidad y también recibir con gratitud. En la nueva era entrante, las correctas relaciones humanas y la cooperación para el bien de toda la humanidad es la nota dominante.
EL PRINCIPIO DE COMPARTIR
Se acepta generalmente entre los
pensadores que uno de los mayores problemas que enfrenta hoy el planeta es el
de compartir correctamente los recursos de la Tierra. La gravedad del tema, más
la inexperiencia de la humanidad al tratar los problemas globales, conspiran
contra nosotros al punto de agobiarnos cuando nos enfrentamos con las grandes
necesidades que persisten en el mundo; alimento, vivienda, educación, salud, la
libertad de expresión y los recursos energéticos, entre otros.
A veces ayuda a clarificar
nuestra comprensión, sobre las necesidades y sus soluciones, mirar el asunto
desde un punto de vista más elevado que el elemental nivel físico.
Quizás comprender que el principio de compartir tiene una implicación mucho más profunda que puede darle una dimensión nueva a nuestra comprensión. Un aspecto del significado del compartir es el de participar, utilizar, experimentar o disfrutar con los otros sin ninguna implicación particular de propiedad, simplemente uso mutuo. No hay aquí ninguna sugerencia de caridad o de dar algo de nuestra pertenencia a otro, donde la gratitud está implicada, más bien existe la suposición de que todo lo que es compartido no es propiedad de alguien en particular sino que pertenece a todos. Ningún dar ni recibir (simplemente compartir aquello que el planeta nos ofrece para el bienestar de toda la humanidad). Este es un concepto particularmente difícil de entender y aceptar debido al hábito de la propiedad que nosotros hemos establecido con firmeza. Cuando sea comprendido por los hombres y mujeres de amplio criterio de todo el mundo, que la meta del correcto compartir es el mayor paso hacia las correctas relaciones humanas, este aspecto de la vida será más concienzuda y atentamente estudiado.
Pitágoras, enseñando a sus
discípulos la mejor forma de trasmitir ciertos valores y principios elevados,
explicó que la raíz de la justicia era “aquella a través de la cual todos los
hombres podrían llamar a una misma cosa, mía y tuya”. Obviamente esto es
posible mediante la influencia del alma, el “Alma Una”, es decir, a través de
este punto de vista espiritual, de amplitud planetaria. Raramente se comprende
que compartir es en esencia una manifestación de síntesis y el efecto natural
de la justicia en su forma más clara.
Desde un punto de vista global, todos los recursos, todas las tierras y todos los esfuerzos y logros humanos pertenecen a la humanidad. Hablamos aquí de justicia desde un punto de vista realista e inclusivo. El nuevo orden mundial reconocerá que los productos del mundo, los recursos naturales del planeta y sus riquezas intelectuales no pertenecen a ninguna nación y deben ser compartidos por todos. Una próspera y correcta distribución organizada de los productos de la tierra y tecnológicos será desarrollada cuando la vida humana se base en la necesidad de cada nación y sobre sus propios recursos internos y en las necesidades de los pueblos, todo ello se logrará cuando se tome conciencia de la totalidad.
Las Naciones Unidas han instituido un plan para construir un stock de granos, para asegurarle al mundo el alimento necesario para tiempos de malas cosechas o de desastres naturales. El plan exhorta a ciento veintisiete países a que mantengan un mínimo de seguridad en los stocks de granos de acuerdo a sus circunstancias para poder socorrer a las áreas golpeadas por emergencias. Cuando la red mundial de computación sea puesta al servicio de la realización de un inventario de los recursos disponibles veremos un uso más amoroso de la tecnología por parte de la humanidad1. Las Naciones Unidas realizan planes similares en otros temas como el de las Plataformas Marítimas, el Tratado Antártico, la Utilización Pacífica del Espacio Exterior más otros que están siendo desarrollados para la distribución y utilización de los recursos aún no reclamados.
1 En el original de antes de 1949, la autora decía “Cuando se establezca una red mundial de computación y sea puesta…”.
Quizás el compartir como opuesto
al dar y recibir pueda comprenderse con mayor claridad a la luz de un dicho
sufí que dice “un hombre posee solamente aquellas cosas que no pueden ser
perdidas ni siquiera en un naufragio”. Esto elimina casi todo. El tomarlo en
cuenta hace que cada uno deba volver a examinar el ejercicio y hasta la idea de
la propiedad privada.
¿Cómo puede ser trasformado, en
forma práctica, el concepto de “aquellos que tienen y aquellos que no tienen”
en uno más inclusivo e iluminado, el de compartir para el beneficio de todos?
La familia de naciones debe actuar considerando su responsabilidad para con el mundo uno, toda empresa nacional debe tener en cuenta su responsabilidad global. Los recursos de todo el planeta deben ser compartidos, al igual que la herencia cultural e intelectual de las naciones que pertenece a toda la humanidad y no son exclusivas de una nación. Este concepto no implica un estado mundial sino el desarrollo de una conciencia pública universal que conforma la unidad del todo. Ello incluye, por ejemplo, el apropiado desarrollo y el correcto gobierno de cada unidad nacional de modo que pueda realizar adecuadamente sus deberes internacionales y formar parte de una hermandad mundial de naciones. Cuando el sentido de seguridad nacional esté adecuadamente basado en las correctas relaciones y no en la fuerza, entonces será posible enfrentar este asunto con profundidad y coraje.
Las viejas costumbres están tan profundamente inculcadas, tan poderosamente alineadas con los antiguos espejismos de codicia y temor, con la dualidad: deseos contra necesidades, que es necesario realizar primero un acercamiento abstracto al tema para comenzar a clarificar, en forma personal, nuestro pensamiento.
Las actitudes de posesión
comenzaron en el momento en que fuimos educados para compartir “nuestros”
juguetes con otros niños. Se nos decía:
“compartan sus juguetes”. Aún hoy es raro que se le enseñe a un niño que un juguete está solamente en su custodia para usarlo todo el tiempo que quiera. No es necesario que renuncie al juguete sino solamente es preciso enseñarle a que renuncie a su deseo de posesión, a su apego a la idea de que es suyo y que puede hacer con él lo que quiera, para siempre. Raramente se enseña al niño la responsabilidad de “custodiar” las cosas como algo opuesto a poseerlas. Al educar a nuestros niños en la necesidad de compartir para una libre circulación de todas las cosas esenciales, hacemos un verdadero comienzo para establecer un nuevo orden de valores.
No es habitual que se comprenda que no es tanto la actual posesión de muchos objetos y cosas lo que nos retiene en nuestros esfuerzos hacia la inclusividad sino nuestra imagen mental de lo que “hacemos con nuestra propiedad”. Si mentalmente compartiéramos todo con la corriente de vida planetaria, aunque físicamente lo retuviéramos en custodia, reconoceríamos al mismo tiempo que estaríamos libres del peso de la posesión. Es la idea de “tener y guardar” la que no está alineada con el flujo y ritmo natural. En la medida en que comenzamos a examinar y reajustar nuestra actitud de posesión y de propiedad con respecto a la de confianza y custodia, seremos útiles para la solución de este problema planetario. Cuando reconozcamos que todos los recursos pertenecen temporalmente a quienes tienen necesidad de ellos en un momento dado, el flujo circulatorio de la naturaleza podrá distribuir las riquezas entre toda la humanidad sin el impedimento del egoísmo y la sed de posesión individual. Desde el punto de vista de Una Humanidad la justicia de compartir la riqueza y los recursos de la tierra es la idea y práctica más razonable. Como la energía sigue al pensamiento, cada uno de nosotros puede comenzar el trabajo de reorientar la actitud egoísta de la humanidad eliminando estas actitudes en nuestra propia vida. De la misma forma en que un hombre pensando claramente y con buena voluntad puede trasformar el clima mental de su entorno, así, miles de hombres y mujeres de buena voluntad, pensando en las ideas de justicia, de compartir, de correctas relaciones humanas e indicando los nuevos ideales y valores pueden lograr el efecto acumulativo de irradiar Luz y Amor alrededor del planeta.
El compartir debe ser enfatizado y desarrollado y el bien de la familia de naciones debe ser interpretado como lo es el bien de una nación o de un grupo de naciones. La educación de la opinión pública en este sentido puede realmente mejorar la identidad nacional y la cultura de un país. La justicia de compartir, sobre una base planetaria, no es únicamente un ideal hacia el cual hay que dirigirse sino que es una necesidad para la instauración de la nueva era.
FINALMENTE SERVIR
“El hombre del momento llegó
finalmente para salvar la situación”
La humanidad reconoce así a sus
héroes y a sus grandes personajes, aquellos cuyo trabajo lleva a las
civilizaciones hacia adelante, a su próximo y necesario paso. La clave está en
el ritmo del tiempo, un factor esencial en el servicio efectivo. Un agudo sentido
del ritmo nos capacita para actuar en el momento más propicio haciendo que
nuestra acción tenga altas probabilidades de causar el efecto deseado; de otro
modo lo que hagamos puede verse limitado haciendo que nuestro esfuerzo se
desaproveche o tenga, en el mejor de los casos, un mínimo efecto.
Para desarrollar este sentido
del ritmo sería de ayuda reflexionar sobre dos características de la evolución
de la humanidad:
1. La primera característica aparece en el Eclesiastés: “Para todo hay un tiempo y un momento, para cada propósito bajo el cielo”. De la aceptación de esta máxima resulta un auténtico cambio de las actitudes hacia la vida diaria. La paciencia reemplaza al impulso y a la conducta esporádica. Si hay una situación en la que los valores son errados y el cambio no es oportuno, se aprende a trabajar silenciosa y pacientemente, actuando donde nos sea posible, contentos de esperar el momento óptimo en el cual las semillas pueden ser sembradas y pueden ser producidos los verdaderos cambios en la conciencia. Esto es realmente práctico porque el servidor busca siempre la posibilidad de contribuir a un crecimiento favorable, en lugar de expresar sus actitudes personales. La aplicación de este principio implica la aceptación de que hay momentos en los cuales algunos cambios son posibles y, también, otros momentos que no lo son. Cuando el tiempo no es apropiado, debemos aceptarlo y dirigir nuestra atención hacia otras direcciones. Esto es lo que los agricultores hacen en invierno cuando ningún sembrado, ni labranza, ni buenas intenciones harán que las semillas germinen.
2. La segunda característica es que: “el tiempo siempre es propicio para hacer algo”. Se requiere sabiduría para determinar ese “algo” para el cual el tiempo es propicio. Siempre existen oportunidades, aunque ellas no sean las que el servidor tenía en mente en un principio. Los momentos en los cuales no se requiere la actividad física son oportunos para el estudio, la contemplación y algo muy importante, la preparación para el servicio. Cuando es necesario servir activamente, junto a nuestros compañeros, debemos concentrarnos en poner en práctica los valores que conducen a las correctas relaciones humanas. En cambio para poder aplicar con éxito la segunda característica descripta debemos aceptar las cosas tal cual son y trabajar con esas situaciones en la forma en que se presentan. Enfrentando los desafíos del correcto empleo de las oportunidades lograremos la capacidad de vivir una vida de servicio.
Puede ser de ayuda observar que,
si bien el tiempo impone ciertas limitaciones al principio, el libre albedrío
no es de ninguna manera violado por el desarrollo del sentido del ritmo. Con
este sentido, una persona es siempre libre de hacer su voluntad cuando quiera.
Pero, sin una firme comprensión de las reglas básicas del universo respecto al
ritmo es probable que no logremos muchas de nuestras metas.
La naturaleza ha provisto los ciclos, un patrón fundamental para comprender y trabajar con las dos características del tiempo. Los ciclos son más claramente visibles en las estaciones del año, en las fases del mes lunar y en la rotación de la Tierra sobre su eje que produce el amanecer, el mediodía, el atardecer y la noche. El patrón de los ciclos es nuestra garantía de que hay un tiempo para todo y que cada momento es propicio para algo. Aprendiendo a observar los puntos recurrentes en los ciclos que gobiernan los asuntos individuales, cada servidor puede trabajar por el bien general con creciente habilidad en la acción, desarrollada a través de la alcanzada armonía con el tiempo.
Pensando acerca del tiempo y de
sus ritmos, surge una pregunta: ¿Qué tiempo es el actual? Si este período de
tiempo es propicio para hacer algo, si existe una oportunidad, ¿Qué puede ser
ese algo?
La respuesta más probable es que este es el tiempo de la fase final del trabajo de preparación para la reaparición de Cristo. Algunos pueden preguntarse si es este verdaderamente el tiempo de la reaparición o tan sólo otro punto crítico milenario, al igual que sucedió mil años después de Cristo. Esto sólo puede ser resuelto a través de la comprensión intuitiva de cada uno de nosotros sobre el significado de la reaparición de Cristo en relación con los acontecimientos presentes. En estos tiempos, grandes cambios pueden ser acercados a la humanidad y a otros reinos de la naturaleza. Es posible que los efectos del servicio prestado alcancen ahora mayor distancia y profundidad dentro de la conciencia humana y esto como nunca antes había ocurrido. El día de la oportunidad está con nosotros, sin embargo este también pasará. Es necesario que cada servidor aumente sus esfuerzos para utilizar más plenamente la oportunidad de los tiempos.
¿Qué hacer, entonces, para
responder a este período único en la historia de la humanidad?
Lo más importante se encuentra
en la conciencia. Todos pueden contribuir a aclarar el camino en la conciencia
para ir hacia el sendero de retorno del Cristo, por medio de la meditación
reflexiva inteligente. Tal meditación sirve para clarificar el campo de la
conciencia humana de manera que la humanidad pueda ver más claramente.
La meditación sobre la inminente
reaparición de Cristo pondrá al individuo en contacto con sus fuentes internas
de energía, de modo que é1 pueda trabajar en el segundo campo de acción, su
servicio físico exterior. El servicio prestado en la vida cotidiana comienza
compartiendo la radiación interna con toda la vida del planeta estando en el
ser espiritual y desde ese punto continuar hacia adelante. Sólo queda que el
individuo busque concienzudamente su oportunidad para el servicio confiando en
que, a través de la voluntad de servir, las puertas serán abiertas y las
oportunidades se presentarán. Cristo posee en grado sumo el sentido del ritmo y
aparecerá sólo cuando las condiciones sean las apropiadas; de aquí la absoluta
necesidad de preparación. A menos que nosotros cumplamos nuestra parte el
Cristo no podrá cumplir con la suya.
Permitámonos entonces, esforzarnos para servir en la forma más completa en los próximos años y para cooperar con el Cristo haciendo el trabajo que sólo nosotros podemos hacer.
EL SIGNIFICADO DE LA CREATIVIDAD
Pensando acerca del rol de la
creatividad individual para la trasformación del planeta consideraremos y
aclararemos primero nuestra comprensión del proceso creativo. Para el propósito
de esta serie de pensamientos enfocaremos nuestra conciencia en la Creatividad:
como el proceso de dar forma a los valores que carecen de ella. Un enfoque de
la creatividad desde este ángulo nos llevará a algunas observaciones
interesantes.
Por supuesto que hay muchos ejemplos de este proceso, podemos ver al pintor que da forma a su manera de ver el mundo; el dramaturgo que hace lo mismo con las profundas emociones; el filósofo que da forma verbal a las ideas abstractas o a una base moral de la correcta conducta en el mundo. Pero en el presente contexto, el ejemplo más significativo sería el del individuo que encarna en su propia vida los más elevados principios espirituales y morales que es capaz de manifestar.
Puesto que la creatividad no es un área exclusiva del artista, la vida creativa es una oportunidad y una responsabilidad de cada conciencia individual. Esencialmente, entonces, el rol del creador es el del mediador, un trasformador de energía, sea esta la energía del pensamiento o la energía latente en la materia. Podemos recordar la ecuación de la relatividad de Einstein, que presenta la teoría de que la energía y la materia son una y la misma cosa, siendo la velocidad de la luz el factor de conversión. También podemos recordar la reiteración ocultista de esto en la declaración de que el espíritu (energía) es materia en su forma más elevada y la materia es espíritu en su aspecto más denso. Podemos referirnos también al lugar del hombre en el Cosmos señalando que el ser humano creativo, a través de la luz de la conciencia, trasforma la energía y le proporciona un vehículo para su expresión dentro de la materia.
El individuo creativo es como un toma eléctrico móvil. Tal como un toma provee un contacto entre la energía eléctrica pura y sus usos visibles, como por ejemplo una provisión de luz y calor, o la actividad de ciertas máquinas, el individuo creativo provee una salida física para la expresión de cualquier idea o energía que él pueda contactar. Así como la electricidad fluye espontáneamente a través de cualquier nuevo canal que le sea presentado, de la misma forma la energía que fluye a través del individuo creativo se manifiesta espontáneamente, a medida que es enfocada y dirigida por él. El enfoque y la dirección específicos de esta espontaneidad dependen de la receptividad o conductividad del medio ambiente del individuo y de sus tendencias personales. La corriente de ideas y energías a través de la fuente creativa va desde el artista que trabaja en su propio caballete hasta el alma consciente que utiliza su propia vida para la expresión de alguna idea o trabajo superior.
La pregunta es: ¿De qué manera
ayuda la creatividad a trasformar el planeta, a establecer un orden mundial
basado en las correctas relaciones entre los hombres, entre el hombre y los
otros reinos de la naturaleza, un mundo cuya nota clave es la armonía?
Una simple revisión de la
historia revela la importancia del esfuerzo creativo. Los avances de la
humanidad dependieron de aquellos quienes pudieron hacer contacto y expresar
coherentemente aquellas energías e ideas cuya expresión llevarían a la humanidad
a dar el próximo paso, ya sea en la religión, la política, la educación o la
ciencia. El progreso ha dependido de aquellos que lograron la habilidad de
hacer contacto, en diversos grados, con la fuente de toda sabiduría.
Si bien la historia demuestra el valor de la creatividad, no hace ver la cantidad y cualidad de las vidas individuales que han ayudado a conformar el curso de los acontecimientos humanos invisibles. El doble reconocimiento de aquello que la historia dice y de aquello que calla sugiere nuestro propio significado como agentes creativos en este tiempo. Por cada Cristo o Einstein han habido miles que han trabajado efectivamente dentro de sus respectivas esferas de influencia. Muchos han cumplido su parte en la ampliación de las nuevas ideas y cualidades dentro de la vida de la humanidad y han permanecido en forma anónima, excepto para sus amigos y colaboradores. Probablemente, cada individuo pueda ahora a través de una respuesta creativa a las necesidades del presente y con una visión de futuro servir para establecer los nuevos patrones de cooperación que atañen al bienestar de todos los hombres que servirán como los cimientos de la nueva era.
Podemos expresar buena voluntad
en todos los aspectos de la vida. Aquellos que están interesados por el arte
pueden manifestar buena voluntad en las obras que producen. También existe la
creatividad del comerciante que atiende a sus clientes con buena voluntad, la
creatividad del gerente de una planta industrial que motiva a los trabajadores
a través del respeto y la inspiración más que por el uso de su autoridad. La
creatividad del agricultor que establece una relación armoniosa con la tierra y
el reino vegetal. En síntesis, no hay ningún área en la cual no se pueda
expresar creativamente la buena voluntad.
La efectividad de estos modos de vivir creativamente en producir cambios puede parecer pequeña cuando se considera individualmente. De todos modos hay un efecto definido y cuando se considera al grupo globalmente, los efectos están más allá de toda expectativa. La demostración de las técnicas de la buena voluntad tiene un impacto sobre los corazones y las mentes de todos los hombres que no puede ser logrado por las más inteligentes discusiones. Por esta razón, el individuo verdaderamente creativo será siempre distinguido por su voluntad de hacer, tanto como de hablar acerca del hacer.
El valor de la iniciativa creativa para producir cambios es inestimable. El bienestar de nuestra sociedad planetaria depende de aquellos que pueden percibir nuevas formas de trabajo y demostrarlas a sus semejantes. Que cada uno de nosotros, entonces, renueve su esfuerzo para estar en la creatividad del ser espiritual. Que cada uno de nosotros cumpla su parte para implementar las soluciones a los problemas que encara la humanidad como un todo, porque las soluciones son posibles para aquellos que quieren tener conocimiento. Unámonos todos en un grupo formado subjetivamente y trabajemos juntos en la creación del nuevo mundo que hemos visualizado.
EL USO DE LA VOLUNTAD
La afluencia de la “Fuerza de
Shamballa”, como se denomina en Oriente a la fuerza de la voluntad, ofreció
durante los Tres Festivales Espirituales de 1975 una oportunidad especial a
todos los hombres y mujeres de buena voluntad, como un grupo, para meditar y
dirigir las energías e ideas con creciente poder. Esto se mantiene desde
entonces.
Cada expresión de buena voluntad
depende, tanto como podamos comprenderlo, de su potencia para corresponderse
con la Voluntad Divina. La afluencia y la estimulación de la voluntad,
contactada en el plano mental de la conciencia, potenciará inevitablemente a
los seres de voluntad egoísta tanto como a los de buena voluntad. Es obvia la
urgente necesidad de que los hombres y mujeres de buena voluntad concentren sus
esfuerzos en utilizar la creciente afluencia de la energía de la voluntad en el
pensamiento positivo y dinámico. Con esta energía podemos sintetizar las
diversas fases de la crisis planetaria, pensar en términos globales y trabajar
para el bien de la totalidad. ¿Cómo puede lograrse esto?
Sabemos que la canalización subjetiva y el trabajo de radiación en la meditación tienen un efecto constructivo y curativo porque la buena voluntad es una expresión de la energía del Amor. El amor es la cualidad y la característica universal de la vida divina en nuestro sistema solar y por lo tanto en este planeta. Utilizando el principio de que “la energía sigue al pensamiento” la mente puede invocar y dirigir todo tipo de energías, incluyendo la de buena voluntad, cuando sea necesario.
Cuando un grupo tiene una
comunión de pensamiento, el poder del pensamiento se incrementa
geométricamente. Nosotros utilizamos nuestro sistema horizontal de relaciones
con la familia, la nación y la humanidad para distribuir la energía que
contactamos en los niveles espirituales o verticales de conciencia. Es desde
estas fuentes espirituales que la afluencia de la energía de la voluntad
penetra en la conciencia humana. Esta energía puede inspirar el pensamiento en
línea con la más elevada fuente del bien planetario y proveer el poder de
implementar soluciones inclusivas. Posee siete aspectos que indican siete
líneas de manifestación que incluyen: La Voluntad de Emprender, de Unificar, de
Evolucionar, de Armonizar, de Actuar, de Producir Causas y de Expresión. Estos
aspectos de la voluntad permiten el progresivo descenso de las ideas desde las
fuentes superiores amorfas hasta su más amplia expresión en el mundo físico.
La Voluntad de Emprender: es la
fuente de un claro y sostenido propósito, el cual contactamos a través de la
comprensión del Propósito y del Plan para la humanidad. A través del
pensamiento meditativo podemos alcanzar nuevas ideas e incrementar nuestra visión.
Esto inspira la iniciativa en la acción.
La Voluntad de Unificar: surge esta iniciativa en la medida en que vemos la necesidad de terminar con las diferencias entre los hombres y las naciones. La energía de la buena voluntad, como una expresión del amor—sabiduría, es una energía unificadora que crea una atmósfera de unidad y unicidad en la cual pueden ser halladas las soluciones a todos los problemas.
Una verdadera experiencia y
expresión de las correctas relaciones humanas llevará inevitablemente a la
unidad de la humanidad.
La Voluntad de Evolucionar:
puede ser llevada desde la aspiración de progreso individual hacia la voluntad
de ayudar en la evolución de toda la raza. Comprendiendo nuestra total unidad
con toda la vida, sabemos que la evolución individual está inevitablemente
ligada con el crecimiento de cada miembro de la familia humana. Nos salvamos a
nosotros mismos sirviendo y amando a los demás.
La Voluntad de Armonizar: o de relacionar, utiliza un método fundamental de la evolución; a través de armonizar y de relacionar todas las partes de la vasta totalidad planetaria se pueden establecer las condiciones que ofrezcan el máximo de oportunidad para la evolución de cada miembro de la familia humana y de los reinos inferiores. La armonización de los conflictos que afectan los asuntos humanos puede ser obtenida a través del sacrificio de los intereses materiales, trayendo como resultado el compartir los recursos materiales y un crecimiento de los valores espirituales.
La Voluntad de Actuar: por parte
de la humanidad, para determinar nuestras acciones de acuerdo al mayor bien
para todos. Promueve el alineamiento de nuestras actividades con un propósito
más elevado. Es a través de la humanidad y la dedicada acción de los hombres y
mujeres de buena voluntad que los propósitos y los planes pueden ser
implementados.
La Voluntad de Producir Causas:
conscientemente alineada con los más elevados propósitos, puede poner en
movimiento aquellos acontecimientos que promueven el Plan, porque cada acción
que emprendemos causa una ola de efectos.
La Voluntad de Expresar: es el anclaje final de la energía en la vida diaria exterior. Esto significa vivir una vida en la cual expresamos el propósito divino y el Plan de evolución.
Cada etapa de la vida está
representada, desde nuestro principal propósito vital, en los pensamientos
cotidianos, las palabras y las acciones.
El impacto de la fuerza de
Shamballa estimula todos los aspectos de la voluntad en cada área de la vida.
La oportunidad durante los Tres Festivales Espirituales, cada año, de dirigir
esta energía para ayudar y estimular a aquellos que cooperan con el Plan, no
tiene parangón.
Esta fuerza de Shamballa ha sido
llamada “El fuego de la voluntad de Dios”, y es efectiva utilizándola
correctamente, teniendo en cuenta que el Poder de manifestarla yace en su
acción grupal.
Nuestra capacidad para expresar correctamente la voluntad se acrecienta en la medida en que nos vemos a nosotros mismos como una parte del grupo mundial de hombres y mujeres de buena voluntad. Manteniendo al grupo de servidores planetarios en el círculo del amor divino podemos crear en la conciencia humana las necesarias ideas de compartir, cooperar, fraternizar y unir, las cuales pueden inspirar a la humanidad a dirigirse hacia nuevas metas de evolución. Por medio de nuestra intensificada voluntad al bien servimos como un poderoso estímulo para la expresión de buena voluntad alrededor del mundo.
LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD
El nuevo servidor debe concentrarse en la actividad constructiva y dejar de criticar el viejo orden de la vida. La propuesta y el desafío es la creación de nuevos lineamientos en la construcción del futuro. No es inteligente gastar tiempo y energías en atacar lo incorrecto, debemos dirigir todas nuestras energías para crear el nuevo mundo a través del cual puedan manifestarse las más altas expresiones espirituales. De este modo la opinión pública se enfocará gradualmente en lo nuevo bello mientras los viejos patrones establecidos entrarán en decadencia por falta de atención y desaparecerán.
Debemos aprender que “el
sectarismo no es de ninguna manera una señal de desarrollo espiritual”. Por lo
tanto no se utilizan palabras como anti o pro ya que tales términos alimentan
automáticamente el odio y la agresión y refuerzan la resistencia al cambio,
colocando a la defensiva a quienes así se expresan. En último análisis, debemos
recordar que todos somos hermanos y que defendemos lo que creemos justo.
Los movimientos de “luchadores por la libertad” y la “liberación” de todas clases, de variados tipos y distintas nacionalidades han surgido en gran número alrededor del mundo. Algunos no son violentos, otros se proclaman abiertamente como terroristas, utilizando armas de guerra y la violencia indiscriminada para alcanzar sus fines. El rechazo de la ley, nacional o internacional, y la indiferencia por los derechos y libertades no produce la libertad sino la anarquía. La libertad siempre se desarrolla dentro de límites bien definidos que establecen un patrón de conducta para todos y que ningún individuo o grupo puede trasgredir.
Violentos o no, los objetivos
proclamados son, en la mayoría de los casos, la liberación de algunos grupos
sociales que continúan sufriendo las limitaciones impuestas por otro grupo con
mayor poder. Ambiciones y presiones políticas a menudo distorsionan los
principios originales, lo que debe tenerse en cuenta, considerando muy
especialmente estos factores.
Los fines nunca justifican los
medios, pero la libertad y la liberación de aquellos que se ven privados de
disfrutar de los derechos humanos, inherentes a todos los seres humanos, son
asuntos de interés justificado.
¿Cómo abordaremos entonces la
exposición de nuestro tema?
Es de vital importancia
comprender que la libertad es un principio fundamental. Este no es un concepto
ilusorio soñado por la humanidad en los momentos de desesperación y de
necesidad, cuando nos hacemos conscientes de la opresión o de la explotación.
La sustancia del mundo en la cual todos participamos de una equitativa
divinidad y con iguales derechos, está impregnada de ciertos principios o
cualidades. Tales principios son las diferencias básicas, las cualidades
esenciales o los tipos de energía, el fundamento con el cual todas las cosas
están construidas. Ellas dan forma a una cualidad distintiva.
Estos principios fundamentales inherentes a la sustancia de nuestro mundo incluyen los principios de: Voluntad, Amor e Inteligencia. Al mismo tiempo, estos principios se diferencian en varias cualidades subsidiarias o tipos de energía, tales como los principios de: Relación, Cooperación, Participación y el de Libertad, que a su vez produce su propio principio correlativo: el de la Responsabilidad.
Se ha dicho que “la libertad
trae sus propias responsabilidades”, por lo tanto, los verdaderos “luchadores
por la libertad” en este mundo son aquellos en quienes está firmemente presente
y activo el principio de responsabilidad; aquellos que alcanzaron en sí mismos
la libertad. La libertad de todas las limitadas actitudes de la mente y el
corazón que encierran la inteligencia y enceguecen el ojo de la visión.
A través de una desarrollada y sensible aceptación de las responsabilidades personales, los hombres y las mujeres de libre pensamiento y acción, elegirán actuar dentro de los pormenores de cualquier situación que enfrenten y bajo las circunstancias existentes. No se desvían frente a los fanáticos idealismos, que aun teniendo una meta fracasan en los pasos intermedios que deben ser dados. Estamos viviendo en un período de transición entre la vieja era de Piscis y la nueva era de Acuario. Una idea de la nueva era aplicada con el idealismo de la era pasada, que generalmente lleva a extremos de fanatismo, es algo difícil y peligroso. Mucha gente está respondiendo a la idea de la nueva era pero ésta puede ser mal conducida y confundida con los métodos de la vieja era. También puede suceder que sea presentada una fuerza de la era pasada en el “ropaje” de la nueva era con resultados destructivos y retrógrados. Estas fuerzas en conflicto pueden ser reconocidas claramente en el presente, por ejemplo en un fino idealismo como el de una comunidad mundial de naciones y las muchas actividades irreales que resultan de ello, y la idea misma de la libertad de la cual también han resultado formas de adhesión fanáticas que socavan el principio implicado.
Las cuatro libertades de
Franklin D. Roosevelt son aún una meta para una amplia franja de la familia
humana. La libertad de temor, la libertad de expresión, la libertad de
necesidades y la libertad de creencias, van al corazón de las necesidades
físicas, emocionales e intelectuales de muchos millones de personas en el mundo
de hoy. Estas libertades dependen en gran medida de la disposición de aquellos
que están en una posición de poder y de autoridad, en el gobierno, en la
religión y en otros estamentos de la sociedad institucional, por un lado, y por
otro dependen del resto de la sociedad civil.
La libertad de espíritu es esa
habilidad interior y subjetiva (que todos poseemos) de liberar la conciencia de
los efectos del control y la limitación de la vida cotidiana; es una capacidad
inherente y puede ser nutrida y liberada en la forma de una expresión activa,
para convertirnos en agentes de una nueva forma de vida.
La verdadera libertad, la libertad espiritual, trabaja de adentro hacia afuera, afectando no sólo la vida personal del “alma libre”, sino alcanzando con fuerza liberadora la conciencia de todo aquel que lucha contra los límites que lo restringen.
En un mundo interdependiente
como el actual, ningún individuo puede liberarse por sí mismo de sus propias
cadenas y limitados estados de conciencia sin que al mismo tiempo afecte a la
conciencia de toda la familia humana. Aquellos principios planetarios básicos
de Voluntad, Amor y Actividad Inteligente, impregnan la sustancia de nuestras
vidas, el aire que respiramos, nuestro trabajo y las relaciones que
establecemos. Ellos motivan a aquellos quienes están en proceso de lograr la
maestría de sí mismos y de sus circunstancias, impregnan la atmósfera del mundo
del pensamiento, de la política y de la comunicación. Estimulan la tendencia a
unir y actuar en todas las ocasiones con buena voluntad y con buena fe. Estos
principios otorgan la simiente de la divinidad en los corazones y las mentes
humanas e incrementan la capacidad del hombre para ser libre.
Debemos situar en la perspectiva
de la humanidad una, de la humanidad como un reino de la naturaleza, una parte
de la totalidad espiritual, los problemas mundiales que nos ocupan y tratamos
de solucionar. El hambre, la violencia de la pobreza, la ignorancia y la
superstición deben ser enfrentadas. Ocuparnos de las necesidades de la vida
diaria ya es un acto meritorio, hacer libres a las personas de todo el mundo de
las necesidades y los temores es un trabajo y una responsabilidad básicos para
toda la humanidad. Sin embargo esto es sólo el comienzo, un primer paso en el
alivio físico y emocional que llevará a la apertura de la conciencia humana
hacia la comprensión de las sutilezas y potencias de la vida misma, la vida
espiritual que aguarda la liberación de cada ser humano.
Un “hombre libre” es en realidad aquel cuya vida está basada en el Plan de la evolución y es controlada por el alma; es una vida responsable y comprometida, sabia e iluminada, plena de amor y de inteligencia completamente comprometida en el proceso de evolución dentro de nuestro planeta; es un cooperador en la meta acuariana de fraternidad, unidad, paz y progreso para la totalidad de la humanidad.
LA CREACIÓN DE UNA OPINIÓN
PÚBLICA ILUMINADA
La historia de la humanidad ha
sido la de la comprensión y el uso de ideas aplicadas a la vida humana y la de
la manifestación siempre creciente de nuevos conceptos.
Las ideas se relacionan primero
con aquellos impulsos espirituales y creativos que reemplazan lo antiguo y
construyen la “nueva casa”, la nueva civilización en la que vivirá la
humanidad. Ciclo tras ciclo y civilización tras civilización, la refrescante corriente
de las ideas entrantes ha condicionado las moradas del hombre y su modo de vida
y de expresión. A través del impacto de estas ideas, la humanidad evoluciona
adecuándose en forma más apropiada a la vida de la divinidad.
Existen siete procesos generales
que todas las ideas constructivas y elevadas deben seguir antes de que puedan
traer cambios efectivos en la conciencia humana.
Estos siete métodos son:
1. Imposición: aquellos que utilizan las ideas en esta forma
las esgrimen con poderoso impacto, enfatizando los principios de gobierno que
deben ser asimilados por la humanidad. Estas ideas producen dos desarrollos.
Primero inician un período de destrucción y disolución de aquello que es viejo
y constituye un impedimento, lo cual es seguido, en segundo término, por el
claro resplandor de las nuevas ideas y la subsiguiente captación por las mentes
inteligentes de la humanidad. Tales ideas encarnan grandes principios y
cualifican la nueva era.
2. Pensamiento profundo, meditación y asimilación: quienes trabajan con las ideas de esta forma las llevan a las profundidades del conjunto de la humanidad construyendo una matriz en la cual las nuevas ideas tienen la oportunidad de crecer y desarrollarse.
Así las nuevas ideas pueden
crecer rápidamente en poderío para producir cambios.
3. Manipulación y adaptación: a medida que las ideas emergen de
las conciencias elevadas de aquellos que piensan en términos de principios y
altos valores, son presentadas atractivamente (magnéticamente) por el segundo
tipo de trabajadores; tales ideas son tomadas luego por este tercer tipo de
trabajadores, adaptadas a las necesidades inmediatas y presentadas en forma
verbal por la fuerza del intelecto.
4. Armonización: estos trabajadores mezclan las nuevas ideas
con las viejas de modo que no haya una brecha o ruptura peligrosa. Producen un
verdadero compromiso y adaptan lo nuevo y lo viejo de manera que sea preservado
el verdadero canon. Ellos están ocupados en el proceso de establecer un puente,
pues son los verdaderos intuitivos y tienen la capacidad del arte de la
síntesis, de modo que su trabajo pueda ayudar a impulsar una verdadera
presentación de la imagen divina.
5. Investigación: estos son trabajadores que investigan la
forma para hallar la idea oculta, su poder motivador. Este es el arte del
investigador científico. Comprendiendo el significado detrás de los
acontecimientos externos, reconociendo las causas que crean las circunstancias,
estos trabajadores preparan el nuevo mundo en el cual los hombres trabajarán y
vivirán una más consciente y profunda vida espiritual.
6. Idealismo y deseos evocados: el principal trabajo de los
servidores en esta línea es el de capitalizar la desarrollada tendencia de la
humanidad a reconocer las ideas pero evitando fanatismos y deseos
superficiales, entrenando a los pensadores mundiales a desear ardientemente el
bien, lo bello y lo verdadero, para que la idea que debe ser materializada
pueda ser tomada de los planos mentales y revestida con una forma de la Tierra.
7. Movimiento organizado: esta tarea se sitúa en el plano físico y está caracterizada por una potente implantación rítmica. Este es un método que está acrecentando su poder y utilización. Trasladar el ideal a una actividad constructiva de modo que pueda encarnar tanto del propósito de Dios como pueda la humanidad, requiere mucha habilidad en la acción.
La diferencia entre los métodos
de la era pasada y los de la nueva era pueden reconocerse en que en la vieja
era un individuo imponía una idea a sus semejantes y en la nueva un grupo capta
una idea, lo que produce idealismo grupal, enfocándola en una forma definida,
llevando a cabo el nacimiento de esa idea sin la dominación o imposición por
parte de ningún individuo.
La opinión pública es la
creciente respuesta masiva a las ideas gracias a la rapidez en la evolución de
la inteligencia humana. Esta opinión pública ha sido objeto de un gran abuso.
La sicología de masas y el determinismo de las multitudes han sido explotados a
lo largo de las épocas porque los que no piensan y son de naturaleza emocional,
son llevados fácilmente en cualquier dirección. Hasta ahora esto ha sido
utilizado para tomar ventajas por aquellos que no participan internamente de la
búsqueda de lo mejor para toda la humanidad. Ha sido utilizada para fines
egoístas más que para el bien de la totalidad.
Una opinión pública enfocada, determinada e iluminada es la fuerza más potente del mundo.
Ninguna ideología, nación o
grupo poderoso de seres humanos es inmune a su influencia. No tiene parangón
pero ha sido aún poco aprovechada. El problema que enfrentamos es la creación
de una opinión pública iluminada, basada en los principios espirituales, como
una fuerza positiva en el mundo.
La opinión pública iluminada es
positiva, no produce receptividad negativa por sus efectos. Su premisa
subyacente es que el pensamiento y la energía de la masa humana pueden ser
dirigidos hacia correctas líneas de modo que los buenos móviles y la acción inteligente
puedan prevalecer en los asuntos humanos.
En el centro de la
responsabilidad por lograr una opinión pública iluminada se encuentra el poder
y el mérito del individuo, resumidos en la Declaración Universal de los
Derechos Humanos. Cada uno de nosotros, como individuo, es una parte definida e
integral del todo. Los valores del individuo están con toda certeza basados en
la inherente divinidad del espíritu humano y en la integridad del todo. El
reconocimiento del bien general, de “uno para todos y todos para uno”, es la
base de la opinión pública iluminada.
Dos principios espirituales son necesarios como puntos focales para la creación de una fuerza iluminada dentro de los asuntos mundiales. Estos son: Luz en el camino y Buena Voluntad práctica. La Luz se muestra como positividad, la Luz en el camino es la iluminación de las mentes de los hombres de modo que ellos puedan ver las cosas tal como son y puedan alcanzar móviles correctos para lograr correctas relaciones humanas. La Buena Voluntad es el poder motivador esencial para la correcta acción. La Luz revela las metas, la Buena Voluntad en la acción libera la energía necesaria para el logro de tales metas.
A través de los siete métodos:
Imposición, Pensamiento Profundo, Adaptación, Armonización, Investigación,
Idealismo y Movimiento Organizado, estos dos impulsos creativos de formación,
la Luz esencial y el Amor, tienen el poder de reorientar las ideas de la masa
de toda la humanidad y, aprovechados por muchas mentes inteligentes de todo el
mundo, pueden atraer la idea de correctas relaciones humanas al punto de que se
conviertan en el ideal de las masas. Así comenzarán a tomar forma en los
asuntos del público en general, de todas las naciones y de toda la humanidad.
¿Somos capaces de compartir
nuestra idea sobre las inmensas posibilidades de la opinión pública iluminada?
Se ha dicho que “nada puede detener una idea cuyo momento ha llegado”.
Cualquiera que haya luchado para trabajar con ideas y llevarlas a la práctica
en forma constructiva, sabe bien que precediendo el nacimiento de una idea hay
un largo y arduo proceso de pensamiento, de aplicación y de referir la idea a
las circunstancias cotidianas, todo lo cual introduce la verdad captada dentro
del plano físico del planeta.
Una idea que ha sido introducida en la mentalidad pública lo ha hecho porque el profundo y responsable pensamiento de muchos individuos ha preparado el camino para su inclusión en la arena de los acontecimientos humanos.
BUENA VOLUNTAD, EL PUENTE HACIA
LA NUEVA CIVILIZACIÓN
Existen hoy en el mundo miles de millones de personas. Cada ser humano tiene una vida independiente, funcionando como un punto individualizado de conciencia. Este sentido de orientación y autodeterminación individual es la característica sobresaliente del hombre. Al mismo tiempo, ninguna persona permanece sola porque cada uno de nosotros está integrado dentro de unidades mayores desde el momento del nacimiento. La vida familiar constituye nuestro primer grupo de experiencia en el cual aprendemos las pautas culturales tales como la religión, la nacionalidad y los grupos de intereses que constituyen facetas, aspectos de nuestro particular modo de ser. Estas diversidades en la manera de ser humana se entrecruzan e interpenetran unas con otras sin que nosotros veamos nada inusual en ello. La humanidad ha creado a lo largo de la historia ricas y variadas civilizaciones en las que actuamos y vivimos. Nuestra actual civilización muestra un creciente anhelo espiritual y una aspiración por alcanzar la altura de la verdadera conducta “humana”, comprendiendo por ello la puesta en práctica de valores más elevados e inclusivos.
La humanidad no sigue un
derrotero incierto y sin rumbo, existe un Plan evolutivo. Este Plan ha existido
siempre y es parte de un modelo mayor, cósmico. Nuestras civilizaciones son
entidades con distintos tiempos de vida, desde su nacimiento hasta su decadencia,
y condicionan inevitablemente la existencia del hombre. Las civilizaciones son
creadas por los hombres respondiendo, en la medida de sus posibilidades, a las
energías superiores siempre influyentes. Hay una vida mucho más abundante que
buscamos expresar a través de las nuestras en forma progresiva y gradual
desarrollando nuestro conocimiento de Dios y nuestro amor por Su creación.
El énfasis material y la
evitación de lo espiritual han gobernado predominantemente las últimas
civilizaciones que emergieron de la humanidad. La percepción, los deseos y los
propósitos materiales han guiado nuestro crecimiento. Este enfoque predominó debido
a la polarización emocional de la sensibilidad humana, pero lentamente está
cambiando debido a una comprensión mental, más cercana a los verdaderos
principios de la vida. Nuestro gradual desarrollo mental procede en consonancia
con el Plan de evolución. La mente del hombre es triple:
1. La mente concreta inferior: halla su expresión a través de
las soluciones inteligentes y prácticas a los sucesos del mundo material.
2. El alma: es el principio medio de la mente, gobernado por el
amor.
3. La mente abstracta superior: comienza gradualmente a formar
parte consciente de nuestras vidas y atañe al mundo incorpóreo de las ideas.
El desarrollo material constituye un escalón necesario para el crecimiento de la conciencia, se desarrolló a lo largo de los dos mil quinientos años de la era de Piscis. El desenvolvimiento de los últimos siglos ha ejercido una poderosa influencia sobre nosotros pero ahora el peso de nuestros intereses debe descansar en el nacimiento de una nueva civilización a medida que hacemos gradualmente la transición hacia la era de Acuario. Toda nuestra atención y cuidados deben ser dirigidos a tal fin.
Como todas las anteriores, esta
nueva civilización conlleva la posibilidad de acercarnos un poco más al Plan de
Dios en la Tierra. A través de la energía del alma, el centro espiritual del
hombre, este Plan puede hallar su manifestación en una civilización planetaria.
Los intereses políticos, educativos, religiosos y económicos continuarán siendo
los elementos constitutivos de nuestra sociedad, pero las bases profundas de
nuestras vidas serán totalmente trasformadas. La conciencia auto centrada será
trascendida en la medida que nuestra atención sea modificada para dar lugar a
las energías espirituales de Luz, Amor y Voluntad al Bien, en esta nueva
civilización.
La humanidad es UNA. Las
barreras que existen entre individuos, las divisiones que nosotros hemos
erigido entre naciones y grupos; la separatividad ha plagado las condiciones
humanas desde tiempos inmemoriales, y estas se revelarán como construcciones artificiales
de nuestra mente concreta. Esto no significa que dejaremos de ser individuos,
porque cada uno de nosotros tiene una parte que desempeñar en la elevación de
la humanidad. Significa que nuestro sentido individual del yo será cualificado
por una conciencia enriquecida y expandida en la totalidad de la humanidad.
¿Cómo se producirá esta trasformación masiva en la conciencia?
El núcleo de la nueva civilización ya existe hoy, alimentado y defendido por los pensadores, por aquellos miembros de la familia humana que aman y cuyas vidas están dedicadas al servicio del desenvolvimiento del Plan de evolución. Expandir este núcleo y hacerlo visible es la tarea principal del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Para realizar esto ellos se dirigen hacia los hombres y mujeres de buena voluntad de todo el mundo.
Existen millones de hombres y
mujeres de buena voluntad y de ellos es el poder de cambiar las formas de vida.
Estos hombres y mujeres trabajan sin buscar notoriedad y son los miembros
responsables de nuestras comunidades, ciudades y naciones. Ellos son el alma
del mundo y tienen la llave para la solución de los problemas del mismo pues
son trasmisores y trasformadores de energía.
El llamado a todos los hombres y
mujeres de buena voluntad para que engendren una actitud positiva hacia el
futuro está hecho.
Las actitudes mentales
formuladas a medida que el hombre ejercía su voluntad en el control material
sobre su entorno son el verdadero legado de la civilización que está
culminando. Tales actitudes, liberadas de sus amarras materiales, pueden servir
como agentes para fusionar la capacidad mental del hombre, para construir
creativamente de acuerdo a la visión de un nuevo orden mundial basado en la
justicia, la libertad espiritual y las rectas medidas económicas.
La energía de la buena voluntad es evocada espontáneamente por la invocadora expectativa positiva. El reconocimiento, ampliamente difundido, del mal causado por el odio y la agresión, ha hecho posible el surgimiento de una nueva actitud en todo el mundo basada en la buena voluntad.
La energía de la buena voluntad
está disponible en abundancia para toda la humanidad, sin embargo es un recurso
no totalmente aprovechado aún. La circulación y el estímulo de esta energía en
los asuntos humanos a su debido tiempo se imprimirá en la conciencia global de
la humanidad.
La opinión pública refleja una
creciente respuesta de las grandes masas a la buena voluntad. La buena voluntad
puede constituir un producto de dicha opinión pública, sirviendo útilmente en
estos tiempos turbulentos y de prueba. ¿Podemos tener una visión de todo esto
usando la imaginación creadora? ¿Podemos ser nosotros quienes la presentemos al
mundo?
Miles de hombres y mujeres permanecen como radiantes puntos de luz sobre la faz de la tierra. Esta luz irradia desde su corazón y esta radiación ilumina el camino hacia el mundo que viene. Es a través de la expresión iluminada de la buena voluntad que se abre el camino para que transitemos desde una civilización a otra.
EL VALOR DE LA RESPONSABILIDAD
INDIVIDUAL
En esta época mundial de
transición hacia nuevos significados vitales, el destino de los hombres y las
naciones está determinado por los valores que gobiernan sus decisiones. Uno de
tales valores es el de la responsabilidad individual.
Existen hoy en todas partes y
detrás de la escena, hombres y mujeres de buena voluntad trabajando para el
bien común de la humanidad. Ellos pueden encontrarse en todas las razas y
clases sociales y en todas las ideologías.
Como un gran llamado de atención
sus esfuerzos silenciosos para servir al bien común proclaman la unidad de la
humanidad, la unidad de la aspiración de los hombres hacia el bien, la verdad y
la belleza. Se reconocen en las palabras de Confucio: “debajo del cielo una
sola familia”. Ellos son ciudadanos de la Humanidad Una y están de acuerdo con
Sócrates cuando dijo: “Cuando te pregunten de qué país eres, nunca contestes:
Soy ateniense, o Soy corintio, sino di: Soy ciudadano del mundo”.
Hoy en día, millones de seres,
miembros de la Humanidad Una, están trabajando para reconstruir el templo de
vida del hombre, para reconstruir la forma de vida de la humanidad, edificar la
nueva civilización sobre los cimientos de la antigua y reorganizar la
estructura de pensamiento, la política mundial, más la redistribución de los
recursos del mundo.
No son meros idealistas, son
hombres y mujeres de buena voluntad que reconocen el valor de la iniciativa y
la creatividad individual práctica. Ellos reconocen que un nuevo orden mundial
puede ser y será realizado “por manos humanas”. Sobre todo han aceptado la
responsabilidad personal por el bien de la totalidad.
El valor de la responsabilidad individual puede inspirar la decisión y la acción.
EL GRUPO DE MEDITACIÓN DE BUENA
VOLUNTAD
El grupo de meditación de la
buena voluntad es un grupo mundial de personas que se reúnen, por medio del
pensamiento, cada semana para meditar sobre la energía de la buena voluntad. El
propósito del grupo es estimular e incrementar el uso de la buena voluntad en
nuestro agitado mundo. Su función es actuar como un canal a través del cual la
energía de la buena voluntad pueda fluir más abundantemente desde los niveles
espirituales hacia los corazones y las mentes de los hombres.
Este grupo fue establecido por “Buena Voluntad Mundial” en 1954, en respuesta a la urgente necesidad de movilizar la potente energía de la buena voluntad en un tiempo de crisis mundial. Está compuesto de una amplia gama de personas de todas las razas y nacionalidades. Muchos de los miembros del Grupo están muy bien entrenados y capacitados en la meditación y han estado trabajando unidos por muchos años.
Si bien algunos de los miembros
pueden elegir encontrarse y meditar juntos, el Grupo como un todo nunca se
reúne, no hay ninguna necesidad de ello ya que el trabajo es realizado en los
niveles mentales; simplemente se asocian mentalmente y trabajan unidos en la
meditación, esto pueden hacerlo en cualquier lugar donde se encuentren.
Los miembros del Grupo meditan
al menos una vez a la semana. Ellos tratan de sintonizar sus meditaciones y
trabajos a las doce en punto del mediodía del miércoles. El pleno mediodía del
miércoles (el punto medio de la semana) es el punto focal del esfuerzo de todo
el grupo. De todos modos, el trabajo de meditación siempre es efectivo y cada
persona puede elegir la frecuencia con que lo realice.
Todos aquellos que posean
pensamientos sinceros y deseen colaborar con los hombres y mujeres de buena
voluntad participando en este servicio son bienvenidos, pueden sumar la
potencia y poder de su meditación al esfuerzo grupal.
El delineamiento de la
meditación de buena voluntad que figura a continuación es ofrecido a todos los
que quieran utilizarlo, es el mismo que realizan miles de hombres y mujeres de
buena voluntad en todo el mundo. No es necesario unirse formalmente al Grupo o
escribir a alguien para realizarlo, pero todos aquellos que desean comunicar su
participación en este servicio y obtener material de estudio e investigación
pueden hacerlo dirigiéndose a Buena Voluntad Mundial (www.lucis.org); tal
contacto será apreciado.
Evidentemente el servicio de meditación sobre la buena voluntad no está, por supuesto, limitado a ningún grupo u organización; existen además varios tipos de meditaciones que pueden ser utilizadas. El Grupo de meditación de buena voluntad trata de trabajar en cooperación con todos los que procuran el mismo fin. Es una actividad de servicio para las personas que creen en el poder del pensamiento, porque su trabajo se realiza estrictamente en niveles mentales.
El poder del pensamiento es
aceptado actualmente como una realidad y las frases “la energía sigue a1
pensamiento” y “como un hombre piensa así es el”, son con frecuencia utilizadas
y comprendidas. Siguiendo estas ideas, podemos decir que si la energía sigue al
pensamiento y la energía de la buena voluntad es real y está disponible, una
utilización práctica de ambas se hace posible. De hecho, la mente es mejor
portador de la potencia de la buena voluntad que las emociones. La buena
voluntad necesita dirección y es la mente la que la otorga, permitiendo a una
persona o al grupo invocar esta energía y dirigirla hacia los canales deseados.
El Ritmo y la Cooperación son
dos factores muy importantes en el trabajo grupal. Cuando dos o más personas
tienen el mismo pensamiento y objetivo, la potencia individual de sus
pensamientos aumenta geométricamente, no aritméticamente. Cuando tal pensamiento
es realizado con regularidad, el propio ritmo produce una potencia mayor.
También en otro ámbito podemos
comprobar la gran influencia para el bien que yace dormida en el poder del
pensamiento de las masas; si este es enfocado e inteligentemente utilizado por
los hombres y mujeres de buena voluntad, siguiendo los valores de la nueva era,
indudablemente altera el curso de los acontecimientos mundiales.
Cada uno de nosotros está inmerso en un complejo sistema de relaciones, el individual, familiar, grupal, comunitario, nacional e internacional, que puede ser descripto como el sistema horizontal de relaciones. Cada uno de nosotros es responsable de sostener estas relaciones sobre una base correcta por medio de la práctica de la buena voluntad.
También formamos parte de otro
sistema de relaciones, el vertical, que nos relaciona con los niveles de
conciencia superiores, con la Jerarquía espiritual, con el universo, con Dios.
Este sistema vertical es nuestra fuente inagotable de amor y buena voluntad,
con la cual podemos hacer contacto a través de la plegaria, el pensamiento
reflexivo y la meditación.
Trabajando en el centro de estos sistemas de relaciones, horizontal y vertical, el Grupo de Meditación de Buena Voluntad actúa como un eslabón entre el mundo de las realidades espirituales y el mundo de los hombres, como un canal de comunicación entre estas dos realidades, a través del cual las energías y el poder espiritual pueden fluir para reconstruir un mundo que está en crisis. Este es el poder que puede energetizar y vitalizar a los hombres y mujeres de buena voluntad de todo el mundo. Si es apropiadamente utilizado y dirigido puede convertirse en la “fuerza salvadora” de la humanidad.
PREPARACIÓN PARA LA MEDITACIÓN
Puntos Prácticos:
1. Siéntese en una posición cómoda, erecta pero no tensa ni
rígida. Relájese. Procure que la respiración sea mesurada y silenciosa.
2. Es conveniente meditar en el mismo lugar, siempre que sea
posible.
3. Son recomendados períodos regulares de diez a quince
minutos. Cinco minutos de meditación regular son de más valor que treinta
hechos irregularmente.
4. Si no posee experiencia previa en meditación, probablemente
encuentre dificultades en la concentración. Es necesario que cada vez que la
mente divague, hacerla volver al trabajo; LA PERSEVERANCIA ES FUNDAMENTAL. La
práctica paciente produce habilidad.
Actitud a Asumir:
1. Recuerde que comparte este servicio con millares de hombres
y mujeres de buena voluntad.
2. Comprenda que esencialmente es un alma y como tal está en
relación telepática con todas las almas.
3. Recuerde que la energía sigue al pensamiento.
4. Recuerde que la meditación no es una forma de devoción
pasiva ni reflexiva, sino el empleo de la mente en forma positiva y creadora,
vinculando activamente los mundos interno y externo.
5. Utilice la imaginación creadora para verse a sí mismo
unificado con toda la humanidad y con todo lo que sea progresista y espiritual
y actúa para el bienestar de la humanidad y el establecimiento de las correctas
relaciones humanas.
6. Adopte una actitud de confianza, sabiendo que actúa como un canal para la energía de la buena voluntad. Esta actitud “como si” puede producir resultados poderosos.
MEDITACIÓN SOBRE LA BUENA VOLUNTAD
Primera etapa
1. Vincúlese mentalmente con todas las personas del mundo que
trabajan con este Grupo de Meditación de Buena Voluntad
2. Reflexione sobre la realidad de las relaciones humanas.
Usted está relacionado con:
a. su familia
b. su comunidad
c. su nación
d. la comunidad de naciones
e. la Humanidad Una compuesta por todas las razas y naciones
3. Pronuncie el Mántram de Unificación:
Los hijos de los hombres son uno
y yo soy uno con ellos.
Trato de amar y no odiar; Trato
de servir y no exigir servicio;
Trato de curar y no herir.
Que el dolor traiga la debida
recompensa de luz y amor.
Que el alma controle la forma
externa, La vida y todos los acontecimientos,
Y traiga a la luz el Amor
Que subyace en todo cuanto
ocurre en esta época.
Que venga la visión y la
percepción interna.
Que el porvenir quede revelado.
Que la unión interna sea demostrada.
Que cesen las divisiones externas.
Que prevalezca el Amor.
Que todos los hombres amen.
Segunda etapa
1. Reflexione sobre su propia relación y la de la humanidad con
la Jerarquía espiritual, el Gobierno interno del planeta.
2. Imagine que se halla en el centro de la Jerarquía
espiritual, inmerso en la conciencia del Cristo, el Corazón de Amor en la
Jerarquía.
3. Manteniendo este elevado punto de contacto, haga que sus
pensamientos alcancen e incluyan a todos los miembros de la familia humana en
quienes la energía de la buena voluntad está activa.
4. Silenciosamente pronuncie la afirmación:
En el centro de total amor, Yo
permanezco; Desde ese centro, Yo, el alma, me exteriorizaré; Desde ese centro,
Yo, el que sirve, trabajaré;
Que el Amor del Yo divino se
difunda en mi corazón; A través del grupo y por todo el mundo.
Tercera etapa
Visualice la energía del amor
fluyendo desde la Jerarquía espiritual a través de los hombres y mujeres de
buena voluntad y hacia los corazones y las mentes de todos los hombres,
inspirándolos con buena voluntad y creando armoniosas y correctas relaciones
humanas.
Cuarta etapa
Medite sobre la forma de
difundir la buena voluntad, estableciendo correctas relaciones humanas y
restaurando la paz en la Tierra.
Quinta etapa
Comprenda que está ayudando a construir un canal entre la Jerarquía espiritual y el mundo de los hombres, a través del cual puede fluir la energía de la buena voluntad, uniendo a la humanidad, solucionando sus problemas y eliminando la separatividad.
Sexta etapa
Vincúlese mentalmente con los hombres y mujeres de buena voluntad en el mundo y pronuncie La Gran Invocación. Hágalo con deliberación y con plena comprensión de su significado, sabiendo que irradia las poderosas energías de la Invocación a sus semejantes.
Desde el punto de Luz en la Mente de Dios, Que afluya luz
a las mentes de los hombres; Que la Luz descienda a la Tierra.
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios, Que afluya
amor a los corazones de los hombres; Que Cristo retorne a la Tierra.
Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
Que el Propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres;
El Propósito que los Maestros conocen y sirven.
Desde el centro que llamamos la raza de los hombres, Que
se realice el Plan de Amor y de Luz,
Y selle la puerta donde se halla el mal.
Que la Luz, el Amor y el Poder, restablezcan el Plan en
la Tierra.
OM OM OM
“El destino de los Hombres y de las Naciones está determinado por los Valores que gobiernan sus decisiones”
“La crisis humana y mundial de
hoy día es básicamente espiritual; está probando el carácter y la intención de
todos los hombres y mujeres.
Esto da la oportunidad de revisar los valores que captamos como una forma personal de conducta.”
“El Mundo del Futuro depende de lo que cada uno de nosotros haga hoy”

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