Buena Voluntad Mundial. Secuencia 7.
Recopilación
exclusivamente sin fines de lucro para las Adicciones.
Buena Voluntad Mundial.
Secuencia 7.
LA GRAN INVOCACIÓN
Desde el punto de Luz en la Mente de Dios, Que afluya Luz a las mentes de los hombres; Que la Luz descienda a la Tierra.
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios, Que afluya Amor a los corazones de los hombres; Que Cristo retorne a la Tierra.
Desde el Centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres,
El Propósito que los Maestros conocen y sirven.
Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,
Que se realice el Plan de Amor y de Luz y selle la puerta donde se halla el mal.
Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra.
Esta invocación no es propiedad
de ningún individuo o grupo en especial. Pertenece a toda la humanidad.
Empleándola o estimulando a otros para que la reciten, no se favorece a ningún
grupo ni organización determinada. La belleza y la fuerza de esta Invocación
reside en su sencillez y en que expresa ciertas verdades esenciales que todos
los hombres aceptan innata y normalmente: la verdad de la existencia de una
Inteligencia básica a la que vagamente damos el nombre de Dios; la verdad de
que detrás de las apariencias externas el Amor es el poder motivador del
Universo; la verdad de que vino a la tierra una gran Individualidad llamada el
Cristo por los cristianos, que encarnó ese amor para que pudiéramos
comprenderlo; la verdad de que el Amor y la inteligencia son consecuencia de la
Voluntad de Dios, y finalmente de que el Plan Divino sólo puede desarrollarse a
través de la humanidad misma.
Alice A. Bailey
www.lucis.org
LA NUEVA RELIGIÓN MUNDIAL
Todas las antiguas revelaciones
divinas han llevado a la humanidad al punto en que (hablando espiritualmente)
la divinidad esencial del hombre es teológicamente reconocida, la hermandad del
hombre y la Paternidad de Dios constituyen ideales reconocidos y la ciencia ha
demostrado el hecho de un propósito en desarrollo y la existencia de un Agente
inteligente fundamental detrás de todos los fenómenos. Paso a paso, mediante la
plegaria, la voz del deseo, la adoración, el reconocimiento de la deidad y la
afirmación de la realidad de la similitud de la naturaleza humana con la
divina, el hombre fue conducido a creer en la divinidad del hombre. La religión
ortodoxa acentúa la divinidad de Cristo, y Él Mismo nos ha dicho (y El Nuevo
Testamento en muchos lugares pone énfasis sobre ello) que nosotros también
somos divinos, que todos somos Hijos de Dios y que como Él es, así somos
nosotros en este mundo, capaces de hacer cosas mayores aún de las que Cristo
hizo, porque Él nos ha mostrado cómo hacerlas. Tal es el trasfondo religioso
del pensamiento espiritual en el mundo. Por lo tanto, tomando nuestra posición
sobre estas verdades, conociendo el hecho de nuestra divinidad, la gloria de
todas las revelaciones pasadas y la promesa más gloriosa aún del futuro,
podemos empezar a comprender que ha llegado el momento de presentar una nueva
etapa en esta revelación en desarrollo, que a nuestros antiguos programas de
plegaria, adoración y afirmación, puede añadirse la Nueva Religión de
Invocación, a través de la cual el hombre empezará a emplear su poder divino y
entrará en contacto más íntimo con las fuentes espirituales de toda vida.
Esta nueva forma de religión será en realidad la Religión de los Grandes Acercamientos, acercamientos entre la humanidad y los grandes Centros espirituales que actúan detrás de la escena, entre grupos de trabajadores en el plano físico y los tres mundos de evolución humana y grupos espirituales en los planos internos, tales como los Ashramas de los Maestros y los grupos egoicos con los cuales todos los seres humanos están en relación subjetiva, relación generalmente desconocida.
La nueva religión será de
Invocación y Evocación, de reunión de grandes energías espirituales, aminoradas
luego para beneficio y estímulo de las masas. El trabajo de la nueva religión
será la distribución de energía espiritual y la protección de la humanidad de
las energías y fuerzas para cuya recepción no está adaptada en un momento
particular. Una cuidadosa reflexión demostrará en los venideros festivales de
la Luna Llena, que están presentes estos pensamientos: la protección y la
estimulación del género humano mediante la distribución y trasferencia de la
energía espiritual, para dar los pasos necesarios en un período dado, que la
conduzca de la oscuridad a la luz, de la muerte a la inmortalidad y de lo
irreal a lo real.
Por lo tanto, es posible agregar
a nuestra actividad mental y espiritual autoimpuesta el reconocimiento de que
podemos participar en la tarea de introducir los principios básicos de la nueva
religión mundial, floración y fructificación del pasado y la esperanza del
futuro.
El verdadero espíritu religioso
se halla hoy, más que en cualquier otro momento, fundamentalmente vivo. En
todas partes la gente está preparada para recibir la luz y a la expectativa de
una nueva revelación.
Solo los grandes y fundamentales
principios de la vida pueden satisfacer realmente la necesidad del género
humano. La religión de la nueva era debe estar basada sobre verdades
universalmente aceptadas y son:
1. La realidad de Dios, trascendente e inmanente.
2. La relación del hombre con Dios; todos somos “hijos del
único Padre”.
3. La realidad de la inmortalidad y de la persistencia eterna,
que surge de la divinidad esencial del hombre.
4. La continuidad de la revelación y los acercamientos divinos;
Dios jamás se ha quedado sin testigos.
5. La realidad de nuestra mutua relación o la hermandad humana.
6. La realidad del Sendero hacia Dios que místicos, esoteristas
y santos de toda creencia religiosa han hollado a través de las edades.
La fuente de todas las grandes
religiones y filosofías mundiales es la Jerarquía espiritual del planeta, cuyos
miembros son denominados custodios del Plan divino.
Actualmente es posible otro gran
acercamiento de Dios al Hombre, una nueva revelación. La humanidad espera que
reaparezca el instructor mundial, Guía de la Jerarquía espiritual, conocido
como el Cristo en Occidente y el Señor Maitreya en Oriente, y también
reconocido por muchos nombres —Mesías, Imán Mahdi, Zaratustra— en las distintas
religiones mundiales.
El concepto de una religión
mundial y la fusión de las creencias hoy es campo de debate. En el mundo futuro
todos los hombres de orientación e intención espirituales celebrarán los mismos
días festivos, reuniendo sus recursos espirituales en una unida y simultánea
invocación espiritual.
Dios actúa de muchas maneras, a través de numerosas creencias y agentes religiosos. La plataforma universal de la nueva religión mundial será erigida acentuando las doctrinas esenciales y la unidad y la fraternidad del espíritu.
LA REALIDAD DE DIOS
Ante todo debe reconocerse la
realidad de Dios. Esa Realidad capital puede ser denominada como el hombre
quiera de acuerdo a su inclinación mental o emocional y a su tradición racial y
hereditaria, pues no hay hombre que pueda definirla ni condicionarla. Los seres
humanos se ven obligados a emplear nombres a fin de expresar lo que sienten,
perciben y conocen, tanto en el orden espiritual como en el material.
Consciente o inconscientemente todos los hombres reconocen a Dios Trascendente
y a Dios Inmanente. Sienten a Dios como el Creador y el Inspirador de todo lo
existente.
Los credos orientales han puesto siempre de relieve a Dios Inmanente, radicado en lo más profundo del corazón humano “más cerca que las manos y los pies”, el Yo, el Uno, el Atma, más pequeño que lo pequeño y sin embargo omniabarcante. Los occidentales han presentado a Dios Trascendente, fuera de Su universo, como observador. Dios Trascendente condicionó, ante todo, el concepto humano de la deidad, pues la acción de este Dios Trascendente apareció en los procesos de la naturaleza; más tarde, en la dispensación judía, Dios apareció como el Jehová patriarcal, como el alma de una nación. Luego Dios fue considerado como un hombre perfecto, el divino hombre—Dios que caminó sobre la tierra en la Persona de Cristo. Hoy se pone el énfasis sobre el Dios Inmanente en todo ser humano y en toda forma creada. En la actualidad la iglesia tendría que exponer una síntesis de estas dos ideas que han sido resumidas por Shri Krishna en el Bhagavad Gita: “Habiendo compenetrado todo el universo con un fragmento de Mí Mismo, Yo permanezco”. Dios más grande que todo lo creado y, sin embargo, Dios presente en la parte; Dios Trascendente respalda el plan de nuestro mundo y constituye el propósito que condiciona todas las vidas, desde el átomo más pequeño, pasando por todos los reinos de la naturaleza, hasta llegar al hombre.
LA RELACIÓN DEL HOMBRE CON DIOS
La segunda verdad que todos aceptan, no importa cuál sea la creencia, es la relación esencial del hombre con Dios. Inherente a la conciencia humana (con frecuencia incipiente e indefinida) existe un sentido de divinidad. “Todos sois hijos de Dios” (Gál. 3,26) y “Uno es nuestro Padre, incluso Dios”, dicen el Cristo y todos los instructores y avatares en el trascurso de las épocas, “pues como Él, así somos nosotros en este mundo” (I, Jn. 4,17), es otra manifestación bíblica. “Él está más cerca que el aliento, más cerca que las manos y los pies”, canta el hindú. “Cristo en nosotros esperanza es de Gloria”, es la triunfante afirmación de San Pablo.
LA REALIDAD DE LA INMORTALIDAD Y
LA PERSISTENCIA ETERNA
Tenemos en tercer lugar el
sentido de persistencia, de vida eterna o inmortalidad. Es inevitable su
reconocimiento, y forma parte de la reacción de la humanidad tanto como el
instinto de autoconservación. Con esta íntima convicción encaramos la muerte y sabemos
que debemos volver a la vida nuevamente, que vamos y venimos y perduramos,
porque somos divinos y regimos nuestro propio destino. Sabemos que nos hemos
propuesto alcanzar una meta y que ella es la “vida más abundante” que existe en
alguna parte, aquí o allá y, finalmente, en todas partes.
El espíritu del hombre es
inmortal; perdura eternamente y progresa paulatinamente en el Sendero de
Evolución, desarrollando en forma constante los atributos y aspectos divinos.
Esta verdad contiene por fuerza el reconocimiento de dos grandes leyes de la naturaleza:
la Ley de Renacimiento y la ley de Causa y Efecto. La iglesia de Occidente no
reconoce oficialmente la Ley de Renacimiento y por esta razón ha llegado a un
“impasse” teológico y a un callejón sin salida de los cuales no puede escapar.
La iglesia de Oriente ha acentuado grandemente estas leyes dando por resultado
una actitud negativa y sumisa, respecto a la vida y sus procesos, fundada en
una oportunidad que se renueva constantemente. El cristianismo acentuó la
inmortalidad pero hizo depender la felicidad eterna de la aceptación de un
dogma teológico: “Sé un verdadero devoto cristiano y vivirás en un cielo
fastuoso; rehúsa ser un crédulo cristiano, profesando un cristianismo negativo,
e irás a un infierno increíble”. Ambos conceptos son hoy repudiados por toda
persona reflexiva y sincera. Nadie que razone o crea en un Dios de Amor acepta
el Cielo de los eclesiásticos ni desea ir allí. Menos aún aceptan el “lago de
fuego ardiendo en azufre” (Ap. 19,20) o las eternas torturas, a las cuales,
según se dice, conduce el Dios de amor a todos los que no creen en las
interpretaciones teológicas de la Edad Media. La verdad esencial está en otra
parte. “Que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gál. 6,7), es
una verdad que necesita ser reconsiderada. En estas palabras San Pablo expone
la antigua y verdadera enseñanza de la Ley de Causa y Efecto, llamada en
Oriente la Ley del Karma.
La inmortalidad del alma humana y la innata capacidad del hombre espiritual interno para obtener su propia salvación, de acuerdo a la Ley de Renacimiento, en respuesta a la Ley de Causa y Efecto, son los factores subyacentes que rigen el comportamiento y la aspiración humanos. Nadie puede evadir ambas leyes. Nos condicionan hasta haber logrado la perfección asignada y deseada y poder manifestarnos en la tierra como un hijo de Dios que actúa correctamente.
LA CONTINUIDAD DE LA REVELACIÓN
Y LOS ACERCAMIENTOS DIVINOS
Otra verdad esencial, que aclara
todo el trabajo planeado por Cristo, está relacionada con la revelación
espiritual y la necesidad que el hombre tiene de Dios y que Dios tiene del
hombre. Siempre ha existido algo que ha atestiguado la verdad. Siempre que el
hombre ha demandado luz, la luz ha llegado. Nunca existió época, ciclo o
período mundial, en el que no se haya impartido la enseñanza y la ayuda
espiritual que la humanidad necesitó. Siempre que el corazón y la mente del
hombre buscaron a Dios, la divinidad se acercó al hombre. La historia de la
humanidad es, en realidad, la historia de la súplica del hombre por mayor luz y
contacto con Dios, y también la llegada de la luz y el acercamiento de Dios al
hombre. Siempre el Salvador, Avatar o Instructor del Mundo, ha surgido del
lugar secreto del Altísimo, trayendo al hombre una nueva revelación, una nueva
esperanza y un nuevo incentivo para vivir una vida espiritual más plena.
Algunos de estos Acercamientos han sido de capital importancia, afectando a la humanidad en su totalidad; otros de menor trascendencia afectaron sólo a una parte relativamente pequeña de la humanidad, una nación o un grupo. Aquellos que vienen como Reveladores del Amor de Dios proceden de ese centro espiritual al que Cristo dio el nombre de “El Reino de Dios” (Mt. 6,33). Allí moran “los espíritus de los hombres justos, hechos perfectos” (He. 12,23); allí residen los Guías espirituales de la raza; los Ejecutores espirituales del plan de Dios viven, trabajan y supervisan los asuntos humanos y planetarios. Se los ha llamado de distintas maneras. Se los denomina la Jerarquía espiritual, la Morada de la Luz, el Centro donde moran los Maestros de Sabiduría, la Gran Logia Blanca. De allí vienen los Mensajeros de la Sabiduría de Dios, los Custodios de la Verdad, tal como se halla en Cristo, y Aquellos cuya tarea consiste en salvar al mundo, enseñar la futura revelación y demostrar la divinidad.
Se nos dio una nueva definición de Dios cuando Buda enseñó que Dios era Luz y nos mostró el camino de la iluminación, y cuando el Cristo nos reveló que Dios era Amor, a través de Su vida y servicio en la tierra. Hoy se va comprendiendo el aspecto conocimiento de la iluminación, pero recién ahora el significado interno del amor está siendo débilmente presentido. Sin embargo, la luz y el amor han sido revelados al mundo por dos grandes hijos de Dios en sus Acercamientos.
Todas las Escrituras atestiguan la existencia de este centro de energía espiritual. Dicha Jerarquía espiritual constantemente se ha acercado a la humanidad a medida que el hombre va siendo más consciente de la divinidad y más apto para entrar en contacto con lo divino.
LA REALIDAD DE NUESTRA MUTUA
RELACIÓN
Esta es una realidad espiritual
tan fundamental como lo es Dios Mismo, porque está vinculada al conocimiento
que poseemos de Él como Padre.
A esta relación la denominamos “fraternidad” y se expresa o expresará finalmente, por medio de la fraternidad y de las rectas relaciones humanas. Para este logro trabajamos y la humanidad va avanzando hacia esa relación.
LA REALIDAD DEL SENDERO HACIA
DIOS
Este conocimiento ha sido
conservado para nosotros, en el trascurso de las edades, por quienes conocieron
a Dios y a quienes el mundo denominó místicos, ocultistas y santos. El Camino
se abre ante los hombres que aspiran. La historia del alma humana es la
historia de la búsqueda de ese Camino y su descubrimiento por quienes
persisten. Esta es la sexta de las realidades y verdades fundamentales que
condicionaron a las masas humanas durante eones.
En toda raza y nación, en todo
clima y parte del mundo y a través de los interminables límites del tiempo
mismo, retrocediendo al ilimitado pasado, los hombres encontraron el Sendero
hacia Dios; lo han hollado y aceptaron sus condiciones, soportaron sus disciplinas,
confiaron en sus realidades, recibieron sus recompensas y lograron su meta.
Conseguido esto “entraron en la gloria del Señor”, participaron en los
misterios del reino de los cielos, moraron en la gloria de la Presencia divina
y luego retornaron a los caminos de los hombres para servir. El testimonio de
la existencia de este sendero es el inapreciable tesoro de todas las grandes religiones
y son sus testigos quienes han trascendido todas las formas y todas las
teologías y penetrado en el mundo de significados que todos los símbolos velan.
Estas verdades forman parte de lo que el pasado proporciona al hombre. Constituyen nuestra eterna herencia y vinculadas con las mismas no hay nueva revelación sino sólo participación y comprensión. Estas son las realidades que los Instructores del Mundo nos han traído, adecuadas a nuestra necesidad y capacidad, en cualquier momento dado. Estas verdades son la estructura interna de la Verdad Una sobre la cual fueron construidas todas las teologías mundiales, incluyendo las doctrinas y dogmas cristianos erigidos alrededor de la Persona del Cristo y Su enseñanza.
Hoy es posible otro gran
Acercamiento a la divinidad y una nueva revelación espiritual. La nueva
revelación es inminente y Quien la traerá e implementará se está aproximando a
nosotros. Ignoramos qué traerá a la humanidad este Acercamiento. Con toda seguridad
producirá resultados tan definidos como las precedentes misiones y revelaciones
de Aquellos que vinieron en respuesta a los anteriores requerimientos de la
humanidad. Un nuevo cielo y una nueva tierra están en camino. ¿Qué quieren
significar el teólogo y el eclesiástico ortodoxo con las palabras “un nuevo
cielo”?
¿No significarán estas palabras algo totalmente distinto y un nuevo concepto respecto al mundo de las realidades espirituales? ¿No traerá Aquel que viene una nueva revelación acerca de la naturaleza misma de Dios? ¿Sabemos todo lo que se puede saber acerca de Dios? Si es así, Dios es muy limitado. ¿No existirá la posibilidad de que nuestras ideas actuales acerca de Dios, que consideramos como Mente Universal, Amor y Voluntad, sean enriquecidas por alguna nueva idea o cualidad para las cuales todavía no tenemos nombre, palabras, ni la más remota noción? Cada uno de los tres conceptos actuales que constituyen la divinidad —la Trinidad— eran completamente nuevos cuando fueron expuestos por primera vez a la mente o a la conciencia del hombre.
Desde hace algunos años la
Jerarquía espiritual de nuestro planeta se ha aproximado a la humanidad y este
acercamiento es la causa de los grandes conceptos de libertad, tan caros al
corazón del hombre. La hermandad, la fraternidad, la colaboración y la paz
mundiales, basadas en rectas relaciones humanas, adquieren cada vez mayor
claridad en nuestras mentes. También vislumbramos una nueva y vital religión
mundial, un credo universal, que tendrá sus raíces en el pasado, pero que
pondrá en evidencia la belleza incipiente y la inminente revelación vital.
De una cosa podemos estar seguros: este Acercamiento de alguna manera, profundamente espiritual y efectiva, comprobará la verdad de la inmanencia de Dios. La iglesia ha acentuado y explotado la extraterritorialidad de la Deidad y ha postulado la presencia de un Dios Creador, Sustentador y creadoramente activo y al mismo tiempo ajeno a Su creación —un observador inescrutable. Se ha de demostrar que este tipo de creador trascendente es falso y se ha de contrarrestar esta doctrina mediante la manifestación de Dios en el hombre, la esperanza de gloria. Tal es lo que demostrará el esperado Acercamiento; probará también la íntima relación que existe entre Dios Trascendente y aquello de que “en Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”, porque “habiendo compenetrado todo el Universo con un fragmento de Sí Mismo, Él permanece”. Dios es inmanente en toda forma creada; la gloria es la expresión de la divinidad innata en todos sus atributos y aspectos, cualidades y poderes, que ha de ser revelada por medio de la humanidad.
La nueva religión estará basada
en la existencia de Dios, la relación del hombre con lo divino, la realidad de
la inmortalidad y la continuidad de la revelación divina y también en la
constante aparición de Mensajeros provenientes del centro divino. A estos
hechos se les ha de agregar el conocimiento del hombre, seguro e instintivo,
acerca de la existencia del Sendero hacia Dios y su capacidad para hollarlo,
cuando el proceso evolutivo lo conduzca a una nueva orientación hacia la
divinidad y a aceptar la realidad de Dios Trascendente y de Dios Inmanente en
cada forma de vida.
A medida que miramos hacia el
mundo del futuro y empezamos a formular preguntas respecto a la estructura que
asumirá la creencia de la humanidad y al edificio que erigirá la capacidad de
los conocedores para albergar al espíritu religioso del hombre, parecen surgir
tres verdades fundamentales como derivados del grupo de verdades reveladas:
I. La existencia manifestada de la Jerarquía espiritual, cuyo
propósito en la vida es el bien de la humanidad. A los Miembros de la Jerarquía
se los considera Custodios del Plan divino y expresiones del Amor de Dios.
II. El desarrollo de la Ciencia de Invocación y Evocación, como
medio y método de acercamiento a la divinidad.
III. La comprensión de que los estrellados cielos, el sistema solar y las esferas planetarias son las manifestaciones de grandes Vidas espirituales y que la interrelación entre estas Vidas personificadas es tan real y efectiva como la relación entre los miembros de la familia humana.
INVOCACIÓN Y EVOCACIÓN
Sobre estas verdades
fundamentales descansará la religión del futuro. La nota clave será el
Acercamiento Divino. “Allegaos a Dios y Él se allegará a vosotros” (Stgo. 4,8)
es el gran mandato que surge, en tonos nuevos y claros, de Cristo y de la
Jerarquía espiritual.
El importante tema de la nueva
religión será el reconocimiento de los distintos acercamientos divinos y la
continuidad de la revelación que trajo aparejado cada uno de ellos; la tarea
que tiene hoy por delante la gente espiritualmente orientada es preparar a la
humanidad para el inminente y quizás más grande de todos los Acercamientos. El
método que se seguirá consistirá en el empleo inteligente y científico de la
Ciencia de Invocación y Evocación y el reconocimiento de su extraordinaria
potencia.
El hombre invoca el Acercamiento
divino en diversas formas: mediante el incipiente y silencioso llamado o por el
clamor invocativo de las masas y también por la invocación planeada y definida
del aspirante orientado espiritualmente, del trabajador, discípulo o iniciado
sabiamente convencido y de todos los que pertenecen en realidad al denominado
nuevo grupo de servidores del mundo, que está vinculado subjetivamente y
conduce a la humanidad hacia una nueva y mejor civilización.
La Ciencia de Invocación y
Evocación ocupará el lugar de lo que ahora llamamos “plegaria” y “adoración”.
No debemos dejarnos confundir por la palabra “ciencia”. No se trata de la cosa
fría e intelectual descrita con tanta frecuencia; se trata de la inteligente
organización de la energía espiritual y de las fuerzas del amor, que cuando
sean efectivas, evocarán la respuesta de los seres espirituales que pueden
caminar libremente entre los hombres y establecer una íntima y constante
comunicación entre la Humanidad y la Jerarquía espiritual.
A fin de esclarecer lo expuesto podría decirse que la Invocación es de tres clases: tenemos, como ya se dijo, la demanda colectiva emitida en forma inconsciente y el llamado clamoroso que brota del corazón del hombre en momentos de crisis como el actual. Este llamado invocador es elevado incesantemente por los hombres que, viviendo en medio del desastre, se dirigen a ese poder externo que sienten que puede venir y vendrá en su ayuda en los momentos extremos —grande y silenciosa invocación que surge hoy de todas partes. El espíritu invocador es evidenciado también por los hombres sinceros que, en sus prácticas religiosas, aprovechan la oportunidad de la oración y la adoración conjuntas, a fin de elevar sus demandas de ayuda a Dios. Este grupo, unido a las multitudes, forma un enorme conjunto de suplicantes invocadores, cuya intención masiva es muy evidente en la actualidad y su invocación se eleva hasta el Altísimo. Finalmente existen los discípulos y aspirantes entrenados que utilizan algunas fórmulas verbales y ciertas invocaciones cuidadosamente definidas y, al hacerlo, enfocan el llamado invocador y la demanda de los otros dos grupos dándoles la orientación y el poder correctos. Los tres grupos consciente o inconscientemente están entrando hoy en actividad y su esfuerzo unificado garantiza la evocación.
El nuevo trabajo invocador será
la nota clave de la futura religión mundial y se dividirá en dos partes. Por un
lado existirá el trabajo invocador de las multitudes, preparadas por las
personas espiritualmente orientadas (que trabajan dentro de lo posible en las
iglesias, a las órdenes de un clero iluminado) a fin de aceptar la realidad de
las inminentes energías espirituales dirigidas a través de Cristo y Su
Jerarquía espiritual y entrenarse además para formular su demanda de luz,
liberación y comprensión. Por otro lado existirá también el hábil trabajo de
invocación, tal como lo practican quienes han entrenado sus mentes en la
correcta meditación, conocen el poder de los mántram, fórmulas e invocaciones y
trabajan conscientemente. Utilizarán con mayor frecuencia ciertas grandes
fórmulas verbales que serán dadas más tarde a la raza, así como fue dado el
Padre Nuestro por Cristo y la Gran Invocación por la Jerarquía.
Esta nueva ciencia religiosa, para lo cual la plegaria, la meditación y el ritual han preparado a la humanidad, entrenará a los pueblos para presentar —en determinados períodos del año— la demanda mundial, a fin de establecer relaciones con Dios y una más estrecha relación entre sí. Cuando este trabajo sea llevado a cabo adecuadamente, evocará respuesta de la Jerarquía y especialmente de su Guía, el Cristo. Por medio de esta respuesta la fe de las multitudes se convertirá gradualmente en la convicción del conocedor. De esta manera las multitudes serán trasformadas y espiritualizadas y los dos grandes centros divinos o grupos de energía, la Jerarquía y la Humanidad misma, comenzarán a trabajar en completa unificación y unión.
Entonces el Reino de Dios
estará, en verdad y realmente, activo en la tierra.
Evidentemente, sólo es posible indicar en líneas generales la nueva religión mundial. La expansión de la conciencia humana que tendrá lugar como resultado del inminente gran Acercamiento capacitará a la humanidad para captar no sólo su relación con la vida espiritual de nuestro planeta, “Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”, sino que proporcionará también una vislumbre de la relación de nuestro planeta con el círculo de vidas planetarias que se mueven dentro de la órbita del Sol y del círculo aún mayor de influencias espirituales que hacen contacto con nuestro sistema a medida que éste describe su órbita en el firmamento (las doce constelaciones del zodíaco). La investigación astronómica y astrológica ha puesto de relieve esta relación y las influencias que ejerce, pero las conjeturas subsisten así como tantas estúpidas pretensiones e interpretaciones. Sin embargo, la iglesia siempre lo ha reconocido y la Biblia lo atestigua: “las estrellas, desde sus órbitas, pelearon contra Sisera” (Jue. 5,20). “¿Podrás tu impedir las delicias de las Pléyades?” (Job. 38,31). Otros pasajes confirman también esta afirmación de los conocedores. Muchos festivales eclesiásticos han sido fijados en relación con la luna o una constelación zodiacal. La investigación demostrará que ello es verdad y, cuando el ritual de la nueva religión mundial esté universalmente establecido, constituirá uno de los factores importantes que se tendrán en cuenta.
FESTIVALES ESPIRITUALES
El establecimiento de ciertos
festivales importantes en relación con la luna y en menor grado con el zodíaco,
reforzará el espíritu de invocación con la consiguiente llegada de las
influencias evocadas. La verdad contenida en toda invocación se basa en el
poder del pensamiento y particularmente en su naturaleza, relación y aspectos
telepáticos. El pensamiento invocador unificado de las multitudes y el
pensamiento enfocado y dirigido del nuevo grupo de servidores del mundo
constituirán una corriente externa de energía. Esta llegará telepáticamente
hasta esos sensitivos Seres espirituales que responden a tales impactos. Su
evocada respuesta, emitida como energía espiritual, llegará a su vez a la
humanidad después de haber sido reducida a energía mental y en esa forma dejará
su correspondiente impronta en la mente de los hombres, impartiéndoles
convicción, inspiración y revelación. Esto ha ocurrido en toda la historia del
desarrollo espiritual del mundo y ese ha sido el procedimiento adoptado al
escribir las Escrituras del Mundo.
Luego, el mantenimiento de cierta uniformidad en los rituales religiosos ayudará a los hombres a reforzar el trabajo mutuo y a aumentar poderosamente las corrientes mentales dirigidas a las expectantes Vidas espirituales. El cristianismo tiene sus grandes festivales, el budismo conserva sus característicos acontecimientos espirituales establecidos y el hinduismo tiene otras fechas dedicadas a festividades religiosas. Cuando el mundo del futuro esté organizado, todos los hombres de tendencia y orientación espirituales guardarán las mismas festividades, lo cual traerá como resultado la unión del esfuerzo y la fusión de los recursos espirituales, además de una simultánea invocación espiritual evidenciándose su potencia.
Habrá tres festivales
principales cada año, concentrados en tres meses consecutivos, que conducirán,
por lo tanto, a un prolongado esfuerzo espiritual anual afectando al resto del
año:
1. EL FESTIVAL DE PASCUA. Es el festival del Cristo viviente
resucitado, el Instructor de los hombres y el Guía de la Jerarquía espiritual.
Es la Expresión del Amor de Dios. En ese día será reconocida la Jerarquía
espiritual, que Él guía y dirige, y se pondrá el énfasis sobre la naturaleza
del Amor de Dios. Este festival será fijado anualmente de acuerdo a la primera
luna llena de Aries, la primavera en el hemisferio norte o el otoño en el
hemisferio sur, constituyendo el gran festival cristiano de Occidente.
2. EL FESTIVAL DE WESAK. Es el Festival de Buda, el
Intermediario espiritual entre el centro espiritual más elevado, Shamballa, y
la Jerarquía. Buda es la expresión de la Sabiduría de Dios, la Personificación
de la Luz y el Indicador del propósito divino. Será fijado anualmente de
acuerdo a la Luna llena de Tauro, así como sucede actualmente, siendo el gran
festival de Oriente.
3. EL FESTIVAL DEL CRISTO Y LA HUMANIDAD. Será el Festival del
espíritu de la Humanidad que aspira llegar a Dios, trata de adaptarse a la
voluntad divina y dedicarse a expresar rectas relaciones humanas; será fijado
anualmente de acuerdo a la Luna llena de Géminis. En ese día será reconocida la
naturaleza espiritual y divina de la humanidad. En este festival Cristo ha
representado a la humanidad durante dos mil años y ha permanecido ante la
Jerarquía y a la vista de Shamballa como el hombre—Dios, el Conductor de Su
pueblo y “el Primogénito entre muchos hermanos” (Ro. 8,29). Todos los años en
esta fecha, Cristo ha repetido ante la Jerarquía el último sermón de Buda. Por
lo tanto será un festival de profunda invocación y demanda, de decidida
aspiración, a fin de poder establecer la fraternidad y la unidad humana y
espiritual, representando el efecto que produce en la conciencia humana el
trabajo realizado por Buda y Cristo.
Estos tres Festivales se celebran ya en todo el mundo y, si bien no están aún relacionados entre sí, son parte del Acercamiento espiritual de la humanidad. Se está aproximando el momento en que los tres festivales se celebrarán en todo el mundo, gracias a lo cual se logrará una gran unidad espiritual; los efectos de este gran Acercamiento, tan próximo en la actualidad, se estabilizarán en el planeta por la invocación unida de toda la humanidad.
ENERGÍAS DISPONIBLES PARA
CONSTRUIR UN NUEVO ORDEN MUNDIAL
LAS FUERZAS DE RESTAURACIÓN son particularmente activas desde el Festival de Pascua. Estas fuerzas emanan de la mente de Dios, están unidas al principio de inteligencia en la naturaleza divina, la cual estimula el intelecto humano. Este tipo de energía es de naturaleza particularmente creadora y aporta “la vida que da nacimiento a las formas”. Es una energía de masa asociada a la estimulación de la inteligencia de las masas. Invita al hombre a pensar, a proyectar planes, a emprender acciones. No produce resultados ni buenos ni malos sino que simplemente despierta la mente de los hombres a fin de que emprendan una acción inteligente. La acción en sí misma depende necesariamente del tipo de mentalidad de aquellos que responden a las fuerzas de restauración y estará condicionada por el punto alcanzado de evolución, la herencia racial y nacional, la tradición, las reacciones religiosas y del medio social. Estas fuerzas actualmente son activas en todos los países produciendo con frecuencia, al comienzo, dificultades pero finalmente conduciendo a una definitiva reorganización de la vida nacional. Los efectos serán físicos al comienzo. Su fin es el de producir la Nueva Tierra y todas las evidencias exteriores de una vida nueva que fluye.
LAS FUERZAS DE ILUMINACIÓN están activas en la época del festival de Wesak. Estas fuerzas emanan del Corazón de Dios: están asociadas a la comprensión divina y pueden alcanzar y fortificar a aquellos que aman y que sirven a sus semejantes. Esta energía trasmite el segundo principio de la divinidad, el amor—sabiduría, del cual el Buda y Cristo son las dos exteriorizaciones más poderosas. Las fuerzas de iluminación introducen a la nueva educación mundial. Tocan en primer lugar a los grandes movimientos educativos, las corrientes de pensamiento en todos los países y los valores que pueden desarrollarse por medio de comunicaciones de masas. La prensa, los publicistas de la literatura mundial, los escritores, los comentadores de radio, los periodistas y trabajadores sociales, todos son tocados por estas fuerzas que se vierten en las mentes de los hombres. Sus efectos no son visibles en todos los niveles pero estos movimientos y estas gentes actualmente son los depositarios de las energías de iluminación en la medida que reconozcan las ideas nuevas que emergen y puedan conducir y dirigir la energía para influir a las masas en las distintas actividades.
LAS FUERZAS DE RECONSTRUCCIÓN son activas en el festival de la Buena Voluntad que es el Festival del Cristo y de la Humanidad. Estas Fuerzas están asociadas al aspecto voluntad de la divinidad y todavía permanecen siendo las menos poderosas de las tres corrientes de energía liberadas desde los tres Festivales de 1945. Las Fuerzas de reconstrucción son principalmente eficaces en las relaciones entre las naciones. La utilización de estas energías impersonales depende de la cualidad y de la naturaleza de la nación que las recibe, de su grado de verdadera iluminación y de su punto de evolución. Las naciones hoy en día son la expresión del egocentrismo de masa de sus pueblos, de su instinto de conservación. En consecuencia, estas energías pueden acrecentar el aspecto de la vida nacional o bien pueden acrecentar el poder de los objetivos de la unidad mundial, de la paz y del progreso que las Naciones Unidas sostienen ante los ojos de los hombres como una verdadera visión del Plan. Estas energías de Síntesis, constructoras, trasformarán la teoría de la unidad en una experiencia práctica a fin de que la palabra “unidad” tome finalmente una real significación para todas las naciones. Actualmente una voluntad de síntesis se infiltra lentamente en el interior de la Asamblea de las Naciones Unidas bajo la inspiración de las fuerzas de reconstrucción y del Avatar de Síntesis ayudado por el Cristo.
El nuevo mundo a cuya creación
contribuyen las Fuerzas de Restauración, de Iluminación y de Reconstrucción,
expresará la Luz, el Amor y el conocimiento de Dios en una revelación creciente
que producirá siete grandes resultados:
1. El poder será dado a los discípulos mundiales y a los
iniciados a fin de que dirijan eficaz y sabiamente el proceso de
reconstrucción.
2. La voluntad de amar estimulará en todas partes a los hombres
de buena voluntad sumergiendo gradualmente el odio. La íntima necesidad de
cooperar ya existe en los hombres y puede ser estimulada.
3. La voluntad de actuar conducirá a los pueblos inteligentes
del mundo a realizar las actividades necesarias para asentar las bases de un
nuevo mundo, mejor y más dichoso.
4. La voluntad de cooperar será acrecentada considerablemente.
Los hombres aspirarán a relaciones justas como a una forma natural de vida.
5. La voluntad de conocer y de pensar de una manera justa y
creadora llegará a ser una característica de las masas. El conocimiento es el
primer paso hacia la sabiduría.
6. La voluntad de permanecer llegará a ser una característica
humana, una sublimación del instinto de conservación. Esto conducirá a creer en
los ideales presentados por la Jerarquía y a la demostración de la
inmortalidad.
7. La voluntad de organizar desarrollará un proceso de
construcción que será introducido bajo la directa inspiración de la Jerarquía.
El medio será la poderosa voluntad al bien del Nuevo Grupo de Servidores del
Mundo y la respuesta de la buena voluntad de toda la especie humana.
Los restantes plenilunios
constituirán festivales menores y serán considerados de vital importancia.
Establecerán los atributos divinos en la conciencia del hombre en la misma
forma en que los festivales más importantes establecen los tres aspectos divinos.
Estos tres aspectos y cualidades se llegarán a establecer y determinar por un
concienzudo estudio de la naturaleza de cierta constelación o constelaciones
que ejercen influencia durante esos meses. Por ejemplo, Capricornio atañe a la
primera iniciación, el nacimiento del Cristo en la caverna del corazón, y
determina la preparación necesaria para producir ese gran acontecimiento
espiritual en la vida del individuo. Este ejemplo indica la posibilidad que
existe de adquirir el desarrollo espiritual mediante la comprensión de dichas
influencias, a fin de revivir los antiguos credos que serán ampliados hasta
alcanzar relaciones mayores e imperecederas.
De esta manera los doce festivales anuales constituirán una revelación de la divinidad y proporcionarán los medios para establecer relaciones durante tres meses, en primer lugar con los tres grandes centros espirituales, las tres expresiones de la divina Trinidad. Los festivales menores pondrán de relieve la interrelación del Todo con la parte y de la parte con el Todo, entonces la presentación de la divinidad saldrá de lo individual y personal y entrará al Propósito universal divino; la relación del Todo con la parte y de la parte con el Todo será así expresada en toda su plenitud.
La humanidad invocará, por lo tanto, el poder espiritual del Reino de Dios, la Jerarquía; ésta responderá y entonces se realizarán los Planes de Dios en la Tierra. La Jerarquía invocará, en una vuelta más elevada de la espiral, el “Centro donde la Voluntad de Dios es conocida”, invocando así el Propósito de Dios. La Voluntad de Dios será complementada por el Amor y manifestada inteligentemente; para esto la humanidad está preparada y el mundo espera. Así la nueva religión mundial será erigida sobre los cimientos de la verdad fundamental ya reconocida.
LA NUEVA RELIGIÓN MUNDIAL
En el futuro, la religión será
definida por los teólogos con más exactitud que hasta ahora, de la siguiente
manera:
Religión es el nombre asignado
al llamado invocador
de la humanidad y la evocada
respuesta de esa Vida más grande.
Significa que la parte reconoce su relación con el Todo, además de la constante demanda por aumento de la percepción de dicha relación, lo cual produce reconocimiento, por parte del Todo, de la demanda formulada. Es el impacto producido sobre esa Vida, por la vibración de la humanidad —orientada específicamente hacia esa Gran Vida de la cual se siente parte— y el impacto en respuesta de ese “Amor omniabarcante” sobre esa vibración menor. La religión, la ciencia de invocación y evocación, en lo que concierne a la humanidad, constituye el Acercamiento de una humanidad polarizada mentalmente. En el pasado la religión ha tenido un atractivo totalmente emocional. Concernía a la relación del individuo con el mundo de la realidad, del aspirante buscador con la divinidad buscada. Su técnica consistió en capacitar al hombre para revelar esa divinidad, lograr una perfección que justificara esa revelación y desarrollar la sensibilidad y la respuesta amorosa hacia el Hombre ideal, ejemplificado en el Cristo para la humanidad actual. Cristo vino para poner fin a este ciclo de acercamiento emocional, existente desde los días atlantes; demostró en Sí Mismo la perfección y dio a la humanidad un pleno ejemplo de todas las posibilidades hasta esa época, latentes en el hombre. Entonces el logro de la perfección de la conciencia crística se convirtió en el objetivo principal de la humanidad.
En la actualidad el concepto de
una religión mundial y la necesidad de su aparición son ampliamente deseados y
se trabaja lentamente para ello. La unión de los credos es hoy objeto de
discusión. Los trabajadores del sector religioso formularán el programa
universal de la nueva religión mundial. Es un trabajo de síntesis amorosa que
pondrá el énfasis en la unidad y fraternidad del espíritu. Este grupo, en forma
muy especial, constituye un canal para las actividades de Cristo, el Instructor
del Mundo. El programa de la nueva religión mundial será estructurado por
innumerables grupos que trabajan inspirados por Cristo.
Los eclesiásticos deben recordar
que el espíritu humano es más grande que la iglesia y sus enseñanzas. A la
larga ellos serán derrotados por el espíritu humano, el cual se dirigirá
triunfalmente al Reino de Dios y quedarán rezagados a no ser que entren a
formar parte, humildemente, de la humanidad. Nada podrá detener el progreso del
alma humana en su largo peregrinaje de la oscuridad a la luz, de lo irreal a lo
real, de la muerte a la inmortalidad y de la ignorancia a la sabiduría. Si los
grandes grupos religiosos organizados de todos los países, incluyendo todos los
credos, no ofrecen guía y ayuda espirituales, la humanidad hallará otro camino.
Nada puede evitar que el espíritu del hombre llegue a Dios.
Dios trabaja de muchas maneras y a través de muchos credos y agentes religiosos. Esta es una razón por la cual se han de eliminar las doctrinas no esenciales, recalcándose las esenciales, y su unión revelará plenamente la verdad. Esto será realizado por la nueva religión mundial, cuyo perfeccionamiento continuará a paso acelerado después de la reaparición de Cristo.
“El destino de los Hombres y de las Naciones está determinado por los Valores que gobiernan sus decisiones”
“La crisis humana y mundial de hoy día es básicamente
espiritual; está probando el carácter y la intención de todos los hombres y
mujeres.
Esto da la oportunidad de revisar los valores que captamos como una forma personal de conducta.”
“El Mundo del Futuro depende de lo que cada uno de nosotros haga hoy”
Rodríguez Peña 208 , piso 4 °
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Buenos Aires Argentina
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