Buena Voluntad Mundial. Secuencia 5.
Recopilación
exclusivamente sin fines de lucro para las Adicciones.
Buena Voluntad Mundial.
Secuencia 5.
LA GRAN INVOCACIÓN
Desde el punto de Luz en la Mente de Dios, Que afluya Luz a las mentes de los hombres; Que la Luz descienda a la Tierra.
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios, Que afluya Amor a los corazones de los hombres; Que Cristo retorne a la Tierra.
Desde el Centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres,
El Propósito que los Maestros conocen y sirven.
Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,
Que se realice el Plan de Amor y de Luz y selle la puerta donde se halla el mal.
Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.
Esta invocación no es propiedad
de ningún individuo o grupo en especial. Pertenece a toda la humanidad.
Empleándola o estimulando a otros para que la reciten, no se favorece a ningún
grupo ni organización determinada. La belleza y la fuerza de esta Invocación
reside en su sencillez y en que expresa ciertas verdades esenciales que todos
los hombres aceptan innata y normalmente: la verdad de la existencia de una
Inteligencia básica a la que vagamente damos el nombre de Dios; la verdad de
que detrás de las apariencias externas el Amor es el poder motivador del
Universo; la verdad de que vino a la tierra una gran Individualidad llamada el
Cristo por los cristianos, que encarnó ese amor para que pudiéramos
comprenderlo; la verdad de que el Amor y la inteligencia son consecuencia de la
Voluntad de Dios, y finalmente de que el Plan Divino sólo puede desarrollarse a
través de la humanidad misma.
Alice A. Bailey
www.lucis.org
LA EDUCACIÓN EN LA NUEVA ERA
La educación ha llegado a ser
hoy de gran importancia en todas partes del mundo. Los requisitos de la
educación, bajo las condiciones modernas de relaciones internacionales y a la
luz de una nueva civilización emergente, ocupa la atención no sólo de esos
países que proporcionan ahora educación a las masas de sus pueblos por primera
vez en la historia, sino también la de países donde ha existido durante algún
tiempo un tipo de educación obligatoria.
¿Cuáles deberían ser los
principios y propósitos subyacentes en las nuevas técnicas educativas?
¿Cuáles deberían ser estas
técnicas?
En esta secuencia de Buena Voluntad sobre “La Educación en la Nueva Era” se presentan ciertas ideas y conceptos fundamentales para la educación en todos sus aspectos y las distintas y variadas circunstancias del mundo moderno.
LA EDUCACIÓN PASADA Y PRESENTE
La educación, hasta el momento
actual, se ha ocupado mayormente del arte de sintetizar la historia pasada, de
lo ya adquirido en todos los sectores del pensamiento humano y del conocimiento
logrado hasta la fecha. La educación ha mirado principalmente hacia atrás y no
hacia adelante.
Los valores de la educación
moderna siguen siendo en su mayor parte competitivos, nacionalistas y, por lo
tanto, separatistas. El niño llega a considerar los valores materiales como los
de mayor importancia, a creer que su propia nación es también de la mayor
importancia y que toda otra nación es secundaria. Esto ha nutrido su orgullo y
fomentado la creencia de que él, su grupo, su religión y su nación son
superiores a las demás personas y pueblos. En consecuencia, se convierte en una
persona unilateral, con sus valores mundiales erróneamente ajustados y sus
actitudes hacia la vida caracterizadas por la parcialidad y el prejuicio.
La educación también se ha
ocupado de la organización de la mente inferior (la puramente racional como
distinto de las facultades creadoras e intuitivas). Leer, escribir y poseer
nociones de aritmética elemental son considerados requisitos mínimos. Se enseña
a los niños los rudimentos de las artes a fin de permitirles actuar con la
eficiencia necesaria en un campo competitivo y en su medio ambiente particular.
El idealismo natural del niño (y
qué niño no es idealista innato) ha sido lenta y firmemente sofocado por el
paso del materialismo de la máquina educativa del mundo.
Poco a poco, este desastroso
estado de cosas ha ido cambiando, de manera que hoy, en muchos países, el
bienestar del estado mismo y la necesidad de la Nación se mantienen ante el
niño, desde su más temprana edad, como el ideal más elevado posible.
Este es un definido paso
adelante en la expansión de conciencia que la raza humana debe realizar, porque
la expansión de conciencia y el desarrollo de una creciente sensibilidad y
conciencia perceptiva del todo mayor es la meta de todo esfuerzo evolutivo.
Otra etapa puede observarse en el hecho de que, en todas partes y en todos los
países, se enseña a los hombres a ser exponentes de ciertas ideologías
grupales, ideologías que, en último análisis, sólo son sueños, visiones o ideas
que se materializan.
Destacados pensadores educadores
y organizadores en el nivel mundial, incluyendo la UNESCO, acrecientan
actualmente el énfasis de los objetivos éticos y estéticos y la necesidad de
los procesos educativos. Es evidente, por lo tanto, que detrás del caos y del
tumulto superficiales en la conciencia de la humanidad, los seres humanos
comienzan a fusionar en sí
mismos tres estados de
conciencia: la del individuo, la del ciudadano y la del idealista. El sentido
de percepción mundial de la humanidad aumenta definidamente.
Surge aquí el interrogante, ¿Cuál será el próximo desarrollo evolutivo en el mundo de la educación?
LA TAREA Y LOS OBJETIVOS DE LA
NUEVA EDUCACIÓN
La educación tiene tres
objetivos principales desde el ángulo del desarrollo humano:
1. Debe hacer del hombre un ciudadano inteligente, un
progenitor sensato y una personalidad controlada, capaz de desempeñar su parte
en forma armoniosa y constructiva en el trabajo del mundo.
2. Debe salvarse la brecha entre la mente inferior y el alma.
El verdadero trabajo de educación consiste en instruir al hombre para el
correcto discernimiento y la debida sensibilidad hacia las ideas e ideales
morales y espirituales, para que pueda construir fielmente de acuerdo con el
propósito de su alma y producir en la tierra lo que será su contribución al
todo. En forma curiosa la humanidad ha reconocido siempre esto y, por lo tanto,
ha hablado en términos de “logro de la unidad” u “obtención del alineamiento”,
tentativas todas para expresar esta verdad intuitivamente comprendida.
3. Debe capacitarlo para salvar la brecha entre los diferentes
aspectos de su propia naturaleza mental. Esto incluye la construcción del
puente entre la mente inferior y el alma. Estos aspectos son:
a) La mente concreta inferior, el principio razonador, la mente
receptiva, tal como la consideran los sicólogos. Los procesos educativos
pretenden ocuparse de este aspecto del hombre.
b) El Hijo de la mente, la mente individualizada denominada ego
o alma. Este es el principio inteligencia, conocido como el Ángel solar, el
principio crístico. La religión del pasado ha pretendido ocuparse de ello.
c) La mente abstracta superior, la mente iluminadora, el
custodio de las ideas. Esta mente imparte iluminación a la mente inferior
cuando está en armonía con el alma. De este mundo de ideas ha pretendido
ocuparse la filosofía.
Por lo tanto, la verdadera educación es la ciencia de vincular las partes integrantes del hombre y también de vincularlo, a su vez, con su medio ambiente inmediato y luego con el todo mayor, donde debe desempeñar su parte. Esto involucra el proceso de obtener datos y luego aprender a deducir y extraer de tal información lo que puede ser de utilidad práctica en cualquier situación dada. Involucra el proceso de adquirir sabiduría como derivada del conocimiento. Esto constituye el poder de aplicar el conocimiento en tal forma, que traerá como resultado natural un modo de vivir sensato, un comprensivo punto de vista, más una técnica inteligente de conducta. Finalmente, constituye el proceso por el cual se cultiva la unidad o sentido de síntesis.
Por lo tanto, la educación
futura debería abarcar el entrenamiento para la ciudadanía, la paternidad, la
comprensión mundial y, en un sentido nuevo y más amplio, podrá definirse como
la ciencia de las rectas relaciones humanas y de la organización social.
La tendencia general de la nueva
educación debería ser, por lo tanto, más sicológica que en el pasado, y los
futuros educadores deberían poner el énfasis sobre:
1. El control mental de la naturaleza emocional.
2. La visión o la capacidad para ver más allá de lo que es, lo
que podría ser.
3. El conocimiento efectivo heredado, al cual será posible
sobreponer la sabiduría del futuro.
4. La capacidad de manejar convenientemente las relaciones y
reconocer y asumir la responsabilidad.
5. El poder de emplear la mente de dos maneras:
a) Como “sentido común”, analizando y sintetizando la
información obtenida por los cinco sentidos.
b) Como faro que penetra en el mundo de las ideas y en la verdad
abstracta.
Finalmente, la educación debería
presentar la hipótesis del alma en el hombre, como factor interno que produce
lo verdadero, lo bueno y lo bello. Este factor interno o alma se expresa en
cada ser humano como una cualidad peculiar que podría denominarse “percepción
mística”. Esta cualidad de percepción mística incluye:
1. La visión mística del alma, de Dios y el universo.
2. El poder de hacer contacto y valorar el mundo de
significados.
3. El poder de amar y de exteriorizarse hacia aquello que es
algo más que el yo.
4. La capacidad de captar e intuir ideas.
5. La habilidad de sentir lo desconocido, lo deseable y lo
deseado. La consiguiente determinación y persistencia que permite al hombre
buscar, investigar y exigir esa realidad desconocida. Esta tendencia mística ha
traído los grandes y renombrados místicos del mundo y el sinnúmero de
exploradores, inventores y descubridores.
6. El poder de sentir, registrar y retener lo bueno, lo bello y
lo verdadero. Esto es lo que ha formado al escritor, al poeta, al artista y al arquitecto.
7. El anhelo de descubrir y penetrar los secretos de Dios y de
la naturaleza. Esto ha formado al científico y al hombre religioso.
Por lo tanto, “la percepción
mística” es, ni más ni menos, el poder innato en el hombre de ir en busca de lo
que es más grande y mejor que él y captarlo. Es el poder de valorar y alcanzar
el bien aparentemente inalcanzable.
El objetivo de la educación, por lo tanto, debería ser el entrenamiento del mecanismo de la personalidad, a fin de que responda a la vida del alma. La expresión creadora y el esfuerzo humanitario tendrán entonces una base espiritual y se obtendrá una respuesta más realista a la pregunta ¿qué es el hombre? Esto abrirá ante la juventud del mundo entero el problema del liderazgo y del móvil. El contenido en la mente del estudiante no sólo se enriquecerá con los hechos históricos y literarios, sino que su imaginación se enaltecerá y evocará su ambición y aspiración en verdaderas y correctas líneas.
ESTUDIO SOBRE EL NIÑO Y SU
DESENVOLVIMIENTO
Hay una urgente necesidad de
desarrollar medios más adecuados, de comprender y estudiar al niño y a los
jóvenes, si queremos alcanzar los objetivos de la nueva educación. La futura
educación sólo puede ser construida sobre una valoración comprensiva de la
naturaleza y la constitución del hombre y de los procesos de su
desenvolvimiento.
La secuencia del crecimiento del
niño, basada en el proceso del desenvolvimiento del ser humano, podría
clasificarse brevemente de la siguiente manera:
1. Respuesta al impacto, el despertar de los sentidos del
infante. Comienza a oír y ver.
2. Respuesta a la posición y la adquisición. El niño empieza a
apropiarse, se hace autoconsciente y busca su yo personal.
3. Respuesta al instinto que rige al animal, a la naturaleza de
deseo y a las tendencias humanas.
4. Respuesta al grupo. El niño se hace consciente de su medio
ambiente y de que él es parte integrante de un todo.
5. Respuesta al conocimiento, comenzando cuando se imparten
datos informativos que despiertan el interés, la correlación, la síntesis y la
dedicación a la vida.
6. Respuesta a la necesidad innata de investigar, que conduce
al experimento en el plano físico, a la introspección en el plano emocional, al
estudio intelectual y a una actividad mental.
7. Respuesta a la presión económica y sexual y a la ley de
supervivencia. Esto lo obliga a utilizar su equipo y conocimiento, a ocupar su
lugar como factor en la vida grupal y a promover el bienestar grupal mediante
algún aspecto del trabajo activo.
8. Respuesta a la percepción intelectual pura, que conduce a un
consciente y liberal empleo de la mente, a pensar en forma individual, a crear
formas mentales y, finalmente, a dirigir con constancia la mente hacia campos
de comprensión y conocimiento cada vez más amplios.
9. Respuesta al pensador o alma. Cuando registra esta
respuesta, el hombre entra en su reino, los mundos objetivo y subjetivo se
unifican. La educación debe tender a esta realización.
Cada niño debería ser estudiado,
primero, para asegurarse de la tendencia natural de sus impulsos. Si son hacia
la expresión física, si hay una capacidad latente para alguna de las artes, si
el calibre intelectual merecería un entrenamiento definidamente mental en el
análisis, la deducción, las matemáticas o la lógica. Quizás, a medida que
trascurra la vida, nuestros jóvenes serán clasificados en dos grupos: el
místico, bajo el cual se agruparán los de tendencia religiosa, cultural y
artística, y el esotérico, que incluirá a los tipos intelectual, científico y
mental.
Cuando el niño llegue a la edad
de diecisiete años, el entrenamiento dado debería haberle permitido emitir con
claridad su nota e indicado el diseño que probablemente seguirán los impulsos
de su vida. En los primeros catorce años debería dársele la oportunidad de
experimentar en diversos campos. No debería acentuarse el entrenamiento
puramente vocacional hasta los últimos años del proceso educativo.
Nos acercamos al momento en que
los niños serán estudiados mucho más comprensivamente que en la actualidad,
esto será posible particularmente por medio de:
1. El conocimiento, el desarrollo y el amplio empleo de la
ciencia de la sicología, la ciencia del hombre esencial. Las diferentes
escuelas de sicología contribuirán cada una con su verdad particular y así
emergerá de esta síntesis la verdadera ciencia del alma.
2. El crecimiento y el desarrollo de la ciencia de los siete
tipos básicos de individuos, sobre la cual está basado gran parte del
pensamiento sicológico oriental.
3. La aceptación de la enseñanza sobre la constitución del hombre, que se refiere especialmente a la naturaleza, propósito y calidad de los tres vehículos o cuerpos de expresión, mental, emocional y físico—etérico, y su relación con el alma.
A fin de lograrlo, debería
disponerse de lo mejor que Oriente tiene que ofrecer y el conocimiento de
Occidente. Además de los métodos ya delineados de estudiar al niño, debe
examinárselo médicamente, con especial atención en el sistema endocrino y el
desarrollo del mecanismo de respuesta, y también vocacionalmente, para que más
tarde en la vida puedan hallar plena expresión sus dones y capacidades. Con el
tiempo se desarrollará la astrología científica para determinar las tendencias
de la vida y los problemas peculiares del alma. Los niños serán, además,
estudiados espiritualmente. Se determinará aproximadamente la edad aparente del
alma y el lugar que ocupa en la escala de la evolución; se considerarán las
tendencias místicas e introspectivas y se observará si existen o no ambas
tendencias. Se investigará cuidadosamente la coordinación de todos los aspectos
del individuo para llevar el equipo del niño a un todo funcionante y unido.
La palabra “espiritual” no se
refiere a los así llamados asuntos religiosos.
Toda actividad que impulsa
adelante al ser humano hacia alguna forma de desarrollo —físico, emocional,
mental, intuitivo, social— para bien de su estado actual, es esencialmente de
naturaleza espiritual e indica la vivencia de la entidad divina interna. El
espíritu del hombre es imperecedero, perdura eternamente, progresa de un punto
a otro y de una etapa a otra en el sendero de evolución, desarrollando
constante y secuencialmente los atributos y aspectos divinos.
Si queremos que sea de valor la verdadera comprensión de los siete tipos básicos de rayo, de la constitución del hombre y de la astrología y también la correcta aplicación de la sicología sintética, tal comprensión debe producir un ser humano debidamente coordinado, sabiamente desarrollado, altamente inteligente y mentalmente dirigido.
LA EDUCACIÓN Y LOS SIETE RAYOS
Hay siete “rayos” o cualidades
de energía que influencian a la humanidad y producen siete tipos básicos de
seres humanos. Los futuros sistemas educativos deberían trabajar con estas
cualidades y características y con sus tendencias e instintos relacionados
entre sí:
1. Voluntad o Propósito, desarrollada hasta el punto en que la
vida manifestada sea regida por el propósito espiritual consciente. La correcta
dirección de la voluntad debería ser una de las principales preocupaciones de
los educadores.
2. Amor—Sabiduría. Es esencialmente el desarrollo de la
conciencia de la totalidad, incluyendo la conciencia grupal.
3. Inteligencia Activa. Concierne al desarrollo de la
naturaleza creadora del hombre espiritual consciente. La correcta dirección de
esta tendencia, ya desarrollada, es la meta de toda verdadera educación.
4. Armonía, obtenida a través del conflicto. Conduce al
equilibrio, a la liberación y al final poder de crear. Es uno de los atributos
que la educación debería encarar desde el ángulo de la intuición.
5. Conocimiento concreto, por el cual el hombre se capacita
para concretizar sus conceptos. El verdadero trabajo de la educación consiste
en entrenar al hombre inferior en el correcto discernimiento y en la verdadera
sensibilidad a la visión, de modo que pueda construir fielmente de acuerdo al
propósito de su alma y producir en la tierra lo que será su contribución al
todo.
6. Devoción. La devoción es resultado y fruto de la
disconformidad, más el empleo de la facultad de elección, basada en ideales
claramente sostenidos. Por medio de la devoción y el idealismo se unifica
finalmente con el ideal más elevado posible para él. Los educadores tienen, por
lo tanto, la oportunidad de tratar inteligentemente el idealismo innato en
cualquier niño y la interesante tarea de conducir a la juventud del mundo de
una meta lograda a otra.
7. Orden, y la imposición de un ritmo establecido por medio del desarrollo de la facultad innata que permite funcionar de acuerdo al propósito y ritual dirigidos. Los educadores deben trabajar con el principio de atributo innato y el instinto hacia el ritmo ordenado, haciéndolo más creativamente constructivo y proporcionando, por medio de ello, un campo para el desarrollo de los poderes del alma.
LA NUEVA EDUCACIÓN
Consiste en producir algún tipo
de cultura —material o espiritual, o material y espiritual— objetivo de toda
educación.
Civilización es la reacción de
la humanidad al “propósito de cualquier período mundial particular”. En cada
era debe ser expresada alguna idea basada en el idealismo racial de esa época.
Cultura es el acercamiento de
dos caminos —sentimiento y mente— de dos mundos —sensibilidad y pensamiento—,
de actitudes de índole relacionadora que permitirán al hombre vivir como un ser
subjetivo inteligente en un mundo físico tangible. El hombre culto relaciona el
mundo de los significados con el mundo de las apariencias, considerándolos un
mundo con dos aspectos.
En último análisis, la civilización tiene que ver con las masas y la conciencia racial, mientras que la cultura concierne al individuo y al hombre creador espiritual.
ESCUELAS E INSTITUTOS
En las actuales escuelas, primarias y secundarias, y en las universidades e institutos, puede verse un cuadro simbólico e imperfecto del triple objetivo de la nueva educación: civilización, cultura, unificación.
LAS ESCUELAS PRIMARIAS deberán
considerarse custodios de la civilización; capacitar a un niño para ejercer la
ciudadanía, enseñándole su lugar como una unidad social y acentuar sus
relaciones grupales. Se le enseñará lectura, escritura, aritmética, historia
elemental (recalcando la historia universal), geografía y poesía, más ciertos
hechos básicos e importantes de la vida, verdades fundamentales, coordinación y
control.
LAS ESCUELAS SECUNDARIAS deberán considerarse custodios de la cultura; acentuar los más grandes valores de la historia y de la literatura y enseñar algo sobre arte. Comenzarán a entrenar a los jóvenes para esa futura profesión o modo de vivir que evidentemente los condicionará. Enseñarán la ciudadanía en términos más amplios e indicarán el mundo de los verdaderos valores y cultivarán el idealismo en forma consciente y definida. La juventud del mundo debe empezar a relacionar los mundos del objetivo vivir exterior y de la existencia subjetiva interna.
LOS INSTITUTOS DE ENSEÑANZA Y UNIVERSIDADES deberán ser una prolongación más elevada de todo lo realizado hasta ahora. Tendrán que embellecer y completar la estructura ya erigida y ocuparse más directamente del mundo de significados. Considerarán los problemas internacionales —económicos, sociales, políticos y religiosos— y vincularán más estrechamente al hombre o a la mujer con todo el mundo. Deberán ser custodios de los métodos, técnicas y sistemas de pensamiento y de vida que relacionarán al ser humano con el mundo de las almas, el Reino de Dios.
La adecuación del hombre para la
ciudadanía en el reino de Dios no es esencialmente una actividad religiosa,
sino la tarea de la educación superior, dando un propósito y un significado a
todo lo realizado. Debe fomentarse el desarrollo de la intuición, la
importancia de los ideales y las ideas, el desarrollo del pensamiento abstracto
y la percepción.
Instinto, intelecto, intuición, proporcionan las notas clave para las tres instituciones escolares por las cuales pasarán todas las personas jóvenes. El primer esfuerzo de la educación para civilizar al niño consistirá en entrenar y dirigir correctamente sus instintos. La segunda obligación del educador será obtener su verdadera cultura, entrenándolo para que utilice correctamente su intelecto. El tercer deber de la educación será evocar y desarrollar la intuición.
RELACIONES DE LA ENERGÍA
La educación debería ocuparse
fundamentalmente de las relaciones e interrelaciones, de la eliminación o
curación de las separatividades y del restablecimiento de la unidad o síntesis.
Existe un hilo de energía,
arraigado en el corazón, denominado aspecto vida o espíritu, que emplea la
corriente sanguínea como agente de distribución.
Existe otro hilo de energía,
arraigado en el medio de la cabeza, denominado aspecto conciencia o la facultad
de conocer del alma. Controla el cerebro y dirige la actividad mediante el
sistema nervioso.
Ambos factores de energía, conocidos por los seres humanos como vida y conocimiento, o como energía e inteligencia vivientes, son los dos polos del ser de un niño. La tarea ante él es desarrollar conscientemente el aspecto medio o equilibrador que es amor o relaciones grupales. Un verdadero equilibrio se logrará por el reconocimiento de que el servicio es una técnica científica para obtener este equilibrio.
Por lo tanto, los educadores
deben tener presente tres cosas durante el actual período de transición:
1. Reorientar el conocimiento, el aspecto conciencia o el
sentido de percepción en el niño, en tal forma, que comprenda desde la infancia
que todo lo que se le enseña tiene como mira el bien de los demás, más que el
de sí mismo.
2. Enseñar que la vida que el niño siente latir a través de sus
venas, es sólo una pequeña parte de la vida total que palpita a través de todas
las formas, los reinos de la naturaleza, los planetas y el sistema solar y que,
por lo tanto, existe en todas partes una verdadera “hermandad sanguínea”. En
consecuencia, desde el comienzo de su vida debe enseñársele la relación
existente. Cuando ambas comprensiones —la relación y la responsabilidad— se
inculcan al niño desde la infancia, se logra con mayor facilidad el tercer
objetivo de la nueva educación.
3. La unificación consciente del impulso de vida y el anhelo de
conocer conducirán finalmente al niño a una actividad planeada que constituirá
su servicio a prestar y le proporcionará tres cosas:
a. Servir como agente directriz, indicándole finalmente la
vocación y avocación.
b. Extraer lo mejor del niño y hacer de él un centro magnético
radiante en el lugar en que se encuentre.
c. Hacerlo definidamente creador y capacitarlo para tejer ese
hilo de energía que vinculará la cabeza, el corazón y la actividad creadora en
un agente unificado y activo.
La satisfacción de estos tres
requisitos será el paso principal (dado en escala racial) para la construcción
del “antahkarana”1 o el puente de la conciencia entre:
1. Diversos aspectos de la naturaleza de la forma.
2. La personalidad y el alma.
3. El hombre y los demás seres humanos.
4. El hombre como miembro de la familia humana y su mundo
ambiental.
Debe observarse aquí que el puente debe erigirse en el aspecto conciencia y concierne a la continuidad de percepción de la vida del hombre en sus distintos aspectos.
TRES CIENCIAS DE LA NUEVA ERA
Tres ciencias principales
deberán influir en el campo de la educación de la nueva era.
1. LA CIENCIA DEL ANTAHKARANA. Es la nueva y verdadera ciencia de la mente que utilizará la sustancia mental para la construcción del puente entre la personalidad y el alma y, luego, entre el alma y el espíritu. Se relaciona con la sustancia de los tres niveles superiores del plano mental.
2. LA CIENCIA DE LA MEDITACIÓN. Esta ciencia puede ser aplicada a todo posible proceso de la vida. Es la ciencia subsidiaria que prepara para la ciencia del Antahkarana. Es el medio para la construcción del puente entre la personalidad y el alma. Es la verdadera ciencia de tender el puente en la conciencia. Relaciona
1 Antahkarana (Sánscrito): Esta palabra deriva de antah que significa interno y karana que significa instrumento. Sendero o puente entre la mente inferior y la superior, medio de comunicación entre ambas construido por el aspirante en materia mental.
finalmente a la mente individual con la mente superior y, más tarde, con la Mente Universal. Finalmente prevalecerá en los nuevos métodos educativos de escuelas y universidades.
3. LA CIENCIA DEL SERVICIO. Surge normal y naturalmente de la
aplicación exitosa de las otras dos ciencias. El servicio es la verdadera
ciencia de la creación y un método científico de establecer continuidad.
Estas tres ciencias finalmente
serán consideradas como los tres puntos principales del proceso educativo y
sobre ellas se pondrá acrecentadamente el énfasis.
La nueva educación deberá tender a que el sujeto del experimento educativo posea conscientemente su equipo, enfrente la vida con clara visión, abriendo las puertas al mundo de los fenómenos y las relaciones objetivas, todo lo cual lo llevará a conocer la puerta que conduce al mundo de la Realidad del alma, que podrá atravesar a voluntad para asumir y desarrollar allí su relación con otras almas.
LA EDUCACIÓN Y LA UNIDAD MUNDIAL
Un sistema de educación
internacional que se desarrolle en una conferencia de maestros y autoridades
educativas de mente amplia de cada país, es hoy una necesidad apremiante, y
será de gran valor para preservar la paz mundial. Los delineamientos iniciales
de un sistema educativo mundial están surgiendo hoy particularmente como
resultado del trabajo precursor de la UNESCO.
La democracia mundial tomará
forma cuando los hombres de todas partes sean, en realidad, considerados
iguales. La unidad mundial será un hecho cuando se enseñe a los niños del mundo
que las diferencias religiosas son mayormente una cuestión de nacimiento. De
esta manera, se establecerán rectas relaciones humanas cuando a los niños de
todos los países se les inculque dos ideas principales: el valor del individuo
y la realidad de una sola humanidad. El valor del individuo y la existencia de
esa totalidad, que llamamos humanidad, están estrechamente relacionados. Ambos
principios conducirán a la intensa cultura del individuo, a que reconozca su
responsabilidad como parte integrante del cuerpo de la humanidad. Así
gradualmente se contrarrestarán nuestras querellas y diferencias y serán reemplazadas
por la idea de la humanidad una.
El trabajo de construir el
puente hay que hacerlo ahora. Si en el futuro inmediato desarrollamos está
técnica de tender un puente sobre las numerosas separaciones en la familia
humana y contrarrestar los odios raciales y las actitudes separatistas de naciones
y pueblos, habremos logrado crear un mundo donde la guerra no será posible.
¿Podrá erigirse la enseñanza de
la historia sobre las grandes y buenas ideas que condicionaron a las naciones e
hicieron de ellas lo que son, y acentuarse la creatividad que las caracterizó a
todas? ¿No podrían presentarse con más eficacia las grandes épocas culturales
que —al aparecer repentinamente en alguna nación— enriquecieron a todo el mundo
y dieron a la humanidad su literatura, arte y visión?
Deberíamos poner el énfasis sobre esos grandes momentos en la historia humana en los cuales brilló la divinidad del hombre. Tales momentos produjeron la Carta Magna; dieron énfasis, por medio de la Revolución Francesa, a los conceptos de libertad, igualdad y fraternidad; formularon la Declaración Norteamericana de Derechos y las Cuatro Libertades, que culminaron en la Declaración Universal de las Naciones Unidas de los Derechos Humanos.
Estos son los grandes conceptos
que deben regir en la nueva era con su civilización naciente y su futura
cultura.
Un creciente idealismo está
luchando por abrirse paso hacia la vanguardia de la conciencia humana a pesar
de todas las enemistades separativas, siendo éstas mayormente responsables del
caos actual y del establecimiento y desarrollo de las Naciones Unidas y sus
agencias especializadas. Ha producido ideas antagónicas que tratan de
expresarse mundialmente. Estas ideas muchas veces en conflicto son un signo
saludable, estemos o no de acuerdo con ellas. De ello debe surgir una actitud
mental tolerante e incluyente y una tendencia a la síntesis. Esto nutre y
expresa el alma del hombre.
El sentimiento de
responsabilidad es uno de los primeros indicios de que el alma del individuo
está despierta. El alma de la humanidad también va despertando ahora
masivamente y de allí los siguientes indicios:
1. El aumento de sociedades, organizaciones y movimientos
masivos en todas partes para el mejoramiento de la humanidad.
2. El creciente interés de las masas por el bienestar común.
3. El esfuerzo humanitario y filantrópico está en su punto más
elevado, junto a las crueldades, los odios, las anormalidades y la
separatividad, en la vida de todas las naciones.
4. La educación se está convirtiendo rápidamente en un esfuerzo
de las masas.
5. El creciente reconocimiento de los que ejercen la autoridad,
de que el hombre de la calle se va convirtiendo en un factor en los asuntos
mundiales.
Para el hombre moderno, es
difícil concebir una época en que no exista una conciencia separatista racial,
nacional o religiosa, en el pensamiento humano. Evidentemente pasarán muchas
décadas antes de que tal estado de cosas esté activamente presente.
Deberá ponerse mayor cuidado en la selección y entrenamiento de los maestros del futuro. Será de importancia la capacidad mental y el conocimiento de su tema particular, pero mucho más lo será de que estén libres de prejuicios. Es necesario que el educador del futuro sea un sicólogo más entrenado de lo que es actualmente. Comprenderá que su tarea principal es evocar de sus estudiantes un real sentido de responsabilidad. Todo lo que ha de enseñar, deberá vincularlo con la ciencia de las rectas relaciones humanas.
LA BUENA VOLUNTAD COLABORADORA
será con toda seguridad la primera idea a presentar a las masas y enseñar en
las escuelas.
LA COMPRENSIÓN AMOROSA,
inteligentemente aplicada, deberá ser la marca de los grupos cultos e
inteligentes.
LA CIUDADANÍA MUNDIAL, como expresión tanto de la buena voluntad como de la comprensión, deberá ser la meta de las personas iluminadas de todas partes y el signo del hombre espiritual, y en esto tenemos las rectas relaciones establecidas entre la educación, la religión y la política.
LA ILUMINACIÓN ES LA META
PRINCIPAL DE LA EDUCACIÓN, y en esta afirmación y zona mental reside la
diferencia entre el trabajo del Buda y el del Cristo. Buda alcanzó la
“iluminación” y fue el primero de nuestra humanidad en hacerlo. Cristo, debido
a la realización de Buda y a Su etapa de evolución, inauguró la “era del amor”
y expresó al pueblo un nuevo aspecto divino del amor.
Buda culminó la era del
“conocimiento”. Cristo inició la era del “amor”. Ambas personifican y expresan
dos principios divinos principales. El trabajo de Buda hizo posible la nueva
educación. El trabajo y la vida de Cristo hicieron posible la nueva religión.
En el futuro, la iluminación
será considerada principalmente desde el ángulo intelectual y todo el tema será
abordado mentalmente y no (como sucede hoy) tan definidamente desde el ángulo
de la religión. La iluminación, el misticismo y la religión han ido a la par.
Una de las principales contribuciones de la era actual al desarrollo de la raza
ha sido el creciente reconocimiento de que la espiritualidad no debe ser
confinada únicamente a la aceptación y cumplimiento de los preceptos contenidos
en las escrituras del mundo.
La nota clave de la nueva
educación es esencialmente correcta interpretación de la vida, pasada y
presente y su relación con el futuro de la humanidad; la nota clave de la nueva
religión debe y debería ser el correcto acercamiento a Dios, trascendente en la
naturaleza e inmanente en el hombre; mientras que la nota clave de la nueva
ciencia de la política y de gobierno será la de rectas relaciones humanas, y
para ambas la educación debe preparar al niño.
Los que trabajan en estos tres grupos deben ir adelante, con el tiempo, en la más estrecha colaboración y la nueva educación debe preparar al género humano para esta planificada comprensión y actividad inteligente.
CONCLUSIÓN
1. La nueva educación se ocupará principalmente de la
construcción consciente y científica del puente entre los diferentes aspectos
del ser humano, produciendo así una acrecentada expansión de conciencia.
2. La tarea de la nueva educación es, por lo tanto, la
coordinación de la personalidad, produciendo finalmente la unificación con el
alma.
3. La nueva educación se ocupará de las leyes del pensamiento,
de su análisis e interpretación. Estas leyes son los medios por los cuales:
a) Las ideas son intuidas.
b) Los ideales son promulgados.
c) Se crean conceptos o formas mentales, que a su debido tiempo
harán su impacto, telepáticamente, sobre las mentes de los hombres.
4. La nueva educación organizará y desarrollará la mente
concreta inferior.
5. Enseñará al ser humano a pensar de lo universal a lo
particular, así como a emprender el análisis de lo particular.
6. La nueva educación hará del hombre un buen ciudadano por el
desarrollo de los aspectos racionales de su conciencia y vida, enseñándole a
emplear el equipo heredado, adquirido y dotado, para evidenciar la conciencia y
las actitudes sociales.
7. Sobre todo, los educadores de la nueva era se esforzarán
para enseñar al hombre la ciencia de unificar los tres aspectos de sí mismo:
a) La mente concreta inferior —la mente receptora o sentido
común.
b) El hijo de la mente, el alma, el yo —la mente
individualizada.
c) La mente superior, abstracta o intuitiva —la mente
iluminadora.
8. Los educadores en la nueva era tratarán los procesos o
métodos que deben emplearse para salvar en la conciencia las brechas entre los
diferentes aspectos.
9. La ampliación de este concepto de tender el puente será
desarrollada para incluir no sólo la historia interna del hombre sino también
la unión entre él y sus semejantes, en todos los niveles.
10. Incluirá, además, el entrenamiento del mecanismo humano para responder al alma y a los impactos de la vida. El alma es, en esencia, inteligencia vitalmente empleada en cada plano (en los niveles mental, emocional y físico). Esta actividad inteligente se aplica desde el ángulo de la sabiduría.
“El destino de los Hombres y de las Naciones está determinado por los Valores que gobiernan sus decisiones”
“La crisis humana y mundial de hoy día es básicamente
espiritual; está probando el carácter y la intención de todos los hombres y
mujeres.
Esto da la oportunidad de revisar los valores que captamos como una forma personal de conducta.”
“El Mundo del Futuro depende de lo que cada uno de nosotros haga hoy”
Rodríguez Peña 208 , piso 4 °
C 1020 ADF – Ciudad Autónoma de
Buenos Aires Argentina
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