Astrología Esotérica. Alice A. Bailey.
Recopilación
exclusivamente sin fines de lucro para las Adicciones.
Maestro
Djwhal Khul
Alice
A. Bailey.
Astrología
Esotérica.
CAPÍTULO PRIMERO
EL ZODÍACO Y LOS RAYOS
MIS primeras palabras sobre este tema serán de
índole enteramente preliminar. Trataré de sentar las bases para encarar, en
forma algo distinta -y bastante más esotérica- la ciencia de la astrología. Me
referiré a algunas cosas que probablemente podrán ser calificadas por los
astrólogos académicos y sin inspiración, como revolucionarias y erróneas,
improbables o indemostrables. Sin embargo, la astrología no ha demostrado
todavía realmente su valor al mundo del pensamiento y de la ciencia, a pesar de
los muchos éxitos definidamente demostrables. Por lo tanto, pediré a quienes
leen y estudian esta parte del Tratado sobre los Siete Rayos, que tengan en
cuenta el comentario anterior y estén dispuestos a considerarlo como hipótesis,
esforzándose por analizar la teoría o sugerencia, y por comprobar las
conclusiones a que se ha llegado en pocos años. Si pueden hacerlo, sobrevendrá
un despertar de la intuición que convertirá a la astrología moderna en algo de
mucha importancia y significación para el mundo. La astrología intuitiva
reemplazará eventualmente a lo que hoy se llama astrología, retornando de este
modo al conocimiento de esa antigua ciencia que relacionó las constelaciones y
nuestro sistema solar, atrajo la atención sobre la naturaleza del zodíaco e
informó a la humanidad sobre las interrelaciones básicas que rigen y controlan
los mundos fenoménico y subjetivo.
1. Tres Afirmaciones Básicas.
La afirmación hecha frecuentemente de que la
astrología es una ciencia exacta, a pesar de las muchas computaciones matemáticas,
está lejos de serlo. Lo curioso es que está basada en la ilusión, y como bien
saben, el zodíaco sólo es el recorrido imaginario del sol a través de los
cielos, desde el punto de vista de nuestro insignificante planeta. El sol no
está en ningún signo del zodíaco, sino simplemente parece estarlo al pasar
entre nuestra pequeña esfera -la Tierra- y las constelaciones, en cualquier estación
o tiempo determinado.
Antiguamente se creía que la Tierra era el centro
del sistema solar, y que alrededor de ella giraban el sol y los demás planetas.
Ésta era la posición y conocimiento exotérico, no la comprensión esotérica.
Posteriormente, cuando nuevos descubrimientos trajeron mayor luz a la mente
humana, nuestro planeta fue descentralizado y la verdad fue vista con mayor
claridad, aunque todavía queda mucho por descubrir, lo cual podría ser hasta de
naturaleza revolucionaria. Desde ciertos ángulos astrológicos debe tener lugar
un proceso similar de descentralización y el sistema solar ya no debe
considerarse un punto alrededor del cual gira el zodíaco, o a través del cual
el sol pasa durante su gran ciclo de aproximadamente 25.000 años. Los
astrólogos que poseen visión interna podrán negar que ésta sea la actitud
comúnmente adoptada, sin embargo -a fin de esclarecerla y en conexión con el
público en general- la inferencia es permitida y aceptada por los ignorantes.
Sobre esta teoría, concerniente al zodíaco, se apoya ampliamente lo que
denominamos la Gran Ilusión. Quisiera que recuerden esto al estudiar juntos las
nuevas formas de encarar la más grande y antigua de todas las ciencias. La
astrología es una ciencia que debe volver a su original belleza y verdad, para
que el mundo pueda obtener una perspectiva más veraz y una apreciación más
justa y exacta del Plan divino, tal como es expresado en la actualidad por
medio de la Sabiduría de las Edades.
La segunda afirmación que quisiera hacer es que en
la actualidad la astrología es esencialmente la más pura presentación de la
verdad esotérica en el mundo, porque es la ciencia que trata de las fuerzas y
energías que condicionan, rigen y actúan a través del espacio, y sobre él y
todo lo que en éste se encuentra. Cuando sea captado este hecho, cuando el
origen de esas energías sea mejor comprendido y la naturaleza del espacio
correctamente captada, tendremos un horizonte más amplio y más íntimamente
relacionado; las relaciones entre entidades individuales y planetarias, del
sistema y del cosmos, serán entonces conocidas y comenzaremos a vivir
científicamente, vivir científico que es el propósito inmediato de la
astrología.
Aquél que cree actualmente en la astrología adopta
por lo común la posición de que él es un individuo importante -por lo menos
para él-, que vive sobre ese importante planeta, la Tierra (importante para la
humanidad), y que por medio de la astrología puede descubrir su destino y saber
lo que debe hacer.
No me
refiero en este comentario a esos pocos astrólogos que poseen un verdadero
conocimiento esotérico, siendo en realidad muy pocos, y sólo un puñado de ellos
lo practican actualmente. Al investigador moderno le agrada creer que sobre y a
través de él hacen impacto y fluyen esas energías que provienen del signo en el
cual está el sol en el momento de su nacimiento: considera que él responde a
las fuerzas de los distintos planetas, a medida que rigen las casas de su
horóscopo, y cree que las tendencias y circunstancias de su vida están
determinadas así. Esto le hace creer que él es un factor importante aislado.
Las interpretaciones modernas no recalcan la importancia del signo naciente (el
ascendente), lo cual se debe a que muy pocos están preparados para actuar como
almas y tampoco tienen en cuenta las energías que actúan constantemente sobre
nuestro planeta, procedentes de otras constelaciones o de muchos planeas
“ocultos”. En la Sabiduría Eterna se dice que existen alrededor de setenta de
estos planetas en nuestro sistema solar.
Quisiera presentar un cuadro más verdadero y
exacto. Esto es posible ahora porque la percepción, la relación y la integridad
grupales, comienzan a ocupar un lugar prominente en la conciencia humana. A
medida que esto sucede, la personalidad, que es individualista, separatista y
autocentrada, retrocederá acrecentadamente a segundo término, y el alma que
posee conciencia grupal y es incluyente y no separatista, irá destacándose cada
vez más. En consecuencia, desaparecerá gradualmente el interés por el horóscopo
individual, y el cuadro planetario universal y del sistema ocupará un lugar
prominente en la conciencia del individuo. El hombre se considerará a sí mismo
como parte integrante de un todo mucho más importante, y se interesará más por
el grupo mundial, que de sí mismo, como individuo.
Por lo tanto no me ocuparé del tema de la
astrología esotérica desde el punto de vista del horóscopo. Las relaciones
universales, la interacción de energías, la naturaleza de lo que se halla
detrás de la Gran Ilusión, la engañosa “apariencia de las cosas tal como son” y
el destino de nuestro planeta, de los reinos de la naturaleza y de la humanidad
como un todo, constituyen las partes más importantes de nuestro tema.
No me preocupa si los astrólogos modernos aceptan
o rechazan las ideas que expongo. Trataré de presentarles ciertos hechos tal
como los reconoce la Jerarquía e indicarles, si puedo, las realidades
subjetivas, de las cuales la ilusión externa es sólo la apariencia fenoménica,
condicionada por los pensamientos del hombre a través de las épocas; recalcaré
la realidad de la vivencia de las Fuentes de las cuales fluyen y emanan todas
las fuerzas y energías que actúan en nuestro planeta. Ante todo me esforzaré por
demostrarles esa unidad omnipenetrante y esa síntesis subyacente, base de
todas las religiones y de las innumerables fuerzas trasmitidas, y trataré de
apartarlos, como individuos, del centro de su propio escenario y conciencia
-sin privarlos de su propia individualidad e identidad- y sin embargo les
demostraré que son parte de un todo mayor, que podrán percibirlo conscientemente
cuando puedan actuar como almas, de lo cual hoy son inconscientes o sólo
registran y sienten la realidad interna en la cual viven, se mueven y tienen su
ser.
Esto me lleva a la tercera afirmación, la cual es
tan básica y fundamental que les pediría se detengan a considerarla, aunque no
capten plenamente todas sus implicaciones. La Sabiduría Antigua enseña que “el
espacio es una entidad”. La astrología esotérica se ocupa de la vida de esta
entidad y de las fuerzas y energías, los impulsos y los ritmos, los ciclos, el
tiempo y las estaciones. Esto lo afirmó H.P.B. en La Doctrina Secreta. Recuerden
que existe una clave astrológica para La Doctrina Secreta, la cual no puede
todavía ser revelada en su totalidad. Sin embargo, puedo insinuarles y
sugerirles algunas líneas de acercamiento que, si se mantienen en la conciencia
de los astrólogos iluminados, permitirá que algunos de ellos, en fecha
posterior, descubran la llave que -haciéndola girar en bien de la humanidad-
revelará el cuarto gran fundamento de la Sabiduría Eterna, de los cuales tres
ya han sido dados en el proemio de La Doctrina Secreta.
El espacio es una entidad y la “bóveda celeste”
-como poéticamente se la denomina- es la apariencia fenoménica de esa entidad.
Observarán que no digo apariencia material, sino fenoménica. Conjeturar sobre
la naturaleza, la historia y la identidad de esa entidad, sería inútil y de
ningún valor. Tendremos una idea vaga, que proporcionará una analogía, aunque
eluda las especificaciones, si nos esforzamos por considerar a la familia humana,
el cuarto reino de la naturaleza, como una entidad que forma una sola unidad y
se expresa a través de las innumerables y diversificadas formas del hombre.
Cada uno de ustedes, como individuos, son parte integrante de la humanidad, no
obstante cada uno lleva su propia vida, reacciona a sus propias impresiones,
responde a las influencias e impactos externos, y a su vez emana influencias,
envía irradiaciones temperamentales y expresa alguna cualidad o cualidades,
afectando así, en cierta medida, a su medio ambiente y a aquellos con quienes
entran en contacto. Sin embargo, durante todo el tiempo, forman parte de la
entidad fenoménica denominada humanidad. Podríamos ampliar esta idea hasta
abarcar una entidad fenoménica mayor, el sistema solar. Esta entidad es en sí
misma parte integrante de una vida aún mayor, la cual se expresa a través de
siete sistemas solares, de los cuales el nuestro es uno. Si pueden captar esta
idea surgirá en la conciencia una vaga imagen de una gran verdad esotérica
subyacente. Consideraremos brevemente la vida y las influencias, las
radiaciones y emanaciones de esta entidad y el efecto unido que producen sobre
nuestra vida planetaria, en los reinos de la naturaleza y en las civilizaciones
humanas en desarrollo.
El tema es tan vasto, que he tenido que afrontar
el problema de descubrir la mejor manera de tratarlo, decidiéndome por la
brevedad y afirmación concisa de los hechos (hechos para los que trabajamos en
el aspecto interno de la vida, pero razonablemente sólo hipótesis para
ustedes), eludiendo el análisis detallado y los pormenores. Me esforzaré por
hacerlo de lo universal a lo particular y de lo general a lo específico, pero
siempre acentuando lo universal y lo general y no lo particular y específico.
De los estudiantes de astrología dependerá la debida aplicación de la verdad a
lo específico, pues en este aspecto es donde ha errado la astrología moderna,
invirtiendo el procedimiento correcto y verdadero, poniendo el énfasis sobre lo
específico y particular, el horóscopo personal y el destino individual y no
sobre las grandes energías y sus Fuentes, las cuales son finalmente
responsables de la manifestación de lo específico. Esta posición y presentación
de la verdad debe ser alterada.
Por lo tanto, la astrología esotérica trata de la
Vida y las Vidas, que animan los “puntos de luz” dentro de la Vida universal.
Constelaciones, sistemas solares, planetas, reinos de la naturaleza y el hombre
microscópico, son el resultado de la actividad y la manifestación de la energía
de ciertas Vidas, cuyos ciclos de expresión y sus infinitos propósitos, están
fuera de la comprensión de las mentes más avanzadas e iluminadas de nuestro
planeta.
El próximo punto que deben captar, es que el éter
del espacio constituye el campo en y a través del cual actúan las energías que
provienen de innumerables Fuentes de origen. Por lo tanto, estamos relacionados
con el cuerpo etérico del planeta, del sistema solar y de los siete sistemas
solares, de los cuales el nuestro es uno, y con el vasto y general cuerpo
etérico del universo en el cual estamos localizados. Empleo deliberadamente la
palabra “localizados” por las inferencias que puede tener. Este amplio campo
como también los más reducidos y conocidos, proporcionan el medio de trasmitir
las energías que actúan sobre y a través de nuestro sistema solar, esferas
planetarias y todas las formas de vida que existen en esas esferas. Forma un
ininterrumpido campo de actividad en constante e incesante movimiento -medio
eterno para el intercambio y transmisión de energías.
En conexión con esto y a fin de comprenderlo mejor
será útil estudiar al hombre individual. De esta manera podemos obtener una
tenue comprensión de la verdad básica y subyacente. Los estudiantes deben
recordar siempre que la Ley de Analogía es un medio de interpretación. El
esoterismo enseña -y la ciencia moderno está llegando a la misma conclusión-
que subyacente en el cuerpo físico y en su complejo e intrincado sistema de nervios,
existe un cuerpo vital o etérico, contraparte y verdadera forma del aspecto
fenoménico externo y tangible, siendo análogamente el medio para transmitir
fuerza a todas las partes de la estructura humana y el agente de la conciencia
y de la vida que mora internamente. Determina y condiciona al cuerpo físico,
pues constituye en sí el receptáculo y el transmisor de energía proveniente de
los diversos aspectos subjetivos del hombre y también del medio ambiente en el
cual vive el hombre interno y el externo.
Agregaré aquí otros dos puntos. Primero: el cuerpo
etérico individual no es un vehículo humano aislado y separado, sino que en
forma curiosa es parte integrante del cuerpo etérico de esa entidad que
denominamos familia humana. Este reino de la naturaleza, por medio de su cuerpo
etérico, forma parte integrante del cuerpo etérico planetario, que no está
separado de los cuerpos etéricos de otros planetas, sino todos ellos
conjuntamente con el cuerpo etérico del sol, constituyen el cuerpo etérico del
sistema solar, que está relacionado con los cuerpos etéricos de los seis
sistemas solares, los cuales forman con el nuestro una unidad cósmica,
afluyendo a ellos energías y fuerzas de ciertas grandes constelaciones. El
espacio es etérico en su naturaleza, y su cuerpo vital está compuesto de la
totalidad de los cuerpos etéricos de todas las constelaciones, sistemas solares
y planetas que se encuentran en él. En todas partes de esta áurea red cósmica
circulan constantemente energías y fuerzas, constituyendo la base científica de
las teorías astrológicas. Así como las fuerzas del planeta y del hombre
espiritual interno (para mencionar sólo un factor entre muchos) fluyen en el
plano físico a través del cuerpo etérico del hombre individual y condicionan su
expresión externa, actividad y cualidades, así también las variadas fuerzas del
universo fluyen a través de cada parte del cuerpo etérico de esa entidad que
llamamos espacio, y condiciona y determina la expresión externa, las
actividades y las cualidades de cada una de las formas que se hallan dentro de
la periferia cósmica.
Segundo, en el cuerpo etérico humano hay siete
centros principales de fuerza, agentes distribuidores y acumuladores de
electricidad, que proporcionan al hombre fuerza dinámica y energía cualitativa,
produciendo efectos definidos sobre su manifestación física externa. Por medio
de su constante actividad aparecen en el hombre sus cualidades y comienzan a
emerger las tendencias de sus rayos, indicando claramente su etapa de
evolución.
Este “control de la forma por medio de un
septenario de energías” (como lo define El Antiguo Comentario) constituye una
regla inalterable del gobierno interno de nuestro universo y de nuestro
particular sistema solar como en el caso del hombre individual. Existen, por
ejemplo, en nuestro sistema solar, siete planetas sagrados, que corresponden a
los siete centros de fuerza individuales del hombre. Los siete sistemas
solares, de los cuales el nuestro es uno, a su vez son los siete centros de
energía de Aquel a quien me he referido en otros libros como “Aquel del Cual
Nada Puede Decirse
Mucho se ha expuesto en los libros ocultistas,
pero el astrólogo común es profundamente ignorante. Es esencial que aprenda a
pensar en Totalidades más grandes y que se preocupe más agudamente de las
Fuentes emanantes y de las Causas que persisten eternamente, en vez de
ocuparse de los efectos que producen dichas Fuentes sobre esa creación efímera,
el ser humano y su existencia temporaria, en un insignificante planeta. Al
hacerlo, descubrirá por sí mismo los signos de la divinidad esencial del hombre
-divinidad que se observa en la captación infinita de su conciencia cuando está
iluminada por la luz del alma y en su poder para proyectar su pensamiento en la
conciencia de esas múltiples Vidas, cuyos “movimientos energéticos” debe
forzosamente compartir, debido a que su pequeña porción de energía es parte
integrante de la de Ellas.
Un aspecto de la energía, no tenido muy en cuenta
por los astrólogos modernos, y sin embargo de primordial importancia, es la
energía que irradia o emana de la Tierra. Como todos los seres humanos viven en
su superficie y están por lo tanto proyectados dentro del cuerpo etérico del
planeta (razón por la cual el hombre camina erecto), el cuerpo del hombre está
siempre bañado por las emanaciones y radiaciones de nuestra Tierra y por la
cualidad integrante de nuestro Logos planetario, a medida que envía y transmite
energía dentro de Su medio ambiente planetario. Los astrólogos siempre han
recalcado las influencias y energías entrantes a medida que hacen impacto y
actúan a través de nuestro pequeño planeta, pero no han considerado adecuadamente
las cualidades y fuerzas emanantes, contribución del cuerpo etérico de nuestra
Tierra al todo mayor. Esto lo consideraremos más adelante, pero he sentido la
necesidad de llamarles la atención sobre ello.
Otro punto que deben observar es que la influencia
de la Luna es de naturaleza y efecto puramente simbólicos, siendo simplemente
el resultado de antiguas ideas y enseñanzas (heredadas desde la época
lemuriana) y no se basa sobre ninguna verdadera radiación o influencia. En esas
épocas remotas y hasta mucho antes de la época lemuriana, que en esos días
constituía una antigua tradición, la Luna era considerada como una viviente
entidad vital. Pero quiero que tengan en cuenta que la Luna no es hoy otra cosa
que una forma muerta. No tiene radiación ni emanación de ninguna especie y, en
consecuencia, no produce efecto alguno. Desde el punto de vista del conocedor
esotérico, la Luna es simplemente un obstáculo en el espacio -una forma
indeseable que debe desaparecer algún día. La astrología esotérica considera
que el efecto producido por la Luna es mental y el resultado de una poderosa y
muy antigua forma mental; no obstante, la Luna no posee cualidad propia ni
puede transmitir nada a la Tierra. Permítanme repetir: la Luna es una forma
muerta. No tiene en absoluto emanación alguna. Por eso se dice en la Antigua
Enseñanza que la Luna “oculta a Vulcano o a Urano”. Esta insinuación o
inferencia siempre ha existido y los astrólogos harán bien en experimentar la
sugerencia dada sobre La Luna, y en vez de trabajar con ella que trabajen con
Vulcano, cuando se trata del hombre común y no evolucionado y con Urano cuando
consideran al hombre muy evolucionado, y obtendrán resultados interesantes y
convincentes.
Los estudiantes deberían recordar que las doce
constelaciones que constituyen nuestro zodíaco particular son receptores de
innumerables corrientes de energía que llegan de muchas fuentes. Éstas se
mezclan y fusionan con la energía de cualquier constelación determinada y
-transmutada y “refinida esotéricamente”.- oportunamente hallan su camino hacia
nuestro sistema solar.
Quisiera llamarles la atención aquí sobre algunos
comentarios que hice en el Tratado sobre Fuego Cósmico, pues son oportunos y
valiosos. Los resumiré en algunas frases:
“La astrología se ocupa del
efecto que producen en la sustancia de las envolturas las influencias,
vibraciones, etc., de los distintos planetas. Constituyen esotéricamente las
influencias de los centros solares... Las fuerzas que emanan de ellos actúan sobre
los centros planetarios..., todo lo cual está oculto en el karma del Hombre
celestial. Se impartirá mucho sobre esto cuando exista la verdadera astrología
esotérica... Los estudiantes de astrología están aprendiendo recientemente el
abecé de este estupendo tema, y apenas si tocan los bordes exotéricos de ese
gran velo que ha sido sabiamente tendido sobre la ciencia planetaria”.
Tratado sobre Fuego Cósmico, págs. 826-27.
A continuación se enumeran -en forma incompleta
pero adecuada para nuestro propósito- las influencias principales que provienen
de Fuentes muy distantes, llegan a nuestra vida planetaria y producen efectos
definidos sobre el hombre y la humanidad como un todo:
1.
La constelación de
la Osa Mayor.
2.
Las Siete Hermanas
de las Pléyades.
3.
Sirio, la Estrella
del Perro.
1.
Los siete sistemas
solares, de los cuales el nuestro es uno.
2.
Los siete planetas
sagrados, de los cuales el nuestro no es uno.
3.
Los cinco planetas
no sagrados o planetas “ocultos”.
1.
Los siete centros
planetarios.
2.
Los siete centros
de fuerza en el cuerpo etérico humano.
1. Las doce constelaciones zodiacales.
Tenemos así un nónuple impacto de energía. Esta
clasificación es importante, pero debe recordarse que existen también otros
impactos, relativamente insignificantes.
A éstas deben agregarse otras corrientes de
energía, las cuales actúan definidamente sobre nuestra vida planetaria y la
afectan, tales como las que provienen de la gran estrella Betelgeuse o de
Antares, y de otros grandiosos soles y sistemas solares relacionados con las
constelaciones del zodíaco, cuyas fuerzas nos llegan a través de esas
constelaciones y no en forma directa.
Además de las enumeradas, debería recordarse que
técnicamente debe agregarse a esto la irradiante influencia que llega
directamente del planeta en el cual vivimos. Sólo entonces podrán hacer un
análisis cabal y un cuadro completo de las energías a las cuales el cuerpo
etérico del hombre (condicionando al cuerpo físico, preeminentemente automático
y negativo en sus reacciones) debe responder y siempre responde. La
comprensión de esa respuesta y el control consciente e inteligente de las
reacciones individuales, son sumamente necesarios para el hombre, pero sólo
llega a ser posible en una etapa avanzada de evolución y cuando él
(técnicamente comprendido) se acerca al Sendero. El hombre aprende ante todo a
controlar sus reacciones hacia los planetas, a medida que rige y dirige los
asuntos de su personalidad, desde las diversas “estaciones” en las doce casas
de su horóscopo. Hay dos maneras de hacerlo:
Primero: Confeccionando debidamente el horóscopo y
dando los pasos necesarios para determinar lo que debe hacerse y así rechazar
las influencias planetarias donde se considere deseable a fin de controlar las
reacciones de la personalidad. Esto debe hacerse aplicando el poder del
pensamiento. Requiere plena confianza en la comprensión e interpretación del
astrólogo y el conocimiento exacto de la hora del nacimiento. A veces uno se
pregunta si es posible saber la hora exacta del nacimiento y si realmente habrá
un astrólogo verdaderamente sabio.
Segundo: Asumiendo conscientemente la posición del
Observador espiritual y cultivando el poder de responder al alma. Entonces,
desde el ángulo de esa alma, el hombre tiene que aprender a controlar las
circunstancias y la serie de reacciones de la personalidad.
Deben ser consideradas también las siguientes
actitudes y posiciones, adoptadas por el astrólogo esotérico:
1.
Las influencias
planetarias indican la tendencia de las circunstancias externas de la vida.
Cuando se interpretan correctamente tanto para el hombre común como para el no
evolucionado, pueden señalar y lo hacen, el destino y el futuro de la
personalidad, pero condicionan y controlan totalmente al hombre que no ha
tenido experiencia consciente del alma. En cuanto el hombre llega a ser
consciente de su propia alma y se esfuerza por controlar su “sendero de la
vida”, las influencias de los planetas de por sí se debilitan definitivamente
y van aminorando; el horóscopo de la personalidad es indeciso y muchas veces
inexacto: la fuerza que fluye a través de los planetas y no la fuerza de los
planetas rigen y controlan. Entonces el hombre llega a ser receptivo a las
energías más elevadas y sutiles del sistema solar y de las doce constelaciones
regentes.
2.
El signo del Sol
-como se lo denomina- indica la naturaleza física, mental y espiritual del
hombre. Contiene el secreto del rayo de la personalidad y de la respuesta o no
del hombre al Alma, el verdadero hombre. Indica también la integración ya
lograda y la actual etapa de desarrollo de las cualidades del alma, del equipo
actualmente disponible, de la cualidad de la vida presente y las posibles
relaciones grupales inmediatas. Desde el ángulo de la Sabiduría Eterna, indica
sólo esto y nada más, constituyendo lo opuesto de la usual posición
astrológica. Expongo esto porque la humanidad ha evolucionado bastante como
para que, dentro del menor tiempo posible, la astrología del alma sea una
posibilidad, constituyendo -desde muchos puntos de vista- lo opuesto al
procedimiento normal. Esto es prudente, necesario y también inevitable. Los
astrólogos se dividirán eventualmente en dos tipos: los astrólogos exotéricos,
que se ocuparán de los horóscopos de la personalidad, y los esotéricos, que se
ocuparan de los propósitos del alma.
3.
El signo
ascendente indica las posibilidades más remotas, la meta espiritual y el
propósito de la encarnación inmediata y de las sucesivas. Este signo se ocupa
de la lucha que libra el hombre espiritual para “continuar” desde la etapa avanzada,
de modo que cuando la energía de la vida se haya agotado temporariamente y
tenga lugar “la muerte de la personalidad”, se encuentre “más próximo al centro
de su vida, más cerca del centro de su grupo y se aproxime al centro de la Vida
divina”, según lo expresa la Sabiduría Eterna. La frase: “muerte de la
personalidad” tiene dos significados definidos:
a.
Puede significar
la muerte del cuerpo físico -que inevitablemente es seguida por dos etapas, la
de la muerte del vehículo emocional y la subsiguiente disipación de la temporaria
y siempre cambiante forma, asumida durante la encarnación por la cuota asignada
de energía mental.
b.
La subjetiva y
mística “muerte de la personalidad”. Esta frase indica la trasferencia del foco
de distribución de energía, desde la personalidad (un centro definido de
fuerza) al alma (otro centro definido de fuerza).
Comprendo que estos conceptos no están de acuerdo
con los postulados de la astrología usual. Sin embargo, la astrología no
perdería tiempo si experimentara estas ideas durante un tiempo y los astrólogos
descubrirían algunos problemas más interesantes y atrayentes y quizás llegarían
a una exactitud desconocida en la actualidad. Probablemente sería de utilidad
que me extendiera sobre este punto.
En conexión con el signo del Sol, con el signo
ascendente y el efecto de la forma mental relacionada con la Luna, la posición
de la astrología esotérica es:
1.
El signo del Sol.
- Indica el actual problema del hombre; fija el paso o ritmo establecido de su
vida personal; se relaciona con la cualidad, temperamento y tendencias de la
vida, que tratan de expresarse durante esta particular encarnación y sugiere el
aspecto rajásico o actividad del hombre nonato. Fundamentalmente las fuerzas de
este signo indican la línea de menor resistencia.
2.
El ascendente o
signo naciente. - Indica la vida futura y el inmediato propósito del alma para
esta encarnación. Mantiene el secreto del futuro y presenta la fuerza que,
correctamente empleada, conducirá al hombre al éxito. Representa el aspecto
sátvico o armónico de la vida, y puede producir correctas relaciones entre el
alma y la personalidad en una encarnación dada, señalando así el camino para
reconocer la fuerza del alma.
3.
La Luna. - Este
tipo de fuerza (procedente de ciertos planetas y no de la Luna) indica el
pasado. En consecuencia, resume las limitaciones y los obstáculos presentes.
Rige el cuerpo físico y muestra dónde se halla la prisión del alma.
La siguiente declaración que quisiera hacer, que
deriva de las anteriores, es que las energías del zodíaco, del planeta y del
sistema, actúan como fuerzas obstaculizadoras o estimulantes, según el tipo de
vehículo o cuerpo sobre el cual actúan. La naturaleza de estos vehículos y su
capacidad para atraer, responder, rechazar, absorber y trasmutar, dependen
totalmente del grado de evolución obtenido y también de la condición general
planetaria y sicológica en que se encuentra la familia humana en determinado
momento. Un ejemplo de esto puede verse actualmente en el mundo, donde las
fuerzas hacen impacto, casi violentamente, sobre nuestra vida planetaria con
una nueva medida y compás, evocando una respuesta muy intensificada de los
pensadores del mundo, estimulándolos a realizar un esfuerzo sobre líneas
ideológicas y, al mismo tiempo, producir en las masas y en las personas poco
evolucionadas el terror, el miserable fatalismo, el agotamiento físico general
y muchas otras reacciones indeseables de la naturaleza-forma. La comprensión de
estos efectos obstaculizadores o estimulantes, puede ser fácilmente lograda
por quienes son capaces de captar la naturaleza de las actividades del planeta
Saturno, el cual condiciona principalmente el grado de evolución, donde es
posible hacer una elección definida y aceptar o rechazar conscientemente la
oportunidad, y también donde la responsabilidad personal llega a ser un hecho
reconocido en una vida planeada y ordenada. Este punto del proceso evolutivo
humano está descrito en El Antiguo Comentario con frases simbólicas:
“En medio de las arremolinantes
fuerzas permanezco confuso. No las conozco, pues durante todo mi pasado me
impulsaron de aquí para allá en el lugar donde actuaba ciego e inconsciente. Me
impelieron de un lugar a otro, de un punto a otro, de arriba abajo de esta
tierra, y no hallé lugar donde reposar.
“Ahora las conozco y aquí
permanezco y no me moverá hasta conocer la Ley que rige este ir y venir en la
Tierra. Puedo girar y volver mi rostro hacia los distintos caminos, enfrentar
amplios horizontes y sin embargo todavía permanezco
“Yo mismo determinaré el camino
a seguir. Entonces avanzaré. No viajaré de aquí para allá en la Tierra ni
giraré en el espacio. Pero avanzare.
Hay otra idea revolucionaria que la ciencia
astrológica esotérica incorpora a su aspecto moderno y exotérico. En el ciclo
mayor de las muchas encarnaciones del hombre, éste -como es bien sabido- pasa a
través del círculo zodiacal de Piscis a Aries, retrogradando a través de los
signos al seguir la órbita o el sendero de la retrogradación del Sol. Esta
frase siempre me ha confundido. Pero es que la aparente retrogradación, basada
sobre la precesión de los equinoccios es parte integrante de la Gran Ilusión. En
el momento en que el hombre empieza a salir de esa ilusión y no está sujeto al
espejismo y al efecto del maya mundial, entonces el movimiento de la gran rueda
de la Vida gira en dirección opuesta, y el hombre comienza (lenta y
trabajosamente) a actuar en dirección contraria. Así pasa a través de los
signos de Aries a Piscis, comenzando paciente y conscientemente a actuar como
un alma que lucha por alcanzar la luz, hasta que al finalizar el sendero en
Piscis, surge como un conquistador y salvador mundial. Entonces conoce el
significado del triunfo sobre la muerte, porque ha superado y vencido el deseo.
Este camino opuesto, por el cual viaja el hombre a
través de los signos zodiacales, requerirá un reajuste de los métodos empleados
por los astrólogos cuando hacen el horóscopo a los aspirantes evolucionados,
discípulos e iniciados.
Por lo tanto el astrólogo deberá interpretar el
horóscopo de acuerdo al grado de evolución del individuo en el sendero o (en
otras palabras) al lugar que ocupa el individuo en la rueda de la vida.
Requerirá del astrólogo intuitivo trabajo y reflexión, lo cual dependerá del
contacto con el alma y de la prolongada meditación para determinar el proceso
de interpretación astrológica de quienes son ya almas vivientes y activas y
están en las etapas finales del sendero. Tales dificultades no se presentarán
al confeccionar el horóscopo del hombre común no evolucionado.
Podría agregarse que los signos del zodíaco
conciernen principalmente a la expresión de la vida del Hombre Celestial –en
lo que respecta a nuestro planeta- y, por lo tanto, al destino y la vida del
Logos planetario. Además conciernen al gran hombre de los cielos, el Logos
solar. En este caso me refiero al efecto que producen en todo el sistema solar,
y actualmente pocos astrólogos están capacitados para ocuparse de tal efecto.
Quisiera recordarles que para esas vidas que animan a esas grandes constelaciones,
y cuya radiación -dinámica y magnética- llega hasta nuestra Tierra, tal efecto
es incidental y pasa inadvertido. El principal efecto producido sobre nuestros
Logos planetario nos llega por Su intermedio y afluye a través de ese gran
centro planetario denominado Shamballa. Por lo tanto puede evocar mayor
respuesta de las mónadas, las cuales se expresan por medio del reino de las
almas y del reino humano, manifestándose por lo tanto a través de la Jerarquía
y de toda la humanidad. Esto es algo muy importante y debe ser observado y
vinculado a toda la enseñanza que poseen sobre el interesante tema de los tres
centros planetarios mayores. El trabajo de las influencias zodiacales consiste
en evocar el surgimiento del aspecto voluntad del Hombre Celestial y de todas
las mónadas, almas y personalidades, que constituyen el cuerpo planetario de
expresión. Esta afirmación significa ahora muy poco para ustedes, pero mucho
para esos estudiantes que dentro de unas décadas estudien lo que aquí expongo.
Correctamente comprendido, justifica gran parte de lo que está aconteciendo
actualmente en el mundo.
Debido a que estas influencias afluyen a todo el
planeta y de allí a los centros de fuerza del mismo, producen dos efectos:
Uno, sobre el hombre evolucionado, energetizando
los centros que se hallan arriba del diafragma para que entren en actividad y
él pueda responder a la radiación y actuación de la Jerarquía.
El otro, sobre el hombre no evolucionado,
permitiéndole actuar como un ser humano común, no iluminado.
Debemos observar aquí que todas las energías
-zodiacales, del sistema y planetarias- tienen un efecto definido sobre la vida
de las formas de todos los reinos de la naturaleza. Ninguno puede escapar a
estas influencias irradiantes y magnéticas. La meta de la evolución de la
humanidad es llegar a ser vital y conscientemente consciente de la naturaleza
de dichas energías y empezar a conocerlas y utilizarlas. La Jerarquía ha
hablado siempre sobre este campo del ocultismo. Podría decirse que el discípulo
debe tener conciencia de las influencias planetarias y comenzar a utilizarlas,
para así llevar a cabo el propósito del alma. El iniciado debe ser consciente
de las influencias zodiacales que emanan desde afuera del sistema solar, que
pueden ser reconocidas como:
1.
La vibración
registrada en uno de los siete centros.
2.
La revelación de
un tipo particular de luz, mostrándole un color específico al iniciado.
3.
La nota peculiar.
4.
Un sonido rector.
Toda la historia del zodíaco puede ser resumida en
forma pintoresca, aunque exacta, en la siguiente afirmación: Existen tres
libros en los cuales estudian y aprenden los tres tipos de seres humanos:
1.
El Libro de la
Vida-Iniciados-las doce constelaciones.
2.
El Libro de la
Sabiduría-Discípulos-los doce planetas.
3.
El Libro de la
Forma o de la Manifestación-la humanidad-las 12 Jerarquías Creadoras.
En resumen se podría decir que:
1.
Los signos del
zodíaco afectan principalmente al hombre que vive centrado debajo del
diafragma. Éste es el hombre término medio. Estos signos condicionan así
cuatro centros:
a.
La base de la
columna vertebral.
b.
El centro sacro.
c.
El centro plexo
solar.
d.
El bazo.
2.
El grupo interno
de los sistemas solares, que actúan en conjunción con los signos zodiacales,
afectan principalmente a quienes viven arriba del diafragma, condicionando así
a:
a.
El centro
cardíaco.
b.
El centro
laríngeo.
c.
El centro ajna.
d.
El centro
coronario.
3.
Tres energías
actúan por medio del centro coronario, sólo después de la tercera iniciación.
También podría mencionar uno o dos puntos más a
fin de ilustrarlos: De las innumerables energías que hacen impacto sobre
nuestro planeta, lo atraviesan y producen efectos sobre él, la astrología
esotérica subraya los cuatro tipos de fuerza que afectan a lo que podríamos
llamar la personalidad de nuestra Tierra, y son:
1.
La cualidad de
nuestro sistema solar. Dios es un fuego consumidor, y también es amor. Esto
constituye la enseñanza esotérica y exotérica de la verdad.
2.
La cualidad del
Logos de nuestro planeta a medida que afluye a través de las cadenas, rondas,
razas y reinos de la naturaleza.
3.
La cualidad del
planeta complementario de la Tierra, su polo opuesto, considerado
esotéricamente, el planeta Venus.
4.
La cualidad de
atracción de los tres planetas, lo cual produce un triángulo esotérico de
fuerza.
En varias ocasiones he empleado la frase “pasar a
través de” los centros y las formas. Este concepto debe dar la idea de centros
de distribución, a los cuales llegan las energías entrantes y salen como
irradiaciones. Podrían captar la idea si explicara la nueva proposición (nueva
para ustedes, aunque vieja para los esotéricos) sobre los centros que hay en el
cuerpo etérico humano. Los cuatro centros que se encuentran arriba del
diafragma -cardíaco, laríngeo, ajna y coronario- son básicos y principalmente centros
receptivos. Los centros que se encuentran debajo del diafragma -el centro que
está en la base de la columna vertebral, más el sacro, el plexo solar y el
bazo- son energetizados por los cuatro centros receptores superiores para que
entren en actividad. Producido esto, se manifiesta como personalidad,
magnetismo e influencia física, hasta el momento en que recorre a la inversa
-como alma- el zodíaco. Ello está simbolizado por la revolución del Sol
alrededor del zodíaco, de Aries a Piscis, en vez del movimiento inverso de
Aries a Tauro. Esto se repite en la estructura humana y, oportunamente, los
cuatro centros inferiores devuelven lo que han recibido. Así invierten el
proceso normalmente seguido, y los centros que se encuentran arriba del
diafragma se convierten en radiactivos, dinámicos y magnéticos. Es un
intrincado estudio ocultista y concierne al modo en que responde el cuerpo
etérico a las energías entrantes. Finalmente relaciona el centro inferior de la
base de la columna vertebral, con el centro superior, el coronario. Ésta es la
analogía de la relación que existe entre la Tierra y el Sol. Reflexionen sobre
ello.
A medida que desarrollamos y estudiamos estos
tópicos recordemos siempre que estamos considerando los siete rayos y sus
interrelaciones en el proceso cósmico. Esotéricamente nos conciernen:
1.
Los siete rayos y
los doce signos del zodíaco.
2.
Los siete rayos y
las doce Jerarquías Creadoras.
3.
Los siete rayos y
los planetas, conforme van rigiendo las doce casas de expresión.
A medida que pensamos, reflexionamos y
correlacionamos los diversos aspectos de la enseñanza, descubriremos que surgen
tres proposiciones, que rigen la afluencia de vida al planeta y al hombre
individual, las cuales han sido anteriormente descritas en el Tratado sobre los
Siete Rayos y seria de valor exponerlas.
1ra. Proposición: Cada vida de rayo es una expresión de la Vida
solar, y cada planeta está por lo tanto:
1.
Vinculado con
todas las demás vidas planetarias.
2.
Animado por la
energía que emana de uno de los siete sistemas solares, de los cuales el
nuestro es uno.
3.
Activado por una
triple corriente de fuerza proveniente de:
a.
Otros sistemas
solares fuera del nuestro.
b.
Nuestro sistema
solar.
c.
Nuestra vida
planetaria.
2da. Proposición: Cada
vida de rayo es receptora y custodio de las energías provenientes de:
1.
Los siete sistemas
solares.
2.
Las doce
constelaciones.
3ra. Proposición: La cualidad de la vida de rayo -manifestándose
en tiempo y espacio- determina la apariencia fenoménica.
Antes de introducirnos más en el estudio de este
tema quisiera recalcar dos puntos:
Primero, estamos considerando las influencias
esotéricas y no la astrología en sí. Nuestro tema versa sobre los siete rayos y
sus relaciones con las constelaciones zodiacales, o en otras palabras, sobre
la interacción de las siete grandes Vidas que animan a nuestro sistema solar,
con las doce constelaciones que componen nuestro zodíaco.
Segundo, que necesariamente tenemos que estudiar
estas energías y su interacción desde el ángulo del efecto que producen sobre
el planeta e incidentalmente sobre las formas de los diversos reinos de la
naturaleza, particularmente en conexión con el cuarto reino, el humano. y con
el hombre individual -el hombre común, el discípulo y el iniciado.
No entraremos en definiciones relacionadas con la
técnica astrológica ni emplearemos los innumerables términos técnicos. Si en la
presentación de este vasto tema y en el proceso de indicar la posición de la
Sabiduría Eterna sobre esta nueva y venidera (aunque muy antigua) “ciencia de
energías efectivas”, como se la ha denominado, puedo presentar un nuevo
acercamiento o señalar relaciones insospechadas y, desde el punto de vista de
la Sabiduría Eterna, corregir lo que los Instructores del aspecto interno de la
vida consideran errores, con lo cual espero descubrir algunos astrólogos
sensibles a lo nuevo. Creo que hay investigadores en las actividades
astrológicas que tendrán una mente bastante abierta para admitir hipótesis y
experimentarlas equitativamente. Repito: No escribo un tratado sobre astrología
sino sobre los siete rayos, sus equivalentes y correspondientes energías, los
efectos que produce la energía de rayo y la interacción de estas energías y
sus efectos sobre las diversas fuerzas planetarias, particularmente las de la
Tierra. Para tal fin estoy buscando astrólogos equitativos que experimenten
debidamente con los factores y sugerencias que podría indicar. Teniendo esto
presente, prosigamos.
He indicado que estas energías se dividen en tres
grupos:
1.
Las que provienen
de ciertas grandes constelaciones, en activa relación con nuestro sistema
solar y que, desde épocas remotas, han estado siempre vinculadas a nuestro
sistema por el mito y la leyenda. Nuestra constelación está relacionada en
forma peculiar con esas constelaciones.
2.
Las que provienen
de las doce constelaciones zodiacales. Se sabe que tienen un efecto definido
sobre nuestro sistema y vida planetarios.
3.
Las que provienen
de los planetas que están dentro de la periferia de influencia de la esfera
del Sol.
Desde cierto punto de vista se puede generalizar y
decir que, en el sistema solar, éstas son las analogías de los tres grandes
centros de fuerza que producen y controlan la manifestación y el progreso
evolutivo en el ser humano:
1.
Las grandes
constelaciones externas, aunque controladoras, son análogas a ese centro de
fuerza que llamamos la Mónada y a su universal voluntad de poder,
característica del primer aspecto divino.
2.
Las doce
constelaciones podrían ser consideradas como que personifican el aspecto alma,
y su efecto sobre el individuo debe ser considerado y estudiado ahora en
términos de conciencia y desenvolvimiento de la vida del alma, que en esencia
constituye la voluntad de ama.
3.
Los doce planetas
(siete sagrados y cinco no sagrados) son efectivos (empleando la palabra en un
sentido técnico) en relación con la vida externa, el medio ambiente y las
circunstancias del individuo. El contacto que establecen con la fuerza debe
ser interpretado, en su mayor parte, en términos de la personalidad humana, el
tercer aspecto divino, ejemplificando así la voluntad de saber.
Quisiera que recordaran que estoy hablando
totalmente en términos de conciencia, de respuesta y reacciones del individuo a
las fuerzas que hacen impacto sobre él. El efecto producido por la emanación de
nuestro planeta Tierra, es la analogía del que produce ese conglomerado de
átomos y moléculas que denominamos cuerpo físico denso y su respuesta al tirón
y atracción de cualquiera o de todos los cuerpos sutiles.
En lo que concierne a la influencia de los siete
sistemas solares, sólo mencionaré -más no puedo hacer- los que están vinculados
astrológicamente con las constelaciones de la Osa Mayor, las Pléyades y Sirio,
las cuales están íntimamente relacionadas con aquéllos, pero como su efecto
exacto es trasmitido, no pueden observarse todavía resultados perceptibles en
la humanidad y en otros reinos de la naturaleza, ni el individuo puede
observar el efecto que producen las tres grandes constelaciones, hasta que él
llegue a ser consciente de la vibración monádica, después de la tercera
iniciación. Muchas potentes influencias actúan continuamente sobre nuestro
sistema solar y el planeta, pero -en lo que concierne al hombre- sus
mecanismos de respuesta y de reacción continúan siendo “ocultamente insensibles”,
porque no poseen aún la cualidad que les permitirá algún reconocimiento
perceptible, ya en los vehículos densos o en los sutiles, ni siquiera por el
alma. Más adelante, durante el proceso evolutivo, vendrá el reconocimiento y
la respuesta, pero para el propósito astrológico y los efectos reconocibles,
pueden ser considerados hoy inexistentes, excepto cuando reaccionan en el
cuarto reino de la naturaleza, que es un ente viviente en el cuerpo del Logos
planetario. Estas fuerzas producen un efecto consciente tan ínfimo como el que
se produce en los átomos y las células del dedo meñique en el momento elevado
de contacto, en la meditación matutina. Puede haber una respuesta general y un
estímulo a través de todo el cuerpo, pero el átomo inteligente no responde
conscientemente. La vibración es excesivamente elevada.
No es útil hacer conjeturas sobre estas líneas. Un
vasto sistema de energías entrelazadas está activo y circula rápidamente por
todo el cuerpo etérico cósmico -del cual el cuerpo etérico de nuestro sistema
es parte integrante-, pero es totalmente fútil la investigación especulativa en
las líneas dadas y seguir oscuras sendas hasta no haber construido y seguido el
principal camino de acercamiento. Sólo será posible dar un esbozo general del
método astrológico, hasta que el hombre pueda pensar en términos más amplios y
poseer una capacidad más sintética. Por lo tanto nos limitaremos, para su
consideración, al vasto campo de energías que ya he delineado. Sólo trataremos
las fuerzas principales que están en circulación, lo que bastará para nuestra
generación y época. Nos conciernen energías que evocan y pueden evocar
respuesta, y de las cuales el hombre podrá ser consciente y, en muchos casos,
ya lo es.
Podría ser de utilidad comentar aquí, en forma
general y extensa, y con muchas y necesarias reservas, el amplio alcance de
estas respuestas:
1.
La vida y
circunstancias de la humanidad no desarrollada están primordialmente
condicionadas por la influencia del zodíaco menor y, en consecuencia, por la
posición de los planetas en las doce casas.
2.
La humanidad
inteligente común y los que están en el sendero de probación, y se acercan al
del discipulado, responden conscientemente a:
a.
Los planetas que
afectan sus personalidades.
b.
El signo del Sol,
que indica las tendencias de la vida ya establecidas y constituye la línea de
menor resistencia.
c.
El ascendente en
pequeña medida. Indica la meta de la vida para ese ciclo particular, o si no
durante un período de siete vidas. Las dos últimas constituyen el Zodíaco
mayor.
3.
Los discípulos e
iniciados pueden empezar a responder conscientemente a todas las influencias
anteriormente mencionadas, manejándolas constructivamente, y también a esas
fuerzas potentes e infinitamente sutiles que desde las tres constelaciones
mayores mencionadas, afluyen a nuestro sistema solar. En las primeras etapas
los cuerpos sutiles responden y el cerebro no las registra, pero después de la
tercera iniciación se las reconoce en el plano físico.
Volviendo al tema de este Tratado sobre los Siete
Rayos, señalaré que éstos tienen una estrecha conexión con las siete estrellas
de la Osa Mayor (aquí se repiten los cuatro y los tres como diferenciación
secundaria) y con las Siete Hermanas, las Pléyades. La primera constelación es
para el Logos planetario el agente de fuerza positiva, y la otra le imparte el
aspecto negativo. En consecuencia, existe un intercambio de energías entre las
vidas de los siete Logos planetarios y las estupendas e insondables Vidas que
animan a estas constelaciones mayores. Existen grandes triángulos de fuerza
entrelazados entre los siete planetas y esos dos grupos de siete estrellas
cada uno. Oportunamente se descubrirá que el secreto más recóndito de
deducción astrológica, en sentido planetario, está vinculado con estos
“triángulos sagrados”, que están a su vez representados por los triángulos
(que cambian y se trasladan) que pueden ser construidos en relación con los
siete centros.
En la confección del horóscopo del planeta (que
algún día será posible realizar) se hallará que la línea de estas fuerzas y
nuestra respuesta planetaria a ella, tiene un efecto mucho más poderoso que la
influencia de las constelaciones zodiacales sobre el ente humano. Esto se debe
a la inconmensurablemente avanzada etapa evolutiva de los Espíritus planetarios
que han trascendido (en Sus vidas individuales) en gran parte la influencia de
las doce constelaciones y están respondiendo rápidamente a las vibraciones
superiores de sus grandes Prototipos, las “tres constelaciones íntimas”, como
se las denomina esotéricamente. En las vidas de estas grandes Entidades esta
analogía corresponde a la forma en que un individuo evolucionado puede
contrarrestar la influencia de los planetas y dominar así la vida de su personalidad,
de tal manera, que la predicción y la certeza en lo que respecta a la actividad
y las circunstancia, ya no son posibles. El alma domina y los planetas cesan de
condicionar la vida y lo mismo sucede con las constelaciones y los Logos
planetarios. Pueden contrarrestar las influencias inferiores a medida que
despiertan y responden a las vibraciones infinitamente superiores de las tres
constelaciones mayores.
2. Las Jerarquías Creadoras.
Quizás sería oportuno intercalar un diagrama o
clasificación, que sugiriera algunas de esas energías entrelazadas que actúan
por medio de nuestro sistema solar, lo atraviesan, retornan, estimulan y
energetizan todas las partes de nuestro sistema solar. Sólo evocan respuesta
consciente cuando el vehículo de expresión y de respuesta es adecuado al
impacto, afirmación que atañe tanto al Logos solar, a los Logos planetarios y a
todas las formas y en todos los reinos de nuestro planeta. Lógicamente existirá
una reacción inconsciente, pero será en una escala general o masiva, y gran
parte de ellas afluyen a nosotros desde esas distantes constelaciones, por
intermedio de la quinta Jerarquía Creadora. Esta Jerarquía, que está al borde
de la liberación, se halla en el plano intelectual de la conciencia y puede,
por lo tanto, ser utilizada como punto focal y transmisor de las energías
superiores a nuestro sistema solar y al planeta. Si estudian cuidadosamente el
diagrama de las doce Jerarquías creadoras en la página 38 observarán que dicha
Jerarquía ejerce influencia sobre el séptimo Rayo de Orden Mágico y de
Organización Ceremonial y recibe su influencia. La función básica de este rayo
es relacionar el espíritu y la materia y producir la forma manifestada. El
signo del zodíaco con el cual está más estrechamente vinculado es el de Cáncer,
el Cangrejo, el signo de las masas, y una de las “puertas” que conducen a la
vida manifestada.
La siguiente información sobre las Jerarquías
puede ser de utilidad. Ha sido extraída de varias fuentes. Quisiera recordarles
que los siete planos de nuestro sistema solar son los siete subplanos del plano
físico cósmico. Las cuatro Jerarquías Creadoras que han logrado la liberación
están ahora enfocadas en el plano astral cósmico. De allí su potencia, aunque
se hallen fuera de manifestación. La quinta Jerarquía Creadora existe en el más
elevado nivel etérico y se unirá a las otras cuatro Jerarquías cuando la sexta
Jerarquía Creadora esté a la altura de la oportunidad cósmica y se vaya
acercando a la liberación. Las siguientes tabulaciones muestran algunas de las
relaciones astrológicas en conexión con:
a.
La constelación de
la Osa Mayor,
b.
Las Pléyades o las
Siete Hermanas,
c.
Sirio.
d.
Los siete sistemas
solares:
1.
La Jerarquía de
poderes creadores está dividida en siete (4 y 3), dentro de las Doce Grandes
Ordenes.
2.
Tres Jerarquías
son -en este ciclo mayor- de profundo significado: la cuarta, o Jerarquía
creadora humana, y las dos Jerarquías dévicas, la quinta y la sexta.
3.
La cuarta
Jerarquía creadora es en realidad la novena, por eso se la denomina la
Jerarquía de los Iniciados. Esto puede observarse si se consultan las
tabulaciones.
4.
Se ha dicho en el
Tratado sobre Fuego Cósmico que en la novena, décima y undécima Jerarquías
(contando de abajo arriba) tenemos un indicio de la naturaleza de Agni, el
Señor del Fuego, suma total de la vitalidad del sistema.
5.
Mucha luz puede
obtener el estudiante sensato si estudia los números vinculados a estas
Jerarquías:
a.
Las primeras cinco
son consideradas como abstracciones puras.
b.
A la Primera
Jerarquía le corresponde los números 6.1.7.
A la Segunda Jerarquía le
corresponde los números 7.2.6.
A la Tercera Jerarquía le
corresponde los números 8.3.5.
A la Cuarta Jerarquía le
corresponde los números 9.4.4.
A la Quinta Jerarquía le
corresponde los números 10.5.3.
A la Sexta Jerarquía le
corresponde los números 11.6.2.
A la Séptima Jerarquía le
corresponde los números 12.7.1.
Es necesario tener en cuenta esto, porque en la
Doctrina Secreta, los números de la Jerarquía son distintos, y esto se ha hecho
para ocultar, pero también confunde al estudiante.
6.
Las primeras
cuatro Jerarquías alcanzaron la liberación en el primer sistema solar. Su
influencia llegó a la Tierra por intermedio de la quinta Jerarquía creadora.
7.
Por lo tanto,
están relacionadas a los cuatro rayos que actúan como rayos menores de
Atributo, regidos por el Tercer gran Rayo Mayor -de Inteligencia Activa.
8.
Piscis encabeza la
lista de los signos zodiacales, porque rige el actual ciclo mundial astrológico
de 25.000 años. Fue también uno de los signos dominantes que influyó sobre
nuestro planeta en el momento de la individualización, cuando vino a la
existencia el reino humano. Está básicamente relacionado con la primera o más
elevada Jerarquía Creadora, que a su vez está relacionada con el tercer Rayo de
Inteligencia Activa, producto del primer sistema solar. El desarrollo de la
iluminación a través de una inteligencia despierta es la primera meta de la
humanidad.
9.
La quinta
Jerarquía Creadora (a la que también le corresponde el número 8) se halla al
borde de la liberación. Está conectada peculiarmente con la décima Jerarquía
Creadora, con la constelación de Capricornio y con la personalidad humana, que
vela y temporariamente oculta tras la forma y la mente, el principio crístico.
El número ocho también es considerado, de acuerdo a ciertos sistemas numéricos,
el número del Cristo.
10.
Los Grandes
Constructores y los Menores actúan en el segundo y tercer plano de nuestro
sistema solar, y sus actividades se reflejan en el trabajo de los Señores
lunares y las Vidas elementales.
11.
Observarán que a
la Jerarquía humana (en la tabulación 9.4.4. ) no se le asigna ningún elemento
determinado, porque tiene que fusionar y sintetizar o todos. Esto es parte de
las grandes pruebas iniciáticas en Escorpio.
12.
Esta clasificación
ha sido hecha únicamente en relación con la cuarta Jerarquía Creadora, la
humana, y no con otras manifestaciones planetarias.
El gráfico fue recopilado del escaso conocimiento
revelado hasta ahora sobre el tema y es exacto hasta donde lo permiten las
circunstancias.
Cada una de estas siete Jerarquías de Seres,
contenidas dentro de las Doce, que son los Constructores o Agentes de
Atracción, constituyen (según su categoría) las intermediarias; todas encarnan
uno de los tipos de fuerza que emanan de las siete constelaciones. Por lo
tanto, su trabajo como intermediarias es doble, y son:
1.
Los mediadores
entre el Espíritu y la materia y
2.
los que transmiten
a las formas las fuerzas provenientes de fuentes foráneas al sistema solar, que
se hallan dentro de éste.
Cada uno de estos grupos de Seres es análogamente
de naturaleza septenaria, y los cuarenta y nueve fuegos de Brahma son la
manifestación inferior de su naturaleza ígnea; cada grupo también puede
considerárselo “caído” en sentido cósmico, porque están implicados en el
proceso de construcción, u ocupan formas de distintas densidades.
1a Jerarquía.
Emana del Corazón del Sol central espiritual. Es
el Hijo de Dios, el Primogénito en sentido cósmico, así como Cristo fue el
“Hermano mayor de una vasta familia” y la “primera flor de la planta humana”.
El símbolo de esta Jerarquía es el Loto dorado con sus doce pétalos cerrados.
La Doctrina Secreta, T. 1., págs. 235-50; T. VI, págs. 199-200.
Deben recordar que esta Jerarquía es la sexta,
pues ya han desaparecido cinco, las cuales fueron producto del sistema anterior,
donde el objetivo era la Inteligencia o Manas. Las cinco Jerarquías liberadas
son la suma total de manas. En el orden es la quinta Jerarquía, y se dice que
está en proceso de lograr la liberación final o recibir la cuarta Iniciación, y
es la causa de ciertos fenómenos en nuestro planeta, por eso ha merecido ser
llamada la “Estrella del Sufrimiento”. Existe un vínculo kármico entre el reino
animal y la quinta Jerarquía Creadora del sistema anterior, que se expresa en
el hombre como la necesidad de crucificar la naturaleza física animal,
especialmente en la línea sexual. Debe recordarse que las Jerarquías actúan
bajo la Ley de Atracción, Ley de los Constructores.
Esta primera (sexta) Jerarquía tiene el primer
aspecto del sexto tipo de electricidad cósmica como tipo de energía, y maneja
por lo tanto un poder especial, conjuntamente con el fuego inferior o “fuego
por fricción”, a medida que se expresa en el sexto plano. Dichas vidas son
llamadas “los ardientes Hijos del deseo” y fueron “los Hijos de la necesidad”.
El Antiguo Comentario refiriéndose a ellos dice:
“Ardían por saber. Se
lanzaron hacia las esferas. Son el anhelo del Padre por la Madre. Sufren por
ello, arden y anhelan, por medio de la sexta esfera de sensación”.
2a Jerarquía.
Está estrechamente vinculada con la Osa Mayor. Se
ha dicho que entró a través del segundo ventrículo del Sagrado Corazón y sus
Miembros son los (según la Doctrina Secreta) prototipos de las Mónadas y
también la fuente de la Vida monádica. pero no son las Mónadas, sino mucho más
que eso.
Esta Jerarquía, literalmente la séptima, está
constituida por esas vidas que afluyen a nuestro sistema, que en el primer
sistema solar permanecieron en su propio plano, porque eran demasiado puras y
santas para obtener una oportunidad en esa evolución tan materialista e
intelectual. Aún en este sistema solar, lo único que podrán hacer es influir
sobre los Jivas o Mónadas encarnantes, impartiéndoles la capacidad de
comprender la naturaleza de la conciencia grupal, la cualidad de los siete
Hombres Celestiales, pero no serán capaces de expresarse plenamente. Algunas
claves de este misterio se obtendrán si el estudiante considera cuidadosamente
que en nuestro sistema solar y en nuestros siete planos tenemos únicamente el
cuerpo físico del Logos, y que ese cuerpo es una limitación para la expresión
de Su triple naturaleza. La primera (sexta) Jerarquía trata de expresar la
vibración mental del Logos, y la segunda su naturaleza emocional, o astral
cósmica.
La segunda (séptima) Jerarquía tiene como tipo de
fuerza al segundo aspecto del séptimo tipo de fuerza de los muchos que ya
existen. Se obtendrá una idea del relativo grado de evolución del Logos solar,
mediante el estudio de los diversos aspectos de fuerza que está expresando en
esta particular encarnación. Dicha energía impulsa a las Mónadas a la
encarnación física, pues se expresa en el séptimo plano. Las energías que hoy
actúan son las que el Logos ha desarrollado y adquirido en previas
encarnaciones. Lógicamente existen brechas y faltan ciertos tipos de fuerza,
debido a que todavía tiene mucho que adquirir cósmicamente.
La energía de esta Jerarquía da por resultado la
manifestación del Divino Andrógino y los siete centros de fuerza que
constituyen las siete energías espirituales.
3a Jerarquía (la octava).
Es peculiarmente interesante. A sus miembros se
los denomina “las Tríadas”, porque contienen en sí las potencias de la triple
evolución mental, síquica y espiritual. Esta Tríada de Vidas son inherentemente
las tres Personas y, desde cierto punto, la flor del sistema anterior. Vista
desde otro ángulo, cuando es estudiada como la “flor de las Ocho anteriores”,
constituyen los óctuples puntos que esperan la oportunidad de surgir como
llamas. Son los devas preparados para servir, lo cual consiste en dar a otra
Jerarquía ciertas cualidades que no tiene. Esta Jerarquía es considerada como
la gran donadora de la inmortalidad, mientras tanto se “mantiene fuera de
encarnación”. Sus miembros son los Señores del Sacrificio y del Amor, pero no
pueden salir del cuerpo etérico logoico y entrar en el vehículo físico denso.
Esta Jerarquía maneja el tercer aspecto de la
fuerza eléctrica del primer tipo de energía cósmica. Representa el ciclo
consecutivo de ese primer tipo simbolizado por el número 8. Las fórmulas de
estas energías eléctricas son demasiado complicadas para darse aquí, pero el
estudiante debe tener presente que tales Jerarquías expresan:
1.
Energía cósmica
septenaria.
2.
Prana cósmico.
3.
Energía solar o
fuego eléctrico, fuego solar y fuego por fricción.
Cada Jerarquía manifiesta una triple energía o un
aspecto de cada uno de las arriba mencionados, las cuales tienen nueve
diferenciaciones, porque las dos primeras son triples, y también la tercera. El
rechazo de las vidas triádicas por los entes de la cuarta Jerarquía, la de las
Mónadas humanas, con el tiempo precipita al hombre en la octava esfera, el cual
se niega a convertirse en un Cristo, un Salvador y permanece autocentrado.
Hemos tratado ya las primeras tres Jerarquías,
consideradas como que siempre “ven la Faz del Regente de la Profundidad”, o
que son tan puras y santas que Sus fuerzas están en contacto con Su fuente de
emanación.
Consideraremos
ahora muy brevemente dos Jerarquías, las cuales nos conciernen muy de cerca,
los entes humanos autoconscientes. Estos dos grupos son literalmente tres, así
como la quinta Jerarquía es dual, y produce cierta confusión; su significado
oculto subyace detrás del fatídico número trece. Son los “Buscadores de la
satisfacción” y la causa de la segunda caída a la generación; ésta es la razón
por la cual el Ego adopta una naturaleza inferior. La cuarta y quinta
Jerarquías son la novena y la décima, o los “Iniciados” y los “Seres
Perfectos”. Los seres humanos o “Jivas Imperecederos” son los que evolucionan
por medio de graduadas series de iniciaciones autoinducidas, o producidas en
nuestro planeta con ayuda foránea. Progresan mediante el matrimonio con el
siguiente orden, el quinto, los cuales se completan y perfeccionan, y debido a
este hecho oculto, la cuarta Jerarquía es considerada masculina y la quinta
femenina.
4a Jerarquía.
En el grupo de la cuarta Jerarquía creadora tiene
lugar el aspecto más elevado del hombre, su “Padre en el Cielo”. Estas vidas
son los puntos de fuego que deben convertirse en la llama, realizándose por
intermedio de la quinta Jerarquía y de los cuatro pabilos, o las dos Jerarquías
duales inferiores. De esta manera podrá observarse que en lo concerniente al
hombre, la cuarta, quinta, sexta y séptima Jerarquías son, durante el ciclo de
encarnación, su mismo ser. Constituyen los “Señores de Sacrificio” y los
“Señores de Amor”, la flor de Atma-Budhi.
Cuando se estudian estas Jerarquías, una de las
más valiosas lecciones a aprender es el lugar y la importancia que tiene el
hombre en el esquema. La Jerarquía, por ejemplo, que constituye la esencia de
la intangible Vida del Espíritu y del principio budhi, es la causa esotérica
del matrimonio cósmico entre espíritu y materia, basado en el amor y deseo del
Logos, pero cada Jerarquía se expresa también por medio de esa manifestación
particular que la mente finita del hombre considera como la Jerarquía misma.
Sin embargo, no es así, y debe tenerse cuidado y saber diferenciar dichas
Jerarquías.
Sus miembros constituyen gérmenes latentes de
centros de fuerza y se manifiestan subjetivamente: dan calor y vitalizan a
grupos de formas; florecen y se expresan por medio de una forma o de otra
Jerarquía. Están interrelacionados y son negativos o positivos entre sí, según
el caso.
Según lo afirma La Doctrino. Secreta, T. 1., pág.
239. esta Jerarquía constituye el plantel de los Jivas encarnantes, Jerarquía
que lleva en sí los gérmenes de las Vidas que alcanzaron la etapa humana en
otro sistema solar, las cuales no estaban capacitadas para proseguir más allá,
debido a la llegada del pralaya, que los impulsó a un estado de latencia. La
condición de la Jerarquía es similar, sólo que en escala cósmica, en lo que
respecta a las simientes de la vida humana retenidas en estado de oscuración
durante un período intercadenario. Las otras tres Jerarquías tratadas (primera,
segunda y tercera) fueron las que (en anteriores kalpas de manifestación
logoica) habían pasado más allá de la etapa humana. Por lo tanto son grupos
arupa o sin forma, así como los restantes son grupos rupa o con forma. La
cuarta Jerarquía Creadora, la novena, ocupa en este sistema solar lo que podría
considerarse el tercer lugar:
Primero, las
Vidas o las tres Personas de la Trinidad.
Segundo, los
Prototipos del hombre, los siete Espíritus.
Tercero, el hombre, o la manifestación inferior del aspecto Espíritu
autoconsciente.
Es necesario considerar cuidadosamente esto, pues
no se refiere al aspecto forma sino únicamente a la naturaleza de las Vidas que
se expresan a través de otras vidas, que también son autoconscientes o
plenamente inteligentes, mientras que ciertas Jerarquías no lo son.
Las cuatro Jerarquías inferiores se ocupan de la
manifestación en los tres mundos, o del cuerpo físico denso del Logos solar.
Son las que pueden descartar o bien atravesar el cuerpo etérico del Logos solar
y tomar las formas compuestas de sustancia gaseosa, líquida o densa. Las otras
no pueden hacerlo ni pertenecen a la generación física.
Los estudiantes deben tener en cuenta que, desde
el punto de vista del Logos, los Ángeles solares, en el plano mental (el quinto
subplano del plano físico cósmico), están en encarnación física, y lo que se
llama “segunda caída” es aplicable aquí. La primera caída significa tomar una
forma construida de materia etérica cósmica, tal como sucede con los Hombres
Celestiales, los prototipos de los Jivas humanos. En este último caso los
cuerpos utilizados se llaman amorfos desde nuestro punto de vista, y son cuerpos
vitales animados por el prana cósmico. En nuestro caso y en los grupos
restantes, las formas están compuestas de sustancia de los tres planos
inferiores (aquello que el Logos no considera un principio) y, por lo tanto, es
materia que todavía responde a la vibración del sistema anterior. Esto
significa que las cuatro Jerarquías inferiores son eslabones entre la vida
pasada y la futura. Constituyen el presente. Como no habían finalizado los
contactos con el activo principio inteligencia en el kalpa anterior, deben
continuar tales contactos en éste. Lo lograrán en el presente sistema; los
cuatro se convertirán en los tres y constituirán entonces las tres Jerarquías
amorfas superiores del próximo sistema.
Antes de continuar considerándolas, es necesario
señalar que a algunas se las denomina “jerarquías dominantes” y a otras
“jerarquías subsidiarias”. Significa que en este sistema solar algunas se están
expresando más plenamente que otras, lo cual entraña, como consecuencia, que su
vibración será más sentida que la de los grupos subsidiarios. Los grupos
dominantes son el segundo, el cuarto y el quinto, y ello se debe a que:
a.
El segundo
constituye la gran expresión de la dualidad, el Hijo, a medida que vitaliza al
Sol.
b.
El cuarto
constituye la Jerarquía de Mónadas humanas, la mediadora o sintetizadora que
expresa el fruto del ler. Sistema y la meta del 2do. Sistema.
c.
El quinto o
décimo, está estrechamente vinculado con las cinco jerarquías liberadas, siendo
la expresión de su vida sintetizada. Podría decirse entonces que la quinta
Jerarquía sirve como representante de los cinco grupos liberados, y la cuarta
constituye el grupo representante del actual sistema, mientras que la segunda
representa (para el hombre, o ambos grupos unidos) aquello que es el aspecto
Espíritu, el Padre, lo Desconocido.
5a Jerarquía.
Como sabemos por el estudio de La Doctrina
Secreta, la quinta Jerarquía creadora es muy enigmática. Este misterio es
incidental a la relación de la quinta Jerarquía con los cinco grupos liberados,
relación, respecto a nuestro planeta, que no es sagrado, puede ser comprendida
en parte si se observa la historia del Buddha y Su obra. En La Doctrina
Secreta, T. VI, se insinúa esto.
La relación de la quinta Jerarquía con cierta
constelación, tiene también que ver con este misterio. Se halla oculto en karma
del Logos solar y concierne a Su relación con otro Logos solar y a la
interacción de fuerza entre ambos en un mahakalpa mayor. Encierra el verdadero
“secreto del Dragón”, y la influencia del dragón o la “energía serpentina” fue
lo que causó el influjo de energía manásica o mental, en el sistema solar. Mezclado
estrechamente con el karma de estas dos Entidades cósmicas, estaba el de esa
Entidad cósmica menor, la Vida de nuestro planeta, el Logos planetario. Este
triple karma introdujo la “religión serpentina” y las “Serpientes o Dragones de
Sabiduría” en los días lemurianos. Tenía que ver con el kundalini solar y
planetario, o fuego serpentino. Existe un indicio en el hecho de que la
constelación del Dragón tiene la misma relación con el UNO, mayor que nuestro
Logos, como el centro en la base de la columna vertebral la tiene con el ser
humano. Concierne al estímulo y vitalización y la consecuente coordinación de
los fuegos en manifestación.
También tenemos una clave del misterio en la
relación que existe entre dicho quinto grupo y los dos polos contrayentes. Son
los Quíntuples Vínculos, “los Unidores Benignos” y “los Productores de la
Expiación”. Esotéricamente son “los Salvadores de la Raza” y de Ellos emana ese
principio que -en conjunción con el aspecto más elevado- eleva el aspecto
inferior hasta el Cielo.
Cuando estos misterios sean cuidadosamente
estudiados, incluyendo el estudio de la vida de los más grandes exponentes del
principio de unificación, se evidenciará cuán grande y omnimportante es el
lugar que ocupa en el esquema.
Por esta razón las Entidades de la quinta
Jerarquía son llamadas “los Corazones del Amor Ardiente”; salvan mediante el
amor; a su vez dichas vidas están particularmente cerca del gran Corazón de
Amor del Logos solar. Estos grandes Ángeles de redención, los Hijos de los
Hombres en su verdadero plano, el mental, son por lo tanto descriptos siempre
como que adoptan la forma del loto de doce pétalos -esta simbología los vincula
con “el Hijo del divino Amor”, el sistema solar manifestado, del cual se dice
que es un loto cósmico de doce pétalos, y que el loto causal logoico tiene
también doce pétalos.
Tenemos entonces una afluencia directa de energía
que viene a través de:
a.
El logoico loto
egoico de doce pétalos. El plano mental cósmico.
b.
El loto solar de
doce pétalos.
c.
El corazón logoico
planetario, también un loto de doce pétalos.
d.
El humano loto
egoico de doce pétalos en el plano mental.
e.
El centro cardíaco
de doce pétalos de un ser humano.
O expresado de otra manera, la energía fluye
directamente de:
a.
El Logos solar por
medio de tres grandes centros cósmicos:
1.
El Sol central
espiritual.
2.
El Corazón del
Sol.
3.
El Sol físico.
b.
El centro cardíaco
del Logos planetario, situado en el cuarto plano etérico cósmico (nuestro plano
búdhico).
c.
El loto egoico de
un ser humano en el plano mental, que es literalmente una analogía del “corazón
del Sol”. En el sistema humano el punto monádico es un reflejo del “Sol central
espiritual”.
d.
El centro cardíaco
de un hombre en el plano etérico del plano físico, que a su vez es una analogía
del Sol físico.
Así el minúsculo átomo humano se conecta con la
gran Vida central del sistema solar.
Esta quinta Jerarquía constituye igualmente, de
acuerdo a la ley, un distribuidor de energía para el quinto subplano de cada
plano del sistema; sólo debe tenerse en cuenta que en los tres mundos es el
quinto subplano, considerado desde arriba hacia abajo, mientras que en los
mundos de la evolución superhumana es el quinto de abajo hacia arriba. Esta
Jerarquía maneja, como sabemos, los aspectos duales de manas, uno en los tres
mundos y otro que se expresa en esferas superiores.
Debe recordarse que estos grupos son (aunque se
los denomine amorfos) las verdaderas formas de todo lo que perdura, pues están
en el cuerpo etérico del Logos solar o del Logos planetario. Debe ponerse gran
énfasis sobre este punto. Durante mucho tiempo, los estudiantes consideraron
que la forma es el cuerpo físico denso, mientras que para el ocultista el
cuerpo físico no constituye la forma, sino una burda ilusión o maya, y considera
al cuerpo vital como la verdadera forma. Por lo tanto, estas Jerarquías son la
suma total de las vidas vitales y el sustrato o la sustancia de todo lo que
existe. Podemos considerar el tema de la manera siguiente:
a.
Los cuatro grupos
superiores son la expresión de las Jerarquías a través de los tres éteres
cósmicos, el segundo, el tercero y el cuarto.
b.
Los dos grupos
inferiores constituyen las vidas que actúan como materia involutiva (orgánica e
inorgánica) del cuerpo físico denso logoico, el líquido y el gaseoso, con la
sustancia viviente de los cuatro subplanos superiores del cuerpo físico denso
del sistema.
c.
La quinta
Jerarquía tiene una posición interesante como cuerpo mediador entre los cuatro
grupos superiores y los que se encuentran en los tres subplanos inferiores.
Existe una analogía vital y significativa entre los siete centros de la cabeza
y los siete grupos de egos en el plano mental, y una analogía oculta entre los
tres centros de la cabeza (glándula pineal, cuerpo pituitario y centro alta
mayor) y la expresión de estos siete grupos de egos en los tres mundos. Este
hecho es muy esotérico y los estudiantes que meditan sobre las leyes de
unificación deben tener en cuenta esta analogía.
Es útil recordar el lugar que ocupan estas
Jerarquías en el esquema y comprender que alrededor de la totalidad de estos
cuerpos vitales se reúne gradualmente la manifestación densa, a la cual
consideramos materia evolutiva. Las formas (desde la forma de cada átomo hasta
el cuerpo del Ego, desde la forma de una flor hasta el inmenso loto planetario
o solar) son construidas porque las Jerarquías existen como un conjunto de
vidas germinales que dan impulso, proporcionan el modelo y constituyen, por su
misma existencia, la razón de ser de todo lo visible en cada plano.
6a y 7a Jerarquía.
Proporcionan las formas sustanciales en los tres
mundos, tienen una aplicación vital y ocupan un lugar muy interesante. Desde el
punto de vista logoico no se considera que constituyen principios, pero desde
el punto de vista del hombre le proporcionan a él Sus principios inferiores.
Mantienen con el Logos la misma relación que el cuerpo físico denso con el
hombre, y todo lo que concierne a su evolución debe ser estudiado
-especialmente aquí- como que se llevan a cabo en el vehículo físico logoico.
Se ocupan del despliegue de energía física, de la expresión de los propósitos
divinos en el vehículo físico y de la organización física de cierta gran Vida
cósmica.
Esto ocurre especialmente cuando analizamos estas
dos Jerarquías. Constituyen el residuo inferior del sistema anterior, y la
energía de esa materia (líquida, gaseosa y densa) que la vibración del átomo
logoico permanente -en el plano de adi- atrae hacia sí al construir la forma
divina. Con propósitos de clarificación y generalización, debe observarse que
la séptima Jerarquía es la vida o energía que se encuentra en el corazón de
cada átomo, su aspecto positivo, y la sexta Jerarquía, la vida de las formas de
todos los cuerpos etéricos de cada objeto tangible. La función de esta
Jerarquía está bien descripta en las palabras de El Antiguo Comentario:
“Los devas oyen la palabra
emitida. Se sacrifican, y con su propia sustancia construyen la forma deseada.
Extraen la vida y el material de sí mismos, entregándose ellos mismos al
impulso divino”.
Tratado sobre Fuego Cósmico, págs. 934-43.
Antes de continuar con el análisis de la
tabulación y de demostrar las interrelaciones que existen en este ciclo
particular zodiacal, entre los doce signos del zodíaco y los doce planetas,
quiero indicar ciertas cosas en conexión con estas constelaciones zodiacales.
Son generalizaciones, pero de ellas podrá deducirse lo específico y lo
particular.
Ante todo señalaré que los doce planetas que
gobiernan las doce casas, conciernen primordialmente a la expresión del hombre
en el plano físico; afectan poderosamente el aspecto personalidad; sus
influencias, además de las condiciones kármicas heredadas, producen esos
estados ambientales y circunstancias que ofrecen la oportunidad para
desarrollar y eventualmente controlar el aspecto forma de la vida.
Segundo, las doce constelaciones se ocupan
principalmente de estimular el alma dentro de la forma, produciendo actividad
subjetiva, que a su vez produce cambios en la expresión externa, por medio de
la fusión de la energía de la constelación con la de los planetas. El efecto
producido tiene dos etapas:
1.
La primera es
cuando el signo del Sol domina al hombre y gradualmente lo capacita para
responder al alma, desarrollándose sus posibilidades latentes para esta vida.
El efecto del signo del Sol se denomina algunas veces “la potencia del Sol de
la Probabilidad”.
2.
La segunda es
cuando existe una acrecentada respuesta a las energías ocultas por el signo
ascendente. Evocan lo inesperado y producen un aceleramiento del progreso
evolutivo y el desarrollo de la vida interna. El signo ascendente se denomina
en lenguaje esotérico “el Sol de la Posibilidad”.
Por el efecto que produce la energía que afluye de
los signos zodiacales, el hombre se prepara para la “crisis de orientación”, en
la cual, lenta y gradualmente, invierte su modo de progresar en la rueda de la
vida y conscientemente comienza el viaje de retorno a su fuente de origen.
Entonces va de Aries a Piscis vía Tauro, Escorpio y Capricornio, en vez de
pasar de Aries a Tauro vía Sagitario, Leo y Cáncer. La triplicidad de las
constelaciones mencionadas en estas dos grandes rutas alrededor del zodíaco, tiene
un efecto definido y trascendente y se la denomina “los signos trascendentales
de influencia.”. Durante este proceso se desarrolla el principio mental, la
mente discriminadora, y en esta específica conexión (no en forma general), el
énfasis se pone sobre la influencia que ejercen Aries, Géminis y Libra. Bajo
esta influencia, el hombre aprende a vencer el deseo, comprobando y
experimentando todo tipo de deseo e impulso egoísta. Así, gradualmente y con
infinito dolor, el alma humana aprende a actuar primeramente como miembro de la
familia humana y después como entidad espiritual, el alma divina.
Por lo dicho observarán que ciertas actitudes
adoptadas por los astrólogos esotéricos, invierten la posición de la astrología
ortodoxa actual. La razón de ello es que cuando descienden las ideas del plano
de las ideas, “se invierten” en el plano astral y, por tal motivo, están
sujetas a la gran ilusión. La astrología debe oportunamente liberarse de esta
inversión.
Una comprensión exacta del efecto que producen las
distintas energías y fuerzas, pondría en evidencia que cuando las
condicionantes fuerzas planetarias, las energías en expansión del signo del Sol
y la tendencia de la energía impulsora del signo ascendente, son controladas y
dirigidas por el hombre espiritual iluminado, tenemos un alma al borde de la
liberación.
Las energías de las doce constelaciones -en una
etapa final de experiencia y desenvolvimiento- y de las tres grandes constelaciones
que condicionan al Logos solar, se mezclan con las energías innatas de los
siete rayos, o de los siete Logos planetarios. Esto marca un punto de
perfección. Estas foráneas energías (me refiero a las de las constelaciones
mayores) son llevadas a la Tierra por intermedio de los siete planetas sagrados
y los cinco no sagrados, y cuando hay una total fusión de las energías relacionadas
y, por lo tanto, una plena expresión, llega a su fin un gran período mundial.
Por largo tiempo durante este ciclo de reencarnaciones y períodos de manifestación,
el ser humano está condicionado casi totalmente por la actividad de los
planetas no sagrados que, como bien saben, son cinco:
El Sol (ocultando un planeta)
La Luna (ocultando un planeta)
La Tierra
Marte
Plutón
El hombre -hablando simbólicamente- es “la
estrella de cinco puntas, y de las ígneas puntas afluyen externamente las
fuerzas del hombre, y en cada una de esas puntas aparece un centro de
recepción”. Ésta es una expresión gráfica, cuyo significado es claro. Sin
embargo, cuando el hombre se acerca al Sendero del Discipulado, la influencia
de los planetas sagrados se hace acrecentadamente efectiva, hasta que después
de la quinta y final iniciación ya no producen efecto los planetas no sagrados,
aunque el iniciado maneja potentemente las energías de los mismos, a medida que
afluyen a través de sus vehículos de recepción, de respuesta y de expresión,
pues deben tenerse en cuenta las tres actividades y propósitos.
Las energías de las doce constelaciones se mezclan
con las de los doce planetas, pero su poder para evocar respuesta y recibir
conscientemente, reconocer y emplear las energías, depende completamente del
tipo de mecanismo de respuesta de la Vida planetaria y del hombre individual.
Se ha dicho acertadamente, que la conciencia depende de los vehículos de la
misma y del grado de desarrollo y capacidad del individuo para identificarse
con las energías e impulsos que le llegan, no dependiendo únicamente de lo que
ya ha reconocido como parte o aspecto de sí mismo. Podría decirse que la
respuesta a las realidades superiores y cualidades reveladas y hechas posibles
por el impacto de las energías de los signos zodiacales, depende parcialmente
de la menguante influencia de los planetas para mantener sujeto el aspecto
conciencia del hombre. Reflexionen sobre esto, porque encierra una verdad
profundamente esotérica.
Así, dos corrientes potentes de energía -cósmica y
del sistema- llegan al hombre por intermedio de los condicionantes centros
planetarios de fuerza (los siete esquemas planetarios del sistema solar y sus
siete correspondientes centros en el planeta en que vivimos), afluyendo por
intermedio de las simbólicas doce casas. Por esta razón se dice que nuestro
sistema solar tiene una “dualidad intrínseca” (Amor-Sabiduría), y que la
principal tarea del hombre es “regular los pares de opuestos”.
Por lo tanto, el tema de la dualidad aparece en
toda la historia de la evolución del hombre. En los tres planos del desenvolvimiento
humano la reconciliación avanza.
1.
En el plano físico
tenemos la fusión de las fuerzas densas y etéricas. Esto es consumado en el
Sendero de Purificación.
2.
En el plano astral
debe efectuarse la resolución de los pares de opuestos. Esto es consumado en el
Sendero del Discipulado.
3.
En el plano
mental, el Ángel de la Presencia y el Morador en el Umbral están frente a
frente. Su síntesis se produce en el Sendero de Iniciación.
A este respecto lo que es verdad en el hombre lo
es también para toda la humanidad, para el Logos planetario de la Tierra y para
todos los Logos planetarios y el Logos solar. La analogía entre la fusión de
los pares de opuestos en el plano físico, por ejemplo, puede ser vista en la
fusión consciente y dirigida de las fuerzas planetarias, con la energía de
cualquier planeta específico o grupo de planetas. La analogía, que implica la
discriminación para regular y contrarrestar las fuerzas de los pares de opuestos
en el plano astral, puede observarse cuando las energías del signo del sol y de
los planetas están perfectamente dirigidas y ajustadas. La analogía también
puede extenderse al plano mental, y cuando las energías de los signos del Sol y
el ascendente están coherentemente mezcladas y expresadas (tanto en el caso del individuo como en el de la
vida planetaria) sobreviene un punto de crisis, en el cual se enfrentan alma y
personalidad. El Ángel de la Presencia, distribuyendo fuego solar y
manteniendo enfocado el fuego eléctrico, y el Morador en el Umbral, expresando
y utilizando fuego por fricción, llegan a “conocerse íntima y ocultamente”.
Entonces se abre ampliamente la puerta a través de la cual la vida y la luz de
las tres constelaciones mayores pueden -después de la tercera iniciación- estar
esotéricamente disponibles para que el iniciado sea un ser humano liberado o un
Logos planetario.
Cuando los astrólogos comprendan la verdadera
significación de la constelación de Géminis -los Gemelos- y las fuerzas duales
que afluyen a través de este signo (las “fuerzas en conflicto”, como a veces
se las denomina, o “los hermanos pendencieros”) y hacen impacto sobre nuestra
vida planetaria, entonces se conocerá el verdadero método para resolver las
dualidades.
Resulta interesante observar que siete de los
símbolos expresados en los doce signos del zodíaco son de naturaleza dual, y de
ellos puede inferirse la dualidad:
1.
Los dos cuernos
del Carnero en Aries.
2.
Los dos cuernos
del Toro en Tauro.
3.
Las dos figuras de
los Gemelos en Géminis (dos líneas).
4.
Las dos pinzas del
Cangrejo en Cáncer.
5.
Los dos platillos
de la Balanza en Libra.
6.
Las dos líneas
paralelas de fuerza en Acuario.
7.
Los dos Peces en
Piscis.
Estas siete constelaciones están relacionadas
íntimamente con seis de los siete planetas sagrados y con uno de los no
sagrados. Dos. signos son simples figuras y no tienen ningún significado dual,
y son:
8.
El símbolo de Leo,
que es simplemente la cola del León. La flecha, en el símbolo que representa a
Sagitario.
9.
Contienen la idea
de separación aislada y del deseo centralizado. Dos signos son de construcción
definidamente triple y esto tiene un significado claro para el esotérico.
10.
Virgo es un signo
triple.
11.
Escorpio es
también un signo triple, muy parecido a Virgo. Ambos son cruciales en la
experiencia del ser humano, pues indican la función de la triple forma y la
liberación del hombre aprisionado en ella, por medio de las pruebas que ha de
pasar en Escorpio, donde comprueba para él y para el mundo la realidad de lo
que Virgo ha velado u ocultado.
12.
El símbolo del
signo Capricornio es muy misterioso. Oculta el misterio de los Cocodrilos o
Makaras. Está construido en forma inexacta y decididamente engañosa, y debería
ser considerado un misterio y, por lo tanto, no debe ser definido.
Estos signos y sus relaciones con los planetas
sagrados y no sagrados serán considerados más adelante.
En resumen: El hombre deberá ser estudiado como
una entidad triple, un compuesto individual (expresándose en los tres mundos):
a.
El alma espiritual
reflejando a la Mónada.
b.
El alma humana
reflejando el alma divina.
c.
La naturaleza
forma que debería ser la reveladora de las dos superiores.
Tres Jerarquías creadoras condicionan al hombre
encarnado, la 4ta. (o 9na.) la 5ta. (o 10ma.) y la 6ta. Éstas, en colaboración,
crean al hombre y al mismo tiempo constituyen el campo de su expresión. Por lo
tanto, el hombre es una mezcla de fuego eléctrico, porque es una Llama divina
y, oportunamente, responde a las tres influencias controladoras mayores. Es
también fuego solar, pues es un Ángel solar en manifestación. Entonces llega a
responder acrecentadamente a las influencias de las doce constelaciones.
Además es fuego por fricción, y queda bajo la influencia de los planetas. La
clasificación siguiente podrá aclarar en parte esto:
I Fuego Eléctrico Sendero de
Iniciación 4ta. Jerarquía plena expresión del alma vida monádica.
Meta: Identificación con la
Mónada. Produce responsividad en las tres constelaciones.
II Fuego Solar Sendero del
Discipulado 5ta. Jerarquía plena experiencia de la vida del alma.
Meta: Identificación con el
Alma. Produce responsividad en las doce constelaciones zodiacales.
III Fuego por Fricción Sendero de Evolución 6ta. Jerarquía vida experimentada vida humana.
Meta: Identificación con la
Personalidad. Produce responsividad en las influencias planetarias.
3. La Gran Rueda y el Desenvolvimiento Espiritual.
Antes de darles lo que falta del gráfico de las
constelaciones como conductoras de las energías cósmicas o transmisoras de sus
propias energías, quisiera decirles que mucho de lo que explicaré estará basado
sobre:
1.
La rueda de la
vida y el sendero del hombre, el ser humano, al pasar a través de los signos de
acuerdo al método conocido por la astrología ortodoxa. Al igual que los
planetas, éste retrograda aparentemente a través de los signos y parece que
atravesara las constelaciones de Aries a Tauro. Pero todo es parte de la Gran
Ilusión.
2.
La rueda de la
vida y el sendero del hombre, el alma espiritual o divina, al pasar a través
de los signos del zodíaco, de acuerdo al método estudiado por el astrólogo
esotérico. Éste es el Sendero de la Realidad, así como el otro es el Sendero de
la Ilusión. Lleva al discípulo a recorrer el sendero, desde su comienzo en
Aries hasta su culminación en Piscis.
El método actual se basa en la verdad transitoria
de que el hombre común está sujeto a la naturaleza ilusoria de la manifestación,
“así como el hombre piensa así es él”. Sin embargo cuando se convierte en
Hércules, el Dios Sol (o Ángel solar), comienza a invertir el proceso (también
aparentemente) y tiene lugar una definida reorientación. Los Instructores del
aspecto interno, estudian los horóscopos únicamente en relación con las tres
entidades siguientes:
1.
El horóscopo del
planeta, como expresión de la vida del Logos planetario, que implica el estudio
del horóscopo del espíritu del planeta, como también de la vida que lo anima y
su relación e interacción mutuas. El espíritu de la Tierra es para su Logos planetario
lo que la personalidad, por ejemplo (o la naturaleza forma), es para el alma
del hombre. Los dos horóscopos están superpuestos, surgiendo entonces “el
canon planetario”:
2.
El horóscopo de la
familia humana, o del cuarto reino de la naturaleza, considerado como la
entidad que esencialmente es, constituye en realidad el estudio de dos
horóscopos como en el caso anterior; el del reino de las almas, de los divinos
hijos de Dios en el plano mental, y el estudio de la entidad, la vida coherente
del aspecto forma del cuarto reino de la naturaleza. Esto se hace también
superponiendo ambos horóscopos, confeccionados en gran escala y en un material
trasparente, desconocido por la humanidad. En ellos se observa el diseño que
surge cuando “el alma y la personalidad se unen” y aparecen con toda claridad
las condiciones, los posibles desarrollos y relaciones y el futuro objetivo
inmediato.
3.
Los horóscopos de
los discípulos. Los Maestros no estudian el horóscopo del hombre común y no
evolucionado, pues no es de valor. Esto supone también el estudio de los dos
horóscopos del discípulo en observación -uno, el del alma, el otro, el de la
personalidad, aplicándose nuevamente el proceso de superimposición. En uno de
los horóscopos se estudiará y se observará la nueva orientación y la
reorganizada vida embrionaria interna; en el otro se pondrá atención sobre la
vida externa, en concordancia o no, con las condiciones internas. Así emergerá
el canon de la vida, indicará las posibilidades, desaparecerán los problemas y
estará claramente expuesto el próximo paso a dar.
Aquí también es evidente hasta qué punto el
“principio de dualidad” existe en todas las cosas. Consiste en un dualismo
cambiante, de acuerdo a donde se pone el énfasis, porque el dualismo está
presente hasta en la última y final iniciación -presente en las etapas
posteriores del proceso evolutivo, en el reajuste de las relaciones de la
forma, pero no está presente en la conciencia del discípulo de grado avanzado.
Este punto tan importante debe ser captado.
Aquí tiene cabida un tercer punto, a continuación
de los dos anteriormente acentuados. Gran parte de nuestro estudio estará
dedicado a establecer la relación de las seis constelaciones que se hallan en
la mitad superior de la rueda zodiacal, con las seis que están en la mitad
inferior; consideraremos la energía que es un ser humano -observen esta frase-,
cuando recorre el camino en forma contraria a las manecillas del reloj, de
Aries a Tauro, y luego -invirtiendo el proceso- lo hace de Aries a Piscis. Consideraremos
las dualidades proporcionadas por una de estas constelaciones y su opuesto; por
lo tanto estudiaremos las grandes cualidades que otorga una constelación y su
signo opuesto. Tales puntos los trataremos de la manera siguiente:
1.
Desde el punto de
vista del comienzo en Aries, hasta que el hombre -después de muchas vueltas en
la rueda de la vida- llega al punto de retroceso y reorientación. Progresa
desde el punto en que, en Cáncer, forma parte de la masa, posee conciencia de
masa incipiente y descentralizada, y no reconoce objetivo alguno (excepto la
satisfacción del deseo instintivo), hasta que en Escorpio se convierte en el
discípulo triunfante, que se encontró a sí mismo en Leo. Entonces se produce la
Crisis de Reorientación, la cual puede extenderse largo tiempo y constituir un
intervalo de innumerables vidas de esfuerzo.
2.
Desde el punto de
vista del hombre que se halla en el sendero de probación, buscando la luz y
luchando a través de los signos (según lo expresa El Antiguo Comentario al considerar
este punto)
“Gira de derecha a izquierda y luego de izquierda a derecha.
Gira en forma errátil sobre un eje de deseos. No sabe adónde ir ni qué hacer.
El cielo se oscurece”.
Aquí el signo Géminis comienza poderosamente a
desempeñar su parte en la vida de los discípulos; Sagitario gradualmente
“perfora el corazón con sus flechas, entonces en la trayectoria de la flecha el
hombre llega a Capricornio”. Luego viene la Crisis de Renunciación.
3.
Desde el punto de
vista del discípulo juramentado o del iniciado que recorre nuevamente el
Sendero del Sol y se da cuenta que lo que descubrió que él era en Leo, tiene su
culminación en Acuario. La conciencia separativa individual se trasforma en
conciencia grupal en Acuario, y comienza a comprender el significado de la
fundamental combinación de los signos, ese “triángulo en la conciencia” de la
humanidad:
Cáncer Leo Acuario
Percepción de la masa Percepción individual Percepción grupal
Conciencia instintiva
Conciencia inteligente Conciencia
intuitiva
Entonces, desde el punto de vista de la
realización en Capricornio, el hombre actúa durante varias vidas alrededor del
sendero zodiacal y desciende al mar de la conciencia de la masa para llegar a
ser lo que los libros antiguos llaman “el cangrejo que limpia el Océano de la
materia que circula alrededor del alma del hombre”, para oportunamente convertirse,
en Piscis, en un activo salvador mundial. Desciende al mundo de los hombres
para salvar al género humano y desarrollar el plan. Entonces llega a ser “el
pez que nada libre en el océano de la materia”.
El iniciado debe expresar siempre, en cada signo
del zodíaco, la culminación y el fruto espiritual de la experiencia obtenida en
vidas anteriores, el experimento mundial y la realización del alma. El egoísmo
debe convertirse en un servicio vital activo, y el deseo debe demostrar que ha
sido transmutado como aspiración espiritual pura para identificarse con la
voluntad de Dios. Uno o dos puntos más deben ser tratados para que puedan
dedicarse al estudio, teniendo en sus mentes ciertas ideas definidas y claramente
formuladas. Las mencioné en otros libros, pero será útil volver a exponerlas y
ampliarlas. Quisiera que las tuvieran presentes cuando lean y estudien.
He dicho frecuentemente que la ciencia de la
astrología está basada en una condición inexistente. No se basa en nada material,
sin embargo, está eternamente basada en la Verdad. El zodíaco es, como bien
saben, el derrotero imaginario del Sol en los cielos. Pero, desde el punto de
vista exotérico es mayormente una ilusión. Pero al mismo tiempo las
constelaciones existen y las corrientes de energía que pasan y repasan, se
entremezclan y entrelazan por todo el espacio, las cuales no son de manera
alguna ilusorias, sino que expresan definitivamente las eternas relaciones. El
abuso de las distintas energías ha creado esta ilusión. Este sendero ilusorio
es una realidad para la humanidad, como lo son las ilusiones personales de
cualquier individuo, las cuales se deben a la polarización del individuo en el
plano astral.
También es interesante observar a este respecto
que, debido a la precesión de los equinoccios, un cuarto tipo de fuerza ejerce
presión sobre el planeta y al hombre raras veces se lo reconoce y se le da el
lugar que le corresponde en el horóscopo. El mes y el signo, o el lugar que
ocupa el Sol en los cielos, en realidad no coinciden. Cuando decimos, por
ejemplo, que el Sol está en Aries impartimos una verdad esotérica, pero no un
hecho exotérico. El Sol estaba en Aries al principio de este gran ciclo; pero no
ocupa exactamente hoy la misma posición cuando está en ese signo.
Debe recordarse que es necesario conocer el
momento y el lugar del nacimiento al confeccionar el horóscopo del individuo, a
fin de obtener una comprensión correcta y deducciones exactas, referentes a las
constelaciones, los planetas y la Tierra, pues debe haber una hora fija sobre
la cual basar los cálculos. La hora fija aún es desconocida en la astrología
exotérica, aunque la Jerarquía posee la información necesaria y no la divulgará
hasta que llegue el momento oportuno. El conocimiento de dicha información
interna constituye la base de las afirmaciones que he hecho o haré, que al
investigador ortodoxo le parecerán revolucionarias. Deben rectificarse
constantemente las primitivas conclusiones a que llegó la humanidad, y el
ejemplo más destacado es la afirmación bíblica de que la fecha original de la
creación fue en el año 4.004 a.C. La ciencia moderna considera esto un error,
pero todavía muchos lo creen.
Anteriormente insinué cuál fue el cómputo
astrológico definido que serviría de base para citar la época de ese “Gran
Acercamiento” de la Jerarquía a nuestra manifestación planetaria, cuando tuvo
lugar la individualización y apareció el cuarto reino de la naturaleza. Dije
que ese estupendo acontecimiento ocurrió hace 21.688.345 años. En ese tiempo el
Sol estaba en Leo. El proceso que entonces se inició en el plano físico y
produjo acontecimientos físicos externos, tardó aproximadamente 5.000 años
para madurar; el Sol estaba en Géminis cuando tuvo lugar la crisis final de la
individualización y se cerró la puerta al reino animal.
Se dice que Sagitario rige la evolución humana,
pues el Sol estaba en ese signo cuando la Jerarquía inició su Acercamiento, a
fin de estimular las formas de vida sobre nuestro planeta. Por lo tanto
Sagitario gobernó el periodo de acercamiento subjetivo.
El Sol estaba en Leo cuando tuvo lugar la
individualización en el plano físico, como resultado del estímulo aplicado.
El Sol estaba en Géminis cuando este Acercamiento
fue consumado y se fundó la Jerarquía en la Tierra. Éste es uno. de los grandes
secretos que tipifica el Ritual Masónico, pues el símbolo del signo Géminis
originó el concepto de los pilares, tan familiar a los masones. Simbólicamente
hablando, podría establecerse que:
1.
Leo rige el grado
E .. A..
2.
Géminis rige el
grado F .. C..
3.
Sagitario rige el
grado del M .. M .. hasta el episodio del surgimiento del Maestro, y
Capricornio rige la parte final de la ceremonia y la H.. R.. A..
Para el neófito que no tenga una intuición
desarrollada y disciplinada resulta confuso conciliar las discrepancias y contradicciones
aparentes que se hallan en las enseñanzas de la Sabiduría Eterna. Esta misma
dificultad surgirá en la ciencia de la astrología, por eso sería conveniente
dar algunas referencias sobre este tema. Les recordaré que la verdad ocultista
establece que la interpretación y la comprensión correctas se fundan en el
grado de desarrollo del individuo. H.P.B. señala en La Doctrina Secreta que
para algunas personas el principio más elevado del que puedan ser conscientes,
es el más inferior para otras. Las constelaciones y los planetas que rigen a
las personas pueden tener y tienen, un efecto sobre la masa y otro sobre el
hombre común, y un tercer efecto sobre el discípulo o el iniciado. Como las
diversas energías y fuerzas circulan por todo el cuerpo etérico de nuestro
sistema solar, su recepción y efecto dependerá del estado de los centros
planetarios y del punto de desarrollo de los centros del individuo. Por eso
difieren ampliamente los horóscopos y las tablas, y aparecen diferentes
planetas rigiendo las constelaciones. Parece que no hay una regla fija, lo cual
confunde al estudiante. La astrología ortodoxa impone una serie de reglas planetarias,
siendo correctas en lo que concierne a la masa humana. Pero el discípulo, que
vive centrado arriba del diafragma, responde a otras combinaciones, de las
cuales me ocuparé especialmente. De allí que los tres diagramas no coincidan.
Fueron transcritos a fin de explicar la situación en lo que respecta a los tres
grupos:
1.
La mayoría de la
gente comprendida en las conclusiones astrológicas ortodoxas reconocidas.
2.
Los discípulos e
individuos evolucionados, comprendidos en las conclusiones de la astrología
esotérica.
3.
Las Jerarquías
Creadoras que proporcionan la posición intermedia en este ciclo mundial.
IV. TABULACIÓN. LA
RELACIÓN EN LA ASTROLOGÍA ORTODOXA
CONSTELACIONES
Y REGENTES PLANETARIOS EN CONEXIÓN CON EL HOMBRE COMUN
Constelación Regente Rayo Relacionado
con:
1. Aries Marte 6to. Rayo Escorpio El Mismo regente
2. Tauro Venus 5to.
Rayo Libra El Mismo regente
3. Géminis Mercurio 4to. Rayo Virgo El Mismo regente
4. Cáncer La Luna 4to. Rayo Ninguno
5. Leo El Sol 2do. Rayo Ninguno
6. Virgo Mercurio 4to. Rayo Géminis
El Mismo regente
7. Libra Venus 5to. Rayo Tauro El
Mismo regente
8. Escorpio Marte 6to. Rayo Aries El
Mismo regente
9. Sagitario Júpiter 2do.Rayo Piscis El
mismo regente
10. Capricornio Saturno 3er. Rayo Ninguno
11. Acuario Urano 7mo. Rayo Ninguno
12. Piscis Júpiter 2do. Rayo Sagitario El
mismo regente
a.
Los planetas no
sagrados van en bastardilla.
b.
Todos los rayos
están representados excepto el primero. Esto es interesante porque las masas se
mueven dentro de su horóscopo y el aspecto voluntad está latente, pero
inexpresado.
V. TABULACIÓN. LA RELACIÓN EN LA ASTROLOGÍA NO ORTODOXA
CONSTELACIONES Y REGENTES PLANETARIOS EN CONEXIÓN CON DISCÍPULOS E
INICIADOS
Nota: En los horóscopos
vinculados al SENDERO, el progreso va. de Aries a Piscis a través de Tauro,
etc.
Constelación Regente Rayo Relacionado
con:
1. Aries Mercurio 4to. Rayo Virgo El mismo rayo
2. Tauro Vulcano 1er. Rayo Piscis El mismo rayo
3. Géminis Venus 3er. Rayo Ninguno
4. Cáncer Neptuno 6to. Rayo Escorpio El mismo rayo
5. Leo El
Sol 2do.
Rayo Acuario El mismo rayo
6. Virgo La Luna 4to. Rayo Aries El mismo rayo
7. Libra Urano 7mo. Rayo Ninguno
8. Escorpio Marte 6to. Rayo Cáncer El
mismo rayo
9. Sagitario La Tierra 3er. Rayo Capricornio El mismo
rayo
10. Capricornio Saturno 3er. Rayo Sagitario El mismo rayo
11. Acuario Júpiter 2do. Rayo Leo El
mismo rayo
12. Piscis Plutón 1er. Rayo Tauro El
mismo rayo
Nota: En conexión con los discípulos y los signos
zodiacales, Géminis y Libra son dos constelaciones que -por medio de sus
regentes- expresan la energía de 5to. y 7mo. rayos. Por alguna razón oculta no
están relacionados con los otros signos.
La relación que existe entre las otras
constelaciones, por medio de los planetas que expresan los rayos es:
1.
Tauro y Piscis,
por medio de Vulcano y Plutón, se relacionan con el ler. Rayo. Transmutación
del deseo en sacrificio y de la voluntad individual en voluntad divina.
El Salvador Mundial
2.
Leo y Acuario, por
medio del Sol y Júpiter, se relacionan con el 2do. Rayo. El desarrollo de la
conciencia individual en conciencia mundial. Así el hombre llega a ser un
servidor mundial.
El Servidor Mundial
3.
Sagitario y
Capricornio, por medio de la Tierra y Saturno, se relacionan con el 3er. Rayo.
El discípulo centralizado se convierte en iniciado.
El Iniciado
4.
Aries y Virgo, por
medio de Mercurio y la Luna, se relacionan con el 4to. Rayo. Armonización del
Cosmos y del individuo a través del conflicto, produciendo unidad y belleza.
Los dolores del parto del segundo nacimiento.
El Cristo Cósmico e Individual
5.
Cáncer y Escorpio,
por medio de Neptuno y Marte, se relacionan con el 6to. Rayo. Transformación
de la conciencia de la masa en la conciencia incluyente del discípulo.
El Discípulo Triunfante
Les llamaré la atención sobre el hecho de que en
la IV. Tabulación la relación es entre los planetas regentes y en la V.
Tabulación se hace hincapié sobre el rayo condicionante.
VI.
TABULACIÓN. REGENTES PLANETARIOS EN TRES CLASIFICACIONES
Constelación Ortodoxa Discípulo Jerarquía
1. Aries Marte Mercurio Urano
2. Tauro Venus Vulcano Vulcano
3. Géminis Mercurio Venus La Tierra
4. Cáncer La Luna Neptuno Neptuno
5. Leo El
Sol El
Sol El
Sol
6. Virgo Mercurio La Luna Júpiter
7. Libra Venus Urano Saturno
8. Escorpio Marte Marte Mercurio
9. Sagitario Júpiter La Tierra Marte
10. Capricornio Saturno Saturno Venus
11. Acuario Urano Júpiter La Luna
12. Piscis Júpiter Plutón Plutón
VII.
TABULACIÓN. NO ORTODOXA CONSTELACIONES, REGENTES y RAYOS
Constelación Regente Rayo Relacionado
con:
1. Aries Urano 7mo. Rayo Ninguno
2. Tauro Vulcano 1er. Rayo Piscis El mismo rayo
3. Géminis la Tierra 3er. Rayo Libra El mismo rayo
4. Cáncer Neptuno 6to. Rayo Sagitario El mismo rayo
5. Leo El
Sol 2do.
Rayo Virgo El mismo rayo
6. Virgo Júpiter 2do. Rayo Leo El mismo rayo
7. Libra Saturno 3er. Rayo Géminis El mismo rayo
8. Escorpio Mercurio 4to. Rayo Acuario El mismo rayo
9. Sagitario Marte 6to.
Rayo Cáncer El mismo rayo
10. Capricornio Venus 5to. Rayo Ninguno
11. Acuario La Luna 4to. Rayo Escorpio El mismo rayo
12. Piscis Plutón 1er. Rayo Tauro El
mismo rayo
Nota: Aries y Capricornio,
en conjunción con la energía de 5to. y 7mo. rayos, están solos. Las otras
constelaciones y rayos están relacionados entre sí, en todos los casos:
a. 1er. Rayo: Tauro y Piscis, por medio de Vulcano y
Plutón
b. 2do. Rayo: Leo y Virgo, por medio del Sol y Júpiter
c. 3er. Rayo: Géminis y Libra, por medio de la Tierra
y Saturno
d. 4to. Rayo: Escorpio y Acuario, por medio de
Mercurio y la Luna
e. 6to. Rayo: Cáncer y Sagitario, por medio de Neptuno
y Marte
En vista de lo antedicho y partiendo del hecho
básico de la gran ilusión, se deberá recordar que la exactitud de la predicción
e interpretación astrológicas estarán basadas en tres factores:
1.
La potencia de las
formas mentales que han sido construidas en conexión con los doce signos. Estas
formas mentales fueron originalmente construidas o introducidas en el plano
mental por la Jerarquía en la época atlante, y desde entonces han ido
constantemente acrecentando su poder. Sirven de puntos focales para ciertas
fuerzas y capacitan al individuo para estar, por ejemplo, en contacto con
grandes depósitos de energía, los cuales lo condicionan en forma definida.
2.
La intuición del
astrólogo. La confección del horóscopo sirve para que el astrólogo se ponga en
armonía con el individuo, pero es de poca utilidad para ambos si la intuición y
la sensibilidad del astrólogo no están activas.
3.
La capacidad del
astrólogo para responder a los cambios que se producen continuamente en
cualquier período específico, tales como la desviación y el gradual traslado o
cambio ocasionado por la precesión de los equinoccios, o el lento desvío del
polo del planeta. A esto debe agregarse que, a medida que el hombre evoluciona,
se perfecciona también constantemente el mecanismo de respuesta, o los
vehículos de la conciencia. Por lo tanto, sus reacciones a las influencias
planetarias y a la energía de las distintas constelaciones cambian con igual
persistencia, y esto debe tenerse en cuenta. En consecuencia, es esencial que
el astrólogo moderno empiece a estudiar el punto de evolución del sujeto,
previamente a la confección del horóscopo, asegurándose el lugar que ocupa en
el sendero de evolución. Para eso es necesario que haga un estudio de los
rayos, investigando la cualidad, las características y los objetivos de la
vida.
Los astrólogos podrán, oportunamente, confeccionar
el horóscopo del alma, que es sensible a otras combinaciones de fuerzas,
distintas de las que controlan la vida de la personalidad. El discípulo y el
iniciado responden distintamente a las influencias entrantes, y sus respuestas
difieren de las del hombre no evolucionado o de la persona centrada en sí
misma. Esto tendrá que ser reconocido. Quienes viven “debajo del diafragma” y
reaccionan a las entrantes energías por medio de los centros inferiores, tendrán
un tipo de horóscopo diferente del discípulo y del iniciado, y esto requerirá
una interpretación distinta. Anteriormente me he referido a ello y les
recordaré algunos de los puntos mencionados:
1.
Los discípulos que
están en el sendero del discipulado son fuertemente influidos por Mercurio y
Saturno: Uno trae iluminación, el otro ofrece oportunidades.
2.
En las distintas
iniciaciones, la influencia de los planetas afecta al candidato en forma
totalmente distinta de la anterior. Cíclicamente las energías provenientes de
las constelaciones afluyen a través de los centros planetarios.
a.
En la primera
iniciación, el discípulo debe luchar contra las fuerzas cristalizadoras y
destructoras de Vulcano y Plutón. La influencia de Vulcano llega a lo más
recóndito de su naturaleza, mientras que Plutón trae a la superficie y
destruye los obstáculos generados en esas regiones inferiores.
b.
En la segunda
iniciación, el candidato está sujeto a la influencia de tres planetas -Neptuno,
Venus y Júpiter- los tres centros -plexo solar, cardíaco y laríngeo- están
activamente implicados.
c.
En la tercera
iniciación, la Luna (velando un planeta oculto) y Marte crean un pavoroso
conflicto, pero finalmente el hombre se libera del control de la personalidad.
d.
En la cuarta
iniciación, nuevamente Mercurio y Saturno provocan grandes conflictos y hacen
una revelación sin guiar, pero su efecto es muy diferente del de la experiencia
anterior.
e.
En la quinta y
última iniciación, Urano y Júpiter aparecen y producen una “organización
benéfica” de todas las energías que se hallan en el equipo del iniciado. Cuando
esta organización se ha completado le es posible al iniciado “evadirse de la
rueda, entonces verdaderamente puede vivir”.
Durante todo ese tiempo, la energía del Sol
(ocultando un planeta sagrado hasta ahora desconocido) llega firme y persistentemente
al hombre por medio del Ángel solar.
CAPITULO
SEGUNDO
LA
NATURALEZA DE LA ASTROLOGÍA ESOTÉRICA
CONSIDERACIONES PRELIMINARES
Después
de haber estudiado lo que antecede, será evidente que uno de los resultados que
deberán surgir debido a la explicación de este nuevo acercamiento a la
diagnosis astrológica (en lo que al individuo concierne) sería la confección de
horóscopos más precisos de los seres humanos avanzados -discípulos e
iniciados-, lo cual hasta ahora no ha sido posible hacer con exactitud.
Únicamente podrá efectuarse esto si se experimenta e investiga correcta y
sabiamente.
He
establecido dos reglas para dos tipos de personas:
1. La
serie, generalmente aceptada, de reglas planetarias ortodoxas para el hombre
común y sin desarrollo.
2. Una
nueva combinación de reglas y constelaciones para los que se hallan en el
Sendero.
No
obstante es necesario recordar que, debido al vasto número de posibles
combinaciones que hay en el sendero de la vida del individuo, que dependen del
grado de su desarrollo evolutivo, hay un número infinito de posibles
permutaciones, complejidades y relaciones, las cuales a través de una amplia
generalización, lógicamente inadecuada, pueden ser divididas en tres grupos:
1. El
hombre común que carece de desarrollo, cuya vida está regida por los centros
que están debajo del diafragma y pone el énfasis de las energías y fuerzas
entrantes en el plexo solar, o en el centro sacro.
2. Un
gran número de personas que se hallan en una etapa intermedia, cuyas energías y
fuerzas están enfocadas principalmente en los centros inferiores, pero que al
mismo tiempo y con frecuencia, actúan a través del centro laríngeo y evocan una
tenue respuesta de los centros cardíaco y ajna.
3. Las
personas que se hallan en cualquiera de las etapas finales del Sendero, cuyo
énfasis pasa rápidamente de los centros inferiores a la tríada superior y al
centro más elevado de la cabeza que está en proceso de despertar. Ellas también
se dividen en dos grupos:
a. Quienes
emplean el centro plexo solar como un vasto centro de distribución para las
energías entrantes y comienzan a trabajar por medio de los centros cardíaco y
laríngeo, cuya meta es despertar totalmente el centro ajna.
b. Quienes
emplean estos centros, pero el centro cardíaco se halla plenamente despierto y
el triángulo de fuerza en la cabeza (desde el centro ajna al centro coronario y
de éste al centro que se encuentra en la médula oblongada) comienza a
funcionar.
Cuando
estos centros están despertando, sus combinaciones más simples son los
triángulos siguientes: La Ciencia de los Triángulos subyace en toda deducción
astrológica, así como también en los centros del cuerpo humano. Esto ya lo
saben, pero las cuatro triplicidades de la astrología ortodoxa son sólo
rudimentos de esta verdadera ciencia, que están detrás de las interpretaciones
ortodoxas.
1.Base de la columna vertebral.
I. 2.Centro sacro
3.Centro plexo solar.
1.Centro
laríngeo
II. 2.Centro Cardíaco
3.Centro ajna
1.Centro
ajna
III. 2.Centro coronario
3.Centro
en la médula oblongada
Lamentablemente,
el principio organizador no es tan simple como puede parecer en la
clasificación dada, porque el énfasis, el enfoque, el método de coordinación y
de vitalización, más la apariencia de estos triángulos esotéricos, varían con
los tipos de rayo. La Ciencia de los Triángulos de Energía fundamenta la nueva
ciencia esotérica, tanto en la astrología como en la ciencia de laya-yoga, o
ciencia de los centros. Esta antigua yoga y esta aún más antigua ciencia
astrológica deben ser estudiadas hoy en una vuelta más elevada de la espiral.
Hasta ahora, la enseñanza dada sobre los centros ha sido heredada de la época
atlante y ha estado velada en las antiguas formas y fórmulas, fundamentalmente
inapropiadas para nuestro actual estado de desenvolvimiento, grandemente
avanzado. Lo mismo puede decirse de la astrología ortodoxa o exotérica. Ambas
ciencias deben ser reorientadas y reajustadas, y la astrología debe basarse en
la comprensión más profunda de la relación que existe entre los planetas
-sagrados y no sagrados-, entre los centros y ciertos prominentes “ciclos de
polarización”, que emergen como resultado preordenado de “períodos de crisis”.
Esta última frase encierra una verdad básica e importante.
1. Los Centros y los Triángulos de
Fuerza.
Como
bien saben, existen cinco planetas no sagrados y siete son considerados
sagrados. Estas doce vidas planetarias (con sus propios ciclos, períodos de
crisis y momentos de polarización) están estrechamente relacionadas con los
siete centros. Los cinco centros a lo largo de la columna vertebral están
relacionados con los cinco planetas no sagrados; pero en el hombre común o no
evolucionado, están enfocados casi totalmente en el plano astral y en el cuerpo
astral. Se debería observar que:
1. Dos
de los planetas no sagrados (la Tierra y la Luna) están vinculados a dos
centros que tienen poco predominio en el hombre muy evolucionado:
a. El
bazo recibe emanaciones pránicas del planeta en que vivimos, y concierne a los
cuerpos etérico y físico y a su relación física.
b. El
centro ubicado en el pecho, relacionado con la glándula timo, está inactivo en
el hombre evolucionado, pero vinculado al nervio vago, antes de despertarse el
centro cardíaco.
2. Dos
de los planetas no sagrados (Marte y Plutón) funcionan en conexión con el
centro sacro (Marte) y el plexo solar (Plutón). Este último se halla activo en
el hombre que se está “vivificando en un sentido muy elevado y su naturaleza
inferior se pierde en el humo y las tinieblas de Plutón, que rige la tierra
ardiente inferior, a fin de que el hombre pueda vivir en la verdad, en la
región superior de la luz”.
3. El
Sol (que representa a Vulcano, planeta sagrado) rige el centro que está delante
de la garganta, relacionado con la glándula paratiroides, no con la tiroides,
la cual está relacionada con el centro laríngeo. Este centro delante de la
garganta, queda inactivo cuando comienza la actividad del período creador de la
garganta. Actúa como mediador entre los órganos creadores superior e inferior
(entre los centros sacro y laríngeo), y conduce eventualmente a esa actividad
creadora que en conciencia es la del alma funcionante. Vulcano fue uno de los
primeros trabajadores creadores entre los hombres y también estaba relacionado
a “Caín que asesinó a su hermano”. El simbolismo que encierran estos antiguos
mitos será fácilmente interpretado por el estudiante intuitivo.
Algunas
de las tareas que me propongo emprender en este capítulo del Tratado sobre los
Siete Rayos son:
1. Considerar
por qué cinco de los siete rayos se expresan a través de dos grupos de planetas
-sagrados y no sagrados- y también a qué centros rigen estos dos grupos de
rayos. Así relacionaremos:
a. Los
siete centros del cuerpo etérico del hombre.
b. Los
siete centros de la cuarta Jerarquía Creadora, de la cual las siete razas son
su expresión.
c. Los
siete centros planetarios.
d. Los
siete y los cinco planetas, que son los siete centros de energía del sistema
solar y responden a la energía de las doce constelaciones del zodíaco.
Estos
centros planetarios serán estudiados desde dos ángulos:
a. El
ortodoxo.
b. El
del discipulado y la iniciación.
2. Considerar
las energías de las tres constelaciones mayores, porque cada una fluye a través
de tres constelaciones zodiacales, formando así grandes triángulos entrelazados
de fuerza. De este modo están involucradas nueve de las constelaciones
zodiacales y éstas a su vez fusionan y mezclan sus energías en tres principales
corrientes de fuerza en el Sendero de Iniciación. Estas tres corrientes de
fuerza fluyen a través de:
a. Leo,
Capricornio y Piscis,
b. Saturno,
Mercurio y Urano (la Luna), a
c. Los
centros coronario, ajna y cardíaco, a
d. Los
centros laríngeo, plexo solar y base de la columna vertebral.
Debe
recordarse que el centro sacro y el bazo están primordialmente conectados con
la emanación planetaria de la Tierra.
3. Considerar
las Tres grandes Cruces cósmicas:
La
Cruz Cardinal La Cruz Fija La Cruz Mutable
a. La
iniciación El discipulado La evolución
b. El
Logos planetario La humanidad Los reinos de la Naturaleza
c. La
iniciación cósmica La iniciación solar La iniciación planetaria
d. El
espíritu El alma El cuerpo
e. La
vida La
conciencia La forma
f. La mónada El
ego La
personalidad
g.
Las tres iniciaciones Las dos
Iniciaciones El hombre común
(Iniciados) (Discípulos)
y la
relación de estas tres Cruces con los doce planetas, más el tránsito general
del alma encarnada
4. Detallar
el tópico de la interacción entre los tres grupos de planetas regentes, tal
como fue dado en la Tabulación VI. Éstos, en todos sus efectos, son los agentes
mediante los cuales se llevan a cabo los propósitos de Dios.
Antes
de seguir con los aspectos más técnicos de nuestro tema quisiera elaborar el
del zodíaco, su historia y simbolismo desde un ángulo más filosófico y
espiritual, a fin de darles un cuadro subjetivo del progreso del hombre
mientras recorre la trayectoria del Sol en el sendero de la vida. Ésta es una
frase técnica y se refiere a la actividad de un Sol, un planeta, una Jerarquía
o un hombre, después de un momento de crisis dando por resultado “un período de
polarización”, que conduce inevitablemente a un nuevo impulso y trayectoria
progresivos. Estas tres palabras -crisis, polarización y trayectoria- son la
base de la ley cíclica y rigen el proceso evolutivo. Desde el punto de vista de
la humanidad el paso del Sol alrededor del zodíaco es, aparentemente, un
proceso lento y laborioso que tarda aproximadamente (en el factor tiempo)
25.000 años. Desde el ángulo de la visión interna es una trayectoria alrededor
del Sendero de la Vida que dura únicamente un instante, “borrando el pasado, el
presente y el futuro en la radiante gloria del trabajo realizado”.
II. Las Crisis y los Signos.
Seguiremos
al hombre de un signo a otro hasta que -en el afán y el dolor- forje el equipo
y desarrolle penosamente el mecanismo que le permitirá llegar a un mayor
momento de crisis en su vida cíclica, donde comenzará a liberarse del sendero
de la gran ilusión, el cual ha recorrido durante eones desde Aries a Tauro vía
Piscis y -retrocediendo- empezará a recorrer el sendero de luz desde Aries a
Piscis vía Tauro. Este cambio de experiencia está bellamente expresado en la
sexta parte de El Antiguo Comentario:
“La
Cruz de muchos cambios (la Cruz Mutable A.A.B.) sigue su rotación, llevando en
sí crucificada la forma de un hombre, en quien existe la simiente de toda
ilusión.
“Pero
el hombre que ha sido crucificado desciende -aunque no lo sepa- y palpa su
camino hacia otra cruz (y con dolor y muchas lágrimas percibe) -una cruz de luz
enceguecedora, de ardiente dolor, de amarga pena, y sin embargo es la Cruz de
la Liberación, la Cruz estática, fija en los cielos y custodiada por el Ángel.
“Detrás
de esa Cruz aparece otra Cruz que él no puede alcanzar (¡el Ángel custodia el
camino!) hasta que el Toro desgarre y despedace al hombre; entonces -la Luz
brilla; hasta que la terrible Serpiente luche con el hombre y lo ponga de
rodillas, entonces -se eleva hacia la Luz; hasta que el León sea domado y el
secreto de la Esfinge revelado, entonces -se revela la Luz interna; hasta que
el hombre eleve su cántaro de agua y se una a las filas de los Portadores de
Agua, entonces la afluencia de la corriente de la vida llenará su cántaro y
agotará el estancado charco, purificando su fuente; así revela el camino oculto
que conduce a la recóndita Luz, ocultada por la última Cruz. Entonces, desde la
Cruz del hombre, el Iniciado halla su camino; pasa al Ángel y deja tras sí el
velo interno rasgado, y ascendiendo a la Cruz mayor, penetra en el día, el día
final. Se detiene para él la rueda. Se desvanecen para él el Sol y las
estrellas. Se ve una gran Luz y...”
Las
tres cruces del Gólgota fueron símbolos bíblicos de estas tres cruces
astrológicas: la Cruz Común o Mutable, la Cruz Fija y la Cruz Cardinal.
Deberán
recordar, aunque trazaré el progreso del hombre de un signo a otro alrededor
del sendero zodiacal, que no existe necesariamente esta ordenada secuencia del
recorrido ni el paso ininterrumpido de un signo a otro, tal como lo estoy
delineando. Todas las almas encarnan en el signo de Cáncer. Con esto quiero
significar que la primera encarnación de cada ser humano tuvo lugar en este
signo, el cual ha sido reconocido en todas las épocas como “la entrada en la
vida de quienes deben conocer la muerte”, así como la constelación de
Capricornio es considerada otra puerta, llamada esotéricamente “la entrada en
la vida de quienes no conocen la muerte”. A medida que transcurren las edades,
el hombre entra en todos los signos y sale de ellos y el signo de cada uno es
determinado por la naturaleza del rayo de la personalidad, que como bien saben,
cambia vida tras vida. En esos signos aprende las lecciones necesarias, amplía
su horizonte, integra su personalidad, empieza a sentir al alma condicionadora
y así descubre su dualidad esencial. Cuando está en el Sendero del Discipulado
(y en éste incluyo al de la Iniciación) un murmullo esotérico le dice que está
siendo condicionado por el infatigable Observador, el alma, y está sujeto (en
las etapas finales del Sendero) exactamente a doce encarnaciones, una en cada
uno de los doce signos. En ellas debe probarse a sí mismo, logrando grandes
momentos de crisis, particularmente en cada una de las constelaciones de la
Cruz Fija. De un punto a otro, de una etapa a otra y, finalmente, de una Cruz a
otra, lucha por su vida espiritual en las doce casas y en las doce
constelaciones, sujeto a innumerables combinaciones de fuerzas y energías -de
rayo, planetarias, zodiacales y cósmicas- hasta que se “renueva” y se convierte
en “el hombre nuevo”, es sensible a toda la gama de vibraciones espirituales en
nuestro sistema solar y logra ese desapego que le permitirá eludir la rueda del
renacimiento. Ha realizado esto ascendiendo a las tres Cruces -la Cruz de la
Personalidad o la forma cambiante; la Cruz del Discípulo o el alma eterna, y la
Cruz del Espíritu. Esto realmente significa que ha pasado por tres crisis
trascendentes en su ciclo de vida:
I. La
Crisis de Encarnación La
Cruz Mutable.
La
Ascensión sobre la Rueda Personalidad
y vida de la forma.
El
Ciclo de Renacimiento en la forma Experiencia.
Manifestación
de la Humanidad
II. La
Crisis de Reorientación La
Cruz Fija.
El
Cambio a la segunda Cruz La
vida del alma.
Preparación
para el Segundo Renacimiento Conciencia.
Manifestación
Crística
III. La
Crisis de Iniciación La
Cruz Cardinal.
La
Transfiguración La
Vida del Espíritu.
Manifestación
de la Divinidad
Al
estudiar el sistema de entrelazamiento de energías, en lo que afectan y
condicionan a un ser humano, el tema de las Tres Cruces es de profundo y
práctico interés, especialmente porque proporciona esos puntos de crisis donde
el hombre sale del sendero común de evolución y entra en el sendero del
discipulado o -después de la tercera iniciación asciende a la tercera Cruz.
Esto fundamentará nuestro pensamiento y todo lo que voy a decir. Será de valor
recordar constantemente las doce energías básicas (cinco mayores y siete
menores, que en realidad -y aparte del retroceso astral debido a la Gran
Ilusión- son siete mayores y cinco menores), las cuales se desarrollan, en la
expresión humana, por intermedio de los Señores de los doce signos y los doce
Regentes planetarios. Estas doce energías básicas emanan de las siete estrellas
de la Osa Mayor (trasmitidas por las siete estrellas de la Osa Menor) ; dos de
ellas vienen de Sirio y tres de las Pléyades. Éste conjunto (si puedo usar un
término tan poco ortodoxo) constituirá la condición de la mayor esfera solar de
influencia al fin de la Gran Era de Brahma, como se la denomina esotéricamente.
En el “intervalo de la evolución” (lo cual es una traducción inadecuada de una
frase oculta aplicada a un ciclo mundial, en los Archivos de los Maestros)
estas energías fueron rebajadas a fuerzas y son literalmente diez y seis -les
recordaré que es desde el ángulo de la manifestación- y literalmente hacen 7 +
7 + 2 =16.
En
estos números reside oculto el misterio de nuestro proceso evolutivo. Pero el
énfasis siempre debe ser puesto sobre los Rayos de Energía y Cualidad a medida
que fluyen a través de las constelaciones zodiacales y los planetas.
Lógicamente, el conocimiento de los rayos es la base de la nueva astrología. La
siguiente clasificación tiene implicaciones fundamentales a este respecto y
todo lo que diré se basará en ella.
Siete
estrellas de la Osa Mayor constituyen las Fuentes originantes de los siete
rayos de nuestro sistema solar. Los siete Rishis de la Osa Mayor (según se los
denomina) se expresan por medio de los siete Logos planetarios, los cuales son
Sus representantes y a los Cuales representan en lo que a la relación
prototípica concierne. Los siete Espíritus planetarios se manifiestan por medio
de los siete planetas sagrados.
Cada
uno de los siete rayos, provenientes de la Osa Mayor, son transmitidos a
nuestro sistema solar por medio de tres constelaciones y sus planetas regentes.
La siguiente tabulación aclara esto, pero debe ser interpretada únicamente en
términos de la actual vuelta de la gran Rueda zodiacal (25.000 años).
TABULACION VIII
Rayo Constelación Planetas ortodoxos Planetas esotéricos
Aries, el Carnero Marte Mercurio
I. Voluntad o Poder Leo, el León El Sol El
Sol
Capricornio,
la Cabra Saturno Saturno
Géminis,
los Gemelos Mercurio Venus
II. Amor-Sabiduría Virgo, la Virgen Mercurio La Luna
(Oculta
un planeta)
Piscis,
los Peces Júpiter Plutón
Cáncer,
el Cangrejo La Luna Neptuno
III. Inteligencia ActivaLibra, la
Balanza Venus Urano
Capricornio,
la Cabra Saturno Saturno
Tauro,
el Toro Venus Vulcano
IV. Armonía a través Escorpio, el Escorpión Marte Marte
del
conflicto Sagitario, el Arquero Júpiter La Tierra
Leo,
el León El Sol El Sol
V. Ciencia Concreta Sagitario, el Arquero Júpiter La Tierra
Acuario,
el Portador de Agua Urano Júpiter
Virgo,
la Virgen Mercurio La Luna
VI. Idealismo-Devoción Sagitario, el
Arquero Júpiter La Tierra
Piscis,
los Peces Júpiter Plutón
Aries,
el Carnero Marte Mercurio
VII. Orden Ceremonial Cáncer, el
Cangrejo La Luna Neptuno
Capricornio,
la Cabra Saturno Saturno
Es
evidente que son necesarios muchos trabajos correlativos y reajustes de ideas
para que la nueva astrología sea de utilidad práctica y oportunamente sustituya
a la que ahora prevalece. La nueva astrología comprende realmente cinco
ciencias:
1. La
Ciencia de los Rayos.
2. La
Ciencia de la Interpretación esotérica, llevada a cabo por medio de:
3. La
Ciencia de los Triángulos.
4. La
Ciencia de los Centros.
5. La
Ciencia del Destino.
Esta
última ciencia estará basada sobre las cuatro anteriores y constituirá la
futura interpretación fundada en un conocimiento correcto de los rayos
-personal y egoico- y de la influencia de los triángulos -zodiacal, planetario,
racial y humano. Estos últimos triángulos se establecen mediante el estudio de
los centros humanos individuales. Cuando todo esto se haya. comprobado y
desarrollado en el nuevo tipo de horóscopo que se confeccionará posteriormente,
entonces se aplicará la Ciencia del Destino y se descubrirá lo que indica el
futuro. El horóscopo personal progresado, es la simiente embrionaria de ello.
Algunas
indicaciones de relativo valor pueden ser obtenidas considerando los triángulos
humanos, como se han expuesto en el Tratado sobre Fuego Cósmico, donde se
sugiere que:
“Sería
conveniente que el estudiante observara la interesante sucesión de triángulos
que existen y la forma en que deben ser vinculados por la progresión del fuego,
antes de que éste pueda vivificarlos completamente y luego pasar a otras
transmutaciones. Podemos enumerar algunos de estos triángulos, recordando
siempre que de acuerdo al rayo, ascenderá geométricamente el fuego y así será
la secuencia correlativa de los puntos que se deben tocar. Aquí reside uno de
los secretos de la Iniciación y también algunos de los peligros que implica la
publicación prematura de informes sobre los rayos:
1. El
triángulo pránico.
a. El
centro entre los hombros.
b. El
centro cerca del diafragma.
c. El
bazo.
2. El
hombre regido desde el plano astral.
a. La
base de la columna vertebral.
b. El
plexo solar.
c. El
corazón.
3. El
hombre regido desde el plano mental.
a. La
base de la columna vertebral.
b. El
corazón.
c. La
garganta.
4. El
hombre parcialmente regido por el Ego, el hombre avanzado.
a. El
corazón.
b. La
garganta.
c. La cabeza, es decir,
los cuatro centros menores y su síntesis, el centro ajna.
5. El
hombre espiritual hasta la tercera iniciación..
a. El
corazón.
b. La
garganta.
c. Los
siete centros de la cabeza.
6. El
hombre espiritual hasta la quinta iniciación.
a. El
corazón.
b. Los
siete centros de la cabeza.
c. Los
dos lotos de múltiples pétalos.
“Estos
distintos períodos demuestran las diferentes radiaciones triangulares. No
podemos deducir, de lo antedicho, que si el fuego está centrado en un
triángulo, que no se manifieste en otro. Cuando el fuego pasa libremente por
cualquier triángulo, arde continuamente, pero hay siempre un triángulo más
radiante y luminoso que los otros. Al observar estos resplandecientes
triángulos de luz, que surgen de ruedas y vórtices de fuego, los clarividentes
y los instructores de la raza pueden apreciar el lugar que ocupa el hombre en
el esquema de las cosas y juzgar su progreso. En la culminación de la
experiencia de la vida, cuando el hombre ha alcanzado su meta, cada triángulo
es una senda radiante de fuego, cada centro una rueda de fuerza ígnea viviente
que gira a velocidad vertiginosa; el centro no sólo gira en dirección
específica en esta etapa, sino que literalmente gira sobre sí mismo, formando
un globo iridiscente, llameante y viviente, de fuego puro, manteniendo en su
interior cierto perfil geométrico, y vibrando al mismo tiempo tan rápidamente
que el ojo apenas puede seguirlo. Sobre todo, en la cúspide de la cabeza se ve
un despliegue ígneo que hace insignificantes a los demás centros; del corazón
de este loto de muchos pétalos, surge una llama de fuego con el matiz básico
del rayo a que pertenece el hombre. Esta llama se eleva y parece hacer
descender una masa de luz eléctrica, cuyo descenso proviene del Espíritu, desde
el plano más elevado. Esto indica la fusión de los fuegos y la liberación del
hombre de las ligaduras de la materia”.
Tratado sobre Fuego Cósmico, págs. 160 -
61.
En la
actualidad, los horóscopos son confeccionados basándose en la condición de la
personalidad o en el rayo de la personalidad, si el astrólogo tiene la fortuna
de hacerlo o de acertarlo con exactitud. Sin embargo, si el sujeto es una
persona evolucionada, con frecuencia el horóscopo está equivocado, porque los
planetas que gobiernan al hombre común o no evolucionado, no ejercen influencia
sobre el hombre espiritual y el discípulo. Los acontecimientos del hombre común
están condicionados en el plano físico de la vida, primordialmente por la
posición de los planetas en las doce casas; siendo a su vez condicionados por
ciertas influencias kármicas que el hombre evolucionado ha trascendido o está
trascendiendo. El horóscopo eventualmente confeccionado, basado en el rayo del
alma, y los signos zodiacales que rigen las actividades y las influencias del
actual grupo de Regentes planetarios serán considerablemente aminoradas. Nuevas
potencias planetarias (impartiendo energías zodiacales) controlarán y precederán
a las antiguas, poniendo al hombre en contacto con diferentes fuerzas.
Finalmente llegará el momento en que será sensible a toda la gama de las
vibraciones; los horóscopos que se confeccionarán serán denominados “horóscopos
de las cruces” y no serán simples indicaciones de las influencias planetarias
en las doce casas. Dudo que algún astrólogo sea capaz de hacerlo. Éste es el
tipo de horóscopo por el cual los Maestros juzgan a Sus discípulos y es muy
interesante; ya me he referido a ellos anteriormente en este tratado. Estos
“horóscopos de las Cruces” son preparados antes de la tercera iniciación,
cuando el hombre comienza a acercarse a la Cruz Cardinal de los cielos. Les
recordaré, aunque es una información sin valor, que la quinta iniciación mayor
de nuestro planeta es la primera iniciación cósmica, así como la tercera es la
primera del sistema. Las dos primeras iniciaciones tienen implicaciones
planetarias. Lo antedicho posee una profunda significación astrológica y
esotérica.
3. Los Efectos Espirituales de las
Constelaciones Zodiacales.
Ahora
describiré el efecto espiritual que produce el paso del alma alrededor de la
rueda de la experiencia. Trataremos de considerar, en el caso de cada
constelación, el efecto general que produce sobre el alma -adquiriendo
experiencia- desde el ángulo ortodoxo, a medida que va desde Aries a Tauro vía
Piscis y luego -como discípulo, regido por otras influencias- lo hace de Aries
a Piscis vía Tauro. Así se invierte el proceso común y el hombre se reorienta y
“enfrenta el Oriente”, según se dice esotéricamente. Entonces expresa en la
forma más elevada posible las cualidades del rayo de su alma, así como en el
primer caso expresó la cualidad del rayo de la personalidad.
No
puedo ser más específico. Primero, trato de indicar y sugerir algunas
deducciones espirituales e impartir una idea general de los efectos que produce
la gran ilusión sobre las condiciones resultantes y, segundo, el resultado de
las grandes pruebas que cada discípulo sufre oportunamente cuando él mismo
invierte la dirección de la rueda de la vida.
ARIES, EL CARNERO
Estrictamente
hablando, lo que voy a decir concierne al tipo puro de primer rayo, porque
Aries es el signo zodiacal por el cual el primer Rayo de Voluntad o Poder,
llega a nuestra idea planetaria. Son muy raros estos tipos puros y, en este
período de evolución, son completamente desconocidas. La mayoría de las
personas está regida por el rayo de su personalidad; actualmente los tipos de
primer rayo se expresan a través de sus personalidades, que pertenecen a todos
los rayos; simplemente les pediré que consideren lo que voy a decir desde el
ángulo de los efectos sobre el carácter, de los problemas presentados y de la
cualidad desarrollada. No puedo ser más explícito hasta que se haya
desarrollado algo más la Ciencia de los Rayos. El astrólogo debe asegurarse
cuál es el tipo de rayo, antes de poder confeccionar el adecuado horóscopo del
alma. Mis observaciones son por lo tanto generales y no específicas,
universales y no particulares. No impongo doctrina alguna. Indico fases para
especular, que podrían ser iluminadoras y fructíferas.
Aries
es una de las Constelaciones de la Cruz Cardinal de los Cielos. Es la Cruz de
Dios, el Padre y, por lo tanto, de la mónada encarnante. Es la expresión de la
voluntad o poder, cuando se expresa por medio del gran proceso creador. Cuando
el iniciado (como veremos más adelante) se transfiere a la Cruz Cardinal, de la
cual descendió cuando vino a la encarnación, y en vez de ascender a ella
asciende a la Cruz Común o Mutable, ya no se identifica con la forma ni con el
alma, sino con la voluntad divina y el propósito y el plan eternos. Entonces se
convierte en su plan y propósito; no conoce otros porque son desconocidos hasta
para el iniciado de tercer grado. Entra así en la Cámara del Concilio de Dios,
y llega a ser parte del cónclave de Shamballa; ya no actúa simplemente como
miembro de la Jerarquía en el plano mental. Entonces puede actuar por medio de
los tres centros del mundo -Humanidad, Jerarquía y Shamballa.
Aries
inicia el ciclo de manifestación. Todas las almas, como entidades individuales,
vienen por primera vez a la encarnación humana en el signo de Cáncer emergiendo
como entidades mentales en el signo de Aries, como entidades emotivas en el
signo de Tauro y como entidades vitales en el signo de Géminis, tomando
entonces forma física en Cáncer. Éste es un ciclo evolutivo subjetivo. Así
viene a la existencia en el océano del plano físico, el mundo de la materia.
Sin embargo, el primer impulso se inicia en Aries, porque Aries es el lugar
donde adquiere forma la idea original de entrar en actividad, lugar donde nacen
las ideas; en realidad la verdadera idea constituye un impulso espiritual que
toma forma -subjetiva y objetiva. Allí se origina la respuesta del alma al
aspecto o cualidad más elevado de la deidad, porque allí aparece la “voluntad
de encarar”. El primer aspecto del rayo de la Mónada, respondiendo al primer
aspecto divino, evoca respuesta del primer aspecto del rayo del alma, y el
primer paso hacia la encarnación es dado sobre ese plano del sistema, el plano
mental. Aries “despierta la voluntad de llegar a lo más inferior y allí
controlar, conocer totalmente y enfrentar todas las experiencias”, según reza
un antiguo enunciado.
Las
notas clave del signo de Aries son cuatro, impartiendo todas las misma idea.
Pueden ser expresadas en los cuatro preceptos dados a continuación, que
simbólicamente son impartidos al alma encarnante:
1. Expresa
la voluntad de ser y hacer.
2. Desarrolla
el poder de manifestar.
3. Entra
a luchar por el Señor.
4. Llega
a la unidad por medio del esfuerzo.
Creación-Ser-Actividad-Lucha-Síntesis,
componen la naturaleza del Señor de la primera constelación, capacitándolo para
ejercer influencia sobre nuestro planeta y lograr esos resultados.
Así
comienza el gran ciclo de lucha hacia la expresión, y las palabras
fundamentales de La Doctrina Secreta -con las cuales están familiarizados-
expresan la meta y el propósito del primer signo de la Cruz Cardinal:
“La
materia es el vehículo para la manifestación del alma en este plano de
existencia; el alma es el vehículo para la manifestación del espíritu en un
plano más elevado; los tres son una trinidad sintetizada por la vida que los
compenetra a todos”.
D.S., T. 1., pág. 106.
Lo
que aparece en Aries como energía espiritual, en Cáncer entra en la etapa del
alma, en cuyo signo ella encarna en la forma por primera vez, llega a un punto
de equilibrio en Libra, donde el alma y la personalidad logran una colaboración
equilibrada y, en Capricornio, la voluntad llega a la realización y se alcanza
una meta visualizada. En Capricornio el hombre llega al máximo de la ambición
personal o se convierte en iniciado, obteniendo su objetivo espiritual. La
diferencia entre ambas metas depende del método progresivo alrededor de la
rueda de la vida. Debe recordarse -hablando general y simbólicamente- que las
Cruces también giran, y son los rayos de la Gran Rueda.
El
hombre no evolucionado va desde Aries a Capricornio, a Libra y a Cáncer,
mientras que el evolucionado invierte el proceso. Para mayor claridad podríamos
considerar la gran experiencia de la vida como que tiene lugar en las tres
ruedas que están dentro de la rueda de la vida, vista desde tres ángulos:
1. La
rueda de Encarnaciones.
2. El
ciclo ordinario de evolución.
3. El
período de cautiverio donde el hombre está atado a la rueda.
4. La
Cuádruple influencia de la Cruz Común.
5. La
vida en los tres Mundos.
6. El
desenvolvimiento de la Personalidad.
1. La
Rueda ajustada o revertida.
2. El
ciclo del discipulado.
3. El
período de surgimiento, en que el hombre cambia las revoluciones de la rueda.
4. La
cuádruple influencia de la Cruz Fija.
5. La
vida en los cinco mundos de la evolución superhumana.
6. El
desenvolvimiento del alma a través de la personalidad.
1. La
Rueda controlada o dominada.
2. 2.El
ciclo de iniciación.
3. 3.El
período de liberación del trabajo de la Gran Rueda.
4. 4.La
cuádruple influencia de la Cruz Cardinal.
5. 5.La
vida en los siete mundos de nuestro siete planos.
6. 6.La
fusión del espíritu, del alma y de la personalidad.
Por
lo tanto, en Aries comienza el proceso de la 'iniciación más antigua”, por la
cual ya ha pasado y pasará toda la familia humana. La primera gran iniciación
cósmica (respecto a la humanidad) es la iniciación de la encarnación -la
individualización. Este proceso culmina, eones más tarde, en la reversión de la
rueda y en la obtención de una meta definida en Capricornio. Culmina cuando se
logra la transferencia de la Cruz Fija a la Cruz Cardinal, que es a su vez la
secuencia lógica de la trasferencia de la Cruz Mutable o Común, a la Cruz Fija.
Por lo tanto, en su manifestación inferior, Aries es el creador de esas
actividades, condiciones y procesos, que conducen a la manifestación del alma
por medio de la forma y, luego, a esas empresas creadoras superiores que a su
debido tiempo llevan a manifestar el espíritu por medio del alma. Estos
procesos demuestran, oportunamente, la verdadera naturaleza de la triplicidad,
en la cual ya los introduje en el primer tomo de este tratado:
Vida-Cualidad-Apariencia.
Aries
es también el que proporciona el Fuego (Fuego Eléctrico) a nuestro sistema
solar y la naturaleza dinámica de Dios, que contiene en sí las cualidades que
fomentan y nutren el calor y también el fuego que consume y destruye. Desde el
punto de vista de la astrología esotérica existen tres signos mayores, donde
tienen lugar “tres muertes”:
1. Aries,
que en distintos lugares en el Sendero de la Vida, obliga al alma a penetrar en
la tierra ardiente y la somete a un proceso purificador durante la encarnación.
Por medio del fuego menor de la mente arden “las selvas de la experiencia
extinguidas por las llamas; entonces aparece desvelado el Sendero y nada impide
la visión”.
El
Antiguo Comentario
Por
medio del ígneo proceso y de la lucha que le llegan al individuo por la
influencia que ejerce el regente planetario Marte, el Dios de la Guerra, tiene
lugar la purificación necesaria. Esta purificación, a través de la visión,
llega al hombre evolucionado por medio de la actividad del regente subjetivo
del planeta, Mercurio, principio iluminador que libera la mente, indica el
camino que debe seguir el hombre durante la vida y le permite ser consciente
del Plan divino, que fundamenta toda su ígnea experiencia.
2. Escorpio
produce oportunamente la muerte de la personalidad, de lo cual nos ocuparemos
más adelante, cuando consideremos este signo. Esotérica y exotéricamente,
Escorpio es el signo de la muerte y de la inhumación en la tierra, del descenso
a las profundidades, para ascender nuevamente a las cumbres (la cima de la
montaña en Capricornio). En algunos libros muy antiguos se dice que “el calor
de la tierra, la madre, y la picadura del escorpión, son los dones benéficos
que la rueda al girar proporciona al hombre al comenzar y al finalizar”. Cuando
estos dones son aceptados y utilizados conducen al hombre a la liberación y
oportunamente lo liberan del control y el sufrimiento de la Cruz Fija.
3. Piscis
trae la renunciación o la muerte de todas las influencias que sujetan al hombre
a la rueda del nacimiento y su liberación del control de la Cruz Mutable o
Común.
Es
interesante observar que cada uno de estos tres signos de la muerte se halla en
una cruz distinta:
a. Aries La Cruz Cardinal.
b. Escorpio La Cruz Fija.
c. Piscis La Cruz Mutable.
Las
influencias de estos tres signos producen “las tres designadas y necesarias
muertes” en la vida del ser humano. Me refiero a los signos, independientemente
de sus regentes planetarios. Hay algo en esa energía que afluye a través de
estos signos, que determina previamente un proceso de cristalización y la
destrucción eventual de algún tipo de control ejercido por la forma. El Antiguo
Comentario expresa estas ideas en los términos siguientes:
“El
fuego ardió y por medio de ese fuego he muerto a la vida y nací a la muerte.
Nuevamente he muerto para la forma”. (Aries)
“El
calor de la tierra, el temperamento ardiente de la madre, destruyó la forma,
liberó al alma, y mató al yo inferior”. (Escorpio)
“Las
aguas ahogaron al hombre. El pez desapareció. Luego reapareció y sólo para
morir, o sino para morir y traer la salvación”. (Piscis)
Tenemos
aquí, simbólicamente, la muerte por medio del fuego, la muerte por medio de la
tierra y la muerte por medio del agua -quemado, asfixiado y ahogado-, pero en
este ciclo mundial no se conoce ni se comprende la muerte por medio del aire.
Por lo tanto no existen cuatro muertes, porque la meta de nuestro sistema,
durante la manifestación, es “la iniciación o la liberación por medio del
aire”, para que el pájaro de la vida, surgido del tiempo y el espacio, pueda
volar libremente. El concepto que tiene la Ley de Correspondencia sobre la
muerte final está implícito en las palabras liberación, renunciación e
iniciación ultérrimas, lo cual poco significa para la humanidad, pues concierne
al Logos planetario y a Su ciclo de vida. Estas tres muertes las sufre el
hombre, el individuo y la entera familia humana, liberando al alma para que
entre en tres grandes centros planetarios:
1. La
muerte por inmersión, o por las aguas de Piscis, libera al hombre para que
entre en ese gran centro que llamamos Humanidad, allí adquiere experiencia. He
aquí el misterio de las diosas-peces de este signo, que desovan continuamente
sus hijuelos.
2. La
muerte por asfixia en Escorpio, libera al hombre para que entre en ese centro
planetario, denominado la Jerarquía.
3. La
muerte por el fuego, o la ardiente muerte en Aries, libera al hombre para que
entre en otro centro denominado Shamballa.
Queda
mucho por extraer de estas ideas ¿ no es verdad?, ofrecidas como
consideraciones sugestivas e insinuaciones relacionadas con la Ciencia de los
Triángulos, la base esotérica de la astrología, así como la doctrina de la
trinidad (micro y macroscómica) es la base esotérica del ocultismo. Por lo
tanto hay tres clases de muerte. Esta ciencia de morir divinamente subyace en
la bien conocida frase: “El Cordero sacrificado desde la fundación del mundo”.
Cuando la relación entre Aries, Escorpio y Piscis sea comprendida adecuadamente
(como vinculación y fusión de las tres cruces), una nueva luz será arrojada
sobre las ciencias subsidiarias -esotéricas y exotéricas. Se esclarecerá la
enseñanza dada en La Doctrina Secreta sobre las mónadas reencarnantes denominadas
los Sacrificios divinos, los Señores del Conocimiento, de la Voluntad y del
Sacrificio. Estas mónadas, nosotros mismos, son los Señores de la Incesante y
Perseverante Devoción -devoción hasta la muerte.
También
aquí es interesante observar que a través del planeta regente Marte, el hombre
común, nacido en este signo, está relacionado con Escorpio; así la Cruz
Cardinal está relacionada con la Cruz Fija. De esta manera se pueden observar
puntos de crisis cuando el horóscopo es considerado desde este ángulo. También
Aries está relacionado al nacimiento, por medio de Mercurio, que rige
esotéricamente a Aries y también a Virgo, de quien Mercurio es el regente
exotérico. Además por medio de Urano, Aries está relacionado con Acuario, el
signo del servicio mundial que conduce a la muerte y a la liberación en Piscis.
Urano
es el planeta a través del cual fluye la energía zodiacal, en relación con las
Jerarquías creadoras de nuestro planeta desde una de las estrellas de la Osa
Mayor. La astrología esotérica trata de estas relaciones, y por medio de ellas
puede ser captado lo universal y comprender lo particular. El ser humano,
debido a sus eventuales y reconocidas relaciones grupales, es más importante
que lo que aparenta ser en su vida individual, y esto trata de elucidarlo el
horóscopo ortodoxo, que determina únicamente su insignificante destino y sino.
La astrología esotérica indica su utilidad grupal y el alcance de su conciencia
potencial.
Recordaré
que al dar al Sol o a la Luna como regentes de un signo, me refiero
frecuentemente a uno de los planetas ocultos, Urano o Vulcano. Éstos son
empleados indistintamente y resulta difícil decir a qué planeta esotérico se
refiere, a no ser que ya estén informados. A ello se debe mi anterior
referencia a Urano.
Respecto
a Aries, que es el agente principal, o expresa el primer Rayo de Voluntad o
Poder, el rayo destructor, podría decirse que la energía de primer rayo
proviene del Prototipo de la Gran Osa Mayor, que se transmuta en la fuerza y la
actividad del Logos planetario de primer rayo y se desarrolla como Su triple
actividad, guiado por tres planetas regentes -Marte, Mercurio y Urano.
Marte
personifica la fuerza de sexto rayo y conduce al idealismo y, frecuentemente,
al fanatismo destructor, la lucha, la contienda, la guerra, el esfuerzo y la
evolución. La idea de Dios en Aries se convierte en plan concreto en
Capricornio, aunque ese objetivo sea el pleno florecimiento de la vida
planetaria en todas sus formas, la ambición de la personalidad que desarrolla
sus propias ideas y ambiciosos proyectos mundanos, o la aspiración espiritual
(ambición mundana trasmutada en su aspecto superior) del iniciado que trata de
llevar a cabo los planes de Dios y desarrollarlos como si fueran propios. En
todos los casos, Marte conduce al campo de batalla en Escorpio.
Mercurio
personifica la energía de cuarto rayo y eventualmente lleva al hombre alrededor
de la rueda de la vida y, por medio del conflicto, puede llegar a obtener la
armonía. Mercurio ilumina la mente y es el mediador entre el alma y la
personalidad y el Mensajero de los Dioses. Esta mediación produce, en el primer
caso, una inevitable oposición entre los pares de opuestos y un dilatado
conflicto, conflicto que finalmente termina en una victoria y se desvanece la
ilusión por medio de la iluminación de la mente inferior. En la literatura
esotérica se dice con frecuencia que Mercurio y el Sol son uno. El Sol es el
símbolo del Hijo de Dios, el mediador entre el Padre-Espíritu y la
Madre-Materia. Por lo tanto, Mercurio guía a Aries hacia Virgo (nuevamente hablando
en forma simbólica) donde la idea o la Palabra de Dios comienza a tomar forma
y, en consecuencia, la vida latente en Aries lleva a la “crisis de la hora del
nacimiento”, previamente al nacimiento del Cristo, cósmicamente considerado,
aunque el nacimiento del Cristo individual tiene lugar en Capricornio al
finalizar el necesario período de gestación.
Urano
personifica la energía del séptimo rayo y su trabajo es análogo al de Mercurio,
porque dicho rayo relaciona espíritu y materia y une el fuego eléctrico y el
fuego por fricción, trayendo la manifestación. Urano lleva al alma hacia la
tierra ardiente durante las etapas finales del Sendero, cuando el fuego de
Aries y los fuegos engendrados por la potencia de Urano producen el calor
llameante de la última tierra ardiente. El iniciado debe atravesar finalmente
esta tierra ardiente. Urano rige el Camino oculto y, en sentido esotérico, está
vinculado con el Hierofante de los Misterios de la Iniciación.
Por
lo tanto, en relación con Aries y la vida del alma, que allí se manifiesta
subjetivamente, tenemos ciertos signos afines donde el alma, en manifestación
objetiva, pasa a través de crisis peculiares y definidas:
1. La
crisis del campo de batalla conduce a la batalla culminante en Escorpio y a la
liberación para entrar en la vida en Capricornio, el lugar de las iniciaciones
superiores después de la reversión de la rueda.
2. La
crisis del lugar del nacimiento en Virgo, efectuada a través de la actividad de
Mercurio, conduce por intermedio de Leo, al nacimiento del Cristo en
Capricornio. El individuo consciente del yo en Leo llega a ser iniciado
consciente del Cristo en Capricornio.
3. La
crisis de la tierra ardiente, producida por la actividad de Urano. Se penetra
en ella por libre elección del iniciado, que lo decide en Libra, el punto de
equilibrio, donde comúnmente llega el momento de revertir la rueda. Allí debe
decidir sí continúa como es común o de acuerdo a la costumbre, o revierte la
rueda para pasar a través de la tierra ardiente hacia la liberación. Libra es
el polo opuesto de Aries y, en consecuencia, están estrechamente relacionados.
Observarán
que los rayos que están relacionados o se expresan a través de Aries, están
curiosamente equilibrados. Los rayos 1ro. y 7mo. constituyen lo superior y lo
inferior, por eso exigen el punto de equilibrio en la rueda que proporciona
Libra. Los rayos 6to. y 4to. llevan la energía del segundo rayo, el principal
rayo constructor, a ese proceso equilibrador, que capacita al hombre para
construir de nuevo y proveerse de un cuerpo espiritual de manifestación.
Llamaré
la atención sobre el hecho de que, por medio de Urano, Aries se relaciona con
Acuario. En los nebulosos comienzos de Aries, el tenue surgimiento de las ideas
latentes personificadas -después del girar de la rueda en dos direcciones- ha
traído la liberación en Capricornio y también al servidor del mundo en Acuario,
que voluntariamente permanece sobre la gran rueda (empleando la Cruz Cardinal
como signo condicionante), quedando así dentro de su esfera de influencia a fin
de ayudar a la humanidad a liberarse de la Cruz Fija.
En la
trayectoria zodiacal hay cuatro signos y son: nacimiento, iniciación y renovada
realización cíclica:
1. Aries,
es el “lugar del nacimiento de las Ideas divinas”, aunque estas ideas sean
almas traídas a la encarnación y controladas por Marte -hasta llegar al punto
de reorientación y ser sensibles a la influencia de Mercurio-, o el nacimiento
de las ideas de Dios en forma de planes jerárquicos, a los cuales llega a ser
sensible el iniciado.
2. Cáncer,
es el “lugar del nacimiento a la vida de la forma”, la puerta para entrar en la
encarnación física. Es el signo en que nace la humanidad como una unidad
totalmente integrada, el lugar en que surge el cuarto reino de la naturaleza.
La humanidad ha “surgido de la roca y del agua y trae con ella su morada” (como
lo expresa El Antiguo Comentario) y la conciencia instintiva masiva viene a la
existencia. Observen esta frase.
3. Leo,
es el “lugar del nacimiento del individuo”, el advenimiento a la forma del
hombre autoconsciente individual, surgiendo de la masa y del rebaño en Cáncer,
siendo sustituidos por la conciencia instintiva y la autoconciencia y por un
sentido de responsabilidad de índole individual.
4. Capricornio,
es el “lugar del nacimiento del Cristo”; el lugar del “segundo nacimiento” y el
escenario para el surgimiento del quinto reino de la naturaleza, en el momento
adecuado. En este signo el iniciado obtiene una percepción espiritual, que más
tarde se manifiesta en Acuario y en Piscis como el hombre, el trabajador
mundial, y el hombre, como el salvador mundial -ambos con una misión universal.
Insinuaciones
como éstas ayudarán al astrólogo del futuro a determinar el tipo de horóscopo
que deberá confeccionarse. Surgirán dos preguntas, las cuales requerirán
respuestas razonadas:
1. El
sujeto ¿ es una personalidad que progresa dando vueltas y vueltas alrededor de
la rueda, perfeccionando la conciencia del yo, desarrollando una plena
personalidad por medio de la experiencia y la actuación de la Ley del Karma,
sujeto a la Gran Ilusión, y llegando oportunamente a la cumbre de la ambición
personal en Capricornio?
2. ¿
esa persona comienza a manifestarse como alma, proyectando luz a través de la
densa niebla de la ilusión y preparándose para pruebas mayores en Escorpio, a
las cuales les seguirá la iniciación en Capricornio?
Preguntas
subsidiarias serían por ejemplo: ¿ Para qué muerte se está preparando el
hombre? ¿ Se aproxima a una inminente crisis que indicaría un nacimiento en
algún nuevo estado de conciencia? Sin embargo, la pregunta crucial a ser
determinada en cada caso es ¿en qué dirección progresa el hombre alrededor de
la rueda de la vida? El horóscopo ortodoxo concierne a la vida de la
personalidad, y la forma está atada a “la rueda de la vida cuando gira de
derecha a izquierda” (de Aries a Tauro vía Piscis), pero el alma está atada a
la rueda a medida que gira de izquierda a derecha de Aries a Piscis vía Tauro.
Este movimiento antagónico de la rueda constituye el “girar sobre sí mismo
(según lo expresa La Biblia), y conduce al conflicto que se libra en la vida
individual de la humanidad y la vida del planeta. En las primeras etapas de la
evolución y en la Cruz Mutable, la conciencia está totalmente identificada con
la vida de la forma y con la vida de la autoconciencia, autoconservación y
autoenriquecimiento. Viene entonces un intervalo en que esta conciencia empieza
a trasformarse en conciencia de grupo, identificándose con el alma y su
propósito. La experiencia de la Cruz Fija abarca este período. Pudiera
señalarse aquí que las experiencias de las tres Cruces tienen un significado
masónico y tendrían vinculación con la Logia Azul:
a. La
Cruz Común El grado E ..
A..
b. La
Cruz Fija El grado F .. C..
c. La
Cruz Cardinal El grado M .. M ..
Mucho
saldrá a la luz sobre la masonería cuando sus implicaciones astrológicas sean
estudiadas y comprendidas. Mucho también será revelado acerca de la vida y del
propósito individuales cuando el destino de ciertos planetas (en los distintos
signos del zodíaco) sean correctamente investigados y captados, e interpretados
sus significaciones simbólicas. Por ejemplo, es bien conocido, teórica y
matemáticamente que:
1. El
Sol está exaltado en Aries. El Sol representa aquí la vida del espíritu, que se
expresa plenamente como resultado del gran proceso evolutivo iniciado en Aries.
La vida de Dios, que en este signo es “impelida a la actividad”, llega
oportunamente a su consumación. La latencia se convierte en potencia y la media
noche se fusiona en el mediodía. Dios, el Padre, rige.
2. El
poder de Venus disminuye en este signo, el cual es perjudicial para Venus. La
razón de ello se debe a que el Sol está exaltado y resplandece en toda su
gloria, las otras luminarias menores se desvanecen. Así como la personalidad se
pierde de vista en la luz del alma, el Ángel solar, así también desaparece el
alma y su poder de radiación cuando la Presencia, que hasta ahora se ha
ocultado, aparece y domina la escena al finalizar el gran ciclo mundial. Se
dice que las mentes encarnantes, seres humanos, y los Ángeles solares, vinieron
originalmente de Venus, y a su vez ceden su lugar a la Mónada, el UNO. La mente
da lugar a la intuición y la razón a la percepción pura.
3. Saturno
“cae” en Aries. Esto tiene dos significados, porque es un signo dual. Primero:
Saturno es el Señor del Karma, el que impone la retribución y demanda el pago
de todas las deudas, por lo tanto, nos condena a la lucha por la existencia,
tanto desde el aspecto forma como desde el aspecto alma. Por eso Saturno cayó
cuando el hombre vino a la procreación. Saturno “siguió a los hijos de los
hombres hasta el lugar inferior que ellos ocupaban”. Segundo: el poder de
Saturno termina totalmente y su trabajo queda realizado cuando el hombre (el
hombre espiritual) se ha liberado del karma o del poder de las dos cruces, la
Común y la Fija. Esotéricamente Saturno no puede seguir al hombre hasta la Cruz
Cardinal.
Mucho
podría elaborarse sobre esto, pero lo antedicho dará el indicio del significado
esotérico de estos tres acontecimientos en cada signo. También mucho podrá
indicarse respecto al hombre cuyo horóscopo se está confeccionando.
Los
decanatos pueden también ser tratados de dos maneras, según la dirección que el
hombre sigue, en forma simbólica, en la rueda y entra por lo tanto en el signo.
Si entra en Aries cuando está sobre la Cruz Común, estaría bajo la influencia
de Marte, el Sol y Júpiter, según Sefarial. Esto significa conflicto,
revelación y satisfacción del deseo y ambición, a medida que transcurren los
eones. Cuando se reorienta y asciende a la Cruz Fija, está bajo la influencia
de Júpiter, el Sol y Marte, porque el iniciado y el discípulo culminan su
carrera en cualquier signo y finalmente deben librar una predominante lucha y
batalla. Advertiré que Alan Leo tenía una vislumbre del significado interno de
los decanatos cuando asignó a Marte, al Sol y a Venus, en los tres decanatos.
Hizo contacto con la verdad de la interna reversión subjetiva sobre la rueda,
que trae otras energías e influencias, al sustituir a Venus por Júpiter. La
mente y el corazón deben estar coordinados y puestos en actividad cuando la
gran reversión tiene lugar.
Hemos
visto que Aries es el signo de los comienzos -el comienzo del proceso creador,
el primer paso del alma (el microcosmos del ya iniciado macrocosmos) hacia la
encarnación; el comienzo de los repetidos y constantes ciclos de experiencia,
el período en que el alma cambia su dirección, propósitos y métodos y,
finalmente, inicia ese proceso definitivamente definido que se denomina
regeneración e iniciación espirituales. Existen cuatro palabras de importancia
vital, que marcarán los cambios conforme vayamos estudiando el sendero de
evolución o el progreso del alma, alrededor de la gran rueda, como personalidad
y discípulo, que se dirige hacia el proceso final de liberación. Estas cuatro
palabras expresan los impulsos y móviles subjetivos e introducen en realidad
cuatro ciclos diferentes de progreso sobre el sendero, en sus diversas etapas,
desde la individualización a la iniciación, y son:
1. La
recreación, en la cual la influencia de Cáncer, combinada con la de Aries,
produce el impulso para encarnar en el plano físico.
2. La
regeneración, en la cual la creciente influencia de la Cruz Fija, actuando
sobre la Cruz Mutable, produce esos cambios internos que eventualmente llevan a
3. La
reorientación, o el gran ciclo de repolarización que tiene lugar a través de la
influencia de Libra (la Cruz Cardinal) y “la desviación del Toro en la mitad de
su carrera”, según se expresa en los libros antiguos. Este proceso de
reorientación lleva a transitar alrededor de la rueda, donde firme y
constantemente el hombre interno subjetivo se manifiesta en la expresión
externa y la personalidad retrocede a segundo plano. Finalmente, siguen doce
vidas donde es experimentada la etapa final de
4. La
Renunciación, y el discípulo o iniciado renuncia a todo por amor a la humanidad
y para prestar servicio, ofrendándose en el altar del sacrificio, obteniendo
como resultado, la liberación final.
Esta
liberación, en realidad, se produce doce veces; porque la liberación, la
victoria y el triunfo deben ser experimentados en cada signo, así como el
cautiverio, la derrota y el fracaso fueron experimentados en todos los signos
del Zodíaco mientras el hombre actúa como personalidad. Estas cuatro palabras y
su significado, fundamentan todo cuanto diré sobre la experiencia dual en la
gran rueda de la vida. Quisiera que lo retengan en la mente.
Al
recorrer el gran ciclo de Aries a Tauro, el hombre penetra nuevamente en el
signo de Aries por el potente impacto de Tauro, que en esta etapa de
desenvolvimiento nutre su ardiente deseo por obtener, en la encarnación física,
ventajas materiales y constantes adquisiciones mundanas. Después de un período
de recreación pasa a encarnar en Piscis y empieza otra vez la gran ronda de la
vida manifestada, pues Piscis es el océano donde él es “el pez” controlado por
las leyes de la sustancia, o existencia material. En la grande segunda etapa
pasa de Aries a Tauro, porque el fin ha transmutado el deseo en aspiración.
Después de haber comprobado su lealtad al ideal de la vida espiritual en los
signos intermedios, pasa nuevamente a Piscis, haciéndolo en dirección opuesta a
su procedimiento usual, adquiriendo el derecho de ascender a la Cruz Cardinal
de los Cielos, el poder de recibir la última iniciación planetaria y el
privilegio de entrar en uno de los siete senderos, a los que me he referido en
otros libros, lo cual oportunamente le concede “plena libertad en los siete
sistemas solares”, denominada así para distinguirla de “la libertad de las
siete esferas planetarias”, que la experiencia de la iniciación le ha
garantizado después de un proceso de intenso entrenamiento en cualesquiera de
las escuelas planetarias (de acuerdo a su tipo de rayo) y al sendero del
servicio elegido.
Por
lo tanto observarán la significación que encarnan las dos palabras clave del
signo Aries:
1. “Y
el Verbo dijo: Busquen nuevamente la forma”. El hombre.
2. “Surjo
y desde el plano de la mente rijo”. El iniciado.
La
experiencia conduce a la regencia y el hombre que en este signo es fuerza
personificada de primer rayo, desarrolla el poder de organizar, controlar las
fuerzas, particularmente la energía de la muerte, y el poder de destruir
aplicado con amor, de dominar las multitudes, de colaborar con el plan y de
aplicar la Voluntad, guiando y dirigiendo en forma debida y correcta los
asuntos planetarios.
Antes
de ocuparnos de los once signos restantes del zodíaco, y a fin de proporcionar
una estructura sólida sobre la cual erigir la nueva astrología, por cuyo medio
pueden captar el procedimiento dual del alma alrededor de la gran rueda, diré
que la expuesto sobre Aries volverá a ser tratado cuando consideremos los otros
signos. Hallarán que he indicado las significaciones y algunas verdades que
están vinculadas a:
1. La
nota clave de los signos. Ésta expresa el efecto fundamental producido en el
hombre, cuando progresa en una de las dos direcciones.
2. La
naturaleza de la Cruz, sobre la cual el hombre está crucificado en un
determinado momento.
3. La
influencia de los regentes planetarios -ortodoxos o esotéricos.
4. Los
rayos que se expresan principalmente a través de determinado signo; la clave
para saber en qué signo se expresan puede ser hallada en lo que al rayo de la
personalidad concierne, en el regente planetario exotérico, y en lo que al alma
respecta, en el regente planetario esotérico.
5. Las
cualidades del signo y las del hombre nacido bajo determinado signo.
6. La
interacción entre un signo y su polo opuesto.
7. Los
planetas que están exaltados o en detrimento, o caen en un signo particular; un
estudio de ello indicará las tres faces del Sendero con su correspondiente
ciclo evolutivo, a fin de introducirse cada vez más en la materia o en la vida
de la Cruz Mutable; el intervalo de reajuste, o la lucha por la liberación, que
conduce a ascender a la Cruz Fija, y el período de liberación, o su final
ascensión a la Cruz Cardinal.
8. La
significación de las palabras clave del método de progresa a través de los
signos.
9. El
terna subyacente, en cualquier signo zodiacal especifico, lo abarcan las ideas
de recreación, regeneración, reorientación y renunciación.
Antes
de tratar este tópico, respecto a Piscis, quisiera aclarar uno o dos puntos.
Consideraré algunos problemas a medida que surgen en la conciencia de los
investigadores y estudiantes, porque es imposible tratarlos simultáneamente en
las observaciones preliminares. La confusión producida sería casi insuperable
en la mente del investigador. Poco a poco trataremos los diversos puntos
debatibles, y si tienen paciencia y evitan llegar a conclusiones parciales, el
cuadro de la nueva astrología comenzará a emerger con mayor claridad. Por ahora
el reajuste de las ideas produce una temporaria e inevitable confusión.
Una
de las preguntas que surgen normalmente fue expresada por un estudiante
interesado en astrología. Aceptada la inevitabilidad de que un hombre invierte
oportunamente el tránsito a través de los doce signos, ¿ en qué momento y signo
se invierte el Sol? ¿ En qué punto, en el recorrido del zodíaco, puede tener
lugar la reversión del Sol?
A no
ser que se posea algún conocimiento sobre la naturaleza de esa gran ilusión de
la constitución del Sol, será difícil comprender el significado de mi
respuesta. El Sol a que se refieren es el Sol físico y su aparente recorrido en
el cielo. Esta apariencia no cambiará externamente, y -he aquí lo importante de
esta afirmación- el verdadero Sol bajo el cual nuestra vida planetaria actuará
eventualmente y al cual responderá, es el Corazón del Sol. Cuando dicho corazón
ejerza control, entonces el hombre espiritual vivirá simultáneamente una vida
dual (problema del hombre iluminado por el alma y por la luz del día) que
implicará nuestras aparentes experiencias y situaciones y nuestra percepción
espiritual interna del alma. La personalidad seguirá respondiendo a las
influencias que le llegan del Sol físico, pero las actividades de la vida y la
experiencia subjetiva del hombre interno serán condicionadas por las energías
que le llegan del “Corazón del Sol”. Quisiera recordar que la enseñanza de la
Sabiduría Eterna impartida en La Doctrina Secreta, que también detallé en
posteriores libros, de que el Sol debe ser descubierto y conocido en su triple
naturaleza, es triple como la Trinidad. La siguiente clasificación puede servir
para aclarar más esta idea:
1. El
Sol físico Forma Personalidad Ejerce influencia sobre la Cruz
Mutable.
2. El
Corazón del Sol Conciencia del Alma Ejerce influencia sobre la Cruz Fija.
3. El
Sol Central espiritual Vida Ejerce influencia sobre la
Cruz
Cardinal.
Con
la palabra influencia me refiero a las energías que afluyen a nuestro planeta
desde estos tres aspectos del Sol a través de las tres Cruces. Reflexionen
sobre ello y recuerden que nuestro Sol se desplaza a través del espacio (y
arrastra consigo a nuestro sistema solar en su esfera de influencia) alrededor
de nuestra estrella central condicionante, que según se presume está situada
correctamente en la constelación de Tauro, el Toro, en las Pléyades. Desde el
punto de vista de nuestro planeta, parece que pasa también a través de los doce
signos del zodíaco; éste es un símbolo macrocósmicamente considerado desde el
punto de vista dramático y centralizado del ser humano individual, el
microcosmos. Resulta interesante comparar el simbolismo y la verdad subyacente,
vinculados con los zodíacos mayor y menor y con sus ciclos de doce meses y de
25.000 años. Ello verifica gran parte de lo que he impartido sobre el alma,
influida oportunamente por los planetas esotéricos, y la personalidad, influida
por los planetas ortodoxos. El zodíaco mayor simboliza al alma, y el menor a la
personalidad. En el ciclo de la personalidad el zodíaco menor condiciona el
curso de ésta y las doce casas planetarias son de importancia predominante. Más
adelante, la influencia ejercida por los doce signos reemplaza a la influencia
de los planetas.
También
quisiera subrayar -quizás innecesariamente- que Sirio, la Osa Mayor y Las
Pléyades, actúan por medio de las doce constelaciones, ejerciendo en particular
su influencia a través de nueve de ellas, pero estas constelaciones mayores no
forman parte del zodíaco que nos concierne. Conjuntamente con los siete
sistemas solares, de los cuales el nuestro es uno, constituyen las diez
constelaciones vinculadas a un zodíaco aún mayor, que no está condicionado por
la significación numérica del número doce. Por eso al número diez se lo
considera el número de la perfección. Existe mucha confusión en las mentes de
algunos estudiantes que tienen poco conocimiento sobre este punto -considerado
astrológicamente.
Será
difícil quizás comprender que el proceso involutivo de todos los reinos de la
naturaleza está relacionado con el tránsito del alma (en este caso es el ánima
mundi o del mundo) de Aries a Piscis vía Tauro, pero no viceversa. El ánima
mundi procede de este modo en el arco involutivo y no como lo hace la
personalidad. El ánima mundi al término de cada gran ciclo pasa a Piscis y no a
Tauro. Emerge a la manifestación externa en Cáncer, el signo de la masa o vida
grupal, actividad de la masa o grupal; su difusa conciencia aún no se ha
individualizado, como lo ha hecho la conciencia del hombre. Cuando el alma del
mundo entró en Cáncer, después de haber progresado alrededor de la gran rueda,
y llegó el momento para que se manifestara la cuarta Jerarquía Creadora a
través del cuarto reino de la naturaleza, tuvo lugar la reversión y desde
entonces continuó como hasta ahora. Debe recordarse enfáticamente que estamos
estudiando únicamente el progreso del hombre, el hombre individualizado, y sus
reacciones a las influencias zodiacales y planetarias y, también sus reacciones
mentales y emocionales a la gran ilusión y a la realidad espiritual, a medida
que ambas actúan en su vida objetiva y subjetiva. Debemos considerar en un
sentido más amplio, la influencia del zodíaco y los planetas, sobre:
1. El
espíritu de la Tierra, personificación del planeta físico y la suma total de
todas las formas de vida en todos los reinos de la naturaleza, estas son
expresiones del ánima mundi o del alma del mundo.
2. La
humanidad, el hombre individualizado y, finalmente, el hombre iniciado,
personificación del alma humana o ego; diferenciación del alma del mundo, que
se expresa como una personalidad (una analogía del espíritu del planeta) y
finalmente como un alma espiritual (la analogía del Logos planetario).
3. El
Señor del Planeta, una de las grandes vidas o Hijos de Dios, considerado hoy
como “un Dios imperfecto”, en lo que concierne a nuestro planeta y, sin
embargo, realmente perfecto desde el ángulo de la humanidad.
La
triple división anterior expresa los tres aspectos mayores de la antigua y
esotérica ciencia de la astrología y sus tres divisiones, que estudia hoy la
Jerarquía. Porque la humanidad perdió la conciencia que permite hacer contacto
con el espíritu del planeta (conciencia subhumana, base del animismo) y por no
haber desarrollado aún la conciencia que le permite entrar en la Vida y la
Mente del Logos planetario, la humanidad se ha ocupado únicamente de la segunda
división, y esto lo ha hecho en su aspecto inferior.
Ahora
podríamos ocuparnos de otros dos puntos, que para comprenderlos tendrán que
aceptar mis afirmaciones, por lo menos como hipótesis temporarias, puesto que
no están en condiciones de conocerlas como verdades. La astrología exotérica ha
dicho, y esto es ampliamente aceptado, que Vulcano, Urano, Plutón y Neptuno, no
rigen signos, sólo tienen afinidad con ellos. Me ocupo de esto porque vamos a
considerar al planeta Plutón en relación con Piscis. Esta afinidad es sólo una
verdad parcial y temporaria desde el punto de vista del astrólogo moderno. Su
existencia sólo ha sido supuesta o descubierta hace dos o tres siglos, aunque
la Jerarquía siempre lo ha sabido. Ya he dado los signos que ellos rigen y la
astrología del futuro aceptará mi afirmación y trabajará con dichos planetas.
Primitivamente en la historia humana se tuvo que aceptar hipotéticamente el
hecho de Marte y Mercurio como regentes de signos zodiacales y después se
comenzó a comprobar la exactitud de la hipótesis. La astrología antigua era
evidentemente incompleta; pero hasta que el hombre respondió en forma
manifiesta a las influencias que le llegaban, por ejemplo, de Urano o Plutón,
las cuales afectan la vida del alma mucho más que la de la personalidad, no
fueron descubiertas, excepto por los esotéricos entrenados. La humanidad
responde hoy rápidamente a las influencias espirituales más elevadas y, por lo
tanto, podemos esperar que se vayan descubriendo cada vez más fuerzas sutiles.
PISCIS, LOS PECES
Este
signo es también dual. En Aries tenemos la dualidad vinculada a la unión del
espíritu y la materia, durante la gran actividad creadora de la manifestación,
al comenzar el ciclo evolutivo, mientras que en Piscis tenemos, en lo que al
hombre concierne, la fusión o combinación del alma y la forma, produciendo la
manifestación del Cristo Encarnado, el Alma individual perfecta, la
manifestación completa del macrocosmos. Así los polos opuestos mayor y menor
-el ser humano y Dios, el micro y el Macrocosmos- son llevados a su
manifestación y expresión designadas. Hasta que el hombre no se acerque a la
meta, estas palabras significan muy poco, aunque un estudio dual del signo
Piscis puede revelar muchas cosas que serán significativas y sugestivas. La
meta de la Deidad, el surgimiento del Plan de Dios y la naturaleza de Su eterno
propósito, constituyen para nosotros un tópico de interesantes conjeturas.
Existe la posibilidad de que este plan y propósito sean muy diferentes de lo
que suponemos, lo cual está basado en nuestra formulación de una Deidad que es
producto de nuestros procesos mentales, del fervoroso idealismo (dos de los
tres aspectos de la naturaleza de la personalidad) y del intento de interpretar
Sus infinitos propósitos en términos de nuestra condición finita. Tengamos esto
siempre presente. El mecanismo de la divina percepción aún no ha sido
desarrollado en la familia humana y sólo es utilizado en cierta medida por el
iniciado de tercer grado. La dualidad de Piscis debe ser estudiada en relación
a sus tres notas clave:
1. Esclavitud
o cautiverio.
2. Renunciación
o desapego.
3. Sacrificio
y muerte.
Durante
el primer ciclo de experiencia el alma está cautiva en la sustancia; ha
descendido a la prisión de la materia y se ha vinculado con la forma. De allí
el símbolo de Piscis formado por dos peces, unidos por una franja. Un pez
representa el alma, el otro la personalidad o naturaleza forma, y hallándose
entre ellos el hilo o sutratma, el cordón plateado, que los mantiene ligados
entre sí, durante todo el ciclo de vida manifestada. Más adelante y sobre la
rueda que gira a la inversa, la personalidad es cautivada por el alma; pero
durante largos eones la situación es a la inversa, el alma es la prisionera de
la personalidad. Esta esclavitud dual llega a su fin cuando se produce lo que
llamamos la muerte final, y el aspecto vida se libera totalmente de la forma.
Deberán también recordar que el alma es una forma desde el punto de vista de la
Mónada, aunque una forma mucho más sutil que la que conocemos en los tres
mundos de la evolución humana. Hay además una renunciación dual, a la cual se
refieren estas palabras clave, pero ante todo el alma renuncia a la vida y a la
luz de la Mónada, su origen (simbolizado por la frase “el Hogar del Padre”), y
desciende al océano de la materia; entonces, revirtiéndose, el alma renuncia á
la vida de la forma, el centro de la personalidad. El alma se desapega
conscientemente de la Mónada, el Uno, y actúa desde su propio centro, creando
nuevos y materiales apegos. Más tarde, después, sobre la rueda invertida, se
desprende de la personalidad y vuelve a apegarse conscientemente a Aquel que la
envió. Tal es la culminante historia de Piscis. Los Señores de Voluntad y
Sacrificio descendieron a la manifestación, sacrificando su elevada posición y
oportunidades en los planos superiores de la manifestación, a fin de redimir la
materia y elevar a Su propio nivel, las vidas que la animan (las Jerarquías
Creadoras inferiores) debido a que constituyen la cuarta Jerarquía Creadora.
Tal el propósito subjetivo que fundamenta el sacrificio de estas vidas divinas,
que somos esencialmente nosotros mismos, cualificadas por el conocimiento, el
amor y la voluntad, y animadas por una perenne y perseverante devoción. Tratan
de producir la muerte de la forma, en su significado ocultista, y la
consiguiente liberación de las vidas que moran en ella, para llevarlas a un
estado superior de conciencia. Todos los Salvadores del mundo -pasados,
presentes y futuros- son el símbolo manifestado y la garantía eterna de este
proceso. En reconocimientos como éstos debe buscarse la fuente principal de la
vida de servicio. Las personas nacidas en este signo prestan frecuentemente
servicio a la raza y proveen sus necesidades en algún nivel de conciencia. De
tal manera se preparan para el sacrificio final en Piscis, el cual “los absorbe
nuevamente en su móvil original” como lo expresa El Antiguo Comentario. Es por
esta razón que la vida de servicio y la intención orientada hacia él,
constituyen un modo científico de lograr la liberación. En Acuario, el signo
del servicio mundial, se aprende finalmente la lección que en Piscis trae al
Salvador mundial. De allí mi constante insistencia sobre el servicio.
Cuando
el hombre individual entra en su ciclo de encarnaciones y emerge en el signo de
Cáncer, que se halla en la Cruz Cardinal, asciende metafóricamente a la Cruz
Mutable y empieza su largo aprisionamiento en la forma, y debe aprender las
lecciones de la servidumbre, continuando el aprendizaje hasta que ha
transformado la servidumbre en servicio. Alterna entre los pares de opuestos,
desde el ángulo emocional astrológico y desde el punto de vista de los cuatro
brazos de la Cruz Mutable. El temperamento sensible y fluido en Piscis
-mediumnímico y polarizado síquicamente- debe estabilizarse en Virgo, donde se
logra la introspección mental y el análisis crítico, que sirven para impedir la
fluidez de Piscis. Ambos signos se equilibran mutuamente. Podríamos estudiar el
proceso dual que se efectúa en la Rueda mediante la Cruz Mutable, de la cual
Piscis forma parte, y es:
1. Piscis
- El que inicia aquí el camino de la vida, lo hace con esa receptividad
material que le permitirá responder a todo contacto durante el ciclo de
manifestación. En esta etapa es negativo, fluido y está dotado de una
conciencia instintiva que contiene en sí la potencialidad de la intuición, pero
su simiente está aletargada. La mente, el instrumento de recepción de la
intuición, no ha despertado aún en esta etapa.
2. Sagitario
- El hombre común comienza aquí a demostrar la tendencia a centralizarse más y
la fluidez y la negatividad de Piscis se concentran en lograr lo que desea. El
hombre demuestra instintos egoístas centralizados, y aunque posea trato
amistoso y bondadoso, lo hace por que desea la popularidad, lo cual es una
buena expresión del sujeto individual sagitariano y manifiesta la tendencia del
alma a convertir todo mal en bien. Las lecciones de la vida se van aprendiendo
y el experimento prosigue.
3. Virgo
- El Hombre que era fluido en Piscis y emocionalmente egoísta y pleno de deseos
en Sagitario, empieza a centrarse más intensamente y a razonar y pensar. El
alma latente está llegando a ser internamente activa, llevando a cabo un
proceso de germinación y el hombre oculto hace sentir su presencia. El
intelecto está despertando, y el instinto -después de pasar por las etapas
emocionales- está siendo trasmutado en intelecto.
4. Géminis
- En el hombre no evolucionado u hombre común, la experiencia sufrida en los
tres brazos de la Cruz Mutable, lo ha llevado a la etapa en que el “sueño de la
vida” puede ser cambiado por el reconocimiento de la realidad, y la gran
ilusión puede ser considerada como indeseable y falsa. El sentido de la
dualidad en esta etapa es instintivo, pero está llegando a ser más real y más
complejo. El hombre comienza a soñar con la estabilidad, los cambios ordenados
y la unión con aquello que siente que es la parte muy real de sí mismo. La
visión mística surge en su conciencia y se hace consciente de su yo superior, a
través del primer tenue destello de la intuición.
La
experiencia en la Cruz Mutable dura largo tiempo y hace que el hombre vuelva
una y otra vez a la esfera de influencia de Aries, que fortalece, mediante la
actividad regente del primer rayo, la voluntad del hombre (no importa a qué
rayo pertenezca) y termina un ciclo tras otro con la “palabra de destrucción”.
Repetidas veces entra en el signo de Piscis y halla su camino alrededor de la
gran rueda, hasta que la experiencia del cambio y de la mutabilidad y el
establecimiento del proceso de transmutación, trasladan su conciencia, de las
etapas instintiva e intelectual, a los tenues comienzos de los procesos
intuitivos en Géminis. Viene luego un gran proceso de polarización y el momento
de transferencia, después de los cuales la influencia de la Cruz Fija produce
la reversión, y las lecciones aprendidas en la Cruz Mutable deben ser aplicadas
y demostrados los efectos en la Cruz Fija. No debe creerse que en las primeras
etapas de desenvolvimiento la experiencia se adquiere únicamente en la Cruz
Mutable. El hombre vive y experimenta en todos los signos, pero las influencias
que afluyen a través de la Cruz Mutable tienen un efecto más poderoso sobre él,
que las que afluyen en las primeras etapas a través de la Cruz Fija. Sólo
cuando el alma llega a ser más activa en la forma y el hombre es consciente de
su dualidad, la efectividad de las energías de la Cruz Fija es reemplazada por
las de la Cruz Mutable, análogamente a como en la tercera iniciación, las
energías de la Cruz Cardinal empiezan a controlar al hombre, y tienen un
incentivo más persistente que las de las otras dos cruces.
Cuando
el alma se hace más activa, puede observarse que los efectos de la Cruz Fija se
producen en los cuatro signos, conjuntamente con los efectos que produce la
fuerza de la Cruz Mutable, pues “lo que se ha dominado y luego abandonado es
firmemente retenido y transformado”.
Géminis
- El hombre, sobre la rueda que gira a la inversa, en Géminis, va siendo cada
vez más consciente de la intuición y recibe mayor influencia de “los Hermanos
que viven en la Luz”, como a veces se denomina a los Gemelos. La luz de la
personalidad se desvanece y aumenta la del alma. La fluidez de Piscis y la poca
evolución de Géminis ceden su lugar a la respuesta de la personalidad a la
impresión del alma y a la consiguiente estabilización de la vida en el plano
físico.
Virgo
- La mente, influida por Virgo, que ha sido analítica y censuradora, cambia ese
defecto por la cualidad mental descripta mejor por las palabras iluminación y
revelación. El Cristo, que la Virgen debe dar a luz, aunque todavía no ha
nacido, sabemos que está presente en la matriz. La vida es reconocida. El
proceso de revelar la conciencia crística se lleva a cabo inteligentemente, y
las aspiraciones egoístas y los experimentos del hombre no evolucionado ceden
su lugar al altruismo del discípulo iluminado e intuitivo.
Sagitario
- Signo del discípulo centralizado. La vida que responde con fluidez a la
materia, se convierte en la vida que responde al espíritu, preparándose para la
iniciación en Capricornio. La flecha de la mente es certeramente proyectada
hacia la meta.
Piscis
- Aquí, en la etapa final, Piscis representa la muerte de la personalidad, la
liberación del alma de su cautiverio y su retorno a la tarea de Salvador del
mundo. Termina la gran realización y experimenta la muerte final. “Ya no existe
el mar” reza un antiguo libro, que significa inevitablemente la “muerte de los
peces” y la liberación de la vida aprisionada para que entre en nuevas formas o
nuevos ciclos de Aventura divina.
La
Cruz Mutable -de la cual Piscis constituye uno de los brazos- es,
predominantemente, la Cruz de las “repetidas encarnaciones”, de los diversos
experimentos llevados a cabo en los distintos signos y regentes exotéricos, y
de las muchas experiencias que conducen a las sucesivas y continuas expansiones
de conciencia. Por lo tanto es la Cruz del Hijo de Dios, el Cristo encarnante,
aunque en relación con ella constituye la Cruz del Cristo planetario, así como
la Cruz Fija es la del Cristo individual en cada ser humano y la Cruz Cardinal
es la del Cristo cósmico. Podría decirse que aquí nos concierne la Cruz de las
masas, y la conciencia que ella ejemplifica es la instintiva y su fusión con la
conciencia intelectual; es la Cruz del ánima mundi y del alma humana antes de
que se aclare en la mente del hombre la conciencia de la dualidad y es previa a
la transferencia a la Cruz Fija. En consecuencia, está más íntimamente
vinculada con la Cruz Cardinal de los Cielos, porque la conciencia de las masas
que es la conciencia significativa de la Cruz Mutable, se convierte en
conciencia grupal o conciencia sintética de la divinidad, después de haber
pasado por el período intermedio, o “intervalo vital”, de la intensa
autoconciencia del hombre que está en la Cruz Fija. Este intervalo humano es la
sección transversal del desarrollo de la conciencia, pero su principal empeño
es transmutar, en todos los reinos de la naturaleza, la conciencia de la masa
en la conciencia grupal de los tres reinos superiores por mediación del reino
humano que, por su tipo peculiar y específico de percepción, puede relacionar
las expresiones superiores e inferiores de la divinidad. Aquí, y en relación
con esto, el signo Piscis es muy importante, porque es el signo del mediador.
La mediumnidad en su verdadero significado expresa la conciencia de las masas
-impresionabilidad, negatividad, receptividad. Estos puntos se irán aclarando a
medida que estudiemos los signos y sus innumerables interrelaciones. La idea
que deseo impartirles es que, en esta etapa, la influencia de Piscis en el arco
involutivo, a medida que el Sol va retrocediendo a través de los signos, se
hace sentir mayormente a través del ánima mundi y del Cristo oculto, encarnado
y aprisionado; el germen de la vida crística es impresionado síquicamente y se
hace constantemente más sensible a estas impresiones síquicas, impelido por el
deseo siempre mutable y continuamente consciente de todos los contactos
entrantes, aunque es incapaz todavía de interpretarlos correctamente, por que
la mente aún no ha despertado en forma adecuada en Virgo. Este Cristo oculto es
incapaz de evitar el “contacto con el agua”. Esto se logra eventualmente y en
la actual etapa humana se está logrando con gran rapidez, donde otro grande y
mayor cambio se considera deseable, y éste es el resultado de muchos cambios
menores. Siempre es necesario el cambio, pero el método pasa de una constante
variabilidad y mutabilidad en la Cruz Mutable, a ciertos cambios de índole
mayor, efectuados por una más permanente tendencia de la vida.
En
esta etapa el hombre posee los poderes y las características del Cristo
interno, pero no se manifiestan, y son únicamente posibilidades latentes, pues
está totalmente controlado por la naturaleza forma (la prisión) y su medio
ambiente. Los poderes ocultos del alma son negativos, y los de la naturaleza
forma positivos y comienzan a expresarse acrecentadamente potentes. Las
tendencias espirituales del hombre están inhibidas (porque Piscis es con
frecuencia un signo de inhibición e impedimento) y la naturaleza animal y los
poderes de la personalidad -particularmente el emocional- son cualidades
evidentes y visibles del hombre. Puede hallarse gran parte del simbolismo
vinculado al Cristo latente y a la personalidad expresiva externa, si se
estudia el relato bíblico de Jonás y la ballena. No tengo tiempo para
extenderme sobre ello, pero es una parábola que concierne a la etapa pisciana
de conciencia y al despertar de la conciencia crística, con la consiguiente
polémica que ello involucra. Jonás representa al oculto Cristo prisionero,
alerta a los peligros de la situación, y la enorme ballena representa la
esclavitud de la encarnación y también la personalidad.
En
este signo dual, el alma aprisionada y la personalidad, inician ese proceso que
transmutará:
1. La
naturaleza inferior en manifestación superior.
2. Los
poderes síquicos inferiores en facultades espirituales superiores, por ejemplo:
a. La
negatividad, en control positivo del alma.
b. La
mediumnidad, en mediador.
c. La
clarividencia, en percepción espiritual.
d. La
clariaudiencia, en telepatía mental y, finalmente, en inspiración.
e. El
instinto, en intelecto.
f. El
egoísmo, en altruismo divino.
g. La
adquisición, en renunciación.
h. La
autopreservación, en desinteresado servicio al mundo.
i. La
autoconmiseración, en compasión, simpatía y divina comprensión.
3. La
inhibición espiritual y mental, en expresión del alma y sensibilidad mental.
4. La
dedicación a las necesidades del yo, en dedicación y respuesta desarrollada a
las necesidades de la humanidad.
5. El
apego al medio ambiente y a las condiciones de la personalidad (identificación
con la forma), en desapego a la forma y capacidad para identificarse con el
alma.
El
médium común de grado inferior es el ejemplo más destacado de los peores
aspectos de Piscis -negatividad, impresionabilidad, sensibilidad animal y
emocional y total falta de desarrollo del principio mental. Sería de interés
averiguar científicamente dos cosas:
1. Si
en la mayoría de los médium de tipo inferior (en particular los de trance)
domina Piscis en sus horóscopos en forma poderosa.
2. Si
esos médium que están llegando a ser más positivos y autocontrolados y
comienzan a obtener una vislumbre de las analogías más elevadas en su trabajo
-actividad interpretativa y mediadora- tienen a Virgo realmente potente y
activo. En el primer caso podría indicar el despertar de la mente y producirse,
oportunamente, un cambio en la influencia que los controlaba, de la regencia
planetaria exotérica a la de los planetas más esotéricos. Podría agregarse que
el espiritismo y el trabajo que realiza el movimiento espiritista están bajo la
influencia de Piscis con Cáncer en el ascendente, y en algunas etapas sucede lo
contrario -Cáncer, con Piscis en el ascendente.
Respecto
a los rayos que se expresan a través de los regentes planetarios y que absorben
las influencias del signo Piscis o colaboran con ellas, influyendo de este modo
a nuestro planeta y a la humanidad, tenemos una situación muy interesante. Dos
rayos mayores se expresan a través de los regentes de Piscis, exotérico y
esotérico: el primer Rayo de Voluntad o Poder, enfocado por intermedio de
Plutón, y el segundo Rayo de Amor-Sabiduría. La interacción de estas dos
potencias:
1. Produce
la dualidad de este signo.
2. Constituye
el mayor problema de Piscis -sensibilidad síquica.
3. Origina
la atracción del Sendero, primeramente el sendero de evolución y después la
atracción del sendero de probación, cuya consiguiente transferencia a la Cruz
Fija (es todo lo que podemos comprender inteligentemente) comienza realmente en
Piscis; aunque impulsado (si puedo utilizar esta palabra) en Aries, comienza y
termina en Piscis.
4. Precipita
el proceso de transmutación y la eventual evasión por medio de la muerte.
5. Revela
el significado, la actividad y la belleza de la muerte y del trabajo del
destructor.
Por
lo dicho anteriormente se evidenciará cuán importante y poderoso es este signo.
A través de Júpiter, su regente ortodoxo, esa fuerza ejerce presión y “une
todo” y, en este caso, vincula a los dos peces y los ata en relación activa. En
consecuencia, es la actividad de la fuerza de segundo rayo que relaciona alma y
forma, uniendo a ambas; esta potencia magnética describe peculiarmente la
actividad de Piscis. Desde otro ángulo y en un signo dual, puede observarse
también que actúa en Géminis. En Piscis, se demuestra el esclavizante ángulo de
la relación y los dos peces no pueden evadir se uno del otro; existe también en
Géminis una relación definida entre los dos hermanos; pero en tal relación no
hay franja que los ate, y a ese respecto están latentes la libre elección y la
determinación. En relación con la dualidad menor que existe en todo ser humano,
la de la cabeza y el corazón, la de la mente y el amor y la de la voluntad y la
sabiduría, el trabajo de Júpiter consiste en desarrollar estas dos cualidades y
conducirlas a una interacción sintética. Oportunamente debe producirse una
total fusión entre el amor y la mente, antes de que un salvador del mundo pueda
manifestarse y actuar eficientemente; éste es, preeminentemente, el resultado
final de las fuerzas de la Cruz Mutable, porque desarrollan las cualidades
liberadas por los planetas activos en Piscis, Sagitario, Virgo y Géminis, los
cuales son:
Exotéricos - Júpiter y Mercurio.
Esotéricos - Plutón. La Tierra. La Luna (ocultando a Vulcano) y Venus.
Como
bien saben, Plutón representa la muerte o la región de la muerte; la Tierra
representa la esfera de la experiencia; la Luna o Vulcano, representa la
glorificación por medio de la purificación y el desapego de la materia, y Venus
representa el surgimiento del principio amor, por el poder rector de la mente.
Los estudiantes hallarán interesante desarrollar por sí mismos las
implicaciones. La astrología ortodoxa asigna únicamente dos planetas a estos
cuatro signos, lo cual indica una interacción definida. Júpiter y sus
influencias indican que la encarnación es el método “benéfico” para el
desarrollo evolutivo, y que el camino del Amor-Sabiduría (segundo rayo) es el
que debe seguir la humanidad. Mercurio indica que la línea de menor resistencia
para la humanidad, es la armonía por medio del conflicto, porque Mercurio
manifiesta la energía de cuarto rayo que es búdhica e intuitiva y expresa al
Cristo, así como Mercurio y el Sol son uno. Pero los planetas esotéricos son
más explícitos en sus inferencias, y cuando el hombre está preparado para
recibir su influencia parece responder en forma cuádruple, lo cual ocurre en
las etapas primitivas. Personifican los reconocimientos y las reacciones que
condicionan la conciencia del hombre cuando se está preparando para descender
de la Cruz Mutable y ascender a la Cruz Fija. Por lo tanto, a través de:
1. Venus
- bajo el poder de la mente, se transmuta en sabiduría por la instrumentación
del amor.
2. La
Luna - bajo la esclavitud de la forma, para que mediante la experiencia en
ella, se logre la liberación y “la elevación de la materia” en Vulcano.
3. La
Tierra- bajo la influencia de la experiencia de la influencia planetaria
(distinta de la experiencia individual) a fin de transmutar su conciencia
personal en percepción grupal.
4. Plutón
- bajo el poder destructivo de la muerte -muerte del deseo, de la personalidad
y de todo cuanto lo retiene entre los pares de opuestos para lograr la
liberación final. Plutón o la muerte nunca destruye el aspecto conciencia.
Por
lo tanto, seis planetas rigen la Cruz Mutable en lo que atañe a la humanidad, y
esto en sí es significativo, porque seis es el número de la gran tarea que debe
ser realizada durante el período de manifestación; es el número de “la Bestia”,
que es la naturaleza inferior en lo que respecta al hombre, y no sólo es todo
aquello que trata de destruir la vida superior, sino lo que puede ser
controlado y finalmente dirigido por el alma. La significación de los números
tiene cabida en esta ciencia de la astrología esotérica, y la ciencia de los
números es en sí una rama de aquella.
Amor-Mente-Experiencia-Forma-Comprensión-Humana-Muerte: son las notas claves de
la cuarta Jerarquía Creadora, el reino humano, y están personificados en las
influencias planetarias que afluyen a través de estos planetas desde sus signos
afines. Por la actividad de estas fuerzas que actúan en dicha etapa a través de
la Cruz Mutable, el hombre es conducido a una gran crisis de Polarización y a
un punto de cambio fundamental, para los cuales lo han preparado los
innumerables y primitivos cambios.
Estas
palabras también rigen, desde un ángulo distinto, los procesos llevados a cabo
en el Sendero del Discipulado y en el de Probación. La tarea del discípulo
consiste en comprender su significado en forma práctica y efectiva y en
ocuparse de las energías que estos planetas liberan, subordinándolas a las
energías liberadas por la Cruz Fija, en la cual el discípulo permanece, y
acrecienta así la potencia de ellas, mediante una oculta combinación.
Respondiendo en forma activa e inteligente a las energías liberadas y
anteriormente dominadas por la experiencia en la Cruz Mutable y relacionándolas
a las potencias desencadenadas sobre él, mientras estuvo crucificado en la Cruz
Fija, aprende a prepararse para las doce grandes pruebas en los doce signos,
para lo cual lo preparó la experiencia adquirida en las dos cruces.
Piscis
rige los pies, de allí que la idea de progresar, de lograr la meta y de hollar
el Sendero de Retorno ha sido la subyacente revelación espiritual del gran
ciclo que estamos pasando. Además la era pisciana, ciclo menor del cual estamos
saliendo en la actualidad, ha sido el origen de todas las enseñanzas impartidas
por las religiones del mundo, sobre las diversas etapas del Sendero de Retorno.
Algunos astrólogos también sostienen que Piscis rige los procesos procreadores.
Esto es esencialmente correcto, porque una vez que el hombre se está acercando
al sendero o se halla en él, llegará a ser intensamente creador, en un sentido
más elevado, y los procesos físicos procreadores cederán su lugar,
esotéricamente, a la regeneración y a la creación en el plano mental, en vez de
hacerlo únicamente en el plano físico. Este funcionamiento creador superior
llega a ser posible bajo la influencia de la aspiración y la intuición. Esto
comienza a tener lugar cuando los cuatro regentes esotéricos suplementan las
actividades de los dos regentes exotéricos. Es interesante señalar que el
astrólogo Alan Leo sugiere que Neptuno sea el reemplazante de Júpiter.
Presintió y captó el misterio de la iniciación, aunque no comprendió la
magnitud de su descubrimiento. Neptuno enfoca las influencias de Piscis en lo
que concierne a toda. la humanidad y no estrictamente al hombre individual,
pero esto sucede únicamente en la etapa final del sendero del discipulado. Hoy
la humanidad está alcanzando rápidamente la posición de discípulo mundial; Alan
Leo, intuyendo esto, sugiere que Neptuno sea el reemplazante de Júpiter.
Esotéricamente,
la razón de que Venus esté exaltado en Piscis tiene conexión con la relación de
Piscis con el signo de Géminis, del cual Venus es el regente esotérico, y
también con el hecho de que Venus es el alter ego de la Tierra, estando
estrechamente relacionado al reino humano. Este tema es demasiado vasto y
complicado para elaborarlo aquí, pero debe tenerse presente. Como hemos visto,
los peces están ligados en Piscis, y son el símbolo del cautiverio del alma en
la forma, antes de pasar por la experiencia de la Cruz Fija, y también los
Gemelos en Géminis son símbolos de la misma dualidad fundamental; pero la
experiencia de las muchas y variadas encarnaciones ha hecho su trabajo, y la
franja (que uno a los dos peces) está en proceso de disolución, porque parte
del trabajo de Plutón es “cortar el hilo que ata las dos vidas opuestas”. La
tarea de Venus consiste en “volver a unir las vidas separadas”, pero sin ningún
hilo que las ate. Por eso Venus está exaltado en Piscis, y al finalizar el
ciclo mayor, los Hijos de Dios, que son los Hijos de la Mente, son ascendidos a
la gloría mediante la experiencia y la crucifixión, porque han aprendido a amar
y a razonar correctamente. Las influencias de Piscis, Géminis y Virgo, se
fusionan y mezclan oportunamente (en forma simbólica la Cruz debe convertirse
en la línea y después en el punto). Sagitario está regido esotéricamente por la
Madre Tierra, trayendo esas condiciones por las cuales el sendero mismo logra
la glorificación. En consecuencia, tenemos al final de la era (me refiero a la
revolución mayor del zodíaco y no al ciclo menor) la glorificación de Venus, de
Virgo, la Virgen, y de la Madre Tierra -dos planetas y una constelación-,
potencias todas que producen cambios definidos en el sistema solar. Representan
las tres potencias divinas de la materia y la sustancia, más la fuerza de
Sagitario que las impulsa hacia una consumación aún mayor. Hay un amplio e
interesante campo de investigación en relación con:
a. El
planeta Venus-regente de la constelación de Géminis.
b. La
Tierra en la cual vivimos, denominada frecuentemente “Madre Tierra”.
c. Las
Diosas-Peces del signo de Piscis.
d. Virgo,
la Virgen.
Géminis
y Sagitario están vinculados por medio de sus planetas regentes (pues la Tierra
está más estrechamente relacionada con Venus que con ningún otro planeta).
Tenemos nuevamente las seis potencias que liberan de la esclavitud de la forma,
esclavitud que tuvo lugar en Cáncer, en lo que concierne a la masa de la
humanidad (me refiero al nacimiento del reino humano) y en Piscis, en lo que
concierne al individuo.
Al
señalar el significado de los hechos anteriores, no considero las razones que
proporciona la astrología ortodoxa respecto a la exaltación o caída, de algunos
planetas en ciertos signos; me interesa el efecto que la influencia menguante y
creciente ejerce sobre el sujeto, el hombre. Tengan esto presente y, al mismo
tiempo, recuerden que nos referimos aquí a la gran ilusión, y la principal
tarea del hombre en este ciclo mundial consiste en dominarla y disiparla a fin
de inaugurar el reino de lo Real. La tarea que emprenden los iniciados, después
de la última experiencia de las doce pruebas finales en los doce signos, es
revelar lo Real. Por lo tanto, cuando vemos que el poder de Mercurio merma en
Piscis y que finalmente “cae” en este signo, ¿ cuál es el significado esotérico
y espiritual? Simplemente que, después de la etapa de la iniciación en
Capricornio, como resultado de la inversión de la rueda y las consiguientes
experiencias, y del triunfo en Escorpio, el poder de la mente disminuye
constantemente, hasta que por último (como otros aspectos de la vida de la
forma en los tres mundos) llega a su fin, y sus significados y aspectos
iluminadores entre el alma y el cerebro físico ya no son necesarios. El hombre
que adquiere definitivamente plena conciencia del alma, no necesita ningún
mediador, sino que él mismo trata directamente con su fuente de origen. Tenemos
aquí nuevamente a Mercurio bajo otro nombre, esta vez como el Sol, mediando
entre los aspectos más elevados -alma y espíritu-, porque Mercurio y el Sol son
Uno. Por medio de Mercurio la mente es iluminada se establece la relación entre
la personalidad y el alma. A medida que Mercurio, el Sol -el mediador-, se
traslada a un plano más elevado, ya no es el mediador entre dos etapas
diferentes de conciencia, sino entre la vida y la conciencia misma; esto es
algo muy diferente y trae la comprensión superior. Esto, lógicamente resulta
incomprensible hoy porque no es una mediación entre diferencias, sino una
fusión de lo que ya está relacionado. ¿ Pudieron comprender algo de esta
afirmación?
La
misma interpretación simbólica debe regir la comprensión de los tres decanatos.
Alan Leo y Sefarial dan una lista de los decanatos, y aunque existe mucha
semejanza entre ambas, también hay, sin embargo, una importante diferencia. Leo
se acerca mas a la interpretación esotérica de la astrología, mientras Sefarial
es puramente exotérico. De acuerdo a Sefarial, los tres decanatos están regidos
por Saturno, Júpiter y Marte, ofreciendo la oportunidad de agotar el karma y
tener éxito en ello, e indicando el método empleado, el del conflicto y la
guerra. Alan Leo da Júpiter, la Luna y Marte. Por lo tanto, indica el éxito
incidental de todo el discipulado y la consiguiente preparación para la
iniciación, la visualización de la visión con la cual Júpiter recompensa al
discípulo y la experiencia que confiere Vulcano, el cual hasta ahora ha estado
oculto, pero su influencia ha reemplazado constantemente todo control lunar,
porque la personalidad o aspecto forma de la vida se pierde de vista en la
radiación del Sol, el Alma. La luz de Vulcano y la luz del Sol son una, y los
tres -Mercurio, Vulcano y el Sol-, representan la síntesis y una radiación que
oportunamente oscurece la luz de Mercurio, el cual cae a segundo plano y
Vulcano también se hace invisible y sólo queda el Sol. Tenemos, en
consecuencia, la visión del Sol, la experiencia y el esfuerzo de la
personalidad, método de realización regido por Marte.
Las
palabras clave de este signo tienen implicaciones evidentes. Cuando concierne a
la personalidad y la rueda gira en forma normal para las personas comunes o no
evolucionadas, la palabra es: “Y el Verbo dijo: Entra en la materia”. El alma
pronuncia su mandato a su instrumento, durante las primeras etapas de la
evolución, y la respuesta llega inmediatamente de quien “ciega el alma a la
verdad, manteniéndola en vil cautiverio”. Estas palabras pueden interpretarlas
ampliamente y desde el propio punto de vista, que es el único útil para ustedes
e indica lo que está detrás en el sendero de evolución, la etapa del sendero en
que se encuentran ahora y el paso inmediato, la visión, la experiencia y el
esfuerzo que tienen por delante.
Al
finalizar lo que he de decir sobre la constelación de Piscis, haré una
sugerencia práctica, que a la larga evitará muchas dificultades a los
estudiantes. Cuando lean, recopilen todas las afirmaciones que hago sobre algún
signo particular, planeta o constelación mayor. Entonces tendrán directamente
ante ustedes la información necesaria sobre cualquier punto específico y podrán
estudiar con pleno éxito esta complicada astrología de transición. Sin embargo
¿ creen que es más complicado para el principiante, que un libro de texto sobre
física o química? No lo creo. Lo que complica el problema son sus dudas y
desconfianza sobre la verdad y la comprobación de las afirmaciones hechas. No
obstante, el principiante en química debe aceptar las afirmaciones del experto
que ha escrito su libro de texto, y así las acepta hasta que llega el momento
en que puede verificarlas por sí mismo, mediante el experimento. A este
respecto podrían replicar diciendo que las conclusiones presentadas por el
autor han sido comprobadas infinidad de veces, en muchos casos durante siglos y
durante décadas en otros, no quedando lugar a dudas. Esto también es verdad
respecto a. la ciencia de la astrología, porque durante miles de años sus
fundamentos han sido comprobados y se ha hallado que son correctos; sus
expertos son más sabios, más sintéticos y altruistas que ningún otro grupo de
científicos. Me refiero a los verdaderos astrólogos esotéricos que están hoy
detrás del movimiento astrológico mundial. Quisiera que recuerden esto y se consideren
principiantes, dejando de lado todas las conclusiones, hasta haber captado algo
más de lo esencial y de la teoría. En algunos casos la astrología exotérica
puede haberlos preparado para ello.
ACUARIO, EL PORTADOR DE AGUA
Esta
constelación es, para nuestro sistema solar, de suprema importancia en la
actualidad, porque es el signo en que nuestro Sol está entrando rápidamente y
su influencia va adquiriendo mayor impulso y potencia en cada década que pasa.
Por lo tanto, es en gran parte responsable de los cambios que se están
efectuando en todos los reinos de la naturaleza en nuestra vida planetaria y,
debido a que es un signo de aire, su influencia es omnipenetrante e
interpenetrante. Para muchos tipos de mente esta influencia es intangible y, en
consecuencia, incapaz de producir los resultados deseados; pero la verdad es
que estos intangibles resultados penetrantes son de mayor potencia y sus
efectos tienen más alcance que los acontecimientos más concretos y
espectaculares. No tengo la intención de tratar aquí estos subjetivos y
potentes efectos. Ya he indicado y sugerido mucho más en otros libros. Sólo
estoy generalizando en esta delineación de la significación subjetiva de los
doce signos y tratando de dar un amplio cuadro, aunque no detallado, de lo que
podría llamar líneas de la nueva astrología y su método para acercarse a los
aspectos más esotéricos implicados en el horóscopo del alma. La nueva
astrología se ocupará de los significados y las significaciones y no tanto de
los símbolos y los acontecimientos externos, tales como los sucesos y las
actividades mundanas.
Las
notas clave de este signo son tres y muy fáciles de comprender, aunque resulta
muy difícil demostrar cuando se manifiestan en la rueda revertida, y éstas son:
1. El
servicio prestado a la personalidad, el yo inferior, que eventualmente se
transmuta en servicio a la humanidad.
2. La
actividad superficial y egoísta, que se trasforma en profunda e intensa
intención de actuar en bien de la Jerarquía.
3. La
vida autoconsciente que, finalmente, se trasforma en sensible percepción
humanitaria.
La
cualidad de estas notas clave cambia la naturaleza mezquina y superficial, en
otra de intenso propósito y de profunda convicción. El hombre acuariano de
grado inferior, no evolucionado, que se halla en la Cruz Mutable, se manifiesta
por medio de una superficial autopercepción. Esto madura en Leo y se convierte
en autoconciencia fuertemente arraigada y en un profundo interés por las
necesidades y deseos del yo. Debido a que continúa la interacción entre Leo y
Acuario (porque son polos opuestos) se produce una intensificación de todas las
cualidades y desaparece la superficialidad, hasta que -en la rueda revertida-
la intensa autoconciencia de Leo se expande en la percepción grupal de Acuario.
Lo individual se convierte en lo universal. El hombre aislado y separatista,
por sus reacciones y percepciones, se convierte en el género humano y al mismo
tiempo conserva su individualidad; ya no es simplemente un ser humano
individualmente autocentrado y separatista, sino que se convierte en la
humanidad misma, perdiendo su identidad personal en el bien de la totalidad,
pero reteniendo su Identidad espiritual. De servirse a sí mismo pasa a servir
al mundo, aunque es siempre el individualizado Hijo de Dios hasta después de la
tercera iniciación.
Cuando
se estudian los doce signos es interesante trazar la relación que tiene la
conciencia con el signo precedente y con el posterior. Esto sucede
peculiarmente en conexión con el signo de Acuario. La cualidad material y
terrena de Capricornio se “disuelve en el aire” en Acuario. El “pez” individual
del otro signo se trasforma oportunamente en el alma, y aparece la cualidad de
ésta, y en la rueda revertida se manifiesta como la penetración de la sabiduría
(Piscis) y el amor universal del acuariano verdaderamente evolucionado. A
medida que la rueda de la personalidad “gira hacia la ilusión”, la
superficialidad y la naturaleza aérea del acuariano no evolucionado, se
profundiza gradualmente en la naturaleza material, concreta y rocosa de
Capricornio. El hombre común de Acuario exhibe todo lo que tiene y
frecuentemente detrás de ello no hay nada. Esotéricamente el acuariano
evolucionado pone todo lo que posee en su cántaro de agua, lo conserva allí
para cuando lo demande el servicio y la necesidad y lo brinde libremente.
Acuario
es también un signo dual y representa dos vibraciones, de allí surge su
relación con Piscis; porque así como Piscis, en la rueda de la ilusión, la Cruz
Mutable representa la sustancia y la esclavitud, en Acuario la sustancia y el
ánima mundi, o alma aprisionada, comienzan a trabajar con mutua tolerancia, y
en el individuo acuariano superior el alma y el espíritu se expresan a través
de la sustancia. Por consiguiente existe una relación astrológica entre la
franja de estrellas de la constelación de Piscis, que une los dos peces, y la
cualidad y naturaleza de Acuario relacionadora ata en un todo activo y
sintético. El acuariano reconoce el vínculo que mantiene todo unido subjetiva y
realmente, mientras que en Piscis la energía de la relación constituye una
franja aprisionadora que confina y cautiva. Reflexionen sobre esto. Es un error
considerar el margen de contacto que existe entre dos signos, durante el
tránsito del Sol, como límite rígido y fijo. Esto no es así, pues no existen
líneas rígidas de demarcación que separen dos zonas totalmente distintas de
experiencia y de conciencia en la órbita solar. Sólo parece ser así y es parte
de la gran ilusión.
Los
regentes de Acuario son de peculiar interés. Forman un grupo eficaz de planetas
y traen las influencias del séptimo, segundo y cuarto rayos. Éstos son los
rayos que determinan, preeminentemente, tanto las etapas finales del progreso
del hombre como las iniciales, y son más poderosas al comienzo del sendero
involutivo y al final del sendero evolutivo, que en el período intermedio.
Determinan las etapas finales y los acontecimientos en el Sendero de
Iniciación. El séptimo rayo trae a la manifestación, en el plano físico, el
principal par de opuestos -espíritu y materia- relacionándolos entre sí,
produciendo oportunamente un todo funcionante. El segundo rayo produce la
expresión del alma y de la conciencia espiritual y también el poder de irradiar
amor y sabiduría en la tierra, mientras que el cuarto rayo indica el campo de
servicio y el modo de alcanzar la meta. El conflicto y la lucha son los modos o
métodos, para lograr la armonía y expresar así las características
verdaderamente humanas, porque el cuarto rayo y la cuarta Jerarquía Creadora
constituyen esencialmente una expresión de la verdad.
Algunos
astrólogos asignan a Saturno como uno de los regentes. Alan Leo también lo
hace, pero señalaré que, en este caso, se refiere totalmente al progreso del
hombre común en la Rueda de la Vida, y el Saturno que él presiente como regente
de Acuario, es la influencia saturniana de Capricornio, en cuyo signo Saturno
rige dos campos.
En la
rueda revertida se agota la influencia saturnina en Capricornio y el hombre se
libera del karma y no es necesario que se le ofrezca una oportunidad, porque es
un iniciado liberado, un verdadero Maestro Masón, que puede dedicarse al
servicio mundial sin ser impedido o detenido por los pensamientos del yo o
deseos egoístas. Entonces queda bajo la influencia de Urano, el misterioso y
oculto planeta. Su voluntad está enfocada y desarrollada por las influencias
uranianas, conviniéndose en un líder. Efectúa los cambios deseados y produce
esas nuevas condiciones que ayudarán al alma de la humanidad a expresarse más
libremente. Siendo el agua el símbolo de la sustancia y de la expresión
material, además de una motivación emocional, Acuario tiene en consecuencia una
actividad dual, y el tercer rayo se expresa poderosamente a través de este
signo, llegando a nuestro planeta a través de Urano y la Luna, que en este caso
oculta o vela simbólicamente a Urano. Por lo tanto, tenemos la doble influencia
que ejerce Urano, expresando la cualidad y trayendo las energías del séptimo
rayo en un caso, y las del tercer rayo en otro. En último análisis, el séptimo
rayo es la energía diferenciada y enfocada del primer rayo, cuando expresa la
voluntad del primer aspecto de la divinidad en la Tierra, por medio del poder
de relacionar y traer a la manifestación objetiva -por un acto de la voluntad-
el espíritu y la materia. Esto lo efectúa mediante la actividad del tercer
rayo, expresándose a través de la humanidad y sus unidades individuales, aunque
se combina con la energía de los tres rayos liberados por medio de los planetas
regentes:
1. Urano-Séptimo
Rayo-La voluntad de ser y de conocer simultáneamente en todos los planos de
manifestación.
2. Júpiter-Segundo
Rayo-La fusión del corazón y la mente, propósito subjetivo de la manifestación.
Esto se lleva a cabo en la rueda exotérica, mediante la actividad del tercero y
séptimo rayos.
3. La
Luna-Cuarto Rayo-La voluntad de ser y conocer, más la fusión del corazón y la
mente, resultado del trabajo realizado en la cuarta Jerarquía Creadora bajo la
influencia de la energía que produce armonía por medio del conflicto.
Respecto
a la Luna quisiera llamarles la atención sobre el hecho de que está relacionada
con una de las Jerarquías Creadoras, pues la Luna por sí misma ejerce
influencias exotéricas sobre el método común de proceder en la rueda de la
vida, y en el planeta que ella vela y oculta (Urano en este caso) tenemos la
energía esotérica que lleva a esta Jerarquía a la realización subjetiva.
Urano
imparte actividad innata y espontánea, produce desarrollo evolutivo -natural y
espiritual. Es el anhelo de mejorar las condiciones.
Júpiter
imparte la tendencia inherente de fusionarse, que nada podrá detener, pues
promueve el logro inevitable de la síntesis final.
La
Luna ayuda a crear esas condiciones que conducen a la grandiosa transformación
crítica del instinto en intelecto. Esto lo efectúa la Luna, pero Urano lleva a
cabo, en la conciencia humana, la gran transferencia de la percepción
intelectual en conocimiento intuitivo. Tengan presente que las fuerzas
esotéricas se combinan con las fuerzas de los planetas exotéricos u ortodoxos,
los cuales no niegan su influencia. Sólo las complementan y dominan. De esta
manera se enriquece el hombre, amplía su experiencia y expande su conciencia
debido a las nuevas energías; pero en ningún momento se alteran las condiciones
y los efectos alcanzados y logrados bajo antiguas influencias. Ellas han
determinado su naturaleza y fijado sus cualidades; y son por lo tanto persistentes
y energéticas; pero las nuevas y profundas influencias y potencias son las que
en el futuro, en la Cruz Fija, condicionarán y motivarán gradual y
constantemente todas sus actividades. En lo sucesivo, en vez de hablar de los
planetas ortodoxos, cuando tratemos las influencias planetarias, mencionaremos
los planetas exotéricos y esotéricos y estableceremos así nuestro vocabulario y
palabras explicativas más acordes con la enseñanza interna. En astrología
tratamos en todo momento con las energías que producen movimiento y actividad
subjetiva y externa; nos ocupamos de los impactos que numerosas fuerzas hacen
sobre la expresión de la vida y del propósito humano, planetario y del sistema,
y los efectos resultantes. Cuando estos efectos y actividades son puramente
objetivos (y bajo esta palabra ubico a todos los acontecimientos y sucesos que
ocurren en los tres mundos de la experiencia humana, en los planos físico,
astral y mental) tenemos la demostración de la personalidad. Cuando están
relacionados conscientemente al mundo de las causas y son el resultado de la
“correcta y consciente dirección” del centro emanante, el alma, las fuerzas de
la personalidad quedan sometidas a la difusión de las energías del alma,
entonces la personalidad o naturaleza forma llega a ser magnética en forma
distinta, atrayendo hacia sí las energías de un plano superior y dinámico, que
hasta ahora concernían al hombre, el cual ha aprendido a controlar y utilizar.
En otros casos, las energías del alma intensifican ciertas fuerzas de la
personalidad, y el efecto de los planetas exotéricos es complementado por una
firme y constante afluencia de energías provenientes de los planetas
esotéricos, que empiezan a tener un dominante efecto esotérico. En Capricornio,
por ejemplo, la influencia de Saturno es esotérica y exotérica; en Tauro,
Vulcano tiene un efecto esotérico y jerárquico, mientras que en Leo, el Sol
rige a los tres -en lo que respecta a la vida exotérica, esotérica y
jerárquica. Esto lo estudiaremos más adelante, en esa parte del libro en que
consideraremos la constelación de Leo. Las influencias planetarias son
inusitadamente potentes en Acuario durante este ciclo mundial, porque, en forma
peculiar, es un signo culminante para la mayoría de las personas que van de
Aries a Piscis en la Cruz Fija. Son raros y muy pocos los que en el signo
Piscis culminan la experiencia de la vida en las tres Cruces, por lo cual
llegan a ser Salvadores del mundo. Sólo entonces conocen el aspecto superior
del primer rayo, expresándose a través de las actividades de la Muerte. Sin
embargo, el conjunto de iniciados del mundo culminan sus experiencias en
Acuario y llegan a ser servidores mundiales liberados. En este ciclo dan la
espalda al propio progreso y a todo deseo por satisfacer su propia aspiración
espiritual, convirtiéndose en portadores del agua de la vida para la humanidad,
ingresando así en las filas de la Jerarquía. Quienes llegan a la realización en
Piscis y alcanzan una etapa superior en su evolución, pasan a ese centro
denominado Shamballa; pero la mayoría de los iniciados y discípulos permanecen
apegados al segundo centro, el de la Jerarquía servidora.
Acuario
es, preeminentemente, un signo de constante movimiento, de actividades
cambiantes y de mutaciones periódicas, y el símbolo de este signo expresa este
estado de actividades, siendo por lo tanto un signo en que el iniciado domina y
comprende la significación de los ciclos. Los resultados de la experiencia del
valle (en el lenguaje empleado por los místicos de todas las épocas) y de la
cima de la montaña con su visión de luz, están vívidamente representados por el
signo. El acuariano puede experimentar profunda depresión, el propio desprecio,
o conocer y pasar por la exaltación del alma y la sensación del poder
espiritual otorgado por el control que ejerce el alma, conociendo todo como
interacción, acción y reacción, necesarias para el progreso y la comprensión.
Actúa con la Ley de Acción y Reacción.
En
Leo, el centro y punto de conciencia del hombre es él mismo; gira sobre sí
mismo y su propio eje, siempre vinculado y relacionado consigo mismo, siendo el
individuo autocentrado que consagra todos sus pensamientos, tiempo y servicio a
su propio bienestar e interés personal. Pero en Acuario, el polo opuesto de Leo
y signo de culminación, el hombre se exterioriza; no hay ningún centro o
círculo que circunscriba la influencia, sino únicamente dos líneas de energía
que se exteriorizan y afluyen de él hacia el mundo de los hombres. El individuo
que en Leo es consciente de sí mismo, en Acuario llega a ser servidor
consciente, y esto está muy bien expresado en los símbolos de ambos signos. El
acuariano se consagra al servicio grupal y al bienestar de la humanidad y, por
ejemplo, el acuariano común, en la Cruz Mutable, seria el empleado fiel, el
socio y trabajador de alguna firma o empresa, dentro de cuyos límites confina
todos sus intereses, y a cuya prosperidad consagra todo lo que posee. En la
Cruz Fija, esta dedicación a los demás se trasforma en servicio al mundo.
Se
dice que Acuario rige el sistema sanguíneo y su circulación. A través de la
sangre es distribuida por todo el cuerpo humano la fuerza de la vida. Por lo
tanto simboliza la tarea del acuariano liberado que distribuye vida espiritual
en el cuarto reino de la naturaleza. Las influencias acuaríanas actúan también
como dadoras de vida en otras formas de vida planetaria y en otros reinos de la
naturaleza, de los cuales no nos ocuparemos, pues limitaremos nuestra atención
a la humanidad.
Acuario,
como ya se sabe, es uno de los brazos de la Cruz Fija, la cual es,
preeminentemente, la Cruz del Discipulado y de las tres iniciaciones mayores,
de las que puede decirse que:
1. En
Tauro. - El deseo es transmutado en aspiración; la oscuridad es reemplazada por
la luz y la iluminación; se abre el ojo del toro, el tercer ojo espiritual u
“ojo único” de El Nuevo Testamento. “Si tu ojo es uno, dijo Cristo, todo tu
cuerpo estará lleno de luz”. Este ojo único reemplaza a los dos ojos del yo
personal. La atención del hombre se enfoca en la realización espiritual. Camina
en el Sendero del Discipulado.
2. En
Leo. - El hombre autocentrado se trasforma oportunamente en la expresión de la
vida del alma y se dedica a realizar la meta espiritual de la impersonalidad.
Aquí emprende la preparación para la primera iniciación, recibiéndola en él o
bajo este signo si es el ascendente, convirtiéndose en “el León que busca su
presa”, el alma que cautiva a la personalidad.
3. En
Escorpio. - El discípulo pasa por las pruebas que le permitirán recibir la
segunda iniciación, demostrando que la naturaleza de deseos es subyugada y
conquistada, que la naturaleza inferior (ascendida al cielo) es capaz de
alcanzar la meta en el mundo durante este período, y que desde los cimientos
terrenos de Escorpio, la personalidad puede ser probada de tal manera que
demuestre su aptitud para prestar el servicio mundial exigido en Acuario. Esto
está bellamente expresado en la leyenda de Hércules, el Dios Sol, que vence a
la hidra de nueve cabezas o serpiente del deseo, cuando fue forzado a
arrodillarse y, desde esa posición de humildad, levantó en vilo a la serpiente
y obtuvo la liberación.
4. En
Acuario. - Culmina el largo esfuerzo del alma y concluye la experiencia del
discípulo en la Cruz Fija. El hombre recibe la tercera iniciación y es liberado
del control de la personalidad, recibiendo las dos siguientes iniciaciones en
la Cruz Cardinal.
A
continuación daré los nombres de los Tres Cruces, extraídos de los antiguos
archivos y, por lo tanto, difíciles de traducir:
1. La
Cruz Mutable-La Cruz de la Experiencia mutable y adquirida. Lugar de la acción
y de la reacción, del control kármico y de la respuesta a los impactos que
conducen a despertar la conciencia, respecto a la meta inmediata.
2. La
Cruz Fija-La Cruz de la Transmutación. El deseo se transforma en aspiración y
el egoísmo en altruismo.
3. La
Cruz Cardinal-La Cruz de la Trascendencia. La vida de la personalidad, la vida
de la forma y la vida planetaria, ya no controlan. El hombre se libera.
La
sustancia, el océano de la vida, el agua, el símbolo del deseo, y el impulso
por encarnar, son transmutados en luz del alma, en sustancia de luz y en anhelo
de hollar conscientemente el Sendero de Retorno, más el ansia de prestar
servicio. El deseo se desarrolla y enfoca en Tauro cuando el hombre se halla en
la Cruz Mutable y progresa alrededor del zodíaco; se reorienta y repolariza en
Tauro cuando el hombre ha ascendido a la Cruz Fija, y es abandonado
eventualmente en ese signo. En Escorpio, el polo opuesto de Tauro, la
personalidad es humillada, lucha con el alma; en este signo, la personalidad
“muere en sentido oculto y luego resucita como aire y luz” para convertirse,
desde ese momento, en servidora del alma. En Leo, el individuo es consciente de
su propia identidad, concentra sus propósitos, aprende las lecciones y la
aplicación del egoísmo (porque es uno de los mejores medios para aprender y
descubrir que es contrario a las leyes del alma), siendo eventualmente tan
castigado por los procesos de la vida, que llega a darse cuenta de la futilidad
del propio interés. En Acuario, el hombre es consciente de la belleza de la
vida y del interés grupales y de su responsabilidad individual hacia el grupo,
empezando a vivir su vida y dedicándose a prestar servicio a la humanidad.
Respecto
a la conciencia los estudiantes hallarán iluminador estudiar el tema en la
siguiente revelación:
1. Conciencia
subjetiva latente en Aries.
2. Conciencia
de la dualidad en Géminis.
3. Conciencia
de la masa en Cáncer.
4. Autoconciencia
individual en Leo.
5. Conciencia
equilibrada en Libra.
6. Conciencia
grupal en Acuario.
En
esta clasificación Podrá apreciarse la diferencia que existe entre astrología
exotérica y esotérica. La astrología exotérica trata de las características y
las cualidades de la personalidad y de los aspectos de la forma, como también
de los acontecimientos, sucesos, circunstancias y el medio ambiente
condicionante, que aparecen en el horóscopo personal, indicando que hay control
planetario, pero no control solar. La astrología esotérica se ocupa
principalmente del desenvolvimiento de la conciencia, de los impactos que a
despiertan a los dones peculiares de cualquier signo particular y de la
facultad que otorga un rayo y también de la reacción del hombre y su
consiguiente enriquecimiento mediante su respuesta a la influencia de un signo,
actuando por medio de planetas esotéricos, desde el ángulo de la percepción
humanitaria, del discipulado y de la iniciación. Esto básicamente se refiere a
sus experiencias desde el ángulo de las tres Cruces, las cuales implican:
primero mutación, luego orientación y, finalmente, iniciación. Estas tres
Cruces ocuparán un lugar prominente en el delineamiento astrológico.
Llegamos
ahora a un punto muy interesante en conexión con Acuario. Aparentemente no
existe ningún planeta que esté exaltado o “caiga” en este signo. El único
afectado es el Sol, cuyo poder disminuye. ¿ Cuál es la significación simbólica
de esto? Es la relación que existe entre Acuario y Capricornio, entre la Cruz
Fija y la Cruz Cardinal y entre la tercera iniciación y las que le siguen y el
punto de equilibrio alcanzado entre Piscis y Capricornio, enfocados en Acuario.
No me refiero a la matemática ortodoxa o a las razones astronómicas, pues en
realidad dependen de las razones subjetivas y espirituales, las cuales nos
conciernen. Uno de los hechos que surgirá en nuestra conciencia al estudiar
estas líneas esotéricas, es que todas las indicaciones externas no señalan la
verdad, sino únicamente el camino a las realidades subjetivas, de las cuales
los hechos externos son sólo símbolos ilusorios. Reflexionen sobre esto y
mantengan la mente abierta.
Ningún
planeta está exaltado ni cae en Acuario, porque el verdadero acuariano -después
de la correspondiente experiencia en la Cruz Mutable y en la Cruz Fija- ha
llegado a un punto de equilibrio. No está regido por los pares de opuestos sino
que utiliza a ambos para fines espirituales. No lo obstaculizan la tierra ni el
agua (Capricornio y Piscis); ha superado las pruebas de los procesos de
encarnación e iniciación, y permanece libre distribuyendo energía y vida,
simbolizadas por las dos líneas onduladas. Es interesante recordar que durante
el progreso del alma, en lo que concierne a la humanidad, de los cuatro signos
de cada Cruz uno tiene mas importancia que los otros. Cada signo, en cada una
de las tres Cruces, está relacionado con uno de los cuatro reinos de la
naturaleza, y la preponderante influencia de rayo afluye, por medio del signo,
al reino en consideración. En conexión con la humanidad los signos importantes
de las tres Cruces son:
a. La
Cruz Mutable Piscis.
b. La
Cruz Fija Escorpio.
c. La
Cruz Cardinal Capricornio.
En
Acuario, el iniciado lleva a su consumación todo lo adquirido en Leo mediante
la influencia del Sol, porque, en lo que concierne a la humanidad, existe en
este signo una condición excepcional, pues el Sol rige toda expresión
-exotérica, esotérica y jerárquica. Rige a la personalidad, al alma y a la
cuarta Jerarquía Creadora. De allí que el Sol (físico) aminore su poder en
Acuario. Al recibir la tercera iniciación la luz de la personalidad se
“extingue”, o es atenuada por la luz del Sol subjetivo, influyendo al alma.
Aquí hay mucho para reflexionar, pero muy poco puede indicarse directamente,
pues el curioso hecho de este triple control, ejercido por un planeta,
constituye uno de los misterios de la iniciación. Está vinculado a la relación
que existe entre Leo y Acuario, porque lo inusitado de Leo es que tiene todas
sus influencias regentes concentradas por intermedio de un planeta. Leo indica
la cumbre de la realización del alma humana. Nos inclinamos a creer que la
iniciación y la liberación constituyen la realización del reino humano y el
logro de la humanidad, pero no es así. Iniciación es la realización y el éxito
obtenido por el alma que, finalmente, ha logrado dominar a la personalidad y
manifestar su verdadera naturaleza y carácter, a pesar del personalismo y del
antagonismo del ser humano, empeñado en llevar a cabo sus propios propósitos.
Literalmente constituye la realización de ciertos objetivos deseados, para cuyo
logro los entes del quinto reino de la naturaleza han trabajado durante eones y
expresan el fin de la tarea, del sacrificio y servicio planetarios
obligatorios. Esta realización culmina en la tercera iniciación y de allí en
adelante, por propia elección y como alma, el hombre emancipado y libre sirve
en el plano físico, consciente de la intención y del propósito.
Los
decanatos de Acuario están regidos (según Alan Leo) por Saturno, Mercurio y
Venus, y el efecto que producirán ya comienza a vislumbrarse en los asuntos
humanos y condiciones mundiales. Saturno es el planeta del discipulado y de la
oportunidad; está hoy extremadamente activo, presentando al discípulo mundial
esas situaciones y crisis difíciles que demandarán una libre elección,
discriminación precursora, respuesta inteligente y correcta decisión,
produciendo así la destrucción de lo que obstaculiza, sin abandonar los
verdaderos valores de los cuales puede ser consciente la humanidad. El
discípulo individual ha enfrentado siempre estas circunstancias condicionantes
y liberadoras, y la humanidad se encuentra hoy en la misma situación. Nos
hallamos ante el portal del nuevo mundo, de la nueva era y sus nuevos ideales,
cultura y civilización.
Saturno,
que nos ha ofrecido la oportunidad y proporcionado la elección para producir
los cambios necesarios y destruir lo que impide la libre expresión del alma, se
aparta oportunamente a fin de permitir que Su gran Hermano, Mercurio, arroje
sobre la situación la luz del alma -intuitiva e iluminadora-, para poder
interpretar por medio de nuestras mentes iluminadas, el significado de los
acontecimientos, relacionando lo viejo con lo nuevo y el pasado con el futuro,
mediante la luz del presente.
De
aquí la utilidad subjetiva de la actual tendencia general hacia los procesos de
la meditación que capacitan para ser “impresionados desde lo alto” (entendido
técnicamente) e iluminados por la luz del alma.
Entonces,
cuando haya terminado la tarea de Saturno y de Mercurio durante el tercer
decanato, Venus, la unión del corazón y de la mente, introducirá la tan
esperada era de amor-sabiduría, de hermandad y de expresadas relaciones
fraternales. Oportunidad, Iluminación, Hermandad son los dones que Shamballa
proyecta conferir al género humano durante la era acuariana, siempre que los
hombres se preparen para ello, los acepten y utilicen. Sólo el futuro pondrá en
claro la reacción del hombre.
Según
otros astrólogos, los tres decanatos están regidos por Venus, Mercurio y la
Luna. Podrán observar aquí la relación entre la astrología y la rueda de la
vida normal o revertida. La Luna toma aquí el lugar de Saturno. ocultando al
planeta Urano. En este caso, Urano, el planeta oculto, representa la ciencia
exotérica que penetra en el aspecto oculto de la vida de la forma y tenemos el
período en que el hombre no está suficientemente alerta ni consciente para
aprovechar la oportunidad y aplicarla a los fines esotéricos o del alma, pero
puede identificarse con los aspectos más avanzados de la forma. La energía que
produce oportunidad, iluminación y amor fraternal, tal como se expresa y se
logra en la Cruz Fija, se demuestra en la Cruz Mutable o Común, como
dificultad, mente voluble y versátil (inestable y oscura) y como sexo.
Esto
aparece nítidamente en las palabras dirigidas al hombre en la Cruz Mutable
cuando atraviesa un ciclo acuariano. Dichas palabras son: “Y el Verbo dijo: que
rija el deseo en la forma”, porque el deseo se convierte en adquisición de
conocimiento, y el conocimiento de lo que está oculto en cualquier etapa del
sendero de evolución relaciona al individuo con Urano. Cuando el hombre se
halla en la Cruz Fija surgen las palabras: “Soy el agua de la vida vertida para
los hombres sedientos”. Las implicaciones son tan claras que el tema no
necesita mayor explicación ni elucidación.
Ahora
consideraremos más extensamente a Capricornio. Los tres estudios sobre Piscis,
Acuario y Capricornio serán algo más extensos que los anteriores, porque he
venido preparando la base para lo que diré sobre el quinto punto: las tres
Cruces. Extraeremos ciertas consideraciones en conexión con ellas, que serán de
valor; Piscis forma parte de la Cruz Mutable, Acuario de la Cruz Fija y
Capricornio de la Cruz Cardinal, por lo tanto, no es necesario repetir
detalladamente lo que he dicho al ocuparme de otros signos. Los tres son signos
de comienzo o de final, de acuerdo al estado de la rueda de la vida. También
resumen e inician las actividades de los otros nueve signos que son fundamental
y estrictamente signos humanos, y sintetizan los resultados de la experiencia
adquirida en las tres Cruces.
Ahora
podemos encarar en forma rápida esta tesis respecto a las implicaciones
filosóficas de la Gran Rueda del Zodíaco porque en este punto puedo dejar lo
que resta por decir sobre las tres Cruces, hasta que lleguemos a la parte VI,
donde habrá muchas cosas interesantes que señalar. Y las he tratado en forma
algo extensa cuando se estudiaron estos tres primeros signos de la rueda del
zodíaco, al girar de Aries a Tauro, vía Piscis. Cada uno de estos tres signos
se halla en una de las cruces y constituyen en sí y en sus relaciones, una
completa unidad. Resulta interesante observar que cada uno de ellos representa
el comienzo (en la Cruz Mutable) o la culminación (en la Cruz Fija). Cuando
representan el comienzo, tenemos:
1. Aries ler. Aspecto Movimiento externo hacia la encarnación
latente.
Voluntad de manifestarse.
Experiencia
en la Cruz Cardinal.
2. Piscis 2do. Aspecto Deseo de existir en la forma.
latente El amor o deseo por las cosas
materiales.
Mutación
constante.
Experiencia
en la Cruz Mutable o Común.
3. Acuario 3er. Aspecto Consagración al yo inferior.
latente Egoísmo.
Experiencia sobre la Cruz Fija.
Cuando
estos tres signos constituyen el final del ciclo de expresión en la rueda
revertida, tenemos:
1. Acuario 3er. Aspecto Consagración
al servicio del Todo.
expresado Muerte o negación de todo egoísmo
personal.
Culminación
de la experiencia en la Cruz Fija.
2. Piscis 2do. Aspecto Surgimiento de un salvador del mundo.
expresado
Muerte de todo deseo y amor
separatista, incluso el
anhelo
y aspiración espirituales.
Culminación
de la experiencia en la Cruz Mutable.
3. Aries ler. Aspecto Aparición de la voluntad de colaborar con el Plan.
expresado
Muerte de la propia voluntad.
Culminación de la experiencia en la Cruz Cardinal.
La
misma consideración fundamental aplicada a las tres Cruces puede aplicarse a
Géminis, Tauro y Aries o la inversa, a Aries, Tauro y Géminis, recordando
siempre que la Cruz Mutable rige la rueda en el proceso común y la Cruz Fija en
el progreso invertido, durante el discipulado. La Cruz Cardinal rige en
realidad ambos procesos; pero esto sólo es comprendido cuando ha tenido lugar
la iniciación:
1. Aries
- Rige el Sendero del Discipulado. Voluntad de retornar al Origen.
Determinación para lograr la liberación. La causa originante de los cambios en
las Cruces Fija y Mutable.
2. Tauro
- Deseo de vencer al deseo. Anhelo de liberarse. Transmutación del deseo en
amor.
3. Géminis
- La fusión de los opuestos; el trabajo inteligente de la unificación;
síntesis.
En la
rueda común estos signos otorgan:
1. Géminis
- Experiencia de los pares de opuestos. Dualidad pronunciada y separatista.
Interacción entre los gemelos: La naturaleza del alma y de la forma.
2. Tauro
- El reenfoque de los deseos inferiores antes de dar otra vuelta en la Gran
Rueda, tratando de satisfacer a la personalidad. El Hijo Pródigo viaja hacia un
país lejano.
3. Aries
- Nuevamente el principio y el fin.
Debe
recordarse que Aries es, definidamente, esa divina manifestación a la que el
Cristo se refirió cuando dijo: “Soy el Alfa y el Omega, el principio y el fin.”
No obstante, su significado sólo puede ser captado cuando las experiencias en
la Cruz Mutable y en la Cruz Fija han sido trascendidas y conscientemente se
asciende a la Cruz Cardinal después de la tercera iniciación, “la rueda que
gira sobre sí misma y va rodando de norte a sur y luego de este a oeste a
medida que progresa y lo realiza en un instante”. Ésta es una forma simbólica
de expresar la actividad unida de todos los estados de conciencia logrados en
las dos primeras ruedas, proporcionados al iniciado por la experiencia de la
vida durante muchas rondas en el zodíaco; también significa ese tipo de
conciencia que trasciende la del Cristo Mismo, para el cual el Cristo y el
Buddha se están preparando. La experiencia en la Cruz Cardinal (concerniente al
desenvolvimiento cósmico) trasciende toda conciencia posible adquirida en las
otras dos cruces y para lo cual han preparado al iniciado. Podría decirse que:
1. La
Cruz Mutable, a su debido tiempo y cuando se han asimilado sus lecciones,
otorga conciencia planetaria.
2. La
Cruz Fija otorga conciencia del sistema.
3. La
Cruz Cardinal otorga conciencia cósmica.
CAPRICORNIO, LA CABRA
Éste
es uno de los signos más difíciles de explicar porque, como bien saben, es el
más misterioso de los doce. Es el signo de la cabra que busca su sustento en
los lugares más rocosos y áridos del mundo, y por lo tanto relaciona al hombre
con el reino mineral. También es el signo de los Cocodrilos, que viven en el
agua y en la tierra; espiritualmente es el signo del Unicornio, “la bestia que
lucha y triunfa”, de las antiguas mitologías. De acuerdo al simbolismo de estos
animales, el signo nos da un cuadro completo del hombre, con sus pies en la
tierra, corriendo libremente y ascendiendo las cumbres de la ambición mundana o
de la aspiración espiritual, en busca de lo que él comprende (en un momento
dado) que es su mayor necesidad. Como la cabra, Capricornio, es el hombre
terreno, humano y codicioso, que trata de satisfacer el deseo, o el aspirante
egoísta que trata de satisfacer su aspiración. Este signo representa al hombre
como un animal ambicioso, en dos sentidos de la palabra: en las primeras etapas
de la Cruz Mutable, el hombre, la mezcla del deseo (agua) y de la naturaleza
animal (tierra), y en la rueda revertida, el hombre, la fusión del alma y la
forma. También nos proporciona un cuadro del iniciado triunfante, el “Unicornio
de Dios”, el símbolo del Unicornio con su único cuerno protuberante sobre el
testuz, semejante a una lanza, en vez de los dos cuernos de la cabra.
Resulta
interesante estudiar los tres signos simbolizados por animales con cuernos.
Aries, el carnero con los cuernos vueltos hacia abajo, significa la venida a la
manifestación, el ciclo involutivo y de experiencia en la Cruz Cardinal, cuando
expresa la voluntad de Dios de manifestarse. Tauro, los cuernos del toro
vueltos hacia arriba, sobre un círculo, representa el impulso del hombre, el
Toro de Dios, hacia la meta de la iluminación y la liberación del alma, y los
dos cuernos (dualidad) protegiendo el “ojo de la luz” en el centro del testuz
del toro, el “ojo uno” de El Nuevo Testamento, que “llena de luz a todo el
cuerpo”. Luego Capricornio, la cabra, relacionado particular y estrechamente a
Aries, oculta (como un velo esotérico) el simbolismo del Unicornio, donde los
dos cuernos y el ojo único se fusionan, y está representado por el largo y
derecho cuerno del Unicornio en el centro del testuz.
Detrás
de todo esto se halla el misterio dual de Leo, porque Leo -en lo que a la
humanidad concierne- es la clave o el indicio de todo el zodíaco, y esta
constelación encierra dos grandes misterios:
1. El
misterio de la Esfinge, conectado con la relación que existe entre Leo y Virgo,
y ligado al secreto de los Ángeles Solares. No es el misterio del alma y la
forma, sino el de la mente inferior y la superior y su mutua relación.
2. El
misterio del León y el Unicornio. Una antigua canción de cuna encierra este
secreto, y se refiere a que “el León y el Unicornio fueron a la Ciudad”, y esto
contiene peculiarmente el secreto de la iniciación y de la ascensión del ser
humano hasta el portal donde se lo admite que entre en la Jerarquía, y también
la “elevación mística” para lo cual la Masonería posee la clave. Esto tiene que
ver con el surgimiento de la conciencia del iniciado (nueva y centralizada) y
la derrota del rey de los animales (la personalidad) lo cual conduce a que la
conciencia grupal y mundial, el altruismo y la iluminación, triunfen sobre la
autoconciencia y el egoísmo. La verdadera versión de este antiguo mito, dice
que el rey de los animales es cegado y muerto, porque el cuerpo del Unicornio
le atravesó el ojo y el corazón.
El
símbolo de este signo es intencionalmente indescifrable. A veces se lo llama la
“Signatura de Dios” y no trataré de interpretarlo, en parte porque nunca ha
sido trazado correctamente, y por otra porque su delineamiento correcto y la
capacidad del iniciado para descifrarlo produce una afluencia de fuerza que no
sería deseable, excepto después de la debida preparación y comprensión. Es
mucho más potente que el pentágono, y deja al iniciado “sin protección”.
En un
antiguo tratado astrológico, que nunca vio la luz del día, pero que será
descubierto a su debido tiempo, está descrita la relación que existe entre los
animales cornúpetos del zodíaco:
“El
Carnero, la víctima propiciatoria y la Cabra sagrada, son Tres en Uno y Uno en
Tres. El Carnero se convierte en el segundo y el segundo en el tercero. El
Carnero engendra y fertiliza todo; la Víctima propiciatoria en el desierto, que
todo lo redime; la Cabra sagrada que se fusiona en el Unicornio, levantando,
ensartada en el dorado cuerno, a la forma vencida -en esto se halla oculto el
misterio.”
Evidentemente
los tres signos cornúpetos ocultan tres misterios:
El
misterio de Dios, el Padre La Creación
El
misterio de Dios, el Hijo La Redención
El
misterio de Dios, el
Espíritu Santo La liberación
También
se podría decir que la Voluntad del aspecto Padre, manifestándose por medio de
Aries, rige a Shamballa; el amoroso deseo del Hijo es atraído hacia la
Jerarquía, y la actividad penetrante e inteligente del Espíritu Santo anima ese
centro de vida divina denominado humanidad. Por lo tanto tenemos:
Shamballa Jerarquía Humanidad
Voluntad Amor Inteligencia
Aries Tauro Capricornio
Tanto
en sus aspectos superiores como en los inferiores estos signos guardan el
secreto del “cuerno de la lucha y el cuerno de la abundancia, sometidos y
cuidados por el Cuerno de la Vida”. Un antiguo proverbio dice: “El Carnero
-cuando se ha convertido en la Víctima propiciatoria, ha buscado la iluminación
como el Toro de Dios y ha trepado a la cumbre de la montaña a semejanza de la
cabra- cambia así su forma por el Unicornio. Grande es la clave oculta”.
Ampliando algo más el simbolismo podría decirse que:
1. El
Carnero conduce a la vida creadora en la Tierra y a la oscuridad de la materia.
Éste es el azul de media noche.
2. El
Toro conduce a los lugares de deseo en busca de “la satisfacción iracunda”. El
rojo de la codicia y la ira, se cambia oportunamente en la luz dorada de la
iluminación.
3. La
cabra conduce por caminos áridos en busca de alimento y agua, “la necesidad de
verde”; pero la Cabra es también capaz de ascender hasta la cumbre de la
montaña.
Ésta
es la experiencia en la Cruz Mutable en lo que concierne a estos tres signos. Y
en la Cruz Fija:
1. El
Carnero se transforma oportunamente en la Víctima propiciatoria y la Voluntad
de Dios en el Amor, y así demuestra la salvación.
2. El
Toro se transforma en el que otorga luz, y la oscuridad del primer ciclo es
iluminada por el Toro.
3. La
Cabra se transforme en el Unicornio, conduciendo a la victoria. El Cocodrilo,
la Cabra y el Unicornio, representan tres etapas del desenvolvimiento del
hombre.
Aries,
Tauro y Capricornio son los grandes transformadores bajo el gran Plan creador.
Son de naturaleza catalítica. Cada uno abre la puerta que conduce a uno de los
tres centros divinos de expresión, que son los símbolos en el cuerpo del Logos
planetario de los tres centros superiores del hombre, el coronario, el cardíaco
y el laríngeo:
Aries.
Abre la puerta que conduce a Shamballa, cuando se pasa por las experiencias de
Tauro y Capricornio.
Tauro.
Abre la puerta que conduce a la Jerarquía, cuando es comprendida la
significación de Géminis y Leo, y pueden ser recibidas las dos primeras
iniciaciones.
Capricornio.
Abre la puerta que conduce a la Jerarquía, en un aspecto más elevado, cuando
pueden ser recibidas las tres últimas iniciaciones y es comprendida la
significación de Escorpio y Virgo.
En
estos signos y sus relaciones sobre la Cruz Fija reside oculto el misterio de
Makara y de los Cocodrilos.
Las
notas clave de este signo indican un proceso de cristalización. La facultad de
concretar de Capricornio puede ser considerada de varias maneras.
Primero,
Capricornio es un signo terrestre, y expresa el punto más denso de
materialización concreta de que es capaz el alma humana. El hombre es entonces
“de la tierra, terrestre”, y lo que El Nuevo Testamento llama “el primer Adán”.
En este sentido Capricornio contiene en sí mismo la simiente de la muerte y del
fin -la muerte final, que oportunamente tiene lugar en Piscis. Reflexionen
sobre esto. Cuando la cristalización ha llegado a cierto grado de densidad y
obtenido lo que se denomina dureza, es destruida y desintegrada fácilmente, y
el hombre nacido en Capricornio lleva a cabo su propia destrucción, lo cual se
debe a su naturaleza fundamentalmente materialista y a los “golpes del
destino”, que son la actuación de la ley del karma. Una y otra vez se logra
cierto grado de concreción, para sufrir nuevamente la destrucción, previa a la
liberación de la vida y a la reconstrucción de la forma.
Segundo.
Capricornio es siempre el signo de la finalización, y su símbolo es
frecuentemente (aunque no siempre) la cima de la montaña, porque marca el punto
más allá del cual no se puede ascender, en algún ciclo determinado de vida. Por
eso Capricornio es el signo que esotéricamente ha sido denominado “detención
periódica”. El progreso llega a ser imposible bajo las formas existentes y debe
descender al valle del dolor, de la desesperación y la muerte, antes de iniciar
un nuevo intento de escalar las cumbres. El intento actual de trepar al monte
Everest es asombrosamente simbólico, y la Jerarquía lo observa con mucho
interés, porque en este esfuerzo vemos el intento de la humanidad por llegar a
la cumbre de la montaña, cuya cima, hasta ahora, vio frustrado todo esfuerzo.
Ésta es una cuestión de gran importancia e interés, pero cuando la humanidad
emerja a la luz y a la relativa gloria de la nueva civilización, conquistará al
mismo tiempo la última cima. Lo que representa el más denso materialismo y la
culminación de la grandeza terrena permanecerá, pero estará bajo los pies de la
humanidad.
Tercero,
Capricornio, como consecuencia de lo anterior, es el signo donde se inaugura un
nuevo ciclo de esfuerzo, en lo que respecta al hombre común o al iniciado.
Esfuerzo, tensión, lucha y contienda, contra las fuerzas naturales del bajo
mundo, o las difíciles condiciones vinculadas a las pruebas del discipulado o
la iniciación, son las características de la experiencia en Capricornio.
Quizás
algunos sepan que antiguamente sólo había diez signos, y en esa época
Capricornio marcaba el fin de la rueda zodiacal, y no como lo hace ahora
Piscis. Los signos Acuario y Piscis no fueron incorporados a los signos por la
simple y llana razón de que la humanidad no podía responder a sus influencias
peculiares, pues los vehículos de contacto y el mecanismo de respuesta no
estaban adecuadamente desarrollados. Originalmente había ocho signos, luego
diez y ahora doce:
1. En
los días lemurianos, durante el período primitivo del hombre animal y antes de
aparecer la humanidad sobre la Tierra, en el período intermedio de desarrollo,
ocho signos ejercían influencia en el planeta y en los reinos de la naturaleza
que existían en él. No había respuesta a las influencias de Leo y Virgo. El
misterio de la Esfinge no existía, y ambos signos no formaban parte de la rueda
zodiacal. Después tuvo lugar la individualización, la simiente crística fue
plantada en el hombre y estos dos signos empezaron a ejercer influencia sobre
la humanidad, influencia que fue reconocida gradualmente, y el zodíaco contó
con diez signos. Dominaba la Cruz Mutable, que entonces era la Tau, pues no
estaba Piscis, y sólo Géminis, Virgo y Sagitario eran evidentes. El círculo de
experiencia estaba marcado de Aries a Capricornio.
2. En
los días atlantes, el hombre había llegado a responder en tal forma a las
influencias planetaria y solar, que fue abierta la puerta de la iniciación para
la experiencia jerárquica, y se agregaron dos signos más. Estos dos signos eran
las analogías superiores de Leo y Virgo, y los polos opuestos de estos dos
fueron: Acuario y Piscis. Sus influencias llegaron a ser activas y efectivas, y
formaron parte de la rueda zodiacal, porque el hombre empezó a responder a sus
potencias. Entonces la Cruz Fija pudo actuar esotéricamente en la vida de la
humanidad, y tuvo lugar la primera reversión de la rueda en la vida de los
hombres evolucionados de la época. Esta reversión fue la verdadera causa de la
gran contienda o batalla entre los Señores de la Faz Oscura (como se los
denomina en La Doctrina Secreta) y los Señores de la Luz -contienda que aún
persiste. Entonces algunos hombres alcanzaron la etapa del discipulado, en la
cual pudieron ascender conscientemente a la Cruz Fija y prepararse para una
iniciación mayor. Contra esto lucharon las fuerzas del materialismo y de la
obstrucción (como a veces se las denomina) librando la batalla en el signo de
Escorpio.
3. Hoy,
en la época Aria, se desarrolla un conflicto similar en una vuelta más alta de
la espiral. La razón consiste en que algunos discípulos e iniciados del mundo,
han alcanzado cierto grado de desenvolvimiento y se están preparando para
ascender a la Cruz Cardinal y recibir algunas de las iniciaciones superiores.
El conflicto se libra entre la humanidad (controlada por los Señores del
Materialismo) y la Jerarquía (controlada por las fuerzas de la Luz y del Amor),
y ante nuestros ojos se está librando la batalla. Las influencias de los doce
signos del zodíaco (particularmente siete de ellos) están implicadas hoy, y los
hombres de todos los tipos y rayos responden a esas influencias, y en una forma
u otra están implicados en el asunto.
Observarán,
por lo tanto, que si las fuerzas concentradas de la Cruz Cardinal son ahora
definidamente poderosas -y lo son- la batalla es terrible porque:
1. La
humanidad como un todo se halla en tal estado de convulsión debido a que debe
dar el gran paso adelante en el desenvolvimiento de la autoconciencia y también
expresar el sentido de responsabilidad, que es el primer florecimiento y
fructificación de la percepción autoconciente. Este hecho es responsable de
arrastrar al conflicto, en forma peculiar y pronunciada, a las fuerzas de
Cáncer (de naturaleza involutiva), de Leo (que concierne a la
individualización) y de Géminis (que expresa la dualidad esencial del hombre).
Por eso tenemos hoy la actividad de la conciencia de la masa en Cáncer que
indica la actividad de la Cruz Cardinal en la etapa involutiva; la
autoconciencia en el hombre, manifestada en Leo, y el signo más humano de todos
que indica la Cruz Fija; y Géminis, que proporciona el sentido de la naturaleza
dual del hombre -humana y divina-, constituyen, la meta de la experiencia
consciente en la Cruz Mutable. En consecuencia, tenemos ahora un signo en cada
una de las tres cruces, particularmente activo, influyendo a las masas de
hombres de todas partes. Un breve estudio de las condiciones del mundo, en lo
que al hombre concierne, lo comprobará.
2. En
la actualidad, los discípulos del mundo y la humanidad avanzada se hallan
igualmente en un estado similar de convulsión. Están pasando pruebas y
experiencias antes de dar un paso mayor, en algunos casos consistirá en recibir
la primera iniciación y en otros la segunda. Esto es producido y traído por las
fuerzas de Tauro, Leo y Escorpio y también por la compenetrante influencia
general de Géminis. Tenemos aquí tres signos, en la Cruz Fija y uno en la Cruz
Mutable condicionando y afectando a los discípulos del mundo, de extraordinaria
importancia y potencia en la actualidad, debido a la etapa de evolución y a la
sensibilidad de los discípulos e iniciados del mundo.
3. Los
iniciados, a su vez, están siendo sometidos a los impactos de las energías
procedente de Escorpio, Capricornio y Piscis -afluencia de fuerza proveniente
de cada una de las tres Cruces. Estas tres fuerzas capacitan al iniciado para
recibir la tercera iniciación.
Será
interesante observar que el promedio de la humanidad está, por lo tanto, sujeta
a la influencia de los tres signos mayores, y condicionada en la actualidad por
la potencia que llega de cada una de las tres cruces, presentando a los hombres
la responsabilidad de elección y evocando su libre albedrío, su tendencia hacia
la autodeterminación y su firme decisión en esta época de crisis mundial.
Observarán que los discípulos del mundo están relacionados con las masas por su
respuesta a la influencia que emana de Géminis y entre sí, a través de
Escorpio, lo cual les otorga la capacidad de responder a las pruebas y al
sentido de visión (mediante el ojo iluminado de Tauro) y de emplear el poder de
la individualidad por medio de una personalidad evolucionada, mediante la
potencia de Leo. Los iniciados están relacionados con los discípulos del mundo
a través de la constelación de Escorpio, con el centro jerárquico por medio de
Capricornio y con la masa, a través de Piscis, el signo de los Salvadores del
mundo,
Por
lo tanto, siete constelaciones se hallan en predominante y estrecha combinación
en el actual momento de crisis, siendo responsables de los asuntos mundiales,
tal como existen hoy:
Cáncer La
Cruz Cardinal. “Ambas puertas están abiertas de par en par
Capricornio
Tauro
Leo La
Cruz Fija. “Los Discípulos dominan el mundo.”
Escorpio
Géminis La
Cruz Mutable. “La salvación del mundo es hoy posible
Piscis
Los
regentes planetarios exotéricos y esotéricos de Capricornio son los mismos, y
Saturno que rige el curso del hombre en este signo, no importa si se halla en
la rueda común o revertida, o si está en la Cruz Mutable o en la Cruz Fija.
Cuando ha recibido la tercera iniciación y puede ascender conscientemente a la
Cruz Cardinal, se libera, del dominio de Saturno y queda bajo la influencia de
Venus, regente de la Jerarquía, la de los Cocodrilos. Si consultamos la
enumeración dada lo demostrará. Técnicamente cuando un hombre está en la Cruz
Cardinal, comprende claramente la significación del propósito y las
potencialidades de las Jerarquías Creadoras, que le abren de par en par las
puertas a todas Ellas. En la Cruz Mutable y en la Cruz Fija tenemos el llamado
rayo verde, controlando no sólo las obligaciones kármicas en la vida cotidiana
en el sendero de evolución, sino también las experiencias y los procesos
evolutivos. La razón reside en que Capricornio es un signo terrestre y los
rayos tercero y quinto actúan preeminentemente por medio de este signo,
personificando al tercer aspecto mayor de la divinidad, la inteligencia activa,
además de su poder subsidiario, el quinto rayo de la mente, los cuales a través
de Capricornio, afluyen a Saturno y a Venus, llegando así a nuestro planeta, la
Tierra. De los cuatro Señores del Karma, Saturno es el más poderoso y obliga al
hombre a enfrentar el pasado y a prepararse, en el presente, para el futuro.
Tal es la intención y propósito de la oportunidad kármica. Desde cierto ángulo,
Saturno puede ser considerado el Planetario Morador en el Umbral, pues toda la
humanidad debe enfrentar a ese Morador y también al Ángel de la Presencia, y al
hacerlo descubrirá que el Morador y el Ángel constituyen esa compleja dualidad
que es la familia humana. Saturno lo hace posible, debido a una relación
peculiar con el signo de Géminis. El hombre individual descubre esto y enfrenta
los dos extremos mientras está en Capricornio; la cuarta y quinta Jerarquía
hacen lo mismo en Libra.
Por
lo tanto, a través de Saturno y Venus, Capricornio se conecta con Libra y
también con Géminis y Tauro; estas cuatro constelaciones -Tauro, Géminis, Libra
y Capricornio- constituyen un poderoso cuaternario de energías, produciendo
entre ellas esas condiciones y situaciones que permitirán al iniciado demostrar
su preparación y capacidad para la iniciación. Se las denomina “Los Guardianes
de los Cuatro Secretos”
Tauro
- Guarda el secreto de la Luz y confiere iluminación al iniciado.
Géminis
- Guarda el misterio o secreto de la dualidad y otorga al iniciado una palabra
que conduce a la fusión de los pares de opuestos mayores.
Libra
- Guarda el secreto de la estabilidad, del equilibrio y, finalmente, pronuncia
la palabra que libera al iniciado del poder de los Señores del Karma.
Capricornio
- Guarda el secreto del alma misma, y lo revela al iniciado en el momento de
recibir la tercera iniciación. Esto se denomina a veces el “secreto de la
Gloria oculta”.
Por
intermedio de otros regentes planetarios, mediante los cuales actúan los rayos
tercero y quinto, Capricornio está conectado con otras constelaciones además de
las cuatro mencionadas; pero para nuestro propósito éstas son las más
importantes. Los estudiantes pueden deducir, si lo desean, cuáles son las
restantes energías entrelazadas, relacionando los rayos, los regentes
planetarios y las constelaciones y consultando las clasificaciones ya dadas. El
tema, sin embargo, es muy confuso para el principiante, por eso me ocupo
primeramente de la filosofía y del simbolismo de los signos, a fin de
familiarizarlo con el esquema general y el amplio entrelazamiento universal.
Los
rayos tercero y quinto están peculiarmente activos en el Sendero del
Discipulado, así como los rayos sexto y cuarto dominan en el Sendero de
Evolución y los rayos primero y séptimo en el sendero de la iniciación. Como
bien saben, el segundo rayo controla y domina a los demás rayos:
Sendero Rayos Planetas Constelaciones
Evolución 6to. y 4to Marte. Mercurio Aries. Géminis. Cáncer. Virgo.
Escorpio.
Discipulado 3ro. y 5to Venus.
Saturno Géminis. Sagitario. Capricornio.
Iniciación 1ro. y 7mo Vulcano. Urano Tauro. Libra. Piscis.Plutón
En
esta clasificación observarán uno o dos puntos interesantes, que deberán ser
cuidadosamente considerados por todos los astrólogos después de determinar en
una de sus tres divisiones, el lugar aproximado del sujeto en el sendero de
evolución. Primero, la constelación de Géminis aparece dos veces, debido a su
estrecha conexión con la cuarta Jerarquía Creadora. Segundo, durante el período
de la Cruz Mutable, cinco constelaciones tienen que ver con la experiencia del
hombre en el sendero de la vida diaria, de los constantes renacimientos y de la
dificultad kármica. Cuatro de ellas conducen a Escorpio, donde se produce la
reversión de la rueda. Tercero, en el Sendero del Discipulado tres
constelaciones controlan y conducen a la actividad en Capricornio, siendo
posible en ese período recibir la iniciación. Cuarto, en el Sendero de
Iniciación la actividad de la tres Cruces se siente simultáneamente por
intermedio de los “poderes liberados” de Tauro, Libra y Piscis. Observarán que
la influencia de primer rayo, expresada a través de Plutón y Vulcano, se siente
únicamente en forma positiva en el Sendero del Discipulado. Esta potencia de
primer rayo sólo últimamente la ha experimentado la entera humanidad cuando se
acercaba a la etapa del discípulo mundial, y un vasto número de individuos
entró en los Senderos del Discipulado y de Probación. De ahí el reciente
descubrimiento de Plutón y el poder percibido de Vulcano, velado por la
potencia de Mercurio y oculto detrás de este planeta.
Las
influencias y potencias de segundo rayo están continuamente presentes, y se
proyectan en nuestra vida y esfera planetaria vía el Sol (que vela un planeta
oculto) y Júpiter, los cuales arrastran las fuerzas de Leo, Sagitario, Piscis,
Acuario y Virgo a nuestro planeta, y, a través de él, a todos sus reinos de la
naturaleza.
De
los puntos mencionados pueden obtenerse indicios respecto a las fuerzas
entrelazadas de las doce constelaciones, al afluir a todos los reinos de la
naturaleza y a través de ellos, trayendo no sólo sus propias potencias
individuales, sino también la de los siete rayos, enfocadas a través de los
planetas sagrados y no sagrados -las Vidas planetarias descubiertas y por
descubrir. Esotéricamente se ha dicho que al iniciado se le otorga una visión
de estos poderes y de sus numerosas líneas onduladas (vistas como ríos y
corrientes de luz) desde la cima de la montaña de Capricornio, cuando se ha
alcanzado esa cumbre. Esta visión aparece ante los ojos del asombrado discípulo
en la iniciación de la Transfiguración. Las grandes experiencias en las cumbres
de las distintas montañas relatadas en la Biblia, tienen que ver con
Capricornio. Moisés, el Dador de la Ley en el Monte Sinaí, es Saturno en
Capricornio, imponiendo al pueblo la ley del karma. Tenemos aquí un indicio
sobre la significación del pueblo judío como centro de distribución del karma.
Mediten sobre las palabras: “centro de distribución del karma”. El monte de la
Transfiguración en El Nuevo Testamento es Venus en Capricornio, cuando el amor,
la mente y la voluntad se unen en la persona de Cristo, “siendo transfigurado”
ante todos los hombres. Al mismo tiempo tuvo la Visión del Padre y lo que debía
hacer cuando “fuera a Jerusalén”, el lugar de la muerte y la ciudad de la paz.
Este Jerusalén es Piscis. En Acuario, Cristo puso a sus discípulos en contacto con
el “hombre que lleva un cántaro de agua”, Acuario, y en el aposento alto los
indujo a la unión y a la unidad bajo el simbolismo de la cena de la comunión.
La humanidad se está preparando hoy para esa cena, como hemos visto al estudiar
la última constelación.
El
significado astrológico de El Nuevo Testamento es aún poco comprendido. El
Cristo nació en Capricornio, cumplió la ley bajo Saturno, inició la era de la
hermandad inteligente bajo Venus y es el perfecto ejemplo del iniciado
capricorniano, que llega a ser el servidor del mundo en Acuario y el Salvador
del mundo en Piscis, completando así la ronda del zodíaco y capacitándose para
poder exclamar triunfalmente en Piscis: “Consumado es”.
El
polo opuesto de Capricornio es Cáncer y, como ya se ha enseñado, ambos signos
son los dos grandes portales del zodíaco -uno abre la puerta a la encarnación,
a la vida de la masa y a la experiencia humana, y el otro, a la vida del
espíritu, a la vida del reino de Dios, vida y propósito de la Jerarquía de
nuestro planeta. Cáncer permite que el alma entre en el centro mundial llamada
humanidad; Capricornio permite que el alma participe conscientemente de la vida
de ese centro mundial que denominamos Jerarquía; Libra permite que el alma
entre en el centro mundial que llamamos Shamballa, por ser el polo opuesto de
Aries, lugar de los comienzos. Libra manifiesta el perfecto equilibrio del
espíritu y la materia, unidos al principio en Aries. Estos equilibrios y
relación de los grandes opuestos, espíritu y materia, están simbolizados por la
situación en que se halla la personalidad al equilibrar los pares de opuestos
en el plano astral y descubrir entre ellos el “estrecho sendero del filo de la
navaja”, que lleva al hombre al reino del alma. Cuando el hombre pasa repetidas
veces alrededor del zodíaco, como comúnmente sucede, continua y conscientemente
entra a la vida en Cáncer, constelación en la cual se aplica y administra la
ley del renacimiento. Pero únicamente en el zodíaco revertido, el hombre
aprende a pasar, con análogo propósito consciente, a través de la puerta en
Capricornio. Cinco veces debe pasar a través de esa puerta con la conciencia
plenamente despierta, y estos cinco acontecimientos frecuentemente se denominan
las cinco iniciaciones mayores. Considerando a la cuarta Jerarquía Creadora
como un todo, las apariencias y experiencias de la vida del Logos planetario
por medio de las cinco razas -dos pasadas, una presente, la Aria, y dos
futuras- constituyen las analogías planetarias de las cinco iniciaciones. Es
muy interesante estudiar esto, porque en el momento en que cualquier raza
particular viene a la existencia, se abren de par en par las puertas de Cáncer
y Capricornio, porque estos signos están ocultamente alineados.
Un
estudio de las características y cualidades del hombre nacido en el signo de
Capricornio revelará muchas cosas sobre la familia humana, porque el
capricorniano puede expresar lo mejor y lo peor de lo que el hombre es capaz.
Es el signo de los extremos, debido a que en esa época existían sólo diez
signos. Capricornio fue el primero en la rueda común y el último en la rueda
revertida, lo cual es evidente. Esotéricamente todos los Salvadores del mundo y
los Dioses Soles han nacido en Capricornio; pero también los peores tipos de
hombres perversos, materialistas, crueles, orgullosos, egoístas, interesados y
ambiciosos. En tales casos la cabeza rige al corazón, mientras que en el caso
de la perfecta influencia ejercida por Capricornio, la cabeza y el corazón
están perfectamente equilibrados.
Capricornio
rige las rodillas, y esto es simbólicamente verdad, pues sólo cuando el sujeto
capricorniano aprende a arrodillarse con toda humanidad, y de rodillas sobre la
cumbre rocosa de la montaña, ofrece su corazón y su vida al alma y al servicio
a la humanidad, se le permite pasar la puerta de la iniciación y se le confía
los secretos de la Vida. Unicamente de rodillas puede atravesar esa puerta.
Mientras se mantenga arrogantemente donde no ha ganado el derecho de estar,
nunca se le podrá confiar la información impartida a los verdaderos iniciados.
La antigua forma de peregrinación en la India, por la que los devotos pasaron o
progresaron de un lugar sagrado a otro de rodillas, indica la profunda
necesidad que tiene el capricorniano de ser humilde. La India está regida por
Capricornio, y allí se conoce esta verdad. Aunque la India ha permitido que el
acto físico reemplace a la actitud espiritual, sin embargo el significado
simbólico es eternamente veraz. Cuando el hombre nacido en Capricornio, puede arrodillarse
en espíritu y en verdad, es que está preparado para los procesos iniciáticos en
la cumbre de la montaña.
Es
significativamente bello e instructivo el simbolismo que subyace en el hecho
astrológico de que Marte está exaltado en Capricornio, mientras que el poder de
la Luna disminuye en ese signo y Júpiter y Neptuno caen. Marte es el Dios de la
Guerra, el productor de conflictos y, en este signo terreno, Marte triunfa en
las primeras etapas de la evolución de la cuarta Jerarquía Creadora y en la
historia de la vida del hombre común y no evolucionado. El materialismo, la
lucha por satisfacer las ambiciones personales y el conflicto contra las
tendencias espirituales más elevadas, progresan constantemente y éste, el más
materialista de los signos, es el campo de batalla donde los antiguos orden y
hábitos luchan contra las nuevas y más elevadas tendencias e inclinaciones. La
India, regida por Capricornio, ha sido un campo de batalla en el transcurso de
las edades. Port-Said, regida por este signo, es sinónimo de la satisfacción de
todos los deseos terrenos y animales del tipo más bajo y una de las ciudades
más impías del mundo -el lugar de reunión de lo peor de los tres continentes.
Pero
a medida que la evolución prosigue, el poder de la Luna, símbolo y regente de
la forma, disminuye cada vez más y el hombre, en la rueda revertida, se va
liberando constantemente del control de la materia. El atractivo encanto hacia
lo material decae en forma creciente. Júpiter, regente de Piscis y también de
Acuario, cae en Capricornio. Esta caída debe ser estudiada desde dos ángulos,
porque Júpiter en su aspecto inferior proporciona el cumplimiento del deseo y
satisface la demanda, mientras que en el superior exterioriza la expresión del
amor, que atrae hacia sí, magnéticamente, lo deseado pero en bien del todo. Por
lo tanto, Júpiter alcanza en Capricornio, su punto más inferior de expresión en
el aspecto más denso de la materia, y luego -cuando triunfa el amor y muere el
egoísmo- se disipa y desaparece este aspecto inferior. El simbolismo se refiere
a la “caída” de los aspectos superiores, y después a la caída o desaparición de
todo lo que es vil y ruin. El amor se ciega cuando predomina el deseo; el deseo
se disipa cuando triunfa el amor. Neptuno es otro planeta que según se dice cae
en este signo y por las mismas razones. Neptuno es el Dios de las aguas, y está
esotéricamente relacionado con Piscis. Debe observarse que Neptuno y Júpiter
están exaltados en Cáncer, el gran signo donde se cumple el deseo de encarnar;
el poder de ambos disminuye en Virgo, donde se sienten los primeros signos de
la conciencia crística; ambos caen en Capricornio cuando la conciencia y la
vida crística llegan a su plena fructificación. Como podrán ver, hay mucho que
dilucidar sobre estas tres líneas, y las sugerencias mencionadas indicarán que
puede hacerse un estudio comparativo y una investigación filosófica fructífera.
En
Capricornio tenemos el triunfo de la materia, porque alcanza allí su expresión
más densa y concreta, triunfo que es seguido por el del espíritu. En
Capricornio la naturaleza terrena se expresa plenamente y hay también grandes
posibilidades espirituales. En la India, por ejemplo, Capricornio expresa una
degradación general y al mismo tiempo, las cumbres de la realización
espiritual; un estudio de la India -su historia, características y cualidades
espirituales- revelará mucho referente a las influencias y posibilidades de
este signo.
Las
tres partes en que se divide cada signo, denominadas decanatos, son de especial
interés en el caso de Capricornio. Como sucede en todas las analogías, esta
triplicidad puede relacionarse con los tres aspectos de Dios y del hombre
-espíritu, alma y cuerpo. El decanato
central es, en consecuencia, de importancia peculiar en nuestro período
mundial, porque concierne al efecto que producen las influencias planetarias,
los rayos solares y la energía de las constelaciones sobre el alma o aspecto
conciencia. Esto es verdad, ya sea que consideremos al hombre en la rueda común
o en la rueda revertida. Desde el punto de vista de la interpretación
astrológica, y en caso de que el astrólogo no esté seguro de la dirección en
que gira la rueda, éste es el único decanato con su regente, del cual puede
estar seguro. Por lo tanto, la influencia del regente es inevitable. Esto
sucede notablemente en lo que al signo de Acuario concierne y en él está
entrando nuestro Sol; sus tres decanatos Saturno, Mercurio y Venus, producen
inevitablemente dificultad, iluminación y amor fraternal. En la rueda común
todos nuestros asuntos externos son controlados por Saturno, en consecuencia
nos hallamos hoy en un estado de caos y dificultades, pero en lo que concierne
a la conciencia de la raza, Mercurio está siendo cada vez más activo. Una firme
iluminación que está teniendo lugar, arroja luz sobre todos los problemas -luz
sobre los gobiernos y la política, mediante experimentos y el estudio de
grandes y básicas ideologías; luz sobre la naturaleza material del mundo por
medio de las diversas ramas de la ciencia; luz sobre la humanidad misma por
medio de la educación, la filosofía y la sicología. Esta luz se está
difundiendo hasta en los lugares más oscuros de nuestro planeta y en sus muchas
formas de vida.
Dos
series de regentes están disponibles para estos tres decanatos. De acuerdo a
Alan Leo, tenemos Saturno, Venus y Mercurio. Según Sefarial tenemos Júpiter,
Marte y el Sol. De los dos, el primero es más correcto y esotérico. Los
verdaderos regentes son Saturno, Venus y el Sol. Debo recordarles que Mercurio
y el Sol son intercambiables, pero en este caso, el Sol representa
exotéricamente a Mercurio y esotéricamente a un planeta oculto.
Saturno
relaciona a Capricornio con Acuario, el signo anterior en la rueda común, y
Júpiter, exotéricamente entendido, relaciona a Capricornio con Sagitario en la
rueda revertida. Para todos los esotéricos el Sol es evidentemente el regente
del tercer decanato, velando un planeta oculto profundamente significativo, que
revela la divinidad en el momento de recibir la tercera iniciación. Advertirán
que en este gran signo de iniciación, Saturno revela la naturaleza del tercer
aspecto de la divinidad, la de la sustancia inteligente; Venus revela la
naturaleza del segundo aspecto, que es conciencia o amor inteligente, mientras
que el Sol -el Sol físico junto con el corazón del Sol- revela la síntesis de
ambos.
Las
palabras clave en la rueda común son: “Y el Verbo dijo: Rija la ambición y sea
abierta la puerta de par en par”. Tenemos aquí la clave del impulso evolutivo,
del secreto del renacimiento y de esa palabra que repercute desde Cáncer a
Capricornio. La puerta de la iniciación siempre permanece abierta, pero durante
eones el hombre prefiere la puerta abierta de Cáncer. La ambición lo impele sin
cesar vida tras vida, hasta que descubre la inutilidad de toda satisfacción
terrena. Gradualmente, la ambición espiritual y el deseo por la liberación
ocupan el lugar de la ambición mundana, llegando a ser un impulso imperioso,
hasta que finalmente llega el momento en que un verdadero sentido de la
realidad sustituye a las ambiciones terrena y espiritual. Entonces el hombre
puede en verdad decir: “Estoy perdido en la luz suprema, sin embargo, vuelvo la
espalda a esa luz”. Para él no existe ahora otra meta que la de prestar
servicio. Por lo tanto retrocede, atravesando la puerta de Cáncer, pero
manteniendo firmemente la conciencia en el signo de Acuario. De un iniciado del
mundo en Capricornio, llega a ser un encarnado servidor del mundo en Acuario y,
más tarde, un Salvador del mundo en Piscis.
SAGITARIO, EL ARQUERO
Este
signo es, como ya saben, peculiarmente humano y está conectado en forma
definitiva con la aparición de la humanidad en la Tierra. Existen tres signos
zodiacales que están más estrechamente vinculados con el hombre que cualquier
otro, y son: Leo, Sagitario y Acuario. En forma peculiar (pero todavía no
demostrable) están relacionados con los tres aspectos, cuerpo, alma y espíritu.
La siguiente clasificación o afirmación concisa de algunas implicaciones
importantes, puede servir para aclararlo:
Leo Sagitario Acuario
El León. El
Centauro. EI
Portador de Agua.
El Hombre. El Arquero. El Servidor.
Conciencia del yo. Conciencia enfocada. Conciencia de grupo.
Naturaleza física. Naturaleza emocional. Naturaleza mental inferior.
El hombre integrado. El Hombre que aspira. El hombre mental intuitivo.
El Alma humana. El Alma humana espiritual. El Alma espiritual.
Individualización. Discipulado. Iniciación.
Personalidad. Enfoque egoico. Enfoque monádico.
La Cruz Fija. La Cruz Mutable. La Cruz Fija.
Centralización. Orientación. Descentralización.
Unidad individual. Dualidad presentida. Unidad universal.
Fuego. Fuego. Aire.
Egoísmo. Lucha. Servicio.
Evolución. El sendero final. Liberación.
Podría
continuar resumiendo las cualidades y características de éstos y su peculiar
interrelación, pero lo enumerado será suficiente para demostrar la conexión que
existe entre ellos y sus efectos progresivos sobre el sujeto que pasa periódica
y cíclicamente bajo sus influencias. Con frecuencia se los describe como los
signos que -si son estudiados- revelarán el intento divino en el hombre,
marcarán los puntos de crisis en su progreso y (cuando las tres influencias que
expresan hayan realizado su trabajo) llevarán al hombre “de puerta en puerta,
porque Leo es el signo que sigue a Cáncer, y Sagitario el que precede a
Capricornio”. Estoy citando palabras de un antiguo libro sobre los signos.
Sagitario está
representado algunas veces como un arquero sobre un caballo blanco, y un
estudio sobre el significado de este simbolismo revelará mucha enseñanza
interna, siendo una de las posteriores formas de representar esta constelación
Anterior.. mente, en Ja época atlante (de cuyo período hemos heredado lo que
conocemos sobre astrología) el signo fue descrito frecuentemente como el
Centauro -el fabuloso animal mitad caballo y mitad hombre El simbolismo del
caballo predominó en los símbolos y mitos atlantes, así como el carnero y el
cordero predominan en nuestras ilustraciones modernas. Este primitivo signo del
Centauro representó la evolución y el desenvolvimiento del alma humana con sus
objetivos y egoísmos humanos, su identificación con la forma, sus deseos y sus
aspiraciones El Arquero sobre el caballo blanco, que es el símbolo ario más
marcado de este Signo, significa la orientación del hombre hacia una meta
definida El hombre ya no forma parte del caballo, ni se identifica con él; es
el factor controlador. La meta definida del Centauro que es la satisfacción del
deseo y los incentivos animales se convierte, en etapas posteriores, en la
nieta de la iniciación la cual culmina en Capricornio después de realizar en
Sagitario el trabajo preliminar La nota clave del Centauro es ambición, la del
Arquero es aspiración y orientación; ambas son expresiones de las metas humanas
Una es la de la personalidad y la otra la del alma. En Leo pasa de la ambición
a la aspiración, del egoísm0 al intento de ser altruista, y del centralizado autointerés
individual, a la centralización del discípulo en Sagitario, y de allí a la
iniciación en Capricornio. Es interesante observar que el símbolo astrológico
de este signo, Utilizado comúnmente, está representado simplemente por la
flecha con un fragmente del arco. El Arquero y el Centauro han desaparecido del
cuadro, y en gran parte se debe a que el énfasis o enfoque de la vida humana,
no está basado en 'os hechos de la vida externa objetiva en el plano físico,
sino sobre alguna forma de enfoque interno o énfasis, que varía desde las
muchas etapas de ambición astral o emocional, a la aspiración espiritual, y de
las actividades de la mente inferior, centralizada en el interés egoísta, a la
iluminación de esa mente enfocada en el alma. Un antiguo catecismo que todos
los discípulos deben aprender, formula las siguientes preguntas y da las
correspondientes respuestas:
“¿Dónde
está el animal, oh Lanu, y dónde el hombre?
Fusionado
en uno, oh Amo de mi Vida. Los dos son uno. Pero ambos han desaparecido y nada
queda, sino el profundo fuego de mi deseo.”
“¿Dónde
está el caballo, el blanco caballo del alma? ¿Dónde el jinete de ese caballo,
oh Lanu?
Fueron
hacia el portal, oh Amo de mi Vida. Pero algo pasa rápidamente ante los pilares
de un portal abierto -algo que yo disparé.”
“¿Qué
te queda, oh sabio Lanu, ahora que los dos caballos te han abandonado y el
jinete se ha liberado? ¿Qué resta?
Nada,
sino mi arco y mi flecha, oh Amo de mi Vida; éstos me bastan y, cuando llegue
el momento apropiado yo, tu Lanu, me lanzaré rápidamente tras la flecha que
disparé. Dejaré los caballos en este lado de la puerta, pues ya no los
necesitaré. Entraré libre, recuperaré la flecha que disparé y aceleraré mi
camino atravesando una puerta tras otra, y todas las veces la flecha irá
rápidamente delante.”
Por esta razón las notas clave de
Sagitario son cinco:
1. Dualidad
adherida o fusionada - El Centauro.
Dualidad
no adherida - El Arquero.
Liberación
o centralización - El Arco y la Flecha.
2. La
ambición humana que conduce oportunamente a la aspiración espiritual.
3. Un
límpido haz de luz, actitud intuitiva enfocada, del discípulo consagrado.
4. El
“retorno de la flecha de la intuición”, como se la denomina a veces. Es la vara
de la flecha de la aspiración, que vuelve a quien la envió, como flecha de la
intuición. Sagitario es uno de los signos intuitivos, porque sólo la intuición
servirá para llevar al hombre al pie de la montaña de la iniciación en
Capricornio.
5. El
idealismo es el poder de ver la visión y orientarse hacia ella. Éste es el
trabajo de Marte, expresión del sexto rayo..
Un
estudio de los mapas de la familia humana en las diversas etapas, desde el
período de la experiencia en la Cruz Mutable, donde la personalidad es erigida,
construida, desarrollada e integrada, hasta la crucifixión final de la
personalidad en la Cruz Fija de los Cielos, revelará que todas las veces que el
hombre está bajo la influencia de Sagitario, es con la finalidad de orientarse
hacia un nuevo y elevado objetivo, la tarea de reenfocarse hacia una meta
superior y desarrollar algún propósito básico y orientador. Estos propósitos en
desarrollo pueden abarcar desde el deseo puramente animal, la ambición egoísta
humana, hasta la lucha del discípulo o iniciado, que aspira lograr la necesaria
liberación hacia la cual lo ha impulsado todo el proceso evolutivo. Es
interesante a este respecto trazar el desenvolvimiento de la conciencia humana,
mediante la influencia de las energías desencadenadas a través de los distintos
signos zodiacales:
1. El instinto, que rige
al deseo - Cáncer. Conciencia no evolucionada de la masa. Yo deseo
2. El
intelecto, que rige a ha ambición - Leo. Conciencia individual. Yo sé
3. La
intuición que rige a la aspiración - Sagitario. La conciencia del alma en las
primeras etapas. Primera y segunda iniciación. Yo visualizo
4. La
iluminación que rige a la intuición - Capricornio. Conciencia del alma en las
etapas posteriores. Yo comprendo
5. La
inspiración que rige al servicio - Acuario. Conciencia grupal. Yo surjo
6. La
identificación que rige a la liberación - Piscis. Conciencia divina. Yo y el
Padre somos uno.
Estos
seis signos -Cáncer, Leo, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis- constituyen
la estrella de seis puntas de la cuarta Jerarquía Creadora o humana. Cáncer y
Piscis marcan los dos extremos. El cangrejo simboliza la prisión (la dura
caparazón y la roca bajo la cual siempre se protege el cangrejo) y el pez
significa la liberación. Entre estos -en Leo, Sagitario, Capricornio y Acuario-
tenemos las cuatro etapas de desarrollo de la personalidad, la lucha con los
pares de opuestos y, finalmente, la liberación para prestar pleno servicio
espiritual. En conexión con el desarrollo del intelecto a la intuición, y su
culminación, como aspiración divina de la personalidad (“inspirada desde lo
alto” como técnicamente se la denomina a esta etapa) pueden ser útiles las
siguientes ideas. Simplemente las insinúo, dejando que el lector desarrolle las
distintas implicaciones.
Hemos
visto que Cáncer es el signo de la vida instintiva y que el intelecto o la
mente, llegó en Leo a formar parte del equipo individual del hombre. Este
conocimiento intelectual es el resultado de la lenta evolución de la naturaleza
instintiva que, cuando alcanzó cierto grado de desarrollo, quedó, de un nuevo
modo, bajo la influencia directa de la Jerarquía del planeta, y después -bajo
el estímulo de las energías procedentes del planeta Venus- tuvo lugar una
fusión que dio como resultado el surgimiento de la autoconciencia individual en
el hombre. Gradualmente, a medida que transcurrieron los eones, la naturaleza
instintiva invariablemente retrocedió a segundo término, o debajo del umbral de
la conciencia, mientras que el intelecto se convirtió en un factor más
dominante y acrecentadamente potente. En Escorpio se libera la mente para
entrar en plena actividad regente. Esta liberación tiene lugar en dos etapas:
Etapa
1 - El intelecto llega a ser dominante y poderoso y controla eventualmente a la
naturaleza emocional.
Etapa
2 - El intelecto es iluminado por la luz del alma.
Cuando
los servidores de la humanidad se ocupan de los discípulos probacionistas y de
la humanidad común, deberían recordar estas dos etapas y no confundirlas cuando
tratan de prestar ayuda a quienes se hallan en cualesquiera de ellas. En el
primer caso, el énfasis se puso sobre la lucha de la personalidad, para
liberarse de la garra del deseo inferior y en el segundo, para liberarse del
espejismo mundial circundante, revelado cuando la luz del alma se proyecta
sobre él, a través de la mente iluminada y reflectora. En la primera etapa el
razonamiento entrenado y la mente razonadora son puestos en actividad por el
alma; en la segunda, la iluminación del alma debe afluir a la mente, entonces
se refleja sobre el plano astral como un proyector de luz. Esto ocurre en el
sendero de probación y se denomina la experiencia del discípulo en los valles o
las profundidades.
El
intelecto, que ya ha sido desarrollado, utilizado y finalmente iluminado, llega
a ser en Sagitario sensible a un tipo de experiencia mental, denominado
percepción intuitiva. Destellos de luz iluminan los problemas; se ve una lejana
aunque posible visión; el hombre empieza a ascender de las profundidades a las
que descendió en Escorpio, y ve ante sí la montaña que sabe que deberá ascender
oportunamente en Capricornio. Ya no camina en la oscuridad; ve lo que debe
hacer, por lo tanto, hace rápidos progresos y recorre “rápidamente el camino .
“Vuela de un punto a otro buscando las flechas que ha disparado”. Hablando en
forma figurada, debe bajar constantemente de su caballo blanco (la personalidad
evolucionada y purificada) y descubrir a dónde lo conducirán las flechas de la
aspiración intuitiva; “viaja sobre las alas del alma” (observen la relación que
tiene con los pies alados de Mercurio, el mensajero de los Dioses) y llega a
convertirse, en su propia personalidad, en el Dios alado: Mercurio, que como bien
saben, rige a Géminis, el polo opuesto de Sagitario. Esto lo hace hasta que ha
establecido una relación equilibrada entre la personalidad y el alma y puede
actuar como ambas con igual facilidad, en cualquier momento.
Esto
acontece en el Sendero del Discipulado y se denomina la experiencia del
discípulo en los llanos de la. Tierra, porque el sendero entre los pares de
opuestos corre derecho y llano, dejando a ambos lados las profundidades de la
experiencia de la personalidad y las cumbres de la experiencia del alma -en
esta etapa de la evolución.
En
Capricornio el iniciado aprende a comprender el significado de la creciente luz
que acompaña su progreso cuando asciende a la cumbre de la montaña. Los
destellos de la intuición, con los cuales se va familiarizando, se trasforman
en la brillante y constante luz del alma, irradiando sobre la mente y
proporcionando ese punto de fusión que siempre debe ser la “fusión” de dos
luces,. la mayor y la menor, a que me referí en el Tratado sobre Magia Blanca.
La luz de la personalidad y la luz del alma se mezclan.. No es necesario
extenderme más sobre esto, porque lo que pueda decir ahora no será más de lo
que es -la teoría de la iniciación. Esto tiene lugar en el Sendero de
Iniciación y se denomina la experiencia en la cumbre de la montaña. Todas son
necesarias -la profundidad, el llano y la cima de la montaña.
Sagitario,
como bien saben, es uno de los cuatro brazos de la Cruz Mutable. Una idea de la
simbología general de esta Cruz. desde el ángulo de la cualidad, podrá
obtenerse en las dos series de características que distinguen al hombre en esta
Cruz -al hombre no evolucionado y al aspirante a la divinidad, las cuales
podrían ser enumeradas de la manera siguiente, aplicando a cada brazo una frase
apropiada:
El Hombre Géminis - Mutabilidad. Inestabilidad. Interacción.
no Sagitario
- Deseos ambiciosos. Dirección. Orientación.
evolucionado Virgo - Vida materia. Valoración de una idea.
Piscis
- Sensación. Mediumnidad. Fluidez.
El Hombre Géminis -
Reconocimiento del alma y de la forma. Interacción del alma.
Sagitario
- Aspiración espiritual centralizada. Discípulos.
evolucionado Virgo - La
Madre del Cristo Niño. Gestación.
Piscis
- El Salvador del mundo. El Mediador.
Referente a lo antedicho es interesante
observar que los Gemelos separados y desapegados, se convierten en el Centauro
en Géminis, el hombre-bestia en Sagitario, mientras que Virgo, la Virgen, se
convierte en la diosa-pez en el polo opuesto, Piscis. Podría escribirse un
tratado sobre el tema de la relación de los opuestos en el círculo zodiacal,
pues expresan el espíritu y la materia y su interrelación, más el juego de las
energías cualitativas, testimoniando al mismo tiempo el hecho de que ambos son
uno y simplemente la expresión de las grandes Vidas mutables, sin embargo, son
vidas espiritualmente fijas e iniciadas. Por esta razón la constelación Libra
ocupa un lugar excepcional en la gran Rueda, porque la energía que viene de
esta constelación controla lo que (a falta de un término más adecuado) podría
denominarse “el eje de la rueda”, siendo ese punto intermedio en el espacio,
donde las doce energías zodiacales se encuentran y cruzan. Libra, por lo tanto,
controla “el momento de la reversión de la rueda” en la vida de cada aspirante,
porque llega un momento en loa ciclos de vida donde logra un punto de
estabilidad y obtiene un relativo equilibrio, y Libra preside este
acontecimiento. Algún día será interesante emprender una investigación
científica del poder equilibrador que maneja Libra y del consiguiente análisis
del efecto de Libra en la vida individual. Entonces quizás sería posible
descubrir si esa vida en que el hombre lleva particularmente adelante el
proceso de reversión no sería acaso aquella en que el Sol está en Leo y Libra
en el ascendente. Aún no se han hecho estudios estadísticos, y hay mucho que
realizar sobre ello. Sólo hago sugerencias, pues creo que así se hará. También
una análoga investigación sobre la historia del espiritismo y los médium
asociados a éste, comprobará que la mayoría de los médium del mundo son de tipo
inferior y exclusivamente de trance -negativos y generalmente ignorantes-
nacidos en Cáncer con Piscis en el Ascendente, o en Piscis, con Cáncer en el
Ascendente. Tales estudios necesariamente implicarán el estudio de centenares
de casos llevados a cabo durante un largo período, a fin de comprobar lo que
estoy tratando de explicar. También sería interesante hacer un análisis de esas
encarnaciones particulares y sus horóscopos, en que los polos opuestos
aparecerán relacionados entre sí -uno como el signo del Sol y el otro como el
Ascendente, pues estas vidas expresan algún grado de equilibrio o de
culminación; en ningún caso serán negativas ni carecerán de orientación, oportunidad
o propósito. Esto sucede particularmente en la Cruz Fija de los Cielos.
Como
verán, mi propósito en esta parte del tratado consiste en evocar el interés y
la búsqueda e incitar a los estudiantes a que investiguen en forma científica,
estadística y analítica. Sólo así serán comprobadas mis premisas básicas y,
oportunamente, sustituirán a los insatisfactorios métodos actuales -métodos que
la mayoría de los astrólogos con verdadera capacidad y percepción, consideran
deplorables e insatisfactorios.
El
regente de Sagitario, desde el punto de vista ortodoxo, es Júpiter, y desde el
punto de vista del Sendero del Discipulado, la Tierra. Marte rige este signo
desde el punto de vista de las Jerarquías implicadas. El hecho más interesante
emerge cuando estudiamos la Cruz Mutable como una totalidad, conectada con los
regentes de los cuatro signos. Desde el punto de vista de la astrología
ortodoxa, únicamente dos planetas, Júpiter y Mercurio, rigen los cuatro signos.
Mercurio rige a Géminis y Virgo, mientras que Júpiter rige a Sagitario y
Piscis. La razón es evidente si estudiamos la naturaleza de los rayos que se
expresan por medio de estos signos. Mercurio es el agente o mensajero del
cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto, mientras que Júpiter es el medio
por el cual se expresa el segundo Rayo de Amor-Sabiduría. Ambos rayos rigen la
masa humana en la Cruz Mutable y están estrechamente vinculados con el proceso
de la encarnación masiva, de la cuarta Jerarquía Creadora. Su función es
fusionar y mezclar en un todo cooperativo las grandes dualidades que se
expresan por medio del cuarto reino de la naturaleza. Será evidente el
significado de esto. Es fácilmente discernible de qué modo, mediante las
influencias de Mercurio y Júpiter, el deseo material puede ser trasmutado en
amor divino y el conflicto, característica distintiva de la familia humana,
puede ser instrumento que resuelva la disonancia en armonía. El determinante
canon y la dirección de este proceso deben tomar forma en la Cruz Mutable antes
que las energías de la Cruz Fija puedan trasformar al hombre ambicioso y
egoísta en discípulo altruista. Todo esto debe ser iniciado forzosamente en la
Cruz Mutable que es esencial y significativamente, la Cruz de la mente
variable, fluida e inquieta, y en esta Cruz se desarrolla finalmente la
naturaleza mental y comienza a ejercer su integrador control sobre la
personalidad. Cuando continúa este proceso, finaliza la experiencia en la Cruz
Mutable y comienza a desempeñar su parte la Cruz del Discipulado.
En
conexión con el aspecto subjetivo del desenvolvimiento es todo lo contrario,
pues el discípulo que ha venido a la encarnación esotéricamente bajo la
influencia de la Cruz Mutable en la vida de la personalidad, se halla en la
Cruz Fija como alma, está regido por la energía dirigida de cuatro planetas,
tres de los cuales no son sagrados. Generalmente estos cuatro sustituyen o más
bien comienzan a dominar la influencia de Mercurio y Júpiter, proporcionando
mayor facilidad de expresión y ejerciendo esa influencia que llevará a la
personalidad a una correcta relación con el alma, pues tal es, esencialmente,
la tarea de la Cruz Fija y la meta del discípulo. En conexión con los planetas
que rigen a Sagitario, exotérica y esotéricamente, puede obtenerse fácilmente
una idea de la complejidad de las fuerzas con las cuales debe luchar cada
discípulo, y la significación de las fuerzas de rayo que afluyen a y por medio
de él.
Tomen,
por ejemplo, la constelación que ahora estamos considerando, y recuerden que
las mismas corrientes básicas de energía deberán ser observadas en relación con
el signo en que el hombre pueda venir a la encarnación. Deberemos considerar:
1. El
signo del Sol. - En este caso, Sagitario condiciona las circunstancias, indica
la herencia y obliga al medio ambiente a ser explícito, en lo que al sujeto
concierne.
2. El
signo Ascendente. - El ascendente puede ser uno de los once signos.
3. La
Cruz Mutable. - Las cuatro energías que están “en el punto medio” tienen un
efecto unificado y definido sobre el sujeto. La misma afirmación se aplica a
las otras dos Cruces.
4. Los
planetas ortodoxos. - Éstos condicionan la personalidad. En este caso tenemos a
Mercurio y a Júpiter. Las doce casas regidas por los planetas son también de
primordial importancia, desde el ángulo de la energía trasmitida.
5. Los
planetas esotéricos. - Éstos producen, en forma más dinámica, renovada o
acrecentada energía planetaria de rayo. En el caso de Sagitario estas energías
son: Venus, la Luna, la Tierra y Plutón.
6. El
regente planetario de una Jerarquía. - En este caso particular es el planeta
Marte, rige a la sexta Jerarquía Creadora, los Señores lunares (los elementales
de la triple personalidad), que deben ser sometidos al control del Señor solar.
Un
estudio de lo expuesto revelará relaciones muy interesantes y probará mi
afirmación referente a la multiplicidad de energías a que puede responder el
maravilloso mecanismo del hombre y llegar a ser acrecentadamente sensible a
medida que prosigue la evolución.
No
puedo hacer aquí un análisis detallado de las numerosas energías que afluyen a
través del discípulo cuando llega a las etapas finales de la Cruz Mutable,
determinando en Sagitario “dirigir sus pasos hacia otro camino de la vida y con
intenso fervor ascender a otra Cruz”, según lo expresa El Antiguo Comentario.
Unicamente puedo señalar que las siguientes fuerzas de rayo afluyen en el
hombre por intermedio de los siguientes planetas:
Exotéricos Mercurio 4to. Rayo Armonía a través del Conflicto.
Júpiter 2do.
Rayo Amor-Sabiduría.
Esotéricos Venus 5to.
Rayo Ciencia Concreta. Mente.
La
Luna 4to. Rayo Armonía a través del Conflicto.
La
Tierra 3er. Rayo Inteligencia Activa.
Plutón ler. Rayo Aspecto destructivo.
Jerárquico
Marte 6to. Rayo Devoción. Guerra a muerte contra la
personalidad
o la forma.
Un
análisis de esto demostrará que las “fuerzas del conflicto” son poderosas en
este signo, principalmente en la vida del discípulo. La Armonía a través del
Conflicto está incesantemente activa, y aparece en las asignaciones ortodoxas y
esotéricas. El poder destructivo de primer Rayo enfocado en Plutón, trae
cambio, oscuridad y muerte. A esta intensidad y potencia de Plutón debe ser
agregada la fuerte y dinámica energía del planeta Marte. Este signo pone a la
familia humana y al individuo bajo la le y de la lucha por un ideal superior o
inferior, basada aquí en el sexto Rayo de Devoción, actuando sobre el individuo
nacido en el signo Sagitario y también sobre toda la cuarta Jerarquía Creadora.
Como podrán ver, esto produce una terrible situación, pues las fuerzas que
actúan sobre el discípulo son de naturaleza trascendental -siempre y cuando el
mecanismo de percepción sea adecuado para responder. Estas fuerzas siempre
están presentes en todos los signos, pero la respuesta y la sensibilidad a sus
impactos depende de la naturaleza del mecanismo de respuesta. Cavilen sobre
este pensamiento, porque esta sensibilidad marca la diferencia entre el
discípulo y el hombre común.
Tales
influencias planetarias constituyen las características de los Hijos de la
Mente de origen venusino, características de los Señores del Sacrificio y de la
Voluntad, actuando en tiempo y espacio como la cuarta Jerarquía Creadora. La
vida de la forma es regida por la Luna que vela un planeta oculto; estos Hijos
de la Mente viven en la Tierra y, por lo tanto, dentro del cuerpo del Logos
planetario, y por ser de naturaleza definidamente inteligente, se convierten en
Señores del Conocimiento; que alcanzan su meta por la luz de la mente y el
método del conflicto, pues también son los Señores de la Devoción Incesante y
Perseverante. Quienes han estudiado La Doctrina Secreta recordarán que estos
nombres están relacionados con los planetas que rigen a Sagitario. Son los
“nombres cualitativos” de los divinos Manasaputras, los Agnishvattas, nosotros.
Un
estudio del párrafo anterior indicará la importancia del signo Sagitario en la
vida de los Hijos de Dios encarnados.
Señalaré
también que, por medio de Júpiter y sus influencias, Sagitario está relacionado
a otras tres grandes constelaciones:
1. Piscis
- Indica exotéricamente la meta final del hombre.
2. Acuario
- Indica esotéricamente el propósito de toda la evolución material y el
objetivo de los procesos de la encarnación.
3. Virgo
- Indica jerárquicamente el propósito del Cristo cósmico.
Ambos,
la Tierra y Saturno (uno no sagrado y el otro sagrado), son exponentes o
expresiones del tercer Rayo de Inteligencia Activa. y esta relación de rayo
sirve para relacionar las influencias de Capricornio con Sagitario,
proporcionando así un campo de energía donde el discípulo centralizado puede,
finalmente, convertirse en iniciado. Ésta es la meta fijada para el sujeto
nacido en Sagitario -sea para iniciarse en alguna forma de experiencia
sensoria, o en una empresa espiritual y consciente. El resultado de toda
experiencia, en cualquier signo del zodíaco, debería ser definidamente una
expansión de conciencia, y no importa qué forma adopte esta experiencia,
culmina en un determinado tipo de iniciación. Los estudiantes harían bien en
considerar la iniciación como un proceso determinante en la vida y esforzarse
para que en ella cada experiencia o ciclo de experiencias en la vida se
desarrolle como una iniciación en un campo más amplio de percepción, de
expresión y de contacto.
Muy
poco más puedo decir y comentar a esta altura del estudio. El hombre que está
acercándose al sendero del discipulado, o es ya discípulo -juramentado o en
observación- sacará provecho de un estudio profundo y sistemático de este
signo. Sugiero que el estudiante retenga en la mente la posición de este signo.
Escorpio se encuentra a mitad de camino entre dos signos de estabilidad o
equilibrio -Libra y Sagitario. Libra marca un intervalo o punto notable de
estabilidad, antes de las rigurosas pruebas y comprobaciones en Escorpio.
Sagitario marca otro punto de equilibrio, después de esas pruebas, porque el
Arquero debe adquirir y mantener firmes el ojo, la mano y la posición, antes de
disparar la flecha que, cuando va certeramente dirigida y se la sigue correctamente,
lo conducirá a través del portal de la iniciación.
Al
estudiar a Sagitario es evidente que uno de los más importantes temas es el de
la Dirección. El Arquero guía su caballo hacia algún objetivo específico; envía
o dirige su flecha hacia un punto deseado; apunta a una meta específica. Este
sentido de dirección o guía, es la característica del hombre iluminado, del
aspirante y del discípulo, lo cual se va reconociendo acrecentadamente. Cuando
se desarrolla correctamente esta facultad sensitiva de orientación, se
convierte en las primeras etapas en un esfuerzo por identificar toda la
actividad del alma y de la personalidad con el Plan de Dios, y esto es, en
último análisis, la ordenada orientación, el pensamiento de Dios. No existe
verdadera orientación que no sea la del pensamiento, y quisiera que recordaran
que el pensamiento es poder. Todos los discípulos deben reflexionar sobre este
enunciado, porque no podrán lograr una verdadera comprensión de la orientación
del Plan de Dios a no ser que trabajen con algún aspecto de sus propias vidas
que esté sujeto a la orientación de sus propias mentes. Sólo entonces podrán
comprender. En la rueda común de la vida, el hombre nacido bajo este signo o
con éste en el ascendente, será influido por lo que las Antiguas Escrituras
hindúes llaman kama-manas, que inadecuadamente se traduce por las palabras
deseo-mente. Esta fuerza dual controla e influye en la vida, y en las primeras
etapas de desenvolvimiento se enfoca en el deseo y su satisfacción, y en
posteriores etapas del desarrollo exclusivamente de la personalidad, se enfoca
en el control que ejerce la mente sobre el deseo; en la actualidad el objetivo
más importante es el empleo inteligente de todos los poderes para satisfacer
adecuadamente el deseo, que constituye en este caso una simple ambición por
lograr alguna meta o realizar algún objetivo. Este proceso de satisfacer la
personalidad tiene lugar en la rueda común. En la rueda revertida la meta es
expresar amor-sabiduría, la cual se desarrolla siempre en forma altruista y
está consagrada al bien de la totalidad y no a satisfacer al individuo.
Se
dice que Sagitario rige los muslos, los centros principales del poder físico y
la fuerza protectora y también al centro sacro, que proporciona la energía que
los poderes creadores de la vida física utilizarán. Esto también es
simbólicamente verídico. En Sagitario, el discípulo tiene que descubrir dos
cosas en sí mismo: el poder para progresar en el Sendero y recorrer el Camino,
y la capacidad de crear en un sentido más elevado y espiritual. Esto -concierne
a la relación que existe entre los centros sacro y laríngeo. Dichos poderes
(superiores) son aún embrionarios en las primeras experiencias sagitarianas del
discípulo, pero se van desarrollando y adquieren mayor potencia a medida que él
vuelve cíclicamente a experimentar la vida en este signo.
Resulta
interesante observar que ningún planeta está exaltado ni cae en Sagitario. Lo
único que sucede es que el poder de Mercurio disminuye grandemente. Por esta
razón Sagitario está considerado esotéricamente un signo de estabilidad y no de
extremos. No hay grandes caídas ni exaltaciones. Ello indica que el discípulo
debe recorrer un camino parejo entre los pares de opuestos, sin que lo influyan
“el poder de exaltación ni la potencia de lo que cae . Los valles ni las
alturas producen efectos demostrables.
Mercurio,
que es la expresión del cuarto Rayo y también la de Dios en los procesos
mentales, disminuye definidamente su poder en este signo, por dos razones,
esotéricamente hablando:
Primero,
el discípulo ha cesado definitivamente de identificarse con su propia
personalidad y procesos humanos, o con el reino humano, antes de recibir la
iniciación. En el futuro pondrá el énfasis en el alma espiritual y en el quinto
reino de la naturaleza, en Sagitario comienza a expresar esta primera etapa,
implicando un completo retiro, en sentido personal, del aspecto forma de la
vida. Esto implica también (en cierto momento de crisis) un punto de
equilibrio.
Segundo,
después de haber desarrollado, probado y verificado la verdad del poder de la
mente en el signo de Escorpio, comienza a disminuir su actividad y va cediendo
su lugar a la intuición, lo cual es esencial antes que el discípulo entre en el
signo de Capricornio y empiece a prepararse para la iniciación.
En lo
que respeta a los tres decanatos de Sagitario, Sefarial da como regentes a tres
planetas, Mercurio, la Luna y el Sol, mientras que Alan Leo da a Júpiter, Marte
y el Sol, recalcando, como siempre lo hace, las modalidades de los esotéricos.
Generalmente, aunque no siempre, se sintoniza con las significaciones
esotéricas. Júpiter, sustituyendo a Mercurio, da expansión, porque la mente
mercuriana es siempre una limitación, aunque temporaria. La Luna cede el lugar
a Marte, que confiere la cualidad de la devoción y la capacidad para luchar por
un ideal. Este concepto y método idealista de trabajar, constituye siempre la
característica del discipulado durante las primeras etapas de desenvolvimiento
en el Sendero. El Sol, tipificando al Ángel Solar, permanece constante a través
de los procesos exotérico y esotérico y, por lo tanto, la astrología lo
reconoce como presencia y presión constante. Este hecho indica, en sí, una
significativa verdad. El alma permanece eternamente presente -en el pasado, en
el presente y en el futuro.
Para
terminar citará dos palabras clave de este signo. Una, cuando prosigue en la
rueda común, la otra, en la revertida. Su significado y significación son tan
evidentes que no es necesario dilucidarlos. El mandato para el hombre que se
halla en la rueda ortodoxa es el siguiente: Y el Verbo dijo: “Buscad el
alimento”.
Para
el hombre que se halla en la rueda invertida el Verbo surge: “Veo la meta.
Alcanzo esa nieta, y luego veo otra”. Que las palabras de este último mandato
dado al discípulo tengan algún significado para el corazón y la mente.
ESCORPIO, EL ESCORPIÓN
Consideraremos
ahora un signo de primordial importancia para la vida del hombre en evolución.
Algunos signos están estrechamente relacionados -por el flujo y reflujo de
energías- a ciertas constelaciones mayores, las cuales se encuentran, en
algunos casos, peculiarmente conectadas con los signos del zodíaco. Cuatro
signos zodiacales se relacionan misteriosamente con lo que podríamos denominar
“la expresión de la personalidad” (si puedo emplear este término inadecuado, a
falta de otro mejor) del Logos solar mismo, o el Cuaternario Divino, la
cuádruple manifestación de la Deidad.
Estos
cuatro signos son Aries-Leo-Escorpio--Acuario, e implican la expresión de la
energía de un signo cardinal y tres signos que forman parte de la Cruz Fija de
los cielos. Podríamos expresar esta verdad de otra manera: Dios, el Padre, la
Voluntad de manifestarse, inicia el proceso creador desarrollado por la
actividad de Dios, el Hijo, el Cristo cósmico, crucificado en la Cruz Fija de
los cielos. La actividad de Dios, el Espíritu Santo, implícita en la Cruz
Mutable, está estrechamente vinculada al sistema solar anterior; la energía de
ese aspecto divino se ocupa totalmente de manipular las fuerzas heredadas de
ese sistema, innatas en la naturaleza de la sustancia misma; este aspecto
divino es, para la total manifestación divina general, lo que la naturaleza
inferior (vida de la forma o personalidad, en los tres mundos de la evolución
humana) es para el alma, en lo que concierne al ser humano individual. Respecto
a estas tres Personas de la Trinidad divina podemos decir que:
1. Aries
es el punto focal para la expresión del primer aspecto de la divinidad, el
aspecto voluntad.
2. Leo
es el punto focal para la expresión del segundo aspecto, el de Amor-Sabiduría o
conciencia, principalmente en lo que concierne a la humanidad.
3. Virgo
es el punto focal para la expresión del tercer aspecto, el de inteligencia
activa. Este signo simboliza la función más elevada de la materia.
Los
cuatro signos, Aries-Leo-Escorpio-Acuario, están relacionados a las siguientes
estrellas, que no están incluidas en los doce signos del zodíaco, pues
constituyen otro campo de relaciones:
1. Aries
con una de las dos estrellas que se encuentran en la constelación de la Osa
Mayor, denominadas los dos Punteros.
2. Leo
con Polaris, la Estrella Polar, que se encuentra en la Osa Menor.
3. Escorpio
con Sirio, la estrella del Perro.
4. Acuario
con Alcyone, una de las siete Pléyades.
Muy
poco puedo decirles referente a las energías que fluyen hacia los cuatro signos
zodiacales desde esos distantes aunque poderosos puntos de energía saliente,
que forman parte de la expresión de la vida de una Identidad
inconmensurablemente superior y más evolucionada que nuestro Logos solar.
Algunas indicaciones podrán, sin embargo, serles útiles a los astrólogos
verdaderamente esotéricos que estudien estas páginas, particularmente en lo que
se refiere a Escorpio que, en esta particular etapa de la evolución humana,
rige el Sendero del Discipulado. También observarán aquí que Leo, Escorpio y
Acuario, forman un peculiar triángulo de fuerza; pero de esto me ocuparé más
adelante en el capítulo tercero, titulado “La Ciencia de los Triángulos”.
Aries,
como es de esperar, está estrechamente vinculado a la Osa Mayor, pero
especialmente a una de las estrellas llamadas los Punteros, que señalan la
Estrella Polar, que actualmente es la principal “estrella. de orientación”.
Orientación, voluntad, propósito y plan, están conectados con el Logos solar y
con sus empresas evolutivas, vinculadas a las innumerables vidas, manifestadas
en el vehículo de expresión denominado sistema solar. Todas responden a las
influencias de primer rayo, que es para cualquier intención y propósito la
energía de la personificada voluntad divina, descrita esotéricamente como “el
inevitable propósito dirigido”. En nuestro sistema solar, Vulcano y Plutón son
expresiones o custodios, de esta energía de primer rayo y, como ya he dicho,
son planetas esotéricos. El primer indicio de la verdadera voluntad espiritual
sólo comienza a manifestarse en el Sendero del Discipulado -de allí el tardío
descubrimiento de estos dos planetas (tardío en lo que respecta al tiempo y
desde el ángulo del conocimiento humano), pues únicamente en este período de la
raza Aria la humanidad comienza, en gran medida, a manifestar (y nada mas que a
manifestar) una reacción o respuesta a la voluntad espiritual de la deidad, que
llega a nuestro planeta y a nosotros vía Aries, Vulcano y Plutón. Por lo tanto,
tenemos la siguiente línea directa de la energía de la voluntad:
1. El
Puntero más alejado de la Estrella Polar está en la constelación de la Osa
Mayor. Esotéricamente hablando, es un' gran depósito o punto focal de energía
divina que lleva a cabo el propósito de Dios. El Puntero más cercano a la
Estrella Polar expresa ea aspecto inferior de la voluntad, la cual
-refiriéndose a la humanidad- llamamos voluntad propia.
2. Aries,
donde aparece la voluntad de crear o de manifestarse, y se inicia el gran
experimento divino.
3. Vulcano
y Plutón, relacionados a los dos Punteros, sólo ahora están empezando, en forma
clara y definida, a afectar la respuesta humana. Hasta la fecha su efecto ha
sido de naturaleza planetaria, y no ha tenido ningún efecto en el cuarto ni en
el segundo reino de la naturaleza.
4. Shamballa,
custodio del plan para nuestro planeta.
Leo
es el signo donde la conciencia de la individualidad es desarrollada, utilizada
y finalmente consagrada al propósito divino. Está relacionado a Polaris, la
Estrella Polar (que se encuentra en la Osa Menor), y también es peculiarmente
susceptible a la influencia del Puntero que se halla en la Osa Mayor y el más
cercano a la Estrella Polar. Esotéricamente hablando, la Estrella Polar es
considerada la “'estrella de la reorientación”, por la cual se desarrolla el
arte de “volver a encarar y recobrar lo que se ha perdido”. Esto,
oportunamente, llevará al hombre a su fuente de origen. Por lo tanto, se podría
inferir correctamente que este Puntero y la energía que emana de él, gula a la
humanidad en el sendero involutivo e influye constantemente al hombre que se
halla todavía en la Cruz Mutable. Entonces, la energía del Puntero que está más
alejado de la Estrella Polar comienza a hacer sentir su presencia, y el
discípulo en el sendero registra una sensación de correcta orientación o guía
que (si se la sigue) acerca al hombre a la Jerarquía. Aquí podemos ver la
necesidad divina de lograr el alineamiento, representado en el simbolismo del
cielo, y cuando ha sido alcanzado, se produce una afluencia directa de energía
divina, y el hombre se vincula en forma nueva y creadora con las fuentes de
abastecimiento divino. Los astrólogos harían bien (en conexión con los
horóscopos de los discípulos y particularmente de los iniciados) tener en
cuenta los dos Punteros y la Estrella Polar. Ambos están misteriosamente
conectados con los tres aspectos del hombre encarnado -espíritu, alma y cuerpo.
No se me permite impartir más que esto, sin embargo puedo hacerles algunas
sugerencias. Estas tres estrellas personifican los tres aspectos de la voluntad
divina. Son los tres a8pectos de la total expresión de la divinidad en
manifestación, y subyacen en la Ciencia de los Triángulos. Esto lo elaboraré
más adelante.
Aparece
también otro triángulo de energía, Aries, Leo y Polaris, que están doblemente
vinculados por medio de los Punteros.
Escorpio
está bajo la influencia o la energía que afluye de Sirio. Es la gran estrella
de la iniciación, porque nuestra Jerarquía (expresión del segundo aspecto de la
divinidad) está bajo la supervisión o control espiritual magnético de la
Jerarquía de Sirio. Éstas son las principales influencias controladoras
mediante las cuales el Cristo cósmico actúa sobre el principio crístico en el
sistema solar, en el planeta, en el hombre y en las formas inferiores de
expresión de la vida. Esotéricamente se la denomina la “brillante estrella de
la sensibilidad”. Tenemos, por lo tanto:
Polaris
-la Estrella de Dirección- rigiendo a Shamballa.
Más
adelante, otra Estrella Polar sustituirá a Polaris debido a la interacción de
fuerzas y al cambio y movimiento generales en el universo. El nombre y la
cualidad de esta estrella únicamente será revelado en la iniciación:
Sirio-la
Estrella de la Sensibilidad-rigiendo a la Jerarquía.
Alcyone-la
Estrella del individuo-rigiendo a la humanidad.
Por
lo que antecede, podrán ver cómo se va desarrollando gradualmente el Plan que
ha sido trazado para este Tratado. Fue necesario que les indicara la naturaleza
y el propósito de los tres centros divinos -Shamballa, Jerarquía y Humanidad-
antes de que pudiera presentarles en forma clara esta parte de la enseñanza, o
indicarles la naturaleza de las energías que afluyen a nuestro sistema
planetario desde distantes constelaciones y signos zodiacales.
Escorpio
es la gran constelación cuya influencia determina el punto de cambio en la vida
de la humanidad y en la del ser humano individual. Por primera vez en la
historia del género humano y de los discípulos, la energía de Sirio, afluyendo
a los siete grupos que forman nuestra Jerarquía planetaria, evoca respuesta.
Les recordaré un hecho básico en el proceso evolutivo que, con el tiempo, la
astrología comprobará científicamente más allá de toda controversia. Este hecho
radica en que las energías y fuerzas afluyen incesante, potente y cíclicamente
sobre nuestro sistema y vidas planetarias. No obstante, sólo se consideran hoy
como existentes cuando se evoca una respuesta definida. Provienen de
innumerables fuentes extrañas a nuestro sistema y esquemas planetarios; pero
hasta que el hombre no responda a ellas y las registre, los científicos ni los
astrólogos las reconocerán, y por ahora es como si no existieran. Esto deben
tenerlo en cuenta a medida que les imparto la enseñanza, porque puedo
indicarles ciertas fuentes de energía viva, todavía desconocidas para ustedes,
que actúan sobre nuestro sistema y su contenido. La dificultad no se deberá a
una inexactitud mía, sino a la falta de sensibilidad del mecanismo de respuesta
que actualmente utiliza el género humano y los discípulos.
En
consecuencia tienen, en conexión con el Sendero del Discipulado, las siguientes
líneas de “energía influyente”:
1. Sirio-actuando
en forma séptuple a través de los siete rayos y sus siete grupos, pues
constituyen la Jerarquía activa.
2. La
Cruz Fija-la fusión de las cuatro energías principales que afluyen a nuestro
sistema solar, a nuestro planeta y a través de la humanidad.
3. Escorpio-un
aspecto de la Cruz Fija, ejerce un poder peculiar y especializado sobre el
Sendero del Discipulado y prepara, mediante pruebas y experiencias,
a. el
proceso de reorientación, por el cual el hombre asciende a la Cruz Fija y
abandona la Cruz Mutable;
b. al
discípulo para la primera, segunda y tercera iniciaciones. Después de la
tercera iniciación ya no se siente el poder de su peculiar prueba.
4. La
Jerarquía-Agente de distribución para los diversos reinos de la naturaleza.
5. Marte
y Saturno-Estos dos planetas son extraordinariamente potentes en lo que
respecta a la iniciación en la vida de la Jerarquía; Marte es potente en lo que
respecta a Escorpio, y Saturno a Capricornio. Esto involucra intensificada
actividad de los rayos sexto y tercero y sus energías que, cuando son
correctamente empleadas, traen la liberación del control de la forma y la
independización del individuo consciente.
Repito,
los astrólogos harían bien en trabajar con esta línea de fuerzas fusionadas,
estudiando sus implicaciones y efectos en la vida del discípulo.
Acuario,
relaciona a la humanidad con las Pléyades y, en consecuencia, con Tauro, en
forma poco común. La clave para esta relación se encuentra en la palabra deseo,
llevando, por medio de procesos transmutadores, la experiencia de la vida a la
aspiración, abandonando finalmente el deseo en Escorpio. Acuario, Alcyone y la
Humanidad, constituyen un triángulo de fuerza muy interesante. Alcyone es una
de las siete Pléyades, y se la denomina “la estrella del individuo” y a veces
“la estrella de la inteligencia”. Estuvo potentemente activa durante los
sistemas solares anteriores, donde la tercera persona de la Trinidad fue
singularmente omnipotente y muy activa, así como en la actualidad el Cristo
cósmico, la segunda persona de la Trinidad, está peculiarmente activa en este
sistema solar. Las energías provenientes de Alcyone impregnaron la sustancia
del universo con las cualidades de la mente. Como consecuencia de esta antigua
actividad, la misma fuerza. estuvo presente cuando se produjo la
individualización en nuestro sistema solar, porque en él y principalmente en
nuestro planeta Tierra, es donde se han hecho sentir los resultados de la
primera actividad. Dos de nuestros planetas, la Tierra (no sagrado) y Urano
(sagrado), son directamente el producto de esta actividad de tercer rayo. Es
muy importante recordarlo. También les pediré que vinculen esta idea con la
enseñanza de que, a través del centro divino de actividad inteligente llamado
humanidad, el cuarto reino de la naturaleza actuará, oportunamente, como principio
mediador para los tres reinos inferiores. La humanidad es el Mensajero divino
para el mundo de la forma; Mercurio, esencialmente, lleva luz y vida a otras
manifestaciones divinas; los divinos Salvadores del mundo son los símbolos
eternos.
Este
venidero proceso de servicio planetario, a través del tercer centro divino,
sólo es verdaderamente eficaz cuando rige Acuario y cuando nuestro Sol está
pasando a través de ese signo del zodíaco. De allí la gran importancia que
tienen los próximos 2.000 años. Por lo tanto, únicamente cuando un hombre es un
servidor mundial y está llegando a tener conciencia del grupo, puede empezar a
tener lugar este deseado objetivo de manifestarse. Hoy comienza a suceder por
primera vez en la historia planetaria. Es uno de los primeros frutos de la
iniciación, y sólo. en la próxima raza raíz después de nuestra actual raza
Aria, comenzaremos realmente a comprender el significado de los procesos y la
verdadera naturaleza de las energías que se liberarán en el planeta por
intermedio de la humanidad. Por esta razón Júpiter y Urano (expresiones del
segundo y séptimo rayos) son los regentes exotérico y esotérico de Acuario.
Por
lo tanto, tenemos que estudiar las siguientes líneas de fuerza:
1. Alcyone-en
las Pléyades, las madres de los siete aspectos de la vida de la forma y las
“esposas de los siete Rishis de la Osa Mayor”. Ellas están conectadas con el
aspecto Madre que nutre al Cristo Niño.
2. Acuario-el
Servidor del mundo, el transmisor de energía que evoca respuesta magnética.
3. Júpiter
y Urano-planetas de benéfica culminación. El segundo rayo de amor y el séptimo,
que fusiona espíritu y materia para “la gloria final” del Logos solar, se
hallan en plena colaboración.
4. La
Humanidad-punto focal de todas estas energías y la divina distribuidora para el
hombre individual y, más adelante, para los tres reinos inferiores de la
naturaleza.
Como
verán, de una amplia generalización sobre las constelaciones externas (externas
respecto al zodiaco y al sistema solar), voy siendo más específico, demostrando
cómo ciertas estrellas en estas constelaciones están relacionadas definidamente
a nuestro planeta por líneas directas de energía. Comúnmente estas líneas de
fuerza nos llegan a través de uno de los signos zodiacales y -en raros casos-
van directamente a un planeta, siendo este último caso extremadamente raro.
También he relacionado a nuestro sistema solar, otra constelación denominada
Osa Menor, reflejo o corolario de las energías principales de su gran
Prototipo, Ursa Maior, la Osa Mayor. Estos datos contienen un gran misterio
vinculado a la interrelación de la Ursa Maior, la Ursa Minor y las Pléyades,
las cuales constituyen una de las más grandes e importantes triplicidades que
existen en los cielos, hasta donde hemos podido, astronómicamente, comprobar la
naturaleza de nuestro universo inmediato. Esta información carece de
importancia para ustedes y únicamente tiene significación para los iniciados de
cuarto grado. No obstante, sirve para evidenciar más la integridad esencial y
la dependencia entrelazada del Universo.
A fin
de comprender mejor la naturaleza del discipulado y los procesos de
estabilización y correcta dirección, debe preceder a la experiencia de la
iniciación en Capricornio un cuidadoso estudio de las implicaciones
espirituales del signo de Escorpio y de su función como proveedor de “puntos de
crisis” y “momentos de reorientación”, que será de gran valor para el
estudiante dedicado. Aunque trato de sentar las bases para una nueva astrología
y proporcionar cierta medida de información técnica desde el punto de vista de
la Jerarquía, mi motivo fundamental es siempre el mismo: indicar el camino del
proceso viviente y estimular esa curiosidad divina, ese sentido de
exteriorizada aventura espiritual y la vehemente aspiración, latente en todos
los discípulos, de progresar que, cuando sea debidamente estimulada, les
permitirá continuar en forma más severa y sensata en el Sendero de Retorno. De
otra manera no tendría valor práctico ni sería de importancia lo que trato de
impartirles. Sé que seré comprendido, y que la nueva astrología vendrá a la
existencia de acuerdo a la capacidad esotérica de quienes lean y reflexionen
sobre mis palabras. Intensamente ansío que en estos días en que la influencia
de Escorpio y del planeta Marte se siente tan fuertemente en los asuntos del
mundo, pueda cultivarse la verdadera percepción interna, desarrollarse el
optimismo y la comprensión, y la. naturaleza de las pruebas a que está sometido
el discípulo mundial, la humanidad, sean estimadas en su verdadero valor para
que la luz afluya en el camino del hombre. Únicamente por medio de la
comprensión llegará la solución y se rectificarán los errores.
Las
pruebas de Escorpio son tres y conciernen íntimamente a la preparación de la
triple personalidad para:
1. reorientarse
hacia la vida del alma y, posteriormente,
2. evidenciar
su preparación para la iniciación, y
3. demostrar
sensibilidad al Plan, convirtiéndose en un discípulo centralizado en Sagitario.
Las
tres principales pruebas se dividen también en tres etapas, y en el Sendero del
Discipulado el hombre puede pasar nueve veces en ese signo de prueba y
experiencia. El hecho de que estas tres pruebas existan en tres etapas puede
sugerir algo a los astrólogos esotéricos, sobre el propósito de los tres
decanatos en que está dividido cada signo -punto que tengo la esperanza de
dilucidar cuando estudiemos la Ciencia de los Triángulos. Cada prueba (y por lo
tanto cada decanato) concierne a los tres aspectos de lo que en este Tratado
sobre los Siete Rayos hemos llamado vida, cualidad y apariencia. Así, las tres
grandes pruebas en Escorpio son en realidad nueve, de allí las nueve cabezas de
la Hidra o Serpiente, vinculadas siempre a Escorpio y también a la naturaleza
de la estupenda victoria lograda en este signo por Hércules, el Dios-Sol.
Es
interesante observar que cada uno de los grandes Hijos de Dios, cuyos nombres
están preeminentemente en el pensamiento de los hombres -Hércules, el Buddha y
el Cristo- están asociados en los archivos de la Gran Logia Blanca con tres
signos especiales del zodíaco (que constituyen en forma peculiar el “decanato
zodiacal”), en cada uno de los cuales pasaron de la prueba a la victoria:
1. En
Escorpio-Hércules se convirtió en el discípulo triunfante.
2. En
Tauro-el Buddha logró la victoria sobre el deseo y llega a la iluminación.
3. En
Piscis-el Cristo venció a la muerte y se convirtió en el Salvador del mundo.
Estas
tres constelaciones forman un triángulo de iniciación de profunda importancia,
porque proporciona las condiciones y energías que pondrán a prueba y
perfeccionarán los tres aspectos de la personalidad, a fin de que se conviertan
en verdaderos reflejos de los tres aspectos divinos; conciernen principalmente
al alma y al cuerpo y se expresan, por lo tanto, a través de la Cruz Mutable y
la Cruz Fija, pero no de la Cruz Cardinal. A lo antedicho podríamos agregar lo
siguiente:
1. Escorpio
lleva la prueba directamente a la vida del plano físico, y cuando se la
enfrenta y maneja allí, la vida del hombre es ascendida a los cielos, y el
problema implicado en la prueba se resuelve por el empleo de la mente
razonadora.
2. Tauro
rige el deseo y lleva la prueba al plano emocional o astral, y hace ascender la
sensibilidad-deseo del aspecto forma de la vida al mundo de la percepción
sensoria, denominada plano intuicional.
3. Piscis
lleva la prueba a la región de los procesos mentales, el reflejo del aspecto
voluntad de la divinidad; el problema del iniciado en este signo está expresado
por el Cristo, en la frase: “Padre, hágase tu voluntad y no la mía”. Las
pruebas hacen ascender la voluntad propia de la personalidad a la región de la
voluntad divina, trayendo como resultado la inspiración y el surgimiento de un
Salvador del Mundo.
Mediten
sobre esto y aprendan las lecciones de los apetitos, del deseo y de la propia
voluntad, porque son numerosas y útiles.
Las
tres pruebas de Escorpio también conciernen a los tres aspectos del ser humano,
cuando se fusionan y mezclan en el plano físico. Primero, la prueba de la
apetencia que constituye las predilecciones y tendencias naturales inherentes a
la naturaleza animal, las cuales son principalmente tres: el sexo, la comodidad
física y el dinero, como energía concretizada. Segundo, las pruebas conectadas
con el deseo y el plano astral. Son de naturaleza más sutil, produciendo
efectos automáticos en el plano físico; no son inherentes a la naturaleza
animal sino impuestas por la naturaleza de deseos, que también son tres: temor,
odio y ambición, o deseo de poder. Tercero, las pruebas de la censuradora mente
inferior, que son: orgullo, separatividad y crueldad. Recuerden que el peor
tipo de crueldad no es de naturaleza física, sino más bien de carácter mental.
Por lo tanto, dentro de las categorías de lo que debe ser probado y comprobado
que no existe, tenemos las siguientes categorías, que volveré a enumerar debido
a su importancia fundamental:
1. Sexo-la
relación entre los pares de opuestos. Éstos pueden ser utilizados en forma
egoísta o fusionados divinamente.
2. Bienestar
físico-condiciones de vida que han sido apropiadas egoístamente.
3. Dinero-egoístamente
acaparado (si puedo utilizar esta frase).
1. Temor-que
condiciona hoy la actividad.
2. Odio-factor
que condiciona las relaciones.
3. Ambición-que
condiciona los objetivos.
1. Orgullo-satisfacción
intelectual, convirtiendo a la mente en una barrera que impide que el alma
controle.
2. Separatividad-actitud
aislada, convirtiendo a la mente en una barrera que impide las correctas
relaciones grupales.
3. Crueldad-sentirse
satisfecho con los métodos de la personalidad, convirtiendo a la mente en un
instrumento del sentido de poder.
Cuando
estos defectos son reconocidos y superados, el resultado es doble: el
establecimiento de las correctas relaciones con el alma y con el medio
ambiente. Ambos resultados son el objetivo de todas las pruebas en Escorpio.
Las
notas clave de este signo son: prueba, experiencia y triunfo. También pueden
ser denominadas lucha, fortaleza y actitudes sagitarianas. Otro ángulo de la
experiencia en Escorpio puede ser descrito con dos palabras: recapitulación y
reorientación. Dos factores muy ocultistas surgen del pasado en Escorpio y
empiezan a embargar la atención del discípulo. Uno es la memoria y el otro
-como consecuencia de la memoria- el Morador en el Umbral. Memoria, en el
sentido dado aquí no es simplemente una facultad de la mente, como se supone
con frecuencia, sino que es esencialmente una fuerza creadora. Básicamente es
un aspecto del pensamiento y -conjuntamente con la imaginación- un agente
creador, porque, como bien saben, los pensamientos son cosas. Desde lo más recóndito
de la memoria de un pasado profundamente arraigado, que se recuerda
definidamente, y desde la subconsciencia racial e individual (fundada en
reservas de pensamientos y deseos establecidos, heredados e inherentes) surge,
de las vidas y experiencias individuales pasadas, la suma total de todas las
tendencias instintivas, de todos los espejismos heredados y de todas las fases
de las erróneas actitudes mentales; a éstos (que constituyen un todo fusionado)
denominamos el Morador en el Umbral, que es la suma total de las
características de la personalidad, que no fueron superadas ni sojuzgadas y
finalmente deben ser vencidas antes de poder recibir la iniciación. En cada
vida se realiza algún progreso, se perfeccionan algunos defectos de la
personalidad y se logra algún progreso real. Lo que queda por conquistar y las
antiguas deudas por saldar, son numerosas y excesivamente potentes y -cuando se
ha establecido adecuadamente el contacto con el alma- llega una vida en que la
personalidad altamente desarrollada y poderosa, llega a ser en sí misma el
Morador en el Umbral. El Ángel de la Presencia y el Morador se enfrentan,
entonces algo debe hacerse. Eventualmente la luz del yo personal disminuye y
decae ante la llamarada de gloria que emana del Ángel, y la gloria mayor
oscurece a la menor. Sin embargo, esto sólo es posible cuando la personalidad
entra ansiosamente en relación con el Ángel, se reconoce como el Morador y,
como discípulo, empieza la batalla entre los pares de opuestos, iniciándose las
pruebas en Escorpio. Estas pruebas y experiencias son siempre autoiniciadas; el
discípulo se coloca en un medio ambiente positivo o condicionante, donde las
pruebas y la disciplina son ineludibles e inevitables. Cuando la mente ha
alcanzado un nivel de desarrollo relativamente elevado, se evoca el aspecto
memoria en forma nueva y consciente, entonces toda predisposición latente,
instinto racial y emocional, situación no superada, y todo defecto controlador,
surgen a la superficie de la conciencia, entablándose en consecuencia la lucha.
Sin embargo, la nota clave de Escorpio es Triunfo. Ésta es su mayor expresión
en el plano físico. Como resultado de la lucha y la victoria, el hombre divino
-que no se expresa aún perfectamente, si puedo explicar así la situación- se
arraiga en el plano físico con tal precisión y claridad, que es imposible
eludir y evadir las conclusiones a que llegan su familia, sus amigos y el
grupo, de que él es un discípulo; desde ese ángulo se lo vigila
meticulosamente; aprende el significado de la palabra ejemplo; debe enfrentar
el antagonismo de quienes lo observan, iniciando así las primeras etapas
conscientes que lo llevarán hacia la percepción y la respuesta grupales, además
del servicio grupal. Tal es el resultado y la recompensa de la experiencia en
Escorpio.
En
este signo el hijo pródigo vuelve en sí y habiéndose alimentado de las migajas
de la vida y agotado los recursos del deseo y la ambición mundanas, dice: “Me
levantaré e iré a mi Padre”. El aspirante pasa en la vida dos crisis
principales como éstas:
1. Cuando
el hombre mundano inteligente vuelve en sí y se reorienta hacia el alma y sus
requisitos. Esto conduce a las pruebas en Escorpio.
2. Cuando
el iniciado de tercer grado -en una vuelta más alta de la espiral- se reorienta
hacia la Mónada y pasa por las pruebas más sutiles, hasta lograr ciertos
reconocimientos indescriptibles y espirituales. Sobre esto no me extenderé.
Poco
puedo agregar sobre el hecho de que Escorpio se halla en uno de los cuatro
brazos de la Cruz Fija. En el estudio de los signos anteriores, mucho se ha
tratado sobre la Cruz, y no es necesario repetirlo. El deseo en Tauro se
convierte en aspiración espiritual en Escorpio. La oscuridad de la experiencia
en Escorpio se convierte en iluminación en Tauro, pues debe recordarse que
donde están implicados los pares de opuestos siempre se benefician mutuamente,
porque existe una línea directa de fuerza y de contacto entre ambos, que rara
vez es reconocida.
Ahora
consideraremos los Regentes que rigen el signo de Escorpio. Su influencia es
potente en las vidas del hombre común y no desarrollado, que responde más
fácilmente a las influencias planetarias de las doce casas del horóscopo de la
personalidad, que en el hombre más avanzado que va siendo directamente influido
por los signos zodiacales. Por medio de estos Regentes, dos Rayos son puestos
en una poderosa posición controlante en Escorpio, el sexto Rayo de Devoción y
el cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto, estando este último
peculiarmente relacionado con la modalidad del desarrollo humano, y el primero
con los métodos de la época pisciana, que está justamente pasando. Marte y
Mercurio controlan, y el primero está particularmente activo, porque es el
planeta ortodoxo que controla a la personalidad en Escorpio y también el
planeta esotérico que condiciona el desenvolvimiento del discípulo. Marte es el
factor dominante en las experiencias y pruebas del discípulo, previas a la
experiencia en Sagitario y a la iniciación en Capricornio, por las siguientes
razones:
Primero,
Marte es definidamente el planeta que rige y controla el vehículo físico.
Aparece, ante todo, como regente ortodoxo en Aries, signo en que se efectúa el
primer desenvolvimiento hacia la manifestación objetiva o encarnación física.
En Escorpio, el resultado de todas las luchas pasadas, durante el aparentemente
interminable peregrinaje alrededor del zodíaco o rueda de la vida, ese vehículo
es también llevado a un punto culminante por medio de las actividades de Marte,
que no ha estado activo en los signos intermedios entre Aries y Escorpio en lo
que concierne a la rueda revertida. El discípulo debe demostrar ahora la
fuerza, el carácter y la cualidad que ha desarrollado y desplegado en sí mismo
durante su larga peregrinación. Comenzó en Aries teniendo como regente a Marte,
iniciándose la gran guerra entre las dualidades que constituyen el hombre. Así
fueron puestos en relación los pares de opuestos. En Escorpio, con el mismo
planeta rigiendo su vida interna, prosigue la guerra, y en este caso Marte rige
no sólo el cuerpo físico sino todo el vehículo de la forma, denominada la
personalidad en los tres mundos. Todos los aspectos de la naturaleza inferior
están involucrados en esta crisis, porque Marte es el regente esotérico en
Escorpio, y las pruebas aplicadas implican la naturaleza de la forma -grosera y
sutil, integrada y potente. Por lo tanto, desde el ángulo ortodoxo, Marte rige
a Aries y esotéricamente a Escorpio, y no aparece nuevamente en la vida del
individuo, excepto en la medida que éste responde a la vibración masiva en
Sagitario, donde Marte aparece rigiendo la sexta Jerarquía Creadora, los
señores lunares de la naturaleza forma, que oportunamente deben ser
sacrificados en el aspecto espiritual superior y controlados por el Ángel
solar. En consecuencia, el efecto de Marte es en su mayor parte masivo y de
resultados grupales, produciendo grandes luchas, llevando finalmente a la gran
revelación. En Aries, constituye la revelación final de la naturaleza del
conocimiento y del propósito de la encarnación; en Escorpio, revela la visión
de la liberación y del servicio a prestar; en Sagitario revela también el
propósito del control que ejerce el alma sobre los reinos inferiores de la
naturaleza, por intermedio del centro humano de energía. En consecuencia, nunca
debe ser olvidado que Marte establece relaciones entre los opuestos, y es un
factor benéfico y no maléfico como a veces se lo supone. Cuando lleguemos al
estudio de las Jerarquías y sus relaciones con los signos, serán aclarados
ciertos puntos aún oscuros y lo haremos al final de esta parte que trata sobre
la astrología y los rayos. Entonces hallaremos que Escorpio rige y gobierna la
cuarta Jerarquía Creadora, la humana, desde el ángulo del alma y no desde el
ángulo de la naturaleza inferior. Esta lucha final en Escorpio, sólo tiene
lugar cuando se ha alcanzado el punto de equilibrio entre el alma y el cuerpo,
en Libra, y en Escorpio la preponderancia de la energía espiritual se impone
sobre las fuerzas inferiores personales. Escorpio gobierna al iniciado,
verdadero nombre esotérico del hombre, y mediante su regente planetario
jerárquico son revelados los Hijos de la Mente, los Mensajeros de la Deidad;
pero la revelación se produce a través de Marte y la actividad marciana.
Segundo,
Marte está estrechamente relacionado con el sexo, un aspecto de los pares de
opuestos, cuyo efecto consiste en vitalizar definidamente la corriente
sanguínea; vitaliza, purifica y estimula todos los aspectos y organismos del
cuerpo mediante la corriente sanguínea. Será evidente que las pruebas en
Escorpio y la actividad de Marte son potentes para despertar la naturaleza
inferior y traer su rebelión final y establecer la última oposición, por así
decirlo, de la personalidad contra el alma. Marte lleva al Arjuna mundial a la
lucha activa. La totalidad del hombre emprende entonces la “lucha de los
sexos”, que se resuelve en su aspecto más elevado por medio de la batalla entre
la personalidad o naturaleza forma, altamente evolucionada, y el alma que intenta
ser el máximo factor controlante.
Como
se sabe, el color asignado a Marte es el rojo, analogía del color de la
corriente sanguínea, por eso a Marte se lo asocia con la pasión, la ira y el
sentido general de oposición. El sentido de dualidad es excesivamente poderoso.
De allí la necesidad de que toda la vida del hombre (pues en este sentido la
sangre es la vida) debe ser llevada al conflicto, sin dejar de implicar algún
aspecto de la naturaleza humana, de aquí que surja también la necesidad de que
el discípulo eleve al cielo su naturaleza física, su naturaleza emocional o de
deseos, y sus procesos mentales. Esto sucede como consecuencia del
subyugamiento de “la serpiente del mal” (la naturaleza de la forma con sus
incitaciones y exigencias) por medio de “la serpiente de la sabiduría”, nombre
esotérico dado con frecuencia al alma.
Respecto
a la relación simbólica entre Marte y la sangre, produciendo el conflicto
resultante entre la vida y la muerte (porque Escorpio es uno de los signos de
la muerte) es interesante observar que el cristianismo está regido por Marte.
Nos inclinamos a reconocer con facilidad que el sexto rayo, que actúa a través
de Marte, rige al cristianismo. Es una religión de devoción, fanatismo, máxima
valentía e idealismo, que pone el énfasis espiritual sobre el individuo, su
valor y sus problemas, el conflicto y la muerte. Todas estas características
nos son familiares por la presentación teológica cristiana. Sin embargo, ~s
preeminentemente una religión que ha librado una guerra cruel y muchas veces
ilógica contra el sexo y sus implicaciones; ha acentuado el celibato militante
(militante en lo que concierne a la mujer, sus derechos y su naturaleza); ha
considerado la relación sexual como uno de los principales males del mundo y ha
puesto el énfasis sobre la naturaleza inviolable del vínculo matrimonial si lo
ha sancionado la iglesia. Tal ha sido el resultado del efecto benéfico y
maléfico del impacto de la fuerza de sexto rayo sobre la naturaleza forma. Poca
importancia se le ha dado a la influencia que ejerce Marte sobre el
cristianismo, convirtiéndolo definidamente en una religión militante, a menudo
cruel y sádica (como lo atestiguan los crímenes y torturas llevados a cabo en
nombre del Cristo, el Representante prominente del amor de Dios). A través de
la enseñanza teológica cristiana corre abundante e incesantemente el tema de la
sangre, y se considera como fuente de salvación o relación sanguínea, y no el
aspecto vida que la sangre vela y simboliza. El cristianismo está regido por el
credo de un Cristo crucificado y muerto y no el credo del Maestre resucitado. Una
de las razones de esta tergiversación de la verdad se debe a que San Pablo, el
gran iniciado, antes de recibir la tercera iniciación, en la época en que vivía
como lo relata en los Hechos de los Apóstoles, estaba bajo la poderosa
influencia de Marte y había nacido en Escorpio; el estudio de su horóscopo
demostraría esto, si pudieran estudiarlo como lo hacemos quienes estamos
relacionados con la Jerarquía. El fue quien le dio el sesgo de Escorpio-Marte a
la interpretación y exposición de la doctrina cristiana y desvió la energía
hacia esos canales de la enseñanza ajenos a los propósitos de su Fundador. Tal
es frecuentemente el efecto indeseable de las actividades de los discípulos
bien intencionados sobre el trabajo que emprenden después que desaparece aquel
que inicia un determinado trabajo para la Jerarquía, o abandona su tarea a fin
de asumir otros deberes.
Los
temas de la sangre y de la muerte, del sufrimiento y de las exigentes pruebas
del discípulo, del valor del conflicto individual y de ser consciente de las
penurias de la existencia, se deben básicamente a las influencias combinadas de
Escorpio y Marte que han regido durante tanto tiempo al cristianismo, y sólo
ahora empiezan a perder algo de su influencia.
Será
de gran valor un estudio de los procesos de la muerte tal como el signo de
Escorpio los condiciona y tal como los vemos actuar en el signo de Piscis. La
muerte producida por las influencias de Plutón y la muerte producida por las
influencias de Marte son ampliamente diferentes. La muerte en Piscis por medio
de la energía de Plutón es transformación -transformación tan vital y básica
que ya no se ve al Anciano. Se hunde en las profundidades del océano de la
vida, desciende al averno, cuyas puertas no lo retienen. El nuevo y viviente
Uno deja allí abajo aquello que lo ha atado en el transcurso de las épocas y
asciende desde las profundidades hasta las alturas, cerca del Trono de Dios”.
La
conexión que tienen estas palabras con el Cristo, el actual Salvador del mundo,
se manifiesta en sus implicaciones; sin embargo, fueron escritas en nuestros
archivos hace más de siete mil años. La muerte en Escorpio es de naturaleza
distinta y también está descrita en la misma antigua escritura como:
el
Anciano muere ahogado. Tal es la prueba. Las aguas lo cubren y no puede
evitarlo. Se ahoga. Se apagan los fuegos de la pasión. La vida de deseos cesa
su llamado, y ahora desciende al fondo del lago. Más tarde asciende nuevamente
a la Tierra, donde el blanco corcel espera su llegada, y montándolo se dirige
hacia la segunda muerte” (es decir hacia Piscis).
Evidentemente
aquí se refiere a Sagitario. El discípulo -después de la muerte de la
personalidad y luego de matar el deseo- sigue hasta Piscis, donde nuevamente
muere “para una resurrección eterna”. En Escorpio se produce la muerte de la
personalidad con sus anhelos, deseos, ambiciones y orgullo. En Piscis tiene
lugar la muerte de todos los apegos y la liberación del alma a fin de prestar
servicio en escala universal. El Cristo ejemplificó en Piscis la sustitución
del apego por el amor. El cristianismo ejemplifica la muerte de la personalidad
con sus implicaciones individuales y no universales; ha carecido completamente
de amor, y el color controlador del cristianismo ha sido realmente el rojo. No
es la expresión del Cristo, sino la presentación de Escorpio-Marte por San
Pablo. Marte ha regido el cristianismo porque San Pablo interpretó mal el
significado esotérico del mensaje de El Nuevo Testamento, y lo interpretó mal
porque la verdad -como todas las verdades que llegan a la humanidad- debió
pasar a través del filtro del cerebro y la mente de su personalidad; por eso
inevitablemente le dio un sesgo y esguince personales, siendo responsable de la
penosa historia del cristianismo y de la desafortunada situación actual de las
naciones -ostensiblemente naciones cristianas- que todavía arrastran el odio,
están regidas por el temor y, al mismo tiempo, por el idealismo, gobernadas por
la fanática adhesión a su destino nacional, según lo interpretan, “buscando el
derramamiento de sangre”, demostrado en la acumulación de armamentos. Éstas son
características de sexto rayo, acentuadas por Escorpio y condicionadas por
Marte, que siempre rige el sendero del discípulo individual; hoy el discípulo
mundial, la entera humanidad, se halla en el portal del sendero. Todo Occidente
está en la actualidad bajo la influencia marciana, pero esto terminará en los
próximos cinco años.
Tercero.
Marte rige los cinco sentidos, siendo la base de todo el conocimiento humano en
lo que concierne o se refiere a lo tangible u objetivo. Por lo tanto, Marte
rige la Ciencia, de allí la razón de que exista en esta era un fundamental y
permanente materialismo en la ciencia -materialismo que rápidamente va
decayendo a medida que Marte se acerca al fin del presente ciclo de influencia.
La tendencia de la ciencia moderna está cambiando y se dirige al reino de lo
intangible y al mundo de lo inmaterial. Por eso también decae la oposición al
ocultismo y se aproxima su día de poder. Estos sentidos más sutiles sustituirán
a los sentidos físicos, sobre los cuales Marte ha ejercido durante tanto tiempo
un exitoso control, siendo también el motivo del desarrollo de los sentidos
síquicos y de la aparición, en todas partes, de los poderes sutiles y
esotéricos de la clarividencia y clariaudiencia. Este desarrollo será
inevitable a medida que las influencias de Escorpio y de Marte empiecen a
disminuir, como ya está sucediendo. En el año 1945 vimos desaparecer casi
totalmente esta influencia particularmente en el plano astral. Los astrólogos
deberían recordar que las influencias de las constelaciones, signos y planetas,
actúan sobre tres niveles de percepción -tres niveles descendentes- que se
sienten primero, en el plano mental, después en el astral y, finalmente, en el
físico. Los astrólogos se ocupan principalmente de este último plano poniendo
el énfasis sobre los acontecimientos y sucesos, no sobre sus causas condicionantes.
En la actualidad la astrología se ocupa de los efectos y no de aquello que los
causa. Hay mucha confusión sobre esta cuestión, y los horóscopos de los tres
niveles son a menudo muy tergiversados. A un horóscopo que podría ser
interpretado estrictamente en el plano mental se le da una interpretación
física, y así los acontecimientos que son totalmente mentales se los describe
como ocurrencias físicas. Una sugerencia para esta triple interpretación, que
eventualmente deberán reconocer los astrólogos, puede hallarse en la relación
que existe entre planetas ortodoxos, esotéricos y jerárquicos y en los rayos,
de los cuales son la expresión.
Por
lo antedicho verán cuán importantes son, en este período, las funciones de
Escorpio y Marte en nuestro planeta, y también observarán el breve tiempo de
que dispone la humanidad para que pueda (correcta o erróneamente) manejar sus
pruebas. Comprenderán también la presión bajo la cual la Jerarquía debe luchar,
ahora que la energía marciana se está expresando en el plano astral. ¿Elevará
el Hércules mundial este problema a los cielos? y “¿ levantará en vilo la
Hidra” de la pasión y el odio, de la codicia y la agresión, del egoísmo y la
ambición, a la región del alma? ¿ O llevará todo este asunto al plano físico
con su inevitable corolario de desastre, guerra y muerte mundiales? Éstos son
los problemas que encara la Jerarquía.
Escorpio
también está vinculado en forma muy interesante, con la constelación de Cáncer,
debido a la influencia de sexto Rayo, y debe recordarse que este rayo se
expresa por medio de Neptuno, pero en forma esotérica y espiritual.
Esotéricamente Neptuno rige a Cáncer. Por lo tanto, el significado es claro,
pues Cáncer es el signo del nacimiento, la puerta de la encarnación y el signo
de la generación; Escorpio es el signo del sexo y de la regeneración, y el
nacimiento siempre es el resultado designado de la relación sexual. El Padre,
espíritu, y la Madre, materia, cuando se unen, producen al hijo. Las pruebas,
las dificultades y los sufrimientos de esta era son síntomas e indicios de que
“está viniendo a la manifestación” una nueva civilización y cultura. Presagian
el nacimiento de una nueva era que todo el mundo aguarda. Ello ocurrirá si
-hablando esotéricamente- la energía de sexto rayo de Marte, se trasmuta en
energía de sexto Rayo de Neptuno, el primero es “objetivo y está harto de
sangre” y el segundo es “subjetivo y está pletórico de vida”.
Un
gran misterio está velado y oculto en la relación mencionada, pues
Cáncer-Neptuno es la expresión del séptimo rayo que rige y controla a la octava
Jerarquía Creadora. Ésta es una de las cinco Jerarquías cuyos nombres
desconocemos y está particularmente al borde de la liberación, al mismo tiempo
que está estrechamente vinculada con el principio mente, cuando actúa a través
de los ángeles solares, o por medio de la Jerarquía humana. Está relacionada al
nacimiento de la cuarta Jerarquía Creadora, y es incomprensible para quienes no
hayan recibido la cuarta iniciación, pero debe recordarse este hecho
interesante porque la conexión entre los rayos sexto y séptimo despertó ese
poderoso “deseo de encarnar” y produjo la caída de los ángeles solares en
épocas primitivas. Esta influencia de sexto rayo que llega desde tres ángulos
-ortodoxo, esotérico y jerárquico- incluye a Neptuno y a Marte y predispone a
la raza y al individuo a que lleguen a ser discípulos centrados en Sagitario.
Esta constelación es regida por Marte, poniendo al hombre bajo el control de
los 'Señoras lunares, la sexta Jerarquía Creadora, o en estrecho contacto con
ellos. Los estudiantes deberían estudiar con cuidado sus horóscopos, recordando
la diferencia que existe entre las cinco Jerarquías no manifestadas y las siete
que están ahora en expresión, y de las cuales forma parte la sexta Jerarquía
Creadora. Esta Jerarquía, desde el ángulo más amplio de las doce Jerarquías y
no sólo de las siete manifestadas, es la undécima o la segunda. En consecuencia
el sexto Rayo de Devoción es muy poderoso en esta era o ciclo, de allí que cada
país exprese sus mejores y peores rasgos, ofreciendo el dramático ejemplo de
una intensa devoción a las cosas materiales y a los valores espirituales.
Escorpio
y Acuario están también peculiarmente relacionados entre sí por medio del
planeta Mercurio, que rige a la familia humana (porque es el planeta jerárquico
de Escorpio), y por intermedio de Neptuno, que rige a Cáncer, gobernando así la
expresión en el plano físico. A este respecto la Luna es considerada como el
regente ortodoxo y jerárquico de Acuario. Les recordaré que la Luna es
considerada generalmente como que vela u oculta algún planeta y tres son los
que ella oculta. Aquí se requiere la intuición del astrólogo y del estudiante
esotérico. Estos planetas son Vulcano, Neptuno o Urano. Los tres crean e
influyen a ciertos aspectos del principio Madre, que nutre y alimenta la vida
de la realidad interna divina, hasta el momento en que el Cristo-Niño es dado a
luz. Determinan o condicionan la naturaleza física, astral y mental, creando
así la personalidad. Forman un triángulo de inmenso poder creador, sobre cuya
tema. me extenderé más adelante cuando trate la Ciencia de los Triángulos. Lo
que intento exponer es que, a través de la influencia de Mercurio y Neptuno, se
desarrolla la conciencia grupal del individuo, a fin de que mediante las
pruebas en Escorpio y -la experiencia en Acuario, el discípulo adopte en el
plano físico- la posición de un servidor mundial; todos los servidores del
mundo son trabajadores que están descentralizados y regidos por la necesidad y
las reacciones de la masa o del grupo. Ésta es una de las razones por las
cuales los discípulos en entrenamiento son absorbidos por el grupo de un
Maestro, que integralmente es una colectividad de individuos imbuidos de la
idea de grupo, aprendiendo acrecentadamente a reaccionar a ella. En este
período mundial y de un modo peculiar, en lo que respecta a la raza Aria, a la
cual pertenece el mundo occidental, Neptuno es esotéricamente conocido como el
Iniciador. En ciertas fórmulas antiguas, el gran instructor de Occidente y
actual Iniciador mundial, el Cristo, es conocido como Neptuno que rige el
océano, cuyo tridente y símbolo astrológico significa la Trinidad en
manifestación, y es el Regente de la era pisciana. La fórmula en términos
esotéricos es: “. . . las diosas peces, que han salido de la tierra (Virgo) y
penetrado en el agua (Piscis), conjuntamente dan a luz al Dios Pez (el Cristo),
quien introduce el agua de la vida en el océano de la sustancia, trayendo luz
al mundo. Así trabaja Neptuno”. Sin embargo es un gran misterio que sólo es
revelado en la segunda iniciación donde se demuestra el control que ejerce el
fluido plano astral.
Por
ser Cáncer la puerta hacia la encarnación, está estrechamente relacionada a
Escorpio, por medio de Neptuno y Marte, y ambos expresan la energía de sexto
Rayo. En Cáncer tenemos la devoción del alma, desarrollada en tal medida que el
anhelo de manifestarse sobrepasa a todos los demás anhelos, obligando al alma a
cumplir con los procesos de encarnación. En Escorpio, ese mismo espíritu de
devoción (que está basado en el sentido de la dualidad y en la necesidad de ir
hacia aquello que no es el Yo) va en dirección contraria, y el anhelo de
liberarse y de hollar el Sendero de Retorno llega a ser tan fuerte que el
discípulo se somete a las pruebas, invierte -a costa de enorme dolor- su
posición en la rueda de la vida y asume la actitud del Observador, en contradicción
con la del Experimentador.
Cesan
las antiguas identificaciones; empiezan a aparecer nuevas tendencias hacia
identificaciones superiores más sutiles y espirituales; entonces Neptuno y
Marte comienzan a desempeñar su parte.
Un
detenido estudio de estas relaciones revelará el hecho de que los cuatro signos
del zodíaco desempeñan la parte preponderante en la vida del hombre que actúa
cuando está encarnado, y tiene el Sol en Escorpio o Escorpio en el Ascendente,
y son:
1. Aries Cruz Cardinal Impulso iniciador Vida
2. Cáncer Cruz Cardinal Impulso
enfocado Encarnación
3. Escorpio Cruz Fija Impulso hacia la reversión Retorno
4. Acuario Cruz Fija Impulso
grupal Servicio
Estos
signos son 1-4-8-11. Los números son muy significativos en sí mismos, porque
son signos de voluntad-deseo, expresión humana, principio crístico y de
iniciación. No es necesario extenderme sobre este crúadruple tema y la verdad
de sus enseñanzas implicadas, porque es claro y evidente que la historia del
alma está encerrada en estos números.
Quisiera
tratar otro punto interesante que servirá para demostrar la potencia de
Escorpio y sus energías en la vida del discípulo. Como bien saben, Escorpio es
uno de los cuatro brazos de la Cruz Fija de los cielos. En esta Cruz, el hombre
bien equilibrado permanece exactamente en el centro donde se unen los cuatro
brazos y, por lo tanto, en el punto donde la energía de los cuatro signos y sus
planetas regentes pueden afluir a través de él y evocar las reacciones
necesarias, producir las condiciones en que sea posible la prueba y efectuar la
reversión requerida de las corrientes de la vida en la naturaleza del hombre,
ubicándolo en la rueda revertida.
Los
planetas que lo regirán y condicionarán en algún aspecto de su naturaleza son:
Planeta Signo Rayo Escuela
Venus Tauro 5to. Ortodoxa
Vulcano Tauro 1ro. Jerárquica. Esotérica
El Sol Leo 2do. las tres
Marte Escorpio 6to. Ortodoxa. Esotérica
Mercurio Escorpio 4to. Jerárquica
Urano Acuario 7mo. Ortodoxa
Júpiter Acuario 2do. Esotérica
La Luna Acuario 4to. Jerárquica
En
esta clasificación se ha omitido la influencia de un sólo Rayo, el tercer Rayo
de Inteligencia Activa. Los demás rayos afluyen vertical y horizontalmente a la
naturaleza del hombre y a su medio ambiente. La vida y la cualidad y la
apariencia, todas pasan por las pruebas, pero toda esa experiencia debe ser
pasada subjetivamente y, finalmente, levantada “en vilo” y elevada al mundo de
los valores espirituales, donde todos los problemas deben ser solucionados a la
luz de la intuición y por el alma, por lo tanto son indeseables el estímulo del
intelecto y el enfoque de la atención del discípulo en el plano físico (el
mundo de los valores materiales).
La
influencia de tercer rayo por consiguiente es omitida o “desviada ocultamente”,
según se dice, excepto en la medida que la. sustancia del cerebro es
automáticamente condicionada por el tercer rayo, regente subconsciente de la
materia. Esta afluencia de seis potencias, proporciona el escenario y las
condiciones para las pruebas; todas estas energías de rayo se expresan como
subrayos activos del rayo al cual pertenece el alma del discípulo, de allí la
necesidad de asegurarse el rayo a que pertenece el alma antes de confeccionar
el horóscopo y hacer el mapa.
Esto
me lleva a decir algunas palabras sobre dos puntos. Al tratar el horóscopo de
la personalidad del hombre común sin aspiraciones, el astrólogo debe tratar de
descubrir el rayo de la personalidad, por el estudio del carácter, de las
referencias físicas, de las cualidades emocionales, del tipo de mente y de la
naturaleza del medio ambiente. Entonces estará capacitado para confeccionar un
mapa muy útil, con los planetas ortodoxos que rigen la vida. Lo mismo debe
hacerse en el caso del horóscopo de un discípulo, procurando descubrir el rayo
del alma, el cual pone su marca y acentúa su cualidad y naturaleza en el caso
de personas evolucionadas; cuando esto surge con claridad, el hombre
evidentemente es un discípulo, y los planetas esotéricos ¡regirán su horóscopo.
Habiendo determinado el rayo del hombre que está sometido a las pruebas en
Escorpio, el astrólogo podrá ubicar después los otros rayos en lo que a él
respecta y su probable experiencia.
Otro
punto al que deseo referirme, es el constante uso de la palabra relación o
relaciones, y frases análogas. Esto es inevitable debido a que la ciencia de la
astrología es totalmente, en último análisis, la Ciencia de las relaciones y,
en consecuencia, no tiene objeto eludir el término, especialmente cuando no hay
otro que lo sustituya adecuadamente. Interrelación, interdependencia,
intercomunicación, interacción, son las palabras que rigen la base científica
de la astrología y que hoy están empezando a generalizarse es relación con la
conducta y los asuntos humanos. Su empleo irá acrecentándose. Las etapas
preparatorias para la fusión, mezcla y síntesis del mundo están presentes hoy,
y en ello reside la esperanza del mundo y la seguridad de que los problemas
serán solucionados finalmente en forma correcta.
Respecto
a la vida vertical y horizontal en la Cruz Fija, ea. instructivo observar que
la vida vertical del hombre en esa Cruz (no importa en qué signo pueda hallarse
temporariamente su Sol) es siempre Acuario-Leo. Esto indica que el individuo
autocentrado en Leo, aprende la lección de la Cruz, se descentraliza, es
consciente del grupo y se dedica a prestar servicio. El brazo horizontal es
Tauro-Escorpio, indicando que el deseo por lo material es finalmente sustituido
por el deseo de los valores espirituales, demostrado por medio de las pruebas
en Escorpio. La Tierra y el Agua (Tauro y Escorpio) deben fusionarse y
relacionarse, y esta verdad, vinculada a estos dos signos del zodíaco,
fundamenta todas las enseñanzas sobre el bautismo y la purificación. Los deseos
materialistas terrenos en Tauro deben, a su debido tiempo, quedar bajo la
influencia del agua purificadora en Escorpio. El bautismo por el agua (nombre
dado a la segunda iniciación) requiere un período preparatorio de prueba y
purificación, lo cual debe proporcionar la experiencia en Escorpio.
Análogamente también deben ser fusionados fuego y aire (Acuario y Leo), y de
esta manera los cuatro elementos, lo mismo que seis de los siete rayos, deben
desempeñar su parte en el condicionamiento del hombre en Escorpio para las
etapas finales del Sendero.
Es
muy reveladora la ubicación de los planetas en este signo, y está también de
acuerdo con el propósito general de la experiencia en Escorpio, bosquejada
anteriormente. Urano está exaltado en este signo, y allí disminuye el poder de
Venus, mientras que la Luna cae. ¿ Qué demuestran simbólicamente estos hechos?
Trataré de hacerles ver con claridad la belleza de lo que ello implica.
Urano
es un planeta que tiene las características de la mente científica, que en esta
etapa de la trayectoria del discípulo, significa que puede empezar a vivir la
vida esotérica y que el camino del conocimiento divino puede reemplazar al
camino místico del sentimiento, y además que el conocimiento puede ser
trasmutado en el camino de sabiduría y de luz. Esto trae necesariamente el
aspecto voluntad o influencia de primer rayo (Vulcano), fusionado con el
séptimo rayo (Urano), produciendo la manifestación deseada en el plano físico.
Por lo tanto, Urano inicia un nuevo orden y condiciones de vida y -cuando se ha
desarrollado en la vida del discípulo- trae a su vez la comprensión de las
causas de las cosas, tal como son, y el deseo de cambiar el antiguo orden y
orientación en nuevos, lo cual produce la reversión de la rueda. Este
acontecimiento puede verse hoy con mucha claridad en relación con la humanidad
y los procesos mundiales. La influencia de Urano, llevada a su lógica
conclusión, trae finalmente el consecuente desenvolvimiento espiritual, en
contraposición al humano; por esta razón Urano está exaltado en este signo y
asume una posición de poder e influencia dirigida.
Venus,
la mente inteligente, disminuye su poder en este signo, porque el intelecto
-habiendo sido desarrollado y utilizado- debe ahora subordinarse al poder más
elevado del alma, la intuición espiritual. El Hijo de la Mente, el Ángel solar,
también debe ahora manifestarse como el Hijo de Dios. Cuando el Ángel solar
controla oportunamente, debe ceder su lugar a la Presencia, la cual ha estado
velada u oculta. Venus debe menguar y el Sol -como símbolo de la Deidad- crecer
su influencia y finalmente ocupar el lugar de Venus. Tales son las
significaciones simbólicas y esotéricas.
La
Luna se considera que actúa en su verdadera naturaleza y, por lo tanto, expresa
simbólicamente lo que está muerto. La Luna representa a la personalidad y, en
la victoria final lograda en Escorpio, la personalidad es totalmente vencida y
derrotada. Se mata el deseo, porque mediante el deseo expresado de cualquier
tipo, la personalidad demuestra vida, cualidad y apariencia. Reflexionen sobre
esto, pues la Luna cae en Escorpio y desaparece su influencia.
Los
extremos se unen en el discípulo que se halla en el punto medio o en el centro
de la Cruz Fija en Escorpio. La imaginación espiritual, el factor que presta
mayor servicio al hombre, comienza a sustituir a ese antiguo espejismo por el
cual hemos erigido el mundo irreal, donde nos parece que vivimos, nos movemos y
tenemos nuestro ser. La autoindulgencia iniciada en Tauro, cede su lugar a la
actitud altruista del discípulo en Escorpio; también la ambición cede su lugar
a la actividad ejecutiva del alma, mientras que el apego a los deseos
-simpatías y antipatías- de la personalidad se trasmutan en tenaz propósito.
del alma. Los poderes ocultos de la naturaleza del alma -son secretos y están
mal aplicados, porque no han sido comprendidos y, por lo tanto, fueron mal
dirigidos- son sustituidos por los misterios de la iniciación y la comprensión
práctica de las energías conferidas, de este modo, al receptor. Tales son
algunas de las grandes transformaciones que acontecen en la vida del discípulo
que se somete inteligentemente a las pruebas y dificultades en Escorpio.
Los
tres decanatos y sus regentes difieren según los astrólogos. Un grupo da a
Marte, el Sol y Venus como rigiendo los decanatos de Escorpio, mientras que
otro considera a Marte, Júpiter y la Luna como los tres regentes. Quizás la
verdad se halla en ambas conclusiones si las vemos desde el punto de vista
esotérico y del hombre no evolucionado, punto interesante para que lo
investiguen y estudien los astrólogos. Algún día sabrán, con toda claridad, la
posición de los cinco planetas sugeridos que rigen los decanatos (ya están de
acuerdo respecto a uno). No. puedo decir la verdad esencial, porque un nuevo
planeta está surgiendo en este signo, y le corresponde al hombre descubrirlo y
ubicarlo correctamente dentro de la circunferencia de la Gran Rueda.
Las
palabras clave de este signo son significativas e iluminadoras. Engaño y
triunfo -el control ejercido por maya y por el alma- conflicto y paz, tales son
los secretos ocultos de este signo y están resumidos para todos los discípulos
en éstas dos palabras clave. En la rueda común sobre la cual se encuentra el
alma, ciega y aparentemente desamparada, surge el Verbo en los siguientes
términos: “Y el Verbo dijo: que florezca maya y que rija el engaño”. En la
rueda revertida el alma entona o canta las palabras: “Guerrero soy y salgo
triunfante en la batalla”.
LIBRA, LA BALANZA
El
signo Libra, en forma muy paradójica, es peculiarmente interesante,
precisamente por que su mayor interés estriba en que carece de espectacularidad
-excepto en el caso de los discípulos, o de quienes se están acercando al
sendero. Es el signo de la estabilización, de la cuidadosa apreciación de los
valores y de la obtención del correcto equilibrio entre los pares de opuestos.
Podría ser considerado como el signo en que aparece la primera visión real del
Sendero y la meta hacia la cual el discípulo debe dirigir finalmente sus pasos,
el estrecho sendero del filo de la navaja que corre entre los pares de
opuestos, en el cual -para recorrerlo sin peligro- es necesario desarrollar el
sentido de los valores y el poder para utilizar con acierto la facultad analítica
equilibradora de la mente. Es también el signo de la percepción intuitiva que,
en el sendero común de progresión alrededor del zodíaco, viene después de la
normalmente drástica experiencia del hombre en Escorpio, y es, por lo general,
de tal naturaleza, que el instinto de autoconservación se ha despertado en gran
medida, y ante la apremiante necesidad del hombre (no el discípulo en este
caso), surge un llamado al alma y evoca respuesta. Entonces son vagamente
sentidos y reconocidas los primeros tenues destellos de la intuición. Entonces
sigue la experiencia en Libra, donde dedica una vida a la reflexión silenciosa
~ concienzuda, o se halla en una condición de insensibilidad estática; puede
ser una vida de estabilización, de sopesar esto o aquello y de determinar a qué
lado se inclinarán los platillos, a fin de que en el próximo signo se produzcan
ciertos resultados ya designados. La siguiente vida en Virgo, vivida bajo la
influencia del aspecto material de Virgo, la Madre, puede ser de naturaleza
materialista o personal, o evidenciar un lento surgimiento de la vibración del
alma, indicando esa vida oculta espiritual de la cual la Virgen Madre
constituye el custodio preordenado. A medida que se efectúa periódica y
cíclicamente el progreso alrededor de la rueda de la vida, estas experiencias y
actividades vibratorias se intensifican, hasta que llega el momento de la
reversión de la rueda. Entonces Libra conduce hacia Escorpio, y la vida activa
del alma (activa por medio de la naturaleza de la personalidad y no simplemente
en su propio plano) es registrada y observada en Virgo y equilibrada y
valorizada en Libra, produciendo oportunamente las pruebas y experiencias entre
el alma y la personalidad, la cual lucha poderosamente con determinación para
conservar el estado de expresión equilibrada entre ambas, allí donde no es
posible que prepondere la influencia de la personalidad.
Puede
hablarse también de Libra en términos del proceso de meditación, tal como se
enseña en Oriente y Occidente. Por lo tanto puede ser considerado como el
“intervalo entre dos actividades”, descripción dada a la etapa de la meditación
denominada contemplación. En las cinco etapas de meditación (como se la enseña
generalmente) tenemos: concentración, meditación, contemplación, iluminación e
inspiración. Estas cinco etapas van paralelas con los cinco signos
estrictamente humanos del zodíaco:
1. Leo.
- Concentración. - La vida del alma enfocada en la forma. Individualización.
Autoconciencia. El hombre medio no evolucionado. Experiencia humana.
2. Virgo.
- Meditación. - La vida del alma como la siente el hombre. El período de
gestación. La etapa del Cristo oculto. El hombre inteligente. La personalidad
ocultando la vida crística.
3. Libra.
- Contemplación. - La vida del alma y la forma están equilibradas. Ninguna
predomina. Equilibrio. El intervalo donde el alma se organiza para luchar, y la
personalidad espera. Éste es el Sendero de Probación. La dualidad es conocida.
4. Escorpio.
Iluminación. - El triunfo del alma. La culminación de la experiencia en Tauro.
La disipación del espejismo astral. Afluye la luz del alma. El Sendero del
Discipulado. El discípulo.
5. Sagitario.
- Inspiración. - La preparación para la iniciación. El alma inspira la vida de
la personalidad. El alma se expresa por medio de la personalidad. El Iniciado.
Quisiera
recordarles que aunque la iniciación se recibe en Capricornio, el hombre es un
iniciado antes de ser iniciado. Éste es el verdadero secreto de la iniciación.
Tenemos, por lo tanto, la actividad que hace que la personalidad se acreciente
y desarrolle, al mismo tiempo que vela y oculta al oculto hombre en el corazón,
el Cristo en cada forma humana. Entonces tiene lugar el intervalo en que se
alcanza el punto de equilibrio entre ambos, donde ninguno domina. Los platillos
de la balanza oscilan hacia atrás y adelante, en cualquier dirección o -como a
veces se dice- el hombre también oscila entre los pares de opuestos. De allí la
importancia de este signo en la expresión de la vida del hombre y también su
Peculiar dificultad, proporcionando la curiosa experiencia oscilante que llega
a ser, primero, acentuadamente anonadante para el hombre que trata de ser
totalmente humano, pero que se da cuenta que en sí mismo halla impedimentos y
anhelos que lo impulsan hacia algo que es más elevado que lo humano y, segundo,
para el aspirante o discípulo. Su interés y su objetivo se enfocan en la vida
del alma; pero halla en si mismo lo que siempre trata de llevarlo a las
antiguas modalidades, hábitos y deseos.
A
este signo a veces se lo denomina “el lugar del juicio”, porque allí se decide
y se da el paso irrevocable que separa las “ovejas de las cabras”, o esas
constelaciones regidas por Aries (el Carnero o Cordero) y por Capricornio (la
Cabra). En realidad señala la diferenciación que existe entre la rueda común de
la vida y la revertida. Antes de que Leo--Virgo fuera dividido en dos signos,
Libra se hallaba literalmente a mitad de camino. La situación era la siguiente:
Aries Tauro Géminis Cáncer Leo Virgo
Libra
Escorpio Sagitario Capricornio Acuario
Piscis
y en esta ronda del zodíaco (en lo que
concierne a la humanidad) está descrita toda la historia de la raza. Involucra
los comienzos mentales en Aries (la voluntad de manifestarse) y la iniciativa
de la exteriorización de la vida; en Tauro dirige su deseo, trayendo la
manifestación; entonces en Géminis emerge su conciencia dual o comprensión del
cuerpo-alma; en Cáncer avanza el proceso de la encarnación física, seguido por
el desenvolvimiento dual del cuerpo-alma o conciencia objetiva y subjetiva, y
en Leo-Virgo aparece el hombre-Dios. Luego viene Libra, donde se alcanza,
oportunamente, el punto de equilibrio entre el hombre espiritual y el personal,
preparando la etapa para el quíntuple proceso final, que en realidad es la
analogía subjetiva de la exteriorización en el Sendero de Ida, que se lleva a
cabo en el Sendero de Vuelta, o sendero de Retorno. Después tiene lugar la
reversión de la rueda y el comienzo de la nueva orientación o discipulado en
Escorpio, la vida dirigida y controlada del discípulo en Sagitario, la
iniciación en Capricornio, seguida por el servicio en Acuario y por el trabajo
del Salvador del mundo en Piscis. Y la liberación final.
En
este período mundial el signo de la Esfinge se divide en dos (el León y la
Virgen, el alma y la forma), porque el estado de evolución humana y la
comprensión consciente es una dualidad reconocida; sólo en el denominado
“juicio final” se producirá otra fusión y Virgo-Libra formarán un sólo signo,
porque entonces habrá finalizado el sentido del dualismo antagónico del hombre,
y los platillos de la balanza se habrán inclinado finalmente a favor de lo que
la Virgen-Madre ha ocultado para que no se exprese durante eones.
El
juicio final, en lo que concierne a este ciclo planetario, tendrá lugar en el
próximo gran ciclo mundial; para entonces dos tercios de la raza humana habrá
desarrollado el principio crístico, en una de las varias etapas de
desenvolvimiento, o en una de las finales del Sendero de Evolución; serán
discípulos probacionistas o aceptados, o bien estarán en el Sendero de
Iniciación. Eventualmente, en forma misteriosa, nuevamente habrá sólo diez
signos en el zodíaco; Aries y Piscis formarán un sólo signo, porque “el fin es
como el principio”. A este signo dual fusionado se lo denomina en algunos
libros antiguos “el signo del Pez con cabeza de Carnero”. Entonces tendremos:
1.
Aries-Piscis. 6. Virgo-Libra.
2.
Tauro. 7. Escorpio.
3.
Géminis. 8. Sagitario.
4.
Cáncer. 9. Capricornio.
5.
Leo. 10. Acuario.
Entonces
el fuego y el agua se fusionarán, velando el pasado en vez del futuro, como
sucede ahora. La tierra y el aire se fusionarán y de esta manera se comprobará
la exactitud de la antigua profecía repetida en La Biblia de que “no habrá más
mar”. El aire (el cielo) habrá “descendido a la Tierra” y la fusión se
establecerá.
En
sentido cósmico y no individual, se manifestará el desenvolvimiento del Cristo
cósmico que “toda la creación espera”; así llegará la culminación del deseo
como resultado de la aspiración consagrada. Sólo entonces “se cumplirá el deseo
de todas las naciones” y aparecerá Aquel que todos los hombres esperan:
En Tauro, Libra, Escorpio y Piscis,
tenemos la historia del deseo.
1. Tauro-el
Toro del deseo.-Rige el deseo material.
(Vida)
2. Libra-el
equilibrio del deseo.-El objetivo opuesto al deseo es la balanza o los
platillos.
(Equilibrio)
3. Escorpio-la
victoria del deseo espiritual.-El alma triunfante.
(Cualidad)
4. Piscis-la
culminación del deseo divino.-El deseo de todas las naciones. El Cristo
Cósmico.
(Apariencia)
Tenemos
en Libra, por lo tanto, la experiencia individual de la vida equilibrada, donde
se lleva a cabo la experimentación, trayendo la consiguiente inclinación de los
platillos en una u otra dirección, hasta que el peso del deseo o la aspiración
espiritual, hace descender suficientemente uno de los platillos a fin de
indicar el camino que el hombre debe seguir en ese momento. Tenemos en Libra la
experiencia de la humanidad en donde se están haciendo los mismos reajustes y
experimentos; pero esta vez está implicada toda la raza humana, no sólo el
individuo. Esta experiencia grupal, llevada a cabo en el plano mental,
únicamente será realizada cuando todos los hombres estén polarizados
mentalmente y se constituya y tenga lugar el Día del Juicio, ya mencionado.
Precursores de esto son el “punto de crisis' en Libra, la presente situación
del mundo y el reajuste necesario; sin embargo, el equilibrio tiene lugar, en
la actualidad, en el plano astral y los deseos predominantes de los hombres
están en situación de proporcionar el factor decisivo, mientras que en el
próximo gran ciclo las mentes de los hombres decidirán. Los hombres más
destacados de la época -discípulos, aspirantes e intelectuales- están pasando
hoy las pruebas de la experiencia en Escorpio, en tanto que las masas se hallan
en los platillos de la balanza; el peso de los deseos de la masa los elevará
hacia una decisión espiritual, o los hará descender a los objetivos materiales
y egoístas.
Debido
a esta cualidad equilibradora de Libra, dicha constelación puede vincularse más
específicamente con los problemas sexuales que cualquier otro signo. Por lo
general, el estudiante común de astrología, vincula mentalmente el sexo con los
signos de Tauro y Escorpio, lo cual probablemente se deba a que al Toro se lo
considera, con frecuencia, el símbolo de los insanos impulsos del incontrolado
principio sexual, y también porque en Escorpio se aplican las pruebas
fundamentales. En las primeras etapas, para la mayoría de los aspirantes, el
sexo constituye un problema fundamental. Sin embargo, esotéricamente, en Libra
se plantea la cuestión y se planteará acrecentadamente, exigiendo una
respuesta; además en Libra debe producirse el equilibrio de los pares de
opuestos y llegar a una solución por medio de la actividad de la mente jurídica
y el establecimiento de un punto de equilibrio entre los principios masculino y
femenino. Esto también constituye (pues es parte de la simbología habitual) el
problema básico existente entre las Ovejas y las Cabras, entre lo negativo y lo
positivo y entre los que siguen ciegamente el instinto o la costumbre, y
quienes ascienden libremente hacía donde ellos eligen y son autodirigidas su
conducta y actitud. Esta autodirección puede llevarlos a la rueda de la vida,
ya hacia el deseo egoísta, o a la aspiración espiritual; pero lo que se debe
tener presente es que jurídicamente y en forma intencional, después de la
debida reflexión y de haber equilibrado las distintas modalidades, hacen lo que
les parece y consideran correcto y deseable. Esto en sí tiene una utilidad
básica y así aprenden; toda acción produce resultado y la mente jurídica pesa
la causa y el efecto más correctamente que ninguna otra.
No
tengo la intención de dar la solución del problema sexual. La humanidad lo
resolverá inevitablemente a medida que transcurran los eones y el instinto de
rebaño dé lugar a las actitudes premeditadas y autoconscientes del aspirante y
del intelectual. Sin embargo quiero recordarles que el instinto de rebaño, en
relación con el sexo, tiene sus bases, tanto en el deseo instintivo animal,
natural y normal, como en las actitudes emocionales, y de todas ellas la peor
es esta última categoría, pues lleva consigo profundamente arraigadas las
simientes de las dificultades. Abarcan desde la etapa del amor libre y la
promiscuidad general, hasta la estrecha ortodoxia, y también el fanático punto
de vista cristiano tal como se lo comprende normalmente, pero no en el sentido
en que el Cristo consideraba la vida. Este estrecho punto de vista y la normal
actitud anglosajona (resultado de la enseñanza de la Edad Media) consideran al
sexo inusitadamente pecaminoso y siempre indeseable, como algo que debe ser
soportado y sometido, dominado y mantenido secretamente en el fondo de la
conciencia cristiana, donde se oculta como un misterio lascivo. Esto se debe
también a la influencia ejercida por San Pablo, pero no a la enseñanza del
Cristo.
De
estas actitudes han surgido una violenta reacción, que hoy se halla en su
apogeo, siendo a su vez indeseable y peligrosa como lo son todas las reacciones
violentas, pues tan falsa es una como otra; en el centro de la balanza o eje de
la rueda, es donde puede observarse correctamente la verdadera perspectiva y la
acción indicada. Cuando la relación básica sexual sea finalmente establecida, y
el cuerpo y el alma (negativo y positivo) estén permanentemente relacionados en
las vidas de los aspirantes del mundo, entonces veremos la enseñanza sobre el
tema del sexo físico correctamente dirigida en el mundo. Esta enseñanza vendrá
por la fusión y síntesis de los mejores puntos de vista de los instructores
espiritualmente orientados, en ambos hemisferios, incorporando la experiencia
de Oriente y Occidente, y también el acercamiento del místico y del científico
a un misterio que es físico (que requiere comprensión científica) y místico
(que demanda interpretación espiritual). Implicará la ayuda y las conclusiones
de la profesión médica, a fin de dar la inteligente necesaria instrucción
física, y la ayuda del conocimiento cultural de los yoguis de la India, en
conexión con la energía que fluye a través de los centros -en este caso el
sacro. Finalmente, por medio de la actividad inteligente de los hombres del
mundo, orientados legal y jurídicamente, terminará la búsqueda de un
equilibrado y deseable punto de vista. Por los innumerables experimentos
sexuales que se llevan a cabo hoy, la generación próxima llegará a un punto de
equilibrio y, como consecuencia, se inclinarán los platillos hacia la dirección
deseada y deseable. Sobre esto no hay duda alguna; únicamente falta determinar
el momento, y éste será determinado astrológicamente. Por medio de las mentes
jurídicas y de la correcta legislación, el sexo será oportunamente considerado
como una función correcta y divina, que estará salvaguardado por la educación
adecuada de los jóvenes y de los ignorantes, y por medio de la correcta acción
de la juventud y la emergente generación altamente inteligente -los niños de
hoy.
La
enseñanza de hábitos sexuales erróneos, el ejemplo de la extendida prostitución
(aplico esta palabra tanto a los hombres como a las mujeres), la proliferación
de la homosexualidad (no en su predisposición y singular conformación
fisiológica, sino desde el ángulo de una mentalidad pervertida y de una
imaginación malsana que está hoy detrás de gran parte de su expresión), la
estrecha mentalidad cristiana heredada de un complejo de culpabilidad en lo
concerniente al sexo y a la herencia de cuerpos físicos enfermos, excesiva o
débilmente sexuales, han llevado a la raza a su actual caótico e ignorante
manejo de este importante problema. La solución no se hallará en los
pronunciamientos religiosos basados en una teoría caduca, o por la inhibición
fisiológica o el libertinaje legalizado; tampoco vendrá por medio de la
legislación, inspirada por las distintas escuelas de pensamiento de cualquier
comunidad o nación. Será el resultado de la actividad unida de las conciencias
espiritualmente orientadas, la actitud jurídica, la percepción intelectual y el
constante impulso del proceso evolutivo. Nada puede impedir la inevitabilidad
de la solución ni la aparición de actitudes deseables y condiciones en las que
el sexo pueda tener la correcta expresión.
Libra,
como ya saben, gobierna la profesión jurídica y mantiene el equilibrio entre el
bien y el mal, lo negativo y lo positivo y también entre Oriente y Occidente.
Esto último quizás les parezca una frase sin sentido, pero la verdadera y
correcta relación (que aún no ha sucedido) entre Oriente y Occidente, vendrá y
se establecerá por medio de la actividad de Libra y del trabajo de la profesión
jurídica.
Libra
ha sido “el promotor de la Ley”. La legislación fue hasta ahora engrosada por
la aplicación de esas negaciones y actitudes de temor, conservadas en el Código
Mosaico e impuestas mediante el castigo, debido a su quebrantamiento, etapa
probablemente necesaria para las razas infantiles, a fin de mantener un régimen
de “jardín de infantes” para los hombres. Pero el género humano está llegando a
la madurez y se requiere hoy una interpretación distinta de los propósitos e
intenciones de Libra, por medio de la Ley. La Ley debe llegar a ser custodio de
una rectitud positiva y no un simple instrumento para su aplicación. Así como
tratamos de eliminar la fuerza de nuestras relaciones nacionales, y hoy es
evidente que las condenas drásticas no han logrado prevenir la delincuencia ni
impedir que la gente actúe con violento egoísmo (y esto constituye toda la
delincuencia), y así como la actitud social (en contradicción a la posición
antisocial de los que quebrantan la ley) es considerada deseable y enseñada en
nuestras escuelas, así también está comenzando a surgir en la conciencia
pública la inculcación de correctas relaciones, la difusión del autocontrol y
el acrecentamiento del altruismo (que es, seguramente, la meta subjetiva y a
menudo incomprendida de todo procedimiento jurídico), constituyendo el
necesario acercamiento a la juventud. La influencia de Libra debería ser
impuesta en la infancia sobre líneas espirituales. La delincuencia será
desterrada cuando las condiciones ambientales en que el niño vive sean mejoradas;
cuando en los primeros años formativos se dé preferente atención al equilibrio
glandular, tanto como a los dientes, los ojos, los oídos, la correcta postura y
la adecuada alimentación, y cuando exista también una distribución más
apropiada del factor tiempo y cuando la sicología y la astrología esotéricas
contribuyan con sus conocimientos a educar a la juventud. Los antiguos métodos
deben ceder su lugar a los nuevos y la actitud conservadora debe ser abandonada
en favor del entrenamiento y experimentos físicos, síquicos y religiosos,
aplicados en forma científica y motivados místicamente. Al decir religioso, no
me refiero a la enseñanza doctrinaria o teológica, quiero significar el cultivo
de esas actitudes y condiciones que evocarán la realidad en el hombre, y
traerán a primer plano la conciencia del hombre interno espiritual, logrando
así el reconocimiento del Dios inmanente.
Sobre
esto nada más debo decir. Me he extendido algo sobre el sexo y el sistema
jurídico, porque ambos están regidos y condicionados por Libra, lo cual irá
aumentando. El tema es demasiado vasto e importante, sólo puedo indicarles las
líneas de acercamiento. El manejo superficial del problema no tendría valor
alguno. En este período de transición, por el que ahora está pasando el mundo,
y en este intervalo entre dos actividades -la de la era pisciana que está
terminando y la de la era acuariana que está entrando- regirá Libra
oportunamente, y al finalizar este siglo se verá su influencia ejerciendo un
pronunciado control y entrando en una posición de poder en el horóscopo
planetario, por lo tanto no hay por qué sentir ansiedad.
Cierta
relación o configuración de estrellas -siendo una de ellas Régulo, en Leo-
producirá una situación donde tendrá lugar la reorientación de la actitud de la
profesión jurídica; para beneficio del mundo serán centralizadas sus funciones
y deberes, y en este proceso la legislación para la niñez asumirá gran
importancia y será el poder motivador. Este paso jurídico será primeramente
abogado por Rusia y apoyado por los Estados Unidos de América. Antes del año
2035, tal legislación será universal, en su esfera de influencia y control.
Todo
esto acontecerá porque Libra rige el intervalo actual y podría ser considerado
como el “año de la tierra de nadie”, denominado así hace poco por uno de los
Maestros de Sabiduría. Un estudio del Bhagavad Gita. y de los problemas de
Arjuna, cuando desesperado se sentó entre los dos ejércitos adversarios, será
muy esclarecedor respecto a Libra. La gran batalla que se relata en esa antigua
escritura de la India aconteció realmente, por primera vez, a mediados de la
Era Atlante y en el signo de Libra. El principal conflicto del actual período
Ario se está librando en una vuelta más elevada de la espiral y bajo la
influencia de Escorpio. En el pasado, esto preparó al discípulo probacionista
mundial, la humanidad, para el Sendero del verdadero Discipulado. En el
presente está preparando al discípulo mundial para recibir la iniciación.
Durante el vasto intervalo entre el decisivo acontecimiento Atlántico y la era
actual, tuvo lugar una gran reorientación en la Rueda de la Vida; desde
entonces varios millones de hombres han pasado de Escorpio a Libra,
simbólicamente hablando, y “fueron pesados en la balanza”, luego reenfocaron su
vida de deseos hacia la aspiración espiritual, reforzando su determinación de
avanzar, y así han retornado a Escorpio en la rueda revertida. Reflexionen
sobre este pensamiento, pues constituye en la actualidad un verdadero problema
para la masa de hombres inteligentes.
Como
ya saben, Libra es uno de los cuatro brazos de la Cruz Cardinal. Esto explica
nuestra dificultad para comprender la naturaleza real de su influencia. La
significación de las energías que actúan sobre nuestro sistema solar, por medio
de los cuatro brazos de esta Cruz, o desde las cuatro constelaciones, Aries,
Cáncer, Libra y Capricornio, pueden ser resumidas en cuatro palabras: Creación,
Manifestación, Legislación e Iniciación. Difícilmente comprenderán el verdadero
alcance y significado de las palabras que he dado.
Cósmicamente
significan la actividad de la Deidad, cuando el espíritu y la materia son
puestos en una definida relación y, bajo el propósito divino, produce esa
fusión de energías vivientes que serán adecuadamente poderosas en tiempo y
espacio, para llevar dicho propósito a su deseada culminación. Esto es
Creación, o Aries en actividad. También significan la aparición objetiva de la
forma mental que Dios ha creado, en la cual están personificados Su deseo, Su
voluntad, Su propósito y Su plan. Esto es Manifestación, o Cáncer en actividad.
Significan también el desarrollo del plan de acuerdo a la ley espiritual y
natural, cuya expresión es evolutiva; tal la meta y expresión de la evolución,
y revela constantemente la naturaleza de Dios, porque las leyes bajo las cuales
está gobernado nuestro sistema solar expresan la cualidad y el carácter de
Dios. Esto es Legislación, o Libra en actividad, Significan, finalmente, el
proceso de iniciación donde, paso a paso y etapa tras etapa, de acuerdo a la
ley y por el método de la experiencia adquirida durante la manifestación, se
comprende conscientemente el plan creador. El desarrollo del plan es así
llevado adelante mediante una serie progresiva de comienzos, manifestaciones y
culminaciones -relativas en su naturaleza, pero conducen a una culminación
absoluta. Esto es Iniciación o actividad en Capricornio. Todo se produce en una
vasta e incomprensible escala, en lo que a la comprensión humana concierne.
Pero
deben ser captadas oportunamente en las etapas finales. del proceso evolutivo,
la conciencia y la comprensión de un propósito mayor que está detrás de la
intención más exotérica del desenvolvimiento de la conciencia en este sistema
solar, en el planeta y en el hombre. Cuando el hombre desarrolla esta
comprensión se convierte en un iniciado, abandona su posición en la Cruz Fija y
empieza el relativamente lento proceso de ascender a la Cruz Cardinal. Luego se
convierte en un colaborador del gran proceso y propósito creador. Empieza a
crear su propio cuerpo de expresión en la Cruz Cardinal y a sentir el impulso
de Aries, pero aún no lo comprende. Manifiesta conscientemente en el mundo lo
que trata de llevar a cabo, revelándole Cáncer los secretos de dicho mundo. Se
convierte en su propio legislador, rigiendo su conducta inteligentemente,
controlando sus impulsos intelectualmente y después Libra lo capacita para
equilibrar las leyes materiales y espirituales. Cuando ha realizado esto
descubre que está preparado para iniciar nuevos y más profundos experimentos
(¿debería llamarlos experiencias?) y, como participante en el plan divino y
colaborador en el propósito divino, llega entonces a ser su propio iniciador, y
así está preparado para recibir la iniciación. Tales son las paradojas de la
vida espiritual. El secreto de la Cruz Cardinal es revelado únicamente al
hombre que ha ascendido a la Cruz Fija y ha sufrido su cuádruple experiencia.
No puedo decir más de lo que ya he dicho.
Libra
es un signo de aire; hay tres de estos signos en el zodíaco, y su interrelación
constituye un estudio muy interesante, como lo son todas las triplicidades
principales, que bien merecen la concienzuda investigación del estudiante. Cada
uno de los tres signos se encuentra en una de las tres Cruces:
1. Géminis,
los Gemelos Cruz Mutable Dualidad.
2. Libra,
la Balanza Cruz
Cardinal Equilibrio.
3. Acuario,
el Portador de Agua Cruz Fija Iniciación.
Por
Io tanto los tres representan la dualidad -sentida, dominada y resuelta en la
síntesis del gran Servidor del Mundo, identificada en el Hombre celestial, y
aportando su contribución, extraída de la suma total de la energía, durante su
experiencia en la rueda de la vida, para servir al Todo. Recuerden que la
iniciación es otro nombre para la síntesis y la fusión.
Desde
otro ángulo tenemos:
1. Géminis,
los Gemelos Mente Causa de la dualidad.
2. Libra,
la Balanza Supermente Causa de la Síntesis.
3. Acuario,
el Portador de Agua Mente Universal Alma.
Estos
tres signos son preeminentemente, signos de la mente de Dios a medida que se
expresan a través del hombre; al principio domina la mente inferior, causando
el reconocimiento del Yo y del no-yo, o el dualismo esencial que subyace en
toda manifestación; sin embargo, la mente superior aumenta constantemente su
poder y control, produciendo el equilibrio de los pares de opuestos mediante la
iluminación de la mente inferior; luego el alma, el eterno Hijo de la Mente,
llega a ser la última síntesis, enfocando y relacionando la mente universal con
los dos aspectos inferiores de la Mente de Dios.
Estas
indicaciones servirán para mostrarles una de las grandes interrelaciones que
existen entre las tres Cruces, de las cuales me ocuparé más detalladamente
cuando las estudiemos en otro lugar de esta segunda parte sobre astrología
esotérica.
Resulta
interesante que en la nota sobre la quinta tabulación fueron omitidos Libra y
Géminis. No fue un error, sino algo de verdadera significación y una omisión
que merece ser reconocida, basada en dos hechos: Primero, hubo una época en
que, como habrán oído decir, sólo había diez signos, y en esos antiguos días,
así corno en la actualidad, existían divergencias de opinión entre los
astrólogos científicos. Diferían sobre cuáles serían los diez signos; referente
a esto había varias escuelas de pensamiento y dos de gran importancia. Una de
ellas fusionó o convirtió en un solo signo a Leo-Virgo, perpetuando su creencia
en la Esfinge; la otra suprimió totalmente a Géminis y a Libra, y era anterior
a la última, que en realidad tenía un zodíaco de once signos. Este hecho es
hoy, para ustedes, muy importante. El otro punto notable y de relativa
importancia es que Géminis y Libra son dos signos estrictamente humanos, y
corresponden al hombre común. Géminis, en la Cruz Mutable, representa la
humanidad del hombre, mientras Libra, en la Cruz Cardinal, rige su vida
espiritual y subjetiva. Los demás signos, en su culminación, conducen al hombre
más allá de la etapa de la humanidad común, y traen los siguientes estados de
conciencia:
1. Aries
y Virgo. - El Cristo cósmico. Universal e individual.
2. Tauro
y Piscis. - Los Salvadores del mundo, por ejemplo, el Buddha y el Cristo
3. Leo
y Acuario. - Los Servidores del mundo, por ejemplo, Hércules.
4. Sagitario
y Capricornio. - Los Iniciados del mundo, por ejemplo, los Maestros.
5. Cáncer
y Escorpio. - Los Discípulos triunfantes.
Sin
embargo, el énfasis de Géminis y Libra. en lo que concierne a la humanidad,
está puesto sobre la realización y obtención del punto de equilibrio, antes de
que sea posible otra realización.
También
es particularmente instructivo el estudio de los regentes de este signo. Desde
el ángulo de la astrología ortodoxa Venus rige a Libra, mientras que, hablando
esotéricamente, rige a Urano. Saturno es el regente en este signo de esa
estupenda Jerarquía Creadora -uno de los tres grupos principales de
Constructores- que forman parte del tercer aspecto de la divinidad; Su meta
consiste en proporcionar una forma a los Hijos de la Mente, y de este modo
ofrecer una oportunidad para el sacrificio y el servicio. Un estudio de la
relación que tiene esta Jerarquía con los egos humanos, la cuarta Jerarquía
Creadora, será muy iluminador; me he ocupado algo de ella en el Tratado sobre
Fuego Cósmico. Si se lleva a cabo el estudio surgirá con toda claridad la naturaleza
y propósito de los tres regentes.
En
consecuencia, este signo se halla estrechamente vinculado al tercer aspecto de
la Deidad, y es por lo tanto un signo regente y condicionador de la Ley, del
Sexo y del Dinero. Reflexionen sobre esto. Los tres aspectos divinos son en sí
mismos triples, manifestándose de tres maneras, o por medio de tres aspectos
menores, y este tercer aspecto no es una excepción a la regla que subyace en
todas las triplicidades que condicionan los procesos de la evolución y la
manifestación. Por el estudio del signo de Libra vendrá la luz sobre el tercer
aspecto. El primer aspecto de voluntad o poder, se expresa en este signo como
Ley, legislación, legalidad, justicia; el segundo, se manifiesta como la
relación entre los pares de opuestos (de los cuales los platillos son el
símbolo), que en el plano físico se expresa como sexo; el tercer aspecto se
demuestra como energía concretizada que denominamos dinero, literalmente, el
oro, el símbolo exteriorizado de lo creado mediante la unión del espíritu y la
materia en el plano físico. El tercero es, como ya saben, el aspecto creador y
la energía que produce el piano tangible externo de la manifestación -el
aspecto forma de la vida.
Por
lo tanto, silos estudiantes quisieran hacer un cuidadoso estudio de los tres
-ley, sexo y dinero- a medida que se expresan hoy y se expresarán en el futuro,
obtendrán un cuadro de la realización física humana y de la futura expresión
espiritual, lo cual será muy instructivo y vale la pena hacerlo. Todo el
proceso está justificado por la actividad de los tres regentes de Libra: Venus,
Urano y Saturno.
Venus
rige en Tauro, Libra y Capricornio, origen de la mente inteligente, actuando
por medio del deseo (en las primeras etapas) o por el amor (en posteriores
etapas). En Tauro, significa que la mente se expresa por medio del deseo
inteligente, la meta del conocimiento para el hombre común. En Libra se obtiene
el punto de estabilidad o equilibrio, entre el deseo personal material y el
amor espiritual inteligente, porque en Libra las dos cualidades del deseo
cósmico son destacadas en la conciencia y equilibradas mutuamente. En
Capricornio representa el amor espiritual, expresándose perfectamente cuando el
trabajo de Tauro y Libra ha sido cumplido. Así puede ser trazado de un signo a
otro, en todo el sendero zodiacal, el hilo dorado del progreso evolutivo y así
puede verse la historia de la humanidad y visualizarse su meta. En una fecha
posterior se podrá trazar el mismo hilo dorado respecto a los otros reinos de
la naturaleza, pero aún no ha llegado el momento y el tema no sería de
importancia ni de valor. Sin embargo, cuando se despierte la conciencia del
hombre, de tal manera que pueda registrar lo que está ocurriendo en los tres
reinos inferiores de la naturaleza, entonces obtendrá mayor luz e información.
Esto acontecerá en ese período de la historia humana en que Libra predomine, y
los tres aspectos divinos de la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu
Santo, el Creador -ley, sexo y dinero- dará la clave de los tres reinos
inferiores. La ley, ley natural (la exteriorización de la Ley espiritual subjetiva)
proporcionará la clave del reino animal: el sexo, o la conciencia de afinidad,
revelará el misterio del reino vegetal; el dinero revelará el secreto del reino
mineral, y todo esto se efectuará mediante la actividad de Venus, cuando se
comprenda mejor esta actividad en los signos, Tauro, Libra y Capricornio. Esto
lo elucidaré más detalladamente cuando lleguemos al estudio de la Ciencia de
los Triángulos. Aquí sólo diré que cada uno de estos tres signos está
relacionado a uno de los tres aspectos de la vida divina:
1. Tauro-reino
animal-ley-ley natural.
2. Libra-reino
vegetal-sexo--afinidad natural.
3. Capricornio--reino
mineral-dinero-.--expresión concreta de la Ley de Abastecimiento, y éstos
forman un triángulo, en el cual Libra está en el ápice y predomina.
Urano
es el regente esotérico de suma importancia en este signo, porque el séptimo
rayo actúa por medio de este planeta, personificando el principio de concreción
y materialización de lo que debe manifestarse objetivamente mediante la unión
del espíritu y la materia. Aquí se oculta el misterio del dinero, su creación y
producción. Quisiera señalar que el proceso creador concierne única y
exclusivamente al tercer aspecto de la divinidad. La creación del dinero se
produce mediante la relación de los tres aspectos de la tercera manifestación
divina -ley, afinidad y energía concretizada.
Es
aquí donde fracasan la mayoría de los místicos y servidores del mundo. Actúan
desde un plano demasiado elevado y desde el punto de vista del incentivo
espiritual. Normal y naturalmente (porque allí es donde está colocado el foco
de su conciencia) actúan desde el punto de vista del segundo aspecto, mientras
que el tercer aspecto (igualmente divino e importante) debe ser invocado y
evocado. Reflexionen sobre estas palabras. No consiste en unir el espíritu y la
materia, como entiende el ocultismo estos términos, sino relacionar la
necesidad física con el abastecimiento físico y unir dos cosas tangibles
mediante el poder de la imaginación creadora. Por esta razón muchas escuelas de
pensamiento tienen tanto éxito en materializar lo que necesitan y otras fracasan
tan significativamente. Actúan desde un plano demasiado elevado y no tienen la
capacidad de lograrlo. He dado sugerencias que pueden tener resultados
fructíferos si se las interpreta adecuadamente y actúan con móvil correcto,
grupalmente y con propósito altruista.
Por
medio del planeta Urano, Libra está relacionada a Aries y Acuario y también en
un sentido muy profundo se pone en contacto entre sí el gran par de opuestos
Aries-Libra. Por medio de su actividad, se efectúa una intensa interacción para
obtener en Libra aquello que tuvo su comienzo en Aries. Aries, Libra y Acuario,
constituyen por lo tanto otro triángulo de poder, que se considerará más
adelante. Estos triángulos, como sugerí anteriormente, dominarán en forma muy
interesante en la nueva astrología y condicionarán los mapas de aquellos cuyos
horóscopos están considerando.
Por
lo tanto, Libra está relacionado a cinco signos del zodíaco: Aries, Tauro,
Géminis, Capricornio y Acuario:
1. Aries Comienzo Creación Evolución.
2. Tauro Deseo Incentivo Progreso.
3. Géminis Dualidad Condición Interacción.
4. Capricornio Síntesis Iniciación Realización.
5. Acuario Objetivo Inclusión Servicio.
Esta
relación la establecen tres regentes: Venus, Urano y Saturno. Estos cinco
signos con Libra en el punto de equilibrio, crean una de las estrellas de seis
puntas de la evolución, y también relacionan esos signos con tres planetas, que
conciernen peculiarmente a la expresión de la conciencia crística en el mundo.
Estos tres planetas se hallan (a través de los rayos, de los cuales son los
medios) en la primera línea principal de fuerza, la de voluntad o poder y de
propósito y meta visualizada:
1.
Urano. - 7mo. Rayo de Magia Ceremonial.
Dios, el Padre. El que relaciona. El origen de la dualidad. El que percibe el
fin desde el principio. La conciencia espiritual.
De la
Intuición a la Inspiración
2.
Venus. - 5to. Rayo de la Mente. Dios, el
Hijo. El Hijo de la Mente. El que incluye. La conciencia egoica.
Del
Intelecto a la Intuición
3. Saturno.
- 3er. Rayo de Inteligencia. Dios, el Espíritu Santo. El que conoce. La mente.
La conciencia humana.
Del
Instinto al Intelecto
Por
esta razón básica -fundada en la triple relación anterior- Libra es el “punto
de equilibrio” en el zodíaco. En la mayoría de las otras constelaciones, en una
etapa u otra, se produce un “punto de crisis donde el efecto de la energía que
afluye al hombre a través del signo (vía los planetas regentes) se halla en su
máximo punto de efectividad; esto, con el tiempo, precipita la crisis requerida
para librar al hombre de las influencias planetarias que condicionan su
personalidad y lo colocan más definida y conscientemente bajo la influencia del
signo del zodíaco. Pero en Libra no existe un punto de crisis, como tampoco en
Aries. Únicamente existe el intervalo de equilibrio como preludio de un
progreso más efectivo y sensible en el Sendero. Lo mismo sucede en Aries. Como
se dice esotéricamente: “Antes de la creación reina el silencio y la quietud de
un punto centralizado”. Esto es aplicable a Aries y a Libra -al primero en un
sentido cósmico y creador, al segundo en un sentido evolutivo, individual y
progresivo.
Los
siguientes planetas y sus rayos rigen la Cruz Cardinal, de la cual Libra es uno
de los brazos:
1. Marte 6to. Rayo Idealismo Devoción Lucha.
2. Mercurio 4to. Rayo Armonía a través del Conflicto.
3. Urano 7mo. Rayo Orden
Ceremonial. Ley o Magia.
4. Venus 5to. Rayo Conocimiento
Concreto o Ciencia.
5. Saturno Ser. Rayo Inteligencia
Activa.
6. Neptuno Sto. Rayo Idealismo Devoción Lucha.
Tenemos
aquí seis planetas y cinco rayos de energía, y la expresión de las dos líneas
de energía espiritual: Sabiduría en dos de los rayos y planetas, y tres rayos y
planetas en la primera corriente principal de energía, voluntad o poder.
Observarán cómo tres de estos rayos predisponen definidamente al sujeto de
Libra a lograr una comprensión concreta, voluntad inteligente y conocimiento:
el primer rayo (que actúa por medio del 3ro. y 5to. rayos), el quinto y el
tercero. De allí la efectividad de Libra en el plano físico y el poder del
sujeto evolucionado de Libra para proyectar la expresión física, el propósito
espiritual interno, o la voluntad intencionada. H. P. Blavatsky fue un ejemplo
de esto; era una persona que estaba facultada para hacerlo.
En
este signo está exaltado Saturno, porque -en el punto de equilibrio- llega la
oportunidad y es presentada la situación que obliga a elegir y a tomar
inevitablemente una determinación. Esta elección debe hacerse inteligentemente
en la incipiente conciencia cerebral en el plano físico. Sólo ahora el pleno
propósito y el trabajo de Saturno realizado para la humanidad, puede alcanzar
un punto de utilidad grupal, porque justamente la humanidad ha alcanzado cierto
grado de inteligencia general y amplia, que puede hacer de cualquier elección
un definido acto consciente, implicando responsabilidades. Antes de la época
actual, únicamente unos pocos discípulos precursores y un puñado de personas
inteligentes podían elegir libremente, al producirse ese “punto de equilibrio”,
hacia qué lado querían “inclinar los platillos”. Hoy tenemos un sinnúmero de
esas personas, y de allí la intensa actividad de Saturno, a medida que entramos
en el primer decanato de Acuario; de allí también la actividad similar de la
humanidad porque se halla ahora en el sendero de probación, el cual es regido y
controlado por Libra; por lo tanto, el sendero de elección, de la deliberada
aplicación de medidas purificadoras y el punto decisivo que precede a Escorpio,
que gobierna el Sendero del Discipulado, puede debidamente desempeñar su parte.
El
poder de Marte es disminuido en Libra, el signo del intervalo, quedando Marte
temporariamente pasivo, antes de reunir sus fuerzas para un renovado esfuerzo
en Escorpio o para la aceleración de la vida espiritual en Virgo, de acuerdo a
como gira la rueda para el hombre.
El
Sol cae en este signo, porque ni la personalidad ni el alma predominan en el
hombre que es puramente de Libra, logrando así un equilibrio, dejando
esotéricamente de “sintonizarse entre sí”. No oye la voz de la personalidad ni
la del alma, pero como dice El Antiguo Comentario, “se produce una suave
oscilación. No se escucha ninguna nota estridente, no se ve ningún matiz
violento afectando a la vida (no sé como traducir las palabras originales) ni
se produce ningún vuelco en el carruaje del alma”. La significación del lugar
de los planetas en este signo emergerá claramente en la conciencia cuando sean
estudiados cuidadosamente, entonces llegará a definirse en sus mentes el
significado de Libra. Las características de este signo no son fáciles de
definir o comprender, porque en realidad constituyen la síntesis de todas las
cualidades y realizaciones pasadas, siendo difícil obtener una clara
presentación de los pares de opuestos. Respecto al hombre que se halla en el
sendero de probación, o está a punto de recorrerlo, podría decirse que sus
características y cualidades en este signo son:
EQUILIBRIO DE LOS PARES DE OPUESTOS EN
LIBRA
Volubilidad y Versatilidad Posición
segura y afianzada.
Desequilibrio Equilibrio.
Preferencia. Prejuicio Justicia. Juicio.
Estupidez obtusa Sabiduría entusiasta.
Falsedad ostentosa Verdadera
expresión correcta.
Intriga Conducta
honesta.
Actitudes materialistas Actitudes
espirituales.
Este
equilibrio entre los pares de opuestos hace difícil a veces comprender al
hombre de Libra, pues parece vacilar, aunque no por mucho tiempo, y
frecuentemente en forma imperceptible, porque siempre se produce el equilibrio
final de las cualidades de que está dotado.
Los
regentes de los decanatos de este signo son presentados como duales por las
distintas escuelas de astrología. Sefarial da la Luna, Saturno y Júpiter como
planetas controladores, mientras que Alan Leo propone Venus, Saturno y
Mercurio. En éste como en otros casos, la verdad está entre ambos, o en la
combinación de los dos. Los verdaderos regentes de los decanatos de Libra son
Júpiter, Saturno y Mercurio. No es necesario extenderse más sobre los efectos
que producen, excepto indicar que la influencia de Júpiter da por resultado “la
apertura de la puerta de la matriz” en Virgo, planeta que consideraré cuando
estudiemos en el próximo tema este signo del zodíaco.
Las
palabras o notas clave de este signo son tan claras y llanas que cualquier
explicación mía sólo servirá para confundir. Hablan directa y claramente al
corazón. Para el hombre medio que no ha desarrollado la conciencia espiritual,
la frase que se repite constantemente a través de los eones es: “Y el Verbo
dijo: Hágase la elección”. La respuesta viene oportunamente desde el alma y
como resultado del proceso evolutivo: “Elijo el camino que lleva entre las dos
grandes líneas de fuerza”.
VIRGO, LA VIRGEN
Virgo
es el signo más significativo del zodíaco, porque su simbología concierne a la
meta del proceso evolutivo, que consiste en proteger, nutrir y por último
revelar la realidad espiritual oculta. Siempre está velada por cada forma, pero
la humana está equipada y dotada para manifestarse en forma muy distinta de
cualquier otra expresión de la divinidad, a fin de hacer tangible y objetivo lo
que está destinado a realizar el proceso creador. Géminis y Virgo están
estrechamente relacionados, pero Géminis presenta los pares de opuestos -alma y
cuerpo- como dos entidades separadas, mientras que en Virgo están fusionadas,
siendo de grande y suprema importancia una para la otra; la madre protege al
germen de la vida erística; la materia ampara, cobija y nutre al alma oculta.
La nota clave que más exactamente encierra la verdad, en cuanto a la misión de
Virgo, es: “Cristo en ti, esperanza es de gloria”. No existe otra definición de
este signo, más clara y adecuada que la expresada; quisiera que la recordaran
durante nuestro estudio del sexto signo del zodíaco (o el séptimo si no se
considera la rueda revertida).
En
todas las grandes religiones del mundo aparece la Virgen Madre, como puede
comprobarse por el estudio de cualquier libro sobre religiones comparadas. No
puedo explicarles más extensamente este reconocimiento universal de la tarea de
Virgo, ni es necesario hacerlo, porque ya lo hicieron adecuadamente muchas
escuelas de investigación. Sin embargo, podría señalar cuatro de los nombres de
la Virgen, familiares a todos, que dicen mucho sobre la naturaleza forma, de la
cual la Virgen es el símbolo. La palabra Virgo es el derivado y la corrupción
de una antigua palabra de raíz atlante, aplicada al principio materno en esos
legendarios tiempos. Esta Virgen fue la fundadora del matriarcado, que entonces
dominaba la civilización, evidenciado por varios mitos y leyendas que llegaron
a nosotros, sobre Lilith, la última de la Diosa Vírgenes de la época atlante;
el mismo concepto se encuentra en los tradicionales relatos de las antiguas
Amazonas a cuya reina derrotó Hércules, arrebatándole lo que ambicionaba. Ésta
es una alegoría que enseña, al hombre espiritual, a liberarse del control de la
materia. Tres de estas Diosas son Eva, Isis y María, siendo de significativa y
particular importancia en lo que respecta a nuestra civilización, porque
personifican la simbología de toda la naturaleza forma, que cuando está
integrada y funciona como persona, se denomina personalidad, la cual es (en lo
que a la humanidad concierne) la expresión desarrollada y cualificada de Dios,
en el tercer aspecto de la divinidad, el Espíritu Santo, la inteligencia activa
y el principio nutridor del universo. Este aspecto lo estudiaremos en Leo, y
veremos el desenvolvimiento de esa entidad y personalidad autoconsciente, que
en Virgo llega a ser la Madre del Cristo-Niño. Eva es el símbolo de la naturaleza
mental y de la mente del hombre, seducida por la atracción del conocimiento que
se obtendrá mediante la experiencia de la encarnación. Por eso Eva aceptó la
manzana del conocimiento que le ofreció la serpiente de la materia y se inició
la larga empresa humana del experimento, experiencia y expresión que comenzó
-desde el aspecto mental- en nuestra época Aria. Isis representa esta misma
expresión en el plano emocional o astral. Eva no tiene un niño en sus brazos;
el germen de la vida erística es todavía demasiado pequeño para hacer sentir su
presencia; el proceso involutivo aún está demasiado cerca, pero en Isis se
alcanza el punto medio; la activación de lo deseado (el deseo de todas las
naciones, como lo denomina la Biblia) ha tenido lugar, e Isis representa, por
lo tanto, en los antiguos zodíacos, la fertilidad, la maternidad y la
protectora del niño. María lleva el proceso al plano o lugar de encarnación, el
plano físico, y allí da a luz al Cristo-Niño. En estas tres Vírgenes y Madres
del Cristo, tienen la historia de la formación y función de los tres aspectos
de la personalidad mediante los cuales el Cristo debe expresarse. El signo
Virgo representa una síntesis de los tres aspectos femeninos: Eva, Isis y
María, y es la Virgen Madre que proporciona lo necesario para la expresión
mental, emocional y física de la oculta pero siempre presente divinidad. Estas
tres expresiones son llevadas a la necesaria perfección en Leo, el signo de la
desarrollada autoconciencia individual y del desenvolvimiento de la
personalidad.
Por
lo tanto Virgo es el polo opuesto del espíritu y representa la relación de
ambos, después que se han unido originalmente en Aries y han producido una
dualidad reconocida en Géminis.
Recordaré
algo que quizás al principio aumentará la posible confusión existente en las
mentes, pero que está detrás de todo lo que he dado. He hablado de los métodos
de prosecución alrededor del zodíaco: el método común de Aries a Tauro, vía
Piscis, y el método esotérico de Aries a Piscis, vía Tauro. Se refieren a la
evolución humana, la única que consideraremos en este tratado. Pero en el ciclo
involutivo mayor, que concierne al movimiento masivo del espíritu-materia y no
al progreso individualizado del hombre, el movimiento es de Aries a Piscis, vía
Tauro. En esta verdad se halla oculto el secreto del pecado original del
hombre, porque tuvo lugar una orientación errónea en una etapa de la historia
humana, y la familia humana fue en su totalidad contra la corriente zodiacal
normal -por así decirlo- y únicamente en el sendero del discipulado se logra la
correcta orientación y la humanidad penetra en el ritmo correcto del progreso.
Por lo tanto les pediría que diferencien el proceso involutivo que afecta a las
grandes Jerarquías Creadoras, de los procesos evolutivos que afectan a la
cuarta Jerarquía Creadora, la humana. Sin embargo, no están realmente en
situación de estudiar esto, pues al estar sobre nosotros el ciclo evolutivo,
nos hallamos excesivamente identificados con el proceso, como para poder
discernir claramente entre el Yo y el no-Yo cósmicos; todavía estamos
aprendiendo a diferenciar en pequeñísima escala el Yo y el No-Yo en conexión
con nuestro propio desenvolvimiento. Solo cuando nos identificamos con la
Jerarquía de nuestro planeta y con ese centro de fuerza espiritual, cuyo
contacto es el objetivo inmediato de los que están en el sendero del
discipulado, nos es posible captar (en el arco evolutivo) esos amplios
contornos y esas grandes extensiones de energía divina que están presentes en
el arco involutivo. Por esta razón no es posible aún hacer un estudio del
zodíaco, en conexión con los reinos subhumanos de la naturaleza.
Por
lo tanto, Virgo es la madre cósmica, porque representa cósmicamente el. polo
negativo del espíritu positivo; es el agente receptor en lo que concierne al
aspecto Padre. En un sistema solar anterior este aspecto materia fue el supremo
factor controlador, así como en nuestro sistema solar es de principal
importancia el alma, o principio crístico. Virgo es, desde ciertos ángulos, el
más antiguo de todos los signos, afirmación que no puedo comprobar. En aquel
primer sistema aparecieron los tenues síntomas (si se me permite utilizar tal
palabra) de la dualidad, un hecho comprobado en el sistema actual; verdad
conservada en la frase, “el Espíritu Santo protegió a la Virgen María”. La vida
del tercer aspecto divino actuó entonces sobre el océano de la materia pasiva y
preparó esa sustancia (durante incontables eones) para llevar a cabo su trabajo
en el actual sistema solar, sistema en el que debe nacer el Cristo-Niño, la
expresión de la conciencia divina y el resultado de la relación entre el
Padre-Espíritu y la Madre-Materia.
Otro
signo del zodíaco que también está íntimamente relacionado con el sistema solar
anterior es Cáncer; podría decirse que Cáncer es la expresión (en la etapa de
gran progreso) de la primera mitad del ciclo de vida en el primer sistema
solar, mientras que Virgo es la expresión igualmente avanzada de la segunda
mitad. En un esfuerzo por captar la situación, debe recordarse que el aspecto
conciencia, tal como comprendemos la capacidad de ser conscientes, estaba
totalmente ausente, excepto en una forma tan embrionaria, que todo el proceso
se parecía a la etapa de embrión en la matriz, previo a la aceleración del
punto medio del proceso de gestación. No perjudicará a nadie estimular el
ejercicio de la imaginación a fin de obtener así una vaga y tenue idea de la
síntesis del gran esquema evolutivo, Que en sentido cósmico concierne a la
triple personalidad de la Deidad, de la cual ya me ocupé en el Tratado sobre
Fuego Cósmico.
Éste
es el sexto signo cuya antiguo símbolo es la estrella de seis puntas, que
representa el proceso de involución y también el de evolución, llevado hasta el
punto de equilibrio, expresado en la relación existente entre Virgo y Libra. Si
consultan el Diccionario, comprobarán que astronómicamente se lo considera a
Virgo como ocupando en los cielos el lugar donde se halla Libra. Todo esto es
parte de la gran ilusión, que al astrólogo le resulta difícil captar. Hay un
movimiento y cambio constante en el espacio; la precesión de los equinoccios es
tanto una realidad como una ilusión. Todo el proceso y su interpretación
dependen del punto intelectual alcanzado en la evolución de la raza; la
respuesta del hombre a las fuerzas planetarias y a la influencia de los signos
del zodíaco depende de sus vehículos de respuesta y del mecanismo de recepción
con los cuales viene a la encarnación. Los cielos, constelaciones, signos y
planetas, significan una cosa para la Jerarquía, otra para los astrónomos y aún
otra para los astrólogos, mientras que para el ciudadano común son simplemente
confusas galaxias de luz. Necesito recordarles esto y señalarles que los hechos
astronómicos sólo son relativos en cuanto a la verdadera y real naturaleza de
aquello sobre lo cual ha habido un pronunciamiento científico; son exponentes
de la vida y de la potencia, pero no como ciencia, y el hombre común lo
comprende. Desde el punto de vista de la verdad esotérica son simplemente Vidas
personificadas, y la expresión de la vida, la cualidad, el propósito y la
intención de los Seres que las han traído a la manifestación.
Como
bien saben, Virgo es uno de los cuatro brazos de la Cruz Mutable. y -como
también saben- las cuatro energías que constituyen esta Cruz (pues las tres
Cruces son corrientes de energías que se cruzan) y expresan la meta del hombre
en cuatro etapas definidas. A la Cruz Mutable se la denomina a veces “la Cruz
del Renacimiento”, pone el énfasis sobre la constante mutación de lo cual es el
símbolo y es también “la Cruz de las Vidas mutables”. Representa pictóricamente
los cuatro puntos o movimientos críticos, durante el lapso de la existencia del
alma en manifestación:
I. Géminis.
1. La
dualidad esencial sin relación. Los Gemelos.
2. El
dualismo reconocido y sentido a través de:
a. La
fusión de la masa en Cáncer.
b. La
conciencia individual en Leo.
La
Etapa de la Humanidad.
II. Virgo.
1. El
período del germen oculto de la vida espiritual.
2. El
período del germen activo de la vida espiritual.
a. La
gestación en las primeras etapas.
b. La
etapa en que se activa la vida.
La
Etapa de Probación o Despertar.
III. Sagitario.
1. El
sentido de la dualidad finaliza. Se obtiene la fusión.
2. La
vida directa centralizada.
La
Etapa del Discipulado.
IV. Piscis.
1. La
dualidad vinculada con la síntesis. Compárense los signos de Géminis y Piscis.
2. El
surgimiento del Salvador del mundo.
La
Etapa de la Iniciación.
A
través de toda esta relación, y como resultado del constante desenvolvimiento o
principio egoico, tenemos el tema del servicio. En Géminis surge la relación
entre la gran dualidad del alma y el cuerpo y, en esta etapa, el cuerpo o
forma, sirve al alma. En Virgo, la materia o sustancia, cambia o intercambia
sus servicios y uno sirve al otro. En Sagitario surge el servicio a la Vida Una
como servicio a la Jerarquía, expresión planetaria de la idea del servicio. En
Piscis aparece -como resultado del proceso evolutivo- el dedicado, entrenado y
probado Servidor o Salvador del mundo. Se ha dicho que Virgo “involucra el
servicio de lo inmediatamente presente” o. en otras palabras, que el Dios
inmanente evoca reacción del aspecto forma y así es servido.
Las
tres Cruces -cósmica, del sistema y humana- son profundamente interesantes en
su interrelación: esto lo descubriremos cuando estudiemos cuidadosamente su
significación, posición y efecto energetizante en el zodíaco -ambos en nuestro
planeta y entre sí. Esto lo haremos al final de esta parte del tratado.
Virgo
pertenece a la triplicidad terrena; comprender esta triplicidad será
iluminador. Los tres signos de tierra son Tauro-Virgo-Capricornio y están
relacionados entre sí en forma peculiar en conexión con el planeta no sagrado,
nuestra Tierra. La relación que nos concierne aquí es el encuentro y la fusión,
en la Tierra, de las energías de estos tres signos y sus efectos en los reinos
de la naturaleza, que nuestra Tierra manifiesta. Podría decirse que:
1. Tauro.
- Incentivo que se halla tras la evolución. (Impulso). Deseo por obtener
experiencias y satisfacción.
La
Luz del Conocimiento
2. Virgo.
- Incentivo que se halla detrás del discipulado. (Meta). Deseo por expresarse,
deseo espiritual.
La
Luz Oculta de Dios
3. Capricornio.
- Incentivo que se halla detrás de la iniciación. (Servicio). Deseo por obtener
la liberación, deseo de servir.
La
Luz de la Vida
Todos
ellos expresan deseo, a medida que se van fusionando con la aspiración, proceso
que le trae al hombre luz y vida. En Virgo, empieza a comprender el propósito
por el cual existe la vida de la forma; el deseo por la satisfacción personal
comienza a cambiar y el deseo del hombre por reconocer internamente al Cristo
que mora, asume un creciente control, hasta que la realidad espiritual interna
es eventualmente liberada de la esclavitud de la materia y se expresa en el
mundo en su propia naturaleza. Exponiendo el mismo pensamiento en otros
términos, la luz del conocimiento, de la cual Tauro es el custodio, cede su
lugar a la luz de la sabiduría, de la cual Virgo es el guardián, sometiéndose
finalmente a la luz de la iniciación en Capricornio. Sin embargo, todo esto
acontece y debe acontecer en lo que esotéricamente se denomina “la superficie
radiante de la Tierra”, el plano de la forma; la ascensión o glorificación de
la Virgen aún no ha tenido lugar, y la elevación de la sustancia todavía no se
ha realizado. Es interesante observar que en Escorpio se establece la
inevitabilidad de esta ascensión final de la materia al cielo en Capricornio;
esto está previsto en la historia de Hércules en Escorpio, cuando levanta en
vilo a la Hidra por encima de su cabeza.
Virgo
simboliza profundidad, oscuridad, calma y calor; es el valle de la experiencia
profunda, donde los secretos son descubiertos y, oportunamente, “traídos a la
luz”; es el lugar de la lenta y suave, aunque poderosa crisis y periódicos
desarrollos que tienen lugar en la oscuridad, aunque conducen a la luz. Es la
“etapa ciega” que se encuentra en los rituales masónicos, y que precede siempre
al don de la luz. Virgo representa “la matriz del tiempo” donde el plan de Dios
(el misterio y el secreto de las edades) madura lentamente y -con dolor y
malestar por medio de la lucha y el conflicto- es llevado a la manifestación al
finalizar el tiempo señalado. Parecería que hoy (curiosa y convincentemente)
estamos entrando en el octavo mes del período de gestación; literalmente, es el
caso que concierne a la humanidad porque contando de Virgo a Acuario, signo en
el cual estamos ahora entrando, vemos que existen exactamente ocho signos:
Virgo, Leo, Cáncer, Géminis, Tauro, Aries, Piscis y Acuario, y que seguramente garantizan
el inevitable nacimiento de la nueva era, de la nueva conciencia y de la nueva
civilización y cultura.
Quisiera
detenerme aquí y aclarar algo más un punto vinculado al tránsito de la vida
humana alrededor del zodíaco. Este progreso o tránsito consta de tres
divisiones principales:
1. El
tránsito o progreso de la humanidad, en repetidas veces, alrededor del zodíaco,
de Aries a Piscis, vía Tauro, hasta que en Virgo-Leo (pues ambos signos son
considerados esotéricamente inseparables) el movimiento de las masas lleva al
individuo a una vida de progreso autoconsciente y a un método de progresión que
ha sido cambiado alrededor de la rueda de la vida. Esto acaeció en un pasado
lejano.
2. El
tránsito o progreso del hombre individual en dirección contraria al de la masa.
El individuo prosigue en esta etapa como las manecillas del reloj, de Aries a
Tauro, vía Piscis. Entonces su vida, durante largas épocas, es
predominantemente antisocial en un sentido espiritual, egoísta y autocentrado.
Realiza sus esfuerzos para sí y su propia satisfacción y empresas personales,
siendo esto cada vez más pronunciado, y ésta es la actual situación de las
masas.
3. El
tránsito o progreso del hombre reorientado de Aries a Piscis vía Tauro. En esta
etapa final retoma el mismo método dirigido, rítmico y mesurado del anterior
movimiento de la masa, pero ahora con actitudes cambiantes y mutables para
servir altruistamente -una personalidad dedicada al servicio de la humanidad y
la reorientación voluntaria de sus energías, a fin de dirigirlas hacia el logro
de la síntesis y la comprensión. Ésta será la situación futura de las masas.
El
astrólogo del futuro deberá tener en cuenta estos tres métodos de progresión.
Tal es el plan de Dios, como podemos percibirlo hoy. En este plan, Virgo, la
Virgen, representa la matriz del tiempo, y hace pasar a la personalidad-alma
(Leo-Virgo) a través de las tres etapas o ciclos mencionados. Representa
también la matriz de la forma y la madre nutridora que guarda el principio
crístico en su propia sustancia material, hasta que “en la plenitud del tiempo”
pueda dar a luz al Cristo-Niño. Hay tres signos principales vinculados con el
principio erístico en este período mundial:
1. Virgo.
- La gestación -que gobierna nueve signos, de Virgo a Capricornio, incluyendo a
Virgo.
2. Capricornio.
- El parto -tres signos de Capricornio a Piscis, hasta la tercera iniciación,
incluyendo a Capricornio.
3. Piscis.
- El nacimiento -aparición del Salvador del mundo. Al considerar estos puntos
se le presenta al astrólogo otro problema, del cual apenas me he ocupado, pero
sus resultados determinantes. Debe establecer una diferencia entre el horóscopo
de la forma y el del viviente principio crístico interno, lo cual condicionará
a la nueva astrología, pero será desarrollado a medida que los astrólogos
trabajen con las hipótesis que he presentado.. Reflexionen sobre estos hechos
conectados con la vida erística; teóricamente son familiares, pero sus
implicaciones y significados esotéricos son abstrusos y con frecuencia
difíciles para quienes están educados a la antigua, con caducas ideas y
acercamiento a la verdad. Significa mucho más de lo que hasta ahora ha sido
captado. Los regentes de este signo son tres:
1. Mercurio.
- Regente ortodoxo. Significa la energía versátil del Hijo de la Mente, el
alma. Es intercambiable con el Sol (hijo) y representa al mediador o
intermediario entre' el Padre y la Madre, el Espíritu y la Materia y, sin
embargo, es el resultado de la unión de ambos.
2. La
Luna (Vulcano). -Regente esotérico. Su significado es similar al del regente
ortodoxo. La Luna (o energía de cuarto rayo) es vista aquí como expresión de la
energía de primer rayo, manifestándose por medio de Vulcano. La Luna rige la
forma y es la Voluntad de Dios para la manifestación por medio de la forma.
3. Júpiter.
- Es el regente jerárquico y rige la segunda Jerarquía Creadora, la de los
Constructores divinos de nuestra manifestación planetaria (véase la tabulación
sobre las Jerarquías). Ésta es la séptima Jerarquía Creadora y también la
segunda si se cuentan las cinco Jerarquías inmanifestadas; en la significación
de los números 2 y 7 será revelado gran parte del misterio subyacente en estas
Jerarquías.
Por
medio de estos tres regentes planetarios afluyen las energías de cuarto rayo,
gobernando la mente por medio de Mercurio y la forma física por medio de la
Luna; las energías de primer rayo expresan la voluntad de Dios, comenzando a
ejercer control en el hombre autoconciente (desarrollado en Leo) y las energías
de segundo rayo, que personifican el amor de Dios, afluyen a la manifestación.
Voluntad, amor y armonía a través del conflicto, son las fuerzas controladoras
que hacen al hombre lo que es, siendo las energías gobernantes que dirigen y
utilizan a la mente (Mercurio), a la naturaleza emocional, el amor (en Júpiter)
y al cuerpo físico (la Luna o la Voluntad esotérica) para los propósitos de la
expresión y manifestación divinas. Se evidenciará que la tarea de Mercurio, en
conexión con la humanidad, ha progresado muy satisfactoriamente y ha llevado a
la humanidad a su presente punto de evolución en el sendero de probación, y que
la energía de Vulcano está haciendo sentir poderosamente su presencia, de allí
las luchas que se libran en nuestro planeta entre los hombres voluntariosos
-ambiciosos y egoístas- y los hombres de buena voluntad que desean el bien de
la totalidad. Cuando la Jerarquía humana haya despertado plenamente las
posibilidades espirituales y no simplemente las materiales, se intensificará
inmediatamente el trabajo de Júpiter, regente benéfico que conducirá a la
familia humana a la senda de la paz y el progreso.
Virgo
está definidamente relacionado, por medio de varios regentes planetarios, con
otros ocho signos del zodíaco, los cuales nos conciernen, porque producen una
síntesis interrelacionada de nueve signos (incluyendo a Virgo). En esta
fructífera e interrelacionada síntesis numérica se oculta toda la historia del
progreso humano y el secreto del proceso de la manifestación divina. Es de
valor recordar aquí ciertos puntos:
1. Nueve
es el número del hombre. La cuarta Jerarquía Creadora es en realidad la novena
si incluimos en nuestra numeración las cinco jerarquías inmanifestadas. La
Jerarquía humana es sólo la cuarta entre las siete que están en expresión
activa o manifestada.
2. Nueve
iniciaciones conciernen a la humanidad, y son:
a. Cinco
iniciaciones mayores planetarias, que puede recibir el hombre.
b. Tres
iniciaciones del sistema, de las que el Cristo ha realizado dos.
c. Una
iniciación cósmica, que relaciona al hombre con Sirio.
La
relación de Virgo con los ocho signos ejerce por lo tanto una influencia
definida sobre estos temas, y las nueve potencias unidas desempeñan su parte en
el desenvolvimiento de la vida crística en el individuo y en la masa humana.
De
este conjunto de signos y sus constelaciones auxiliares, tres son omitidos,
Leo, Libra y Capricornio. Los tres son signos de crisis, e indican la
influencia progresiva de los otros nueve y la situación que surge de sus
actividades. Constituyen los puntos de prueba en los procesos de la actuación
de las energías provenientes de los otros nueve signos, a medida que ellas
afectan al aspirante individual, y son:
1. Leo.
- La Crisis de la Individualización. Esta se manifiesta en dos etapas:
a. Incipiente
poder difuso.
b. Integración
de la personalidad.
Significa
el surgimiento de la personalidad y la preparación para la experiencia
crística. Es la autoconciencia y la síntesis inferior.
2. Libra.
- La Crisis del Equilibrio. El surgimiento del sentido de autodirección y
equilibrio. Punto de equilibrio entre el alma y la forma. Significa el
surgimiento de la libre elección. Es la conciencia de la dualidad y el esfuerzo
de equilibrar a ambas.
3. Capricornio.
- La Crisis de la Iniciación. Tiene cinco etapas y significa el surgimiento de
la dominante vida crística, y también la síntesis superior y el control
ejercido por la conciencia crística, que es conciencia grupal.
Tenemos
por lo tanto nueve signos a través de los cuales afluyen las potencias cuyos
efectos creadores producen los cambios necesarios para el progreso del alma
hacia la expresión divina. También tenemos tres signos de crisis que determinan
la etapa de evolución. A este respecto debe observarse que:
1. Leo-Libra-Capricornio.
- Constituyen el triángulo del Padre o el aspecto Voluntad; señalan los puntos
de logro por medio de las crisis enfrentadas y la realización triunfante.
2. Cáncer-Virgo-Piscis.
- Constituyen el triángulo de la Madre o aspecto Materia, condicionado por la
actividad inteligente. Indica los puntos de oportunidad de tipo interno, en lo
que concierne a la conciencia; tenemos así el reconocimiento de la conciencia
de la masa, del individuo y del grupo.
Un
cuidadoso estudio de las ideas expuestas será fructífero para establecer
métodos y relaciones, indicando también la clave que los astrólogos pueden
utilizar para confeccionar los horóscopos de las masas.
Cuando
estudiamos las distintas constelaciones se hizo evidente que la función
principal de los planetas consiste en ser agentes distribuidores de las
energías que emanan del zodíaco, cuando convergen en nuestro sistema solar y
son atraídas a nuestro planeta. Es necesario que los estudiantes comprendan más
ampliamente que la emanación, transmisión y recepción de las energías y su
transmutación en fuerza, por la entidad que las recibe, constituye la base de
las ciencias astrológicas. Las energías de los distintos signos son atraídas
por los diferentes planetas. de acuerdo con su etapa de desenvolvimiento y por
lo que esotéricamente se denomina “antigua relación” entre las entidades que
animan a los planetas y a las constelaciones. Esta relación existe entre los
seres y está fundada en la Ley de Afinidad, la cual produce la atracción
magnética y la respuesta dinámica entre las constelaciones y los planetas en el
sistema solar, y entre un planeta determinado y las formas de vida de otro
planeta y las “energías inminentes”, según se las denomina, que se están
recibiendo de una fuente mayor. La capacidad de recibir y beneficiarse de las
energías planetarias (recibidas a medida que emanan de alguna constelación)
depende del grado de evolución, que determina la receptividad y respuesta del
mecanismo de recepción. Esto constituye una ley inalterable que explica el
poder de ciertos planetas que hasta ahora quizás no han sido descubiertos y que
poco han tenido que ver con la evolución, debido a la falta de respuesta de las
formas receptoras. Los planetas, las energías y las fuerzas han existido
siempre, pero han sido ineficaces y, por lo tanto, no fueron descubiertos por
la falta de instrumentos necesarios de respuesta,. Por lo tanto, no tendrán
ningún efecto en la vida y en la historia de un individuo, y únicamente serán
potentes y “animarán magnéticamente” cuando el hombre alcance cierto punto de
evolución, esté llegando a ser sensible a las influencias más elevadas y se
vaya preparando para hollar el Sendero. Esta preparación indica que su
mecanismo de respuesta (la triple personalidad), es más sensible que el del
hombre común y puede responder a un campo superior de vibraciones, imposible de
otra manera. De aquí la diferencia que existe entre los planetas sagrados y los
no sagrados. Los Señores de los planetas (las Vidas de los rayos y los Logos
planetarios) están, en su propio nivel, desarrollados en forma desigual y
algunas se hallan más avanzados que otros en el sendero cósmico de
desenvolvimiento espiritual; Quienes se encuentran definidamente en el sendero
cósmico del discipulado son considerados como que animan a planetas sagrados,
mientras Quienes se encuentran en el sendero cósmico de probación se expresan
por medio de los planetas no-sagrados, punto que detallaré más adelante, cuando
lleguemos a la parte de este Tratado que se ocupa de ello. Aquí procuro indicar
que todo es cuestión de una desarrollada receptividad y sensibilidad.
En la
rueda revertida, por medio de los regentes planetarios (ortodoxos y esotéricos,
activos y en forma unida), el hombre en el sendero responde a un número muy
extenso de energías que le llegan desde muchos ángulos y direcciones, de allí
las dificultades del hombre en el sendero del discipulado. Cuando se convierte
en un iniciado aumenta rápidamente este campo de vibraciones y es receptivo a
esas energías tabuladas bajo el término de jerárquicas, las cuales se refieren
a las doce Jerarquías Creadoras. Las fuerzas de estas Jerarquías (que no son
planetarias ni del sistema) penetran en el iniciado y pasan a través de él,
despertando las respuestas del grupo que le otorgan oportunamente conciencia
del sistema y lo convierten en un servidor del mundo en Acuario y en un
Salvador del mundo en Piscis. Aquí hay una insinuación respecto al período
mundial en que estamos ahora entrando, y será acrecentadamente evidente (si
reflexionan sobre mis palabras) por qué entramos en un signo donde las filas de
los iniciados aumentan grandemente. En la etapa de la iniciación las energías
de los signos y sus constelaciones (debería decir constelaciones auxiliares,
pues expresan más exactamente la situación que el modo común de decirlo) llegan
en forma más pura y directa que en el sendero del discipulado y en las primeras
etapas dei desarrollo evolutivo. El iniciado responde a influencias
planetarias, del sistema y cósmicas, llegando a ser -si puedo expresarlo así-
un lente a través del cual “las innumerables luces que son la energía misma”
pueden afluir y enfocarse en nuestro planeta. El iniciado sintoniza su
conciencia con esas energías, convirtiéndose en un servidor planetario.
El
otro punto sobre el cual quiero referirme es que algunos rayos se expresan por
medio de dos planetas. Por ejemplo, el cuarto Rayo de Armonía a través del
Conflicto, nos llega por medio de la Luna y Mercurio, mientras que el primer
Rayo de Voluntad o Poder, nos llega por medio de Vulcano y Plutón. La verdadera
razón de esto constituye uno de los secretos de la iniciación y está oculta en
el destino de la cuarta Jerarquía Creadora y en la voluntad de manifestarse del
Señor de nuestra Tierra, que pertenece al tercer Rayo de Inteligencia Activa;
se dice de Él que “cuando la tercera gran energía esté relacionada con la
cuarta Jerarquía Creadora, se comprenderá el misterio de los Siete perfectos”.
Una de las significaciones más evidentes de esta afirmación se halla en el
desarrollo de la inteligencia y del amor en el iniciado que, en el momento de
la expresión manifestada y en la última iniciación mayor, responderá a la
síntesis de esas energías que emanan de los “siete espíritus ante el trono de
Dios”, que son los representantes de los siete Rishis de la Osa Mayor y, Su
otro polo, las siete Hermanas de las Pléyades, simbólicamente reconocidas como
las siete esposas de los Rishis de la Osa Mayor. Tenemos aquí, en relación con
nuestro sistema solar, otro gran triángulo de energías cuyos puntos focales en
nuestra Tierra son las siete Espíritus ante el Trono. Más adelante me ocuparé
de este triángulo. Ahora simplemente me referiré a éste:
1. Los
siete espíritus que responden a los siete planetas sagrados, son:
a. Expresiones
de la vida divina en la Tierra.
b. Puntos
focales para los Señores de los siete rayos.
c. Regentes
de los siete planos de conciencia y de la manifestación.
d. Representantes,
porque responden a:
2. Los
siete Rishis de la Osa Mayor, que son:
a. Expresiones
de la Vida de Aquel sobre el Cual Nada Puede Decirse.
b. Los
puntos focales positivos para las siete energías cósmicas mayores.
c. Regentes
de las siete Jerarquías Creadoras.
d. Relacionados
como polos positivos a:
3. Las
siete Hermanas o las siete Pléyades, que:
a. Expresan
el dualismo de la manifestación en su relación con los siete Rishis.
b. Proporcionan
el polo negativo para el aspecto positivo de los siete Rishis.
c. Se
fusionan con las energías positivas de la Osa Mayor, trabajando en forma unida
mediante siete signos del zodíaco.
Tenemos aquí
nuevamente la complejidad de las fuerzas, actuando sobre nuestro planeta y
aumentando su número y potencia a medida que los vehículos de respuesta del
planeta adquieren un desarrollo más sensible y elevado, que son, por lo tanto,
capaces de reaccionar en forma más real y responder más rápidamente a las
numerosas fuerzas que hacen impacto sobre nuestras formas de vida planetaria.
Un astrólogo erudito y experto que trabaja con los Maestros de la Gran Logia
Blanca ha afirmado que “cuando la humanidad capte la diferencia que existe
entre los signos y las constelaciones y comprenda la naturaleza de los polos de
energía y responda a las Tres Realidades cósmicas, a las doce energías
cósmicas, a los siete Impactos planetarios y a la interacción de las doce
Jerarquías Creadoras, sólo entonces se verá una radiante luz y se determinará
finalmente el destino de nuestro Logos solar”. Detrás de esta afirmación hay
tres significados: uno para el hombre inteligente común, otro para el discípulo
y el tercero para los iniciados que han pasado el tercer grado.
Como
indiqué anteriormente, el signo Virgo está relacionado a nueve constelaciones,
y en este hecho reside una profecía y una garantía. Aquello que este signo vela
y oculta responde potencialmente a nueve corrientes de energía que -al actuar
sobre la vida de la forma y al evocar respuesta del alma- producen esos “puntos
de crisis” y “momentos de manifiesto desarrollo”, a los cuales me he referido
en mi explicación sobre Leo-Libra-Capricornio.
Por
medio de Mercurio, Virgo entra en estrecha relación con tres constelaciones
-Aries, Géminis y Escorpio. He aquí otra vez un triángulo de energía de gran
importancia en la vida del Cristo-Niño, que Virgo guarda, nutre y oculta en sí
mismo. Por medio de Aries y Escorpio, la vida y manifestación crísticas son
integradas con las de la cuarta Jerarquía Creadora; en esto hay un gran
misterio que concierne a la manifestación dual del principio crístico, tanto en
la forma en su propio plano, como en la manifestación espiritual, y también el
verdadero significado de las palabras que aparecen en el Bhagavad Gita cuando
Krishna (el principio crístico) dice a Arjuna (el discípulo mundial o aspecto
forma desarrollada) : “Habiendo compenetrado el Universo con un fragmento de Mí
mismo, Yo permanezco”. Tenemos aquí una referencia esotérica sobre la identidad
esencial del Hijo con el Padre, el “Uno Imperecedero”, y con la Madre eterna,
es decir, con el espíritu y la materia. Éste es el misterio fundamental de
Virgo, y será revelado cuando las energías que afluyen a Virgo desde Géminis,
vía el planeta Mercurio, hayan realizado su trabajo destinado, pues Géminis es
una expresión de la Cuarta Jerarquía Creadora inmanifestada -una de las Vidas
más elevadas del grupo que están más allá de las siete que condicionan nuestras
vidas en el sistema. Esas Vidas han logrado Su meta, pero Sus energías aún son
dirigidas y enfocadas sobre nuestro planeta. No se han manifestado en lo que
concierne a planetas desarrollados -como Urano, Júpiter o Saturno.
En
esta triple relación de tres constelaciones mayores puede observarse una clara
y comprensible característica, su dualidad esencial, cuyo efecto es evidente y
está dramáticamente presente en Virgo. Aries ve el comienzo o la iniciación de
la relación entre el espíritu y la materia. Géminis es definidamente el signo
de la dualidad y significa la relación de esas dos energías mayores, en la
humana o cuarta Jerarquía Creadora; este dualismo se acentúa en forma más
íntima y comprensible en Escorpio, en el cual la nota del ciclo evolutivo
dominante es “el Verbo hecho Carne”. Es el signo donde Cristo demuestra Su
control sobre la materia, apareciendo como el discípulo triunfante. Espíritu y
materia (Aries), alma y cuerpo (Géminis), la madre y el niño (Virgo), el Verbo
y la Carne (Escorpio) -tenemos aquí los cuatro signos del dualismo creador y la
evolución interrelacionada que presenta y describe la potencia y los objetivos
de la cuarta Jerarquía Creadora. Cuando Mercurio, el Mensajero divino, el
principio de la ilusión y la expresión de la activa mente superior, ha cumplido
su misión y “conducido a la humanidad hacia la luz” y cuando el Cristo-Niño ha
surgido de la matriz del tiempo y de la carne y ha entrado en la luz del día y
de la manifestación, entonces habrá cumplido su tarea ese gran centro que
llamamos humanidad. Reflexionen sobre esto, porque la significación de la
astrología esotérica emergerá con más claridad en las mentes si logran
comprender la cuádruple actividad de Mercurio y la interrelación de estos
cuatro signos del zodíaco -vinculados, como lo están, con el cuaternario
logoico.
La
Luna, en este signo, por derecho de antigüedad y viejo control de la forma
mental, y también porque vela a Vulcano y a Neptuno, conecta las fuerzas de
Virgo con las energías de Tauro, Cáncer y Acuario. Esto es de peculiar
importancia porque relaciona el aspecto de la construcción de la forma con el
aspecto conciencia, el que, en una etapa más elevada de desarrollo, produce la
manifestación del principio crístico o Cristo-Niño. Esotéricamente se ha dicho
que cuatro de los nombres del Avatar Cristo son:
1. El
Deseo de todas las Naciones. Tauro Cruz Fija.
2. Aquel a Quien las masas presienten Cáncer Cruz
Cardinal.
o
anticipan.
3. Aquel
que, para Ella, es el propósito Virgo Cruz Mutable.
de la
existencia.
4. Aquel
que muestra la luz y da el agua Acuario Cruz Fija.
Estos
signos indican formas de conciencia, que son condicionadas y manifestadas por
las energías de dichos signos, cumpliendo cíclica e incesantemente su tarea
señalada. Por lo tanto, conciernen principalmente a la etapa del discipulado y
a la manifestación de un discípulo solar. De allí las dos energías provenientes
de la Cruz Fija. Ésta es, por lo tanto, una de las cruces intermediarias que
relacionan las tres mayores, y hay muchas semejantes.
Virgo
está relacionado a Tauro por medio de Vulcano. lo cual produce lo que podría
denominarse el aspecto resistencia de la voluntad de ser, que lleva al Hijo de
Dios encarnado a través de la experiencia del oscuro período en que la
personalidad llega a ser la Madre en la etapa de gestación, durante el periodo
de la infancia y de la adolescencia en el plano físico, hasta que el iniciado
llega a su plena madurez. Esto necesita resistencia, persistencia y continuidad
de esfuerzo, y es una de las características impartidas o estimuladas por las
energías que afluyen desde Vulcano. Podrán comprender que son atributos de
primer rayo y el reverso de lo que generalmente se acentúa, es decir, la muerte
o actividad del aspecto Destructor. Tauro es una expresión de la tercera
Jerarquía inmanifestada, de la cual nada sabemos, excepto que concierne a la
luz que libera de la muerte. En consecuencia, tenemos:
Tauro. Iluminación.
Vulcano. Primer
rayo o resistencia.
La tercera Jerarquía Creadora. Luz liberadora.
Virgo La
vida crística latente e inexpresada (como lo es la 3ra. Jerarquía Creadora).
La Luna. La
naturaleza de la forma, la sustancia de la llama que alumbra el camino.
He
aquí un vasto campo de investigaciones sicológicas, en conexión con todas las
constelaciones, los planetas y las Jerarquías, pero es demasiado vasto para
considerarlo en este tratado. Ello constituirá la astrología del futuro y
empezará a ser comprendido cuando la percepción grupal y la continuidad de
conciencia se hayan establecido entre los hombres. Sin embargo, como gimnasia
mental e indicación de posibilidades, el concepto es de utilidad porque amplía
el horizonte y señala el maravilloso alcance del plan divino y la síntesis
subyacente en la manifestación.
Neptuno
es, como bien saben, el Dios de las aguas, y el término “agua” abarca muchos
ángulos de la sabiduría esotérica, tales como:
1. Todo
el concepto de la materia -universal y pormenorizado.
2. “Las
aguas de la sustancia”.
3. El
Océano de la Vida.
4. El
mundo del espejismo y la reacción astrales.
5. El
plano astral en su totalidad.
6. El
deseo y la naturaleza emocional.
7. El
mundo de la encarnación circunscrita a las masas.
8. La
existencia de la masa, como en Cáncer.
De
todos estos atributos o condiciones del polo femenino de la existencia (el
aspecto material) la constelación de Cáncer es extremadamente simbólica.
Precede a Leo, el signo de la individualidad y del esfuerzo autoconsciente, y
concierne al lento ritmo de la vida de la masa -que está instintivamente
activo, o bajo las reacciones de una conciencia impuesta, resultado de la
experiencia elegida después de la iniciación. Significa la vida de la masa,
conducida a una vida grupal después de la experiencia de la iniciación, cuyo
polo opuesto, Capricornio, representa y tiene plena expresión en Acuario,
completando la experiencia de Leo, y fusionándola con la de Cáncer y
Capricornio. Estos seis signos:
Cáncer Leo Virgo
Capricornio Acuario Piscis
forman otra estrella de seis puntas de
profunda significación, contraparte subjetiva de la estrella de seis puntas
(los triángulos entrelazados) que denominamos el Sello del Rey Salomón. Este
entrelazamiento de los mencionados triángulos, constituye lo que se llama el
triángulo de la humanidad y -de acuerdo a la teoría de la Ciencia de los
Triángulos- concierne a la relación del individuo con la masa humana y del
discípulo con el grupo. Estos triángulos merecen el más cuidadoso estudio. El
planeta Neptuno está predominantemente activo, a fin de producir tal actividad
en Cáncer, que pueda iniciar el impulso adecuado que traerá progreso (por medio
de los signos intermedios) en Acuario.
Quisiera
agregar algo más a la enseñanza dada sobre la Rueda de la Vida y su movimiento
revertido, que tiene lugar en una determinada etapa de la evolución. También
llamaré la atención sobre el hecho de que la dificultad del problema y la
intensificación de la vida de la dualidad consciente, que marca las primeras
etapas del sendero del discipulado hasta la tercera iniciación e inmediatamente
después, reside en que la rueda del zodíaco ejerce su influencia normalmente
sobre la naturaleza forma; las miríadas de vidas que constituyen la forma son
condicionadas por los signos del zodíaco, que también prosiguen en forma normal
-como las manecillas del reloj, debido a la precesión de los equinoccios,
mientras que la vida del discípulo enfocada en la conciencia egoica está
dirigida (o debería estarlo) por la rueda que gira en forma opuesta a las
manecillas del reloj. Ambos movimientos se oponen fuertemente uno al otro y,
simbólicamente hablando, producen con el tiempo esos “desgarramientos” que
siempre preceden a la iniciación y a la iluminación, según lo atestiguan los
místicos e iniciados. Esto es lo que en realidad destruye el velo de la
ilusión, referido simbólicamente en El Nuevo Testamento con la frase “el velo
del templo fue rasgado en dos, de arriba abajo”. Tal es el resultado de la
actividad dual de la Gran Rueda. Precede a la noche oscura del alma, cuando el
hombre pende entre el cielo y la tierra y exclama:
“¿Dónde
está Dios que me ha abandonado? No lo veo por ninguna parte, los demás dioses
tampoco están. Permanezco solo, despojado, sin embargo no temo. Veo la
oscuridad de la forma; veo la oscuridad del espíritu lejano. Toda luz del alma
parece haber desaparecido”. Luego dama triunfante: “Sé que soy la Luz de Dios.
Nada más existe”.
Por
medio de la Luna y también de Júpiter, Virgo es puesto en relación con Acuario,
que en este caso significa la séptima Jerarquía Creadora, o la sustancia
atómica con la cual se debe construir el cuerpo denso de manifestación, si la
vida crística (que la Virgen nutre) se manifiesta exitosamente. La causa de la
manifestación la constituye, esotéricamente hablando, el estímulo de las “vidas
muertas” (la denominada sustancia inorgánica), para que entren en actividad y
sean de utilidad a la positiva vida crística, agente del estímulo. Por eso la
Luna es el símbolo de la respuesta de las vidas muertas, al impacto espiritual
externo. La idea central del ocultismo, de que hasta el átomo más pequeño de
sustancia contiene en sí el germen de lo que puede responder a la energía
espiritual, está contenida es la enseñanza sobre la influencia de Júpiter, el
agente de segundo rayo del espíritu crístico.
En lo
que respecta a Júpiter, como podría suponerse por el estudio de los rayos,
Virgo está relacionado a Sagitario y Piscis. Éste es un impacto exotérico, que
produce un constante estímulo en la vida del Cristo que mora internamente.
Sagitario rige o condiciona (porque es lo que significa esta palabra) la
actividad de los señores lunares, que con su propia sustancia construyen el
cuerpo del hombre. En consecuencia será evidente, por qué el hombre comienza la
actividad centralizada en Sagitario y se convierte en el discípulo sensato;
entonces él puede ser el regente de su personalidad y gobernarla para que
eventualmente se convierta en el vehículo del alma, lo cual explica también la
reacción de la personalidad contra este control. Debido a hechos como éste, la
astrología está llamada a ser una de las más importantes ciencias del futuro;
cuando esto suceda, el control de la personalidad será ejercido
científicamente; serán utilizadas plenamente las influencias planetarias y las
energías provenientes de los signos a medida que aparecen cíclicamente,
haciendo un esfuerzo especial a fin de obtener, por ejemplo, cierta forma de
control durante el mes en que el Sol se halla en el signo de Sagitario.
La
relación existente entre Virgo y Piscis (entre la Virgen-Madre y las
Diosas-Peces) es bien conocida, porque son los polos opuestos, siendo sus
funciones peculiarmente intercambiables. En la revolución de la rueda común,
Aries y Escorpio marcan el comienzo y el fin, y culminan cuando la personalidad
ha sido equipada y completada. Exotéricamente constituyen el Alfa y el Omega.
En la vida del discípulo, Virgo y Piscis tienen la misma relación. Piscis
culmina el trabajo realizado durante este ciclo mayor mundial. Puede tenerse
una idea del proceso creador mencionado si se estudia la clasificación de las
nueve constelaciones y sus signos:
1.
Aries Comienzo La Cruz Cardinal.
2.
Géminis Relación La Cruz Mutable.
3.
Tauro Deseo La Cruz Fija.
4.
Cáncer Movimiento La Cruz Cardinal.
5.
Escorpio Experiencia-Prueba La Cruz Fija.
6.
Sagitario Dirección La Cruz Mutable.
7.
Acuario Servicio La Cruz Fija.
8.
Piscis Salvación La Cruz Mutable.
9.
Virgo La Madre La Cruz Mutable.
Surge
ahora un punto interesante. Los cuatro brazos de la Cruz Mutable están
representados en esta interrelación, indicando la total actividad de la Cruz
Mutable, o la etapa preparatoria de la evolución que ha preparado felizmente al
hombre para ascender a la Cruz Fija. La personalidad está preparada para ser la
madre del Cristo.
Si
consideramos los dos sistemas solares (el pasado y el presente) como una
unidad, se podría decir que:
1. La
Cruz Mutable rigió al primer sistema solar. En ese sistema y en el actual y
también en toda la humanidad, esta Cruz rige o gobierna el sendero de probación
(que en realidad constituye toda la experiencia de la vida, antes de recorrer
el sendero del discipulado).
2. La
Cruz Fija gobierna el actual sistema solar y corresponde al sendero del
discipulado.
3. La
Cruz Cardinal gobernará y regirá el próximo sistema solar y, en el actual
sistema, gobierna el sendero de iniciación, hollado por la flor de la raza.
El
hecho de que las cuatro energías de la Cruz Mutable, tres de la Cruz Fija y dos
de la Cardinal, afluyen en el signo de Virgo, con relativo poder y grado,
indica la importancia fundamental de este “signo de recepción”, según se lo
denomina. Se necesitan estas nueve energías para llevar al hombre al punto en
que el mundo y la influencia de dos sistemas solares hayan realizado su tarea
de:
1. Preparar
el vehículo de protección y de recepción, la personalidad, la forma, el hombre
autoconsciente.
2. Traer
de este modo a la manifestación al hombre que se halla oculto en el corazón, el
Cristo interno, el alma, el hombre consciente del grupo.
El
objetivo y la culminación de la actividad de la Cruz Cardinal durante el
próximo sistema solar están ocultos en la revelación que le llega al hombre que
ha recibido la tercera iniciación, estando lógicamente conectado con el
Espíritu, o primer aspecto de la divinidad, o con la Mónada y la expresión de
la divina conciencia. Sin embargo, hasta que un hombre no haya recibido esta
iniciación no podrá beneficiarse de lo que yo pueda decir al respecto, pues
para ello las palabras son inútiles y en realidad no existen.
Como
ya he dicho, los Instructores esotéricos de la Jerarquía consideran que Virgo
está identificado con el tercer aspecto de la divinidad, el principio Madre, y
se dice que él dirige las energías que fueron desarrolladas y reconocidas en el
primer sistema solar. Por esta razón en el actual sistema solar, Virgo está
predominantemente sujeto a las influencias de las energías de segundo, cuarto y
sexto rayos por medio de Júpiter (segundo rayo), la Luna y Mercurio (cuarto
rayo) y Neptuno (sexto rayo). La Luna y Mercurio indican conjuntamente la
actividad de la mente inferior y superior y están, por lo tanto, relacionados
al tercer Rayo de Inteligencia Activa, que controló al primer sistema solar. En
consecuencia, sólo existe un planeta, Vulcano, que posee pura y estrictamente
energías de primer rayo. Estos son puntos que los astrólogos avanzados
elaborarán más adelante, pero en la actualidad significan muy poco.
Hay
otro punto que querría mencionar en conexión con las influencias planetarias,
porque recalca nuevamente la posición sintética de Virgo y su contribución,
como punto focal de gran importancia, para la distribución de energía a la
cuarta Jerarquía Creadora. Júpiter rige cuatro signos y cada uno de ellos
representa un elemento distinto de los cuatro que se están expresando en los
tres mundos de la evolución humana. La siguiente clasificación aclarará en
parte esto:
Virgo Piscis Sagitario Acuario
Tierra Agua Fuego Aire.
El Cristo Oculto El Salvador Oculto El
Maestro Oculto El Servidor Oculto.
Júpiter-regente
y conductor de la EXPANSION
En
este signo, Virgo, el lugar que ocupan los planetas y el modo de expresarse es
de máximo interés, aunque las implicaciones son más esotéricas y difíciles de
comprender.
Mercurio
está exaltado en este signo, porque la madre está necesariamente regida por su
hijo, el Hijo de la Mente, que es también el Hijo de Dios. Ella es la
protectora de este hijo y responsable de su desenvolvimiento y de la
experiencia que vaya adquiriendo lentamente. Por ser Mercurio el Mensajero de
los Dioses y el Agente del control que Ellos aplican, es también el Agente del
tercer aspecto (inteligencia activa) desde un punto de vista, y del segundo
aspecto (amor-sabiduría) desde otro. Se considera que personifica ambos
aspectos del principio mental, la expresión de las mentes concreta y abstracta
de Dios. La mente concreta inferior fue desarrollada en el primer sistema
solar, y la mente intuitiva abstracta superior, la razón pura, está
desarrollándose en el actual sistema. Mercurio es la síntesis de manasbudi,
mente-sabiduría, la cual se expresa por medio del alma humana; Mercurio rige el
puente o antakarana. Mercurio alcanza el pleno poder en Virgo, porque Virgo es
la inteligencia y el Cristo oculto es sabiduría o razón pura.
Venus,
amor-sabiduría puro, viene a la generación en este signo y “ocultamente
desciende a la tierra”, representando (como tan cuidadosamente ha señalado La
Doctrina Secreta) el don de la mente y de la divinidad, personificados en el
Hijo de la mente, de allí el descenso del principio crístico a la generación o
a la materia. Virgo y Venus en conjunto, son dos aspectos de la inteligencia.
El simbolismo del descenso del espíritu a la matriz de la virgen-madre está
contenido en el hecho astrológico de que Venus cae en este signo;
esotéricamente desaparece de la vista y se desvanece en la oscuridad. Neptuno,
la expresión de sexto Rayo de Devoción Idealista, lógicamente es más impotente
en este signo y simultáneamente su “poder es disminuido”, porque el estímulo y
el impulso de la devoción y el deseo, ceden su lugar en este poderoso signo, al
proceso natural de la producción de la forma y a la actividad silenciosa que se
lleva a cabo en la matriz del tiempo y del espacio.
Júpiter,
a pesar de su poder latente, también “disminuye” su influencia en esta época,
porque el segundo principio o aspecto de la divinidad, el Hijo o germen del
Cristo venidero, el Hijo de la Mente, desciende a las profundidades y se halla
temporariamente velado u oculto. Recomendaría a los astrólogos del futuro una
cuidadosa investigación de las caídas, exaltaciones y disminuciones de poder
que tienen lugar en cualquier signo zodiacal; el entero problema debe ser
considerado en forma amplia y no tan específicamente desde el ángulo de los
horóscopos de la personalidad. Cuando los planetas están correctamente
relacionados con los rayos que expresan, entonces aparecerá el amplio tema de
la vida del alma, pues condicionan la personalidad, pero no en el mismo sentido
que las circunstancias materiales (cuerpo físico y medio ambiente material)
condicionan a la masa humana. Reflexionen sobre esto.
Respecto
a los decanatos señalaré lo que constantemente subyace en este tratado, que los
astrólogos deben estudiar el horóscopo de un individuo, teniendo en cuenta el
lugar que ocupa en la rueda del zodíaco y considerar hacia qué dirección va. ¿
Progresa alrededor de la rueda como personalidad, o va adelante como alma? El
conflicto que enfrentan todos los discípulos puede atribuirse al hecho de que
la vida de la forma del discípulo está influida, de una manera por la rueda, y
de otra por el aspecto conciencia o en dirección contraria. El discípulo entra
en el signo bajo la influencia de ese decanato que constituye para él el
primero, pero el tercero para el hombre común. Esto está ejemplificado en forma
interesante y práctica, por la constelación en la cual estamos entrando ahora.
Los tres decanatos de Acuario son, desde el ángulo del discípulo: Saturno,
Mercurio y Venus. En este orden lo afectan y llevan por el camino deseado,
ofreciéndole la oportunidad, por medio del conflicto, la iluminación de la mente
y, oportunamente, por el amor fraterno, que es sabiduría. Comúnmente hablando,
la masa humana pasará a través del signo por conducto de Venus, Mercurio y
Saturno, porque el hombre no evolucionado está influido por esas cualidades que
pueden ser mejor descritas como mente instintiva o afectividad (Venus), amor
fraternal en embrión; por el lento desarrollo de la mente a través de la
actividad de Mercurio, finalmente, como resultado de este desenvolvimiento,
sobreviene el conflicto y Saturno ofrece la oportunidad de sufrir y, a través
del sufrimiento, se aprende a elegir, a analizar y a decidir correctamente los
valores superiores. Estos puntos deben ser cuidadosamente considerados por los
astrólogos. Pero actualmente estamos en un punto de crisis y el problema tiene
amplias implicaciones, pues, por primera vez en su historia, la humanidad
comienza a ascender la Cruz Fija del discípulo, invirtiendo así su progreso en
el círculo zodiacal. Toda la humanidad -debido al gran porcentaje de aspirantes
e idealistas que piensan- está entrando en Acuario a través de la puerta
abierta de Saturno. Al mismo tiempo un gran número de personas se halla en la
etapa instintiva e irreflexiva, y su conciencia es predominantemente atlante.
Éstos entran a través de Venus, y de allí el conflicto.
De
acuerdo a Sefarial, los tres decanatos en los cuales Virgo está dividido, son
gobernados por el Sol, Venus y Mercurio, mientras que Alan Leo da Mercurio,
Saturno y Venus. Les recordaré un punto que a veces olvidan los astrólogos, y
es que en el caso del discípulo, Mercurio y el Sol son términos
intercambiables. Cuando el discípulo llega a ser consciente de que él mismo es
Mercurio, el Hijo de la Mente, y por lo tanto uno con el Cristo Universal, “el
Sol y sin embargo el Hijo de Dios” (como esotéricamente se lo denomina), él es
entonces un iniciado. Por lo tanto, los regentes que asigna Alan Leo son
verdaderamente esotéricos. Cuando el discípulo conoce a Saturno como el Dios
que brinda oportunidad y no como la Deidad que trae desastres, entonces está de
hecho y en verdad, y no sólo teóricamente, en el sendero del discipulado.
Cuando Venus es la fuente de la Sabiduría y la expresión de la transmutación de
la mente en intuición y del intelecto en sabiduría, entonces está preparado
para la iniciación. Está logrando rápidamente la liberación. La debilidad de
los regentes de los decanatos reside, según Sefarial, en el hecho de que
Mercurio y el Sol son uno, la elección es, por consiguiente, redundante; él
omite a Saturno y debido a ello, esotéricamente hablando, “la puerta no está
abierta”.
Nuevamente
las notas clave de este signo imparten claramente su significado y no es
necesario dilucidarlas. En la rueda común se pronuncia el siguiente mandato que
instituye la actividad de Virgo: “y el Verbo dijo, que reine la Materia”.
Después, en la rueda del discípulo, la voz surge de la Virgen Misma y dice “Yo
soy la madre y el niño, Yo, Dios, Yo, materia soy”.
Cavilen
sobre la belleza de esta síntesis y enseñanza, y sepan que ustedes mismos han
dicho la primera palabra como alma, al descender a la matriz del tiempo y del
espacio en un lejano y distante pasado. Ha llegado el momento en que pueden, si
así lo desean, proclamar su identificación con ambos aspectos divinos -materia
y Espíritu, la madre y el Cristo.
LEO, EL LEÓN
Debido
a que estamos entrando en la era acuariana, donde será ejemplificada la
universalidad del espíritu de Acuario en su sentido de “distribución general”,
inevitablemente se producirá un punto de crisis. El verdadero tipo de Leo debe
reaccionar en forma nueva y excepcional a la oportunidad ofrecida; cuando digo
el tipo de Leo, me refiero a las personas cuyo sol está en Leo, o éste en el
ascendente, lo cual se debe a que Leo es el polo opuesto de Acuario, y la
interacción de energías entre ambos es mucho más potente que en cualquier otro
momento de la historia racial. No están en posición de verificar este hecho,
pero afirmo una realidad. De allí que aparezcan actualmente los dictadores en
distintos países y también que en el ciclo actual (antecámara de la nueva era)
exista una pronunciada actitud en estos dictadores -que frecuentemente es
ignorada, pero que tiene verdadero valor racial. Es la actitud que conduce a la
síntesis de la vida, objetivos e intenciones nacionales. Un ejemplo típico de
esta actitud es la de Hitler. No importa cuál sea nuestra opinión personal
sobre él, no cabe duda que ha unificado, fusionado y mezclado los distintos
elementos en la raza germana. Tal actividad es de naturaleza acuariana, pero en
su aspecto más inferior e indeseable. Su naturaleza es leonina, porque las
personas que pueden producir estos resultados deben ser necesaria e
incesantemente autoconscientes, característica principal de la persona de Leo.
No sé la parte que este signo pueda desempeñar en el horóscopo de Hitler, pues
no lo he investigado, pero desempeña una parte muy prominente en el horóscopo
de su alma.
Sugeriré
a los astrólogos modernos que construyan los horóscopos de las destacadas
personalidades del mundo actual, con los planetas que les he dado, como
regentes esotéricos; toda persona avanzada e importante está en el sendero del
discipulado o acercándose a él, y la influencia de los planetas esotéricos
acrecienta por lo tanto su poder. Esto podría ser muy iluminador y enseñar
muchas cosas. La tendencia a fusionar, mezclar y amalgamar, y la contraparte
espiritual de esta unidad es hoy más fuerte que nunca, y los tipos que producen
esto deben exotéricamente tener a Leo en una posición prominente en alguna
parte de su horóscopo, o al Sol controlando alguna casa importante. Si el
horóscopo no lo prueba, se debe a que no se conoce la hora exacta, el momento y
el día de nacimiento.
Leo
es el quinto signo del zodíaco, lo cual indica que forma parte del misterioso
número diez -el número de la perfección, una perfección relativa antes de
entrar en un nuevo ciclo de progreso. Consecuentemente, esto vincula a Leo con
Capricornio, el décimo signo del zodíaco, porque el proceso de iniciación
convierte a la persona autoconsciente en un individuo consciente del grupo.
Elijo estas palabras con cuidado y premeditación. En la rueda revertida éste es
el octavo signo, el signo del Cristo y de la realidad que mora internamente;
por lo tanto, marca así un nuevo ciclo. Cuando aparece la autoconciencia (como
ocurre en el momento de la individualización) se inicia un nuevo ciclo. Este
significado numérico vincula a Leo con Escorpio (el octavo signo del zodíaco)
de manera efectiva; tenemos, por consiguiente, el triángulo
Leo-Escorpio-Capricornio, que incluye a la humanidad e indica los tres puntos
importantes de crisis, en la trayectoria del hombre:
a. Autoconciencia
o percepción humana. Unidad-Leo.
b. Conciencia
de las dualidades en lucha. Discipulado-Escorpio.
c. Conciencia
grupal como iniciado. Unidad-Capricornio.
Este
es un signo de fuego y el más preeminente en la actualidad. Los Hijos de la
Mente, los autoconscientes Hijos de Dios, son ante todo Hijos del Fuego, porque
nuestro “Dios es un Fuego consumidor”. Hay en ellos esa cualidad peculiar que
puede consumir y destruir y así extirpar todo lo que impide su expresión
esencialmente divina. Quisiera que recuerden la naturaleza purificadora del
fuego. Dos elementos de la naturaleza están vinculados en la conciencia
pública, con la idea de purificación -uno es el agua y otro el fuego. A este
respecto los signos de agua, Cáncer-Escorpio-Piscis, son interesantes, y los
signos de fuego Aries-Leo-Sagitario, justifican ser estudiados. El fuego
siempre lleva a cabo esotéricamente lo que el agua inicia.
En
Cáncer, las aguas purificadoras de la experiencia comienzan su trabajo
benéfico, empezando en la Cruz Cardinal, porque esta cruz concierne únicamente
a las totalidades y, por lo tanto, a la experiencia de la masa.
En
Escorpio, se aplican las aguas purificadoras de las pruebas y experiencias,
teniendo lugar en la Cruz Fijas siendo sus efectos extremadamente drásticos.
En
Piscis, las aguas purificadoras son aplicadas en la vida cotidiana y por medio
de los procesos de la encarnación; se refieren al “pez que nada en las aguas de
la materia donde encuentra su sustento”. Esto sucede en la Cruz Mutable de la
experiencia y existencia material comunes. Las influencias de las tres Cruces
ejercen así presión sobre el hijo de Dios encarnado que se halla en la rueda de
la vida diaria y en el orden habitual. En la rueda revertida el fuego ocupa el
lugar del agua y consume toda escoria. Así se logra gradualmente la
purificación de toda la naturaleza y el hombre llega a ser sensible a las
influencias que pueden ejercer presión sobre él cuando la ígnea triplicidad
desempeña su parte y la influencia de Aries-Leo-Sagitario empieza a reorientarlo
hacia la universalidad, la autoconciencia y las actitudes centradas. A medida
que continuamos con nuestro estudio irá apareciendo el significado de esta
afirmación. Estoy insinuando cosas de importancia espiritual y esotérica,
porque el signo Leo ejerce un control destacado en la vida del aspirante. Debe
conocerse a sí mismo mediante la verdadera autopercepción, antes de que pueda
conocer ese espíritu divino que es su verdadero Yo y también a sus semejantes.
Leo
forma parte de la Esfinge y no es necesario que me extienda sobre esto, porque
ya lo he tratado en otra parte, lo cual es un gran misterio. Virgo y Leo
representan conjuntamente al hombre íntegro, hombre-Dios y también
espíritu-materia. Es importante recordarlo, porque cuando la naturaleza del
mundo sea revelada no existirá ya el misterio de la Esfinge.
Las
notas clave de este signo son muy conocidas. Emite la nota de la individualidad
y de la verdadera autoconciencia. Muchas personas están convencidas de que son
autoconscientes cuando están impelidas por el deseo y empeñadas en satisfacer
ese deseo, o creen que son el centro dramático de su universo. Sin embargo la
única persona verdaderamente autoconsciente es el hombre consciente del
propósito, de una vida autodirigida y de un plan y programa de vida
desarrollados y definidos. Cuando esto está presente se infiere que hay
percepción mental y cierta medida de integración. Estar motivado sólo por la
emoción y activado por el deseo no indica poseer verdadera autoconciencia. En
el hombre no evolucionado predomina más el instinto que la autopercepción. En
el hombre autoconsciente verdaderamente evolucionado, no sólo existen la
orientación, el propósito y el plan, sino que posee también la conciencia del
agente activo del plan y de la acción. Reflexionen sobre esto.
Hay
dos notas claves subsidiarias y potentes en las persona de Leo, sobre las
cuales quisiera ocuparme aquí, para que perciban claramente la naturaleza de
las influencias manejadas por los de Leo, las cuales son la voluntad de
iluminar, que constituye el anhelo que impele hacia el autoconocimiento, la
autopercepción y el intelectualismo positivo, y también la voluntad de regir y
dominar, de naturaleza tan controladora en este signo, y de potencia tan sutil
en el tipo de Leo. La voluntad de regir lleva oportunamente al individuo,
nacido en este signo, a lograr el dominio de sí mismo y el control de la
personalidad (para móviles menos egoístas); también la misma tendencia lo
conduce finalmente a controlar, mediante la personalidad, regida por Leo, a
grupos grandes o pequeños. Esto -en una etapa avanzada- es una expresión de la
fusión de la energía de Leo y la potencia de Acuario. Ello es inevitable en la
larga trayectoria de hombres y razas, de allí que toda experiencia en Leo sea
preparatoria. La voluntad de iluminar impulsa a toda persona de Leo a
experimentar y obtener conocimiento; esto lo vincula con Tauro, que en su
frente “lleva la hermosa joya que ilumina”. En la relación Tauro-Leo-Acuario.
existe un significativo e importante triángulo zodiacal, en lo que concierne al
hombre, siendo peculiarmente significativo para la cuarta Jerarquía Creadora,
la humana. Por lo tanto, tenemos:
1. Tauro.
- El incentivo hacia la experiencia, a fin de adquirir conocimiento.
2. Leo.
- La expresión de la experiencia, a fin de justificar el conocimiento.
3. Acuario.
- El empleo de la experiencia, a fin de convertir el conocimiento adquirido en
un factor de servicio.
Este
triángulo expresa la vida de la humanidad y demuestra finalmente la perfección
o culminación del camino humano. Otro triángulo, Leo-Virgo-Piscis, es de
naturaleza algo similar, pero estos tres producen una expresión más sutil de
conciencia:
1. Leo.
- El hombre autoconsciente. Personalidad. Unidad inferior.
2. Virgo.
- La vida o principio crístico latente. Dualidad.
3. Piscis.
- Alma consciente del grupo. El Salvador del mundo. Unidad.
Habrán
observado que he puesto insistentemente el énfasis sobre la conciencia y su
desarrollo progresivo, y no sobre la forma o agregado de formas que velan la
entidad consciente de cualquier naturaleza o grado del ser. Así como en el
Tratado sobre Fuego Cósmico procuré dar la clave sicológica de La Doctrina
Secreta e interpretar la conciencia subyacente que expresan los Seres
(considerados en La Doctrina Secreta) de manera que en este Tratado sobre los
Siete Payos estoy exponiendo la misma idea y trato simultáneamente de dar la
clave necesaria para la sicología exotérica moderna, como también algunas
indicaciones sobre la clave astrológica de La Doctrina Secreta a la cual H.P.B.
se refiere. Las entidades que menciona en su magistral obra de verdades esotéricas,
son aquí reveladas como influencias cósmicas, planetarias y solares, evocando
-en respuesta a Sus energías emanantes o a su actividad vibratoria- un
despertar de la conciencia en la forma, para que ésta llegue a estar
estrechamente alineada o relacionada con las de esas Entidades. Todas las
revelaciones parecen surgir en la conciencia de la raza, en su forma inferior o
más material, porque “la ascensión del conocimiento hacia la sabiduría”
constituye siempre la clave del progreso y, por lo tanto, la sicología
exotérica y la astrología mundana exotérica precedieron a la revelación de sus
significaciones; la naturaleza de la forma tuvo que ser evidente, y el hombre
acostumbrarse a ella antes de que pudiera ser revelado el significado que
estaba detrás de la forma.
Se
preguntarán que razón existe para proceder de este modo. Podría darles muchas,
pero una mínima reflexión intuitiva debería convencerlos. La comprensión y
poderes razonadores del alma son completos y están desarrollados. Pero las
almas -orientadas hacia la encarnación y la voluntad de sacrificarse- no poseen
aún en los tres mundos las formas necesarias adecuadas para expresar el
conocimiento que el alma posee en su propio plano y nivel de conciencia. Si los
significados internos de las formas simbólicas externas de la existencia fueran
registrados por una forma sin preparación (el mecanismo de respuesta del alma
en los tres mundos y, en el caso del hombre, involucrando un sistema nervioso,
glandular y cerebral sin preparación ni evolución), sobrevendría naturalmente
la destrucción de la forma por la energía del alma y destrozaría la expresión
inferior. Aquí puede ser observado y aplicado inteligentemente el significado y
propósito del tiempo, lo cual involucra un desarrollo definido del sentido
esotérico. Hay otras razones, pero ésta será suficiente. En el proceso
evolutivo tenemos, por lo tanto, primeramente la forma, gradualmente preparada,
ajustada, alineada y orientada durante muchos eones; detrás de esta forma
activa y a medida que ella mejora constantemente y responde al medio ambiente y
al contacto, se produce el lento despertar de la conciencia. Esta es la
reflexiva, intuitiva y amorosa alma que se aferra a su mecanismo de respuesta,
aprovecha toda posible ocasión de progreso hecha por la forma y aplica cada
influencia para la perfección del gran trabajo emprendido de acuerdo a la Ley
del Sacrificio.
Por
esta razón no he intentado comprobar en este tratado -en sentido científico,
moderno y exotérico-, la natural respuesta a los factores internos sicológicos
y a las influencias astrológicas esotéricas, las cuales podrán ser fácilmente
demostradas e instantáneamente evidenciadas cuando la ciencia moderna acepte
las premisas ocultistas, aunque en forma hipotética y experimental. Me limito
totalmente al tema del desarrollo de la conciencia, del significado y de las
significaciones y de la respuesta de esta entidad consciente a las innumerables
influencias e impactos vibratorios a los cuales está sujeta, porque forman
parte integrante de otras grandes Vidas. Reflexionen sobre esto. Éste es mi
frecuente mandato, que lo doy porque la actividad reflexiva es un potente medio
de revelación.
He tratado de llamarles la atención
sobre los conceptos precedentes, porque en el signo que ahora estamos
estudiando, se abre al investigador el tema de la autoconciencia. La conciencia
de la masa en Cáncer, cede su lugar a la conciencia individual en Leo. De la
masa o de la tribu surge el ente autosuficiente que se hace acrecentadamente
consciente de su unicidad, soledad y aislamiento como “el uno en el centro de
su pequeño cosmos”.
Esta
actitud continúa desarrollándose y se hace enfática y dinámica (empleo con toda
intención estas palabras) y conduce a la pronunciada conciencia egocéntrica del
hombre egoísta inteligente y al despliegue ambicioso del poder egoísta del
hombre que desea predominio y posición. Pero, oportunamente, llega el momento
en que la naturaleza de la Cruz Fija surge en la conciencia del hombre y la
influencia de Acuario (el polo opuesto de Leo) comienza a equilibrar la
conciencia de Leo. Entonces se produce un cambio gradual del enfoque de la
atención, apartándose de “aquel que permanece solo” y se proyecta al grupo
ambiental y luego a otro cambio importante, de los intereses egoístas a los
requisitos grupales. Esto imparte concisamente el objetivo logrado por el hombre
en la Cruz Fija; el efecto que produce esta Cruz es traer luz y liberación.
Esto puede verse claramente si comparamos las energías de los cuatro brazos de
la Cruz a medida que las manifiesta el hombre, antes y después de la larga y
drástica experiencia en la Cruz:
1. Tauro.
- El Toro del Deseo. La luz de la aspiración y el conocimiento.
2. Leo.
- El León de la Autoafirmación. La luz del alma.
3. Escorpio.
- El agente de la Decepción. La luz de la liberación.
4. Acuario.
- El Cáliz del servicio al Yo. La luz del mundo.
La
Cruz Fija es la Cruz de la Luz. Y actuando continuamente a través de esta Cruz,
emanando desde Leo, se hallan “los fuegos de Dios” -cósmico, solar y
planetario-, purificando, intensificando la luz, haciendo oportunamente una
revelación al hombre purificado que se halla en la luz. De Aries proviene el
fuego cósmico, de Sagitario el fuego planetario y de Leo el fuego solar. Cada
uno de estos fuegos “limpia el camino, quemando”, para expresar los tres
aspectos divinos: espíritu (Aries), alma (Leo) y cuerpo (Sagitario). Tal es la
base científica de la yoga del fuego, aplicada por el hombre plenamente
autoconsciente para reflejar los tres aspectos divinos en los tres mundos, tres
modos de expresión divina en ellos. Este hecho tiene tal significación que se descubrirá
que ante el Portal de la Iniciación se halla la tierra ardiente que debe
atravesar todo discípulo e iniciado. El sujeto de Leo atraviesa esta tierra
ardiente con voluntad y olvido de sí mismo. Cuando ha alcanzado la plena
autoconciencia y la integración mental, y obtenido una personalidad efectiva,
entonces la atraviesa sin que lo detenga el sufrimiento.
Una
leve reflexión hará evidente por qué el Sol es el regente de las tres
condiciones de Leo -exotérica, esotérica y jerárquica.. Es correcto suponer que
el propósito del actual sistema solar es el desarrollo de la conciencia, y si
para el ser estrictamente humano la autoconciencia es la meta, entonces,
lógicamente, debe regir el Sol porque es la fuente de la conciencia física
(exotérica, simbólica de la personalidad), de la percepción del alma
(esotérica) y de la vida espiritual (jerárquica). Repito la necesidad de
reconocer el estímulo de la conciencia, como objetivo de todas las influencias
astrológicas, porque el tema sobresaliente de Leo es la actividad del ente
autoconsciente, en relación con su medio ambiente, o el desarrollo de la
respuesta sensible a los impactos circundantes, por aquel que se halla -como el
Sol- en el centro de su pequeño universo. Toda la historia y la función de Leo
y sus influencias pueden resumirse en la palabra “sensibilidad”, que podrá ser
estudiada en cuatro etapas:
1. Sensibilidad
a los impactos condicionantes del medio ambiente, es decir, a los impactos del
mundo de la evolución humana, los tres mundos o planos, por medio de los tres
aspectos del mecanismo de respuesta del alma.
2. Sensibilidad
a la voluntad, anhelos y deseos de la personalidad, el hombre autoconsciente
integrado, el yo inferior.
3. Sensibilidad
al alma como factor condicionante, y no como sensibilidad al mundo ambiental,
como factor condicionante.
4. Sensibilidad
espiritual del Dios-Hombre (el alma y la personalidad fusionadas) al medio
ambiente. En esta etapa de desenvolvimiento el hombre liberado no está
condicionado por su medio ambiente, sino que inicia la ardua tarea de ser
condicionado en relación al plan y propósitos divinos y, al mismo tiempo,
cultivar la sensibilidad a los impactos superiores de esos mundos que conducen
a la meta final.
Quisiera
que tuvieran presente tanto la sensibilidad innata espiritual como la
sensibilidad material externa, si quieren comprender verdaderamente las
influencias que ejerce Leo sobre los seres humanos y especialmente sobre la
persona nacida en este signo, o está en el ascendente, así como también sus
influencias sobre el planeta. En todo el universo el alma es el sensible y
consciente tema del plan divino -el alma, como ánima mundi o alma del mundo,
que anima todas las formas de vida inferiores a las del reino animal; el alma,
como alma animal y su extensión a los cuerpos de todos los animales, incluyendo
el cuerpo físico humano; el alma, como alma humana, que es una expansión aún
más amplia del mismo factor sensible, pero aumentado o estimulado, por el principio
de la autopercepción o enfocada sensibilidad personal hacia toda expresión
subhumana del alma, además de la percepción (consciente o inconsciente) del
alma inmortal o divina; el alma, como ego o alma espiritual, en su propio plano
-fuente de la conciencia, en lo que respecta a los tres mundos de la evolución
y la meta de todo el proceso actual evolutivo.
Los
tres aspectos del Sol -tratados en La Doctrina Secreta- son de importancia aquí
porque las influencias que fluyen a través y desde ellos, ponen de relieve toda
la subjetiva y latente conciencia mundial, y producen eventualmente (en la
revelación y liberación finales) la plena expresión de la conciencia de la
Deidad.
Esto
puede denominarse sensibilidad divina, mente universal, plan o propósito
divinos. Las palabras son inadecuadas para expresar aquello de lo que aún los
más elevados iniciados poco conocen. Estos tres aspectos del Sol son los
factores que hacen que la conciencia venga a la existencia, conciencia que
posibilita la obtención de la meta final y hace factibles todos los tipos de
conciencia, porque están arraigados en el Sol (simbólicamente hablando), y son
un aspecto inherente al todo mayor:
1. El
Sol físico-el ánima mundi; el alma animal. Multiplicidad.
2. El
corazón del Sol-el alma humana y el ego divino. Dualidad.
3. El
Sol espiritual central-la conciencia divina. La voluntad del Todo. La
percepción de Dios. Unidad.
Como
ya se ha dicho, el Sol vela ciertos planetas ocultos y, en el caso de Leo, los
dos planetas por medio de los cuales el Sol enfoca sus energías o influencias
(como un lente) son Neptuno y Urano. El “corazón del Sol” emplea a Neptuno como
su agente, mientras que el Sol espiritual central derrama sus influencias a
través de Urano. Sin embargo, la actividad de Urano sólo se registra en una
etapa muy avanzada de desarrollo en el Sendero, análoga a ese punto de
evolución de la conciencia en que, por un acto de la voluntad, el hombre
consciente e iluminado (enfocado en el centro más elevado de la cabeza)
despierta el centro en la base de la columna vertebral, y hace ascender el
fuego kundalini. Haciendo una amplia generalización y, por consiguiente, algo
inexacta, podría decirse que este proceso es seguido en las Tres Cruces.
1. En
la Cruz Mutable, el Sol físico y su influencia afecta al hombre, estimula las
células corpóreas y sustenta la naturaleza forma, afectando los centros
ubicados abajo del diafragma.
2. En
la Cruz Fija, “el corazón del Sol” es llamado a la actividad y a través de
Neptuno derrama sus energías en el hombre, las que estimulan y afectan los
centros cardíaco, laríngeo y ajna.
3. En
la Cruz Cardinal, el Sol espiritual central es llamado a la actividad, y Urano
se trasforma en el agente distribuidor y el centro cardíaco llega a ser, en el
cuerpo del iniciado, el centro mediante el cual ejerce control y dirección.
Referente
a la Cruz Mutable, los rayos del Sol afluyen al hombre en forma triple
(combinando las energías inferiores del triple Sol) en y a través del hombre,
mediante Júpiter que es el agente de segundo rayo expresado por el Sol, en el
sistema y cósmicamente.
De
allí la triple relación, única en nuestro sistema solar, que existe entre el
Sol y Leo, y también la importancia del triángulo que controla al hombre nacido
en Leo -el Sol, Urano y Neptuno. La energía de Leo se enfoca a través del Sol,
y es distribuida a nuestro planeta por medio del Sol y los dos planetas que
éste vela.
Por
ser Neptuno el signo de la Deidad de las Aguas, está relacionado al sexto Rayo
que rige el plano del deseo, emocional o astral. Cuando Neptuno está así activo
en el hombre avanzado de Leo, la emoción-deseo ha sido trasmutada en
amor-aspiración, dedicados al alma y orientados hacia ella; toda la naturaleza
emocional o sensible, responde a las energías provenientes del “corazón del
Sol”, y cuando esto sucede, indica que el discípulo está preparado para la
segunda iniciación. Esta orientación se lleva a cabo por lo que se denomina “la
sublimación de la influencia de la Luna” que, como bien saben, es la madre
-hablando simbólicamente- de la naturaleza forma y refleja al Sol o aspecto
Padre. Esta afirmación tiene una significación excesivamente oculta. Esotéricamente
hablando, tenemos el surgimiento de un interesante triángulo de fuerza que
afecta al sujeto de Leo -el Sol, la Luna y Neptuno-, siendo la expresión de los
Rayos 2, 4, 6, y donde los tres están predominantemente activos, tenemos el
establecimiento de esa “actitud y alineamiento internos que obligan a abrir la
Puerta del lugar Sagrado”. Empleo aquí estas antiguas palabras porque expresan
concisamente lo que llevaría muchas páginas para elucidarlo, y porque emiten
esa nota de estímulo esotérico que despierta en el discípulo el poder de pensar
en forma abstracta.
En
conexión con el horóscopo del sujeto de Leo y el tema de la iniciación,
señalaré que cuando el Sol, la Luna (ocultando un planeta) y Saturno, están
combinados en cierta casa del horóscopo, tenemos lo que se denomina “el signo”
del hombre que debe recibir la iniciación. Siendo Leo el quinto signo del
zodíaco, contando de Aries vía Tauro, y también el octavo, contando de Aries
vía Piscis, está estrechamente vinculado, debido a la afinidad numérica con
Mercurio, llamado esotéricamente “el Mensajero de la octava puerta”. Mercurio
estaba activo en el tiempo de la individualización, cuando la “octava puerta”
fue abierta y tuvo lugar una iniciación mayor de nuestro Logos planetario,
produciendo en el reino humano el proceso de la individualización.
Desde
otro ángulo, como podrá anticiparse, Leo está relacionado con Escorpio, cuyos
números, en la rueda zodiacal, son idénticos a los de Leo, cinco y ocho.
Tenemos, por lo tanto, la formación del triángulo al cual me referí
anteriormente: Leo-Escorpio que conduce a la iniciación en Capricornio.
Debido
a que estamos tratando este tema, podríamos ocuparnos de otro aspecto. Agosto,
regido por Leo, es el mes de la estrella del Perro o Sirio, y pone a éste en
estrecha relación con Leo. En un sentido cósmico (e independientemente de
nuestro sistema solar) Leo es regido por Sirio, el cual constituye el hogar de
esa gran Logia que permite al hombre introducirse, como un humilde discípulo,
en nuestra quinta iniciación. Más adelante, cuando se establezca y actúe la
nueva religión mundial, hallaremos que el principal festival celebrado en
agosto, durante el período de la Luna llena, estará dedicado a la tarea de
establecer contacto, por medio de la Jerarquía, con la fuerza de Sirio. Cada
uno de los meses del año será dedicado más adelante (por medio de un conocimiento
exacto astronómico y astrológico) a la constelación que, en los cielos,
gobierna un mes determinado, así como Sirio gobierna a Leo. Esto lo dilucidaré
más adelante en los escritos referentes a los nuevos Acercamientos a la
realidad espiritual.
Mercurio
entra nuevamente aquí en nuestro estudio, formando así un cuaternario esotérico
que afecta poderosamente al cuaternario mayor del hombre -espíritu, alma, mente
y cerebro. Esta energía produce una interrelación y un despertar interno que
prepara al aspirante para la iniciación. Este cuaternario superior es
Sirio-Leo-Mercurio-Saturno. Por lo tanto tenemos:
Sirio Leo Mercurio Saturno
Espíritu Alma Mente Cerebro.
Vida Cualidad Iluminación Apariencia.
Inhalación Intervalo Exhalación Intervalo.
Esta
clasificación proporciona la clave de la realidad básica y la necesidad de
practicar la meditación como lo hace el discípulo y el iniciado; quizás esto no
sea inmediatamente evidente para ustedes, pero no puedo ampliar más estas
sugerencias, aunque la reflexión directa de una mente iluminada, con el tiempo
pueda traerles la percepción interna. La influencia de Sirio no se siente
conscientemente hasta después de la tercera iniciación, cuando la verdadera
naturaleza del aspecto espíritu comienza a alborear sobre la percepción
liberada e intuitiva del iniciado. Para el iniciado avanzado, que pertenece al
signo de Leo, Sirio llega a ser un factor muy importante en su vida, después de
la tercera iniciación. Empieza a responder a sus vibraciones porque rige al Sol
y a la Luna, controlando a ambos planetas, pues el Sol y la Luna se han
convertido para él en eso -simplemente planetas que deben ser regidos. Esto es
un gran misterio, pero afirmo simplemente una realidad. Sirio, Leo, el Sol, la
Luna y Mercurio, ahora influencias que conciernen al iniciado. Las tres
influencias de Sirio están enfocadas en Régulo, que es, como bien saben, una
estrella de primera magnitud llamada frecuentemente “el corazón del León”. Los
nombres dados a diversas estrellas por los astrónomos, en el transcurso de las
épocas, encierra un ocultismo más real de lo que hasta ahora se han imaginado,
y aquí tenemos un ejemplo de ello.
Es
evidente (si reflexionan un poco) que el Sol, cuando vela a Neptuno, produce un
efecto potente sobre la personalidad, simbolizada para nosotros por el cuerpo
astral, mientras que Urano (que está también oculto por el Sol) simboliza el
efecto del alma sobre la personalidad. De aquí la actividad del séptimo rayo,
que es, desde cierto ángulo, el aspecto inferior del primer rayo. Aquí tenemos
la idea que subyace en:
1. El
despertar de la personalidad por el control y contacto que ejerce el alma, que
en su oportunidad expresará en los tres mundos, la voluntad, el deseo y la
intención del alma.
2. El
despertar del séptimo centro (en la base de la columna vertebral) por el alma,
que actúa a través del primero, o el centro más elevado de la cabeza, trayendo,
como consecuencia, la ascensión del fuego kundalini. Esto a su vez produce la
fusión con las fuerzas superiores. Cuando ello acontece, los tres centros
principales del cuerpo son:
El
coronario El
Cardiaco La base
de la
columna
vertebral
El
Sol espiritual central El corazón
del sol El Sol físico.
Sirio Mercurio Saturno.
El
Sol Urano Neptuno.
Debido
a que el alineamiento mencionado corresponde a una etapa muy elevada de la
iniciación, no será posible captar todas las implicaciones, pero la evidencia
es suficiente como para revelar el tema y el propósito subyacente en el gran
trabajo.
Cuando
tuvo lugar la individualización estaban activos varios y principales triángulos
de fuerza y los “Leones, o las divinas Llamas leoninas y anaranjadas” vinieron
a la existencia, y la humanidad llegó así al planeta. Me ocuparé brevemente de
otro triángulo: el Sol (segundo rayo), Júpiter (segundo rayo), y Venus (quinto
rayo). Evidentemente tenemos aquí otra esfera de influencia de gran
importancia, regida por Leo, triángulo al cual se refiere H.P.B. en La Doctrina
Secreta, cuya influencia trató de elucidar. Tan poderosa fue la influencia de
este triángulo que el efecto producido sobre la Luna consistió en despojarla de
vida, extrayendo “la simiente de la vida”, destruyendo así su influencia,
porque era indeseable en lo que a la humanidad concernía.
Por
medio de Urano, Leo está relacionado a otros tres signos del zodiaco: Aries,
Libra y Acuario; estas tres constelaciones forman, con Leo, lo que ha sido
llamado “el cuaternario subjetivo del alma reencarnante”, porque están
relacionados a los átomos permanentes. los cuales persisten vida tras vida y
constituyen -durante el ciclo de reencarnación- los depositarios de las
experiencias pasadas, durante la vida en los tres mundos:
1. Aries-Está
vinculado con la intención del alma, la actividad vibratoria, que (impulsada
por la Mónada) inicia los sucesivos períodos involutivos que producen la
aparición en el plano físico.
2. Libra-Está
relacionado con la unidad mental y según vimos cuando estudiamos el signo de
Libra, produce oportunamente el equilibrio de los pares de opuestos. Esto se
efectúa en el plano astral. La obtención de este equilibrio invierte el paso
alrededor de la rueda zodiacal, y tiene lugar cuando se ha alcanzado la
integración y el hombre está enfocado en el plano mental. Entonces, mediante el
empleo correcto de la mente, puede discriminar entre los pares de opuestos,
hallar el estrecho Sendero del filo de la navaja, que pasa por entre ellos, y
mantener su equilibrio en él.
3. Leo-Está
conectado con el átomo astral permanente, porque el deseo o el poder de
alcanzar ocultamente lo que se desea, constituye la base de todo sentido de
percepción o respuesta, y la causa subyacente en el progreso o movimiento
evolutivo; ésta es la nota clave para el hombre que ha logrado la verdadera
actitud autocentrada, que lo convierte en un individuo. Luego, cuando aumenta
la respuesta y el mundo de los insignificantes asuntos se convierte cada vez en
un mundo de mayores valores y realidades, los deseos cambian en aspiración y
finalmente en intención, propósito y voluntad espirituales.
4. Acuario-Está
vinculado oportunamente al átomo físico permanente, que como saben, se halla en
el plano etérico. Esta trama individual es el medio de relacionarse con el
todo. La conciencia universal de Acuario llegará a expresarse cuando el cuerpo
etérico individual esté en relación consciente con el cuerpo etérico de la
humanidad, del sistema solar y, lógicamente, del planeta.
Debo
señalar que el término “átomo permanente” es esencialmente simbólico, y lo que
denominamos así, es sólo una unidad de energía dentro de la esfera de
influencia del rayo del alma, que en cualquier momento puede “volver a tomar”
(si puedo usar una frase tan poco eufónica). En estos átomos está archivada la
memoria del pasado del yo personal, y son las “células de la memoria” y también
los depositarios de las experiencias pasadas, de las cualidades adquiridas y de
la particular nota lograda por el cuerpo, del cual es el núcleo. Por ser de
naturaleza material, están vinculados únicamente al aspecto forma y dotados de
la misma cualidad de conciencia que el alma ha logrado desarrollar en los tres
mundos. El tema es muy abstruso y sólo será comprendido y correctamente
interpretado el simbolismo que involucra, cuando la clarividencia sea un
atributo normal del hombre común. Entonces podrá observarse el foco de la
sustancia de cualquiera de las formas -su centro energetizador. No les aconsejo
que reflexionen mucho sobre este tema, porque es excesivamente difícil y
constituye en sí una ciencia muy avanzada, y encierra el misterio del primer
sistema solar que ya pasó -aquí también hacen su contribución las células de la
memoria. Por medio de los átomos permanentes pueden actuar las Fuerzas del
Materialismo. La Gran Logia Blanca actúa a través de los siete centros.
Aries
empieza el proceso y es “el iniciador del proceso que lleva al progreso” y
-cuando finalice la era (hallándose ahora en la última o séptima iniciación) -
el Iniciador de los Misterios actuará de acuerdo a las instrucciones y energías
que emanan del Señor de la constelación de Aries. En último análisis y
esotéricamente hablando, el fuego es el gran liberador, y Aries el principal
signo de fuego que oportunamente “fusionará el principio con el fin, unirá los
pares de opuestos y eliminará el tiempo y el espacio”. En la actualidad el
Iniciador de los Misterios actúa inspirado por Capricornio -signo terreno- y
por energías que emanan de él, porque la humanidad se halla todavía atada a la
tierra. Las fuerzas de la iniciación producen grandes efectos en el plano
físico; allí es donde el iniciado debe demostrar su liberación, su comprensión
y su divinidad.
Debido
a su posición en la Cruz Fija, Leo queda bajo la influencia, directa o
indirecta, de seis planetas: el Sol, Neptuno, Urano, Júpiter, Venus y Marte.
Todos se expresan poderosamente en este signo, logrando un determinado punto de
revelación y produciendo, por medio de su actividad y su interacción unidas, la
estrella de seis puntas de la humanidad. Condiciona la conciencia del hombre,
pero no los acontecimientos, excepto en la medida que su conciencia asume
control en determinada etapa de su evolución. Vinculadas con la ciencia
esotérica de la astrología, hay ciencias subsidiarias como la Ciencia de los
Triángulos, a la cual me he referido con frecuencia; también existe la Ciencia
de las Relaciones, que concierne a las relaciones entre los innumerables
cuaternarios que pueden ser descubiertos en la interrelación planetaria, la
relación entre cuatro constelaciones, además de innumerables cuaternarios
humanos y divinos. Además tenemos la Ciencia de las Estrellas de Energía,
citadas cuando me referí a la estrella de seis puntas de la humanidad, y el
símbolo más conocido de esta ciencia es el Sello del Rey Salomón. Estas
estrellas, triángulos y cuaternarios, se hallan en todos los horóscopos
-humano, planetario, del sistema y cósmico- y constituyen el diseño de la vida
del ser particular que está siendo investigado; determina el momento de la
manifestación y la naturaleza de las emanaciones e influencias.
Los
cuadrados o cuaternarios se refieren a la apariencia material o expresión de la
forma; las estrellas conciernen a los estados de conciencia, y los triángulos
están vinculados con el espíritu y la síntesis. En los archivos de los
astrólogos esotéricos, conectados con la Jerarquía, se guardan los mapas de
esos miembro de la familia humana que han alcanzado el grado de adeptos y
posiciones superiores. Mapas compuestos de cuadrados, estrellas y triángulos
sobrepuestos, contenidos en la rueda zodiacal y colocados sobre el símbolo de
la Cruz Cardinal. Los cuadrados, que tienen cada uno sus cuatro ángulos y
puntas en una de las cuatro constelaciones zodiacales, están marcados en negro;
la estrella de cinco puntas está representada en color amarillo o dorado, y sus
cinco puntas en contacto con cinco de las constelaciones de la Gran Rueda; los
triángulos están marcados en azul, teniendo encima de cada punta del triángulo
un símbolo esotérico que representa las constelaciones de la Osa Mayor, de
Sirio y de las Pléyades, símbolos que no pueden ser revelados aquí, pero
indican la etapa de conciencia espiritual alcanzada y la respuesta del iniciado
a esas influencias cósmicas mayores. Un vistazo a estos mapas geométricos
indicará instantáneamente el estado del iniciado y también la etapa a la que
intenta llegar. Estos mapas son cuatridimensionales y no de superficies planas
como los nuestros. Esta afirmación es interesante pero carece de valor, excepto
en lo que indican la síntesis, la fusión del espíritu, el alma y el cuerpo, el
grado de desarrollo, corroborando el hecho de que “Dios geometriza” en lo que
concierne al alma. Estos mapas son muy interesantes.
La
relación de Leo con Cáncer, a través de Neptuno, ya ha sido tratada y, por lo
tanto, es fácilmente evidente si tienen una somera comprensión del aspecto
conciencia de la evolución. Existe ante todo la conciencia de la masa, la
conciencia del dramático y aislado yo y, finalmente, tenemos otra vez la
conciencia grupal, que es en realidad la forma más elevada de conciencia grupal
e individual combinadas para servir al Plan. Reflexionen sobre esta definición
porque estimulará la comprensión.
El
significado peculiar de Leo en la evolución general de la conciencia,
particularmente de la familia humana, está determinado por el control de esos
dos misteriosos planetas, Urano y Neptuno. En el hombre que está preparado para
recibir la iniciación, tenemos por lo tanto un doble control, es decir, el Sol
en sí y también cuando el Sol vela las influencias de ambos planetas o más bien
cuando las enfoca y transmite con intensidad. Esto produce los desarrollos
siguientes:
1. El
Sol. - Plena autoconciencia. Esto -mediante la influencia del Sol físico y del
“corazón del Sol”- produce la percepción de la relación entre el Yo superior y
el yo inferior. El hombre llega a ser consciente de su dualidad esencial.
2. Urano.
- Conciencia oculta o esa inteligente condición fusionadora que produce la
unificación científica de los dos factores, los yoes superior e inferior, por
medio del inteligente empleo de la mente.
3. Neptuno.
- Conciencia mística o esa sensibilidad innata que conduce infaliblemente a una
visión más elevada, al reconocimiento de la interrelación involucrada en la
dualidad esencial del hombre durante el proceso de manifestación y a la
actividad del mediador.
Tenemos
por lo tanto el Yo consciente integrado, actuando con pleno conocimiento oculto
y también con percepción mística, cuando las influencias de Leo, enfocadas por
medio del Sol, Urano y Neptuno, han sido adecuadamente desarrolladas en la vida
del discípulo avanzado. Ésta es una de las razones por las cuales Leo es un
signo de máxima importancia y por qué el sujeto inteligente de Leo puede
generalmente lograr su meta cuando ha percibido ese objetivo con exactitud.
Éste
signo ha sido descrito frecuentemente como el “campo de batalla de las Fuerzas
del Materialismo y de las Fuerzas de Luz”. Es considerado ocultamente uno de
los signos más materialistas, en la medida en que puede estar presente el deseo
egoísta de poseer objetos materiales y desplegar el control violento de un
espíritu posesivo; al mismo tiempo la persona avanzada de Leo puede actuar como
“inspirado Sacrificio espiritual”. Entonces es sensible a las condiciones del
mundo y se libera de los deseos personales.
Antes
de que el hombre individual pueda recibir la iniciación, debe ser plenamente
autoconsciente, estar místicamente orientado y esotéricamente desarrollado. Ha
de ser consciente de sí mismo tal como esencialmente es -un alma revestida de
una forma que a su vez se desarrolla y desenvuelve por medio de la actividad de
esa alma, y también un místico desarrollado, capaz de tener una visión pura,
motivada por designios espirituales, y de percibir la aplicación de la
sensibilidad inherente; además debe ser un ocultista entrenado, mentalmente
polarizado y profundamente consciente de las realidades, las fuerzas y las
energías de la existencia y estar libre por lo tanto de los espejismos e
ilusiones comunes, que coloran las reacciones y la vida del hombre medio. Entonces
está gobernado por el Sol físico, motivado por las energías que fluyen del
“corazón del Sol” (vía Neptuno) y unificado por medio de las fuerzas que le
llegan (vía Urano).
Más
allá de estos dos distantes planetas existe otro planeta que no ha sido
descubierto todavía, aunque se hacen grandes conjeturas sobre él, debido a
ciertos e inexplicables movimientos del planeta Neptuno. Por medio de este
planeta las Fuerzas (relacionadas con Leo y Acuario) son enfocadas en una
poderosa corriente de fuerzas; éstas afluyen a nuestra vida planetaria durante
el mes de agosto y se distribuyen a través de Urano y Neptuno. A este respecto
tenemos:
LEO Y
ACUARIO
El Sol físico El Corazón del Sol El Sol central espiritual.
El
planeta no descubierto.
Urano
y Neptuno.
La
Jerarquía humana.
El
Reino animal.
Mapas de las líneas cósmicas de fuerzas
dirigidas, tales como las mencionadas, pueden darse para todas las energías de
las constelaciones y fuerzas planetarias, pero preferí indicar únicamente éste,
porque es muy importante para la humanidad; los otros podrían engañar dado el
actual grado de comprensión e influencia inteligente del hombre.
Les
advertiré que, por medio de estos planetas rectores, los rayos dados a
continuación son factores controladores en el mapa del nativo de Leo:
1. El
Sol - 2do. rayo - amor-sabiduría.
2. Urano
- 7mo. rayo - organización o manifestación dirigida.
3. Neptuno
- 6to. rayo - centralización idealista. Devoción a un objetivo.
El
hombre perfecto de Leo, el alma autoconsciente y amorosa (segundo rayo), lleva
su poder de expresión directamente desde su propio plano al plano de la
manifestación externa, pero conservando al mismo tiempo su control interno
(Urano) y, desde ese punto de realización, convierte su objetivo ideal
(Neptuno) en realidad en su conciencia, mediante la sensibilidad de la
vibración superior y el dirigido e inteligente servicio al Plan. Reflexionen
sobre este resumen.
Cuando
Urano controla, el sujeto de Leo es, en forma significativa, el verdadero
observador, desapegado del aspecto material de la vida, pero la utiliza como
quiere. Su conciencia espiritual es capaz de expresarse grandemente y puede ser
(como frecuentemente lo han enseñado los astrólogos) un líder dinámico y
eléctrico, un precursor en nuevos campos del esfuerzo y también el centro
magnético de un grupo pequeño como el hogar, o vasto como una nación. Entonces
está polarizado arriba del diafragma, porque los aspectos inferiores más
materiales de la vida no ejercen gran atracción sobre él; por lo tanto es
profundamente consciente de su propia identidad, haciéndolo vivir
definitivamente en un estado de autoconciencia, con su consiguiente poder de
abstracción. Una vez que ha despertado espiritualmente es, en forma
instantánea, consciente de sus impulsos motivadores y esto lo lleva a una
impuesta autodisciplina -algo que el sujeto de Leo necesita imperiosamente,
pues siempre ha de ser autoimpuesto y autoaplicado, no aceptando medidas
disciplinarias que otros intenten imponerle. La disciplina que las personas
imponen al sujeto de Leo lo llevan invariablemente a la revolución y a la
rebeldía y a expresar aquello que la disciplina está destinada a eliminar.
La
disciplina que él mismo se impone lo lleva a la perfección, de lo cual es
notablemente capaz. Esta innata capacidad de controlar, frecuentemente da al
sujeto de Leo una actitud aparentemente negativa hacia la vida; inevitablemente
cree que su destino ha sido designado y que todo lo que debe hacer es
simplemente ser; a menudo se niega a cambiar o actuar, y cuando esta actitud es
llevada demasiado lejos lo conduce a una vida inusitadamente fútil. “El león
debe surgir de su guarida”, y este mandato es muy necesario para los aspirantes
de Leo. Cuando se cumple conducirá de la conciencia autocentrada de Leo a la
conciencia descentralizada y altruista de Acuario, que trasformará el
autoservicio de Leo en servicio grupal de su polo opuesto, Acuario. Podría aquí
agregarse apropiadamente que la plegaria o aspiración verbal del verdadero
sujeto de Leo, puede ser expresada con palabras del Cristo tan conocidas por
todos nosotros: “Padre, hágase tu voluntad y no la mía.”.
También
llamaré la atención sobre otro hecho interesante, en conexión con este signo.
Ningún planeta cae ni está exaltado en este signo, mientras el poder de Urano y
Saturno está algo disminuido, excepto en el caso del iniciado que responde
poderosamente a la influencia esotérica de Urano. Aquí tenemos la misma
enseñanza básica impartida cuando se dijo que el Sol regía exotérica, esotérica
y jerárquicamente. La conciencia de Leo es predominantemente autoconsciente,
por lo tanto, controla y por eso no puede ser influido. Este hecho será
comprendido progresivamente a medida que vaya apareciendo el sujeto avanzado de
Leo. Se caracterizará por la liberación personal del control externo. Sabe
innatamente que es el rey de sí mismo, el regente de su propia vida y por eso
ningún planeta está exaltado en él, ni cae. El poder de la mente, simbolizado
para Urano, es disminuido, porque no es la mente lo que realmente controla,
sino que el Yo o Alma utiliza y controla a la mente. Entonces el hombre no está
condicionado por su medio ambiente o los acontecimientos de la vida, sino que
los rige con deliberación, extrayendo de las circunstancias y del medio
ambiente lo que necesita. Saturno, el Señor del Karma, también disminuye su
poder en este signo. Por esta razón Sefarial se equivoca al dar a Saturno como
regente del primer decanato. Da a los tres decanatos como regidos por Saturno,
Júpiter y Marte. Sin embargo, Alan Leo se acerca más a la verdad cuando da al
Sol, Júpiter y Marte.
La
autorregencia, por medio del conflicto inicial, llevado a un feliz y exitoso
término por la benevolencia de Júpiter, es la verdadera historia del aspirante
avanzado de Leo; este pensamiento y el objetivo que resulta de esta comprensión
está resumido en los dos lemas de este signo:
1. Y
el Verbo dijo: Que existan otras formas. Yo rijo porque Yo soy.
2. Yo
soy Ése y Ése soy Yo.
Yo
soy - la palabra del individuo autoconsciente y egoísta de Leo.
Yo
soy Ese - la palabra del sujeto que rápidamente está adquiriendo la conciencia
superior y preparándose para una expresión nueva y universal en Acuario.
CÁNCER, EL CANGREJO
No
será fácil para el estudiante común comprender este signo porque es el polo
opuesto -sicológicamente hablando- del estado de conciencia grupal hacia el
cual tiende hoy la humanidad. Resulta difícil para el estudiante casual
diferenciar con exactitud la conciencia de la masa y la conciencia grupal. Los
seres humanos están ya en el punto medio, generalmente hablando, entre estos
dos estados mentales, aunque quizás sería más correcto decir que una minoría
está llegando a ser consciente del grupo, mientras que la mayoría está saliendo
de la etapa de conciencia de la masa, convirtiéndose en individuos
autoconscientes. Esto explica gran parte de la actual dificultad mundial y el
choque de idealismos. Ambos grupos proporcionan un acercamiento distinto a los
problemas mundiales existentes. Por lo tanto, tenemos tres signos que (desde el
ángulo de la conciencia) están estrechamente vinculados, aunque ampliamente
separados, y producen efectos diferentes:
1. Cáncer-conciencia
de la masa-conciencia instintiva.
2. Leo-autoconciencia-conciencia
inteligente.
3. Acuario-conciencia
grupal-conciencia intuitiva.
Gran
parte de esto ya lo hemos tratado y no es necesario repetirlo al estudiar los
polos opuestos de los signos hasta ahora considerados. No intento referirme
indebidamente y en detalle a los puntos con los cuales están familiarizados,
salvo llamarles la atención sobre la belleza y el desenvolvimiento sintético
del Plan divino.
Este
signo, como bien saben, constituye una de las dos puertas del zodíaco, porque a
través de él pasan las almas a la manifestación externa, a la apropiación de la
forma y a la consiguiente identificación con ella, durante largos ciclos. Es
“la puerta que está ampliamente abierta, ancha y fácil de atravesar, que
conduce sin embargo al lugar de la muerte y a ese largo período de
aprisionamiento que precede a la rebelión final”. Está aliada a la naturaleza
material y a la madre de las formas, así como la otra puerta, Capricornio, está
aliada al espíritu, padre de todo lo que ES.
Este
signo encierra el problema de la Ley de Renacimiento. La reencarnación está
implícita en el universo manifestado, tema básico y fundamental que subyace en
el latido del sistema. Existen ciertas cosas, en conexión con la reencarnación,
que quisiera aclarar.
Cáncer,
por estar principalmente vinculado al mundo de las causas, tiene un significado
interno muy indefinido y una aparentemente vaga sutileza, que el pensador común
no puede captar. Esto es verdad con respecto a todos los signos que forman la
Cruz Cardinal de los Cielos. En último análisis, únicamente el discípulo
iniciado puede sondear el verdadero significado de estas influencias
zodiacales, a medida que palpitan por todo el universo manifestado, pues son
principalmente la expresión del espíritu o la vida, más que del alma y el
cuerpo. Por lo tanto, hasta después de la tercera iniciación -como
frecuentemente se ha dicho- es poco lo que puede conocerse sobre “esa
misteriosa esencia, la divinidad en movimiento”. Al decir, por ejemplo, que las
notas clave de este signo pueden ser expresadas en la frase bíblica “el
espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas” ¿ significa en
realidad algo específico para ustedes? Podrán responder diciendo que Dios se
movió y produjo la sustancia por el movimiento de las formas tangibles
externas, pero eso ¿ les trasmite en realidad una verdad inteligible? En
Cáncer, Dios sopló el aliento de vida en las fosas nasales del hombre, y el
hombre se trasformó en un alma viviente. Con estas palabras se establece la relación
que existe en la mente de Dios, entre el espíritu (el aliento de vida), el alma
(la conciencia) y el hombre (la forma); sin embargo ¿, imparte esta afirmación
un concepto inteligible a sus mentes? No lo creo, porque la síntesis de la
relación final está más allá de la captación común y su vinculación o unidad
esencial (que está fuera de la conciencia y de la realidad conocida) tiene
lugar, ante todo, en este signo, uno de los más antiguos y el primero que fue
establecido y reconocido como factor influyente, por la antigua humanidad.
Expongo
una verdad básica -vagamente aceptada por ustedes-, que en Aries la sustancia
esencial de la manifestación despertó a una renovada actividad bajo el impacto
del deseo divino, impulsada por el Aliento divino, por la Vida divina o
Espíritu. En Cáncer esta sustancia viviente asumió una triple 'relación
diferenciada, a la cual damos los nombres de Vida (Aries), Conciencia (Tauro,
el signo que sigue a Aries) y dualidad manifestada (Géminis, el signo que
precede a Cáncer) ; estos tres,. fusionados, vienen a la manifestación externa
en Cáncer, completando así un cuaternario esotérico de gran importancia. Aquí
tuvo lugar la primera gran fusión incipiente e incomprendida. En Libra esto
alcanza un punto de estabilidad y de equilibrio algo estático (que más tarde es
alterado en Escorpio) de manera que esta triplicidad esencial se evidencia
claramente en mutua relación. En Capricornio, el signo de la iniciación, esta
triplicidad básica empieza a retornar al estado primitivo del “aliento del
espíritu”, pero esta vez con plena percepción y organización apropiadamente
lograda, de manera que la forma es una expresión perfecta del alma, la cual es
sensible y responde a los latidos de la Vida Una, a medida que esta vida
revela, mediante su actividad, la perfecta voluntad del Logos.
El
secreto (así llamado) de la Cruz Cardinal es el de la Vida misma, así como el
de la Cruz Fija es el del alma o el misterio de la Entidad autoconsciente,
mientras que la Cruz Mutable encierra el misterio de la forma. Estas palabras
contienen la clave del secreto de toda la manifestación y del misterio que fue
revelado al Cristo en la crucifixión final, donde testimonió Su reacción
comprensiva en la triunfal exclamación, registrada en El Nuevo Testamento:
“Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado”. Entonces abandonó la Cruz Fija
y la Identidad que hasta ese momento había conservado y Se identificó con la
que le fue entonces revelada. Estas palabras, traducidas en forma un tanto
inexacta, en La Biblia cristiana tienen tres significados o verdaderas significaciones.
La traducción sugerida en La Doctrina Secreta (T. IV, pág. 147), “La vestidura,
la gloriosa vestidura de mi fortaleza ya no me sirve”, expresa la revelación
interna de la Cruz Mutable, como le fue revelada al Salvador, observando la
vida desde el ángulo del alma. En las palabras, “Dios mío, Dios mío, porqué me
has abandonado” Le fue revelado el misterio de la Cruz Fija, abriéndose por
primera vez ante Sus ojos el secreto de la Cruz Cardinal. Aún no han sido dadas
las palabras que encierran ese misterio central. Uno de los factores que
distinguieron al Cristo, de los precedentes Salvadores del mundo, consistió en
que fue el primero de nuestra humanidad a Quien, habiendo logrado la divinidad
(y muchos la han logrado), se le permitió ver “el dorado hilo de luz y de vida
viviente, que vincula la luz que se halla en el centro de todas las cruces
manifestadas”, y se Le permitió conocer el significado de la vida cuando se
expresó en la Crucifixión Cósmica, episodio de la vida cósmica y no de la
muerte, como generalmente se supone.
Hércules
captó el verdadero significado de la Cruz Mutable y, con pleno conocimiento,
ascendió a la Cruz Fija con todo su corolario de dificultades y trabajos. El
Buddha comprendió por medio de la total iluminación, el significado de las
Cruces Mutable y Fija, porque poseyó el secreto de la revelación en Tauro, así
como el secreto de la energía dirigida en Escorpio fue el origen de la fuerza
de Hércules. Pero el Cristo, conociendo ambos secretos, comprendió con viviente
compenetración el misterio de la Cruz Cardinal, porque la luz de la
Transfiguración (sufrida en Capricornio) le reveló la gloria y el misterio
trascendental.
Existen
también dos palabras que imparten el propósito y la intención de expresarse en
la Cruz Cardinal. Esto explica la razón por la cual las dos “Puertas del
Zodíaco” se abren ampliamente al impulso y demanda del Espíritu divino. Una es
la palabra autoconservación, que produce el impulso de encarnar en Cáncer,
puerta que lleva la expresión del espíritu al plano físico. Este impulso
(cuando la forma constituye el objeto principal de la atención del alma y
aquello con lo que especialmente se identifica) produce la etapa de concreción
estática en el signo terrestre de Capricornio. La otra palabra es inmortalidad,
el aspecto divino de la autoconservación y principal factor condicionante del
proceso creador, que conduce a la total revelación de la evolución y a la
periódica aparición y revelación de la vida en la forma. En Capricornio, en la
tercera iniciación, este aspecto de la vida asume primordial importancia.
Por
lo tanto se habrán dado cuenta por qué es tan misteriosa la Cruz Cardinal, por
qué Cáncer y Capricornio son tan poco comprendidos por el astrólogo moderno y
por qué, en último análisis, únicamente los iniciados Hijos de Dios pueden
captar la significación de los cuatro signos que forman la Cruz Cardinal o
comprender la relación que existe entre las cuatro principales energías
divinas, las cuales -fluyendo a través de los cuatro brazos de esta Cruz-
producen el vórtice de fuerza (una fuerza sintética) que constituye ese lago de
“pura e ígnea luz” por el cual deben pasar oportunamente todos aquellos que
reciben iniciaciones superiores. Los que reciben las dos primeras iniciaciones
deben hollar el Sendero que atraviesa la Tierra Ardiente. Quienes reciben las
iniciaciones superiores han de sumergirse en el mar o lago de fuego, que es
esencialmente fuego de Dios, depurado en todos los aspectos de la forma
material, mediante la total purificación del deseo.
Todo
el tema del renacimiento es en la actualidad muy poco comprendido. En su
moderna presentación y en el énfasis puesto tan fuertemente en los pequeños e
insignificantes detalles, han tergiversado y desviado el amplio alcance del
tema, ignorando la verdadera importancia del proceso. Los grandes rasgos del
proceso de la encarnación han sido mayormente pasados por alto. En la discusión
sobre la longitud del tiempo en que un hombre está desencarnado y en la
consideración de la necia información sobre lo no comprobable y lo probable, y
en la pueril reconstrucción de vidas pasadas que hacen quienes se inclinan
hacia la Teosofía (ninguno de ellos posee conocimiento alguno de la verdad), se
pierde de vista la real verdad y belleza del tema.
Cáncer
es un punto de triplicidad acuosa, y el simbolismo que subyace en estos tres
signos de agua es muy interesante desde determinado ángulo. Tenemos, como bien
saben, el Cangrejo, el Escorpión, y las Diosas-Peces del signo de Piscis. En la
antigua Lemuria el símbolo de Piscis era una mujer con la cola de un pez, y el
recuerdo de este signo es la legendaria sirena. Al finalizar la época atlante
(cuando el consciente sentido de dualidad se hizo presente en las mentes de la
humanidad evolucionada de dicho período), la parte femenina del símbolo fue
descartada y los peces enlazados reemplazaron a las Diosas-peces. Tenemos, en
consecuencia, el Cangrejo, el Escorpión, con el aguijón en su cola, y el Pez.
El Cangrejo, de movimiento lento, identificado con la morada que lleva a
cuestas, vive en la tierra (vida del plano físico) y también en el mar (vida de
las emociones); el Escorpión, de movimiento rápido, de efecto mortífero para
los hombres que lo rodeon, es una criatura de la tierra y también el símbolo del
Cangrejo trasformado, resultado del proceso evolutivo, indicando la naturaleza
peligrosa del hombre que no se ha trasformado, y es por lo tanto dañino y
peligroso para los demás; los Peces representan al hombre a quien se lo ha
desposeído de la mitad de su símbolo original por habérsele quitado el símbolo
del materialismo, lo cual indica que se ha liberado de la materia. Los tres
signos de agua proporcionan una breve y simbólica historia del crecimiento del
hombre y del verdadero desarrollo de la personalidad, cuadro que representa la
ley de causa y efecto. Ustedes rueden elaborar estos conceptos y llegar así a
sus evidentes implicaciones.
Existe
también una significativa relación entre los cinco signos cuya naturaleza y
efectos son profundamente esotéricos, cuando son impelidos a esta particular
interacción. Entran en actividad únicamente al iniciarse el retorno de la rueda
de la vida, “rueda de acción vital y comprensión consciente”, según El Antiguo
Comentario. Se denomina así a la rueda que gira al contrario de las agujas del
reloj, de Aries a Piscis vía Tauro. Esta quíntuple relación es establecida
únicamente en el sendero del discipulado y efectuada por la vinculación
esotérica de Cáncer-Virgo-Escorpio-Capricornio-Piscis En los futuros horóscopos
de los discípulos esta significativa interacción de fuerzas será reconocida
como dominando al horóscopo en una etapa particular y peculiar del discipulado.
En este caso los discípulos nacerán en alguno de estos signos o estarán en su
ascendente.
Tenemos
dos signos, de agua y de tierra (Cáncer y Virgo) en la etapa del énfasis
subconsciente, donde cada cosa está latente y oculta. La conciencia humana es
sólo embrionaria en Cáncer, porque predomina la mente de la masa, no la mente
individual. En Virgo, la vida o conciencia crística está oculta y el
Cristo-Niño es aún embrionario en la matriz de la materia y del tiempo; durante
esta etapa, el énfasis está puesto sobre la forma que vela y oculta la
realidad. El alma humana y el alma divina (la dualidad esencial) están allí,
pero su presencia no es fácilmente percibida. En Escorpio se produce un punto
de transición, de cambio y de reorientación. Lo que hasta ahora estuvo oculto
aparece, y es traído a la superficie por medio de la experiencia, los experimentos,
las pruebas y “el aguijón de la vida”. En Capricornio -como resultado de los
efectos de la influencia de Cáncer, Virgo y Escorpio-, el discípulo comienza a
demostrar la capacidad de expresar la vida de dos reinos, por lo menos en
cierta medida es un ser humano evolucionado y además un ciudadano del reino de
Dios. Por lo tanto, para un iniciado, durante un período de tres encarnaciones,
los cuatro signos de revelación (Cáncer, Virgo, Escorpio y Capricornio)
intensifican su efecto sobre él, hasta que en la cuarta encarnación empieza a
responder a la influencia interna de Piscis. De esta manera demuestra su
capacidad para reaccionar a la influencia de Shamballa, y cuando se ha
establecido esta influencia, ayuda a salvar y salva. Actúa constantemente como mediador
mundial. Por lo tanto, podría decirse que:
1. En
Cáncer, la influencia de la Jerarquía humana empieza a hacer sentir su
presencia y a incluir el dualismo del hombre. Éste surge claramente en Virgo.
El alma y el cuerpo están estrechamente relacionados y entrelazados en una
forma. El hombre es una personalidad consciente, resultado de la experiencia en
Cáncer que culminó en Virgo.
Este
es el camino de la humanidad. El centro humano está activo.
2. En
Escorpio, la influencia de la Jerarquía esotérica pone su sello sobre el ser
humano, y es sometida a prueba su dualidad esencial, lo cual es preparatorio
para una nueva y más elevada unidad. Se encuentra en esa miserable etapa donde
no es ni alma ni forma -la etapa de transición.
Este
es el camino del discípulo. El centro jerárquico lo afecta poderosamente.
3. En
Piscis, la influencia de Shamballa es el campo de actividad del iniciado, y
emerge el dualismo del alma y del espíritu en vez del dualismo del alma y del
cuerpo, que hasta ahora ha sido tan importante. Se le ha negado a la forma el
poder de mantener cautiva al alma, y las pruebas y experiencias del iniciado
hasta la tercera iniciación, tienen por objeto lograr este fin.
Este
es el camino del iniciado.
Habrán
observado el hecho interesante de que tenemos nueve signos, los cuales llevan
al hombre de la etapa de la prisión en la forma a la liberación en el reino de
Dios, de la etapa de conciencia embrionaria al pleno florecimiento del
conocimiento divino, de la condición de la percepción humana a la sabiduría
consciente del discípulo iniciado. Estos nueve signos expresan estrictamente el
desenvolvimiento humano -consciente y superconsciente, aunque comienza en
Cáncer con la percepción de la masa. Tres signos preceden a éstos y
proporcionan las realidades sutiles o subjetivas de la voluntad de ser (Aries),
el deseo de saber (Tauro) y el establecimiento de la relación (Géminis),
constituyendo el triple incentivo para la manifestación del hombre y del reino
humano. Corresponden cósmicamente a los planos logoico, monádico y espiritual,
a los cuales tiene acceso el iniciado avanzado, o sino cuando trata el austero
concepto en una vuelta inferior de la espiral y, en conexión con el hombre
común, corresponden a los vehículos mental, astral y etérico, del hombre, y
están por lo tanto relacionados a las expresiones superior e inferior de la
vida humana. En estas líneas he hecho varias sugerencias de importancia vital.
Uno de los símbolos que corresponden a un iniciado de cierto grado es la
estrella de cinco puntas con un triángulo en el centro, refiriéndose a la
energía del triángulo acuoso que acabamos de comentar y a la quíntuple
vinculación establecida en la conciencia del iniciado.
Entraremos
ahora a considerar los Regentes de este signo y a estudiar los planetas que
actúan como puntos focales y agentes distribuidores de ciertas energías
cósmicas. Mucho he indicado anteriormente sobre ello, y técnicamente puede
llegarse a una verdadera comprensión de la naturaleza de estas energías que
hacen impacto, si estudiamos e investigamos estos signos de acuerdo a la
relación que asumen al analizarlos en conexión con otros signos que pretenden
tener los mismos regentes planetarios. Hay un punto que quisiera aclarar, y es
que, en los dos regentes de este signo -la Luna y Neptuno-, los símbolos tienen
una estrecha relación entre la Madre de todas las Formas y el Dios de las
Aguas, es decir, entre los dos planetas. Este connubio esotérico representa
para la humanidad la síntesis de la forma y de la sensibilidad-deseo y, en
consecuencia, una verdadera afirmación de la etapa de conciencia denominada
atlante. Ésta prevalece hoy, y la sensibilidad y la identificación de la masa
con la forma y las formas, es la significativa indicación y la característica
sobresaliente de Cáncer y sus nativos en esta etapa. La Luna, sin embargo,
relaciona a Cáncer con otros dos signos, formando un triángulo cósmico,
Cáncer-Virgo-Acuario. En esta combinación tenemos el signo de la conciencia de
la masa, el signo de la conciencia crística y el signo de la conciencia
universal, estrechamente relacionados entre sí mediante la influencia de
Neptuno, velado por la Luna.
Análogamente
a Leo, que el Sol rige en sus tres expresiones (ortodoxa, esotérica y
jerárquica), Cáncer es el único signo regido por un sólo planeta, aunque en la
astrología ortodoxa la Luna sustituye a Neptuno, porque la naturaleza de la
forma predomina en la etapa más extensa del desarrollo humano, así como
esotéricamente la naturaleza sensoria sentimental domina al hombre común; ésta
es la tendencia estable contra la cual debe luchar el discípulo. En lo que
respecta a la mente de la masa (de la cual Cáncer es la verdadera expresión),
afortunadamente Neptuno está velado por la Luna, y la forma no registra ni
aminora muchos de los impactos a los cuales es sensible el verdadero hombre. La
humanidad media no está aún totalmente equipada para soportar plenamente estos
impactos, manejarlos constructivamente ni trasmutarlos e interpretarlos con
exactitud. En el sendero del discipulado y en todo el desenvolvimiento
esotérico, una de las mayores dificultades y el mayor problema del discípulo,
es su extremada sensibilidad a los impactos que le llegan de todas partes y su
rápida habilidad para responder a los contactos que vienen de “todos los puntos
cardinales, y de cada ángulo de la rueda zodiacal, de lo externo y de lo
interno, de arriba y de abajo y de todas partes”, según El Antiguo Comentario.
Además es muy difícil y penoso para el estudiante común de los tiempos
modernos, captar en Cáncer la conciencia de la masa, como también la percepción
grupal de la conciencia universal en Acuario y para este último desarrollo la
humanidad está jerárquicamente relacionada con la Luna, la cual vela a Neptuno.
El ser humano común ha comenzado recientemente a captar la etapa de la
conciencia crística individual en Virgo, a la cual está relacionado con el
mismo planeta.
Neptuno,
develado, no relaciona a Cáncer con ninguna otra constelación o signo; este
hecho es de gran importancia porque indica que cuando un hombre es un iniciado,
no reacciona a la emoción y al sentimiento comunes o a las relaciones de la
personalidad, que se expresan por el placer o el dolor. Todas son vencidas,
superadas y, oportunamente, la vida acuosa de las reacciones emocionales es
sustituida por la vida del amor verdadero e incluyente. Esotéricamente, el
control egoico “hace desaparecer” a la Luna y todo vestigio de la vida
neptuniana. Al iniciado no lo rige ya la Madre de las Formas o el Dios de las
Aguas. Cuando “las aguas se desbordan y dispersan”, la Madre da a luz al Hijo,
y esa entidad espiritual individual queda entonces liberada. Quisiera que
cavilen sobre esto.
La
Luna y Neptuno son, en consecuencia, las influencias directas que ejercen
presión sobre el sujeto de Cáncer y conducen a desarrollar la forma, que
encierra a la vida y al cuerpo astral-emocional. La máxima utilidad de estos
aspectos será captada si comprenden inteligentemente que, sin la forma y sin la
capacidad de recordar que es necesario responder sensiblemente a las
condiciones y circunstancias del medio ambiente, el alma nunca despertaría ni
adquiriría conocimiento en los tres mundos y, por lo tanto, tampoco conocería
al Dios manifestado.
Indirectamente,
y mediante las influencias de la Cruz Cardinal (de la cual Cáncer forma parte),
el canceriano está afectado o es influido por otros cinco planetas, Marte,
Mercurio, Urano, Venus y Saturno. El nativo de este signo responde al conflicto
(Marte), a la actuación de la luz de la intuición (Mercurio), a la atracción
cósmica de Urano, al intelecto de Venus y a la oportunidad que se presenta
(Saturno). Sin embargo, las influencias actúan subjetivamente sobre el morador
de la forma, y durante eones no son registradas conscientemente como potencia
por el individuo, hasta que la vida de la forma y la reacción a la emoción
sensitiva sentimental hayan desempeñado una parte activa y educativa para el
despertar de la mente. Una vez que ha tenido lugar el despertar del deseo y su
transmutación en aspiración más elevada, entonces entra la influencia de Virgo,
y el alma que responde -desarrollada por ras cinco influencias indirectas de la
Cruz Cardinal- comienza a participar activa y conscientemente en el drama de la
vida. Así desempeñan su parte en el desarrollo del hombre las influencias
directas e indirectas de los siete planetas; los estudiantes hallarán
interesante y de valor relacionar los efectos de estas siete fuerzas
planetarias con los siete principios que se están desarrollando en el hombre.
Ahora
consideraremos brevemente el efecto que producen las influencias de rayo cuando
se enfocan, a través de los siete planetas, en el hombre nacido bajo el signo
de Cáncer.
Aquí
hallarán ciertas indicaciones básicas sobre la naturaleza y los procesos de la
Ley de Renacimiento. Parecería que únicamente son aplicables hasta ahora dos
reglas, en conexión con el retorno del ego a la encarnación física. Primero, si
no se ha alcanzado la perfección, el alma debe retornar y continuar el proceso
de perfeccionamiento en la Tierra. Segundo, el deseo insatisfecho constituye el
impulso que predispone al ego a tal actividad. Ambas afirmaciones son
parcialmente verídicas y genéricas en su efecto, pero sólo verdades parciales e
incidentales a otras verdades mayores, aún no presentidas u observadas con
exactitud por los esotéricos; son secundarias y están expresadas en términos de
los tres mundos de la evolución humana, de la intención de la personalidad y de
los conceptos sobre tiempo-espacio. Fundamentalmente no es el deseo el que
impulsa al retorno, sino la voluntad y el conocimiento del plan. Tampoco es la
necesidad de lograr la perfección final lo que impele al ego a adquirir
experiencia en la forma, porque el ego o yo ya es perfecto. El incentivo
principal es sacrificio y servicio para esas vidas menores que dependen de la
inspiración superior (que puede dar el alma espiritual) y la determinación de
que ellas pueden, además, alcanzar estados planetarios equivalentes al del alma
sacrificada. Con el fin de negar oportunamente el concepto tiempo-espacio y
demostrarlo como una ilusión, en Cáncer se abrirá la puerta al alma sacrificada
y servidora. Tengan presente siempre esto, cuando estudien el tema del
renacimiento. Los términos renacimiento y reencarnación son engañosos; “impulso
cíclico”, “repetición inteligente, plena de propósito” y “consciente inhalación
y exhalación”, describirían con más exactitud este proceso cósmico. Sin
embargo, es difícil que capten esta idea, porque es necesario poseer la
capacidad de identificarse con Aquel que así respira -el Logos planetario-, y
el tema por lo tanto debe permanecer relativamente confuso hasta haber recibido
la iniciación. Esotéricamente hablando, el punto de mayor interés reside en el
hecho de que el renacimiento grupal tiene lugar en todo momento, y la
encarnación del individuo es incidental a este gran acontecimiento. Esto ha
sido en gran parte ignorado u olvidado, debido al intenso y egoísta interés en
la vida y experiencia personales, evidenciado en las detalladas conjeturas
sobre el retorno del individuo, expuesto en los libros comunes seudo
ocultistas, siendo la mayoría inexacta y ciertamente sin importancia.
Es
necesario comprender inteligentemente el Plan antes de que pueda surgir con
claridad, en la conciencia pública, la verdad real, respecto a la
reencarnación. Los grupos de almas vienen cíclicamente y al mismo tiempo a la
encarnación a fin de desarrollar el Plan y permitir que continúe esa
interacción entre el espíritu y la materia, la cual hace posible la
manifestación y amplía el desarrollo de las ideas divinas, tal como existen en
la Mente de Dios. Cuando los objetivos y métodos de actuación del Plan (tal
como la Jerarquía lo comprende) sean más familiares en el plano externo de la
vida, veremos un cambio total en la presentación de la enseñanza respecto a la
Ley de Renacimiento. Entonces veremos con más claridad la síntesis existente
en:
1. El
plan divino, al manifestarse en el tiempo.
2. Las
relaciones básicas, al manifestarse en el espacio.
3. Los
efectos que se van produciendo, al demostrarse en los grupos.
4. La
evolución de la comprensión, al fusionarse con la intuición y el intelecto.
5. La
quíntuple naturaleza de la expresión Iogoica, al desarrollarse a través de los
cinco reinos.
Cuando
esto sea correctamente intuido, producirá la revelación y presentación de este
tema tan abstruso, que está más allá de lo que hasta ahora ha podido imaginar
el hombre. Éste es uno de los secretos de la primera iniciación, secretos que
están hoy en proceso de exteriorización.
Se
descubrirá que el renacimiento es, en verdad, una interacción mágica y
magnética entre el aspecto forma de la vida y la vida misma. El alma lleva a
cabo conscientemente esta interacción, producto de ambos factores relacionados.
Esta afirmación es en si compleja y difícil y está muy lejos de poderse captar,
sin embargo, expresa un hecho significativo que El Antiguo Comentario describe
como:
“Quienes
demandan ser salvados claman en voz alta. Sus voces penetran en el mundo amorfo
y allí evocan respuesta.
“Quienes,
en distantes eones, se han comprometido a salvar y servir, responden. Su clamor
también surge, y resonando penetra en los distantes y oscuros lugares de los
mundos de la forma.
“Así
se establece un vórtice que se mantiene activo por el constante sonido dual.
Entonces se obtiene un contacto y, por un momento durante la eternidad, ambos
son uno -las Almas salvadoras y los Entes que deben ser servidos.
“Lentamente
la visión del Salvador Uno se convierte en una luz, la cual guía, hacia el
lugar de la luz, a Quienes Claman
Sugeriría
a los investigadores que el tema del “impulso cíclico” sea encarada desde el
ángulo del grupo, olvidando, al hacerlo, el espejismo de la impresión personal.
Un vistazo a la historia ayudará a esto, indicando -como lo hace- la
posibilidad de esclarecer y la utilidad de clasificar y aislar la actividad y
el carácter grupales a través de las épocas. Cuando los principales grupos
reencarnantes sean así diferenciados y su trabajo, en muchos sectores del
cuarto reino, sea visto con más claridad, entonces se comprenderá mejor el
tema, evocando la actividad de la intuición. Esto demuestra un segundo hecho
importante, es decir, que en este tiempo será únicamente posible trazar el
progreso de las almas evolucionadas que han encarnado y no la aparición cíclica
de las no evolucionadas. Estos “entes materiales” deben ser salvados por las
más avanzadas. El tema del servicio y del sacrificio aparece irreconocido a
través de la historia. La clave para comprender estos factores salvadores
reside en la venidera capacidad intuitiva para reconocer a los grupos
reencarnantes, como grupos y no como individuos, mediante sus cualidades de
rayo. Para este propósito hice una afirmación en el libro El Destino de las
Naciones sobre los rayos que rigen a ciertas naciones. Los grupos son regidos
por los signos astrológicos y por los rayos, así como lo son los individuos, y
estos rayos los afectan por medio de los planetas regentes. He abierto aquí un
amplio campo de investigación e indicado una nueva forma muy interesante de registro
e investigación histórica. La historia futura será la de los planes de Dios en
evolución, cuando se desarrollan por medio de los grupos de almas servidoras
que vendrán a la encarnación física influidos por la “dualidad divina”, para
llevar adelante el desarrollo de las vidas que constituyen las formas, a través
de las cuales trata de expresarse plenamente la divinidad. La relación que
existe entre el cuarto rayo y el cuarto reino de la naturaleza (la cuarta
Jerarquía creadora) es, hasta la fecha, una influencia predeterminante en todos
los conflictos mundiales y las causas de las guerras y conflictos a través de
las edades. El tema de este rayo es “Armonía a través del Conflicto”, y el
aspecto inferior de la energía del rayo que produce conflicto ha controlado
hasta ahora, y culmina actualmente debido al ímpetu de la entrante nueva fuerza
de Shamballa. A medida que se agota (y esto acontece rápidamente), habrá un
cambio de orientación hacia ese rayo mayor -el segundo rayo de amor-sabiduría-
del cual el cuarto rayo es un aspecto. Esta energía de segundo rayo está muy
potentemente enfocada a través de la constelación de Géminis, vía Júpiter.
Entonces se inaugurará un extenso ciclo de desarrollo benéfico, donde el
conflicto esencial para la interacción. de las dualidades será estabilizado en
el plano mental y -bajo la influencia de las almas servidoras y salvadoras del
quinto reino- cambiará totalmente la civilización del mundo.
También
es importante recordar que al estudiar las fuerzas de los rayos y sus efectos
en Cáncer, debemos hacerlo desde el ángulo de la mentalidad y reacción de la
masa, y no del individuo. Éste es uno de los signos de síntesis y de fusión
relativa que se produce en el nivel inferior de la espiral y significa la
fusión del cuerpo físico con el alma, pero sólo en las etapas embrionaria y
síquica, aún no individualizadas. Ésta es la etapa de la reacción de la masa
para los entrantes Hijos de la Luz.
Todo
el tema del zodíaco puede encararse desde el ángulo de la luz, su desarrollo y
acrecentada irradiación y la gradual demostración de lo que he denominado en
otra parte “la gloria del UNO”. El modo de desarrollar esta luz interna y su
exteriorización, permanecerá siendo durante mucho tiempo -desde el punto de
vista de sus efectos cósmicos- uno de los secretos de la iniciación. Por lo
tanto, no estará fuera de lugar que dé simbólicamente ciertas palabras y frases
que indicarán (para cada signo), esta “intensificación de la luz en la luz”,
como se dice esotéricamente, recordando que intentamos expresar condiciones
vinculadas al alma, cuya naturaleza esencial es luz. A medida que prosigue la
evolución, esta luz-alma afecta a la forma y produce secuencialmente la
revelación de esa forma, la naturaleza del tiempo-espacío y la meta:
1. Aries.
- La. Luz de la. Vida Misma. este es el tenue punto de luz, difuso y vacilante
en el centro del ciclo de manifestación. Es el “faro del Logos que busca lo que
puede ser utilizado” para la expresión divina.
2. Tauro.
- La Penetrante Luz del Sendero. Es un haz de luz que surge desde un punto, en
Aries, revelando la zona que controla la luz.
3. Géminis.
- La Luz de la Interacción. Es una línea de haces del luz, revelando lo que se
opone a la dualidad básica de la manifestación, la relación del espíritu con la
forma. Es la luz consciente de esa relación.
4. Cáncer.
- La. Luz dentro de la. Forma. Es la Luz difusa de la sustancia misma, “la luz
oscura” de la materia, mencionada en La Doctrina Secreta.. Luz que espera el
estímulo proveniente de la luz del alma.
5. Leo.
- La Luz del Alma. Un punto reflejado de luz logoica o divina. La luz difusa en
Cáncer enfoca y revela oportunamente un punto.
6. Virgo.
- La Luz dual fusionada.. Se ven dos luces -brillante y fuerte la luz de la
forma; opaca y tenue la luz de Dios. Esta luz se caracteriza por el
acrecentamiento de una y la disminución de la otra. Es distinta de la luz en
Géminis.
7. Libra.
- La Luz que lleva al descanso. Es la luz que oscila hasta que se logra un
punto de equilibrio. Luz que se caracteriza por un movimiento ascendente y
descendente.
8. Escorpio.
- La Luz del Día. Es el lugar donde se unen las tres luces -luz de la forma,
luz del alma y luz de la vida. Ellas se unen, se mezclan, se elevan.
9. Sagitario.
- Un haz de Luz enfocada y dirigida. En éste, el punto de luz se convierte en
haz de luz, revelando una luz mayor que ilumina el camino hacia el centro de
luz.
10. Capricornio.
- La Luz de la Iniciación. Es la luz que allana el camino hacia la cumbre de la
montaña y produce la transfiguración, revelando así el sol naciente.
11. Acuario.
- La Luz que brilla sobre la Tierra, a través de los mares. Es la luz que
siempre brilla dentro de la oscuridad, limpiando con sus rayos sanadores lo que
debe ser purificado, hasta que la oscuridad se desvanece.
12. Piscis.
- La Luz del Mundo. Es la luz que revela la luz de la vida misma, terminando
para siempre con la oscuridad de la materia.
Las
relaciones establecidas entre los signos no son las existentes entre los
opuestos, sino la de los intermediarios que marcan, por lo tanto, el período
intermedio de relación y no el de culminación, como sucede cuando se considera
a los opuestos tales como Leo y Acuario o Cáncer y Capricornio. Estas
relaciones crean formas geométricas muy definidas, así como las cruces formadas
entre los opuestos crean las tres Cruces de los Cielos. Recomiendo la
consideración de esto. La clasificación, páginas 237-238, proporcionará una
relación nueva e interna de los signos entre sí, la que sólo llega a ser
efectiva y definidamente activa después de la iniciación. En consecuencia, es
de poca utilidad para el lector común actualmente, aunque no obstante abre
nuevos contactos e influencias astrológicas, muchas de las cuales se establecen
por medio de las influencias de rayo, lo que requiere, para una correcta
interpretación, la comprensión del estado evolutivo individual. Es esencial
para su debida comprensión, que el astrólogo sepa si el sujeto es poco
evolucionado, si es evolucionado, o si se halla en alguna de las etapas del
Sendero. Hay mucho que tener en cuenta en la nueva astrología esotérica
-predicción, interpretación desde el punto de vista de la personalidad y del
alma, indicaciones del carácter, así como también un detenido estudio de la Ley
de Renacimiento, a la que se puede llegar por la comprensión de las influencias
de Cáncer. Lo que surgirá más adelante, pero que resulta imposible elucidar
ahora, es que las doce Jerarquías Creadoras están conectadas con uno de los
doce signos del zodíaco, y éstos afectan definidamente a toda la familia humana
y también a cada uno de sus miembros. Un intenso estudio de las relaciones
indicadas en esta nueva clasificación, y también el estudio de las jerarquías y
de los signos, causará una revolución drástica, de suma importancia en la
astrología moderna. Más de esto no puedo indicar, ni será posible hacerlo hasta
que los astrólogos actuales hayan realizado un trabajo más concentrado, en las
líneas señaladas.
Aunque
parezca sencillo, lo más fundamental que deben captar hoy los astrólogos, es la
necesidad de saber -antes de interpretar- en qué etapa del sendero de evolución
se halla el sujeto en consideración. Insinuaré algo más. Por el estudio de las
personas nacidas en los signos cardinales se extraerá una información más
nítida sobre esto. Será de utilidad señalar aquí que:
1. Por
medio de un estudio de la Cruz Cardinal -Aries, Cáncer, Libra y Capricornio-
los astrólogos pueden llegar a una comprensión más clara de:
a. Los
seres humanos comunes individuales.
b. Los
comienzos grupales.
c. El
significado de la primera iniciación.
2. Por
medio de un estudio de la Cruz Fija -Tauro, Leo, Escorpio y Acuario- llegarán a
una correcta interpretación de las vidas de:
a. Los
iniciados.
b. La
absorción del grupo en la síntesis.
d. El
significado de la tercera iniciación.
3. Por
medio de un estudio de la Cruz Mutable -Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis-
pueden llegar al significado de:
a. Los
discípulos.
b. La
actividad grupal.
c. La
segunda iniciación.
Lo
indicado anteriormente quizás no está de acuerdo con las ideas generalmente
establecidas y también parecerá contradecir los puntos que anteriormente
señalé, pero un cuidadoso estudio de las implicaciones sugeridas podrá aclarar
aún más el tema. Cada Cruz tiene su significado exotérico, con el que todos los
astrólogos están más o menos familiarizados; tiene además su significado e
importancia esotérica, que constituye un campo de investigación aún
inexplorado, y tiene su importancia espiritual que, lógicamente, sólo es
revelada en las iniciaciones mayores. Debe recordarse que éstas son las triples
diferenciaciones de la Vida Una y que Capricornio, por ejemplo, marca no sólo
el punto de la concreción más profunda y por lo tanto de la muerte, sino
también el punto de la iniciación más elevada y la entrada en el aspecto vida
de la Deidad.
No
puedo reiterar con demasiada insistencia que es necesario pensar continuamente
en términos de energía y fuerzas, de líneas de fuerza y relaciones de energía;
también los astrólogos deben pensar más en términos de cualidades y
características, porque ésta es actualmente la tendencia de la astrología
avanzada. Toda la historia de la astrología en realidad se basa en la
interacción mágica y magnética para producir la exteriorización de la realidad
interna; es la historia de la respuesta de la forma -tan vasta como en un
sistema solar, microcósmica como en un ser humano, y microscópica como en un
átomo o una célula- al impulso o la atracción de los focos de energía y de las
corrientes de fuerza, los cuales no son idénticos, pero deben ser tenidos en
cuenta en los cálculos e interpretación de la investigación astrológica.
La
energía enfocada en Cáncer se convierte en un punto focal magnético y atractivo
que conduce al proceso de la encarnación. A través de la puerta de Cáncer corre
“la luz mágica y magnética que guía al alma al oscuro lugar de la experiencia”.
Similarmente la atracción mágica de la energía de Capricornio en la rueda de
retorno (en contradicción con la rueda de renacimiento o de exteriorización) de
la manifestación o del discipulado, invariablemente aparta al alma
constantemente, de la vida de la experiencia y la forma y constituye “la luz
radiante que guía al alma sin peligro hacia la cumbre de la montaña”. El
reconocimiento de esto dilucida el hecho de que, en tiempo y espacio, el factor
controlador y la condición determinante lo constituye la sensibilidad hacia la
vida de la forma que posee el alma encarnada y que la lleva a la encarnación a
través de la puerta de Cáncer, o a la vida del alma, conduciéndola a la
iniciación a través de la puerta de Capricornio. Por la relación que existe
entre estos dos signos se obtiene uno de los cuadros más claros de la
interacción de los pares de opuestos, tal como existen en el zodíaco, y sería
benéfico estudiar durante un minuto los dos tipos de culminación a que llega
esta interacción entre los signos opuestos. Procuraré presentarlos en forma
clasificada y sugestiva para que los estudien y consideren más adelante. La
culminación, en el aspecto forma y en el aspecto alma, puede ser expresada de
la manera siguiente, teniendo en cuenta las limitaciones del idioma:
EN LA RUEDA QUE GIRA COMO LAS AGUJAS DEL
RELOJ
(de Aries a Tauro, vía Piscis)
Para la humanidad común,
1. Aries-Libra.
- Los comienzos embrionarios inestables conducen al equilibrio de la naturaleza
síquica inferior y su expresión a través de la forma. Deseo embrionario por
expresarse, culminando en la pasión por satisfacerlo. El amor inferior ejerce
control.
2. Tauro-Escorpio.
- El poderoso deseo inferior enfocado lleva a la muerte y a la derrota. Cuando
la naturaleza inferior triunfa oportunamente provoca la saciedad y la muerte.
El hombre es el prisionero del deseo y en el momento de la culminación conoce
su prisión.
3. Géminis-Sagitario.
- La interacción fluídica y la inestabilidad conducen al enfoque y
determinación de la personalidad. El hombre está devotamente centralizado en
los logros de la personalidad. La triple naturaleza inferior, sintetizada y
dirigida, controla toda actividad.
4. Cáncer-Capricornio.
- El anhelo de encarnar conduce a la más densa encarnación e inmersión en la
forma, la atracción de la vida de la forma y el control ejercido por los
procesos de concreción. El hombre llega a un punto de cristalización después de
muchas encarnaciones.
5. Leo-Acuario.
- El individuo trata de expresarse en toda su plenitud y finalmente llega a la
etapa en que utiliza su medio ambiente para fines estrictamente individuales.
Domina a sus semejantes para objetivos totalmente personales. El individuo
aislado se convierte en el regente o dictador del grupo.
6. Virgo-Piscis.
- La materia virgen atrae al alma, y la Madre divina llega a ser más importante
que el hijo. La vida del alma está oculta.
EN LA RUEDA QUE GIRA EN SENTIDO CONTRARIO A LAS
AGUJAS DEL RELOJ
(de Aries a Piscis, vía Tauro)
El Discípulo y el Iniciado
1. Libra-Aries.
- El equilibrio obtenido en el punto de descanso proporciona el ímpetu mental
para que controle el alma. La pasión es transmutada en amor y el deseo inicial
de Aries llega a ser la plena expresión del amor-sabiduría. El deseo por
manifestarse se convierte en aspiración de ser.
2. Escorpio-Tauro.
- La victoria final del alma sobre la forma. La muerte y la oscuridad se
demuestran como vida, y la luz como resultado de esta relación de energía. La
oscura noche del alma se convierte en sol radiante.
3. Sagitario-Géminis.
- El resultado producido por este par de opuestos relacionado, es esfuerzo
egoico centralizado, actividad dirigida espiritualmente y aptitud demostrada
para la iniciación. Disminuye el poder de la forma y aumenta el poder de la
vida del alma.
4. Capricornio-Cáncer.
- El iniciado elige entonces venir a la encarnación y penetra libre y
voluntariamente por ambas puertas. La atracción de la materia es sustituida por
la libre elección del alma. La vida en la forma se convierte en útil método consciente de servir.
5. Acuario-Leo.
- Los intereses de la personalidad como expresión del individuo son sumergidos
en bien de la totalidad. El hombre individual egoísta se convierte en servidor
mundial, llegando a las cumbres del servicio más elevado en ambos signos.
6. Piscis-Virgo.
- Las formas revelan y liberan al alma que mora internamente. Aparece el
Salvador del mundo y nutre a las almas ocultas en Virgo.
Por
lo tanto observarán que cuando las energías que afluyen a los signos del
zodíaco y a través de ellos son atraídas hacia la expresión de la forma, el
resultado de la interacción entre los signos opuestos, conduce a un aspecto
definido de la manifestación de la personalidad, determinado en gran parte por
el rayo de la personalidad. Cuando la tendencia de la vida está en proceso de
ser extraída de la forma y el alma se halla en proceso de revelarse, entonces
tenemos el énfasis egoico, lo cual ha sido determinado, en lo que respecta a la
cualidad, por la naturaleza del rayo egoico o del alma. Aquí se observará la
necesidad de conocer el grado de evolución del individuo cuyo horóscopo está en
consideración. Quisiera indicar que al estudiar cualesquiera de los signos será
conveniente considerar al mismo tiempo su signo opuesto o de culminación. Mucho
de lo que podría decir, por ejemplo, en conexión con el signo de Cáncer, ya lo
he dicho respecto a su signo opuesto, Capricornio, y lo mismo puede aplicarse a
todos los signos que estudiaremos.
Ahora
resultará claro por qué la Luna y Neptuno, transmitiendo las energías de la
naturaleza síquica inferior y de la forma, más la tendencia a realizar por
medio del conflicto, rigen a Cáncer directa o indirectamente en forma muy
potente. Controlan la forma y la naturaleza síquica inferior y producen el
campo de batalla (que más adelante se trasforma en la tierra ardiente) donde
ambos “enfrentan el conflicto final”, su analogía superior, el alma y el
espíritu, porque la materia es espíritu en su grado inferior y el espíritu es
materia en su grado superior. En estas palabras tenemos la verdadera clave de
la relación Cáncer-Capricornio. Cuando a estas potentes influencias se agrega
la fuerza del séptimo rayo (produciendo síntesis de expresión en el plano físico)
y la del tercer rayo (produciendo intensa actividad en la materia) observarán
que en este signo, todas las energías implicadas tienden a causar la
encarnación del alma en los tres mundos de la experiencia y expresión humanas.
El poder de Venus en este signo tiende a hacer de la mente el sirviente de la
personalidad, ayudado por las fuerzas de tercer Rayo de Inteligencia Activa.
Así queda preparado el escenario para la aparición del alma en la forma.
Hallarán que es un estudio interesante comparar los efectos de estas potencias
de rayo cuando encuentran su expresión final en Cáncer sobre:
1. El
hombre no evolucionado, a medida que expresa el control que ejerce la forma.
2. El
hombre evolucionado, el iniciado y el Salvador, a medida que demuestran el
control que ejerce el alma. Las fuerzas que controlaron al alma mientras había
estado dominada por la forma, se convirtieron en instrumentos para el servicio
mundial.
En
cuanto estudiemos estos resultados llegaremos oportunamente a percibir las
relaciones que encaramos anteriormente cuando tratamos los regentes de este
signo -exotéricos y esotéricos- que ponen al sujeto de Cáncer en contacto con
Virgo, Acuario y Escorpio. Desde un punto de vista tenemos el aprisionamiento
del alma y la glorificación de la personalidad, finalizando con la muerte en
Escorpio; desde otro, tenemos la revelación del Cristo dentro de la forma, la
del individuo servidor y la revelación de la victoria final sobre la muerte. Si
a los acontecimientos antedichos se agrega el lugar que los planetas ocupan en
este signo, indicará una situación notable y al mismo tiempo algo abstrusa
-porque es la cruz final de la iniciación- que sólo podrá comprenderse con
claridad cuando se recorren las etapas finales del sendero. Por lo tanto, sólo
es posible dar unas pocas indicaciones. Dos planetas están exaltados en este
signo, Júpiter y Neptuno. Como es un signo de renacimiento, ambos planetas
indican el desenvolvimiento afortunado, el oportuno empleo del aspecto forma y
el desarrollo de la sensibilidad síquica superior e inferior.
Éstos
son desarrollos muy importantes para el alma que ha elegido encarnar. La
construcción de las formas adecuadas y el empleo y el control de la forma son
esenciales si se quiere colaborar correcta e inteligentemente con el Plan de
Dios. Júpiter garantiza esto en Cáncer desde la etapa inicial del nacimiento.
El amor como relación con la divinidad, y la sabiduría como relación con la
forma, residen detrás de los propósitos del alma. En tiempo y espacio, durante
largos eones, la forma controla y oculta al alma. Esto también es verdad
respecto a la fluida naturaleza síquica. Ambos (aspecto forma y naturaleza
síquica) alcanzan oportunamente una perfección concreta en Capricornio, para
llegar a ser otra vez en Cáncer el instrumento perfecto de servicio que el
iniciado maneja cuando trata de prestarlo a la masa, en vez de estar envuelto y
perdido en las masas. El poder de Saturno en este signo lleva a cabo los fines
y propósitos de las energías gobernantes, o rayos de armonía a través de los
conflictos (la Luna y Mercurio) y de Neptuno, porque en este signo Saturno está
en su lugar de detrimento, trayendo situaciones y condiciones difíciles que
llevarán a la necesaria lucha. Esto convierte a Cáncer en una prisión simbólica
y acentúa los sufrimientos y penas de una orientación errónea. El conflicto del
alma con su medio ambiente -llevado a cabo consciente o inconscientemente-
conduce a las penalidades de la encarnación y provoca esas condiciones de
sufrimiento que el alma voluntariamente ha emprendido cuando -con los ojos
abiertos y clara visión- eligió el sendero de la vida terrena con sus
consiguientes sacrificios y dolores, a fin de salvar las vidas con las cuales
tuvo afinidad.
En
forma curiosa Sefarial da los regentes de los decanatos con más exactitud que
Alan Leo. Por lo general sucede lo contrario, pues Alan Leo es el más correcto
de los dos astrólogos. Sefarial da Venus, Mercurio y la Luna, mientras que Alan
Leo adjudica la Luna, Marte y Júpiter a esos decanatos. La mente, el empleo del
conflicto y la vida de la forma, son los factores que contribuyen a conducir al
alma por el camino de la encarnación. El instrumento que trae la liberación es,
en último análisis, el empleo y control correctos del órgano de iluminación, la
mente. De allí el necesario énfasis puesto siempre sobre la meditación cuando
el aspirante despierta a la oportunidad espiritual. La fuerza que se genera a
través del conflicto y la constante lucha, acrecientan constantemente la
reserva de fuerza y poder que permite al aspirante pasar las pruebas finales
del discipulado en Escorpio y enfrentar valerosamente en Capricornio las
experiencias de la iniciación y la ruptura de todas las ataduras forjadas en
los procesos de la encarnación.
En las
palabras, el Verbo del alma, dadas en este signo, se indica el objetivo de la
existencia en Cáncer y el propósito por el cual ha encarnado: “Construyo una
casa iluminada y moro en ella”. El método temporario que ha de seguir la
personalidad también se expone con claridad cuando se nos dice que el Verbo
pronunciado por el alma al encarnar es: “Que el aislamiento sea la regla y sin
embargo la multitud exista”.
Este
signo puede tener para todos un profundo significado. Ahora bien, al estar en
proceso de encarnación siguen el camino que han elegido. ¿Está aún iluminada la
casa que están construyendo? ¿ Es una morada iluminada o una oscura prisión? Si
es una morada iluminada su luz atraerá y dará calor a quienes están a su
alrededor, y la atracción magnética del alma, cuya naturaleza es luz y amor,
salvará a muchos. Si todavía son almas aisladas, tendrán que pasar por los
horrores del aislamiento y la soledad más absoluta, recorriendo solos el oscuro
camino del alma. No obstante, este aislamiento, soledad y separación, en la
oscura noche, son parte de la Gran Ilusión. Es una ilusión en la cual toda la
humanidad está sumergida como preparación para la unidad, libertad y
liberación. Algunos se pierden en la ilusión sin saber qué es la realidad y la
verdad. Otros caminan libremente por el mundo de la ilusión con el propósito de
salvar y elevar a sus hermanos. Si ustedes no pueden hacerlo, tendrán que
aprender a caminar.
GÉMINIS, LOS GEMELOS
Al
considerar los restantes signos tendré realmente pocas cosas que decir, pues ya
señalé varios hechos y puntos cuando traté sus polos opuestos. Mucho de lo que
podría decirse sobre el signo de Géminis ha sido tratado en Sagitario; también
han sido considerados Virgo y Piscis en relación con este signo, porque los
cuatro forman la Cruz Mutable. Las repeticiones son necesarias y a menudo
útiles, pues sirven para aclarar y reforzar la enseñanza; pero quisiera ser más
amplio y -al tratar estos tres signos que indican las realidades subjetivas que
impelen a tomar forma en Cáncer- considerar las causas predisponentes más que
los hechos detallados y fácilmente comprobables
En
este ciclo mundial, Géminis, Tauro y Aries, son tres energías subjetivas o
signos condicionantes, que se hallan detrás de la manifestación subyacen detrás
de la experiencia de tomar forma en Cáncer y detrás de la manifestación en
Piscis. Éste es el signo que concierne principalmente al mundo moderno (con
ello me refiero a un inmenso período de tiempo) porque Piscis es el punto de
partida en la rueda que gira como las agujas del reloj actualmente, para esa
gran ronda zodiacal que tiene una duración aproximada de 25.000 años -la fecha
de su comienzo aún no ha sido revelada a los astrólogos modernos ni podría
serIo por medio de su ciencia. A medida que estudiamos Géminis y Tauro (Aries
ya lo fue) recordemos que su naturaleza es iniciadora de causas, y tiene un
efecto más específicamente síquico y una influencia más subjetiva de lo que
podría llevarnos a imaginar sus efectos estrictamente fenoménicos y físicos.
Creo
que estas insinuaciones y sugerencias son muy importantes para introducir y
utilizar la nueva astrología esotérica. Los estudiantes harán bien en aislar
primeramente las amplias afirmaciones generales referentes a los signos e
influencias zodiacales, antes de abordar el estudio intensivo de las detalladas
y nuevas sugerencias informativas que pueda haber dado. Una comprensión de lo
universal, antes del estudio de lo particular, es siempre un sabio
procedimiento ocultista.
En
cada una de las Cruces de los Cielos hay un signo y una influencia que, en
determinado ciclo mundial, predomina en las otras tres. Estos efectos
predominantes cambian necesariamente cuando cambia un ciclo mundial; pero, en
el ciclo actual, Géminis constituye la principal influencia en la cuádruple
influencia de la Cruz Mutable. El principal objetivo de estas cuatro energías
consiste en producir esos constantes flujos y periódicos cambios, en tiempo y
espacio, que proporcionarán un adecuado campo de experiencia para el
desenvolvimiento de la vida y la conciencia crísticas. Esto es aplicable
-cósmicamente hablando y también desde el punto de vista de un sistema solar- a
un planeta y a un ser humano. El campo de desarrollo para los tres reinos
inferiores depende de la condición y del poder de distribuir energía que posee
la humanidad. Por lo tanto, podríamos considerar, respecto a la Cruz Mutable,
los siguientes hechos:
Géminis.
- Fuerza que produce los cambios necesarios para la evolución de la conciencia
crística en un punto determinado en tiempo y espacio, siempre compatible con la
necesidad.
Virgo.
- Fuerza nutritiva que se halla en la sustancia misma, sujeta a los nueve
cambios cíclicos del período de gestación cósmica. Fomenta y protege la
embrionaria vida crística que se está preparando para la manifestación o
encarnación divina.
Sagitario.
- Actividad energética de la fuerza de la vida que se manifiesta en el sexto
mes, cuando -esotéricamente hablando- los tres aspectos de la naturaleza forma
y los tres aspectos del alma se integran y actúan. Dicha integración hace que
el sexto mes de la gestación física humana sea a veces tan crítico.
Piscis.
- La expresión de la vida y la activa aparición de la conciencia crística en la
forma; es también la energética aparición (simbólicamente hablando) de un
Salvador del mundo.
Por
lo tanto la Cruz Mutable es peculiarmente un símbolo cristiano,
significativamente relacionado con la vida crística y con el desenvolvimiento
de un Salvador del mundo, siendo particularmente potente cuando la Gran Rueda
gira en dirección opuesta a las agujas del reloj. Este hecho surgirá con mayor
claridad, cuando los astrólogos sean capaces de determinar con exactitud el
grado de evolución y el estado espiritual del sujeto cuyo horóscopo esté en
consideración. La naturaleza amorfa de la influencia de Géminis está
notablemente confirmada si se estudia la significación de la Masonería. Esta
institución mundial -como anteriormente dije- fue organizada bajo la influencia
y el impulso de este signo y está regida por él en forma poco común. La forma,
o simbolismo exotérico de la Masonería, ha sido cambiada frecuentemente durante
los milenios que ha estado activa. Su actual matiz judío es relativamente
moderno y no necesariamente durable; pero su significación y la historia de su
desarrollo constituyen la historia de la conciencia crística y la luz interna
que debe continuar invariablemente. Los que han entrado a través de los dos
pilares de Hércules y en el signo Géminis, los discípulos (Joaquín y Boaz)
entraron para quedarse.
Aparte
de la importancia que tienen las influencias de Géminis como poder dominante en
la Cruz Mutable, es también uno de los signos zodiacales más importantes por
ser el principal símbolo de la dualidad en el zodíaco. La constelación de
Géminis y su inherente influencia de segundo rayo, controla cada uno de los
pares de opuestos en la Gran Rueda. Por lo tanto, Géminis constituye con cada
uno de los pares de opuestos del zodíaco un tercer factor, y ejerce poderosa
influencia sobre las otras dos constelaciones, formando así con ellas ciertos
grandes triángulos zodiacales, que sólo llegan a ser importantes cuando se
consideran los horóscopos de seres humanos avanzados o de grupos esotéricos,
pero eventualmente -cuando se confecciona el horóscopo de un discípulo o de un
iniciado- el astrólogo esotérico tendrá que considerar su poder. Por ejemplo,
en el caso de un iniciado cuyo Sol esté en Leo, el triángulo de la constelación
de energía que determina la interpretación del horóscopo, sería
Leo-Acuario-Géminis. Cuando se trata de un sujeto cuyo Sol está en Géminis, el
triángulo condicionante sería Géminis-Sagitario-Piscis; este último forma parte
del triángulo que marca el fin y el principio y es, para este gran ciclo del
zodíaco, el Alfa y el Omega. Trataré de elucidar con mayores detalles estos
puntos cuando consideremos la fundamental ciencia astrológica de los
Triángulos. Las generalizaciones y sugerencias, en relación con los doce signos
del zodiaco, que han sido el tema principal de anteriores instrucciones, estaban
destinadas principalmente a sentar las bases y preparar las mentes para la
última parte dedicada a los triángulos; éste será el aspecto más importante de
la enseñanza sobre astrología esotérica y uno de los primeros que captará la
astrología moderna.
A
este signo a veces se lo denomina “la constelación de la resolución de la
dualidad en una síntesis fluida”. Rigiendo, como lo hace, a todos los pares de
opuestos en el zodíaco, preserva la interacción magnética entre ellos,
manteniéndolos fluidos en sus relaciones, con el fin de facilitar eventualmente
su transmutación en unidad, pues ambos finalmente deben llegar a ser Uno. Se ha
de recordar que -desde el ángulo del desarrollo final de las doce potencias
zodiacales- los doce opuestos deben transformarse en los seis fusionados, y
esto se produce mediante la fusión de los pares de opuestos en la conciencia.
Deténganse y reflexionen sobre lo antedicho. Los opuestos persisten eternamente
desde el punto de vista de la razón humana, pero para el iniciado cuya
intuición está activa, constituyen sólo seis grandes potencias, porque él ha
logrado “actuar libremente entre ambos”, según se dice. Por ejemplo, el sujeto
de Leo que tiene conciencia iniciática conserva la individualidad desarrollada
en Leo, lo mismo que la universalidad de Acuario; puede actuar, si así lo
desea, como individuo plenamente autoidentificado, poseyendo simultáneamente
una despierta percepción universal; lo mismo se puede afirmar de la actividad
equilibrada y la consiguiente fusión en todos los signos. Este análisis
constituye en sí mismo un campo de especulación interesante y de gran alcance.
Géminis
es, por lo tanto, uno de los más importantes de los doce signos, y su
influencia se halla detrás de cada uno de ellos -esto no es bien entendido por
los astrólogos, pero será mejor comprendido cuando se estudie el triángulo de
Géminis y los dos signos opuestos. Debido a que el Rayo de Amor-Sabiduría, el
segundo rayo, fluye a través de Géminis, se evidencia cuán verídica es la
enseñanza ocultista de que el amor subyace en todo el universo. Se nos asegura
que Dios es Amor, y esta afirmación es una verdad exotérica y esotérica. Este
subyacente amor de la Deidad llega a nuestro sistema solar principalmente a
través de Géminis, el cual forma un triángulo cósmico con las constelaciones de
la Osa Mayor y de las Pléyades. Éste es el triángulo del Cristo cósmico y el
símbolo esotérico que está detrás de la Cruz cósmica. Existe siempre el eterno
triángulo detrás de la cuádruple apariencia fenoménica. Simbólicamente hablando
y con las palabras de El Antiguo Comentario:
“Sobre
el triángulo dorado apareció el Cristo cósmico; Su cabeza en Géminis, un pie en
el campo de los Siete Padres y el otro afirmado en el campo de las Siete Madres
(a ambas constelaciones se las denomina a veces los Siete Hermanos y las Siete
Hermanas. A.A.B.) Así, durante eones, el Gran Ser permaneció, con su conciencia
dirigida internamente, consciente de tres pero no de cuatro. Intensa y
súbitamente oyó un sonido... Despertó a ese grito. Se desperezó y extendió
ambos brazos en amor comprensivo y, he aquí, se formó la Cruz.
Oyó
el grito de la Madre (Virgo), el del Buscador (Sagitario) y el del sumergido
Pez (Piscis). He aquí que apareció la Cruz Mutable, aunque Géminis permaneció
siendo la cabeza. Tal es el misterio.”
En
esta firmación esotérica está oculta una de las razones de por qué a Géminis se
lo considera un signo de aire; pues está cósmicamente relacionado (como lo
están Libra y Acuario, otros dos puntos de la triplicidad de aire) en forma muy
peculiar con la Osa Mayor, las Pléyades y Sirio. La relación es esencialmente
séptuple, y aquí hallarán un indicio sobre la resolución de los pares de
opuestos -implicando estas tres constelaciones, como lo hacen, las tres ideas
de oposición-equilibrio-síntesis, o fusión universal. Podría decirse que:
1. Géminis-conforma
un punto de entrada para la energía cósmica de Sirio.
2. Libra-está
relacionada con las Pléyades y transmite su potencia.
3. Acuario-expresa
la conciencia universal de la Osa Mayor.
Sería
de utilidad recordar aquí lo que frecuentemente he dicho, de que la Gran Logia
Blanca de Sirio es el prototipo espiritual de la Gran Logia Blanca de la
Tierra, de la cual la Masonería moderna es el reflejo distorsionado, así como
la personalidad es el reflejo distorsionado del alma. También les recordaré la
relación que existe entre Géminis y la Masonería, a la cual me he referido con
frecuencia.
Una
concienzuda consideración de lo que acabo de expresar servirá para remarcar, en
la conciencia, la importancia de la constelación Géminis, y la significación
interna de la Cruz Mutable. Todas las constelaciones en esta Cruz marcan puntos
de cambio, o son custodios de las energías que producen lo períodos necesarios
de reorientación, preparatorios a nuevos desenvolvimientos y actividades. Sería
interesante indicar que:
1. La
Cruz Mutable-produce esas condiciones que traerán períodos de cambio en la vida
del planeta, de un reino de la naturaleza, o de un ser humano. Mercurio
desempeña una parte en esto.
2. La
Cruz Fija-produce, como consecuencia de tales cambios internos, ciertos grandes
puntos de crisis, los cuales son inevitables y presentan definidas
oportunidades. Saturno produce esto en forma predominante.
3. La
Cruz Cardinal-es responsable de efectuar ciertos grandes puntos de síntesis,
como consecuencia del cambio y de la crisis. Júpiter es responsable del enfoque
de energías en este punto.
Más
adelante me extenderé sobre ello, pero lo expuesto les dará (aunque en forma
concisa) algunas ideas positivas de gran importancia e indicará ciertas
situaciones que pueden esperarse en las vidas de aquellos cuyo Sol está en
cualesquiera de estos signos y sobre una de estas Cruces.
En la
expresión de la actividad de este signo de la dualidad, debemos considerar la
energía subjetiva cuando produce efectos objetivos. Este signo controla
esotéricamente el corazón de nuestro sistema solar y controla también el latido
de la vida que sustenta todo lo que es. Géminis está, en consecuencia,
conectado con el corazón del Sol, así como Cáncer está relacionado con el Sol
físico y Acuario con el Sol espiritual central. Tienen aquí otra vez un
significativo triángulo de naturaleza cósmica, cuyas energías están enfocadas a
través de tres aspectos del Sol, en forma muy misteriosa:
1. Cáncer Sol físico 3er, aspecto actividad inteligente
del Todo.
2. Géminis El corazón del Sol 2do. aspecto amor del Todo.
3. Acuario El Sol espiritual central ler. aspecto voluntad del Todo.
Los
tres aspectos principales de la divinidad están en la actualidad enfocados a
través de estos signos. En la confección del horóscopo del planeta (algo que
nunca se ha realizado con exactitud, debido a la falta de datos disponibles
para el astrólogo exotérico) será de máxima importancia la influencia que
ejercen estas tres constelaciones. En Cáncer tenemos la conciencia sintética
inteligente de la masa, considerándola desde la conciencia de la materia misma
y de la percepción de todas las formas y átomos; en Géminis tenemos un
emergente reconocimiento de la dualidad que conduce a la experiencia y al
crecimiento de todas las formas inteligentes separatistas; en Acuario el
resultado de la actividad de Cáncer y Géminis produce una síntesis más elevada
y una conciencia grupal universal. El estudiante inteligente puede, con
moderada facilidad, en relación con la humanidad, dilucidarlo, pero es
análogamente aplicable a las formas de todos los reinos de la naturaleza y
también a la expresión planetaria y solar. La comprobada realidad de esto
constituye uno de los desarrollos del proceso iniciático al final del largo
sendero evolutivo. La atracción y repulsión son factores condicionantes de
nuestra vida solar, y este condicionamiento nos llega por medio de Géminis, lo
cual es efecto de una energía cósmica desconocida hoy por la humanidad. La luz
creciente y menguante que caracteriza la experiencia del alma desde el primer
vacilante paso hacia la encarnación y la experiencia en la Tierra, el
surgimiento y la caída de las civilizaciones y el crecimiento y desarrollo de
todas las manifestaciones cíclicas, se producen por la denominada “interacción
entre ambos hermanos”. En esa lejana época, cuando la ronda mayor del zodíaco
se inició en Géminis, como ahora en Piscis, existía una relación entre las
fases creciente y menguante de la Luna, debido al poder del latido de Géminis,
que ha disminuido grandemente, debido a que se ha extraído la vida sensible de
la Luna, pero aún continúa el ritmo iniciado allí, produciendo la misma ilusión
básica. Hablo en términos de hechos muy antiguos y no de reflejos, como ahora
sucede. Me refiero a las realidades y no a las sombras.
Géminis,
como habrán empezado a captar, está relacionado con el cuerpo etérico; es el
custodio de la energía condicionante, y el intermediario, en lo que respecta a
las esencialidades básicas, entre el alma y el cuerpo. Éstos son los dos
hermanos aliados. En el hombre común, el vehículo etérico es el transmisor de
la energía síquica que energetiza y coordina al cuerpo físico denso y permite,
por lo tanto, que la personalidad sea controlada astral y mentalmente. Cuando
el hombre se halla en el sendero del discipulado y, por lo tanto, en la rueda
revertida, que conduce a la iniciación, el cuerpo etérico llega a ser el
transmisor de la energía del alma y no de la fuerza de la personalidad; el
poderoso efecto del segundo Rayo de Amor-Sabiduría -actuando por medio de los
seis rayos subjetivos, de acuerdo al tipo de rayo- empieza invariablemente a
dominar al cuerpo vital, produciendo, en consecuencia, el cambio de fuerza y de
intensidad hacia los centros situados arriba del diafragma. Disminuye y se
desvanece el poder de la personalidad, mientras aumenta y crece el del alma.
Hay mucho que aprender del estudio de la actividad dual -superior e inferior-
del cuerpo etérico y de su relación y respuesta a la constelación de Géminis, y
es demasiado abstruso para el estudiante común. Sin embargo es un hecho
esotérico digno de recordarse, y algún día tendrá verdadero valor para el
astrólogo del futuro, y la astrología será elevada a un plano superior.
Entonces llegará la verdadera interpretación como también la verdadera curación
en todos los sectores de la vida humana, por la comprensión adecuada de las
potencias y energías disponibles que afluyen al planeta en cualquier momento
dado.
Consideremos
ahora los regentes de este signo, pues mucho se puede aprender de su estudio.
El regente ortodoxo es Mercurio que, como Mensajero de los Dioses o
“Intermediario divino, lleva mensajes de un polo a otro, con rapidez y luz”. En
este potente e importante planeta, tenemos nuevamente la idea de la dualidad,
ampliada y engrandecida por la influencia de Géminis. Mercurio es la expresión
del aspecto dual de la mente cuando media entre lo superior y lo inferior. Esta
mediación tiene dos etapas: Primero, el empleo de la mente inferior concreta,
como mediador dentro de la personalidad, que condiciona la vida de la
personalidad, analiza y discierne entre el yo y el no-yo humanos y acentúa la
conciencia del “yo y el tú”, así como la de la personalidad y su medio
ambiente. Segundo, lleva los mensajes del alma al cerebro y establece correcta
relación entre los yoes superior e inferior, por lo tanto la mente iluminada es
la que relaciona al alma con la personalidad. Este proceso de relaciones
superiores es llevado a cabo con rapidez en el sendero del discipulado. Existe
un tercer aspecto de Mercurio, el cual empieza a actuar cuando los otros dos se
han perfeccionado, o están en proceso de perfeccionarse rápidamente. En este
caso Mercurio es la mente abstracta -separada de todo contacto con la forma,
tal como lo comprendemos- y relaciona alma y espíritu, también en dos etapas.
Mercurio revela al alma la Tríada espiritual (atma-budi-manas, o voluntad
espiritual, amor espiritual y mente superior) que lleva al discípulo a la etapa
de la tercera iniciación. Entonces Mercurio llega a ser el revelador del
aspecto vida durante los procesos de las iniciaciones superiores. No es
necesario que me extienda sobre esto.
Sin
embargo, Mercurio acrecienta en forma peculiar, en el sujeto de Géminis, el
sentido latente de la dualidad, en sus diversas etapas, así como el sentido del
discernimiento, y lleva a esa agilidad y fluidez mentales que constituye uno de
los mayores acervos y también una de las mayores dificultades de este signo.
Esta agilidad deberá ser correctamente comprendida y manejada. Donde existe
facilidad para el acercamiento mental en cualquier dirección y en conexión con
los innumerables opuestos en manifestación, tenemos el surgimiento de un divino
Mensajero en su verdadero carácter, capaz de comprender los extremos y
relacionarlos divinamente entre sí. Géminis es predominantemente el signo del
Mensajero y ha traído muchos mensajeros de Dios en el transcurso de las épocas,
reveladores de nuevas verdades divinas e intermediarios entre el cuarto y el
quinto reino.
Por
esta razón Mercurio es el regente exotérico y Venus el regente esotérico, pues
ambos personifican las energías del cuarto Rayo de Armonía a través del
Conflicto y del quinto Rayo del Conocimiento Concreto o Ciencia, que es
comprensión embrionaria de las causas y condiciones resultantes de aquéllas y
también del Plan.
Nuevamente
tenemos aquí un dualismo (establecido por la actividad de estos dos regentes)
en la relación que existe entre el tercer reino de la naturaleza, el reino
animal, y el reino de Dios, o de las almas, el quinto reino de la naturaleza,
produciendo así el cuarto reino o humano. Las influencias van de Sagitario a
Géminis y viceversa. La actividad de Venus -bajo la influencia de Géminis-
produjo la gran crisis de la individualización, cuando los dos reinos se
aproximaron. Venus, Mercurio y la Tierra establecieron entonces un campo
magnético que hizo que la intervención de la Gran Logia Blanca en Sirio y el
estímulo dual en Géminis, fueran eficaces y produjeran resultados
significativos, de los cuales el cuarto reino de la naturaleza es su expresión.
El hecho de que Géminis es el tercer signo y personifica lo que se llama “una
tercera potencia”, lo capacitó para alcanzar con sus propias fuerzas el tercer
reino y producir esa reacción que dio por resultado la individualización o
humanización de sus formas superiores de vida. Como verán, Venus es también el
regente jerárquico de Capricornio, demostrando así el poder de la mente y su
lugar y propósito, respecto a las dos principales crisis humanas:
Individualización e Iniciación. Esto relaciona a la humanidad con Géminis en
forma excepcional. En la futura religión mundial se tendrá en cuenta este hecho
y, en el mes de junio en que esencialmente las influencias de Géminis son
particularmente fuertes, se aprovecharán debidamente a fin de acercar más al
hombre a las realidades espirituales. Así como Venus fue potente para producir
la relación de los pares de opuestos, como en el caso del quinto reino de las
almas y el tercer reino (la síntesis de los reinos subhumanos), que conducen a
un gran acercamiento entre el alma y la forma, también en la nueva religión
mundial será reconocido este hecho. Sé hará un llamado a esas fuerzas que
pueden utilizar esta potencia planetaria a fin de desarrollar el Plan divino en
la Tierra. Debido a que Venus relaciona ciertos pares de opuestos la mente de
los hombres lo ha vinculado erróneamente con el sexo y la vida sexual y
relacionado con los opuestos físicos, masculino y femenino.
Resulta
interesante ver que el regente jerárquico de Géminis es la Tierra, planeta no
sagrado. La Tierra también es el regente esotérico de Sagitario, el polo
opuesto de Géminis, siendo las únicas dos constelaciones que están regidas por
la Tierra, este hecho es de gran significado pues crea una situación poco común
en el sistema solar y una relación singular. La línea cósmica de fuerza que va
de Géminis a Sagitario y en forma inversa, está subjetiva y esotéricamente
relacionada a nuestra Tierra, garantizando así el desarrollo de su alma, el
desenvolvimiento de su forma como expresión de esa alma y conduciendo
inevitablemente a nuestra afligida humanidad, en este calamitoso planeta, a la
puerta de la iniciación en Capricornio.
En
esta afirmación y en el dolor y el pesar, que son cualidades distintivas de
nuestra vida planetaria, está oculto un misterioso secreto.
A
través de esta relación y por medio de las potencias que afluyen a nuestro
planeta, se establece una situación que podría ser expresada con las palabras
del Antiguo Comentario:
“Cuando
las fuerzas duales de los hermanos cósmicos (Géminis) se convierten en la
energía del Uno, el cual cabalga hacia la luz (Sagitario), entonces la cuarta
se trasforma en la quinta. La humanidad, el vínculo, se convierte en la
Jerarquía dadora de todo bien. Entonces se regocijan los Hijos de Dios.”
Un
breve estudio demostrará que en estos tres regentes tenemos la más interesante
secuencia de fuerzas, porque los rayos 3, 4 y 5 producen una síntesis de
actividad y de ávidas potencias, esenciales para el desenvolvimiento de la
humanidad. En este ciclo mundial, y para la humanidad como se halla hoy
constituida, tenemos:
1. 3er.
Rayo. - Inteligencia Activa bajo la influencia de este tercer signo, Géminis,
condicionando lentamente al cuerpo etérico.
2. 4to.
Rayo. - Armonía a través del Conflicto por la influencia de Géminis-Sagitario,
estableciendo situaciones en el plano astral, que producirán conflicto en el
cuerpo astral, esencial para el recorrido final en la tierra ardiente y la
subsiguiente liberación.
3. 5to.
Rayo. - Conocimiento Concreto o Ciencia, bajo la influencia de Capricornio,
enfocada a través de Venus, que permitirá al hombre recibir la iniciación.
Estas
tres energías, enfocadas por los tres planetas que rigen a Géminis, están
esencialmente dedicadas a desarrollar el cuarto reino de la naturaleza y
polarizadas en la Tierra, y ésta es uno de los regentes.
Mercurio,
la estrella del conflicto, es el planeta más importante de las relaciones,
porque rige y “dirige” (si puedo usar tal término) la interacción entre nuestra
Tierra y sus constelaciones condicionantes. En lo que a Géminis se refiere,
relaciona nuestro pequeño planeta con Virgo (Cruz Mutable), con Aries (Cruz
Cardinal) y con Escorpio (Cruz Fija), y su misión es por lo tanto de
importancia suprema. Por medio de esta interrelación y el consiguiente
intercambio, las tres Cruces cósmicas se relacionan estrechamente y, en
Géminis, están enfocadas sobre nuestro planeta ciertas influencias zodiacales
fundamentales -sintetizadas y coordinadas. Esto produce tensión, acción y
reacción, y esa condición de grandes luchas y dificultades, características de
nuestra vida planetaria, que eventualmente traerá el despertar de la humanidad
a la plena conciencia planetaria y, en el caso del Logos planetario, a la plena
conciencia cósmica.
Este
efecto es muy poderoso en Géminis porque los dos brazos de la Cruz Mutable
están relacionados de este modo, y el resultado de la actividad de Mercurio,
cuando rige a Géminis, es para producir una constante atracción entre los pares
de opuestos; en Virgo produce la lucha interna entre el no-yo exotérico y el yo
esotérico, entre la conciencia forma (planetaria, humana y subhumana) y el alma
dentro de todas las formas. Al considerar este tema deberán tener en cuenta las
siguientes formaciones astrológicas:
1. Géminis Virgo Mercurio
La
Tierra.
2. Géminis Aries Mercurio
La Tierra.
3. Géminis Escorpio Mercurio
La Tierra.
La
importancia de estas tres formaciones está basada en el hecho de que son
triángulos condicionantes, con las energías de dos constelaciones enfocadas en
la Tierra, a través de Mercurio, por ejemplo:
Géminis Aries
Mercurio
la
Tierra
Las
potencias de Géminis y de Aries, introducidas en nuestra vida planetaria a
través de Mercurio, enfocan la energía de la condicionante voluntad de ser en
la Tierra, produciendo comienzos iniciales como el de la encarnación, y la
iniciación o el comienzo de la organización, como también de los organismos.
Debe recordarse que existe la voluntad de estar en la forma y la voluntad de
liberarnos de la forma; pero estos aspectos de la voluntad se logran a través
del conflicto y la interacción, de lo cual son símbolos eternos las respectivas
energías de Géminis y Mercurio.
Mercurio,
debido a que relaciona a Géminis con Escorpio y con nuestro planeta, tiene un
efecto general o masivo, porque es el regente jerárquico de Escorpio y su
efecto es de naturaleza más planetaria que lo común y, por lo tanto, más
difícil de descubrir en nuestra actual etapa de desarrollo planetario y de
conciencia humana. Su verdadera significación no será comprendida hasta que la
conciencia individual del hombre sea también planetaria en su alcance y
captación, lo cual no ocurre hasta después de la tercera iniciación. He
acentuado el hecho de que existen dos de estas relaciones entre las
constelaciones y la Tierra, aunque no pueden comprenderse las implicaciones.
Cuando estudiamos, se suele olvidar con frecuencia, que no es posible para
ningún ente consciente, dentro de la esfera planetaria de influencia, concebir
condiciones distintas de las de la Tierra, pues este pequeño planeta constituye
inevitablemente para ese ente el centro mismo de su universo conocido y -bajo
la Gran Ilusión- las constelaciones con sus regentes y contrapartes
prototípicas giran alrededor de ella. Cuando el hombre haya progresado más y su
conciencia comience a despertar a la realidad, la naturaleza de esta ilusión
llegará a ser evidente para él, aunque en la actualidad no le es posible
hacerlo ni siquiera teóricamente. Estudien, por ejemplo, lo que aún debo decir
sobre la influencia de estas constelaciones relacionadas, y observen si les
imparte un conocimiento exacto, más allá de una idea general de las energías
enfocadas y las fuerzas relacionadas. Por lo tanto, permítaseme agregar que la
influencia de Mercurio, debido a que relaciona a Aries y Géminis con nuestra
Tierra, establece una situación excepcional en tiempo y espacio, porque incita
a hacer esfuerzos experimentales, o inicia una serie de comienzos para
relacionar las fuerzas opuestas y producir en nuestro planeta ciertos efectos
definidos y planeados, influyendo a los reinos de la naturaleza o al alma
individual en la forma, originándose así un conflicto que conduce finalmente al
equilibrio.
Esto
lleva a una culminación intermedia en Libra.
La
influencia que ejerce Mercurio a medida que relaciona a Virgo con Géminis
condiciona el alma dentro de la forma, sometiéndola a esas influencias que la
llevarán a intensificar el proceso evolutivo común, el consiguiente crecimiento
de la luz del alma y la disminución de la luz de la materia. Esto inicia esa
lucha que el ser humano sabe conscientemente que se libra en él entre el alma y
la personalidad.
Esto
conduce a una etapa final en Capricornio.
La
influencia que ejerce Mercurio, cuando relaciona a Escorpio y a Géminis,
origina esa etapa final en la conciencia que ubicará con toda seguridad, en el
lugar de poder, al alma dentro de la forma, llevando definitivamente al reino
del alma el equilibrio y el control adquiridos anteriormente. Esto, en
Escorpio, produce la terrible experiencia del discípulo, que actualmente es una
de las causas predisponentes del actual conflicto mundial. Resultará
interesante observar que la lucha tiende a ser condicionada principalmente por
las decisiones tomadas en Londres (regida por Géminis) y en los Estados Unidos
(gobernado también por Géminis). La humanidad está ahora en el sendero del
discipulado, he dicho frecuentemente, y Escorpio rige ese sendero, gobernando
Géminis el camino de los innumerables cambios que condicionan la lucha iniciada
en Aries, enfocada en Cáncer, llevada a una crisis en Escorpio y terminada en
Capricornio.
Cuando
Géminis, Escorpio y Mercurio estén correctamente relacionados, veremos a los
Estados Unidos entrar en el sendero del discipulado, porque abandonará su
actual política autocentrada, su bien intencionado rechazo a aceptar
responsabilidades y su innato temor y desconfianza. Cuando el poder en Londres
esté enfocado y orientado correctamente y dirigido con acrecentada eficacia
mediante la purificación drástica del móvil, entonces el efecto unido de ambos
esclarecimientos traerá la liberación humana. Esto se va comprendiendo
lentamente en Londres, antes que en Estados Unidos, que va despertando con más
lentitud.
Cuando
estas potencias son efectivas, conducen al verdadero servicio en Acuario.
Toda
esta actividad se intensifica por dos hechos: uno, porque la Tierra es el
regente jerárquico de Géminis, y el otro, porque Venus es su regente esotérico.
Esto intensifica todo lo que se lleva a cabo y conduce a desarrollar la
conciencia de la universalidad en nuestro planeta, de la cual la palabra
Jerarquía es la clave. Venus es también el alter ego de la Tierra, según se lo
denomina en la literatura ocultista, y es su verdadero planeta complementario y
suplementario. Hemos establecido dos relaciones duales: la de Géminis, los dos
hermanos, y la de la Tierra y Venus. La Tierra está peculiarmente relacionada
con el “hermano cuya luz está disminuyendo”, porque, como saben, no es un
planeta sagrado, y con el aspecto material o sustancial de la divinidad. Venus
está estrechamente relacionado con el “hermano cuya luz aumenta ciclo tras
ciclo” y, por lo tanto, con el alma, cuya naturaleza es amor. Esta situación de
Géminis-Venus reside en que nuestra Tierra es excepcionalmente el “planeta del
sufrimiento que libera y del dolor que purifica”; la energía que produce estos
factores liberadores está enfocada mediante Mercurio y Venus sobre nuestra
Tierra. En consecuencia verán la significación de ese triángulo de planetas
(sugerido en el Tratado sobre Fuego Cósmico), Tierra, Venus, Mercurio. Desde
cierto ángulo, ellos están relacionados a la personalidad de nuestros Logos
planetario:
1. La
Tierra-cuerpo vital planetario.
2. Venus-vehiculo
astral planetario o kama-manas (deseo-mente).
3. Mercurio-mente
planetaria.
La
Tierra es también, en pequeña escala, un planeta intermediario o relacionador,
porque rige a Géminis y Sagitario, y es, por lo tanto, potente únicamente
dentro de esta línea de relación dual, que existe entre este particular par de
opuestos. En la Tierra se está llevando a cabo un gran proceso de equilibrio
entre dos grandes corrientes de energía cósmica, una emana de Sagitario, la
otra de Géminis. Esta condición, ayudada e influida por Mercurio y Venus,
produce una situación algo inusitada en nuestro planeta.
Venus
también establece una interacción entre Tauro, Géminis, Libra y Capricornio,
que (como la Tierra es uno de los regentes de Géminis) también origina el
“desesperado conflicto del alma, prisionera en el plano astral”, que
caracteriza nuestra vida planetaria. Estas cuádruples influencias y relaciones
producen las iniciaciones menores en el plano astral, que siempre preceden a
las iniciaciones mayores en Capricornio, para las cuales se preparan a su vez
en Escorpio. Tauro derrama, por medio de Venus, el deseo que sirve de estímulo
a la energía en nuestra Tierra; Géminis, vía Venus, despierta en la humanidad
(punto focal de nuestro esfuerzo planetario) el sentido de dualidad, factor
básico en el conflicto entre el deseo y la voluntad espiritual: en Libra, esto
alcanza un punto de equilibrio, donde el que lucha ve con claridad las
consecuencias y logra el punto de equilibrio deseado, por medio del inteligente
empleo de la mente Mercurio-Venus, asegurando el éxito de su esfuerzo final en
Capricornio. Observarán, por lo tanto, cuán necesario resulta establecer, con
exactitud, el grado de evolución del alma.
Los
tres planetas que rigen y condicionan a Géminis (por medio de una prolongada
actividad, aunque no por sus propias influencias) son, en este tercer signo,
eficaces para convertir este signo dual en una triplicidad activa; la ayuda
prestada a nuestra Tierra produce la aparición, en la forma, de las energías
duales del alma y de la personalidad síquica subjetiva. Reflexionen sobre esto.
Las energías de quinto, cuarto y tercer rayos, que afluyen a través de Venus,
Mercurio y la Tierra, producen la eternamente repetida triplicidad divina, y el
proceso de liberar al alma de la influencia de la forma.
Hemos
considerado aquí los rayos que afectan directamente a nuestro planeta, la
Tierra, enfocados a través de los tres planetas regentes, que emanan de ciertas
constelaciones. En último análisis, el planeta es el resultado o el efecto
(debería decir efecto resultante) de la influencia de rayo, así como en el ser
humano el cuerpo físico es el efecto de los rayos gobernantes. Por medio de los
planetas se manifiestan ciertas potencias, las cuales son tres, y podría
señalar aquí que los denominados planetas sagrados son esas potencias de rayo
que expresan el alma y el espíritu, y el rayo de la personalidad de la gran
Vida animadora, el Logos planetario, estando subordinados a los dos rayos
superiores, como en el caso del hombre después de la tercera iniciación. Un
planeta no sagrado, como la Tierra, está todavía sujeto al rayo de la
personalidad de la Vida animadora; aquí no es aplicable la analogía con el rayo
monádico esotérico.
Géminis
está regido indirectamente por los rayos que trasmiten esas potencias que, con
Géminis, constituyen la Cruz Mutable, y son la Luna, Júpiter, Marte y Plutón.
Trasmiten esas energías que expresan el cuarto, segundo, sexto y primer rayos.
Por consiguiente, en lo que concierne a Géminis, falta únicamente un rayo, el
séptimo Rayo de Organización, Magia Ceremonial y Ritual. Esto explica la
inestabilidad y la fluidez de la influencia de Géminis, grandemente responsable
del frecuente fracaso de la persona de Géminis para expresar la belleza, los
ideales, etc., presentidos, a fin de que se materialicen en el plano físico. El
séptimo rayo produce fijación en el plano exotérico de la experiencia y arraiga
(si puedo emplear tal término) las fuerzas de rayo en la forma, produciendo la
expresión concreta de los poderes o realidades subjetivas. Seis fuerzas se unen
en Géminis y, por esta razón, el doble triángulo o sello del Rey Salomón, es
uno de los símbolos subjetivos de este signo, que lo vincula a la tradición masónica
e indica también su dualidad esencial.
Por
lo tanto todas las potencias internas están presentes y únicamente se omite, en
las facultades del hombre nacido en Géminis, la energía estabilizadora de
séptimo rayo. Así se explica fácilmente la versatilidad del sujeto de Géminis.
La eficacia de Mercurio también sobresale en el aspecto interpretativo, porque
el sujeto de Géminis siempre puede hallar puntos de contacto con las personas
de casi todos los rayos. Es algo interesante recordar esto para comprender que
el gran ritual masónico fue inaugurado bajo la influencia de este signo, aunque
se omitió el rayo del ritual. Ello se debió a la reacción que provoca oposición
y, por lo tanto, interacción y lucha. De allí las pruebas y experiencias en el
procedimiento masónico.
La
influencia indirecta de la Luna, cuando personifica simbólicamente el cuarto
Rayo de Armonía a través del Conflicto, le proporciona a Mercurio la dual
tendencia a la lucha, característica de este signo, y además la tendencia dual
a la armonía, resultado inevitable de todo conflicto espiritual. En conexión
con la dualidad del conflicto, deberá recordarse que existe un conflicto
durante el proceso evolutivo, que conduce finalmente al conflicto en el
Sendero. Éstos son los dos aspectos de la lucha: inconsciente, bajo la
dirección de la forma, o consciente, bajo la dirección del alma. Exige además
la armonización de la personalidad y el logro de su integración; esto es la
consecuencia o meta del primer conflicto y luego la obtención de la armonía
entre el alma y la forma. En las etapas finales del Sendero se llega a esto a
través de la lucha.
Así
también se evidencia el dualismo esencial de este signo. Cuando la influencia
de Júpiter llega a ser fuerte y poderosa en este signo, indica que es un
iniciado y señala el logro rápido “de la síntesis del dualismo”, alma y
espíritu. Por la actividad de Mercurio, el hombre cuyo Sol está en Géminis es
ayudado para obtener la síntesis del alma y la forma; por la actividad de
Júpiter, el hombre cuyo signo ascendente es Géminis, está capacitado para
obtener la integración consciente del alma y del espíritu. Observen ambos
puntos porque son de gran significado. El conflicto que producen estas etapas
de conciencia es fomentado por la influencia indirecta del planeta Marte, que
lleva la guerra hasta las profundidades mismas de las circunstancias, del medio
ambiente y del ser, confiriendo, al mismo tiempo, tal devoción al objetivo
visualizado -tal como puede verse en cualquier etapa determinada del Sendero-,
que es imposible el fracaso final. Hacia el final del proceso evolutivo el
discípulo empieza a responder conscientemente a la cuarta influencia indirecta
-la de Plutón, produciendo la muerte de todos los factores obstruyentes y de
cuanto impide la síntesis. Plutón, cuando afecta a Géminis, produce la muerte o
finalización de la naturaleza instintiva separatista, porque es el factor que
se halla detrás de todo dualismo, siendo inherente a lo que La Doctrina Secreta
denomina el principio de “ahankara”, o la percepción del ego separatista y
aislado; durante eones es hostil a la aspiración del alma que está aprisionada,
enfocada o identificada con algún aspecto de la personalidad, o con la
personalidad misma en una etapa posterior.
Al
analizar los distintos signos zodiacales casi no he considerado el efecto que
producen sobre el cuerpo físico. Esto constituye en si una ciencia,
estrechamente ligada a la teoría de la curación espiritual. Quisiera, sin
embargo, ocuparme de la relación que tiene Géminis con la forma física, porque
simboliza con tanta realidad el proceso del desenvolvimiento divino, que es por
eso muy oportuno tratarlo aquí.
Géminis
rige los brazos y las manos, indicando el servicio mutuo que deben prestarse
los dos hermanos para lograr la disolución (regido por Plutón) de la relación
separatista que durante tan largo tiempo ha existido entre ellos. Lo que aquí
se debe considerar es el factor salud durante la vida; por esta razón Géminis
gobierna también la oxigenación de la sangre, que proporciona la actividad en
la vida, la libre interacción y la circulación del aspecto alma-espíritu por
todo el complejo organismo de la forma corporizada. Cuando fluye libremente la
fuerza de la vida y nada impide la circulación de su fluido a través de la
sangre, se tendrá en consecuencia y normalmente perfecta salud. La comprensión
de esta ley produce en el iniciado un estado de salud controlada y la
inmortalidad elegida, objetivo establecido en numerosas escuelas de curación
mental. Éstas (sin excepción) como bien saben, son estrictamente tan místicas y
carentes de ciencia, que prácticamente sus realizaciones son nulas o conservan
el ideal sin llevarlo a su consumación.
Géminis
rige también el sistema nervioso y las reacciones fluídicas de todo el
organismo nervioso. En este signo y su actividad tenemos la tendencia de
controlar oportunamente los dos aspectos del alma a los cuales me he referido
constantemente en los libros: el aspecto de la vida asentado en el corazón,
empleando la corriente sanguínea para su interacción y expresión dadora de
vida, y el aspecto conciencia asentado en la cabeza, empleando el sistema
nervioso como modo, condición o proceso de expresión. A esto debe agregarse el
efecto directo e indirecto de los rayos que rigen el signo. Por la comprensión
de la vida y de la conciencia, tal como están regidas por Géminis, puede
obtenerse mentalmente la liberación final. Reflexionen sobre esta afirmación
porque, en Géminis, el discípulo puede llegar a captar, inteligentemente, lo
que podríamos denominar el mecanismo de la conciencia y de los procesos de la
vida, que le permite finalmente al hombre ser lo que es. Géminis rige también
la glándula timo, inactiva en la actualidad en la persona adulta, debido a que
el centro cardíaco aún no ha despertado en la mayoría. Sin embargo, entrará en
actividad cuando “el hermano inmortal inunde al hermano mortal con la luz y la
vida de Dios”. Entonces el centro cardiaco, con su correlacionante actividad de
conciencia (comprensión y amor grupales) actuará libremente. El misterio del
signo concierne en realidad al secreto de la respuesta, que oportunamente debe
existir y existirá entre los dos hermanos, entre los dos polos -alma y forma- y
entre el yo mortal o personalidad, y el yo inmortal o alma. La sensibilidad y
la reacción rápida son características de la gente nacida con el Sol en este
signo o con Géminis en el ascendente. En las primeras etapas y en la persona no
evolucionada conduce a una versatilidad fluida; en etapas posteriores y más
avanzadas conduce a una análoga comprensión fluida, pero analítica, de los
hombres y las circunstancias. Esto se efectúa por la constante actividad, el
incesante movimiento y las eternas condiciones internas cambiantes, inherentes
al signo mismo; éstos “palpitan entre los dos aspectos” de este signo dual, y
se destacan por el hecho de que Géminis es el aspecto más importante de la Cruz
Mutable, estableciendo o determinando los cambios y sus grados de progresión.
En el
polo opuesto de este signo, Sagitario, la interacción entre ambos hermanos, o
los yoes superior e inferior, está enfocada o condicionada en un esfuerzo unido
y dirigido. El hombre versátil y cambiable llega a ser el discípulo
autodirigido, que realiza un esfuerzo autocentrado, conservando no obstante la
versatilidad desarrollada anteriormente, pero controlando y rigiendo la
tendencia a la fluidez, a los movimientos superfluos y a los cambios mal
dirigidos. Anteriormente me he ocupado mucho de esto, cuando estudiamos el
signo de Sagitario siendo, por lo tanto, innecesario repetirlo.
Es de
gran interés para el iniciado o el discípulo avanzado, saber que en este signo
no cae ni está exaltado planeta alguno. La clave de este misterio se halla
oculta en que, en las etapas intermedias entre Géminis y Sagitario, el
equilibrio, la estabilidad, la fusión y la mezcla, son los objetivos del ente
luchador consciente, pero casi ciego. La armonía debe obtenerse evitando en
consecuencia todos los extremos. Los siete signos -inclusive Géminis y
Sagitario- son de suma importancia en lo que concierne a la humanidad:
Géminis.
- De naturaleza subjetiva. Vital. No está enfocado en el plano físico, sino en
el hermano mortal.
Cáncer
Leo Son signos estrictamente humanos que reconocen la
cualidad,
Virgo
Libra acentuada en el signo central Virgo
Escorpio
Sagitario
- De naturaleza subjetiva. Vital. No está enfocado conscientemente en el plano
físico, sino en el hermano inmortal. En Sagitario existe la misma condición.
Ningún planeta cae ni está exaltado. Sin embargo, Mercurio está en detrimento o
disminuye su influencia. En Géminis ocurre lo mismo con Júpiter. Esotéricamente
hablando, esto ocurre por ser uno de los secretos de la iniciación. La clave
del misterio subyace en el fundamental dualismo espiritual de Júpiter, en
contraposición al dualismo cuerpo-alma de Géminis; en Sagitario, el dualismo de
Mercurio se expresa a través de la mente superior-inferior y es trascendido por
la mente espiritual o universal. No es posible dar por el momento otra
indicación.
En
conexión con los decanatos y sus regentes, es interesante observar que Sefarial
y Alan Leo dan regentes planetarios totalmente distintos y ambos están en lo
cierto. Sefarial da algo excepcional en él, tres planetas, Júpiter. Marte y
Sol, indicando así los regentes esotéricos del signo, sobre la rueda del
discipulado. Generalmente su elección es exotérica y no esotérica. Alan Leo, en
este caso, da Mercurio, Venus y Saturno, que rigen la rueda de la vida común, y
entre los tres abarcan la rueda que gira en ambas direcciones. Observarán que
dos de los planetas regentes de los decanatos, en el caso de la rueda común,
sirven para destacar los regentes planetarios del signo. Géminis y Saturno
ofrecen, en una etapa bastante avanzada, la necesaria oposición como para
producir una revolución básica. Observen esta frase. Toda la cuestión, respecto
a la rueda giratoria en su acción y efecto duales sobre la conciencia (y por lo
tanto todo el problema de los tres decanatos en cada signo del zodíaco). debe
permanecer como un problema abstruso y difícil, hasta el momento en que los
astrólogos hayan desarrollado una conciencia cuatridimensional y conozcan el
verdadero significado de la frase bíblica: “La rueda que gira sobre sí misma”.
En realidad la rueda no gira hacia atrás o hacia adelante como las ruedas
comunes, sino simultáneamente en ambas direcciones. Le resulta imposible a la
conciencia humana captar todavía este hecho.
La
complejidad que implica el progreso a través de los decanatos -condicionando
también los regentes- está basada en esta múltiple acción de la rueda. En
consecuencia, no gira únicamente en la dirección de las agujas del reloj, sino
simultáneamente en ambas direcciones y también en ángulo recto.
Evidentemente
el significado de las dos palabras de este signo no requiere elucidación por su
parte. Para el hombre común el Verbo indica: “que la inestabilidad realice su
trabajo”; pero para el discípulo el Verbo lo enuncia el alma misma: “Reconozco
mi otro yo, y en la decadencia de ese otro yo, resplandezco y crezco.”
Fluidez,
¡ reconocimiento de la dualidad, control por el alma!
Éstas
son las notas clave de este signo y debieran ser la nota clave de vuestra vida,
porque pertenezcan o no a este signo en esta vida, en algún momento y muchas
veces ha condicionado la experiencia, y los resultados están plasmados en la
vida del discípulo avanzado.
TAURO, EL TORO
Hemos
llegado al último de los doce signos considerados hasta ahora, y también el
último de los que afectan a la humanidad. Es el segundo que -después de la
reorientación que precede al discipulado produce cambios y oportunidades para
el discípulo. Se lo denomina además “el signo del mayor incentivo de la vida”,
porque Tauro es el símbolo del deseo en todos sus aspectos. Si el hombre
subjetivo es impulsado por el deseo, o el discípulo es impelido al sendero de
retorno por el impulso de la aspiración, o el iniciado está controlado por la
voluntad de colaborar con el Plan, responden a la más potente manifestación de
un aspecto de la divinidad de la que poco se sabe y comprende y a la que damos
el inadecuado nombre de la Voluntad de Dios.
Voluntad,
poder, deseo, aspiración, ambición, móvil, propósito, impulso, incentivo, plan
-estas palabras intentan expresar uno de los mayores atributos subyacentes y
causas fundamentales (el hombre apenas sabe cuál de ellos) de la manifestación,
o de los procesos evolutivos y de la voluntad de ser, o la voluntad de vivir.
La gran triplicidad deseo-aspiración-orientación (voluntad) sólo son tres
palabras que tratan de describir el progreso y el prejuicio de la personalidad
hombre, del hombre, el alma, y del hombre, el canal para el espíritu o la vida.
Las tres señalan inadecuadamente la causa de la triple expresión que reside en
todos los acontecimientos progresos y eventos, en tiempo y espacio.
El
Buddha esclareció, para el hombre, la naturaleza del deseo y sus resultados,
con los desafortunados efectos que produce el constante deseo cuando no está
iluminado. El Cristo enseñó la transmutación del deseo en aspiración que, según
expresa El Nuevo Testamento, constituyó el esfuerzo de la voluntad humana
(hasta ahora animada o expresada por el deseo) para adaptarse a la Voluntad de
Dios -sin comprensión pero con conformidad, y perfecta confianza y seguridad
interna, de que la voluntad de Dios deberá ser todo lo que es bueno, tanto en
el individuo como en la totalidad.
Ahora
que la fuerza de Shamballa comienza a afluir en el mundo, el hombre busca otra
interpretación de la voluntad de Dios, que no implique, como hasta ahora, la
ciega obediencia y la ineludible aceptación de los inescrutables dictados de
una potente e inescudriñable Providencia, sino que traerá una colaboración
comprensiva del Plan divino y una fusión iluminada de la voluntad individual
con la gran Voluntad divina, para el mayor bien de la totalidad. Para esta
actitud deseable se está llevando a cabo una preparación mundial que surge, en
forma sencilla y recatada, fomentando gradualmente la voluntad al bien en todas
partes y también la demanda, universalmente proclamada, para que las
condiciones humanas sean más verdaderamente iluminadas, vivamente polarizadas
en bien de la totalidad, y más definidamente subordinadas al innato impulso
divino hacia la belleza, la síntesis y la libre expresión del misterio oculto
que está en el corazón de todas las formas. Esto se está llevando a cabo por el
esfuerzo constante para comprender e interpretar el Plan para la humanidad, a
medida que sus amplios contornos comienzan a ser evidentes a la inteligencia en
desarrollo del hombre.
Todo
esto indica una creciente respuesta por parte del hombre, a las influencias
entrantes de Shamballa y la consecuente evocación del aspecto voluntad de la
naturaleza humana. Esto debe producir resultados deseables e indeseables,
debido al grado de evolución del hombre moderno, que es por lo tanto
responsable de gran parte de lo que hoy acontece en el mundo. La trémula
respuesta de la humanidad (por medio de las personas más iluminadas y sensibles
de cada país) a esta influencia, y la correspondiente interacción magnética
entre el gran centro Shamballa y el centro humano, está llegando a ser una
creciente realidad, registrada y observada por la Jerarquía observadora, que
hace inevitables e ineludibles ciertos cambios importantes. Esto es un buen
augurio para el futuro, a pesar del mal uso temporario de las fuerzas.
Necesaria y simultáneamente, esta interacción evoca respuesta de las personas
no preparadas y desprevenida y de las que están erróneamente orientadas y
egoístamente polarizadas. Estimula en el individuo la voluntad de poder, y
fomenta la errónea integración de la personalidad y la imposición de sus
deseos. Así, por medio de estas personalidades y sus erróneos énfasis y
enseñanzas, las naciones son engañadas -temporariamente y la fuerza de Shamballa
empleada y dirigida equivocadamente. El resultado de este efecto dual de la
fuerza de Shamballa en la actualidad, es la precipitación del proceso
purificador, pero terrible, denominado Guerra. La guerra es la culminación del
conflicto entre los pares de opuestos y la dualidad fundamental de la
manifestación, no estando básicamente motivada por todas las guerras
anteriores. Cuando me refiero a este conflicto debo recordarles que, para
nosotros (los trabajadores del aspecto interno), el conflicto de 1914 y el
actual, son dos fases de una misma situación.
Cuando
los Guías de la raza enfoquen firmemente la guerra y no permitan que se
prolongue demasiado ni que sea muy cruenta, podrá contribuirse definidamente a
los fines de la evolución, creando situaciones que fomenten el desenvolvimiento
mental, guiados espiritualmente, exigiendo claro pensar (algo raro de hallar),
eliminando las condiciones indeseables, y destacándolas, haciendo desaparecer
sus fuentes originadoras y además los efectos definido producidos en el cuerpo
emocional de la humanidad, debido al sufrimiento y dolor colectivos. Tales
sufrimientos, privaciones, ansiedades y miserias pueden llevar a una reversión
de la orientación humana en la rueda de la vida, así como sucede con el
aspirante individual; conducir y enfocar las tendencias de la vida en un mundo
de realidades y valores más verdaderos e inaugurar de esta manera esa nueva y
mejor civilización que todos esperamos. Si pudieran mirar el mundo actual como
lo vemos nosotros los instructores en el aspecto interno, percibirían en todas
partes estos reenfoques y reorientaciones.
Sin
embargo, entra en juego nuevamente el elemento tiempo (ese sentido de
percepción condicionado por el cerebro) y el problema que concierne ahora a la
Jerarquía, que consiste en procurar que el actual conflicto no dure demasiado
tiempo, despertar a todas las naciones, sin excepción, el sentido de la
dramática importancia del momento presente, su responsabilidad y la parte que
le corresponde desempeñar, e ingeniar así una culminación en la que se aprenda
correctamente la lección mundial, por la cual el mundo pueda ser purificado,
eliminando los elementos indeseables que obstaculizan, en la nueva era, el
surgimiento de una civilización más espiritual, que rechace las fuerzas del
odio, de la crueldad, del materialismo y de la oscuridad, dondequiera se encuentren,
ante la arremetida arrolladora de las Fuerzas de la Luz.
Podría
señalar que así como la Era Acuariana viene a la manifestación para nuestro
planeta, trayendo en su estela la percepción universal de las nuevas
expresiones de la síntesis del mundo, los intereses humanos y la religión
mundial, así la humanidad, el discípulo mundial, comienza a ser influido por
Tauro, lo cual traerá en esta época la reversión de la rueda de la vida para
esos miembros de la familia humana que están preparados, y son hoy numerosos.
Esto está sucediendo y sus resultados son inevitables e ineludibles. El
interrogante principal es: ¿ Producirá esta influencia taurina, acrecentada
como lo está por las entrantes fuerzas de Shamballa, el enfoque de la luz que
Tauro custodia, o fomentará simplemente los deseos, aumentará el egoísmo y
llevará a la humanidad a las “ardientes cumbres del autointerés”, en vez de
llevarla al monte de la visión y de la iniciación?
Ésta
es la situación que enfrentan los Conocedores de la raza, en sus diversos
grados de conocimiento e iluminación. Ninguna de estas influencias -la taurina
o la acuariana- pueden ser eludidas. Como verán, cuando estudiemos este signo y
entremos a considerar sus regentes, Tauro forja los instrumentos para la vida
constructiva o destructiva, forja las cadenas que atan o crean, llave que abre
el misterio de la vida; este proceso forjador, con su consiguiente clamor se
está llevando a cabo ahora en forma muy potente. Vulcano controla el proceso
del tiempo y, semejante a un yunque, asesta el golpe que da al metal esa forma
deseada, y esto es verdad hoy más que nunca.
Tauro
está forjando el camino para el esperado Avatar, el Cual vendrá en el momento
adecuado, personificando en Sí la Voluntad de Dios, la divina voluntad al bien,
la paz por medio de la comprensión y las correctas relaciones entre los hombres
y entre las naciones.
La
influencia taurina debe ser considerada hoy como de excesiva potencia,
particularmente desde el ángulo de los valores espirituales subjetivos; Tauro
es el regente y la influencia guiadora de lo que está ocurriendo en todas
partes.
Quisiera
llamar la atención sobre el hecho de que éste es un signo sintético, en el
sentido de que expresa en el plano físico, un anhelo interno de cierta
naturaleza definida, y lo hace porque su cualidad básica se manifiesta como
deseo en la masa, y como voluntad o propósito dirigido en el discípulo o
iniciado. Además se exterioriza como testarudez en el hombre común (lo cual es
literalmente una adhesión volitiva a los objetivos de la personalidad), o como
voluntad inteligentemente expresada -actuando por el impulso del amor- en el
hombre avanzado, significando adhesión al propósito del alma. Los taurinos, por
naturaleza e inclinación natal, harían bien en considerar este enunciado y
comprobar todas sus principales actividades determinantes, interrogándose: ¿ Mi
actitud actual, mi trabajo o intención son impulsados por el deseo de la
personalidad, o trabajo y planeo directamente por el impulso e incentivo del
alma? Esto debería proporcionar la nota clave de todos los problemas taurinos.
El secreto del propósito y alineamiento divinos está oculto en este signo,
debido fundamentalmente a la relación que tienen las Pléyades con la
constelación de la Osa Mayor y con nuestro sistema solar. Esto constituye uno
de los triángulos más importantes de toda la serie cósmica de relaciones, y tal
importancia es destacada por el hecho de que “el ojo del Toro” es el ojo de la
revelación. La meta subyacente en el proceso evolutivo -“la embestida del Toro
de Dios”, como se lo denomina esotéricamente- revela firme e incesantemente el
estupendo y sublime plan de la deidad. Éste es el tema que la luz revela.
En la
actualidad, debido a la afluencia de la fuerza de Shamballa, se establece una
peculiar relación o un alineamiento, entre la constelación de Tauro (y su
propio alineamiento específico con las Pléyades y la Osa Mayor), el planeta
Plutón y nuestra Tierra. Esto causa la mayor parte de las dificultades actuales
en el mundo, y el astrólogo moderno debería tenerlo en cuenta. Constituye hoy
uno de los triángulos cósmicos principales que condicionan gran parte de lo que
está sucediendo.
Es la
fuerza de Shamballa, que procede de lugares muy distantes, “aventa e
intensifica la luz, eliminando las obstrucciones, y desde lejanos lugares
comienza a iluminar a través del ojo esas esferas de influencia en el
acongojado planeta Tierra, impeliendo al Toro en su embestida”, según reza en
El Antiguo Comentario. Su importancia reside en que la energía de la voluntad
-recientemente liberada por Sanat Kumara sobre nuestro planeta- emana, por
intermedio del centro coronario del Logos planetario desde la Osa Mayor; su
vibración es aminorada por una de las Pléyades (de allí su influencia sobre la
materia y también sus pronunciados efectos taurinos sobre la humanidad), y así
entra en el sistema solar. Allí es absorbida por ese centro importante de
nuestra vida Planetaria denominado Shamballa. Su efecto es necesariamente dual.
Produce en ciertas naciones, razas e individuos, una irrupción de la propia
voluntad o voluntad al poder, característica de la naturaleza inferior
desarrollada, el aspecto personalidad de la individualidad integrada, y -aunque
no tan fácilmente un estímulo de la voluntad de servir al plan, tal como lo
captan los aspirantes, discípulos e iniciados del mundo. De esta manera son
materializados los propósitos de la Deidad.
Debido
al existente espejismo mundial, el verdadero propósito y el ideal presentado a
las fuerzas planetarias por la Voluntad Omnicreadora, es distorsionado por
innumerables personas, las cuales no están polarizadas en la voluntad divina
sino centradas todavía en sus personalidades, de ahí que sólo una minoría
aprecie la belleza de la vida, el propósito y la fusión grupales designados. La
vida grupal tiende a que se cumpla el libre albedrío y la libre subordinación
de la voluntad inferior al propósito superior cuando se presta servicio en
forma grupal. Sin embargo, por el contacto hecho con el espejismo, esta
actividad y vida grupales se truecan en voluntad impuesta y en el concepto del
superestado. Esto trae el aprisionamiento de la mente y el cercenamiento de
toda libertad, libre pensamiento y libre albedrío. El individuo se convierte en
cautivo del gobierno establecido por el hombre. Esto da la clave de gran parte
de lo que sucede hoy y del progreso obstinado de las personas embargadas por el
espejismo, de la terquedad de los individuos en sus idealismos separatistas y
equívocos y de la aceptación de una norma y de un orden de vida impuesto a
ellos por la fuerza, que no constituyen la libre expresión de un pueblo libre.
La
misma fuerza trae a los pueblos y los individuos cierta medida de iluminación
-iluminación que revela la síntesis subyacente e indica el dualismo que
finalmente debe desvanecerse y también el secreto de las correctas relaciones
humanas. La reacción produce una embestida del sistema de vida, pensamientos y
deseos materialistas, irrumpiendo ciegamente hacia adelante debido a la fuerza
de su propio impulso, produciendo una etapa de poderosa expresión y movimiento
activo; la otra se manifiesta como una lejana visión de posibilidades y de
constante progreso, a pesar de los peligros y dificultades inmediatos.
El
Toro, por lo tanto, tiene una doble expresión. Actualmente vemos el impulso
volitivo de la naturaleza inferior de la humanidad, personificado en las
fuerzas agresivas y el progreso voluntarioso de esas personas y pueblos que
tratan, aunque sin plena comprensión, de realizar los planes de Dios,
procediendo a despecho de los demás. Hasta aquí ha conducido a la humanidad el
proceso evolutivo, de ahí la situación crítica actual. Surge el interrogante: ¿
Triunfará el Toro del deseo o el Toro de la expresión divina iluminada?
Éste
es un signo de tierra, y la situación del Plan o el cumplimiento del deseo,
debe ser llevado a cabo en el plano externo de la vida. Esta voluntad o deseo
debe expresarse en el plano de la vida externa y en el medio ambiente, sea el
de un individuo, de una nación o de un conjunto de naciones.
Como
bien se sabe, los astrólogos durante mucho tiempo, han señalado que este signo
concierne, entre otros factores, al cuerpo físico, y la salud o plenitud del
cuerpo está estrechamente vinculada con la expresión del deseo en el pasado y
en el idealismo actual, lo cual se debe tener en cuenta. Actualmente la
curación o el cuidado del cuerpo físico es prácticamente para todos de
primordial importancia, y los pensamientos de todos los pueblos sin excepción,
estén en guerra o no, están dirigidos hacia esto. El énfasis puesto sobre la
plenitud de la vida física individual es el símbolo del cuerpo externo de la
humanidad, considerando a todos los seres humanos como una unidad.
El
oro es el símbolo que en la actualidad rige los deseos del hombre, sean ellos
nacionales, económicos o religiosos; está vinculado con este signo e indica que
en la actualidad el conflicto de la situación económica mundial está basado en
la acrecentada irrupción del deseo. En forma exotérica, un antiguo libro de
profecías dice:
“El
ojo áureo de Tauro indica el camino a quienes tienen análoga visión. El oro
responderá también algún día y pasará de Oriente a Occidente en una horrible
época, en que el anhelo de acaparar el oro regirá la parte inferior (el aspecto
personalidad de los hombres y las naciones -A.A.B.) El Toro de la Vida, el Toro
de la Forma, dirige la búsqueda del oro y de la divina luz dorada. Ambos deben
encontrarse, y al encontrarse chocarán. Así desaparecerá el oro...”
La
triplicidad terrena de Capricornio, Virgo y Tauro, forma un triángulo de
expresión materialista, muy interesante cuando se lo estudia desde el ángulo de
la ronda común del zodíaco, seguida por la humanidad común y no desarrollada, o
desde el ángulo del discípulo, donde el sendero del progreso zodiacal está
revertido.
En el
primer caso, Capricornio marca el punto de mayor densidad y expresión concreta
y demuestra que la vida divina está profundamente incrustada en la sustancia.
Éste es el verdadero estado de la muerte en lo que a la vida concierne, es el
cautiverio en la forma. Sin embargo en Virgo esa vida hace sentir su presión
interna, y el movimiento -tenue pero real- de la vida oculta empieza a palpitar
en la forma concreta, produciendo en Tauro esa reacción al deseo y esa
embestida y movimiento poderoso hacia adelante, que caracteriza el progreso
evolutivo del individuo, actuando por impulso del deseo. Recuerden que el
primer estremecimiento o respuesta de la vida crística es hacia la atracción,
el anhelo o sugestión de la naturaleza forma en la cual se encuentra. Más
tarde, cuando todos los recursos de la naturaleza forma (extraídos por el
deseo) se han agotado y la vida crística es excesivamente fuerte y se apronta a
revelarse por la muerte de la Madre, la forma, entonces y no antes, se detiene
el progreso de la rueda y tiene lugar la revolución, y el aspecto vida se
revierte en la rueda. Entonces el discípulo (expresión de la vida crística en
sus primitivas etapas manifestadas) que ha transmutado el deseo en aspiración,
empieza su carrera -objetivamente y con plena conciencia- en el signo de Tauro
y “en alas de la aspiración”, y sigue hacia Virgo, y “por ser tanto la Madre
como el Niño, entra en la Casa del Parto”. Desde esa casa, y a su debido
tiempo, el discípulo llega a Capricornio, donde finalmente subyuga a la materia,
forma o expresión concreta para fines y propósitos divinos, demostrando así el
triunfo y la potencia de la vida crística.
El
secreto de los triángulos o triplicidades, en su cuádruple expresión, de lo
cual nos ocuparemos más adelante, no ha sido aún explorado en la investigación
astrológica.
Por
lo tanto, el signo de Tauro es el undécimo en la rueda común del énfasis y la
vida exotéricos, y precede a cada nuevo ciclo de encarnación. Cuando el
individuo desciende a la encarnación y adopta un cascarón astral, entra
definitivamente en un ciclo taurino, pues el deseo lo impele al renacimiento, y
la potencia de Tauro es quien lo lleva a cabo. Como este tema concierne a la
astrología del vehículo astral no nos extenderemos sobre él, pues es una fase
de la investigación para la cual la humanidad no está preparada todavía.
Éste
es también el segundo signo subjetivo, en la rueda. revertida, preparatorio
para el reconocimiento consciente de la correcta relación de las dualidades en
Géminis. Cavilen sobre esto. Por lo tanto tenemos en este signo las siguientes
cualidades o aspectos yuxtapuestos:
1. Deseo-que
conduce a la aspiración en la rueda revertida.
2. Ceguera-que
conduce eventualmente a la visión.
3. Oscuridad-que
conduce finalmente a la luz.
4. Muerte-que
conduce finalmente a la liberación.
En
último análisis, volvemos a las eternas dualidades, conduciendo como siempre a
la interacción de los polos opuestos, al flujo y reflujo cíclicos de la vida
interna, a la periferia externa de la expresión y a esas atracción y repulsión
que conducen a un constante cambio de la fuerza de atracción hacia un llamado
cada vez más elevado y amplio. Es el secreto de la síntesis eventual,
iluminación final, vista a través del ojo de Tauro. Por esta razón se lo
considera a este signo de movimiento universal, de grande y constante actividad
bajo el impulso del deseo materialista, o el anhelo de la voluntad divina,
cuando es reconocido y sentido. El triángulo de expresión está formado por
energías potentes:
1. Deseo aspiración voluntad.
2. El
hombre el discípulo el iniciado.
3. El
materialismo la dualidad la divinidad.
4. La
forma el Alma el Espíritu.
5. La
humanidad la Jerarquía Shamballa.
Hago
resaltar constantemente estos cambios, pues el considerarlos inteligentemente
conducirá eventual e inevitablemente a fusionarlos en la conciencia individual.
Mi
intención no es referirme brevemente a la Cruz Fija, de la cual Tauro es uno de
los brazos. Me ocupé de ello anteriormente cuando tratamos las constelaciones
Leo, Escorpio y Acuario, por lo tanto les pido que revisen mis comentarios
anteriores. Como habrán comprendido, Escorpio es el brazo dominante por
intermedio del cual la potencia más efectiva afluye en la rueda revertida, en
lo que a la humanidad avanzada respecta, porque es el signo de prueba para la
humanidad, donde el ser humano se sumerge en las profundidades o asciende a las
alturas. Tauro es la corriente dominante de energía en la Cruz Fija, en lo que
concierne al hombre común. La energía liberada a través de esta Cruz tiene
efectos estupendos, produciendo finalmente la gran reversión y renunciación. En
esta Cruz, Tauro es el Iniciador, pues impulsa a la voluntad, produciendo
movimiento e ímpetu. En consecuencia, tenemos (si se me permite repetir
implicaciones anteriores) en conexión con las tres Cruces, las siguientes
condiciones y analogías:
1. La
Cruz Cardinal Espíritu Voluntad Shamballa.
2. La
Cruz Fija Alma Conciencia Jerarquía.
3. La
Cruz Mutable Forma Actividad Humanidad.
Iniciado
es aquel que está en proceso de relacionar en sí mismo, consciente y
efectivamente las tres Cruces. ¡ El hombre, triángulo esencial de energía; el
hombre, el cuadrado; el hombre, en la Cruz, y, finalmente, el hombre, la
estrella de cinco puntas! En estas cuatro y sencillas formas simbólicas reside
toda la historia del cuarto reino de la naturaleza. El triángulo y la estrella
son expresiones subjetivas de una conciencia fija, enfocada en la realidad,
mientras que el cuadrado y la Cruz son expresiones objetivas del hombre
enfocado externamente.
Entraremos
ahora a estudiar brevemente los Regentes de este signo. Debido a que Tauro está
tan cerca de Aries, hablando esotéricamente, el cual -en este ciclo mundial- es
un signo de comienzo, constituye, hablando en forma relativa, un conglomerado
de fuerzas muy complejo, relacionado no sólo a Aries con sus contactos
cósmicos, sino también a las Pléyades y a la Osa Mayor, aunque al mismo tiempo
su expresión es muy simple porque está regido sólo por dos planetas. Venus es
su regente exotérico y Vulcano su regente esotérico y jerárquico. Tocamos aquí
uno de los misterios de la Sabiduría Eterna. Venus mantiene una relación
excepcional con la Tierra, distinta de la de cualquier otro planeta, dando
lugar por lo tanto a una relación mucho más estrecha entre Tauro y la Tierra,
como ninguna otra relación zodiacal en lo que a nuestro planeta se refiere, es
decir, en este ciclo mundial particular y en la etapa peculiar de desarrollo
evolutivo en que la humanidad se halla ahora. Todo está en un estado de flujo y
cambio; a medida que el hombre desarrolla su conciencia, otras constelaciones
pueden entrar en una pronunciada actividad, en conjunción con el signo
controlador y también otras establecer contacto y causar efectos más remotos.
Sin embargo, Tauro, Venus y la Tierra, tienen una relación kármica muy estrecha
y un dharma muy definido que llevar a cabo conjuntamente. Lo que puede ser tal
karma y relación está más allá de la comprensión humana común, pero puede
tenerse una idea de ello, relacionando mentalmente las palabras: Voluntad,
Deseo, Luz y Plan. Al enunciarlas lo único que hago es aminorar la distorsión
de la relación, pero hasta que el hombre no piense en símbolos simples y sin
palabras, e interprete correctamente los símbolos no reconocidos hasta ahora,
nada más puedo agregar.
Para
comprender la relación de Venus y la Tierra, quisiera que meditaran sobre lo
que he dado anteriormente en el Tratado sobre Fuego Cósmico.
Toda
esta relación ha sido resumida en las palabras: El planeta Venus es para la
Tierra lo que el Yo superior para la Personalidad. Recuerden que Venus es uno
de los siete planetas sagrados, mientras que la Tierra no lo es. Esta
declaración involucra, como bien pueden ver, el profundo misterio de la
relatividad, de la interacción y de la eventual revelación. Esta revelación,
respecto a la relación del “alter ego” de la Tierra con el mundo de la vida
humana, será revelada únicamente en la tercera iniciación, cuando se haya
disipado todo espejismo e ilusión y cuando “la luz brille libremente a través
del ojo del Toro” e ilumine la oscuridad.
Venus
significa para nuestras mentes, aunque sólo tengamos un destello de la verdad
oculta, lo mental, lo que concierne a la sublimación final, cuanto atañe al
sexo y lo que debe desarrollarse como expresión simbólica en el plano físico.
Éstos son los principales conceptos que acuden a nuestras mentes cuando Venus y
Tauro son considerados al unísono. Tales factores de expresión han estado
relacionados siempre con ellos, desde la noche de los tiempos, porque son
esencialmente básicos y eternamente cósmicos en sus implicaciones. Tauro es uno
de los signos que vela cierto misterio divino. Para beneficio de los discípulos
en entrenamiento estos cuatro conceptos han sido brevemente resumidos en un
escrito arcaico de gran significado:
“Los
santos Hijos de la Mente abrazaron a ambos. Vieron y comprendieron Así nació el
sexo y así se cometió el gran error. La mente se dirigió hacia afuera. La forma
se hizo visible, pero no la vida.
“Desde
la oscuridad clamaron los santos Hijos de la Mente. En su dolor lloraban
desconsoladamente. Miraron hacia adentro y vieron el error que habían cometido,
pero no sabían qué hacer... El Señor respondió y les dio el signo de la
resurrección”
¿
Llegarán a comprender la significación de este enunciado? Les daré un indicio.
La triplicidad terrestre ha sido descrita por los astrólogos como la
personificación de la idea de las llanuras (Tauro), de las cavernas (Virgo) y
de las rocas (Capricornio). Puede decirse que las cavernas existen en las
rocas, profundamente debajo de las llanuras. Estoy hablando en forma figurada y
simbólica De la caverna rocosa emergió el Cristo y volvió a caminar en las
llanuras de la Tierra y desde entonces “la mujer no Lo conoció”. La forma ya no
Lo aferraba, porque Él la venció en las profundidades En la caverna de la
Iniciación, la luz de la resurrección penetra cuando se aparta la piedra que
oculta la entrada. El ser humano va desde la vida en la forma hasta la muerte de
la forma -profundamente, en el lugar rocoso, abajo, en las criptas del Templo.
Pero a ese lugar afluye la nueva vida, que trae fresca vida y liberación; lo
viejo desaparece y la oscuridad se Convierte en luz.
Entonces
sabe que el sexo es en realidad sólo la relación de la naturaleza inferior con
el Yo superior; luego es elevado a la luz del día, a fin de que el hombre pueda
alcanzar la completa unión con la divinidad. El hombre descubre que el sexo
(que hasta entonces ha sido una función puramente física, realizada a veces
bajo el impulso del amor) es elevado a su correcto plano como el matrimonio
divino, realizado y consumado en los niveles de la percepción del alma. Esta
gran verdad subyace en la historia sórdida de la expresión del sexo, la magia
sexual, y las distorsiones de la moderna magia tántrica. La humanidad ha
aminorado el simbolismo y sus pensamientos han envilecido al sexo, hasta
convertirlo en una función animal, y no fue elevado al reino del misterio
simbólico. Los hombres han tratado de obtener, por medio de la expresión
física, la fusión y la armonía internas que anhelan, y esto no se puede hacer.
El sexo sólo es el símbolo de una dualidad interna que debe ser trascendida y
llevada a la unidad. No se trasciende por medios o rituales físicos, sino que
es una trascendencia en la conciencia.
El
regente esotérico de Tauro es Vulcano, el forjador de metales, que trabaja en
la expresión más densa y concreta del mundo natural -desde el ángulo humano.
Desciende a las profundidades para hallar el material sobre el cual ejercer su
arte innato y modelar lo que es bello y útil. Por lo tanto Vulcano es aquello
que representa al alma, el hombre individual, interno y espiritual; en su
actividad tenemos la clave de la tarea que realiza el alma en la eterna ronda
de la rueda de la vida. Quizás recuerden en qué forma Hércules tuvo que forjar
sus propias armas en la Cruz Fija antes de triunfar en la lucha. En realidad se
refiere al arte de Vulcano, que rige al hombre interno y guía su modelamiento.
Vulcano
rige también las naciones cuando están en esa etapa en que el alma se expresa
en forma embrionaria, como en la actualidad, y rige sus actividades, modelando
sus instrumentos de guerra, cuando la guerra y el conflicto son los únicos
medios para lograr la liberación. Pobres de aquellos por cuyo intermedio se
desatan las guerras. Entonces se hace cargo Vulcano y -desde la Edad Media- ha
puesto bajo el control humano al reino mineral desde las “profundidades de
donde extrae el mineral necesario”. En la guerra actual Vulcano está implicado,
conjuntamente con Venus, en la relación entre un hombre y otro y entre el
hombre y el reino mineral. Venus, la energía mental de la humanidad, establece
relaciones entre los hombres y entre las naciones, mientras que Vulcano
establece relaciones entre el cuarto reino de la naturaleza y el primero.
Vulcano, como veremos más adelante, está regido por el primer rayo, y el primer
rayo y el primer reino están definidamente ligados. Por lo tanto, esto atrae la
fuerza de Shamballa, y así tenemos un triángulo esotérico de energía-voluntad,
humanidad y reino mineral, los cuales están en estrecha relación, tanto desde
el punto de vista del Plan como de la expresión del egoísmo materialista. A
ello se debe el gran empleo de minerales (hierro, cobre, etc.) en la Segunda
Guerra Mundial, donde textualmente el reino mineral fue empleado contra el
humano. La humanidad descendió a las cavernas y a las profundidades de la
concreción, y ahora está preparada para un cambio o movimiento ascendente, pero
esta vez realizado en forma consciente y conjunta. Esta difícil situación no
puede comprenderla el hombre común, pero todo el problema del empleo consciente
de lo que existe en el planeta y también su aplicación destructora, están
vinculados a otra situación muy crítica. Parte de la solución vendrá en líneas
similares, y a esto se refiere la profecía que está penetrando hoy en la
percepción racial, sobre la existencia de aquellos “que duermen en las cavernas
de la tierra y despertarán y traerán la liberación”. Pero no hay que ser
demasiado textuales en la interpretación, pues “lo que pertenece a la tierra
puede también hallarse en el cielo”.
Vulcano
es jerárquicamente el regente que condiciona al planeta y determina el hecho de
que el hombre es el macrocosmos del microcosmos y que el cuarto reino modela o
condiciona a todos los reinos subhumanos
Resulta
difícil comprender este signo debido a su subjetividad. Hasta que la humanidad
no haya alcanzado o captado la naturaleza de la voluntad, no será comprendido
el verdadero significado de la influencia taurina. Los signos Aries y Tauro
tienen que ver con el impacto inicial de la energía sobre la forma o de las
energías sobre el alma. Hoy el hombre va siendo lentamente consciente de la
diferencia que existe entre los opuestos y va comprendiendo vagamente la
verdadera naturaleza del deseo. Pero sigue estando en el valle de la ilusión y
-mientras esté allí- no podrá ver con claridad. Uno de los primeros opuestos
que el discípulo debe comprender es el de los mundos objetivo y subjetivo.
Tres
signos están estrechamente vinculados con la iniciación. El secreto oculto en
Aries, Tauro y Géminis, es revelado en las tres iniciaciones sucesivas:
1. El
secreto de Aries es el secreto de los comienzos, los ciclos y la oportunidad
emergente. En la tercera iniciación, el iniciado empieza a comprender la vida
del espíritu o el aspecto más elevado; hasta ese momento, ha expresado primero
la vida de la forma y luego la vida del alma dentro de esa forma. Esta
experiencia es de naturaleza tan elevada que sólo quienes han pasado por ella
podrían comprender cuanto yo pueda decir.
2. El
Secreto de Tauro es revelado en la segunda iniciación por el repentino retiro o
desaparición del espejismo mundial, mediante la energía cegadora de la luz,
constituyendo la actividad radiante final que lleva a la culminación la acción
de la fuerza taurina sobre la humanidad, durante el largo trayecto cíclico que
debe recorrer el hombre. El individuo efectúa en pequeña escala lo que la
humanidad -en su totalidad- realizará cuando reciba la iniciación en Tauro.
3. El
secreto de Géminis debe ser captado en la primera iniciación, porque constituye
el misterio de la relación del Padre, la Madre y el Niño. El nacimiento del
Cristo-Niño, en el plano físico, es la gloria culminante de la fuerza de
Géminis.
Todo
esto concierne a las energías subjetivas que se expresan por intermedio de la
personalidad o aspecto forma. Por lo tanto, cuando hablo de energías
subjetivas, me refiero a las fuerzas que afluyen del alma (en los niveles del
alma) a la naturaleza forma, en su propio nivel de conciencia. Podría ilustrar
esto diciendo que el deseo no es (desde el ángulo de la realidad) una cualidad
subjetiva, excepto en la medida en que sea una distorsión o un empleo ilusorio
de la energía de la voluntad. El deseo es la fuerza de la naturaleza forma; la
voluntad es la energía del alma expresada como acuerdo, dirección y progreso
del Plan. Desde el punto de vista del individuo, el Plan es todo lo que puede
captar y comprender de la presentida voluntad de Dios, en cualquier etapa
particular de su experiencia. Estas diferenciaciones merecen también ser
consideradas. El ser humano puede considerar el deseo como subjetivo, porque
está tan completamente identificado en los planos externos con la vida de la
forma, que los impulsos e incentivos que le llegan a través de la corriente de
la conciencia, los ve como intangibles y místicos. En realidad son meras
radiaciones y reacciones de la forma y no son verídica y técnicamente
subjetivos. El superior llamado del deber y el sentido de responsabilidad son
de naturaleza ciertamente subjetiva, porque provienen del alma y constituyen la
respuesta del alma al “tirón” de la forma. Gradualmente, el discípulo aprende a
diferenciar entre estos aspectos característicos de la energía y la fuerza, que
hacen incesantemente impacto sobre su conciencia. A medida que pasa el tiempo
analiza en forma más aguda y discriminadora, hasta que finalmente sabe cuál es
una expresión de la fuerza (que viene de la forma) y cuales son contactos de la
energía (que llegan del alma).
Esta
disgresión era necesaria, porque es esencial que los astrólogos esotéricos
comprendan que los tres signos, Aries, Tauro y Géminis, tienen (desde el punto
de vista del discípulo y del iniciado) efectos estrictamente subjetivos dentro
de la vida de estos signos. Sólo pueden expresarse externamente en la vida del
sujeto y ser conscientemente dirigidos y controlados en Cáncer, conduciendo así
a la gran liberación que tiene lugar en Capricornio, el polo opuesto de Cáncer,
y también en Acuario y Piscis. Esto se refiere, lógicamente, a los efectos
producidos en el hombre que está en la rueda revertida. Estos seis signos, en
cierto sentido, constituyen dos triángulos principales de fuerza.
He
indicado el aspecto superior o espiritual del Sello del Rey Salomón. Cuando
estos seis tipos de energía se fusionan y mezclan y forman una unidad, entonces
surge la “Estrella del Cristo”. Éste es uno de los símbolos de la sexta
iniciación y la analogía interna de la estrella con la cual están
familiarizados. A fin de que puedan comprenderlo más claramente, señalaré que:
1. Lo
iniciado o “penetrado” en la primera iniciación, se consuma y completa en
Piscis.
2. Lo
que impulsó a llevar a cabo los procesos de involución y evolución (el deseo de
encarnar) toma forma en la segunda iniciación, en la voluntad de liberarse en
Tauro, y halla la liberación por medio de la voluntad de servir universalmente
en Acuario.
3. Lo
que es fluido y mutable en Géminis, produce en la conciencia el gran cambio que
diferencia al iniciado del discípulo. Esto se convierte, en la tercera
iniciación, en una actitud fija en Capricornio. La vida de la forma concreta es
trascendida y el hombre interno se reorienta y asume una dirección inmutable.
Piscis
Capricornio Acuario
Tauro Géminis
Aries
Quizás
se pregunten por qué me ocupo aquí de estas abstracciones. Se debe a que, en el
esfuerzo por comprender y captar la verdad que se halla más allá del
razonamiento de ustedes (aún considerándolo como una hipótesis no comprobada
hasta ahora), están desarrollando gradualmente un aspecto de la mente, muy
necesario en los procesos del conocimiento, y deben ser llamados a realizar un
servicio efectivo durante la iniciación. Tal esfuerzo es importante si queremos
tener una verdadera comprensión; la iniciación constituye una demostración de
la comprensión intuitiva, expresada en forma práctica.
Reasumiendo
nuestro tema inicial, llamaré la atención sobre el hecho de que por medio de
Venus, planeta exotérico u ortodoxo, el signo Tauro está relacionado con
Géminis, Libra y Capricornio. Es interesante observar, por lo tanto, que Tauro
está relacionado con la Cruz Mutable por una corriente vinculadora de energía,
vía Venus, pero al mismo tiempo está dualmente conectado con dos brazos de la
Cruz Cardinal, a través de una conexión venusina con Libra y Capricornio. El
verdadero taurino que llega a la iluminación, tiene un vínculo con los aspectos
de expresión del cuerpo y el alma, y dos vínculos: con el alma y el espíritu
-octava superior de la manifestación. Así se demuestra la perfección del
proceso de sublimación, porque la aspiración ha reemplazado totalmente al deseo
como agente motivador. El alma está vinculada a la forma, pero su vínculo
principal es con el espíritu. Por esta razón, el hombre alcanza en Tauro el
punto donde aparece la meta real o verdadera visión. El deseo, en su expresión
inferior, está vinculado con la forma, en Tauro. La aspiración idealista, en su
expresión más elevada, se logra también en Tauro. Sin embargo, la aspiración
está vinculada con el alma en su expresión inferior y en la más elevada con el
espíritu. La autovoluntad relaciona al hombre con la forma; la voluntad de Dios
relaciona al alma del hombre con el espíritu. Es necesario recibir tres
iniciaciones para que el discípulo comprenda esto con claridad.
Considerando
el asunto desde otro ángulo: en Libra, Venus, la mente o el alma, revela al
hombre el significado exotérico y los resultados del deseo. En Géminis, Venus
revela el mutuo deseo de los pares de opuestos, pues este tema subyace en todo
el proceso creador y evolutivo -la interacción de los opuestos. En Capricornio,
Venus revela al hombre el deseo por el todo, lo universal, característica del
iniciado y la verdadera expresión de la vida espiritual.
Al
considerar el regente esotérico de Tauro, nos enfrentamos con Vulcano, uno de
los planetas velados y ocultos, que es por lo tanto poco conocido y
comprendido. Anteriormente me he referido a Vulcano como el Modelador de la
expresión divina. En sentido peculiar, la energía que fluye desde Vulcano es
fundamentalmente la fortaleza y la potencia que pone en movimiento el proceso
evolutivo mundial; personifica también la energía de primer rayo, esa fuerza
que inicia u origina y también destruye, dando lugar a la muerte de la forma
para que el alma pueda liberarse.
Vulcano
es el rayo o el planeta del aislamiento, pues rige en un sentido peculiar, la
cuarta iniciación, donde son sondeadas las profundidades de la soledad y el
hombre permanece completamente aislado. Permanece desapegado “de lo que está
arriba y de lo que está abajo”. Llega el momento dramático en que renuncia a
todo deseo; la voluntad de Dios o el Plan, es considerado como el único
objetivo deseable, pero el hombre todavía no ha comprobado para sí ni para el
mundo de los hombres ni para su Maestro, si posee la fortaleza necesaria para
seguir adelante en la línea de servicio. Allí se le revela (como le fue
revelado al Cristo en la cuarta gran crisis iniciática de Su vida) que debe
emprender una obra definida y activa que personifica ese aspecto de la voluntad
de Dios, que es función peculiar del hombre apropiarse de ella y hacer posible
su expresión. Esto ha sido denominado en la fraseología cristiana “la
experiencia en Getsemaní”. El Cristo arrodillado al lado de la roca (símbolo de
las profundidades del reino mineral y de la actividad de Vulcano, el modelador)
eleva sus ojos hacia donde despunta la luz de la revelación y en ese momento
realmente sabe lo que tiene que hacer. Ésta es la prueba de Vulcano que rige a
Tauro, la del alma que gobierna al deseo, la del Hijo de Dios que modela Su
instrumento de expresión en las profundidades, captando el propósito divino y
doblegando la voluntad del yo inferior a la del Yo superior. Las profundidades
han sido alcanzadas, y nada queda por hacer. La luz proveniente del ojo del
Toro, que con acrecentada luminosidad ha guiado al alma luchadora,
oportunamente debe ceder su lugar a la luz del Sol, pues Vulcano es un
sustituto del Sol; a veces se dice que está velado por el Sol y otras que
representa al Sol mismo, pues se halla entre el hombre y el Sol, el alma. Por
lo tanto, en conexión con estos tres símbolos de la luz tenemos:
1. Tauro.
- El ojo de la iluminación o de la luz. El ojo del Toro. Iluminación.
Exotéricamente el Sol físico.
2. Vulcano.
- El que revela lo que está profundamente oculto y lo trae a la luz.
Esotéricamente el corazón del Sol.
3. El
Sol. - El gran Iluminador. Espiritualmente el Sol, central espiritual.
Así,
desde todos los ángulos, la iluminación sigue siendo el tema de este siglo.
Hemos
hecho una parcial consideración sobre los rayos y sus efectos y relaciones,
cuando, por intermedio de Tauro y sus regentes, derraman su fuerza y energía
sobre el hombre individual o la entera humanidad. Los dos rayos que afectan
directamente al signo son, como hemos visto, el quinto (por intermedio de
Venus) y el primero (por intermedio de Vulcano). Ambos, cuando son considerados
en combinación con la Tierra (expresión de} tercer rayo), demuestran una
combinación de rayos muy difícil, pues todos pertenecen a la línea de primer
rayo de energía:
ler.
Rayo. El Rayo de Voluntad o Poder.
5to.
Rayo. El Rayo de Conocimiento Concreto.
3er.
Rayo. El Rayo de Inteligencia Activa.
Esta
combinación aumenta grandemente la ya difícil tarea del taurino. El segundo
Rayo de Amor-Sabiduría y su línea subsidiaria de energía aparece sólo en forma
indirecta y, por lo tanto la persona nacida en este signo carece frecuente y
notablemente de amor y sabiduría. Un hombre así tendrá mucho amor, estima y
respeto propio y estará egoístamente centralizado o enfocado en la
personalidad. Será inteligente, pero no sabio; tendrá aspiraciones, pero al
mismo tiempo será obstinado y determinante, de manera que su aspiración no lo
llevará rápidamente muy lejos. Actuará esporádicamente y con impulsos
incontrolados, pues un constante y mesurado progreso en el Camino le resulta
difícil. No le es fácil aplicar en forma práctica el conocimiento obtenido, el
cual tiende a permanecer como una adquisición mental y no como una experiencia
práctica. Será casi dolorosamente consciente de la dualidad, pero en lugar de
luchar por obtener la unidad, a menudo lo embarga una fija y estática
depresión. Será destructivo, porque es “testarudo” debido a que predomina el
aspecto martillador de Vulcano. Como posee cierta medida de luz, lo afligirá el
poder de destruir que posee.
Necesita
comprender el aspecto espiritual de Venus, el cual acentúa que el Hijo de Dios,
el Hijo de la Mente, es el instrumento del amor de Dios, debiendo, por lo
tanto, aprender a transmutar el conocimiento en sabiduría. Debe trascender el
aspecto destructor de Vulcano, y también el de primer rayo, y trabajar en
cambio como “modelador de almas”, incluyendo la propia. Debe aspirar a obtener
una clara visión, una pura y gozosa voluntad y matar el deseo de la
personalidad. Tal es la meta del discípulo taurino.
Por
intermedio de los otros tres brazos de la Cruz Fija y sus tres corrientes de
energía divina, la fuerza del amor puede ser llevada indirectamente a ejercer
influencia sobre el hombre nacido en Tauro. Los regentes de dos de estos
signos, Leo y Escorpio, incluyen al Sol (2do. rayo), Marte (6to. rayo) y
Mercurio (4to. rayo). El Sol y Marte son regentes esotéricos de Leo y Escorpio,
y Mercurio es el regente jerárquico de Escorpio. Urano es el regente ortodoxo y
Júpiter el regente esotérico de Acuario. La Luna también está presente, pero
nuevamente vela a Vulcano, cuya influencia ya hemos considerado. La única
influencia de rayo que falta es la del tercer rayo y básicamente está también
presente, porque es el rayo de la Tierra. Por lo tanto, en este importante
signo, la persona taurina se halla -directa o indirectamente- bajo la
influencia de los siete rayos, porque el deseo, que conduce a la iluminación
final, los motiva a todos. Tal es la sorprendente situación que enfrenta el
hombre -particularmente el discípulo y el iniciado- nacido en este signo. Tales
son las dificultades con las cuales él está enfrentado, que crean también su
inmensa oportunidad de progresar.
Un
nuevo campo de estudio se abrirá evidentemente ante los astrólogos de la nueva
era y una nueva luz estará disponible evidentemente sobre esta ciencia, la más
grande de todas, cuando el investigador pueda determinar la edad relativa de la
persona o del grupo, cuyo destino debe ser determinado y cuyo horóscopo se está
confeccionando. En tales casos se ha de considerar oportunamente cada uno de
estos cuatro signos desde:
1. El
ángulo del hombre no evolucionado, centrado en:
a. alguno
de sus vehículos,
b. la
personalidad integrada, antes de la experiencia del Sendero.
En
éstos controla la Cruz Mutable.
2. El
ángulo del ciclo de las vidas, donde las dualidades se reconocen y el aspirante
se “revierte en la rueda”.
Entonces
controla la Cruz Fija.
3. El
ángulo del iniciado.
Aquí
comienza a controlar la Cruz Cardinal.
Las
Cruces también son conocidas como:
La
Cruz del Cristo Oculto-La Cruz Mutable.
La
Cruz del Cristo Crucificado-La Cruz Fija.
La
Cruz del Cristo Resucitado-La Cruz Cardinal.
Las
Cruces individual, planetaria y cósmica.
Poder
determinar estos ángulos implicará, entre otras cosas, hacer un agudo análisis
de las cualidades de las cuatro energías que actúan sobre la humanidad por
intermedio de cada brazo de la Cruz. Un aspecto de esto determinará en forma
oportuna y estadística el promedio de los signos que rigen a los diferentes
tipos de hombres.
Se ha
dicho que “cuatro energías constituyen un hombre, ocho energías un Maestro y
doce energías un Buddha de Actividad”. Durante este proceso de “modelación”,
tienen lugar grandes cambios en la conciencia y también otros fundamentales por
medio de este signo, que -en combinación con su polo opuesto, Escorpio- es uno
de los principales signos condicionadores del zodíaco. Bajo el impacto de su
energía se producen profundas desorganizaciones y alteraciones del carácter, de
la cualidad y de la orientación. Es un signo peligroso, porque fácilmente se
exageran los aspectos destructivos y se aplican tan inteligentemente a las
circunstancias, que la trayectoria del Toro puede ser destructiva dentro de su
campo de contacto, y al mismo tiempo autodestructora, hasta el momento en que
la autovoluntad o deseo egoísta, es atemperado por la aspiración. La aspiración
cede su lugar oportunamente a la actividad inteligente y a la aceptación de la
voluntad que emana del Centro espiritual de la vida. Esto conduce a colaborar
con el Plan, en el sentido más pleno de la palabra, y a terminar con el
autocentrismo individual. El temperamento, tan característico en el Toro, debe
ceder su lugar a la energía espiritual dirigida, pues el temperamento sólo es
energía incontrolada, que beneficia a la personalidad; la ceguera (el Toro es
ciego durante gran parte de su trayectoria) debe ceder su lugar a la visión, al
correcto enfoque de la vista, lo cual disipará finalmente las ilusiones y los
espejismos autoengendrados del aspirante; la autoconmiseración, efecto de una
concentración constante sobre la frustración del deseo en la vida de la
personalidad, debe ser reemplazada por la compasión hacia la humanidad y
desarrollada en servicio altruista que presta el iniciado salvador. La tarea
del taurino es dura, pues contiene en sí, en grado muy notable, limitaciones
destacadas sobre los procesos de la evolución espiritual; sin embargo, no hay
dificultades insuperables, y el taurino liberado es siempre una fuerza
constructiva, planificadora, creadora y progresista; tales hombres son muy
necesarios en estos días críticos de reajuste y esfuerzo.
Como
bien saben, Tauro rige el cuello y la glándula tiroides. Ésta es esencialmente
la región de donde debe emanar la actividad creadora del hombre que se halla en
el Sendero. La energía del centro sacro debe ser elevada a la laringe para que
la creación, por medio del amor y la voluntad, compruebe oportunamente el
efecto sublimador que produce la trasferencia de la energía sexual, cuando es
aplicada en forma más elevada. El correcto empleo de los órganos de la palabra
proporciona la clave de los procesos por los cuales el discípulo debe efectuar
ciertos cambios básicos. El taurino que se halla en el camino de liberación,
debería aplicar el método de la palabra en forma directa y motivada, y en forma
exteriorizada y explicativa, a fin de transformarse de una persona que sigue
voluntariamente el modo de ser de su personalidad, en un sabio colaborador del
Plan. Con esto quiero decir que cuando el hombre traduce sus ideales en
palabras y actos, efectúa una transformación, transmutación y, oportunamente,
una traslación a la cima de la montaña de la Iniciación. Los resultados del
trabajo creador de materializar la visión, deben ser llevados a una
demostración efectiva en Escorpio, en cuyo signo se aplican las pruebas finales
para comprobar que la energía fluye libremente, y sin impedimentos ni
obstrucciones, entre los centros laríngeo y sacro, y demostrar que la correcta
orientación ha sido lograda y que no existe temor alguno de que el sujeto de
Tauro caiga ciegamente en el autointerés, pues en el futuro seguirá inteligentemente
el Camino de la Liberación -camino que traerá su propia liberación y, al mismo
tiempo, lo impulsará a realizar esas actividades que llevarán la liberación a
otros. El hombre que en Escorpio ha aprendido sus lecciones, en Tauro deberá
demostrar esa creatividad que actuará bajo la inspiración de la aspiración y de
la visión y tratará de expresar constructivamente la belleza velada
intrínsecamente por todas las formas, proporcionando así la revelación de ese
propósito subyacente que motiva todos los acontecimientos y formas. Los
aspectos que producen cambios básicos en el propósito, interés y orientación,
deben manifestarse en Escorpio, comprobando así la efectividad de los procesos
evolutivos, sufridos en la repetida gran transición de Escorpio a Tauro y de
Tauro a Escorpio. Este ciclo de movimientos constituye (con el ciclo mayor) un
ritmo de experiencia de enorme importancia. Estos siete signos son
preeminentemente signos de experiencia en la vida. El signo anterior a Aries es
el “signo de la institución”, mientras que los cuatro que le siguen a Escorpio
prueban ser los signos del discipulado y la iniciación. Esto sucede en la rueda
revertida, y las implicaciones sobre esta misma línea en la rueda común, pueden
ser fácilmente aplicadas por ustedes.
El
reconocimiento de estas metas y la comprensión de los problemas taurinos
aclararán la posición de los planetas en este signo. Vuelvo a recordarles que
la exaltación de un planeta en cualquier signo particular, su caída dentro de
la esfera de influencia de un signo, así como también la disminución de una
influencia planetaria particular, en cualquier ciclo de un signo (que,
técnicamente hablando, va “en detrimento”) son puramente simbólicos, en cuanto
a los efectos que produce la energía cuando hace impacto sobre la naturaleza
forma, aunque halle o no resistencia y evoque o no respuesta, de acuerdo con la
calidad del instrumento planetario sometido al impacto. La Luna está exaltada
en este signo. Simbólicamente, significa que el aspecto forma de la vida es un
factor que controla poderosamente y que el hombre debe tenerlo siempre en
cuenta. La Luna es la Madre de la forma, y en este caso vela u oculta a Vulcano
-lo cual era de esperarse. Por lo tanto, la Luna representa aquí al moldeador o
modelador de la forma, proporcionando los aspectos masculino y femenino en la
construcción de la forma, función dual Padre-Madre. Esto deben recordarlo los
astrólogos. Tal proceso de interacción desarrolla dos fases del necesario
moldeamiento:
1. Un
proceso en el cual se crea una forma de gran potencia, donde el autointerés y
los objetivos y deseos de la personalidad son los móviles que propician la
actividad. Actividad de la Luna y de Tauro.
2. Los
procesos autoaplicados por el taurino que va despertando, donde es modelada
nuevamente la naturaleza forma y motivada en forma distinta, y así “elevada a
los cielos”, irradiada y glorificada. Actividad de Vulcano y de Tauro.
La
exaltación de la forma, regida por la Luna, puede ser trazada a través de todo
el zodíaco, proporcionando en sí una historia interesante y progresiva que no
intento considerar aquí, la cual ha sido narrada por las diversas mujeres que
aparecen en las diferentes constelaciones, y algún día se erigirá alrededor de
ellas la astrología de la forma. Tenemos a Casiopea, Venus, Cabellera de
Berenice, Andrómeda y una o dos más, así como también Virgo, la Virgen, la más
importante de todas. Aquí sólo puedo indicar un campo de pensamiento e
investigación astrológica, no abordado hasta ahora, pero no dispongo de tiempo
para interpretar este vasto y provechoso campo de conocimiento. “Nuestra Dama,
la Luna” está relacionada con todas ellas, y antes de la gran desintegración
del sistema solar anterior, que convirtió a la Luna en un planeta muerto, las
energías de esas estrellas y de algunos planetas fueron producidas por sus
actividades que estaban enfocadas en la Luna y transmitidas por ésta en forma
muy misteriosa y sin embargo poderosa. Por medio del deseo traducido en
términos de voluntad espiritual, la forma es esotéricamente exaltada, y la
exaltación de la Luna en Tauro es un símbolo de este hecho. Esto está
testimoniado por el símbolo astrológico común de los cuernos del Toro. Es la
Luna creciente, y también el símbolo de la naturaleza destructora de la vida de
la forma del Toro. Recuerden que la destrucción o muerte de la forma y por ello
la terminación de la influencia de la forma, es la meta del proceso que cambia
el deseo en aspiración.
Urano,
el planeta del misterio oculto y uno de los más esotéricos, cae en este signo,
trayendo la acentuación y la marcada división entre cuerpo y alma, destacada
característica del sujeto de Tauro. Prepara al hombre interno para la aguda
interacción y conflicto, en el siguiente signo, Géminis. En consecuencia, la
presencia de la Luna exaltada y de Urano caído, da una imagen maravillosa de la
historia del hombre durante la etapa de desarrollo y poder de la personalidad.
La tarea de Urano, oculta en las profundidades, consiste en despertar y evocar
la respuesta intuitiva de Tauro hacia una luz siempre creciente, hasta el
momento en que se logra la plena iluminación, así como también el desarrollo de
la conciencia espiritual -sustituyendo las reacciones inferiores de la forma
por los aspectos superiores del alma. Es interesante observar que en Escorpio,
Urano está exaltado, lo que indica el éxito de la tarea que emprendieron las
fuerzas uranianas. Así se alcanza la realización.
Marte
se halla en detrimento en este signo. Su actividad acrecienta constantemente la
naturaleza guerrera de Tauro, pero la potencia de la lucha taurina es tan
grande, hablando esotéricamente, que el efecto de Marte se pierde en el todo
mayor. “Acrecienta el espejismo y la confusión y, sin embargo, contiene en sí
una esperanza para el hombre luchador.”
En
este signo se acentúa constantemente el factor lucha. Es una lucha cósmica,
planetaria e individual, pues el deseo-voluntad subyace en las actividades
manifestadas del Logos, de la Vida planetaria y del hombre, y también de todas
las formas de la naturaleza. Es la lucha de lo que está profundamente oculto en
la oscuridad, para alcanzar la luz del día; es la lucha del alma oculta para
controlar y dominar la forma externa; es la lucha para transmutar el deseo en
aspiración y la aspiración en voluntad de lograr la realización; es la lucha
por alcanzar la meta, revelada por una acrecentada luz. Tan potente es esta
lucha, que culmina en la rueda común (antes de que el alma que busca encarnar
vuelva a entrar en Aries) en el deseo fijo, fortaleciéndose cada vez más para
seguir la rueda del renacimiento; en el progreso revertido alrededor del
zodíaco, la lucha consiste en dominar y destruir todo lo que ha sido tan
laboriosamente realizado en la rueda común, para demostrar, en Escorpio (por
medio de las terribles pruebas aplicadas allí), que la forma ya no controla,
pero que las lecciones aprendidas, mediante el empleo de la forma, han sido
retenidas; la lucha se libra para llevar a cabo la iniciación en Capricornio, y
de esta manera liberar al alma de la rueda giratoria y liberarse finalmente de
la esclavitud del deseo y de cualquier tipo de control ejercido por la forma.
Esto
está curiosamente remarcado en este signo por los regentes de los decanatos.
Ambos astrólogos, Alan Leo y Sefarial, prácticamente y para todos los intentos
y propósitos, concuerdan en la asignación de planetas para gobernar los triples
aspectos del signo. Disienten exotéricamente en un punto, pues mientras
Sefarial da la Luna como rigiendo el segundo decanato, Alan Leo da Venus como
rigiendo al primero. Sin embargo, Venus y la Luna a menudo se emplean en forma
intercambiable, y ambos expresan o irradian la misma energía básica de
inteligencia activa en sus aspectos superior e inferior. Uno expresa amor
inteligente, el otro la inteligencia de la materia; este énfasis dual tiene que
ver con el dominio que ejerce la naturaleza de la forma en el sujeto taurino y
su liberación por intermedio del Hijo venusino de la Mente. La Luna o Venus,
Mercurio y Saturno, controlan los decanatos, y la consideración que hemos hecho
de estos planetas en los signos anteriores, les habrá indicado la correcta
interpretación, tanto aquí como en otra parte. La vida de la forma, la
actividad inteligente y la lucha intensa, resumen el problema taurino, mientras
que Mercurio, el Mensajero de los Dioses, recuerda al hombre que lucha, que
siempre debe llegar a ser lo que esencialmente es, evadiéndose así de la
ilusión y penetrando en la luz.
Las
notas clave de este signo son, como de costumbre, claras en sus implicaciones.
Una, enuncia la nota del aspecto forma: “Que se luche sin desmayo”. El Verbo de
la forma consiste en tomar, aferrar e ir valientemente tras lo deseado. El
Verbo del alma es: “Veo, y cuando el Ojo está abierto, todo es luz”. El ojo del
Toro cósmico de Dios está abierto, y desde él la luz afluye radiantemente sobre
los hijos de los hombres. El ojo de la visión del hombre individual debe
también abrirse en respuesta a esta luz cósmica. De allí que la victoria sea
inevitable, pues la potencia de la energía cósmica, infaliblemente y a su
debido tiempo, subyugará y reorientará la energía de la humanidad.
Ya he
considerado brevemente y creo, sin embargo, constructivamente, algunas de las
influencias y significados subjetivos de los doce signos del zodíaco. He
abordado su mutua interrelación y su interacción planetaria y he tratado de
presentarles las reacciones de la humanidad a estas múltiples energías y
fuerzas. Dichas fuerzas afluyen desde fuentes cósmicas y hallan su camino hacia
nuestro sistema solar, al que son atraídas por medio de una cualidad análoga o
-bajo la Ley de Contradicción, o Ley de los Contrarios- encuentran su camino
hacia ciertos planetas, afectando y condicionando así a unidades de vida que
hay en cada uno de estos planetas receptores. Hemos visto al hombre instado a
progresar por la naturaleza de las fuerzas de la atracción divina y hemos
observado las diversas cualidades divinas que esta actuación de energías evoca
en la humanidad -así como también en las demás formas de vida. Quizás he
acentuado, casi hasta la confusión, el vasto conjunto de impelentes energías
que actúan por todo nuestro cosmos; el hombre individual puede muy bien
anonadarse por sentirse desvalido y exageradamente fútil, pero sólo se debe al
estado relativamente subdesarrollado de su “mecanismo de recepción”. Cuando se
sienta anonadado debe recordar que potencialmente posee la capacidad creadora
de construir y desarrollar gradualmente un mejor mecanismo de recepción que le
permitirá finalmente responder a todos los impactos y a cada tipo de energía
divina. Esta capacidad es indestructible y constituye en sí un enfoque divino
de energía, que debe llevar y llevará adelante indefectiblemente el bien que se
está haciendo, bajo la inspiración del Gran Arquitecto del Universo. Él modela
todas las cosas para un fin divinamente previsto, y en este signo -por
intermedio de Sus agentes, Venus y Vulcano, tipificando la forma y al alma-
conducirá al hombre de lo irreal a lo real.
TERCER
CAPÍTULO
LA CIENCIA DE LOS TRIÁNGULOS
INTRODUCCIÓN
LLEGAMOS
al fin de la tercera extensa parte del segundo capítulo sobre los Efectos
Espirituales de las Constelaciones y sobre el Zodíaco y los Rayos. En esta
parte se tratará la naturaleza de la astrología esotérica y en la introducción
se consideró brevemente la significación del esoterismo en forma general,
aplicado a la astrología moderna; además se consideraron las tres Cruces y se
hicieron breves referencias sobre la relación que tienen los signos con los
centros; no obstante hemos dedicado la mayor parte de nuestro tiempo a un
análisis del significado y de la interrelación de los doce signos del zodíaco
entre sí, con los planetas y la Tierra, tratando, apenas, el efecto que
producen sobre el individuo, excepto en un sentido general. Ahora consideraremos
la tercera y más importante parte de este estudio astrológico titulado La
Ciencia de los Triángulos, dividido, como ya se indicó, en tres partes:
1. Los
Triángulos de Energía constelaciones.
2. Los
Triángulos de Fuerza triplicidades planetarias.
3. Los
Triángulos y los Centros planetarios
y humanos.
He
analizado aquí el punto alcanzado en nuestro estudio, pues ansío que conozcan
dentro de lo posible hasta dónde hemos llegado en nuestro intento de arrojar la
luz de la comprensión esotérica sobre el actual y total estudio exotérico de la
astrología.
Por
lo tanto, antes de proseguir con este tema, algo difícil, quisiera decir
algunas palabras y recordarles ciertas cosas respecto a nuestra actitud
general.
En
esta serie de estudios astrológicos no he expuesto la parte matemática
vinculada a mis afirmaciones. Ciertos cambios básicos se están produciendo en
la inclinación del eje de la Tierra y esto traerá gran confusión en los
cómputos de los astrólogos, cambios que se efectúan lenta y progresivamente y
de acuerdo a la ley cósmica. A medida que esto sucede resulta imposible hacer
cómputos y deducciones exactas. Cuando la orientación y el “punto de dirección”
del polo de la Tierra haya sido nuevamente estabilizado, podrán obtenerse, con
exactitud, las nuevas cifras matemáticas condicionantes. En verdad, desde los
antiguos días egipcios, no se ha podido lograr una verdadera exactitud.
Cualquier cosa que pueda realizarse en estas líneas sólo es aproximado y, por
lo tanto, resulta imposible hacer el análisis, la predicción y la
interpretación verídicos. Todo el tema es muy confuso y completamente
incomprensible para el astrólogo común y, lógicamente, para el estudiante
común. Sin embargo les recordaré que en el gran ciclo de vida de la Tierra se
ha producido varias veces el cambio de las “estrellas polares” y que nuestra
actual estrella polar no ha estado siempre en la misma posición. Esto también
la ciencia lo reconoce.
En
cada uno de los grandes deslizamientos del eje de la Tierra, hubo convulsiones,
confusiones y cataclismos previos a la reconstrucción, estabilización y
aparente y relativa calma. Estos acontecimientos macrocósmicos tienen analogías
microcósmicas similares, tanto en la vida de la humanidad como en la del hombre
individual, de allí que la crisis mundial actual -aunque precipitada por el
error y el pecado humanos, por el karma pasado y el idealismo emergente,
respondiendo al desarrollo del intelecto y a la aparición de la intuición- sea
básicamente el resultado de combinaciones de corrientes de fuerzas mucho más
grandes y más vastas, en las relaciones macrocósmicas.
En
resumen, podría decirse que las causas cósmicas y del sistema dadas a
continuación, son responsables de las actuales y difíciles crisis y situaciones
mundiales:
1. La
irrupción de fuerza magnética en Sirio que, por medio de la Jerarquía, produce
efectos en nuestro sistema solar y, particularmente, en la Tierra.
2. El
deslizamiento de los polos de la Tierra, debido a la atracción de un gran
centro cósmico, que afecta poderosamente la orientación de la Tierra y es
responsable de los actuales terremotos de las erupciones volcánicas y los
innumerables temblores de tierra en los últimos ciento cincuenta años.
3. El
gran tránsito del sol alrededor del zodiaco mayor (un período de 250.000 años,
o una ronda completa) finalizó cuando el sol entró en Piscis, hace más de dos
mil años. Este proceso de salir o entrar en un signo particular e influencia
cíclica, abarca un período de cinco mil años, en lo que concierne a esta ronda
mayor o ciclo. Este período de cinco mil años abarca el ciclo completo de
transición, hasta que se logra la completa libertad de actuar bajo la
inspiración del nuevo signo. Por lo tanto, no estamos aún libres de un
desbarajuste incidental.
4. El
paso de nuestro Sol del signo de Piscis al de Acuario, es otra de las
condiciones originantes de la confusión actual. Esta confusión de fuerzas en el
sistema solar, está afectando notablemente a nuestro planeta. Durante el
proceso de pasar de un signo a otro, por ejemplo el tránsito de Piscis a
Acuario, como sucede ahora, abarca un período de aproximadamente quinientos
años.
Los
astrólogos harían bien en considerar estos puntos. Vuelvo a recordar a los
estudiantes que cuando hablo de signos me refiero a las influencias de las
constelaciones, tal como están representadas por los signos, llamándoles la
atención sobre el hecho de que, en el gran proceso evolutivo y debido a ciertos
desplazamientos y discrepancias astronómico-astrológicas, el Sol no se halla en
la constelación a la cual se refiere un signo particular en un momento dado.
Les he llamado la atención sobre ello en una parte anterior de este tratado.
5. Otro
factor poco conocido es que actualmente la Luna se está desintegrando con
creciente rapidez, y esto afecta necesariamente a la Tierra y tiene resultados
terrenales.
Los
estudiantes hallarán interesante aplicar los siguientes grandes acontecimientos
cíclicos a los propios procesos en que aparecen y actúan en tiempo y espacio:
1. La
sucesión de las grandes rondas del zodíaco, o un período de ciclos de
aproximadamente 250.000 años, tiene su analogía en el ciclo de vida de la
Mónada.
2. La
progresión del Sol cuando pasa por los signos del zodíaco, durante uno de estos
ciclos de 25.000 años, halla su analogía en el ciclo de vida del ego o alma.
3. El
zodíaco menor, abarcado -desde el ángulo de la extrema ilusión- en el curso de
un año, corresponde a la vida de la personalidad.
Al
considerar estos puntos debe recordarse siempre que los grandes desplazamientos
o grandes expansiones de conciencia, son seguidos inevitablemente por
trastornos en las formas externas. Esto es verdad en la vida de una deidad
solar, de un Logos planetario, de la entera humanidad y de un hombre. De allí
también el actual problema mundial. Un gran acontecimiento, por ejemplo, como
un cambio en el eje de la Tierra, está relacionado a una iniciación del Logos
planetario. Por lo tanto, los estudiantes pueden observar aquí la relación que
tiene con la vida individual al cambiar constantemente su conciencia en el
proceso de desarrollo vital en el Sendero del Discipulado y en el de la
Iniciación. Anteriormente en este tratado me he referido a un hecho que siempre
debe tenerse presente, y es que las grandes energías que actúan sobre nuestro
planeta ejercen un efecto obstaculizador o estimulante, producen retardo,
concreción, cristalización y retraimiento, o aferramiento a lo antiguo y
caduco, o estimulan y ocasionan fluidez, acrecentamiento y expansión. El
cuidadoso investigador de los asuntos humanos observará esto de acuerdo a cómo
estudie los acontecimientos que se suceden hoy ante sus ojos.
Hablando
en forma amplia y general, puede decirse que los tres grupos de fuerzas
principales que afectan a nuestro planeta son de naturaleza zodiacal, del
sistema y planetaria y -nuevamente generalizando- pueden también decirse que:
1. Las
energías zodiacales pasan a través de Shamballa y están relacionadas con el
primer Rayo de Voluntad o Poder, y afectan a la Mónada.
2. Las
energías del sistema pasan a través de la Jerarquía y están relacionadas con el
Segundo Rayo de Amor-Sabiduría o, como se lo denomina a menudo en la astrología
esotérica, el Rayo de Coherencia Atractiva, y afectan al alma.
3. Las
fuerzas planetarias hacen impacto sobre la humanidad y pasan a través de ella,
y están relacionadas con el tercer Rayo de Inteligencia Activa, y afectan a la
personalidad.
Me he
referido a esto anteriormente, pero he vuelto a enunciarlo, pues quiero que lo
tengan siempre presente, a medida que avanzamos en nuestros estudios. Tenemos
aquí una triplicidad mayor de energías que emergen de un vasto e incomprensible
conjunto de fuerzas y energías, que son para ellas lo que la Vida Una es para
este triángulo de menor importancia.
Debe
recordarse también que estos tres grupos de energía producen efectos diferentes
de acuerdo con el tipo de mecanismo (dependiendo éste del grado de evolución y
de la etapa de desarrollo) sobre el cual hace impacto. Por ejemplo, el efecto
de una fuerza zodiacal y del sistema sobre un planeta sagrado u otro no
sagrado, es muy característico, así como el efecto de estas energías cuando
hacen su impacto en el hombre dependerá de si evoca respuesta de la mónada, del
ego o de la personalidad, o si hacen impacto sobre la conciencia de la masa, el
ente autoconsciente, o la conciencia iluminada de la humanidad, o si de hecho
-en lo que al hombre se refiere- actúan sobre el no evolucionado, el
evolucionado o los discípulos e iniciados. El tipo de mecanismo y la cualidad
de la conciencia determinan la recepción y la respuesta. Este enunciado es de
fundamental importancia, y hasta que los astrólogos no lleguen a un grado de
desarrollo en que el mundo de verdaderos significados se abra ante ellos y el
alcance de su conciencia sea ampliamente incluyente, no les será posible ser
realmente exactos en sus interpretaciones de los horóscopos grupales o
individuales. Insisto sobre esto porque la Ciencia de los Triángulos se refiere
totalmente a las energías subjetivas al condicionar la conciencia y no al
condicionamiento creado por las mismas energías sobre las formas externas en el
plano físico.
Quizás
dirán “cómo un hombre piensa así es él” y la expresión de esa energía
significará, en último análisis, lo mismo. Esto no es exactamente verdad. La
respuesta de la humanidad y del individuo a la vida mental interna y a la
conciencia subjetiva, no es inmediata. Toma mucho tiempo (especialmente en las
primeras etapas) para que una idea se abra camino hacia la mente y de allí pase
al cerebro, condicionando a la naturaleza emocional en sus progresos y
procesos. Por lo tanto, se dedicarán varias vidas a registrar los efectos
producidos por estas energías sobre la vida mental, y también se registrará la
respuesta de la vida en el plano físico una vez captados. Por esta razón he
afirmado que la Ciencia de los Triángulos subyace en todo el sistema astrológico
y sólo ahora está en proceso de revelación. Tengan presente que el efecto de
estas energías que vamos a considerar, y su triple relación, se producirá en el
reino de las ideas y en el mundo de la conciencia y su expansión, y abarcará,
por lo tanto, la vida mental sensible de un Logos solar, un Logos planetario,
la humanidad y el hombre.
No me
ocuparé por lo tanto de lo que producen los acontecimientos, excepto en la
medida en que todas las ideas llegan a la expresión en el plano de la
manifestación, lo cual, repito, depende de la cualidad y naturaleza del
mecanismo de respuesta, sea un sistema solar, un planeta, el cuarto reino de la
naturaleza o un ser humano.
Agregaré
aquí una sexta razón que explicará la actual presión y tensión en la respuesta
de la familia humana en esta crisis mundial, porque está relacionada por entero
a la respuesta consciente a las fuerzas subjetivas que se expresan como ideas y
vastas corrientes de pensamiento. Por este hecho la humanidad está girando al
revés en la gran rueda zodiacal, tal como lo hace el discípulo individual el
punto de reversión y el signo o signos en los cuales tiene lugar, marcan un
punto de crisis muy importante en la vida de este reino de la naturaleza,
producen tumultos, dificultades y toda la gama de reajustes necesarios para la
reorientación. Si agregan a esta razón las otras cinco, no les asombrará que la
situación actual sea hoy casi increíble por su dificultad y la extensión que
abarca.
En
cada triplicidad hay tres cualidades principales que se manifiestan, o tres
energías básicas que tratan de expresarse o influir. Al manifestarse en tiempo
y espacio, el hombre descubre que esto es verdad y que constituye una ley de la
naturaleza, y podría decirse que la tarea del discípulo es llegar ser
plenamente consciente -como Observador desapegado- de estas energías y las
cualidades que van expresándose a medida que actúan dentro de el mismo. Esto lo
realiza en el Sendero de probación, en el Sendero del discipulado y en el
Sendero de la iniciación. Debe llegar a ser consciente de:
1. La
triple energía, la personalidad, de la cual el cuerpo vital es la expresión
sintética.
2. La
triple alma, de la cual el loto egoico es la expresión.
3. La
triple mónada, cuya expresión es la gran bifurcación, una gran difusión en
tiempo y espacio de tres corrientes de energía creadora. Quizás esta última
definición sea de poco significado para el no iniciado, pero debe ser
suficiente para él.
El
aspecto que se manifiesta en estas triplicidades es el resultado de la
interacción de las tres fuerzas y está condicionado por ellas. Ésta es su plena
expresión y el resultado de su exitosa actividad:
1. En
la personalidad, es el cuerpo físico.
2. En
el alma, es el capullo central abierto dentro del loto egoico.
3. En
la mónada, es el “sonido que se abre camino geométricamente hacia la visión del
Observador” -frase profundamente esotérica que simboliza lo que no puede ser
expresado ni reducido a la tangibilidad de la forma.
Si
los estudiantes aplican esta idea al estudio y a la comprensión de los
triángulos astrológicos y no pierden de vista las triples energías
relacionadas, simplificarán grandemente sus estudios. Cuando el microcosmos es
conocido, contiene siempre la clave del Macrocosmos, el cual se refleja
eternamente en el hombre, el microcosmos, y por eso el hombre tiene dentro de
sí la posibilidad y la potencialidad de la comprehensión total.
Por
lo tanto, en las innumerables triplicidades que se estudiarán, descubriremos
analogías con la mónada, el alma y la personalidad del hombre, y hallaremos que
una línea del triángulo incorpora una fuerza determinante y dominante y dos
líneas que -durante un ciclo particular- están condicionadas por ella. Tenemos,
por ejemplo, una ilustración interesante de ello en la naturaleza del fuego,
esotéricamente entendido, en su triple expresión en tiempo y espacio durante un
ciclo de manifestación, pues, como saben, la Sabiduría Eterna enseña que
existe:
1. El
fuego eléctrico voluntad mónada fuego iniciático.
2. El
fuego solar Amor-sabiduría alma fuego
cualificador.
3. El
fuego por fricción actividad
personalidad fuego purificador. Intelectual.
Doy
esta triplicidad porque es muy conocida y, al mismo tiempo, constituye una
buena ilustración de una ley básica.
1. Triángulos de Energía-Constelaciones.
Detrás
de los innumerables triángulos entrelazados en nuestro sistema solar,
condicionándolos en amplia medida (aunque hoy en forma más potencial que
expresiva), hay tres energías que provienen de tres constelaciones principales,
emanaciones de la Osa Mayor, de Sirio y de las Pléyades. Podría decirse que:
1. Las
energías que vienen de la Osa Mayor están relacionadas con la voluntad o
propósito del Logos solar, y son para ese gran Ser lo que la mónada es para el
hombre. Éste es un profundo misterio que ni el iniciado más avanzado puede aún
captar. Sus energías séptuples unificadas pasan a través de Shamballa.
2. Las
energías provenientes del sol, Sirio, están relacionadas con el aspecto
amor-sabiduría o el poder de atracción del Logos solar, con el alma de ese gran
Ser. Esta energía cósmica del alma está relacionada con la Jerarquía. Se ha
dicho que la Gran Logia Blanca de Sirio tiene su reflejo, método de servicio
espiritual y exteriorización, en la gran Logia Blanca de nuestro planeta, la
Jerarquía,.
3. Las
energías provenientes de las Pléyades, conjunto de siete energías, están
conectadas con el aspecto inteligencia activa de la expresión logoica, e
influencian el aspecto forma de toda la manifestación. Se enfocan
principalmente por intermedio de la Humanidad.
Conectada
con este triángulo principal y afectando poderosamente a todo nuestro sistema
solar hay una triple y muy interesante interrelación, que tiene una relación
especial y peculiar con la humanidad. Este triángulo de fuerzas pone en
relación a una de estas constelaciones principales, a uno de los signos
zodiacales y a uno de los planetas sagrados de nuestro sistema solar.
Primer Triángulo:
Las
Pléyades Cáncer Venus
La Humanidad
Segundo Triángulo:
La
Osa Mayor Aries Plutón
Shamballa
Tercer Triángulo:
Sirio Leo Júpiter
La Jerarquía
Me
pregunto si pueden captar, por lo menos parcial y simbólicamente, el hecho de
que estos triángulos no ocupan siempre el mismo lugar, estática y eternamente,
ni son tridimensionales. Deben ser considerados como que se mueven rápidamente,
giran eternamente en el espacio y avanzan incesantemente, y su extensión es de
cuádruple y quíntuple dimensión. No hay manera de describirlos ni llevarlos
visualmente a la atención, pues sólo el ojo interno de la visión puede imaginar
su progresión, posición o apariencia. Estos tres triángulos principales se
expresan todavía parcialmente, en lo que respecta a nuestro sistema solar y
sólo un punto del gran triángulo -como por ejemplo, un punto de la Osa Mayor-
constituye una línea de fuerza relacionada con Aries; únicamente un punto de
Aries -dentro de sí mismo o su propio campo de interacción con Leo y
Capricornio (véase la tabulación VIII) está relacionado con Plutón. Por lo
tanto, toda la trama cósmica y del sistema solar es una intrincada serie
entretejida de triángulos en constante movimiento, y de cada punto del
triángulo, emanan tres líneas o corrientes de energía (nueve en total); cada
serie responde análogamente y recibe las energías -también de naturaleza
triple- que se hallan dentro de su periferia o esfera de influencia y actividad
vibratoria.
Es
inútil que los estudiantes traten de desenredar este conglomerado de
entrelazadas corrientes de energía. Todo lo que es posible para el hombre, con
su equipo actual, es aceptar hipotéticamente estos enunciados, acerca de
ciertos triángulos principales que afectan a la humanidad, tratar de comprobar
sus efectos y esforzarse por obtener alguna comprensión de esta intrincada red
entretejida que él mismo posee y denomina “cuerpo etérico”. De esta manera
puede llegar a comprobar la exactitud de un enunciado, por la cualidad
demostrada del aspecto vida, su condicionamiento y sus resultados en la vida y
acontecimientos microcósmicos. Esto es lo que ha tratado de hacer la
astrología, en conexión con los eventos tangibles en el plano externo de la
existencia; sin embargo, trataremos de llevar nuestro esfuerzo por la línea de
la historia y los acontecimientos de la vida sicológica y no por la de los
acontecimientos físicos. Esta diferencia es fundamental y debe siempre tenerse
en cuenta. Los astrólogos han comenzado a tener una tenue idea de la energía de
los triángulos entrelazados, en lo que concierne a nuestra Tierra, dividiendo
algo arbitrariamente las doce constelaciones en cuatro triplicidades, descritas
en términos cualificativos, como triplicidad terrestre o triplicidad ígnea,
compuesta cada una de un signo cardinal, uno fijo y otro mutable. De esta
manera dividen el zodíaco en un cuádruple grupo de triplicidades entrelazadas e
interrelacionadas, que están condicionadas por uno de los elementos básicos y así
cualificadas. Constituyen una serie de triángulos básicos que tienen una
relación definida con nuestra vida planetaria. Dado el constante movimiento que
existe en todas partes, inherente al sistema solar y al zodíaco -adelante,
interno y giratorio- podemos captar alguna idea de la complejidad de todo el
diseño. A fin de captar la belleza esencial del movimiento coordinado y
organizado y su poder de cualificar y condicionar todo el diseño universal,
puede obtenerse una ayuda adicional de quienes han estudiado algo de los
diferentes triángulos que se hallan en el cuerpo etérico del hombre, por medio
de la interrelación de los siete centros a que me he referido en mis libros.
Cuando estos centros están despiertos o vivificados, son impelidos finalmente
dentro del radio de acción de cada uno; desde el punto de vista de la energía
viviente, la circunferencia de estas ruedas o vórtices de fuerza se agrandan
tanto que, oportunamente, se superponen y tocan, presentando en pequeña escala,
una condición análoga a la serie de triángulos entrelazados que hacen contacto
con los ya mencionados.
Detrás
de estos conceptos de la relación existente en tiempo y espacio, entre las
constelaciones de la Osa Mayor, las Pléyades, el sol Sirio y nuestro sistema
solar, debe recordarse que existe una inmensa serie de triángulos entrelazados
entre las estrellas que componen estas constelaciones internamente y nuestro
sistema solar. Por lo tanto tenemos una relación entre:
1. Las
siete estrellas que componen la Osa Mayor,
2. Las
siete estrellas que componen las Pléyades, denominadas a veces, las siete
“hermanas” o “esposas” de los Rishis, o Vidas que animan a la Osa Mayor, y
3. El
sol Sirio,
formando
así triángulos principales de fuerza, sujetos dentro del radio de la Vida de
ese Gran Ser cuya intención, expresa y manifiesta, es traída a la existencia
por medio de estos tres grupos relacionados y nuestro sistema solar. Como
insinué en el Tratado sobre Fuego Cósmico, estos cuatro grupos de estrellas
constituyen el aspecto manifestado o la personalidad de una Vida grande y
desconocida.
A
este respecto trato de presentar únicamente una imagen general, porque no tengo
la intención de ocuparme de los triángulos cósmicos. Consideraremos sólo a esas
constelaciones que se hallan dentro del zodíaco mayor y los astrólogos saben
que producen un efecto definido sobre la humanidad y nuestra vida planetaria.
Por
eso, al estudiar estos triángulos estableceremos (para nuestra guía) ciertas
reglas que, de acuerdo a la Ley de Analogía, pueden facilitar la comprensión
del significado y de las verdades subyacentes:
1. Los
triángulos que estudiaremos serán considerados como que expresan:
a. Una
principal energía condicionante, que produce la manifestación.
Esto
corresponde al aspecto Mónada.
b. Una
energía cualificadora secundaria, que produce conciencia.
Esto
corresponde al aspecto Ego o Alma.
c. Una
expresión de fuerza menor, que produce tangibilidad.
Esto
corresponde al aspecto Personalidad.
2. Estas
tres energías estarán, por lo tanto, relacionadas con los tres aspectos de la
vida manifestada, denominados en este tratado Vida, Cualidad y Apariencia.
3. Dichas
energías producen el cambio dentro de sí mismas y a veces una de ellas emitirá
la nota predominante y a veces lo hará otra; también de vez en cuando, una
energía secundaria se convertirá en principal fuerza condicionante, y en otras
oportunidades la expresión menor ascenderá a la cumbre y se convertirá, durante
el ciclo, en la característica sobresaliente del triángulo. Dichos
acontecimientos cósmicos están regidos por la Gran Ley de Conveniencia, evocada
por el proceso evolutivo e incidental al movimiento zodiacal y su propio
condicionamiento matemático interno -éste es un tema de tan vastas dimensiones
y misterio que ninguna Vida, dentro de nuestro sistema solar, ha podido
presentir su significación. La expresión cíclica de la vida depende de la
constante mutación y de los procesos infinitamente cambiantes.
4. Los
enunciados que he hecho en este esfuerzo -pues no es mucho más que eso- por
indicar las líneas principales de acercamiento a la nueva ciencia de la
astrología esotérica, no pueden aún ser comprobados. Más adelante tal prueba
estará disponible. Todo lo que les pido por ahora es que se interesen por la
presentación, procuren ver el cuadro general que intento describir y capten
parcialmente la relativa síntesis que subyace en todo lo manifestado. Partiendo
de lo que hoy se acepta, estén dispuestos a seguir, desde allí, hacia un nuevo
campo de posibilidades y de probabilidades presentidas. El tiempo corroborará
la información que he pedido que acepten como hipótesis.
Luego
me ocuparé de analizar tres grupos de triángulos que son actualmente de
primordial importancia para la humanidad y que siguen a la información dada con
anterioridad. De estos grupos de triángulos emanan energías que llegan a través
del espacio al hombre individual, las que no pueden por lo tanto ser ignoradas,
ellas son:
La
Osa Mayor las
Pléyades Sirio
Transmiten energía a través de
Leo Capricornio Piscis
Estas transmiten energía a través de
Saturno Mercurio Urano
Llegando a los siguientes centros
Centro
coronario planetario Centro ajna
planetario Centro cardíaco planetario
Desde allí al
Centro
coronario del discípulo Centro ajna del
discípulo Centro cardíaco discípulo
y oportunamente controlan
El
centro en la base de El
centro laríngeo El centro
plexo solar
la
columna vertebral
Consideraré
también algunos puntos e indicaciones, insinuados en la Tabulación IX, pág. 317
relacionada a los doce signos del zodíaco. Se observará que hay ciertas
corrientes principales de energía condicionantes, relacionadas entre sí y con
nuestra Tierra, divididas en dos grupos:
1. Las
energías de rayo que, según dicen, emanan de la Osa Mayor en siete grandes
corrientes de fuerzas que se irradian externamente.
2. Las
energías inherentes a las doce constelaciones, que se mezclan con las energías
de rayo, produciendo el dualismo esencial de la vida manifestada, e
incidentalmente son responsables de las peculiares dificultades que la
humanidad, en el arco de la experiencia evolutiva enfrenta en nuestro planeta.
Les
repito que lo que les diré se relaciona con las actuales condiciones mundiales,
con la humanidad y también -para la enseñanza y aplicación prácticas- con la
vida del discípulo individual. Lógicamente estas energías tienen una
significación cósmica, planetaria y del sistema, pero ningún discípulo puede
captarlas todavía; para llegar a comprender tan sólo las primeras etapas de
estos misterios, se debe trascender la personalidad, cosa que aún no han
logrado, pero inevitablemente algún día lo alcanzarán.
Cuando
el hombre es impersonal y se libera de las reacciones del yo inferior y cuando
su conciencia está iluminada por la clara luz de la intuición, entonces la
“ventana de su visión” se clarifica y ve sin obstáculos la realidad. Las
obstrucciones (erigidas por la humanidad misma) desaparecen, ve la vida y las
formas en su verdadera relación y llega a comprender y hasta ver ocultamente
“el paso de las energías”.
La
relación existente entre ciertos rayos y triángulos cósmicos será más clara si
estudian con cuidado la siguiente tabulación:
NOTA:
Las siete estrellas de la Osa Mayor son las fuentes originantes de los siete
rayos de nuestro sistema solar. Los siete Rishis (según se los denomina) de la
Osa Mayor se expresan por intermedio de los siete Logos planetarios que son Sus
Representantes, para Quienes representan el Prototipo cósmico. Los siete Dioses
planetarios se manifiestan por medio de los siete planetas sagrados. Cada uno
de estos siete rayos es trasmitido a nuestro sistema solar por intermedio de
tres constelaciones y sus planetas regentes.
TABULACIÓN IX. UNA SERIE CÓSMICA DE
TRIÁNGULOS INTERRELACIONADOS
Rayo Planetas
Constelaciones Ortodoxos Esotéricos
Aries Marte Mercurio
1. Voluntad o Poder Leo El Sol El
Sol
Capricornio Saturno Saturno
Géminis Mercurio Venus
2. Amor-Sabiduría Virgo Mercurio La Luna
Piscis Júpiter Plutón
Cáncer la Luna Neptuno
3. Inteligencia Activa Libra Venus Urano
Capricornio Saturno Saturno
Tauro Venus Vulcano
4. Armonía a través Escorpio Marte Marte
del Conflicto Sagitario
Júpiter La Tierra
Leo El Sol El Sol
5. Ciencia Concreta Sagitario Júpiter La
Tierra
Acuario Urano Júpiter
Virgo Mercurio La Luna
6. Idealismo. Devoción Sagitario Júpiter La
Tierra
Piscis Júpiter Plutón
Aries Marte Mercurio
7. Orden Ceremonial Cáncer la Luna Neptuno
Capricornio Saturno Saturno
Procuraré
ahora trazar ciertas corrientes principales de energía condicionante, que
surgen desde sus fuentes emanantes -vía ciertas constelaciones y planetas- y
llegan a la Tierra y -desde dentro del radio de la Tierra- al discípulo
individual, también a través de ciertos centros planetarios principales. Así
esa Gran Síntesis (la Vida cualificada de apariencia o manifestación) puede
verse actuando en forma definida, produciendo efectos solares, planetarios e
individuales y demostrando esa relación intrincada que une el átomo humano con
las Grandes Vidas, suma total de lo manifestado.
La
analogía entre el microcosmos y el macrocosmos será por lo tanto de ayuda, y la
relación entre una célula o un átomo, en uno de los órganos abdominales, por
ejemplo, y el alma en su propio plano, ilustrará con exactitud una relación e
interacción aún mayor. En esta interacción de Vidas y Sus corrientes de fuerzas
y energías emanantes y en las principales y determinantes actividades de la
vida de Aquel en quien todas las formas -incluso la humana- viven, se mueven y
tienen su ser, se hallará la inevitabilidad del logro final, la inalterabilidad
de la ley y, finalmente, la expresión del Propósito divino inmutable. En los
efectos evolutivos de esta relación, entre la Vida y la Forma, tenemos también
el método indesviable de una conciencia en expansión y siempre en
desenvolvimiento -sea macro o microcósmico. De allí que la Voluntad de Dios
mueve los mundos, y el Amor de Dios determina los resultados.
En
esta consideración de la básica Ciencia de los Triángulos (casi diría “en la
contemplación de la básica Ciencia de los Triángulos”, pues lógicamente es lo
que debería ser, si queremos obtener la comprensión como verdadera recompensa
de nuestros esfuerzos) debe tenerse en cuenta la relación existente entre las
tres energías fundamentales que afectan a nuestro sistema solar y el efecto
predominante de una de ellas, en cualquier expresión cíclica en tiempo y
espacio. Un ejemplo de esto surgirá en forma normal en nuestras mentes si
recordamos que en este ciclo mundial, en la manifestación de nuestro sistema,
el segundo aspecto o aspecto conciencia (el del segundo Logos), es el factor
dominante y condicionador, que establece la nota para el desarrollo evolutivo y
absorbe la atención de las unidades humanas en evolución, lo cual se lleva a
cabo aunque estén presentes y activos otros factores. Por lo tanto, todos los
acercamientos a la verdad y al conocimiento durante este ciclo, deben hacerse
en la conciencia. En otro ciclo, tal acercamiento podrá enfocarse en la
voluntad, o en algún atributo divino existente, pero incomprendido, para el
cual aún no tenemos denominación. En consecuencia, todo lo que el hombre puede
proporcionar para captar la experiencia de la vida, o comprender una ciencia
esotérica, como la de los Triángulos, es una conciencia desarrollada hasta un
grado definido y personal de percepción o conciencia. Este punto de percepción
depende del desarrollo individual y también del estado de conciencia de toda la
humanidad, y significa que existen dos condiciones de percepción distintas,
aunque interrelacionadas.
Técnicamente
hablando, la percepción y la respuesta, o la actividad de la conciencia que
percibe y observa -llevada a cabo por medio del mecanismo de respuesta- depende
de la condición o vivencia de los centros, o de su pasividad. Esto es verdad
para el hombre impelido a la actividad por medio de sus siete centros, un Logos
planetario que actúa por medio de siete centros planetarios, un Logos solar que
actúa por medio de grandes centros de reacción vibratoria, o Vidas aún mayores
que actúan a través de un conjunto de sistemas solares. La ciencia de la
astrología depende de esta actividad y su comprensión, y en esta afirmación les
doy la clave de lo que algún día podrá revolucionar el actual acercamiento a la
astrología.
Los
doce signos del zodíaco se dividen en dos grupos de signos y la relación de su
síntesis tiene mucho que ver con la Ciencia de los Triángulos y son:
1. Siete
signos relacionados con el desarrollo de la conciencia planetaria en la Tierra,
implicando sólo incidentalmente a la cuarta Jerarquía Creadora, la Jerarquía
Humana.
2. Cinco
signos, relacionados con el desenvolvimiento, en tiempo y espacio, de la
Jerarquía humana. Estos cinco signos son de gran importancia condicionadora y
pueden ser enumerados de la manera siguiente:
a. Cáncer
b. Leo
c. Escorpio
d. Capricornio
e. Piscis
Estos
cinco signos están relacionados, en sentido planetario, con las cinco grandes
razas, de las cuales nuestra raza actual, la Aria, es la quinta. Estas cinco
razas, bajo la influencia de los cinco signos, producen las exteriorizaciones
denominadas los cinco continentes -Europa, África, Asia, Australia y América.
Estos cinco continentes son para la Vida planetaria lo que las cinco glándulas
endocrinas principales son para el ser humano y están relacionados con los
cinco centros.
Todas
estas apariencias, expresiones de cualidades y evidencias. materiales de vida,
son símbolos o signos externos y visibles de realidades internas y espirituales
o de Vida, y todo lo que ustedes quieran significar con dichos términos. Para
nuestro propósito podría definirse la Vida como energía que emana de esas
Grandes Vidas que están detrás de nuestro sistema solar y como su vida y
fuente, análogamente a como la Mónada está detrás de la apariencia del hombre
en el plano físico o del alma en su propio nivel. Puede decirse que el hombre
es la expresión de siete principios y de la vida o actividad de cinco planos.
En la suma de 7 + 5 se debe descubrir la clave del misterio de las siete y de
las cinco constelaciones zodiacales.
Dentro
de esta suma total de energías activas y cualificadas, tenemos (actuando hoy)
influencias e impulsos provenientes de tres constelaciones mayores, que
afluyen, a través de algunos otros planetas y constelaciones, y van hacia tres
centros planetarios mayores: Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad. Me ocuparé
de estos tres centros y continuamente me referiré a ellos y sus
interrelaciones. Quisiera que tuvieran presente que estas energías son
trasmitidas de un punto a otro, o atravesadas de un centro a otro con efectos
transmutadores, llevando su propia cualidad vibratoria y también la del centro
de transmisión. Durante el tránsito de la energía, desde un centro principal a
un ser humano, y cuando la energía está finalmente introducida en el centro del
discípulo, observarán que constituye entonces una fusión de seis energías.
Estos tres grupos de energías (cada uno es una fusión de seis) se convierten en
diez y ocho energías dominantes y controlan al ser humano; esto contiene la
clave del misterio de la “marca de la bestia”, el 666, siendo el número del
hombre inteligente activo que diferencia su naturaleza forma de su naturaleza
espiritual, el 999. Las tres líneas o corrientes de energía en el hombre pueden
ser enumeradas como:
I II III
Voluntad.
Propósito Amor-Sabiduría Inteligencia Activa
Espíritu Conciencia Forma
1. La Osa Mayor Sirio Las
Pléyades
Cósmico Cósmica Cósmica
2. Leo Piscis Capricornio
Zodiacal Zodiacal Zodiacal
3. Saturno Urano Mercurio
Del
sistema Del sistema Del sistema
4. SHAMBALLA JERARQUIA HUMANIDAD
Tierra Tierra Tierra
Centro coronario Centro cardíaco Centro
ajna
planetario planetario planetario
5. Centro coronario Centro cardíaco Centro ajna
Iniciado Discípulo Aspirante
Propósito
egoico Amor egoico Mente espiritual
(abstracta)
6. Base de la columna
Plexo solar
Centro laríngeo
vertebral
Iniciado Discípulo Aspirante
Voluntad
personal Deseo personal Creatividad personal
Al
estudiar esta clasificación se demostrará que existe una estructura de muchos
triángulos de fuerza, y unos son cósmicos, algunos zodiacales, otros del
sistema y aún otros planetarios, y sus reflejos en el cuerpo etérico de los
discípulos del mundo de todos los grados. Por medio del gran triángulo,
Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad, es enfocada la fuerza cósmica, zodiacal
y del sistema, y las tres se convierten a su vez, en un triángulo macrocósmico
de energías relacionadas con el ser humano individual en el planeta. Tenemos
así las siguientes líneas de transmisión de fuerza:
Shamballa Jerarquía Humanidad
Centro
Coronario Centro
cardíaco. Centro ajna.
Base
de la columna vertebral. Plexo
solar Laríngeo.
Omitimos
un centro importante porque está principalmente relacionado con el cuerpo
físico y lo que expresa la perpetuación de la vida, y éste es el centro sacro.
Así como el verdadero esotérico considera que el cuerpo físico no es un
principio, también el centro sacro es considerado como “la evocación necesaria
entre lo superior y lo inferior y entre lo que se ha emitido desde el centro
laríngeo y aquello que responde a una nota profundamente emitida”.
En
conexión con esto existe un interesante triángulo subsidiario de fuerza formado
por:
1. El
loto egoico.
2. El
centro laríngeo.
3. El
centro sacro.
Cuando
este triángulo está activo, hay un triángulo subsidiario de fuerza, formado
por:
1. El
centro laríngeo.
3. El
centro sacro.
4. El
cuerpo físico -cuyo símbolo son los órganos genitales.
Nos
detendremos un momento para señalar que en este estudio de los Triángulos sólo
podemos analizar algunos de los principales grupos de triángulos y muy poco de
los triángulos más importantes, en lo que concierne a la humanidad. Es de valor
para los seres humanos comprender que hay otras evoluciones y formas de
expresión logoica, que tienen la misma importancia que la propia. En realidad
existe una variada multiplicidad de triángulos, pues ésta es la forma
geométrica básica de toda manifestación y según pueden verlo (quienes tienen
ojos para ver) subyace en toda la trama de la manifestación, sea la de un
sistema solar, una ronda zodiacal, las triplicidades cósmicas o el minúsculo
reflejo de esta divina triplicidad que llamamos hombre. Cuando el ser humano
está en latencia, pero aún no se ha manifestado verdaderamente, el triángulo
que simboliza esta manifestación lo constituyen los dos ojos y el tercer ojo:
1. El
ojo derecho-el ojo de budhi, de la sabiduría y de la visión.
2. El
ojo izquierdo-el ojo de la mente, del sentido común y de la vista.
3. El
ojo de Shiva-el ojo que todo lo ve, el que dirige la voluntad y los propósitos
de la Deidad.
Los
tres, en realidad, son:
1. El
ojo del Padre-que trae la luz desde la Osa Mayor.
2. El
ojo del Hijo-que trae la luz desde Sirio.
3. El
ojo de la Madre-que trae la luz desde las Pléyades.
Esta
última “energía de luz” está necesaria y peculiarmente activa cuando el signo
Tauro predomina en cualquier horóscopo planetario o individual.
En
forma poco común (desde el punto de vista humano), todo lo que concierne al
desarrollo del género humano ha sido expresado por él -en el transcurso de las
épocas- en términos de iluminación y conocimiento, de visión y de entrada de
luz, conduciendo así a la revelación e, incidentalmente, al verdadero tema de
la interpretación astrológica. Por lo tanto, desde este ángulo peculiar,
podemos encarar los grandes Triángulos que ahora nos conciernen y ocuparnos de
su significación en términos de Luz, significación y acercamiento resumido en
las estanzas de El Antiguo Comentario que -si es estudiado cuidadosamente
arrojará mucha luz sobre el tema de este tópico particular.
I
“La
séptuple luz del Padre extrajo del caos en el día designado, Su propósito y Su
plan. Los siete Dioses supremos se doblegaron a este propósito y con voluntad
unida ordenaron el Plan.
La
Osa y el León se unieron y proyectaron sus planes de acuerdo con el plan y
propósito del Señor que los controlaba. Recurrieron al Padre Tiempo (Saturno.
A.A.B.) en demanda de ayuda y fuerza, el Cual respondió a su triple llamado.
También a este llamado respondió el Joven Eterno (Sanat Kumara, Señor de
Shamballa), el cual se abocó nuevamente a estudiar el plan, ayudado por el
Padre Tiempo, sin ser afectado por el Señor del Tiempo, porque Él mismo era el
eterno tiempo, aunque no lo eran las Vidas que Él abarcaba en Su pensamiento y
Plan...
Luego
la triple luz, que provino desde la Osa en Su elevado lugar, desde Leo en su
lugar inferior, y desde Saturno en su pequeño lugar, afluyó al lugar planetario
de poder. Shamballa vino a la manifestación. El Señor de la Vida y del Mundo
entraron en actividad...
El
pequeño ser dentro del gran Todo (el discípulo humano individual. A. A. B.)
respondió también a la triple luz, pero no lo hizo hasta que los ciclos pasaron
repetidas veces. Al atardecer de un día determinado en el tiempo, Shamballa
emitió un llamado, retransmitido de una voz a otra y resonó sobre el O.M. El
discípulo, al oír este sonido, alzó la cabeza; un impulso desde la base
ascendió en tiempo y espacio. Leo, dentro del corazón y la cabeza, gritó y
permaneció, mientras Saturno hizo su trabajo...; de esta manera los dos fueron
uno.
II
“La
luz central de Sirio brilló a través del ojo del Hijo; vino la visión. La luz
de la sabiduría penetró en las aguas y lanzó el esplendor de los Cielos a las
profundidades. Al oír este llamado atrayente, la diosa ascendió a la superficie
(las diosas-peces, el símbolo de Piscis. A.A.B.) y dio la bienvenida a la luz
en las profundidades, y se la adjudicó como propia. Ella vio al Sol, y habiendo
visto a su Hijo, desde ese día el Sol nunca la abandonó. La oscuridad no
existe. Siempre hay luz.
Luego
los cielos “dentro del círculo infranqueable” respondieron a la luz de Sirio
que, pasando a través del mar de Piscis, elevó los peces a la esfera celestial
(Urano), apareciendo así una triple luz menor, el radiante sol de los soles, la
luz acuosa de Piscis, la luz celestial de Urano. Esta luz descendió sobre la
esfera expectante, y encendió sobre la Tierra la galaxia de pequeñas luces. Una
Jerarquía de Luz surgió desde su propio lugar; el planeta fue iluminado.
III
“El
pequeño ser, en el diminuto mundo, respondió lentamente a esa luz, hasta que
ahora el pequeño mundo de los hombres empieza a palpitar rítmicamente al
unísono. Se producen cambios. El corazón cósmico, el corazón del sistema, y el
pequeño corazón del hombre, empiezan a latir como uno, y a medida que este
latido pulsa con mayor fuerza, mezcla una nota menor (la del plexo solar. A. A.
B.) dentro de sí mismo, así suaviza su aspereza y su nota de temor, poniendo
fin a la ilusión. Entonces nuevamente los dos son uno.
IV
“Las
siete Madres fusionan su luz y se trasforman en seis (se refiere a la Pléyade
perdida. A. A. B.) y, sin embargo, las siete están aún allí. Su luz es distinta
de las otras luces. Esta luz evoca respuesta de quienes claman en voz alta. Soy
el punto más denso de todo el mundo concreto (Capricornio. A. A. B.) Soy una
tumba y también la matriz. Soy la roca que se sumerge en lo profundo de la
materia. Soy la cima de la montaña sobre la cual nace el Hijo, donde se ve el
Sol y aquello que capta los primeros rayos de luz. Hacia mi viene un Mensajero
(Mercurio. A.A.B.) y dice 'La Aurora del día proveniente de lo alto está en
camino, enviada por el Padre a la Madre'. En su camino hacia esta estrella
inferior denominada Tierra, se detuvo en un radiante sol, donde brilla la luz
del amor (Sirio. A.A.B.), recibiendo el abrazo del amor. Así trae al hombre
radiantes dones. Porque Él es el hombre mismo, y de los tres (Las Pléyades,
Capricornio, Mercurio. A. A. B.) el Hombre adopta la naturaleza que hoy posee.
Hijo de la Madre, nacido de la tumba, expresa después del nacimiento la luz que
ha recibido de todos ellos.
Entonces
se dirige a los tres inferiores, convirtiéndose con el tiempo en el Mensajero
de estas almas aprisionadas. De este modo el Señor de Mercurio se repite a sí
mismo. El Hijo desciende nuevamente al lugar de tierra y hierro. Y nuevamente
conoce a Su Madre.
Así
el pequeño ser, en la más diminuta esfera, se transforma en el más grande Dios.
Desde el centro directriz de su vida en la Tierra se esfuerza, trabaja y lleva
a cabo el Plan. (El centro ajna es el centro directriz. A. A. B.). También él
se despierta ante la necesidad, y desde el lugar elegido (el centro laríngeo,
A. A. B.) emite el Sonido que con el tiempo se convierte en el Verbo. Luego los
tres son dos y ambos Uno.”
Continua
y repetidamente, los estudiantes deben recordar que estamos considerando el
impacto de la energía sobre las unidades de energía (todas cualificadas y que
producen la apariencia) y la respuesta de estas unidades de energía a las
corrientes de fuerza que le llegan desde “el centro más lejano”. La
sensibilidad necesaria, se obtiene cuando se desarrolla la respuesta a los
puntos distantes de contacto y fuentes emanantes de energía. Hablando en forma
general, la sensibilidad es de naturaleza triple:
1. Sensibilidad
a lo que hay dentro de uno mismo. Cuando la conciencia es adecuadamente
autosuficiente, abre una puerta para la entrada de energías que provienen del
“centro medio”. Hablo en forma simbólica para que puedan comprenderle aquellos
que conocen el lugar cósmico y los puntos en tiempo y espacio; al no iniciado
le diré simplemente que “responia al impacto de su alma”.
2. Sensibilidad
a lo que emana de los “centros que han sido trascendidos” o a esas corrientes
de energía vital que están activas y enfocadas debajo del umbral de la
conciencia incipiente, las cuales agitan los hilos de la memoria, hacen mirar
retrospectivamente (y hay magia subyacente en la energía del ojo) hacia el
punto que avanza -el Peregrino en su camino-, y condicionan por medio del
antiguo hábito la respuesta de los entes en la forma.
3. La
sensibilidad desarrollada que emerge desde el “centro más lejano”, al principio
inconscientemente empleada y luego conscientemente dirigida y sintonizada
-sensibilidad completamente magnética y atrayente. Recuerden que la verdadera
interacción impone como condición la reciprocidad y que los dos puntos o
terminales de una línea vibran eventualmente al unísono
Será
iluminadora una consideración de la insinuación hecha anteriormente sobre el
simbolismo y la significación de los tres ojos que el hombre puede emplear, y
su relación con el corazón y la garganta evocará conocimiento, los cuales se
relacionan con los tres centros mencionados, y en una más amplia acepción, con
los tres centros planetarios: Humanidad, Jerarquía y Shamballa; existe una
relación posterior con los centros cósmicos de la Osa Mayor, Sirio y las
Pléyades. Entre estos centros planetarios, a los cuales me he referido, y sus
arquetipos cósmicos distantes, hay tres centros del sistema que en la
actualidad, y de acuerdo a la ley cíclica, son: Saturno, Urano y Mercurio.
Entre ellos se encuentra también un triángulo zodiacal: Leo, Piscis y Capricornio.
Para los propósitos de nuestra inmediata consideración tenemos, en
consecuencia, los tres triángulos siguientes:
Leo Piscis
Saturno Shamballa Urano Jerarquía
Capricornio
Mercurio Humanidad
Cuando
se capte la significación de esto se comprenderán otros puntos interesantes.
Los expondré por el valor que puedan tener, lo cual depende de la meta que
tienen ante sí, y donde están ubicados actualmente en tiempo y espacio.
El
tercer triángulo describe la interacción de tres corrientes de fuerza que, en
este ciclo mundial particular, condicionan y básicamente influyen sobre la
humanidad común. Recuerden que la humanidad misma constituye un gran centro en
la vida del Logos planetario:
a. Capricornio
significa densidad, bases firmes, concreción, el monte del karma que mantiene
sujeta al alma luchadora, o la montaña de la iniciación que debe ser escalada y
superada oportunamente. Significa también la gran fuerza de liberación que
impele hacia la experiencia y pone fin, desde el ángulo de la humanidad. Ésta
es hoy la principal corriente de fuerza en este triángulo particular.
b. Mercurio
da esa mente rápida e intuitiva que interpreta la experiencia, fomenta el
desarrollo de la intuición y relaciona al hombre espiritual interno de tal
manera con el ser humano externo, que su unidad de propósito, plan y esfuerzo
futuros están asegurados. Mercurio trae esos cambios en la percepción mental
que oportunamente permiten a la humanidad actuar como intérprete mediador entre
los mundos superiores y los tres inferiores de la naturaleza; así Mercurio
instituye la triple actividad de ese centro en el cuerpo del Hombre celestial,
que nos esforzamos por percibir y comprehender y constituye las tres fases de
la mente.
1. La
mente abstracta-manas puro.
2. El
Hijo de la Mente-alma, manasaputra.
3. La
mente concreta-cuerpo mental.
y sus
analogías en la sustancia-energía:
1. El
ojo derecho.
2. El
ojo izquierdo.
3. El
tercer ojo.
En
este particular ciclo mundial, Capricornio produce el momento de crisis -una
crisis de iniciación más que una crisis de destrucción (relacionada
principalmente con el reino mineral), al mismo tiempo que una crisis de
percepción mental, precipitada por Mercurio. Esta percepción mental, más la
participación mundial al “derrumbarse la montaña de Karma” anuncia la visión
del nuevo día desde la cima de la montaña.
Aquí,
en lenguaje pictórico, me he esforzado en describir las tres corrientes de
energía que se unen en el centro denominado Humanidad, que implican por lo
tanto:
1. La
inteligencia activa del hombre, latente en el centro humano.
2. La
actividad iniciadora de Capricornio.
3. La
radiación iluminadora de Mercurio.
Esta
combinación de energías produce hoy una triple actividad de suprema
importancia.
El
segundo triángulo ha sido llamado el “triángulo del hombre avanzado”; asociado
con el reino de las almas, el quinto reino de la naturaleza, así como también
está relacionado con el cuarto. Esta triplicidad de fuerzas actúa sobre el
tercer triángulo, extrayendo de él esas unidades de energía que (como resultado
de la actividad de Capricornio, Mercurio y la Humanidad) están preparadas para
recibir influencia jerárquica y ser desviadas, por consiguiente, por distintas
corrientes de fuerza, hacia quienes hasta ahora habían evocado respuesta:
1. Piscis
es hoy particularmente potente en la vida de la Humanidad. debido a que este
signo está perdiendo su influencia a medida que progresamos en la gran rueda
del zodíaco. Este signo con su combinación de energías, ha producido una
actividad vibratoria tan potente en la Humanidad que, exitosa y oportunamente,
podrá actuar como Salvador Mundial. Piscis es el signo de esta salvación,
siendo también el de la muerte, como bien saben, y en el aspecto muerte vemos
la analogía pisciana del primer aspecto, el aspecto destructor del Logos. Este
aspecto muerte está naturalmente activo al final de la era pisciana y, en
consecuencia, produce la actual muerte de la forma en los tres mundos.
2. Urano
es el planeta del ocultismo porque “vela lo que es esencial; oculta lo que debe
ser descubierto y, en el momento apropiado, transmite el conocimiento del
misterio oculto”. Actualmente, para la masa humana, no existe el ocultismo;
para el aspirante y el discípulo se está convirtiendo rápidamente en una fuente
y sistema de revelación, a medida que penetran en la sabiduría de la Jerarquía.
El
triángulo Piscis-Urano-Jerarquía se está haciendo magnéticamente atrayente para
el triángulo de la Humanidad, Urano y Mercurio combinados forman una dualidad
que el discípulo aprende a resolver, y durante dicho proceso cambia su enfoque
del reino humano al quinto reino, la Jerarquía de almas. Piscis y Capricornio
producen al unísono esos cambios que “extraen al discípulo de las aguas que lo
ahogan rápidamente, llevándolo a la cima de la montaña desde donde puede
observar el receso de las aguas. Así sabe que él es un iniciado”.
En la
actual crisis mundial deberá verse y se verá, una estrecha y muy poderosa
fusión de los dos triángulos, y esta sincronización parcial (por estrecha que
pueda ser, no constituirá todavía un proceso de identificación general)
producirá la séxtuple energía necesaria para traer la nueva sexta raza y el
nuevo período mundial, donde el compañerismo y la hermandad se manifestarán en
todas las relaciones humanas.
El
primer triángulo se forma por la interrelación de energías provenientes de Leo,
Saturno y Shamballa. Lógicamente su potencia se siente más directamente en el
triángulo de la Jerarquía que en el de la humanidad. A estas tres energías se
las denomina a veces (en un esfuerzo para que sean más fácilmente comprendidas
y se simplifique su captación) “la triple energía de la VOLUNTAD”:
a. La
voluntad de autodeterminación-Leo
b. La
voluntad de sacrificio-Piscis.
c. La
voluntad de elección-Capricornio,
porque la fuerza shambállica se halla
detrás de los otros dos triángulos, y es la receptora de la energía proveniente
de las tres constelaciones ya citadas, mezcladas en la conjunta expresión de la
voluntad, demostrando así ser custodio del propósito divino. Los triángulos que
expresan la Jerarquía y la Humanidad responden acrecentadamente a Shamballa -el
centro jerárquico responde mayormente y el centro humano en forma gradual. El
primero o triángulo fundamental, está oculto, en el verdadero sentido de la palabra,
hasta para el ocultista entrenado y la mayoría de los miembros de la Jerarquía.
Por lo tanto, poco puede decirse sobre él, y poco contiene para permitirle al
discípulo avanzado obtener una real comprensión. La información debe ser
forzosamente académica y teórica.
1. Leo,
constituye la voluntad de manifestar de la Entidad autoconsciente; contiene la
clave y el indicio de todo el problema del ser autoconsciente, sea la voluntad
de ser de un Logos planetario, de un grupo o de un hombre. La autoconciencia
del hombre es inherente al planeta mismo, el cual es la expresión de la vida de
un Ser plenamente autoconsciente. El empleo de la voluntad, por intermedio del
centro Shamballa, implica que el Logos planetario emplea conscientemente esa
energía, y esto evoca respuesta del mundo de los hombres en términos de
voluntad, superior e inferior. El hombre mundano y voluntarioso (con voluntad
propia) es más propenso a responder a esta fuerza de Shamballa que el discípulo
y el aspirante, porque están más sintonizados con la suave vibración de la
Jerarquía. Anteriormente he dicho que esta fuerza de Leo, proveniente de
Shamballa, entra directamente en el centro humanidad, en vez de hacerlo
indirectamente vía la Jerarquía, como ha sucedido hasta ahora. Las
implicaciones de esto son muy evidentes.
2. Saturno.
Esta energía se ocupa principalmente de presentar la oportunidad a la Jerarquía
y a los discípulos afiliados. La frase “Saturno es el planeta del discipulado”
es básicamente verdad, porque el hombre común, excepto grupalmente, no está
bajo su influencia en forma tan poderosa. La Jerarquía -como grupo- está
enfrentando una gran crisis de acercamiento a Shamballa, análoga a la que
enfrenta hoy la Humanidad, cuando trata de acercarse a la Jerarquía y hacer
contacto con ella. En consecuencia, hay dos crisis interrelacionadas que
afectan a la Humanidad y a la Jerarquía y deben producir -si se efectúan
correctamente- lo que se llama alineamiento o integración, dando por resultado
que afluya más libremente la energía divina. Ambos “acercamientos” (que son
simplemente tirones magnéticos y atrayentes) están condicionados por Saturno;
en el caso de la Humanidad este tirón viene vía la Jerarquía y -aparte de esa
Jerarquía- el género humano no puede superar ni manejar apropiadamente la
crisis. Esto debe recordarse y deberá acelerar el trabajo de los discípulos y
aspirantes del mundo a medida que luchan por la liberación humana y la
obtención de la intervención divina, deseada intervención que deberá venir vía,
la Jerarquía, para que no sea demasiado destructiva en su efecto. La última y
principal intervención en los días atlantes se produjo por conducto de
Shamballa y dio por resultado la destrucción parcial de continentes y países
enteros.
Por
lo tanto, estos tres triángulos de energía pueden ser considerados como básicos
y determinan y producen los asuntos y sucesos planetarios. Por eso he dedicado
mi esfuerzo para que comprendan esta fundamental ciencia astrológica.
2. Triángulos de Fuerza-Planeta
Es
evidente al mismo tiempo, que en relación con estos triángulos simples surgen
también ciertos triángulos entrelazados como, por ejemplo, el triángulo
zodiacal Leo-Piscis-Capricornio y el triángulo planetario similar
Saturno-Urano-Mercurio. Ambos triángulos vierten sus seis corrientes de fuerza
actualmente en nuestros tres centros planetarios, vitalizando y estimulando al
triángulo planetario Shamballa-Jerarquía-Humanidad. Detrás de estos tres reside
un triángulo cósmico del que emanan tres corrientes de energía que afluyen a
los tres triángulos menores, y a través de ellos afectan poderosamente a cada
reino de la naturaleza. Este triángulo cósmico es el formado por la Osa
Mayor-Sirio-Pléyades. Este párrafo resume simplemente las páginas que anteceden
e indica la relación que existe entre los cuatro triángulos de energía.
Uno o
dos puntos subsidiarios son de interés para el astrólogo esotérico y podríamos
enumerarlos brevemente en relación con estos triángulos efectivos, empleando
esa palabra para significar resultados condicionantes y potentes. En el actual
ciclo mundial todos los resultados tienen un significado poco común y se
acentúan extraordinariamente en la conciencia humana.
1. Saturno,
a través del cual la energía fluye desde Leo, por conducto de Shamballa, a la
humanidad, rige dos decanatos de Capricornio. De allí su extrema potencia
actual en el triángulo de la Humanidad. Saturno destruye las condiciones
existentes por la fuerza de su impacto de energía, permitiendo que la
influencia de Mercurio sea expresada más plenamente. Entonces, podrá percibirse
intuitivamente la visión cuando las obstrucciones hayan sido removidas.
2. Leo,
es uno de los signos de nacimiento del zodiaco que, como bien saben, significa
el nacimiento de la autoconciencia. Capricornio es también un signo de
nacimiento, porque es un aspecto o uno de los brazos de la Cruz Cardinal -la
Cruz de aquello que inicia o trae a la existencia. Esto tiene una relación
peculiar con la Humanidad. Es el nacimiento de dos tipos de conciencia
-autoconciencia y conciencia crística- llevadas a conocimiento de la humanidad,
porque esta fuerza de Leo afluye a la humanidad a través de Saturno y conduce a
una más estrecha relación con Shamballa y la humanidad, por intermedio de
Capricornio, el cual está activo por intermedio de Mercurio.
En
este punto quisiera detenerme e intercalar unas palabras en respuesta a una
pregunta perfectamente normal, que puede presentarse en la mente de los
estudiantes y aspirantes reflexivos. ¿ De qué sirve toda esta afirmación tan
abstrusa y abstracta para un mundo agonizante y afligido? La valiosa utilidad
de la información impartida, que condicionará la astrología del futuro, está
más allá del período de posguerra, cuando nuevamente se abra el campo de
servicio mundial y los hombres tengan tiempo para pensar y reflexionar
debidamente. Quizás el servicio mundial se está hoy llevando a cabo en mayor
escala que nunca, y se ha limitado únicamente a la liberación de la esclavitud,
a aliviar el dolor y el sufrimiento y a prestar ayuda más estrictamente física.
El servicio a que me refiero aquí, es el del proceso educativo, que traerá la
civilización venidera y su correspondiente cultura, la cual se basará en todos
los procesos culturales del pasado y del presente, descartando en lo posible
todo lo que ha producido los desastres actuales. Esto significa la futura y la
gradual aplicación del conocimiento de las potencias subyacentes, porque pueden
indicar las líneas de menor resistencia para el emergente bien y la crisis de
desarrollo que inevitablemente se producirá en el período de reconstrucción.
Pero algo muy bueno puede surgir aún del estudio de estas cuestiones en la
actualidad, siempre y cuando el estudiante de esoterismo no se contente con el
estudio (empleado como escape del desastre presente) sino que vaya paralelo a
la comprensión de las causas y de las condiciones, acompañada de un definido
esfuerzo en un sentido práctico y definidamente físico.
Todo
lo que he dicho testimonia la realidad emergente y dominante: las condiciones
mundiales de hoy, precipitadas por la codicia y la ignorancia humanas, están
sin embargo básicamente condicionadas por la voluntad al bien, cualidad
primordial de las energías y fuerzas que provienen de las grandes Vidas en las
cuales toda existencia vive, se mueve y tiene su ser. La Ley del Universo (y ¿
qué es la ley sino la actuación y los propósitos de estas omniabarcantes Vidas,
Sus impulsos y Sus planes?) constituye eternamente el bien del todo y nada
puede impedir que ello suceda; pues ¿ quién puede detener el impacto de estas
energías que actúan en nuestro planeta y a través de él? Al decir esto, al
mismo tiempo señalo la errónea actitud de muchos estudiantes que inevitablemente
participan en los acontecimientos mundiales y afirman que “tal es la ley y tal
el karma de los pueblos y naciones y el destino predeterminado”. Creen -a veces
sinceramente- que todo lo que debería hacerse es simplemente esperar los
resultados y que se cumplan el karma y el destino. Sólo entonces todo irá bien,
pero olvidan que el karma se cumple en relación con la naturaleza forma, en la
cual agota su energía y el proceso es muy lento donde hay una condición
estática y pasiva, porque la vida de la forma no experimenta el forzoso y
necesario despertar, debiendo inevitablemente repetirse el proceso que tiene
por delante hasta que llegue el momento de evocar la actividad y respuesta.
Esto conduce a resistir la aparente necesidad kármica, la cual trae la
liberación. Sólo resistiendo al mal (y en este período mundial y de kali-yuga,
como lo denominan los instructores orientales, constituye una actitud básica
esencial) puede ponerse fin al karma. La ley de la materia aún rige los tres
mundos de la experiencia humana y “el fuego por fricción” debe consumir aquello
que vela el creciente brillo del fuego solar. El reconocimiento del “fuego
solar” -cuando se demuestra como idealismo y radiación trascendentales- por
parte del idealista ignorante, y su simultánea negativa de colaborar durante
este período de necesidad kármica, prolonga la difícil y cruel situación y hace
que se sumerja, individual y profundamente, en el espejismo. La simplificación
del problema del mundo, en términos de materia, se logra reconociendo el
dualismo esencial que subyace en los acontecimientos. Recomiendo este
pensamiento a los estudiantes y sugiero que basen su optimismo en la amplia
visión respaldada por los Cielos y corroborada por la actividad de las
estrellas, y así estarán seguros de que finalizará esta situación trágica
inmediata.
Resulta
interesante observar que el séptimo Rayo de Ley y Orden Ceremonial actúa por
intermedio de Urano, que ahora trasmite a la Jerarquía la fuerza de Sirio por
intermedio de Piscis. Desde ese “centro medio” pasa a ese sensitivo grupo de
discípulos, aspirantes y trabajadores, en cuyos corazones y manos se les ha
confiado la pesada tarea incidental a la reorganización y reconstrucción de la
destrozada estructura mundial. Los Conocedores a veces han denominado en forma
peculiar al séptimo rayo, al considerarlo como “el Rayo de la Decencia
Ritualista”. Éste ayuda e inaugura la aparición de un nuevo orden mundial,
basado en un impulso espiritual y en la aspiración, la libertad mental, la
comprensión amorosa y el ritmo en el plano físico, que ofrece la oportunidad
para la plena expresión creadora. Para realizar esto, la energía proveniente de
Shamballa (personificando la voluntad al bien) se fusiona y mezcla con la
energía organizadora del séptimo Rayo, y luego es llevada a la humanidad a
través de la corriente de amor que emana de la Jerarquía. Piscis rige este
esfuerzo de la Jerarquía, porque el aspecto más elevado de Piscis, que
actualmente la humanidad puede de algún modo comprender, es el de Mediador.
Ésta es la energía de la mediación y de las correctas relaciones. Hoy más que
nunca la Jerarquía es el “transmisor mediador” entre:
1. La
Humanidad y la voluntad de Dios. La revelación del verdadero propósito y
significación de esa voluntad que se halla detrás de todos los eventos
mundiales, hoy más necesaria que nunca, posible de obtener por medio de una
relación más estrecha entre la Jerarquía y la Humanidad.
2. La
Humanidad y su karma, porque es análogamente esencial que se comprendan con
toda claridad las leyes para transmutar el karma en un bien activo actual.
3. La
Humanidad y el mal cósmico, enfocado durante muchos milenios en lo que se ha
denominado la Logia Negra. Hacer conjeturas respecto a esta Logia y Sus
actividades es tan infructuoso como peligroso.
Esto
último es responsable del tan difundido ataque a la Masonería, durante este
siglo. La Masonería -inadecuada y corrompida, como ha sido, y culpable del
excesivo énfasis puesto sobre ciertos símbolos- constituye sin embargo el
germen o simiente del esfuerzo jerárquico futuro, cuando ese esfuerzo -en fecha
futura- se exteriorice en la Tierra. La Masonería está regida por el séptimo
rayo, y cuando ciertos cambios importantes sean hechos y se comprenda el
espíritu de la Masonería en vez de la letra, veremos entonces aparecer una
nueva forma de esfuerzo jerárquico para ayudar a la restauración de los
antiguos y sagrados Misterios entre los hombres.
La
energía de Urano que afluye sobre y dentro de la humanidad despierta el anhelo
de mejorar las condiciones, a fin de proporcionar mejores formas para llevar
una vida ocultista y esotérica y fusionar más adecuadamente al hombre externo e
interno. Ésta es una de las razones por las cuales se dice a menudo que la Luna
oculta a Urano. La Luna es utilizada frecuentemente como pantalla cuando se
refiere a Urano. La Luna es hoy un mundo muerto y esto se debe a que el anhelo
uraniano llegó a ser tan fuerte en esa lejana época en que existían formas
vivientes en la Luna, que condujo a la total y final desocupación de la Luna y
a la transferencia de su vida a nuestro planeta, transferencia que no es
necesaria ahora, porque la conciencia de la humanidad es de tal naturaleza, que
pueden producirse los cambios necesarios sin un procedimiento tan drástico.
Esta influencia uraniana, sin embargo, se halla detrás del actual traslado de
habitantes por toda Europa y Gran Bretaña, y es responsable del constante
movimiento de los pueblos de Oriente a Occidente, de Asia a Europa. en la
historia primitiva de ese continente, y de Europa al hemisferio oriental en
tiempos más modernos.
El
estudio del entrelazamiento de estos triángulos, evidenciará al estudiante que
la combinación de las influencias de Sirio, Leo y Urano, ha sido muy necesaria
en estos momentos para fomentar y lograr esas condiciones que permitirán al
género humano, que se halla bajo la constante influencia de la Jerarquía,
recibir la primera iniciación y “dar nacimiento al Cristo”, revelando así y
trayendo a la luz del día al Hombre espiritual interno oculto. En Leo, el
hombre pasa por las etapas preparatorias de esta primera iniciación, se
encuentra a sí mismo y llega a ser autoconsciente; luego alcanza la etapa del
discipulado inteligente; formula un programa o propósito interno consciente,
bajo la constante presión del Cristo que mora internamente; comienza a agotar y
rechazar las demandas y deseos de la naturaleza inferior. Este ciclo de
experiencia es seguido por una penosa vida de reorientación consciente -ciclo
en el cual obtiene el equilibrio y empieza a “permanecer en el ser espiritual”,
como resultado de constantes pruebas y experiencias. Finalmente está preparado
para la prueba y el abrazo de fuego que preceden a la primera iniciación. La
Humanidad está ahora en esta etapa final. Si se agrega (como sucede hoy) la
influencia de Urano a las otras influencias, y al mismo tiempo el séptimo rayo
entra en un ciclo principal de actividad en la Tierra, entonces se tiene la
energía necesaria para precipitar la crisis de iniciación y producir un gran
despertar rítmico. Los astrólogos hallarán interesante observar combinaciones
similares en el horóscopo individual.
No
debe olvidarse que Leo marca la cumbre de la realización para el alma humana, y
esto es estimulado por la fuerza de Shamballa que afluye ahora al centro
humanidad. Esta afluencia continuará su trabajo crítico hasta que en la Era de
Acuario, que tan rápidamente viene a la expresión, la actitud centralizada (¿o
debería llamarla autocentrada?) del sujeto de Leo se convierte en la expansión
de conciencia y en la actitud descentralizada del hombre acuariano. Por lo
tanto, verán cuán lleno de promesa está el futuro.
En la
Era de Acuario, el poder del planeta Venus se convierte en un factor dominante
en el último decanato. Esto ya lo mencioné cuando estudiamos ese signo. En la
rueda revertida, en el caso dei hombre espiritualmente orientado y del
discípulo, Venus rige el primer decanato que influye en su nacimiento, y esto
debe ser recordado. Se dice que Venus fue el planeta responsable de la
aparición de la conciencia individualizada en el hombre -combinado con otras
influencias y fuerzas. En la Era acuariana, Venus ejercerá también una
influencia análoga, pero con la diferencia de que el surgimiento a la
manifestación de un acrecentado individualismo y de una realización
autoconsciente, estará subordinado a la aparición de las primeras etapas de una
expansión de la conciencia en toda la humanidad -la conciencia de la
responsabilidad grupal o, en otras palabras, una forma de individualismo
grupal.
Por
lo tanto, detrás de estos acontecimientos puede verse el difuso delineamiento
de un triángulo menor de energías, una mezcla de la energía de tres planetas:
Venus Urano
La Tierra
Esto
produce una combinación de energías de:
3er.
Rayo Inteligencia Activa.
7mo.
Rayo Orden Ceremonial o Magia.
5to.
Rayo Mente Concreta.
Puede
observarse cómo esta combinación de energías, que actúa sobre el alma de
Alemania que pertenece al Rayo de Armonía a través del Conflicto y su
personalidad de primer rayo, que pertenece al Rayo de Poder y del Destructor
(que responde a Shamballa), es responsable de gran parte del conflicto actual,
debido a que ese país ha reaccionado (bajo la influencia de sus actuales
gobernantes) en el aspecto material y no en el espiritual.
Los
estudiantes hallarán útil releer algunas de las instrucciones precedentes
respecto a los signos Leo-Piscis-Capricornio, para familiarizarse con la
naturaleza, cualidad e influencias expresadas por este gran triángulo, ver pág.
326, mediante el cual la humanidad está siendo guiada hacia adelante en el
sendero de retorno. A este respecto es conveniente recordar que la serie de
triángulos que hemos tratado, se refieren a, y producen cambios en la
conciencia humana. Otra serie de triángulos dada en la pág. 312, involucran a
la Osa Mayor, a Sirio y las Pléyades. Estos triángulos conciernen al aspecto
espiritual de la vida planetaria y de la humanidad, así como también a los
demás reinos de la naturaleza. La humanidad es particularmente importante en
conexión con estos triángulos, porque el destino de la humanidad es trasmitir
vida a los reinos subhumanos. No consideraré los triángulos de fuerzas
superiores, porque no será posible obtener una respuesta consciente de su
influencia, hasta que llegue el cíclico momento de recibir la tercera
iniciación. Menciono simplemente esta influencia para que comprendan que no hay
contradicción o discrepancia real alguna. En la pág. 296 he dado otra
enumeración de los triángulos de energía, que emanan de las tres constelaciones
principales, y también es correcta y no contradictoria En este conjunto de tres
series de triángulos -nueve en total- con sus analogías entrelazadas y sus
relaciones triangulares menores y también con sus puntos de fusión, se
encierra, en un “misterio de potencias”, la historia pasada, presente y futura
de la evolución humana. Esto explica el variado énfasis de esa historia, su
cambiante diseño caleidoscopico, los sucesivos puntos de fusión y su constante
progreso, por medio de un mutable proceso hacia una revelación final.
Quisiera
referirme brevemente al hecho de que, como puede esperarse, las influencias de
Leo-Piscis-Capricornio, que dominan la actual situación mundial por conducto de
Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad, producen potentes efectos, frecuente- /
mente ignorados, sobre el individuo. Establecen cambios en sus centros y en el
enfoque de su vida, así como han llevado a cabo los cambios correspondientes en
los tres centros planetarios. En vista de ello, pueden acentuarse ciertas ideas
básicas:
1. La
influencia de Capricornio, por intermedio de Mercurio, tendrá un efecto
dominante en el reino humano, y es en sí un centro planetario.
2. Por
lo tanto, el discípulo individual responderá más fácilmente a la influencia
capricorniana. Esto constituirá la línea de menor resistencia, ofreciendo una
oportunidad, así como también la probabilidad de un posible desastre si se
maneja erróneamente. La correcta respuesta acercará al discípulo al portal de
la iniciación; la respuesta errónea lo devolverá a las profundidades de la
cristalización y concreción.
3. Los
discípulos que responden necesariamente a las influencias mencionadas, serán
ampliamente condicionados por los rayos de sus ego y personalidad. Por ejemplo,
los discípulos de primer rayo responderán a la influencia de Shamballa,
trasmitida desde Leo y Saturno, más fácilmente que los discípulos de segundo
rayo. A su vez, éstos reaccionarán más rápida y consistentemente a la
Jerarquía, trasmitiendo energías desde Piscis y Urano.
4. Los
citados hechos demostrarán la naturaleza y cualidad de la respuesta de los
discípulos que pertenecen a los rayos 1 .3.5.7 y 2.4.6. y debe tenerse presente
que esto atañe a los discípulos, a los hombres y también a las naciones.
5. De
acuerdo a la respuesta, así se evocará la actividad de los centros, o de un
centro. Pero -y esto es algo de suma importancia- actualmente todos los
discípulos deben descubrir cuál es su reacción dominante al responder en forma
planeada a la influencia de la Jerarquía y a las energías trasmitidas por Ella.
Como regla general, el impacto de la fuerza de Shamballa (particularmente en el
caso de un discípulo que pertenezca a los rayos 1.3.5.7.) será de naturaleza
personal, cuyo resultado planeado debería ser el estímulo del centro cardíaco,
con el consiguiente control del centro plexo solar. El centro cardíaco debe
dominar al plexo solar extrayendo sus energías y llevándolas al corazón.
6. No
ha llegado aún el momento para que el aspirante o el discípulo, relacionen, sin
peligro, el centro coronario con la base de la columna vertebral, en respuesta
a una definida y consciente apropiación de la fuerza de Shamballa. Sea lo que
fuere, lo que tiene lugar automática, normal y naturalmente mediante la
evolución del discípulo, debe y deberá permitírsele que tenga lugar siempre y
cuando no exista la intención consciente y sí un análisis profundo y un
cuidadoso control de la vida de la personalidad.
7. El
despertar del centro ajna con el consiguiente y subsiguiente control consciente
del centro laríngeo, debe inevitablemente tener lugar siempre que el discípulo
cumpla dos condiciones. Entonces podrá llegar a ser consciente, a estar seguro
y a ser correctamente creador. Ambas condiciones son:
a. Una
consciente orientación hacia el alma y la Jerarquía.
b. Un
profundo amor a la humanidad, basado en la percepción mental y en la
comprensión intuitiva y no en la reacción emocional.
8. Cuando
se llenan los requisitos mencionados, el impacto de las energías afluyentes
producirá el estímulo y despertar requeridos.
Esto
es todo lo que tengo que decir sobre cómo responden los centros en el ser
humano a la actividad de los centros planetarios. bajo el estímulo del sistema
y del zodíaco. No escribo un tratado sobre el entrenamiento individual del
discípulo, sino que trato de demostrar la realidad de la interacción cósmica,
zodiacal y del sistema, planetaria y humana, que a su vez constituye un inmenso
y viviente Todo -expresión de la Vida de un Ser de Quien sólo sabemos que el
amor y la voluntad al bien, expresados por medio de la Mente universal, son sus
características sobresalientes, y emergen constantemente con creciente
radiación.
3. Los Triángulos y los Centros.
Debe
recordarse que todas las influencias que hacen impacto sobre el individuo o la
humanidad, pasan por intermedio de los centros planetarios, o son trasmitidas
por cualesquiera de ellos. Poco he dicho acerca de estos centros, excepto
referirme a los tres principales que llamamos Shamballa, Jerarquía y Humanidad.
Son conocidos como:
I. Shamballa Poder. Propósito. Centro
coronario Voluntad
planetario rectora.
II. Jerarquía Amor. Sabiduría Centro
cardíaco Amor dirigido.
planetario
III. Humanidad Inteligencia Centro
ajna Mente dirigida.
planetario
Quedan
por considerar otros cuatro: el centro laríngeo, el centro plexo solar, el
centro sacro y el centro en la base de la columna vertebral planetarios.
En la
vida logoica planetaria -como en el caso del hombre individual, el microcosmos
del Macrocosmos- ciertos centros han despertado más que otros y vibran al
unísono, más plenamente que otros, impulsados por el sistema. En el caso del
Logos planetario de nuestra pequeña esfera, los centros coronario, ajna,
cardíaco, laríngeo y plexo solar, son los cinco puntos focales de energía que
están muy activos y vibrantes. El centro sacro va quedando lentamente debajo
del umbral de la conciencia logoica,, mientras que el centro de la base de la
columna vertebral está práctica y totalmente pasivo, excepto en relación con
sus efectos pránicos sobre la vida-forma, engendrando la voluntad de vivir, el
anhelo de sobrevivir y la vitalización de las formas. Estos hechos darán una
idea de nuestra categoría planetaria en la gran familia del sol central, e
indica por qué nuestro planeta no es sagrado. Ningún planeta es sagrado a no
ser que el centro en la base de la columna vertebral (hablando simbólicamente)
esté despierto y se haya efectuado la resultante gran fusión de energías. Me
refiero a este ciclo mundial y período particulares y al estado en que se
encuentran los asuntos en la actual quinta raza raíz o Aria. Los que han
estudiado mis libros y La Doctrina Secreta deben recordar que cualquier
contradicción que pueda aparecer, sólo existe respecto al factor tiempo; cuando
este factor sea debidamente comprendido y el estudiante sepa a que ciclo
específico debe aplicar la información, desaparecerán éstas aparentes inexactitudes.
Lo
que es verdad respecto a la humanidad, por ejemplo, en la tercera raza raíz,
podrá no serlo en la quinta raza raíz. Por lo tanto, lo único que puede hacerse
es estudiar y relacionar, reflexionar y aplicar la Ley de Analogía, sabiendo
que a medida que la conciencia del iniciado entrenado se expande y es más
incluyente y reemplaza a la actual percepción humana, estos debatidos puntos
quedarán esclarecidos, asumirán una verdadera consistencia y desaparecerán las
contradicciones.
El
centro planetario que corresponde al de la base de la columna vertebral en el
ser humano, no será despertado hasta la séptima raza raíz, y eso sucederá sólo
cuando quede establecida la correcta relación entre el centro sacro planetario
(relacionado con el tercer reino de la naturaleza, el reino animal) y el centro
laríngeo planetario, funcionando adecuadamente y al unísono.
En el
primer tomo de este tratado algo se insinuó sobre estos centros planetarios y
los rayos de energía que afluyen a través de ellos, a los que quisiera
referirme aquí porque están relacionados con la Ciencia de los Triángulos.
Deben observar, por lo tanto, que los tres reinos inferiores de la naturaleza
constituyen en sí mismos un triángulo de fuerza y son esencialmente reflejo de
un triángulo planetario determinado. Sería conveniente clasificar en forma
breve algunas de estas principales inferencias -pues sólo son hoy inferencias y
nada más. Aquí hay algo de verdadero interés. He dicho que la Humanidad es la
analogía, en la Vida planetaria, del centro ajna individual. Anteriormente he
expresado que el quinto Rayo de Conocimiento Concreto está relacionado con el
centro ajna y, por lo tanto, en el ciclo mundial actual, tenemos:
La
Humanidad ... centro ajna planetario
5to.
Rayo de Conocimiento ... 5ta. raza raíz.
Por
lo tanto, cinco centros van despertándose rápidamente en el hombre. Estas
relaciones se comprueban recíprocamente, pero sólo cuando son consideradas en
relación con el ciclo mayor. En una época la humanidad fue la analogía del
plexo solar planetario, y algún día cambiará el foco de su receptividad al
centro cardiaco planetario; cuando esto tenga lugar, también la Jerarquía
cambiará su foco de receptividad dentro de la esfera de influencia de
Shamballa. La presencia del loto de doce pétalos en el centro más elevado de la
cabeza (el punto de relación entre el centro cardíaco y el alma en su propio
plano) garantiza este cambio. En consecuencia, deben tenerse presentes las
relaciones siguientes:
I. Centro coronario Shamballa 1er.
Rayo 1era y 7ma. razas Voluntad; la meta.
Energía
de la Vida. Síntesis
Siete
centros despiertos y activos
En
la primera raza raíz viven y vibran tenuemente
En
la séptima raza raíz están plenamente despiertos
II. Centro cardíaco Jerarquía 2do.
Rayo 6ta. raza raíz Amor; la meta
Enegía
de la Identificación. Realización de la fusión
Seis
centros activos
El
punto focal de la conciencia egoica divina
El
quinto reino. El reino de Dios
III. Centro ajna Humanidad 5to.
Rayo 5ta. raza raíz Intuición; la meta
Energia
de la Iniciación. EL desarrollo de la inclusividad.
Cinco
centros que despiertan rápidamente
El
punto focal de la personalidad
El
reino humano, el cuarto reino de la naturaleza
IV. Centro laríngeo Animal 3er. rayo 3ra. raza raiz Intelecto; la meta
Enegía
de la iluminación. Creación de la luz
Cuatro
centros activos
El
punto focal de la conciencia instintiva
El
tercer reino de la naturaleza
V. Plexo Solar Vegetal 6to.
ayo 4ta. raza raíz Instinto; la meta
Energía
de la aspiración. Desarrollo de la sensibilidad.
Tres
centros activos
El
punto focal de respuesta síquica
El
segundo reino de la naturaleza
VI. Centro sacro Evolución Dévica 7mo.
Rayo 2da. raza raíz Respuesta; la meta
Enegía
del magnetismo. poder para construir
Dos
centros activos: cardíaco y sacro
El
punto focal de la respuesta vibratorio al “ojo de Dios”
VII. Base de la columna vertebral Mineral
4to. Rayo 7ma. raza raíz Síntesis; la meta
Energía
de la Síntesis fundamental. Consumación
Todos
los centos funcionan como uno
El
punto focal de la evolución
Primer
reino de la naturaleza
Esta
clasificación puede servir para aclarar algo más el actual plan general, o
anteproyecto del desarrollo evolutivo de la conciencia. Otros desarrollos
prosiguen simultáneamente, tal como el de la respuesta del aspecto forma y la
evolución de los devas o ángeles, que va paralela a la humana y a la cual me he
referido en el Tratado sobre Fuego Cósmico. Un tercer gran esquema de la
evolución se está llevando a cabo y sólo puedo referirme a él como desarrollo
del propósito divino en su propio plano, sobre esto la humanidad no tiene
todavía ni la más mínima idea, porque su conciencia se halla aún sujeta a las
limitaciones de su propio reino de la naturaleza; la Jerarquía está tratando de
responder a esta forma de energía.
Hay
otro punto de interés al cual deseo referirme, que es aún poco comprendido por
el estudiante esotérico común. Me refiero a las salidas de energía planetaria
mediante las cuales se producen grandes y generales efectos en la vida
planetaria externa. En esta quinta raza raíz existen sólo cinco de esas
salidas, en lo que concierne a los efectos que producen sobre la humanidad; la
respuesta del hombre a las mismas se manifiesta en la relativa importancia con
que se condicionan los escritos y asuntos mundiales. Donde existe una de estas
salidas de fuerza espiritual, habrá también una ciudad de importancia
espiritual en el mismo lugar. Estos cinco puntos son:
1. Londres-Para
el Imperio Británico.
2. Nueva
York-Para el hemisferio occidental.
3. Ginebra-Para
toda Europa, incluyendo a la U.R.S.S.
4. Tokio-Para
el Lejano Oriente.
5. Darjeeling-Para
toda el Asia central y la India.
Más
adelante serán agregados dos puntos o salidas de la energía, pero el momento no
ha llegado aún. Por intermedio de estos cinco lugares y sus zonas vecinas
afluye la energía de cinco rayos, condicionando al mundo de los hombres,
produciendo efectos de significado planetario y determinando el curso de los
acontecimientos Un estudio de la historia y de los asuntos actuales traerá
alguna comprensión de su importancia en conexión con cuatro de ellas. El efecto
de la fuerza que afluye por intermedio de Darjeeling, aunque no aparentemente
inmediato, es de gran importancia como agente distribuidor para la Jerarquía y
particularmente para Sus miembros que se ocupan o influyen sobre los actuales
acontecimientos humanos, en estos momentos de importante crisis.
Estos
cinco puntos de energía condicionante en su interrelación, producen dos
triángulos de fuerza:
1. Londres-Nueva
York-Darjeeling.
2. Tokio-Nueva
York-Ginebra
Por
intermedio de los dos centros, Ginebra y Darjeeling, puede ser dirigida la
energía espiritual pura, con más facilidad que por intermedio de los otros
tres, constituyendo por lo tanto, los puntos superiores de sus respectivos
triángulos. estos son más subjetivos en su influencia que Londres, Nueva York o
Tokio. Juntos forman actualmente cinco centros de energía impelente.
Les
interesará conocer también los rayos regentes y los signos astrológicos de
estos cinco lugares, hasta el punto en que puedan ser dados en la actualidad y
durante el ciclo actual. Recuerden que los rayos de la personalidad cambian de
un período a otro, en relación con los países y ciudades, así como sucede con
el individuo.
RAYOS
Ciudad Alma Personalidad Signo
1. Londres 5to 7mo Géminis.
2. Nueva York 2do 3ro Cáncer.
3. Tokio 6to 4to Cáncer.
4. Ginebra 1ro 2do Leo.
5. Darjeeling 2do 5to Escorpio.
Si
estudian esta relación y la dada en otra parte, respecto a otras naciones y
ciudades, se observará que las interrelaciones que emergen ahora de los asuntos
mundiales, son el resultado de la acción de estas fuerzas y energía que
resultan por lo tanto inevitables. La energía puede emplearse en líneas
erróneas, produciendo separatividad y dificultad o, en líneas correctas,
conduciendo a la armonía y a la comprensión, pero la energía está allí y debe
causar efectos en todos los casos. Así en la vida del individuo cualesquiera de
los rayos dominará y controlará a través de los resultados de la acción de la
vida del alma sobre el aspecto forma. Si la persona o nación está orientada
espiritualmente el resultado del impacto de la energía será bueno y conducirá al
desarrollo del plan divino, siendo totalmente constructivo. Allí donde domina
la fuerza de la personalidad, los efectos serán destructivos y obstaculizarán
el surgimiento del propósito divino. Sin embargo, también la fuerza destructiva
puede trabajar y finalmente lo hace para el bien porque el curso de la fuerza
evolutiva es inalterable. Puede demorarse o acelerarse de acuerdo al propósito,
la aspiración y la orientación de la entidad (humana o nacional); puede
expresar el propósito del alma o el egoísmo de la personalidad, pero el impulso
hacia el mejoramiento inevitablemente triunfará.
Al
estudiar esta Ciencia de los Triángulos se debe recordar que hay siempre un
punto del triángulo -en una crisis determinada o en “un acontecimiento en la
conciencia”- que es energía emanante, dinámica, condicionante. Durante el ciclo
(grande o pequeño, mayor o menor) en que controla de esta manera, los otros dos
puntos expresan receptividad y son considerados esotéricamente como
corporificando fuerzas. Por lo tanto, cada triángulo es la expresión de una
energía fundamental y de dos fuerzas secundarias. Éste es un enunciado básico
de importancia y también la formulación de una ley bajo la cual todas las
triplicidades de energía funcionan en tiempo y espacio. En consecuencia,
tenemos:
1. Un
centro emanante de energía:
Expresión
dinámica del propósito cíclico.
Energía
que sale del rayo, cualificada y positiva.
Energía
planetaria, del sistema, zodiacal y cósmica.
La
base de la expresión hilozoística (viviente).
2. Un
centro receptivo de fuerza:
Expresión
evocadora de la energía impulsora inicial.
Síntesis
de las dos fuerzas, la emanante y la receptiva.
Energía
secundaria, cualificada y condicionadora
Energía
fusionada, motivadora, que no es positiva ni negativa.
3. Un
punto de respuesta, de energía negativa:
Centro
principal que completa la introducción de la energía emanante.
Responde
principalmente al segundo punto del triángulo. Fuente emanante de la violenta
interacción entre los dos puntos de la línea base.
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Este
centro distribuidor puede ser un sistema solar, considerado como centro
cósmico, un planeta que es un centro en el sistema, uno de los centros
planetarios mencionados sobre los cuales me he referido, una nación o un
individuo, o uno de los centros en el cuerpo etérico humano.
Un
estudio cuidadoso de estas corrientes de energía demostrará dos movimientos
principales:
I. Un
descenso de energía de un centro emanante. Esto conduce a:
1. Su
fusión con la energía de un centro de recepción y su consiguiente
cualificación.
2. Su
transmisión y efecto evocador sobre un segundo punto, o punto focal de
recepción.
Nota: Aún está incompleto un lado del
triángulo.
3. Los
tres tipos de energía (o más bien una energía y dos fuerzas) prosiguen luego
con las siguientes actividades:
a. Energetización
evocadora de un triángulo secundario.
b. Descenso
por uno de los lados de este triángulo reflejado, yendo hacia la expresión
evocada en el plano físico.
c. Producción
de la manifestación, la cualidad y la actividad.
d. Formación
de una reserva de energías descendentes y equilibradoras.
El
estudiante puede obtener alguna luz sobre este tema tan abstracto si trata de
comprender que el diagrama dado anteriormente y la subsiguiente enunciación,
describe su propia historia involutiva y evolutiva, la interacción de su vida
monádica, de la energía del alma y de la fuerza de la personalidad, al
enfocarse los tres en el plano físico, trayendo manifestación y apariencia.
II. La
afluencia de esta energía cualificada que retorna a su fuente emanante, el
punto más elevado del triángulo principal, produce:
1. La
culminación de los dos triángulos -el Real y el irreal. La construcción del
antakarana es un aspecto de esta culminación. Concierne a la construcción final
de las últimas etapas del antakarana por parte del iniciado.
2. La
transmisión de fuerza del reflejado o secundario triángulo, en los tres mundos
del esfuerzo humano (o en los cinco mundos en el caso de la evolución de los
miembros de la Jerarquía) hacia el mismo punto focal en la línea base del
triángulo superior que recibió la energía emanante original.
3. En
consecuencia, tenemos en el triángulo superior dos puntos de gran importancia:
a. El
punto emanante de la positiva energía condicionadora.
b. El
punto que recibe la energía superior y las fuerzas. inferiores. Este punto se
denomina el aspecto alma del triángulo, y es siempre el agente que registra la
conciencia, produciendo por lo tanto las crisis, porque el punto donde se unen.
varias energías es la fuente de las crisis en la vida externa.
c. Éstas
son crisis de la iniciación y atañen a los hombres individualmente, a las
naciones y a la humanidad como un todo.
d. El
triángulo que ejerce influencia es el factor que produce, mediante su afluencia
dentro y fuera del triángulo secundario, “los momentos en el tiempo y los
acontecimientos en el espacio, que conducen a esos episodios de la vida del
alma donde la fuerza se trasforma en energía y la energía se convierte en
vida”. Este acontecimiento o crisis importante tiene lugar hoy en la vida de la
humanidad.
Esto
es todo lo que puedo impartir sobre esta línea. El tema es demasiado vasto,
abstruso y complicado. Sin embargo, he dado bastantes indicaciones para arrojar
alguna luz sobre esta intrincada ciencia. Resumiendo lo expuesto:
1. Las
energías emanantes, evocadoras y magnéticas, constituyen los tres tipos de
energía que afluyen desde el “triángulo superior”.
2. La
fuerza receptiva distribuidora y decisiva constituye los tres tipos de energía
distribuida por el “triángulo inferior o reflejado”.
3. Dos
puntos de energía comparten ambos triángulos en la línea base. Cuando se ha
completado el trabajo, la línea base se trasforma en dos corrientes de energía
fusionada que personifican las energías de ambos triángulos.
4. Un
punto de energía (el punto magnético) produce involución y exteriorización
durante el proceso de formación del triángulo inferior. En una etapa
subsiguiente -como fusión de energías. induce al retorno de todas las energías
a la fuente emanante.
Los
estudiantes también deben recordar que -debido a la Gran Ilusión- quizás les
parezca que los triángulos están incompletos durante el proceso evolutivo Sin
embargo, la realidad es que en el Eterno Ahora, los tres lados de los
triángulos existen y persisten eternamente El problema sólo existe en la
conciencia del sujeto, pero no en la realidad.
5. El
estudiante debe observar que:
a. Las
masas expresan la energía que desciende desde el centro magnético. Su correcta
tendencia en la actualidad es descender a la manifestación y experiencia
físicas.
b. Los
aspirantes y probacionistas responden a la atracción del centro evocador. Su
anhelo es alcanzar el sendero de retorno.
c. Los
discípulos aceptados y los iniciados expresan la interacción en la línea base
entre los puntos evocador y magnético.
d. Los
iniciados avanzados y los Maestros utilizan y expresan la energía fusionada en
el centro magnético. Retornan o responden al centro emanante.
De
esta manera se completa el séxtuple triángulo objetivo y subjetivo.
Evidentemente,
no será posible considerar los diversos triángulos de energía que producen
efectos sobre nuestra Tierra e incidentalmente afectan a la humanidad en forma
exhaustiva, los cuales son legión. Pero ciertas relaciones triangulares podrían
ser consideradas a modo de ensayo, y más adelante dilucidar el lugar que ocupan
en los horóscopos planetario e individual. En la nueva astrología, la del alma,
no se dará tanta importancia a las doce casas (como sucede ahora), sino que se
pondrá el énfasis sobre las tres Cruces que juntas forman doce brazos, y la
energía que fluye a través de éstos y el lugar que ocupan en el horóscopo del
alma asumirán gran importancia. Me extenderé sobre ello cuando tratemos el tema
de las tres Cruces. Las doce casas conciernen a la personalidad; los cuatro
brazos de las tres Cruces al alma, y los doce y su figuración o no en el
horóscopo, regirán el horóscopo dei alma. Las cuatro influencias de las tres
Cruces estarán presentes en el mapa de un Maestro. Por lo tanto es de valor dar
aquí una explicación de cuáles son las constelaciones que están principalmente
relacionadas con el desarrollo de la conciencia y la evolución de la
comprensión espiritual.
El
principal triángulo cósmico actúa hoy especialmente por intermedio de seis
constelaciones y -también en la actualidad- la constelación cósmica y las dos
energías zodiacales se enfocan a través de un planeta particular, empleándoselo
como agente transmisor para la Tierra. Por lo tanto, tenemos:
Estas
seis influencias ayudan grandemente a desarrollar la auto- conciencia y luego
la conciencia espiritual en el hombre que ha alcanzado el punto de
reorientación en la gran Rueda. No me refiero a las influencias, inclinaciones
y determinaciones de la personalidad, tal como aparecen en el mapa del hombre
común, sino a las influencias y a esas energías determinantes que afluyen sobre
el hombre que está en el sendero de retorno y va hacia el centro de la vida,
por lo tanto, me refiero a las tres etapas finales en el Sendero de evolución.
Podría,
en consecuencia, establecerse que las fuerzas de:
1. Cáncer-Capricornio-Saturno
(expresión de la energía de Sirio) capacitan al aspirante para hollar el
sendero de purificación o probación. Estas energías enfocan y cualifican la
energía de la gran Logia del Altísimo en ese distante Sol. Afluyen a través de
la Jerarquía sobre la masa humana y permite al ente de esa. masa “aislarse y
volver la espalda al pasado y encontrar su camino hacia ese sector del Sendero
en que aprende a sentir”.
2. Géminis-Sagitario-Mercurio
(expresión de las Pléyades) permiten al discípulo en probación pasar al sendero
del discipulado aceptado. Entonces es cada vez más intuitivo y se centraliza
acrecentadamente, mientras comprende con mayor claridad la naturaleza de los
pares de opuestos. Es comprendida la relación del aspecto Madre (tal como está
corporificada en las Pléyades) y del Cristo-Niño, oculto en la forma de la
personalidad, y el hombre interno espiritual instituye el proceso de la
identificación inicial con la entidad espiritual, en su propio plano; el
pequeño yo entonces comienza a reaccionar conscientemente, y con acrecentada
frecuencia hacia el Yo superior. El hombre “sigue adelante en este Sendero, en
el cual aprende a ver”.
3. Aries-Líbra-El
Sol (expresión de la Osa Mayor) enfocan la energía en la vida del discípulo,
que le permite actuar consciente y determinadamente en el sendero de
iniciación. Penetra en el reino de los mundos amorfos, porque Aries, el signo
de los comienzos, lo facilita; por medio de la potencia de Libra ha obtenido
ese punto de equilibrio que le posibilita evadir finalmente los pares de
opuestos. Ahora conoce el verdadero significado de ser, por medio del
sentimiento trascendido y de la identificación con la Visión percibida.
Este
triple proceso puede ser descrito también por medio de tres palabras:
Sensibilidad, Iluminación e Inspiración.
Podríamos
también tocar otro grupo de energías, aunque no es posible su verdadera
elucidación, porque concierne a las energías enfocadas en los siete sistemas
solares, de los cuales el nuestro es uno. Estas energías (seis en total) llegan
a nuestro sistema solar a través de las constelaciones de Tauro y Escorpio y el
planeta Marte.
Tauro
IV. SEIS SISTEMAS Actuando a través de Marte
Escorpio
Su
naturaleza peculiar, su objetivo en la evolución y su propósito básico, le son
revelados únicamente al iniciado que ya ha recibido la quinta iniciación.
Conciernen al problema del deseo (problema de la humanidad, pero no en sus
octavas superiores) y su transmutación en voluntad espiritual y propósito
divino. Son los que originan conflicto y están estrechamente relacionados con
el cuarto Rayo de Armonía por medio del Conflicto, teniendo por lo tanto una
relación peculiar con la cuarta Jerarquía Creadora, la humana, y con la Tierra
en esta cuarta ronda.
En
estas ocho constelaciones tenemos las influencias que se ocupan principalmente
de la evolución del alma -en el sistema solar, en el planeta Tierra y en el
hombre. Constituyen las “ocho potestades del Cristo”; rigen el desarrollo
síquico de la vida en todas las formas. Son de máxima significación para el
aspirante.
Cuatro constelaciones han sido omitidas
en esta lista:
Leo Virgo Acuario Piscis
Autoconciencia Conciencia crística Conciencia
grupal Conciencia universal.
Atañen
fundamentalmente a la manifestación de la conciencia en los planos externos de
expresión, o a la fusión del alma y de la forma, a fin de demostrar plenamente
un estado de percepción.
Estos
hechos serán evidentes si a los cuatro planetas esotéricos, vinculados con
estas constelaciones, se los considera y relaciona:
El Sol La Luz Júpiter Plutón
El Alma
La Forma Vida benéfica Muerte.
El
astrólogo del futuro podrá ver así sobre qué líneas trazará el mapa del alma;
los principales triángulos y las tres Cruces cósmicas controlarán sus
deducciones referentes al desarrollo de la conciencia. Los triángulos indican
la posibilidad, las Cruces los procesos y puntos de crisis.
Como
ya se ha dicho, no hay manera de considerar extensa o exhaustivamente esta
Ciencia de los Triángulos, pues es la ciencia del anteproyecto geométrico
universal que subyace en los mundos fenoménicos y está estrechamente
relacionada con el karma. Atañe a la primera precipitación de la interacción y
efecto de la dualidad de la manifestación, el espíritu-materia, pues
constituyen una sola sustancia. Pero en relación con la astrología esotérica es
posible indicar ciertas interpretaciones fundamentales de esta relación que
permitirá al astrólogo desarrollar oportunamente la astrología del alma,
delinear el horóscopo del ego y trazar los nuevos tipos de mapas que
demostrarán el propósito del alma en su propio plano y las relaciones grupales
en el plano físico, lo que será de ayuda para la personalidad dedicada e
inteligente. Reflexionen sobre esto.
Existe
una triple energía cósmica de suprema importancia en nuestro planeta, y la
influencia unida de sus tres constelaciones eventualmente hará que el Logos
planetario reciba la iniciación; esto garantiza el hecho de que por cualquier
futura expresión planetaria de Su vida se lo denomine “planeta sagrado”. La
Tierra no es considerada hoy un planeta sagrado. Más tarde, cuando las tres
energías hayan producido el efecto adecuado y realizado los cambios planetarios
necesarios, el término sagrado será considerado correcto y apropiado.
Lógicamente, este enunciado significa hoy poco para cualquier estudiante, pero
el caso será diferente cuando sea capaz de comprender dos cosas:
Primero,
que las triples energías que están detrás de la actividad del centro en
Shamballa conciernen al Logos planetario; la humanidad está llegando a ser
lentamente sensible a esa influencia, pero sólo en forma masiva, no
individualmente. Un discípulo puede observar este hecho únicamente en forma
teórica.
Segundo,
estas influencias actúan sobre ese aspecto de la vida humana denominado Mónada;
por lo tanto, tendrán un acrecentado efecto en el Sendero de Iniciación.
Estas
tres constelaciones son Leo-Virgo-Piscis. Esotéricamente se hace referencia a
ellas como “las Productoras de lo que se conoce, las Animadoras de lo que ha
despertado y las Constructoras de los métodos para fusionar la Sabiduría.
Producen la unidad, destruyen lo que Ellas han producido, sólo para volver a
producirlo con mayor belleza y más plenitud”. Estas palabras son claras. Éste
es un triángulo invertido, y las energías de Leo están en estrecho contacto con
nuestra vida planetaria. El triángulo a continuación lo demostrará con más
claridad:
Estas
tres están definida y acrecentadamente relacionadas con el desarrollo de la
conciencia humana, en tres aspectos principales.
Debe
fomentarse el desarrollo de la autoconciencia, porque es el principal efecto
-como bien saben- de la fuerza de Leo. La influencia de esta constelación ayuda
a manifestar la voluntad, el amor y la inteligencia individuales; fomenta el
“ahamkara” o principio egotista; pone el énfasis sobre la actitud de Yo soy,
etapa necesaria antes de que el individuo pueda sumergirse en el Todo como una
unidad consciente, que se respeta a Sí misma. Pero detrás de esa influencia, y
presionando para manifestarse, se halla la fuerza ele Virgo (madre o custodio
de la conciencia erística) que destruye eventualmente la síntesis y la unidad
inferior producida por la energía de Leo; estimula al alma dentro de la forma,
y también al alma dentro de cada átomo de la forma, porque el genio y la
excepcionalidad de Virgo produce la forma, y estimula la vida dentro de esa
forma y, por lo tanto, nutre y energetiza simultáneamente dos vidas. Es una
poderosa energía dual, expresión potente del ánima mundi o alma del mundo. El
reconocimiento de esto hizo que los antiguos astrólogos fusionaran a Virgo y a
Leo en un solo signo. Luego, cuando el dualismo del espíritu humano
(espíritu-materia) fue una realidad en la conciencia del hombre, el signo fue
dividido en dos y la guerra de los pares de opuestos se convirtió en una
“guerra con un propósito” y está incidentalmente llegando hoy a su culminación.
Este hecho será evidente para los verdaderos esotéricos.
Otra
corriente de energía está también ejerciendo presión y produciendo efectos
sobre esos miembros de la familia humana que no sólo responden a la influencia
de Leo y por consiguiente son, en su propia conciencia, individuos, sino que
responden también a la creciente expansión de la conciencia crística, de la
cual están llegando a ser cada vez más conscientes en su propia experiencia
individual. Éste es el aspecto superior de la energía de Piscis y constituye la
percepción del grupo, del todo, del universo. Es la energía de budhi, el
aspecto superior de la naturaleza síquica inferior; el aspecto del mediador, en
contraposición con el médium; el control intuitivo, en vez del dominio
intelectual de Leo y las limitaciones de Virgo.
Estas
tres energías actúan poderosamente sobre la humanidad y producen:
1. La
autoconciencia en el hombre, cuando sale de la masa.
2. El
reconocimiento de la vida y de la naturaleza crísticas, cuando el aspirante a
la primera iniciación sale del grupo mundano de individuos.
3. La
percepción, de naturaleza universal, del iniciado, cuando sale de las filas de
los discípulos mundiales.
Todo
esto se realiza en la actualidad por la constante afluencia de las energías de
Leo-Piscis-Virgo, y se halla detrás del excesivamente rápido desarrollo de los
tres tipos de conciencia que se encuentran en diferentes grados en la humanidad
actual.
Como
he señalado anteriormente, hay siete grandes crisis vinculadas al ser humano en
el sendero de evolución, y abarcan las primeras, intermedias y finales etapas
de crecimiento. Debe tenerse presente que son precipitadas por medio de las
influencias condicionantes de siete grandes constelaciones. Las consideraremos
brevemente, y son:
LAS CRISIS DEL ALMA
Crisis Cualidad Constelación Cruz
Crisis de la Encarnación Individualización Cáncer Cardinal.
Crisis de la Orientación Reversión Aries Cardinal.
Crisis de la Iniciación
Expansión Capricornio Cardinal.
Crisis de la Renunciación Crucifixión Géminis Mutable.
Crisis del Campo de
Conflicto Escorpio Fija.
Batalla
Crisis del Lugar de Iniciación Virgo Mutable.
Nacimiento
Crisis de la Tierra Liberación Leo Fija.
ardiente
Observarán
que dos de las constelaciones que acabamos de considerar -Leo y Virgo- figuran
en la enumeración. Hay cinco constelaciones que no atañen tan íntimamente a las
crisis humanas masivas, sino que tienen una relación más definida y específica
con el desarrollo del discípulo individual, y son: Sagitario, Libra, Tauro,
Piscis y Acuario. Sin embargo, Piscis se relaciona hoy excepcionalmente con las
siete constelaciones productoras de las grandes crisis humanas, completando
también el mancomunado esfuerzo final del triángulo: Leo, Virgo, Piscis. El
constante impacto de la fuerza pisciana ha llevado finalmente a la humanidad,
el discípulo mundial, al portal de la iniciación. Durante más de dos mil años,
la influencia pisciana ha estado actuando sobre el género humano, dando lugar a
la demanda de un reajuste mundial, desarrollando el espíritu internacional,
conduciendo a la formación de grupos en cada sector del vivir humano y
erigiendo así la base para la futura síntesis en Acuario. La influencia de este
triángulo se expresa simbólicamente en la vida del individuo autoconsciente que
logra la autopercepción en Leo, la cultura en Virgo y la autoliberación final
en Piscis.
Aquí
podríamos dedicar un poco de tiempo a las lecciones prácticas que deben
aprenderse sobre las siete crisis a través de las cuales atraviesa el hombre,
el individuo, la humanidad y la totalidad.
Considerando
estas crisis que tienen lugar en la historia de la vida del alma, desde su
primera encarnación hasta su liberación final, se hallará que siete
constelaciones importantes y sus influencias, afluyen a través de los planetas
exotéricos y esotéricos, y presentan las circunstancias y condicionan el medio
ambiente del hombre espiritual progresista. Cuando cualesquiera de estas
constelaciones ejerza una influencia predominante, aparecerán ciertas vidas, y
dichas constelaciones producirán ese enfoque de fuerzas que -dado el equipo
particular del hombre en cualquier momento determinado- evocará de éste el
máximo esfuerzo posible, permitiéndole avanzar hacia un estado de conciencia
más iluminado. Observarán que no digo “permitirán triunfar”. Un hombre puede
triunfar, venciendo las condiciones de prueba y conquistando las circunstancias
en el plano físico y, sin embargo, ser derrotado. La razón de esto estriba en
que sí la lucha y el surgimiento no producen cambios básicos en la conciencia y
un horizonte más amplio, resultarán inútiles para llevar a cabo su tarea
asignada.
Al
estudiar los momentos de crisis, debe recordarse que se experimentan
aproximadamente tres veces. de acuerdo al ciclo mayor de vida y también a que
son recapituladas en menor grado en una vida particular o en un conjunto de
vidas. Los tres ciclos de mayor importancia en la conciencia del ego
reencarnante son:
1. El
ciclo evolutivo, desde la individualización hasta la liberación, desde la etapa
del hombre primitivo hasta que aparece en el escenario de los asuntos mundiales
un Maestro de Sabiduría, un Buddha o un Cristo.
2. El
ciclo de aspiración, desde la etapa del hombre inteligente integrado hasta la
del discípulo aceptado, y desde la expresión intelectual en los tres mundos a
la del probacionista que intenta pasar las pruebas del Sendero y empieza
conscientemente a tomar por su cuenta el desarrollo espiritual.
3. El
ciclo de iniciación, desde la etapa preparatoria del discípulo aceptado hasta
la de Maestro y de grados aún superiores. Estas siete crisis se repiten durante
el proceso de autoiniciación en el mundo del significado y de la realidad:
Constituyen la nota clave o el móvil de cada una de las siete iniciaciones, las
cuales permiten entrar en un estado de conciencia divina en cada uno de los
siete planos de experiencia y expresión divinas.
Las
influencias de estas siete constelaciones están simbolizadas por tres
triángulos y una síntesis final o punto focal. Esotéricamente, estos triángulos
están representados generalmente como superpuestos, pero para mayor claridad
los separaremos:
Tenemos
aquí tres triángulos, pero, al mismo tiempo, sólo siete influencias para que
produzcan efecto las fuerzas condicionantes de los dos triángulos
predominantemente activos en los dos primeros ciclos, estando fusionadas y
mezcladas en el tercero. Estas influencias fusionadas (con la ayuda de las
restantes cinco constelaciones: Sagitario, Libra, Tauro, Piscis y Acuario)
permiten al discípulo salir del reino humano y entrar en el reino de las almas.
Por lo tanto, tenemos:
1. Siete
constelaciones.
Cáncer,
Aries, Géminis, Escorpio, Capricornio, Virgo y Leo, que llevan al hombre de la
etapa de la individualización al sendero del discipulado.
2. Ocho
constelaciones (que incluyen tres de las siete) que llevan al discípulo de la
etapa del yoísmo a la del alma perfecta autoiniciada.
No
intento analizar estas crisis, pudiendo hacerlo el estudiante sensato y
observador.
Diré también que, necesariamente, he descrito los tres
triángulos en cierto orden, cuyos puntos inferiores expresan la energía de
ciertas constelaciones que, de esta manera, describen los efectos y resultados
finales de una determinada serie de tres crisis. Debe recordarse que tales
resultados sólo se obtienen por la constante repetición y el frecuente esfuerzo
enfocado. Una crisis se produce debido a cierto hábito mental, desarrollado en
el vehículo; sólo es superada con el tiempo, por cierta costumbre y ritmo en el
contenido espiritual de la naturaleza del hombre. El establecimiento de cierto
ritmo objetivo produce una crisis; el surgimiento de un ritmo subjetivo
particular, permite al hombre superar la crisis y capitalizar la oportunidad.
Les ruego tener esto en cuenta.
Las
siete crisis pueden también relacionarse con los siete centros en el cuerpo
vital o etérico; los estudiantes avanzados verán más adelante que existe una
estrecha relación cíclica entre:
1. Los
siete planos de la expresión divina.
2. Los
siete estados de conciencia resultantes.
3. Las
siete crisis que conducen a la expansión de conciencia.
4. Las
siete iniciaciones en que culminan estas expansiones.
5. Los
siete centros donde se obtienen estos resultados.
Permítanme
recordarles que las doce constelaciones traen el desarrollo evolutivo y la
oportuna liberación del hombre de la Gran Rueda de la existencia viviente. Sin
embargo, siete de ellas son muy útiles para producir las siete crisis del alma,
mientras que cinco son complementarias en las etapas finales del Camino,
permitiendo al discípulo o iniciado, utilizar la experiencia y los valores
adquiridos para penetrar en el quinto reino de la naturaleza. Por lo tanto,
tenemos 12 + 7 + 5, total 24, y éstos encierran los “24 episodios que marcan la
Cruz de la Vida”. Desde el punto de vista del simbolismo cristiano (aunque su
interpretación es todavía inadecuada) las crisis corresponden a las siete
estaciones de la Cruz que marcan el camino del progreso del Salvador del mundo.
Referente
a las cinco constelaciones que están particularmente activas en la vida del
discípulo avanzado y del iniciado, las influencias se dividen en dos triángulos
de fuerza, porque Leo -enfocando la energía de las siete constelaciones- está
incluido, vinculando así el aspecto autoconsciente con el espíritu:
No
rehuyan estas crisis por duras y difíciles que parezcan ser. Son difíciles,
pero no olviden que el hábito de enfrentar las crisis ha estado largamente
establecido en la conciencia de la humanidad. El hombre tiene el “hábito de las
crisis”, si puedo denominarlo así. Sólo son puntos para analizar la fortaleza,
el propósito, la pureza, el móvil y la intención del alma. Cuando son superadas
evocan confianza y producen una amplia visión. Fomentan la compasión y la
comprensión, porque el dolor y el conflicto interno que han engendrado nunca se
olvidan, pues extraen su fuerza de los recursos del corazón y liberan la luz de
la sabiduría dentro del campo del conocimiento, enriqueciéndose el mundo.
4. Conclusiones.
Hemos
llegado a un punto en nuestra consideración de la Ciencia de los Triángulos,
donde podemos hacer una pausa para ocuparnos de nuestro próximo acercamiento a
este tópico y elegir el tema por el cual podamos arrojar más luz sobre el
mismo. Ahora será evidente que esta Ciencia de los Triángulos concierne a la
benevolencia de la Deidad y que, por medio de las combinaciones intrincadas de
los triángulos cósmicos, del sistema y planetarios, actúan los propósitos de
Dios, los cuales están motivados por el amor. Por intermedio de estas
relaciones se expresa el amor, se llevan a cabo los cambios necesarios para su
expresión y la conciencia humana es conducida al necesario estado de
inclusividad.
Por
medio de los cuadrados, o relación cuaternaria, el aspecto forma es puesto en
relación y adecuación con la voluntad de la Deidad que se expresa por
intermedio del aspecto conciencia, la cual se va desenvolviendo gradualmente.
Explico esta situación en palabras simples, porque será evidente que sólo
cuando el alma ilumina a la mente puede captarse la significación de la
enseñanza. Unicamente cuando haya sido alcanzada la etapa iniciática, emergerá
el verdadero significado. Al mismo tiempo he tratado de despertar en las mentes
una reacción hacia la verdad abstracta, subyacente en los dos enunciados
siguientes:
1. La
Ciencia de los Triángulos está relacionada con la expresión total de la
triplicidad divina de la manifestación: voluntad, amor e inteligencia, o vida,
conciencia y forma. Por lo tanto, mientras el discípulo no exprese en sí mismo
una integración similar a estos tres aspectos, no podrá captar el significado
de esta ciencia astrológica subjetiva.
2. En
nuestro planeta, la Ciencia de los Triángulos está relacionada con los tres
aspectos principales cuando se expresan por intermedio de Shamballa, la
Jerarquía y la Humanidad. Nuevamente enfrentamos la necesidad de que el ser
humano integrado se acerque a esta ciencia, porque sólo el hombre que responde
a estos tres puntos focales de energía puede comprender la interacción. En
efecto, sólo podrá comprender la verdad subyacente aquel cuyos dos centros en
la cabeza y su centro en el corazón formen un triángulo de energías que fluyen.
A
este respecto les recordaré lo que dije anteriormente en este tratado, que la
Ciencia de los Triángulos está relacionada con el espíritu y la síntesis.
Quisiera recordarles además lo que he escrito sobre astrología en este tratado
de los Siete Rayos, destinado a instruir a los discípulos a fines de este siglo
y durante el período de posguerra. Nuevamente señalaré lo que he enunciado ya,
que esta ciencia debe ser siempre encarada desde el ángulo de las tres energías
fundamentales: las que proceden de la Osa Mayor, de las Pléyades y de Sirio;
porque (condicionadas en tiempo y espacio) estos tres tipos de energía afluyen
por intermedio de los tres centros principales, Shamballa, la Jerarquía y la
Humanidad.
Mi
problema ha consistido en seleccionar cuál de los miles de relaciones
triangulares entrelazadas consideraré, a fin de presentar esta ciencia de tal
modo que sea de verdadero interés. La red interna de luz, denominada cuerpo
etérico del planeta, es esencialmente una red de triángulos que se habrá
organizado cuando el proceso evolutivo se haya completado. El actual diseño de
cuadrados constituye la principal trama de la red, pero esto va cambiando
lentamente a medida que se desarrolla el plan divino. Las redes etéricas de los
planetas sagrados son en gran parte triángulos, mientras que la del Sol está
formada por círculos entrelazados. El esfuerzo a realizarse hoy en la tierra
(tal como lo ve el Logos planetario) consiste en llevar a cabo una transformación
de la red del planeta, y cambiar lentamente así los cuadrados existentes, en
triángulos. Esto no se hace sólo creando divisiones, aplicando la Ley de
Separación, sino también por el reconocimiento, en la conciencia, de la
dualidad, más la aplicación del movimiento dirigido y la aparición de los dos
triángulos, en lugar de un cuadrado. Cuando esto tiene lugar, la conciencia
perceptora reconoce su identidad y termina el reinado del cuadrado. Estas
palabras me las dijo una vez un antiguo vidente que biseccionó esotéricamente
el cuadrado, formando dos triángulos, uniéndolos en una nueva manifestación
para formar la Estrella de la Vida. Reflexionen sobre esto.
Por
esta razón los astrólogos del futuro pondrán énfasis sobre la relación y la
interrelación de los triángulos. Como ya he señalado, el nuevo astrólogo pondrá
el énfasis sobre esto:
1. La
Ciencia de los Triángulos, como resultado de la acrecentada comprensión
iniciática.
2. El
signo ascendente, pues indica el camino del alma.
3. El
lugar de las tres Cruces (la Cruz Cardinal, la Cruz Fija y la Cruz Mutable) en la vida del
alma. Esto reemplazará oportunamente a las casas en el horóscopo y los doce
brazos de las tres Cruces tomarán el lugar de las doce casas, cuando se
confeccione el horóscopo del alma.
Repetiré
nuevamente el hecho de que la nueva astrología se ocupará de confeccionar el
mapa de la vida del alma. Cuando las doce constelaciones desempeñen su parte en
la vida del discípulo por intermedio de sus agentes distribuidores, los
planetas esotéricos regentes transformarán gradualmente la forma exotérica del
mapa del individuo, lo cual se deberá al enfoque, consciente e
intencionadamente, de las diferentes energías en el hombre, y no tendrá que ver
con su reacción negativa a las energías condicionantes.
Quisiera
llamar la atención aquí sobre un punto interesante de influencia definida sobre
el poder del individuo para captar la nueva astrología y comprender la Ciencia
de los Triángulos. Los símbolos astrológicos de Virgo y Escorpio son de
naturaleza triple -son los únicos dos. Cuando el discípulo capte el significado
que está detrás de esa triplicidad, estará preparado para comprender el
significado de esta ciencia abstrusa y trabajar con la nueva astrología. Virgo
y Escorpio son dos signos relacionados con el crecimiento de la conciencia
crística; marcan puntos críticos en la experiencia del alma -puntos de
integración en los cuales el alma se está unificando conscientemente con la
forma y al mismo tiempo con el espíritu. He dicho la experiencia del alma, no
la experiencia del hombre en el plano físico. Cuando la experiencia pasada en
Virgo llegue a culminar en Piscis, y las pruebas en Escorpio conduzcan a la
iluminación en Tauro, entonces el efecto de estas cuatro energías (Virgo,
Piscis, Escorpio, Tauro) convertirán al hombre en el verdadero triángulo,
expresando los tres divinos aspectos o energías, cuando provienen de las tres
constelaciones principales: la Osa Mayor, las Pléyades y Sirio.
Podría
llenar volúmenes con las indicaciones respecto a los innumerables triángulos,
cuando se descubra que están relacionados en tiempo y espacio y que, de acuerdo
a la voluntad de la Deidad y a la inalterable energía en el corazón del zodíaco
manifestado, producen, al finalizar el ciclo mundial, los cambios en la
conciencia, que hacen divino al hombre. Pero el tema es demasiado vasto y todo
lo que trato de hacer es indicar el camino hacia una nueva ciencia y hacia esas
combinaciones esotéricas de energía que, cuando sean reconocidas, capacitarán a
la humanidad para evolucionar más rápidamente, fusionar y mezclar las energías
de los tres centros planetarios y transformar nuestra Tierra (por medio del
pensamiento humano, reaccionando a las influencias zodiacales) en un planeta
sagrado. Por lo tanto, la influencia y la combinación de energías, a medida que
afectan a los aspirantes y discípulos del mundo, deberán ser suficientes para
una acrecentada comprensión; consideraré gradualmente a éstas y daré también al
final de esta parte una exégesis de la tabulación, en la cual se da la relación
que existe entre los rayos y las constelaciones, lo cual es básico en sus
implicaciones.
Algunas
de las fuerzas que estamos considerando rigen a la humanidad en forma peculiar,
y el efecto de su influencia es lograr la unificación de los tres centros
planetarios.
Como
bien saben, hay cuatro constelaciones que imparten las energías necesarias que
harán divina a la humanidad, y son: Aries, Leo, Escorpio y Acuario. No es
necesario analizarlas pues ya lo hice cuando estudiamos previa y separadamente
cada una de ellas. Sin embargo, quisiera señalar que cada una está
estrechamente vinculada, como transmisora de energías, con ciertas estrellas
foráneas a nuestro zodíaco, vinculando así a nuestro pequeño planeta con
algunos grandes puntos focales de energía.
Aries,
el iniciador de los impulsos (el impulso para venir a la encarnación o volver a
la fuente de origen), está en íntimo contacto con una de las estrellas de la
Osa Mayor denominada “El Puntero” en la expresión común, que es una “estrella
de magna dirección”, pues por medio de ella (en este ciclo mundial) afluye la
voluntad de unificar y de obtener la síntesis. Esta fuerza da lugar a la fusión
e integración de la personalidad, la unificación de la personalidad y el alma,
la unificación de la humanidad o el Gran Acercamiento de la Jerarquía a la
Humanidad. Producirá también la integración de nuestra Tierra al grupo de los
“planetas sagrados” y el consiguiente establecimiento de un triángulo de fuerza
formado por el Puntero, Aries y la Tierra. Esta relación triangular tendrá un
efecto potente en el sistema solar, así como en el planeta, y es también uno de
los factores causantes del deslizamiento del eje de la Tierra. Relacionado con
este triángulo hay otro secundario, dentro de la órbita de nuestro Sol, compuesto
por Vulcano, Plutón y la Tierra. En los archivos de la Gran Logia se hace
referencia a esto, simbólicamente, como:
Éste
es uno de los símbolos astrológicos más interesantes e informativos que he
dado, e indica una relación de máxima importancia. Tenemos aquí dos energías
mayores y tres menores estrechamente relacionadas, siendo análogas a los dos
rayos mayores y a los tres menores que condicionan a un ser humano en
manifestación. Estas cinco energías se relacionan con la vida que anima a
nuestro planeta. Llevan a cabo en la humanidad la evolución consciente, la
dirección y la fundación de Shamballa en la Tierra. Éstas son las cinco
energías vinculadas con la voluntad de ser, desde el ángulo de la conciencia y
no de la expresión material de la manifestación. Sus actividades e influencias
unidas produjeron, en el reino de la conciencia, la aparición de otro
triángulo: Leo, Polaris y otro de los Punteros, y ambos grupos forman una
dirección entrelazada, poderosamente efectiva en la evolución de la conciencia.
En
consecuencia, por medio de estos triángulos relacionados, aparecen Shamballa y
la Humanidad -los dos polos de la expresión divina- voluntad y actividad.
Llegamos
ahora a otro triángulo, cuya actividad produce la manifestación de la Jerarquía
-el intermediario entre Shamballa y la Humanidad: Escorpio, Sirio y Marte.
Éstos, en relación con nuestra Tierra, producen las cuatro corrientes de
energía (iniciadoras y transmisoras) que conducen a la humanidad hacia el
discipulado y la iniciación.
Cuando
el trabajo de todos estos triángulos haya terminado, la humanidad (y en un
sentido misterioso nuestra Tierra) funcionará a un ritmo perfecto y responderá
a las energías que afluyen desde Alcyone.
No
puedo insistir demasiado en que la astrología esotérica concierne totalmente a
las fuerzas y energías que afectan al aspecto conciencia del ser humano y
condicionan la vida de la personalidad. Este punto debe ser considerado por
sobre todo lo demás. En otras palabras, la astrología esotérica concierne al
alma y no a la forma y, por lo tanto, todo lo que tengo que decir se refiere a
la conciencia, a su expansión, al efecto que produce sobre sus vehículos, la
forma, y -en último análisis (como se comprobará más adelante)- a la Ciencia de
Iniciación. Esto ya lo he señalado antes, pero la idea es tan nueva y el
acercamiento tan universal o cósmico, que no resulta fácil, para quienes están
entrenados en la astrología exotérica moderna, comprender realmente la
significación de esta enseñanza. Al considerar los Triángulos que he elegido
para emplear como temario de la elucidación de este grandioso tópico, no debe
olvidarse el énfasis puesto sobre el aspecto conciencia.
Lo
que resta de esta parte sobre la Ciencia de los Triángulos, lo dedicaré a esos
triángulos que en este momento y ciclo mundial producen efectos en la
conciencia humana, los cuales son de dos tipos: los muy generalizados no son
fácilmente discernibles y afectan a las masas, y los que obtienen resultados
más específicos, tienen mayor efectividad tangible y sirven para condicionar la
conciencia de los aspirantes, discípulos e iniciados del mundo. Hoy, este
movimiento dual de energías continúa produciendo un lento y constante despertar
de la conciencia de la masa, a fin de que en amplia escala mundial la
autoconciencia individual sea su resultado y produzca un acelerado estímulo de
la conciencia ya despierta de la humanidad avanzada, para poder lograr la iniciación.
La
eficacia de este proceso dual puede percibirse si se comprende que los signos
-Leo, Sagitario y Acuario- están hoy excesivamente activos y actúan en estrecha
y mutua relación. Las energías de estos tres signos afectan a toda la humanidad
como un todo -un reino de la naturaleza. Leo: el signo del individuo
autoconsciente, es potente en su efecto masivo, y hoy, por el apremio de las
circunstancias y los terribles resultados de ciertos acontecimientos, miles de
hombres y mujeres están saliendo del estado de rebaño, de la conciencia masiva
y del profundo sueño de la irresponsabilidad, llegando a ser conscientes de sí
mismos como entidades desapegadas y activas. Sagitario afecta poderosamente a
los aspirantes del mundo, conduciéndolos a esas actitudes mentales que traerán
una lealtad inquebrantable a los valores espirituales y una adhesión
inalterable al bien de la humanidad. Acuario -con igual potencia- afecta a los
discípulos e iniciados del mundo y los conduce al servicio mundial en vasta
escala, produciendo la actividad grupal y utilidad vital, características del
discípulo consagrado. La influencia que ejercen estas tres constelaciones se
siente por intermedio de sus planetas esotéricos, y el movimiento masivo de la
conciencia (del cual Leo es responsable) puede ser considerado, aún por el
neófito, como una posibilidad, cuando comprende que el Sol constituye en Leo
los planetas regentes desde tres ángulos: exotérico, esotérico y jerárquico. El
movimiento conjunto hacia la autoconciencia individual se ha intensificado hoy
enormemente, como también el movimiento paralelo individual hacia la
iniciación.
Leo
reaparece ahora en otro triángulo importante: Aries, Leo, Virgo -que ayuda
poderosamente a la inauguración de la Nueva Era, la cual se caracterizará por
una humanidad poderosamente autoconsciente, condicionada por una conciencia
crística, manifestándose paulatinamente. La potencia de Aries, al iniciar esos
acontecimientos, pondrá en movimiento las causas que traerán la Nueva Era,
observándose ya la tendencia de los nuevos movimientos en la formulación de los
nuevos órdenes mundiales. en los descubrimientos de la ciencia y en el
surgimiento de nuevas especies en los diversos reinos de la naturaleza. Esta
actividad se ha sentido desde 1835; la potencia de Leo puede ser trazada desde
entonces en el gran número de personas que están llevando a cabo la integración
de la personalidad, llegando a ser autoconscientes, así como también en la
aparición de millares de aspirantes autoconscientes en el mundo, que están
subordinando gradualmente sus personalidades integradas al bien del grupo. La
influencia de Virgo aparece en las innumerables organizaciones, movimientos
religiosos, espiritualistas y mentales, que indican en forma muy directa el
despertar de la conciencia crística en la humanidad. Así estos triángulos
pueden ser vistos como factores vivientes y vibrantes que producen cambios
mundiales y dan un enorme impulso progresivo al desarrollo humano.
Es
interesante recordar que así como cada signo está dividido en tres decanatos,
regidos por planetas específicos, en forma análoga el zodíaco es una parte de
un zodíaco mayor, y está también dividido en tres partes. La triple división
del zodíaco está regida por tres constelaciones, que son para este zodíaco
mayor lo que los planetas para los decanatos. Las tres constelaciones regentes
son Escorpio (en la Cruz Fija), Tauro (también en la Cruz Fija) y Piscis (en la
Cruz Mutable). Esto necesariamente es así porque las pruebas, el deseo, la
iluminación, la materia, la forma y la salvación, son las notas claves de
nuestro sistema solar y de nuestra Tierra en particular. El actual sistema
solar expresa el segundo aspecto de la divinidad, de allí el énfasis puesto
sobre las fuerzas que afluyen a través de Escorpio, Tauro y Piscis. Reflexionen
sobre esto, pues hay un indicio respecto a nuestro zodíaco, que es de suprema
importancia para el astrólogo del futuro. En el decanato cósmico, al cual me
refiero aquí, se hallará que tres grandes hijos de Dios han expresado para
nosotros la cualidad, la nota clave y el desarrollo manifestado por cada
decanato:
Hércules-Escorpio. Fortaleza por medio de la prueba.
Buddha-Tauro.
Iluminación por medio de la
lucha.
Cristo-Piscis.
Resurrección por medio del
sacrificio.
En un
sentido peculiar, los tres constituyen un triángulo iniciático y son de
primordial importancia en dicho proceso iniciático. Manifiestan: fortaleza
iluminación y amor en plena expresión.
Leo
reaparece en la actual situación mundial, como parte de un triángulo de crisis,
porque la combinación de las tres constelaciones implicadas: Leo, Libra y
Capricornio, producen invariablemente crisis. Leo, cuando dominó el triángulo,
produjo en el pasado la crisis de la individualización. Más tarde en la
historia humana, cuando fue alcanzado el punto de equilibrio, volvió a ser
poderoso. H.P.B. señala que llegó un momento en que se logró el equilibrio
entre el espíritu y la materia, y desde entonces la tendencia de la humanidad
fue hacia la evolución, fuera de la materia, y no hacia la involución, dentro
de la materia; la humanidad se dirigió al Sendero de Retorno y no al Sendero de
Ida; esto es cada vez más evidente. Hoy Capricornio está produciendo una
tercera crisis en la muy larga historia del género humano -crisis de
iniciación-, existiendo la posibilidad de que tal crisis sea eficaz y produzca
la aparición de un nuevo reino de la naturaleza en la Tierra, lo cual es cada
vez más factible. Quisiera recordarles aquí la referencia que hice respecto a
otro triángulo, en el cual Leo está activo, y a otro de los grandes triángulos
que condicionan a la humanidad: Tauro, Leo y Acuario. Tauro incita a la
experiencia y a la obtención del conocimiento; Leo conduce a la expresión de
esa experiencia en la vida diaria y al esfuerzo para justificar el
conocimiento; Acuario toma esa experiencia y el conocimiento adquirido,
empleándolos conscientemente para prestar servicio al grupo. Podría expresarse
también de la manera siguiente:
Tauro-se
manifiesta en la etapa final de desarrollo, como la conciencia iluminada.
Leo-produce
el verdadero hombre autoconsciente.
Acuario-es
el hombre de espíritu, de vida y de dedicación para la divina expresión del
servicio. Aquí puede verse la importancia de los regentes esotéricos. Estos
triángulos, formados por tres constelaciones, están (de acuerdo a la ley
cíclica) dominados en un momento dado por cualesquiera de los tres, quedando
subordinados a los otros dos. En los Archivos de la Logia estos triángulos son
llamados “Triángulos en Revolución”; en un momento dado, una de las tres
constelaciones será el factor controlador, en otro será otra y posteriormente
una tercera. Cada una de ellas a su turno, hace afluir su fuerza por intermedio
de sus regentes esotéricos, y las otras dos energías son de importancia
secundaria. Cuando esta información se vincule a la enseñanza sobre los rayos,
será evidente cuán necesario es conocer cuál de los triángulos es el punto
focal de transmisión, porque de esta manera se descubrirá qué energía de rayo
tiene mayor o menor expresión.
Como
hemos visto, Leo es, por ejemplo, un agente transmisor muy importante en la
actual crisis mundial. Esto significa que los rayos 1ro. y 5to. están
excesivamente activos, y también que la influencia del Sol es potente, tanto
exotérica como esotéricamente. Significa además que los planetas relacionados
con ambos rayos estarán, muy activos, por lo tanto, Plutón y Venus predominan
en la producción de resultados mundiales. Cito esto como un ejemplo de la
interrelación de los planetas, las constelaciones y los rayos; un cuidadoso
estudio de la crisis mundial indicará la plausibilidad de la premisa respecto a
la actividad de Leo como fuerza principal del triángulo, que actualmente es
responsable de la situación mundial.
En
este tratado he dado anteriormente la relación existente entre los rayos y las
constelaciones y enuncié que cada uno de los siete rayos se expresa por
intermedio de tres constelaciones, o por un triángulo de energía. Esta relación
es la base de toda la Ciencia de los Triángulos y por consiguiente de la
astrología misma y está además relacionada con los rayos, las constelaciones,
sus planetas regentes y nuestra Tierra, en una gran síntesis de energías;
relaciona a nuestro sistema solar con el todo mayor y a nuestro pequeño planeta
no sagrado con el sistema solar. Permítanme repetir este enunciado y de este
modo indicarles algunos hechos vitales, respecto a este mundo de energías
entretejidas. Los rayos afluyen a través de las siguientes constelaciones. y
son expresados y trasmitidos por su intermedio:
1er.
Rayo Aries Sagitario Capricornio.
2do.
Rayo Géminis Leo Piscis.
3er.
Rayo Cáncer Virgo Capricornio.
4to.
Rayo Tauro Libra Sagitario.
5to.
Rayo Leo Escorpio Acuario.
6to.
Rayo Virgo Sagitario Piscis.
7mo.
Rayo Aries Cáncer Capricornio.
Emergerán
algunos hechos interesantes si esta clasificación es estudiada cuidadosamente.
Enumeraré algunos de ellos, dejando que ustedes apliquen la información como
mejor les parezca:
1. Esta
interrelación es efectiva en el actual ciclo mundial y seguirá siéndolo hasta
el final de la era acuariana. Con esto quiero significar que los siete
triángulos de energía están ahora derramando su fuerza por intermedio de una de
las constelaciones de cada triángulo.
2. Los
puntos de los triángulos de energía o las constelaciones en los triángulos,
dadas a continuación, constituyen hoy los factores controladores:
ler. Rayo. - Aries: Esta constelación, como
podría esperarse es la fuente de la energía inicial, que introduce la Nueva
Era.
2do.
Rayo. - Virgo: Esta constelación produce la acrecentada actividad del principio
crístico en el corazón de la humanidad.
3er.
Rayo. - Cáncer: El movimiento masivo hacia la libertad, la liberación y la luz,
que predomina hoy, es causado por la energía de este signo.
4to.
Rayo. - Escorpio: Por intermedio de esta constelación es probada la humanidad,
el discípulo mundial.
5to.
Rayo. - Leo: Produce el desarrollo del individualismo y de la autoconciencia,
tan prevaleciente hoy en escala mundial.
6to.
Rayo. - Sagitario: Produce el esfuerzo enfocado y centralizado del aspirante
mundial.
7mo.
Rayo. - Capricornio: La energía capricorniana produce la iniciación y el
vencimiento del materialismo.
3. En
esta clasificación se observará que varias de las constelaciones se hallan en
uno o más triángulos de energía, demostrando que:
a. El
4to. rayo está relativamente inactivo.
b. El
7mo. rayo, igual que el 1ro., está activo en los tres puntos, aunque Aries es
el más potente y activo.
c. El
6to. rayo, como es de esperarse, es igualmente expresivo y efectivo.
4. Cinco
de las constelaciones -Tauro, Géminis, Libra, Escorpio y Acuario- se hallan en
uno de los distintos triángulos.
a. Tauro
(4to. rayo) no está activo exotéricamente, porque el 4to. rayo no está
actualmente en manifestación.
b. Por
medio de Escorpio, el 4to. rayo enfoca esotéricamente el trabajo de los
discípulos del mundo, preparándolos para la iniciación.
c. Géminis
se encuentra solamente en el triángulo de 2do. rayo y, en la actualidad, Virgo
y Piscis llevan a cabo la tarea principal de transmitir energía de 2do. rayo.
Hoy el mundo está enfocado (espiritual o materialmente) y las fluctuaciones de
los pares de opuestos han disminuido mucho, temporariamente. Por lo tanto,
Géminis es el punto inactivo del triángulo, aunque todavía potente desde el
ángulo esotérico individual del discípulo o el iniciado.
d. Libra
también está relativamente inactivo en el triángulo de 3er. rayo. Actualmente
no hay un verdadero equilibrio, pero la oposición entre espíritu y materia es
tan violenta, que la fuerza de Libra está relativamente pasiva. El 3er. rayo se
expresa por intermedio de Cáncer, en lo que se refiere a la masa, y de
Capricornio, en menor escala, en relación con los discípulos del mundo.
Esotéricamente, Capricornio conduce a la exteriorización de los Misterios.
e. Actualmente,
Acuario no es el punto activo para la transmisión de la energía de 5to. rayo.
Sin embargo, en breve, cuando el Sol penetre más plenamente en el signo de
Acuario, el triángulo volverá a girar y llevará el punto acuariano a una
posición controladora.
5. Es
conveniente recordar que el 5to. rayo rige la evolución de la conciencia
mediante la revolución de su triángulo: Leo, Sagitario y Acuario. Esto acontece
desde el ángulo del esfuerzo jerárquico, como ya lo he señalado. A través de la
evolución humana, este triángulo principal rige la relación entre la humanidad
y la Jerarquía, por intermedio de la mente y el acercamiento de esa Jerarquía
al centro humano de energía. Recordaré los siguientes hechos respecto a ello:
El
acercamiento de la Jerarquía En la
época lemuriana.
Continúa
siempre
EL
PASADO El ímpetu dado entonces
todavía
persiste
Sagitario Desarrollo mental Instinto. Intelecto. Intuición
El
trabajo del Maestro Masón Elevar a
la humanidad a la cima
del
monte de la Intuición.
El
trabajo de la Jerarquía Elevar
la conociencia de
la
masa
EL
PRESENTE Capitalizar
el ímpetu original
de
este signo
Leo Desarrollo síquico El desarrollo del
mecanismo de
respuesta
y la síntesis de la
percepción
interna
El
Trabajo del Aprendiz Aceptado Aprender a
adquirir conocimiento
La
realización de la Jerarquía La
autoconciencia de Leo cede su
lugar
a la conciencia
Acuario mundial
de Acuario.
EL
FUTURO La fusión del centro humano y
la
Jerarquía
La
expansión del Alma El
reconocimiento de las relaciones.
El
Trabajo del Compañero Artesano La construcción y el servicio
prestado
al templo de la
humanidad
Desde
el punto de vista de nuestro tema (la evolución de la conciencia), nunca debe
olvidarse que la meta es llevar al Angel solar, el Hijo de la Mente (denominado
en La Doctrina Secreta el divino Manasaputra), al sitial de poder. Esta tarea
está preeminentemente confiada a las tres grandes Vidas que actúan por
intermedio de Géminis-Libra-Acuario.
Aquí
surge un punto de suma importancia, mejor dicho, una pregunta: ¿ Cómo un
insignificante planeta no sagrado puede ser considerado de tanta importancia,
como para que estas grandes Vidas se preocupen de desarrollar la mente de la
humanidad? La respuesta es que no se preocupan. Es la humanidad que -debido al
anhelo producido por las grandes energías que entran y salen- se preocupa del
problema del desarrollo mental. En último análisis, el problema de responder e
interpretar los contactos ambientales es el de todo planeta, especialmente de
los no sagrados; tal respuesta debe ser evocada no sólo en el cuarto reino de
la naturaleza sino en todos los reinos. En nuestro sistema solar la
sensibilidad al contacto constituye la cualidad dominante; está en proceso de
llegar a ser cósmicamente consciente; es impulsado por la necesidad y las
circunstancias cósmicas ambientales para desarrollar el amor-sabiduría,
palabras que describen y expresan el aspecto conciencia. Amor es respuesta al
contacto y esto -en el ser humano- significa comprensión, inclusividad e
identificación. Sabiduría implica habilidad en la acción, como resultado del
amor desarrollado y de la luz de la comprensión; es ser consciente de los
requisitos y de la capacidad para reunir, en una relación fusionada, la
necesidad y lo que la satisfará. Servicio es esencialmente un modo científico
de expresar amor-sabiduría, influido por cualquiera de los siete rayos, según
el rayo a que pertenece el alma del discípulo servidor. El problema concierne a
nuestro Logos planetario. Podría decirse (a fin de que el tema sea
comprensible) que el proceso evolutivo -desde el punto de vista del ser humano
común- consiste en hacer que el planeta no sagrado, nuestra Tierra, responda a
los impactos cósmicos, produciendo una integración interna más
interrelacionada, dentro del cuerpo logoico de expresión. Existen otros
propósitos, pero sólo después de la tercera iniciación el hombre comienza a
comprenderlos.
Estas
tres constelaciones, cíclica y eternamente, conducen al “Eterno Peregrino” a lo
largo del sendero del desenvolvimiento mental, y la etapa final de la evolución
mental tiene lugar en el sendero de iniciación. La iluminación, término
aplicado a esta etapa final, es la síntesis del instinto, el intelecto y la
intuición. Los estudiantes deben recordar que:
1. Géminis-expresa
la relación de los pares de opuestos cuando impulsan al hombre a la actividad y
evocan su percepción mental. Con la ayuda de los planetas regentes (Mercurio y
Venus) la mente empieza a funcionar, y cuando el planeta esotérico se expresa y
transmite potencia, “el Mensajero y el Angel intercambian sus puntos de vista”.
(Venus y los divinos Manasaputras están estrechamente relacionados. A.A.B.)
2. Libra-expresa
el punto de equilibrio alcanzado, previamente a una actividad secundaria, y al
período en que la mente asimiló las experiencias pasadas. Estos procesos,
cuando son llevados a cabo con éxito, evocan la intuición y ponen en actividad
lo que se denomina la supermente, que es la respuesta de la mente iluminada a
la mente de Dios.
3. Acuario-expresa
la actividad de la mente que ha sido iniciada en los propósitos de la Mente
Universal. Es el signo que lleva al alma a colaborar en forma activa con el
plan interno de Dios. A esto se lo denomina servir.
Por
lo tanto, tenemos grandes Triángulos de energía que afectan al mecanismo mental
de respuesta de la humanidad y al triángulo mencionado, concerniente al
desarrollo de la mente, y se le pueden agregar dos más:
1.
Tauro Deseo el incentivo
para el desarrollo evolutivo en el reino humano
I. 2.
Escorpio Aspiración la clave para la prueba del discípulo
3.
Capricornio Iluminación la liberación del iniciado
1.
Sagitario Dirección expresión de la intuición
II. 2.
Cáncer Encarnación experiencia de la realidad
3.
Leo Autoconciencia Método de desarrollo
Existen
otros triángulos mayores, y se los denomina “triángulos en la conciencia”. Como
bien se sabe, el triángulo Cáncer, Leo y Acuario, es el más importante en la
actualidad para el género humano, porque las influencias que afluyen a través
de estos tres signos son básicamente responsables del acrecentamiento de la
comprensión humana, y no sólo del desarrollo del mecanismo de respuesta del
hombre, la naturaleza forma, sino también de la ampliación de la percepción de
aquello con lo cual se entra en contacto. Este triple proceso, regido por las
tres constelaciones, produce finalmente la identificación con lo percibido como
esencia divina, subyacente en la forma. La identificación con lo que es el Yo
subjetivo y real, y el alejamiento de lo que es el no-yo, constituye la nota
clave de la cuarta iniciación.
De
ser consciente de la masa en Cáncer, el hombre se convierte en un individuo en
Leo, trasformándose la lenta e ignorante subconsciencia de rebaño, en la
autopercepción del hombre desarrollado La reacción instintiva cede el lugar a
la actividad intelectual consciente. A su vez, esta actividad dual cede el
lugar a la conciencia grupal, facultad conferida por la actividad acuariana;
entonces el hombre divino superconsciente trasciende su autoconciencia
limitada, y el intelecto es reemplazado por la intuición.
En la
etapa de desarrollo alcanzada por la conciencia humana, muy poco más puedo
decir sobre la Ciencia de los Triángulos. Me he referido a la estructura de
triángulos de luz viviente, movibles, enfocadores y transmisores, que deberá
subyacer (y eventualmente subyacerá) en el universo manifestado. He señalado
ciertas relaciones entre las diferentes constelaciones, los planetas esotéricos
y nuestra Tierra. He trasladado el acercamiento del estudiante de astrología,
del mundo de los acontecimientos tangibles, de los sucesos precipitados y las
características personales (que caracteriza a la astrología exotérica moderna)
al mundo de las energías condicionantes, de los incentivos controladores, de
los impulsos y de las causas, y así he establecido la base de una astrología
esotérica interna, que en el futuro deberá regir esta antigua ciencia. He
acentuado en la conciencia la red de luz y energía receptora de las fuerzas
zodiacales y de otras foráneas al sistema, y he señalado el primer esbozo de la
astrología del alma y de la conciencia humana en desarrollo. He presentado
algunos hechos esotéricos, que durante un tiempo deben permanecer como
hipótesis y teorías probablemente inaceptables para el astrólogo común; he
hecho enunciaciones necesariamente de naturaleza revolucionaria y por lo tanto
perturbadoras, a veces aparentemente falsas o basadas sobre premisas que niegan
todo lo que el astrólogo moderno ha desarrollado y hasta ahora ha apreciado. A
este respecto existen dos ideas básicas, en lo que se refiere a la astrología
del alma:
1. La
reversión de la vida del discípulo en la Rueda de la Vida, por cuyo medio su
progreso es contrario a las agujas del reloj.
2. La
influencia del signo ascendente que, según sostienen los astrólogos esotéricos,
indica la posibilidad y la dirección del alma, en contraposición a la
oportunidad de la personalidad, ofrecida por la naturaleza del vehículo de
respuesta.
Ambas
ideas son evidentemente revolucionarias y si a ellas se agrega la nueva serie
de regentes planetarios que he dado, no me sorprenderá que el lector sienta la
vastedad del tema astrológico. Sin embargo, esa fue la primera reacción que
esperé recibir de ustedes. La astrología debe argumentar ahora de lo universal
a lo particular, porque en el futuro ha de ocuparse del desarrollo del alma y
no del horóscopo de la personalidad, como hasta ahora.
En
este punto, quisiera recordarles que nada de lo que he expuesto se opone a la
confección del horóscopo de la personalidad, como se hace en el caso del hombre
común que sigue la Rueda de la Vida en el sentido de las manecillas del reloj.
Todo lo que he hecho es llevar la astrología, de la conciencia humana, del
ángel solar, del hijo de la mente, el hombre espiritual, al campo de la
investigación astrológica.
Al
finalizar este siglo, se demostrará que es verídico lo que he impartido,
especialmente en lo que se refiere a los discípulos, los aspirantes altamente
desarrollados y los iniciados. La antigua astrología exotérica persistirá aún y
demostrará su utilidad cuando se trate del hombre común, enfocado en la vida de
su personalidad y orientado hacia el mundo material.
Posteriormente
se logrará un gran progreso en la correcta comprensión de la astrología, cuando
estén disponibles ciertas nuevas meditaciones sobre los doce signos del
zodíaco. Cuando el mundo se apacigüe nuevamente, viva en forma más pacífica y
se ajusten las condiciones a un ritmo más estable, estas nuevas meditaciones
podrán constituir una útil y poderosa fuente para “la iluminación de la trama
de la vida” y el establecimiento de una vida espiritual más efectiva entre los
hombres.
El
problema de todos los discípulos es el mismo, es decir, vivir simultáneamente
la vida interna, agudamente sensible, y la del Peregrino en el sendero de la
vida, el ser humano en el mundo de los acontecimientos humanos; vivir la vida
grupal del discípulo consagrado y la vida masiva de la humanidad; cumplir con
su propio destino espiritual, por intermedio de una personalidad controlada y,
al mismo tiempo, participar plenamente de la vida de la humanidad en la Tierra
-esto no es una tarea fácil.
He
finalizado lo que creí posible comunicarles acerca de la Ciencia de los
Triángulos -ciencia que concierne a todo el diseño subjetivo de la
manifestación, cuyo significado está estrechamente interrelacionado con la
Trinidad de la manifestación. Otro nombre para esta ciencia es la Ciencia de la
Estructura Etérica o Sustancia. Siendo así, esta ciencia se ocupa de la vida,
la cualidad y la apariencia, en los tres mundos del Propósito y la Voluntad
divinos; por eso, lo único que puedo hacer en este tratado, es impartir ciertos
pensamientos simientes que -en fecha futura- florecerán como la básica Ciencia
de las Relaciones. Esta relación subjetiva será vertical y horizontal,
particular y universal, específica y general. Con el equipo mental actual de la
humanidad, todo lo que el hombre puede realizar es captar ciertos hechos y
presentir vagamente ciertas implicaciones e ideas intuitivas. Más tarde,
percibirá intuitivamente la estructura subyacente en las ideas y sentirá la
síntesis básica que la vida misma contiene. Hoy no podrán ir más allá de lo que
he dado.
Pero
el corolario de la guerra cambiará todo esto. Cuando se haya llegado a
eliminar, en cierta medida, la tensión nerviosa y estabilizado nuevamente la
oscilación del movimiento del mundo, la humanidad se trascenderá a sí misma.
Los valores espirituales emergerán con más claridad, la realidad del mundo
interno ya no será puesta en duda, porque la acrecentada sensibilidad del
hombre le permitirá responder a la impresión superior y a la inspiración
interna; su capacidad para vivir la vida vertical del espíritu y la vida
horizontal de relación, aumentará en cada década.
Entonces.
la relación de la vida con la forma, del espíritu con el cuerpo, del alma con
la personalidad, se demostrará en el reino de la cualidad, y la cualidad del
aspecto divino inmediato. la conciencia crística, emergerá en forma no soñada
hasta ahora por ninguno de ustedes, ni siquiera por los pensadores más
avanzados. Es inútil hacer conjeturas sobre ello. Sólo el tiempo servirá para
demostrar la veracidad del panorama que he descrito y la validez de la
estructura espiritual interna. Esta estructura siempre ha existido, pero ha
sido pesadamente revestida por los deseos materialistas de la humanidad. Una
gruesa costra (si puedo emplear tal palabra) de formas mentales vela y oculta
el reino interno de la belleza y el significado de la cualidad y de la conciencia
espiritual. Esta costra está siendo desprendida de acuerdo a la actual
condición catastrófica del mundo. Al terminar la guerra actual, los hombres
sentirán como si nada les quedara y como si hubieran sido privados y despojados
de todo lo que hace a la vida digna de vivirse -pues han dependido demasiado
del denominado alto nivel de vida. Pero estas actitudes servirán de escalones a
una nueva vida y a un mejor y más sencillo modo de vivir; se liberarán nuevos
valores que los hombres comprenderán y se revelarán nuevas metas. Llegará el
día, en la experiencia humana, en que el hombre mirará retrospectivamente los
siglos de preguerra y se extrañará de su ceguera, asombrado de su pasado
egoísta y materialista. El futuro brillará con mayor gloria, aunque existirán
las dificultades, los problemas incidentales al reajuste mundial y las nuevas
relaciones entre el hombre espiritual y su ambiente material, se comprobará que
el futuro será lo mejor que se ha vislumbrado hasta ahora. Surgirán
dificultades en todos los planos hasta la última iniciación, pero la
destructividad del proceso de la vida nunca será nuevamente tan potente. La
razón de esto se debe a que la humanidad está emergiendo muy definidamente de
la esclavitud de la materia; en tales casos la destrucción a la par del impacto
producido por el espíritu al descender sobre la materia opositora. Reflexionen
sobre este enunciado.
CAPITULO IV
LOS PLANETAS SAGRADOS Y LOS NO SAGRADOS
Como se han de imaginar, poco puedo decir sobre este tópico,
pues concierne a uno de los grandes y principales misterios de la iniciación.
Trata y se relaciona con el estado espiritual de los Logos planetarios, esos
grandes Seres en quienes todas las formas de vida de los planetas viven, se
mueven y tienen su ser. Se ocupa de Sus estados evolutivos, de Sus metas y
objetivos en el Sendero cósmico y de la iniciación, para la cual Ellos -en su
vivencia incomparable e incomprensible- se están preparando.
Puede decirse fundamentalmente que un planeta es
considerado sagrado cuando la Vida espiritual que lo anima ha recibido cinco
iniciaciones cósmicas mayores y se considera no sagrado aquel cuyo Logos
planetario no ha recibido tales iniciaciones. Esta definición es inadecuada y
sólo podrán comprenderla si tienen presente que la iniciación es el proceso por
el cual se desarrolla la inclusividad.
1.
El Hombre está
llegando a ser incluyente en sentido planetario; las cinco iniciaciones
mayores oportunamente lo llevan a un campo de percepción, infinitamente más
allá de todo lo que él puede concebir en la actualidad. Estas iniciaciones le
otorgan la “libertad en el planeta”. Entonces, responde a todos los estados de
conciencia dentro del círculo infranqueable planetario, llegando a ser sensible
a la percepción extraplanetaria.
2.
El Logos de un
planeta no sagrado está llegando a ser incluyente en Su conciencia, respecto a
todo lo que se halla dentro del “círculo infranqueable” solar. Está
estableciendo una “relación comprensiva” esotérica con todo lo que vive dentro
del cuerpo de manifestación de un Logos solar y también expresando una respuesta
sensible a la cualidad de la Vida que anima al Sol Sirio. El Logos ha recibido
tres iniciaciones cósmicas.
3.
El Logos de un
planeta sagrado trasciende los conocimientos, las reacciones y las respuestas
que son estrictamente las del sistema solar; es consciente de, y responde
vitalmente a la vida de Sirio, y comienza a responder conscientemente a las
influencias vibratorias de las Pléyades. En conexión con esto es necesario
tener en cuenta que las Pléyades -aunque se considera que personifican el
aspecto materia de la manifestación- son en realidad y literalmente la
expresión de ese Principio de la Vida que llamamos vitalidad, prana en sus
diferentes etapas o grados, éter o sustancia. El Logos de un planeta sagrado ha
recibido cinco iniciaciones cósmicas.
4.
El Logos de un
sistema solar es denominado esotéricamente el “Triángulo Sagrado de
Omnincluyente Fuerza”, porque este gran Ser incluye dentro de Su enfocada
percepción los campos de expresión de la Osa Mayor, las Pléyades y Sirio, que
son para Él, lo que los centros cardíaco, coronario y laríngeo son para el
iniciado avanzado de este planeta. Ha recibido esas iniciaciones sobre las
cuales ni el iniciado más avanzado de nuestra Tierra tiene el menor concepto.
Recuerden que en otra parte he dicho que hay aspectos y características divinas
que aún no han sido totalmente revelados ni a la más avanzada humanidad. Ningún
ser humano que no haya recibido la tercera iniciación puede percibir tenuemente
y difícilmente reaccionar a estos factores que subyacen en la existente
manifestación divina. Hoy apenas ha empezado a comprender la significación de
la voluntad y su diferencia con la determinación, la fortaleza y la intención
fija. Así como no tendría ningún significado explicarle al salvaje, en lo más
oscuro de las zonas no desarrolladas del mundo, qué es la intuición, o la
naturaleza de la revelación eterna; tampoco tendría significado para ustedes
explicarles qué son estos desconocidos atributos divinos. Todo lo que pueden
llegar a comprender (y eso con la máxima dificultad) son los tres aspectos
divinos -voluntad, amor e inteligencia. Existen otros, porque nuestro Logos es
un Ser séptuple y los cuatro aspectos restantes no han sido revelados todavía a
la humanidad, aunque sí, sentidos por la Jerarquía. Estos son “objetivos de la
espiritual atención esotérica” de los Logos, dentro de Su “círculo
infranqueable”.
Por lo tanto, verán que este capítulo que ahora
emprendemos, será necesariamente breve, porque consideraremos factores que
deben continuar siendo incomprensibles Por consiguiente, sería pérdida de
tiempo tratar extensamente este tema, tanto para ustedes como para mí.
Podrán obtener alguna comprensión de la diferencia
que existe entre un planeta sagrado y otro no sagrado, si se dan cuenta de que
existe una analogía paralela entre la conciencia del iniciado (hasta la tercera
iniciación inclusive) y la conciencia del Logos de un planeta no sagrado. Alma
y cuerpo, conciencia y forma, se mezclan, teniendo lugar una definida fusión.
Dos aspectos divinos están en proceso de relacionarse íntimamente. El
discípulo efectúa esta relación dentro de su pequeño sistema, y el Logos planetario
lo hace en una escala mucho mayor dentro de su campo de influencia y control.
Durante este proceso lleva consigo los cuatro reinos de la naturaleza. Para
ambas vidas -micro y macrocósmica- esta fusión trae la Transfiguración, la
tercera iniciación. El Logos de un planeta sagrado ha continuado el trabajo
divino y se ocupa de sintetizar la tarea en un solo ente que responde y actúa
conscientemente sobre el aspecto superior divino, el de la Mónada, el aspecto
voluntad. Cuando esto se realiza, la voluntad, el amor y la inteligencia, están
fusionados, y el espíritu, el alma y el cuerpo, se han unificado. Entonces la
cualidad de la divina expresión constituirá el propósito divino, impulsado por
la voluntad, motivado por el amor y llevado adelante por la inteligencia.
Los astrólogos deberían observar que, en su
trabajo, no han considerado debidamente (al tratar con las doce casas o mansiones
del alma) si el planeta es sagrado o no. El efecto de las influencias de un
planeta sagrado es muy distinto del de las de un planeta no sagrado, pues uno
afectará principalmente la vida en los tres mundos, mientras que un planeta
sagrado será de valor en los procesos que afectan la fusión del cuerpo y del
alma, de la conciencia y de la forma, y también activará la intuición (el alma
espiritual), aspecto inferior de la Mónada. Como bien saben, los planetas
sagrados son siete:
1.
Vulcano
2.
Mercurio
3.
Venus
4.
Júpiter
5.
Saturno
6.
Neptuno
7.
Urano
Los planetas no sagrados son cinco:
1.
Marte
2.
La Tierra
3.
Plutón.
4.
La Luna, que
oculta un planeta.
5.
El Sol, que vela
un planeta.
Resulta interesante observar aquí, que los
planetas no sagrados rigen las casas primera, cuarta, quinta y octava, en el
zodíaco menor. La Tierra es también un planeta no sagrado. Por lo tanto,
‘existen cuatro planetas no sagrados que controlan o rigen a un quinto planeta
no sagrado -analogía de los cuatro aspectos del hombre inferior. Tenemos así,
primero, el cascarón físico externo, el cuerpo etérico o vital, el cuerpo
astral y el cuerpo mental, más una fusión con el quinto cuerpo, la
personalidad. Se evidencia con claridad la tarea de nuestro Logos planetario y
la de los seres humanos avanzados. Considerado desde una actitud más amplia y
sintética, tenemos cuatro reinos de la naturaleza, más el quinto reino oculto,
el reino de Dios. Desde otro ángulo tenemos:
Aries-regido por Marte.
Cáncer-regido por la Luna, que oculta un planeta
sagrado.
Leo-regido por el Sol, que vela un planeta
sagrado.
Escorpio-regido por Plutón.
Observarán que menciono aquí a Plutón y no a
Marte, como planeta no sagrado que rige a Escorpio. La razón estriba en que hay
una relación entre Marte y Plutón, análoga a la de Venus y la Tierra. Hablando
esotéricamente, Marte es el alter ego de Plutón; la actividad de Plutón en la
actualidad y en este ciclo mundial menor es muy importante debido a su
acercamiento esotérico a la Tierra, impelido a ello porque su vida ha sido
vivificada por un despliegue de energía marciana. La Tierra, Marte y Plutón
forman un triángulo interesante, teniendo a Venus detrás de la escena, actuando
como lo hace el alma impelente hacia una personalidad que se integra
rápidamente. Cuando se confecciona el horóscopo, debe recordarse que este
triángulo indica una relación y una posibilidad que puede constituir (aunque no
a menudo) un importante factor determinante, antes de entrar en el sendero de
probación. Las cuatro casas, regidas por los cuatro planetas no sagrados (sin
contar al Sol), son “casas de la personalidad, orientadas mundanamente”, y la razón de esto no está
muy lejos. Las siete casas restantes, regidas por los siete planetas sagrados
no son tan estrictamente materialistas ni están tan exotéricamente orientadas,
aunque las doce indican limitación, o lo que impide que el Morador de la
mansión expanda su conciencia, si se deja aprisionar por ellas. Por otra parte,
ofrecen una oportunidad si está orientado hacia la vida superior.
Quisiera señalar nuevamente que Marte es el
transmisor de la fuerza de sexto rayo y esto hace que la primera casa de actividad
que corresponde al cuerpo físico sea la del devoto que lucha por lo que desea o
aspira. El guerrero, consagrado a una causa, viene a la existencia en el campo
de acción, la Tierra, que es en sí misma una expresión del tercer Rayo de
Actividad Inteligente. Aries, la primera casa, Marte y la Tierra, inician el
conflicto, enfocado en una forma.
Repito, la Luna es el regente de Cáncer, está
relacionada con el cuarto rayo y rige la cuarta casa. He aquí una idea de que
la forma custodia la esencia espiritual viviente, el hogar, aunque el hogar sea
el cuarto aspecto inferior de la personalidad, el cuarto reino de la
naturaleza, pero todos regidos por el cuarto Rayo de Armonía a través del
Conflicto -armonía que debe lograrse dentro de la forma, en la Tierra.
El Sol, el transmisor de la energía de segundo
rayo, rige la quinta casa o mansión del alma, el cuerpo causal en este caso; la
fuerza de Leo está también implicada, la fuerza del alma autoconsciente. El
hombre espiritual, consciente de su identidad en esta casa expresa: “Soy la
causa eterna de toda relación. Soy y existo”. El hombre comprende el dualismo
del segundo rayo, el personificado quinto principio, primero en la quinta casa.
Plutón, que trasmite energía de primer rayo, rige
a Escorpio, el signo del discipulado, del hombre preparado para la fusión,
obtenida mediante la influencia de los planetas sagrados, y rige la casa de las
principales separaciones y de la muerte. “La flecha de Dios perfora el corazón
y tiene lugar la muerte”. A este respecto debe recordarse que la muerte es
producida definitivamente por el alma. El alma lanza la flecha de la muerte.
(La flecha que apunta hacia arriba es el símbolo astrológico de Plutón).
Sólo en el ciclo actual el Sol y la Luna “velan” a
ciertos planetas y son los símbolos exotéricos de ciertas fuerzas esotéricas.
A medida que sigue la evolución, los planetas no estarán velados ni sus
influencias serán tan remotas. En la actualidad, el mecanismo de la mayoría de
la familia humana no está sintonizado con la
recepción de los rayos desde Vulcano, Urano y Neptuno, mientras que Plutón
actualmente, sólo evoca respuesta. de los grupos, o esos discípulos que están
suficientemente evolucionados como para responder correctamente. Los tres
planetas velados -Vulcano, Urano y Neptuno-, son sagrados y personifican las
energías de los rayos primero, séptimo y sexto. Vulcano no es un regente
exotérico, y únicamente entra en actividad cuando un hombre se halla en el
sendero, mientras que Urano y Neptuno son regentes de las casas undécima y
duodécima y rigen a Acuario y a Piscis. Creo que las implicaciones son claras.
No intento considerar las casas en detalle. Los
astrólogos modernos lo han hecho en forma relativamente satisfactoria, pues las
casas se refieren a la prisión del alma y a sus limitaciones, y con éstas hay
una amplia familiaridad. Como saben, me ocupo de la astrología del alma y de
las influencias de los planetas esotéricos. Sin embargo, haré tres
sugerencias:
1.
Si el astrólogo
investigador sustituye los planetas exotéricos ortodoxos (que ya enumeré en
conexión con estos signos del zodíaco) por los esotéricos, obtendrá gran
información instructiva y (si persevera) verificará mis ideas.
2.
Si distingue los
efectos entre los planetas sagrados y los no sagrados, hallará que los planetas
sagrados se esfuerzan por fusionar la personalidad y convertirla en el
instrumento del alma y que los planetas no sagrados influyen más específicamente
sobre la naturaleza forma; entonces podrá afluir mucha luz sobre la atracción
de los pares de opuestos.
3.
Si estudia la
“zona fluida” donde los planetas velados por el Sol y la Luna entran en juego,
y comprende que él debe decidir (por el estudio del mapa del sujeto y cualquier
conocimiento que pueda tener) cuál es el punto alcanzado en la evolución y cuál
de los tres planetas velados es el regente, obtendrá mucha comprensión
intuitiva. Hallará que es capaz de arrojar mucha luz sobre el problema del
discípulo en probación, cuando considera la influencia de los regentes
exotéricos y los. problemas de los discípulos al tratar los regentes
esotéricos.
Si el astrólogo considera estos tres puntos y está
dispuesto a experimentar con ellos, habrá dado un gran paso en la revelación de
la astrología del alma. También será útil establecer las analogías superiores
de las realidades materiales representadas por las casas. Proporcionaré alguna
idea sobre las analogías relacionadas con las dos primeras casas:
Primera Casa:
Cuerpo físico o forma. - El cuerpo causal del
alma.
Apariencia o manifestación. - El surgimiento del
alma.
La cabeza. El cerebro. - El centro coronario.
Actividad personal. - Expresión del alma.
Modalidades, etc. - Tipos y cualidades de rayo.
Segunda Casa:
Finanzas. - Intercambio monetario. - Prana.
Gastos. - Empleo de energía.
Posesiones. - Control de la forma.
Pérdidas. - Abandono de la materia.
Ganancias. - Adquisición de poderes espirituales.
Ustedes pueden establecer las otras diez casas por
sí mismos. Resulta interesante observar, por ejemplo, en relación con la
segunda casa (y la misma idea puede ser aplicada a todas) que Tauro, la madre
de la iluminación, y Venus, que otorga la mente -más el alma ya incorporada,
están relacionados y activos en esta casa. La luz de la materia y la luz del
alma están implicadas en el empleo de la energía y en el problema de lo que se
desea, o lo que se considera perdido y el objetivo alcanzado. Por lo tanto, es
la casa de los valores espirituales o materiales.
1. Los Centros, los Rayos y los Signos.
Vamos ahora a considerar -en forma breve e
inadecuada, pero espero que sea sugestivo- los centros tal como se relacionan
los planetas, observándolos como expresiones y transmisores de las influencias
de rayo.
Se darán cuenta que me refiero sólo a la
interacción entre los planetas y los centros, en lo que se refiere al hombre, y
lo hago en un sentido amplio y general, porque esa interacción depende:
1.
Del grado de
evolución.
2.
De si el enfoque
de la vida se halla:
a.
Abajo del
diafragma.
b.
Arriba del
diafragma.
c.
En proceso de
trasferible de lo inferior a lo superior.
3.
Los rayos de la
personalidad y del alma.
4.
La condición de
los centros, ya despiertos, despertándose o pasivos.
Unicamente son posibles estas generalizaciones,
dada la vastedad del tema y los incontables detalles en el mundo de los
efectos. Otra dificultad reside en que así como existen siete centros
principales, existen doce planetas que condicionan a los centros en tiempo y
espacio. Los centros de los iniciados están regidos únicamente por los siete
planetas sagrados; en el hombre común dominan algunos de los planetas sagrados
y no sagrados. En el hombre no evolucionado, controlan los cinco planetas no
sagrados, y los centros cardíaco y coronario están regidos por dos planetas
sagrados, determinados por los rayos del alma y de la personalidad. Debido a
que el tipo del rayo no aparece hasta no haber obtenido un desarrollo avanzado,
es evidente que el tema se complica aún más, y las aseveraciones dogmáticas no
serán posibles hasta el momento en que el astrólogo esté seguro de cuáles son
los dos rayos principales del sujeto. No obstante pueden hacerse ciertas
afirmaciones básicas:
1.
Todos los centros
están regidos por uno de los rayos.
2.
Los rayos emplean
a los planetas como agentes transmisores y sabemos qué rayos -en este ciclo
mundial- están relacionados con los diferentes planetas, que fueron dados
anteriormente, y son:
Planetas
Sagrados Planetas
no Sagrados
1. Vulcano 1er,
rayo 1. Marte 6to.
Rayo
2. Mercurio 4to.
rayo 2. La Tierra 3er,
rayo
3. Venus 5to.
rayo 3. Plutón ler. Rayo
4. Júpiter 2do. rayo 4. La Luna 4to. Rayo
5. Saturno 3er.
rayo (que oculta un planeta)
6. Neptuno 6to.
rayo 5. El Sol 2do.Rayo
7. Urano 7mo.
rayo
3.
La humanidad común
está regida por los planetas exotéricos, y la humanidad avanzada, los
discípulos y los iniciados, por los planetas esotéricos.
4.
El signo del Sol
-con los regentes exotéricos planetarios- rige la personalidad, indica la
herencia y el equipo, y resume lo que ha sido, proporcionando así el trasfondo.
5.
El signo
ascendente, con los regentes esotéricos planetarios, indica el propósito del
alma y señala el camino para el futuro, ofreciendo la oportunidad.
6.
El horóscopo,
erigido alrededor del signo del Sol, es adecuado para la humanidad común. Los
planetas exotéricos rigen al hombre que vive dentro de las limitaciones de las
doce casas.
7.
El horóscopo
erigido alrededor del signo ascendente, teniendo como regentes a los planetas
esotéricos, comunicará el destino del discípulo. Como ya he expresado, el
discípulo responderá más tarde a las influencias de los doce brazos de las tres
Cruces, a medida que ejercen sus influencias por intermedio de los regentes
planetarios esotéricos, por conducto de las doce casas.
8.
El signo del Sol,
regido por los planetas esotéricos regentes y el signo ascendente, regido
también por los planetas esotéricos, pueden emplearse ambos al confeccionar el
horóscopo del iniciado; cuando se superponen, aparecerán la vida externa del
iniciado en los tres mundos y la vida interna de la realización subjetiva. Este
método de superposición será una de las características de la nueva astrología.
9.
Si se establece en
un mapa el signo del Sol, con los regentes. exotéricos y el signo ascendente,
con los regentes esotéricos en otro, y si ambos se superponen, entonces
aparecerá el problema del discípulo en una encarnación dada.
Si se agregan estos enunciados a los tres dados
anteriormente, tendrán doce sugerencias respecto a las líneas que debe seguir
la nueva investigación astrológica, proporcionando una prueba de la exactitud
de la deducción astrológica y la garantía de la verdad de lo que expongo.
Resulta imposible determinar cuál de las
influencias planetarias condicionan los centros en el cuarto reino de la
naturaleza o en la Tierra (considerándola como el vehículo del Logos planetario)
como también en el hombre, el individuo, a no ser que se conozca su grado de
evolución, o determine en qué etapa del Sendero de Retorno se halla el Morador
de la forma -macro y microcósmica. El tema cambia constantemente, así como el
ser humano individual cambia su enfoque o actúa primero en una zona de su
“cuerpo de fuerza” (los tres cuerpos sustanciales) y luego en otra.
Cada personalidad que cambia ve entrar un rayo de
fuerza distinta, y cada rayo rige o trasmite su fuerza por intermedio de uno de
los siete centros; el signo del Sol será diferente en cada encarnación,
conduciendo, lógicamente, a un signo ascendente distinto y, por lo tanto, a una
serie completamente nueva -de influencias planetarias. Así los centros del
cuerpo vital quedarán bajo distintas presiones y estímulos. El estímulo
aplicado puede en una vida tender a vivificar el plexo solar, o a impulsar sus
energías hacia arriba a un punto más elevado de transferencia, el centro
cardíaco. En otra puede vérselo enfocado en el centro laríngeo y, por una
actividad indirecta, afectar al centro sacro -de acuerdo a la esencial Ley de
Atracción-, produciendo una elevación de la fuerza al foco creador superior.
Como teóricamente saben, la Ciencia del Ocultismo
es la Ciencia de las Energías y de las fuerzas sobre las cuales ellas hacen su
impacto; esto, cuando concierne al hombre, el individuo, y a los centros dentro
del vehículo humano (mayores y menores), conducen a la Ciencia del Laya Yoga, o
ciencia de los centros de fuerza. También éstos, de acuerdo a la deducción
astrológica, quedan bajo la influencia de ciertos regentes planetarios, que a
su vez los relacionan con ciertos grandes Triángulos de Fuerza, formados por
tres principales constelaciones condicionantes. A ello se debe el énfasis
puesto sobre la Ciencia de los Triángulos y su incluyente Ciencia de la
Astrología Esotérica, la cual debe inevitablemente erigirse en términos de
energía, recibida, transferida y empleada, y arrojar luz sobre los factores
abstrusos que condicionan los centros y llevan al hombre a ser lo que es en un
momento dado, siendo veraz la afirmación de que el mundo del ocultismo es el
mundo de las energías, de las fuerzas, de su origen, de su punto de impacto y
de los métodos para su asimilación y transferencia, o eliminación. Sin embargo,
a no ser que exista algún método científico de captación, algún modo de adaptar
la vida a estos factores y algún proceso de experimentación, a fin de
comprobar el hecho, la enunciación es relativamente inútil para el ser humano
inteligente, resultando una hipótesis que debe ser comprobada o no. El hombre
que trata de dominar su naturaleza inferior y tiene como meta expresar su
divinidad innata, necesita el hilo dorado por el cual hallar el camino que lo
saque de las cavernas de la confusión y de las zonas de especulación y de
exploración. La Ciencia de la Astrología Esotérica y sus ciencias
subsidiarias, proporcionarán con el tiempo este proceso de investigación,
deducción y comprobación. La base ha sido establecida. Lo que aquí expongo
puede constituir otro paso y arrojar más luz. Podría decirse que hasta que no
se esté construyendo definidamente el antakarana (el puente de luz entre las
mentes superior e inferior, entre la Tríada espiritual y la triple
personalidad), estas ciencias permanecerán a oscuras para el intelecto común.
Sin embargo, cuando la intuición pueda entrar en acción, por conducto del
antakarana, la luz empezará a afluir gradualmente. El mundo debe comenzar a
aceptar y dar importancia a las conclusiones a que llegan los intuitivos, pues
ellos han dado siempre los necesarios primeros pasos, en el desarrollo de la
conciencia humana. La complejidad de los detalles es principalmente responsable
de la confusión. La intuición (tal como el filósofo la comprende) es la
capacidad de llegar al conocimiento por medio de la actividad de algún sentido
innato, aparte de los procesos del razonamiento o de la lógica. Entra en
actividad cuando los recursos de la mente inferior han sido empleados,
explorados y agotados. Sólo entonces empieza a entrar en acción la verdadera
intuición, es el sentido de síntesis, la capacidad de pensar en términos del
todo y entrar en contacto con el mundo de las causas. Cuando esto llegue a ser
posible, el astrólogo investigador hallará que las complejidades del problema
desaparecerán y los detalles se encasillarán de tal manera que la suma total
aparecerá con una exactitud asombrosa. Según el proverbio, los árboles impiden
que los estudiantes puedan ver el bosque, y el proverbio es exacto. Estas
ciencias se interpretan mutuamente.
Durante el ciclo de vida de la humanidad por el
cual estamos pasando ahora, vemos en relación a los centros y los rayos y a los
centros y los planetas, que los centros están regidos por los rayos siguientes:
HOMBRE COMÚN PLANETAS
EXOTÉRICOS
1. Centro Coronario primer
rayo Plutón.
2. Centro Ajna quinto
rayo Venus.
3. Centro Laríngeo tercer
rayo La Tierra.
4. Centro Cardíaco segundo
rayo El Sol
5. Centro Plexo Solar sexto
rayo Marte.
6. Centro Sacro séptimo
rayo Urano.
7. Centro en la base de la columna
vertebral, primer rayo Plutón.
DISCIPULOS
INICIADOS PLANETAS
ESOTÉRICOS
1. Centro Coronario primer rayo
Vulcano.
2. Centro Ajna quinto rayo Venus.
3. Centro Laríngeo tercer rayo Saturno.
4. Centro Cardíaco segundo rayo Júpiter.
5. Centro Plexo Solar sexto rayo Neptuno.
6. Centro Sacro séptimo
rayo Urano.
7. Base de la columna vertebral primer rayo Plutón.
A estos rayos debe añadirse (en los dos grupos de
seres humanos) el cuarto rayo que rige a
la humanidad como centro en el cuerpo del Logos planetario, llevando así todas
las influencias de rayo a una séptuple corriente de energía, que actúa sobre el
yo inferior en los tres mundos, o sobre quienes están entrando en el quinto
reino de la naturaleza, o forman parte de él. Intensificando el problema de la
humanidad como un todo, existe el problema del individuo dentro de ese todo. A
las influencias a que está sujeto como individuo por su pasado y su propio
horóscopo particular, y a las que participa como integrante del cuarto reino de
la naturaleza, deben agregarse los efectos de sus dos rayos principales
(personal y egoico). Éstos indican el tipo del mecanismo y la cualidad del
alma. No debe olvidarse que sus siete centros están en estrecha relación con
los centros planetarios y que está condicionado no sólo por los centros de su
propia naturaleza y sus rayos, sino por los centros que se hallan dentro del
reino humano y también por los planetarios, los cuales Consideraremos a
continuación
2. Las Razas, los Rayos y los Signos.
Este tema es de interés general y no de
importancia individual. Arguyendo como debe hacerse siempre desde lo universal
a lo particular, es esencial que la humanidad relacione su propio mecanismo con
el mecanismo mayor por medio del cual funciona la Vida planetaria, y vea a su
alma como una parte infinitesimal del alma del mundo. Por lo tanto, es
necesario que relacione su signo del Sol con su signo ascendente y su alma con
su personalidad, considerando a ambos como aspectos y partes integrantes de la
familia humana, y esto sucederá en forma acrecentada. Este proceso comienza a
manifestarse en la constante expansión de la conciencia grupal, nacional y
racial, que la humanidad demuestra en la actualidad -conciencia que se expresa
como inclusividad espiritual (desde el punto de vista del alma) o como una
tentativa anormal y maléfica de fusionar y unificar todas las naciones en un
solo orden mundial, basado en cuestiones materialistas y dominado por una
visión materialista. Nada espiritual había en la visión de los conductores de
las denominadas potencias del Eje. Pero la intención espiritual del género
humano se va acrecentando lentamente y la gran Ley de los Contrastes traerá
eventualmente la iluminación.
Me he referido a la actual situación mundial,
porque si lo que tengo que decir no tuviera un valor práctico durante este siglo del destino, podría dedicarme a otros modos
y métodos de elevar la conciencia humana. Pero existen quienes ven con toda
claridad los resultados y aplican debidamente las verdades impartidas, y para
ellos escribo.
Nuestro tema concierne a los centros planetarios,
los rayos y los signos que los rigen y controlan. Ante todo, quisiera llamarles
la atención sobre los’ siguientes hechos, que merecen ser repetidos:
1.
Nuestra Tierra,
por ser un planeta no sagrado, está en proceso de convertirse en un planeta
sagrado, lo cual significa un intervalo de convulsiones, caos y dificultades.
2.
Esta transferencia
de los estados inferiores de conciencia, expresados por intermedio de los
centros inferiores, a un estado superior, puede tener lugar y lo tendrá, en
este período mundial y en este siglo, si la humanidad lo desea, si las fuerzas
de la Luz triunfan y si el nuevo orden mundial viene a la existencia. Esto lo
hará si se aprenden las lecciones de la guerra y le sigue como resultado la
correcta acción.
3.
Tres factores
deben tenerse en cuenta, y son:
a.
El entero problema
es tan vasto que la conciencia humana no puede captarlo, porque concierne a la
experiencia de la vida y a un punto de crisis en la vida del Logos planetario.
b.
Él, el Señor del
Mundo, está liberando nuevas energías sobre el aspecto forma, es decir, en la
Vida y las vidas de los distintos reinos de la naturaleza. Por estar la humanidad
muy desarrollada -desde el ángulo del mecanismo de la conciencia- constituye el
punto de mayor respuesta. El reino mineral, debido al excesivo empleo de su
forma para satisfacer las necesidades de la guerra -municiones, barcos,
aviones, etc.- está siendo profundamente afectado, así como los edificios, por
ejemplo, en las ciudades devastadas; el reino vegetal está casi tan profundamente
afectado como el anterior, debido a la destrucción de vastas zonas de bosques,
campos y amplios espacios de vegetación.
c.
La fuerza de
Shamballa, rigiendo su trabajo de destrucción, es un aspecto de la voluntad y
de la intención del Logos planetario, pero su primer y principal efecto ha sido
estimular la voluntad al poder y la voluntad de poseer de determinados grandes grupos no
espirituales. Más adelante, este aspecto de la voluntad evocará la voluntad al
bien y la voluntad de construir, y la humanidad responderá a ella en vasta
escala. Por eso el mal que ahora es diseminado por los opositores de las
Fuerzas de la Luz, será neutralizado por la intención fija de los hombres y mujeres
de buena voluntad de trabajar por el bien del todo y no para determinada parte.
Por lo tanto, podría decirse que, en realidad, lo
que sucede hoy en el mundo es la transferencia de la energía del plexo solar
planetario al centro cardíaco planetario. Las fuerzas de la voracidad, de la
agresión, del espejismo y de la codicia, serán transmutadas en la hoguera del
dolor y la terrible agonía y serán elevadas al centro cardíaco. Allí se
transformarán en poder de sacrificarse, en dedicación incluyente, en una clara
Visión de la totalidad y en colaboración que es un aspecto del principio de participación
Al decir esto no hablo en forma idealista ni
mística. Estoy señalando la meta inmediata, indicando un problema de nuestra
Deidad planetaria y dando la clave de un proceso científico que se lleva a cabo
ante nuestros ojos y se halla hoy en un punto de crisis.
Como ésta es la quinta raza raíz o Aria (y no
aplico este término en el sentido germanófilo materialista y falso), existen
hoy en el cuerpo de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser,
cinco puntos focales de energía espiritual, expresándose por intermedio de
cinco centros, que han despertado en ese cuerpo, y son:
1.
Ginebra. - El
continente europeo.
2.
Londres. - La
Comunidad Británica de Naciones.
3.
Nueva York. - El
continente americano.
4.
Darjeeling - Asia
central y occidental.
5.
Tokio. - El lejano
Oriente.
Actualmente estos cinco centros están siendo
estimulados y vitalizados en forma anormal y deliberada La energía que fluye
de ellos está afectando profundamente al mundo y constituyendo una gran
esperanza para el futuro, pero produciendo efectos destructores y desastrosos
en lo que se refiere al aspecto material de la vida humana. Hay dos centros en
la Vida planetaria que están todavía relativamente pasivos, en lo que atañe a
cualquier efecto mundial, a los cuales no les asigno ningún otro punto focal,
fuera de señalar que algún día se descubrirá uno dentro del continente africano
y, mucho después (varios millones de años), otro será descubierto en la región
de Australia. Sin embargo, sólo nos conciernen los cinco centros de esta quinta
raza raíz.
La fuerza que el centro de Ginebra está expresando
(sin ningún efecto, aunque más tarde se producirá un cambio) es la de segundo
Rayo de Amor-Sabiduría, con su principal énfasis puesto sobre la cualidad de la
inclusividad. Atañe a la “unión por medio del amor fraterno” y a la expresión
del servicio. Este centro planetario, que condiciona a esa pequeña nación,
Suiza, ha tenido un poderoso efecto sobre ese país; un estudio de esto
demostrará la posibilidad futura del mundo, cuando la afluencia de su energía esté
menos obstruida. Ha producido la fusión, en forma grupal, de tres tipos
raciales poderosos, pero no mediante una mezcla como en los Estados Unidos; ha
permitido que dos sectores relativamente antagónicos de la fe cristiana
actuaran juntos con un mínimo de fricción; ha hecho que en Ginebra se originara
la Cruz Roja -esta actividad mundial actúa imparcialmente con los nativos de
todos los países y a favor de los prisioneros de todas las naciones- y albergó
a ese penoso aunque bien intencionado experimento que se denominó Liga de las
Naciones; ha protegido a ese pequeño país del golpe agresivo de las potencias
del Eje. El lema o la tónica de este centro es “Trato de fusionar, mezclar y
servir”.
La fuerza centrada en Londres es de primer rayo,
Rayo de Voluntad o Poder, en su aspecto constructivo y no destructivo.
El servicio a la totalidad se está ensayando a un
alto costo, y el esfuerzo consiste en expresar la Ley de Síntesis, lo cual
constituye el nuevo énfasis que afluye desde Shamballa. De allí que los
gobiernos de muchas naciones hallaron asilo en Gran Bretaña. Análogamente, si
triunfan las Fuerzas de la Luz, por la colaboración de la humanidad, la
energía que se expresa mediante este poderoso imperio será potente para
establecer un orden mundial de justicia inteligente y una equitativa
distribución económica. La nota clave de esta fuerza es “Sirvo”, como lo he
señalado anteriormente en este tratado (véase la última página del Tratado
sobre los Siete Rayos, T. 1.).
La fuerza que se expresa por intermedia del centro
ubicado en Nueva York, es de sexto Rayo de Devoción e Idealismo. De allí los
conflictos prevalecientes en todas partes, entre las diversas ideologías, y el
conflicto mayor entre quienes representan el gran ideal de la unidad mundial,
llevado a cabo por el esfuerzo unido de las Fuerzas de la Luz, respaldadas por
el esfuerzo colaborador de todas las naciones democráticas y la actitud
materialista y separatista de quienes tratan de impedir a los Estados Unidos
asumir su responsabilidad y su lugar correcto en los asuntos del mundo. Si
triunfa en su esfuerzo, este último grupo negará a los Estados Unidos la parte
que le corresponde de “los dones que aportarán los dioses en la era venidera de
paz que vendrá después de este momento de suspensión crítica”, según reza en El
Antiguo Comentario. El sexto rayo es militante y activo o místico, pacífico y
actualmente fútil; ambos aspectos condicionan hoy a los Estados Unidos. La nota
clave de este centro mundial es “Ilumino el Camino” y éste es el privilegio de
los Estados Unidos si su pueblo lo decide y permite que el autosacrifícío
humanitario y mundial (autoiniciado) y la firme decisión de apoyar la rectitud,
gobierne su política y actitudes actuales. Esto va sucediendo lentamente, y las
voces egoístas de los idealistas miopes, de los temerosos y los separatistas,
están desvaneciéndose. Ello se debe a la inspiración de prestar servicio,
motivado por el amor. De esta manera, las dos democracias principales pueden
restaurar oportunamente el orden mundial, negar el antiguo orden de egoísmo y
agresión e inaugurar el nuevo orden de comprensión, participación y paz
mundiales. La paz será el resultado de la comprensión y la participación y no
su origen, como lo insinúan tan a menudo los pacifistas.
La fuerza que afluye a través de Darjeeling, en la
actualidad, es de primer Rayo de Voluntad o Poder. El rayo egoico de la India
es el primero y de allí que el inmediato efecto de la fuerza que afluye de
Shamballa consiste en estimular la voluntad al poder de todos los dictadores,
sean los seudos dictadores mundiales como Hitler y su grupo de hombres
malignos, dictadores eclesiásticos de cualquier religión, dictadores
financistas de cualquier grupo económico en cualquier parte del mundo, o esos
pequeños dictadores, por ejemplo, los tiranos del hogar. Resulta interesante
señalar que la nota clave de la India es “Oculto la Luz” y esto ha sido
interpretado como que la luz afluye desde Oriente y que el don que otorga la
India al mundo es la luz de la Sabiduría Eterna. En cierto sentido ello es
verdad, pero hay otro más amplio y profundo que demostrará ser verdad. Cuando
el intento y el propósito de la gran Vida que actúa por intermedio de Shamballa
sea llevado a cabo y esté en proceso de expresarse, será revelada una luz que
nunca ha sido vista ni conocida. Una frase en las Escrituras cristianas dice
“En esa luz veremos la luz”, lo cual significa que por intermedio de la luz de
la sabiduría, derramada en nuestros corazones, mediante la Sabiduría Eterna, veremos eventualmente la Luz de la Vida algo sin
significado e inexplicable para la humanidad actual, pero que será revelado más
tarde cuando se haya dominado la crisis actual. Sobre su naturaleza y efecto,
nada tengo que decirles ahora.
Deseo intercalar aquí algunas observaciones. Es de
profunda importancia comprender que Gran Bretaña y los Estados Unidos están
estrechamente relacionadas y que esta relación hará inevitables ciertas
realidades y actividades, cuando el alma de cada nación esté funcionando
poderosamente, y también que la India y Gran Bretaña están relacionadas por
intermedio de la personalidad de primer rayo de Gran Bretaña y el rayo egoico
de la India. Las implicaciones son claras e interesantes y también alentadoras.
El aspecto conciencia del pueblo británico está cambiando constantemente hacia
la expresión de su alma de segundo rayo, y debido a esto han aprovechado ahora
la oportunidad de prestar servicio a la humanidad a tan inmenso precio. Lo
mismo le sucede al pueblo norteamericano. Como he señalado, el problema del
cambio de idealismo es muy grande, y tienen la tendencia a ocultarse detrás del
espejismo de la lucha por un ideal, en vez de reaccionar a la necesidad mundial
y no al rayo del alma, el segundo rayo de amor.
Las fuerzas que afluyen a través de Tokio son de
primer Rayo, en su aspecto materialista inferior. Japón está regido por el rayo
del alma mediante la conciencia de sus conductores. Su personalidad de sexto
rayo responde al llamado de la energía de primer rayo, de allí las actuales
actitudes y actividades poco felices, y también su vínculo con Alemania, a
través del rayo del alma de ambas naciones, y con Italia, por medio de los
rayos de la personalidad, y de allí, por lo tanto, la existencia del Eje.
Señalaré que en estas interrelaciones no hay un
sino inevitable ni un destino ineludible. El objetivo del discípulo individual
consiste en manejar las fuerzas que actúan a través de él, sólo para obtener un
bien constructivo, pudiendo emplear mal la energía, o bien aplicarla a los
fines del alma. Lo mismo pasa con las naciones y las razas. El destino de las
naciones está generalmente en manos de sus conductores, los cuales distribuyen
las fuerzas de las naciones, enfocan la intención nacional (si son suficientemente
intuitivos) y desarrollan las características de los pueblos, dejando tras
ellos el recuerdo de los símbolos de la intención, corrupción o ideales
nacionales. Esto puede verse actuando ya manifiestamente en dos grandes grupos
orientadores de conductores mundiales: el primero está formado por los tres
grupos de conductores del Eje, dominados por el maligno grupo alemán; Italia y Japón luchan a intervalos (rara
vez conscientemente, pero a menudo inconscientemente) contra la mala influencia,
y el segundo grupo formado por los conductores que representan a sus naciones
en la Causa Aliada. No importa lo que la historia pasada indique respecto a
muchas naciones aliadas (agresiones pasadas, antiguas crueldades y actos
erróneos), ellas trataron de colaborar con las Fuerzas de la Luz y se
esforzaron para salvar la libertad humana -política, religiosa y económica.
Indicaré además que las dos divisiones principales
del mundo -Occidente y Oriente-, están regidas por ciertas energías de rayo:
Occidente Rayo del Alma 2do. Rayo.
Rayo de la
Personalidad 4to. Rayo.
Oriente Rayo del Alma 4to. Rayo.
Rayo
de la Personalidad 3er. Rayo.
Quisiera recordarles que estamos en un período de
rayos mutables, que cambian para individuos y naciones, como para hemisferios
y planetas. Todo puede trasladarse de un rayo menor a otro mayor, si el destino
lo ordena. Un estudio de la clasificación que antecede arrojará mucha luz sobre
la relación interhumana. Actualmente, tres grandes países tienen el destino de
la humanidad en sus manos: los Estados Unidos de América, Gran Bretaña y
Rusia. Grandes fusiones y experimentos raciales se están llevando a cabo en
estos países, en los cuales se está desarrollando el gobierno por el pueblo,
aunque todavía en etapa embrionaria. En Rusia se ha retrasado debido a la
dictadura que terminará pronto; en los Estados Unidos por la política corrupta
y en Gran Bretaña por las antiguas tendencias imperialistas; pero están
desarrollando los principios democráticos, aunque todavía no controlan; la
unidad religiosa se va estableciendo, aunque aún no actúa y los tres países
están aprendiendo rápidamente, aunque los Estados Unidos en la actualidad, lo
hace con más lentitud.
Oriente y Occidente están ligados por el rayo de
la personalidad de Occidente y el rayo egoico de Oriente, y esto indica una
comprensión eventual una vez que el alma occidental de segundo rayo llegue a
ser el factor dominante. Cuando las diferentes relaciones sean en parte
comprendidas por los pueblos del mundo, se tendrá la clave de los diferentes
acontecimientos que tienen lugar actualmente y se comprenderán, con más
claridad, la meta y el método de lograrlo. Hay mucho trabajo de profunda investigación
a realizar, pues la ciencia de las relaciones de la energía está todavía en su infancia. En los años próximos
verán su desarrollo. Lo que realmente sucede es que la conciencia humana cambia
su enfoque de las energías individuales, que actúan a través de un específico
“círculo infranqueable” (individual, nacional, continental o racial) a una
comprensión de su interrelación y efectos mutuos. Esta ciencia puede ser estudiada
de varias maneras, desde:
1.
El ángulo de los
antagonismos, que parecen inevitables y pueden justificarse por las energías de
rayo y contrarrestarse por las energías del alma correctamente empleadas.
2.
El ángulo de la
similitud de fuerzas, que conduce inevitablemente a los intereses y
actividades similares.
3.
El ángulo de la
fusión, de la unidad, de la visión y de las metas.
4.
El ángulo de toda
la humanidad. Si se recuerda que la humanidad está regida principalmente por
dos rayos (el segundo y el cuarto), se hallará que estas naciones y países,
cuyos rayos regentes son también el segundo y el cuarto, deben desempeñar, y
desempeñarán, una parte importante en la determinación del destino humano.
En consecuencia, a través de los cinco centros
principales del planeta, afluye hoy la energía espiritual y, de acuerdo con el
vehículo de expresión que recibe su impacto, así será la reacción y la
actividad y también el tipo de conciencia que la interpretará y empleará. La
antigua verdad oculta es exacta: “La conciencia depende de su vehículo de
expresión y ambos, para existir, dependen de la vida y la energía”. Ésta es una
ley inmutable.
Las cinco ciudades que constituyen la expresión
exotérica del centro esotérico de fuerza, a través del cual la Jerarquía y
Shamballa tratan de actuar, son la analogía en el cuerpo planetario, de los
cuatro centros a lo largo de la columna vertebral y del centro ajna en el
cuerpo de la Humanidad y del individuo. En los tres casos, son “puntos focales
vivientes y vitales de fuerza dinámica”, en mayor o menor grado. Algunos
expresan predominantemente energía del alma y otros alguna fuerza de la personalidad;
algunos están bajo la influencia de Shamballa y otros de la Jerarquía. El
centro coronario de Occidente está empezando a reaccionar a la energía de
segundo rayo y el centro ajna a la energía de cuarto rayo, y en esto reside la
esperanza de la raza de los hombres.
3. Centros planetarios y del sistema.
Aquí y en otra parte he impartido todo lo que es
posible dar hoy acerca de los centros planetarios y los rayos, incluso los
rayos de las naciones y las razas. Si investigan debidamente y reúnen el
material en un todo coherente, hallarán informaciones valiosas ocultas en mis
diferentes enunciados. Les pediría que estudien y comparen, lean, busquen por
tópicos, y extraigan todo lo que he dicho respecto a las diferentes naciones,
sus constelaciones gobernantes y sus regentes planetarios. Hay aquí un amplio
campo de investigación, que se clasificará en varias categorías.
1.
Investigación
sobre la naturaleza de los centros del hombre, la naturaleza y las influencias
de sus planetas regentes, sus interrelaciones desde el punto de vista de la
energía y la cualidad de las fuerzas de rayo que tratan de expresarse, más un
conocimiento de los rayos de la personalidad y del alma. De ello sobrevendrá
una captación comprensiva de la constitución humana, que revelará todas las
relaciones y producirá dos “acontecimientos básicos en el tiempo”:
a.
La fusión de la
vida subjetiva y objetiva del individuo, en la conciencia vigílica.
b.
Una nueva
relación, establecida entre los hombres, que tendrá como base la antedicha
fusión.
2.
Investigación
sobre los diferentes centros nacionales y sus energías esotéricas regentes, que
revelan, en forma más universal y con horizontes más amplios, el destino de la
humanidad en relación con sus unidades grupales, grandes y pequeñas. Se
estudiarán las cualidades del alma y de la personalidad de las naciones. Se
observarán los centros de cada nación que enfocan ciertas energías de rayo, y
se investigarán las emanaciones cualitativas de sus cinco o seis ciudades
principales. Les daré aquí un ejemplo de lo que quiero significar. Las
influencias de las ciudades de Nueva York, Washington, Chicago, Kansas y Los
Ángeles, serán tema de investigación científica; se estudiarán la atmósfera
síquica y la demanda intelectual; se hará un esfuerzo para descubrir la
cualidad del alma y la naturaleza de la personalidad (las tendencias
espirituales y materialistas) de las grandes aglomeraciones de seres humanos que
vendrán a la manifestación en ciertas localidades fijas, porque son expresiones de los centros de fuerza en el cuerpo
vital de la nación. Similarmente, en relación con el Imperio Británico, se
realizará un estudio de Londres, Sydney, Johannesburg, Toronto y Vancouver con
estudios subsidiarios de Calcuta, Delhi, Singapur, Jamaica y Madrás, todas
subjetivamente relacionadas en forma no prevista para las estudiantes de hoy.
De acuerdo al plan y supeditada a las energías que afluyen a través de los
cinco centros planetarios vitales, existen tres grandes energías fusionadores
o centros vitales en nuestro planeta:
a.
Rusia, que fusiona
y mezcla a Europa Oriental y a Asia Occidental y Septentrional.
b.
Los Estados Unidos
(y posteriormente Sudamérica) que fusionan y mezclan a Europa Central y
Occidental y a todo el hemisferio occidental.
c.
El Imperio
Británico, que fusiona y mezcla a razas y hombres en todo el mundo.
En las manos de estas naciones reside el destino
del planeta. Éstos son los tres principales bloques mundiales desde el ángulo
de la conciencia y de la síntesis mundial. Otras naciones menos importantes
participarán en el proceso con plena independencia y colaboración,
voluntariamente y a través del perfeccionamiento de su vida nacional en bien de
toda la humanidad y del deseo de expresar y preservar la integridad de sus
almas y de sus propósitos nacionales purificados (cuya purificación se está
llevando a cabo ahora). Sin embargo, la nota clave de la vida humana será emitida
por Rusia, Gran Bretaña y los Estados Unidos -no por su poder, su pasado
histórico y sus recursos materiales o extensión territorial, sino porque están
en posición de fusionar y mezclar los numerosos tipos, poseen una visión amplia
respecto a su propósito mundial, no son básicamente egoístas en su intención, y
porque el gobierno del pueblo llega a las profundidades de cada nación y es
básicamente para el pueblo. Sus fundamentales Constitución, Carta Magna y Acta
de Derechos, son humanas. Otras naciones serán puestas, gradualmente, en línea
con estos requisitos espirituales básicos o -si ya se basan sobre estos principios
humanos y no sobre el gobierno de una poderosa minoría que explota a una
mayoría infeliz- colaborarán libremente con estas grandes naciones en una
federación de propósitos e intereses, hasta el momento en que todas las
naciones del mundo tengan una clara visión, abandonen sus objetivos egoístas y
se pongan de acuerdo para trabajar unidas en bien de la totalidad. Entonces la humanidad surgirá a la luz de la libertad y
revelará una belleza y un propósito espiritual, hasta ahora desconocidos.
3.
Investigación de
la relación que existe entre los centros planetarios y los del sistema, los
planetas sagrados y las energías que afluyen a través de ellos, desde las
constelaciones que rigen en sentido esotérico. Ésta es una de las paradojas del
ocultismo, pero puede ser comprendida si el estudiante recuerda que los centros
de su cuerpo etérico rigen al planeta en la medida en que ellos son o no
receptivos a las influencias que emanan desde el planeta, por intermedio de
los centros planetarios
Estudiando primero el microcosmos, como clave del
macrocosmos, pero tratando al mismo tiempo de visualizar el macrocosmos, a fin
de comprender el microcosmos, el hombre establecerá algún día una relación
inteligente con el todo, del cual es una parte, y lo hará colaborando
conscientemente Así la mente superior y la inferior, lo abstracto y lo
concreto, lo subjetivo y lo objetivo, serán llevados a una unidad funcionante,
y el hombre será integro.
No puedo dar la relación de los centros
planetarios con los centros humanos, o de los centros del sistema con los
planetas, porque sería dar mucho conocimiento demasiado pronto y antes de que
exista suficiente amor en la naturaleza humana para contrarrestar el posible
mal empleo de la energía con sus consecuencias a menudo desastrosas. Los
colores, el grado matemático de las vibraciones superiores que emanan de los
centros -individuales, planetarios y del sistema- y la cualidad
(esotéricamente comprendida) de las energías, deben constituir el tema de la investigación
humana y han de ser autocomprobados. Las claves y las indicaciones han sido
dadas en la Sabiduría Eterna. El método mas lento de investigación es
actualmente el más seguro. En el próximo siglo y a comienzos del mismo, vendrá
un iniciado que continuará esa enseñanza y lo hará bajo la misma égida, porque
mi tarea no ha terminado y esta serie de tratados que vinculan el conocimiento
materialista del hombre con la ciencia de los iniciados, tiene aún otra faz que
recorrer. El resto de este siglo debe ser dedicado a reconstruir el santuario
de la vida humana, la forma de la vida humana, la nueva civilización, erigida
sobre los cimientos de lo antiguo, y a reorganizar la estructura del
pensamiento y la política mundiales, más la redistribución de los recursos del
mundo de acuerdo al propósito divino. Sólo entonces será posible hacer una
revelación mayor.
Todo depende del triunfo de las Fuerzas de la Luz y la consiguiente
victoria de quienes representan la libertad humana. Si las fuerzas del
materialismo y la crueldad triunfan, y los intereses y ambiciones pecaminosas y
egoístas nacionales prevalecen, también se hará la revelación, pero vendrá
mucho más tarde. El resultado no está en juego y no es necesario desesperar. El
valor de los que luchan por la libertad es inigualable. La Jerarquía
permanece. La luz está penetrando en el mundo, a medida que lo real de la
situación emerge con más claridad.
Alégrense, porque no existe una verdadera derrota
del espíritu humano, no hay una final extinción de lo divino en el hombre,
porque la divinidad siempre surge triunfante desde el más oscuro abismo del
infierno. Sin embargo, es necesario sobreponerse a la inercia materialista en
respuesta a la necesidad humana, en forma individual y por las naciones que no
están absorbidas por las esencialidades de la situación. Hay signos de que esto
está sucediendo. Ningún poder en la Tierra puede evitar que el hombre avance
hacia su meta destinada y ninguna combinación de poderes puede detenerlo.
CAPITULO V
LAS TRES
CONSTELACIONES PRINCIPALES Y EL ZODIACO
Existe
actualmente una interrelación entre tres constelaciones sobre las que quisiera
extenderme algo más, porque en la actualidad están llegando a la máxima
potencia y culminación. Desde 1975 en adelante, esa potencia disminuirá
grandemente hasta desaparecer. El período de la interacción de estas tres
grandes energías y sus potentes efectos enfocados en nuestro planeta empezó en
1875, adquirió impulso en 1925, alcanzará su máxima expresión (para bien o para
mal) en 1945 y luego declinará lentamente hasta 1975. Estas tres constelaciones
son: Leo, Capricornio y Piscis, las cuales están curiosa y muy misteriosamente
relacionadas con el cuarto reino de la naturaleza y, por lo tanto, con la
evolución y el destino de la familia humana. Agreguen a éstas la energía
emergente de Acuario y tendrán cuatro energías que actúan sobre los vehículos
del hombre produciendo efectos peculiares -tanto destructivos como
constructivos.
Esta
relación o intensificación de la vibración ocurrió anteriormente dos veces: una
fue en la época en que vinieron a la Tierra los Hijos de la Mente, durante la
era Lemuriana, la otra en el período Atlante, cuando culminó el conflicto entre
los Señores de la Faz Oscura y los Señores del Rostro Luminoso. (Véase T. III
de la Doctrina Secreta o el Vishnu Purana. A. A. B.). En la era Lemuriana
estuvo activa la constelación de Géminis y en la Atlante la de Sagitario.
Entonces, el efecto se produjo en el plano físico (el primero fue en el plano
mental) produciéndose el Diluvio Universal que atestigua La Biblia. Causó la
destrucción de la humanidad de entonces, pero liberó la vida que moraba
internamente para que adquiriera mayor experiencia y desarrollo.
1. Leo, Capricornio y Piscis.
Los
efectos producidos son masivos y los regentes de estas constelaciones que
entran hoy en actividad son los enumerados en una de las tabulaciones que he
dado.
Leo.
- Regente: El Sol, que vela a Urano, el planeta del ocultismo y de lo que
gobierna las relaciones grupales, las organizaciones y la undécima Casa.
Relaciona la influencia de Leo con Acuario.
Capricornio.
- Regente: Venus, que rige la segunda Casa, concierne a la economía, a la
distribución del dinero y los metales, y rige a Tauro, la “casa de las
simientes” de la iluminación y la nueva luz emergente. Venus rige también a
Libra exotéricamente y a la séptima Casa, donde se conocen los enemigos y se
efectúan las uniones y amistades.
Piscis.
- Regente: Plutón, que gobierna la octava Casa, la casa de la muerte, de la
disolución y del desapego, y rige a Escorpio, el signo de las pruebas y del
discipulado.
Esta
clasificación y las relaciones que infiere, merecen un cuidadoso estudio a la
luz de los asuntos modernos y de la actual situación mundial. Desde el ángulo
de las energías de rayo implicadas, que tratan de controlar la vida humana,
tenemos la influencia del séptimo Rayo de Ley Ceremonial, Orden y Magia, del
quinto Rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia, y del primer Rayo de Voluntad,
llevando a cabo conjuntamente cambios fundamentales e introduciendo la nueva
era. Esta combinación es terriblemente potente y produce la precipitación de
las fuerzas internas, acrecienta la actividad de la mente inferior y la
afluencia de la fuerza proveniente de Shamballa -combinación cuya actuación
puede observarse como nunca anteriormente en el sector de la vida planetaria.
El gran efecto producido se debe a la acrecentada sensibilidad del género
humano, si se lo compara con las otras dos épocas cuando -en evolución cíclica-
estaban activas estas tres constelaciones. Tal combinación se manifiesta hoy en
los asuntos humanos. Fue responsable de la organización que estuvo detrás de la
Guerra Mundial -organización que implicaba los tres niveles del triple mundo de
la evolución humana, afectando también a los tres reinos de la naturaleza y
culminando en el cuarto. Es responsable del empleo del poder mental en vasta
escala, especialmente en forma materialista como en la actualidad, y de
satisfacer el deseo humano, además de la voluntad egoísta de unos cuantos
hombres malignos que responden a los aspectos inferiores de esa fuerza, debido
a la simiente del mal que posee su propia naturaleza, y es responsable además
de la constante y creciente voluntad al bien de los muchos que van despertando.
Un
cuidadoso análisis de estas constelaciones, sus regentes planetarios y las
fuerzas de rayo que ellos transmiten, más una apreciación de las casas donde se
sentirán principalmente estos efectos, aclarará los problemas mundiales en
forma asombrosa. La breve clasificación dada a continuación será de valor,
aunque signifique una repetición de lo dicho anteriormente:
Constelación Regente Rayo Casa
Leo El Sol Séptimo Undécima.
(Urano)
Capricornio Venus Quinto Segunda
y Séptima.
Piscis Plutón Primero Octava.
Por
lo tanto, las energías que afluyen serán sentidas principalmente en esos
aspectos de la vida humana que están influidos por los regentes de ciertas
casas.
El
séptimo Rayo de Orden Ceremonial u Organización, es sentido en la casa de las
relaciones, de las organizaciones, del esfuerzo mutuo y de la aspiración (sea
para bien o para mal). Las fuerzas de este rayo actúan sobre el séptimo plano o
físico -plano donde se efectúan las principales cambios en todas las formas y
en el que el discípulo debe permanecer firme cuando recibe la iniciación.
Este
séptimo rayo impulsa al mundo de las fuerzas hacia una actividad organizada y
dirigida en la esfera externa de la manifestación, y precipita el karma que, en
este caso, conduce a:
1. La
expresión de todo el mal subjetivo en la vida de la humanidad, que trajo la
guerra mundial.
2. La
iniciación del Logos planetario y -con Él- todos los que están de parte de las
Fuerzas de la Luz. Esto adopta varias formas en lo que a la humanidad se
refiere:
a. La
iniciación de la conciencia de las masas humanas, en la era acuariana,
sometiéndolas a las nuevas influencias y poderes, y permitiéndoles responder en
tal forma, que de otra manera no sería posible.
b. La
iniciación de los aspirantes del mundo, en el sendero del discipulado aceptado.
c. La
recepción de ciertas iniciaciones mayores en el caso de esos discípulos
mundiales que son suficientemente fuertes y están preparados para recibirlas.
A
pesar de la enorme destrucción en todas partes, el trabajo del séptimo rayo se
hace sentir en forma acrecentada; continúa la destrucción de las fuerzas del
mal, a un elevado precio para las Fuerzas de la Luz; simultáneamente hay un
reagrupamiento y reordenamiento de las actitudes y del pensamiento humano,
resultado de la enorme demanda de dirección y guía elevada, por los pensadores
del mundo. De esta manera ya puede observarse la estructura nebulosa y los
delineamientos confusos de la civilización de la Nueva Era.
El
espíritu subyacente de libertad, triunfará a medida que se organiza en una
revolución contra la esclavitud. A este fin, el séptimo rayo contribuirá
acrecentadamente.
Leo,
la constelación cuya nota clave es la plena autoconciencia, está dominando cada
vez más. Los asuntos involucrados en la situación actual van aclarándose en las
mentes de las masas, las cuales pueden actuar y actuarán, con plena percepción
y propósito intencional consciente, cuando llegue el momento apropiado y
comprendan, en forma hasta ahora imposible, las implicaciones y el precio
involucrado. De allí el significado de mi reiterada afirmación de que las
cuestiones y determinaciones de la actual situación están en manos de la
humanidad. Las “estrellas en sus órbitas” ayudarán a la humanidad o traerán
destrucción, de acuerdo a la determinación humana. Los hombres pueden alcanzar
la libertad y organizarse para la Nueva Era, con su excepcional civilización y
síntesis constructiva, o suicidarse (hablando simbólicamente) y entregar su
futuro inmediato a las fuerzas del mal y de la muerte, las cuales trabajan para
que mueran los verdaderos valores y todo aquello por lo que ha luchado el
espíritu humano.
El
aspecto autoconciencia del ser humano se está expandiendo constantemente bajo
esta primordial interacción, mediante las fuerzas transmitidas por Urano, por
intermedio de la undécima casa, y cederá su lugar, finalmente, a la conciencia,
relaciones y trabajo grupales. De allí la tendencia actual a la amalgamación, a
la federación, a las esferas de acción y a los muchos grupos que caracterizan
acrecentadamente el intercambio humano. El espíritu grupal y las formas a
través de las cuales se expresará se están manifestando acrecentadamente
constituyendo así una verdadera iniciación para la raza. Es el surgimiento de
la gloria del espíritu humano en forma más definida y determinada, e implica
una orientación hacia la libertad, que figurará más tarde en los registros
históricos como la característica sobresaliente de esta era de gran conflicto.
La humanidad participa ya en las pruebas preparatorias para la iniciación -la
iniciación del discípulo mundial. Grande es el privilegio que tienen ustedes de
tomar parte en esto. Recuerden que el once es el número del Iniciado, y que
actualmente la undécima casa domina; no olviden que Acuario, el undécimo signo,
es el signo de las relaciones, la interacción y la conciencia universales. Para
esto la combinación de los signos Leo, Capricornio y Piscis, está preparando a
la raza.
Los
hombres malvados que guiaron el destino de Alemania hablaban de grupos
mundiales y del Orden de las Naciones Europeas, pero era una agrupación que
tenía a Alemania como centro para sus intereses egoístas. Las agrupaciones,
parte del Plan divino, no deben estar formadas alrededor de ninguna nación,
sino basadas en el ideal de la hermandad, en la voluntad al bien y en la
libertad de la totalidad. Uno expresa la distorsión materialista egoísta, y el
otro un objetivo espiritual.
Capricornio
está relacionado, como ya he dicho, con la iniciación; es también el signo del
venidero Salvador del mundo, y estos aspectos superiores de las influencias
capricornianas pueden ser potentemente demostrados si la humanidad así lo desea
y se aprovecha la influencia venusina para, emplear la mente como reflector del
propósito del alma. Si esto no sucede, la actual situación se convertirá en
algo mucho peor -situación donde las masas humanas deberán “comenzar nuevamente
en la Tierra y se verán obligados a dar la espalda a luz que amanece”. Un
oscuro período de civilización surgirá. En vez de la caverna oscura de la
iniciación, donde la luz de la propia naturaleza del iniciado ilumina la
oscuridad, demostrando así su control de la luz, tendremos la tenebrosa caverna
del materialismo y del control físico y animal que reemplazará al “Camino
Iluminado”. El aspecto terreno capricorniano, el aspecto concreto más inferior
de la mente y el acrecentado control ejercido por el espíritu taurino, en su
peor forma, ocupará el lugar de la posibilidad divina de entrar en la luz
mayor, la manifestación de la naturaleza del alma y el reconocimiento de la
“luz que reside en el ojo del Toro”.
Tales
son las posibilidades que enfrenta el mundo de los hombres en la actualidad; el
resultado depende del triunfo final de las Fuerzas de la luz (actuando por
intermedio de las Naciones Aliadas) o del control de las fuerzas del
materialismo. Alemania ha representado el materialismo en Occidente y Japón en
Oriente. Agregaré también que quienes en ambas naciones (y hay muchos de ellos)
personifican el “Camino iluminado”, están aprisionados en su medio ambiente, y
sus personalidades dominadas por las formas mentales de sus poderosos
gobernantes, que les imposibilito realizar una acción correcta, cosa que impele
a la Jerarquía a un esfuerzo renovado. Las Fuerzas de la Luz reconocen el bien
espiritual de todos los pueblos y trabajan por él, independientemente de sus
relaciones nacionales, tratando también de liberar a Alemania del espejismo que
aferró a su pueblo. La Jerarquía establece una diferencia entre la masa
confundida, la juventud erróneamente educada y los conductores obsesionados en
todos los sectores del gobierno. Los últimos son “cascarones” obsesionados por
entidades malévolas, y a ello se debe su poder dinámico y centralizado y
también su máxima capacidad de astucia, basadas en su antigua experiencia
maligna y en la casi ridícula falsedad de su propaganda. Son el espíritu
personificado del materialismo, despojados de todo verdadero sentimiento y
percepción, carentes de la luz del amor y la comprensión, pero poderosamente
animados por la energía de la sustancia misma. Ha llegado la hora de que los
hombres adviertan la naturaleza de esos seres que tratan (bajo la agrupación
actual de las constelaciones) de esclavizar a la raza. La influencia terrestre
de Capricornio posibilitó su actividad, los cuales han sido evocados desde su
malévolo pasado por el aspecto materialista de la misma humanidad y la potencia
del egoísmo masivo del género humano. De manera similar, las Fuerzas de la Luz
pueden ser evocadas con enorme potencia, pero sólo por la aspiración masiva y
los deseos espirituales de los pueblos de la Tierra. Ya hay signos de esta
evocación.
La
influencia venusina -como habrán observado- trae análogamente las influencias
de Libra. Nos hallamos hoy en un ciclo donde se ha logrado un balance apropiado
o punto de equilibrio, analogía del gran punto de equilibrio en el Sendero de
Involución, cuando el espíritu y la materia se equilibraron recíprocamente e
hicieron que el arco ascendente de la evolución fuera el posible y siguiente
paso a dar. Ahora el equilibrio se hará en niveles mentales; en la crisis
anterior se hizo en el plano físico. Este punto de equilibrio es para la
humanidad, los Hijos de la Mente, lo que el punto de crisis anterior fue para
el Logos planetario. Esto debe recordarse y ocupar su debido lugar en el
pensamiento. El problema a resolver es: ¿ Qué aspecto de la humanidad triunfará
finalmente y alterará el equilibrio para que predomine el espíritu o la
materia, el alma o la personalidad? Tal es la naturaleza de estos puntos de
crisis. Como en la crisis planetaria, si el espíritu, llegara a triunfar
comenzaría a manifestarse una nueva modalidad, función o cualidad de la
divinidad -la mente superior. Lo mismo podría suceder en la crisis humana. Si
triunfara el espíritu del hombre entonces sería posible que surgiera el aspecto
del verdadero amor, en su naturaleza divina, con su énfasis grupal. Esto es lo
que está en juego.
A fin
de hacer una plena presentación de la elección e indicar el método por el cual
el espíritu del hombre puede triunfar, se hizo un llamado, o más bien fue
evocada la influencia de Piscis. Las condiciones son las que se evocan,
ayudadas a veces por las Palabras de Poder pronunciadas por la Jerarquía.
Piscis, por intermedio de sus regentes, Plutón (que rige a la masa y a los
discípulos, esotéricamente), necesitó del triunfo de la muerte -no
necesariamente la muerte física- la cual conduce a la disolución de la forma
del hombre. Frecuentemente es la muerte, o el fin de las antiguas
civilizaciones que cíclicamente aparecen y desaparecen, muerte de la enseñanza
religiosa que ya no llena la necesidad de la naturaleza espiritual del pueblo
(como sucede ahora) y también de los procesos educativos que ya no educan la
naturaleza en desarrollo del hombre y sólo sirven para engañar y aprisionar. Al
decir esto, no quiero significar la muerte de la religión o de las corrientes
de pensamiento. Me refiero a la muerte como la gran Liberadora que destruye las
formas que provocan la muerte de lo que está corporificado. Alemania ha
respondido a esta muerte filosófica en su aspecto más inferior. La destrucción
de la religión, que Alemania trató de llevar a cabo, no es el preludio para
establecer un mayor acercamiento a la divinidad, sino el esfuerzo para evocar a
los antiguos dioses, deificar las formas de la materia y hacer del estado el
fin supremo de la vida de los hombres, ignorando el espíritu de amor y de
correctas relaciones individuales -relaciones que son características
fundamentales del Reino de Dios.
El
acercamiento totalmente ateo de Rusia al problema de la religión, en el momento
de la revolución y durante el período de duración, es mucho más sensato que el
acercamiento alemán. Puede confiarse en que el espíritu del hombre, en su
divinidad esencial, surgirá indemne de la experiencia, en respuesta al llamado
del espíritu imperecedero. Esta demanda puede ser enunciada claramente en el
vacío y evocada por el tiempo y las circunstancias -el cual tendrá oposición si
la única dificultad que debe enfrentar es un espíritu agnóstico y una actitud
incrédula. Pero la imposición de los antiguos mitos, en un esfuerzo por acallar
la demanda de conocimiento de la verdad, y el ataque cuidadosamente planeado
contra el Cristo mundial, son peligrosos, malignos y causantes de una
retrogresión. De esto fueron culpables los gobernantes de Alemania. No
consiguieron apagar la vida espiritual de la nación, porque la religión no
estaba corrompida como en Rusia, ni necesitaba una purificación tan drástica.
Los pensadores harían bien en recordar tales cosas. En la Rusia mística, las
simientes de la vida espiritual están germinando con una nueva belleza, y
también se halla en camino de manifestarse un ideal religioso triunfante; en
Alemania las antiguas y cristalizadas creencias son enfrentadas con algo aún
más antiguo, y la combinación del desagrado del mundo y las formas decadentes
harán que la suerte del pueblo alemán sea muy trágica. En la consiguiente lucha
por lo que está espiritualmente vivo, en el esfuerzo por recuperar la creencia
en la realidad de la revelación divina y en la determinación de rectificar el
mal efectuado al mundo por sus gobernantes, Alemania puede algún día volver a
expresar la vida del alma. Con este fin, antes debe primeramente liberarse del
gobierno del mal y después debe ser ayudada para recuperar su posición
espiritual.
Por
lo tanto, Plutón entra con toda su fuerza y expresión a fin de conducir las
pruebas del discípulo mundial, para lo cual trae la potencia de Escorpio, el
signo del discipulado. Bajo estas influencias puede tener lugar la muerte de
las formas, liberando al discípulo; debe sobrevenir la disolución de viejas
estructuras grupales de pensamiento, que personifican ideas e ideales caducos y
disolverse y desaparecer las cristalizadas antiguas formas, pero en su lugar el
espíritu imperecedero -impresionado por la revelación y sensible a los nuevos
conceptos de la verdad que emerge- creará las necesarias y nuevas formas para
la adecuada expresión.
Tales
influencias están dominando actualmente al mundo y se expresan de acuerdo al
tipo de vehículo que reacciona a su impacto. El tipo de respuesta, consciente y
la actividad resultante -como el ocultista bien lo sabe- depende de la cualidad
del vehículo receptor de cualquier tipo de energía. La interacción de la
energía y del vehículo despierta entonces algún tipo de conciencia. Ésta es una
ley básica e inalterable.
Con
lo poco que he podido decir respecto a estas constelaciones y su relación
actual con nuestro planeta, espero haber puesto en claro y en forma práctica,
algo que los astrólogos esotéricos deben captar incesantemente. Una vez
establecido qué constelaciones ejercen
influencia sobre nuestra Tierra en un momento dado, qué planetas exotéricos o
esotéricos, transmiten su influencia y que rayos están en consecuencia activos,
se podría entonces comprobar la realidad de las energías distribuidas, porque
aparecerán en la Tierra y entre los hombres sus resultados apropiados y la
respuesta esperada.
2. Las tres principales influencias
planetarias actuales.
Dentro
del sistema solar mismo, tres de los planetas sagrados se hallan peculiarmente
activos, y son:
1. Urano.
Este planeta es el regente exotérico de Acuario, el regente esotérico de Libra
y el regente jerárquico de Aries. Está particularmente activo en la actualidad
y trae la energía del séptimo rayo. La circulación de sus energías puede ser
representada por el siguiente símbolo o diagrama:
La
triple afluencia de la energía de séptimo rayo, matizada por la fuerza de las
tres grandes constelaciones, es poderosa para efectuar grandes cambios en
nuestro pequeño planeta. Es interesante comprender que Aries, el Inaugurador,
llega a ser eficaz sobre la Tierra por medio del poder organizador de Urano.
Aries es el origen, el comienzo y el iniciador de la Nueva Era y sus
civilizaciones venideras, de la aparición del Reino de Dios en la Tierra y del
individuo iniciado en los Misterios. Acuario es el actual Determinador del
futuro. Lo que es iniciado ahora en Aries se manifestará en Acuario, y Libra
impulsará a la adquisición de un punto de equilibrio o (hablando
esotéricamente) a “eludir a las fuerzas opositoras que se hallan en el punto
medio entre la fuente de origen y la meta”.
2. Mercurio.
Expresa la energía de cuarto rayo y está, como bien saben, peculiarmente
relacionado con el cuarto reino de la naturaleza, el humano. Es el regente
esotérico de Aries (por eso “conduce a los misterios”) y también el regente
exotérico de Géminis, signo de los grandes opuestos en lo que respecta a la
humanidad, porque significa alma y personalidad, conciencia y forma; es también
el regente exotérico de Virgo, la Madre del Cristo-Niño, o la forma y aquello
que mora en la forma, y es, finalmente, el regente jerárquico de Escorpio, el
signo del discipulado.
En
consecuencia, esto pone en estrecha relación a cuatro grandes constelaciones,
cada una de las cuales tiene una relación peculiar con las dualidades que
conciernen, en forma definida y evolutiva, al hombre. Éstas son expresadas en
forma excepcional para la humanidad por intermedio de Aries, Géminis, Virgo y
Escorpio; el siguiente diagrama describe la naturaleza de esta relación:
Cuando
se visualizan estos diagramas, el símbolo debe verse girando rápidamente.
Mercurio, el Mensajero de los Dioses, lleva a la humanidad cierto tipo de
fuerza, que precipita un punto de crisis y da lugar a la siguiente gran
revolución, que conducirá al género humano a una nueva experiencia y a la
revelación de la divinidad que el hombre está destinado a revelar.
3. Saturno.
Este planeta aplica las pruebas y ha sido elegido o invocado con ese fin,
porque el tercer rayo no sólo constituye su rayo particular sino que es también
el de nuestro planeta, la Tierra. Las dos notas se sincronizan. Saturno es
también el regente jerárquico de Libra y, por lo tanto, trae a la manifestación
de la humanidad y a las diferentes Jerarquías involucradas, un punto de crisis,
para el cual la clave y el resultado reside en el reconocimiento del
equilibrio. Debido a que Saturno controla también a Capricornio en dos de sus
tres expresiones o campos de influencia, es poderoso en los tres campos
-exotérico, esotérico y jerárquico- y si se relaciona lo que digo aquí con lo
que he dicho anteriormente en este tratado, referente a Capricornio, se verá que el signo de la iniciación se
cierne sobre nuestro planeta y también sobre el destino del discípulo
individual. Por lo tanto, existe una expresión de la fuerza de tercer rayo que
el siguiente diagrama aclarará:
Esto
hace efectivo y claro que el signo del equilibrio y de la iniciación puede ser
empleado ahora inteligentemente para producir efectos sobre nuestra Tierra, e
inevitablemente lo hará.
Estas
afirmaciones ponen fin a lo que creí necesario decir. La iniciación
-caracterizada por la autoiniciación- es la actual demanda del hombre. Las
estrellas lo declaran y lo decretan. Por lo tanto, la Jerarquía colabora en
forma intencionada. La demanda implorante y las aspiraciones del hombre indican
que el hombre valora la oportunidad y reconoce comprensivamente la necesidad
comprobada. El Espíritu de Vida hará que esto se cumpla.
CAPITULO VI
LAS TRES CRUCES
NO podré tratar detalladamente el tema de las
tres Cruces zodiacales -las Cruces Mutable, Fija y Cardinal- porque conciernen
a las totalidades o a la síntesis de la manifestación y a la experiencia
unificada de una entidad encarnante, sea Dios
o el hombre. Por lo tanto,
sólo pueden comprenderlo quienes poseen conciencia incluyente, es decir,
percepción iniciática. Sin embargo, pueden hacerse algunos comentarios
generales.
Las tres
cruces son, como bien saben:
1. La
Cruz del Cristo Oculto - La Cruz Mutable.
a. Es
la Cruz de las cuatro energías principales, que producen las circunstancias
condicionantes y traNsforman al hombre animal en un aspirante.
b. Es
la Cruz de la personalidad o del ser humano, que se desarrolla en forma
constante, integrándose finalmente. Esto tiene lugar, primero, en respuesta a
las circunstancias y luego, a la inclinación del alma.
c. Es
la Cruz del cambio temporal y temporario, de la fluidez y de esos ambientes que
se alteran constantemente e impulsan al alma, que anima la forma, a ir de una
extrema experiencia a otra, de manera que la vida oscile entre los pares de
opuestos.
d. Es
la Cruz de la forma que responde, nutre y desarrolla la vida del Cristo que
mora internamente, el alma oculta o Señor del Ser.
Los cuatro
brazos de esta Cruz son Géminis-Virgo-Sagitario-Piscis. Algunas veces se la
denomina la Cruz Común, porque condiciona al rebaño común, la masa humana.
2. La
Cruz del Cristo Crucificado - La Cruz Fija.
a.
Es la Cruz compuesta por las cuatro
energías que condicionan la vida del hombre, que es ante todo un discípulo en probación y luego un discípulo aceptado o
consagrado.
b.
Es,
destacadamente, la Cruz del alma. El hombre que se halla en la Cruz Fija está
llegando a ser acrecentadamente consciente de su orientación e influencia, y no
responde tan ciegamente como el hombre que se halla en la Cruz Mutable. No
“asciende, en un sentido técnico a esta Cruz de Correcta Orientación”, hasta no
haber alcanzado, en cierta medida, contacto con el alma y recibido un toque de
iluminación y de intuición espiritual -no importa cuán fugaz pueda ser ese
destello.
c.
Es la Cruz de “la
visión fija y de ese intento inmutable que impele al hombre a ir desde un punto
de luz hasta la brillante luz solar”. El hombre en la Cruz Fija dice: “Soy el
alma y aquí permanezco. Nada moverá mis pies fuera del estrecho lugar en el que
permanezco. Enfrento la luz. Soy la Luz, y en esa luz veré la Luz”.
d.
Es la Cruz cuyas
cuatro energías se mezclan con las energías del sistema solar mismo y las
trasmiten. Esto puede hacerlo el hombre porque en la Cruz Fija está llegando a
ser acrecentadamente consciente de los acontecimientos más importantes que él,
y más absorbentes que sus anteriores intereses que conciernen a la humanidad,
en su relación con las fuerzas solares, no sólo con las fuerzas planetarias. Va
siendo cada vez más sensible a un todo mayor.
e.
Las energías de
esta Cruz continúan evocando respuesta hasta el momento de recibir la tercera
iniciación.
Los cuatro brazos de esta Cruz son Tauro-Leo-Escorpio-Acuario.
Se la denomina Cruz Fija porque el hombre está crucificado en ella por la
directa elección y la intención inamovible de su alma. Una vez tomada esta
decisión no puede retroceder.
3.
La Cruz del Cristo
Resucitado - La Cruz Cardinal.
a.
En esta Cruz, de
acuerdo a la paradoja ocultista y al tiempo y espacio, el Espíritu es
crucificado. Sus cuatro energías rigen y dirigen al alma cuando avanza en el
Sendero de Iniciación. Lógicamente, tratándose de un estado de conciencia tan
excelso, poco puedo decir respecto a esta Cruz. excepto hacer vagas
generalizaciones.
b.
Por lo tanto es
preeminentemente, la Cruz de la Iniciación y de los comienzos. Concierne
fundamentalmente “al comienzo del interminable Camino de la Revelación” que se
inicia cuando se entra en el Nirvana, para lo cual todas las etapas previas al
Sendero de Evolución no han sido más que preparatorias.
La citas dadas acontinuación pueden aportar comprensión
y ayuda a fin de iluminar este tema tan difícil, indicando el significado de
esta Cruz Cardinal como influencia culminante y revelando lo que tienen por delante
quienes logran la categoría jerárquica:
“Toda belleza y bondad, todo lo que contribuye a
la desaparición del dolor y la ignorancia en la Tierra, debe ser dedicado a ‘la
Gran Culminación. Entonces, cuando los Señores de Compasión hayan civilizado
espiritualmente a la Tierra y hecho de ella un Cielo, quedará revelado para el
peregrino el interminable Sendero que se extiende hasta el Corazón del
Universo. El hombre, que entonces ya no será hombre, habrá trascendido la
naturaleza, e impersonalmente, no obstante en forma consciente, unificado con
todos los Seres Iluminados, ayudará a cumplir la Ley de la Evolución Superior,
de la cual el Nirvana no es más que el principio”. (Yoga Tibetano y Doctrinas
Secretas.)
c.
Ésta es la Cruz de
los “brazos extendidos, del corazón abierto y de la mente superior”, y quienes
se hallan en ella conocen y gozan de la significación subyacente en las
palabras: Omnipresencia y Omnisciencia, y están en proceso de desarrollar los
aspectos superiores del Ser, que inadecuadamente describimos con la palabra
Omnipotencia.
d.
Las energías de la
Cruz Cardinal se fusionan con esas energías a las cuales sólo podemos dar el
nombre de energía. cósmica, aunque ésta no les signifique nada. Contienen la
cualidad de Aquel del Cual Nada Puede Decirse, y están “matizadas con la Luz de
los siete sistemas solares”, de los cuales nuestro sistema solar es uno.
e.
El alcance y el
ciclo de su influencia en la vida del iniciado son absolutamente desconocidos,
incluso para nuestro Logos planetario, que está crucificado sobre sus “brazos
abiertos”.
1. La Cruz del Cristo Oculto.
Hablando en forma general, la Cruz Mutable rige
por lo tanto a la forma o naturaleza corpórea; controla todo el ciclo de vida
del alma individual a través de las etapas de las experiencias inferiores de
la humanidad, etapas estrictamente humanas, y los procesos integrantes del
desarrollo de la personalidad, hasta que el hombre se trasforma en una persona
alineada, reorientándose lentamente hacia una visión superior, una captación
horizontal y vertical más amplia de la realidad, y convirtiéndose en aspirante.
Esta Cruz rige a la triplicidad inferior en manifestación y a los tres mundos
de la evolución humana. La Cruz Fija rige al alma, que ahora es consciente
dentro de la forma humana y en los tres mundos, pero controla todo lo
denominado “los cinco mundos de la realización humana” -los tres niveles de
actividad estrictamente humanos y los dos superhumanos, es decir, la trinidad
inferior y la Tríada espiritual. Concierne a toda la vida de la experiencia y
la expresión del alma, después que la Cruz Mutable ha obligado, en realidad, al
hombre a pasar los senderos de purificación y del discipulado. Se relaciona con
la integración del alma y la personalidad y su total mezcla o fusión. La Cruz
Cardinal rige la manifestación de la Mónada en toda su gloria y belleza, ciclo
de influencia que tiene dos etapas: Una, en que la Mónada se expresa en los
seis planos de manifestación, en “sabiduría, fuerza y belleza”, por intermedio
del alma y de la personalidad integradas. Esta etapa es relativamente breve. La
otra, en que -retirado y abstraído de esas formas de Ser- “el UNO prosigue en
un Camino superior y pasa a reinos desconocidos, hasta para los más elevados
Hijos de Dios en nuestra Tierra.
Podría decirse que la Cruz Mutable constituye la
influencia condicionante de ese gran centro planetario denominado humano; la
Cruz Fija constituye eminentemente la principal serie controladora de energías
regentes, trasmitidas por el centro denominado Jerarquía planetaria; la Cruz
Cardinal rige y condiciona (en forma desconocida para los hombres) ese gran
centro planetario denominado Shamballa.
Por lo tanto, verán cuán grandioso es mi tema.
Permítaseme repetir que sólo quienes pueden pensar en términos de cualesquiera
de las tres Totalidades mencionadas, sabrán de lo que hablo; las mentes menos
capacitadas obtendrán una imagen o visión de posibilidades trascendentales que
los ayudará a obtener una expansión de conciencia, pero lo que expondré
permanecerá en el nivel de lo (momentáneamente) inalcanzable.
Técnica y académicamente se aclarará el tema, si
puntualizo que:
1.
La Cruz Mutable es
la Cruz del Espíritu Santo, de la tercera Persona de la Trinidad Cristiana,
pues organiza la sustancia y evoca la respuesta sensible de la sustancia misma.
2.
La Cruz Fija es la
Cruz del Hijo de Dios, de la segunda Persona de la Trinidad, impulsado por el
amor a encarnar en la materia y a ser conscientemente crucificado en la Cruz de
la materia
3.
La Cruz Cardinal
es la Cruz del Padre, el primer aspecto de la sagrada Trinidad, que envió al
Espíritu Santo (el Aliento) porque la Mente de Dios visualizó un destino para
la materia, que ha tardado mucho tiempo en cumplirse, “ya cercano el momento”,
el Hijo cumplió la ley en colaboración con el Espíritu Santo, y esto en
respuesta al “hágase” del Padre.
Estas tres Cruces en su total manifestación se
relacionan con las tres energías básicas, que trajeron a la existencia el
sistema solar; constituyen las tres expresiones principales y sintéticas de la
Voluntad suprema, motivadas por el amor y expresadas por la actividad. En
estas Cruces, la capacidad de Ver el Todo, propósito-móvil-expresión,
vida-cualidad-apariencia, se trasforma y cambia. En la Cruz Mutable, el hombre
crucificado no ve nada. Sufre, agoniza, desea, lucha, y es la víctima aparente
de las circunstancias, caracterizándose por la visión velada y los anhelos
incipientes, que gradualmente toman forma hasta que alcanza la etapa de
aquiescencia. y aspiración. Luego, en la Cruz Fija, empieza a comprender la
totalidad del propósito de la experiencia en la Cruz Mutable (en lo que a la
humanidad concierne) que hay un propósito jerárquico que puede ser captado
sólo por el hombre que está dispuesto a ser crucificado en esa Cruz. Alcanza la
etapa de la responsabilidad, de la autopercepción y de la correcta dirección.
Su orientación es ahora “espiritualmente vertical, lo que implica la incluyente
horizontal”. En esta etapa va adquiriendo forma, en su conciencia, el Plan del
Logos. En la Cruz CarcZi~w2, el propósito y la culminación unificada de las
dos crucifixiones anteriores evidencia en forma casi cegadora, aparece con toda
claridad la visión de la intención unificada de las tres Personas de la Trinidad
subyacente -cada una en Su Propia Cruz.
Quizás la simplicidad de los tres símbolos que se
darán a continuación, puedan servir de algo para aclarar lo que he tratado de
impartir.
La Cruz Mutable, de cambio material y movimiento
constante, ‘puede ser representada por la svástica. El Hombre es inconsciente
de la naturaleza de las cuatro energías entrantes y poco puede interpretar
en términos del alma. Las energías hacen impacto sobre él y lo impulsan a la
actividad material. La Cruz de la personalidad hace que el hombre crucificado
en ella, se dedique a las cosas materiales, para poder en su oportunidad
emplearlas divinamente. Los nazis eligieron de esta Cruz el aspecto inferior
del símbolo, expresando así al finalizar el ciclo material de la existencia
humana, el falso y maligno empleo de la materia, cuya clave es la
separatividad. la crueldad y el egoísmo. El mal uso de la sustancia y la
prostitución de la materia y de la forma para fines malignos, constituye el
pecado contra el Espíritu Santo. Podría decirse que la svástica “lleva a un
terrible peligro y a erróneos caminos a aquellos cuya codicia es grande y no
ven la belleza de la Cruz que alborea ni sienten amor por las vidas humanas”.
Para quienes no responden a los aspectos y efectos inferiores de la Cruz que
gira (según se la denomina a veces), “la svástica los arroja lejos y fuera de
sí misma hasta que se detienen en la Cruz de la crucifixión elegida”, la Cruz
Fija del discípulo consagrado.
El símbolo de la Cruz Fija (en lo que a la
humanidad se refiere) puede ser expresado así. Ésta es la Cruz de la
Humanidad.
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En ella el hombre obtiene la iluminación y es
consciente de los ‘efectos del ciclo completo (indicado por el círculo) de las
cuatro energías, a las cuales estaba sometido en la Cruz Mutable.
El símbolo de la Cruz Cardinal es más complicado y
puede ser representado así:
He aquí el triángulo de la Mónada manifestada, más
los tres ciclos de cuatro energías, enfocadas y mezcladas en una unidad, y
también la línea de la evolución (la evolución de la conciencia) descendiendo
profundamente e incluyendo a la materia y, al mismo tiempo, extendiéndose a
los “Espacios de la Divinidad”.
Mucho de lo que puede decirse sobre las tres
Cruces ya se ha expuesto en forma diseminada, cuando fueron considerados
separadamente cada uno de los doce signos del zodíaco, y es innecesario
repetirlo. Este tratado, igual que La Doctrina Secreta está destinado a incitar
la investigación y tiene el poder de desentrañar y buscar, porque el proceso
produce un efecto definido sobre las células del cerebro y conduce al estímulo
necesario. En el estudio de las Cruces, el verdadero significado de sus influencias
sólo aparecerá cuando empiecen a pensar en términos de síntesis o en relación
con las cuatro corrientes de energía que fluyen en forma unida sobre y a través
de cualquier tipo de manifestación divina. Esto no es fácil de realizar, pues
la capacidad de pensar sintéticamente recién está comenzando a aparecer en las
mentes más destacadas de la raza, lo cual puede ser ilustrado. y ello
analíticamente (que siempre niega la síntesis), afirmando en lo que respecta a
la Cruz Mutable, que, por ejemplo, la síntesis de la evolución, su problema y
su meta, aparecen como si estuvieran unidos en una total presentación, cuando
las influencias son observadas como:
1.
Géminis - la
presentación de la dualidad.
2.
Virgo - la
presentación de la vida y la forma fusionadas.
3.
Sagitario - la
presentación de la energía enfocada.
4.
Piscis - la
presentación de una radiación fusionada.
Esta radiación culminante es el resultado del
enfoque de la vida, la intención y la energía en un “punto de poder radiante”.
Se ha dicho que, en conexión con la Cruz Mutable, actualmente el signo Piscis
es el más poderoso y, cuando el trabajo de la Cruz Mutable ha sido realizado,
el discípulo pasivo pasa a la Cruz Fija y se prepara para las pruebas y
experiencias de la iniciación. Esto lo expresa El Antiguo Comentario en su
simbología oculta, de esta manera:
“La Luz brilla porque la luz
mayor y la menor se acercan y se invocan mutuamente. Sus luces mezcladas,
aunque todavía no son un sol radiante, se están fusionando rápidamente. Estas
luces fusionadas revelan el Camino Iluminado.
El hombre se ve a sí mismo
siguiendo al otro Camino, el de las totalidades iluminadas, que conduce desde
la forma al alma, desde la oscuridad a la luz, y así alrededor de la Rueda.
Retrocediendo sus pasos y yendo hacia atrás en el Camino (la rueda revertida
del zodíaco, A. A. B.), avanza.
Penetra una nueva luz. Las siete
hermanas desempeñan su parte (las Pléyades en Tauro son el primer signo de la
Cruz Fija), entonces brillan tres luces. Y así aparece un radiante sol”.
El tema de las tres Cruces es fusión e
integración. La fusión de la personalidad en un todo funcionante; la fusión
consciente del alma y la personalidad; la fusión de la triple expresión de la
divinidad -Mónada, ego y personalidad, a fin de que aparezcan las energías
fusionadas. La nota clave de sus influencias es el poder de incluir y la plena
expresión en forma simultánea de la vida vertical y horizontal en tiempo y
espacio.
Debería observarse que hay siete formas de luz,
relacionadas con la sustancia de los siete planos, los cuales son estimulados y
realzados por las doce formas de luz de las Jerarquías Creadoras, relacionada
cada una con cualquiera de los doce signos del zodíaco. No puedo extenderme
sobre esto, pues se relaciona con los misterios de las iniciaciones superiores.
Las enuncio simplemente para que puedan apreciar una realidad oculta, que aún
no pueden comprobar. Una afirmación paralela sería que la luz de los siete
centros en el hombre (cuando están realzados por la luz de los siete centros
planetarios) y los cinco reinos de la naturaleza (7 + 5 12) además de las doce
luces del zodíaco, culminarán la efectividad de la luz que posibilitará la
expresión de la totalidad, y esto por medio de la humanidad. Esta afirmación
fundamental tiene muy poco significado para ustedes todavía, pero constituirá
-en el próximo siglo- un pensamiento simiente o “sonido clave” para la próxima
revelación de la Sabiduría Eterna.
Mientras la significación de las tres Cruces no
sea comprendida en forma más plena y sintética por los astrólogos y los investigadores
de la astrología es casi imposible hallar las palabras necesarias para
trasmitir con claridad el significado designado. Hasta ahora no ha habido una
real tentativa, por parte de los astrólogos (aún de los más avanzados), para
llegar a una comprensión general o sintética del efecto que producen las Cruces
sobre la humanidad. Todo lo que hasta ahora se ha trasmitido es el efecto que
ejerce un brazo de la Cruz sobre el sujeto nacido en un signo particular. Pero
hay una fusión de energía que debe observarse cuando, hablando esotéricamente,
el hombre “permanece en el punto medio donde se unen las cuatro energías”. El
hombre cuyo signo del Sol está en Géminis, por ejemplo, está sujeto a las
fuerzas que afluyen a través de toda la Cruz, a menos que sea un ser humano de
grado muy inferior; será sensible a las influencias de los otros tres signos,
cuando entran a ejercer poder, a medida que el zodíaco menor del año desempeña
su parte. Más tarde, cuando el valor práctico de la astrología esotérica sea
mejor comprendido, los hombres aprovecharán las tres energías de los otros tres
signos de la Cruz en la que está ubicado el signo del Sol. Éste es un futuro
desarrollo de la ciencia de la astrología esotérica. En términos más simples y,
por lo tanto, limitando necesariamente la significación, podría decirse que el
hombre, cuando está en Sagitario, tratará de practicar la centralización sobre
determinada línea; cuando se halle en Virgo, sabrá que tiene la oportunidad
de poner a la forma bajo la influencia del Cristo oculto y que, en Piscis, la
sensibilidad a la impresión superior será su derecho y privilegio. Estas cuatro
posibilidades, en lo que al iniciado avanzado se refiere, están bellamente
demostradas para nosotros en la vida de Jesús, el Maestro que pertenece al
sexto rayo.
El aspecto Géminis de Su vida está demostrado en
la fusión perfecta de la dualidad básica que reside en la humanidad: lo humano
y lo divino.
El aspecto Virgo vino a la expresión en Su
duodécimo año, cuando dijo: “No sabéis que debo ocuparme de los asuntos de mi
Padre”, indicando con ello la subordinación de la vida de la forma a la
voluntad del Cristo interno; lo cual fue consumado cuando “la divinidad
descendió sobre Él” en el Bautismo.
La energía de Sagitario Lo capacitó para decir,
cuando enfrentaba con pleno conocimiento el inminente sacrificio que tendría
que hacer: “Debo ir a Jerusalén”, y leemos que entonces Él “volvió Su rostro” y
recorrió el Sendero del Salvador, que conduce a la liberación de la humanidad.
El aspecto Piscis, en su expresión más elevada,
está demostrado por Su sensibilidad al contacto inmediato e ininterrumpido con
Su “Padre en los Cielos”; Él estaba en comunicación constante con la Mónada,
probando así al mundo que Él había sido iniciado en esos estados de conciencia
de los cuales la tercera iniciación es sólo el comienzo.
Todo ello demuestra que las tres Cruces
funcionaron simultáneamente en Su Vida -algo hasta entonces desconocido en la
perfección que Él demostraba. la perfección de la perfecta respuesta y también
la perfecta demostración del resultado, dándonos una manifestación y un
ejemplo de la fusión de las doce energías en una sola Personalidad divina
(expresando la Individualidad) en el plano físico. Completaré brevemente la
demostración de esta verdad -la verdad de que en el iniciado de grados
superiores las doce energías zodiacales pueden enfocarse simultáneamente y
producir una total manifestación de la divinidad, que está destinada
oportunamente a expresarse a través de la humanidad en este planeta. He dado la
forma en que se expresa la Cruz Mutable. Consideraremos las otras dos en
relación con el Cristo y con el Cristo cósmico.
LA
CRUZ FIJA
Tauro. - El Cristo dijo (como lo dijeron todos los
Hijos de Dios que conocieron la verdadera significación de la Cruz Fija) “Yo
soy la luz del mundo”, y añadió, “si tu ojo fuese iluminado. todo tu cuerpo
estaría pleno de luz”. Tauro es, como habrán oído decir, la Madre de la
Iluminación, y el “ojo del Toro” es el símbolo del ojo al cual se refirió
Cristo.
Leo. - Es el signo de la identidad autoconsciente
Esto lo testimonio el Cristo en las palabras que pronunció a sus discípulos:
“¿ De qué le serviría al hombre ganar el mundo y perder su alma ?“ o su propio
centro de autoconciencia -ese significativo punto de realización que debe
preceder a los más incluyentes estados de conciencia
Escorpio. - La significación de este signo en la
vida del Cristo ha sido eliminada de El Nuevo Testamento, pero conservada para
nosotros en la antigua leyenda cristiana que -en la cuna misma- Cristo mató o
estranguló a dos serpientes, refiriéndose a los pares de opuestos, los cuales
ya no podían controlarlo
Acuario. - La expresión de esta influencia nos ha
sido bellamente dada en la historia de la Ultima Cena. El Cristo envió a Sus
discípulos a la ciudad para que buscaran al hombre que llevaba un cántaro de
agua” sobre sus hombros. Éste es el símbolo del signo Acuario, en el cual la
universalidad del agua de la vida llegará a ser un factor en la conciencia
humana; entonces todos compartiremos oportunamente la comunión del pan y del
vino. Se refirió indirectamente a la misma idea cuando dijo que Él era “el Agua
de la Vida”, que apaga la sed de la humanidad.
Por medio del empleo de las energías de los cuatro
signos de la Cruz Fija, el Cristo demostró la perfección.
LA
CRUZ CARDINAL
En los cuatro signos de esta Cruz hallamos que Él
también manifestó sus energías en su forma más elevada (desde el ángulo de la
comprensión humana), aunque más por implicación que por enunciación directa.
Aries. - El signo de los comienzos proporcionó el
impulso de la energía que Lo capacité paran inaugurar la era cristiana;
inició, por Su intermedio, la “era del Amor”, que sólo ahora está empezando a
tomar forma, y su potencia es tan grande que ha traído (en forma paradójica) la
actual separación mundial.
Cáncer. - La potencia de este signo está expresada
en las palabras del Cristo, a menudo mal interpretadas: “Otros corderos tengo
que no son de este rebaño, y a esos también debo traerlos”. Se refiere a la
conciencia masiva, en oposición a la conciencia iniciática de Sus discípulos.
Cáncer es el signo de las masas.
Libra. - El Cristo permaneció en el punto de
equilibrio de la evolución humana; permaneció entre el viejo mundo y el nuevo,
entre Oriente y Occidente. En la era cristiana se obtiene un “punto de
equilibrio”, o esas crisis de equilibrio en el reino humano.
Capricornio. - Este signo marca el punto de
concreción y cristalización que trae oportunamente la muerte de la forma, y es
lo que está sucediendo actualmente. En Su triunfo sobre la muerte y Su
resurrección a la vida, el Cristo indicó el profundo misterio de Capricornio.
Un estudio de estas pocas sugerencias respecto a
la vida del Cristo, traerá luz y vivencia sobre el tema de las tres Cruces. Es
innecesario recordarles aquí, que en el Monte Gólgota las tres Cruces están
representadas como:
1.
La Cruz Mutable-el
ladrón que no se arrepiente. Humanidad.
2.
La Cruz Fija-el
ladrón arrepentido. Jerarquía.
3.
La Cruz
Cardinal-la Cruz del Cristo. Shamballa.
2. La Cruz del Cristo Crucificado.
Para quienes lean este tratado, la Cruz de
primordial importancia es la Cruz Fija de los Cielos. El número de aspirantes
a los Misterios aumenta constantemente en la actualidad, y esto implica su
reorientación hacia la luz, su reversión consciente en la rueda del zodíaco y
su comprensión respecto a los objetivos de los procesos a los cuales se han
dedicado en la Cruz Fija. Los discípulos tienden a pensar que el hecho de
ocupar su lugar en esa Cruz y demostrar su disposición para someterse a las
pruebas y manifestar una inalterable estabilidad, constituye el principal
factor implicado. Pero en realidad no es así. Cada una de estas Cruces hace
sentir su presencia como una cuádruple esfera de influencia o un potente centro
de energía, por intermedio de un “sonido invocador”. Este sonido se eleva de
cada una de las Cruces y produce resultados y respuesta en alguna parte. Este
nuevo dato respecto a las Cruces es importante y lo trataré brevemente. Sólo
cuando la influencia de los cuatro brazos de cada Cruz haya producido un
efecto en el sujeto, tendrá lugar una transición en la conciencia, de una Cruz
a otra -marcando cada transición un punto de crisis, tanto en el individuo como
en el todo mayor. Entonces se iniciará un proceso de invocación -al principio
inconscientemente, y será en este caso algo así como un esparcido llamado y
luego, conscientemente, cuando adquiera la forma de un llamado enfocado.
Cuando llega el momento de la transición de la
Cruz Mutable a la Cruz Fija, suceden tres cosas:
1.
La influencia de
las cuatro energías de la Cruz Mutable ha proporcionado a la forma una vasta
experiencia de la vida.
2.
Actualmente existe
una gradual, creciente y profunda disconformidad en la conciencia del hombre
que realiza la transición. Ha agotado en gran medida el deseo material, ya no
le atrae el sendero que lleva a la materia; no lo dominan las necesidades de
la naturaleza física; teme a los impulsos que emanan del plano astral: está
mentalmente despierto y activo como una personalidad funcionante, pero
permanece insatisfecho y está penosamente consciente de ello.
3.
Se dedica a
invocar. Este proceso de invocación se divide en dos etapas:
a.
La etapa de la
aspiración irregular y vaga, pero que gradualmente adquiere poder.
b.
La etapa del
misticismo, fusionándose con el ocultismo (el estudio de lo que está oculto).
La dualidad es ahora consciente y penosamente reconocida, y se pone en contacto
con el camino superior y la visión espiritual. El deseo cede el lugar a los
vagos impulsos de lo que podría llamarse amor. Este amor es la actividad
producida en la personalidad por ese emergente aspecto divino, el cual él trata
de invocar. Cuando es adecuadamente fuerte, entonces tiene lugar la verdadera
evocación y el discípulo (el hombre es eso ahora) asciende a la Cruz Fija.
Lo que antecede es aplicable al discípulo
individual y también a la entera humanidad y, como he dicho a menudo, este
proceso de invocación está teniendo lugar en la familia humana, produciendo la
terrible crisis actual. Las dos etapas ya descritas están presentes hoy en la
humanidad en forma general y potente.
El reconocimiento de estas dos etapas en la
humanidad, me indujo a dar, bajo instrucciones de la Jerarquía, como puntos
ampliamente separados en el tiempo, dos estrofas de un gran mántram oculto. La
primera, empleada en 1936, se refería a Ja vaga aspiración general del conjunto
de pueblos del mundo, evidenciada hoy más que nunca y enfocada cada vez más
hacia el verdadero bienestar.
LA GRAN INVOCACIÓN
Que las Fuerzas de la Luz iluminen a la humanidad.
Que el Espíritu de Paz se difunda por el mundo.
Que el espíritu de colaboración una a los hombres
de buena voluntad dondequiera
estén.
Que el olvido de agravios, por parte de todos los
hombres, sea. la tónica de esta
época.
Que el poder acompañe los esfuerzos de los Grandes
Seres.
Que así sea, y cumplamos nuestra parte.
El empleo de esta primera estrofa, obtuvo un éxito
inmediato y plena respuesta de esas personas buenas y bienintencionadas, cuyo
enfoque es predominantemente astral y anhelante y cuya meta es paz y
tranquilidad. La paz y la tranquilidad proporcionan una “zona de conciencia”
en la que puede florecer la aspiración, alcanzarse el bienestar físico y
emocional y posibilitar el reconocimiento de la visión mística.
La segunda estrofa se dio luego, y estaba
destinada a ser una prueba o “punto decisivo en un momento de crisis”.
Que surjan los Señores de la Liberación.
Que traigan ayuda a los hijos de los hombres.
Que aparezca el Jinete del Lugar Secreto
Y con su venida salve.
Ven, oh Todopoderoso.
Que las almas de los hombres despierten a la Luz,
Y que permanezcan en conjunta intención.
Que el Señor pronuncie el fíat:
¡Ha llegado a su fin el dolor!
Ven, oh Todopoderoso.
Ha llegado para la Fuerza Salvadora la hora de
servir.
Que se difunda por el mundo, oh Todopoderoso.
Que la Luz, el Amor, el Poder y la Muerte
Cumplan el propósito de Aquel que Viene.
La VOLUNTAD de salvar está presente.
El AMOR para llevar a cabo la tarea está
ampliamente difundido.
La AYUDA ACTIVA de quienes conocen la verdad,
también está presente.
¡Ven, oh Todopoderoso y fusiona a los tres!
Construye la muralla protectora.
El imperio del mal debe terminar AHORA.
Esta invocación fue dada a las masas durante esta
prueba, pero estaba principalmente destinada a ser empleada por esos aspirantes
y discípulos que no sólo son místicos, sino que han logrado por lo menos un
pequeño progreso en su tentativa de hollar el camino oculto; están mentalmente
enfocados y reconocen el camino superior; han visto la visión y están ya preparados
para algo más cercano y real. Por lo tanto, la última estrofa está destinada
principalmente a los que han ascendido o están en proceso de ascender a la Cruz
Fija.
Por eso fue relativamente limitado el empleo de la
segunda parte de la Gran Invocación, repudiada (a veces casi violentamente)
por las personas de tipo emocional que no pueden ver más allá de la belleza de
la paz -expresión de la meta en el plano astral. Su visión del todo mayor y la
evocación de la voluntad al bien (que no es voluntad por la paz) estaba extremadamente
limitada, aunque no por su culpa. Simplemente indicaba el lugar que ocupaba en
la escala de la evolución, y marcaba un punto relativamente útil de servicio,
pero en proceso de ser trascendido. Los pueblos del mundo ya están comprendiendo
(por medio del sufrimiento y su consiguiente reflejo) que existe algo más
grande que la paz, y es el bien de la totalidad, y no únicamente pacíficas
condiciones individuales o paz nacional. Esta reorientación de la conciencia
humana es creada por la actitud determinada de las almas de los hombres en forma
masiva y fusionada, organizada y enfocada por la visión del bienestar general
de la humanidad.
Sin embargo, fue esencial que las diferenciaciones
en las actitudes aparecieran con toda claridad y, por lo tanto, dimos las dos
estrofas de la Gran Invocación, en forma separada y en distintos momentos. Así
aprendieron a apreciar la diferencia entre las actitudes de la masa de personas
bien intencionadas del mundo y las actitudes correctamente orientadas de los
aspirantes y discípulos inteligentes. Esto fue necesario antes de que pudiera
tener lugar una acción más amplia. Hago una pausa aquí para recordarles que
ambos grupos son necesarios: el primero -emocional e idealista- tiene que
desempeñar su parte para enfocar la masiva aspiración fluida, cuya
responsabilidad es hacia el público en general. El otro grupo de pensadores
entrenados y personas que están principalmente animadas por la voluntad al bien
(que es de mayor importancia en este ciclo mundial que la voluntad para la paz)
tienen la función de evocar respuesta jerárquica, contestando a la aspiración
del primer grupo. Enfoca su aspiración en el plano mental, creando una forma
mental que personifica el objetivo y proyecta el “llamado” que puede llegar a
oídos de los Señores de la Liberación.
La invocación fusionada y el llamado unido,
elevará una poderosa demanda desde los distintos niveles de la conciencia
humana hasta los Centros ocultos de la “Fuerza Salvadora”. Tal el llamado unido
que deben ahora organizar. Así la masa de la humanidad será estimulada para
pasar de la Cruz Mutable a la Cruz Fija, y el nuevo ciclo mundial que empieza
en Acuario (un brazo de la Cruz Fija), será definitivamente inaugurado por la
humanidad misma.
Por lo tanto, podría decirse que la Gran
Invocación, tal como fue dada la primera vez, es para que la empleen aquellos
que están crucificados en la Cruz Mutable, la Cruz del cambio, mientras que la
Segunda Invocación es para quienes están crucificados en la Cruz Fija, la Cruz
de la correcta orientación, y también para que la empleen esos hombres y
mujeres cuya finalidad es expresar la voluntad al bien, y pensar en términos
de servicio mundial, porque están orientados hacia la luz -la luz del
conocimiento, la luz de la sabiduría y de la comprensión y la luz de la vida
misma.
En la Cruz Fija, la influencia unida de sus cuatro
corrientes de energía, cuando se expresan plenamente por intermedio de un
discípulo individual y de la Jerarquía, produce también tres condiciones
emergentes:
1.
Hay una vasta
experiencia de vida, actividad y percepción grupales. El hombre autoconsciente
en Leo, se convierte en el hombre consciente del grupo en Acuario.
2.
Surge en la
conciencia del discípulo una visión del “Camino interminable, del cual el
Nirvana no es más que el principio”.
3.
Reconoce su
trabajo mediador, tarea principal de la Jerarquía, que media entre Shamballa y
la Humanidad. Sabe que debe llevar adelante simultáneamente, la tarea dual de
invocación y evocación -la evocación (por medio de la correcta invocación) de
la voluntad al bien de los pensadores y aspirantes del mundo y, además, la
voluntad de salvar de los Señores de Shamballa, por conducto de la Jerarquía,
pues él está en posición de acercarse directamente. Señalo grandes misterios.
Por lo tanto, al principio se despierta en él una
vaga determinación que cede su lugar, con el tiempo, a la evocación de la
voluntad en sí mismo. Esto oportunamente lo relaciona con el aspecto voluntad
de la Deidad cuando emana y desciende aminorado, desde Shamballa, por conducto
de la Jerarquía, en cuya organización espiritual está siendo gradualmente
integrado, mediante la experiencia de la Cruz Fija. Aquí debería observarse
que:
1.
La experiencia en
la Cruz Mutable íntegra a un hombre en el centro denominado Humanidad.
2.
La experiencia en
la Cruz Fija íntegra al discípulo en el segundo centro planetario denominado la
Jerarquía.
3.
La experiencia en
la Cruz Cardinal integra al iniciado en el principal Centro planetario que
denominamos Shamballa.
Oportunamente, se convierte en un radiante centro de voluntad espiritual
que afecta a la humanidad y evoca su voluntad al bien, la fusiona con la de la
Jerarquía hasta donde puede, y a su vez fusiona esta voluntad humana con la
actividad jerárquica, en un esfuerzo por evocar respuesta desde Shamballa.
3. La Cruz del Cristo Resucitado.
No puedo extenderme más sobre este tema, ni será
útil que lo haga, respecto a las condiciones que emergen en la conciencia del
iniciado en la Cruz Cardinal. Mis palabras no tendrían significado. La mayoría
de ustedes se halla en el estado de transición, en el que están estabilizando
la voluntad individual y tratando acrecentadamente de expresarla como voluntad
al bien. Quisiera que comprendieran profundamente que si están condicionados
por la voluntad para la paz, significa que aún actúan en niveles emocionales, y
que deberán trabajar con Ja primera estrofa de la Gran Invocación y
distribuirla a las masas. Si la voluntad al bien los influye y dirige,
entonces, a la tarea de despertar la aspiración de las masas, deben agregar la
de evocar respuesta a la necesidad mundial en los pensadores y aspirantes, por
medio de la segunda estrofa, fusionando los dos acercamientos en un esfuerzo
por evocar -por conducto de la Jerarquía- la voluntad de salvar de Shamballa.
CAPITULO VII
LOS RAYOS, LAS CONSTELACIONES
Y LOS PLANETAS
(Según la Tabulación X)
LLegamos a
la última parte de nuestro estudio sobre el zodíaco y su relación con los siete
rayos. Hemos considerado los signos y sus efectos, y la nueva y profundamente
esotérica astrología, que reemplazará en forma gradual a la actual astrología
mundana. Al final de este siglo habrá conquistado el lugar que le corresponde
en el pensamiento humano, pero hay algo que deben recordar constantemente.
Ahora que la guerra ha terminado y los momentos de aguda prueba y tribulación
ha llegado a su fin, se producirá un gran despertar espiritual –de calidad y
naturaleza actualmente impredecibles. La guerra habrá enseñado a la humanidad
muchas lecciones y arrancado la venda que el yo inferior puso sobre los ojos.
Los valores que hasta ahora han sido expresados y comprendidos sólo por
aquellos cuyos “ojos están puestos en Dios" serán la meta y el deseo de
incontables millares; la verdadera comprensión entre hombres y naciones será el
objetivo anhelado. Lo que la humanidad decide obtener, siempre lo logra.
Constituye una ley oculta, pues el deseo es la fuerza más poderosa en el mundo;
el deseo organizado y unificado fue la razón fundamental de los primeros y
asombrosos éxitos del Eje. El único factor que puede oponerse triunfalmente al
deseo es la Voluntad, empleando la palabra en su significado espiritual y como
expresión del primer gran aspecto divino. Muy poca voluntad espiritual
organizada fue demostrada por las Naciones Aliadas, aunque, lógicamente,
estaban animadas por el deseo de obtener la victoria y llevar a un fin a este
cataclismo mundial omniabarcante, por el deseo de paz y de retornar a la
estabilidad, terminar con las guerras de una vez por todas y romper con su
constante repetición cíclica, y por un acrecentado deseo de finalizar con el
terrible sufrimiento, la crueldad, la muerte, el hambre y el temor, que están
estrangulando a la humanidad para acabar con su vida.
1. La Naturaleza de la Voluntad.
Esta determinación, en la mayoría de los casos, es
simplemente la expresión de un deseo fijo y unido, no el empleo organizado de
la voluntad. El secreto de la voluntad consiste en reconocer la naturaleza
divina del hombre. Sólo esto puede evocar la verdadera expresión de la
voluntad. En verdad debe ser evocada por el alma, cuando domina a la mente
humana y controla a la personalidad. El secreto de la voluntad está también
estrechamente ligado al reconocimiento de la naturaleza inconquistable de la
bondad, y a la inevitabilidad del triunfo final del bien. Esto no es una
determinación ni la activación y estimulación del deseo para poder ser
trasmutado en voluntad; tampoco es un enfoque implacable, inmutable e
inconmovible de todas las energías, por la necesidad de triunfar (los enemigos
de las Fuerzas de la Luz son expertos en eso). La victoria para las Naciones
Aliadas residió en el esfuerzo por producir este enfoque con mayor efecto que
del enemigo. El empleo de la voluntad no se expresa mediante una determinación
férrea por mantenerse firme y no ceder a las fuerzas del mal. La determinación,
el enfoque de la energía y la demostración de un total esfuerzo por la victoria,
fueron sólo (respecto a las Naciones Aliadas) la expresión de un firme deseo
por obtener la paz y terminar con el desorden. Las masas pueden hacer este tipo
de esfuerzo y ambos bandos lo han hecho en este conflicto.
Sin embargo, hay un factor plus, un algo más que
le trajo la victoria a los Aliados. Vino por medio de un inconsciente esfuerzo
por expresar y comprender la cualidad de la Voluntad espiritual; la
manifestación de esta energía divina hizo que el primer aspecto divino de
voluntad o poder, sea lo que es, rasgo característico de la fuerza de
Shamballa; esta cualidad es tan diferente, peculiar y distintiva de la
divinidad, que ni el Mismo Cristo pudo expresarla con facilidad y comprensión.
De allí el episodio de Getsemaní. No me resulta fácil expresar su significación
en palabras. Han pasado dos mil años desde el episodio de Getsemaní, y desde
que Cristo estableció el primer contacto con las fuerzas de Shamballa; por este
medio y en bien de la humanidad, estableció una relación que, después de XX
siglos, sólo es una frágil y débil línea de energía vinculadora.
Sin embargo, esta fuerza de Shamballa está
disponible para ser empleada correctamente, pero el poder de expresarla reside
en su comprensión (hasta donde sea posible en este punto medio. de la evolución
humana) y su empleo grupal. Es una fuerza unificadora sintética, pero puede ser
utilizada como una fuerza
regimentadora y estandarizante. Permítaseme repetir las dos palabras
clave para el empleo de la energía de Shamballa: Empleo y Comprensión grupales.
El género humano ha tenido mucha dificultad en
comprender la significación del Amor. Si esto es así, su problema en relación
con la Voluntad será lógicamente aún más difícil. Para la vasta mayoría de los
hombres el verdadero amor constituye sólo una teoría. El amor (como
generalmente lo interpretamos) se expresa como bondad, pero es una bondad hacia
el aspecto forma de la vida y de las personalidades que están a nuestro
alrededor, y se satisface a sí mismo a menudo mediante el deseo de cumplir con
nuestras obligaciones, y sin obstruir en forma alguna esas actividades y
relaciones que tienden al bienestar de nuestros semejantes. Se expresa por el
deseo de terminar con los abusos y lograr mundialmente condiciones materiales
más felices; se demuestra en amor materno y entre amigos, pero raras veces como
amor entre grupos y naciones. El amor es el tema de la enseñanza cristiana, así
como la voluntad divinamente expresada constituirá el tema de la futura
religión mundial, siendo el impulso que subyace en gran parte del buen trabajo
realizado en los campos de la filantropía y del bienestar humano, pero, en
realidad, el amor no ha sido nunca expresado -excepto por el Cristo.
Si esto es así quizás me preguntarán, ¿ por qué
hago tanto hincapié sobre este superior aspecto divino? ¿ Por qué no esperar
hasta que sepamos algo más sobre el amor y cómo manifestarlo en nuestro medio
ambiente? Porque, en su verdadera expresión, la Voluntad es necesaria hoy como
fuerza propulsora y expulsora, y como agente clarificador y purificador.
El primer registro de las palabras que el Cristo
pronunció a Su madre fueron (símbolo del aspecto sustancia de la divinidad) “¿
No sabéis que debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?” Esos asuntos que Él
relacionó con el primer aspecto divino, la Mónada o aspecto Padre, fue llevar a
cabo el propósito y cumplir la intención, la voluntad y el propósito de Dios.
Su segunda enunciación fue pronunciada durante el Bautismo, en el Jordán,
cuando dijo a Juan el Bautista: “Deja que esto sea así, pues nos corresponde
cumplir con toda rectitud”. Aquí, en esta segunda iniciación -que simboliza Ja
conquista del deseo-, el Cristo penetra en el reino de la realización, del
cumplimiento y de la correcta actividad planeada. Su propio deseo personal
(necesariamente de orden superior, debido a Su elevado grado de evolución)
sustituye a la Voluntad divina. Nuevamente, al final de Su vida, en la
experiencia de Getsemaní, exclama: “Padre, no mi voluntad sino la Tuya sea
hecha”. Aún entonces, incluso para Él, era casi imposible poder expresar
plenamente la voluntad, porque todavía estaba consciente del inherente dualismo
de Su posición y del contraste entre Su voluntad y la voluntad de Dios. En
estas tres enunciaciones, Cristo demostró Su reconocimiento de los tres aspectos
emergentes de la vida, la cualidad y la energía de Shamballa:
1.
La Voluntad que
condiciona el aspecto vida.
2.
La Voluntad que
trae el cumplimiento de correctas relaciones humanas.
3.
La Voluntad que,
finalmente, conquista a la muerte.
Estos tres aspectos están relacionados con las
tres expresiones divinas de espíritu, alma y cuerpo, o vida, conciencia y
forma, o vida, cualidad y apariencia. Este aspecto de la expresión de la vida
del Cristo nunca ha sido debidamente estudiado, sin embargo, aunque sea una
pequeña captación y comprensión de ese aspecto, ayudaría a la humanidad a
hacer retroceder el mal (individual. grupal y planetario) al lugar de donde
vino y también a liberar a la humanidad del terror que ahora acecha en todas
partes, desafiando a Dios y al hombre.
Por lo tanto, la energía de Shamballa es aquello
que está relacionado con la vivencia (por medio de la conciencia y de la
forma) de la humanidad; no es necesario que consideremos su relación con el
resto del mundo manifestado; concierne al establecimiento de correctas
relaciones humanas, y constituye esa condición de ser que, oportunamente, niega
el poder de la muerte. Por lo tanto, es el incentivo y no el impulso, es el
propósito realizado y no la expresión del deseo. El deseo asciende desde y a
través de la forma material; la voluntad desciende a la forma, doblegándola
conscientemente al propósito divino. Uno es invocador, Ja otra evocadora.
Cuando el deseo está acumulado y enfocado, puede invocar a la voluntad; cuando
la voluntad es evocada, da fin al deseo y se convierte en una fuerza
inmanente, propulsora e impulsora, estabilizando, clarificando y finalmente
-entre otras cosas- destruyendo. Es mucho más que esto, pero, en la actualidad,
es todo lo que el hombre puede comprender, para lo cual posee ya el mecanismo
de comprensión. Esta voluntad -despertada por la invocación- debe ser enfocada
en la luz del alma y dedicada a servir los propósitos de la luz y establecer
correctas relaciones humanas, que deben ser aplicadas (con amor) para destruir
todo lo que obstaculiza la libre afluencia de la vida humana y está produciendo
la muerte (espiritual y real) de la humanidad. Esta Voluntad debe ser invocada
y evocada.
No me refiero aquí a una de las dos Grandes
Invocaciones ni a la tercera que ha sido dada últimamente, sino a la conciencia
enfocada de hombres y mujeres de buena voluntad, cuyas vidas están
condicionadas por la voluntad de llevar adelante con amor los propósitos de
Dios, que tratan de comprender altruistamente esos propósitos y no temen a la
muerte.
Hay dos grandes impedimentos para la libre
expresión de la fuerza de Shamballa en su verdadera naturaleza. Uno, es la
sensibilidad de la naturaleza inferior a su impacto, y su consiguiente
prostitución para fines egoístas, como en el caso del sensitivo y negativo
pueblo alemán, y el empleo por parte de las naciones del Eje para fines
materialistas. El segundo es la oposición bloqueadora, obstaculizadora, confusa
pero masiva, de los pueblos bien intencionados del mundo, que hablan vaga y
bellamente sobre el amor, pero se niegan a considerar las técnicas de la
voluntad de Dios en acción. Según ellos nada tiene que ver personalmente con
esa voluntad, y se niegan a reconocer que Dios ejerce Su voluntad por
intermedio de los hombres, así como también Él trata de expresar Su amor a
través de ellos; no creen que esa voluntad pueda expresarse mediante la
destrucción del mal, con todas sus consecuencias malignas. Tampoco pueden creer
que un Dios de Amor emplee el primer aspecto divino para destruir las formas
que obstruyen la libre actuación del espíritu divino; esa voluntad no debe
infringir el concepto que ellos tienen del amor. Tales personas son
individualmente de poco valor e importancia, pero su negatividad masiva
constituyó un real detrimento para dar fin a la guerra, así como la
negatividad masiva del pueblo alemán y su incapacidad de emprender la correcta
acción, cuando los propósitos de Hitler fueron descubiertos, hicieron posible
la gran afluencia del antiguo y enfocado mal, que trajo al hombre la actual
catástrofe. Tales personas, similares a una piedra de molino atada al cuello de
la humanidad, malogran el verdadero esfuerzo, susurrando “Amemos a Dios y
amémonos mutuamente”, pero no hacen nada más que repetir plegarias y necedades,
mientras la humanidad agoniza.
Fácilmente podrán apreciar el hecho de que la
evocación de la energía de la voluntad y su efecto sobre las personas sin
preparación y materialistas, podría ser y sería un desastre. Serviría
simplemente para enfocar y fortalecer su propia voluntad inferior, nombre dado
a determinados deseos satisfechos. Entonces podría crear una fuerza tan
impulsora, dirigida hacia fines egoístas, que las personas se convertirían en
monstruos de maldad. En la historia de la raza, una o dos personalidades
avanzadas han hecho esto con terribles resultados, tanto para ellos como para
los pueblos de su época. Uno de estos personajes de la antigüedad fue Nerón; el
ejemplo más moderno fue Hitler. Sin embargo, el que este último fuera un
enemigo tan peligroso para la familia humana, hizo que la humanidad, durante
los últimos dos mil años, haya avanzado hasta un punto en que también puede
responder a ciertos aspectos de esta fuerza de primer rayo. Por lo tanto,
Hitler encontró asociados y colaboradores que añadieron su receptividad a la
suya, de manera que todo un grupo se convirtió en agente que respondía a la
energía destructora expresada en su aspecto más inferior. Esto les permitió
trabajar sin piedad poderosa, egoísta, cruel y exitosamente, en la destrucción
de todo lo que trataba de impedir sus proyectos y deseos.
Sólo existe una manera por la cual la enfocada
maligna voluntad, debido a que puede responder a la fuerza de Shamballa, puede
también ser superada, y ello, oponiendo una voluntad espiritual igualmente
enfocada, demostrada por hombres y mujeres de buena voluntad que responden y
pueden entrenarse para llegar a ser sensibles a este tipo de nueva energía
entrante y aprender a invocarla y evocarla.
En consecuencia, podrán ver que en mi mente había
algo más que el uso casual de una palabra común, cuando consideré los términos
buena voluntad y voluntad al bien. Mantuve en mis pensamientos no sólo la
bondad y la buena intención, sino la enfocada voluntad al bien que puede y
debe evocar la energía de Shamballa y utilizarla para detener las fuerzas del
mal.
Comprendo que esta idea es relativamente nueva
para muchos lectores; para otros significará poco o nada; algunos podrán tener
débiles vislumbres de este nuevo acercamiento y servicio a Dios que puede y
debe hacerse, repito, para reconstruir y rehabilitar al mundo. Quisiera
indicar aquí, que sólo se entra en contacto con el aspecto voluntad desde el
plano mental y, por lo tanto, quienes trabajan con la mente y por intermedio de
ella, pueden empezar a apropiarse de esta energía. Aquellos que tratan de
evocar la fuerza de Shamballa se están acercando a la energía del fuego. El
fuego es el símbolo y la cualidad del plano mental y también un aspecto de la
naturaleza divina, aspecto sobresaliente de la guerra. El fuego, producido por
medios físicos y por la ayuda del
reino mineral, fue el elegido y amenazante gran medio de destrucción en esta
guerra; y dio cumplimiento a la antigua profecía de que la tentativa de
destruir a la raza Aria sería por medio del fuego, así como la antigua
Atlántida fue destruida por el agua, pero, la ardiente buena voluntad y el uso
enfocado y consciente de la fuerza de Shamballa, pueden contrarrestar el fuego
con el fuego, y esto debe hacerse.
No puedo decirles mucho más sobre este tema, hasta
haberlo estudiado durante un tiempo, tratando de comprender el empleo de la
voluntad, su naturaleza, propósito y relación con lo que entienden por
voluntad humana. Deben reflexionar sobre cómo debería ser empleada y de qué
manera los aspirantes y discípulos, mentalmente polarizados, podrían enfocar
esa voluntad y hacerse cargo, sin peligro, de la responsabilidad de emplearla
inteligentemente. Después, cuando conozcan más al respecto, les proporcionaré
mayor conocimiento sobre la materia. Sin embargo, quisiera hacer una sugerencia
práctica. ¿ No se podría organizar un grupo que tomara este asunto como tema de
meditación, y tratara de capacitarse -por medio de la correcta comprensión-
para hacer contacto con la energía de Shamballa y aplicarla? ¿No sería posible
elaborar gradualmente el tema de la revelación de la voluntad divina, para que
el tópico general pueda estar preparado para presentarlo al público reflexivo
cuando llegue verdaderamente la paz? Muchas cosas se han de considerar a este
respecto. Tenemos la demostración de los tres aspectos de la voluntad, tal como
han sido enumerados anteriormente: la preparación del individuo para expresar
esta energía; una madura consideración de la relación de la Jerarquía con
Shamballa, llevada a cabo a medida que los Maestros tratan de desarrollar el
propósito divino y ser Agentes distribuidores de la energía de la voluntad.
Además tenemos que hacer el esfuerzo para comprender algo de la naturaleza del
primer aspecto y su impacto directo sobre la conciencia humana, aparte de todo
el centro jerárquico -un impacto hecho sin ningún proceso de absorción ni
aminoración, al cual lo somete la Jerarquía. En otra parte me he referido a
este contacto directo, que puede ser más directo y completo cuando haya mayor
seguridad, como resultado de un acercamiento humano más comprensivo.
Una de las causas de la Segunda Guerra Mundial
consistió en el establecimiento de un contacto prematuro -un contacto hecho por
ciertas mentes egoístas, de cualidad relativamente elevada, ayudadas por la
Logia Negra. Para contrarrestar esto y, oportunamente, eliminar la influencia
de las fuerzas oscuras de nuestro planeta, debe haber un empleo consciente y
activo de las fuerzas de Shamballa por la Logia Blanca, ayudada por hombres y
mujeres cuya voluntad al bien es suficientemente fuerte como para salvaguardarlos
del peligro personal en su Trabajo, y de ser desviados hacia líneas erróneas y
peligrosas. Esta ayuda necesita ciertos contactos e interacción definidos y
planeados, entre los dos centros: la Humanidad y la Jerarquía. Cuando esté se
haya establecido mejor, podrá haber una cooperación real y organizada, y los
miembros de los dos grandes centros “unirse en intención masiva , lo cual será
la analogía, en el plano mental, de la intención masiva del público en general,
cuyos labios y corazones poseen el poder de la demanda. A esta demanda puede
añadirse la voluntad enfocada de los pensadores e intuitivos mundiales, que
utilizarán sus mentes y cerebros para reafirmar los derechos.
Debido a que estaba involucrado el aspecto
voluntad, procuré que el último punto a considerar sobre los siete rayos fuera:
Los Rayos, las Constelaciones y los Planetas, tal como se dan en la Tabulación
X. La interrelación dada concierne al primer aspecto de la voluntad, como ya he
indicado. El análisis de esta clasificación completará nuestra consideración
de la astrología esotérica.
Las siete estrellas de la Osa Mayor son las
fuentes originantes de los siete rayos de nuestro sistema solar. Los siete
Rishis de la Osa Mayor se expresan por medio de los siete Logos planetarios,
que son Sus representantes, y de quienes son Su Prototipo. Los siete Espíritus
planetarios se manifiestan por intermedio de los siete planetas sagrados.
Cada uno de estos siete rayos, provenientes de la
Osa Mayor, son trasmitidos a nuestro sistema solar por intermedio de tres
constelaciones y sus planetas regentes. La siguiente tabulación aclarará esto,
pero debe ser interpretada sólo en términos de la actual vuelta de 25.000 años
de la gran rueda zodiacal.
2. Varios Aspectos de la Voluntad.
Tenemos ahora la difícil tarea de considerar un
aspecto de la manifestación divina, poco evidente aún en el plano físico, que
carecemos de la palabra exacta para expresarlo, y los términos disponibles
inducen análogamente a error. Sin embargo, intentaré proporcionarles ciertos
conceptos, relaciones y paralelos que puedan servir para concluir esta parte
sobre astrología y sentar las bases para la futura enseñanza, alrededor del año
2025. Por este método vendrá toda revelación. Se da un pensamiento; se describe
un símbolo; se delinea una idea. Entonces, a medida que las mentes de los
hombres reflexionan sobre ellos y los intuitivos del mundo captan el
pensamiento, sirve como pensamiento simiente que, oportunamente, fructifica
mediante la presentación y el despliegue de una revelación que sirve para que
la raza de los hombres se acerque más a su meta.
TABULACIÓN X
Rayos Constelaciones Planetas Ortodoxos Planetas esotéricos
Aries El Carnero Marte Mercurio
1ro. Voluntad o Poder Leo El León El
Sol El Sol
Capricornio
La Cabra Saturno Saturno
Géminis Los
Gemelos Mercurio Venus
2do. Amor-Sabiduria Virgo
La Vigen Mercurio La Luna
Piscis
Los Peces Júpiter Plutón
Cáncer El Cangrejo la Luna Neptuno
3ro. Inteligencia Activa Libra La
Balanza Venus Urano
Capricornio
La Cabra Saturno Saturno
Tauro El
Toro Venus Vulcano
4to. Armonía a través Escorpio El Escorpión Marte Marte
del
Conflicto Sagitario El Arquero Júpiter La Tierra
Leo El
León El Sol El Sol
5to. Ciencia Concreta Sagitario El Arquero Júpiter La Tierra
AcuarioEl Portador de Urano Júpiter
Agua
Virgo La Vigen Mercurio La Luna
6to. Devoción Idealismo Sagitario
El Arquero Júpiter La Tierra
Piscis
Los Peces Júpiter Plutón
Aries El Carnero Marte Mercurio
7mo. Orden Ceremonial Cáncer El
Cangrejo la Luna Neptuno
Capricornio La Cabra Saturno Saturno
Estamos considerando la expresión de la fuerza de
Shamballa en términos de Voluntad, es decir, del propósito divino, latente en
la mente de Dios desde Los principios del tiempo y en los albores de la
creación. Esa idea existe total y completa en la mente de Dios. En la manifestación es una actividad gradual
evolutiva, autorreveladora y manifestada. Conocemos algo del aspecto inteligencia
de Dios, que está revelado en la actividad viviente de la sustancia. Lentamente
vamos aprendiendo algo respecto al amor de ese Gran Pensador, y su revelación
ha llegado a la etapa en que la mente humana puede comparar su método de actividad
viviente con el amor de la Deidad visualizado y sentido, expresado hasta ahora
por el deseo de correctas relaciones humanas y el correcto trato de todo lo que
no es humano. Acerca de la voluntad y el propósito de Dios, la humanidad nada
sabe, porque la voluntad individual o la voluntad humana colectiva, que podría
actuar como intérprete revelador y también servir como método de contacto, está
dedicada al egoísmo y es ciega a los niveles más elevados de la expresión
divina. La así llamada aceptación de la voluntad de Dios, por el género
humano, está basada en su vida de deseo, en su negatividad y en la visión de
los santos, cuya nota clave fue la sumisión, y su punto de contacto espiritual
más elevado estaba matizado por el dualismo y condicionado por los métodos
humanos de interpretación.
De acuerdo al método ocultista, debemos comenzar
por lo universal y el todo; a su tiempo, lo individual y lo particular serán
revelados, pero siempre en relación con el todo. Debería ser posible, mediante
un estudio de los siete rayos, de sus constelaciones relacionadas y sus
agentes transmisores, los planetas, obtener una idea general de la afluencia de
la energía de Shamballa, como propósito emergente en el plano físico.
Anteriormente, me he referido a las tres
expresiones principales del aspecto voluntad. Tenemos la voluntad, como condicionador
del aspecto vida. Esto no se refiere a ciertos acontecimientos u ocurrencias,
sino a la naturaleza de las manifestaciones de la vida en cualquier ciclo, a
través de cualquier nación o raza, en lo que concierne a la humanidad, y se
refiere, además, a las amplias líneas generales que, en un momento dado en el
planeta, determinan el progreso de la evolución de las formas que tienen
básicamente que ver con la fuerza y la persistencia de la vida, que al
manifestarse crea esas condiciones externas cualificadas y expresadas en
términos de vida, cualidad y apariencia. La palabra vida, en esta triplicidad
de términos, se refiere a la vida tal como la humanidad la comprende. Aquí me
refiero a la palabra vida que H. P. 13. considera como la que sintetiza
espíritu, alma y cuerpo. (La Doctrina Secreta, T. 1) En realidad, es esa cuarta
Cosa indefinida que está detrás de toda manifestación, objetos, expresiones
cualificadas de la divinidad, insinuada en El Bhagavad Cita con las palabras:
“Habiendo compenetrado todo el universo con un fragmento de Mi Mismo, Yo
permanezco.”
Después tenemos la voluntad que lleva a la
realización, base de todas las relaciones y procesos de interrelación en
nuestro sistema solar y (en lo que a la humanidad respecta) en el planeta. Es
el principal factor responsable de la inevitabilidad de la culminación divina;
la causa de la fructificación de todas las formas en todos los planos, y de la
intención divina, y lo que está detrás de la conciencia misma. No encuentro
palabras para expresar esto y lo dicho resulta totalmente inadecuado. Existe un
reflejo vago e incierto de este cumplimiento de la voluntad, en la alegría de
la realización, tal como lo registra el ser humano que ha hallado lo que su
corazón desea. Largos procesos de evolución y una extensa experiencia de la
actividad viviente de la voluntad de Dios, como Vida, preceden a esta
realización. Este concentrado esfuerzo evolutivo y propósito indesviable, ha
exigido mucho más que el deseo y aún más que la voluntad de estar activo.
Existe una realización cumplida desde el mismo comienzo, porque la divina
voluntad de realizar precede al esfuerzo creador. Es la síntesis de la
creación o esfuerzo persistente, adhesión a la visión y sacrificio total, y
todos ellos en términos de la divina experiencia experimentada, si puedo
formular así la idea. Recuerden, por lo tanto, que a través de todas estas experiencias
de la voluntad divina corre el hilo de una síntesis realizada. Esto es algo
más que cohesión en tiempo y espacio, es más que el principio de privación, del
cual habla H. P. B., y también más que la limitación autoimpuesta. Es el fin
visto desde el principio, el Alfa y el Omega, produciendo el todo completo y la
perfecta fructificación de la voluntad divina.
Finalmente, constituye la voluntad que conquista a
la muerte. Tampoco esto debe ser interpretado en términos de muerte, tal como
afecta a la naturaleza forma de la manifestación. La tónica de la síntesis y
del triunfo -realizada y completada- persiste detrás de todo lo que podemos
reconocer como muerte. Esta voluntad es el principio de la historia, de la
meta final de la vida cuando se logra la fructificación es el triunfo final
unido o la conformidad unificada, con un propósito previsto hace tiempo del espíritu-materia,
vida-forma, más ese algo que constituye el sueño y la ¡neta y con el cual
entran en contacto los más altos iniciados de la Jerarquía -la revelación
secreta de Shamballa. Nada más puedo decir. Si el Cristo Mismo está esforzándose
por adquirir ese conocimiento, nosotros sólo podemos hacer conjeturas.
En estas pocas palabras he tratado de dar una idea
de una vasta comprensión subjetiva. Lo que insinúo es en realidad el objetivo
de ese “interminable Camino del cual el Nirvana es la puerta abierta” -el
Camino que conduce a la evolución superior, para el cual nuestro proceso
evolutivo prepara al género humano. Señalo la meta de todo esfuerzo jerárquico.
La humanidad está tan preocupada con la actitud y el esfuerzo de la Jerarquía,
respecto al bienestar y guía humanos, que la meta de los esfuerzos de los Maestros
de Sabiduría es lógicamente pasada por alto. En realidad, no le concierne al
hombre. Sin embargo, la imagen del Plan divino, tan a menudo destacada en los
libros y por los instructores ocultistas, está desfigurada, a no ser que se
comprenda que así como la humanidad se esfuerza hacia la Jerarquía, Ella se
esfuerza hacia Shamballa. El Antiguo Comentario dice:
“Quien puede ver la luz
oscura de Shamballa, penetra hasta lo que está más allá de nuestra pequeña
esfera, aquello que puede ser presentido detrás del triángulo sagrado (Venus,
Mercurio, la Tierra. A. A. B.) Allí existe el punto de fuego radiante que brilla
dentro del ojo (Tauro), que arde sobre la cima de la montaña (Capricornio) y
que el agua no puede apagar (Acuario). Son los tres sagrados”.
Al considerar los siete rayos, tal como están
delineados en la Tabulación X, deben recordar que los observamos como expresiones
de esta triple voluntad. Los siete rayos los hemos estudiado algo
detalladamente en mis libros, desde el ángulo de la conciencia y desde el
punto de vista en que producen cambios y expansiones de conciencia en el
hombre, en las naciones y en las razas. Ahora, dentro de lo posible,
consideraremos estos rayos a medida que vayan expresando la actividad viviente
y pura de la Deidad, cuando se realiza a Sí misma en la manifestación como
incentivo puro, energía impersonal dirigida, e instinto divino, siendo este
último una mezcla de fuerza instintiva y energía intuitiva. Podría decirse, a
quienes poseen cierto grado de percepción esotérica, que esta Vida sintética,
por ser cósmica, emana de los planos cósmicos y no del sistema. De allí la
dificultad de comprenderla:
1.
La voluntad
condicionadora es la síntesis de la vida del plano físico-cósmico, del cual
nuestros siete planos son los siete subplanos. Por lo tanto, mientras la
conciencia humana no se haya expandido más de lo que está ahora, el hombre no
podrá comprender tal realización sintética.
2.
La voluntad que
trae realización es el divino incentivo (pues. impulso no es el término
apropiado) del plano astral cósmico.
3.
La voluntad que
conquista a la muerte es una emanación del plano mental cósmico.
Desde estos tres planos cósmicos (abarcando la
personalidad sagrada de los Logos solar y planetario) llegan las energías
unidas de las tres constelaciones que controlan y energetizan a nuestro sistema
solar: La Osa Mayor, las Pléyades y Sirio, actúan por intermedio de los siete
rayos y éstos a su vez se expresan por intermedio de las doce constelaciones
que forman la gran rueda zodiacal. Los Señores o Poderes Regentes de estas doce
fuentes de luz y vida aminoran la potencia de estas tres energías mayores para
que nuestro Logos solar pueda absorberlas; ellas se sintonizan los aspectos de
las tres Potencias que no son adecuadas a nuestra vida del sistema, en este
punto del proceso evolutivo, así como la Jerarquía desintoniza o aminora, sobre
nuestro pequeño planeta, las energías provenientes de Shamballa. Estas tres
energías mayores, se expresan en forma misteriosa por intermedio de los siete
rayos, así como todas las triplicidades se subdividen en septenarios,
conservando sin embargo su identidad. Estas siete energías que emanan de las
tres mayores y son trasmitidas por conducto de las doce constelaciones, están
corporificadas en los siete planetas sagrados y representadas en nuestra
Tierra por los siete Espíritus ante el trono de Dios (el símbolo de la
síntesis). Esta grandiosa interrelación está personificada en el gran proceso
de: Transmisión, Recepción, Absorción, Relación y Actividad Viviente. El método
es de Invocación y Evocación. Ambas frases contienen uno de los indicios más
importantes de todo el proceso evolutivo, la clave para el enigma del tiempo y
del espacio y la solución de todos los problemas. Pero el factor más importante
consiste en que toda la cuestión constituye la expresión de la Voluntad
enfocada.
Al considerar este proceso, quisiera que
estudiaran la Tabulación .X, la cual es una forma simbólica que encierra lo
que trato de impartir. Señalaré que el aspecto voluntad -tal como está
personificado en los rayos y trasmitido por las constelaciones- actúa
destructivamente cuando se concentra a través de un planeta ortodoxo y
constructivamente cuando se concentra a través de un planeta esotérico. He aquí
la guía secreta de la significación de la muerte y de la inmortalidad. Esto es
algo que el astrólogo común
será incapaz de comprobar, porque los ciclos involucrados son demasiado
extensos, sin embargo, puede captar intuitivamente la probabilidad de mi
proposición. Volveré a recordarles que nuestro tema es el plan, el propósito y
la voluntad divinos, no la evolución de la conciencia o del segundo aspecto de
la divinidad. Concierne al espíritu y no al alma. Trata de formular en cierta
medida la vida del Padre, la voluntad de la Mónada y el propósito del
Espíritu. En éstos (los tres aspectos de la voluntad) está germinando la
simiente del próximo sistema solar, el tercero, y la fructificación de la
Manifestación de la Personalidad del Logos. Por lo tanto, es necesario
interpretar los siete rayos en términos de voluntad y no de amor o conciencia.
Esto es lo que trataremos de hacer ahora.
ler. RAYO. - La energía de Voluntad o Poder. Este
rayo está destacadamente relacionado con ese aspecto de la voluntad que
conquista a la muerte, sin embargo, es el Rayo del Destructor. Sobre esto les
recordaré que la actitud humana de que la muerte es el destructor, presenta un
punto de vista limitado y erróneo. El primer rayo destruye a la muerte, porque
en realidad no existe tal cosa; ese concepto es parte de la Gran Ilusión, una
limitación de la conciencia humana, y está básicamente relacionado con el
cerebro y no con el corazón, por extraño que parezca. Es, en un verdadero
sentido, “una ficción de la imaginación”. Cavilen sobre esto. La abolición de
la muerte y la destrucción de la forma es una manifestación de primer rayo,
que en realidad trae la muerte de la negación e inaugura la verdadera
actividad. Es la energía que puede ser llamada “incentivo divino”; es la vida
que reside en la simiente, que destruye sucesivamente todas las formas, a fin
de que pueda efectuarse la fructificación final. Ésta es la clave del primer
Rayo. Es la Voluntad de Iniciar.
Hoy, en lo que a la humanidad concierne, su más
elevada realización es la iniciación.
2do. RAYO. -
La energía de Amor-Sabduría. Esta energía fundamental es la voluntad de
unificar, sintetizar, lograr coherencia y atracción mutua y establecer
relaciones, pero -recuerden esto- son relaciones totalmente independientes de
la conciencia de la relación o la realización de la unidad. Es la unificación
tal como se ve desde el principio, que existe siempre y eternamente en la Mente
de Dios, Cuya voluntad abarca el pasado, el presente y el futuro y Cuya mente
no piensa en términos de evolución o de proceso. El proceso es inherente a la
simiente; el anhelo de evolucionar acompaña inevitablemente la vida en
manifestación. Es la Voluntad de Unificar.
Hoy, en lo que a la humanidad concierne, su
expresión más elevada es la visión mística.
3er. RAYO.
- La energía de Inteligencia Activa. Es la voluntad del propósito
condicionado. Los factores que se desarrollan por su intermedio llevan a cabo
enérgicamente el plan reconocido, con una meta inteligente, concebida con un
incentivo activo, que lleva adelante el proceso inteligentemente, por la
fuerza de su propio impulso. Vuelvo a recordarles que no me refiero a la
conciencia humana, sino a la totalidad de esa empresa que supedita a la materia
y la adapta a la idea básica en la mente de Dios. Pero ningún ser humano es
aún capaz de concebir esa idea. Nadie sabe cuál es la voluntad de Dios ni la
naturaleza de Su propósito inteligente. Es la Voluntad de Evolucionar.
Hoy, en lo que a la humanidad concierne, su
expresión más elevada es la educación, o el desarrollo progresivo por medio de
la experiencia.
4to. RAYO.
- La energía de Armonía a través del Conflicto. Ésta es fundamentalmente la
voluntad de destruir las limitaciones, que no es lo mismo que la voluntad de
destruir la negación, como en el caso del primer rayo, pero es un aspecto
similar a ése. No me refiero al aspecto conciencia que reconoce y se beneficia
de esa lucha, sino a la energía inherente a todas las formas, y particularmente
fuerte en la humanidad (porque el hombre es autoconsciente), que produce,
ineludible e inevitablemente, la lucha entre la vida y lo que ha elegido como
limitación; esto oportunamente destruye o rompe esa limitación en el momento en
que se logra una verdadera armonía o unificación. Esotéricamente podría decirse
que cuando la forma (limitación) y la vida se equilibran, aparece
inmediatamente una brecha, y a través de ella fluye una fresca emanación de la
voluntad. Cristo tuvo que morir porque había logrado la armonía con la voluntad
de Dios, entonces, “el velo del Templo se rasgó en dos de arriba a abajo”. Aquí
aparecerá la significación de esta fresca emanación de la Voluntad; el escenario
está preparado para una nueva y fresca actividad del principio viviente. En lo
que a la humanidad se refiere, las “simientes de la muerte” emergen por
intermedio de este rayo, y la inexorable parca, la muerte, no es más que un
aspecto de la voluntad, condicionado por el cuarto rayo que emerge del cuarto
plano. La muerte es un acto de la intuición, trasmitido por el alma a la
personalidad y que, luego, de acuerdo a la voluntad divina, lo lleva a cabo la
voluntad individual. Ésta es la Voluntad de armonizar.
Hoy, en lo que a la humanidad concierne, su
expresión más elevada es la intuición, cuando se expresa a través de la
actividad grupal. Siempre la muerte libera al individuo para que entre en el
grupo.
5to. RAYO.
- La energía de la Ciencia Concreta o Conocimiento. Para comprender esta
expresión de la voluntad divina, el estudiante debe recordar el aforismo
ocultista que dice “materia es espíritu en el punto inferior de la manifestación
y espíritu es materia en su punto más elevado”. Básicamente, esta voluntad
puede producir concreción y, sin embargo, al mismo tiempo constituir el punto
donde espíritu y materia se equilibran y equiparan. Ésta es la razón de por qué
la perfección humana se lleva a cabo conscientemente en el plano mental, el
quinto plano; esto lo lleva a cabo el quinto rayo, y en ese plano tiene lugar
la liberación, al recibir la quinta iniciación. Ésta es la voluntad inherente
a la sustancia, y pone en actividad a todos los átomos con los cuales están
construidas las formas. También está estrechamente relacionada con el primer
sistema solar, aunque va liberando a esos miembros de la familia humana que
constituirán el núcleo alrededor del cual se construirá el tercer sistema
solar. La energía de este rayo es inteligencia; es la simiente de la
conciencia, pero no de la conciencia como la entendemos nosotros; es la vida
inherente a la materia y la voluntad para trabajar inteligentemente; es ese
algo viviente para lo cual no tenemos denominación, producto del primer
sistema solar. Constituye uno de los principales haberes de Dios, el Padre, y
también de la Mónada humana. Es la Voluntad de Actuar.
Hoy, en lo que a la humanidad concierne, su más
elevada expresión es la liberación -por medio de la muerte o la iniciación.
6to. RAYO.
- La energía de la Devoción o del Idealismo. Es la voluntad que personifica la
idea de Dios. Proporciona el poder motivador que se halla detrás de la
actuación de lo que pueda ser el
propósito de la creación. No tenemos aún ni la más mínima idea de lo que ese-
propósito puede ser. Un ideal está relacionado con el aspecto conciencia, en lo
que a los seres humanos se refiere. Una idea se relaciona con el aspecto voluntad.
Este rayo personifica una potencia dominante. Expresa el deseo de Dios y es la
energía básica que emana del plano astral cósmico. Oculta el misterio que
contiene la relación entre la voluntad y el deseo. El deseo se relaciona con la
conciencia. La Voluntad no. Sin embargo, no estamos considerando la
conciencia, sino esa fuerza impersonal que impulsa adelante a través de los
siete planetas de nuestro sistema solar y hace de la idea de Dios un hecho
consumado en el Eterno Ahora. ¿ Significa algo este enunciado para ustedes?
Presumo que muy poco; es la enunciación básica de una realidad oculta, respecto
a la energía cuando se expresa en forma excepcional y peculiar, por intermedio
de la humanidad. Recordaré aquí un enunciado de La Doctrina Secreta, “una idea
es un Ser incorpóreo que no se sustenta por sí misma, pero da figura y forma a
la materia informe y se convierte en la causa de la manifestación”. Esta
afirmación nos lleva directamente a Dios Padre, a la Mónada, al Uno. En
consecuencia, está relacionada con la Voluntad y no con la conciencia. La conciencia
es en sí el reconocimiento de un plan progresivo. La Voluntad es la causa, el
Principio energetizante, la Vida? el Ser. Ésta es la Voluntad de Causar.
Hoy, en lo que a la humanidad concierne, su
expresión más elevada es el idealismo, el incentivo y la causa de la actividad
humana.
7mo. RAYO. - Es la energía de Orden Ceremonial.
Constituye una expresión de la voluntad que impele hacia la manifestación
externa; contiene en sí la periferia y el punto en el centro. Es la voluntad
para “la síntesis ritualista”, si puedo expresarlo así; la Necesidad es el
principal factor condicionante de la naturaleza divina -la necesidad de
expresarse a sí mismo; la necesidad de manifestarse en forma rítmica y
ordenada; la necesidad de abarcar “lo que está arriba y lo que está abajo” y,
por medio de esa actividad, producir belleza, orden, perfectas totalidades y
correctas relaciones. Es la energía impulsora que emana del Ser cuando
aparece, toma forma y vive. Es la Voluntad de Expresar.
Hoy, en lo que a la humanidad concierne, su
expresión más elevada es la organización.
En los enunciados que anteceden, respecto a los
rayos, pueden ver que todo el círculo de su actividad es completo desde el
ángulo de Dios, el Padre; la voluntad para iniciar la manifestación y su
expresión progresiva resultante, se une con la voluntad para lograr la plena
realización y la energía del Ser mismo -llega hoy en tiempo y espacio (en la
mente de Dios) a la plena consumación.
3. Las Notas Claves de los Siete Rayos y el Aspecto Voluntad.
Las notas claves de los siete rayos, debido a que
constituyen la revelación de los siete Grandes Seres, son:
Iniciación. Unificación. Evolución. Armonización.
Acción. Causación. Expresión.
Éstas son las notas clave para la humanidad, en su
punto actual de desarrollo evolutivo; cuando estas siete energías actúan en la
conciencia humana, en un esfuerzo por producir y evocar el aspecto Voluntad en
el hombre avanzado, producen:
Iniciación. Visión. Educación. Intuición.
Liberación. Idealismo. Organización.
Un cuidadoso estudio de los siete rayos mayores y
las siete notas clave menores, revelará estas verdades y su promesa. Al final
de la Era acuariana dichas notas clave variarán algo, porque el reconocimiento
de la Voluntad (que conduce a la colaboración comprensiva) producirá grandes
cambios en la polarización y objetivos humanos -objetivos ya logrados.
Veamos ahora cómo estas fundamentales energías de
rayo actuarán en las relaciones planetarias y zodiacales del hombre, y por qué
ciertas constelaciones y planetas están relacionados con algunos rayos y
trasmiten influencias definidas y específicas al centro que llamamos
humanidad, produciendo ciertas tendencias, evocando ciertas actitudes de la
voluntad y conduciendo, por consiguiente, a ciertos eventos inevitables, así
como a definidos y determinados modos de ser.
Siguiendo con nuestra consideración de la
Tabulación X, deben tenerse presentes ciertas ideas fundamentales. Las enumeraré
a fin de ayudarlos a comprenderlas:
1.
Consideramos el
efecto de las siete energías de rayo, que afluyen de cualesquiera de las siete
estrellas de la Osa Mayor a nuestro sistema solar. Estas energías son vida-cualidad
de los siete Grandes Seres, Prototipos de los Logos planetarios de los siete
planetas sagrados. Estos últimos son Sus reflejos en tiempo y espacio, así como
el alma es el reflejo de la Mónada en los seres humanos.
2.
Cada uno de los
siete rayos se expresa a través de tres constelaciones zodiacales. La analogía
(no la correspondencia) reside en que estas tres constelaciones son para la
vida de uno de estos Seres de rayo, lo que los tres aspectos
mónada-alma-cuerpo, son para el hombre. Repito, aquí también es sólo una
analogía. Recuerden que analogía y correspondencia no son lo mismo. En el
primer caso el parecido es general, no en detalle. En el segundo es
prácticamente idéntica, por lo general en un nivel inferior.
3.
Estos siete
grandes Seres se expresan en nuestro sistema solar como custodios o exponentes
del aspecto Voluntad de la Deidad. Por lo tanto, Su efecto consiste en llevar a
nuestro sistema solar y, oportunamente, a nuestra vida planetaria, la energía
de la Voluntad en su aspecto planificador y constructor de Ja forma. Los libros
esotéricos y la enseñanza esotérica necesariamente han hecho hincapié sobre la
conciencia, porque expresa cualidad. Y así debe ser. Detrás de toda cualidad
reside Aquello de lo que la cualidad es la expresión, y detrás de todo eso se
halla la dinámica exteriorización (si se puede expresar así) que es el móvil de
la cualidad o conciencia, y la precipitación de la voluntad y de la cualidad de
la vida o apariencia.
4.
La naturaleza de
la voluntad es todavía indefinible, pues sólo la Mónada responde a su impacto;
únicamente después de la tercera iniciación puede el hombre llegar a captar
algo de la naturaleza de la voluntad. Todo lo que puede comprenderse en este
breve resumen, es el efecto que produce la voluntad cuando hace sentir su
presencia y el resultado de su expresión, acentuado por medio de las tres
constelaciones.
5.
![]()
Las constelaciones, en grupos de
tres, trasmiten a nuestro planeta, por conducto del Sol, las siete influencias
de los siete rayos; las relaciones que doy aquí están únicamente vinculadas con
nuestra Tierra. No son aplicables en relación a otros planetas de nuestro
sistema solar, donde la configuración de la relación es distinta. Esto depende
de la naturaleza de la red etérica a través de la cual tiene lugar toda la
transmisión de energías. Las líneas de acercamiento pueden ser indicadas de la
manera siguiente:
6.
Este conjunto, en
forma de rombo o “diamante”, de las energías interrelacionadas, es el canon
prototipo que se halla detrás de la red etérica y su influencia final condicionante,
en lo que a nuestra Tierra concierne. Se hace alusión a ello cuando se refiere
al “alma diamantina”, de la cual el Buddha es un exponente. Lógicamente es un
profundo misterio, pero la correlación es interesante y una garantía.
7.
Estas siete
energías de rayo, que expresan la voluntad prototípica divina en siete formas
son:
ler. Rayo. La voluntad de iniciar.
2do. Rayo La voluntad de unificar.
3er. Rayo La voluntad de evolucionar.
4to. Rayo La voluntad de armonizar o relacionar.
5to. Rayo La voluntad de actuar.
6to. Rayo La voluntad de causar.
7mo. Rayo La voluntad de expresar.
Cuando todo el trabajo creador esté completo,
surgirá “un algo distinto”, para el cual no tenemos denominación, pero que será
la simiente del próximo sistema solar. Este tercer sistema solar expresará la
voluntad divina, al desarrollarse lentamente a través del experimento y la.
experiencia del amor divino.
8.
Estos siete
aspectos de rayo de la voluntad, meta de las iniciaciones superiores y
personificación de lo que los Maestros Mismos se esfuerzan por comprender,
constituyen aquello que florece en la Mónada cuando las almas han alcanzado
la expresión perfecta a través de la humanidad. En lo concerniente a la
humanidad se expresan como:
ler. Rayo Lo que impele a alcanzar la iniciación y la
produce.
2do. Rayo Lo que causa
la visión o el poder de ver.
3er. Rayo Lo que convierte la comprensión sensoria en conocimiento, el
conocimiento en sabiduría y la sabiduría en omnisciencia.
4to. Rayo Lo que es voluntad iluminada, la base de buddhi o intuición.
5to. Rayo Lo que es la simiente cósmica de la liberación. Un aspecto
de la destrucción.
6to. Rayo Lo que es la causa de la facultad de construir formas
mentales, relacionada al impulso creador.
7mo. Rayo Lo que puede ser llamado el principio del orden.
9.
Así como el deseo
ha producido a este “hijo de la necesidad” -nuestro sistema solar-, existe
detrás de todas las energías del Corazón de Dios y de todas las fuerzas que han
producido el universo manifestado, aquello que es el resultado de la necesidad
divina; no la correspondencia cósmica del cerebro, o sea la mente, o la
intención enfocada, como podrían suponer. Es ese algo sintético que pr9duce
cohesión y da por resultado fructificación o síntesis, como efecto o resultado
final de la manifestación.
Me es casi imposible aclarar esto, porque me
refiero a algunos aspectos y efectos finales de las iniciaciones superiores.
Sólo los menciono porque llevan a la consumación y culminación de este estudio
de la sicología divina, al manifestarse por intermedio de Dios y del hombre.
Estoy dando, simplemente, pálidas e inadecuadas indicaciones de lo que emerge
en la conciencia humana después de la tercera iniciación -el punto donde la
vida de la personalidad o de la forma, es trascendida, y la Mónada se convierte
en el objetivo de la meta deseada; entonces, su presión espiritual es
acrecentadamente sentida. Por lo tanto, sólo es posible indicar metas
distantes. Sin embargo, podemos obtener algunas vagas interpretaciones humanas
de las metas divinas, relacionando a estos rayos y sus constelaciones
transmisoras, con nuestra Tierra, y observando cómo esta relación. triangular
puede actuar sobre nuestro planeta. La comprensión individual dependerá del
grado de desarrollo, y sólo los iniciados superiores comprenderán las
verdaderas implicaciones de mis palabras.
Deben recordar, cuando estudian estas profundas
relaciones esotéricas, que las encaramos desde dos ángulos -los únicos dos
por ahora posibles para la mente finita del hombre:
1.
La relación de las
tres constelaciones con cada uno de los rayos que expresan la cualidad de la
Vida de una Entidad animadora -el Ser que se está identificando por intermedio
de una de las siete estrellas de la Osa Mayor, Ursa Maior, como quizás debería
denominarse a esa constelación.
2.
Los tres aspectos
de la Voluntad que expresan las tres constelaciones, y a los cuales los seres
humanos responden conscientemente después de la tercera iniciación, y son:
a.
La voluntad que
condiciona e inicia.
b.
La voluntad que
trae realización.
c.
La voluntad que
conquista a la muerte.
Antes de entrar en un análisis más estrecho de
nuestro tema, quisiera recordarles que, en realidad, consideramos lo universal,
simbolizado por el enorme conglomerado de constelaciones con las cuales se
relaciona nuestro tema:
1.
Las siete
estrellas de la Osa Mayor o Ursa Maior, están involucradas en una relación
intrincada con la Osa Menor o Ursa Minor, y las Pléyades. No nos ocuparemos de
ello. Esta principal triplicidad de constelaciones tiene una relación peculiar
con ese Gran Ser a quien me he referido a veces como Aquel del Cual Nada Puede
Decirse. Todo lo que puede indicarse es que éstas tres galaxias de estrellas
son los tres aspectos de esa Mónada Absoluta Indescriptible, Causa Inefable de
los siete sistema solares -de los cuales el nuestro es uno.
2.
Las doce
constelaciones del zodíaco, cada una con sus propias interrelaciones,
peculiares a su propia Vida integral, forman parte de un triángulo de energías.
Cada uno de estos triángulos es una unidad en sí mismo, pero, en conjunción
con los otros triángulos, forma parte de ese cuaternario mayor que es la
analogía cósmica del cuaternario de la Vida Una -alma y naturaleza síquica
dual, llamada en algunos de los libros esotéricos kama-manas, más la
naturaleza. Estos cuatro son la expresión de la Causa Una Inefable.
3.
Nuestro sistema
solar (de suprema insignificancia) es sin embargo parte de la séptuple
apariencia de esa misma Causa Esencial. Como sabrán, por La Doctrina Secreta,
nuestro sistema solar es un diminuto reflejo o réplica de los números 1, 3, 7,
12. Debido a esta innata e inherente correspondencia, contiene en sí la
capacidad de responder a las energías que emanan de esa fuente de luz y
voluntad. Nada más puedo decir, porque el tema es demasiado vasto para el pensamiento
humano, con sus limitaciones de conciencia y lo inadecuado de su lenguaje. Pero
aún una débil percepción de este vasto conglomerado de Fuerzas inteligentes e
inmensa concatenación de las estupendas Intenciones divinas, servirá para
aclarar la comprensión de que nuestro sistema solar (y por consiguiente nuestro
planeta) es parte de este vasto todo que se mantiene vivo por su virtud,
fusionado por su voluntad y conservado por su Intención. Porque estas Fuerzas
existen, existimos; porque persisten, persistimos; porque se mueven en la
forma, en el espacio y en el tiempo, nosotros hacemos lo mismo.
4. Energías Cósmicas y la Transformación.
Ahora les daré una pequeña idea de estas
corrientes de energía cuando se exteriorizan en el espacio desde la Ursa
Maior, y son trasmitidas por ciertas constelaciones zodiacales a nuestro
sistema solar, y de allí, por intermedio del Sol, a los siete planetas
sagrados. estos producen lo que se llama transformaciones en nuestro pequeño
planeta no-sagrado, la Tierra, poniéndolo progresivamente en línea con el
aspecto voluntad de la divinidad. El siguiente diagrama explicatorio aclarará
en gran parte el proceso:
![]()
Ésta es la única manera por medio de la cual puedo
darles una idea de la distribución de las energías, su limitación dentro de los
límites del zodíaco y su enfoque dentro de la periferia de nuestro sistema
solar. Seamos más específicos respecto a uno de los rayos y su relación
triangular, tal como es dada en la Tabulación X:
1.
Por ser la Tierra
uno de los cinco planetas no sagrados, se indican sólo cuatro entre los grandes
agentes trasfiguradores.
2.
Los planetas
rayados indican los agentes transmisores de las Fuerzas, que han pasado por el
proceso de transformación, llevado a cabo por el Sol.
3.
El Sol y la Luna
figuran entre los planetas no sagrados, pues son, en este caso, pantallas o
velos.
4.
El origen del
reloj de arena será observado en el diagrama de las energías afluyentes.
5.
El diagrama que
antecede puede ser empleado en conexión con cualesquiera de los siete rayos,
pero involucrará:
a.
El empleo de otros
agentes transmisores, en forma de tres constelaciones zodiacales apropiadas y
sus regentes.
b.
La indicación de
planetas diferentes de los involucrados en la afluencia de la energía de primer
rayo.
6.
La clave de todo
el proceso en lo que concierne a la Tierra -y al individuo que vive en ella-
reside en las palabras:
Trascendencia. - La causa
trascendente.
Transmisión. - Las
constelaciones zodiacales.
Transformación. - El Sol. El
Alma.
Transfiguración. - Los planetas.
A éstas podría agregar una palabra en relación con
la Tierra y su humanidad, la cual está aliada a lo antedicho. ,Esta palabra es
Traslación, porque cuando las “almas de los hombres j0pstos son
hechas perfectas”, tiene lugar un proceso de traslación que eleva a la
humanidad y la saca del planeta, llevándola a cualquiera de los siete Senderos
Cósmicos, para los cuales nuestras siete iniciaciones son las puertas de
entrada.
En lo que respecta al individuo humano, en su
progreso e iniciación o traslación, desde un estado de conciencia a otro, tenemos
una pequeña réplica de lo antedicho:
1.
El alma del hombre
recibe de los tres centros o grupos planetarios principales.
2.
Los lugares
oscuros indican centros que están despiertos o preparados.
3.
El diagrama indica
el “mapa de la luz interna” de un aspirante evolucionado, al borde del
discipulado.
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La historia de la trayectoria del Uno a los Muchos y de los Muchos al
Uno, está contenida en estos diagramas macro y microcósmicos.
Tomemos ahora cada uno de los siete rayos y veamos
cómo personifican y trasmiten los tres aspectos de la voluntad, por conducto de
las tres constelaciones y sus regentes, a nuestra Tierra. Entramos aquí en el
reino de las causas y consideramos esos propósitos, incentivos, impulsos y
objetivos trascendentes de Aquel en el Cual vivimos, nos movemos y tenemos
nuestro ser. Esta gran Vida, el Anciano de los Días, el Señor del Mundo, Sanat
Kumara, el Joven Eterno, el Logos planetario -Sus innumerables nombres son de
importancia relativa-, la única Existencia sobre nuestro planeta capaz de
responder a los objetivos del Logos solar y llevarlos a cabo. Éste, a Su vez,
es el único en nuestro sistema solar capaz de responder a la séptuple Causa
Emanante, expresada por intermedio de la Osa Mayor o Ursa Maior. Sin embargo,
consideraremos los aspectos sicológicos de las emanaciones de los siete rayos
que personifican la voluntad al bien.
Aries
Leo actuando
a través de los cuatro planetas: Marte, Mercurio, el Sol y Saturno
ler. RAYO. Voluntad o Poder:
Capricornio
Esta voluntad subyace en toda actividad
iniciadora, es decir, en la iniciación de:
1.
Las etapas previas
a la creación.
2.
El anhelo de
evolucionar, avanzar, progresar.
3.
El proceso
diferenciador a fin de poder producir.
Éstas son todas
expresiones o efectos de la actividad de la energía de rayo y pueden ser
resumidas, por un acto de voluntad enfocada, en el pensamiento de una dinámica
penetración a un nuevo estado de conciencia. Conduce inevitablemente a una
nueva comprensión del ser. En esta afirmación, tenemos una de las definiciones
básicas de la iniciación en lo que ella concierne al ser humano. Éstos son
débiles procesos dinámicos, a los cuales la Vida Una se somete al entrar en la
condición dual de espíritu-materia. Me refiero a la voluntad que subyace en el
dualismo, que es análoga a la recepción y enfoque de una idea inicial al entrar
en la mente de un ser humano creador y
evolucionado, sus procesos mentales y realizaciones. Llegará alguna
comprensión de esto si el discípulo considera qué tipo de aspiración fija,
visión de la meta y visión para seguir la voluntad al bien ha afectado su vida.
No puede ir más allá de esta realización, pero contiene la simiente cósmica de
la comprensión.
Debe recordarse que en el sendero de iniciación
todo el proceso de entrenamiento está dirigido hacia la evolución de la
voluntad, y ello es posible porque detrás del desarrollo del amor se halla la
revelación de la voluntad. Se dice correctamente que la meta inmediata del
hombre es el desarrollo (en plena expresión) de la naturaleza del amor. Esto
empieza a tener lugar y alcanza una etapa relativamente elevada de desarrollo
en el sendero del discipulado. El detalle del proceso, en un sentido amplio y
general, podría ser establecido de la manera siguiente:
1.
El Sendero de
Evolución y Probación
a.
Desarrollo del
intelecto y de la percepción sensoria.
b.
Respuesta al
centro llamado Humanidad
c.
La mente asume el
control. La personalidad actúa.
2.
El Sendero del
Discipulado
a.
Desarrollo de la
naturaleza del amor.
b.
Adquisición de la
iluminación.
c.
Respuesta al
centro llamado Jerarquía.
d.
Controla budhi o
la intuición. El alma actúa.
3.
El Sendero de
Iniciación
a.
Desarrollo de la
voluntad
b.
Realización de la
síntesis.
c.
Respuesta al
centro denominado Shamballa
d.
Controla el
porpósito dinámico. La voluntad al bien. La Mónada actúa.
Esto abarca un terreno familiar para todos
ustedes, pero es necesario la constante repetición en un esfuerzo por alcanzar
una visión del todo. Ahora nos ocuparemos de la tercera etapa del proceso
evolutivo llevada a cabo en el sendero de iniciación, en el cual, en lo que a
la humanidad concierne, se entra en la tercera y culmina en la séptima
iniciación -la más fácilmente alcanzada por las personas que pertenece al
primer rayo, más que las que pertenecen a otros rayos.
Esto -hasta donde pueden captarlo actualmente-
concierne principalmente a la voluntad creadora cuando:
1.
Inicia la
manifestación y condiciona lo creado.
2.
Da lugar al
oportuno cumplimiento.
3.
Vence a la muerte
o la diferenciación.
Todos los iniciados deben expresar, y
eventualmente lo hacen, voluntad dinámica creadora, propósito enfocado, que
sólo expresa voluntad al bien, y el esfuerzo sostenido que lleva a la realización.
Quisiera recordarles que el esfuerzo sostenido es la simiente de la síntesis,
la causa de la realización y aquello que finalmente vence a la muerte. La
muerte es, realmente, deterioración en tiempo y espacio, y se debe a la
tendencia de la materia-espíritu a aislarse, mientras está en manifestación
(desde el punto de vista de la conciencia). Este esfuerzo sostenido del Logos
mantiene a todas las formas en manifestación y hasta conserva el aspecto vida
como factor integrante en la construcción de la forma y -lo que es también un
acto de la voluntad sustentadora- puede abstraer o retirar intacta la
conciencia de la vida al finalizar un ciclo de manifestación. Muerte y
limitación son términos sinónimos. Cuando la conciencia está enfocada en la
forma y totalmente identificada con el principio de limitación, considera la
liberación de la vida de la forma como la muerte; pero, a medida que prosigue
la evolución, la conciencia se convierte acrecentadamente en percepción de
aquello que no es la forma, y en el reino de lo trascendente, o el mundo de lo
abstracto, por ejemplo, en lo que ha sido abstraído de la forma y enfocado en
sí mismo. Dicho sea de paso, esto es una definición de la meditación desde el
ángulo de la meta y de la realización. Un hombre puede verdaderamente meditar
cuando empieza a emplear la mente, reflejo del aspecto voluntad, y lo aplica
en sus tres aspectos: al iniciar su entrada en el mundo de las almas, al
condicionar su vida de la personalidad y al reforzar y, oportunamente, crear,
el propósito del alma en su plena expresión. Esto da por resultado la total
conquista de la muerte. Llevo todo este concepto a los niveles del microcosmos,
aunque se evidenciará que sólo el discípulo consagrado, en preparación para la
iniciación, puede empezar a comprender algo de las significativas
implicaciones.
Quizás pueda resumir mejor la nota clave del
primer Rayo de Voluntad y Poder, cuando trata de expresarse como propósito
dinámico en la Tierra en relación con el ser humano, citando o parafraseando El
Antiguo Comentario.
“El Uno Trascendente, la Vida,
el Todo, la Totalidad, entró en comunión Consigo Mismo y por este acto se
convirtió en un punto vital de vida y de poder enfocado.
Yo soy y no soy. Mayor que Esto
es Eso; más pequeño que Eso es Esto. Pero Eso debe mostrar a Esto la naturaleza
del todo y probarse Él mismo a Sí Mismo.
Yo soy el principio. Soy el
Camino externo e interno y vuelvo al punto de concentración, y desde ese punto
vuelvo a Mí Mismo, llevando dentro de mi amoroso corazón aquello que Yo, el
Uno, he servido y por lo cual me he sacrificado a Mí Mismo”.
En el proceso de sacrificio, lo que es el Todo
sustentador, el núcleo interno de toda vida y principio de integración, realiza
dentro de Sí Mismo las siguientes etapas de conciencia:
1.
Se conoce a Sí
Mismo como la voluntad trascendente, la voluntad que ve todo el proceso desde
el principio, pero que se limita a sí misma a una gradual expresión de esa
voluntad, debido a las limitaciones de esos aspectos de Sí Mismo cuya
conciencia no es la del Todo. Aquello que inicia, ve el final desde el principio
y trabaja hacia la meta en etapas progresivas, no para Sí Mismo, sino para
esos aspectos que aún están limitados, inconscientes, ciegos y no ven ni
razonan.
2.
Se conoce a Sí
Mismo como la voluntad transmisora, actuando desde el punto de síntesis,
aminorando las energías distribuidas, de acuerdo al plan creador evolutivo. La
Vida de nuestro planeta es vivida en tres etapas principales, particularmente
desde el ángulo de la conciencia, es decir, por conducto de Shamballa, la
Jerarquía y la Humanidad. Desde allí la Vida transmisora se exterioriza en
todos los reinos de la naturaleza. Por lo tanto, cada gran centro es un agente
transmisor. La cuarta Jerarquía Creadora, el reino humano, es el agente por el
cual serán enfocadas oportunamente las energías de Shamballa y de la Jerarquía
para redimir la vida de todos los reinos subhumanos. Esto podrá tener lugar
sólo cuando la humanidad pueda actuar con la voluntad enfocada, engendrada por
la vida de Shamballa, inspirada por el amor, fomentada por la Jerarquía y
expresada por medio del intelecto, que la humanidad misma ha desarrollado
-aplicado todo dinámica y conscientemente bajo la presión de lo que superior y
más grande que Shamballa.
3.
Se conoce a Sí
Mismo como la voluntad tras formadora, o ese proceso aplicado y sostenido que
da lugar a las mutaciones Y cambios necesarios, por medio de la acción del
constante incentivo de la voluntad al bien. Sin embargo, al mismo tiempo, no está identificado de manera alguna con el
proceso. Estas mutaciones producen la transformación del Uno en los Muchos y
más tarde, en tiempo y espacio, de los Muchos en el Uno, llevándose a cabo
desde un punto de voluntad enfocada y dinámica, el “Punto en el Centro” que no
cambia, sino que permanece siempre infatigablemente sujeto a su propio inherente
propósito.
Cuando el discípulo o el iniciado puede también
permanecer en el centro como voluntad transformadora, entonces le es posible
efectuar los cambios necesarios en la naturaleza de la forma sin identificarse
con ella ni ser afectado por los mismos. Esto podría servir para aclarar lo que
quiere significar.
4.
Se conoce a Sí
Mismo como la voluntad transfiguradora. Esta transfiguración constituye el
cumplimiento del propósito y la expresión final de la síntesis, llevada a cabo
por la sustentadora voluntad al bien de la trascendente, transmisora y
transformadora voluntad.
Los estudiantes harían bien en apartar sus ojos de
la meta de la transfiguración (realizada en la tercera iniciación y acrecentadamente
presente en cada iniciación anterior) y prestar mayor atención al
reconocimiento de lo que existe en ellos, lo cual “habiendo compenetrado su
pequeño universo con un fragmento de sí mismo, permanece”. Entonces habrán
afianzado sus conciencias en el centro del poder trascendente y garantizado la
afluencia de la voluntad de realizar. Desde ese elevado punto en la conciencia
(alcanzado primero imaginativamente y luego prácticamente), hallarán de valor
trabajar en el proceso de transmisión, reconociéndose como agentes de
transmisión de la voluntad al bien del Uno Trascendente. Después deberían pasar
a la etapa de la transformación, donde podrían visualizar y ver la necesaria y
desarrollada transformación, llevada a cabo en sus vidas; luego, con la misma
expectativa, deberían creer en la transfiguración de esas vidas, en línea con
la voluntad del Uno Trascendente, el éxito del Uno Transmisor y la actividad
del Uno Transformador -siendo todos Ellos el Uno, la Mónada, el Yo. Todo esto
se hace empleando Ja voluntad condicionadora, realizadora y superadora.
Volviendo a nuestro tema del Todo mayor, dejando
atrás por un momento los esfuerzos del microcosmos para comprender al
macrocosmos, consideremos la relación de las tres constelaciones en la tarea de
expresar el primer rayo:
1.
ARIES. A través de
esta constelación afluirán las condiciones iniciadoras a nuestro sistema solar.
Personifica la voluntad de crear aquello que expresará la voluntad al bien. Es
el rayo monádico de nuestro Logos planetario, cuyo rayo del alma es el segundo
y el de la personalidad el tercero. Por lo tanto, observarán que el rayo
transmisor de nuestro Logos planetario es el primero, de allí el lugar que
ocupa Ja voluntad en el proceso evolutivo humano; Su rayo transformador es el
segundo, trayendo eventualmente la transfiguración por intermedio del tercero;
en esta combinación existe la razón de por qué en la evolución del aspecto
voluntad hay influencia de Marte y de Mercurio -uno trae el conflicto y la
muerte de la forma; el otro la iluminación y el desarrollo de la intuición,
como resultado de ese conflicto y muerte. Nuevos ciclos de Ser y de conciencia
son iniciados a través del conflicto. Esto parece ser por ahora la ley de la
vida y el factor gobernante en la evolución. No obstante, si el resultado de
esta voluntad iniciadora y energetizadora, consiste en producir los efectos
benéficos de la comprensión intuitiva y de la actividad de Mercurio, como
mensajero de los Dioses, podrá ciertamente observarse el desarrollo de la
voluntad al bien a través del conflicto.
2.
LEO. A través de
esta constelación la voluntad de realización o logro, afluye a la humanidad y
al planeta. Es esencialmente el espíritu de autodeterminación. Primero, la
determinación del pequeño yo, la personalidad, el individuo autoconsciente. Después,
la determinación del Yo, el alma, el individuo consciente del grupo, del Todo
mayor y de sí mismo, como parte integrante y básicamente unificada.
Esta voluntad al bien (lograda por medio de la
realización) actúa en relación con el ser humano, por intermedio de tres puntos
culminantes:
La voluntad al bien, demostrada por la realización
de la autoconciencia Es la primera etapa de la completa realización divina.
Significa cuerpo, apariencia. Es la expresión del tercer aspecto.
La voluntad al bien, demostrada en la tercera
iniciación, cuando la autoconciencia cede su lugar a la conciencia grupal. Es
la segunda etapa del cumplimiento divino. Implica alma, cualidad. Es la
expresión del segundo aspecto.
La voluntad al bien, demostrada en las
iniciaciones superiores, cuando se logra la conciencia de Dios. Es la tercera.
etapa de la realización divina. Implica Mónada, Vida. Es la. expresión del
primer aspecto.
Resulta valioso observar estas relaciones. Será
también evidente por qué el Sol rige a Leo, exotérica y esotéricamente. El Sol
revela o ilumina las dos etapas de la oculta voluntad: el sol físico,
iluminando a la personalidad en el plano físico, y el Corazón del Sol,
revelando la naturaleza del alma.
3.
CAPRICORNIO. A
través de esta constelación se obtiene la voluntad conquistadora, que libera al
hombre de la vida de la forma y lo inicia en el reino donde se expresa el
aspecto voluntad (no el aspecto alma) de la divinidad. Recuerden que hay un
estrecho vínculo entre la Tierra y Capricornio. La razón de ello consiste en
que la Tierra proporciona condiciones ideales para este tipo particular de
realización, porque está en proceso de trasformarse de un “planeta no sagrado”
en un “planeta sagrado”. Por eso Saturno rige tan poderosamente y trasmite a la
Tierra la cualidad dinámica de primer rayo de poder. Esta afluencia de energía
de primer rayo será grandemente acelerada de ahora en adelante. Dichas energías
y sus afluencias deben ser cuidadosamente estudiadas, en relación con los
diagramas dados anteriormente en este tratado, recordando que la
visualización, es siempre una energía rectora, empleada para crear el efecto
específico deseado.
Aries, el Iniciador, Leo, el Yo, y Capricornio, el
Agente Transfigurador, constituyen algunas implicaciones relacionadas con el
primer rayo y la humanidad.
Quisiera señalar aquí que he dado este triángulo
de constelaciones en el orden de sus relaciones con la Gran Vida, que los
emplea como agentes transmisores para las actividades de primer rayo. Debe
también observarse que la razón de esta relación es inherente a la naturaleza
de las Vidas que animan a las constelaciones especificadas. Son en Sí Mismas
expresiones de la voluntad al bien y, por lo tanto, constituyen la línea de
menor resistencia para la distribución de la energía de primer rayo por todo
nuestro sistema solar. Desde el ángulo de las relaciones humanas, este
triángulo se reajusta a sí mismo y llega a ser Leo el dador de la
autoconciencia; Capricornio es el signo donde puede ser recibida la
iniciación, y Aries es el incentivo hacia un nuevo comienzo. La ciencia de la
astrología obtendrá nueva luz cuando se comprenda la significación de las
diferencias que existe entre las constelaciones, como galaxias de estrellas, y
los signos, como influencias concentradas Esto está fundamentalmente conectado
con la diferencia que existe entre la relación de la energía de rayo y el
triángulo de constelaciones, y la relación humana. Nada más puedo decir, pero
esto dará un indicio al astrólogo intuitivo.
2do. RAYO. Amor-Sabiduría: f ~rgo actuando por intermedio de cinco
planetas: Mercurio, Júpiter, Venus, la Luna, Plutón.
Piscis.
Esta “línea de distribución” (si puedo expresarlo
así) se relaciona con la voluntad que produce la inevitable unión, unificación
y síntesis, mediante el poder de atracción, basado en la facultad de ver la
visión. En el actual sistema solar y durante este ciclo mundial y, por lo tanto
en el planeta, y durante todo el período en que nuestro planeta cambia su
estado de planeta no sagrado al de planeta sagrado, éste es el dominante
aspecto voluntad de la Deidad, energía que preocupa a nuestro Logos planetario.
Esto ha traído a la existencia a la Jerarquía, debido al impacto de la fuerza
de Shamballa o de primer rayo. Sin embargo, la energía jerárquica preocupa
actualmente a la humanidad. En la palabra preocupa, en relación con el Logos
planetario y la humanidad, hallarán la indicación de una creciente respuesta
entre dos centros, Shamballa y la Humanidad.
Los esotéricos del mundo saben mucho sobre esta
energía de rayo, por tres razones:
1.
En la enseñanza
dada durante los últimos trescientos cincuenta años el énfasis ha sido puesto
sobre dicha energía.
2.
Los dos grandes
exponentes de esta energía de rayo son los dos Instructores y Salvadores del
mundo más conocidos, desde el punto de vista humano, tanto en Oriente como en
Occidente: el Buddha y el Cristo.
3.
Los dos Maestros,
Morya y K. H. han intentado despertar a la humanidad en Occidente, para que
comprendan a la Jerarquía, y ambos trabajan en estrecha relación y expresan la
energía de primero y segundo rayos.
En este ciclo predominan las notas claves:
iluminación, visión, videncia o percepción espiritual, y fusión del camino
occidental o místico. El Buddha resumió en Sí Mismo toda la luz del pasado, en
lo que respecta a la humanidad. Fue el Mensajero máximo y demostró las
posibilidades innatas en la humanidad, irradiando la luz de la sabiduría en
relación con la luz de la sustancia y produciendo esa llama dual o luz
flamígera, aventada y nutrida (aunque no plenamente expresada) por la humanidad,
hasta ese momento. Surgió como florecimiento o fructificación del pasado y
como garantía de la capacidad innata en el hombre. Aunque el Cristo también
pudo decir “Yo soy la luz del mundo”, fue más allá en Su manifestación, y
proporcionó una visión del siguiente paso a dar, demostrando la luz del alma e
indicando el futuro, presentado así lo que podría ser, porque Él había liberado
en la Tierra el principio cósmico del amor. El amor es un aspecto de la
voluntad, algo muy poco comprendido por la masa humana. Es la voluntad de traer
y atraer hacia sí y cuando está dirigida hacia lo que no es material, como
reacción de la mente diferenciadora, lo denominamos Amor. La humanidad tiene
que saber ante todo lo que debe ser amado, antes de que ese poder de la
voluntad sea suficientemente evocado. Entonces puede trasformar la visión en
manifestación y la realidad en expresión.
Surge ahora en nuestra conciencia la maravilla del
trabajo del Cristo, el Señor de Amor. Evidencia claramente que el amor que Él
demostró, era un aspecto de la voluntad, actuando por intermedio del segundo
rayo; este poderoso amor liberó en el mundo el principio cósmico de amor.
También se evidencia la actuación de los tres aspectos de la voluntad divina a
través del segundo rayo:
1.
La voluntad de
iniciar o condicionar, fue demostrada por el Cristo en Su trabajo, cuando
inauguró la era que hizo posible la aparición del reino de Dios en la Tierra.
En realidad, esto será una demostración de la fusión de dos centros, la Humanidad
y la Jerarquía. Por fusión quiero significar su recíproca y total unificación.
Inaugurará una era en la cual -por medio de la acrecentada capacidad de ver la
visión y el incrementado poder de identificarse con ella- surgirá una raza de
hombres cuya vida expresará ese amor-sabiduría.
2.
La voluntad que
lleva a la realización se demuestra, a través del segundo rayo, por medio de
esa fuerza impulsora que permite al alma de segundo rayo alcanzar firmemente su
meta, avanzando inflexiblemente, sin permitir ninguna pausa y desviación, hasta
lograr el objetivo deseado. Ésta es una expresión distinta de la voluntad de
primer rayo, la cual es dinámica y arremete hacia adelante a pesar de todos los
obstáculos; esto último no requiere los lentos métodos de empuje constante.
3.
Es también la
voluntad que conquista a la muerte, debido a su intenso amor a la realidad y a
ese “Uno persistente” que existe detrás de todo fenómeno.
En El Antiguo Comentario se habla de este tipo de
voluntad -la voluntad de amar- en los siguientes términos:
“El Uno Trascendente
dijo: Estoy solo. Debo levantarme y buscar con incesante anhelo aquello que
produce la culminación, cerrar Mi círculo, intensificar Mi vida y convertirme
verdaderamente en Uno, y esto porque reconozco a los Dos. Debo unirme con mi
otro Yo, el que yo presiento tenuemente. Atraje a ese otro hacia Mi corazón, y
atrayéndolo Le di iluminación; Lo doté con riquezas; di con largueza”.
Esto no representa la visión mística de ese otro,
sino el aspecto voluntad del Logos planetario, el incentivo que está detrás de
la vida de Shamballa. Es el Señor del Sacrificio Que habla. La nota clave del
sacrificio o “proceso de integración” corre a través de todo lo que concierne
al aspecto voluntad cuando actúa por intermedio de los siete rayos; esto se
evidencia bellamente en la actividad del segundo rayo, pues es el canal para
la voluntad de Dios.
Se conoce a sí mismo como la voluntad
trascendente, porque detrás de su expresión de amor cósmico (atrayente,
fusionante y cohesivo) hay una visión sintética de la Intención divina. Discierne
entre proceso y meta, iniciación y aquello que es revelado por el proceso
iniciador y ese algo aún desconocido para los iniciados de categoría inferior a
la de tercer grado. He aquí la diferencia entre el Cristo y el Buddha. Este
último reveló el proceso, pero el Cristo personificó en Sí Mismo la meta y el
proceso. Reveló el principio cósmico del amor y por su intermedio
-personificado en Sí Mismo- también produjo efectos y cambios importantes en el
mundo, a través de aquellos que le fueron presentados para recibir la
iniciación.
El segundo rayo se conoce a sí mismo como la
voluntad transmisora, pues por su intermedio algo pasa entre los pares de opuestos
(espíritu-materia) que los une hasta que, oportunamente, forman un todo
fusionado. Éste es un misterio básico -misterio fundamental de la iniciación y
concierne a la voluntad unificadora que actúa por medio del amor. Su expresión
inferior y su símbolo más material es el amor entre los sexos.
Se conoce a sí mismo también como la voluntad
transformadora, porque todo el proceso evolutivo (que es, en último análisis,
la actuación de la interrelación entre Dios y Su mundo, causa y efecto, Vida y
forma) esta basado en la transformación realizada por la atracción divina. Esto
permite que el “espíritu suba a los hombros de la materia”, tal como H. P. B.
lo expresa, obligando a la materia a
realizar la purificación que oportunamente hará que actúe como algo trasparente
para revelar la divinidad.
Finalmente, se conoce a sí mismo como la voluntad
transfiguradora. Esta transfiguración la manifestó el Cristo cuando apareció
ante los asombrados ojos de Sus discípulos como la Luz encarnada y “se
transfiguró ante ellos”.
Todo el proceso de la trascendencia da por
resultado la transfiguración; se lleva a cabo en relación con el segundo rayo
mediante las influencias combinadas de las tres constelaciones, a través de
las cuales este rayo “ha elegido actuar en tiempo y espacio” por la acción de
la adecuada voluntad. Considerémoslas por un momento:
1.
GÉMINIS. Es la
gran constelación simbólica de los Dos Hermanos, expresando la interacción
entre las dualidades. Debido a que está regida por Mercurio y Venus, tenemos la
luz de la intuición y de la mente, fusionadas en un todo iluminado, típico de
la fusión espíritu-materia y expresión de su unicidad esencial. Como bien
saben, Géminis es el signo de la interacción divina, y es la vida del Padre
(espíritu y voluntad) que afluye a través de los Dos Hermanos, los polos
opuestos, haciendo de ellos uno, en realidad, aunque dos en manifestación. Su
naturaleza real como “hermano mayor e hijo pródigo”, es revelada por la
intuición cuando se introduce en la mente. Pero la voluntad de amar rige la
relación, realizándose finalmente la síntesis divina.
2.
VIRGO. Es la
constelación que simboliza la segunda etapa de la relación entre los pares de
opuestos. He aquí, como ya saben, la Madre del Cristo-Niño y el proceso que
fomenta el intercambio que produce la vida, el amor y su manifestación
conjunta en una sola forma. Por lo tanto, el segundo rayo está estrechamente
relacionado con Virgo y su aspecto inferior, el amor materno, con el cuidado
instintivo de lo que debe ser nutrido y protegido. Su aspecto más elevado es el
Cristo encarnado, manifestado. Luego el instinto es trasmutado en sabiduría y
con ello se produce la voluntad de manifestarse y de traer a la luz del día al
Cristo hasta ahora oculto. Este signo y esta voluntad de segundo rayo tiene
una relación misteriosa con el factor tiempo, con el proceso y con la vida
sustentadora de la Madre (materia) que, a través del período de gestación,
nutre y cuida al Cristo-Niño en rápido desarrollo. La Luna también tiene una
función peculiar que sólo puede ser expresada en la idea de la muerte -la
muerte de las relaciones entre la Madre y el Niño, porque llegará el momento en
que el Cristo-Niño surgirá liberado en la luz de la materia de la matriz del
tiempo. Lógicamente, esto se deberá a los numerosos factores inherentes, pero
principalmente a la voluntad sustentadora de la Madre, más la voluntad
dinámica del Cristo-Niño. Aquí tenemos nuevamente un aspecto de la curiosa y
misteriosa relación que existe entre los rayos primero y segundo.
3.
PISCIS. En este
signo culmina el trabajo, y actúa la voluntad del Padre, como voluntad de
salvar por intermedio de la voluntad de segundo rayo. En Géminis, tenemos a
ambos, el par de opuestos y la voluntad de relacionar; en Virgo, trabajan en
colaboración, nutriendo la vida de ese fenómeno de segundo rayo, un Cristo,
culminación de la tarea de la materia, y su elevación al cielo. En Piscis,
culmina el trabajo de lo que el aspecto materia ha hecho posible y el Cristo
aparece como el Salvador del mundo. Esto ha tenido lugar por medio del aspecto
voluntad del segundo rayo, enfocado en Shamballa, expresándose por intermedio
de la humanidad y consumado en la Jerarquía. Aquí tienen toda la historia de la
unidad, realizada mediante la vida y la voluntad de segundo rayo, produciendo
el surgimiento de la conciencia crística y la aparición del principio crístico
a la objetividad.
En tiempo y espacio y desde el ángulo de la
humanidad, el triángulo de constelaciones es Virgo, Géminis y Piscis y no en el
orden dado aquí: Géminis, Virgo y Piscis, visto esto último desde el ángulo de
Shamballa.
Cáncer,
Libra actuando por intermedio de cinco
3er. RAYO. Inteligencia
Activa planetas: la Luna, Venus,
Saturno, Neptuno, Urano.
Capricornio.
En esta expresión divina de la energía de rayo se
halla la clave o indicio de lo que comúnmente se denomina evolución. El énfasis
se pone necesariamente en la naturaleza de la forma y en el aspecto fenoménico.
Sin embargo, el proceso evolutivo puede ser considerado hoy desde dos aspectos:
el de la evolución de la forma y el de la evolución de la conciencia; la
ciencia y la sicología contribuyen a este cuadro o imagen, que se va
desarrollando gradualmente. Pero lo que estoy dilucidando aquí es la evolución de
Aquello que es conciencia y forma y, sin embargo, es algo más que cualesquiera
de los dos, es decir, Aquel que quiere manifestarse, saber o ser consciente.
Esto es lo que subyace detrás y es mayor que la Identidad en tiempo y espacio,
y denominamos Logos. Por lo tanto, me ocuparé de la Voluntad Creadora que va
manifestándose dinámicamente, estableciendo conscientemente contacto y que está
persistentemente enfocada en la forma, mientras existe tiempo y espacio.
Este tercer aspecto de la expresión divina es el
resultado de la actividad de los otros dos rayos principales. Deben discernir
cuidadosamente entre la materia de la Madre y la sustancia, o “el Espíritu
Santo que influye sobre la Madre”; de esto último nos ocupamos aquí, pues
estamos considerando todos los rayos en términos de voluntad, espíritu y vida.
Este tratado, por lo tanto, considera una idea que está detrás de todo el contenido
del conocimiento moderno y es, por consiguiente, inexplicable para la mente
finita. Sólo es posible indicar Aquello improbable, incognoscible e intangible
que existió antes de la manifestación y persistirá después que haya pasado el
ciclo de manifestación. Esta inherente realidad es, para el Logos manifestado,
lo que el presentido Yo inmortal es para el hombre encarnado. A medida que la
mente abstracta del hombre se desarrolla, tales temas subjetivos, que conducen
al Tema central de la manifestación, se esclarecerán y la densidad del misterio
se sutilizará. Deben conformarse con esta promesa pues aún no son iniciados. El
iniciado presentirá a qué me refiero.
Esta Realidad evolucionante está enfocada en el
tercer Rayo de Inteligencia Activa que, durante el “período aparición” -en este
sistema solar-, ha emprendido la tarea de desarrollar una consciente
“conciencia de Sí Mismo en aquello que no es”. Esto se realiza en tres etapas
-todas resultado del proceso y el progreso de la actividad de la mente, o la
percepción inteligente, y son:
1.
La etapa donde la
percepción sensoria es trasmutada en conocimiento, y la forma, gradual y
constantemente, se adapta a los requerimientos del Yo que percibe.
2.
La etapa donde el
conocimiento es trasmutado en sabiduría o conciencia, utilizando el
conocimiento gradualmente adquirido para lograr el desapego de la forma,
vehículo de la percepción.
3.
La etapa donde la
sabiduría es trasmutada en omnisciencia y la conciencia y la forma son
reemplazadas por el Uno existente, Que es consciente, pero más grandes que cualquiera
de estas dos faces de la vida divina. Este Uno quiere encarnar, conocer, ser
consciente, pero no constituye esencialmente ninguna de estas fases, habiéndolas realizado antes de la
manifestación.
La voluntad de tercer rayo produce la síntesis
externa en etapas sucesivas, llevadas a cabo desde la síntesis temporaria
hasta la existencia de una completa unificación entre conciencia y forma y, más
tarde, una total expiación entre Eso que no es conciencia ni forma, sino el
Creador de ambas, y el principio que relaciona espíritu-materia. Se verá, por
la definición anterior, que la función del tercer rayo consiste en ser la
voluntad de iniciar, en el plano físico, aquello que expresará la divinidad; no
sólo define la apariencia sino que revela esa cualidad de la que la apariencia
es el efecto o resultado; inherente a estas dos proposiciones, es la tercera,
la cual establece que esa voluntad creadora no es sólo la causa de la
manifestación y la garantía de la realización, sino también la prueba de que la
potencia de esa Vida siempre vence y aniquila a la muerte. De esta manera
volvemos a la proposición inicial de esa divina trinidad de
Vida-Cualidad-Apariencia (considerada en la introducción del T.I.) y también a
la creatividad de los tres rayos principales, a su relación básica y a su
síntesis duradera y persistente. El círculo de la revelación se cierra; el
ciclo se completa, las serpientes de la materia, de la sabiduría y de la vida
se unen en un todo, y detrás de las tres “permanece el Eterno Dragón para
engendrar siempre la triple serpiente, exclamando continuamente: Ve y vuelve”.
Así habla El Antiguo Comentario respecto a este tema.
Tres palabras se relacionan con esta triple
manifestación:
Atracción, Sustracción, Abstracción, y están
relacionadas (en lo que se refiere al hombre) con las tres primeras
iniciaciones, pero sólo desde el aspecto voluntad y definidamente en relación
con el tercer rayo en el plano físico, o más bien en el plano del cuerpo
etérico, o de la actividad vital efectiva. Esto debe tenerse presente cuando se
considera el trabajo activo de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Esta Trinidad en manifestación se conoce a Sí
Misma como la Realidad Trascendente, y pronuncia siempre las palabras:
“Habiendo compenetrado todo el universo con un
fragmento de Mí mismo, Yo permanezco”.
Esta Trinidad en manifestación se conoce a Sí
Misma como el Uno Transmisor, y dice a través de las palabras del Cristo:
“Yo, si fuera elevado, atraería a todos los hombres hacia Mí”, haciéndolo por medio del poder de atracción que
trasmite el Uno Transmisor.
Esta Trinidad en manifestación se conoce a Sí
Misma como el Agente Transformador, y por medio de la voz de los muchos entona
las palabras: “Gloria a Dios en las, alturas, paz en la Tierra y buena voluntad
entre los hombres” -gloria, paz y voluntad al bien, son los efectos de la vida
trasmitida por el Uno Trascendente.
Por último, al finalizar la era, se conoce a Sí
Mismo como el Uno Transfigurado, y se da cuenta de que el cántico de los
Angeles: “Gloria a Dios en las alturas”, es la enunciación de su perfección y
su triunfo finales.
¿ Qué más podría decirse sobre este tema? Los
Rayos mayores de Aspecto, personifican toda la historia; los Rayos menores de
Atributo contribuyen a los detalles del proceso y de la empresa. Éstos están
condicionadas por los tres Rayos mayores. Por lo tanto, no tengo la intención
de analizar los cuatro triángulos restantes. En este tratado he dado bastantes
indicaciones para que el estudiante interesado desarrolle por sí mismo su tema
subjetivo. Sin embargo, consideraré brevemente las tres constelaciones relacionadas
con el tercer rayo; su significación es relativamente clara.
1.
CÁNCER. Esta
constelación simboliza la voluntad de la masa, y condiciona su sicología y
respuesta. Éste no ha sido todavía el tema del estudio astrológico, pues
implica mucho más que la conciencia de masa. Constituye básicamente el enfoque
de la voluntad de la masa por intermedio de la conciencia de la masa -algo
desconocido hasta ahora, aunque los rudimentos de este conocimiento pueden
verse en ese factor peculiar, en la vida de la humanidad, denominado opinión
pública. Esto se está llevando ahora al campo educativo por medio de lo que
comúnmente se denomina propaganda. Las implicaciones serán claras para
ustedes. Una opinión pública entrenada e iluminada es algo desconocido en
escala mundial, aunque van apareciendo rápidamente grupos iluminados. De la
opinión pública (expresión enfocada de la expansión de conciencia de la masa)
surgirá la voluntad al bien de la masa, inherente a cada individuo; para ello
la humanidad debe trabajar y esperar.
2.
LIBRA. Como bien
saben, esta constelación implica el punto de equilibrio en la larga relación e
interacción entre los pares de opuestos. Indica la voluntad de expresar -en perfecta proporción y armonía- la vida del
espíritu y la potencia de la materia.
3.
CAPRICORNIO. Esta
constelación representa la influencia que llevará la voluntad de Shamballa a
la Jerarquía o a los iniciados del mundo, dándoles ese espíritu dinámico emprendedor
que les permitirá llevar adelante el cumplimiento de la Voluntad de Dios en la
Tierra. El “ángel, nacido bajo Capricornio”, se le apareció al Cristo en el
Huerto de Getsemaní y fusionó Su voluntad individual con la Voluntad divina,
capacitándolo para terminar Su misión. Esto no sólo trajo la revelación del
amor divino al mundo sino -como dice la leyenda en los archivos de los
Maestros- vino “para hilar el hilo sutil que ligó a ambos y vinculó el lugar
del Altísimo (Shamballa) con la Ciudad Santa (la Jerarquía). El puente entre el
Lugar Santo y el Sanctum Sanctorum fue así erigido firmemente. La voluntad de
Dios pudo ser llevada a la fructificación”. De acuerdo a la misma enseñanza
simbólica, podríamos decir que los términos siguientes caracterizan los tres
rayos que hemos estado considerando.
I.
ler. Rayo. El Sanctum Sanctorum.
Shamballa.
La Morada del
Altísimo.
Espíritu. Vida. Energía.
Voluntad. Identificación.
II.
2do. Rayo. El Santo Lugar.
Jerarquía.
El Lugar Secreto donde mora
la Luz.
Alma. Conciencia. Luz.
Amor. Iniciación.
III.
3er. Rayo.
El Atrio Externo. La
Humanidad.
Cristo en nosotros, esperanza de
gloria.
Forma. Apariencia. Cuerpo.
Inteligencia. Individualidad.
Recuerden, sin embargo, que estos Tres son Uno.
Detrás de ellos está eternamente Aquel que permanece trascendente y también
inmanente, mayor que nuestro todo, no obstante, dentro de ese todo.
Por intermedio del cuarto Rayo aprendemos a
unificarnos con esta eterna síntesis y voluntad; por intermedio del quinto
Rayo, desarrollamos el medio de comprender la naturaleza de esa síntesis y
voluntad; por intermedio del sexto Rayo, avanzamos hacia la total
identificación con esa síntesis y voluntad, y por intermedio del séptimo Rayo,
demostramos en la Tierra la naturaleza de esa síntesis a través de la forma que
aparece y del propósito de esa voluntad subyacente.
Y así los Muchos son absorbidos en el Uno.
APÉNDICE
SUGERENCIA PARA LOS ESTUDIANTES
La Astrología en la Doctrina Secreta
1. La mitología se refiere a los esfuerzos astronómicos, teogónicos
y humanos, al reajuste de órbitas y a la supremacía de naciones y tribus. La
“lucha por la existencia” y la “supervivencia del más apto” reinó suprema desde
el momento en que el cosmos vino a la existencia... De allí:
a.
Las incesantes
luchas de los Dioses, en las antiguas Escrituras.
b.
“La guerra en los
Cielos, de las antiguas mitologías”.
D. S. I, 226.
2.
“Detrás de este
velo.., de símbolos astrológicos se hallaban los misterios ocultos de la
antropografía y de la primitiva génesis del hombre. D. S. I, 249.
3.
“La astrología
existió antes que la astronomía”. D. S. IV, 291.
4.
“La astrolatría, o
la adoración a la Hueste Celestial, es el resultado lógico de la astrología
semirrevelada... Por eso es que para los iniciados sea astrología divina, y
para el profano astrolatría supersticiosa”. D. S. V. 301.
5.
“La primitiva
astrología está tan por encima de la moderna astrología, como los Guías
(planetas y signos zodiacales) lo están de las luces de la calle”. D. S. V.
304.
6.
“La astrología ha
dejado su eterna impronta en el mundo”. D. S. V. 305.
7.
“La astrología
está erigida sobre la relación mística e íntima, entre los cuerpos celestiales
y la humanidad, siendo uno de los grandes secretos de la Iniciación y de los
misterios ocultos”. D.
S. IV. 67.
8.
“Las estrellas y
las constelaciones ejercen una influencia misteriosa y oculta en los individuos
y están relacionadas con ellos. Y si están relacionadas con ellos ¿ por qué no
con todas las naciones, las razas y el género humano? Ésta es una afirmación fundada
en la autoridad de los anales zodiacales”. D. S. II. 339-340.
a.
“Durante
incontables edades se han hecho registros por medio del zodíaco”. D. S. II.
339.
b.
“La astronomía, la
astrología, etc., pertenecen al plano físico y no al plano espiritual”. D. S.
IV. 195 (llamada).
c.
“Unicamente los
filósofos que estudiaron astrología... supieron que la última palabra de esa
ciencia debía buscarse y esperarse en las fuerzas ocultas, que emanaban de las
constelaciones”. D. S. V. 197.
9.
“.... en presencia
de la eterna conformidad de las divisiones del zodíaco y de los nombres de los
planetas aplicados en el mismo orden y en todas partes, ante la imposibilidad
de atribuir todo a la casualidad o a la coincidencia... debe concederse al
zodiaco una enorme antigüedad”. D. S. II. 342.
10.
“La astrología
ceremonial superior..., depende del conocimiento del iniciado sobre esas
Fuerzas inmateriales y Entidades espirituales que afectan y guían a la
materia”. D. S. II 342.
11.
“..... nuestra
Tierra fue creada o formada por Espíritus terrestres; los Regentes (los
Espíritus de los Siete planetas, A.A.B.) fueron simplemente los supervisores.
Esto es el primer germen de aquello que más tarde se convirtió en el Árbol de
la Astrología y de la Astrolatría”. D. S. III. 38.
12.
“Hay siete grupos
principales de tales Dhyan Chohanes. Constituyen los siete Rayos
primordiales... Hay siete planetas principales, las esferas de los siete
Espíritus que moran internamente y en cada uno de ellos nace uno de los grupos
humanos”. D. S. II. 269.
13.
“Existen sólo
siete planetas, especialmente relacionados con la Tierra, y doce casas; pero
son incontables las combinaciones de sus aspectos. Debido a que cada planeta
puede representar para los demás doce aspectos diferentes, sus combinaciones
pueden ser casi infinitas”. D. S. II. 269.
14.“Lo que es la Entidad superviviente en nosotros,
es parte de la emanación directa de esas mismas Entidades Celestiales”. D. S.
1. 249.
15.
“El descenso y
reascenso de la mónada o alma, no puede desvincularse de los signos del
zodíaco... “. D. S. II. 357.
16.Las cinco afirmaciones dadas a continuación son
básicas:
1.
Cada uno de los
siete Primordiales, los primeros siete Rayos que conforma el Logos en
manifestación, es también séptuple.
2.
Así como los siete
colores del espectro solar corresponden a los siete Rayos o Jerarquía, también
cada uno de ellos se subdivide en siete.
3.
Cada una de estas
Jerarquías proporciona la esencia (el alma) y es la constructora de uno de los
siete reinos de la naturaleza -los tres reinos elementales, mineral, vegetal,
animal, y el reino del hombre espiritual.
4.
Cada Jerarquía
otorga un color específico al aura de uno de los siete principios del hombre.
5.
Cada una de estas
Jerarquías rige uno de los planetas sagrados.
“Así vino a la existencia la astrología cuya base es estrictamente
científica”. D. S. VI. 120.
17.
“Todos los grandes
astrólogos han aceptado que el hombre puede reaccionar contra las estrellas”.
D. S. V. 303.
18.
“Este sistema (o
ciclos) no puede ser comprendido si la acción espiritual de estos períodos
-preordenados, por así decirlo, por la ley kármica- es separada de su curso físico.
Los cálculos de los mejores astrólogos fracasarían o serían imperfectos, si
esta razón dual no se tuviera en cuenta ni se la dominara. Tal dominio, puede
ser alcanzado únicamente por la iniciación”. D. S. II. 335.
19.Los astrólogos modernos no dan correctamente las
correspondencias de los días, planetas y colores.
20.
“Existen dos
astrologías, la blanca y la negra..., los buenos o malos resultados obtenidos
no dependen de los principios, que en ambas son iguales, sino del astrólogo”.
D. S. V. 303.
Nota: En el
T. II. Sec. XVI y VI y en el T. V, Sec. XXXVIII se trata del zodíaco, con
referencias bíblicas, respecto al zodíaco y de la astrología y los misterios de
la Iniciación.
LAS CONSTELACIONES
1.
“Cada una de las
doce constelaciones, en forma separada o en combinación con otros signos, tiene
una influencia oculta, ya sea para bien o para mal”. D. S. II, 113.
2.
“Enucko es el
prototipo de la naturaleza dual del hombre (espiritual y físico). Ocupa el
centro de la Cruz Astronómica.., la estrella de seis puntas... En el vértice
de arriba del triángulo superior se halla el Águila (Escorpio); en el ángulo
izquierdo inferior se halla el León (Leo) y en el derecho el Toro (Tauro),
mientras que entre el’ Toro y el León... se halla el rostro de Enucko, el hombre
(Acuario).. . Éstos son los cuatro animales, en Ezequiel y en el Apocalipsis”.
U. S. III, 100, 101. (La Cruz Fija de los Cielos).
3.
“Las
constelaciones de la Osa Mayor y de las Pléyades constituyen el misterio más
grande de la naturaleza oculta”. D. S. IV, 117.
4.
“Desde el comienzo
de la humanidad, la Cruz o el Hombre con los brazos extendidos horizontalmente
(la Cruz Fija tipificando su origen cósmico), fue vinculada con su naturaleza
síquica y con las luchas que conducían a. la iniciación”. D. S. V, 136.
Nota: El tránsito de todos los Héroes de la antigüedad a través de
los signos del Sol y de los cielos... constituye, en cada caso individual, la
personificación de los sufrimientos, triunfos y milagros de un adepto, antes y
después de la iniciación.
5.
“Los signos del
zodíaco: Cada uno era un signo doble en la antigua magia astrológica. Tenemos
así Tauro-Eva; Escorpio era Marte-Lupa, o Marte con la Loba... Debido a que
estos signos eran opuestos estaban relacionados porque se unían en el
centro”... D. S. V, 146.
Referencias extraídas del
Tratado sobre Fuego Cósmico
6.
“Mientras el
misterio de la Osa Mayor no sea develado y conocido tal como es, no se
comprenderá la influencia que ejercen las Pléyades ni será revelado el
verdadero significado del triángulo cósmico formado por:
a.
Los siete Rishis
de la Osa Mayor,
b.
los siete Logos
planetarios de nuestro sistema solar, c. las siete Pléyades o Hermanas, y el
karma de los siete planetas sagrados permanecerá desconocido. Todo lo que
podemos ver es su actuación en el sistema solar. La complejidad total del tema
será evidente si se tiene en cuenta que no sólo estos tres grupos forman un
triángulo cósmico, sino que dentro de ese triángulo deben ser estudiados muchos
triángulos menores. Cualesquiera de los siete Rishis pueden formar un
triángulo subsidiario con una de las siete Hermanas, y estudiarse en ese
sentido”. F. C. 639.
7.
“Otro factor mayor
en la computación cíclica reside en el efecto que producen las siguientes
estrellas y constelaciones sobre nuestro sistema solar y cualquier planeta
particular dentro del sistema:
1.
La Osa Mayor (Ursa
Maior)
2.
La Osa Menor (Ursa
Minor),
3.
La Estrella Polar,
4.
Las Pléyades,
5.
La constelación de
Capricornio
6.
El Dragón,
y todas las otras constelaciones y estrellas
afines del zodíaco. El misterio se halla oculto en la astrología esotérica, y
cuando se comprendan mejor las energías que actúan por medio del cuerpo
etérico, la radioactividad y la transmutación de todos los cuerpos de un estado
inferior a otro superior, se revelará el verdadero misterio de la influencia
que ejercen entre sí estos distintos cuerpos”. F. C. 635.
8.
“La energía del
universo puede ser diferenciado como:
1.
Intercósmíca - que
afecta a las constelaciones.
2.
Interplanetaría -
que afecta a los planetas.
3.
Intercadenaria -
que afecta a las cadenas de un ciclo planetario.
4.
Interglobal - que
produce un intercambio de fuerza entre los globos de una cadena.
5.
Interseccional -
que afecta la trasferencia de fuerza entre los reinos de la naturaleza.
6.
Interhumana -
interacción entre los hombres.
7.
Interatómica - el
paso de la fuerza entre los átomos”.
F. C. 810.
9.
“También hay que
tener en cuenta la energía que emana de una de las doce constelaciones o signos
del zodíaco, de que trata la astrología. Este tipo de fuerza concierne principalmente
al estímulo planetario y a los Logos planetarios y está oculto en Su karma
cíclico, karma que implicará incidentalmente a esas mónadas y devas que forman
Sus cuerpos y centros”. F. C. 827.
10.
“Estos tres grupos
de cuerpos solares (la Osa Mayor, las Pléyades y Sirio) tienen preponderante
influencia en lo que concierne a la actividad cíclica espiral de nuestra
sistema. Así como en el átomo humano la actividad cíclica espiral es egoica y
está controlada desde el cuerpo egoico, así también en conexión con el sistema
solar, estos tres grupos están relacionados con la tríada espiritual logoica,
atma-budi-manas, y su influencia predomina en relación a la encarnación,
evolución y progresos solares”. F. C. 832.
LOS PLANETAS
1.
“Existen siete
planetas principales, esferas de los siete Espíritus moradores, y son:
a.
Los siete grupos
principales de Dhyan Chohanes.
b.
Los siete Rayos
Primordiales”. U. S. II, 269.
2.
“Sólo existen
siete planetas especialmente vinculados con la Tierra y también doce casas,
siendo incontables las posibles combinaciones de sus aspectos... Cada planeta
puede representar para los demás, doce aspectos diferentes”. D. S. II, 269.
3.
“Siempre y en
todas partes a los planetas se los denomina en el mismo orden”. D. S. II, 342.
4.
“Los siete
Regentes planetarios (Logos planetarios) son los siete Hijos de Sophia
(Sabiduría)”. D. S. III, 209 (llamada).
5.
“Para Pitágoras,
las fuerzas eran Entidades espirituales, Dioses independientes de los planetas
y de la materia, tal como los vemos y conocemos en el planeta Tierra, Regentes
del Cielo sideral”. D. S. II, 192.
6.
“Los Siete Hijos
de la Luz -denominados por los nombres de sus planetas y a menudo
identificados con ellos- eran Saturno, Júpiter, Mercurio, Marte, Venus y
presumiblemente el Sol y la Luna”. U. S. II, 270.
7.
“Los planetas
tienen su crecimiento, cambios, desarrolla y evolución gradual”. D. S. II, 304.
8.
“Platón
representaba a los planetas como movidos por un Rector intrínseco.., él y su
morada eran uno, coma ‘un barquero en su barca’ “. D. S. II, 192.
a.
“Los planetas no
eran masas inanimadas, sino cuerpos activos y vivientes”.
b.
“Los planetas eran
inteligencias racionales circulando alrededor del Sol”. D. S. II, 193.
9.
“Los siete
planetas tienen por Espíritu supremo la Fortuna y el Destino, que mantienen la
eterna estabilidad de las leyes de la Naturaleza a través de la incesante
transformación y perpetua agitación. El éter es el instrumento o medio por el
cual todo es producido”. U. S. II, 362.
10.
“Los siete Dioses
se dividen en dos tríadas y el Sol:
a.
Tríada
inferior-Marte. Mercurio y Venus.
b.
Tríada
superior-Luna, Júpiter y Saturno
(La Luna representa a un planeta
oculto) U. S. IV, 32.
11.
“Saturno, Júpiter,
Mercurio y Venus son los cuatro planetas exotéricos y los otros tres que deben
permanecer innominados (Plutón y dos planetas ocultos. A. A. B.), fueron los
cuerpos celestiales, en directa comunicación astral y síquica -moral y física-
con la Tierra, sus Guías y Observadores. Las orbes visibles proporcionan a
nuestra humanidad sus características externas e internas, y sus Regentes o
Rectores nos proporcionan nuestras mónadas y facultades espirituales”. D. S.
II, 271.
12.
“La Trinidad fue
representada por el Sol (el Padre), Mercurio (el Hijo) y Venus (el Espíritu
Santo.. . ) “. D.S. IV, 108.
13.
“Allí había siete
tabernáculos para ser habitados por mónadas, de acuerdo a siete distintas
condiciones kármicas”.
D. S. III, 211.
14.
“Se dice que cada
raza, en su evolución, nace bajo la influencia de uno de los planetas”. D. S.
III, 38.
15.
“La Tradición de
los setenta planetas que presiden los destinos de las naciones, está basada en
la enseñanza cosmogónica oculta, la cual afirma que además de nuestra cadena de
sistemas de planetas-mundos, existen muchos más en el sistema solar”. D. S. II,
347 (llamada).
16.
“El espíritu del
planeta es un creador en su propio reino, como lo es el Espíritu de los cielos”
(es decir, la vida de la forma y la vida del alma del planeta, A. A. B). D. S.
IV, 46.
17.
“Los siete
planetas son los hermanos del Sol y no sus hijos”. D. S. II, 150.
18.
“Los espíritus
planetarios animan a todas las estrellas en general y especialmente al planeta.
Rigen los destinos los hombres nacidos bajo cualesquiera de sus constelaciones”.
D. S. 1, 167.
19.
“Cada planeta (de
los cuales siete únicamente son denominados sagrados, porque están regidos por
los Regentes y Dioses más elevados) ... es un septenario... “. D. S. I, 186.
20.
“La siguiente
clasificación es sugestiva:
a.
Dios, el
Padre-ler. Logos-Fuego Eléctrico-Osa Mayor. El Sol.
b.
Dios, el Hijo-2do
Logos-Fuego Solar-Sirio. Venus y Mercurio.
c.
Dios, el Espíritu
Santo-3er. Logos-Fuego por fricción-Pléyades. Saturno. F. C. 105 (llamada).
21.
“El Espíritu
planetario es otra denominación del Logos de un planeta, uno de los siete
Espíritus ante el Trono de Dios, por lo tanto, uno de los siete Hombres
Celestiales. Se halla en el arco evolutivo del Universo y ha avanzado muchos
estados más allá del humano. La Entidad planetaria, se halla en el arco
involutivo, y es una entidad de grado muy inferior. Es la suma total de todas
las vidas elementales del planeta”. F. C. 111 (llamada).
22.“Los siete planetas sagrados están compuestos de
materia del cuarto éter, y los Logos planetarios (los siete Hombres
celestiales) cuyos cuerpos son los planetas, funcionan normalmente sobre el
cuarto plano del sistema, el plano búdhico”. F. C. 123.
23.“Ciertos planetas son, respecto al Logos, lo que
los átomos permanentes al hombre. Personifican principios. Algunos planetas
representan, sólo temporariamente, hogares para dichos principios. Ésta es una
de las diferencias entre un planeta sagrado y otro no sagrado” F. C. 262.
24.“La Tierra, Marte, Júpiter, Saturno y Vulcano,
están todavía desarrollando el principio mental”. F. C. 341.
25.
“Quienes trabajan
en los esquemas de Urano, Neptuno y Saturno, lo hacen en forma algo distinta de
los que actúan en los esquemas de Vulcano, Venus, Marte, Mercurio, Júpiter, la
Tierra y en el exotérico esquema de Saturno, haciendo lo mismo los Manasadevas
(Ángeles Solares) de la ronda interna. Se observará que aquí tenemos también
una triplicidad de grupos, que representa una triplicidad de fuerzas, y hay
una insinuación. En los otros, el grupo superior y el que está en el medio,
dominan por que estos planetas, los más esotéricos y sagrados en la
manifestación, se ocupan sólo de los egos que se hallan en el Sendero y, por lo
tanto, están grupalmente activos. Esto podría esperarse de Urano, Neptuno y
Saturno, pues son esquemas planetarios sintetizadores y proporcionan condiciones
adecuadas únicamente para las etapas más avanzadas, y se los denomina los
planetas cosechadores”. F. C. 622.
26.“Mercurio y Venus, el Sol y la Luna, constituyen
los ‘Ángeles Guardianes de los cuatro extremos de la Tierra”:
Nota:
a.
El Sol y la Luna
velan planetas ocultos.
b.
Éstos son los
cuatro Maharajaes conectados con el karma, la humanidad, el cosmos y el hombre.
c.
Estos son: el Sol
o su sustituto-Miguel.
La Luna o su sustituto -
Gabriel.
Mercurio o su sustituto - Rafael.
Venus o su sustituto - Uriel. U. S. III, 459.
27.
“Saturno - rige
las facultades devocionales.
Mercurio - rige las facultades
intelectuales.
Júpiter - rige las facultades
simpáticas.
El Sol - rige las facultades
gobernadoras.
Marte - rige las facultades
egoístas.
Venus - rige las facultades
tenaces.
La Luna - rige las facultades
instintivas”. D. S. VI, 104.
28.
“Los siete
Ángeles, que presiden los siete planetas, son los Constructores del Universo y
Los Guardianes naturales de las siete regiones de nuestro sistema planetario”.
D. S. V, 116.
29.“Los siete Arquitectos injertan las fuerzas
divinas y benéficas en la grosera naturaleza material de los reinos vegetal y
mineral, en cada segunda ronda”. D. S. V, 53.
30.
“Los siete
Espíritus planetarios o Ángeles... son idénticos a los Dhyan Chohanes de la
doctrina esotérica y han sido trasformados en los Arcángeles y Espíritus de la
Presencia, por la Iglesia cristiana”. D. S. V, 152.
31.
“Las siete
Deidades principales.., son los rayos de la ilimitada Unidad Una”. D. S. V,
210.
32.“Cada una de las cámaras de la Pirámide era
conocida por el nombre de uno de los planetas”. U. S. V, 224.
33.“Los Kabiris fueron los siete planetas.., que en
unión con su Padre, el Sol. .. formaban una poderosa ogdoada (o un óctuplo)”.
D. S. V, 283.
34.“Los antiguos conocían siete planetas cercanos al
Sol... el séptimo y otros dos, eran planetas del misterio”. U. S. V, 283
(Llamada).
35.
“Desde los planos
cósmicos superiores el sistema solar se ve como un enorme loto azul, lo mismo
sucede en la escala en orden descendente; también puede decirse del pequeño
átomo de sustancia... El sistema solar es literalmente un loto de doce
pétalos; cada pétalo está formado por cuarenta y nueve pétalos menores. El loto
planetario difiere en cada esquema, y le revela al iniciado uno de los secretos
de la iniciación cuando se le confía el número de pétalos de:
a.
nuestro planeta
Tierra,
b.
nuestro polo
opuesto planetario y
c.
nuestro planeta
complementario o equilibrador”. F. C. 800.
36.“En el Aula de la Sabiduría existe un sector del
que las modernas organizaciones astrológicas son un tenue e indefinido
reflejo. Los adeptos vinculados con él no trabajan con la humanidad; se ocupan
específicamente de ‘confeccionar los horóscopos’ de las diversas grandes vidas
que animan.., a los reinos de la naturaleza e investigan también la naturaleza
de las influencias kármicas que actúan en la manifestación de los tres Logos
planetarios (mencionados en el punto 35)... Efectúan la progresión de los
distintos horóscopos para el próximo ciclo designado y sus registros son de
profundo y significativo interés. Quisiera pedirles a los estudiantes que se
abstengan de formular cómputos cíclicos de cualquier tipo, porque las innumerables
constelaciones que existen únicamente en materia física de naturaleza etérica,
son desconocidas e invisibles. Sin embargo, su influencia es poderosa y hasta
que no se desarrolle la visión etérica todos los cálculos estarán equivocados”.
F. C. 831.
37.
“Un Logos
planetario constituye el lugar de reunión de dos tipos de fuerza, en primer
lugar, espiritual o logoica, que llega hasta El... desde los siete Rishis de la
Osa Mayor, en su propio plano y, en segundo lugar, de la fuerza búdhica
trasmitida a través de las siete Hermanas o las Pléyades, desde una
constelación llamada el Dragón y de donde proviene la denominación de ‘El
Dragón de la Sabiduría’ “. F. C. 918-19.
TABULACIONES
Relacionadas
con la Astrología
Los Rayos y los Planetas (Según
A. Besant)
Rayo Método Planeta Color
I. Voluntad o Raja Yoga Urano Llama.
Poder (representa al Sol)
II. Amor-Sabiduría Raja Yoga Mercurio Amarillo. Rosa.
Intuición
III. Mente Matemáticas
Venus Índigo. Azul.
Abstracta superiores. Bronce.
Filosofía.
IV. Conflicto. Tensión.
Saturno. Verde.
Nacimiento Hatha Yoga.
del hombre
V. Mente Inferior. Ciencia
La Luna. Violeta.
práctica.
VI. Devoción. Bhakti Yoga.
Marte Rosa. Azul.
VII. Magia. Ritual.
Júpiter. Azul brillante.
Los Planetas Sagrados y los no sagrados y los rayos.
Sagrado Rayo No sagrado Rayo
1. Vulcano 1er. Rayo 1. Marte 6to. Rayo
2. Mercurio 4to.
Rayo 2. La Tierra 3er. Rayo
3. Venus 5to.
Rayo 3. Plutón 1er.
Rayo
4. Júpiter 2do.
Rayo 4. La Luna (planeta oculto) 4to. Rayo
5. Saturno 3er.Rayo 5. El Sol (planeta oculto) 2do. Rayo
6. Neptuno 6to. rayo
7. Urano 7mo. Rayo
NOTA: En total son doce planetas, la división es
esotérica.
38.
“Los planetas
exotéricos no sagrados son llamados en léxico ocultista ‘la ronda externa’ o
círculo externo de iniciados. Nuestra Tierra es uno de ellos, pero al estar
alineada en forma peculiar con ciertas esferas (o planetas) hay en la ronda
interna una doble oportunidad para el género humano, que facilita, aunque
complica, el proceso evolutivo. A los planetas sagrados se los denomina a
veces ‘los siete grados de conocimiento síquico’ o las ‘siete divisiones del
campo del conocimiento’”. F. C. 918-19.
La clasificación dada a continuación, extraída de
la D. S. VI, 94, Diagrama II, es sugestiva; su explicación, aunque exotérica,
es deliberadamente engañosa porque los planetas sagrados y los no sagrados
están mezclados, y se han omitido muchos de ellos.
Planetas Principios humanos Color Día
de la semana
1. Marte Kama-rupa Rojo Martes
2. El Sol Prana.
Vida Anaranjado Domingo
3. Mercurio Budhi Amarillo Miércoles
4. Saturno Kama-manas Verde Sábado
5. Júpiter Envoltura
áurica Azul Jueves
6. Venus Manas.
Mente superior Indigo Viernes
7. La Luna Linga
Sharira Violeta Lunes
Estas
“pantallas” son frecuentes y necesarias en la enseñanza ocultista, pero se las
utilizará menos a m6dida que la humanidad llegue a ser más espiritualmente
perceptiva.
Siete grandes Vidas sicológicas, cualificadas por
siete tipos de fuerza vital, están manifestándose por intermedio de siete
planetas. Otras cinco Vidas se expresan a través de cinco planetas, dos de los
cuales aún no han sido descubiertos.
1. El Sol (sustituye a Vulcano).
2. Júpiter.
3. Saturno.
I. 4. Mercurio.
5. Venus.
6. Marte.
7. La Luna
(sustituye a Urano).
8. Plutón.
II. 9.
Neptuno
10. La Tierra
11. No
descubierto
III. 12. No descubierto
Esta es la división
exotérica
Los Reinos de la Naturaleza y los Planetas. En el
ciclo actual:
1.
El reino mineral -
Plutón y Vulcano.
2.
El reino vegetal -
Venus y Júpiter.
3.
El reino animal -
La Luna y Marte.
4.
El reino humano -
Mercurio y Saturno.
5.
El reino de las
almas - Neptuno y Urano.
6.
Sintetizando estos
cinco - El Sol.
LOS RAYOS Y LOS PLANETAS
Cada uno de los siete planetas sagrados (a los
cuales no pertenece el nuestro, la Tierra) es la expresión de una de las
influencias de los siete rayos. Estos siete planetas pueden ser enumerados de
la manera siguiente y los rayos que actúan a través de ellos se dan con toda
exactitud. Sin embargo, el estudiante debe recordar tres cosas:
1.
Que cada planeta
es la encarnación de una Vida, Entidad o Ser
2.
Que cada planeta,
a semejanza de un ser humano, es la expresión de dos fuerzas de rayo -la
personalidad y el alma.
3.
Que dos rayos
están en conflicto esotérico en cada planeta.
También deberá observarse que si no se devela el
misterio de la constelación de la Osa Mayor, y si no se comprende la influencia
que ejercen los Pléyades, y también la verdadera significación del triángulo
cósmico formado por:
a.
Los siete Rishis
de la Osa Mayor,
b.
los siete Logos
planetarios de nuestro sistema solar,
c.
las siete Pléyades
o Hermanas,
el destino y la verdadera función de los siete planetas sagrados seguirán
siendo desconocidos. Dentro de este triángulo cósmico hay muchos otros menores.
Cualesquiera de los siete Rishis, conjuntamente con uno de nuestros Logos
planetarios y una de las siete Hermanas, pueden formar triángulos subsidiarios,
y las combinaciones a lograrse son numerosas y complicadas.
Nota:
En los libros de ocultismo hay muchas
enumeraciones de los planetas, que en su mayoría son simples pantallas; los
planetas sagrados y no sagrados están deliberadamente entremezclados. En los
libros de El Tibetano hallaremos varias de estas enumeraciones, por ejemplo,
las dos ya descritas y la que va a continuación:
Los Siete Planetas,
Centros o Esquemas
1.
Vulcano - el Sol,
considerado exotéricamente.
2.
Venus.
3.
Marte.
4.
La Tierra.
5.
Mercurio.
6.
Saturno.
7.
Júpiter.
Los Tres Planetas
Sintetizadores
1.
Urano - 8
2.
Neptuno - 9
3.
Saturno
El Uno que Resuelve
El Sol
El que figura primero será considerado exacto para
este período mundial, y también será la base de nuestra enseñanza astrológica
Las Vidas que animan a los siete planetas sagrado5 se denominan.
1.
Los siete Logos
planetarios
2.
Los siete
Espíritus ante el Trono.
3.
Los siete Kumaras
4.
Las siete Deidades
Solares.
5.
Los siete
Primordiales
6.
Los siete
Constructores
7.
Los siete Alientos
intelectuales
8.
Los siete Manus.
9.
Las Llamas.
10.
Los Señores de
Amor, Conocimiento y Sacrificio.
LAS PALABRAS PARA LOS
SIGNOS DEL ZODÍACO
Desde el ángulo de la forma. Orden natural.
Retrogradación a través de los signos.
De Piscis a Aries a través de los signos
1.
Piscis. - Y el
Verbo dijo: Entra en la materia.
2.
Acuario - Y el
Verbo dijo: Que el deseo rija la forma.
3.
Capricornio.-Y el
Verbo dijo: Que rija la ambición y que la puerta quede ampliamente abierta.
4.
Sagitario -
Y el Verbo dijo: Que se busque el alimento.
5.
Escorpio - Y el
Verbo dijo: que florezca Maya y rija el engaño.
6.
Libra. - Y el
Verbo dijo: Que se haga la elección.
7.
Virgo. - Y el
Verbo dijo: Que reine la materia.
8.
Leo. - Y el Verbo
dijo: que existan otros formas. Yo rijo.
9.
Cáncer. - Y el
Verbo dijo: Que rija el aislamiento, sin embargo que exista la multitud.
10.
Géminis. - Y el
Verbo dijo: Que la inestabilidad realice su trabajo.
11.
Tauro. - Y el
Verbo dijo: Que la lucha siga sin desmayos.
12.
Aries. - Y el
Verbo dijo: Que se busque la forma nuevamente.
Desde el ángulo del alma. Orden espiritual.
Tránsito correcto a través de los signos.
De Aries a. Piscis, a través de los signos
1.
Aries. - Surjo, y
desde el plano de la mente, rijo.
2.
Tauro. - Veo, y
cuando el ojo está abierto todo se ilumina.
3.
Géminis. -
Reconozco mi otro yo, y en la declinación de ese yo crezco y resplandezco.
4.
Cáncer. -
Construyo una casa iluminada y moro en ella.
5.
Leo. - Yo soy Ése
y Ése soy Yo.
6.
Virgo. - Soy la
Madre y el Niño, soy Dios. Soy la materia.
7.
Libra. - Elijo el
camino que lleva entre las dos grandes líneas de fuerza.
8.
Escorpio. - Soy el
guerrero y surjo victorioso de la batalla
9.
Sagitario. - Veo
la meta. Alcanzo esa meta y veo otra meta.
10.
Capricornio. -
Estoy perdido en la luz suprema, no obstante vuelvo la espalda a esa luz.
11.
Acuario. - Soy el
agua vertida para los hombres sedientos.
12.
Piscis. - Abandono
el Hogar del Padre y al regresar, salvo.
ENERGIAS ORIGINADAS
DENTRO DEL SISTEMA SOLAR
El Sistema Solar
Entidades en manifestación. - El Logos solar.
Cuerpo de manifestación. - El sistema solar.
Centro receptor. - El polo del Sol central.
Radiación o emanación desde la superficie. - Prana solar.
Movimiento producido. - Rotación del sistema.
Efecto distribuidor. - Radiación etérica solar (sentida cósmicamente).
El planeta
Entidad en manifestación. - El Logos planetario. Cuerpo de manifestación.
- Un planeta.
Centro receptor. - Un polo planetario.
Radiación o emanación desde la superficie. - Prana planeta no.
Movimiento producido. - Rotación planetaria. Efecto distribuidor. -
Radiación etérica planetaria (sentida dentro del sistema).
El Ser Humano
Entidad en manifestación. - El Pensador, un Dhyan Chohan.
Cuerpo de manifestación. - El cuerpo físico. Centro receptor. - El bazo.
Radiación o emanación desde la superficie. - El aura de la salud.
Movimiento producido. - Rotación atómica. Efecto distribuidor. -
Radiación etérica humana (sentida en el medio ambiente).
LAS SIETE ESTRELLAS DE LA
OSA MAYOR
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta y del Tratado sobre Fuego
Cósmico
1.
“Los siete Rishis
son los Regentes de las siete estrellas de la Osa Mayor y son por lo tanto de
naturaleza similar a la de los Ángeles de los Planetas, o los siete grandes
Espíritus planetarios”. D. S. III, 307 (llamada).
2.
“Los siete Rishis
marcan el tiempo y la duración de los acontecimientos en nuestro septenario
ciclo de vida, y son tan misteriosos como sus supuestas esposas, las Pléyades”.
D. S. IV, 117.
3.
“Las primeras
‘siete estrellas’ no son planetarias. Son las estrellas principales de siete
constelaciones que giran alrededor de la Osa Mayor”. D. S. V, 181.
4.
“En Egipto, la Osa
Mayor fue la constelación llamada... La Madre de las Revoluciones, y el Dragón
de siete cabezas fue el nombre asignado a Saturno, llamado también el Dragón de
la Vida”. D. S. V, 181.
5.
“En el Libro de
Enucko, la Osa Mayor se denomina Leviatán”. D. S. V, 181.
6.
“Nuestro sistema
solar con las Pléyades y una de las estrellas de la Osa Mayor forman un
triángulo cósmico o conjunto de tres centros, en el Cuerpo de Aquel del Cual
Nada puede Decirse. Las siete estrellas de la Osa Mayor constituyen las
analogías de los siete centros de la cabeza de esta Gran Entidad”. F. C. 170.
7.
“Las vibraciones
(energías) vienen a nuestro sistema solar desde los siete Rishis de la Osa
Mayor y, principalmente, desde esos dos que son los Prototipos del quinto y
séptimo rayos o Logos planetarios”. F. C. 455.
8.
“Los avatares
cósmicos representan la fuerza personificada proveniente de Sirio y de una de
las siete estrellas de la Osa Mayor, animada por el Prototipo del Señor del
tercer rayo mayor, tercer Logos planetario”. F. C. 582.
9.
“El mal cósmico,
desde el punto de vista de nuestro planeta, se debe a la relación existente
entre esa Unidad espiritual inteligente o Rishi de la Constelación Superior
-La vida animadora de una de las estrellas de la Osa Mayor, nuestro prototipo
planetario-, y una de las fuerzas de las Pléyades... En tal relación, que
actualmente no está perfectamente ajustada, se halla oculto el misterio del
mal cósmico... Cuando el triángulo celestial esté debidamente equilibrado y la
fuerza circule libremente a través de una de las estrellas de la Osa Mayor, la
Pléyade implicada y el esquema planetario concerniente, entonces el mal cósmico
será rechazado y se logrará una perfección relativa”. F. C. 779-80.
10.
“Las grandes
oleadas de energía que proceden de las siete estrellas de la Osa Mayor, pasan
cíclicamente por todo el sistema solar. La fuerza de estas vibraciones depende
de la intimidad del vínculo y de la exactitud del alineamiento entre un Hombre
celestial particular y Su Prototipo”. F. C. 827.
LAS SIETE HERMANAS, LAS
PLÉYADES
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta
1.
“Las Pléyades son
las supuestas esposas de los siete Rishis de la Osa Mayor, siendo también las
nodrizas del Dios de la Guerra, Marte, el comandante de los ejércitos celestiales”.
D. S. IV, 117.
2.
“Las Pléyades
constituyen el grupo central del sistema de la astronomía sideral:
a.
Están en el
pescuezo del Toro, la constelación de Tauro.
b.
Se hallan en la
Vía Láctea.
c.
Son consideradas
(Alcyone en particular) como el punto central alrededor del cual gira nuestro
universo de estrellas fijas”. D. S. IV, 119.
3.
“El número siete
está íntimamente relacionado con la significación oculta de las Pléyades, las
seis presentes y la séptima oculta”. D. S. IV, 183.
4.
“Las Pléyades
fueron en un tiempo las Atlántidas, vinculadas a la Atlántida y sus siete
razas”. D. S. IV, 323.
5.
“Uno, de los
ciclos más esotéricos se basa en ciertas conjunciones y en las Posiciones
respectivas de Virgo y de las Pléyades”. D. S. IV, 416.
Extraído del Tratado sobre Fuego Cósmico
6.
“Las Pléyades son,
con respecto al sistema solar, la fuente de energía eléctrica, así como el Sol
es la personificación del corazón o aspecto amor del Logos, el cual a su vez es
el corazón de Aquel del Cual Nada puede Decirse, así como las Pléyades son el
opuesto femenino de Brahma”. (El tercer aspecto). F. C. 151.
7.
“Nuestro sistema
solar, con las Pléyades y una de las estrellas de la Osa Mayor, forman un
triángulo cósmico, o conjunto de centros, en el Cuerpo de Aquel del Cual Nada
puede Decirse”. F. C. 170.
8.
“Otros dos
sistemas al vincularse a nuestro sistema solar y las Pléyades constituyen un
cuaternario inferior”. F. C. 170.
9.
“El Sol Sirio es
la fuente de donde origina la mente logoica (manas), en el mismo sentido en que
las Pléyades están vinculadas a la evolución de la mente de los siete Hombres’
Celestiales y Venus fue responsable de que se’ implantara la mente en la cadena
terrestre”. F. C. 298.
10.
“Sirio, las
Pléyades y nuestro Sol forman un triángulo cósmico”. F. C. 298.
11.
“Las Pléyades
están polarizadas negativamente con nuestros siete esquemas”. F. C. 321.
12.
“Nuestros siete
Logos planetarios son los transmisores, por medio de Sus siete esquemas, para
las siete estrellas de las Pléyades”. F.C. 321.
13.
“Tres
constelaciones están vinculadas con el quinto principio logoico, en su triple
manifestación: Sirio, dos de las Pléyades y una pequeña constelación cuyo
nombre debe ser reconocido intuitivamente... “. F. C. 564.
14.“Tres grandes olas de energía pasan cíclicamente
por todo el sistema solar. . . procedentes de las siete Hermanas, las Pléyades
y, aquella que en particular se denomina ocultamente ‘la esposa’ del Logos
planetario, cuyo esquema recibirá oportunamente la simiente de vida de nuestro
planeta, el cual no es considerado un planeta sagrado.. . “. F. C. 827-28.
15.
“El mal cósmico..
. se debe a la relación existente entre esa unidad espiritual inteligente o
‘Rishi de la constelación superior’, según se lo denomina (Vida que anima a una
de las siete estrellas de la Osa Mayor), nuestro Prototipo planetario, y una de
las fuerzas de las Pléyades... Las siete Hermanas son denominadas ocultamente
las ‘siete esposas’ de los Rishis.. . “. F. C. 779-80.
SIRIO
Referencias extraídos de La Doctrina Secreta y de Tratado sobre Fuego
Cósmico
1.
“Sirio fue llamada
‘la estrella del Perro’, Era la estrella de Mercurio o de Buddha, llamado el
‘Gran Instructor del género humano’ “. D. S. III, 359.
2.
“El Sol Sirio, es
la fuente de origen de la mente logoica (manas) así como las Pléyades están
vinculadas con la evolución de la mente de los siete Hombres celestiales y
Venus fue responsable de que se implantara la mente en la cadena terrestre”. F.
C. 298.
3.
“Sirio, las
Pléyades y nuestro Sol, forman un triángulo cósmico”. F. C. 298.
4.
“Nuestro sistema
solar está polarizado negativamente con el Sol Sirio, el cual influye
síquicamente sobre todo nuestro sistema por medio de los tres esquemas
sintetizadoras: Urano, Neptuno y Saturno”. E. C. 321.
5.
“Las vibraciones
emanan desde Sirio, por conducto del plano mental cósmico”. F. C. 454.
6.
“Los Señores del
Karma de nuestro sistema solar están regidos, como lo estamos nosotros, por uno
de los Señores Superiores del Karma, que se halla en Sirio”. E. C. 468.
7.
“La conciencia del
plano mental cósmico es la meta a alcanzar para nuestro Logos solar; el Logos
de Sirio es para nuestro Logos solar lo que el ego humano o el alma, es para la
personalidad humana”. F. C. 483.
8.
“Tres
constelaciones se relacionan con el quinto principio logoico en su triple
manifestación: Sirio, dos de las Pléyades y una pequeña constelación que debe
ser reconocida intuitivamente” F. C. 564.
9.
“Los avatares
cósmicos ... representan las fuerzas personificadas provenientes de los
siguientes centros cósmicos: Sirio, una de las siete estrellas de la Osa Mayor,
animada por el Prototipo del Señor del tercer Rayo, y de nuestro propio centro
Cósmico:
a.
Sólo una vez...
(procedente de Sirio) ha visitado nuestro sistema un ser de esa naturaleza, y
fue en la época en que la humanidad recibió la individualización.
b.
Aparecen, general
y normalmente sólo cuando un Logos solar recibe la iniciación”. F. C. 581-82.
EL PLANETA - JUPITER
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta
1.
“Júpiter... es la
deidad símbolo y prototipo del... culto ritualista. Es el sacerdote, el
sacrificador, el suplicante y el medio por el cual las plegarias de los
mortales llegan a los Dioses”. D. S. III, 58 (llamada).
2.
“Júpiter es
considerado ‘el trono de Brahma’ “. D. S. IV, 339.
3.
“Júpiter es la
personificación de la ley cíclica”. D. S. IV, 340.
4.
“Al Sol se lo
solía llamar ‘el ojo de Júpiter’ “. D. S. y, 251.
5.
“Platón mencionó a
Júpiter como el Logos, el ‘verbo’ o el Sol”. D. S. V, 252.
6.
“Los Misterios..,
fueron presididos por Júpiter y Saturno”.
7.
“El ocultismo dice
que Júpiter es de color azul porque es el hijo de Saturno”.
8.
“El signo del
advenimiento del Mesías es la conjunción de Saturno y Júpiter en Piscis”. D. S.
V, 145.
Referencias extraídas del Tratado sobre Fuego Cósmico
9.
“Venus, Júpiter y
Saturno deberían ser considerados desde el punto de vista actual.. . como los
vehículos de los tres superprincipios o principales. Mercurio, la Tierra y
Marte están estrechamente aliados a estos tres; en esto se oculta un misterio”.
F. C. 262.
10.
“Venus y Júpiter
están estrechamente vinculados con la Tierra y forman, oportunamente, un
triángulo esotérico”. F.C. 315.
11.
“En el esquema de
Júpiter los Hijos de la Mente están ahora comenzando su trabajo”. E. C. 596.
EL PLANETA - MARTE
Referencias extraídas de La. Doctrina Secreta
1.
En respuesta a la
pregunta: “¿ qué planetas, de los conocidos por la ciencia común, además de
Mercurio, pertenecen a nuestro sistema de mundos.. . ?“. La respuesta fue:
“Marte y otros cuatro planetas, &obre los cuales la astronomía nada sabe.
Se infiere que estos planetas A. B. y Y. Z. existen en materia etérica”. D. S.
1, 195-96.
2.
“Marte, Mercurio y
los ‘otros cuatro planetas’ están relacionados con la Tierra, sobre lo cual
ningún Maestro... nunca hablará”. D. S. 1, 196.
3.
“Marte se halla
ahora en un estado de oscuración:
a.
Marte posee dos
satélites sobre los cuales no tiene ningún derecho (astral y mental. A. A.
B.).
b.
Marte es una
cadena septenaria”. D. S. 1, 197.
4.
“Marte era el
Señor del nacimiento y de la muerte, de la generación y de la destrucción”. D.
S. III, 376.
5.
“A Marte se lo
denominó el planeta de seis caras”. D. S. IV, 367.
Referencias extraídas del Tratado sobre Fuego Cósmico
6.
“Existe un
triángulo formado por la Tierra, Marte y Mercurio. La analogía con este
triángulo reside en el hecho de que Mercurio y el centro en la base de la
columna vertebral están estrechamente vinculados”. E. C. 169.
7.
“Mercurio, Marte y
la Tierra están estrechamente vinculados con estos tres, Venus, Júpiter y
Saturno”. E. C. 262.
EL PLANETA - MERCURIO
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta
1.
“Mercurio está
saliendo ahora del estado de oscuración:
a.
Mercurio no tiene
satélites.
b.
Mercurio es una
cadena septenaria”. D. S. 1, 197.
2.
“Mercurio es mucho
más antiguo que la Tierra”. D. S. 1, 189.
3.
“Mercurio es
llamado el primero de los Dioses celestiales, el Dios Hermes... a quien es
atribuida la institución de la Magia y de la primera iniciación de los hombres
en ella... Mercurio es Budh, Sabiduría, Iluminación o nuevo despertar en la
ciencia divina”. D. S. II, 173.
4.
“Mercurio es el
Señor de la Sabiduría”. D. S. III, 42.
5.
“Mercurio es aún
más oculto y misterioso que Venus siendo:
a.
Idéntico a Mithra,
b.
el compañero
perpetuo del Sol de la Sabiduría,
c.
el conductor y
evocador de almas,
d.
uno con el Sol”.
D. S. III, 42-43.
6.
“Mercurio cura al
ciego y restaura la vista mental y física”. D. S. IV, 110.
7.
“Mercurio está
representado como que tiene:
a.
tres cabezas,
porque es uno con el Sol y con Venus,
b.
un cubo, sin
brazos, porque ‘el poder de la palabra y la elocuencia pueden expresarse sin la
ayuda de los brazos ni los pies’ “. D. S. IV, 110.
8.
“La quinta raza
nace bajo Mercurio”. (La raza Aria. A. A.B.). D.S. III, 43.
9.
“Mercurio es el
hermano mayor de la Tierra”. D. S. III, 57.
10.
“Mercurio recibe
siete veces más luz que ningún otro planeta”. D. S. IV, 108.
11.
“Budhi y Mercurio
se corresponden mutuamente y ambos son de color amarillo y dorado radiante. En
el sistema humano el ojo derecho corresponde a Budhi y el izquierdo a Manas,
Venus o Lucifer”. D. S. VI, 90.
12.
“Mercurio es
llamado Hermes y Venus Afrodita; a su conjunción en el hombre, en el plano
sicofísico, se le da el nombre de Hermafrodita”. D. S. VI, 100.
Referencias extraídas del Tratado sobre Fuego Cósmico
13.
“Venus, Júpiter y
Saturno podrían ser considerados... como los vehículos de los tres
superprincipios o principios superiores. Mercurio, la Tierra y Marte están
estrechamente relacionados a estos tres, pero aquí reside un misterio”. F. C.
262.
14.“La otra indicación se refiere al triángulo
formado por la Tierra, Marte y Mercurio. En relación con este triángulo, la
analogía reside en que Mercurio y el centro en la base de la columna vertebral
del ser humano están estrechamente vinculados. Mercurio expresa al kundalini
como actividad inteligente, mientras que Marte expresa al kundalini latente”.
F. C. 169.
15.
“A mitad de la
quinta ronda, el Señor de Mercurio, con el Logos del esquema venusino y el de
nuestra Tierra, formarán un triángulo temporario de fuerza”. F. C. 310.
EL PLANETA - LA LUNA (velando un planeta)
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta
1.
“La Luna es hoy el
frío residuo, la sombra proyectada por el nuevo cuerpo donde se han transferido
los poderes vivientes; está condenada a perseguir siempre a la Tierra durante
largas épocas; a ser atraída por ella y atraer a su progenie. Se halla constantemente
vampirizada por su hija, vengándose y saturándola totalmente con la nefasta,
invisible y ponzoñosa influencia que emana del aspecto oculto de su naturaleza.
Es un cuerpo muerto, y sin embargo vive. Las partículas de su cuerpo en
descomposición están llenas de vida activa y destructiva, a pesar de que el
cuerpo que habían formado carece de alma y vida”. D. S. 1, 189.
2.
“La Tierra es un
satélite de la Luna”. D. S. 1, 189 (por ejemplo, como el alma es hoy un
satélite de la forma).
3.
“La Luna es el
símbolo del mal”. D.
S. I, 245.
4.
“La Luna no es un
planeta sagrado”. D. S. 111, 47.
5.
“La Luna es el rey
de los planetas”. D. S. III, 368 (llamada).
6.
“La Luna es el
soberano del mundo vegetal”. D. S. IV, 63.
7.
“La Luna es un
cuerpo inferior”. D. S. III, 57.
8.
“La Luna es la
mente y el Sol es la comprensión”. D. S. IV, 202 (llamada) (según cita de
Shankaracharya).
9.
“La Luna es un
planeta muerto del cual han desaparecido todos los principios. Sustituye a un
planeta que parece haberse perdido de vista”. D. S. V, 100.
Referencias extraídas del Tratado sobre Fuego Cósmico
10.
“La Luna está
muerta.., y no puede contener vida porque el hombre y los devas constructores
se han retirado de su esfera de influencia”. F. C. 102.
11.
“La Luna está en
proceso de desaparecer, sólo queda un cuerpo en decadencia; la vida del segundo
Logos y del primer Logos se han retirado y únicamente retiene la vida latente
en la materia misma”. F. C. 350.
12.
“La Luna fue:
a.
El lugar donde
fracasó el sistema.
b.
Vinculada con los
principios más inferiores.
c.
El origen de las
penurias sexuales experimentadas en nuestro planeta.
d.
Detenida en su
evolución por la oportuna interferencia del Logos solar.
e.
El origen del
conflicto entre las fuerzas de la luz y de la oscuridad.., puede ser atribuida
a la Luna”. F. C. 776 (llamada).
EL PLANETA - NEPTUNO
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta y del Tratado sobre Fuego
Cósmico
1.
“Neptuno no
pertenece realmente a nuestro sistema, a pesar de su aparente vínculo con el
Sol. La relación es imaginaria”. D. S. 1, 147 (llamada).
2.
“Entre las orbes
secretos o Ángeles estelares... Neptuno no fue incluido”. D. S. II, 271.
3.
“Neptuno es el
Dios del razonamiento”. D. S. IV, 349.
4.
“Sirio influye
síquicamente sobre todo nuestro sistema por medio de los tres esquemas
sintetizadores -Urano, Neptuno y Saturno”. F. C. 321.
5.
“Hay un grupo
peculiar de Seres, vinculados con cierta constelación y el Dragón menor, que
tienen su morada en Neptuno y trabajan con el sexto principio del sistema solar”.
F. C. 440.
6.
“La ley de
Sacrificio y muerte es... en forma misteriosa, lo opuesto de la primera ley o
Ley de Vibración. Es Vulcano y Neptuno en oposición, lo cual resulta por ahora
algo casi incomprensible para nosotros”. F. 0. 487.
7.
“Ningún hombre
empieza a coordinar el vehículo búdhico hasta estar bajo la influencia de
Neptuno... Cuando esto sucede, el horóscopo de su personalidad demostrará que
la influencia neptuniana domina en alguna parte”. F. 0. 712.
8.
“El esquema
neptuniano rige uno de los tres senderos de retorno, y reúne en sí a todos esos
Egos que han logrado la realización, principalmente manejando energía de sexto
rayo”. F. 0. 712.
9.
“Neptuno:
a.
Preside y hace
posible la segunda iniciación.
b.
Es uno de los
principales planetas sintetizadores.
c.
Es un planeta
absorbente y abstrayente.
d.
Está vinculado
con el progreso de la perfección”. F. C. 713.
10.
“Neptuno es
considerado el custodio de las ‘llamas solares’ “. F. C. 903.
EL PLANETA - PLUTÓN
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta
1.
“Plutón es una
deidad con los atributos de la serpiente. Es sanador, dador de salud espiritual
y física e iluminador”. D. S. III, 41 (llamada).
2.
“En la leyenda,
Orfeo busca en el reino de Plutón su alma perdida. Krishna rescata de Plutón
sus seis principios, II, 42, siendo Él mismo el séptimo.. . el perfecto
iniciado, la totalidad de los seis principios que se fusionan en el séptimo”.
D. S. V, 137.
EL PLANETA - SATURNO
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta y del Tratado sobre Fuego
Cósmico
1.
“Saturno, padre de
los Dioses, se ha trasformado, de la duración eterna, en un período limitado”.
D. S. II, 12Z.
2.
“Jehová fue
identificado con Saturno y Vulcano”. D. S. II, 273.
3.
“En el tiempo, el
planeta Saturno fue vilipendiado por los adoradores de otros Dioses”. D. S. II,
273.
4.
“Se vinculaba a
Saturno con Lemuria”. D. S. IV, 323.
5.
“Venus, Júpiter y
Saturno deberían ser considerados, desde el punto de vista actual, como los
vehículos de los tres superprincipios. Mercurio, la Tierra y Marte, están estrechamente
aliados a estos tres, pero en ello se oculta un misterio”. F. C. 262.
6.
“Venus, la Tierra
y Saturno, forman actualmente un triángulo muy interesante:
a.
Están siendo
vivificados.
b.
Aumentan la
capacidad vibratoria de los centros planetario e individual”. F. C. 169.
7.
“Hace tiempo que
el Logos solar ha dirigido Su atención a la Tierra y a Saturno, mientras que
Urano está siendo estimulado”. E. 0. 306.
8.
“El ocultismo
triunfará antes de que llegue nuestra era... al triple septenario de Saturno,
en el ciclo de Europa occidental, antes de finalizar el siglo XXI d. O.”. D. S.
y, 39.
9.
“Saturno es uno de
los más poderosos entre los siete Ángeles creadores del tercer orden, el genio
que preside al planeta y también el Dios de los hebreos... es decir Jehová...
al cual se le ha dedicado el séptimo día o Sabhat, sábado o día de Saturno”. D.
S. V, 115-116.
10.
“El signo del
advenimiento del Mesías fue la conjunción de Júpiter y Saturno en el signo de
Piscis”. D. S. V, 145.
11.
“Saturno fue
llamado el Dragón de la Vida”. D. S. V, 185.
12.
“Saturno, Shiva y
Jehová son uno”. D. S. V, 185.
13.
“Saturno
constituye el esquema que sintetiza los cuatro planetas que personifican única
y exclusivamente a manas, y es el principio resolvente de los cuatro menores y
con el tiempo de los Siete”. F. C. 315.
14.“Sirio influye sobre todo nuestro sistema por
medio de los tres esquemas sintetizadores: Urano, Neptuno y Saturno”. F. C.
321.
15.
“Saturno es el
punto focal para trasmitir la mente cósmica a los siete esquemas planetarios”.
F. 0. 321.
16.“El esquema de Saturno es considerado
esotéricamente como que ha absorbido los ‘fuegos por fricción del espacio
solar’ “. F. C. 903.
EL PLANETA - SOL
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta
1.
“El Sol es una
estrella central. .. no un planeta”. D. S. 144 (llamada). (Por lo tanto, el
hecho de incluirlo, como se hace comúnmente, entre los planetas, se debe simplemente
a que representa o vela a un planeta oculto).
2.
“El Sol es
meramente uno de esos soles. que... constituyen una multitud de girasoles de
luz superior. Es la morada en el vehículo de un Dios o de una hueste de Dioses,
así como también de millares de otros soles”.
3.
“El Sol es el
depósito de la fuerza vital, el nóumeno de la electricidad”. D. S. II, 230.
4.
“El Sol no fue un
planeta sagrado”. D. S. III, 38.
5.
“El Sol... tiene
su crecimiento, cambio, desarrollo y evolución gradual”. D. S. II, 304.
6.
“El Sol es materia
y el Sol es espíritu”. D. S. II, 179.
7.
“El Sol es un gran
imán”. D. S. II, 198.
8.
“La sustancia
solar es inmaterial”. D. S. II, 198.
9.
“El Sol (por
ejemplo, el sistema solar) tiene a Alcyone, en las Pléyades, como centro de su
órbita”. D. S. II, 201.
10.
“El Logos.., con
las siete Jerarquías... constituyen un poder.., así como en el mundo de la
forma el Sol y los siete planetas principales constituyen una sola potencia
activa”. D. S. III, 38.
11.
“El Sol, la Luna y
Mercurio fueron la primitiva trinidad de los egipcios -Osiris, Isis y Hermes”.
D. S. IV, 170.
12.
“Los siete rayos
del Sol son paralelos a los siete mundos de toda cadena planetaria y a los
siete ríos del cielo y de la Tierra”. D. S. IV, 170.
13.
“Los siete rayos
del Sol.., se expandirán al final del pralaya en siete soles y absorberán el
material de todo el universo”. D. 8. IV, 176.
14.“La Luna es la mente y el Sol la comprensión”. D.
S. IV, 202 (llamada).
15.
“La Trinidad está
simbolizada por el Sol:
a. El
Sol espiritual central Dios, el
Padre.
b. El Corazón del Sol Dios, el Hijo.
c. El Sol físico Dios, el Espíritu Santo.
16.“. ..es en el Sol, más que en ningún cuerpo
celeste (por ejemplo: en nuestro sistema solar), que el Poder desconocido
asentó su morada”. D. S. V, 196.
17.
“El Sol espiritual
central está reflejado por el.. . sol”. D. S. III, 214.
18.
“El Sol es una de
las nueve deidades que atestiguan toda acción humana”. D. S. V, 245 (llamada).
19.19.’ “El
Sol fue la imagen de la inteligencia divina o sabiduría. .. La palabra ‘sol’
deriva de ‘solus’, el Uno o el El Solitario, y su nombre ‘Helios’ significó ‘el
Altísimo’ D. S. V, 252.
20.
“El Sol visible es
sólo la estrella central, pero no el Sol espiritual central”. 13. S. V, 252.
21.
“El Sol fue la
luminaria dadora de vida y de muerte”. D. S. y, 260.
22.
“El Sol es el
sustituto de un planeta invisible intermercurial”. D. S. VI, 100.
23.
“La energía pura
de la inteligencia solar procede del luminoso asiento ocupado por nuestro Sol
en el centro del cielo, y es el Logos de nuestro sistema solar”. D. S. V, 196.
24.
“Existe el Sol de
la iniciación en forma triple -dos de ellas son el ‘Sol del día’ y uno el ‘Sol
de la noche’ “. D. S. V, 195.
25.
“Todos los
iniciados son ‘epitomadores de la historia del Sol’, cuyo epítome es otro
misterio dentro del misterio”. D.S. V, 136.
26.
“El misterio del
Sol es tal vez el mayor de todos los innumerables misterios del ocultismo”. D.
S. V, 195.
27.
“El Sol:
a.
Fue llamado ‘el
ojo de Júpiter’ “. D. S. V, 251.
b.
Platón mencioné a
Júpiter-Logos, el Verbo o el Sol. D.S. y, 251.
c.
El verdadero color
del Sol es azul. D. S. VI, 102 (llamada).
d.
El Sol fue
adoptado como un planeta por los astrólogos postcristianos que no habían sido
iniciados”. D. S. VI, 102-103 (Llamada).
28.
“Este Yo, el más
elevado, el uno universal, fue simbolizado en el ‘plano de los mortales’ por
el Sol, cuyo fulgor dador de vida fue a su vez emblema del alma -que mata las
pasiones terrenales que siempre han constituido el impedimento para la reunión
del Yo Ente (el Espíritu) con el Omni-Yo. De aquí el misterio alegórico...
establecido por los Hijos de la niebla Ígnea y de la Luz”. D. S. V, 244.
EL PLANETA - URANO
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta y del Tratado sobre Fuego
Cósmico
1.
“Urano fue
conocido,.. l7Iajo otro nombre por los antiguos”. D. S. 1, 144.
2.
“Cronos (el
tiempo) ... es representado mutilando a Urano... El Tiempo absoluto se ha
convertido en finito condicionado” D. S. II, 122. y
3.
“Entre los tres
orbes secretos o Ángeles estelares, no se incluyó a Urano”. D. S. II, 271.
4.
“Urano..,
personificó todos los poderes creadores y es sinónimo de Cronos”. D. S. III,
262.
5.
“Urano era
desconocido por los antiguos, y se vieron obligados a considerar al Sol entre
los planetas... Urano es un nombre moderno. Pero en verdad los antiguos
conocían un planeta misterioso al cual nunca nombraban. Este séptimo planeta
no fue el Sol, sino el oculto Hierofante divino”. D. S. V, 295.
6.
“Urano está siendo
ahora estimulado” F. C. 306.
7.
“Es uno de los
tres planetas sintetizadores, y Sirio influye sobre todo nuestro sistema solar
vía Urano, Neptuno y Saturno”. F. C. 321.
8.
“Urano es el hogar
del ‘fuego eléctrico’ “. F. C. 903.
EL PLANETA - VENUS
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta y del Tratado sobre Fuego
Cósmico
1.
“Venus.., no tiene
ningún satélite.., y es mucho más antiguo que la Tierra”. D. S. III, 46; II,
46.
2.
Venus es “el
pequeño Sol en el cual el orbe solar almacena su luz”, D. S. III, 39.
3.
“La luz viene a
través de Venus, quien recibe una triple Provisión y da un tercio de ella a la
Tierra:
a.
Por eso se lo
denomina ‘Hermanos gemelos’.
b.
El espíritu de la
Tierra está subordinado a Venus. D. S. III, 44.
4.
“Venus es el más
oculto, potente y misterioso de todos los planetas
a.
Su relación con la
Tierra es muy prominente.
b.
Preside la
generación natural del hombre.
c.
Es denominado ‘el
otro Sol’.
d.
Es lo primario
de la Tierra o el prototipo espiritual”. D. S.
II, 44, 45.
5.
“El Logos
planetario de Venus amaba tanto.., a la Tierra, que encarnó... y le dio leyes
perfectas que fueron desentendidas y rechazadas.. .“. D. S. III, 46.
6.
“Cada pecado
cometido en la Tierra es sentido en Venus. Cada cambio producido en Venus se
refleja en la Tierra”. D. S. III, 46-47.
7.
“Venus”... es el
portador de la luz de nuestra Tierra, tanto en sentido físico como místico”. D.
S. III, 47.
8.
“Del Regente de
Venus (el Logos planetario) ... debe ocuparse el misticismo oculto”. D. S. III,
47.
9.
“La humanidad
(aparecida en la época lemuriana)... se dice que está bajo la influencia
directa de Venus”. D. S. III, 39.
10.
“El Sol Sirio es
el origen de la Mente logoica (manas), así como las Pléyades están vinculadas a
la evolución de la mente de los siete Hombres Celestiales y Venus es
responsable de que se implantara la mente en la cadena terrestre”. F. C. 298.
11.
“Existe un vínculo
síquico entre el Logos planetario de Venus y el de nuestra Tierra:
a.
El esquema de
Venus es más activo que el nuestro.
b.
Su humanidad está
más avanzada que la nuestra.
c.
Sus radiaciones
incluyen el plano búdhico, en lo que concierne a la humanidad.
d.
Podría, en
consecuencia, por medio del estímulo, abrirse el mismo plano para la humanidad
terrestre”. F.C. 313.
12.
“Venus es el
segundo o el sexto esquema, según se lo tenga en cuenta, mística u
ocultamente”. F. C. 486.
13.
“Venus es de
polaridad negativa, de allí que la Tierra absorbiera misteriosamente fuerza
venusiana... El vínculo kármico entre los dos Logos planetarios (uno en
encarnación positiva y negativa el otro) dio lugar a una alianza planetaria. La Luz brilló”. F. C. 381.
14.“El Señor de Venus:
a.
Tiene su lugar en
el, cuaternario logoico.
b.
Venus está en la
quinta ronda.., y ha progresado más que los otros planetas’. F. C. 263.
15.
“En la actual
etapa de evolución los centros del sistema (los planetas) Venus, la Tierra y
Saturno, forman un triángulo de gran importancia:
a.
Está siendo
vivificado.
b.
Aumenta la
capacidad vibratoria de los centros planetario e individual”. F. C. 169.
16.“Desde el punto de vista actual podemos considerar
a Venus, Júpiter y Saturno como los vehículos de los tres superprincipios o
principales. Mercurio, la Tierra y Marte, están estrechamente aliados a estos
tres; pero aquí se oculta un misterio”. F. C. 262.
17.
“En el sistema
humano, el ojo derecho corresponde a budhi y Mercurio, y el ojo izquierdo a
manas y Venus”. D. S. VI, 90, 100.
18.
“En la mitad de la
quinta ronda, el Logos de Mercurio con el de Venus y el de nuestra Tierra,
formarán un triángulo temporario de fuerza”. E. 0. 316.
19.“Venus y Júpiter están estrechamente conectados
con la Tierra y formarán oportunamente un triángulo esotérico”. F. C. 315.
20.
“Por hallarse en
la quinta ronda, Venus desarrolló y coordinó el principio mente, sintetizado
en cuatro aspectos mentales menores, y proporcionó al aspecto búdhico un
instrumento para expresarse por medio del quinto principio”. F. C. 319.
21.
“Hay tres esquemas
planetarios.., en los cuales manas se manifiesta, y dos en donde budhi ya se
está manifestando manásicamente. De estos dos, Venus es uno... “. F. C. 320.
22.
“Venus pasa por su
última ronda y casi ha desarrollado a la perfección su cuarto reino”. F. C.
596.
EL PLANETA - VULCANO
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta y del Tratado sobre Fuego
Cósmico
1.
“Jehová fue
identificado.., con Saturno y Vulcano”. D. S. II, 273.
2.
“Vulcano está
dentro de la órbita de Mercurio”. F. C. 188 (llamada).
3.
“La Ley de
Sacrificio y Muerte.., es en forma misteriosa lo opuesto a la primera ley o Ley
de Vibración. Por ahora es casi incomprensible para nosotros la oposición de
Vulcano y Neptuno”. F. C. 487.
4.
“En Vulcano, los
Hijos de la Mente, casi han terminado su trabajo”. F. C. 569.
CAPRICORNIO - DÉCIMO
SIGNO DEL ZODIACO
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta
1.
“Los Dhyanis
estuvieron relacionados con el Cocodrilo y su morada en Capricornio”. D. S. 1,
240.
2.
“Capricornio.., es
el décimo signo del zodíaco... y hay en él veintiocho estrellas”. D. S. IV,
143-146.
3.
“Hay una conexión
mística entre los nombres Makara y Kumara:
a.
Significa el
pentágono y está enlazado con él.
b.
Representa las
cinco envolturas del hombre y, por lo tanto, los cinco kumaras.
c.
Está relacionado
con el Dios Océano.
d.
Personifica el
fuego solar”. D. S. IV, 143, 144.
4.
“Capricornio está
relacionado con el nacimiento del microcosmos espiritual y con la muerte.. .
del universo físico”. D. S. IV, 146.
5.
“Cuando el Sol
salga de los treinta grados de Capricornio y no llegue más al signo Piscis,
entonces habrá llegado la Noche de Brahma”. D. S. IV, 146 (llamada).
Referencias extraídas del Tratado sobre Fuego Cósmico
6.
“El misterio de
Capricornio está oculto en estos cinco (hombre espiritual, aspirante,
discípulo, iniciado y adepto) y en las palabras bíblicas ‘los corderos y las
cabras’ “. F.C. 569.
7.
“Sólo una vez, en
la historia de cada esquema, aparece en los niveles mentales un avatar
procedente de la constelación de Capricornio. Éste es el nivel inferior en el
cual se exteriorizan dichas deidades interplanetarias. Nada más puede decirse
sobre esto. Aquí reside oculto el misterio de la cabra. Este avatar hace Su
aparición en la tercera ronda de la tercera cadena y desaparece en la quinta
ronda de la cuarta cadena”. F. C. 584-585.
GÉMINIS - EL TERCER SIGNO
DEL ZODÍACO
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta
1.
“Castor y Pólux,
los brillantes Gemelos, nacieron de un huevo de Leda”. D. S. II, 7.5.
2.
“La Leyenda de
Cástor y Pólux se refiere a la mitad mortal del hombre, la personalidad, y a la
parte inmortal, el ego o individuo espiritual. La personalidad nada tiene en sí
que sobreviva a la otra mitad, la cual es inmortal en su individualidad, debido
a que su quinto principio es traído a la vida por los Dioses que animan,
vinculando así la Mónada con la Tierra. Éste es Pólux, mientras que Cástor
representa lo personal, el hombre mortal, un animal, que no es de tipo
superior cuando se desvincula de la individualidad divina. D. S. III, 129:
a.
Cástor debe su
inmortalidad a Pólux.
b.
Pólux se sacrifica
por Cástor. D. S. III, 129.
LEO - EL QUINTO SIGNO DEL
ZODÍACO
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta
1.
“El esoterismo de
la primera Jerarquía Creadora (que en realidad es la sexta. A. A. B.) se halla
oculto en el signo zodiacal de Leo”. D. S. 1, 235.
PISCIS - EL DUODÉCIMO
SIGNO DEL ZODÍACO
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta
1.
“En el judaísmo y
en el cristianismo el Mesías siempre está relacionado con el agua y el
bautismo”. D. S. II, 91:
a.
La segunda
iniciación racial.
b.
La primera
iniciación planetaria.
2.
Piscis... “brilla
como símbolo de todos los Salvadores espirituales del pasado, presente y
futuro”. D. S. II, 346.
3.
.3. “Kepler sostenía, como hecho positivo, que en
el momento de la Encarnación (del Cristo), todos los planetas estuvieron en
conjunción en el signo de Piscis... la constelación del Mesías”. D. S. II,
347.
4.
“En los pórticos
de los edificios sagrados para ofrendas votivas a los muertos, en la religión
budhista, hay ornamentos de una cruz formada por dos peces”. D. S. V, 144.
5.
“El signo del
advenimiento del Mesías fue la conjunción de Júpiter y Saturno en el signo de
Piscis”. D. S. V, 145.
TAURO, EL TORO - EL
SEGUNDO SIGNO DEL ZODÍACO
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta
“Todos los Dioses-Soles.., han estado relacionados
místicamente con la constelación de Tauro y fueron denominados los Primeros”.
D. S. II, 350.
“Tauro es considerado como el grupo central de la
Vía Láctea”.
NOTA: Las Pléyades forman el grupo central del
Toro, y Alcyone, una de las siete Pléyades, se supone que es la estrella
alrededor de la cual gira nuestro universo.
VIRGO, LA VIRGEN - SEXTO
SIGNO DEL ZODÍACO
Referencias extraídas de La Doctrina Secreta
1.
“Uno de los ciclos
más esotéricos está basado en ciertas conjunciones y posiciones relativas a
Virgo y las Pléyades. Virgo es inseparable de Leo, las Pléyades y las Hyades”.
VENUS
“En el segundo sistema solar y en conexión con el
método empleado, otro punto merece nuestra atención. El fuego de la mente se
origina en una constelación a la que, hasta hace poco, la ciencia exotérica no
le adjudicaba una íntima relación con nuestro sistema solar, debido a su enorme
distancia. El Sol “Sirio” es la. fuente & origen del manas logoico, así
como las Pléyades están vinculadas con la evolución de manas de los siete
Hombres celestiales y Venus fue responsable de que se implantara la mente en
la cadena terrestre. Cada uno constituyó el primario del otro, o el agente que
produjo el primer destello de conciencia en los determinados grupos implicados.
En todos los casos el lento crecimiento evolutivo fue el método empleado, hasta
que repentinamente resplandeció la conciencia, en virtud de la interposición de
la fuerza proveniente de una fuente foránea.
1.
Logos. - Sistema
solar. - Sirio.
2.
Siete Hombres
celestiales. - Esquema planetario. - Pléyades.
3.
Hombre celestial.
- Cadena terrestre. - Venus”. F. C. 298.
El Cuarto Reino y la Jerarquía del Planeta
“El estudiante ocultista común que haya
reflexionado detenidamente sobre esta enseñanza, habrá captado y comprendido
ciertos hechos. Se habrá dado cuenta que la conjunción de Espíritu-materia y
mente o manas, se efectuó durante la tercera raza raíz, y que la familia humana
se hizo presente definitivamente en la tierra desde esa época. Sabe que esto
se produjo por el advenimiento, en Presencia corpórea, de ciertas grandes
Entidades; ha aprendido que vinieron desde la cadena venusina, que lograron la
necesaria conjunción, se hicieron cargo del gobierno del planeta, fundaron la
Jerarquía oculta y, aunque algunas permanecen en la cadena, las restantes han
vuelto a Su fuente de origen. Esto puede, en muchos sentidos, resumir todo el
conocimiento actual. Vamos a ampliarlo brevemente, a corregir ciertas
interpretaciones erróneas y a comprobar uno o dos hechos nuevos. Podemos
clasificar esto de la manera siguiente:
Primero, el estudiante de ocultismo debe tener
presente que:
d.
Este advenimiento
significó que el Logos planetario adoptaría un vehículo físico, lo cual
constituyó, literalmente, la venida del Avatar.
e.
Dicho advenimiento
fue consecuencia de un alineamiento definido del sistema, que implicó:
Al esquema venusino del sistema;
A la cadena venusina del esquema terrestre;
Al globo venusino de la cadena
terrestre.
f.
El Logos
planetario no vino del esquema venusino, sino de la cadena venusina de Su
propio esquema, el terrestre. Debido al alineamiento del sistema, el kundalini
logoico pudo circular por un determinado triángulo, del cual Venus y la Tierra
fueron dos de sus vértices. Esto hizo acelerar la vibración y permitió al
Hombre celestial de nuestro esquema recibir una iniciación menor, y comenzar
Sus preparativos para una iniciación mayor.
Segundo, se ha de recordar también que, al
considerar esta materia, debemos cuidar de visualizarla no sólo en lo que
afecta a nuestro globo y a su humanidad actual, sino también desde el punto de
vista del cosmos y del sistema, y su importancia para un Logos planetario y un
Logos solar. De allí la veracidad de que este acontecimiento no sólo fue el
resultado de que nuestro Logos terrestre recibiera una iniciación menor, sino
que el esquema venusino se destacó por haber recibido una iniciación mayor, el
Logos planetario de Venus, durante Su quinta cadena. En lo que respecta a un
Logos solar esto sucedió después de ser estimulado uno de Sus centros, debido a
la progresión geométrica del fuego al circular a través del Triángulo ya
mencionado.
Se ha afirmado que ciento cuatro Kumaras vinieron
de Venus a la Tierra; literalmente el número es ciento cinco, si a la Unidad
sintetizadora, el Señor del Mundo, se la cuenta como uno. Permanecen aún con El
los tres Buddhas de Actividad. Quisiera llamarles la atención sobre el doble
significado de este nombre “Buddhas de Actividad”, pues confirma la realidad de
que las Entidades que se hallan en Su grado de evolución son amor-sabiduría
activos, y personifican, en Sí Mismas, los dos aspectos. Los tres Buddhas de
Actividad corresponden a las tres personas de la Trinidad”. F. C. 326-128.
“El Logos planetario de este esquema es denominado
‘Primer Kumara’. el Único Iniciador, y se afirma que vino de Venus a este
planeta; Venus es el ‘primario de la Tierra’. Es necesario dar alguna
explicación sobre esto, aunque sólo es permitido hacer muy pocas insinuaciones
acerca de la verdad. Es una de las cosas que guarda el mayor misterio acerca
del desarrollo de nuestro esquema y oculta el enigma de este ciclo mundial. No
es fácil impartir la verdad, porque las palabras ocultan y velan.
Quizás podría darse un indicio, si decimos, que
existe una analogía entre la entrada, en pleno auge del Ego, y el dominio que
éste ejerce durante ciertos períodos en la vida del ser humano. Se dice que a
los siete años y también en la adolescencia, el Ego ‘se aferra’, y a los
veintiún años ese aferramiento es cada vez mayor. Análogamente. a medida que
pasan las vidas, el Ego (en relación con un ser humano) se aferra a sus vehículos
y los doblega a su propósitos en forma más eficaz y plena. El mismo procedimiento
puede observarse en relación con el Hombre celestial y Su cuerpo de
manifestación, un esquema. Se ha de recordar que cada esquema tiene siete
cadenas, cada cadena siete globos, totalizando cuarenta y nueve globos; que
cada globo es ocupado por la vida del Logos durante lo que llamamos siete
rondas, textualmente, trescientas cuarenta y tres encarnaciones o renovados
impulsos para manifestarse. Hemos de agregar a estas manifestaciones mayores
otras menores, como las llamadas razas raíces, subrazas y ramificaciones de
razas, y nos hallamos con una complejidad capaz de aturdir al estudiante común.
La rueda planetaria de la vida hace girar, en escala menor, la rueda de la vida
del pequeño peregrino denominado hombre; a medida que gira, impele la vida del
Logos planetario evolucionante a nuevas formas y experiencias, hasta que el
fuego del Espíritu quema todos los fuegos menores.
Como se indicó anteriormente, cada Hombre
celestial está vinculado a uno de Sus Hermanos, bajo la Ley de Atracción Mutua,
la cual todavía se manifiesta en forma muy degradada en el plano físico, por
medio de la vida del ente humano, aprisionada en la forma física.
Síquicamente, el vínculo es de naturaleza distinta; dicho vínculo existe entre
el Logos planetario del esquema denominado Venus y el Logos de nuestro
esquema. Esta interacción síquica tiene su flujo y reflujo cíclicos, así como
fluye y refluye toda la fuerza de la vida. En la época lemuriana hubo un
período de íntima interacción que produjo, en el planeta físico, la encarnación
del Logos de nuestro esquema, el Guía de la Jerarquía, el Único Iniciador.
Esto no hubiera ocurrido si el Logos planetario del esquema de Venus no hubiese
estado en situación de vincularse íntimamente con el nuestro”. F. C. 312-313.
“El Cosmos. Nuestro sistema solar con las Pléyades
y una de las estrellas de la Osa Mayor forman un triángulo cósmico, o conjunto
de tres centros en el Cuerpo de Aquel del Cual Nada Puede Decirse. Las siete
estrellas de la constelación de la Osa Mayor constituyen las analogías de los
siete centros de la cabeza, en el cuerpo de dicho Ser, mayor que nuestro Logos.
Asimismo otros dos sistemas, al vincularse con él sistema solar y las Pléyades,
constituyen un cuaternario inferior, que con el tiempo se sintetizan en los
siete centros de la cabeza, como ocurre similarmente en el ser humano después
de la cuarta iniciación”. F. C. 170.
“La frase ‘Venus es el primario de la Tierra’
encierra un indicio que lleva a una correcta comprensión. No puede decirse
mucho acerca del misterio de que ‘Venus es el alter ego de la Tierra, y tampoco
es aconsejable, pero pueden sugerirse ciertas ideas que, si se reflexiona sobre
ellas, darán una comprensión más amplia de la belleza que encierra la síntesis
y la maravillosa correlación de todo cuanto evoluciona en la naturaleza.
Quizás se obtenga una idea a este respecto si
recordamos que, en sentido oculto, Venus es para la Tierra lo que el Yo
superior para el hombre.
La llegada a la Tierra de los Señores de la Llama
estuvo regida por la ley y no fue exactamente un acontecimiento accidental y
afortunado, sino una cuestión planetaria que tiene su analogía en el vínculo
que existe entre la unidad mental y el átomo manásico permanente. Repito, así
como el hombre individual construye el antakarana entre estos dos puntos, el
hombre colectivo de este planeta construye un canal que llega hasta su
primario, Venus.
Con respecto a estos dos planetas debe recordarse
que Venus es un planeta sagrado y la Tierra no lo es. Esto significa que
ciertos planetas son, con respecto al Logos, lo que los átomos permanentes con
respecto al hombre. Personifican los principios. Algunos planetas proporcionan
sólo temporariamente hogares para dichos principios; otros permanecen durante
todo el mahamanvantara. Venus es uno de éstos”. F. C. 261-262.
“Será conveniente elucidar un poco más la conexión
que existe entre Venus y la Tierra, insinuada en algunos libros ocultistas y
considerada brevemente en este tratado. He dicho que la interacción entre los
dos esquemas se debe, en gran parte, a su polaridad positiva y negativa; he
indicado que una relación similar subyace entre las Pléyades y los siete
esquemas de nuestro sistema solar, y entre Sirio y el sistema mismo. Esto, por
lo tanto, pone en estrecha interacción a tres grandes sistemas:
1.
El sistema de
Sirio.
2.
El sistema de las
Pléyades.
3.
El sistema del
cual nuestro Sol es el punto focal,
formando,
como se habrá observado, un triángulo cósmico. Dentro de nuestro sistema
tenemos varios de esos triángulos, que varían en distintas etapas; de acuerdo a
la relación que existe entre ellos, la fuerza diferenciada de los distintos
esquemas puede pasar de un esquema a otro, y, de esta manera, las unidades de
vida que pertenecen a corrientes de fuerza de distintos rayos, se entremezclan
momentáneamente. En dichos triángulos (cósmico, del sistema, planetario y
humano), dos puntos del triángulo representan una polaridad diferente, y el
tercero, el punto de equilibrio, de síntesis o de fusión. Esto se debe tener en
cuenta al estudiar los centros macro y microcósmicos, porque explica la
diversidad de la manifestación en las formas y en la cualidad.
También puede indicarse aquí una analogía, que
podría servir para iluminar a quienes tengan ojos para ver: “El esquema
venusino, por hallarse en la quinta ronda desarrolló y coordinó el principio
manas, sintetizado en los cuatro aspectos manásicos menores, proporcionándole
al aspecto búdhico un instrumento para expresarse por medio del quinto aspecto
perfeccionado. Nuestro Hombre celestial, en la quinta ronda, habrá alcanzado un
punto paralelo de evolución, y el quinto principio, como ya se ha dicho, no será
objeto de Su atención en lo que atañe a los entes humanos”. F. C. 319-320.
“Así como Venus constituye el polo negativo para
el esquema terrestre, las siete estrellas de las Pléyades son los polos
negativos de nuestros siete esquemas.
Cabría formularse una pregunta muy atinada. Se
podría justamente preguntar (en conexión con el punto en el cual Venus está
negativamente polarizado y análogamente las Pléyades) ¿ por qué se los califica
como negativos si son dadores y no receptores, puesto que ser negativo es,
lógicamente, ser receptivo? Así es, en efecto, pero el interrogante surge en
nuestra mente debido a la falta de información y a la consiguiente
incomprensión. Venus habrá tenido mucho que ver con el estímulo que trajo como
resultado grandes acontecimientos en la Tierra, por medio de la cadena venusina
de nuestro esquema, pero en forma misteriosa nuestro esquema dio más de lo que
recibió, aunque lo dado no haya sido de la misma naturaleza. El advenimiento de
la influencia venusina a nuestra cadena y a nuestro planeta, y el consiguiente
estímulo ejercido sobre ciertos grupos de la cuarta Jerarquía creadora, la
humana, produjo un acontecimiento paralelo de magnitud aún mayor en el esquema
venusino, que afectó a la sexta Jerarquía, una de las Jerarquías de los devas
que moran en el esquema de Venus. Este estímulo emanó a través de nuestra sexta
cadena (o segunda, según el punto de vista) que afecté> a la correspondiente
cadena del esquema venusino. La magnitud de la diferencia podemos verla en el
hecho de que en nuestro caso, solamente un globo fue afectado mientras que la
influencia de nuestra esquema sobre el venusino fue tal, que toda una cadena
quedó estimulada. Esto se produjo gracias a la polaridad positiva del Hombre
celestial del esquema terrestre”. F. C. 321.
“La afirmación de que el gran Kumara o el Único
Iniciador vino a este planeta desde Venus, es veraz hasta donde se personifica.
Su llegada a este planeta denso (el cuarto) durante la cuarta cadena desde ese
cadena de nuestro esquema denominada ‘venusina’, la cual es la segunda. Vino
por conducto del segundo globo de nuestra cadena; Su vibración fue apenas
perceptible (esotéricamente percibida) en la segunda ronda; pero únicamente en
la tercera raza raíz de la cuarta ronda las condiciones permitieron que encarnara
físicamente y que viniera como el Avatar. Con toda reverencia podría decirse
que las primeras tres rondas y las dos razas raíces subsiguientes de esta
cadena corresponden al período prenatal; Su llegada a esta cuarta ronda, con el
consiguiente despertar de manas en los entes humanos, tiene su analogía en el
despertar del principio vida en el cuarto mes de la criatura nonata”. F. C.
316.
ALGUNAS SUGERENCIAS SOBRE
LA CIENCIA DE LOS TRIÁNGULOS
“Dos indicaciones podrían darse aquí para una
concienzuda consideración. En relación con uno de los Hombres celestiales (cuyo
nombre no puede ser revelado) existe un triángulo de fuerza formada por tres
centros:
1.
El centro de
fuerza del que el Manu y Su grupo son la expresión.
2.
El centro del que
el Bodhisattva o el Cristo, y Sus adherentes, son el punto focal.
3.
El centro del que
el Mahachoan y Sus seguidores son los exponentes.
Estos tres grupos constituyen los tres centros de
un gran triángulo -el cual no ha sido vivificado totalmente en esta etapa del
desarrollo evolutivo.
Otro triángulo, en relación con nuestro Logos
planetario, es el formado por los siete Kumaras -los cuatro Kumaras exotéricos
corresponden a los cuatro centros menores de la cabeza y los tres Kumaras
esotéricos corresponden a los tres centros mayores de la cabeza.
La otra indicación se refiere al triángulo formado
por la Tierra, Marte y Mercurio. La analogía de este triángulo reside en el
hecho de que Mercurio y el centro en la base de la columna vertebral del ser
humano, están estrechamente vinculados. Mercurio expresa al kundalini como
actividad inteligente, mientras que Marte expresa al kundalini latente. La
verdad se halla oculta en sus dos símbolos astrológicos. Mediante la
transmutación y la geometrización planetaria puede develarse el secreto.
... En relación con nuestro Logos planetario, los
tres planetas etéricos de nuestra cadena -Tierra, Mercurio y Marte- forman un
triángulo de excepcional importancia, y puede decirse además que en el actual
grado de evolución de los centros logoicos, Venus, Tierra y Saturno, forman
también un triángulo muy interesante. Este triángulo en la actualidad está
siendo vivificado debido a la acción del kundalini; en consecuencia, acrecienta
la capacidad vibratoria de los centros, que lentamente se van trasformando en
cuatridimensionales. No es posible decir nada más respecto a los otros grandes
triángulos.. . “. F. C 168-169.
“Existe una razón oculta definida, de acuerdo con
las Leyes de la Electricidad, detrás del bien conocido hecho de que todo
iniciado que se presenta ante el Iniciador, va acompañado por dos Maestros, uno
a cada lado. Los tres juntos forman un triángulo que facilita el trabajo.” F.
C. 191.
.... . En dichos triángulos (cósmico, del sistema,
planetario y humano) dos vértices del triángulo representan polaridades diferentes
y el tercero, el punto de equilibrio, de síntesis o de fusión”. F. C. 319.
“Otro hecho que se debe observar, respecto a estos
grandes Seres, es que, considerados en Sus siete grupos, forman:
a.
Puntos focales
para la fuerza o influencia que emana de otros centros o esquemas solares.
b.
Las siete
divisiones de la Jerarquía oculta.
Estos existen, como lo hace el Hombre celestial
Mismo, en materia etérica, y literalmente son grandes Ruedas o Centros de Fuego
viviente, fuego manásico y eléctrico; vitalizan el cuerpo del Hombre celestial,
manteniéndolo unido como un todo objetivo. Forman un triángulo planetario
dentro de la cadena, y cada uno de Ellos vitaliza un globo”. F. C. 329.
“Primero.
Dos principios vinculadores son necesarios. Para ello se requiere el Fuego
espiritual viviente del principio medio proveniente de los estados quinto y
tercero del Pleroma. Dicho fuego es propiedad de los Triángulos”. F. C. 550.
“Segundo, como sucede en el caso del hombre,
ciertos triángulos de fuerza se encuentran en diferentes etapas de evolución, o
(para expresarlo en otras palabras) distintos centros se vinculan
geométricamente, como, por ejemplo:
a.
la base de la
columna vertebral,
b.
el plexo solar,
c.
el corazón;
o
a.
el plexo solar,
b.
el corazón,
c.
la garganta;
de la misma manera ocurre un hecho similar en el
caso de un Hombre celestial o en el Logos solar. Tal acontecimiento tuvo lugar
en esta ronda en conexión con el centro que nuestro Logos planetario
personifica. Este centro se vinculé geométricamente con otros dos centros, de
los cuales Venus fue uno, y el kundalini logoico -circulando con enorme fuerza
por este ajustado triángulo- produjo la intensificación de la vibración en la
familia humana, dando por resultado la individualización”. F. C. 314.
“Aquí se dará una indicación para quienes tienen
el poder de ver. Tres constelaciones se relacionan con el quinto principio
logoico en su triple manifestación: Sirio, dos de las Pléyades y una pequeña
constelación que debe ser reconocida por la intuición del estudiante. Las tres
rigen la apropiación, por el Logos, de Su cuerpo denso. Cuando el último
pralaya finalizó y el cuerpo etérico se coordiné, se formé en los Cielos, de
acuerdo a la ley, un triángulo que permitió la afluencia de fuerza,
produciendo una vibración en el quinto plano del sistema. Ese triángulo
persiste aún y es la causa de la continua afluencia de fuerza manásica; está
vinculado con las espirillas de la unidad mental Iogoica, y mientras persista
Su voluntad de ser, la energía continuará afluyendo. En la quinta ronda se hará
sentir su máxima potencialidad”. F. C. 564.
“El corazón del Sol y su relación con los cuerpos
mentales, inferior y superior, producen esa manifestación peculiar denominada
cuerpo causal. A este respecto debe recordarse que la fuerza que fluye desde
el corazón del Sol actúa a través de un triángulo formada por el esquema venusino,
la Tierra y el Sol. Era de esperar de acuerdo a la ley, que se formara otro
triángulo, incluyendo a los dos planetas; los triángulos varían de acuerdo al
esquema implicado”. F. C. 538.
Se debe reconocer otro triángulo dentro del
esquema terrestre, el de las cadenas llamadas “terrestres”, venusina y
mercuriana; pero este triángulo concierne totalmente a los centros del Logos
planetario de nuestro esquema. Existe una formación en el sistema, de gran
importancia en la próxima ronda, que llevará a tres esquemas:
el de la Tierra, el de Marte y
el de Mercurio,
a tal posición en relación mutua que producirá el
siguiente resultado:
1.
La formación de un
triángulo en el sistema”. F. C. 330.
“Se debe recordar que tres de los planetas
sagrados constituyen el hogar de los tres Rayos mayores, las formas personificadas
de los tres aspectos o principios logoicos. Otros planetas personifican los
cuatro rayos menores. Desde el punto de vista actual podemos considerar que
Venus, Júpiter y Saturno constituyen, en esta época, los vehículos de los tres
superprincipios. Mercurio, Tierra y Marte están estrechamente aliados a estos
tres; pero en esto se oculta un misterio. La evolución de la ronda interna
tiene estrecha conexión con este problema. Quizás pueda proyectarse alguna luz
sobre este oscuro tema si comprendemos que así como el Logos tiene (en los
planetas no sagrados) su analogía en los átomos permanentes del ser humano,
así también la evolución intermedia entre ambos (Dios y el hombre) la
constituye el Hombre celestial, cuyo cuerpo está formado por mónadas humanas y
dévicas, teniendo análogamente Sus átomos permanentes. Los tres principios
superiores siempre pueden diferenciarse de los cuatro inferiores de acuerdo a
su importancia”. F. C. 262.
“Quienes trabajan en los esquemas de Urano,
Neptuno y Saturno, lo hacen en forma algo distinta de aquellos que actúan en el
esquema de Venus, Vulcano, Marte, Mercurio, Júpiter, la Tierra y el esquema
exotérico de Saturno, haciendo lo mismo los Manasadevas de la ronda interna. Se
observará que tenemos nuevamente una triplicidad de grupos que representa una.
triplicidad de fuerza, y aquí hay una insinuación. En la lista central de
esquemas, el grupo medio y el inferior de Agnishvattas están activos. En los otros,
el grupo superior y el del medio son los que dominan, porque estos planetas,
los más esotéricos y sagrados de la manifestación, se ocupan sólo de los egos
que se hallan en el Sendero, y por lo tanto, están grupalmente activos. Esto
es lo que se espera de Urano, Neptuno y Saturno, pues constituyen los esquemas
planetarios sintetizadores y proporcionan condiciones aptas únicamente para
las etapas muy avanzadas. Son los planetas ‘cosechadores’ “. F. C. 622.
“Los planetas Venus y Júpiter están muy
estrechamente conectados con la Tierra y forman, oportunamente, un triángulo
esotérico”. F. C. 315.
“Cada uno de los planetas -de los cuales sólo
siete fueron considerados sagrados- sean o no conocidos, constituyen un
septenario como lo es la cadena a la cual pertenece la Tierra... D. S. 1, 186.
“Los planetas físicos densos:
Tierra 4ta.
Cadena 4to. Globo
Júpiter 3ra. Cadena 4to. Globo
Saturno 3ra.
Cadena 4to. Globo
Marte 4ta.
Cadena 4to. Globo
Vulcano 3ra.
Cadena 4to. Globo
Venus 5ta.
Cadena 5to. Globo
Mercurio 4ta.
Cadena 5to. Globo”. F.C.
317.
LOS PLANETAS Y LA
ENSEÑANZA ESOTÉRICA
“Urano (7mo.) Escuela de Magia de décimo orden. Se
lo denomina a veces ‘el planeta de la fuerza violeta’, y sus egresados
manejan el poder del prana etérico cósmico.
Tierra (39) Escuela de Respuesta Magnética. Otro
nombre dado a sus discípulos es: ‘los egresados del penoso esfuerzo’ o ‘los
adjudicadores que se encuentran entre los polos opuestos’... Puede extraerse
otro indicio de los dos nombres dados, y es que sus egresados son examinados
en el tercer subplano astral.
Vulcano (1ro.) Escuela de las Piedras Ígneas.
Existe una curiosa relación entre los entes humanos que pasan por sus aulas y
el reino mineral. Los entes humanos, en el esquema terrestre, son denominados
en lenguaje místico ‘las piedras vivientes’; en Vulcano se los denomina
‘piedras ígneas’.
Júpiter (2do.) Escuela de los Magos Benévolos. A
este planeta se lo llama a veces, en términos escolásticos, ‘el Colegio de las
Unidades de la Cuádruple Fuerza’, porque sus miembros manejan cuatro tipos de
fuerza cuando realizan el trabajo mágico constructivo. Otro nombre dado a sus
aulas es el de ‘el Palacio de la Opulencia’, porque sus graduados trabajan
con la Ley del Abastecimiento, y se los denomina frecuentemente ‘los
Sembradores’.
Mercurio (4to.) A los discípulos de esta escuela
planetaria se los denomina ‘los Hijos de la Aspiración’ o ‘los Puntos de Luz
Amarilla’. Tienen un estrecho vínculo con nuestro esquema terrestre. No se
proporciona el nombre de esta escuela.
Venus (5to.) Escuelas como cinco Grados Estrictos.
También es un esquema planetario íntimamente relacionado con el nuestro, pero
su Logos planetario pertenece a un grupo de estudiantes más avanzados, en
sentido cósmico, que nuestro Logos planetario. La mayoría de sus instructores
jerárquicos vienen del quinto plano cósmico.
Marte (6to.) Escuela de los Guerreros. O del
estudio libre para los guerreros. Cuatro de estas escuelas planetarias son responsables
de la energía que afluye a través de las ‘cuatro castas’. Se dice que sus
instructores son los ‘graduados de la Llama rojiza’, y frecuentemente se los
representa vestidos con mantos rojos... Trabajan con el primer aspecto logoico
y entrenan a aquellos cuya tarea corresponde a la línea del destructor.
Neptuno (6to.) Esta escuela se ocupa de
desarrollar y fomentar el elemento deseo, y a sus egresados se los denomina
‘los Hijos de Vishnu’.” F. C. 920-21-2.
Las Escuelas de Saturno, el Sol, la Luna y Plutón,
no se han dado, pero completan los doce planetas.
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2004

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