Buena Voluntad Mundial. Secuencia 4.

Recopilación exclusivamente sin fines de lucro para las Adicciones.
Buena Voluntad Mundial.
Secuencia 4.

LA GRAN INVOCACIÓN 

Desde el punto de Luz en la Mente de Dios, Que afluya Luz a las mentes de los hombres; Que la Luz descienda a la Tierra.

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios, Que afluya Amor a los corazones de los hombres; Que Cristo retorne a la Tierra. 

Desde el Centro donde la Voluntad de Dios es conocida, Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres,

El Propósito que los Maestros conocen y sirven. 

Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,

Que se realice el Plan de Amor y de Luz y selle la puerta donde se halla el mal. 

Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.

Esta invocación no es propiedad de ningún individuo o grupo en especial. Pertenece a toda la humanidad. Empleándola o estimulando a otros para que la reciten, no se favorece a ningún grupo ni organización determinada. La belleza y la fuerza de esta Invocación reside en su sencillez y en que expresa ciertas verdades esenciales que todos los hombres aceptan innata y normalmente: la verdad de la existencia de una Inteligencia básica a la que vagamente damos el nombre de Dios; la verdad de que detrás de las apariencias externas el Amor es el poder motivador del Universo; la verdad de que vino a la tierra una gran Individualidad llamada el Cristo por los cristianos, que encarnó ese amor para que pudiéramos comprenderlo; la verdad de que el Amor y la inteligencia son consecuencia de la Voluntad de Dios, y finalmente de que el Plan Divino sólo puede desarrollarse a través de la humanidad misma.

Alice A. Bailey

www.lucis.org

LA CREACIÓN DE UNA

OPINIÓN PÚBLICA ILUMINADA

La historia de la humanidad ha sido el relato de lo que fue captado y el empleo de las ideas aplicadas al vivir humano, como expresión de los conceptos de paz y progreso. Las ideas tratan, en primer lugar, de lo que son y serán esos nuevos impulsos formativos, creadores y espirituales que reemplazarán lo viejo y construirán la nueva casa o nueva civilización en la que vivirá la humanidad. La fresca corriente de las ideas que influyen ha condicionado, un ciclo tras otro y una civilización tras otra, los lugares donde vive el hombre y sus modos de vivir y expresarse. Por intermedio de estas siempre vívidas y surgientes ideas, la humanidad va hacia algo mejor, mayor, más grande y apropiado, para la vida de una divinidad que se manifiesta lentamente.

Debido al rápido desarrollo de la mentalidad humana, la opinión pública responde acrecentadamente a las ideas masivas. Se ha abusado mucho de esta fuerza poderosa. La sicología de la masa y la determinación de la multitud han sido explotadas durante edades debido a que unos son emotivos y otros no piensan y al ser fácilmente impelidos toman cualquier dirección. Esto fue hasta ahora aprovechado por quienes no albergan en su corazón lo mejor para la humanidad y lo utilizaron para fines egoístas y malignos mucho más que para el bien. Una opinión pública enfocada, determinada e iluminada, es la fuerza más poderosa del mundo y ninguna ideología, nación, estado ni grupo de seres humanos, por poderoso que sea o se crea, está libre de ello. No tiene parangón, pero ha sido muy poco utilizada. Por lo tanto el problema que tenemos delante es crear una opinión pública iluminada, basada sobre principios sanos y espirituales que constituirán dentro del mundo una fuerza para el bien. Una opinión pública iluminada es positiva, porque no recurre a los efectos de la negatividad receptiva.

Su premisa subyacente es que el pensamiento y la energía de las masas pueden ser dirigidos en líneas correctas, para que los buenos móviles y la acción inteligente puedan predominar en los asuntos humanos.

La responsabilidad principal de una opinión pública iluminada se funda en el poder y en el valor del individuo, resumido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Cada uno de nosotros, como individuo, es una definida e integrante parte del todo. El reconocimiento del bien común, “cada uno para todos y todos para cada uno”, es un agente de la opinión pública iluminada.

Dos ideas precursoras son necesarias como puntos focales para la creación de una fuerza dadora de luz dentro de los asuntos mundiales: arrojar luz en el camino y practicar la buena voluntad. La luz positiva ilumina las mentes para que puedan ver las cosas tal cual son y captar los móviles correctos y el modo de establecer correctas relaciones humanas. El poder motivador de la buena voluntad es en esencia lo que permite realizar la acción correcta. La luz revela la meta. La acción motivada por la buena voluntad libera la energía necesaria para alcanzar la meta. Siete son los procesos generales por los cuales deben pasar las auténticas ideas de valor constructivo y espiritualmente elevadas, antes de llegar a efectuar cambios efectivos en la conciencia humana. Estos son:

1.         Imposición. Las personas que aplican las ideas de este modo y las manejan con poderoso impacto, ponen el énfasis sobre los principios regentes que deben ser asimilados por la humanidad, dando lugar a dos desarrollos. Primero, inician un período de destrucción y derrumbe de lo que es viejo y obstaculizador, al cual le sigue el claro y radiante surgimiento de la nueva idea y su consiguiente captación por las mentes de la humanidad inteligente. Tales ideas personifican grandes principios y constituyen las ideas de la nueva era.

2.         Profundo pensamiento, reflexión y asimilación. Los que trabajan principalmente con ideas, las introducen más profundamente en las masas humanas, construyendo así una matriz donde la idea tiene la oportunidad de crecer y desarrollarse. Por la comprensión magnética, atractiva y afín, más el inteligente empleo de la lenta acción basada en el amor, la idea acrecienta constantemente su poder y de ese modo se produce el cambio.

3.         Manipulación, adaptación. A medida que las ideas surgen de la elevada conciencia de quienes ven las cosas de acuerdo a los principios, los cuales atraen magnéticamente, los servidores las captan y adaptan a la necesidad inmediata, otorgándole voz a la fuerza del intelecto.

4.         Armonización. Las nuevas ideas deben armonizar con las viejas para que no haya peligro de interrupción o rotura. Quienes trabajan para lograr este “equitativo modo de contemporizar” adoptan lo nuevo y lo viejo a fin de preservar el verdadero canon, porque están empeñados en vincular todos los puntos y centros de luz dentro del reino humano para desarrollar la capacidad de aplicar el arte de la síntesis, lo cual ayudará definitivamente a llevar adelante la veraz presentación de la divina idea intuida por los colaboradores.

5.         Investigadores de ideas. Comprueban si son verdaderas o falsas; investigan el modo de idear a fin de hallar su idea oculta y su poder motivador, porque el arte de la investigación científica les pertenece. Desde las ideas espirituales presentidas, que están detrás del aspecto forma de la manifestación, más los numerosos descubrimientos del modo de ser de Dios con el hombre y la naturaleza; desde los simples inventos (que son únicamente ideas materializadas) hasta los bienaventurados testigos del Plan que la ley presenta, están preparando el nuevo mundo en el que los hombres trabajarán y vivirán una vida espiritual más profundamente consciente.

6.         Idealismo, un deseo evocado. Este es el método de evocar el deseo de materializar los ideales, por constituir éstos los anteproyectos de las ideas. El mayor trabajo que tienen los servidores de esta línea es capitalizar la desarrollada tendencia de la humanidad a reconocer ideas (eludiendo las rocas del fanatismo y los peligros de los bajos deseos), adiestrar vehementemente a los pensadores mundiales para que deseen de tal manera lo bueno, lo verdadero y lo bello, que la idea pueda materializarse de algún modo en la Tierra y desde el plano de la mente trasladarse y revestirse con la correspondiente forma.

7.         Movimiento organizado. Este tipo de trabajo se lleva a cabo con toda naturalidad en el plano físico y está caracterizado por una complementación potente y rítmica, método que está adquiriendo ahora poder y se emplea acrecentadamente. Se requiere organizar el ideal evocado para que éste personifique la idea de Dios, tanto como el período y la humanidad pueden evidenciar y materializarlo como forma en la Tierra, lo cual exige mucha habilidad en la acción. La diferencia entre el método de la era antigua y la nueva puede verse expresado en la idea de “el liderazgo de una persona” y “el liderazgo de un grupo”. Esta diferencia entre la imposición de una respuesta individual a una idea respecto a sus semejantes, más la reacción de un grupo a una idea, produce idealismo grupal y lo enfoca en forma definida, lo cual lleva adelante el surgimiento de la idea sin el dominio de un determinado individuo. Las palabras y los grupos de palabras pujantes personifican la aspiración grupal de un movimiento organizado, algo muy distinto a una organización.

Este notable ejemplo lo tenemos en la Gran Invocación dada a la humanidad en 1945 al finalizar la segunda guerra.

Captado esto por muchas mentes, pueden llevar la idea de las correctas relaciones humanas hasta el punto en que se conviertan en ideal de las masas y comiencen a tomar forma en todo asunto nacional, público y comunitario.

Todos somos capaces de agregar nuestra cuota mental a los recursos de una opinión pública iluminada. Se ha dicho que “nada puede detener una idea en el momento de ser captada”. Quienquiera se haya esforzado en trabajar con ideas y pensarlas cabalmente para que adquieran formas constructivas, sabe muy bien que lo que precede al surgimiento de una idea para darle una clara expresión de la vida, es un proceso largo y frecuentemente arduo, que debe ser pensado y aplicado repetidas veces a fin de relacionar la idea a las circunstancias diarias. Esta analogía es aplicable también al cuerpo del mundo. El hecho de que a ciertas ideas les haya llegado el momento de penetrar en la mente pública, se debe al perseverante, profundo y responsable pensamiento de muchos individuos que han preparado e iluminado el camino practicando la buena voluntad, de modo que las energías de la luz y del amor fueran incluidas en la palestra de los acontecimientos mundiales.

El propósito de estos siete procesos generales es, como dijimos, efectuar cambios efectivos en la conciencia a fin de percibir la realidad viviente que subyace detrás del proceso, que permite comprenderla primero y ser absorbida después por la personalidad y, finalmente, convertirla en inspiración de un nuevo modo de vivir y de servir hasta alcanzar la unicidad, esencial revelación del ser, posible para todo aquel que comienza a exteriorizar la buena voluntad en forma efectiva y práctica en bien de la entera familia humana.

La unicidad se alcanza por medio del esfuerzo, el reconocimiento y la comprensión que abren el camino a la revelación cuando se comprende que la unidad es un factor en la propia vida y parte de la conciencia, supuestos posibles cuando las energías de la luz y del amor logran abrir las compuertas de la mente y el corazón para que desaparezcan las oscuras y malignas reacciones que obstruyen las ideas, planes y actividades. Una vez canalizadas ambas energías, a través de la buena voluntad, compartimos unidos el servicio progresivo.

Sin buena voluntad no hay desarrollo espiritual o expansión de conciencia, porque la naturaleza animal-humano-divina no puede pasar de un estado a otro hasta que la voluntad despunte y la bondad alboree, por ser esa condición real de la conciencia humano-divina la que en cualquier instante nos relaciona con las causas: la luz, el amor y la voluntad; o con los efectos: la revelación, la comprensión y la decisión.

Este modo de ser lleva a comprender cómo identificarnos con nuestro deber en la vida cotidiana, sin dejarnos absorber por las menudencias y trivialidades diarias que nos envuelven en la objetividad y nos impiden cumplir nuestro deber en toda la esfera de la vida, la conciencia y la forma. De este modo servimos y compartimos la responsabilidad de establecer correctas relaciones humanas entre los pueblos y las naciones, y vamos en pos de la paz y el progreso que garantizará el futuro de todo el reino humano. La Paz llega internamente si penetra en nosotros mismos, pero cada uno debe desarrollar su mente en forma cabal y concentrada y procurar que su corazón sea amoroso y comprensivo para demostrar buena voluntad. Los innumerables problemas que afectan al mundo hallarán una posible solución si se canaliza la energía de la buena voluntad. La Buena Voluntad es una energía omnipenetrante, unificadora y sanadora. Cada uno puede aplicarla y hacer contacto con ella aquí y ahora, porque siempre una puerta permanece abierta para prestar un servicio progresivo.

EL PODER CREADOR DE LA OPINIÓN PÚBLICA

La enfocada, determinada e iluminada opinión pública es, sin duda alguna, la fuerza más poderosa hoy en el mundo. En años recientes derribó gobiernos, hizo que la Iglesia Católica Romana reevaluara su política, trajo un reasesoramiento de la ética comercial y tocó virtualmente todos los aspectos de los asuntos humanos. El poder desarrollado por la mente pública es en el mundo de hoy un factor visible y tangible . Esto ha sido tomado muy en serio por quienes ocupan un cargo de responsabilidad pública.

El surgimiento de la opinión pública como fuerza que debe tenerse en cuenta ha despertado el interés de todos los que ayudan a formar el futuro de la humanidad. Aquellos que tienen un punto de vista mundial maquiavélico, ven a la opinión pública como la materia prima para ser manejada como un medio para lograr sus propios fines. Sin una significación evolutiva este punto de vista carece del alto contexto que da significado a los acontecimientos humanos. El surgimiento de la opinión pública señala, en realidad, el comienzo de un período en el cual pueden producirse profundos cambios en la conciencia humana. Corresponde a los hombres y mujeres de buena voluntad responder a la oportunidad que se les presenta, interesando a la opinión pública a tomar parte en los valores espirituales y evocando la sabiduría innata del hombre para que los valores sean restablecidos en la Tierra y haya paz y progreso.

El trabajo comienza con el reconocimiento de que existe una estructura interna de pensamientos que subyace en el mundo de los acontecimientos. Esto requiere sensibilidad telepática, aunque la sensibilidad requerida es una habilidad que todos los hombres y mujeres de buena voluntad ya han adquirido. El concepto popular en lo que a la telepatía respecta es una conversación de mente a mente, que es ciertamente una parte del campo de la telepatía, pero de poca importancia. La verdadera telepatía mental es la percepción directa de ideas, por sensibilidad a la siempre presente afluencia de inspiración. Una iluminada opinión pública vendrá como resultado de la sensibilidad telepática de la humanidad hacia la corriente de ideas que emanan desde la Jerarquía espiritual del planeta. Nuestro trabajo consiste en mantenerse en forma desapegada, directamente dentro de esa corriente de inspiración jerárquica ayudando a expresar las ideas que más necesitan nuestros semejantes en la actualidad.

Debe observarse que este servicio a la humanidad tiene implicaciones que llegan más allá del reino humano y va más lejos del mundo de los asuntos exclusivamente humanos. Nuestro trabajo, considerado también exclusivamente desde la perspectiva planetaria, se enriquece grandemente y se amplía su significación. Hasta el presente, el reino humano, como un todo, ha sido fragmentado, desintegrado y, sobre todo, auto centrado. Así como un niño considera todas las cosas a la luz de sus propios intereses egoístas, así la humanidad ha establecido sus relaciones en el mundo en términos de sus propias necesidades instintivas con escasa consideración por la vida más grande, de la cual ha sido siempre una parte. Pero ahora, una acrecentada y coherente opinión pública está ayudando a la humanidad a establecer correctas relaciones con los otros reinos de la naturaleza, evidenciado en los movimientos ecológicos a fin de respetar los reinos animal, vegetal y mineral. Como ya se ha dicho, el hombre está empezando a establecer una relación inteligente y activa con la Jerarquía, el quinto reino de la naturaleza. Dado que la humanidad comienza conscientemente a planear su propio futuro, hay inclusive una tenue respuesta a la Voluntad de Dios. Esta nueva capacidad de establecer inteligentes relaciones con los reinos superhumanos y subhumanos, anuncia la madurez humana, lo cual significa que si la humanidad está finalmente comenzando a llevar su propio peso dentro del esquema planetario de las cosas, esa humanidad puede ahora convertirse en un haber planetario, en vez de un débito.

En cuanto el centro humano cese de verse a sí mismo como el “centro del universo”, comenzará a desempeñar la parte que le corresponde en la evolución planetaria, el rol de la creatividad. Tradicionalmente han habido dos aspectos de la creatividad: la procreación física, asociada a la función sexual, y la creatividad superior de las ideas y todos los desarrollos culturales. Muchos están familiarizados con la frase “Dios habló, y los mundos fueron hechos”. A través de la humanidad Dios realmente “hablará” y es de suponer que Él tiene mucho que decir. Pero desde la perspectiva puramente humana, el crecimiento de la opinión pública denota la primera tentativa unificada de la humanidad para actuar expresivamente. Lo que fue un llamado silencioso de la aspiración se está convirtiendo ahora en un enunciado inteligente y coherente. El género humano por fin está descubriendo su voz.

Y aunque el proceso está bien encaminado, todos son necesarios para ayudar a estimular la creatividad del género humano. Los hombres y mujeres de buena voluntad tienen una doble responsabilidad que surge de su relación con los centros jerárquico y humano.

Los hombres y mujeres de buena voluntad son responsables ante la Jerarquía espiritual del planeta, en el sentido que deben colaborar para anunciar los principios y valores espirituales a fin de que la humanidad pueda oírlos. Si lo deciden, podrán servir como voceros de nuestros hermanos mayores de la Jerarquía, comunicando con claridad mental y visión, lo que permitirá a la humanidad ir hacia la solución de sus propios problemas.

Los hombres y mujeres de buena voluntad son responsables ante la humanidad por hallarse dentro del corazón mismo de la humanidad. Deberían ejemplificar la culminación de la esperanza y aspiración humanas, cuando enuncian el pensamiento humano colectivo, entendiendo que el corazón de la humanidad es sano. A medida que van siendo conscientes de que la expresión de la opinión pública es aún incompleta, llega el reconocimiento de lo que quizás sea el mayor servicio que ellos pueden prestar, porque hablan en nombre de los millones de semejantes que no tienen voz, pues aún no han aprendido a hablar.

EL MEDIO AMBIENTE DE LA BUENA VOLUNTAD

El trabajo de las personas de buena voluntad es educativo. Ellas no presentan ni abogan soluciones milagrosas para los problemas mundiales, pero saben que cuando el espíritu de buena voluntad está especialmente entrenado y complementado por el conocimiento, puede producir un medio ambiente y una actividad que harán posible solucionar el problema. Producir este clima y evocar esa actitud es el principal trabajo de los hombres y mujeres de buena voluntad, en vez de presentar una solución manida. No existe razón alguna para creer que el desarrollo de la buena voluntad en el mundo sea una cuestión lenta y gradual. Puede ser todo lo contrario si los hombres y mujeres que hoy sienten en sí mismos la genuina buena voluntad, están libres de prejuicios y hacen contacto y trabajan mutuamente para difundir la buena voluntad, pues está mucho más difundida en el mundo de lo que la gente cree, lo que simplemente se necesita es descubrirla, educarla y activarla.

Cuando la buena voluntad sea expresada y organizada, reconocida y utilizada, los problemas mundiales, sean como fueren, se solucionarán a su debido tiempo; cuando la buena voluntad sea un factor real y activo en los asuntos humanos, se comprenderá en forma más plena y rica la naturaleza del amor y se expresará un aspecto más elevado de ese amor divino; cuando la buena voluntad se difunda ampliamente entre los hombres, veremos el establecimiento de las correctas relaciones humanas y sólo entonces el género humano expresará un nuevo espíritu de confianza, fe y comprensión.

BUENA VOLUNTAD MUNDIAL Y LAS NACIONES UNIDAS

Debido a que las guerras comienzan en la mente de los hombres, en la mente de los hombres deben erigirse las defensas de la paz.

Una actitud incluyente de la mente y del corazón y una buena voluntad activa y cooperadora entre los hombres y las naciones, son requisitos previos y necesarios en el establecimiento de un nuevo orden mundial de paz y prosperidad para todo el género humano.

Como resultado del conflicto mental, de la separatividad y de la falta de comprensión, se ha llegado a un punto de tensión en los asuntos mundiales, por lo tanto se nos ofrece una nueva oportunidad para el progreso creador que las Naciones Unidas representan.

La energía de síntesis o universalidad está abundantemente disponible para la humanidad. Por medio de la plegaria invocadora y la meditación, las energías espirituales son extraídas y llevadas a la actividad, y mediante el dirigido y claro pensar, pueden convertirse en metas deseables para la humanidad.

Las Naciones Unidas son actualmente un instrumento de universalidad y un agente para la unidad, la paz y la prosperidad en el mundo. Las energías espirituales pueden ser distribuidas y encauzadas a través de su trabajo mundial, mediante la cooperación activa de todos los verdaderos servidores de la raza humana.

BUENA VOLUNTAD MUNDIAL trabaja para establecer rectas relaciones humanas mediante el empleo de la buena voluntad.

EL PREÁMBULO DE LAS NACIONES UNIDAS

Las necesidades e intenciones profundamente sentidas que inspiraron la fundación de las Naciones Unidas son proclamadas en el Preámbulo de la Carta firmada en San Francisco el 26 de junio de 1945. El Preámbulo reza:

Nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas, resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la humanidad sufrimientos indecibles, a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas, a crear condiciones mediante las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y otras fuentes del derecho internacional, a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad, y con tales finalidades, a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos, a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos, que no se usará la fuerza sino en servicio del interés común, y a emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y social de todos los pueblos.

Hemos decidido aunar nuestros esfuerzos para realizar estos designios.

Por lo tanto, nuestros respectivos gobiernos, por medio de representantes reunidos en la ciudad de San Francisco que han exhibido sus plenos poderes, encontrados en buena y debida forma, han convenido en la presente Carta de las Naciones Unidas, y por este acto establecen una organización internacional que se denominará las Naciones Unidas.

LOS PROPÓSITOS DE LAS NACIONES UNIDAS SON:

1.         Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz y para suprimir actos de agresión y otros quebrantamientos de la paz; y lograr por medios pacíficos, y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la paz.

2.         Fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y tomar otras medidas adecuadas para fortalecer la paz universal.

3.         Realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión; y

4.         Servir de centro que armonice los esfuerzos de las naciones para alcanzar estos propósitos.

EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

Basado en los nueve puntos detallados en el libro “La Exteriorización de la Jerarquía” de Alice A. Bailey:

1.         El nuevo orden mundial debe satisfacer la necesidad inmediata y no constituir un esfuerzo para satisfacer una visión idealista y distante.

2.         El nuevo orden mundial debe adecuarse a un mundo que ha sufrido una crisis destructiva y a una humanidad que fue destrozada por la experiencia.

3.         El nuevo orden mundial debe sentar las bases para otro futuro orden mundial que sólo será posible después de un período de recuperación, reconstrucción y reedificación.

4.         El nuevo orden mundial estará basado en el reconocimiento de que todos los hombres son iguales en su origen y meta, pero todos están en etapas distintas de desarrollo evolutivo; que la integridad personal, la inteligencia, la visión y la experiencia, más una marcada buena voluntad, deben señalar al conductor ...

5.         En el nuevo orden mundial, el grupo gobernante de cualquier nación debe estar compuesto por quienes trabajan para el mayor número y, al mismo tiempo, ofrecen una oportunidad a todos, procurando que el individuo tenga libertad. Ya se reconocen hoy los hombres de visión, posibilitando así la correcta elección de líderes, que no fue posible hasta este siglo.

6.         El nuevo orden mundial se basará en un activo sentido de responsabilidad. “Todos para uno y uno para todos” será la regla. Esta actitud tendrá que ser desarrollada entre las naciones, pues aún no existe.

7.         El nuevo orden mundial no impondrá un tipo uniforme de gobierno, ni una religión sintética, ni un sistema de regimentación a las naciones. Los derechos soberanos de cada nación serán reconocidos y se permitirá la plena expresión de su genio particular, tendencias individuales y cualidades raciales. Sólo en un caso particular debe hacerse el esfuerzo para lograr la unidad y esto será en el campo de la educación.

8.        El nuevo orden mundial reconocerá que los productos del mundo, los recursos naturales del planeta y sus riquezas, no pertenecen a nación alguna sino que deberán ser compartidos por todos. No habrá naciones que “posean” y otras que no posean. Una equitativa y apropiada distribución del trigo, el petróleo y la riqueza mineral del mundo, se desarrollará teniendo como base las necesidades de cada nación, sus propios recursos internos y los requerimientos de su pueblo, lo cual se llevará a cabo si se tiene en cuenta la totalidad

9.         En el período preparatorio para el nuevo orden mundial habrá un desarme constante y regulado. No será optativo ni se permitirá a nación alguna producir ni organizar equipo alguno para propósitos destructivos o atentar contra la seguridad de cualquier otra nación...

(Este último punto es el 8º punto de la Carta del Atlántico, elaborada por Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt durante la segunda guerra mundial).

Estas premisas simples y generales deben mantenerse inviolables; los procesos intermedios y los experimentos deben llevarse a cabo por quienes se interesen por el bien de todos.

“El destino de los Hombres y de las Naciones está determinado por los Valores que gobiernan sus decisiones” 

“La crisis humana y mundial de hoy día es básicamente espiritual; está probando el carácter y la intención de todos los hombres y mujeres.

Esto da la oportunidad de revisar los valores que captamos como una forma personal de conducta.” 

“El Mundo del Futuro depende de lo que cada uno de nosotros haga hoy”

Rodríguez Peña 208 , piso 4 °

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