Psicología Esotérica I. C. Los planetas y los reinos de la naturaleza.


Recopilación exclusivamente sin fines de lucro para las Adicciones.
Maestro Djwhal Khul
Alice A. Bailey.
Psicología Esotérica I.

C. Los planetas y los reinos de la naturaleza.

En el reino vegetal predomina la influencia de Venus, aunque esto les parezca extraño a algunos estudiantes ocultistas. Venus y Júpiter influyen poderosamente sobre este reino de las formas.

Será interesante observar que todos los planetas están estrechamente relacionados con todos los reinos, pero tal relación no debe confundirse con los rayos planetarios, o con el hecho de que algunos planetas son considerados "planetas sagrados" y otros no; empleo las palabras "influencia planetaria" en el mismo  sentido que las aplica el astrólogo, pues éste no se ocupa de los rayos planetarios básicos. Por lo tanto, podría decirse que las relaciones planetarias de este ciclo son:

1.       El reino mineral                        Plutón y Vulcano.

2.      El reino vegetal                         Venus y Júpiter.

3.      El reino animal                         La Luna y Marte.

4.      El reino humano                                   Mercurio y Saturno.

5.      El reino de las almas                Neptuno y Urano.

6.      El sintetizador de los cinco     El Sol.

Además se sienten otras influencias planetarias así como fuerzas ocultas que actúan sobre nuestra vida planetaria, pero las clasificadas son las influencias principales que producen los resultados deseados en los reinos de la naturaleza, de acuerdo al Plan. Debe recordarse que estas influencias cíclicas predominan actualmente y cambian ciclo tras ciclo. Un discípulo en el sendero, por ejemplo, está fuertemente influenciado por Mercurio y Saturno, pero cuando comienza a entrenarse para la primera iniciación debe encarar las influencias de Plutón y Vulcano; el entrenamiento para la segunda iniciación lo pone bajo las influencias de Neptuno, Venus y Júpiter, que bregan por controlarlo. El vínculo con el reino vegetal es entonces muy fuerte, de allí los frecuentes "perfumes astrales" que el discípulo percibe. Antes de alcanzar la primera iniciación, su interno mundo mineral estático se ha desintegrado.

En la tercera iniciación, la Luna y Marte luchan por obtener la ascendencia, y allí reside su campo de batalla. Por eso en la gran Transfiguración el cuerpo se "transfigura" en señal de triunfo. En la cuarta iniciación Mercurio y Saturno actúan como grandes trasladadores, y llevan al discípulo hasta el portal de la Iniciación. Cuando se pasa la iniciación final, la actividad de Urano y la entrante fuerza de Júpiter producen la reorganización, que da por resultado la emancipación final. La realidad y la complejidad del tema es aquí evidente.

El color que se expresa en el reino vegetal es otra gran influencia de los rayos. El color básico, el verde, indica la potencia de Saturno. Esotéricamente hablando, el reino vegetal está en una etapa avanzada en el sendero del discipulado, y debido a ello se hallan activos Saturno y Marte. La influencia de este último planeta puede observarse actualmente en las flores, en la profusión de los colores rojo, rosado, amarillo y anaranjado de las flores.

Repito, le será útil al lector observar mentalmente la relación que existe entre el crecimiento y el idealismo de sexto rayo. De ello podrá conocer la parte que desempeña el Rayo de  Devoción cuando fomenta el impulso de evolucionar. Es el crecimiento hacia un ideal, prototipo o arquetipo divino. Aquí subyace el secreto de este reino, oculta en la palabra “transformación” porque los rayos 2, 4, 6, son grandes transformadores. La clave del secreto reside en el proceso de asimilación y en las fuerzas constructoras que transmutan los minerales asimilados, la humedad absorbida, el alimento del aire y la ofrenda de los reinos de los insectos a los cuerpos manifestados, los colores brillantes, las auras magnéticas y los perfumes que se destilan en este reino. Gran parte de este renglón ha sido el tema de investigación de los científicos modernos, pero hasta que no reconozcan la realidad de las influencias de los rayos y la parte que desempeñan en la producción de dichos factores, no descubrirán el verdadero secreto que se observa en las transformaciones.

Por lo tanto, el lector cuidadoso verá que en la relación que existe entre los rayos y los reinos de la naturaleza y en la similitud de los rayos que actúan en los reinos que difieren ampliamente, se hallará el punto de contacto o la puerta de entrada por la cual pueden hacer contacto entre sí.

Por ejemplo, en los reinos humano y vegetal las influencias entran (empleando las palabras en sentido esotérico) a través del cuarto rayo, que influye a las formas de ambos reinos. La relación que existe entre el reino vegetal y el reino de las almas, está en el segundo rayo. Este rayo comienza a hacer sentir su presencia en el reino mineral, y de allí la facilidad para trabajar y utilizar materialmente las formas de este reino. Quizás debería decir abusar de ellos. Dentro de poco tiempo el quinto rayo, como se habrá observado, hará sentir su poder en el reino animal, y se establecerá una relación cada vez más estrecha entre los hombres y los animales.

Repito, los rayos manifestados en cualquier época establecerán relaciones entre los reinos, aumentarán la interacción de las fuerzas y el intercambio de energías, produciendo así nuevos efectos, nuevas formas de vida y nuevas maravillas en el mundo de los fenómenos. El hombre tiende también a creer que las influencias de su rayo (el que predomina en su propio reino) deben ser de gran importancia y las más poderosas. Pero ahora no es así.

No es posible estudiar detalladamente ni hacer un verdadero análisis del efecto y el trabajo de los rayos respecto al reino animal. Sin embargo, debe recordarse que las raíces de la sicología humana oculta esta expresión de Dios. La humanidad expresa dos aspectos del alma -el alma animal y el alma divina- y ambos, combinados y fusionados en el hombre, constituyen el alma  humana. Este hecho origina los principales problemas del hombre, y estos dos factores lo envuelven en la larga lucha que conduce a la liberación del alma divina por la sublimación del alma animal. En estas palabras hay mucho para reflexionar: "Los dos serán uno". Este trabajo comienza a realizarse en el reino animal y constituye su "secreto", de allí el empleo de la palabra transfusión, en conexión con ello. El primer resultado de este proceso secreto, fue la individualización. Su efecto final y culminante puede observarse en las cinco etapas del proceso iniciático, que lleva a la eventual transfiguración y liberación. Sin embargo, todo el trabajo es el despliegue de una gran revelación del alma de Dios, y sólo cuando separamos a la humanidad de este proceso revelador descubrimos que los secretos, los problemas, las dificultades y los misterios son insolubles. Se está desarrollando paulatinamente una conciencia, percepción y sensibilidad al contacto, cada vez más amplia e incluyente, lo cual constituye la conciencia de Dios, la percepción del Logos solar y la sensibilidad de un Hijo cósmico de Dios.

La forma a través de la cual esa Vida se expresa, y el mecanismo sensorio de respuesta a través del cual actúa esa Conciencia, tiene importancia secundaria y es un mecanismo automático. Sin embargo, nos hemos identificado con ese mecanismo y hemos olvidado que es sólo la expresión de un aspecto de la conciencia que indica en un momento dado la etapa de evolución de la entidad animadora. Permítanme repetir: Los dos factores de mayor importancia durante la manifestación son: La conciencia evolucionante y la vida en manifestación. Cuando esto se tiene en cuenta, se observará que cada etapa del camino aparece como un reino de la naturaleza. Cada reino lleva el aspecto conciencia hacia una etapa superior de perfección y expresa una mayor sensibilidad y respuesta a las condiciones externas e internas circundantes, que las del reino precedente. Cada uno manifiesta una revelación más plena de la gloria interna u oculta. Sin embargo, cuando una unidad de vida se sumerge en la forma y cuando la conciencia se identifica (en tiempo y espacio) con una forma determinada, no le es posible comprender su divinidad ni expresarla conscientemente. Su sicología corresponde a lo parcial y a lo particular, y no a la totalidad y a lo universal. Cuanto mayor y más íntima sea la identificación con el aspecto forma, mayores serán la síntesis y también la unidad inferior, pero al mismo tiempo tanto mayor es la oscuridad y, hablando simbólicamente, la prisión será más densa. Tal es la conciencia de los reinos inferiores o subhumanos de la naturaleza. Cuanto más se identifica la unidad de vida con "el que es consciente", tanto mayor será  la superior, aunque distinta unidad y síntesis. Así también será la conciencia de los tres reinos superiores, lo superhumano. La tragedia, el problema y la gloria del hombre, residen en que puede identificarse con ambos aspectos -la forma y la vida; su estado sicológico es tal que durante el periodo en que forma parte del reino humano, su reino, su conciencia fluctúa entre estos pares de opuestos. Puede identificarse con las formas subhumanas; invariablemente lo hace en las primeras etapas, y con el aspecto vida en las etapas finales. En las etapas intermedias el hombre común es desgarrado violentamente por ambos, siendo él mismo el campo de batalla.

Todo el problema del dolor y el sufrimiento, según hoy se la comprende, está vinculado con este estado de conciencia, incidental a la percepción de los pares de opuestos. El animal sufre, pero lo hace en forma física y sensoria. El hombre sufre, pero lo hace física, sensoria y también mentalmente; el sufrimiento mental se debe a que ha desarrollado ciertos aspectos de la mente inferior -presentimiento, memoria, imaginación, poder de visualizar, remordimiento e impulso innato de alcanzar la divinidad, que trae consigo una sensación de pérdida y de fracaso. Los padecimientos de Dios (a los que se refieren las escrituras del mundo, tan misteriosamente) están lejos de ser sensorios y son mentales e intuitivos, pero no me detendré a dilucidar este misterio. Los padecimientos de la humanidad son primordialmente personales; los de Dios son preeminentemente impersonales y se relacionan con la totalidad. Me referí a ello porque quería describir la síntesis del desenvolvimiento de lo incoado a lo sensorio, de esto a lo que se comprende mentalmente, y de allí a lo que se "aprecia divinamente", como lo define el ocultismo. He hecho descripciones que abarcan la totalidad. Traten de pensar en la totalidad y no adapten cada detalle al todo y recuerden que lo que puede parecer una contradicción quizás sea únicamente un fragmento transitorio, al cual aún no pueden relacionar ni aplicar.

En el reino animal se observan los primeros indicios de dolor o sufrimiento, mientras que en los animales superiores y domésticos ambos procesos educativos están más claramente definidos. El trabajo que realiza el hombre con los animales tiene resultados poderosos y, oportunamente, conducirá a reabrir la puerta al reino humano. Parte del trabajo ya efectuado por el hombre ha excedido la expectativa divina y puede justificar el apresuramiento del Plan. Ahora clasificaremos lo expuesto sobre este reino y los rayos, como lo hicimos con los otros dos reinos.

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