Buena Voluntad Mundial. Secuencia 3.
Recopilación
exclusivamente sin fines de lucro para las Adicciones.
Buena Voluntad
Mundial.
Secuencia 3.
LA GRAN INVOCACIÓN
Desde el punto de Luz en la Mente de Dios, Que afluya Luz a las mentes de los hombres; Que la Luz descienda a la Tierra.
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios, Que afluya Amor a los corazones de los hombres; Que Cristo retorne a la Tierra.
Desde el Centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres,
El Propósito que los Maestros conocen y sirven.
Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,
Que se realice el Plan de Amor y de Luz y selle la puerta donde se halla el mal.
Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.
Esta invocación no es propiedad
de ningún individuo o grupo en especial. Pertenece a toda la humanidad.
Empleándola o estimulando a otros para que la reciten, no se favorece a ningún
grupo ni organización determinada. La belleza y la fuerza de esta Invocación
reside en su sencillez y en que expresa ciertas verdades esenciales que todos
los hombres aceptan innata y normalmente: la verdad de la existencia de una
Inteligencia básica a la que vagamente damos el nombre de Dios; la verdad de
que detrás de las apariencias externas el Amor es el poder motivador del
Universo; la verdad de que vino a la tierra una gran Individualidad llamada el
Cristo por los cristianos, que encarnó ese amor para que pudiéramos
comprenderlo; la verdad de que el Amor y la inteligencia son consecuencia de la
Voluntad de Dios, y finalmente de que el Plan Divino sólo puede desarrollarse a
través de la humanidad misma.
Alice A. Bailey
www.lucis.org
LA ENERGÍA DE LA BUENA VOLUNTAD
TRES PRINCIPIOS
Los errores y equívocos del
pasado culminan en nuestros problemas actuales. Este reconocimiento conducirá a
establecer el principio de participación, tan necesario en el mundo actual.
Todos los problemas y las
condiciones pueden ser resueltos por la buena voluntad—al—bien. La buena
voluntad nutre el espíritu de comprensión y fomenta la manifestación del
principio de cooperación. El espíritu cooperativo es el secreto de todas las
relaciones humanas y el enemigo de la competencia.
Hay una consanguinidad entre los
hombres que, cuando es reconocida, disuelve todas las barreras y pone fin al
espíritu de separatividad y de odio. La paz y la felicidad de cada uno, por lo
tanto, conciernen a todos. Esto desarrolla el principio de responsabilidad y
sienta las bases para la correcta acción corporativa.
Estas creencias son básicas en los hombres y mujeres de buena voluntad y proporcionan el incentivo para todo servicio y acción. Estas tres verdades prácticas y científicas enunciadas, incorporan estos hechos básicos y la aceptación inicial de todos los servidores del mundo. No son contrarias a ninguna posición mundial, ni subversivas para ningún gobierno ni actitud religiosa, y están innatas en la conciencia de los hombres, evocando inmediata respuesta. Cuando sean aceptadas se sanarán todas las heridas internacionales.
LA ENERGÍA DE LA BUENA VOLUNTAD
Estamos viviendo uno de los
principales períodos de transición de la experiencia humana, transición tan
general, que involucra cambios en todos los sectores de los asuntos y
pensamientos humanos y produce modificaciones fundamentales en las actitudes de
los pueblos hacia la vida misma. No sólo estamos cambiando el mundo físico sino
también trasmutando y alterando lentamente la cualidad de nuestros deseos y
profundamente nuestras ideas sobre la ciencia, la educación, la religión y el
gobierno, así como también nuestras normas de mejoramiento y seguridad
sociales.
Todo período de transición es
inevitablemente un período de lucha y dificultad y también de gran oportunidad.
Puesto que la transición actual afecta a la totalidad de la familia humana en
todas partes del mundo, constituye básicamente el día de la oportunidad para
cada uno de nosotros. El sufrimiento y la dificultad son universales, pero el
progreso y la realización humanos se están logrando en todo sentido.
La historia humana ha registrado mayormente la codicia y la agresión, el egoísmo y la ambición, y ninguna raza, nación o grupo está exento de tal acusación. Actualmente, a medida que el hombre se aproxima a la madurez, se agudiza por un lado el conflicto entre valores, actitudes y modos de vida egoísta, fomentando el odio, las diferencias y la separación, y por otro, los mejores métodos de la buena voluntad, la comprensión, la colaboración y la participación. La lucha es larga y ardua y aún no se divisa el fin. Pero hay muchos y poderosos indicios de que el bien triunfará.
LA NECESIDAD DE BUENA VOLUNTAD
Muchas cualidades y energías diversas hacen hoy impacto en la conciencia humana, produciendo efectos constructivos y destructivos.
La energía más necesaria, si
queremos entrar sin peligro en la nueva era, es la de la buena voluntad. Los
mejores planes fracasan si quienes los desarrollan carecen de mutua buena
voluntad. Sin buena voluntad las tratativas no tendrán resultados reales ni
duraderos. La existencia del espíritu de buena voluntad es un requisito
esencial para la creadora solución de los numerosos problemas de la humanidad.
La buena voluntad es la base común en la cual pueden encontrarse todas las
razas y todos los credos.
La esperanza reside en que la
buena voluntad está mucho más difundida que reconocida en el mundo. El espíritu
de buena voluntad está presente en millones de personas y evoca un sentido de
responsabilidad. Los hombres de buena voluntad sienten esta nueva responsabilidad
mundial y tratan de desempeñar su parte. Piensan cada vez más en términos del
todo y su influencia se acrecienta como fuerza positiva para el bien. La
esperanza del mundo reside en esta creciente y constante buena voluntad que
poseen los miembros de todos los grupos que trabajan para el mejoramiento
mundial. Esto constituye un poder no utilizado ni organizado aún como una
fuerza mundial.
Si los hombres y mujeres del mundo quieren aprovechar la actual oportunidad, deben comprender más profundamente esta energía que poseen y ver con más claridad cómo puede ser aplicada prácticamente en el mundo moderno.
EL SIGNIFICADO DE LA BUENA
VOLUNTAD
La primera tentativa del hombre
para expresar el amor a Dios es la buena voluntad, porque constituye la
expresión inferior del verdadero amor y la más fácil de comprender. Ya ha
llegado el tiempo, aunque sea momentáneamente, de no hablar de amor, de amar a
los semejantes y de utilizar el amor para resolver los problemas, y en cambio
hablar desde un nivel más bajo y práctico, el de la buena voluntad. Para
muchos, el empleo de la palabra amor en las cuestiones grupales y en las
relaciones nacionales, no tiene sentido. La buena voluntad no ha perdido su
significado y puede ser comprendida por todos. Buena voluntad es una actitud y
una energía armonizadora. Buena voluntad es amor en acción.
Es interesante observar que el
significado de “buena voluntad”, si se lo considera de acuerdo a la definición
de los diccionarios, tal como lo emplean hoy los hombres y mujeres de buena
voluntad, nunca ha sido definido con claridad. El Diccionario Webster da la
siguiente definición: “Buena intención o buena disposición; benevolencia;
asentimiento gozoso; cordialidad; aptitud. Ley: favor o ventaja obtenida por
costumbre comercial, porque va más allá del mero valor de lo que se vende”.
Se hace hincapié en los significados más superficiales, sean emocionales, sentimentales, comerciales o materialistas. Sin embargo, buena voluntad es en realidad la expresión de “la voluntad hacia lo bueno y lo que debería ser”. No debe ya interpretársela como bondad sentimental o negativa, sino como fuerza práctica y dinámica para la acción constructiva capaz de rehacer al mundo.
EL PAPEL QUE DESEMPEÑA LA MENTE
La buena voluntad no tiene
dirección si no está controlada por el pensamiento. La mente proporciona esta
dirección y ayuda al individuo a discernir entre lo correcto y lo erróneo, a
elegir entre lo bueno y lo malo y a dirigir la energía hacia los canales
deseados.
Efectivamente, la energía sigue
al pensamiento, y esto atañe a la energía de la buena voluntad, generalmente
considerada como un impulso esencialmente emocional y de afinidad, como a
cualquier otro tipo de energía. La mente es mejor conductora que las emociones
de la potencia
de la buena voluntad y del amor
divino. Hasta no haberlo experimentado resulta difícil creerlo porque,
comparado con la sensación, el pensamiento parece ser frío para la mayoría de
las personas. Sin embargo, es imposible evadir los espejismos y prejuicios
personales hasta pasar de la vida emocional al nivel más impersonal de la
mente.
Si la buena voluntad constituye
la expresión del verdadero amor que la humanidad puede expresar en su actual
etapa de evolución, su aplicación mediante la inteligente dirección mental
puede ser de enorme potencia en todos los planos de la experiencia y actividad
humanas.
“Como un hombre piensa en su corazón, así es él”, es otra expresión de la verdad de que “la energía sigue al pensamiento”. Raras veces ocurren de la noche a la mañana cambios duraderos en la conciencia individual. Es cuestión de crecimiento y de seguir un plan con una fija intención mental. En efecto, la potencia del pensamiento es el mayor poder que poseemos hoy en el mundo para trasformar a los individuos y a la humanidad, para la creación y el desarrollo de la buena voluntad y, finalmente, la capacidad para expresar verdadero amor. No es por accidente que el amor ha sido definido como “razón pura”.
LA PLATAFORMA DE LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD
Todo trabajo se convierte en
espiritual cuando está correctamente motivado, se emplea una sabia
discriminación y se agrega el poder espiritual al conocimiento obtenido en el
mundo físico, donde la emoción y el pensamiento desempeñan también su parte.
Una de las principales
cualidades de los hombres de buena voluntad en todas partes es su actitud hacia
los problemas fundamentales que enfrenta la humanidad actualmente —un fuerte
sentido de responsabilidad para ayudar a resolver esos problemas.
Los hombres de buena voluntad
residen en todos los países del mundo y se encuentran en todos los grupos
raciales. Son miembros de todas las religiones e iglesias; trabajan en todas
las agrupaciones políticas y económicas sin excepción. En efecto, ninguna zona
de vida o pensamiento humano carece de la presencia armonizadora de los hombres
de buena voluntad.
Las personas de buena voluntad
asociadas a determinados grupos políticos, religiosos, económicos, culturales u
otros en la familia humana, no trabajan en beneficio de estos grupos a expensas
de los demás grupos. Cualquiera sea su afiliación externa, los hombres de buena
voluntad creen:
1. En la unidad subyacente de la humanidad, que es parte de la
unicidad del planeta y de todo lo que en él vive.
2. En una hermandad mundial (independiente del reino del
sentimiento, del idealismo y de la aspiración mística) como una realidad
demostrada.
3. Que la principal necesidad actual es despertar el interés y
movilizar las fuerzas de la luz y los recursos de los hombres de buena
voluntad. Si esto se realiza las fuerzas negativas y malignas perderán su
arraigo y poder en los asuntos humanos.
4. En la inofensividad de palabra y de acción. A la opinión
pública se le debe inculcar el principio de la no separatividad y las mentes
deben ser preparadas para los cambios de ideas y técnicas de la nueva era. La
inofensividad no es una actitud pasiva o moderada y bondadosa, ni elimina la
necesidad de una acción firme o drástica, si la ocasión la exige. La
inofensividad es un estado de la mente en el que el móvil detrás de toda
actividad es buena voluntad.
5. En el análisis mental imparcial de todos los problemas
humanos para que toda solución sea en bien de la totalidad.
6. En la fusión interna de objetivos, que reconoce el valor del
trabajo individual así como también del verdadero trabajo grupal, que significa
comprensión, interrelación y buena voluntad grupales.
Los hombres de buena voluntad apoyan ante todo la libertad fundamental del espíritu humano. Los hombres y mujeres de buena voluntad deben ser libres para pensar, elegir y actuar de acuerdo a su propia conciencia, pues no existe la uniformidad en las personas. Puede haber uniformidad de propósito y acercamiento, pero no debe esperarse una uniformidad de reacción. Unidad no es uniformidad. La diversidad no excluye la unidad ni crea el caos. El caos existe esencialmente en la mente de los hombres, y pensando con claridad y buena voluntad puede establecerse una relación correcta y constructiva entre las partes.
LA CIENCIA DE LAS RELACIONES
Puede trazarse una analogía
entre el servicio humano y una corriente eléctrica. La corriente sólo fluye
cuando proporciona energía más allá de sí misma. El egoísmo agota el poder en
forma tan infalible como el cortocircuito, y si es demasiado grande puede,
análoga e infaliblemente, detener toda afluencia de poder. Cuando la técnica de
la buena voluntad sea comprendida con mayor amplitud, su energía empezará a
fluir y se hará sentir más ampliamente su poder.
Cada uno de nosotros está
involucrado en una compleja red de relaciones: individuales, grupales,
comunales, nacionales e internacionales, que podrían ser consideradas como las
relaciones “horizontales” del hombre con sus semejantes y con su medio ambiente.
Este sistema horizontal de relaciones es el medio para establecer contacto y
comunicación y ejercer influencia. Es el conductor de energía en los diferentes
niveles, físico, emocional y mental. Por vivir en un mundo que evoluciona
rápidamente, este sistema de relaciones se halla en estado de continuo flujo y
cambio. La tarea del hombre de buena voluntad consiste en conducirse en el
lugar que ocupa dentro de este sistema y manejar las fuerzas y energías bajo su
control, de tal modo que ayuden a establecer rectas relaciones humanas, pudiendo
describirse como alicientes para el máximo desarrollo evolutivo de todas las
unidades individuales y grupales dentro del sistema. La energía de la buena
voluntad es el medio más importante y fundamental para tal fin.
Pero el hombre también forma
parte de otro sistema de relación, el “vertical”, que lo vincula con los
niveles espirituales de percepción, con Dios y el universo. Se establece
contacto con este sistema vertical conociendo lo más elevado en nosotros y viviendo
a la altura del mismo. La plegaria, la meditación y el pensamiento reflexivo
son los medios esenciales para crear y mantener la vida “vertical” del
espíritu.
La vida creadora, que implica la expresión dinámica del alma o naturaleza espiritual interna en el mundo de las relaciones humanas, exige un equilibrio correcto entre los sistemas “vertical” y “horizontal” de relación y entre los factores subjetivo y objetivo. No prestarle atención a la vida “vertical” del espíritu conduce a relaciones y acciones instintivas, estáticas y cristalizadas en el mundo del diario vivir. Concentrarse excesivamente en la vida subjetiva o “vertical”, sin darle oportunidad para expresarse en el mundo material, puede traer sobre estímulo, tendencia al espejismo e irrealidad, y esos penosos casos de fanatismo mesiánico que ocurren con demasiada frecuencia entre los aspirantes bien intencionados, aunque desequilibrados.
El correcto equilibrio de la vida “vertical” y “horizontal” se logra sólo cuando el individuo puede equilibrar las fuerzas de su propia naturaleza dentro de su propia siquis. El símbolo de este equilibrio y también de la meta para los hombres y mujeres de buena voluntad en la nueva era, es la cruz de brazos iguales, y una vez logrado, el fuego del espíritu puede inspirar y compenetrar el mundo del diario vivir en un sistema de relaciones humanas inteligentemente ajustado.
PROGRAMA DE ACCIÓN
La opinión pública enfocada,
decidida e iluminada, es la fuerza más poderosa del mundo. No tiene parangón,
pero ha sido poco empleada. Es bien conocida la credulidad del ciudadano común,
su disposición a aceptar lo que se dice, cuando se hace con gran oratoria y con
fuerza plausible, especialmente si está apoyado por una evidencia unilateral.
La frase bien elocuente del político entrenado, atento a sus propósitos
egoístas; los retóricos argumentos del demagogo, cuando explota alguna teoría
favorita a expensas del público, y las elucubraciones del hombre por una causa,
una teoría o un fin tortuoso determinado, todos encuentran fácil auditorio. La
sicología de la masa y las decisiones del vulgo fueron explotadas a través de
las edades, porque el irreflexivo y el emocional son fácilmente impelidos en
cualquier dirección, y esto hasta ahora fue aprovechado por aquellos cuyos
corazones no albergan lo mejor para la humanidad, lo cual fue utilizado con
fines egoístas y malignos más que para el bien.
Pero esta receptividad negativa
(que no merece el nombre de opinión pública) puede ser tan fácilmente orientada
para buenos como para malos fines y para medidas constructivas o destructivas.
Una dirección planeada y un programa inteligentemente delineado, teniendo esto
en vista, pueden crear el cambio necesario y convertir la inteligente y sensata
opinión pública en uno de los factores principales para la introducción de la
nueva era.
La tarea principal de los
hombres de buena voluntad es por lo tanto educativa. Ellos no mantienen ni
abogan por ninguna solución milagrosa de los problemas mundiales, pero saben
que un espíritu de buena voluntad está particularmente entrenado y desarrollado
por el conocimiento, pudiendo producir una atmósfera y una actitud que
posibilitarán la solución de los problemas. Cuando los hombres de buena
voluntad se reúnen, cualquiera sea su partido político, nación o religión, no
hay problema que finalmente quede sin solucionarse ni resolverse a satisfacción
de las distintas partes involucradas. El principal trabajo de los hombres de
buena voluntad es crear esta atmósfera y evocar esta actitud, y no presentar
alguna predeterminada solución. El espíritu de buena voluntad puede estar
presente aunque haya un desacuerdo fundamental entre las partes.
El servicio de cualquier hombre o mujer de buena voluntad puede ser convenientemente considerado bajo tres títulos.
PREPARACIÓN PERSONAL
Es esencial comprender como
individuos que somos parte integrante y definida del todo y, por lo tanto,
tenemos una real esfera de influencia. No es posible prestar servicio útil si
nos deprime un sentido de futilidad y no estamos plenamente convencidos de que
lo realizado sirve de algo. Debemos reconocer además que si no nos
disciplinamos y entrenamos, no aprovecharemos plenamente las numerosas
oportunidades de servir que se nos presentan. Basados en estos dos
reconocimientos, cada hombre o mujer de buena voluntad puede planear un
programa simple pero definido para acrecentar su utilidad como sigue:
1. Cultivar el espíritu de buena voluntad en sí mismo y
eliminar todas las actitudes de odio, prejuicio, parcialidad y crítica. Si el
servicio no está correctamente motivado, tiene poco valor.
2. Entrenar la mente para que sea de utilidad en dos
direcciones, comprender e interpretar el mundo de los asuntos humanos y llegar
al mundo de la inspiración e ideas creadoras. Todos los hombres y mujeres de
buena voluntad deben familiarizarse con lo que sucede en los principales campos
de la actividad humana. Necesitan comprender en forma realista los principales
problemas que la humanidad debe resolver y reconocer las principales tendencias
que hoy van configurando el futuro. El mundo moderno no puede ser comprendido
sin relacionarlo con las causas subyacentes que crearon la actual situación
humana. Esto exige un consciente estudio planeado, leer extensamente y
desarrollar especialmente un inteligente discernimiento. El hombre de buena
voluntad debe desarrollar análogamente la capacidad de pensar en forma
reflexiva y meditativa, sin lo cual es imposible extraer de ese nivel de
conciencia las ideas creadoras y la comprensión intuitiva que posibilitan la
solución de los más difíciles problemas humanos.
3. Servir, expresando toda la buena voluntad y comprensión que
se posee. Sólo podemos aprender a servir, sirviendo. Sin alguna expresión
práctica, nuestras aspiraciones, intenciones e ideas permanecen puramente
teóricas, las cuales deben ser probadas en la vida a la luz de la experiencia
efectiva.
4. Reorganizar nuestras vidas de manera de tener tiempo para el necesario servicio. El servicio efectivo requiere sacrificio y la capacidad de hacer ante todo lo que está primero. Si realmente deseamos servir y ser útiles, deberemos adoptar las normas que en nuestra vida hagan posible dedicar el tiempo disponible a lo que es realmente importante. Muchas personas actúan inconscientemente de acuerdo al dictamen “servir cuando es conveniente”. Otros ven el problema, pero no saben cómo hallar tiempo para hacer lo que quisieran. Con mucha frecuencia no encuentran solución alguna hasta que la persona decide, a cualquier precio, llevar ante todo una vida de servicio. Una vez subsanado este contratiempo pueden hallarse las soluciones.
LA VIDA DE SERVICIO
Las circunstancias individuales,
el medio ambiente o el trabajo, cualesquiera sean, proporcionarán muchas
oportunidades para la vida de servicio. El servicio es esencialmente la
expresión espontánea del contacto con el alma. La satisfacción de la necesidad
humana y la creación de una comprensión mundial dentro de nuestro círculo y
ambiente inmediato, es una de las primeras responsabilidades de cada hombre o
mujer de buena voluntad. Las sugerencias dadas a continuación forman la base de
un programa que podría ser el punto de partida para una vida útil y de
expansión de todo hombre de buena voluntad:
1. Hablen sobre la comprensión de los asuntos mundiales y los
problemas de la humanidad, en el hogar, entre los amigos y en el medio
ambiente, sin temor ni favoritismos. Vean esas consideraciones como un servicio
y crean que su interés y entusiasmo no pueden quedar sin producir efecto.
2. Reúnan, en lo posible, a las personas para considerar los
problemas de este período de transición y los principios de la nueva era
venidera, o colaboren con aquellos que ya lo están haciendo. Consideren esas
reuniones como una contribución para moldear la opinión pública y como medio
para ayudar a cambiar el contenido del pensamiento del mundo.
3. Estudien los objetivos, métodos y técnicas de los distintos
grupos y organizaciones que se interesan por el servicio mundial a lo largo de
distintas y numerosas líneas. Quizás no estén de acuerdo con todos ellos o con
los planes o modos de trabajar, pero todos son necesarios. Los tipos de hombres
son numerosos, las razas y condiciones variadas y los problemas que enfrenta la
humanidad exigen innumerables formas de trabajar. Todos pueden desempeñar su
parte, si se basan en una real buena voluntad y carecen de fanatismo. Mantengan
un registro de dichos grupos y establezcan relaciones útiles y amistosas lo
mejor que puedan. Cuando les sea posible asociarse de todo corazón con los
objetivos y el trabajo de determinada organización, ofrezcan su tiempo, energía
y dinero, como servicio para cualquier trabajo que deba realizarse.
4. Busquen a los hombres y mujeres de buena voluntad en su
medio ambiente y lleven un registro de los mismos. Sean espiritualmente
decididos en esta cuestión y salgan a descubrirlos. Cuando los hayan
encontrado, interésense en lo que ellos hacen y también esfuércense para que
colaboren con ustedes en sus líneas de actividad. Análogamente fortalezcan y
desarrollen sus contactos con los hombres y mujeres de buena voluntad de otros
países en todo el mundo.
5. Oren regularmente y a sus plegarias agreguen la meditación y
la reflexión. Detrás del canon y de la estructura mundial permanece su
originador, su planificador, su energía movilizadora, su voluntad central, su
creador viviente. Por la plegaria traten de llegar a esa voluntad central,
fusionándose así con el objetivo divino presentido e identificando su voluntad
con la voluntad divina.
6. Busquen otras dos personas para trabajar con ustedes. Hay un
poder excepcional en esta triple relación. Dios mismo, según dicen las
escrituras del mundo, actúa como una trinidad bondadosa, y el hombre de buena
voluntad, en su propia pequeña esfera, puede hacer lo mismo buscando otras dos
personas de ideas afines para formar un triángulo de buena voluntad, de luz e
interacción espiritual. Cada uno de los dos que colaboran puede a su vez hacer
lo mismo, y así una gran red de buena voluntad puede extenderse por todo el
mundo.
7. A pesar de las exigencias de la personalidad, aparten
cualquier cantidad de dinero de que pueda disponerse para el trabajo del
servicio mundial. En la actualidad, la carencia de dinero es uno de los mayores
obstáculos para todo trabajo de buena voluntad.
Esta es una base simple pero efectiva para el programa de acción de buena voluntad. Muchos hombres de buena voluntad ya trabajan ajustándose a ese delineamiento. Su número puede multiplicarse rápidamente. Al desempeñar nuestra parte deberíamos recordar los peligros del fanatismo y la necesidad de disciplina y preparación personal. No es difícil formular grandes e irrealistas planes para el progreso y el mejoramiento mundial y, como muchos lo hacen, tratar de imponer a otros su visión de lo que el mundo debería ser. Sin embargo, se necesitan actualmente servidores consagrados que quieran colaborar, impresionados por el alma, con el plan divino que se está desarrollando.
LA CONDUCCIÓN DE LA BUENA
VOLUNTAD
Las filas de los hombres de
buena voluntad carecen hoy de una conducción efectiva, estando esto bien
ilustrado por el hecho de que cuando una persona capaz y dedicada ofrece sus
servicios y tiempo a una organización, se le confía rápidamente una responsabilidad.
Las oportunidades son tan variadas como las capacidades de quienes ofrecen
ayuda. Todos son necesarios: organizadores y administradores, educadores, conferencistas,
coordinadores de debate grupal, escritores, investigadores, especialistas en
información, más las numerosas personas que, sin poseer una especialidad,
pueden ayudar a mantener un grupo vital, creador y progresista.
Quienes reconocen la necesidad de trabajadores de buena voluntad y se entrenan para el servicio, ven abrirse ante ellos grandes oportunidades. Lo que comienza como una actividad de los momentos disponibles, puede convertirse en una absorbente tarea de la vida si el individuo está capacitado y la necesidad es suficientemente grande. El trabajo de buena voluntad, en sus numerosas formas, debería proporcionar cada vez más oportunidades vocacionales para quienes están dispuestos a dar los pasos y hacer los necesarios sacrificios para una vida de servicio mundial.
“El destino de los Hombres y de las Naciones está determinado por los Valores que gobiernan sus decisiones”
“La crisis humana y mundial de hoy día es básicamente
espiritual; está probando el carácter y la intención de todos los hombres y
mujeres.
Esto da la oportunidad de revisar los valores que captamos como una forma personal de conducta.”
“El Mundo del Futuro depende de lo que cada uno de nosotros haga hoy”
Rodríguez Peña 208 , piso 4 °
C 1020 ADF – Ciudad Autónoma de
Buenos Aires Argentina

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