Triángulos. Secuencia 5.
Recopilación
exclusivamente sin fines de lucro para las Adicciones.
Triángulos. 5
FUNDACIÓN LUCIS.
LA GRAN INVOCACIÓN
Desde el punto de Luz en la Mente de Dios Que afluya luz a las mentes de los hombres Que la Luz descienda a la Tierra
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios Que afluya amor a los corazones de los hombres Que Cristo retorne a la Tierra
Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres El propósito que los Maestros conocen y sirven
Desde el centro que llamamos la raza de los hombres Que
se realice el Plan de Amor y de Luz
Y selle la puerta donde se halla el mal
Que la Luz, el Amor y el Poder Restablezcan el Plan en la Tierra
LA ENERGÍA SIGUE AL PENSAMIENTO
TODO ES ENERGÍA
En el mundo moderno enfrentamos constantemente
el concepto de energía. Sin embargo, muy pocos se detienen a considerar qué
significa el término.
Energía deriva de “energos”,
palabra griega que significa “activo”. Por lo tanto energía es la capacidad de
desarrollar una actividad vital; desde épocas primitivas, el concepto de
energía se ha ido aplicando a una zona cada vez más amplia de la comprensión y
esfuerzos humanos. Durante mucho tiempo tal concepto se aplicó únicamente en
relación con los hechos y acontecimientos físicos, pero últimamente se ha
introducido también en los campos sicológico, económico y sociológico. Del
concepto de la energía como fuerza viviente distribuida en forma general, surge
un desarrollo directo, que conduce a todos los sectores del vivir humano.
Dicho concepto se ha
desarrollado en forma más plena y se ha empleado más ampliamente en la ciencia
que en cualquier otro sector. La idea de que todo es energía, en distintos
estados y relaciones, ha conducido a la síntesis del pensamiento científico y a
una nueva comprensión de las fuerzas del universo. Esto no fue siempre así. En
el siglo XIX se consideraba, mayormente, que la energía era el resultado del
movimiento de los cuerpos o partículas materiales (energía efectiva o cinética)
o el resultado de la posición que ocupa un objeto de materia en relación con
otros objetos de materia (energía potencial), lo cual fue expresado por dos
grandes leyes: la ley de la conservación de la masa, que en forma sucinta
quiere decir que la masa (la cantidad de materia en un cuerpo) es
indestructible y la Ley de la conservación de la energía, en la cual
básicamente se enunciaba que la totalidad de la energía del universo era
constante.
Los conceptos de masa o materia
y de energía eran considerados como independientes y, de ambos conceptos, el de
la materia se suponía más básico y fundamental para la comprensión del universo
por parte del hombre.
En 1905, Einstein demostró en su “especial teoría de la relatividad” que masa en sí es un tipo de energía, que masa y energía son intercambiables y están relacionados mediante la fórmula E=mc2, E=energía, m=masa y c=velocidad de la luz. De manera que “si la materia descarta su masa y viaja a la velocidad de la luz, la llamamos energía y, a la inversa, si la energía se congela y llega a un estado de inercia por lo cual puede comprobarse su masa, la denominamos materia” (El Universo y el Dr. Einstein, de Lincoln Barnett). La Ley de la Conservación de la Masa debió ser desalojada de su importante primer lugar y el concepto de la energía asumió entonces el lugar que le correspondía.
EL CUERPO ETÉRICO
La teoría especial de la
relatividad hizo posible comprobar, científicamente, que todo es energía en el
conocido universo físico. Este descubrimiento asestó un golpe mortal a los
conceptos y explicaciones materialistas acerca del universo. Nada existe en el
universo manifestado
—solar, planetario, o en los
diversos reinos de la naturaleza— que no posea algún tipo de energía sutil e
intangible, aunque sustancial. Actualmente se considera que todo ES energía; la
manifestación es en sí un mar de energías manifestadas, algunas de las cuales
erigen la forma; otras constituyen el medio donde esas formas viven, se mueven
y tienen su ser; otras más están en proceso de animar las formas y su medio
ambiente. Debemos recordar también que hay formas que existen dentro de otras.
Si estamos en una habitación, somos una forma dentro de otra; la habitación
misma es una forma dentro de la casa, ésta (otra forma) es probablemente una de
muchas casas similares, ubicadas una sobre otra, o si no una al lado de otra,
que en conjunto constituyen una forma más grande. Sin embargo, esta diversidad
de formas está compuesta de sustancia tangible que —si se coordina y une
mediante un diseño o idea, reconocido en la mente de algún pensador— crea una
forma material. Esta sustancia tangible está compuesta de energías vivientes
que vibran en mutua relación y, sin embargo, poseen su propia cualidad y vida
cualificada.
Vivimos en un océano de energías, aunque no siempre somos conscientes de ello. Somos conglomerados de energías, las cuales están estrechamente interrelacionadas y constituyen el cuerpo de energía sintética de nuestro planeta, cuerpo que denominamos etérico. El cuerpo etérico o de energía de cada ser humano forma parte integrante del cuerpo etérico del planeta y, en consecuencia, del sistema solar. Por ese medio, cada ser humano se relaciona básicamente con toda expresión de la vida divina, diminuta o grande. En realidad, el cuerpo de energía de todas las formas de la naturaleza es parte integrante de la forma sustancial de la Vida Una universal: Dios Mismo.
El cuerpo etérico es en realidad nada más que energía. Su función consiste en recibir y trasmitir impulsos energéticos de distintos tipos y grados y estos impulsos o corrientes de fuerza deben impelerlo a la actividad. Es el medio para trasmitir las ondas radiales y televisivas, por ejemplo, y también las energías más sutiles de la mente y del sentimiento. Proporciona, efectivamente, la base necesaria para los distintos tipos y niveles de interacción telepática y para toda clase de trabajos subjetivos y de relación entre individuos y grupos. El cuerpo etérico proporciona, además, el vínculo entre los impulsos mentales y emocionales y el mundo de la forma física externa. A través de la red de energías del cuerpo etérico circulan constantemente, condicionando y determinando la expresión externa, las actividades y las cualidades de cada forma de vida. Esto es aplicable al ser humano individual, a los grupos, a toda la humanidad, al planeta y va más allá.
ANTEPROYECTO DEL PLAN
El mundo externo de los hechos y
circunstancias es el producto de las energías disponibles y predominantes que
circulan en el cuerpo etérico planetario, en cualquier momento determinado de
la historia mundial. Hasta hace poco, la gran masa humana respondía sobre todo
a la energía de los impulsos emocionales. Los que respondían a la energía
mental y a los diseños mentales eran relativamente muy pocos y esporádicos.
Pero esta situación ha cambiado con rapidez en el siglo XX. Como resultado de
los modernos sistemas educativos, millones de personas han desarrollado y están
desarrollando el poder de pensar y de manejar la energía del pensamiento. Hoy,
aquellos que pueden hacer contacto y registrar esos impulsos y diseños mentales
que contienen la simiente de las futuras culturas y civilizaciones mundiales, y
provienen de la Mente Universal, son lo bastante numerosos como para formar un
grupo mundial.
Ahora podemos ver con claridad que “lo que acontece en el mundo es la acción de las ideas”. Quienes tienen un concepto formado sobre el poder del pensamiento y el efecto que producen las corrientes de energía mental, fluyendo de una mente, enfrentan una situación de gran oportunidad y responsabilidad. Los pensamientos son energía, y la energía sigue al pensamiento. Tal es la base del proceso creador, en el plano mental. Si un solo hombre que piensa sobre la verdad puede cambiar la atmósfera mental de su medio ambiente, también los pensamientos egoístas, sin control y destructivos, emponzoñan la atmósfera mental. Nuestros pensamientos son mucho más poderosos de lo que comúnmente creemos, de ahí la necesidad de emplear ese poder en forma creadora y constructiva.
El universo es una expresión del
Plan y propósito de Dios. No es un “fortuito conglomerado de átomos”, sino el
desarrollo de un gran diseño o canon.
El hombre llega a convertirse en
un colaborador consciente del plan divino cuando va siendo más consciente de la
necesidad de hacer circular los positivos y constructivos tipos de energía.
Comienza a reconocer más vívidamente la realidad del mundo mental y a trabajar
más conscientemente, a fin de registrar y responder a esas ideas y principios
fundamentales que tratan de expresarse en el mundo y constituyen el la
actualidad el anteproyecto del Plan. Además, comienza a reconocer la existencia
de quienes podrían denominarse “Custodios del Plan” —la Jerarquía espiritual—
cuya tarea consiste en preparar el anteproyecto del Plan, para que la humanidad
lo utilice y desarrolle. Reconoce y se une al proceso universal creador, en el
cual participan la Jerarquía espiritual y todos los pensadores creadores que
trabajan inspirados por los móviles de amor y de servicio.
Todos pueden colaborar en el trabajo de “pensar (a fondo) sobre el Plan para traerlo a la expresión”. Los objetivos finales del Plan consisten en lograr que la luz ilumine las mentes de los hombres, que el amor rija todas las relaciones y que la voluntad de Dios dirija los asuntos humanos. Colabora con el Plan todo aquél que trata de amar y servir a sus semejantes. Toda persona que conoce el poder del pensamiento y puede comenzar a trabajar con la energía de éste en el plano mental es posible que desempeñe un papel creador adicional.
LA CIENCIA MENTAL
El empleo hábil e inteligente de
la energía del pensamiento no constituye, para la mayoría de las personas, un
proceso automático. Requiere esfuerzo y disciplina, más la comprensión de los
principios sobre los cuales puede basarse el empleo creador de la mente. Los
fundamentos de esta ciencia de la mente están indicados en los enunciados
siguientes:
1. El pensamiento es creador, a medida que construye mediante
la formulación, el desarrollo y la clarificación de las ideas. Es comunicativo,
a medida que la mente dirige hacia su destino la forma mental.
2. La formulación de pensamientos creadores requiere una
conciencia emocional tranquila y estable, una mente capaz de mantenerse
enfocada y concentrada en una idea o tema, sin interrupciones ni distracciones,
y un estado físico que le permita realizar ambos.
3. Para este trabajo, es necesaria la pureza de móvil. Esto no
constituye un consejo para lograr la perfección, sino que el propósito por el
cual se realiza el trabajo debe ser el de prestar un servicio impersonal y
altruista para beneficio y elevación de toda la familia humana.
4. La mente debe unirse al corazón, con el fin de prestar un
servicio espiritual creador. Cristo dijo: “Así como un hombre piensa en su
corazón, así es él”, y si el pensador actúa sin un corazón abierto a la
afluencia del amor, su pensamiento carecerá del magnetismo necesario para
lograr sus objetivos.
5. Hay muchas formas de pensar profundamente sobre un tema, con
el propósito de clarificarlo y desarrollarlo, pero debe realizarse el esfuerzo
de penetrar detrás de las apariencias externas en busca de los significados,
las significaciones y la relación con otras ideas o corrientes de pensamiento,
de las causas y no de los efectos. La tentativa de realizarlo conducirá al
pensador a reflexionar sobre aquello que no constituye la forma, y esto puede
llevarlo a la contemplación, la fuente de inspiración e iluminación.
6. En alguna etapa, el pensador deberá elevar su conciencia
hasta el alma —la conciencia crística en el hombre— y al reflexionar a la luz
del alma, se vinculará mentalmente con la Jerarquía espiritual que custodia el
Plan. De esta manera, ayudará a erigir el vínculo entre la mente de Dios y las
mentes de los hombres y, a través de ese canal, colaborará para que el Plan se
acelere en las mentes y los corazones de los hombres.
7. El pensador deberá comprender que, en realidad, es parte de
un grupo mundial de pensadores subjetivamente unido a todo trabajo de servicio
creador que él podrá emprender mediante la energía del pensamiento. Contribuirá
así, a extraer de la reserva grupal de pensamientos. Si en su conciencia se
vincula con ese grupo mientras trabaja con la energía del pensamiento,
aumentará el valor de su contribución y de la de los demás.
8. Las formas mentales deben construirse con el mismo cuidado y
exactitud con que se construye una casa. Así como un arquitecto debe tener en
cuenta el diseño, los materiales, la ubicación, instalación eléctrica,
iluminación, calefacción, cañerías, y engranar todo para conformar una casa
hermosa, práctica, económica y confortable, donde se pueda habitar, también el
trabajador mental deberá tener en cuenta los correspondientes factores para su
creación mental. Así como existen en el mundo millones de casas mal diseñadas y
construidas, también hay millares de formas mentales deficientemente pensadas y
relativamente inútiles. En el proceso de construir formas mentales, la
principal técnica mental es la visualización.
Las reglas para el empleo creador de la energía mental son las mismas que las de la meditación.
Pero al término “meditación”
deberá dársele una más amplia acepción de la que se le dio hasta ahora. El
científico que trabaja en el laboratorio a fin de revelar las leyes de la
naturaleza, lleva a cabo un tipo de meditación. Desarrollar cuidadosamente
planes a fin de ayudar a los necesitados, es meditación. El esclarecimiento de
los conceptos filosóficos y la formulación de principios filosóficos es
meditación. La aplicación del poder mental a los problemas de gobierno y de
relaciones internacionales es meditación. En todos estos sectores se aplica el
mismo proceso mental. Podrán diferir los temas y también los puntos de énfasis,
pero el proceso es idéntico. Cuando el móvil de este trabajo sea el bienestar
de todos y se lleve a cabo con propósito e intención altruistas, puede
considerarse que ese trabajo responde a los impulsos del Plan.
La energía espiritual debe hacer impacto en las mentes humanas, que son el único instrumento disponible —en su efecto combinado — a través del cual la voluntad de Dios puede expresarse. El lugar que el hombre ocupa en el Plan Cósmico será más vital y evidente, cuando se comprenda que una de sus principales responsabilidades es dirigir corrientes de energía provenientes del plano mental, y la creación de lo deseable de acuerdo con el propósito de Dios, respecto a su creación. Los hombres, en su totalidad, están pasando por un desarrollo evolutivo, a fin de que se conviertan en creadores conscientes empleando materia. Esto implica la comprensión del Plan arquetipo, un proceso consciente de creación voluntaria, de manera que el hombre coopera con el ideal, actúa según la ley y produce aquello que está de acuerdo con el Plan.
TRABAJO CREADOR DEL PENSADOR
La creatividad plenamente
consciente de acuerdo al Plan requiere, además, la comprensión de la naturaleza
de la energía y la habilidad de dirigir las corrientes de energía. Hasta ahora,
muy pocos en la familia humana trabajan deliberada y conscientemente con
materia mental.
La energía mental que emana de
cada ser humano es una corriente comparativamente débil y puede dirigirse hacia
la creación de aquello que el grupo desea y no únicamente hacia lo que el
individuo desea. La facultad de trabajar en forma grupal es fundamental para
colaborar en este trabajo con materia mental; cada pensamiento es enviado para
cumplir con la misión asignada de agregar una cuota de energía a alguna
corriente específica y conocida. Esto último es de importancia, pues para que
la energía mental sea de verdadera ayuda, debe estar definidamente dirigida
hacia algún determinado canal de servicio.
Todo tipo de actividad es el
resultado de:
a. formas mentales construidas consciente o inconscientemente;
b. formas mentales autoiniciadas o efectos de formas mentales
construidas por otros;
c. respuestas a nuestros propios impulsos internos, a los
impulsos de otros y, por lo tanto, a las formas mentales grupales.
Por eso, es evidente cuán vital
es esta cuestión y cómo los hombres y mujeres son influidos por las formas
mentales que ellos mismos crean o por las creaciones mentales de otros.
El trabajo creador tendrá éxito si el pensador reconoce las inclinaciones y tendencias básicas de su propia mente y pensamientos; si puede reconocer al grupo de acuerdo con cuyo pensamiento él es capaz de proseguir su trabajo creador; si reconoce el propósito por el cual consideró inteligente construir mentalmente, manteniendo firme el propósito, mientras la forma continúe siendo de utilidad.
OBJETIVOS DEL PLAN
Una de las primeras cosas que
debe captarse cuando se considera el valor de emplear en forma creadora la
mente, es que existe un Plan para la humanidad. Este Plan ha existido siempre.
Se ha llevado a cabo a través del desarrollo evolutivo de épocas pasadas y
también mediante el impulso especial proporcionado de vez en cuando por los
grandes intuitivos e instructores de la raza. En la actualidad, hay un número
suficiente de hombres y mujeres en el mundo, adecuadamente evolucionados, que
pueden hacer contacto con el Plan y trabajar en conexión con él. Por medio del
trabajo creador de la mente, los hombres y mujeres de todas partes pueden
ayudar a expresar externamente este Plan divino para la humanidad.
Algunos de los principales
objetivos del Plan para la humanidad están detallados a continuación:
a. Producir una síntesis subjetiva en la humanidad.
b. Despertar en amplia escala la Luz de los seres humanos.
c. Establecer una gran estación de Luz que ilumine los
pensamientos humanos.
d. Poner fin a la era de separatividad.
e. Elevar la conciencia de las masas, hasta los niveles
mentales. El resultado de todo ello será:
a. La formación de unidades grupales unidas por una idea común,
lo
cual viene produciéndose desde
el siglo XV.
b. La formación de una humanidad caracterizada por tres cosas:
1. Un sistema de intercomunicación e interrelación. Radio,
teléfono, televisión, internet, viajes, telepatía.
2. Un sentido de responsabilidad mutua. Logro de la buena
voluntad.
3. Reconocimiento de la omnipresencia. La Vida Una.
Hay más aspectos del Plan y otros objetivos importantes, pero ningún aspecto del Plan puede establecerse dentro de la humanidad, excepto por medio del empleo creador de la mente.
Sólo ahora comenzamos a comprender el poder del pensamiento y la energía que puede aplicar el pensador. Mediante el pensamiento creador, la percepción espiritual y la correcta interpretación, el hombre ayudará a establecer el Reino de Dios en la tierra.
EL TRABAJO DE TRIÁNGULOS
El servicio de Triángulos está
ayudando a establecer en todo el mundo correctas relaciones humanas. En este
trabajo, tienen un valor definido el conocimiento y la comprensión de la
relación que existe entre la energía y el pensamiento. El trabajo de Triángulos
dirige la energía por el poder del pensamiento. El Movimiento de Triángulos
utiliza el poder enfocado del pensamiento, a fin de invocar y dirigir hacia la
humanidad las energías de la luz y de la buena voluntad, energías que en la
actualidad se necesitan desesperadamente en el mundo. Este trabajo es
profundamente científico, aunque fundamentalmente sencillo. Invocación,
creación o aspiración, meditación —no importa qué palabra se emplee—; por medio
de estos tres métodos se extraerán y pondrán en actividad las energías
espirituales.
El impacto constante del
pensamiento correcto, cualificado por la energía de la buena voluntad, está
produciendo un efecto de estimulación y saneamiento sobre la conciencia de la
humanidad. Además, se está creando una vasta reserva o fusión de la energía de
la buena voluntad, de la cual extraen los que, en todo el planeta, trabajan
para la humanidad.
Una persona puede unirse a otras
dos que creen en el poder del pensamiento creador, a fin de formar un
Triángulo, el cual, al unirse a la Red Mundial de Luz y de Buena Voluntad,
puede ser la expresión práctica del poder del pensamiento y una contribución al
esfuerzo de establecer correctas relaciones entre la humanidad.
VALORES POR LOS CUALES VIVIR
AMOR A LA VERDAD.D
Esencial para una sociedad justa, incluyente y progresiva.
ESPÍRITU DE COOPERACIÓN
Basado en la buena voluntad activa y en el principio de las correctas relaciones humanas.
SENTIDO DE LA RESPONSABILIDAD
PERSONAL.
Dirigido al grupo, a la comunidad y a los asuntos humanos.
SERVICIO AL BIEN COMÚN
Mediante el sacrificio del egoísmo.
SOLAMENTE LO QUE ES BUENO PARA TODOS ES BUENO PARA CADA
UNO.
Estos son los valores espirituales que inspiran la conciencia de todos aquellos que viven para crear un mundo mejor.



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