Ensayos de Un Místico Moderno. H. Spencer Lewis.
Imperator
de la Orden Rosacruz AMORC (1915 1939),
en la Jurisdicción Internacional de las
Américas. Comunidad Británica, Francia, Alemania. Suiza. Suecia y África;
autor, conferencista y viajero.
BIBLIOTECA ROSACRUZ
Volumen XXVII
GRAN LOGIA SUPREMA
DE AMORC, INC. Departamento de Publicaciones e Impresiones San José,
California 95114, E. U. A.
BIBLIOTECA ROSACRUZ Volumen XXVII
GRAN LOGIA SUPREMA
DE AMORC, INC. Departamento de Publicaciones e Impresiones San José,
California 95114, E. U. A.
DEDICATORIA
A LOS MIEMBROS DE
AMORC
del mundo entero,
quienes, de diverso
modo, aplican los preceptos que aprenden, para el progreso
moral, intelectual y social de la humanidad.
R . M. L.
DE
LA
BIBLIOTECA ROSACRUZ
Volumen
I.
Preguntas y Respuestas Rosacruces con la Historia Completa
de la Orden.
II.
Principios Rosacruces para el Hogar y los Negocios.
III. La
Vida Mística de Jesús.
IV. En Vos Confío.
VI. Mil Años Pasados.
VII. El
Dominio del Destino con los Ciclos
de la Vida.
VIII. Manual Rosacruz.
X. Los Antiguos Símbolos Sagrados.
XI. Las Mansiones del Alma.
XVII. Envenenamiento Mental.
XVIII. Las Glándulas Nuestros Guardianes Invisibles.
XXII. El Santuario del Ser.
XXVII. Ensayos de un Místico
Moderno.
De tiempo en tiempo se añadirán nuevos
volúmenes. Pueden obtenerse, además, libros publicados en inglés. Escriba
solicitando catálogo completo de libros en español e inglés.
A LOS MIEMBROS DE
AMORC
del mundo entero,
quienes, de diverso
modo, aplican los preceptos que aprenden, para el progreso
moral, intelectual y social de la humanidad.
R . M. L.
DE
LA
BIBLIOTECA ROSACRUZ
Volumen
I.
Preguntas y Respuestas Rosacruces con la Historia Completa
de la Orden.
II.
Principios Rosacruces para el Hogar y los Negocios.
III. La
Vida Mística de Jesús.
IV. En Vos Confío.
VI. Mil Años Pasados.
VII. El
Dominio del Destino con los Ciclos
de la Vida.
VIII. Manual Rosacruz.
X. Los Antiguos Símbolos Sagrados.
XI. Las Mansiones del Alma.
XVII. Envenenamiento Mental.
XVIII. Las Glándulas Nuestros Guardianes Invisibles.
XXII. El Santuario del Ser.
XXVII. Ensayos de un Místico
Moderno.
De tiempo en tiempo se añadirán nuevos
volúmenes. Pueden obtenerse, además, libros publicados en inglés. Escriba
solicitando catálogo completo de libros en español e inglés.
CONTENIDO
Prefacio
I.
Dios y el Cósmico
II. Dones
Cósmicos
III. El Libre
Albedrío
IV. Acerca de las Curaciones
V. Reencarnación
VI.
Centros Psíquicos
VII. Facultades
Psíquicas de los Niños
VIII.
Influencias Prenatales
IX. El Alma de los Gemelos
X.
El
Aura Humana y la Ciencia
XI.
Hipnotismo
XII. Amputación y Desarrollo
Psíquico
XIII.
Amor y Celos
XIV.
El
Sueño
XV. La Fuente
de la Juventud
XVI. Sobre
las Corazonadas
XVII. Demostraciones
del Poder Psíquico
XVIII. Comunicación Telepática
XIX. Swedenborg y Jacobo Boheme
XX. Números
Místicos
XXI. (Tienen Alma los Animales)
XXII. La Cremación
XXIII.
El Tránsito Índice Analítico
Prefacio
I.
Dios y el Cósmico
II. Dones
Cósmicos
III. El Libre
Albedrío
IV. Acerca de las Curaciones
V. Reencarnación
VI.
Centros Psíquicos
VII. Facultades
Psíquicas de los Niños
VIII.
Influencias Prenatales
IX. El Alma de los Gemelos
X.
El
Aura Humana y la Ciencia
XI.
Hipnotismo
XII. Amputación y Desarrollo
Psíquico
XIII.
Amor y Celos
XIV.
El
Sueño
XV. La Fuente
de la Juventud
XVI. Sobre
las Corazonadas
XVII. Demostraciones
del Poder Psíquico
XVIII. Comunicación Telepática
XIX. Swedenborg y Jacobo Boheme
XX. Números
Místicos
XXI. (Tienen Alma los Animales)
XXII. La Cremación
XXIII.
El Tránsito Índice Analítico
PREFACIO
En estos tiempos se han asociado
muchos conceptos extraños
y erróneos con las palabras
místico y misticismo. El
malentendido más general es que ellas se refieren a fenómenos extraños,
terribles y fantásticos. En realidad, el místico desea y busca de manera
definitiva la verdad y el conocimiento, y aborrece las supersticiones tanto
como lo hace el que se considera racionalista.
El
místico cree en la unidad de la realidad. Para él la materia, el cuerpo y la
mente no son más que una manifestación de una Divina Inteligencia única. Hasta
el tiempo y el espacio no son para el místico sino indicaciones de la
limitación de la percepción humana, pues él los considera como variaciones de
lo Absoluto, del Uno. Aunque ciertos
místicos pueden negar el que tengan inclinaciones panteísticas, a través de todas las enseñanzas místicas
existe el hilo de la creencia de que la Divina Inteligencia está infusa en
todas las cosas. Como el místico ex pone la creencia en la unidad de todas las cosas en una sola realidad,
y como, además, él cree que esa realidad es una Divina Inteligencia,
entonces esa Inteligencia debe ser, de algún modo, inherente a todo.
Creencia
fundamental del místico es que él puede recibir personalmente iluminación
cósmica o divina, por medio de su subconsciente. En su meditación llega hasta
él un conocimiento revelado que él acepta intuitivamente como verdadero. La revelación es tan clara para él, que cree que el conocimiento no necesita
justificación por medio de la razón. El místico cree además que no se necesita
ningún intermediario para obtener el contacto
directo con la realidad única,
que él puede llamar lo Absoluto, la Mente Universal, Dios o el Cósmico.
El místico
tiene también la convicción de que la mayor
parte del conocimiento obtenido por medio de los sentidos es ilusorio; le falta
el elemento de la verdad porque es transmitido a la consciencia por el receptor
poco fidedigno de los sentidos. El conocimiento recibido por me dio de la
intuición es considerado como divino en su origen, pues proviene de un contacto
íntimo con la realidad única,
y trasciende en importancia a lo que perciben los sentidos.
Sin
embargo, no se debe pensar que por estos conceptos el místico inteligente tenga
la opinión de los antiguos cínicos, que negaban completamente el valor de todos los datos suministrados por los sentidos.
El místico comprende que sus sentidos reflejan ciertos aspectos de la
realidad que son necesarios para su existencia física y mortal. Esas
experiencias deben aceptarse en. su valor restringido. Pero el místico
comprende que los datos de los sentidos y el conocimiento así percibido no
pueden dar al hombre la experiencia de la unidad cósmica o la visión íntima de
la naturaleza de lo divino.
El
místico no es una persona que carece de sentido práctico, si es un místico
verdadero. A veces puede aislarse de las distracciones del mundo para lograr la
elevación de su consciencia que sea necesaria para entrar en armonía con el
Uno. Sin embargo, él siente una obligación moral de emplear el flujo de la
iluminación, las nuevas
ideas o el conocimiento que le ha sido
revelado. Es incompatible con su consciencia el encerrar esa luz por completo dentro de los confines
de su consciencia personal. La iluminación recibida se convierte en un
incentivo Y un estímulo para la acción, que finalmente él expresará de diversas
maneras.
Después de un período
de iluminación, el místico puede exponer a otros, en
conferencias
o escritos, lo que él considera
un camino místico
hacia la felicidad. La iluminación puede manifestarse en el
ejercicio de los talentos individua les de uno, en el cultivo de sus cualidades
estéticas. Él puede tratar de pintar, esculpir o escribir una composición musical
que objetivará lo que experimentó en un interior. Así, de manera
práctica, entrega él al mundo del hombre lo que cree que ha sido un presente
cósmico por él recibido.
De ninguna
manera está dedicado
el místico necesariamente a
las solas cosas estéticas. Algunos de los
grandes hombres
de ciencia han sido místicos, o por lo menos han tenido simpatía
por las contribuciones de los místicos
al progreso de la civilización. Un místico puede
ser ingeniero, médico,
astrónomo, y muchos se
han destacado como hombres de empresa. Ellos permiten que su vida sea guiada
por el flujo de sabiduría que llega hasta ellos desde una fuente trascendente,
o por lo menos desde aquello que ellos consideran superior a la razón mortal.
La filosofía mística es una manera de vivir
por medio de la cual el individuo se ajusta a su ambiente como respuesta a una experiencia
interior que haya tenido. Es un consejo superior que él interpreta de manera
práctica y que trae a sus quehaceres diarios algo, por lo menos, del orden
cósmico que él ha comprendido.
El
contenido de este libro se ha escogido entre los primeros escritos del Doctor
H. Spencer Lewis, el primer Imperator del presente ciclo
de la Orden Rosacruz AMORC,
fraternidad mundial de filosofía mística y metaf ísica. Estos ensayos del
Dr. Lewis no fueron escritos para publicarse en la forma en que ahora aparecen.
Fueron, en realidad, consejos de una persona de mentalidad mística esclarecida,
para estu diantes y miembros de la Orden que él presidía como oficial
ejecutivo. Pudiéramos decir, para emplear una frase clásica, que fueron cartas
de un maestro a sus discípulos. En un principio, fueron publicados en textos
privados única mente para los miembros. Sin embargo, los que publicamos aquí no violan
ningún secreto, y pueden ser leídos. estudiados y
aplicados por ciialquier persona, sea o no miembro de la Orden Rosacruz.
El Dr. H.
Spencer Lewis, notable autor, maestro y conferencista, puede decirse que
alcanzó esa última Thule del
místico: la Consciencia Cósmica.
Quienes lo conocieron sabían que era también una persona muy expedita; él podía hacer frente con
buenos resultados a las vicisitudes de sus deberes ejecutivos y
administrativos; se destacó en el arte y la literatura, y tenía un ingenio
práctico que le permitió construir varios instrumentos científicos, a la vez
que tenía una aguda visión para emprender investigaciones para la Orden que él
represen taba.
Los ensayos
que aquí se incluyen son de
longitud variable; en realidad,
su índole es la de contestaciones
personales a preguntas que se
le hacían. Están escritos en su estilo inimitable de conversación, tal como
fueron dictados a su secretaria. No tienen la formalidad de contenido que se
encuentra en los otros libros que escribió. Que su contenido es verdadero queda
probado por el hecho de que son tan sensatos y útiles hoy para hacer frente a los problemas y misterios de la vida, como cuando fueron escritos,
hace casi cuatro décadas. Por lo tanto, son, en
verdad, ensayos de un místico moderno.
RALPH M. LEWIS
Parque Rosacruz San José, California 951 14, E.U.A. 15 de febrero de 1962
DIOS Y El CÓSMICO
Los Rosacruces hablan
oficialmente de Dios como el Dios de nuestros Corazones. Esto se debe a que
el Rosacruz sabe que cada uno de nosotros tiene, indudablemente, una
interpretación de Dios ligeramente diferente y por lo tanto más satisfactoria.
La única manera de sentir y comprender a Dios es por medio del entendimiento
interior de nuestro yo psíquico y emocional. El Dios de mi corazón es indudable
mente diferente del Dios del corazón de usted y del Dios del corazón de cada
individuo. El Dios que se crea nuevamente a sí mismo y que se me revela en mi
yo interno es el único Dios que puedo conocer; Él es el Dios de mi corazón lo
mismo que el Dios del universo. Si usted o yo tratamos de adoptar el Dios de la
comprensión de otra persona, va a ser más difícil
de comprender, que el Dios que vive y palpita
y se mueve y tiene su propio ser en nuestra propia consciencia.
Por lo tanto, no trataré
de interpretar a Dios, excepto
para decir que es el Supremo Creador,
el Dios de todos
los dioses, el Gran Arquitecto, el Padre Divino de todas las criaturas, el Creador de lo increado
y el Fundador del universo;
omnipotente, omnipresente y el único Dios que vive eternamente.
El
Cósmico, por otra parte, es una divina consciencia o una suprema consciencia
compuesta de leyes, reglas y reglamentos. No es un gobernante, sino los
decretos escritos o establecidos por el Gobernante del universo. No es el
Creador, sino el proceso mediante el cual se cumplen las leyes y principios del
Creador. No es Dios, sino la Consciencia de Dios extendida
por todo el universo como un poder mental que funciona
y lleva a cabo los deseos de Dios.
En un
principio, cuando Dios creó todo lo que existe, estableció Él ciertas reglas,
leyes y principios, que son los procedimientos activos y los métodos para el
funcionamiento sistemático e impersonal de este universo. Estos principios, reglas y procedimientos constituyen
el Cósmico, y aunque están relacionados con
Dios, no son Dios sino más bien un factor separado o un poder separado, por lo
que respecta a identidad. Para hacer esto más claro
supongamos que una gran mente de alto poder
y educación ingresó
a un país subdesarrollado y
no bien establecido en este mundo, y todavía en estado virgen y primitivo.
Digamos que esta gran mente se estableció como rey o señor. sobre esta tierra y procedió
a crear en ella una verdadera
civilización y a hacer que las cosas crecieran y vivieran y se desarrollaran en
este país con sistema y orden. Y supongamos que desde el mismo momento en que
este señor se posesionó de este país, estableció ciertas leyes y principios que
deben ser eternamente inmutables y fijos y a los cuales toda cosa viviente y
toda criatura estaría sujeta, sin ninguna escapatoria posible.
Digamos
que él escribió todas estas leyes in mutables y todos estos estatutos y
mandamientos, procedimientos, reglamentos y principios en un gran libro que él
llamó el "Cósmico". Lo hubiera podido llamar el "Libro de las Leyes", el "Libro de la Constitución" o el "Plan Divino de la Consciencia Universal". Y supongamos que dio a este gran libro el poder creador, la vitalidad, la esencia, la energía, la inteligencia y la mente de su propio ser, para que
pudiera llevar a cabo las leyes escritas en sus páginas, hacerlas cumplir,
ponerlas a funcionar y cuidar de que prevalecieran automática, sistemática y universalmente. O supongamos que
este gran señor nombró un consejo supremo ejecutivo que lo representara,
compuesto por cien mentes inteligentes con el poder de hacer cumplir leyes y
reglamentos, y llevar a cabo sus principios y decretos fundamentales en este
nuevo mundo. Supongamos, también, que él llamó a este consejo o gabinete el
"Cósmico". Y supongamos que el señor dejó a este Cósmico la tarea de
hacer cumplir todo lo que él estableció original mente como una ley inmutable.
Difícilmente podríamos llamar al "Cósmico" Dios, y
difícil mente creeríamos que
el "Cósmico" es Dios o una parte verdadera de Dios; sin embargo, la
relación entre este "Cósmico" y Dios sería verdaderamente íntima.
Supongamos, por otra parte, que el Señor se ha reservado el derecho y el
privilegio de interceder o intervenir o de mostrar misericordia cuando él lo
crea necesario. Y supongamos que él no otorgó al Cósmico, o a su gabinete, o a
la mente universal de su gran libro de leyes,
ningún privilegio de intervención, o ningún privilegio de cambiar o modificar ni una sola ley.
Aquí tendríamos dos poderes gobernantes que funcionarían en este país:
uno sería el señor mismo,
supremo por encima de todo; el otro estaría constituido por sus leyes y
procedimientos establecidos que funcionarían sin modificación o parcialidad y
que automáticamente lleva rían a cabo los ideales originales y fundamentales de
Dios. No habría rivalidad alguna entre estos dos grandes poderes, porque el
Creador de todas las cosas podría despojar instantánea mente al Cósmico de toda
su autoridad y poder.
A medida que este nuevo país o este universo entero progresara y los hombres
comenzaran a hacer cosas,
vivirían de acuerdo con las reglas del Cósmico, o bien las desobedecerían. Si las desobedecieran el Cósmico
infligiría automáticamente su rechazo, o imprimiría su consejo bajo la forma de
algún sufrimiento o de algún medio de llamar la atención acerca de los errores
cometidos. Esto se haría independiente mente de la consideración o atención
personal de Dios. Por otra parte, si el hombre quisiera rezar o entrar en
armonía con Dios y buscar intervención, buscar su perdón o su ayuda, ten dría
él el privilegio de hacerlo. El podría lograr que los reglamentos del Cósmico
fueran aparta dos temporalmente en su propio caso, gracias a la sabiduría
superior y a la misericordia de Dios.
En todas
las cosas que experimentamos desde el comienzo de la vida hasta su fin, estamos
en contacto con los mandatos, reglas, instrucciones e inclinaciones del
Cósmico, o bien de Dios. In dudablemente, Dios interviene en la vida de muchos
y dirige su curso, e interviene y sus pende una regla del Cósmico o una
decisión tomada por la mente Cósmica. Él permite que el individuo, por la Gracia Divina, experimente algo que el Cósmico no le habría otorgado. Esto nos lo ha asegurado Dios, y la oración y la comunión
con Él son los canales por medio de los cuales podemos apelar y buscar esa intervención divina. Pero
en todos los asuntos ordinarios, las leyes inmutables y establecidas del
Cósmico prevalecen y afectan nuestra vida.
Cuando
hacemos el bien acumulamos bien para nosotros en los anales del Cósmico. El
Cósmico está entonces listo, a su debido
tiempo, para recompensarnos y otorgar sus bendiciones sobre
nosotros, como una compensación automática por lo que
hemos hecho. Si hacemos mal, éste queda pendiente en los anales Cósmicos y en
algún momento, de alguna manera, el Cósmico exige un ajuste o una compensación
automática. Por lo tanto, podemos ver que cuando alguna bendición inusitada
llega a nuestra vida, ella ha venido a nosotros a través de Dios o a través del
Cósmico. Si procede de Dios será en forma de una intervención divina,
como con testación a nuestras plegarias; si procede del Cósmico será una compensación automática por lo que hemos
merecido.
Por esto es que hablamos de Dios y del Cósmico
en relación con los asuntos
que llenan la vida de los
hombres y las mujeres y todas las criaturas vivientes.
DONES CÓSMICOS
Naturalmente,
todo aquel que tiene necesidad de algo cree que está calificado y tiene derecho
a recibir ayuda del Cósmico. Creo que lo más difícil del mundo que podamos
comprender es por qué nosotros, o cualquier otra persona,
no recibimos ciertos
dones Cósmicos. Ante todo, estamos
cegados por la presión y la
in fluencia de nuestras necesidades. Nuestros de seas o las exigencias que se
nos hacen se con vierten en elementos descollantes y dominantes de nuestro
pensamiento, y somos parecidos a los niños que creen que el menor deseo nuestro
por alguna cosa debe quedar satisfecho. Creemos que el mero hecho de que haya una necesidad o un deseo, es suficiente en sí mismo para garantizar una petición nuestra
por la cosa deseada.
Desde el
punto de vista del Cósmico, esto no es correcto ni verdadero. El deseo de algo
y hasta una gran ansiedad por algo, no constituyen una verdadera necesidad; y
aun aquellas cosas que creemos que necesitamos verdadera mente desde todo punto
de vista humano, pudieran no ser verdaderas necesidades cuando se las considera
desde el punto de vista Cósmico. Con frecuencia recibimos correspondencia de
personas que nos dicen lo que ellos creen que necesitan o lo que ellos exigen o
piden al Cósmico, y nos piden consejos para que les expliquemos cómo pueden
obtener una demostración del Cósmico. Cuando nos sentamos a considerar los
breves incidentes de esas vidas y las condiciones que rodean sus presentes
circunstancias, y luego leemos la descripción de lo que ellos tratan de
obtener, y finalmente tomamos nota de lo que piden al Cósmico como necesidad,
vemos claramente que las cosas elegidas por muchas de esas personas como si
fueran necesidades, no lo son en absoluto. No son sino invenciones de la mente
humana basadas en razonamientos ilógicos y en una falsa
comprensión de las condiciones verdaderas. La mayoría de las
peticiones en este sentido, incurre
en un error tan grande como el deseo que tenían muchas personas hace años de adquirir drogas o sedantes
químicos para cualquier pequeño dolorcillo, en vez de buscar un tratamiento o
un ajuste en la vida que corrigiera la causa del dolor.
Una cosa es cierta, y es que nosotros mismos raras veces somos el mejor
juez de lo que necesitamos.
Mientras no estemos
debidamente adiestrados para pensar y comprender la ley Cósmica, no seremos
capaces de decidir si podemos aconsejar al Cósmico en lo que debe hacer, o
dejarlo todo a la discreción del Cósmico. Cualquier persona
que tenga necesidad
de algo, con abundante fe en Dios y en el Cósmico
para la comprensión de todas
las cosas, puede creer que tiene que decirle a Dios y aconsejar a Dios y a los
poderes Cósmicos acerca de lo que esa persona necesita y por qué lo necesita y
cómo debe satisfacerse esa necesidad. Con semejan te actitud esa persona
naturalmente cierra la puerta a toda ayuda Cósmica que desee.
Hoy,
millones de personas creen que lo que necesitan por encima de todo es dinero.
Hay, por otra parte, otro grupo pronto a levantarse y decir que no es dinero lo
que desean, sino cierto tipo definido de empleo con el cual pueden ganar
dinero. Con toda franqueza dirán con cierto orgullo que no quieren limosna, que no quieren un donativo de dinero, que no
quieren que les pongan algo en el bolsillo, que no buscan consejo, sino que
quieren una verdadera oportunidad de trabajar y de ganar con el sudor de su frente
hasta el último centavo que necesitan. Pero veremos que esas personas
declaran muchas veces,
de manera precisa,
cuál es la oportunidad que quieren que se les
ofrezca, y qué clase de empleo necesitan, y cómo y cuándo y dónde.
Estos
están tan equivocados en sus peticiones como si estuvieran sentados en su casa o echados
en una
hamaca bajo las palmeras de
Florida, gozando de las brisas marinas y esperando que una nube Cósmica se
cierna sobre ellos y les arroje en los brazos
un saco de dinero. Están
tratando de decirle
al Cósmico cómo es
que debe ayudarlos.
El hombre
que en el pasado ha estado empleado en cierta clase de trabajo, en el cual cree
que es muy competente, y por medio del cual se ha ganado bien la vida
anteriormente, pide ahora al Cósmico que lo reponga en la misma clase de
empleo, o lo ponga en contacto con la misma fuente de entradas, y con ninguna otra. El hombre que con facilidad o con gran dificultad y trabajo, ha ganado un sueldo en cierto tipo de actividades, cree que el Cósmico
debe abrirle en ese mismo canal una buena oportunidad para continuar.
No se les ocurre a esas personas que una parte de la razón de los cambios
que ahora se efectúan en la vida de muchos, y parte de la causa de su
falta de empleo, puede ser una tentativa por parte del Cósmico para forzarlos a
cambiar la clase de su empleo. Pudiera ser para llevarlos a adoptar otra manera
de ganarse sus entradas. Por lo tanto, con su insistencia en regresar al mismo
canal o a emplear los mismos medios, sin buscar otros, y manteniéndose firmes
contra un posible contacto con otros medios de ganarse la vida, están
combatiendo las libres actividades del Cósmico; están impidiendo la realización de la cosa que precisamente están buscando.
Para
recibir ayuda Cósmica uno debe estar perfectamente con la mente libre, y
conceder a Dios y al Cósmico no solamente una omnipotencia hipotética y una
sabiduría universal, sino concederles también un completo abandono de nuestra
interferencia personal. Uno debe permitir a Dios y al Cósmico que se mueva en sus propias vías misteriosas para producir los resultados deseados, y por lo tanto uno debe estar
listo para ceder a todo
impulso que sea bueno. y aceptar toda corazonada y toda sugerencia que pueda
venir de adentro o de afuera. Sólo de esta manera puede el Cósmico realizar no
sola mente los grandes cambios que ahora se efectúan para el mejoramiento del
hombre, sino los cambios necesarios para que el individuo se beneficie en su
evolución personal.
EL LIBRE ALBEDRIO
Libre albedrío
es un término que representa una doctrina. Aun cuando la doctrina pueda
ser más o menos
comprendida por algunos, el término libre
albedrío es mal entendido por la mayoría. Incuestionablemente, el Cósmico
nos impele a veces a hacer cosas, del mismo modo que el mundo material con sus
brillantes y fantasmagóricos oropeles, nos tienta a veces a hacer ciertas
cosas. Entre los impulsos y tentaciones, tanto del Cósmico como del mundo
material, tenemos el privilegio, no podemos decir el derecho, de escoger
nuestra manera de ceder. Se sabe que cuanto el tentador trató de tentar a
Jesús, Él dijo: "Detrás de mí, Satanás". Recientemente oí decir a un
hombre que hoy en día la gente vive de una manera tan atolondrada, que parece
que dijera: "Detrás de mí, Satanás, y empújame".
Parece
que en años recientes la mayor parte del mundo ha ido cediendo gradualmente a
las tentaciones materiales, ignorando los impulsos Cósmicos, y por lo tanto
hemos tenido un mundo que es un ejemplo glorioso o un ejemplo opuesto, según
nuestro punto de vista, de la famosa idea del libre albedrío. Es cierto que la humanidad ha tenido una larga temporada
de libre albedrío; libremente ha querido
hacer toda clase
de cosas que no debiera haber
hecho, y gradualmente ha aumentado su descaro y atrevimiento hasta
el punto de que el mismo mal que ha provocado y
tolerado y consentido y madurado, gradualmente la ha aplastado y golpeado. Hoy
tenemos millones de hombres y mujeres en el mundo que están tratando de
redimirse; están tratando de zafarse, aunque fuera tirando de los cordones de
sus zapatos, para salirse del pantano de dificultades en que se habían hundido
como si se hubieran zambullido en una piscina angélica. !Esto dizque es libre
albedrío!
Dios nos dio la facultad de razonar,
de llegar a conclusiones, y de emplear nuestra voluntad para hacer
las cosas que resolvemos querer hacer. Pero al
mismo tiempo hizo él un poquito más rígidas y un poquito más fuertes las leyes
de la compensación. Parece que el hombre olvidara que junto a su libre albedrío
está la obligación voluntariamente asumida de ser responsable de lo que él
quiere. Según escogemos, así mismo asumimos ciertas condiciones kármicas. El
hombre no puede salvarse por ningún sustituto, ni por la gracia de Dios o de su
hijo, Jesús, el Cristo, a menos que el hombre se salve primero a sí mismo. Toda
la sangre derramada en el Calvario, multiplicada por mil, no puede salvar al
pecador que tozuda y arrogantemente emplee su libre albedrío y luego trate de
escurrirse de su obligación o responsabilidad para que sus deudas kármicas sean
canceladas, evadidas y colgadas en la cruz de otra persona. Es él mismo quien
tiene que ser crucificado en su propia cruz y padecer
el dolor de los clavos
que 41 hizo que le atravesaran su propia carne. Sobre su frente debe posarse la corona de es pinas
de su consciencia, y del costado de su cuerpo debe fluir la
sangre ennegrecida de sus propios malos deseos.
Aquel que es el mayor exponente
del libre albedrío,
y que lo acompaña por un continuo
ejercicio de él, es
el primero que protesta contra cualquier otro individuo que pretenda vivir de
acuerdo con el mismo código. El libre albedrío significa para quien sabe
ejercerlo, una libertad otorgada exclusivamente a él. Es su albedrío, y sólo su
albedrío, el que debe ser libremente ejercido. Desde el momento en que él va
contra la demostración de libre albedrío por parte de otros seres humanos, él
protesta, pues ciertamente que el libre albedrío de todos los seres, libremente
ejercido, actuará corno restricciones y limitaciones para todos. Si yo
libremente cumpliera todo
juicio y todo criterio mundano, y tratara de llevar a cabo libremente toda
conclusión que mi mente objetiva resol viera, incuestionablemente que yo
pisotearía los derechos y privilegios de los demás. En realidad, yo no podría
expresar libremente mi voluntad sin forzar a otros a obedecer mi deseo e inhibir su propia
voluntad.
No puede
existir un libre albedrío universal, y por lo tanto semejante idea es, por esa
razón, una idea falsa. La ley y el orden son la única voluntad que puede
expresarse libremente, y su libertad de expresión aumenta en la misma
proporción en que esa voluntad esté de acuerdo con la voluntad divina. Mientras
yo me conduzca de acuerdo con la armonía del universo y con el plan divino
universal, tendré libertad de expresión para mi alma y para mi ego mundano.
Pero en el momento en que yo trate de hacer de esa libertad de expresión y de ese libre
albedrío una cosa mía y libre en todo sentido, quedaré fuera de armonía con el universo. Tengo entonces que someterme a
la libertad de expresión de todos los otros seres humanos,
o que dominar su libertad de expresión.
Por esta razón yo prefiero escuchar
y atender los impulsos del Cósmico y estar en armonía con él, pues por su mediación no puede venir la
destrucción, y el resultado de esto será sola mente la paz y una vida
constructiva. Es este el único libre albedrío que está de acuerdo con la vida
eterna, la paz y la felicidad.
ACERCA DE LAS CURACIONES
Tal vez
algunas veces somos poco cuidadosos en el empleo de frases y palabras cuando
tratamos de expresar brevemente algunas ideas místicas, y caemos en la
costumbre de emplear frases populares. Yo sé que muchas veces he dicho que la naturaleza realizará muchas cu raciones si le damos la oportunidad, y que la naturaleza
cura mucho y hace muchas cosas. Pero, después de todo, ¿qué queremos decir
cuando empleamos la palabra naturaleza de
ese modo? Permítaseme decir qué es lo que tengo en mientes y entonces podrán
ustedes decir si comprenden eso del mismo modo.
En primer
lugar, no puedo separar las leyes y principios de la naturaleza, de la
Consciencia de Dios. Cuando digo que la naturaleza hace algo, quiero decir que
Dios lo hace por medio de las leyes naturales. Jamás tengo la idea de que la
naturaleza y Dios son distantes o separados. Pero sé que hay quienes
niegan la existencia de Dios y dicen que todo se debe a las leyes
de la naturaleza. Así, vemos que estamos
expuestos a malentendidos si
decimos que la naturaleza efectúa las curaciones y dejamos de explicar qué es
lo que queremos decir. Creo plenamente que en el principio del tiempo Dios creó
y estableció ciertas leyes y principios para que funcionaran en el plano
terrestre, así como estableció ciertas leyes para que funcionaran en el
Cósmico. Estas leyes terrenales son las leyes de la naturaleza y si bien
realizan y producen cosas milagrosas, las están haciendo de acuerdo y junto con
la Consciencia de Dios.
El
materialista, y especialmente aquellos que tratan de atenerse a una idea
mecánica de la vida, quieren que creamos que las leyes de la naturaleza son
únicamente leyes creadas por sí mismas y establecidas gradualmente por la
naturaleza misma, de manera mecánica, y que
no hay una inteligencia suprema, un ser supremo que tiene a su cargo el
funcionamiento de esas leves, o que haya sido creador de ellas en el comienzo del tiempo. Tratan
ellos de decirnos
que toda acción
del cuerpo humano,
toda acción del cerebro,
toda acción de cualquier planta o flor, de cualquier semilla que se ponga en la
tierra, de cualquier mineral que crezca
o evolucione, es el resultado
de una acción y reacción química o mecánica o física. No voy a emplear el
tiempo de ustedes en analizar ahora la teoría mecánica de la vida, porque
después de haberla explicado de acuerdo con los mejores libros que tenemos en
nuestra biblioteca, tendría la obligación de señalar a ustedes muchas
discrepancias e incoherencias que ustedes pudieran no haber visto. Sé bien que
después de hecho esto, ustedes descartarían la mayor parte de la teoría mecánica
de la vida y la olvidarían. ¿Entonces
para qué vamos a perder una
hora en explicar algo que ustedes eventualmente rechazarían, del mismo modo que
se despojarían de cualquier cosa ficticia o inútil?
Ahora bien,
cuando decimos que las leyes
naturales de Dios sanan, curan
o corrigen y remedian ciertos estados perjudiciales del cuerpo,
queremos decir que esas leyes y principios emplean y cooperan con las fuerzas constructivas y creadoras del universo y llevan a cabo cierto método sistemático de reconstrucción
que siempre ha existido en la naturaleza y que siempre existirá.
Un estudio sencillo de la fisiología nos mostrará a cada uno de
nosotros que cada hora de actividad de índole física y cada momento de
actividad mental desgasta alguna parte
del cuerpo humano o del
cerebro humano. No podemos caminar por el cuarto sin emplear alguna
energía y desgastar algunas células de los
tejidos o algunas células
nerviosas. Mientras más fuerte sea el ejercicio, físico o mental, mayor será la
destrucción en un sentido puramente material. Aun durante el sueño, cuando los
procesos reconstructivos están en su grado máximo de actividad, siempre se está
efectuando algún proceso destructivo. La vida misma en el cuerpo físico es un
proceso de destrucción de células viejas y de formación de células nuevas.
Quiero asegurar a ustedes que la vida en el cuerpo físico dejaría de
manifestarse si se pudiera hacer algo para impedir los procesos de desgaste de
algunas de las células que componen nuestros cuerpos. Sería eso un estado tan
serio, como si se hiciera algo para impedir la creación de nuevas células que
reemplazaran a las gastadas. Estas
dos fases, desgaste
y reconstrucción, son las dos mitades del mismo ciclo
de evolución. y no se puede suprimir la mitad del ciclo
sin quebrantarlo todo.
La
conservación de la vida v la conservación de la energía están basadas en
suministrar al cuerpo humano
suficiente descanso o tiempo de descanso cada veinticuatro horas para permitir
que los procesos constructivos hagan un trabajo que equilibre los resultados de los procesos
de desgaste. Dicho de otro modo,
es casi como una cuestión de Debe y Haber en un libro de caja. Tiene que haber
tanta construcción como hay desgaste, o si no el cuerpo y todas sus partes
cederían pronto a la enfermedad y la debilidad, y la vida misma terminaría en
ese cuerpo.
Si no hay suficiente recuperación y reconstrucción para igualar el proceso de desgaste y destrucción, el cuerpo y el cerebro no ganarían nada,
ni crecerían, y no tendrían salud. Debe haber un poquito más de actividad
creadora en cada una de las veinticuatro horas o en la suma total del período
de cada día.
Acerca de
cómo la naturaleza en sus variadas y diversas maneras lleva a cabo esta
reconstrucción y esta curación y este remedio, tenemos
información abundante, pero requeriría meses
y meses de explicación para que podamos cubrir, aunque fuera
superficialmente, cada uno de los procesos conocidos. A medida que analizamos
el asunto vamos quedando más convencidos de la verdad del viejo dicho bíblico
de que estamos terrible y maravillosamente hechos. Hay algunos
procesos que funcionan en nuestro cuerpo que la ciencia ha tratado de analizar
desde hace tiempo. Hablando de la química del cuerpo y de sus acciones químicas
o mecánicas, puedo decir que todos los grandes bioquímicos del mundo y todas
las grandes autoridades en la teoría de la vida mecánica, no han podido
explicar algunos de los principios de reconstrucción que operan a diario.
Cierto es que no han podido repetirlos completamente en una acción puramente
química o mecánica.
¿;Han
pensado ustedes alguna vez en la obra maravillosa que se efectúa
inconscientemente, automáticamente, eficazmente, por los procesos de la
naturaleza cuando ustedes se dañan cuerpo, como,
por ejemplo, al cortarse una pequeña parte del tejido de una mano? Digamos que
ustedes han estado manejando un cuchillo afilado
que se ha resbalado y ha
cortado una herida de medio centímetro en uno de los dedos. La sangre fluye
libremente y se siente un ligero dolor, y probablemente ustedes sumergen el
dedo en agua para lavar la sangre y disponerse a atar el dedo para dejar que la naturaleza cuide de él. Si ustedes
son de aquellos que temen los microbios y la infección, probablemente
acudirán a algún rincón de la casa en busca de
alguna substancia o líquido para poner en la herida y limpiarla.
El sano
empleo de esas cosas es simplemente una ayuda para la naturaleza. Después de
todo, si la piel junto a la herida no está limpia y algo extraño se introduce
en la incisión, la naturaleza tendría más trabajo para librarse de ello que el trabajo que costaría limpiar
lo sucio. Pero aun si no se aplica nada a la herida, se verá
que la naturaleza comenzó instantánea mente a remediar
el daño. Es como si la consciencia del cuerpo
instantáneamente llamara a los bomberos, a la policía, a la sanidad y junto con
éstos al departamento de limpieza de las calles y a varias otras organizaciones
higiénicas, a la vez que avisara a los servicios de la ciudad para que detengan
la alta presión, para que reduzcan la circulación y hagan mil y una cosas que
ni ustedes ni yo podemos soñar siquiera.
La manera más rápida para que esa herida cicatrice es dejar que el aire esté en contacto con ella, a no ser que el aire esté extraordinaria mente
contaminado, como sucede en algunas fábricas o casas muy sucias. El aire bueno
y saludable del exterior ayudará
a que la herida cure más rápidamente que si se le ponen
muchos vendajes, porque la sangre tiene una facilidad notable para
coagularse desde el momento en que el aire la toca, y esta sangre coagulada
forma una cubierta encima y alrededor de los tejidos dañados. Esta es la
primera etapa del proceso para remediar el daño, porque mientras el flujo de la
sangre no se haya detenido, no puede cerrarse la herida. La sangre debe
detenerse tan pronto como sea posible, pues si no, se perdería una buena
cantidad de ella, y esto requeriría un trabajo extraordinario por parte de los
procesos de la naturaleza para reemplazarla. Así, la naturaleza cuida de la
situación, y gradualmente crea nuevo tejido celular y la herida cicatriza poco
a poco de una manera que los más maravillosos cirujanos, químicos, mecánicos,
materialistas y filósofos no podrán igualar jamás.
En todo
nuestro cuerpo se efectúa esa reconstrucción a cada momento, a cada hora y 3
cada día. El aprender de memoria
un poema y hasta el aprender de memoria un número de teléfono, desgasta
algunas células cerebrales que deben reemplazarse instantáneamente. El
atravesar apresuradamente la calle para subir a un auto móvil, quebranta y
destruye algún tejido, lo que requiere que la naturaleza se ponga en acción y
reemplace la pérdida.
Ahora
bien, la naturaleza hace todo esto a su manera, sin consultarnos y sin sentarse
cómoda mente en una silla para explicárnoslo todo en alguna
noche frente a la chimenea. La naturaleza cree que si queremos
saber lo que ella hace, debemos ponernos a escudriñar hasta encontrarlo. Si no estamos
lo suficientemente
interesados para dedicarnos a descubrir sus procesos con gran trabajo
y largas investigaciones, no seremos dignos de
saber nada acerca de ellos. Pero resulta maravilloso saber que, si compren
demos o no sus procedimientos, el trabajo de ella prosigue sin perjuicios, sin
inclinaciones y sin preferencias de ninguna clase.
El más
pobre, el más humilde e ignorante miembro de una tribu de alguna isla lejana
podría ver que la naturaleza lleva a cabo su trabajo en el cuerpo de él con la misma prontitud y con la misma eficacia
que si se tratara de la persona mejor informada y más inteligente del
mundo occidental. Sin embargo, podemos obstaculizar los procesos de la
naturaleza y podemos poner muchos tropiezos en su camino. Podemos darle más
trabajo del que tendría que hacer, y así podemos retardar la eficacia de sus
procedimientos y alejar la realización del fin adecuado.
En
realidad, estamos haciendo esto, más de lo que cooperamos con la naturaleza.
Por la mañana, al levantarnos, podemos dejar de hacer el ejercicio necesario
para estimular a la acción todas las partes del cuerpo. Tal vez entonces
comemos una porción de manjares que no deberíamos comer, nos enrollamos en una
porción de telas en torno a nuestro cuerpo, ponemos zapatos apretados a
nuestros pies, y un sombrero apretado en la cabeza, y un anillo
apretado en los dedos, y mil cosas
de esta clase. Luego, en vez de caminar
subimos a un tranvía o a un automóvil para ir al trabajo. Tal vez entonces nos
sentamos a trabajar con una luz pobre y con un aire viciado, para luego
hartarnos con abundantes alimentos pobremente preparados y con combinaciones
químicas impropias, poniendo así en nuestro cuerpo cosas que son nocivas,
olvidándonos de dar al cuerpo los elementos nutritivos naturales y químicos que
los procesos de la naturaleza necesitan para formar tejidos y sangre. Luego,
hacemos la misma cosa a mediodía y por la noche y finalmente nos acostamos
llenos de venenos y extenuados. Cierta mente que no podemos decir que estamos
cooperando con la naturaleza.
Nuestra organización Rosacruz tiene un poquito
más de conocimientos o un poquito
más de
conocimiento especial acerca
de los procesos de la naturaleza, especialmente acerca de los procesos de la
mente, y por esto tenemos
tanto entusiasmo en nuestro sistema
de instrucción y de ayuda a los demás acerca de la manera correcta de vivir.
Nuestro propósito es dar a la naturaleza una mayor oportunidad, una mayor
ocasión de realizar su trabajo natural,
como Dios pensó que lo hiciera. No podemos efectuar
la curación real y verdadera; no podemos re mediar las
condiciones, ni puede hacerlo ningún médico. Pero nuevamente llamo la atención
de ustedes acerca de que es tan importante cooperar con la naturaleza y
aprender a darle toda oportunidad y evitar el obstaculizar los procesos de la naturaleza, como lo es rezar para pedir la salud y la felicidad, o como lo es llamar a un
médico.
REENCARNACIÓN
Todos mis
actos, día a día, están basados en la misma convicción de que si cualquier cosa
interrumpe lo que estoy haciendo
y pone término a mi presente vida,
repentinamente o de otra manera,
yo estoy preparado y listo para el Gran Cambio. De
antemano espero la Experiencia interesante de estar preparado espiritualmente
para un nuevo nacimiento. Este conocimiento me guía al planear la cantidad de
trabajo que quiero llevar a cabo en esta encarnación. Esto me ayuda
a planear mi obra del futuro, porque
sé que muchas de las semillas que ahora siembro cuidadosamente
crecerán y estarán prontas para que yo las coseche en algún tiempo distante en
el futuro. Yo pudiera no saber en mi próxima encarnación que fui yo mismo quien
planté las semillas de hoy; por otra parte, si pudiera saberlo, por lo menos
viviré para gozar de algunos de sus beneficios, y este es el principal motivo
que me guía en lo que hago hoy y haré mañana. Esto también elimina de mi
consciencia todo temor de muerte súbita o todo temor por el futuro. Esto me
permite centrar mi pensamiento alegremente en lo que estoy haciendo hoy. He
llegado a saber mucho acerca de mi anterior encarnación, y si en la próxima
puedo llegar a saber otro tanto acerca de la presente, estaré contento.
Es un placer constatar que durante los últimos diez años se ha hablado
más acerca de la reencarnación y
del renacimiento que en
ningún otro momento en la historia del progreso cultural v ético. Más
personajes eminentes y pensadores profundos han admitido
libremente su perfecta
comprensión de la reencarnación, y más de ellos se convierten a este
principio sano y racional de toda vida.
Una de las preguntas que constantemente hacen
quienes están dudosos
acerca de la doctrina de la
reencarnación es la de si esta o aquella persona de gran renombre cree o no en
la reencarnación.
Naturalmente, es fácil que
perdamos la paciencia con semejantes personas, porque es una tontería que una
persona funde su fe y su confianza en un principio, porque tal o cual individuo lo acepta. Ha sido esa la gran dificultad con todas nuestras
doctrinas religiosas. Se nos ha dicho que no hay razón para dudar de algunos de estos principios religiosos, a causa de que los mayores
pensadores del mundo los hayan creído. Este no es el criterio para establecer la verdad
de un principio, Los mayores pensadores del mundo creyeron en un tiempo que la
tierra era plana, pero esto no influyó en la curvatura de la tierra. Sin
embargo, algunos tienen la inclinación de creer en algo que reciba el apoyo o
la aprobación de personajes y mentalidades eminentes. Esta inclinación conduce
a esas personas a hacer un análisis cuidadoso de un asunto que, de otro modo,
lo ignorarían. Gracias a esa investigación resultan numerosos conversos, y es
este el único bien que se obtiene de mencionar los nombres de personas
destacadas mundialmente, que aceptan la doctrina de la reencarnación.
Al escribir
sobre este punto viene a
mi mente el fallecimiento de Sir Arthur Conan Doyle. Es interesante
saber que en su última entrevista destinada a la
publicación, concedida a Mr. George Vierech, el célebre periodista, Conan Doyle habló sobre la reencarnación. Esto
es interesante, porque Sir Arthur es generalmente conocido como una luminaria
descollante en los principios fundamentales del espiritualismo. Muchos espiritualistas que aceptan los principios fundamentales de esa religión,
no aceptan las doctrinas de la reencarnación. Esto se debe a que el
espiritualismo, como filosofía, formó una estructura especulativa basada en la
suposición de que una vez que el alma abandonaba el cuerpo físico aquí en la
tierra, pasaba a un mundo espiritual, donde permanecía, consciente de sí misma
y consciente de todas las otras almas por toda la eternidad, sin abandonar jamás
el mundo espiritual para reencarnar. Centenares de personas eminentes del movimiento espiritualista han comprobado que esa suposición era falsa, y que luego de cierto número de años, parecía imposible
hacer contacto alguno con el alma de una persona fallecida, en el reino
espiritual. Sea como fuere, no vamos a entrar en
una discusión de la reencarnación contra el espiritualismo, sino que
consideraremos brevemente la declaración categórica de Sir Arthur. Le
preguntaron si creía, como Henry Ford, en la doctrina de la reencarnación y si
esperaba volver a nacer y llevar a cabo alguna obra importante, como lo esperaba
Henry Ford. La contestación de Sir Arthur,
como la transcribe Mr. Vierech en su publicada entrevista, fue la
siguiente: "Creo que el alma nace y vuelve a nacer muchas veces. No estoy
seguro de que adopte siempre nuevamente la forma humana, después de haber
desechado ese ropaje, pero mis ideas se inclinan en ese sentido".
Por esta declaración podemos
ver que Sir Arthur se había convencido, por medio de alguna experiencia, de que el alma humana vuelve
a nacer, o dicho de otro modo, que continúa viviendo o existiendo
conscientemente y pasa por una reencarnación o renacimiento, en el que adopta
un nuevo carácter o personalidad. Sin embargo, él no está seguro, por sus
experiencias, que ese nuevo nacimiento ocurra en la tierra en forma humana,
aunque sus experiencias lo inclinan a creer que sí.
Por otras
declaraciones de Sir Arthur, parece que estuvo dedicado a comprobar los
principios de la reencarnación. Su fallecimiento súbito parece que ocurrió
antes de haber terminado sus experimentos, y quedó enteramente convencido de
que los nuevos nacimientos que descubrió se verificaron en forma humana, aunque algunos indicios
indicaban hacia ese fenómeno. El hecho importante es que este hombre
de ciencia, de mente muy aguda y analítica, descubrió la verdad de la doctrina
de la reencarnación.
Por otra parte, es interesante observar
que en la revista "Liberty", del '7 de enero de 1929, se publicó una entrevista con otro hombre famoso,
George Bernard Shaw. Esta entrevista fue escrita por Mr. Hayden Church, otro
periodista bien conocido. En ella el señor Church dijo: "Que Bernard Shaw
cree en la supervivencia después de la muerte,
es cosa muy clara. Dicho
con más exactitud, 61 cree que morirnos para nacer nuevamente, y nacer mejor
(para ser ? e fabricados, como lo
dice en uno de sus prefacios) y así sucesivamente muchas veces".
Así, hallamos
dos hombres eminentes, que pueden citarse
junto con Henry
Ford y muchísimos más cuyos
nombres han sido menciona dos en el pasado.
Otra de
las preguntas que con frecuencia hacen quienes dudan de la posibilidad de la
reencarnación es ésta: ¿Por qué, si
la reencarnación es cierta, y hemos vivido en una vida anterior aquí en la
tierra, no recordamos nada del pasa do?" Esas personas arguyen
que pueden recordar
cosas de días pasados, aquí en la tierra, en la presente
encarnación, y se preguntan por qué no recuerdan incidentes de alguna vida anterior del mismo modo. Podemos responder a esta
pregunta haciendo otra: "¿Cuántas cosas de su primera infancia recuerda
usted?" Cualquier adulto de treinta años tiene algunos vagos re cuerdos de
eventos importantes de su vida durante su quinto o séptimo o noveno año, o tal
vez entre el quinto y el octavo. Ordinariamente esos recuerdos son muy vagos y
representan un solo incidente en cada recordación. Esos incidentes están muy
separados unos de otros y no son más de cinco o seis durante los tres o cuatro
años de la infancia, después del cuarto o quinto año de edad.
Es difícil para
cualquier adulto recordar cosas que ocurrieron hace veinte años. Necesitamos
que nos lo recuerde algún incidente, o tal vez una asociación de ideas nos trae a la memoria
algún difuso incidente del pasado. Los re cuerdos y la memoria de los acontecimientos
decrece en vividez y precisión a medida que nos alejamos de los años anteriores de nuestra vida. Recordamos con más claridad
cosas de hace diez años, que las que ocurrieron hace veinte.
Si la mayoría de nosotros constata que nuestra memoria se hace indefinida y se
hacen vagos los recuerdos de cuando teníamos cinco o seis años de edad,
imaginémonos lo que será recordar incidentes que ocurrieron en nuestra vida
hace sesenta, setenta u ochenta años. Dicho en otras palabras, si el recuerdo
se desvanece a medida que retrocedemos hacia nuestra juventud, no deberíamos
sorprendernos el hallar una completa ausencia de ellos, si en vez de retroceder
veinte años,
retrocedemos setenta, ochenta
o cien años.
No es cierto que nadie pueda recordar nada de una encarnación anterior. Esto me recuerda
al niño aquel que estaba en la feria y abandonó su sitio junto a sus
padres y anduvo vagando por detrás de bastidores y cuando regresó les dijo que
detrás de la tienda había un hombre vendiendo palomitas de maíz y que él quería
un paquete. Cuando los padres le dijeron que tenía que esperar a que terminara
la función, él dijo: "¡Pero si todo el mundo está allá atrás comprándolas
y todos los niños tienen las suyas!" Y él no hablaba solamente por sí, sino en nombre de todos los niños que estaban
en sus sitios sin ellas.
La persona que dice
que nadie recuerda nada del pasado, habla sólo por sí misma y no tiene derecho
a suponer que nadie más tiene alguna experiencia definida que él no tiene.
Tenemos
muchos testimonios de personas que anteriormente no se habían detenido a pensar
en la reencarnación y que súbitamente han tenido una experiencia en que han
recordado claramente algún incidente que no habría podido suceder en la
presente encarnación. Lo más notable de esto es que muchos de esos re cuerdos
pueden verificarse. Muchas veces tienen relación con algún acontecimiento
histórico de mucha importancia, o con otro evento del pasado que no ha sido completamente descartado por la historia o por una manifestación tangible. Además,
sabemos que por medio de experimentos contenidos en los estudios místicos y
metafísicos, y en las enseñanzas Rosacruces, es posible despertar las memorias
adormecidas del pasado
y traerlas hasta el presente,
comprendiendo así muchas
cosas que ocurrieron en una encarnación
previa. Sabemos que hay otras maneras de probar algunos incidentes del pasado
en la vida de cada uno de nosotros.
Muchas
veces no podemos hallar dentro de nuestra consciencia objetiva una prueba de
que tomamos parte en las cosas que están guardadas
en nuestra memoria,
y, por lo tanto, podernos
tener la inclinación de considerarlas como imágenes de la imaginación, en vez de
cuadros de la realidad. Por esto es que muchas experiencias extrañas del pasado
son descartadas por quienes no saben cómo analizar un recuerdo y descubrir si
se trata de una experiencia verdadera o imaginaria. Por lo tanto, el fundamentar la posibilidad de la
reencarnación únicamente en el funcionamiento de nuestros recuerdos o nuestra
memoria, es un procedimiento muy débil, en vez de ser uno fuerte, como tales
personas arguyen con frecuencia.
Si yo
fuera a basar el curso de mi temprana edad únicamente en mis recuerdos,
entonces, en mi caso particular, diría que nací cuando tenía cinco años, y que
me dormí o dejé de existir entre mi quinto y mi séptimo cumpleaños, durante
cuyo lapso tuve algunos años de experiencia consciente, y luego no torné a la
consciencia terrenal hasta mi octavo año. Aun así, tendría en contra el
testimonio de mis padres, porque ellos sostienen que los pocos incidentes de que yo hablo como si hubieran
ocurrido en mi quinto año, y a los
cuales ellos hacen referencia, no sucedieron sino en mi octavo o noveno año, y
que en vez de recordar mis propias experiencias, estoy recordando la imágenes
creadas en mi mente por la conversación de mis padres. Por lo tanto, yo no
tendría pruebas de haber comenzado esta vida terrenal antes de mi octavo año.
Todo lo que recuerdo antes de ese tiempo no es más que el recuerdo de historias
que me contaron más tarde, en mi juventud, y que fueron repasadas en mi mente y
asociadas con el año en que ocurrieron. No tenemos que confiar en nuestros
otros métodos de comprobar la veracidad de los nuevos nacimientos, en vez de confiar exclusivamente en nuestra
memoria, en nuestros recuerdos.
CENTROS PSÍQUICOS
Muchas
veces me pregunto si un estudiante ocasional de estos asuntos sabe qué es lo
que llamarnos centros psíquicos. La mayoría de esos estudiantes piensan inmediatamente en el plexo
solar, porque este es
el que con mayor frecuencia mencionan los conferencistas poco informados y los
preceptores semejantes, desde el tablado público. Pero el plexo solar no es, en
absoluto, uno de los verdaderos centros psíquicos.
Hay en realidad siete centros psíquicos
de importancia, y el plexo
solar no está incluido en este número,
en ninguna de nuestras consideraciones. Yo sé que si tratamos de decir
esto a un estudiante esotérico cualquiera, este se asombrará o se pondrá
escéptico; por eso es que declaraciones rotundas, como esta, deben hacerse
cuidadosamente y con la debida consideración, en vista del progreso del
individuo.
Ante
todo, comencemos con la tiroides, situada en el cuello, donde se supone que
está la simbólica manzana de Adán. En algunas personas esta es muy prominente,
no porque la tiroides sea grande sino porque
las partes que la rodean
o glándulas asociadas, relacionadas con ella,
se han agrandado ligeramente y son de substancia física muy dura. La
glándula tiroides propiamente dicha afecta muchos de los hábitos físicos y
mentales del individuo. Parece que tiene su mayor efecto sobre las acciones y
reacciones mentales y, por lo tanto, afecta las reacciones físicas de los músculos y órganos del
cuerpo que tienen una función definida.
Cuando algo anda mal con esta glándula
tiroides, parece que hiciera más lentas las reacciones mentales. En realidad, produce una especie de pereza o pesadez mental,
que se ase meja a la idiotez
o a la perversión mental.
Así, se ha comprobado con frecuencia que los criminales que parece que no
tienen una reacción
o comprensión mental rápida y completa de sus
acciones, tienen anormalidades en la glándula tiroides; mientras que las personas
que son rápidas
y agudas en sus reacciones mentales, tienen una glándula tiroides normal. Psíquica mente, la
tiroides actúa como una especie de control de velocidad en el intercambio de
impresiones objetivas y subconscientes. No es ella el sitio donde esas impresiones verdaderamente cambian
o pasan de lo objetivo
a lo subconsciente, o viceversa, pero la rapidez
con que se efectúa ese cambio está controlada por esta glándula.
La glándula
pineal situada en el centro de la cabeza,
inmediatamente encima del nivel de la parte superior
de las orejas, es el órgano importante para trasladar las impresiones desde lo
subjetivo hasta lo psíquico y es en realidad el transformador que conecta y
traslada la inteligencia desde la consciencia psíquica hasta la consciencia
objetiva. Cuando esta glándula está muy desarrollada o más desarrollada de lo
corriente en la niñez, tenemos lo que se llama un niño precoz. También da por
resultado un niño que recuerda con facilidad y trae a su consciencia objetiva
presente muchas de las impresiones de su encarnación anterior. Así, este niño
puede mostrar, en edad temprana, una facultad
o habilidad muy desarrollada
para los idiomas, las matemáticas o las ciencias. Un desarrollo deficiente de
esa glándula produce un niño de intelecto
pobre y de escasa memoria,
sus reacciones serán defectuosas y la
inteligencia será lenta y torpe. Cuando es de tamaño corriente, requiere algún
desarrollo para ayudar al funcionamiento psíquico debido, de la naturaleza
espiritual del hombre.
La glándula
siguiente, de importancia como centro psíquico,
es la que llamamos la pituitaria.
Está
situada inmediatamente debajo
del cerebro, en el centro de la cabeza, más o menos a nivel con el centro de
las orejas, o ligeramente por encima. Este pequeño Órgano tiene que ver con el
desarrollo físico del cuerpo, más que con ninguna otra cosa. Su importancia
psíquica estriba en que mantiene una relación armoniosa entre las fuerzas
psíquicas del cuerpo y las fuerzas espirituales, en su reacción recíproca, para
producir la regeneración de las células y tejidos desgastados, y para el
mantenimiento de lo que llamamos el Izal
monium en el organismo. El funcionamiento debido (le este órgano ayudará
mucho en la curación inmediata de las enfermedades y en la
destrucción de los gérmenes extraños o de los elementos inarmónicos que se
introducen en el cuerpo. El desarrollo excesivo de este órgano, o un estado que
permita un funcionamiento exagerado, hace que el cuerpo crezca con demasiada
rapidez y produce personas muy grandes, de estatura gigantesca o mayor de lo
común. Por otra parte, el funciona miento subnormal de esta parte del cuerpo
produce enanos o una deficiencia en la estatura.
Justamente
detrás de la glándula tiroides, en el cuello, están las pnl-atil-oides unidas, que funcionan como un regulador de flujo de
vibraciones entre el sistema nervioso simpático y el espinal. Estas
paratiroides suavizan el dolor y tienden a igualar la distribución de las
vibraciones psíquicas y físicas del cuerpo humano, para establecer entre ellas
un estado armonioso. Es aquí donde comienzan las primeras etapas de un entonamiento Cósmico, pues a través del funcionamiento de las paratiroides el aura del cuerpo
físico ajusta las frecuencias de sus vibraciones para que estén en armonía con
la frecuencia Cósmica de vibraciones. Este centro combinado también debe ser
avivado por medio de experimentos psíquicos.
El siguiente centro
psíquico importante es el que llamamos glándula timo. Esta glándula tiene un funcionamiento importante en el período de la niñez.
Es el centro que primera
mente atrae el cordón de plata
del alma y trae al cuerpo el alma que rondaba en torno a la madre
inmediatamente antes del nacimiento del cuerpo infantil. Después que el alma ha
entrado en el cuerpo y lo que místicamente se llama el cordón de plata está
dentro del pequeño cuerpo, esta glándula del timo disminuye mucho de tamaño. El
cordón de plata entra en contacto con
todos los centros psíquicos, especialmente a medida que se desarrollan. Por
medio de este cordón se mantiene siempre una conexión entre el cuerpo y el
alma, o entre el cuerpo y el yo psíquico.
El centro
siguiente es el que llamamos el páno-eas.
Este es el centro y el asiento del producto llamado insulina, que es tan
necesaria en el cuerpo físico. Las funciones de esta glándula son
ordinariamente muy anormales en las personas que han dejado sin desarrollo a su
yo espiritual y a su yo psíquico. Mientras esto no Se corrija y comiencen las actividades, no habrá una fusión perfecta
de los poderes psíquicos. espirituales y físicos de todo el cuerpo y
el ser del hombre.
El
séptimo y Último de estos centros es el que se llama las suprarrenales. Este es el centro importante de nuestras emociones y
muchas veces se confunden las actividades de este centro con las del plexo
solar. Las suprarrenales están situadas detrás del páncreas, y ambas (las suprarrenales) están situadas
encima de cada riñón.' Aquí nuestras emociones, nuestros pensamientos concentrados y los impulsos
Cósmicos afectan nuestro
sistema nervioso simpático y se trasmiten como efectos mentales o físicos, y
aumentan su poder dinámico para manifestarse fuertemente en nosotros. Este
centro se desarrolla mucho tan pronto como los otros centros comienzan su
desarrollo. Por esto es que el místico verdaderamente desarrollado llega a ser
vivamente sensitivo con todos los dolores y tristezas del mundo, así como
también con sus alegrías.
Sabemos que es un hecho notable
de la historia que no solamente Jesús, sino todos los Grandes
Maestros,
lloraban libremente y reían libremente. Esto se
debe a que el centro emocional acciona y reacciona libre y completa mente y da
al yo espiritual y físico todas las
sensaciones emocionales necesarias para gozar la vida con la mayor plenitud.
Cuando este centro está subdesarrollado o se le permite quedar inactivo,
tenemos una persona fría, falta de simpatía,
indiferente, y por lo tanto, frecuente mente
debajo de lo normal
mental y física mente. Este estado hace que tales personas estén no solamente
faltas de afinación con el
universo, sino que muchas veces
son de naturaleza cruel y pueden ser capaces de crímenes y de acciones faltas de simpatía e inhumanas.
Cuando
este centro está excepcionalmente desarrollado debido a algún exceso peculiar
de funcionamiento en sus actividades, la persona es altamente sensitiva a toda clase
de impresiones, pero muy
rara vez este centro llega a estar super desarrollado después de la pubertad.
En casi todos los casos en que este centro está excesivamente desarrollado en
un adulto, se ha comprobado que está super desarrollado desde el nacimiento,
debido a algún estado tenso J altamente
emocional por parte de la madre, antes del nacimiento del niño.
Así, pues, hemos repasado
los siete centros
importantes, y otra vez comprendemos cuán necesarios son para el debido funcionamiento del
hombre completo y perfecto.
FACULTADES PSÍQUICAS
DE LOS NIÑOS
Es posible
que comience la expresión psíquica
de los niños tan temprano como en el primer año de edad. Debemos tener presente, ante todo,
que las facultades psíquicas de los niños son altamente desarrolladas, y en segundo
lugar, que en los primeros
años de la vida infantil
el punto de vista materialista de la vida, no ha realizado su trabajo de perturbación.
En realidad, la mente del niño se impresiona natural mente con las influencias
psíquicas y puede decirse que entre las edades de uno y cinco años cualquier
niño o niña ve y oye más cosas
de índole interesante y encantadora, gracias
a sus facultades psíquicas, que las que ve y oye a través de sus facultades materiales y
objetivas.
Para el
niño pequeño, el mundo es, por lo menos, una mitad psíquica y una mitad mate rial. Para estas mentalidades tan jóvenes,
el mundo psíquico es tan verdadero y tan natural Y normal, como el mundo
objetivo parece a la mayoría de los adultos. Por esto es que los niños pequeños
se interesan fácilmente con los cuentos de hadas y con las narraciones que
contienen lo que algunos adultos llaman los sueños mi5 desenfrenados de la
fantasía. No es difícil contar un cuento de hadas débilmente visibles y de
personas ligeramente transparentes que se mueven o flotan en el espacio, o de mundos fantásticos o bellos que se ven en los cielos, porque el niño
constantemente ve esos personajes ligeramente visibles o transparentes que
flotan o se mueven en el espacio. El niño tiene bellas visiones del país de las
hadas. del cual nosotros, en nuestros años más avanzados, no sabemos nada, a no
ser que nosotros, también, hayamos desarrollado nuevamente o hayamos reavivado
nuestras facultades psíquicas.
Muchos
niños que parecen estar perdidos entre el silencio y el ensueño pro fundo
mientras juegan, están en realidad en contacto o entona miento con condiciones psíquicas, que están observando y
estudiando, y posiblemente analizando. El primer gran choque que reciben esos niños es una comprensión gradual de que los adultos que los rodean, y
especialmente sus padres, no ven ni oyen las mismas cosas que ellos oyen y ven.
El choque siguiente es cuando los niños comienzan a hablar de las cosas bellas
y extrañas que oyen y ven. Sus padres u otros adultos les dicen que están
equivocados y que esas cosas no existen, es sólo su imaginación que está activa.
Aquí, la mente del niño se ve ante el dilema de creer lo que dicen sus padres,
y por lo tanto convencerse de que por alguna razón u otra sus pequeñas
mentes han estado creando cosas falsas e inexistentes, o bien tienen que creer
que sus padres están equivocados y que sus pequeñas mentes están en lo cierto.
Ahora
bien, todos nosotros conocemos la psicología infantil lo bastante para
comprender que un niño cualquiera adquiere una
fe maravillosa y asombrosa en la integridad, el conocimiento y las
habilidades extraordinarias de sus padres. Durante un largo período de su vida
infantil, un niño cualquiera considera a sus padres como si fueran dioses, por
lo que respecta a su sabiduría y poder. Es un choque para semejante niño ver
que sus padres lo engañan, le mienten voluntariamente, o hacen algo sórdido o
bajo, o cualquier cosa que raya en el engaño. Con semejante tendencia
por parte de la mente
infantil, es natural
que los niños acepten la palabra de sus padres
como si fuera una ley, y entonces comienzan a dudar de sus propias impresiones
cuando les dicen que las hadas y las cosas invisibles o etéreas que han visto,
no existen.
Como
hemos dicho, este es un gran choque para la mente del niño que gradualmente ha
venido consolidando una fe en las cosas etéreas que está viendo u oyendo. Ahora
se ve ante la enorme tarea de hacer pedazos el mundo de las cosas psíquicas, de
negarlo, destruirlo y borrarlo de su consciencia. Es como si a nosotros, adul
tos, nos pidieran que destruyéramos o borráramos de nuestra consciencia la
mitad del mundo material en el que hemos puesto
tanta fe. Cuan do nosotros,
adultos, estudiamos las leyes psíquicas y aprendemos las verdaderas leyes de la naturaleza, no tenemos
que eliminar de nuestra consciencia muchas de las cosas materiales en las que
hemos puesto nuestra fe. Más bien, lo que generalmente tenemos que hacer, es
tan sólo trasladarlas o traducirlas a sus propios términos, sin destruirlas
completamente. Pero la mente del niño tiene que eliminar completamente y
destruir del todo el mundo psíquico que para él es tan real y verdadero.
Cuando el
niño tiene ya edad para jugar con otros niños en la calle o en los parques,
también recibe choques cuando oye a los otros niños negar la existencia de las
cosas que él cree. Y cuan do llega el momento
de ir a la escuela,
se ve nuevamente rodeado por la aceptación del mundo material
y la negación del psíquico.
Sabemos
por nuestra propia experiencia que, al negar la existencia de las impresiones
psíquicas, gradualmente vamos interrumpiendo nuestro entonamiento o armonía con las impresiones psíquicas, y perdemos
el vivo funciona miento de nuestras facultades psíquicas. Estas se van
adormeciendo gradualmente hasta que dejan de funcionar del todo. Por esto es
que nosotros, adultos, tenemos tanta dificultad, más tarde en la vida, para
despertar de nuevo esas facultades y desarrollar un entonamiento psíquico que
sea igual al que tuvimos cuando niños.
Por
lo tanto, los padres deben ocuparse de sus, niños y estimularlos en la visión y
audición de impresiones psíquicas. Sé de algunos niños que fueron acostados en
sus camas en un cuarto obscuro, en edad muy temprana, y les dijeron que no
debían tener miedo a la noche ni a la obscuridad, porque no solamente existían
ángeles guardianes que protegían a los niños pequeños, sino que también había
otros ángeles y otros seres Cósmicos que se les harían visibles por la noche lo
mismo que por el día. Esto les dijeron a algunos niños porque habían comenzado
a tener visiones de esas personalidades psíquicas. Y comprobé que esos niños
gozaban acostándose en la obscuridad un rato antes
de dormirse, y permitían que el Cósmico llenara el cuarto con
luces de colores y hermosas visiones.
Cuando un
niño crece y a la vez considera como naturales estas cosas, no se hace fanático
de ellas, como sería el caso si se tratara de imprimir estas cosas en la mente de un adolescente. Los niños no hablan de estas
cosas con los otros, a menos que esos otros demuestren por su conversación que
ellos también están sinceramente interesados y tienen las mismas firmes
convicciones. Ese entonamiento psíquico incuestionablemente les asegura una salud mejor
y les desarrolla en alto grado sus facultades intuitivas. Esto hace más fácil para el niño estudiar sus lecciones Y
prever las condiciones y eventos que rodean su vida, y les permite interpretar
rápidamente la índole correcta de los problemas que se les presentan.
Las leyes del karma, de la justicia, de la compensación, de la verdad,
del amor, de la tolerancia universal, de la paz universal y de la salud son cosas simples
para enseñárselas a la mente del niño. Le traerán la imagen de un Dios amoroso,
bondadoso y misericordioso, en vez de un Dios celoso y a veces airado y vengativo. La mente
del niño puede
concebir fácilmente una explicación sencilla
de las leyes del karma
y la justicia. Acepta estas
explicaciones como más lógicas y razonables que las del fuego del infierno y la
condenación.
Aquí hay una gran obra para los padres
y en esta obra está,
incuestionablemente, la salvación de las futuras
generaciones y la formación de una nación mayor y mejor para el pueblo de todos
los países.
INFLUENCIAS PRENATALES
Una
noticia periodística trasmitida por la Prensa Asociada ha dirigido nuestra
atención hacia un asunto interesante. Dice la noticia que las pruebas
científicas recientes han demostrado que un niño que aún no ha nacido es
sensible a los ruidos y sonidos producidos cerca de la madre. Según la
información del Dr. L. W. Sontag y del Dr. Wallace, del Colegio Antioch, los
experimentos efectuados para la "Samuel S. Fels Fund Clinic",
descriptos en el "American Journal of Diseases of Children"
(publicación acerca de las enfermedades de los niños), parece que la
sensibilidad de los niños
que aún no han
nacido hacia los sonidos, va en aumento
a medida que el niño se va desarrollando. La primera reacción
al sonido se observa durante
el cuarto mes anterior al nacimiento. Al escuchar los latidos del
corazón del niño sin nacer, y los movimientos de su cuerpo, se comprobó que
ciertos sonidos aplicados al cuerpo de la madre o cerca de ella provocaban una
reacción del corazón y el cuerpo del niño. Estas respuestas al sonido aumentaron a partir del quinto mes hasta
las últimas dos semanas antes del nacimiento. El niño respondió fuertemente al
sonido en más del noventa por ciento de los casos, según in forman los
experimentadores.
No hace
muchos años yo estuve altamente interesado en el asunto de la prenatalidad y
discutí mucho sobre el tema con aquella maravillosa mujer que fue Ella Wheeler
Wilcox, quien también abogaba por que se revivieran los antiguos métodos de los
griegos para cuidar a la madre moral, éticamente y de otro modo, antes' del
nacimiento de sus hijos, y entonces traté de que revistas como The Ladies' Home Journal publicaran
artículos sobre la prenatalidad, en relación con otros artículos acerca del
cuida do de los niños después de nacer.
Por entonces, los directores de la revista,
junto con la mayoría de los editores
y casi todos los médicos y sabios, sonreían o desdeñaban la idea de que
una cosa cualquiera pudiera afectar
el estado físico O mental de un niño
que aún no ha nacido, excepto un accidente o una enfermedad.
Años atrás,
la idea de que un toque de campanas o algunos ruidos de percusión
pudieran ser escuchados y apreciados por un niño no nacido aún faltando tres o cuatro
meses para el alumbramiento, se hubiera considerado no so lamente como una
superstición, sino como algo ideado por paganos o por las gentes más
primitivas, ignorantes y faltas de educación, de las tierras más lejanas. Estoy
seguro de que en ninguna clínica, hospital, institución o laboratorio,
habríamos podido inducir a ningún médico u hombre de ciencia a realizar
experimentos como los que se han efectuado recientemente sobre este asunto. Sin
embargo, los que teníamos un interés vital en la prenatalidad, jamás perdimos
la fe. Seguimos preparando consejos para las madres que iban a dar a luz, y
teníamos que enviar esto por correo, bajo sobre cerrado, a quienes querían
beneficiarse con la información que teníamos.
Hasta se
consideraba grosero y amoral, por no decir inmoral, discutir en letra de
imprenta cualquier cosa que atañera a la prenatalidad O a futuros nacimientos. En aquellos días, hasta los trajes especiales o artículos de modas
especiales para las señoras en estado, se anunciaban de una manera tan velada,
que las mujeres que buscaban esas cosas a veces no reconocían en los anuncios
lo que les ofrecían. Así era nuestra
idea falsa acerca de la
modestia y la decencia. Durante muchos siglos. jóvenes y mujeres de edad
madura, padecieron la falta de consejos útiles, sólo porque se consideraba como
algo muy impropio hablar acerca del próximo niño, a no ser en el último
momento, cuando era necesario hacer saber diplomática y secretamente a algún
médico, que se le necesitaba con urgencia. Especialmente las jóvenes contraían
matrimonio, con todas sus responsabilidades, sin una base suficiente de
conocimientos acerca de los hechos importantes.
Ellas
ignoraban todos esos hechos vitales, y su ignorancia era considerada como
hermosa y notable modestia. No comentaremos qué era lo que pensaban
en su fuero interno las propias mujeres,
detrás de ese velo de forzada hipocresía. Demos
gracias a Dios por que las condiciones son muy distintas hoy.
Sin embargo,
los que durante muchos, muchos años, han conocido estos
hechos, no se sor prenden
al oír decir que ruidos
externos o circunstancias externas afectan tanto a la madre como al niño, de
manera vital, en el período prenatal. En este caso se podría argüir que el niño
no tiene una comprensión consciente del sonido como sonido. Aún después de nacido,
el niño tiene que aprender gradualmente a reconocer los sonidos e
interpretarlos como tales. Toda madre que ha criado hijos sabe que se necesita
algún tiempo para que el niño reconozca los sonidos, las luces, los colores, los rostros, los movimientos y otras cosas que ojos y oídos pueden recibir como
impresiones de vibraciones. Pero es indudablemente cierto que los sonidos
pueden estimular ciertos centros nerviosos y provocar en ellos una reacción.
Un niñito
que no reconociera el sonido del timbre de la puerta como una señal de que
alguien ha llegado, y que ni siquiera vuelve la cara en la dirección de un
sonido o de una palabra, lo que indicaría que ha interpretado correctamente, podría en cambio
asustarse por un sonido a través del estímulo nervioso
y la con siguiente reacción. Es esto, precisamente, lo que sucede
con el niño que no ha nacido y que es afectado por sonidos fuertes o
inusitados. Los experimentos llevados a cabo por esos hombres prueban fuera de
toda duda lo que han sostenido los
hombres y mujeres que se han dedicado a ese asunto, a saber: que el niño
responderá a ciertos estímulos nerviosos. Las acciones de la madre, física y
mentalmente, producen reacciones en el niño no nacido, a través del sistema
nervioso de él, y estas reacciones, que son de índole atemorizante, sorpresiva,
desagradable, depresiva o mentalmente venenosa, dejarán con toda seguridad
efectos dañinos.
Durante muchos años
hemos ofrecido un curso especial para las madres que esperan un niño. Hemos
preparado lecciones semanales que contienen información acerca de su conducta y
de la preeducación y entrenamiento del niño antes de nacer. Este curso culmina
con nuestra ayuda
en el momento del nacimiento, para que éste sea tan
sencillo, breve y libre de sufrimiento como fuere posible. A esto sigue un
curso de instrucción para el cuidado del niño después
de nacer. Este curso especial
se suministra bajo la dirección del Instituto de Cultura Infantil (Child Culture
Institute).
Durante los últimos años,
varios millares de mujeres han obtenido nuestra
ayuda en el momento de nacer
sus hijos, y los resultados anota dos demuestran que nuestra ayuda es de índole
muy especial. Sabemos de varios hospitales don de, en el momento
del nacimiento, cuando
éste se retarda
o complica, las enfermeras y en algunos casos el superintendente de
las enferme ras o en otros casos los médicos, nos han telegrafiado o
telefoneado pidiendo ayuda metafísica inmediata.
No debería
ser difícil de comprender, ni extraño para entenderlo, que los tratamientos metafísicos pueden
hacer más en el momento del alumbramiento y durante el período prenatal, que
ninguna otra clase de tratamientos. No queremos decir que los tratamientos
metafísicos deben suplantar el examen fisiológico de la madre durante el
período prenatal, ni los consejos que el médico dará acerca de la dieta, la
salud, el ejercicio, etc. Pero la madre tiene que hacer algo más, pensar más,
tener más cuidado, que sólo aquellas cosas, si es que la madre ha de obtener el
tipo y la clase de hijo que ella desea. Es con respecto a estas cosas que el
sistema metafísico, y especialmente el sistema Rosacruz, resultan notablemente
eficaces.
EL
ALMA DE LOS GEMELOS
La
semejanza de la naturaleza de los gemelos ha sido constatada siempre, y además
los datos existentes prueban que los gemelos tienen ordinariamente vidas o
incidentes paralelos. En un sentido amplio, hay algunas excepciones notables, pero aun en estos casos
existió una innegable semejanza de caracteres. Todas las investigaciones hechas sobre este asunto tienden a
mostrar que los gemelos son casi como de una sola naturaleza y son apenas
una doble expresión de esa naturaleza. En otras palabras,
sus dos cuerpos son como si fueran uno, a pesar de la
separación física. Los elementos importantes de parecido, sin embargo, no se
encuentran siempre en la apariencia física de los gemelos, ni tampoco en la
semejanza de acontecimientos en su vida, sino más bien en la índole emocional
que expresan, y en sus habilidades, talentos, aptitudes y relaciones Cósmicas.
Desde este punto de vista veremos que ambos gemelos actúan y piensan como si
tuvieran una sola alma dividida entre los dos.
La
ciencia dice que, fisiológicamente, los gemelos idénticos son unicelulares,
esto es, pro ceden de una sola célula que iba a producir un cuerpo, v se
dividió de alguna manera dando origen a dos cuerpos. La misma esencia, en
sentido químico vital y en cualquier otro sentido, está en ambos, tal como si
fueran un solo cuerpo. Siendo esto así, los dos cuerpos que fueron desarrollados del mismo modo antes del nacimiento
y llegaron a ese período casi en el mismo instante, fueron receptivos, por lo
tanto, de una sola alma al mismo tiempo.
Las
antiguas enseñanzas Rosacruces sostienen que cuando el alma, presente sobre la
futura madre, se prepara para imbuirse en el cuerpo del niño en su primer
aliento, halla dos cuerpos presentes, se divide en dos partes y entra en los
dos cuerpos, dando a cada uno parte de su esencia, de su inteligencia y de su
naturaleza. Esto pudiera ser muy especulativo y sin probabilidades de
verificación, pero, después de todo, sólo podemos juzgar acerca de lo que verdaderamente sucede,
por medio de la observación de los resultados posteriores. A este respecto
hallamos que la naturaleza del alma, O psíquica,
de los gemelos es tan idéntica, aun cuando hubiere
ligeras diferencias en las ex presiones físicas
o mentales, que son esencial
mente un solo cuerpo psíquico.
Para tener
seguridad de lo que sostiene
la ciencia a este respecto, he realizado
esfuerzos especiales para averiguar lo que tienen que decir
algunas autoridades eminentes, y quiero decir ahora a ustedes lo que el
eminente neurólogo Dr. Julian Wolfsohn
dice sobre este asunto. Yo supe que él había
sometido esto a una
discusión de la Sociedad Neurológica Americana en su convención celebrada en
California.
El Dr.
Wolfsohn dice que él cree que hay un lazo místico que une a ambos cuerpos
durante la vida, y, en realidad, él sugiere
que sus investigaciones tienden a probar que hay un solo ego en ambos cuerpos. Primero llamó la atención a las muchas
semejanzas psicológicas de ambos cuerpos,
aun cuando su apariencia física
o sus facciones no fueren idénticas, porque ocasionalmente, aun los
gemelos idénticos tienen algunas ligeras diferencias físicas, aunque esto es
muy raro. Pero aun así, en casi todos los casos, hasta en las huellas
digitales, hay un parecido tan grande que los mejores expertos en estas huellas
encuentran grandes dificultades para diferenciar sus líneas.
El Dr. Wolfsohn dice
además que en períodos semejantes de mala salud física en la vida de los
gemelos, hay también una clara semejanza en las más útiles perturbaciones emocionales y en los efectos
mentales que
aquella produce. Observó él
que aunque estén muy separados en sentido físico y geográfico, si uno de ellos
sufre un accidente súbito o una sensación emocional extrema, el otro se siente perturbado o deprimido en el
mismo momento. Muchos incidentes de gran alegría en la vida de los gemelos,
producen una reacción parecida, en sentido psíquico, en la vida del otro.
EL
AURA HUMANA Y LA CIENCIA
Tenemos
una noticia que procede de "Universal Service” de Londres, compilada por
ellos como un anuncio científico importante. La noticia dice que ciertos
científicos han inventado un instrumento que ha sido probado por los sabios de
Gran Bretaña, que revela la existencia y el movimiento de ondas o radiaciones invisibles que han llamado
"ondas Z". Según
estas investigaciones científicas que original mente fueron iniciadas por un sabio
alemán, se ha visto que cuando un fotógrafo ha retrata do a una persona viva,
la placa fotográfica con tiene y trasmite a la impresión fotográfica,
radiaciones y emanaciones del aura humana que son invisibles al ojo humano.
Estas pueden hacerse visibles en la impresión fotográfica y medirse en esa
impresión gracias a los delicados instrumentos recién inventados.
Esto se
ha anunciado como un gran descubrimiento, y sin embargo, es algo que los Rosa cruces han probado v demostrado en su
labora torio de Nueva York, en 1917. La fotografía ha figurado siempre en
nuestros experimentos de laboratorio. Hemos probado, en muchas fotografías que
hemos hecho del aura humana, que esta puede quedar registrada en la placa y en
la impresión fotográfica, y puede verse a través de ciertas lentes. No nos
referimos a vidrios de color ni vidrios teñidos que se supone que dejan ver los
colores del aura, pero sí nos referimos a vidrios de aumento, especialmente aquellos que aumentan
y revelan ciertas ondulaciones
del éter que rodea a las personas cuan do se las fotografía mientras están en
entonamiento Cósmico o en estado de concentración psíquica. (Este equipo no se
encuentra ordinariamente en el comercio).
¡Pero el rasgo adicional y maravilloso que se narra en el anuncio es que cuando
la persona retratada deja de vivir en la tierra y pasa por su tránsito, las
vibraciones u ondas Z que aparecen en la fotografía dejan de existir inmediatamente! Además, se dice que examinando la impresión fotográfica y el negativo, es posible decir si
una persona está viva todavía o no.
La
mayoría de ustedes, y especialmente aquellos que no han estudiado este asunto v
son escépticos acerca de estas cosas, probablemente dirán que comprenden que
las vibraciones del cuerpo humano, si es que existen, puedan ser fotografiadas
de manera que queden registradas las ondulaciones u ondas, en un papel foto gráfico supersensitivo. Dirán que si
esas ondas existen y se fotografían, siempre permanecerán en la impresión, lo mismo que el retrato
de la persona que también
permanecerá allí, sin que tenga
nada que ver que la persona
haya pasado
o no por
su tránsito. Tenemos retratos de personas que han pasado por su tránsito desde hace tiempo,
y en nada de lo que puede ver el ojo ordinario se observa cambio
alguno en el re trato
desde que ocurrió
el tránsito de la persona. Por lo tanto, los escépticos argüirán que el
tránsito de una persona no puede afectar una impresión fotográfica, que pudiera
estar en ese momento a centenares o millares de kilómetro3 de distancia.
Sostendrán que una vez que las
ondas u ondulaciones
han quedado registradas en la impresión fotográfica y han quedado químicamente fijadas
en ella, nada suprimirá esas vibraciones, a no ser las substancias químicas. En cierto sentido, el razonamiento de esos
escépticos es correcto. Pero su razonamiento no es lo suficientemente profundo,
porque no están familiarizados con muchos de los hechos científicos de la vida.
Cuando esas personas piensan acerca de substancias químicas o hablan de ellas,
tienen en la mente la forma concreta y
material de substancias como las que ven en
frascos o botellas de un laboratorio químico. No han pensado en los agentes
químicos invisibles que hay en el espacio; no tienen idea de que todas las
substancias químicas y minerales que se ven en el laboratorio no son más que el
estado desarrollado de substancias
químicas invisibles, que en forma electrónica y vibratoria existen en el
espacio. Todas las substancias químicas son originalmente vibraciones, y esas vibraciones son tan poderosas como lo es su forma
material después que átomos y moléculas se han unido. Por lo tanto, una
impresión fotográfica
o cualquier otra cosa, puede
quedar químicamente afectada
por las vibraciones de las substancias químicas, de la misma manera que lo se rían por la forma
material de esas substancias. Uno de los sabios asociados a este descubrimiento
dice en el informe procedente de Londres:
La vida,
o específicamente, el cerebro humano,
emite un tipo especial de onda, lo mismo que una emisora de radio".
"Estas ondas vitales humanas
u ondas Z, se trasmiten
a la placa fotográfica y se fijan
en ella, como los
fotones del sol, que también alteran la placa.
"Podemos medir
estas ondas de vida. Por medio de instrumentos, estas
ondas se amplifican y se hacen visibles en su movimiento.
"Este
movimiento mide, en el aparato, entre media pulgada y tres pulgadas. Mientras
el su jeto de la fotografía está vivo,
el movimiento de las ondas
es también muy vivo. Desde el momento
en que la persona fallece,
por distante que esté, las ondas vitales u ondas Z dejan de emanar de la placa.
El aparato está basado, primero, en radiaciones;
segundo, en el magnetismo; tercero,
en la electricidad estática; y
cuarto, en la corriente eléctrica. No
hay en él nada psíquico ni misterioso. Es el resultado de una nueva aplicación
de las leyes de la ciencia".
Así,
pues, parece que la ciencia está tratando de revelar una gran verdad que ha
sido negada desde hace tiempo, y sin embargo, al mismo tiempo quiere
justificarse de sus argumentos anteriores diciendo que no hay nada psíquico en
esto. Emplean la palabra psíquico como
si fuera algo contrario a la ciencia o algo que nada tiene que ver con la
verdad científica. Mucho me temo que esa es una idea bastante común entre el
populacho. Millones de personas creen que cuando tratamos de cuestiones
psíquicas estamos tratando de cosas sobrenaturales, que no son científicas y no
tienen relación con las verdades científicas. En realidad, la persona corriente
parece que creyera que un suceso psíquico de cualquier clase es contradictorio
con la ciencia o es una excepción de las leyes científicas. Mientras el mundo
tenga esta opinión común de las cuestiones psíquicas y de los principios psíquicos, los investigadores tendrán
que luchar contra
la ignorancia y las
tinieblas.
Es
solamente por medio de enseñanzas imparciales como podemos llegar a comprender
que los verdaderos principios psíquicos son también verdades científicas. No
hay contradicción entre los principios psíquicos y los científicos.
Naturalmente, muchas escuelas tontas de falsas filosofías están divulgando en
estos tiempos la idea de que las cuestiones psíquicas son excepciones de todas las leyes fundamentales y son verdaderos
milagros de la naturaleza. Esto está provocando más confusión y más ideas
erróneas en la mente popular, que la ignorancia de cualquier otra clase.
Pero
subsiste la gran verdad de que la ciencia está ahora probando que las
emanaciones del cuerpo humano pueden quedar registradas. Están comprendiendo
que existe una sintonía entre estas vibraciones y las cosas en que quedan registradas, la cual sintonía
persiste hasta el momento del tránsito corporal. Cuando las vibraciones del cuerpo humano dejan de existir, su
supresión tendrá un efecto sobre todas las cosas en que hubieren quedado
registradas.
HIPNOTISMO
J. Dorsenne
escribe en Gringoire, un
semanario de París,
y dice que un periódico
británico ha publicado recientemente una historia
sensacional para explicar la incomprensible actitud de Kamenev y otros,
acusados de conspirar en Moscú. El periódico lanza la hipótesis de que estos
desgraciados sujetos hayan podido ser "dopados" por sicarios que los
obligaron a ingerir scopocloralosis.
¿Qué es esta substancia? ¿Es cierto que un poquito
de ese polvo blanco nos convierte en un instrumento dócil en manos de otras
personas?
El poder
hipnótico ha sido siempre valioso
si se le emplea para curaciones, pero es también
el peor poder posible si lo emplean los
criminales. Hasta ahora, el hipnotismo no era de temer porque lo practicaban
solamente algunos pocos especialistas y profesionales.
Pero el hipnotismo puede
convertirse en un arma terrible el día en que
cualquiera pueda practicarlo.
Parece que este día ha llegado.
Médicos franceses, al tratar de conseguir métodos
para hacer dormir a la gente, han empleado anestésicos
(cloroformo, éter y otros),
pero este sueño
no permite practicar el hipnotismo. Otros
han usado substancias hipnóticas (veronal, morfina,
cloral y otras), pero los resultados no fueron
satisfactorios.
Entonces
el Dr. Pascal Brotteaux tuvo la idea de combinar dos hipnóticos para aumentar
su eficacia y hacerlos menos venenosos. Así obtuvo la scopocloralosis,
mezclando escopolamina con cloralosis. La escopolamina, que se ha empleado
durante algún tiempo en las crisis histéricas y en el delirium tremens, se obtiene de algunas
plantas. La cloralosis, que fue preparada por primera vez en 1893 por el Profesor Charles Richet, es un polvo blanco que se
obtiene combinando la glucosa con el cloral. Parece que paraliza los centros
nerviosos superiores y produce un sueño ligero.
El
Dr. Pascal Brotteaux habla de numerosos experimentos que llevó a cabo y de
otros realizados por otros médicos en varias personas
de diferentes edades y condiciones.
Los resultados fueron
asombrosos. Aparentemente no se necesita más para poner
a cualquiera en estado hipnótico
y obligarlo a hacer lo que
uno quiere. Al despertar de su sueño el paciente no recuerda nada.
Este método
tiene la gran ventaja de tener resultados satisfactorios en casi todos los casos en que las tentativas corrientes de hipnotizar no
daban resultados. El Dr. Baruk, el Dr. Brotteaux y otros médicos obtuvieron
curaciones extraordinarias en casos de tartamudez, timidez, cleptomanía,
neurastenia, obsesiones, etc.
El caso que sigue
es especialmente definitivo:
Roger D., de treinta
y cinco años,
tartamudeaba constantemente. Asistió
a una escuela para tartamudos, con éxito transitorio. Los se
dativos produjeron sólo una calma general, sin mejora alguna para su mal. Sin
embargo, canta muy bien.
"Le administramos scopocloralosis para de terminar el origen emocional de su achaque.
La exploración psíquica,
realizada por medio de este narcótico, no dio ningún resultado especial.
Entonces empleamos la sugestión positiva. La mejora fue tangible desde
la tercera sesión.
Después de la séptima sesión
el hombre
podía leer una página entera sin tartamudear".
Esta es una nueva manera
de curar, y es fácil realizarla.
"Esperamos", escribe
el Dr. Brotteaux, "hasta que el paciente
estuviera casi dormido.
En ese momento lo hacíamos
extenderse, le comprimíamos los ojos y le sugeríamos el sueño hipnótico. En
muchos casos basta sugerir al paciente que en lo sucesivo se ha de dejar
hipnotizar fácilmente, para que no sea necesario emplear más la
scopocloralosis".
El Dr.
Brotteaux, naturalmente, sólo ha visto y estudiado el lado bueno de su
descubrimiento. Para él la scopocloralosis no es más que un nuevo medio maravilloso para curar a la gente.
El temor de que individuos sin escrúpulos pudieran
emplear este poder en provecho propio no tiene fundamento, porque la sugestión
por parte del operador debe seguir inmediatamente a la acción de la droga. Si
el sujeto se deja hipnotizar cuando está bajo la influencia de la droga, todo
se realizará más pronto, pero debemos recordar que el tiempo y la distancia son
factores que entran en la ecuación. Nadie puede emplear la droga a distancia
del sujeto, porque la sugestión debe hacerse durante la acción química de la
substancia.
El
hipnotismo es una forma de sugestión mental. Era éste el conocimiento que
tenían los antiguos egipcios cuando curaban
por medio de pases, o por imposición de las manos en los Templos de Isis, Osiris y
Serapis; es este el conocimiento que tenían Cristo y los primeros cristianos, y
que la Iglesia perdió, por haber caído en la corrupción. La fase o la expresión
que conocemos como sugestión mental, o
terapéutica sugestiva, se ha llamado también hipnotismo y se ha convertido en
un espantajo para la gente corriente. Así se le relaciona con algún personaje
grotesco como Svengali, o con alguna persona de habilidades sobrenaturales. En realidad, el hipnotismo no es más que una fase de la sugestión
mental, y nadie
puede caer bajo su influencia
ni ser receptivo a la sugestión, sin haberla permitido, ya sea por miedo o por otras emociones.
La mente subconsciente, como sabemos, está alerta desde el momento
del nacimiento hasta el momento de lo que llamamos
muerte. Es la mente subconsciente la que despierta al hombre cuando hay algún ladrón
en el cuarto, o cuando hay incendio
en la casa; es ella misma la que da a algunas personas la facultad de
despertarse a la hora deseada. Mientras uno está bailando, la consciencia
objetiva está ocupada en hablar y en evitar colisiones, pero la mente
subconsciente sigue activamente el ritmo de la música y guía nuestras acciones
de acuerdo con él.
Las
condiciones de la civilización tienen la tendencia de reducir la fuerza
protectora del individuo, porque las
condiciones artificiales adormecen y no dejan entrar en juego vivo, las
facultades protectoras subconscientes. El subconsciente está siempre alerta
para guardar al individuo, y hay un rechazo inmediato de cualquier sugestión
que sea contraria al bienestar del individuo o a su fibra moral. Aunque la
mente objetiva tiene una influencia dominante sobre el subconsciente por medio
de una SU gestión directa o una idea o razonamiento sugestivo, nada será
aceptado por el subconsciente, si fuera contrario a sus principios reconocidos.
El pensamiento consciente de que hemos tragado algo dañino o venenoso, puede
tener un efecto sobre el subconsciente que llegue a producir las náuseas y el vómito.
También las penas pueden hacer perder el apetito o producir
repugnancia por los alimentos.
Para
suprimir el miedo, para producir esperanzas, para obtener el efecto benéfico
que produce en el cuerpo la felicidad inesperada, para calmar las tensiones y
preocupaciones de una mente sobrecargada, tenemos las miras superiores y nobilísimas de la filosofía mística. Si por medio de nuestra personalidad y por medio de la sugestión podemos alcanzar ese resultado, la
crítica nos dejará tranquilos y confiados.
AMPUTACIÓN Y DESARROLLO PSÍQUICO
Ante todo, debemos
comprender que lo que llamamos cuerpo psíquico o cuerpo astral, o cuerpo
subconsciente, es decir, el verdadero ser interno, no tiene forma material, en
el sentido en que es material el cuerpo físico. Sea como fuere que nosotros
amputemos, mutilemos o alteremos el cuerpo físico, no alteramos ni afectamos el
cuerpo psíquico. Dicho de otro modo, la consciencia o Esencia Divina que
constituye un ser humano o que representa por lo menos la mitad del ser humano, está cubierta o vestida con una forma física. Podemos comprender
bien, gracias a las modas de años recientes, que una mujer puede tomar una falda. larga y cortarla
de cualquier longitud
que desee, y usarla sin que sienta
que ha amputado de ningún
modo una parte de las extremidades de su cuerpo. De la misma manera, una
extremidad física puede amputarse por la rodilla, sin que por eso estemos
amputando la parte psíquica de esa extremidad.
También
es bien sabido entre quienes han padecido amputaciones, que existe todavía una
clara consciencia de que la parte amputada permanece en su sitio. He hablado
con muchas personas a este respecto con el solo objeto de escuchar sus puntos
de vista. Al viajar en tren o de otro modo, por todos los Estados Unidos,
durante muchos años, en viajes de conferencias o de turismo también en países
extranjeros, me he ocupado de discutir esto con personas que no sentían interés
en cuestiones psíquicas o temas afines. La contestación es invariable mente la
misma. Los hombres a quienes habían amputado los pies me decían francamente:
"Hay algo raro en que todavía siento el pie y sus dedos", a pesar de
que el pie físico había desaparecido. He oído decir a algunos, risueña mente, que sentían picazón en la espinilla
o en la pantorrilla de una pierna amputada desde años antes.
Más de un hombre
me ha dicho, tanto en las partes
frías del Estado de Nueva York como en las montañas
de Suiza, que cuando él hunde profundamente en la nieve del invierno
su pierna y pie verdaderos y su pierna artificial o de madera, siente un
vivo frío en su pie, y siente también el frío o la congelación en ambos pies.
Naturalmente, él admite que la sensación correspondiente al pie perdido es
suave y especial, pero sin embargo sugiere la misma sensación que siente en el
pie físico.
Tanto niños como personas mayores me han dicho,
después de una reciente operación o amputación, que, cuando están
acostados durmiendo o en la frontera del sueño, cuando
se han olvidado de la amputación, han tenido consciencia tan viva de la
presencia verdadera de la pierna amputada, que han sentido como que la hubieran
movido. A veces han dejado la cama y han tratado de caminar, antes de darse
cuenta de que ya no tenían esa pierna o ese pie. Un joven me dijo, varios meses
después de que le hubieran amputado el brazo
izquierdo, que muchas veces
jugando o en horas de esparcimiento, trataba de agarrar algo, alargando el
brazo amputado, sin recordar que ya no lo tenía.
A él le parecía extraño
cuando tomaba el manubrio de una
bicicleta, por ejemplo, agarrándolo con su brazo derecho físico, v tratando de
sostenerlo también con su invisible brazo izquierdo.
Esto demuestra claramente que lo que está en nosotros
de nuestra naturaleza consciente psíquica o divina,
no queda afectado por una amputación. Lo que es verdad acerca de extremidades
como piernas y brazos, lo debe ser también con partes menores e internas del
cuerpo, como, por ejemplo, el apéndice. Así, pues, no podemos ver cómo
cualquier modificación interna del cuerpo humano pueda afectar la parte
psíquica, y afectar así también, cualquier desarrollo psíquico.
Las
operaciones quirúrgicas o modificaciones del cuerpo humano que extirpan órganos
importantes o partes de los órganos, o glándulas, como las amígdalas, por
ejemplo, debilitarán sin duda el ciento por ciento de normalidad del cuerpo, y no podemos
esperar que semejante organismo esté tan saludable y fuerte,
en sentido puramente físico, como un cuerpo que tiene completas todas sus
partes. El descenso del estado normal físico a este respecto, puede a veces
impedir que el aura y algunas de las radiaciones del cuerpo humano, sean tan
prominentes y perfectas como debieran serlo. Pero esto no tiene efecto sobre el
desarrollo psíquico y el funcionamiento de la consciencia psíquica.
Parte de
las radiaciones y vibraciones del cuerpo humano, especialmente aquellas que se
hacen visibles como el aura y las radiaciones de las puntas de los dedos, están
formadas por la energía que proviene tanto del
cuerpo psíquico como del cuerpo
físico, las que se funden armoniosamente. Es decir, esas radiaciones de luz y fuerza son en parte físicas y
con magnetismo terrestre, y en parte psíquicas con magnetismo divino.
Cualquier alteración del cuerpo físico
naturalmente que afectará algunas de estas radiaciones, pero aun la completa eliminación del aura (en el caso de que esto fuera
posible) no impediría que el cuerpo
psíquico se desarrollara en
sus funciones normales y progresara
hacia la maestría.
Que aquellos
que desgraciadamente estén
en ese estado, cobren ánimo y no crean en ninguna limitación o restricción en relación con su habilidad para desarrollarse en
las actividades psíquicas.
AMOR Y CELOS
Antes
de hablar de los malos efectos de los celos o de cómo los celos en el corazón y
la mente de un individuo pueden producir enfermedades, analicemos los celos en
sí, como una emoción o pasión. Ante todo, comprendemos que no son algo que podemos atribuir
exclusivamente a los seres humanos.
Los celos, como el amor, se
hallan en varias especies de animales. En algunos de ellos los celos se
convierten en algo muy traicionero o que conduce a las acciones más
traicioneras, todos los atributos altamente desarrollados en el animal,
adquiridos a través de años de entrenamiento en manos de expertos. En verdad,
entrenadores de animales me han dicho que tienen muy poco temor a los animales
más feroces, mientras los celos no se han despertado en el corazón o la mente
de estos, y que una vez que la emoción de los celos se despierta, todo el
delicado desarrollo de las cualidades superiores del animal queda aniquilado.
El animal regresa en toda su actividad mental y su expresión emocional, al
estado más primitivo de sus antepasados.
Parece
que hubiera algo de índole destructiva, explosiva, incontrolable, venenosa en
la emoción de los celos. que no reconoce ninguna
ley, que no escucha ninguna
razón, y que no puede
reprimirse aun cuando los efectos sean los de la propia
destrucción. Es, por lo tanto, una de las más poderosas de todas las emociones
destructivas que poseen los animales que tienen la facultad de efectuar alguna
clase de razona miento o de pensamiento. Los celos nacen del deseo, y por lo
tanto dependen o están acompañados de ciertos grado de razonamiento ana lítico.
Pero el razonamiento es siempre erróneo, porque está basado en una premisa
falsa y es obsesionante en su efecto.
El deseo
del cual nacen los celos es el deseo de poseer. Es un hecho extraño que la
emoción más alta que conocen tanto el hombre como los animales es la del amor.
El mayor bien que puede hacer el
hombre lo hace por medio de los
impulsos del amor. Sin embargo, el amor mismo puede crear las expresiones de
dos Pasiones muy opuestas, a saber: la pasión de dar y de compartir aquello que
uno ama, y la pasión de poseer, de retener y de dominar lo que uno ama. La
primera de esas pasiones es completamente desinteresada y encuentra su placer y su felicidad en la alegría
y la felicidad de los otros. La otra es puramente egoísta,
hasta el punto de ser avarienta y no procura obtener del deseo felicidad
ni placer, sino que está dispuesta a ver sufrir a los otros y hasta sufrir por
sí misma, con tal de satisfacer el deseo de poseer.
Con todo
esto vemos que una forma de amor está en una pura armonía con la ley Cósmica.
Sin duda, la emoción más alta y más sublime de la divina
consciencia de Dios es la del amor. Su amor por los hombres,
su amor por todas las cosas por Él creadas ha dado origen al estable cimiento
de sus leyes y a la acción y reacción de esas leyes, de manera beneficiosa y
generosa, que conceden continuos dones y bendiciones al hombre. Gracias al
ilimitado amor de Dios es que tenemos vida y todo el rico patrimonio que es nuestro
a través de todo el universo. No hay la menor restricción en la acción
dominante del amor en el universo.
Cuando esta emoción divina se refleja
en el corazón y en la mente
del hombre, lo hace desinteresado, lleno de simpatía y alegría, porque él también encuentra la
mayor felicidad de la vida en el amor y en compartir ese amor, estimulando en
los otros el deseo de amar y de compartir el amor.
En los
asuntos materiales de la vida, esta acción se manifiesta en la muy amplia
tendencia humana de querer que los otros amen lo que amamos y gocen con aquello
que nos da felicidad y crea el amor en nuestro
corazón. La mayor parte de las cosas bellas creadas
por el hombre han sido concebidas y producidas
por el impulso del amor, a causa del deseo del hombre de compartir con los
demás lo que él ama, para que los demás puedan también amar las mismas cosas.
Los celos, por otra parte, son todo lo contrario de esto. Nacen de un deseo egoísta
de poseer Y de retener para uno, solamente, aquello que
se ama, o que se goza o que se aprecia.
El fuego
de los celos crece en un calor más vivo
por el solo pensamiento de
que la cosa que amamos pueda ser compartida o disfrutada por otros. Por lo
tanto, los celos no forman
parte del amor ni de la emoción
enteramente Opuesta a la emoción del amor. El odio es lo opuesto al amor, pero aun
el odio no producirá en el in dividuo la reacción física y mental que resulta
de abrigar celos en el pecho humano.
Una persona
afectada por la emoción de los celos
está poniendo constantemente todo el sistema
psíquico y físico del cuerpo humano fuera de armonía con el ritmo
Cósmico. Esto sola mente bastaría para producir mala salud. Pero la continuidad
de esta emoción conduce a muchas formas de reacciones mentales y estas
reacciones tienden a quebrantar la estabilidad mental y la integridad de la
mente objetiva y del funcionamiento cerebral, de manera que además del efecto
sobre la normalidad física del cuerpo, la mente también se debilita en su
integridad y resistencia. El estar celoso y el mantener dentro del pecho humano
la emoción de los celos y dejar que esta se exprese (lo que inevitablemente
sucede) es seguro que iniciará el proceso de destrucción en el cuerpo físico y
mental del hombre. Es un insulto para el objeto deseado y para el amor mismo
que se su pone que sea el fundamento de los celos.
Cuando
los celos comienzan a manifestarse exteriormente en forma destructora, como por
ejemplo, al tratar de destruir el objeto amado para suprimir toda expresión
posterior de celos, la mente comienza a debilitarse en su racionalismo y en su
facultad de comprender las cosas en su verdadero sentido. A partir de este
momento, la persona celosa está "poseída por los malos espíritus"
(con esto queremos decir que en verdad está controlada y dominada por una de
las fuerzas más obscuras del mundo del mal). El verdadero amor tiene gracia y bondad, es dadivoso, generoso
y procura estar
siempre en armonía
con el amor universal de
Dios. No trata de poseer el objeto del amor ni de limitarlo y restringirlo para
que no lo amen los demás, sino que halla la felicidad y la paz en el
conocimiento de que todos disfrutan de aquello que es digno de ser amado.
Es
indudable que hay algo de sinceridad en el fondo de toda expresión de celos.
Esto es muy cierto en el caso de aquellas relaciones humanas en que están
implícitos generalmente el amor y los celos. Cuando un hombre ama a una mujer
lo bastante profundamente para que esa emoción pueda con certeza clasificarse
como amor, no puede haber celos allí, porque es amor cariñoso y armonioso y
jamás es egoísta. Si el hombre trata de poseer y controlar, de adueñarse y de dominar
el objeto de su amor y siente
celos porque no puede sujetar exclusivamente para sí
el objeto de su amor, entonces está él trasmutando el bien de su amor en el mal
de sus deseos egoístas.
Toda tentativa de restringir el amor dominándolo y limitándolo es seguro que lo destruirá, porque el amor es expansivo y siempre creciente.
Pero debe ser carente de todo egoísmo para que se conserve libre de elementos
destructores. Lo mismo puede decirse del amor de una mujer por un hombre. Estas
grandes emociones que funcionan dentro del cuerpo humano son siempre de dos
clases: las que están en armonía y forman parte de las leyes
y principios Cósmicos, y las que están contra ellos y pertenecen al
mundo terrenal. Mientras el hombre no se eleve por encima de estas y alcance la
glorificación de las otras, no podrá ser verdaderamente feliz ni aproximarse al
reino espiritual.
El
SUEÑO
El setenta y cinco
por ciento de las quejas formuladas por las personas acerca
de la salud
o de la felicidad en la vida,
se refiere a su dificultad de dormir bien. Parece que hoy en día un ser humano
cualquiera se acuesta bastante cansado como para dormir, pero no puede aquietar
los nervios o caer en la inconsciencia y dormirse
con relajación y descanso. Sin duda, la vida apresurada que estamos viviendo, con toda la excitación que nos rodea y toda la precipitación
que hace el día lo más largo
posible, es la causa que cansa nuestros nervios hasta el punto
de que el sueño parece imposible.
Pero, por otra parte, el sueño es tan esencial y tan importante para la salud,
que debemos hacer
todo lo posible para dormir
lo suficiente.
He hallado
que lo que cuenta no es tanto
el número de horas de sueño, sino el grado de profundidad del sueño en que nos sumergimos y
permanecemos por un tiempo.
Tomás Edison
y muchos otros
personajes famosos constataron que unas pocas horas de sueño profundo les daba más descanso y
recuperación que ocho o diez horas de sueño intranquilo.
Naturalmente,
yo no puedo decir a ustedes cómo es que uno se duerme. Si yo tratara de decirlo
tendría que hacerlo con mucha breve
dad y decirles que cuando
vayan a dormirse, se duerman, y no hagan creer que lo hacen. Es decir, que se entreguen
al sueño con una actitud de abandono tan completa como fuere posible. Yo sé que
cuando quiero echar un sueñito de dos o cinco minutos a mediodía, a las seis de
la tarde o por la noche, simplemente me resuelvo a dormirme, y sin ninguna
vacilación y consideración me duermo, sin que importe nada que tenga o no una
almohada bajo la cabeza, o en cuál posición me encuentre, con tal de estar en
seguridad. Eso es todo lo que puedo decir. Temo que muchos de aquellos que no
pueden dormirse, se acuestan con la creencia o la convicción de que pasarán un
mal rato tratando de dormirse, o bien comienzan por in quietarse y preocuparse,
sin relajarse nunca por completo.
Si me
siento para adormecerme un poquito, me siento como si fuera una carga de plomo
y quedo tan relajado que no siento nada desde el momento de sentarme hasta el
de despertarme. Cuando me acuesto en un sofá o en una cama, me dejo relajar
de un modo tan completo
que inmediatamente estoy como un cuerpo
sin vida. Por muchas pruebas que he hecho he averiguado que puedo dormirme
profunda mente en doce segundos.
Ahora,
analicemos esto del sueño. Al mismo tiempo voy a referirme a ciertas
peculiaridades de mi sueño que muchos de ustedes habrán observado, y quiero
asegurarles que no son una cosa especial mía, sino una práctica general
de todos los que han desarrollado sus facultades objetivas y psíquicas para que funcionen en armonía.
EI
sueño es un estado en que todas o la mayo ría de las facultades objetivas
quedan inactivas o sujetas a la inacción. Estas facultades son las de la vista,
el oído, el tacto, el gusto y el olfato. Si una cualquiera de esas cinco
facultades está activa, usted no puede estar profundamente dormido. Si una de
ellas está activa usted no puede estar dormido
sino en cuatro quintas partes.
Si dos de ellas están
activas usted no puede estar dormido sino en tres quintas partes;
si son tres las activas, usted estará dos quintas partes dormido, lo que
casi no es grado
alguno de sueño.
Con cerrar los ojos cuando nos acostamos, sólo excluimos una
quinta parte de las actividades objetivas, y esto no es suficiente para darnos un sueño completo. Hasta el cerrar puertas y ventanas para impedir
todo ruido, es insuficiente para proporcionarnos un verdadero sueño.
Una de las facultades principales que debe quedar inactiva
para dormirse es la sensación del tacto. Por cómoda que sea nuestra silla o
nuestra cama, si podemos sentir nuestro cuerpo contra la cama, o la cama contra
nuestro cuerpo,
o sentir que la silla toca
nuestra piel, o si nos sentimos respirando, no podremos dormirnos de manera
completa. Es este sentido del tacto el que mantiene despiertas a muchas
personas, por más que cierren los ojos o que el cuarto
tenga quietud. Nada,
sino una relajación completa y un cerrar la consciencia del tacto,
producirá un verdadero sueño y ayudará a que las otras facultades queden
inactivas.
Pero es posible estar dormido en cuatro quintas
partes y sin embargo dormir
con completo descanso. Este no es un sueño completo, naturalmente, pero es un grado de
sueño que permite descansar a la mayor parte del cuerpo. Quienes me hayan
acompañado alguna vez al cine, tarde en la noche, cuando he estado cansado por
un largo trabajo en el día y en la noche aquí en mi oficina, se han sorprendido
al verme dormir durante toda la función cinematográfica, sin haber
perdido nada de la proyección. Esto se debe a que he logrado que todas mis facultades se
duerman, excepto la visión. Con los ojos abiertos puedo ver toda la película y
sin embargo dormir con la suficiente profundidad para que otras personas
comprendan, por mi respiración y algún leve ronquido, que estoy dormido
profundamente, o casi profunda mente. Esas personas han sabido que después de
dos horas de esta clase de descanso, me he revitalizado y me he refrescado
mucho.
Al
mediodía del domingo, cuando hemos te nido nuestros períodos de recreación y de
discusión general en el Parque
Rosacruz, hemos encendido
la radio para escuchar algún
concierto sacro, y he podido
sentarme en una silla y dormirme, excepto por lo que respecta al oído.
Aunque aparentemente bien dormido durante una hora, no he perdido ni un minuto
del pro grama musical. En estos casos, se emplea la voluntad para acallar todas
las facultades menos una, ya sea la vista o el oído. Y aunque no siento nada,
ni gusto de nada, ni huelo nada,
ni oigo nada,
puedo ver y sin embargo
dormir; o puedo oír y sin embargo
dormir, como yo lo
elija. Muchas veces me he dormido durante alguna de las discusiones que
sostenemos aquí en la Sede Principal, sin perder nada de lo que se ha dicho. Me
he despertado luego y he hecho un resumen de todo lo discutido y he expresado
mi opinión.
El tema del fenómeno
del sueño es tan pro fundo e implica tantas
leyes y principios, que sería necesario todo un libro para tratar el
asunto de manera completa. Pero expliquen ustedes a los demás que les hagan
preguntas, que en vez de ponerse a contar ovejas imaginarias que saltan una
empalizada, o en vez de practicar cualquier otra forma de fatiga mental para
producir el sueño, deberían comprender que cualquier clase de actividad mental
impide la relajación, y por lo tanto, impide el sueño. La manera más rápida de
dormirse es sentarse o acostarse
cómodamente e inmediatamente abandonar todo el yo objetivo a la inconsciencia,
cerrando bien para ello las facultades y sentidos físicos, olvidando el mundo
entero durante unos minutos mediante
el empleo de la voluntad. No se trata
de voluntad firme
o débil, sino del empleo
de la voluntad que cada uno posee normalmente. Acuéstese y duérmase,
cerrando la consciencia objetiva, lo mismo que usted cierra su casa por la
noche para impedir cualquier intrusión del exterior.
LA
FUENTE DE LA JUVENTUD
Lamentamos tener que decir que, hasta
don de nosotros sabemos, no existe ningún
arroyo que sea una
fuente de juventud, aunque conocemos fuentes y aguas que son beneficiosas para
el reumatismo y otros males.
La
"Fuente de la Juventud", acerca de la cual hacían referencia los
alquimistas era una figura del lenguaje y se refería a un estado mental y a un conocimiento de las fuerzas
Cósmicas y de las leyes
naturales que daría a su poseedor la eterna juventud.
Una de
las tristes experiencias por la que tiene que atravesar la humanidad es la
vejez y la muerte. En este mundo de
fenómenos mate riales y en nuestro estado actual de consciencia, donde todo
tiene un comienzo y un fin debido al concepto limitado de tiempo y espacio, el
período de la juventud, con su belleza, fuerza y poder, es un momento
efímero en nuestra
vida. El hombre,
que se supone que es la más alta
expresión de lo absoluto, tiene una de las más cortas existencias materiales.
Más o menos una tercera parte de nuestra
vida se invierte
en criar y desarrollar el organismo que el alma necesita para su debida expresión.
Muchos creen que es una felicidad ser un pequeño bebé que lo llevan cargado,
pero, ¿de qué sirve una felicidad tan inconsciente? Muchos creen que la
juventud es la época gloriosa de la vida, la juventud con sus esperanzas,
ambiciones, ensueños y amor apasionado, pero ¿quién que haya atravesado este
breve período podrá desear verdaderamente experimentar una vez más la desilusión
que marchita el alma al recibir el primer impacto de la vida?
El
segundo tercio de la vida permite gozarla de una manera de la cual no nos damos
cuenta en realidad. La madurez es una época de responsabilidad, la fundación de un hogar,
la formación de una familia.
A cada paso en el camino, se
necesitan sacrificios continuos y una disciplina de hierro. Si somos un hombre
o una mujer corriente "término medio", durante esos años, nos quedará
muy poco tiempo para respirar, muy poco tiempo
para pensar, para estudiar, para crear. Los momentos felices
han sido pocos y fugitivos. La ansiedad está
siempre cerca de nuestra puerta.
El último
tercio de la vida está marcado por una curva que declina. Es una continua
pérdida y desintegración de lo que tan penosamente se ha construido durante los
otros períodos de la vida. Cuando pensamos en esto, tenemos que concluir,
inevitablemente, que hay algo que está fundamentalmente errado, ya sea en las
leyes universales y en las fuerzas de la naturaleza, o en el hombre. Tenemos
que admitir que las leyes universales son básicamente constructivas y
armoniosas y, por lo tanto, los inconvenientes deben estar en nosotros mismos y
en el sistema social que hemos adoptado. Sola mente ahí está la causa principal
de todos los males y adversidades, tristezas y sufrimientos de la humanidad.
Cuando conocemos la causa podemos también eliminarla. Uno de los poderes y
privilegios más grandes que tiene el hombre es su libre albedrío, que puede ser empleado de manera constructiva o destructiva. El hombre crea su propio
Cielo y su propio Infierno aquí en la tierra.
Estos son estados
hechos por el hombre y no creados
por Dios. Son estados
de consciencia y no sitios, y continúan existiendo mientras seamos huéspedes
voluntarios de ellos.
El primer
requisito para la felicidad en los años avanzados es una filosofía de la vida,
una visión lo bastante amplia para que incluya
cada aspecto de la vida en toda su magnitud. Existe una inmensa
diferencia entre ver pasar los años con resentimientos y angustias a
causa de ambiciones no realizadas, de esperanzas
no cumplidas y de dolorosas
desilusiones, o bien estar llenos de firmeza y compostura ante las corrientes
turbulentas de la vida, sabiendo
que cada cosa que experimentamos es el efecto de una causa. Pero ningún
esfuerzo es completamente inútil; ninguna experiencia es totalmente vana;
ningún ensueño se pierde para siempre.
Hablando científicamente, los seres humanos
ordinariamente no mueren
de muerte normal", porque
nuestra vida social no es
natural. Cometemos un suicidio, consciente o inconscientemente. Continuamente
quebrantamos las leves
naturales, comiendo alimentos impropios tanto por su calidad como por su cantidad, y usando
ropas impropias que interfieren con las funciones naturales del cuerpo,
ya sea por presión o porque
impiden que el cuerpo obtenga todo el beneficio vigorizante de la atmósfera que
nos rodea. No ejercitamos suficientemente nuestro cuerpo, y por lo tanto
minamos su resistencia, y acudimos a drogas y remedios de
todas clases como medidas
de corrección, y hasta usamos
bebidas alcohólicas o drogas nocivas
aun cuando no estemos
enfermos. Pensamos ideas inarmoniosas, y esos pensamientos nuestros regresarán
contra nosotros.
Lo mismo
podría decirse de nuestras emociones negativas, como el odio, los celos, la venganza, etc. Aun
si esas emociones las sentimos
contra otros individuos, seremos nosotros final mente quienes
sufriremos los daños, debido a
la ley de la retribución. El ser humano es como un imán que atrae hacia sí los
estados que predominan en su mente. Además de todo esto, el cuerpo tiene que
luchar contra todo género de influencias desintegrantes del exterior, como ciertos
cambios de temperatura y de estados atmosféricos, y el asalto insistente de
innumerables ejércitos de microbios y gérmenes mortales.
En vez de
estimular y suplir a cada célula de nuestro cuerpo la fuerza vital interna y
externa, forzamos esas células hasta el límite de su resistencia. No es extraño
que después de cierto tiempo, los cuerpos están escasos de fuerza vital, sus
actividades declinan y muestran los síntomas de la vejez. Bajo tales
condiciones es verdaderamente sorprendente que nuestros cuerpos materiales
puedan vivir. Para hacer justicia a nuestro organismo, deberíamos comenzar a
vivir una vida normal y constructiva, tanto física corno mental y
emocionalmente. Debemos ponernos en armonía con las leyes del universo y con
las fuerzas de la naturaleza, con le fuerza vital Cósmica que llenará completamente cada célula del cuerpo, haciéndola crecer y prosperar en todos sentidos.
Cada uno de nosotros
debería dedicar entre un cuarto y media hora cada día para con centrarse
y meditar, para así
vigorizarse y rejuvenecer el cuerpo. Piense en la armonía, la juventud Y la belleza; deséelas, siéntalas, sabiendo que son el resultado de las
leyes eternas de la vida y el amor, expresándose a través de cada individuo. ES
como bañar el organismo humano en una corriente animada de fuerza vital, y si
esto se lleva a cabo fielmente, se tendrán resultados mayores de lo que podemos
esperar. Cada célula del cuerpo experimentará una mayor actividad constructiva;
cada órgano del cuerpo realizará su tarea con fuerza creciente, permitiendo así la manifestación de las actividades del alma. Siempre
debemos tener presente
que nuestro cuerpo es una estatua tallada y moldeada por el alma con el
cincel de nuestros pensamientos. El universo
y la fuerza vital suministran los materiales y la energía
que el alma necesita para realizar el trabajo.
La cooperación armoniosa de las actividades
físicas, mentales y emocionales, es una necesidad absoluta; sin embargo,
la fuerza vital
es más importante, pues sin ella
el pensamiento, y hasta el alma misma,
carecen de poder. Mientras más cuenta nos demos de la fuerza vital
Cósmica durante el estímulo consciente del cuerpo, marchará mejor el proceso de
reconstrucción y rejuvenecimiento. El resultado final será un cuerpo nuevo,
vigoroso, armonioso y bello; un canal apropiado para la expresión del alma. De
esta manera quedarán más distantes entre sí los límites entre el nacimiento y
la muerte. La salud y la longevidad aumentarán, y la preservación de nuestros
poderes físicos, mentales y emocionales les aumentará su fortaleza y actividad, dándonos
la sensación y la apariencia de la juventud
y la belleza hasta el mismo fin de
nuestros días.
La muerte, el último
enemigo de la raza humana,
quedará destruida y el hombre
ascenderá a esferas
superiores de actividades,
gracias simplemente a la elevación de la vibración de su cuerpo hasta el plano
de su próxima actividad. El tránsito se efectuará sin pérdida de la
consciencia, sin ninguna aparente interrupción del curso de la vida, y será tan
natural como pasar de un cuarto a otro. Estaremos invisibles para aquellos a quienes hemos dejado,
porque su vibración inferior no les permitirá vernos más. El alma podrá obtener
directamente del ambiente
inmediato que la rodea, todos
los elementos necesarios para formar un
cuerpo para su expresión, ya en el plano psíquico, ya en el material. Dicho de
otro modo, el alma aparecerá visible a través de su cuerpo humano en pleno
desarrollo. La ponzoña de la muerte quedará suprimida, y la vida eterna
ininterrumpida, que hoy es sólo una esperanza, será una realidad radiante.
SOBRE LAS CORAZONADAS
La
ciencia está empezando a investigar este asunto de las corazonadas o
presentimientos, y a millares de personas prominentes les han enviado
cuestionarios en los que les piden que digan franca
y honestamente si alguna vez han tenido corazonadas y si
confían en ellas o les dan un valor indiferente. He tenido interés en leer las
francas contestaciones que algunos de estos hombres han enviado.
Esto me
ha recordado la época en que a los principales hombres de los Estados Unidos
les enviaron un cuestionario pidiéndoles que confesaran si habían leído, cuando
eran muchachos, las novelas detectivescas de Diamond Dick o de Nick Carter, y
qué opinión tenían de ellas. La mayoría admitió que habían tenido la juvenil
debilidad de leerlas y varios agregaron que toda vía habían conservado esa
costumbre. Entre estos había un hombre
que tenía el alto cargo de ser Presidente de los Estados
Unidos. Mientras más grande es un
hombre, con mayor franqueza admite poseer rasgos humanos que son inocuos
y que son indicio del proceso
de evolución que se efectúa dentro de nosotros. Los mezquinos e intolerantes, y
especialmente los que son hipócritas en el mundo social o de los negocios,
jamás admiten que han hecho algo que es humano. Por eso hallamos algunos
hombres de ciencia y otros sabios que tratan de decirnos que jamás se fían de
las corazonadas o presentimientos y que ni siquiera saben qué es eso.
Así vemos
al Profesor Baker, de un colegio de la ciudad de Nueva York, quien ha tratado
de llegar a alguna solución con respecto a qué cosa es una corazonada, o un
relámpago intuitivo del genio, como algunos la llaman. Trató él de inventar una
definición que describiera ese presentimiento, y luego trató de reescribirla de
manera que sirviera para el vocabulario erudito y la astuta comprensión de los
hombres eminentes que componen
la Sociedad Química
Americana. No quiero decir que estos hombres
sean astutos en todo, pero si
ustedes quieren encontrar algo muy difícil de hacer, traten de explicar algún
principio psíquico a hombres
que están ordinariamente acostumbrados a tratar
y hablar de tecnicismos químicos.
Sin embargo, esta fue la definición que
él dio a los químicos, diciendo que una corazonada era algo como "una
idea unificadora o esclarecedora que brota en la consciencia súbitamente como
solución a un problema en que estamos viva mente interesados.
Por los informes recibidos de centenares de hombres que describen cómo y cuándo
y dónde recibieron presentimientos, parece que en los casos típicos una
verdadera corazonada sigue a un largo período de estudio. Pero sólo se
desarrolla o se manifiesta después que el problema
o el estudio se ha
apartado y se ha abandonado por un tiempo. En este período de descanso, luego
del estudio o la investigación de un problema, el presentimiento surge de
pronto, como salta un muñeco de resorte, cuando menos se le espera. En realidad, el profesor dice que la corazonada salta en la imaginación,
o que es un salto de la imaginación, y él la compara con el proceso
del pensamiento creador.
Creo que
hay todo un mundo de conocimiento y pensamiento excelentes en el estudio de este hombre
de ciencia y en su análisis del presentimiento. En primer lugar, el mero
hecho de una corazonada, de una impresión intuitiva, nos viene después que
hemos apartado nuestros estudios y nuestros problemas, y esto prueba que es algo que proviene
del subconsciente o de la parte interior
de nosotros y no del razona miento, de la mente objetiva, que es
parte de nuestro ser externo. Mientras más concentra y enfoca un hombre su
mente objetiva y sus
facultades sobre un problema aprisiona o des plaza o sume en el olvido el
funcionamiento de su yo interno o de la parte subconsciente y psíquica de su
consciencia. La consciencia interior y la consciencia exterior
no pueden trabajar
al mismo tiempo
enfocando sus respectivos poderes en un punto
para que ese punto revele hacia afuera lo que está sucediendo adentro.
Esto es
parecido a una persona que esté atareada tocando una pieza de música en el
piano con los ojos enfocados en la música para poder leerla y toda su atención
concentrada en el manejo de las teclas, y, al mismo tiempo, es tuviera tratando
de recordar el número del telé fono o el nombre y la dirección de una persona
con quien desea comunicarse cuando acabe de tocar. Si llega a una parte de la
pieza en que puede tocar de manera más o menos subconsciente y sin un gran
esfuerzo objetivo, como lo sería tocar una pieza que conoce bien hasta el punto
de poder ejecutarla en la obscuridad, entonces sería posible que su mente se
apartara de la música por unos instantes para entregarse a algún otro pensamiento; pero donde las facultades
objetivas estén vivamente activas, el subconsciente está detenido o suspenso y
no puede hacer impresión en la mente exterior.
Es, pues,
natural que la mayor parte de los presentimientos se presenten a los seres huma
nos que tienen un problema entre
manos, luego que hayan abandonado su investigación y estudio v entrado en un estado de
relajamiento. Esto prueba inmediatamente la exactitud de los principios
Rosacruces, que nos enseñan a sentarnos en completa
relajación, con un abandono completo
de las actividades objetivas, cuan do queremos concentrarnos en algún principio
psíquico. Así vemos, pues, que los hombres que han comunicado sus experiencias
al profesor han estado enunciando principios que se sabe que son verdaderamente
científicos.
Sin embargo,
cuando el profesor
dice que la corazonada o impresión salta de la imaginación, entonces está hablando como un
materialista y no como un místico. La imaginación no puede producir la verdad.
Solamente supone
hechos
o supone ideas que cree verdaderos, pero desde el momento en que se comprueba que son verdaderos, dejan de formar parte de la imaginación. Si desde el principio
eran la verdad, ciertamente que no vinieron de la imaginación. Además, ¿qué va
a saber la imaginación acerca de las grandes leyes fundamentales de la
naturaleza, o acerca de los principios fundamentales de la ciencia? Cuando una
corazonada surge y se halla que es la solución correcta de un problema, se
trata incuestionablemente de la voz de la consciencia interna que está
hablando, como resultado de su profundo conocimiento universal adquirido por su
contacto con la mente universal. Por lo tanto, todas las corazonadas o deben
ser verdaderos Y correctos, e incuestionablemente lo son. La dificultad está en
traducir o interpretar los presentimientos.
Aquí la mente
objetiva externa entra en juego nuevamente y se adueña de la impresión que le
ha trasmitido el subconsciente, y hace del presentimiento lo que se le ocurre.
Es como una persona que esté perpleja y que no ha podido
hallar la solución a su problema científico
o social, y que súbitamente abandona
su estudio e investigación y se dirige al teléfono
y llama a la autoridad más cercana, en solicitud de
ayuda. Si esa autoridad responde y en breves y claras palabras que indican la
solución del problema, quien las escucha por el teléfono puede captar !os
hechos y comprender la explicación, o bien puede no entender. Si no entiende o
compren de erróneamente lo que se le dice, la información le servirá de poca
cosa, y probablemente pensará que su informador no estaba bien versado o no era
tan capaz y digno de confianza como había creído. Si, por otra parte, la
información es bien comprendida, bien interpretada y aplicada correctamente, y el resultado
es una solución inmediata, entonces le dará al informante su
reconocimiento. . . ¡tal vez!
Una de las cosas
más difíciles para todos los estudiantes es interpretar y comprender correctamente las impresiones que el yo psíquico in terno comunica o les
revela, de diversas mane ras. Tenemos una inclinación tan marcada a analizar y
a descomponer todo pensamiento que sea diferente del nuestro, que vacilamos en
aceptar por su valor aparente cualquier sugerencia que llegue a nosotros desde
cualquier
fuente que no sea nuestro
propio intelecto superior.
El hombre ha seguido
creyendo que su mente objetiva,
con la maravillosa enseñanza que se le ha dado en
la escuela pública y con la lectura
de libros y con su observación maravillosa, es un guía superior v digno de confianza. En realidad, él se
enorgullece de poseer una mente o intelecto que es tan bueno o mejor que
cualquier otro que tenga cerca. No es raro que cualquier ser humano diga:
"Tal pensamiento se parece al mío
y creo que es bueno" El solo hecho de que algo o alguien le haya revelado
alguna información que es parecida a sus propias creencias, tiende a hacerle
creer que es correcta. Cuando no concuerda con sus ideas, él cree que es incorrecta, o por lo menos vacila en aceptarla
hasta que la viste o transforma de manera que se
parezca a algo de su propia producción mental.
Una vez
que aprendemos a dominar esta tendencia y a comprender que nuestra mente
objetiva y nuestra comprensión objetiva muchas
veces yerran, y que lo más inferior
del mundo es nuestra propia comprensión
objetiva de las cosas fundamentales, entonces perderemos nuestra vanidad y
nuestra propia glorificación mental. Entonces, también, estaremos prontos para
aceptar del Cósmico o de la parte psíquica de nosotros mismos, cualquier
información que nos den. De esta manera nuestra intuición tiene una oportunidad para revelar su conocimiento
superior y su certeza. A partir de ese momento, nuestra vida estará guiada
desde una norma interna y por un maestro interior que no tiene comparación
posible con un intelecto de la consciencia humana del hombre.
DEMOSTRACIONES DEL PODER PSÍQUICO
Una vez
hablaba yo aquí en California con un médico y cirujano eminente que había
viajado recientemente al exterior y había pasado ocho meses estudiando cirugía
especializada y práctica médica en algunas de las grandes clínicas de Viena,
Roma y París. Hasta pasó varias semanas en algunos de los grandes hospitales y clínicas de Londres. Me habló él de todas las cosas maravillosas que había visto, de las nuevas técnicas, de las operaciones magistrales y de las delicadas intervenciones de cirugía presencia das, y con las
cuales había aprendido mucho. Me dijo que este viaje le había resultado tan
beneficioso que bien valía para él millares de dólares de su práctica, y que
significaría la salvación de muchas vidas y la realización de muchas
operaciones que se considerarían milagrosas. Cuando terminó de contarme los
beneficios de su viaje, le pregunté cuánto
tiempo hacía que había regresado a Estados Unidos después de su
largo viaje a Europa. Me dijo que había estado practicando aquí en California
desde hacía nueve meses.
Entonces le pregunté cuál demostración importante había tenido ocasión
de realizar en esos nueve meses,
que probara que había desarrollado, crecido y mejorado en su práctica de la
medicina durante sus ocho meses de estudios por el exterior.
Él pensó
durante algunos minutos y luego, gravemente, sacudió la cabeza y dijo: "No
he tenido ni una sola demostración, ni una sola manifestación de los mayores
conocimientos que he adquirido mientras estuve
fuera. ¡Nada ha ocurrido en mi práctica,
ni en mis asuntos privados
o profesionales que me prueben que he adquirido conocimientos que
antes no tenía! !Le pregunté si tenía la seguridad de que había progresado o de
que había desarrollado
o ganado algo que fuera
valioso para su práctica médica o quirúrgica. Su respuesta fue, simplemente,
ésta: "Si, porque estoy
seguro de que sise me llama en alguna emergencia o en algún
caso inusitado, para efectuar
alguna operación excepcional o para tratar algún mal raro o para hacer algo
único o diferente o especial en medicina o en cirugía, entonces mi conocimiento
nuevo vendrá en mi ayuda. Me ayudará y me permitirá demostrar tanto a mí mismo
como a mis pacientes, que he adquirido información valiosa y que he progresado
en mi profesión".
Estuve completamente
de acuerdo con él. Mientras su práctica diaria corriente con sus pacientes sólo
se aplicaba a cuestiones que desde hace tiempo le eran familiares y que no eran
extrañas ni difíciles, el conocimiento adicional que había adquirido no entraba en uso, y por lo tanto él no lo demostraba. Lo mismo
sucede con los estudiantes de las leyes sobre fenómenos psíquicos.
Permítaseme
otro ejemplo. Si uno comenzara a estudiar o a aprender a tocar órgano de tubos,
asistiendo para ello a algún instituto donde hubiera un órgano grande y un gran
organista como maestro, mientras uno continuara tocan do piano en su casa de la
misma manera de siempre, los familiares y amigos jamás conoce rían los
beneficios que ese músico ha adquirido con su estudio del órgano. Pero si
llegara la ocasión de que se llamara a este músico para que tocara el órgano en
alguna iglesia o en algún auditorio, y si él atendiera la solicitud con
seguridad y confianza, y se sentara y demostrara su nueva habilidad,
probablemente se sorprende ría al mismo tiempo que sorprendería a todos sus
amigos con esa manifestación. Sin embargo, antes de que se sentara ante el Órgano
y tuviera la oportunidad, ante los oyentes
o ante ciertos individuos, de emplear su nuevo conocimiento, no
habría nada en su apariencia o en la manera de llevar su ropa o en su manera de hablar o en su manera de comer o de cumplir
con sus otras
ocupaciones, que pudiera
probarle a él
o a sus
amigos los conocimientos que había adquirido recientemente.
Ciertamente que un maestro consciente de filosofía esotérica
no sostendrá en sus escritos
o sus lecciones o sus
discursos, que si un estudiante estudia y practica con diligencia sus
ejercicios le sucederán, día a día y hora a hora ciertas
cosas raras en su vida para probarle
que de pronto se ha convertido
en maestro de ciertas leyes y principios. Hace algún tiempo terminamos la
construcción e instalación en nuestro Planetario de un sismógrafo grande y
delicadamente balanceado y ajustado. Este instrumento es tan delicado, tan bien
balanceado y tan bien construido y dispuesto científicamente, que registrará
clara mente los temblores de tierra que ocurran dentro de una distancia de mil
quinientos kilómetros y probablemente hasta de tres mil kilómetros. Esto nos
permitirá decir la duración exacta del temblor, su índole y lugar exacto, aun
cuando sea muy lejos bajo las aguas del mar, o hacia el centro de la tierra o
en las cumbres de una montaña en un país distante. Después que tuvimos el
instrumento delicada mente balanceado e instalado, nos sorprendimos al ver
cuántos sacudimientos y vibraciones y movimientos externos, así como
interferencias internas, existían y afectaban los muros ex ternos del
Planetario.
Nos
asombró ver que con sólo un poco de viento ordinario que soplara durante la
lluvia, todo el edificio del Planetario, que es un edificio grande y bien
construido, cabeceaba fuera de equilibrio o fuera de la vertical hasta cierto
punto, debido a la presión del viento. También nos sorprendió que si movíamos a
otro sitio una silla o un sofá en la sala de espera, a cosa de treinta metros
de distancia del instrumento, aun cuando sólo levantáramos y colocáramos luego
cuidadosamente esa silla o ese sofá, sin sacudimientos ni golpes, el solo
cambio de presión del aire afectaba al instrumento, que registraba lo que la
ciencia llama "corrientes de convección". También nos sorprendió
constatar que si tres o cuatro personas están en el mismo cuarto donde está
instalado el instrumento, a veinte o veinticinco metros de distancia del
aparato, y súbitamente giraran y salieran del cuarto sin producir sacudimientos o vibraciones en el piso, el instrumento registraba el cambio de presión del aire en ese cuarto.
Esto se debe a que cuando la persona sale del cuarto
y deja vacante el espacio que ocupaba dentro
de la masa de aire del cuarto, otra cantidad de aire se precipitaba
desde otra parte para llenar el espacio que la persona ocupaba. Esto constituía
un cambio en la masa de aire que el instrumento sensible lo registraba.
También hallamos
que durante la noche, cuando
el edificio no estaba ocupado por visitante alguno,
cuando los investigadores no estaban trabajando en la biblioteca vecina, cuando todas las puertas
y ventanas estaban bien
cerradas y no había movimiento alguno dentro del edificio, ni presión de aire
desde afuera, el instrumento no registraba ningún sacudimiento, ni siquiera
microscópico, durante horas y horas. Al mirar los instrumentos y el registro, por
la mañana, uno pensaría que el aparato no servía de nada, puesto que no
registraba nada. Pero comprendíamos que aunque el instrumento estaba bien
ajustado y balanceado y era súper sensitivo y estaba listo para registrar algo,
era necesaria la existencia de algo que produjera ese registro.
Como
un ejemplo más, recuerdo la experiencia de una joven que resolvió preferir el
estudio del anunciador antes que .seguir un curso comercial estudiando
estenografía. Por lo tanto, fue a un colegio en una ciudad distante, donde se
estudiaba la ciencia y el arte de anunciar. Vivió en esa ciudad más de un año,
estudió día y noche en clases con diversos maestros. Después de un tiempo se
graduó como experta anunciadora. Regresó aquí a San José con su certificado de
grado y algunas referencias y libros de consulta y con un brillante informe
acerca de sus conocimientos. Pero durante semanas y meses no pudo hallar cabida aquí en San José, en ninguna institución o agencia anunciadora, en ninguna tienda o periódico
donde pudiera emplear sus nuevos conocimientos.
Se la
veía transitar por las calles de San José acudiendo a quehaceres sociales o de
otra índole, mientras que era, en realidad, una enciclopedia viviente de
conocimientos publicitarios. No era la misma joven que antes había
partido. Su punto
de vista, su comprensión de la psicología de la mente humana,
de la psicología
del anuncio, de la compra y la venta, habían cambiado
y mejorado. Ahora era una experta en algo que le era desconocido años antes. Pero ninguno
de sus amigos o parientes hubiera podido decir, a juzgar por su apariencia o
sus acciones, que tenía nuevos conocimientos o que había mejorado o que estaba
calificada en una actividad especial de trabajo mental y comprensión humana.
Entonces,
un día, dos hombres que habían estado en actividades publicitarias decidieron
abrir una nueva oficina publicitaria aquí en San José.
Ella tuvo conocimiento de estos
planes y les escribió ofreciéndoles sus servicios. Ellos
la aceptaron inmediatamente y en su contestación le dijeron que la carta de solicitud
que ella había enviado era no
sólo el mejor anuncio acerca de un individuo, que ellos habían leído, sino que
claramente demostraba por sus argumentos, su psicología, su propagan da de sí
misma, cuanto ella valía, y no vacilaron en aceptarla e incorporarla a su
personal. Y desde entonces, todos los días ha estado ella haciendo cosas
importantes para ellos. Hasta algunos clientes han alabado su habilidad
especial, y su fino dominio de los principios publicitarios.
Si
esta oportunidad inesperada no hubiera surgido para esta joven, todavía estaría
circulando por la ciudad o manejando su automóvil o visitando alguna biblioteca
o un teatro, y asistiendo a funciones sociales,
sin que nadie supiera lo que ella podía hacer. Ella no había tenido ninguna demostración ante sí misma de
las habilidades que había adquirido en el colegio. No tenía manera de saber lo
que era capaz de hacer para resolver algún problema publicitario antes de que
el problema se le presentara. No tenía manera de saber si comprendía la
publicidad y la había dominado, mientras no se hallara frente a frente de una
verdadera y genuina oportunidad de aplicar los principios. El pensar en una
proposición imaginaria de publicidad, el pensar
en lo que ella haría
o diría o escribiría en un caso imaginario, no sería prueba
alguna de su habilidad. Fue
tan sólo cuando la llama ron para que invirtiera los dineros de otra persona y
obtuviera resultados precisos, cuando tuvo la oportunidad de descubrir y demostrar qué nuevo conocimiento, qué
nuevo poder, qué nueva habilidad había alcanzado.
Así
sucede con los estudiantes de lo psíquico. Mientras su salud sea bastante
normal, mientras cada miembro de la familia esté bastante bien y los negocios
bastante buenos y las actividades sociales se desarrollen de manera agradable,
¿qué oportunidad tendrán de probar sus nuevas habilidades, sus nuevos poderes,
sus nuevos funcionamientos que se han despertado y fortalecido en su
consciencia? Sin duda que ellos no esperan que sólo porque se les han explicado
las leyes místicas del universo, los poderes y habilidades psíquicos de todos
los seres huma nos y las influencias extrañas, invisibles y casi intangibles
que nos rodean, ellos no esperan que tan pronto como han aprendido esas cosas
las sillas comiencen a moverse por los cuartos de su casa, o las luces
eléctricas se enciendan y apaguen, o que visiones extrañas aparezcan en el dormitorio, por la noche,
o que desde el aire les vengan mensajes
extraños, o que en la calle
la gente se detenga a mirarlos y a maravillarse ante su apariencia mística, o
que otras personas se asusten ante el poder magnético de sus ojos; tampoco
esperarán que Doña Fortuna encuentre alguna manera misteriosa de llenar de dinero su cuenta del banco sin que ellos sepan de dónde viene; ni que los cobradores dejen de enviarles cuentas, ni
que pueden comer cualquier mezcla de alimentos pesados sin que sufran las
consecuencias, ni que puedan sentarse en una corriente de aire o en un
automóvil exageradamente aireado sin que les dé un resfrió.
Y sin embargo,
ésa parece que fuera la idea que tienen muchos
estudiantes acerca de este asunto.
Aquí en
los Estados Unidos hay hoy tal vez varios millares de jóvenes que estudian
ingenie ría. En las aulas, o en la casa por la noche, con sus libros
y lecciones, trabajan
diligentemente con sus números y líneas
y dibujos que representan puentes de acero, túneles de acero, armaduras de
acero y todo género de problemas de ingeniería. Día tras día dibujan y
construyen sobre el papel estructuras macizas que constituyen maravillosos
problemas de ingeniería. Y a pesar de eso, cuando están en su casa y van a
comer, tienen que levantar el tenedor o la cuchara hasta la boca de la misma
manera mecánica de siempre. Cuando
quieren escribir una carta
tienen que darle a las teclas de una máquina de escribir o tienen que empuñar
la pluma de la misma manera
mecánica de antes.
Hasta cuando van a atarse
los zapatos por la mañana
siguen el mismo procedimiento que siempre han empleado. Algunos de ellos
tienen que seguir manipulando el arranque de sus automóviles, en alguna mañana
fría, durante algún tiempo antes de que se encienda el motor. El hecho de que ellos conocen todos
o casi todos los grandes
principios de la ingeniería no los en lo
más mínimo cuando se trata de las cosas ordinarias y corrientes de la vida.
Pero si uno de esos estudiantes avanzados atravesara el puente del Golden Gate aquí en California, que es
una de las maravillas de la ingeniería en el mundo, y observara que el canal
central de tráfico del puente tiene una ligera curva y se desvía varios
centímetros de la línea recta, en lugar de preocuparse y atemorizarse,
comprendería que, de acuerdo con los principios correctos, el puente fue
construido con un factor de flexibilidad para equilibrar la fuerte presión del
viento. Se puede mover o doblarse bastante, fuera de la línea recta,
sin poner en peligro su seguridad. El estudiante podría
explicar esto a algún compañero que estuviera con él en el automóvil.
Así,
de pronto y de manera inesperada, el joven podría demostrar y revelar o
manifestar a otros, que había adquirido algún
conocimiento, alguna seguridad, alguna confianza, algún poder, con sus enseñanzas.
Sin embargo, si se fuera
a vivir a alguna granja
y nunca se le presentara ninguna cuestión mecánica en
qué ocuparse, fuera de atender a la lámpara
eléctrica o de kerosén de alguna incubadora de pollos, o arreglar
el alambre de una empalizada en torno a un campo, probablemente nunca
demostraría, ni a sí mismo ni a su familia, el que hubiera adquirido
conocimientos maravillosos mientras estuvo en el colegio.
Pero el
nuevo estudiante de lo psíquico, lo mismo que el viejo estudiante, no debe
esperar que sólo por haberse enterado de la naturaleza apasionante, atrayente y
misteriosa de las leyes Cósmicas, deberán ocurrirle cosas extrañas y raras
constantemente. No debe esperar que cada vez que un amigo le escribe una carta,
reciba él el mensaje antes de que el amigo haya cerrado el sobre y le haya
puesto la estampilla. No debe esperar que cada vez que alguien vaya a llamarlo
por el teléfono, él reciba el mensaje antes de que el amigo haya efectuado la
llama da. No debe esperar que cada vez que un cliente entre a su tienda, él
reciba telepáticamente las ideas que el cliente tiene en su mente. No debe esperar
que las cosas
que se pierdan en la casa
caigan de pronto desde el techo o aparezcan debajo de los platos en el
comedor, o caigan desde el estante de los libros como si una mano extraña las
hubiera empujado desde atrás de los volúmenes. Ni debe esperar que cada vez que
se acueste a dormir y sueñe va a recibir una iniciación mística en algún país
distante, o la visita de algún maestro
místico en algún
gran templo. Los verdaderos estudios
místicos crean y desarrollan habilidades y poderes en la
consciencia humana que pueden emplearse de muchas maneras notables en las
ocasiones en que ningún otro conocimiento, ningún otro poder, ningún otro
proceso, serviría de nada. Es sólo entonces,
sólo en semejante emergencia o en semejante ocasión, cuando todo el
conocimiento llega a ser valioso para el estudiante.
COMUNICACIÓN TELEPÁTICA
Sé que
millares de estudiantes de metafísica y parapsicología están interesados en lo
que se llama transmisión del pensamiento o telepatía,
y por eso quiero comentar
un poco algunas
experiencias inusitadas de
comunicación telepática o transmisión del pensamiento, que se realizan cuando
menos lo esperamos.
Hemos
pensado alguna vez qué es lo que verdaderamente sucede cuando hablarnos por
teléfono con otra persona? Naturalmente, pensamos que estamos en contacto eléctrico con la persona que está al otro extremo de la línea. Creemos que las
únicas expresiones que recibirnos son los impulsos eléctricos que las ondas del
sonido han producido en los alambres que conectan nuestro teléfono con el otro.
Pero hemos encontrado, y también lo han encontrado muchos otros que me han
escrito acerca de sus experimentos sobre este asunto, que, al mismo tiempo que
estamos hablando a la otra persona, nuestra mente está en contacto o en
entonamiento, lo mismo que nuestro oído. Ustedes sin duda han observado que
cuando los llama por teléfono alguien con quien no han hablado durante mucho
tiempo, alguien a quien ustedes conocen casualmente, tal vez, o algún pariente
o amigo de quien no tienen noticias
hace tiempo, entonces
la mente de ustedes comienza a analizar la voz de
esa persona. Ustedes tratan de hallar en la manera de hablar, en el tono de la voz y en otras características
semejantes y sutiles, un recuerdo del trato anterior con ese in dividuo. Sin
duda que ustedes analizarán para determinar si la persona que habla es
verdaderamente la que afirma que es. Ustedes se preguntarán si la persona se ha
avejentado, si la voz suena como antes, y si hay más cultura o más
refinamiento, o por el contrario, menos cultura o refinamiento en la manera de
hablar, etcétera.
Sin duda, ustedes recordarán que, si se detienen a pensar un momento, es muy fácil decir, cuando
se trata
de teléfono, si la persona
que nos habla lo hace sarcástica o sinceramente, con alegría y felicidad o con
tristeza, o de de manera preocupada o engañosa. No siempre son las palabras
empleadas, o la construcción gramatical, ni la índole
de los hechos que las palabras revelan,
lo que nos da la impresión de sinceridad, de sarcasmo, de
insinceridad, de duda, de engaño, de felicidad, etcétera.
Claro
está que algunas de estas cualidades se distinguen en el tono de la voz, porque
es fácil diferenciar entre una voz alegre, risueña,
cantarina, y una triste y dolorosa. Pero cuando la voz no es definida
en su tono emocional, hay otros medios para comunicar la actitud
mental del individuo. Tal vez hemos dicho a veces, después de oír a alguien por
el teléfono: "Parece que estuviera triste", o "Parecía más
tranquilo y más feliz que antes". Y quizás hemos tratado de analizar
después lo que la persona dijo, o la manera de decirlo, para ver qué fue lo que
creó en nuestra mente la impresión de felicidad o de tristeza.
Sin duda que algunas
veces, repitiéndonos las palabras de esa persona,
o imitando su tono de voz, hemos llegado a la conclusión de que en
realidad no había nada ni en las palabras ni en el tono que pudiera dar esa
impresión. Sin embargo
"lo captamos" de alguna manera
que no podemos explicar, y entonces simplemente prescindimos de nuestras
consideraciones y nos olvidamos de eso. Muchas veces se transmite de quien
habla a quien oye una falta de sinceridad, no por medio de las palabras ni por
el tono de la voz, sino por la impresión que existe en la mente del que está
hablando.
Es cierto
que cuando una persona deliberadamente va a llamar a otra persona por telé fono
para decirle algo falso o engañoso o que sea velado en su ironía o en sus
insinuaciones, muchas veces pasa varios minutos pensando cómo se va a expresar para que sus palabras o el tono de su voz no delaten sus verdaderos
pensamientos. Tomemos,
por ejemplo, un vendedor, o alguien que esté solicitando un donativo o la compra de algo. Este sabe que debe ser
muy cuidadoso con sus palabras para no decir directamente una mentira, pero,
por otra parte, desea que sus palabras transmitan una falsa impresión de
sinceridad y veracidad. Esa persona repasará su pretendida conversación durante
varios minutos antes de hablar por el teléfono y deliberadamente formará sus
frases para crear la debida impresión. Pero mientras esa persona habla con
nosotros por el teléfono, tiene
en su mente dos series de ideas; una de ellas consiste en lo falso o engañador
que la persona quiere decirnos, pero tiene también en su mente las otras ideas
que debe evitar cuidadosamente y no permitir que se filtren en la conversación
y lo echen a perder todo. Esa persona tiene dos imágenes mentales o dos ideas
de imágenes en su mente mientras está hablando.
En muchos
casos y en muchas circunstancias, el individuo que está en el otro extremo de
la línea telefónica oye las palabras que se dicen,
pero al mismo tiempo recibe una aguda impresión procedente de la mente del que
está hablando, la cual es una impresión diferente de la que sugieren las
palabras. Muchas veces la persona que ha oído esa conversación y ha recibido
esa impresión secundaria, puede decir: "Sí, yo oí lo que usted dijo, pero
yo sé lo que usted quiere decir". En verdad, podría decir: "Yo oí lo
que usted quiere que yo crea, pero yo creo lo que usted no quería que yo es
cuchara''.
En muchos
casos en que un individuo ha llamado a otro por telé fono para decirle que ha
ocurrido un accidente, o que algún ser querido está algo enfermo y lo han
llevado al hospital, y que la persona debe venir a ese hospital pronto para que
vea al enfermo o al herido, la impresión mental trasmitida por el teléfono al que escucha
ha sido mucho
más definida. El que oye ha sabido
inmediatamente que quien
habla está tratando de velar u ocultar los hechos reales y que el
individuo que está en el hospital está seriamente herido y probablemente al
borde del tránsito.
Con este asunto se pueden hacer
algunos experimentos interesantes. Uno de ellos es este:
Llame por
teléfono a algún amigo
cuando usted sepa que está en su casa por la noche,
y pídale que tenga la bocina del
1
teléfono junto al
oído y el trasmisor del
teléfono contra su pecho . Al mismo tiempo él debe mirar
o
concentrarse en algún objeto
que esté en el cuarto, o en alguna parte del cuarto, o en alguna cosa de color
o en alguna cosa definida que sea de índole descollante o destacada. Diga a la
persona que esté en el otro extremo que tenga
el teléfono de la manera
dicha y que concentre la vista sobre
el objeto durante un minuto. Al mismo tiempo,
usted debe tener el teléfono
con el auricular o bocina sobre el oído y el trasmisor contra la parte baja
del cuello o contra el pecho. Con centre su mente en la mente de la otra
persona, y mire a ver si recibe una impresión de lo que la otra persona está
mirando o pensando. Al cabo de un minuto, hable por el teléfono y diga a su
amigo lo que usted cree que estaba miran do o en lo que usted cree que él se
estaba con centrando.
I El mismo experimento puede llevarse a cabo con el nuevo
tipo de teléfono
que ahora se usa, poniendo
una mano sobre el transmisor, mientras el receptor esta junto al oído
Hay dos
cosas que deben tenerse presentes: Primera, no es necesario que usted tenga el
transmisor del teléfono sobre la piel desnuda del pecho. Sea cual fuere la ropa
que usted tenga sobre el cuerpo, el teléfono puede estar en cima de esa tela. Recuerde
que cuando su amigo le diga qué es aquello
en que se concentraba o lo
que miraba, usted pudiera encontrar que es diferente de la impresión que usted
recibió. Pero luego que él le haya terminado de decir qué era en lo que él se concentró, diga usted la impresión recibida. En muchos casos, la
otra persona le dirá: " ¡Qué extraño! Yo no estaba mirando la cosa que
usted menciona, sino otra diferente. Pero cuando busqué en qué concentrarme,
pensé en el objeto que usted describe, pero luego lo deseché". O pudiera
también decir: "Yo no estaba mirando la cosa que usted describe, pero está
cerca de la que yo miraba". O pudiera contestar: "No me concentraba
en la cosa que usted describe, pero yo tenía en la mano la cosa que usted
menciona, pocos instantes antes de que usted me llamara por telé fono", o bien,
dirá que entonces la estaba viendo o trabajando en ella o usándola o que tendrá
que manejarla o pensar en ella, etcétera.
A veces,
la persona que está en el otro extremo de la línea telefónica dirá: "Yo no
estaba viendo la cosa que usted describe, pero aunque parezca
raro, es la cosa más destacada de mi cuarto,
y si usted fuera a echar
una ojeada a mi cuarto, con los ojos de la mente, probable mente usted
escogería la cosa que usted menciona, como la más prominente de todas".
Lleve un registro de sus experimentos. de cuántos tienen
buenos resultados de manera positiva,
cuantos prueban que usted estaba viendo algo que estaba cerca del
objeto, o algo llamativo del cuarto, aunque no fuera la cosa en que se
efectuaba la concentración, y cuántas pruebas resultaron fracasos completos.
Haga doce pruebas de éstas, no en la misma noche o en el mismo día, sino a lo
largo de un mes. Luego, cuando llame a alguien por teléfono o alguien lo llame,
recuerde lo que he dicho. Vea si puede precisar cuántas vibraciones mentales
recibe que no procedan solamente de las palabras o del tono de la voz.
SWEDENBORG Y JACOBO BOEHME
Creo que
estos dos personajes son muy importantes y con frecuencia me gusta agregar un
tercero a este grupo y formar un triángulo de místicos y filósofos. El tercero
es Savonarola. Hay ciertos elementos
de pensamiento místico que son comunes a estos hombres, aun cuando en general,
y en muchos detalles, sus vidas son enteramente diferentes y sus filosofías
casi o puestas. Sin embargo, los tres fueron estudiantes profundos de las enseñanzas
Rosacruces y fueron miembros de la fraternidad en su tiempo. Creo también, por ciertos
manuscritos que he visto, que en los primeros tiempos
de su afiliación con la fraternidad, fueron entusiastas adictos de las
enseñanzas Rosacruces y escribieron mucho, de índole filosófica y religiosa,
que estaba del todo en armonía con los principios Rosacruces. Pero uno de estos
tres permaneció verdaderamente como un gran trabajador en el campo Rosacruz.
Con esto
no quiero decir que ellos abandonaran los principios Rosacruces o que volvieran
la espalda a la filosofía y la práctica de las enseñanzas Rosacruces o que
llegaran a ser opuestos a la fraternidad. Pero hay una gran diferencia entre un
maestro Rosacruz que vive la filosofía Rosacruz y practica íntegra y
entusiastamente todo eso, y otro que toma las enseñanzas Rosacruces como
estudiante e investigador de la filosofía y la religión y acepta la mayor parte de las enseñanzas durante
un tiempo y luego dedica el resto de
su vida a formar una filosofía o religión personal que no es completamente
Rosacruz, ni necesariamente opuesta.
Ha habido
en el pasado muchos grandes personajes que obtuvieron su primera preparación
filosófica y religiosa, lo mismo que científica, en la fraternidad Rosacruz, y
sin embargo, se desarrollaron como especialistas o trabajadores únicos en un
campo distinto y separado, más tarde en sus vidas. Aunque nunca llegaron a ser
antagónicos a la filosofía Rosacruz, ni dejaron de apreciar su valor, se
ocuparon más en desarrollar un esquema personal que en trabajar con la
organización de una manera general. Ninguno de estos aportó ninguna contribución notable a la literatura religiosa o a la filosófica, ni ninguna contribución al progreso de la civilización. Llegaron a ser jefes
individuales de sectas o movimientos individuales que florecieron por algún
tiempo en ciertas localidades, y luego pasaron a un olvido casi completo.
El hecho
de que algunos editores o pequeños grupos de investigadores hayan revivido
algunos de los antiguos escritos y enseñanzas de estos anteriores jefes de
sectas no quiere decir que nosotros, como una raza desarrollada de gentes,
hayamos descubierto súbitamente que esos jefes del pasado fueron grandes
Maestros y que debamos adoptarlos ahora como autoridades de hoy. Sabemos
que hay grupos
de estudiantes de todas
clases en el mundo. Algunos de estos han adoptado hasta las antiguas enseñanzas
de los primitivos adoradores del sol, como su código vigente de pensamiento y
de vida. Hay otros que han adoptado las olvidadas enseñanzas paganas de diversas
tribus primitivas, y hasta existen quienes tratan hoy de popularizar las muy olvidadas y del todo indignas, unas
enseñanzas de los adoradores sexuales. Sólo porque estos grupos modernos o
tipos anticuados de mentalidad promulguen extrañas creencias consigna das en
antiguos escritos, no es una
razón para que nadie sospeche que esas filosofías o escritos del pasado sean
especialmente aplicables hoy, o sean más valiosas
para nosotros hoy, de lo que fueron en tiempos pasados.
Con respecto
a Swedenborg, queremos decir
que, aunque fue un estudiante Rosacruz y derivó de nuestras enseñanzas gran parte de su
conocimiento terrenal, él era, indudablemente, de ese tipo etéreo de mente que
gusta de especular y divagar acerca de las condiciones de la vida futura antes
que ocuparse de las cosas prácticas de la vida aquí en la tierra. Con semejante
actitud mental, él naturalmente se separó de los Rosacruces, que dedicaban la
mayor parte del tiempo a la solución de los problemas del mundo, aquí, mediante
un estudio científico de las leyes naturales, antes que con un estudio
especulativo. Las especulaciones de Swedenborg lo condujeron a mundos etéreos y
problemas hipotéticos, e incuestionablemente entró a veces en ese estado
extático en que su mente espiritual se llenó de impresiones que él interpretó
en sus escritos y postulados estética mente magníficos.
Es un
hecho notable el que Swedenborg nunca trató de fundar una nueva iglesia o
culto. A él le gustaba reunir con él a quienes creían lo que él creía o tenían
inclinaciones hacia las excursiones espirituales en el reino de la especulación
Cósmica, y a él le gustaba que esas personas oyeran sus explicaciones. Pero no
tenía la idea de hacer una nueva religión con sus escritos e ideas. Esto
sucedió después de su tránsito, gracias al trabajo de lectores entusiastas de
sus escritos. Si Swedenborg estaba o no de acuerdo con la doctrina Rosacruz de
la reencarnación, es cosa que no importa, porque muchos Rosacruces de hoy, que
tienen entusiasmo con todos los demás puntos de las enseñanzas de la Orden, no
aceptan, o niegan, la doctrina de la reencarnación. Están en espera de una evidencia o convicción más definida, v mientras tanto apartan la doctrina como poco
importante, y se ocupan de los otros puntos prácticos y científicos de las
enseñanzas Rosacruces. Esta es la actitud sana y racional
que siempre hemos recomendado a quienes dicen que su único obstáculo en los
estudios es la doctrina de la reencarnación. Por lo tanto, el hecho de que uno
de esos grandes místicos del pasado no concuerde con la doctrina
de la reencarnación, no prueba que no se trate de un estudiante
Rosacruz, muy entusiasta por lo demás. Y el
hecho de que en sus escritos esas personas se entreguen a descripciones especulativas y argumentos espirituales,
sin conexión alguna con la filosofía Rosacruz, y que hasta difieren de algunas de las enseñanzas, no prueba que no tuvieran
simpatía o que no apoyaran
del todo los ideales y las prácticas generales de la Orden, en otras ocasiones
de su vida.
Ciertamente que uno
no puede recomendar los
escritos populares publicados en nombre de Swedenborg
como útiles para el
estudiante Rosacruz de hoy. Pero podemos señalar que él fue un estudiante y que
su primera iluminación y sus primeros
desarrollos de la Consciencia Cósmica
los obtuvo gracias
a sus prácticas y estudios Rosacruces.
Y ahora,
consideremos la vida de Jacobo Boehme. Los libros de Jacobo Boehme han sido
reimpresos en ediciones en inglés y en otras lenguas durante muchos años. La
verdad es que los escritos de Jacobo Boehme han sido de in terés para los
estudiantes místicos durante muchos años, sólo porque estos escritos presentan
un punto de vista muv especial y presentan un aspecto ligeramente diferente de
algunos de los principios cristianos. Los cristianos devotos nunca han podido
aceptar del todo los escritos de Jacobo Boehme, y en realidad, mientras más ortodoxo
sea un cristiano, más probable
es que condene los escritos
de Jacobo Boehme. Los místicos más tolerantes, amplios y universales,
preferirían también dejar a un lado los escritos de Jacobo Boehme, porque
tienden a estrechar el punto de vista del pensador. Tienden a circunscribir la expansión y la existencia de la Consciencia Cómica en el ser humano,
antes que a ampliarla.
El estudiante de filosofía y religión también ha limitado su lectura y estudio
de Jacobo Boehme únicamente porque sus obras son la expresión de una opinión
pura mente personal, que no tiene el apoyo de la opinión de otros místicos o
filósofos, y es casi única e individualística.
Para
los Rosacruces, Jacobo Boehme es interesante porque un individuo que vivió en
una posición humilde de la vida, con una educación limitada y con limitadas oportunidades de progresar y expandirse,
encontró en sus contactos Rosacruces el Sendero que lo llevó hacia adelante y
hacia arriba en su propio
desarrollo personal. Además,
él es un ejemplo viviente de cómo la mediocridad del mundo social y comercial ayuda, en vez de entorpecer, a nuestro progreso
personal en la vida. Muchas
veces hemos hablado de sus libros y hemos recomendado
algunos para que nuestros miembros tengan la oportunidad de obtener en la
biblioteca alguno de sus libros para que se familiaricen con el estilo de
Jacobo Boehme y con la exposición de sus originales ideas filosóficas y
religiosas. Ciertamente que no podríamos recomendar su obra como libro de texto
o como ayuda o guía valiosa para el estudio de la filosofía Rosacruz o para el
desarrollo de nuestra naturaleza personal en lo psíquico y espiritual.
Lo
interesante acerca de Jacobo Boehme aun cuando sus escritos han ofrecido la
oportunidad a individuos o grupos de individuos para fundar una nueva religión
y una nueva iglesia en nombre de Boehme, como sucedió en el caso de Swedenborg,
hasta el presente un movimiento semejante no ha sido emprendido. Cada estudiante de la obra de Boheme
ha llegado a la infundada conclusión de que los escritos de Boehme no sirven para nada
práctico y no conducen a ninguna convicción definida. Son tan vagos y etéreos
en sus argumentos que en realidad no son de valor real para la persona que
busca el desarrollo psíquico o espiritual aquí, en esta vida diaria. Ni entre
los Rosacruces de Europa, que aprecian mucho a Boehme a causa de la pureza de
su vida, se ha efectuado la menor tentativa de formar un círculo para con
memorar su obra, o para estudiarla más analíticamente, o para promoverla en cualquier forma.
"
Cuando pensamos
en cuántos cultos
e ismos" existen
hoy en el mundo, y cómo muchos de esos se han
formado o basado en escritos
de antiguos expositores religiosos y filosóficos, y especialmente en cómo
muchos de ellos se han constituido fundándose en libros y manuscritos de la
Edad Media redactados por filósofos y místicos, resulta significativo que en ninguna
parte del mundo se haya formado nunca un grupo o
movimiento de Boehme, con la idea de hacerlo nacional o internacionalmente
permanente. Por lo tanto, sería muy
extraño que alguien en nuestros días tratara de revivir el estudio de los
escritos de Boehme y recomendar los a estudiantes de misticismo como base de
una guía y sistema completo de vida. Es cierto
que en ese caso no se contaría con el apoyo de los estudiosos analíticos
y de agudo entendimiento.
NÚMEROS MÍSTICOS
Se ha preguntado cuál es el significado místico
del número 40. La pregunta
se refiere especialmente al número 40 porque se emplea en la Biblia frecuentemente en
relación con el número de días en los que estuvo lloviendo durante el diluvio,
y en muchos otros pasajes.
Hemos hecho una investigación cuidadosa con respecto
a los números y hemos
hallado ciertos hechos que creo que es conveniente que
hablemos de ellos ahora.
En el caso del número 40 hallamos que el número 4 es un número antiguo y simbólico que representa no solamente el cuadrado sino también el
cubo. Fue empleado para significar algo que estaba completo, lleno, sólido,
firme, fijo, permanente y duradero. Ciertamente que aquí tenemos una
combinación de significados que hace del número algo muy representativo, y
quedan restos de eso en la frase común inglesa "on the square",
"en el cuadrado", para significar algo que está correcto y firme.
Esta frase la emplean frecuentemente los miembros de la organización
Francmasónica, en la creencia de que tiene un significado especial y distinto
para ellos, sobre todo porque ellos usan el cuadrado y el cubo como símbolos.
Pero también hallamos personas que no tienen relación con la Francmasonería y que no están familiarizados con sus
símbolos, que emplean en inglés la palabra square", "cuadrado",
cuando quieren decir que tratan con el público, de manera general, de un modo
equitativo y justo. El empleo del cubo y del cuadrado por una organización fraternal es un ejemplo
de que cuadrado y cubo se empleaban desde hace mucho
tiempo como símbolos de
fortaleza duradera y de perfección geométrica.
La
escuadra de acero empleada por el carpintero Y la escuadra usada por los
arquitectos y artistas están basadas en un antiguo utensilio que se consideraba como el más importante de los instrumentos geométricos y matemáticos empleados por los antiguos
constructores y trabajadores científicos. Estaba bien establecido que cualquier
cosa que estuviera cuadrada (o a escuadra) podía fijarse firmemente y hacerse
durable, y representaba la fuerza. El número 4 tenía el mismo significado y
estaba asociado con la misma idea, y el múltiplo de 10 significaba un aumento
de la fuerza del 4 hasta su grado máximo. Por lo tanto 40 era la multiplicidad
máxima de la fuerza del 4 o de la plenitud del 4, y todo lo que fuera 40 era el
grado máximo de la idea de 4. Por lo tanto, el diluvio duró 40 días porque no
podía sobrepasarse o aumentarse, pues era completo en grado sumo.
Con respecto
al número 3, las investigaciones revelan que este número
era considerado como símbolo de la creación
perfecta y de la unidad Divina, durante
tanto tiempo y tan remoto en la antigüedad, que el origen de esta idea se ha perdido. Parece
que hubiera en la mente de los hombres, y en la mente de los niños, la
tendencia a querer repetir una experiencia o repetir un esfuerzo durante tres
veces, antes de desistir. Esta tendencia se revela en los escritos más antiguos
de la experiencia humana. En los anales más antiguos hallamos referencia a que
a alguien lo llamaran tres veces o a escuchar una voz por tres veces, o a
tratar de hacer algo por tres veces. Muchas y muchas veces nos vemos frente a
la idea de que el número 3 era considerado como una unidad, un todo, y por eso
se emplea hoy para representar la creación perfecta, o el
terminar de una creación cualquiera.
El número
7 parece ser únicamente un símbolo
místico basado en la idea del triángulo agregado al cuadrado, o sea la
fortaleza y robustez del 4, sosteniendo la elegancia y la perfección del 3. Por
una u otra razón, la mente de los primeros hombres
y mujeres pensantes
concibieron la idea de que el 7 completaba un ciclo o formaba un número que
representaba un esta do primario y uno secundario que estaban unidos de algún
modo; por esto los días de la se mana fueron siete, y los ciclos de la vida del
hombre estuvieron divididos en periodos
de 7 años cada uno, y centenares de otros fenómenos naturales
fueron contados por el
elemento del 7. Parece que fuera concebido como un número Cósmico, en cierto
sentido.
El tiempo
ha probado que muchas de estas ideas eran correctas. Hallamos hoy que la vida
del hombre está dividida en ciclos de 7 años; que los días de la semana son 7; que cada día puede dividirse
en un ciclo de siete períodos, y que hay muchos otros sietes en
nuestra vida.
Si
concordamos con los primeros filósofos en que todo el universo puede explicarse
con leyes y principios geométricos, no deberíamos asombrarnos al hallar que
estos números tienen un significado especial,
como lo creía
Pitágoras. Es evidente
que los primeros
pensadores tenían la resolución de encontrar
la ley y el orden, y una base matemática para las manifestaciones sistemáticas
de las leyes naturales. Esto prueba que los primeros pensadores no consideraban
la vida como llena de sucesos accidentales e incontrolados, sino más bien como
un esquema Divino o perfecto de una concepción suprema.
¿TIENEN ALMA LOS ANIMALES?
¡Todo ser viviente tiene un alma! Hay un alma de alguna clase hasta en un grano de trigo, en una semilla
o en un bulbo de alguna planta, y seguramente que hay almas hasta en las formas
más pequeñas de la vida animal. Donde hay inteligencia hay alma, y donde hay
alma hay la posibilidad de desarrollo espiritual y progreso evolutivo.
Está
fuera de la cuestión, por ahora, el discutir
si el alma de un perro
o un gato puede evolucionar hasta llegar a ser el alma de un ser humano o no, y no
podríamos contestar a esta pregunta con alguna seguridad de que fuera correcta.
Esto no tendría nada que ver con la cuestión presente, y debemos alejarnos de
especulaciones ociosas. Pero no hay razón para que dudemos de la ley universal
de que un alma de cualquier clase, ya sea en el cuerpo de un pez o de un
pájaro, un gato, un perro o un caballo, es inmortal y por lo tanto
indestructible y capaz de renacer y de tener cambio evolutivo. El alma de
cualquier animal es capaz de desarrollo por medio de la experiencia, por medio de las lecciones aprendidas, y por medio de las
pruebas y tribulaciones de la vida.
Si esa alma, después
del tránsito, pasa a otro animal de naturaleza y especie semejantes, pero de tipo más
alto o de inteligencia más alta, o si pasa a una forma más alta de cuerpo
físico o no, no nos importa por el momento. Pero, puesto que la vida animal y
el alma animal son inmortales, deben pasar a algún reino espiritual después del
tránsito, y por lo tanto debe haber un "cielo" para animales, como se
cree que lo hay para los seres
humanos. Por lo que sabernos, hasta pudiera ser el mismo,
y yo sería el último
en afirmar que las almas de esos animales no moran
en el mismo reino espiritual de las almas de los seres humanos. Yo no concibo
que Dios cierre la puerta a cualquier animal y lo condenara por sus errores, ya
que es un alma primitiva y no ha tenido la oportunidad de desarrollarse y
evolucionar y aprender las amargas lecciones de la vida. No podemos concebir
injusticia ni falta alguna de equidad por parte de Dios, pues de otro modo
destruiríamos y eliminaríamos la misma esencia y elementos que constituyen a
Dios.
Sabemos
que la mente y el intelecto de los animales evolucionan. Se les puede entrenar
para que aprendan y comprendan y recuerden. Sabemos
que ellos desarrollan rasgos típicos del alma como la ternura, la fidelidad, la obediencia, el
sentido de justicia y aprecio, y por sobre todo, la cualidad del amor. Podemos
ver cómo se desarrollan estos rasgos y tendencias en nuestros animalitos
domésticos, día por día y semana por semana, a medida que van creciendo bajo
nuestro cuidado y nuestra guía. Si existe en la naturaleza y cualidad del alma
de un animal el grado de evolución posible que le permita desarrollarse durante
el corto tiempo que esos animales viven aquí en la tierra con nosotros, ¿qué
razón tendríamos para suponer que esa evolución no es una cualidad inherente y
un elemento persistente y coherente de su alma?
Por otra
parte, si un ser humano puede llegar a la conclusión positiva de que cuando un perro, gato u otro animal "muere", el alma de
ese animal termina su existencia y pone fin por siempre y eternamente a toda
forma de cambio evolutivo de expresión, entonces
esa persona debería
llegar también a la conclusión de que el alma de un
ser humano termina toda su existencia en el momento de eso que se llama muerte.
No puede haber una regla que establezca la inmortalidad del alma del hombre y
niegue la misma cosa al mismo
espíritu y esencia universal
que reside en otra forma de criaturas
vivientes de esta tierra. Y por la misma
razón, cualquier persona que crea firmemente o esté convencida de la idea de
que el alma humana es inmortal, debería convenir lógicamente que el alma de un
animal es inmortal.
Si todas
las almas son inmortales, debe haber un reino espiritual en el que ellas moren
después de esta vida. Además, si todas las almas evolucionan por medio de la adquisición de experiencia y por el proceso
de desarrollo, entonces las almas de los animales
evolucionan y se desarrollan. Pero la idea de la trasmigración,
o sea que el alma que ha evolucionado en la Consciencia de Dios, o que ha
alcanzado un estado en el que Dios ha decidido que es digna de ser un alma
humana, pueda luego retroceder y convertirse en un alma primitiva, o en un alma
que está en un cuerpo físico primitivo como el de un animal, es una idea tan
completamente contradictoria con todas las leyes de la naturaleza y con nuestra guía Divina, que sola mente
quienes tienen algo torcido en su pensar pueden acatar semejante pensamiento.
LA
CREMACIÓN
Es raro,
pero paradójicamente verdadero, que las mismas
personas que proclaman a viva voz que el Alma
nunca muere, que al ocurrir el tránsito se eleva inmediatamente al Cielo, son
las mismas que quieren adorar por más tiempo en el santuario en que ellas
convierten el cuerpo humano después del tránsito. Más cristianos, que creen que el alma se ha ido in mediatamente al Cielo, están resueltos a conservar y guardar el cuerpo como objeto de adoración que los
miembros de ninguna otra secta religiosa. La verdad es, sin embargo, que no
solamente el Alma, sino la personalidad y el carácter de una persona que hemos
conocido, no están ya asociados de ninguna manera al cuerpo después del
fallecimiento. El permitir que nuestros pensamientos se fijen por un momento
sobre la Forma física, es admitir nuestra debilidad en nuestra propia fe en la inmortalidad y en la unidad del alma y
la personalidad.
Para el
místico que comprende los verdaderos principios resulta chocante ver cómo se
gasta dinero, tiempo y esfuerzo y complicados pensamientos terrenales, en
grandes mausoleos, tumbas y arquitecturas de cementerio, relacionados con las tumbas y el cuidado
de cuerpos sin vida. Muchos individuos jamás han con tribuido con tanto dinero
durante su vida,
a favor de un monumento viviente de adoración, como lo sería una
verdadera iglesia o una escuela parroquial, como las sumas que gastan
en un monumento silencioso como lo es un mausoleo, una tumba o una
lápida ornamentada. Estas grandes estructuras son lugares para su propia
adoración personal, egoísta y casi pagana. Van allí a derramar lágrimas,
murmurar oraciones y entonarse con
Dios y el Cósmico, en vez de acudir entre los vivos, o en el silencio de sus
hogares, o en la Catedral del Alma, para hacer esto.
El tránsito
o muerte es la completa
separación de todo lo que es consciente, viviente, inteligente y real, de lo que es irreal, ignorante y
terrenal. Nuestros pensamientos, nuestras plegarias, nuestra devoción y nuestra
elevada consideración deberían seguir a lo que es real, a lo que conocimos más
inmediatamente, a lo que más amamos y adoramos. En otras palabras, nuestros
pensamientos de devoción deben seguir al Alma y la personalidad en su ascenso y
en su elevación al reino superior. Con respecto al residuo, constituido
únicamente por los elementos burdos y físicos, él pertenece a la naturaleza y
debe regresar al polvo. Es una ley Cósmica que los elementos groseros del
cuerpo físico, que proceden de la tierra por intermedio del agua y los alimentos que consumimos, deben
regresar a la tierra para que esos elementos sean separados de nuevo
y empleados en los procesos naturales de crear nueva materia viviente.
Enterrar el cadáver en la tierra
es un método para permitir
que los elementos corporales se desintegren y regresen a sus formas primitivas,
separadas y elementales. Pero no es agradable ni substancial el pensar en el
proceso de desintegración. Se está acercando el tiempo, tal vez dentro de
varios siglos, en que las personas recordarán el sistema actual de enterramiento, como cosa bárbara
y extrañamente primitiva, como nos sucede a nosotros cuando pensamos en las maneras
antiguas de disponer de los res tos humanos.
El método
natural, limpio y cabal es el de ayudar a la naturaleza en la más rápida
desintegración del cuerpo, para que ningún estado antihigiénico o falto de
sanidad pueda atacar al cuerpo perfecto. El mejor proceso es, indudablemente, la cremación.
Con esto, el cuerpo entero
no se quema, en el sentido ordinario
de la palabra, porque ninguna
llama llega al cuerpo y el calor no lo calcina. E1 calor eléctrico es tan grande que solamente absorbe la humedad
del cuerpo y esta humedad constituye casi el ochenta y cinco por ciento de todo el cuerpo.
Por el proceso de la evaporación inmediata y casi instantánea de esta humedad,
el cuerpo no se quema ni
achicharra sino que instantáneamente queda reducido a cenizas secas. La cantidad de cenizas que queda, después de
extraída la humedad, es tan pequeña que para un ser humano corriente esa
cantidad no es mayor de la que pueda llenar fácilmente un recipiente de dos
litros de capacidad.
Un examen
de estas cenizas demuestra clara mente cuán rápida y eficazmente todo el cuerpo
pasa por sobre una etapa de desintegración hasta llegar a un estado seco y
bueno que es higiénico y natural, para que se efectúen los procesos de la
naturaleza. Estas cenizas deben distribuirse inmediatamente en la superficie de la tierra o permitir
que se mezclen con los elementos de la tierra.
No deben conservarse por más de varios
días después de la cremación. Ciertamente que en ese residuo no queda nada de
la forma humana, ni nada que la persona más devota quiera adorar y respetar.
Por ejemplo, la filosofía Rosacruz
recomienda que en el segundo o tercer día después de la cremación, las cenizas
deben sacarse del envase, llevarse a una porción de agua, como un lago, río o el mar, y esparcirse en la
superficie de las aguas o en su orilla, para que la humedad ayude a las cenizas
a penetrar en el suelo y a mezclarse con los otros elementos.
Me
pregunto cuántas personas comprenden que los despojos terrenales del cuerpo
físico, al regresar a la tierra, se impregnan de nueva vida y gradualmente toman parte en la creación
de nueva materia
viviente. De las cenizas
así distribuidas provendrán nuevos elementos para la planta viviente y la vida animal. Me parece
un pensamiento hermoso la idea de que el cuerpo físico se reduzca rápidamente a
cenizas sin pasar por un período desagradable de desintegración, para unirse
pronto con los otros elementos de la tierra y comenzar el proceso de crear
nueva materia.
Creo
también que es hermoso pensar que esta nueva materia puede expresarse pronto
bajo la forma de bellas flores, hierbas, árboles, plantas y tal vez pequeñas
criaturas vivientes, y comen zar una carrera de evolución física.
Ciertamente que esto es dar al cuerpo
una oportunidad legítima
de vivir de nuevo, así como
sabemos que el Alma tiene su ocasión y oportunidad de vivir una y otra vez.
EL TRÁNSITO
Como
quiera que nosotros consideremos el tránsito (la muerte) hay un elemento de
tristeza en la consiguiente separación física. Cuando una persona querida o
amada, cuya compañía hemos gozado íntimamente día a día, comienza un viaje de
varios meses de duración ausente de nosotros, las lágrimas acudirán a nuestros ojos y habrá
pesar en nuestro
corazón durante la partida. Esa tristeza no está asociada
de manera alguna con la creencia de que la partida es permanente o de
que con ella concluye la existencia de quien abandona nuestra presencia in
mediata. Así sucede con el tránsito o muerte. La partida es una triste
realidad, pero nuestra fe y nuestro conocimiento deberán venir en nuestra ayuda
y consolarnos, y la silenciosa vocecilla interior gritará: "No existe la
muerte".
Es
absolutamente cierto que si bien la mayor parte de las religiones e iglesias de
hoy proclaman libremente la consoladora idea de que "no existe la
muerte", en cambio las doctrinas, los rituales fúnebres y muchas de las
ideas expuestas en sermones y lecciones contribuyen a aumentar el horror que
crece en nuestro corazón y nuestra mente con respecto a esta gran experiencia
de la vida. Muchos de esos pasajes ritualísticos, fórmulas de credos que se repiten en las iglesias, desmienten la idea
de que no existe la muerte, la aniquilación, y que haya una completa
separación del alma,
la personalidad, el carácter, y la existencia del cuerpo físico en el momento del tránsito.
Es por
esto que muchos que son religiosa mente devotos tienen tanto miedo a la muerte
y sufren tanto al aproximarse el momento del tránsito. Las enseñanzas
Rosacruces muestran claramente, y nos lo prueban las leyes espirituales, que la
personalidad de cada uno de nosotros, como parte consciente de nuestra alma,
jamás deja de existir. Esa experiencia es sólo un cambio para una mayor
libertad y una mayor expresión en el momento del tránsito. No es cierto que
después del tránsito el cuerpo vuelva al polvo y el alma duerma por siempre. El
alma nunca duerme, ni cuando está encarnada en un cuerpo físico, ni cuando se desprende hacia la libertad espiritual.
Nunca está inconsciente de sí misma, de su medio ambiente, ni del contacto que
ha hecho. El verdadero yo del hombre es una personalidad conocedora,
consciente, sensible, que tiene conocimiento de todas las cosas por siempre.
Esta idea, esta verdad, este principio demostrable de la naturaleza del alma,
es el principal consuelo y estimulo a través de toda nuestra vida.
Naturalmente, le suprime la ponzoña al tránsito o muerte. Suprime la causa de
ese intenso dolor, de ese inconsolable pesar que llega al corazón
y la mente de quien no conoce estas verdades
y confía en las creencias corrientes acerca
del tránsito.
Hoy, las
enseñanzas más populares entre las místicas y metafísicas del mundo Occidental
tienden a inculcar la idea en el corazón y la mente de sus estudiantes, de que
si los individuos viven debidamente, piensan debidamente y prosiguen con la
apropiada comprensión espiritual, el tránsito puede posponerse indefinidamente.
Si esta idea no es comprendida conscientemente
por sus estudiantes, por lo menos tienen ellos
la idea de que el tránsito, en cualquier momento
y en cualesquiera circunstancias, es algo que hubiera
podido evitarse. Por lo tanto se le considera como lamentable, como indicio de
negligencia o ignorancia.
Esta idea
no ayuda a mitigar el dolor
o la tristeza por parte de quienes
estaban unidos al fallecido. Esta idea
es un
tormento para quien está frente a frente
con la posibilidad del tránsito.
Con la
comprensión de que el tránsito es inevitable en algún momento de la vida de
cada uno de nosotros, el único misterio que se nos presenta a este respecto, es
el del momento y la manera. Que algunos deban fallecer
temprano en la vida y otros más tarde es un problema digno de nuestra
consideración. Esto exige nuestra atención acerca de nuestra manera de vivir
para que podamos cooperar con las leyes de la naturaleza, sin violar ninguna
de ellas, pues esto contribuiría a la causa
que produciría el tránsito más pronto
de lo que pudiéramos esperar. Pero como el tránsito es inevitable en nuestra
vida, lo mejor que podemos hacer es estar preparados para ello. Debemos aceptar el
fiat cuando venga, sin
cuestión o pregunta alguna, y sin que veamos en su llegada razón alguna de
crítica de nuestra vida ni de crítica de los principios naturales y
espirituales.
Para el que vive debidamente, que no tiene
temor ante el gran cambio,
y que está siempre
listo para pasar por esa gran experiencia, la
llegada del tránsito no produce temor, ni crítica alguna para la divina
sabiduría que lo decide.
Esto no sucede así con quienes no comprenden la verdadera causa
del tránsito. Estos
han sido inducidos a creer
que Dios arbitraria e impulsivamente coloca su dedo inesperadamente sobre
nosotros en algún momento de la vida, y decide que ocurra
el tránsito, sin razón alguna
y sin conformarse con el sistema
superior de las cosas.
Cuando el tránsito ocurre
en alguna familia,
y alguien ha partido rompiendo el contacto físico
con los demás, estos
adoloridos tienen el deseo de saber si todos los medios de contacto con el alma
del que ha partido, han quedado rotos; el deseo de saber si es posible sentir
esa alma que todavía existe.
La
doctrina mística expone que el alma de quien acaba de pasar por el tránsito no
se aleja inmediatamente en el espacio; no se eleva
a las sublimes alturas del reino espiritual, fuera del contacto
con quienes están en este plano terrenal. Nos contenta saber que el alma del que ha partido permanece, durante diversos períodos de tiempo, como una consciencia invisible e in tangible, en
el medio ambiente que le ha sido familiar, según los propósitos que pudieran
ser útiles.
El amor es el cordón de plata que mantiene a esas almas más unidas y en estrecha
compañía durante más tiempo, con quienes están en este
plano. La consciencia y el agudo intelecto del alma que acaba de ser separada
de un cuerpo físico, se dan cuenta del sufrimiento, del dolor y de la tristeza
de quienes han presenciado el tránsito. En el mismo grado en que algunas
de esas personas, o una de ellas,
haya sido amada por el alma y ame todavía la
personalidad ahora invisible, en ese mismo grado permanecerá el alma en
estrecho contacto psíquico y mental, para hablar al corazón. Ella hablará al
alma de los seres queridos que están aquí en la tierra con palabras de simpatía
y comprensión que ellos pudieran oír o sentir.
Si hay algún misterio
en torno al tránsito, algún
problema de estado
no resuelto, algún asunto importante que afecte la vida de los que
aquí permanecen, el alma quedará en estrecho contacto y hará todo lo posible
por inspirar la acción debida. Habrá la tentativa de guiar hacia la idea
correcta, a revelar la actuación propicia. y ayudará por todos los medios a
ajustar y enderezar los inconvenientes que puedan afectar seriamente o por
largo tiempo a los de más. Pero de manera especial tratará de consolar el corazón
adolorido. El alma les hará saber en los momentos de meditación y relajación,
que la consciencia no ha dejado de existir, que la personalidad del alma no ha
sido aniquilada, que en verdad no existe la muerte.
Por lo tanto, debemos
explicar a quienes
padecen este dolor
que si se retiran a su sanctum en SU hogar, si
entran en entonamiento Cósmico, si se entregan a la relajación y la
concentración podrán abrir su corazón y su mente al contacto que el alma
cercana está tratando de establecer. Por medio de la meditación silenciosa, con
la mente abierta y libre de toda idea de doctrinas religiosas que fueren contrarias a esta idea, y libre de
todo prejuicio y aprensión, las almas de quienes sufren aquí pueden entrar en
entonamiento con el alma que está muy cerca.
Y cuando
el alma que ha permanecido algún tiempo atendiendo a los dolientes, siente que
gradualmente ha logrado ajustar las condiciones y ha alcanzado que los seres
queridos puedan sobrellevar la separación física que ha ocurrido, entonces
gradualmente se elevará a mayores alturas y ampliará el espacio espiritual que
existe entre ellos. Esto se realiza sin ensanchar el espacio físico que el
hombre parece creer que existe entre él y el reino
espiritual. El alma se entonará
con el alma universal superior
y permanecerá en ese éxtasis divino que trasciende a toda idea
humana. No descenderá para entonarse con el plano inferior de vida, para
revelarse a los demás en forma espectacular o fenomenal, o para comunicarse con
ellos. Pero estimulará la elevación del alma y la consciencia de los que están
en la tierra, hacia ese entonamiento Cósmico y esa residencia espiritual donde todo es uno y donde las almas pueden entrar en comunión unas con otras, sin que importe nada la encarnación física o
la falta de ella.
Es
únicamente mediante la elevación del hombre para llevar su consciencia del alma
a las alturas del reino espiritual, como puede hacer ese contacto y saber que
hay una vida continua y que los seres queridos del pasado jamás han dejado de
existir. No podemos tratar de que ellos desciendan hasta nosotros. No podemos contar
con que bajen
al plano inferior. Podemos, sin embargo,
contar con un contacto inevitable, si nos elevarnos a su
altura, a su pureza, a su poder espiritual, mediante la oración, la meditación
y el entonamiento Cósmico.
LA
ORDEN ROSACRUZ
Los editores, anticipándonos a las preguntas de los lectores
de este libro,
queremos hacer constar
que en el mundo de hoy, no existe sino una sola y universal ORDEN ROSA
CRUZ, con ramificaciones en diversas jurisdicciones, unidas y dependientes
todas de un Consejo Supremo establecido de acuerdo con las disposiciones
originales de los antiguos manifiestos Rosacruces. La ORDEN ROSACRUZ no es una
secta ni institución religiosa.
Esta organización internacional
conserva las tradiciones, enseñanzas, principios y prácticas humanitarias características de la antigua
y primitiva Hermandad que inició sus actividades en tiempos ya muy
remotos. Se reconoce
como la Antigua
y Mística Orden Rosae Crucis y la abreviatura que se usa para
dicho nombre es AMORC. Las oficinas centrales de la jurisdicción internacional
de las Américas, Comunidad Británica, Francia, Alemania, Suiza, Suecia y África
están situadas en San José, California,
E.U.A. Los que deseen más informes sobre
la historia y las enseñanzas de los Rosacruces pueden solicitar un
ejemplar del libro titulado "El Dominio de la Vida". Dicho libro se
reparte gratis y pueda pedirse al: Escribano F.L.B., Templo de AMOR C, Parque
Rosacruz, San José, California 95114, E.U.A.
BIBLIOTECA ROSACRUZ
ESTA COMPUESTA POR CNA COLECCION DE
LIBROS ESCOGIDOS, MUCHOS DE LOS CUALES
SE ENUMERAN EN LAS PAGINAS
QUE SIGUEN A CONTINUACIÓNY
SE PUEDEN
OBTENER EN EL
DEPARTMENTO DE SUMINISTROS ORDEN ROSACRUZ (AMORC)
En estos tiempos se han asociado
muchos conceptos extraños
y erróneos con las palabras
místico y misticismo. El
malentendido más general es que ellas se refieren a fenómenos extraños,
terribles y fantásticos. En realidad, el místico desea y busca de manera
definitiva la verdad y el conocimiento, y aborrece las supersticiones tanto
como lo hace el que se considera racionalista.
El
místico cree en la unidad de la realidad. Para él la materia, el cuerpo y la
mente no son más que una manifestación de una Divina Inteligencia única. Hasta
el tiempo y el espacio no son para el místico sino indicaciones de la
limitación de la percepción humana, pues él los considera como variaciones de
lo Absoluto, del Uno. Aunque ciertos
místicos pueden negar el que tengan inclinaciones panteísticas, a través de todas las enseñanzas místicas
existe el hilo de la creencia de que la Divina Inteligencia está infusa en
todas las cosas. Como el místico ex pone la creencia en la unidad de todas las cosas en una sola realidad,
y como, además, él cree que esa realidad es una Divina Inteligencia,
entonces esa Inteligencia debe ser, de algún modo, inherente a todo.
Creencia
fundamental del místico es que él puede recibir personalmente iluminación
cósmica o divina, por medio de su subconsciente. En su meditación llega hasta
él un conocimiento revelado que él acepta intuitivamente como verdadero. La revelación es tan clara para él, que cree que el conocimiento no necesita
justificación por medio de la razón. El místico cree además que no se necesita
ningún intermediario para obtener el contacto
directo con la realidad única,
que él puede llamar lo Absoluto, la Mente Universal, Dios o el Cósmico.
El místico
tiene también la convicción de que la mayor
parte del conocimiento obtenido por medio de los sentidos es ilusorio; le falta
el elemento de la verdad porque es transmitido a la consciencia por el receptor
poco fidedigno de los sentidos. El conocimiento recibido por me dio de la
intuición es considerado como divino en su origen, pues proviene de un contacto
íntimo con la realidad única,
y trasciende en importancia a lo que perciben los sentidos.
Sin
embargo, no se debe pensar que por estos conceptos el místico inteligente tenga
la opinión de los antiguos cínicos, que negaban completamente el valor de todos los datos suministrados por los sentidos.
El místico comprende que sus sentidos reflejan ciertos aspectos de la
realidad que son necesarios para su existencia física y mortal. Esas
experiencias deben aceptarse en. su valor restringido. Pero el místico
comprende que los datos de los sentidos y el conocimiento así percibido no
pueden dar al hombre la experiencia de la unidad cósmica o la visión íntima de
la naturaleza de lo divino.
El
místico no es una persona que carece de sentido práctico, si es un místico
verdadero. A veces puede aislarse de las distracciones del mundo para lograr la
elevación de su consciencia que sea necesaria para entrar en armonía con el
Uno. Sin embargo, él siente una obligación moral de emplear el flujo de la
iluminación, las nuevas
ideas o el conocimiento que le ha sido
revelado. Es incompatible con su consciencia el encerrar esa luz por completo dentro de los confines
de su consciencia personal. La iluminación recibida se convierte en un
incentivo Y un estímulo para la acción, que finalmente él expresará de diversas
maneras.
Después de un período
de iluminación, el místico puede exponer a otros, en
conferencias
o escritos, lo que él considera
un camino místico
hacia la felicidad. La iluminación puede manifestarse en el
ejercicio de los talentos individua les de uno, en el cultivo de sus cualidades
estéticas. Él puede tratar de pintar, esculpir o escribir una composición musical
que objetivará lo que experimentó en un interior. Así, de manera
práctica, entrega él al mundo del hombre lo que cree que ha sido un presente
cósmico por él recibido.
De ninguna
manera está dedicado
el místico necesariamente a
las solas cosas estéticas. Algunos de los
grandes hombres
de ciencia han sido místicos, o por lo menos han tenido simpatía
por las contribuciones de los místicos
al progreso de la civilización. Un místico puede
ser ingeniero, médico,
astrónomo, y muchos se
han destacado como hombres de empresa. Ellos permiten que su vida sea guiada
por el flujo de sabiduría que llega hasta ellos desde una fuente trascendente,
o por lo menos desde aquello que ellos consideran superior a la razón mortal.
La filosofía mística es una manera de vivir
por medio de la cual el individuo se ajusta a su ambiente como respuesta a una experiencia
interior que haya tenido. Es un consejo superior que él interpreta de manera
práctica y que trae a sus quehaceres diarios algo, por lo menos, del orden
cósmico que él ha comprendido.
El
contenido de este libro se ha escogido entre los primeros escritos del Doctor
H. Spencer Lewis, el primer Imperator del presente ciclo
de la Orden Rosacruz AMORC,
fraternidad mundial de filosofía mística y metaf ísica. Estos ensayos del
Dr. Lewis no fueron escritos para publicarse en la forma en que ahora aparecen.
Fueron, en realidad, consejos de una persona de mentalidad mística esclarecida,
para estu diantes y miembros de la Orden que él presidía como oficial
ejecutivo. Pudiéramos decir, para emplear una frase clásica, que fueron cartas
de un maestro a sus discípulos. En un principio, fueron publicados en textos
privados única mente para los miembros. Sin embargo, los que publicamos aquí no violan
ningún secreto, y pueden ser leídos. estudiados y
aplicados por ciialquier persona, sea o no miembro de la Orden Rosacruz.
El Dr. H.
Spencer Lewis, notable autor, maestro y conferencista, puede decirse que
alcanzó esa última Thule del
místico: la Consciencia Cósmica.
Quienes lo conocieron sabían que era también una persona muy expedita; él podía hacer frente con
buenos resultados a las vicisitudes de sus deberes ejecutivos y
administrativos; se destacó en el arte y la literatura, y tenía un ingenio
práctico que le permitió construir varios instrumentos científicos, a la vez
que tenía una aguda visión para emprender investigaciones para la Orden que él
represen taba.
Los ensayos
que aquí se incluyen son de
longitud variable; en realidad,
su índole es la de contestaciones
personales a preguntas que se
le hacían. Están escritos en su estilo inimitable de conversación, tal como
fueron dictados a su secretaria. No tienen la formalidad de contenido que se
encuentra en los otros libros que escribió. Que su contenido es verdadero queda
probado por el hecho de que son tan sensatos y útiles hoy para hacer frente a los problemas y misterios de la vida, como cuando fueron escritos,
hace casi cuatro décadas. Por lo tanto, son, en
verdad, ensayos de un místico moderno.
RALPH M. LEWIS
Parque Rosacruz San José, California 951 14, E.U.A. 15 de febrero de 1962
DIOS Y El CÓSMICO
Los Rosacruces hablan
oficialmente de Dios como el Dios de nuestros Corazones. Esto se debe a que
el Rosacruz sabe que cada uno de nosotros tiene, indudablemente, una
interpretación de Dios ligeramente diferente y por lo tanto más satisfactoria.
La única manera de sentir y comprender a Dios es por medio del entendimiento
interior de nuestro yo psíquico y emocional. El Dios de mi corazón es indudable
mente diferente del Dios del corazón de usted y del Dios del corazón de cada
individuo. El Dios que se crea nuevamente a sí mismo y que se me revela en mi
yo interno es el único Dios que puedo conocer; Él es el Dios de mi corazón lo
mismo que el Dios del universo. Si usted o yo tratamos de adoptar el Dios de la
comprensión de otra persona, va a ser más difícil
de comprender, que el Dios que vive y palpita
y se mueve y tiene su propio ser en nuestra propia consciencia.
Por lo tanto, no trataré
de interpretar a Dios, excepto
para decir que es el Supremo Creador,
el Dios de todos
los dioses, el Gran Arquitecto, el Padre Divino de todas las criaturas, el Creador de lo increado
y el Fundador del universo;
omnipotente, omnipresente y el único Dios que vive eternamente.
El
Cósmico, por otra parte, es una divina consciencia o una suprema consciencia
compuesta de leyes, reglas y reglamentos. No es un gobernante, sino los
decretos escritos o establecidos por el Gobernante del universo. No es el
Creador, sino el proceso mediante el cual se cumplen las leyes y principios del
Creador. No es Dios, sino la Consciencia de Dios extendida
por todo el universo como un poder mental que funciona
y lleva a cabo los deseos de Dios.
En un
principio, cuando Dios creó todo lo que existe, estableció Él ciertas reglas,
leyes y principios, que son los procedimientos activos y los métodos para el
funcionamiento sistemático e impersonal de este universo. Estos principios, reglas y procedimientos constituyen
el Cósmico, y aunque están relacionados con
Dios, no son Dios sino más bien un factor separado o un poder separado, por lo
que respecta a identidad. Para hacer esto más claro
supongamos que una gran mente de alto poder
y educación ingresó
a un país subdesarrollado y
no bien establecido en este mundo, y todavía en estado virgen y primitivo.
Digamos que esta gran mente se estableció como rey o señor. sobre esta tierra y procedió
a crear en ella una verdadera
civilización y a hacer que las cosas crecieran y vivieran y se desarrollaran en
este país con sistema y orden. Y supongamos que desde el mismo momento en que
este señor se posesionó de este país, estableció ciertas leyes y principios que
deben ser eternamente inmutables y fijos y a los cuales toda cosa viviente y
toda criatura estaría sujeta, sin ninguna escapatoria posible.
Digamos
que él escribió todas estas leyes in mutables y todos estos estatutos y
mandamientos, procedimientos, reglamentos y principios en un gran libro que él
llamó el "Cósmico". Lo hubiera podido llamar el "Libro de las Leyes", el "Libro de la Constitución" o el "Plan Divino de la Consciencia Universal". Y supongamos que dio a este gran libro el poder creador, la vitalidad, la esencia, la energía, la inteligencia y la mente de su propio ser, para que
pudiera llevar a cabo las leyes escritas en sus páginas, hacerlas cumplir,
ponerlas a funcionar y cuidar de que prevalecieran automática, sistemática y universalmente. O supongamos que
este gran señor nombró un consejo supremo ejecutivo que lo representara,
compuesto por cien mentes inteligentes con el poder de hacer cumplir leyes y
reglamentos, y llevar a cabo sus principios y decretos fundamentales en este
nuevo mundo. Supongamos, también, que él llamó a este consejo o gabinete el
"Cósmico". Y supongamos que el señor dejó a este Cósmico la tarea de
hacer cumplir todo lo que él estableció original mente como una ley inmutable.
Difícilmente podríamos llamar al "Cósmico" Dios, y
difícil mente creeríamos que
el "Cósmico" es Dios o una parte verdadera de Dios; sin embargo, la
relación entre este "Cósmico" y Dios sería verdaderamente íntima.
Supongamos, por otra parte, que el Señor se ha reservado el derecho y el
privilegio de interceder o intervenir o de mostrar misericordia cuando él lo
crea necesario. Y supongamos que él no otorgó al Cósmico, o a su gabinete, o a
la mente universal de su gran libro de leyes,
ningún privilegio de intervención, o ningún privilegio de cambiar o modificar ni una sola ley.
Aquí tendríamos dos poderes gobernantes que funcionarían en este país:
uno sería el señor mismo,
supremo por encima de todo; el otro estaría constituido por sus leyes y
procedimientos establecidos que funcionarían sin modificación o parcialidad y
que automáticamente lleva rían a cabo los ideales originales y fundamentales de
Dios. No habría rivalidad alguna entre estos dos grandes poderes, porque el
Creador de todas las cosas podría despojar instantánea mente al Cósmico de toda
su autoridad y poder.
A medida que este nuevo país o este universo entero progresara y los hombres
comenzaran a hacer cosas,
vivirían de acuerdo con las reglas del Cósmico, o bien las desobedecerían. Si las desobedecieran el Cósmico
infligiría automáticamente su rechazo, o imprimiría su consejo bajo la forma de
algún sufrimiento o de algún medio de llamar la atención acerca de los errores
cometidos. Esto se haría independiente mente de la consideración o atención
personal de Dios. Por otra parte, si el hombre quisiera rezar o entrar en
armonía con Dios y buscar intervención, buscar su perdón o su ayuda, ten dría
él el privilegio de hacerlo. El podría lograr que los reglamentos del Cósmico
fueran aparta dos temporalmente en su propio caso, gracias a la sabiduría
superior y a la misericordia de Dios.
En todas
las cosas que experimentamos desde el comienzo de la vida hasta su fin, estamos
en contacto con los mandatos, reglas, instrucciones e inclinaciones del
Cósmico, o bien de Dios. In dudablemente, Dios interviene en la vida de muchos
y dirige su curso, e interviene y sus pende una regla del Cósmico o una
decisión tomada por la mente Cósmica. Él permite que el individuo, por la Gracia Divina, experimente algo que el Cósmico no le habría otorgado. Esto nos lo ha asegurado Dios, y la oración y la comunión
con Él son los canales por medio de los cuales podemos apelar y buscar esa intervención divina. Pero
en todos los asuntos ordinarios, las leyes inmutables y establecidas del
Cósmico prevalecen y afectan nuestra vida.
Cuando
hacemos el bien acumulamos bien para nosotros en los anales del Cósmico. El
Cósmico está entonces listo, a su debido
tiempo, para recompensarnos y otorgar sus bendiciones sobre
nosotros, como una compensación automática por lo que
hemos hecho. Si hacemos mal, éste queda pendiente en los anales Cósmicos y en
algún momento, de alguna manera, el Cósmico exige un ajuste o una compensación
automática. Por lo tanto, podemos ver que cuando alguna bendición inusitada
llega a nuestra vida, ella ha venido a nosotros a través de Dios o a través del
Cósmico. Si procede de Dios será en forma de una intervención divina,
como con testación a nuestras plegarias; si procede del Cósmico será una compensación automática por lo que hemos
merecido.
Por esto es que hablamos de Dios y del Cósmico
en relación con los asuntos
que llenan la vida de los
hombres y las mujeres y todas las criaturas vivientes.
DONES CÓSMICOS
Naturalmente,
todo aquel que tiene necesidad de algo cree que está calificado y tiene derecho
a recibir ayuda del Cósmico. Creo que lo más difícil del mundo que podamos
comprender es por qué nosotros, o cualquier otra persona,
no recibimos ciertos
dones Cósmicos. Ante todo, estamos
cegados por la presión y la
in fluencia de nuestras necesidades. Nuestros de seas o las exigencias que se
nos hacen se con vierten en elementos descollantes y dominantes de nuestro
pensamiento, y somos parecidos a los niños que creen que el menor deseo nuestro
por alguna cosa debe quedar satisfecho. Creemos que el mero hecho de que haya una necesidad o un deseo, es suficiente en sí mismo para garantizar una petición nuestra
por la cosa deseada.
Desde el
punto de vista del Cósmico, esto no es correcto ni verdadero. El deseo de algo
y hasta una gran ansiedad por algo, no constituyen una verdadera necesidad; y
aun aquellas cosas que creemos que necesitamos verdadera mente desde todo punto
de vista humano, pudieran no ser verdaderas necesidades cuando se las considera
desde el punto de vista Cósmico. Con frecuencia recibimos correspondencia de
personas que nos dicen lo que ellos creen que necesitan o lo que ellos exigen o
piden al Cósmico, y nos piden consejos para que les expliquemos cómo pueden
obtener una demostración del Cósmico. Cuando nos sentamos a considerar los
breves incidentes de esas vidas y las condiciones que rodean sus presentes
circunstancias, y luego leemos la descripción de lo que ellos tratan de
obtener, y finalmente tomamos nota de lo que piden al Cósmico como necesidad,
vemos claramente que las cosas elegidas por muchas de esas personas como si
fueran necesidades, no lo son en absoluto. No son sino invenciones de la mente
humana basadas en razonamientos ilógicos y en una falsa
comprensión de las condiciones verdaderas. La mayoría de las
peticiones en este sentido, incurre
en un error tan grande como el deseo que tenían muchas personas hace años de adquirir drogas o sedantes
químicos para cualquier pequeño dolorcillo, en vez de buscar un tratamiento o
un ajuste en la vida que corrigiera la causa del dolor.
Una cosa es cierta, y es que nosotros mismos raras veces somos el mejor
juez de lo que necesitamos.
Mientras no estemos
debidamente adiestrados para pensar y comprender la ley Cósmica, no seremos
capaces de decidir si podemos aconsejar al Cósmico en lo que debe hacer, o
dejarlo todo a la discreción del Cósmico. Cualquier persona
que tenga necesidad
de algo, con abundante fe en Dios y en el Cósmico
para la comprensión de todas
las cosas, puede creer que tiene que decirle a Dios y aconsejar a Dios y a los
poderes Cósmicos acerca de lo que esa persona necesita y por qué lo necesita y
cómo debe satisfacerse esa necesidad. Con semejan te actitud esa persona
naturalmente cierra la puerta a toda ayuda Cósmica que desee.
Hoy,
millones de personas creen que lo que necesitan por encima de todo es dinero.
Hay, por otra parte, otro grupo pronto a levantarse y decir que no es dinero lo
que desean, sino cierto tipo definido de empleo con el cual pueden ganar
dinero. Con toda franqueza dirán con cierto orgullo que no quieren limosna, que no quieren un donativo de dinero, que no
quieren que les pongan algo en el bolsillo, que no buscan consejo, sino que
quieren una verdadera oportunidad de trabajar y de ganar con el sudor de su frente
hasta el último centavo que necesitan. Pero veremos que esas personas
declaran muchas veces,
de manera precisa,
cuál es la oportunidad que quieren que se les
ofrezca, y qué clase de empleo necesitan, y cómo y cuándo y dónde.
Estos
están tan equivocados en sus peticiones como si estuvieran sentados en su casa o echados
en una
hamaca bajo las palmeras de
Florida, gozando de las brisas marinas y esperando que una nube Cósmica se
cierna sobre ellos y les arroje en los brazos
un saco de dinero. Están
tratando de decirle
al Cósmico cómo es
que debe ayudarlos.
El hombre
que en el pasado ha estado empleado en cierta clase de trabajo, en el cual cree
que es muy competente, y por medio del cual se ha ganado bien la vida
anteriormente, pide ahora al Cósmico que lo reponga en la misma clase de
empleo, o lo ponga en contacto con la misma fuente de entradas, y con ninguna otra. El hombre que con facilidad o con gran dificultad y trabajo, ha ganado un sueldo en cierto tipo de actividades, cree que el Cósmico
debe abrirle en ese mismo canal una buena oportunidad para continuar.
No se les ocurre a esas personas que una parte de la razón de los cambios
que ahora se efectúan en la vida de muchos, y parte de la causa de su
falta de empleo, puede ser una tentativa por parte del Cósmico para forzarlos a
cambiar la clase de su empleo. Pudiera ser para llevarlos a adoptar otra manera
de ganarse sus entradas. Por lo tanto, con su insistencia en regresar al mismo
canal o a emplear los mismos medios, sin buscar otros, y manteniéndose firmes
contra un posible contacto con otros medios de ganarse la vida, están
combatiendo las libres actividades del Cósmico; están impidiendo la realización de la cosa que precisamente están buscando.
Para
recibir ayuda Cósmica uno debe estar perfectamente con la mente libre, y
conceder a Dios y al Cósmico no solamente una omnipotencia hipotética y una
sabiduría universal, sino concederles también un completo abandono de nuestra
interferencia personal. Uno debe permitir a Dios y al Cósmico que se mueva en sus propias vías misteriosas para producir los resultados deseados, y por lo tanto uno debe estar
listo para ceder a todo
impulso que sea bueno. y aceptar toda corazonada y toda sugerencia que pueda
venir de adentro o de afuera. Sólo de esta manera puede el Cósmico realizar no
sola mente los grandes cambios que ahora se efectúan para el mejoramiento del
hombre, sino los cambios necesarios para que el individuo se beneficie en su
evolución personal.
EL LIBRE ALBEDRIO
Libre albedrío
es un término que representa una doctrina. Aun cuando la doctrina pueda
ser más o menos
comprendida por algunos, el término libre
albedrío es mal entendido por la mayoría. Incuestionablemente, el Cósmico
nos impele a veces a hacer cosas, del mismo modo que el mundo material con sus
brillantes y fantasmagóricos oropeles, nos tienta a veces a hacer ciertas
cosas. Entre los impulsos y tentaciones, tanto del Cósmico como del mundo
material, tenemos el privilegio, no podemos decir el derecho, de escoger
nuestra manera de ceder. Se sabe que cuanto el tentador trató de tentar a
Jesús, Él dijo: "Detrás de mí, Satanás". Recientemente oí decir a un
hombre que hoy en día la gente vive de una manera tan atolondrada, que parece
que dijera: "Detrás de mí, Satanás, y empújame".
Parece
que en años recientes la mayor parte del mundo ha ido cediendo gradualmente a
las tentaciones materiales, ignorando los impulsos Cósmicos, y por lo tanto
hemos tenido un mundo que es un ejemplo glorioso o un ejemplo opuesto, según
nuestro punto de vista, de la famosa idea del libre albedrío. Es cierto que la humanidad ha tenido una larga temporada
de libre albedrío; libremente ha querido
hacer toda clase
de cosas que no debiera haber
hecho, y gradualmente ha aumentado su descaro y atrevimiento hasta
el punto de que el mismo mal que ha provocado y
tolerado y consentido y madurado, gradualmente la ha aplastado y golpeado. Hoy
tenemos millones de hombres y mujeres en el mundo que están tratando de
redimirse; están tratando de zafarse, aunque fuera tirando de los cordones de
sus zapatos, para salirse del pantano de dificultades en que se habían hundido
como si se hubieran zambullido en una piscina angélica. !Esto dizque es libre
albedrío!
Dios nos dio la facultad de razonar,
de llegar a conclusiones, y de emplear nuestra voluntad para hacer
las cosas que resolvemos querer hacer. Pero al
mismo tiempo hizo él un poquito más rígidas y un poquito más fuertes las leyes
de la compensación. Parece que el hombre olvidara que junto a su libre albedrío
está la obligación voluntariamente asumida de ser responsable de lo que él
quiere. Según escogemos, así mismo asumimos ciertas condiciones kármicas. El
hombre no puede salvarse por ningún sustituto, ni por la gracia de Dios o de su
hijo, Jesús, el Cristo, a menos que el hombre se salve primero a sí mismo. Toda
la sangre derramada en el Calvario, multiplicada por mil, no puede salvar al
pecador que tozuda y arrogantemente emplee su libre albedrío y luego trate de
escurrirse de su obligación o responsabilidad para que sus deudas kármicas sean
canceladas, evadidas y colgadas en la cruz de otra persona. Es él mismo quien
tiene que ser crucificado en su propia cruz y padecer
el dolor de los clavos
que 41 hizo que le atravesaran su propia carne. Sobre su frente debe posarse la corona de es pinas
de su consciencia, y del costado de su cuerpo debe fluir la
sangre ennegrecida de sus propios malos deseos.
Aquel que es el mayor exponente
del libre albedrío,
y que lo acompaña por un continuo
ejercicio de él, es
el primero que protesta contra cualquier otro individuo que pretenda vivir de
acuerdo con el mismo código. El libre albedrío significa para quien sabe
ejercerlo, una libertad otorgada exclusivamente a él. Es su albedrío, y sólo su
albedrío, el que debe ser libremente ejercido. Desde el momento en que él va
contra la demostración de libre albedrío por parte de otros seres humanos, él
protesta, pues ciertamente que el libre albedrío de todos los seres, libremente
ejercido, actuará corno restricciones y limitaciones para todos. Si yo
libremente cumpliera todo
juicio y todo criterio mundano, y tratara de llevar a cabo libremente toda
conclusión que mi mente objetiva resol viera, incuestionablemente que yo
pisotearía los derechos y privilegios de los demás. En realidad, yo no podría
expresar libremente mi voluntad sin forzar a otros a obedecer mi deseo e inhibir su propia
voluntad.
No puede
existir un libre albedrío universal, y por lo tanto semejante idea es, por esa
razón, una idea falsa. La ley y el orden son la única voluntad que puede
expresarse libremente, y su libertad de expresión aumenta en la misma
proporción en que esa voluntad esté de acuerdo con la voluntad divina. Mientras
yo me conduzca de acuerdo con la armonía del universo y con el plan divino
universal, tendré libertad de expresión para mi alma y para mi ego mundano.
Pero en el momento en que yo trate de hacer de esa libertad de expresión y de ese libre
albedrío una cosa mía y libre en todo sentido, quedaré fuera de armonía con el universo. Tengo entonces que someterme a
la libertad de expresión de todos los otros seres humanos,
o que dominar su libertad de expresión.
Por esta razón yo prefiero escuchar
y atender los impulsos del Cósmico y estar en armonía con él, pues por su mediación no puede venir la
destrucción, y el resultado de esto será sola mente la paz y una vida
constructiva. Es este el único libre albedrío que está de acuerdo con la vida
eterna, la paz y la felicidad.
ACERCA DE LAS CURACIONES
Tal vez
algunas veces somos poco cuidadosos en el empleo de frases y palabras cuando
tratamos de expresar brevemente algunas ideas místicas, y caemos en la
costumbre de emplear frases populares. Yo sé que muchas veces he dicho que la naturaleza realizará muchas cu raciones si le damos la oportunidad, y que la naturaleza
cura mucho y hace muchas cosas. Pero, después de todo, ¿qué queremos decir
cuando empleamos la palabra naturaleza de
ese modo? Permítaseme decir qué es lo que tengo en mientes y entonces podrán
ustedes decir si comprenden eso del mismo modo.
En primer
lugar, no puedo separar las leyes y principios de la naturaleza, de la
Consciencia de Dios. Cuando digo que la naturaleza hace algo, quiero decir que
Dios lo hace por medio de las leyes naturales. Jamás tengo la idea de que la
naturaleza y Dios son distantes o separados. Pero sé que hay quienes
niegan la existencia de Dios y dicen que todo se debe a las leyes
de la naturaleza. Así, vemos que estamos
expuestos a malentendidos si
decimos que la naturaleza efectúa las curaciones y dejamos de explicar qué es
lo que queremos decir. Creo plenamente que en el principio del tiempo Dios creó
y estableció ciertas leyes y principios para que funcionaran en el plano
terrestre, así como estableció ciertas leyes para que funcionaran en el
Cósmico. Estas leyes terrenales son las leyes de la naturaleza y si bien
realizan y producen cosas milagrosas, las están haciendo de acuerdo y junto con
la Consciencia de Dios.
El
materialista, y especialmente aquellos que tratan de atenerse a una idea
mecánica de la vida, quieren que creamos que las leyes de la naturaleza son
únicamente leyes creadas por sí mismas y establecidas gradualmente por la
naturaleza misma, de manera mecánica, y que
no hay una inteligencia suprema, un ser supremo que tiene a su cargo el
funcionamiento de esas leves, o que haya sido creador de ellas en el comienzo del tiempo. Tratan
ellos de decirnos
que toda acción
del cuerpo humano,
toda acción del cerebro,
toda acción de cualquier planta o flor, de cualquier semilla que se ponga en la
tierra, de cualquier mineral que crezca
o evolucione, es el resultado
de una acción y reacción química o mecánica o física. No voy a emplear el
tiempo de ustedes en analizar ahora la teoría mecánica de la vida, porque
después de haberla explicado de acuerdo con los mejores libros que tenemos en
nuestra biblioteca, tendría la obligación de señalar a ustedes muchas
discrepancias e incoherencias que ustedes pudieran no haber visto. Sé bien que
después de hecho esto, ustedes descartarían la mayor parte de la teoría mecánica
de la vida y la olvidarían. ¿Entonces
para qué vamos a perder una
hora en explicar algo que ustedes eventualmente rechazarían, del mismo modo que
se despojarían de cualquier cosa ficticia o inútil?
Ahora bien,
cuando decimos que las leyes
naturales de Dios sanan, curan
o corrigen y remedian ciertos estados perjudiciales del cuerpo,
queremos decir que esas leyes y principios emplean y cooperan con las fuerzas constructivas y creadoras del universo y llevan a cabo cierto método sistemático de reconstrucción
que siempre ha existido en la naturaleza y que siempre existirá.
Un estudio sencillo de la fisiología nos mostrará a cada uno de
nosotros que cada hora de actividad de índole física y cada momento de
actividad mental desgasta alguna parte
del cuerpo humano o del
cerebro humano. No podemos caminar por el cuarto sin emplear alguna
energía y desgastar algunas células de los
tejidos o algunas células
nerviosas. Mientras más fuerte sea el ejercicio, físico o mental, mayor será la
destrucción en un sentido puramente material. Aun durante el sueño, cuando los
procesos reconstructivos están en su grado máximo de actividad, siempre se está
efectuando algún proceso destructivo. La vida misma en el cuerpo físico es un
proceso de destrucción de células viejas y de formación de células nuevas.
Quiero asegurar a ustedes que la vida en el cuerpo físico dejaría de
manifestarse si se pudiera hacer algo para impedir los procesos de desgaste de
algunas de las células que componen nuestros cuerpos. Sería eso un estado tan
serio, como si se hiciera algo para impedir la creación de nuevas células que
reemplazaran a las gastadas. Estas
dos fases, desgaste
y reconstrucción, son las dos mitades del mismo ciclo
de evolución. y no se puede suprimir la mitad del ciclo
sin quebrantarlo todo.
La
conservación de la vida v la conservación de la energía están basadas en
suministrar al cuerpo humano
suficiente descanso o tiempo de descanso cada veinticuatro horas para permitir
que los procesos constructivos hagan un trabajo que equilibre los resultados de los procesos
de desgaste. Dicho de otro modo,
es casi como una cuestión de Debe y Haber en un libro de caja. Tiene que haber
tanta construcción como hay desgaste, o si no el cuerpo y todas sus partes
cederían pronto a la enfermedad y la debilidad, y la vida misma terminaría en
ese cuerpo.
Si no hay suficiente recuperación y reconstrucción para igualar el proceso de desgaste y destrucción, el cuerpo y el cerebro no ganarían nada,
ni crecerían, y no tendrían salud. Debe haber un poquito más de actividad
creadora en cada una de las veinticuatro horas o en la suma total del período
de cada día.
Acerca de
cómo la naturaleza en sus variadas y diversas maneras lleva a cabo esta
reconstrucción y esta curación y este remedio, tenemos
información abundante, pero requeriría meses
y meses de explicación para que podamos cubrir, aunque fuera
superficialmente, cada uno de los procesos conocidos. A medida que analizamos
el asunto vamos quedando más convencidos de la verdad del viejo dicho bíblico
de que estamos terrible y maravillosamente hechos. Hay algunos
procesos que funcionan en nuestro cuerpo que la ciencia ha tratado de analizar
desde hace tiempo. Hablando de la química del cuerpo y de sus acciones químicas
o mecánicas, puedo decir que todos los grandes bioquímicos del mundo y todas
las grandes autoridades en la teoría de la vida mecánica, no han podido
explicar algunos de los principios de reconstrucción que operan a diario.
Cierto es que no han podido repetirlos completamente en una acción puramente
química o mecánica.
¿;Han
pensado ustedes alguna vez en la obra maravillosa que se efectúa
inconscientemente, automáticamente, eficazmente, por los procesos de la
naturaleza cuando ustedes se dañan cuerpo, como,
por ejemplo, al cortarse una pequeña parte del tejido de una mano? Digamos que
ustedes han estado manejando un cuchillo afilado
que se ha resbalado y ha
cortado una herida de medio centímetro en uno de los dedos. La sangre fluye
libremente y se siente un ligero dolor, y probablemente ustedes sumergen el
dedo en agua para lavar la sangre y disponerse a atar el dedo para dejar que la naturaleza cuide de él. Si ustedes
son de aquellos que temen los microbios y la infección, probablemente
acudirán a algún rincón de la casa en busca de
alguna substancia o líquido para poner en la herida y limpiarla.
El sano
empleo de esas cosas es simplemente una ayuda para la naturaleza. Después de
todo, si la piel junto a la herida no está limpia y algo extraño se introduce
en la incisión, la naturaleza tendría más trabajo para librarse de ello que el trabajo que costaría limpiar
lo sucio. Pero aun si no se aplica nada a la herida, se verá
que la naturaleza comenzó instantánea mente a remediar
el daño. Es como si la consciencia del cuerpo
instantáneamente llamara a los bomberos, a la policía, a la sanidad y junto con
éstos al departamento de limpieza de las calles y a varias otras organizaciones
higiénicas, a la vez que avisara a los servicios de la ciudad para que detengan
la alta presión, para que reduzcan la circulación y hagan mil y una cosas que
ni ustedes ni yo podemos soñar siquiera.
La manera más rápida para que esa herida cicatrice es dejar que el aire esté en contacto con ella, a no ser que el aire esté extraordinaria mente
contaminado, como sucede en algunas fábricas o casas muy sucias. El aire bueno
y saludable del exterior ayudará
a que la herida cure más rápidamente que si se le ponen
muchos vendajes, porque la sangre tiene una facilidad notable para
coagularse desde el momento en que el aire la toca, y esta sangre coagulada
forma una cubierta encima y alrededor de los tejidos dañados. Esta es la
primera etapa del proceso para remediar el daño, porque mientras el flujo de la
sangre no se haya detenido, no puede cerrarse la herida. La sangre debe
detenerse tan pronto como sea posible, pues si no, se perdería una buena
cantidad de ella, y esto requeriría un trabajo extraordinario por parte de los
procesos de la naturaleza para reemplazarla. Así, la naturaleza cuida de la
situación, y gradualmente crea nuevo tejido celular y la herida cicatriza poco
a poco de una manera que los más maravillosos cirujanos, químicos, mecánicos,
materialistas y filósofos no podrán igualar jamás.
En todo
nuestro cuerpo se efectúa esa reconstrucción a cada momento, a cada hora y 3
cada día. El aprender de memoria
un poema y hasta el aprender de memoria un número de teléfono, desgasta
algunas células cerebrales que deben reemplazarse instantáneamente. El
atravesar apresuradamente la calle para subir a un auto móvil, quebranta y
destruye algún tejido, lo que requiere que la naturaleza se ponga en acción y
reemplace la pérdida.
Ahora
bien, la naturaleza hace todo esto a su manera, sin consultarnos y sin sentarse
cómoda mente en una silla para explicárnoslo todo en alguna
noche frente a la chimenea. La naturaleza cree que si queremos
saber lo que ella hace, debemos ponernos a escudriñar hasta encontrarlo. Si no estamos
lo suficientemente
interesados para dedicarnos a descubrir sus procesos con gran trabajo
y largas investigaciones, no seremos dignos de
saber nada acerca de ellos. Pero resulta maravilloso saber que, si compren
demos o no sus procedimientos, el trabajo de ella prosigue sin perjuicios, sin
inclinaciones y sin preferencias de ninguna clase.
El más
pobre, el más humilde e ignorante miembro de una tribu de alguna isla lejana
podría ver que la naturaleza lleva a cabo su trabajo en el cuerpo de él con la misma prontitud y con la misma eficacia
que si se tratara de la persona mejor informada y más inteligente del
mundo occidental. Sin embargo, podemos obstaculizar los procesos de la
naturaleza y podemos poner muchos tropiezos en su camino. Podemos darle más
trabajo del que tendría que hacer, y así podemos retardar la eficacia de sus
procedimientos y alejar la realización del fin adecuado.
En
realidad, estamos haciendo esto, más de lo que cooperamos con la naturaleza.
Por la mañana, al levantarnos, podemos dejar de hacer el ejercicio necesario
para estimular a la acción todas las partes del cuerpo. Tal vez entonces
comemos una porción de manjares que no deberíamos comer, nos enrollamos en una
porción de telas en torno a nuestro cuerpo, ponemos zapatos apretados a
nuestros pies, y un sombrero apretado en la cabeza, y un anillo
apretado en los dedos, y mil cosas
de esta clase. Luego, en vez de caminar
subimos a un tranvía o a un automóvil para ir al trabajo. Tal vez entonces nos
sentamos a trabajar con una luz pobre y con un aire viciado, para luego
hartarnos con abundantes alimentos pobremente preparados y con combinaciones
químicas impropias, poniendo así en nuestro cuerpo cosas que son nocivas,
olvidándonos de dar al cuerpo los elementos nutritivos naturales y químicos que
los procesos de la naturaleza necesitan para formar tejidos y sangre. Luego,
hacemos la misma cosa a mediodía y por la noche y finalmente nos acostamos
llenos de venenos y extenuados. Cierta mente que no podemos decir que estamos
cooperando con la naturaleza.
Nuestra organización Rosacruz tiene un poquito
más de conocimientos o un poquito
más de
conocimiento especial acerca
de los procesos de la naturaleza, especialmente acerca de los procesos de la
mente, y por esto tenemos
tanto entusiasmo en nuestro sistema
de instrucción y de ayuda a los demás acerca de la manera correcta de vivir.
Nuestro propósito es dar a la naturaleza una mayor oportunidad, una mayor
ocasión de realizar su trabajo natural,
como Dios pensó que lo hiciera. No podemos efectuar
la curación real y verdadera; no podemos re mediar las
condiciones, ni puede hacerlo ningún médico. Pero nuevamente llamo la atención
de ustedes acerca de que es tan importante cooperar con la naturaleza y
aprender a darle toda oportunidad y evitar el obstaculizar los procesos de la naturaleza, como lo es rezar para pedir la salud y la felicidad, o como lo es llamar a un
médico.
REENCARNACIÓN
Todos mis
actos, día a día, están basados en la misma convicción de que si cualquier cosa
interrumpe lo que estoy haciendo
y pone término a mi presente vida,
repentinamente o de otra manera,
yo estoy preparado y listo para el Gran Cambio. De
antemano espero la Experiencia interesante de estar preparado espiritualmente
para un nuevo nacimiento. Este conocimiento me guía al planear la cantidad de
trabajo que quiero llevar a cabo en esta encarnación. Esto me ayuda
a planear mi obra del futuro, porque
sé que muchas de las semillas que ahora siembro cuidadosamente
crecerán y estarán prontas para que yo las coseche en algún tiempo distante en
el futuro. Yo pudiera no saber en mi próxima encarnación que fui yo mismo quien
planté las semillas de hoy; por otra parte, si pudiera saberlo, por lo menos
viviré para gozar de algunos de sus beneficios, y este es el principal motivo
que me guía en lo que hago hoy y haré mañana. Esto también elimina de mi
consciencia todo temor de muerte súbita o todo temor por el futuro. Esto me
permite centrar mi pensamiento alegremente en lo que estoy haciendo hoy. He
llegado a saber mucho acerca de mi anterior encarnación, y si en la próxima
puedo llegar a saber otro tanto acerca de la presente, estaré contento.
Es un placer constatar que durante los últimos diez años se ha hablado
más acerca de la reencarnación y
del renacimiento que en
ningún otro momento en la historia del progreso cultural v ético. Más
personajes eminentes y pensadores profundos han admitido
libremente su perfecta
comprensión de la reencarnación, y más de ellos se convierten a este
principio sano y racional de toda vida.
Una de las preguntas que constantemente hacen
quienes están dudosos
acerca de la doctrina de la
reencarnación es la de si esta o aquella persona de gran renombre cree o no en
la reencarnación.
Naturalmente, es fácil que
perdamos la paciencia con semejantes personas, porque es una tontería que una
persona funde su fe y su confianza en un principio, porque tal o cual individuo lo acepta. Ha sido esa la gran dificultad con todas nuestras
doctrinas religiosas. Se nos ha dicho que no hay razón para dudar de algunos de estos principios religiosos, a causa de que los mayores
pensadores del mundo los hayan creído. Este no es el criterio para establecer la verdad
de un principio, Los mayores pensadores del mundo creyeron en un tiempo que la
tierra era plana, pero esto no influyó en la curvatura de la tierra. Sin
embargo, algunos tienen la inclinación de creer en algo que reciba el apoyo o
la aprobación de personajes y mentalidades eminentes. Esta inclinación conduce
a esas personas a hacer un análisis cuidadoso de un asunto que, de otro modo,
lo ignorarían. Gracias a esa investigación resultan numerosos conversos, y es
este el único bien que se obtiene de mencionar los nombres de personas
destacadas mundialmente, que aceptan la doctrina de la reencarnación.
Al escribir
sobre este punto viene a
mi mente el fallecimiento de Sir Arthur Conan Doyle. Es interesante
saber que en su última entrevista destinada a la
publicación, concedida a Mr. George Vierech, el célebre periodista, Conan Doyle habló sobre la reencarnación. Esto
es interesante, porque Sir Arthur es generalmente conocido como una luminaria
descollante en los principios fundamentales del espiritualismo. Muchos espiritualistas que aceptan los principios fundamentales de esa religión,
no aceptan las doctrinas de la reencarnación. Esto se debe a que el
espiritualismo, como filosofía, formó una estructura especulativa basada en la
suposición de que una vez que el alma abandonaba el cuerpo físico aquí en la
tierra, pasaba a un mundo espiritual, donde permanecía, consciente de sí misma
y consciente de todas las otras almas por toda la eternidad, sin abandonar jamás
el mundo espiritual para reencarnar. Centenares de personas eminentes del movimiento espiritualista han comprobado que esa suposición era falsa, y que luego de cierto número de años, parecía imposible
hacer contacto alguno con el alma de una persona fallecida, en el reino
espiritual. Sea como fuere, no vamos a entrar en
una discusión de la reencarnación contra el espiritualismo, sino que
consideraremos brevemente la declaración categórica de Sir Arthur. Le
preguntaron si creía, como Henry Ford, en la doctrina de la reencarnación y si
esperaba volver a nacer y llevar a cabo alguna obra importante, como lo esperaba
Henry Ford. La contestación de Sir Arthur,
como la transcribe Mr. Vierech en su publicada entrevista, fue la
siguiente: "Creo que el alma nace y vuelve a nacer muchas veces. No estoy
seguro de que adopte siempre nuevamente la forma humana, después de haber
desechado ese ropaje, pero mis ideas se inclinan en ese sentido".
Por esta declaración podemos
ver que Sir Arthur se había convencido, por medio de alguna experiencia, de que el alma humana vuelve
a nacer, o dicho de otro modo, que continúa viviendo o existiendo
conscientemente y pasa por una reencarnación o renacimiento, en el que adopta
un nuevo carácter o personalidad. Sin embargo, él no está seguro, por sus
experiencias, que ese nuevo nacimiento ocurra en la tierra en forma humana,
aunque sus experiencias lo inclinan a creer que sí.
Por otras
declaraciones de Sir Arthur, parece que estuvo dedicado a comprobar los
principios de la reencarnación. Su fallecimiento súbito parece que ocurrió
antes de haber terminado sus experimentos, y quedó enteramente convencido de
que los nuevos nacimientos que descubrió se verificaron en forma humana, aunque algunos indicios
indicaban hacia ese fenómeno. El hecho importante es que este hombre
de ciencia, de mente muy aguda y analítica, descubrió la verdad de la doctrina
de la reencarnación.
Por otra parte, es interesante observar
que en la revista "Liberty", del '7 de enero de 1929, se publicó una entrevista con otro hombre famoso,
George Bernard Shaw. Esta entrevista fue escrita por Mr. Hayden Church, otro
periodista bien conocido. En ella el señor Church dijo: "Que Bernard Shaw
cree en la supervivencia después de la muerte,
es cosa muy clara. Dicho
con más exactitud, 61 cree que morirnos para nacer nuevamente, y nacer mejor
(para ser ? e fabricados, como lo
dice en uno de sus prefacios) y así sucesivamente muchas veces".
Así, hallamos
dos hombres eminentes, que pueden citarse
junto con Henry
Ford y muchísimos más cuyos
nombres han sido menciona dos en el pasado.
Otra de
las preguntas que con frecuencia hacen quienes dudan de la posibilidad de la
reencarnación es ésta: ¿Por qué, si
la reencarnación es cierta, y hemos vivido en una vida anterior aquí en la
tierra, no recordamos nada del pasa do?" Esas personas arguyen
que pueden recordar
cosas de días pasados, aquí en la tierra, en la presente
encarnación, y se preguntan por qué no recuerdan incidentes de alguna vida anterior del mismo modo. Podemos responder a esta
pregunta haciendo otra: "¿Cuántas cosas de su primera infancia recuerda
usted?" Cualquier adulto de treinta años tiene algunos vagos re cuerdos de
eventos importantes de su vida durante su quinto o séptimo o noveno año, o tal
vez entre el quinto y el octavo. Ordinariamente esos recuerdos son muy vagos y
representan un solo incidente en cada recordación. Esos incidentes están muy
separados unos de otros y no son más de cinco o seis durante los tres o cuatro
años de la infancia, después del cuarto o quinto año de edad.
Es difícil para
cualquier adulto recordar cosas que ocurrieron hace veinte años. Necesitamos
que nos lo recuerde algún incidente, o tal vez una asociación de ideas nos trae a la memoria
algún difuso incidente del pasado. Los re cuerdos y la memoria de los acontecimientos
decrece en vividez y precisión a medida que nos alejamos de los años anteriores de nuestra vida. Recordamos con más claridad
cosas de hace diez años, que las que ocurrieron hace veinte.
Si la mayoría de nosotros constata que nuestra memoria se hace indefinida y se
hacen vagos los recuerdos de cuando teníamos cinco o seis años de edad,
imaginémonos lo que será recordar incidentes que ocurrieron en nuestra vida
hace sesenta, setenta u ochenta años. Dicho en otras palabras, si el recuerdo
se desvanece a medida que retrocedemos hacia nuestra juventud, no deberíamos
sorprendernos el hallar una completa ausencia de ellos, si en vez de retroceder
veinte años,
retrocedemos setenta, ochenta
o cien años.
No es cierto que nadie pueda recordar nada de una encarnación anterior. Esto me recuerda
al niño aquel que estaba en la feria y abandonó su sitio junto a sus
padres y anduvo vagando por detrás de bastidores y cuando regresó les dijo que
detrás de la tienda había un hombre vendiendo palomitas de maíz y que él quería
un paquete. Cuando los padres le dijeron que tenía que esperar a que terminara
la función, él dijo: "¡Pero si todo el mundo está allá atrás comprándolas
y todos los niños tienen las suyas!" Y él no hablaba solamente por sí, sino en nombre de todos los niños que estaban
en sus sitios sin ellas.
La persona que dice
que nadie recuerda nada del pasado, habla sólo por sí misma y no tiene derecho
a suponer que nadie más tiene alguna experiencia definida que él no tiene.
Tenemos
muchos testimonios de personas que anteriormente no se habían detenido a pensar
en la reencarnación y que súbitamente han tenido una experiencia en que han
recordado claramente algún incidente que no habría podido suceder en la
presente encarnación. Lo más notable de esto es que muchos de esos re cuerdos
pueden verificarse. Muchas veces tienen relación con algún acontecimiento
histórico de mucha importancia, o con otro evento del pasado que no ha sido completamente descartado por la historia o por una manifestación tangible. Además,
sabemos que por medio de experimentos contenidos en los estudios místicos y
metafísicos, y en las enseñanzas Rosacruces, es posible despertar las memorias
adormecidas del pasado
y traerlas hasta el presente,
comprendiendo así muchas
cosas que ocurrieron en una encarnación
previa. Sabemos que hay otras maneras de probar algunos incidentes del pasado
en la vida de cada uno de nosotros.
Muchas
veces no podemos hallar dentro de nuestra consciencia objetiva una prueba de
que tomamos parte en las cosas que están guardadas
en nuestra memoria,
y, por lo tanto, podernos
tener la inclinación de considerarlas como imágenes de la imaginación, en vez de
cuadros de la realidad. Por esto es que muchas experiencias extrañas del pasado
son descartadas por quienes no saben cómo analizar un recuerdo y descubrir si
se trata de una experiencia verdadera o imaginaria. Por lo tanto, el fundamentar la posibilidad de la
reencarnación únicamente en el funcionamiento de nuestros recuerdos o nuestra
memoria, es un procedimiento muy débil, en vez de ser uno fuerte, como tales
personas arguyen con frecuencia.
Si yo
fuera a basar el curso de mi temprana edad únicamente en mis recuerdos,
entonces, en mi caso particular, diría que nací cuando tenía cinco años, y que
me dormí o dejé de existir entre mi quinto y mi séptimo cumpleaños, durante
cuyo lapso tuve algunos años de experiencia consciente, y luego no torné a la
consciencia terrenal hasta mi octavo año. Aun así, tendría en contra el
testimonio de mis padres, porque ellos sostienen que los pocos incidentes de que yo hablo como si hubieran
ocurrido en mi quinto año, y a los
cuales ellos hacen referencia, no sucedieron sino en mi octavo o noveno año, y
que en vez de recordar mis propias experiencias, estoy recordando la imágenes
creadas en mi mente por la conversación de mis padres. Por lo tanto, yo no
tendría pruebas de haber comenzado esta vida terrenal antes de mi octavo año.
Todo lo que recuerdo antes de ese tiempo no es más que el recuerdo de historias
que me contaron más tarde, en mi juventud, y que fueron repasadas en mi mente y
asociadas con el año en que ocurrieron. No tenemos que confiar en nuestros
otros métodos de comprobar la veracidad de los nuevos nacimientos, en vez de confiar exclusivamente en nuestra
memoria, en nuestros recuerdos.
CENTROS PSÍQUICOS
Muchas
veces me pregunto si un estudiante ocasional de estos asuntos sabe qué es lo
que llamarnos centros psíquicos. La mayoría de esos estudiantes piensan inmediatamente en el plexo
solar, porque este es
el que con mayor frecuencia mencionan los conferencistas poco informados y los
preceptores semejantes, desde el tablado público. Pero el plexo solar no es, en
absoluto, uno de los verdaderos centros psíquicos.
Hay en realidad siete centros psíquicos
de importancia, y el plexo
solar no está incluido en este número,
en ninguna de nuestras consideraciones. Yo sé que si tratamos de decir
esto a un estudiante esotérico cualquiera, este se asombrará o se pondrá
escéptico; por eso es que declaraciones rotundas, como esta, deben hacerse
cuidadosamente y con la debida consideración, en vista del progreso del
individuo.
Ante
todo, comencemos con la tiroides, situada en el cuello, donde se supone que
está la simbólica manzana de Adán. En algunas personas esta es muy prominente,
no porque la tiroides sea grande sino porque
las partes que la rodean
o glándulas asociadas, relacionadas con ella,
se han agrandado ligeramente y son de substancia física muy dura. La
glándula tiroides propiamente dicha afecta muchos de los hábitos físicos y
mentales del individuo. Parece que tiene su mayor efecto sobre las acciones y
reacciones mentales y, por lo tanto, afecta las reacciones físicas de los músculos y órganos del
cuerpo que tienen una función definida.
Cuando algo anda mal con esta glándula
tiroides, parece que hiciera más lentas las reacciones mentales. En realidad, produce una especie de pereza o pesadez mental,
que se ase meja a la idiotez
o a la perversión mental.
Así, se ha comprobado con frecuencia que los criminales que parece que no
tienen una reacción
o comprensión mental rápida y completa de sus
acciones, tienen anormalidades en la glándula tiroides; mientras que las personas
que son rápidas
y agudas en sus reacciones mentales, tienen una glándula tiroides normal. Psíquica mente, la
tiroides actúa como una especie de control de velocidad en el intercambio de
impresiones objetivas y subconscientes. No es ella el sitio donde esas impresiones verdaderamente cambian
o pasan de lo objetivo
a lo subconsciente, o viceversa, pero la rapidez
con que se efectúa ese cambio está controlada por esta glándula.
La glándula
pineal situada en el centro de la cabeza,
inmediatamente encima del nivel de la parte superior
de las orejas, es el órgano importante para trasladar las impresiones desde lo
subjetivo hasta lo psíquico y es en realidad el transformador que conecta y
traslada la inteligencia desde la consciencia psíquica hasta la consciencia
objetiva. Cuando esta glándula está muy desarrollada o más desarrollada de lo
corriente en la niñez, tenemos lo que se llama un niño precoz. También da por
resultado un niño que recuerda con facilidad y trae a su consciencia objetiva
presente muchas de las impresiones de su encarnación anterior. Así, este niño
puede mostrar, en edad temprana, una facultad
o habilidad muy desarrollada
para los idiomas, las matemáticas o las ciencias. Un desarrollo deficiente de
esa glándula produce un niño de intelecto
pobre y de escasa memoria,
sus reacciones serán defectuosas y la
inteligencia será lenta y torpe. Cuando es de tamaño corriente, requiere algún
desarrollo para ayudar al funcionamiento psíquico debido, de la naturaleza
espiritual del hombre.
La glándula
siguiente, de importancia como centro psíquico,
es la que llamamos la pituitaria.
Está
situada inmediatamente debajo
del cerebro, en el centro de la cabeza, más o menos a nivel con el centro de
las orejas, o ligeramente por encima. Este pequeño Órgano tiene que ver con el
desarrollo físico del cuerpo, más que con ninguna otra cosa. Su importancia
psíquica estriba en que mantiene una relación armoniosa entre las fuerzas
psíquicas del cuerpo y las fuerzas espirituales, en su reacción recíproca, para
producir la regeneración de las células y tejidos desgastados, y para el
mantenimiento de lo que llamamos el Izal
monium en el organismo. El funcionamiento debido (le este órgano ayudará
mucho en la curación inmediata de las enfermedades y en la
destrucción de los gérmenes extraños o de los elementos inarmónicos que se
introducen en el cuerpo. El desarrollo excesivo de este órgano, o un estado que
permita un funcionamiento exagerado, hace que el cuerpo crezca con demasiada
rapidez y produce personas muy grandes, de estatura gigantesca o mayor de lo
común. Por otra parte, el funciona miento subnormal de esta parte del cuerpo
produce enanos o una deficiencia en la estatura.
Justamente
detrás de la glándula tiroides, en el cuello, están las pnl-atil-oides unidas, que funcionan como un regulador de flujo de
vibraciones entre el sistema nervioso simpático y el espinal. Estas
paratiroides suavizan el dolor y tienden a igualar la distribución de las
vibraciones psíquicas y físicas del cuerpo humano, para establecer entre ellas
un estado armonioso. Es aquí donde comienzan las primeras etapas de un entonamiento Cósmico, pues a través del funcionamiento de las paratiroides el aura del cuerpo
físico ajusta las frecuencias de sus vibraciones para que estén en armonía con
la frecuencia Cósmica de vibraciones. Este centro combinado también debe ser
avivado por medio de experimentos psíquicos.
El siguiente centro
psíquico importante es el que llamamos glándula timo. Esta glándula tiene un funcionamiento importante en el período de la niñez.
Es el centro que primera
mente atrae el cordón de plata
del alma y trae al cuerpo el alma que rondaba en torno a la madre
inmediatamente antes del nacimiento del cuerpo infantil. Después que el alma ha
entrado en el cuerpo y lo que místicamente se llama el cordón de plata está
dentro del pequeño cuerpo, esta glándula del timo disminuye mucho de tamaño. El
cordón de plata entra en contacto con
todos los centros psíquicos, especialmente a medida que se desarrollan. Por
medio de este cordón se mantiene siempre una conexión entre el cuerpo y el
alma, o entre el cuerpo y el yo psíquico.
El centro
siguiente es el que llamamos el páno-eas.
Este es el centro y el asiento del producto llamado insulina, que es tan
necesaria en el cuerpo físico. Las funciones de esta glándula son
ordinariamente muy anormales en las personas que han dejado sin desarrollo a su
yo espiritual y a su yo psíquico. Mientras esto no Se corrija y comiencen las actividades, no habrá una fusión perfecta
de los poderes psíquicos. espirituales y físicos de todo el cuerpo y
el ser del hombre.
El
séptimo y Último de estos centros es el que se llama las suprarrenales. Este es el centro importante de nuestras emociones y
muchas veces se confunden las actividades de este centro con las del plexo
solar. Las suprarrenales están situadas detrás del páncreas, y ambas (las suprarrenales) están situadas
encima de cada riñón.' Aquí nuestras emociones, nuestros pensamientos concentrados y los impulsos
Cósmicos afectan nuestro
sistema nervioso simpático y se trasmiten como efectos mentales o físicos, y
aumentan su poder dinámico para manifestarse fuertemente en nosotros. Este
centro se desarrolla mucho tan pronto como los otros centros comienzan su
desarrollo. Por esto es que el místico verdaderamente desarrollado llega a ser
vivamente sensitivo con todos los dolores y tristezas del mundo, así como
también con sus alegrías.
Sabemos que es un hecho notable
de la historia que no solamente Jesús, sino todos los Grandes
Maestros,
lloraban libremente y reían libremente. Esto se
debe a que el centro emocional acciona y reacciona libre y completa mente y da
al yo espiritual y físico todas las
sensaciones emocionales necesarias para gozar la vida con la mayor plenitud.
Cuando este centro está subdesarrollado o se le permite quedar inactivo,
tenemos una persona fría, falta de simpatía,
indiferente, y por lo tanto, frecuente mente
debajo de lo normal
mental y física mente. Este estado hace que tales personas estén no solamente
faltas de afinación con el
universo, sino que muchas veces
son de naturaleza cruel y pueden ser capaces de crímenes y de acciones faltas de simpatía e inhumanas.
Cuando
este centro está excepcionalmente desarrollado debido a algún exceso peculiar
de funcionamiento en sus actividades, la persona es altamente sensitiva a toda clase
de impresiones, pero muy
rara vez este centro llega a estar super desarrollado después de la pubertad.
En casi todos los casos en que este centro está excesivamente desarrollado en
un adulto, se ha comprobado que está super desarrollado desde el nacimiento,
debido a algún estado tenso J altamente
emocional por parte de la madre, antes del nacimiento del niño.
Así, pues, hemos repasado
los siete centros
importantes, y otra vez comprendemos cuán necesarios son para el debido funcionamiento del
hombre completo y perfecto.
FACULTADES PSÍQUICAS
DE LOS NIÑOS
Es posible
que comience la expresión psíquica
de los niños tan temprano como en el primer año de edad. Debemos tener presente, ante todo,
que las facultades psíquicas de los niños son altamente desarrolladas, y en segundo
lugar, que en los primeros
años de la vida infantil
el punto de vista materialista de la vida, no ha realizado su trabajo de perturbación.
En realidad, la mente del niño se impresiona natural mente con las influencias
psíquicas y puede decirse que entre las edades de uno y cinco años cualquier
niño o niña ve y oye más cosas
de índole interesante y encantadora, gracias
a sus facultades psíquicas, que las que ve y oye a través de sus facultades materiales y
objetivas.
Para el
niño pequeño, el mundo es, por lo menos, una mitad psíquica y una mitad mate rial. Para estas mentalidades tan jóvenes,
el mundo psíquico es tan verdadero y tan natural Y normal, como el mundo
objetivo parece a la mayoría de los adultos. Por esto es que los niños pequeños
se interesan fácilmente con los cuentos de hadas y con las narraciones que
contienen lo que algunos adultos llaman los sueños mi5 desenfrenados de la
fantasía. No es difícil contar un cuento de hadas débilmente visibles y de
personas ligeramente transparentes que se mueven o flotan en el espacio, o de mundos fantásticos o bellos que se ven en los cielos, porque el niño
constantemente ve esos personajes ligeramente visibles o transparentes que
flotan o se mueven en el espacio. El niño tiene bellas visiones del país de las
hadas. del cual nosotros, en nuestros años más avanzados, no sabemos nada, a no
ser que nosotros, también, hayamos desarrollado nuevamente o hayamos reavivado
nuestras facultades psíquicas.
Muchos
niños que parecen estar perdidos entre el silencio y el ensueño pro fundo
mientras juegan, están en realidad en contacto o entona miento con condiciones psíquicas, que están observando y
estudiando, y posiblemente analizando. El primer gran choque que reciben esos niños es una comprensión gradual de que los adultos que los rodean, y
especialmente sus padres, no ven ni oyen las mismas cosas que ellos oyen y ven.
El choque siguiente es cuando los niños comienzan a hablar de las cosas bellas
y extrañas que oyen y ven. Sus padres u otros adultos les dicen que están
equivocados y que esas cosas no existen, es sólo su imaginación que está activa.
Aquí, la mente del niño se ve ante el dilema de creer lo que dicen sus padres,
y por lo tanto convencerse de que por alguna razón u otra sus pequeñas
mentes han estado creando cosas falsas e inexistentes, o bien tienen que creer
que sus padres están equivocados y que sus pequeñas mentes están en lo cierto.
Ahora
bien, todos nosotros conocemos la psicología infantil lo bastante para
comprender que un niño cualquiera adquiere una
fe maravillosa y asombrosa en la integridad, el conocimiento y las
habilidades extraordinarias de sus padres. Durante un largo período de su vida
infantil, un niño cualquiera considera a sus padres como si fueran dioses, por
lo que respecta a su sabiduría y poder. Es un choque para semejante niño ver
que sus padres lo engañan, le mienten voluntariamente, o hacen algo sórdido o
bajo, o cualquier cosa que raya en el engaño. Con semejante tendencia
por parte de la mente
infantil, es natural
que los niños acepten la palabra de sus padres
como si fuera una ley, y entonces comienzan a dudar de sus propias impresiones
cuando les dicen que las hadas y las cosas invisibles o etéreas que han visto,
no existen.
Como
hemos dicho, este es un gran choque para la mente del niño que gradualmente ha
venido consolidando una fe en las cosas etéreas que está viendo u oyendo. Ahora
se ve ante la enorme tarea de hacer pedazos el mundo de las cosas psíquicas, de
negarlo, destruirlo y borrarlo de su consciencia. Es como si a nosotros, adul
tos, nos pidieran que destruyéramos o borráramos de nuestra consciencia la
mitad del mundo material en el que hemos puesto
tanta fe. Cuan do nosotros,
adultos, estudiamos las leyes psíquicas y aprendemos las verdaderas leyes de la naturaleza, no tenemos
que eliminar de nuestra consciencia muchas de las cosas materiales en las que
hemos puesto nuestra fe. Más bien, lo que generalmente tenemos que hacer, es
tan sólo trasladarlas o traducirlas a sus propios términos, sin destruirlas
completamente. Pero la mente del niño tiene que eliminar completamente y
destruir del todo el mundo psíquico que para él es tan real y verdadero.
Cuando el
niño tiene ya edad para jugar con otros niños en la calle o en los parques,
también recibe choques cuando oye a los otros niños negar la existencia de las
cosas que él cree. Y cuan do llega el momento
de ir a la escuela,
se ve nuevamente rodeado por la aceptación del mundo material
y la negación del psíquico.
Sabemos
por nuestra propia experiencia que, al negar la existencia de las impresiones
psíquicas, gradualmente vamos interrumpiendo nuestro entonamiento o armonía con las impresiones psíquicas, y perdemos
el vivo funciona miento de nuestras facultades psíquicas. Estas se van
adormeciendo gradualmente hasta que dejan de funcionar del todo. Por esto es
que nosotros, adultos, tenemos tanta dificultad, más tarde en la vida, para
despertar de nuevo esas facultades y desarrollar un entonamiento psíquico que
sea igual al que tuvimos cuando niños.
Por
lo tanto, los padres deben ocuparse de sus, niños y estimularlos en la visión y
audición de impresiones psíquicas. Sé de algunos niños que fueron acostados en
sus camas en un cuarto obscuro, en edad muy temprana, y les dijeron que no
debían tener miedo a la noche ni a la obscuridad, porque no solamente existían
ángeles guardianes que protegían a los niños pequeños, sino que también había
otros ángeles y otros seres Cósmicos que se les harían visibles por la noche lo
mismo que por el día. Esto les dijeron a algunos niños porque habían comenzado
a tener visiones de esas personalidades psíquicas. Y comprobé que esos niños
gozaban acostándose en la obscuridad un rato antes
de dormirse, y permitían que el Cósmico llenara el cuarto con
luces de colores y hermosas visiones.
Cuando un
niño crece y a la vez considera como naturales estas cosas, no se hace fanático
de ellas, como sería el caso si se tratara de imprimir estas cosas en la mente de un adolescente. Los niños no hablan de estas
cosas con los otros, a menos que esos otros demuestren por su conversación que
ellos también están sinceramente interesados y tienen las mismas firmes
convicciones. Ese entonamiento psíquico incuestionablemente les asegura una salud mejor
y les desarrolla en alto grado sus facultades intuitivas. Esto hace más fácil para el niño estudiar sus lecciones Y
prever las condiciones y eventos que rodean su vida, y les permite interpretar
rápidamente la índole correcta de los problemas que se les presentan.
Las leyes del karma, de la justicia, de la compensación, de la verdad,
del amor, de la tolerancia universal, de la paz universal y de la salud son cosas simples
para enseñárselas a la mente del niño. Le traerán la imagen de un Dios amoroso,
bondadoso y misericordioso, en vez de un Dios celoso y a veces airado y vengativo. La mente
del niño puede
concebir fácilmente una explicación sencilla
de las leyes del karma
y la justicia. Acepta estas
explicaciones como más lógicas y razonables que las del fuego del infierno y la
condenación.
Aquí hay una gran obra para los padres
y en esta obra está,
incuestionablemente, la salvación de las futuras
generaciones y la formación de una nación mayor y mejor para el pueblo de todos
los países.
INFLUENCIAS PRENATALES
Una
noticia periodística trasmitida por la Prensa Asociada ha dirigido nuestra
atención hacia un asunto interesante. Dice la noticia que las pruebas
científicas recientes han demostrado que un niño que aún no ha nacido es
sensible a los ruidos y sonidos producidos cerca de la madre. Según la
información del Dr. L. W. Sontag y del Dr. Wallace, del Colegio Antioch, los
experimentos efectuados para la "Samuel S. Fels Fund Clinic",
descriptos en el "American Journal of Diseases of Children"
(publicación acerca de las enfermedades de los niños), parece que la
sensibilidad de los niños
que aún no han
nacido hacia los sonidos, va en aumento
a medida que el niño se va desarrollando. La primera reacción
al sonido se observa durante
el cuarto mes anterior al nacimiento. Al escuchar los latidos del
corazón del niño sin nacer, y los movimientos de su cuerpo, se comprobó que
ciertos sonidos aplicados al cuerpo de la madre o cerca de ella provocaban una
reacción del corazón y el cuerpo del niño. Estas respuestas al sonido aumentaron a partir del quinto mes hasta
las últimas dos semanas antes del nacimiento. El niño respondió fuertemente al
sonido en más del noventa por ciento de los casos, según in forman los
experimentadores.
No hace
muchos años yo estuve altamente interesado en el asunto de la prenatalidad y
discutí mucho sobre el tema con aquella maravillosa mujer que fue Ella Wheeler
Wilcox, quien también abogaba por que se revivieran los antiguos métodos de los
griegos para cuidar a la madre moral, éticamente y de otro modo, antes' del
nacimiento de sus hijos, y entonces traté de que revistas como The Ladies' Home Journal publicaran
artículos sobre la prenatalidad, en relación con otros artículos acerca del
cuida do de los niños después de nacer.
Por entonces, los directores de la revista,
junto con la mayoría de los editores
y casi todos los médicos y sabios, sonreían o desdeñaban la idea de que
una cosa cualquiera pudiera afectar
el estado físico O mental de un niño
que aún no ha nacido, excepto un accidente o una enfermedad.
Años atrás,
la idea de que un toque de campanas o algunos ruidos de percusión
pudieran ser escuchados y apreciados por un niño no nacido aún faltando tres o cuatro
meses para el alumbramiento, se hubiera considerado no so lamente como una
superstición, sino como algo ideado por paganos o por las gentes más
primitivas, ignorantes y faltas de educación, de las tierras más lejanas. Estoy
seguro de que en ninguna clínica, hospital, institución o laboratorio,
habríamos podido inducir a ningún médico u hombre de ciencia a realizar
experimentos como los que se han efectuado recientemente sobre este asunto. Sin
embargo, los que teníamos un interés vital en la prenatalidad, jamás perdimos
la fe. Seguimos preparando consejos para las madres que iban a dar a luz, y
teníamos que enviar esto por correo, bajo sobre cerrado, a quienes querían
beneficiarse con la información que teníamos.
Hasta se
consideraba grosero y amoral, por no decir inmoral, discutir en letra de
imprenta cualquier cosa que atañera a la prenatalidad O a futuros nacimientos. En aquellos días, hasta los trajes especiales o artículos de modas
especiales para las señoras en estado, se anunciaban de una manera tan velada,
que las mujeres que buscaban esas cosas a veces no reconocían en los anuncios
lo que les ofrecían. Así era nuestra
idea falsa acerca de la
modestia y la decencia. Durante muchos siglos. jóvenes y mujeres de edad
madura, padecieron la falta de consejos útiles, sólo porque se consideraba como
algo muy impropio hablar acerca del próximo niño, a no ser en el último
momento, cuando era necesario hacer saber diplomática y secretamente a algún
médico, que se le necesitaba con urgencia. Especialmente las jóvenes contraían
matrimonio, con todas sus responsabilidades, sin una base suficiente de
conocimientos acerca de los hechos importantes.
Ellas
ignoraban todos esos hechos vitales, y su ignorancia era considerada como
hermosa y notable modestia. No comentaremos qué era lo que pensaban
en su fuero interno las propias mujeres,
detrás de ese velo de forzada hipocresía. Demos
gracias a Dios por que las condiciones son muy distintas hoy.
Sin embargo,
los que durante muchos, muchos años, han conocido estos
hechos, no se sor prenden
al oír decir que ruidos
externos o circunstancias externas afectan tanto a la madre como al niño, de
manera vital, en el período prenatal. En este caso se podría argüir que el niño
no tiene una comprensión consciente del sonido como sonido. Aún después de nacido,
el niño tiene que aprender gradualmente a reconocer los sonidos e
interpretarlos como tales. Toda madre que ha criado hijos sabe que se necesita
algún tiempo para que el niño reconozca los sonidos, las luces, los colores, los rostros, los movimientos y otras cosas que ojos y oídos pueden recibir como
impresiones de vibraciones. Pero es indudablemente cierto que los sonidos
pueden estimular ciertos centros nerviosos y provocar en ellos una reacción.
Un niñito
que no reconociera el sonido del timbre de la puerta como una señal de que
alguien ha llegado, y que ni siquiera vuelve la cara en la dirección de un
sonido o de una palabra, lo que indicaría que ha interpretado correctamente, podría en cambio
asustarse por un sonido a través del estímulo nervioso
y la con siguiente reacción. Es esto, precisamente, lo que sucede
con el niño que no ha nacido y que es afectado por sonidos fuertes o
inusitados. Los experimentos llevados a cabo por esos hombres prueban fuera de
toda duda lo que han sostenido los
hombres y mujeres que se han dedicado a ese asunto, a saber: que el niño
responderá a ciertos estímulos nerviosos. Las acciones de la madre, física y
mentalmente, producen reacciones en el niño no nacido, a través del sistema
nervioso de él, y estas reacciones, que son de índole atemorizante, sorpresiva,
desagradable, depresiva o mentalmente venenosa, dejarán con toda seguridad
efectos dañinos.
Durante muchos años
hemos ofrecido un curso especial para las madres que esperan un niño. Hemos
preparado lecciones semanales que contienen información acerca de su conducta y
de la preeducación y entrenamiento del niño antes de nacer. Este curso culmina
con nuestra ayuda
en el momento del nacimiento, para que éste sea tan
sencillo, breve y libre de sufrimiento como fuere posible. A esto sigue un
curso de instrucción para el cuidado del niño después
de nacer. Este curso especial
se suministra bajo la dirección del Instituto de Cultura Infantil (Child Culture
Institute).
Durante los últimos años,
varios millares de mujeres han obtenido nuestra
ayuda en el momento de nacer
sus hijos, y los resultados anota dos demuestran que nuestra ayuda es de índole
muy especial. Sabemos de varios hospitales don de, en el momento
del nacimiento, cuando
éste se retarda
o complica, las enfermeras y en algunos casos el superintendente de
las enferme ras o en otros casos los médicos, nos han telegrafiado o
telefoneado pidiendo ayuda metafísica inmediata.
No debería
ser difícil de comprender, ni extraño para entenderlo, que los tratamientos metafísicos pueden
hacer más en el momento del alumbramiento y durante el período prenatal, que
ninguna otra clase de tratamientos. No queremos decir que los tratamientos
metafísicos deben suplantar el examen fisiológico de la madre durante el
período prenatal, ni los consejos que el médico dará acerca de la dieta, la
salud, el ejercicio, etc. Pero la madre tiene que hacer algo más, pensar más,
tener más cuidado, que sólo aquellas cosas, si es que la madre ha de obtener el
tipo y la clase de hijo que ella desea. Es con respecto a estas cosas que el
sistema metafísico, y especialmente el sistema Rosacruz, resultan notablemente
eficaces.
EL
ALMA DE LOS GEMELOS
La
semejanza de la naturaleza de los gemelos ha sido constatada siempre, y además
los datos existentes prueban que los gemelos tienen ordinariamente vidas o
incidentes paralelos. En un sentido amplio, hay algunas excepciones notables, pero aun en estos casos
existió una innegable semejanza de caracteres. Todas las investigaciones hechas sobre este asunto tienden a
mostrar que los gemelos son casi como de una sola naturaleza y son apenas
una doble expresión de esa naturaleza. En otras palabras,
sus dos cuerpos son como si fueran uno, a pesar de la
separación física. Los elementos importantes de parecido, sin embargo, no se
encuentran siempre en la apariencia física de los gemelos, ni tampoco en la
semejanza de acontecimientos en su vida, sino más bien en la índole emocional
que expresan, y en sus habilidades, talentos, aptitudes y relaciones Cósmicas.
Desde este punto de vista veremos que ambos gemelos actúan y piensan como si
tuvieran una sola alma dividida entre los dos.
La
ciencia dice que, fisiológicamente, los gemelos idénticos son unicelulares,
esto es, pro ceden de una sola célula que iba a producir un cuerpo, v se
dividió de alguna manera dando origen a dos cuerpos. La misma esencia, en
sentido químico vital y en cualquier otro sentido, está en ambos, tal como si
fueran un solo cuerpo. Siendo esto así, los dos cuerpos que fueron desarrollados del mismo modo antes del nacimiento
y llegaron a ese período casi en el mismo instante, fueron receptivos, por lo
tanto, de una sola alma al mismo tiempo.
Las
antiguas enseñanzas Rosacruces sostienen que cuando el alma, presente sobre la
futura madre, se prepara para imbuirse en el cuerpo del niño en su primer
aliento, halla dos cuerpos presentes, se divide en dos partes y entra en los
dos cuerpos, dando a cada uno parte de su esencia, de su inteligencia y de su
naturaleza. Esto pudiera ser muy especulativo y sin probabilidades de
verificación, pero, después de todo, sólo podemos juzgar acerca de lo que verdaderamente sucede,
por medio de la observación de los resultados posteriores. A este respecto
hallamos que la naturaleza del alma, O psíquica,
de los gemelos es tan idéntica, aun cuando hubiere
ligeras diferencias en las ex presiones físicas
o mentales, que son esencial
mente un solo cuerpo psíquico.
Para tener
seguridad de lo que sostiene
la ciencia a este respecto, he realizado
esfuerzos especiales para averiguar lo que tienen que decir
algunas autoridades eminentes, y quiero decir ahora a ustedes lo que el
eminente neurólogo Dr. Julian Wolfsohn
dice sobre este asunto. Yo supe que él había
sometido esto a una
discusión de la Sociedad Neurológica Americana en su convención celebrada en
California.
El Dr.
Wolfsohn dice que él cree que hay un lazo místico que une a ambos cuerpos
durante la vida, y, en realidad, él sugiere
que sus investigaciones tienden a probar que hay un solo ego en ambos cuerpos. Primero llamó la atención a las muchas
semejanzas psicológicas de ambos cuerpos,
aun cuando su apariencia física
o sus facciones no fueren idénticas, porque ocasionalmente, aun los
gemelos idénticos tienen algunas ligeras diferencias físicas, aunque esto es
muy raro. Pero aun así, en casi todos los casos, hasta en las huellas
digitales, hay un parecido tan grande que los mejores expertos en estas huellas
encuentran grandes dificultades para diferenciar sus líneas.
El Dr. Wolfsohn dice
además que en períodos semejantes de mala salud física en la vida de los
gemelos, hay también una clara semejanza en las más útiles perturbaciones emocionales y en los efectos
mentales que
aquella produce. Observó él
que aunque estén muy separados en sentido físico y geográfico, si uno de ellos
sufre un accidente súbito o una sensación emocional extrema, el otro se siente perturbado o deprimido en el
mismo momento. Muchos incidentes de gran alegría en la vida de los gemelos,
producen una reacción parecida, en sentido psíquico, en la vida del otro.
EL
AURA HUMANA Y LA CIENCIA
Tenemos
una noticia que procede de "Universal Service” de Londres, compilada por
ellos como un anuncio científico importante. La noticia dice que ciertos
científicos han inventado un instrumento que ha sido probado por los sabios de
Gran Bretaña, que revela la existencia y el movimiento de ondas o radiaciones invisibles que han llamado
"ondas Z". Según
estas investigaciones científicas que original mente fueron iniciadas por un sabio
alemán, se ha visto que cuando un fotógrafo ha retrata do a una persona viva,
la placa fotográfica con tiene y trasmite a la impresión fotográfica,
radiaciones y emanaciones del aura humana que son invisibles al ojo humano.
Estas pueden hacerse visibles en la impresión fotográfica y medirse en esa
impresión gracias a los delicados instrumentos recién inventados.
Esto se
ha anunciado como un gran descubrimiento, y sin embargo, es algo que los Rosa cruces han probado v demostrado en su
labora torio de Nueva York, en 1917. La fotografía ha figurado siempre en
nuestros experimentos de laboratorio. Hemos probado, en muchas fotografías que
hemos hecho del aura humana, que esta puede quedar registrada en la placa y en
la impresión fotográfica, y puede verse a través de ciertas lentes. No nos
referimos a vidrios de color ni vidrios teñidos que se supone que dejan ver los
colores del aura, pero sí nos referimos a vidrios de aumento, especialmente aquellos que aumentan
y revelan ciertas ondulaciones
del éter que rodea a las personas cuan do se las fotografía mientras están en
entonamiento Cósmico o en estado de concentración psíquica. (Este equipo no se
encuentra ordinariamente en el comercio).
¡Pero el rasgo adicional y maravilloso que se narra en el anuncio es que cuando
la persona retratada deja de vivir en la tierra y pasa por su tránsito, las
vibraciones u ondas Z que aparecen en la fotografía dejan de existir inmediatamente! Además, se dice que examinando la impresión fotográfica y el negativo, es posible decir si
una persona está viva todavía o no.
La
mayoría de ustedes, y especialmente aquellos que no han estudiado este asunto v
son escépticos acerca de estas cosas, probablemente dirán que comprenden que
las vibraciones del cuerpo humano, si es que existen, puedan ser fotografiadas
de manera que queden registradas las ondulaciones u ondas, en un papel foto gráfico supersensitivo. Dirán que si
esas ondas existen y se fotografían, siempre permanecerán en la impresión, lo mismo que el retrato
de la persona que también
permanecerá allí, sin que tenga
nada que ver que la persona
haya pasado
o no por
su tránsito. Tenemos retratos de personas que han pasado por su tránsito desde hace tiempo,
y en nada de lo que puede ver el ojo ordinario se observa cambio
alguno en el re trato
desde que ocurrió
el tránsito de la persona. Por lo tanto, los escépticos argüirán que el
tránsito de una persona no puede afectar una impresión fotográfica, que pudiera
estar en ese momento a centenares o millares de kilómetro3 de distancia.
Sostendrán que una vez que las
ondas u ondulaciones
han quedado registradas en la impresión fotográfica y han quedado químicamente fijadas
en ella, nada suprimirá esas vibraciones, a no ser las substancias químicas. En cierto sentido, el razonamiento de esos
escépticos es correcto. Pero su razonamiento no es lo suficientemente profundo,
porque no están familiarizados con muchos de los hechos científicos de la vida.
Cuando esas personas piensan acerca de substancias químicas o hablan de ellas,
tienen en la mente la forma concreta y
material de substancias como las que ven en
frascos o botellas de un laboratorio químico. No han pensado en los agentes
químicos invisibles que hay en el espacio; no tienen idea de que todas las
substancias químicas y minerales que se ven en el laboratorio no son más que el
estado desarrollado de substancias
químicas invisibles, que en forma electrónica y vibratoria existen en el
espacio. Todas las substancias químicas son originalmente vibraciones, y esas vibraciones son tan poderosas como lo es su forma
material después que átomos y moléculas se han unido. Por lo tanto, una
impresión fotográfica
o cualquier otra cosa, puede
quedar químicamente afectada
por las vibraciones de las substancias químicas, de la misma manera que lo se rían por la forma
material de esas substancias. Uno de los sabios asociados a este descubrimiento
dice en el informe procedente de Londres:
La vida,
o específicamente, el cerebro humano,
emite un tipo especial de onda, lo mismo que una emisora de radio".
"Estas ondas vitales humanas
u ondas Z, se trasmiten
a la placa fotográfica y se fijan
en ella, como los
fotones del sol, que también alteran la placa.
"Podemos medir
estas ondas de vida. Por medio de instrumentos, estas
ondas se amplifican y se hacen visibles en su movimiento.
"Este
movimiento mide, en el aparato, entre media pulgada y tres pulgadas. Mientras
el su jeto de la fotografía está vivo,
el movimiento de las ondas
es también muy vivo. Desde el momento
en que la persona fallece,
por distante que esté, las ondas vitales u ondas Z dejan de emanar de la placa.
El aparato está basado, primero, en radiaciones;
segundo, en el magnetismo; tercero,
en la electricidad estática; y
cuarto, en la corriente eléctrica. No
hay en él nada psíquico ni misterioso. Es el resultado de una nueva aplicación
de las leyes de la ciencia".
Así,
pues, parece que la ciencia está tratando de revelar una gran verdad que ha
sido negada desde hace tiempo, y sin embargo, al mismo tiempo quiere
justificarse de sus argumentos anteriores diciendo que no hay nada psíquico en
esto. Emplean la palabra psíquico como
si fuera algo contrario a la ciencia o algo que nada tiene que ver con la
verdad científica. Mucho me temo que esa es una idea bastante común entre el
populacho. Millones de personas creen que cuando tratamos de cuestiones
psíquicas estamos tratando de cosas sobrenaturales, que no son científicas y no
tienen relación con las verdades científicas. En realidad, la persona corriente
parece que creyera que un suceso psíquico de cualquier clase es contradictorio
con la ciencia o es una excepción de las leyes científicas. Mientras el mundo
tenga esta opinión común de las cuestiones psíquicas y de los principios psíquicos, los investigadores tendrán
que luchar contra
la ignorancia y las
tinieblas.
Es
solamente por medio de enseñanzas imparciales como podemos llegar a comprender
que los verdaderos principios psíquicos son también verdades científicas. No
hay contradicción entre los principios psíquicos y los científicos.
Naturalmente, muchas escuelas tontas de falsas filosofías están divulgando en
estos tiempos la idea de que las cuestiones psíquicas son excepciones de todas las leyes fundamentales y son verdaderos
milagros de la naturaleza. Esto está provocando más confusión y más ideas
erróneas en la mente popular, que la ignorancia de cualquier otra clase.
Pero
subsiste la gran verdad de que la ciencia está ahora probando que las
emanaciones del cuerpo humano pueden quedar registradas. Están comprendiendo
que existe una sintonía entre estas vibraciones y las cosas en que quedan registradas, la cual sintonía
persiste hasta el momento del tránsito corporal. Cuando las vibraciones del cuerpo humano dejan de existir, su
supresión tendrá un efecto sobre todas las cosas en que hubieren quedado
registradas.
HIPNOTISMO
J. Dorsenne
escribe en Gringoire, un
semanario de París,
y dice que un periódico
británico ha publicado recientemente una historia
sensacional para explicar la incomprensible actitud de Kamenev y otros,
acusados de conspirar en Moscú. El periódico lanza la hipótesis de que estos
desgraciados sujetos hayan podido ser "dopados" por sicarios que los
obligaron a ingerir scopocloralosis.
¿Qué es esta substancia? ¿Es cierto que un poquito
de ese polvo blanco nos convierte en un instrumento dócil en manos de otras
personas?
El poder
hipnótico ha sido siempre valioso
si se le emplea para curaciones, pero es también
el peor poder posible si lo emplean los
criminales. Hasta ahora, el hipnotismo no era de temer porque lo practicaban
solamente algunos pocos especialistas y profesionales.
Pero el hipnotismo puede
convertirse en un arma terrible el día en que
cualquiera pueda practicarlo.
Parece que este día ha llegado.
Médicos franceses, al tratar de conseguir métodos
para hacer dormir a la gente, han empleado anestésicos
(cloroformo, éter y otros),
pero este sueño
no permite practicar el hipnotismo. Otros
han usado substancias hipnóticas (veronal, morfina,
cloral y otras), pero los resultados no fueron
satisfactorios.
Entonces
el Dr. Pascal Brotteaux tuvo la idea de combinar dos hipnóticos para aumentar
su eficacia y hacerlos menos venenosos. Así obtuvo la scopocloralosis,
mezclando escopolamina con cloralosis. La escopolamina, que se ha empleado
durante algún tiempo en las crisis histéricas y en el delirium tremens, se obtiene de algunas
plantas. La cloralosis, que fue preparada por primera vez en 1893 por el Profesor Charles Richet, es un polvo blanco que se
obtiene combinando la glucosa con el cloral. Parece que paraliza los centros
nerviosos superiores y produce un sueño ligero.
El
Dr. Pascal Brotteaux habla de numerosos experimentos que llevó a cabo y de
otros realizados por otros médicos en varias personas
de diferentes edades y condiciones.
Los resultados fueron
asombrosos. Aparentemente no se necesita más para poner
a cualquiera en estado hipnótico
y obligarlo a hacer lo que
uno quiere. Al despertar de su sueño el paciente no recuerda nada.
Este método
tiene la gran ventaja de tener resultados satisfactorios en casi todos los casos en que las tentativas corrientes de hipnotizar no
daban resultados. El Dr. Baruk, el Dr. Brotteaux y otros médicos obtuvieron
curaciones extraordinarias en casos de tartamudez, timidez, cleptomanía,
neurastenia, obsesiones, etc.
El caso que sigue
es especialmente definitivo:
Roger D., de treinta
y cinco años,
tartamudeaba constantemente. Asistió
a una escuela para tartamudos, con éxito transitorio. Los se
dativos produjeron sólo una calma general, sin mejora alguna para su mal. Sin
embargo, canta muy bien.
"Le administramos scopocloralosis para de terminar el origen emocional de su achaque.
La exploración psíquica,
realizada por medio de este narcótico, no dio ningún resultado especial.
Entonces empleamos la sugestión positiva. La mejora fue tangible desde
la tercera sesión.
Después de la séptima sesión
el hombre
podía leer una página entera sin tartamudear".
Esta es una nueva manera
de curar, y es fácil realizarla.
"Esperamos", escribe
el Dr. Brotteaux, "hasta que el paciente
estuviera casi dormido.
En ese momento lo hacíamos
extenderse, le comprimíamos los ojos y le sugeríamos el sueño hipnótico. En
muchos casos basta sugerir al paciente que en lo sucesivo se ha de dejar
hipnotizar fácilmente, para que no sea necesario emplear más la
scopocloralosis".
El Dr.
Brotteaux, naturalmente, sólo ha visto y estudiado el lado bueno de su
descubrimiento. Para él la scopocloralosis no es más que un nuevo medio maravilloso para curar a la gente.
El temor de que individuos sin escrúpulos pudieran
emplear este poder en provecho propio no tiene fundamento, porque la sugestión
por parte del operador debe seguir inmediatamente a la acción de la droga. Si
el sujeto se deja hipnotizar cuando está bajo la influencia de la droga, todo
se realizará más pronto, pero debemos recordar que el tiempo y la distancia son
factores que entran en la ecuación. Nadie puede emplear la droga a distancia
del sujeto, porque la sugestión debe hacerse durante la acción química de la
substancia.
El
hipnotismo es una forma de sugestión mental. Era éste el conocimiento que
tenían los antiguos egipcios cuando curaban
por medio de pases, o por imposición de las manos en los Templos de Isis, Osiris y
Serapis; es este el conocimiento que tenían Cristo y los primeros cristianos, y
que la Iglesia perdió, por haber caído en la corrupción. La fase o la expresión
que conocemos como sugestión mental, o
terapéutica sugestiva, se ha llamado también hipnotismo y se ha convertido en
un espantajo para la gente corriente. Así se le relaciona con algún personaje
grotesco como Svengali, o con alguna persona de habilidades sobrenaturales. En realidad, el hipnotismo no es más que una fase de la sugestión
mental, y nadie
puede caer bajo su influencia
ni ser receptivo a la sugestión, sin haberla permitido, ya sea por miedo o por otras emociones.
La mente subconsciente, como sabemos, está alerta desde el momento
del nacimiento hasta el momento de lo que llamamos
muerte. Es la mente subconsciente la que despierta al hombre cuando hay algún ladrón
en el cuarto, o cuando hay incendio
en la casa; es ella misma la que da a algunas personas la facultad de
despertarse a la hora deseada. Mientras uno está bailando, la consciencia
objetiva está ocupada en hablar y en evitar colisiones, pero la mente
subconsciente sigue activamente el ritmo de la música y guía nuestras acciones
de acuerdo con él.
Las
condiciones de la civilización tienen la tendencia de reducir la fuerza
protectora del individuo, porque las
condiciones artificiales adormecen y no dejan entrar en juego vivo, las
facultades protectoras subconscientes. El subconsciente está siempre alerta
para guardar al individuo, y hay un rechazo inmediato de cualquier sugestión
que sea contraria al bienestar del individuo o a su fibra moral. Aunque la
mente objetiva tiene una influencia dominante sobre el subconsciente por medio
de una SU gestión directa o una idea o razonamiento sugestivo, nada será
aceptado por el subconsciente, si fuera contrario a sus principios reconocidos.
El pensamiento consciente de que hemos tragado algo dañino o venenoso, puede
tener un efecto sobre el subconsciente que llegue a producir las náuseas y el vómito.
También las penas pueden hacer perder el apetito o producir
repugnancia por los alimentos.
Para
suprimir el miedo, para producir esperanzas, para obtener el efecto benéfico
que produce en el cuerpo la felicidad inesperada, para calmar las tensiones y
preocupaciones de una mente sobrecargada, tenemos las miras superiores y nobilísimas de la filosofía mística. Si por medio de nuestra personalidad y por medio de la sugestión podemos alcanzar ese resultado, la
crítica nos dejará tranquilos y confiados.
AMPUTACIÓN Y DESARROLLO PSÍQUICO
Ante todo, debemos
comprender que lo que llamamos cuerpo psíquico o cuerpo astral, o cuerpo
subconsciente, es decir, el verdadero ser interno, no tiene forma material, en
el sentido en que es material el cuerpo físico. Sea como fuere que nosotros
amputemos, mutilemos o alteremos el cuerpo físico, no alteramos ni afectamos el
cuerpo psíquico. Dicho de otro modo, la consciencia o Esencia Divina que
constituye un ser humano o que representa por lo menos la mitad del ser humano, está cubierta o vestida con una forma física. Podemos comprender
bien, gracias a las modas de años recientes, que una mujer puede tomar una falda. larga y cortarla
de cualquier longitud
que desee, y usarla sin que sienta
que ha amputado de ningún
modo una parte de las extremidades de su cuerpo. De la misma manera, una
extremidad física puede amputarse por la rodilla, sin que por eso estemos
amputando la parte psíquica de esa extremidad.
También
es bien sabido entre quienes han padecido amputaciones, que existe todavía una
clara consciencia de que la parte amputada permanece en su sitio. He hablado
con muchas personas a este respecto con el solo objeto de escuchar sus puntos
de vista. Al viajar en tren o de otro modo, por todos los Estados Unidos,
durante muchos años, en viajes de conferencias o de turismo también en países
extranjeros, me he ocupado de discutir esto con personas que no sentían interés
en cuestiones psíquicas o temas afines. La contestación es invariable mente la
misma. Los hombres a quienes habían amputado los pies me decían francamente:
"Hay algo raro en que todavía siento el pie y sus dedos", a pesar de
que el pie físico había desaparecido. He oído decir a algunos, risueña mente, que sentían picazón en la espinilla
o en la pantorrilla de una pierna amputada desde años antes.
Más de un hombre
me ha dicho, tanto en las partes
frías del Estado de Nueva York como en las montañas
de Suiza, que cuando él hunde profundamente en la nieve del invierno
su pierna y pie verdaderos y su pierna artificial o de madera, siente un
vivo frío en su pie, y siente también el frío o la congelación en ambos pies.
Naturalmente, él admite que la sensación correspondiente al pie perdido es
suave y especial, pero sin embargo sugiere la misma sensación que siente en el
pie físico.
Tanto niños como personas mayores me han dicho,
después de una reciente operación o amputación, que, cuando están
acostados durmiendo o en la frontera del sueño, cuando
se han olvidado de la amputación, han tenido consciencia tan viva de la
presencia verdadera de la pierna amputada, que han sentido como que la hubieran
movido. A veces han dejado la cama y han tratado de caminar, antes de darse
cuenta de que ya no tenían esa pierna o ese pie. Un joven me dijo, varios meses
después de que le hubieran amputado el brazo
izquierdo, que muchas veces
jugando o en horas de esparcimiento, trataba de agarrar algo, alargando el
brazo amputado, sin recordar que ya no lo tenía.
A él le parecía extraño
cuando tomaba el manubrio de una
bicicleta, por ejemplo, agarrándolo con su brazo derecho físico, v tratando de
sostenerlo también con su invisible brazo izquierdo.
Esto demuestra claramente que lo que está en nosotros
de nuestra naturaleza consciente psíquica o divina,
no queda afectado por una amputación. Lo que es verdad acerca de extremidades
como piernas y brazos, lo debe ser también con partes menores e internas del
cuerpo, como, por ejemplo, el apéndice. Así, pues, no podemos ver cómo
cualquier modificación interna del cuerpo humano pueda afectar la parte
psíquica, y afectar así también, cualquier desarrollo psíquico.
Las
operaciones quirúrgicas o modificaciones del cuerpo humano que extirpan órganos
importantes o partes de los órganos, o glándulas, como las amígdalas, por
ejemplo, debilitarán sin duda el ciento por ciento de normalidad del cuerpo, y no podemos
esperar que semejante organismo esté tan saludable y fuerte,
en sentido puramente físico, como un cuerpo que tiene completas todas sus
partes. El descenso del estado normal físico a este respecto, puede a veces
impedir que el aura y algunas de las radiaciones del cuerpo humano, sean tan
prominentes y perfectas como debieran serlo. Pero esto no tiene efecto sobre el
desarrollo psíquico y el funcionamiento de la consciencia psíquica.
Parte de
las radiaciones y vibraciones del cuerpo humano, especialmente aquellas que se
hacen visibles como el aura y las radiaciones de las puntas de los dedos, están
formadas por la energía que proviene tanto del
cuerpo psíquico como del cuerpo
físico, las que se funden armoniosamente. Es decir, esas radiaciones de luz y fuerza son en parte físicas y
con magnetismo terrestre, y en parte psíquicas con magnetismo divino.
Cualquier alteración del cuerpo físico
naturalmente que afectará algunas de estas radiaciones, pero aun la completa eliminación del aura (en el caso de que esto fuera
posible) no impediría que el cuerpo
psíquico se desarrollara en
sus funciones normales y progresara
hacia la maestría.
Que aquellos
que desgraciadamente estén
en ese estado, cobren ánimo y no crean en ninguna limitación o restricción en relación con su habilidad para desarrollarse en
las actividades psíquicas.
AMOR Y CELOS
Antes
de hablar de los malos efectos de los celos o de cómo los celos en el corazón y
la mente de un individuo pueden producir enfermedades, analicemos los celos en
sí, como una emoción o pasión. Ante todo, comprendemos que no son algo que podemos atribuir
exclusivamente a los seres humanos.
Los celos, como el amor, se
hallan en varias especies de animales. En algunos de ellos los celos se
convierten en algo muy traicionero o que conduce a las acciones más
traicioneras, todos los atributos altamente desarrollados en el animal,
adquiridos a través de años de entrenamiento en manos de expertos. En verdad,
entrenadores de animales me han dicho que tienen muy poco temor a los animales
más feroces, mientras los celos no se han despertado en el corazón o la mente
de estos, y que una vez que la emoción de los celos se despierta, todo el
delicado desarrollo de las cualidades superiores del animal queda aniquilado.
El animal regresa en toda su actividad mental y su expresión emocional, al
estado más primitivo de sus antepasados.
Parece
que hubiera algo de índole destructiva, explosiva, incontrolable, venenosa en
la emoción de los celos. que no reconoce ninguna
ley, que no escucha ninguna
razón, y que no puede
reprimirse aun cuando los efectos sean los de la propia
destrucción. Es, por lo tanto, una de las más poderosas de todas las emociones
destructivas que poseen los animales que tienen la facultad de efectuar alguna
clase de razona miento o de pensamiento. Los celos nacen del deseo, y por lo
tanto dependen o están acompañados de ciertos grado de razonamiento ana lítico.
Pero el razonamiento es siempre erróneo, porque está basado en una premisa
falsa y es obsesionante en su efecto.
El deseo
del cual nacen los celos es el deseo de poseer. Es un hecho extraño que la
emoción más alta que conocen tanto el hombre como los animales es la del amor.
El mayor bien que puede hacer el
hombre lo hace por medio de los
impulsos del amor. Sin embargo, el amor mismo puede crear las expresiones de
dos Pasiones muy opuestas, a saber: la pasión de dar y de compartir aquello que
uno ama, y la pasión de poseer, de retener y de dominar lo que uno ama. La
primera de esas pasiones es completamente desinteresada y encuentra su placer y su felicidad en la alegría
y la felicidad de los otros. La otra es puramente egoísta,
hasta el punto de ser avarienta y no procura obtener del deseo felicidad
ni placer, sino que está dispuesta a ver sufrir a los otros y hasta sufrir por
sí misma, con tal de satisfacer el deseo de poseer.
Con todo
esto vemos que una forma de amor está en una pura armonía con la ley Cósmica.
Sin duda, la emoción más alta y más sublime de la divina
consciencia de Dios es la del amor. Su amor por los hombres,
su amor por todas las cosas por Él creadas ha dado origen al estable cimiento
de sus leyes y a la acción y reacción de esas leyes, de manera beneficiosa y
generosa, que conceden continuos dones y bendiciones al hombre. Gracias al
ilimitado amor de Dios es que tenemos vida y todo el rico patrimonio que es nuestro
a través de todo el universo. No hay la menor restricción en la acción
dominante del amor en el universo.
Cuando esta emoción divina se refleja
en el corazón y en la mente
del hombre, lo hace desinteresado, lleno de simpatía y alegría, porque él también encuentra la
mayor felicidad de la vida en el amor y en compartir ese amor, estimulando en
los otros el deseo de amar y de compartir el amor.
En los
asuntos materiales de la vida, esta acción se manifiesta en la muy amplia
tendencia humana de querer que los otros amen lo que amamos y gocen con aquello
que nos da felicidad y crea el amor en nuestro
corazón. La mayor parte de las cosas bellas creadas
por el hombre han sido concebidas y producidas
por el impulso del amor, a causa del deseo del hombre de compartir con los
demás lo que él ama, para que los demás puedan también amar las mismas cosas.
Los celos, por otra parte, son todo lo contrario de esto. Nacen de un deseo egoísta
de poseer Y de retener para uno, solamente, aquello que
se ama, o que se goza o que se aprecia.
El fuego
de los celos crece en un calor más vivo
por el solo pensamiento de
que la cosa que amamos pueda ser compartida o disfrutada por otros. Por lo
tanto, los celos no forman
parte del amor ni de la emoción
enteramente Opuesta a la emoción del amor. El odio es lo opuesto al amor, pero aun
el odio no producirá en el in dividuo la reacción física y mental que resulta
de abrigar celos en el pecho humano.
Una persona
afectada por la emoción de los celos
está poniendo constantemente todo el sistema
psíquico y físico del cuerpo humano fuera de armonía con el ritmo
Cósmico. Esto sola mente bastaría para producir mala salud. Pero la continuidad
de esta emoción conduce a muchas formas de reacciones mentales y estas
reacciones tienden a quebrantar la estabilidad mental y la integridad de la
mente objetiva y del funcionamiento cerebral, de manera que además del efecto
sobre la normalidad física del cuerpo, la mente también se debilita en su
integridad y resistencia. El estar celoso y el mantener dentro del pecho humano
la emoción de los celos y dejar que esta se exprese (lo que inevitablemente
sucede) es seguro que iniciará el proceso de destrucción en el cuerpo físico y
mental del hombre. Es un insulto para el objeto deseado y para el amor mismo
que se su pone que sea el fundamento de los celos.
Cuando
los celos comienzan a manifestarse exteriormente en forma destructora, como por
ejemplo, al tratar de destruir el objeto amado para suprimir toda expresión
posterior de celos, la mente comienza a debilitarse en su racionalismo y en su
facultad de comprender las cosas en su verdadero sentido. A partir de este
momento, la persona celosa está "poseída por los malos espíritus"
(con esto queremos decir que en verdad está controlada y dominada por una de
las fuerzas más obscuras del mundo del mal). El verdadero amor tiene gracia y bondad, es dadivoso, generoso
y procura estar
siempre en armonía
con el amor universal de
Dios. No trata de poseer el objeto del amor ni de limitarlo y restringirlo para
que no lo amen los demás, sino que halla la felicidad y la paz en el
conocimiento de que todos disfrutan de aquello que es digno de ser amado.
Es
indudable que hay algo de sinceridad en el fondo de toda expresión de celos.
Esto es muy cierto en el caso de aquellas relaciones humanas en que están
implícitos generalmente el amor y los celos. Cuando un hombre ama a una mujer
lo bastante profundamente para que esa emoción pueda con certeza clasificarse
como amor, no puede haber celos allí, porque es amor cariñoso y armonioso y
jamás es egoísta. Si el hombre trata de poseer y controlar, de adueñarse y de dominar
el objeto de su amor y siente
celos porque no puede sujetar exclusivamente para sí
el objeto de su amor, entonces está él trasmutando el bien de su amor en el mal
de sus deseos egoístas.
Toda tentativa de restringir el amor dominándolo y limitándolo es seguro que lo destruirá, porque el amor es expansivo y siempre creciente.
Pero debe ser carente de todo egoísmo para que se conserve libre de elementos
destructores. Lo mismo puede decirse del amor de una mujer por un hombre. Estas
grandes emociones que funcionan dentro del cuerpo humano son siempre de dos
clases: las que están en armonía y forman parte de las leyes
y principios Cósmicos, y las que están contra ellos y pertenecen al
mundo terrenal. Mientras el hombre no se eleve por encima de estas y alcance la
glorificación de las otras, no podrá ser verdaderamente feliz ni aproximarse al
reino espiritual.
El
SUEÑO
El setenta y cinco
por ciento de las quejas formuladas por las personas acerca
de la salud
o de la felicidad en la vida,
se refiere a su dificultad de dormir bien. Parece que hoy en día un ser humano
cualquiera se acuesta bastante cansado como para dormir, pero no puede aquietar
los nervios o caer en la inconsciencia y dormirse
con relajación y descanso. Sin duda, la vida apresurada que estamos viviendo, con toda la excitación que nos rodea y toda la precipitación
que hace el día lo más largo
posible, es la causa que cansa nuestros nervios hasta el punto
de que el sueño parece imposible.
Pero, por otra parte, el sueño es tan esencial y tan importante para la salud,
que debemos hacer
todo lo posible para dormir
lo suficiente.
He hallado
que lo que cuenta no es tanto
el número de horas de sueño, sino el grado de profundidad del sueño en que nos sumergimos y
permanecemos por un tiempo.
Tomás Edison
y muchos otros
personajes famosos constataron que unas pocas horas de sueño profundo les daba más descanso y
recuperación que ocho o diez horas de sueño intranquilo.
Naturalmente,
yo no puedo decir a ustedes cómo es que uno se duerme. Si yo tratara de decirlo
tendría que hacerlo con mucha breve
dad y decirles que cuando
vayan a dormirse, se duerman, y no hagan creer que lo hacen. Es decir, que se entreguen
al sueño con una actitud de abandono tan completa como fuere posible. Yo sé que
cuando quiero echar un sueñito de dos o cinco minutos a mediodía, a las seis de
la tarde o por la noche, simplemente me resuelvo a dormirme, y sin ninguna
vacilación y consideración me duermo, sin que importe nada que tenga o no una
almohada bajo la cabeza, o en cuál posición me encuentre, con tal de estar en
seguridad. Eso es todo lo que puedo decir. Temo que muchos de aquellos que no
pueden dormirse, se acuestan con la creencia o la convicción de que pasarán un
mal rato tratando de dormirse, o bien comienzan por in quietarse y preocuparse,
sin relajarse nunca por completo.
Si me
siento para adormecerme un poquito, me siento como si fuera una carga de plomo
y quedo tan relajado que no siento nada desde el momento de sentarme hasta el
de despertarme. Cuando me acuesto en un sofá o en una cama, me dejo relajar
de un modo tan completo
que inmediatamente estoy como un cuerpo
sin vida. Por muchas pruebas que he hecho he averiguado que puedo dormirme
profunda mente en doce segundos.
Ahora,
analicemos esto del sueño. Al mismo tiempo voy a referirme a ciertas
peculiaridades de mi sueño que muchos de ustedes habrán observado, y quiero
asegurarles que no son una cosa especial mía, sino una práctica general
de todos los que han desarrollado sus facultades objetivas y psíquicas para que funcionen en armonía.
EI
sueño es un estado en que todas o la mayo ría de las facultades objetivas
quedan inactivas o sujetas a la inacción. Estas facultades son las de la vista,
el oído, el tacto, el gusto y el olfato. Si una cualquiera de esas cinco
facultades está activa, usted no puede estar profundamente dormido. Si una de
ellas está activa usted no puede estar dormido
sino en cuatro quintas partes.
Si dos de ellas están
activas usted no puede estar dormido sino en tres quintas partes;
si son tres las activas, usted estará dos quintas partes dormido, lo que
casi no es grado
alguno de sueño.
Con cerrar los ojos cuando nos acostamos, sólo excluimos una
quinta parte de las actividades objetivas, y esto no es suficiente para darnos un sueño completo. Hasta el cerrar puertas y ventanas para impedir
todo ruido, es insuficiente para proporcionarnos un verdadero sueño.
Una de las facultades principales que debe quedar inactiva
para dormirse es la sensación del tacto. Por cómoda que sea nuestra silla o
nuestra cama, si podemos sentir nuestro cuerpo contra la cama, o la cama contra
nuestro cuerpo,
o sentir que la silla toca
nuestra piel, o si nos sentimos respirando, no podremos dormirnos de manera
completa. Es este sentido del tacto el que mantiene despiertas a muchas
personas, por más que cierren los ojos o que el cuarto
tenga quietud. Nada,
sino una relajación completa y un cerrar la consciencia del tacto,
producirá un verdadero sueño y ayudará a que las otras facultades queden
inactivas.
Pero es posible estar dormido en cuatro quintas
partes y sin embargo dormir
con completo descanso. Este no es un sueño completo, naturalmente, pero es un grado de
sueño que permite descansar a la mayor parte del cuerpo. Quienes me hayan
acompañado alguna vez al cine, tarde en la noche, cuando he estado cansado por
un largo trabajo en el día y en la noche aquí en mi oficina, se han sorprendido
al verme dormir durante toda la función cinematográfica, sin haber
perdido nada de la proyección. Esto se debe a que he logrado que todas mis facultades se
duerman, excepto la visión. Con los ojos abiertos puedo ver toda la película y
sin embargo dormir con la suficiente profundidad para que otras personas
comprendan, por mi respiración y algún leve ronquido, que estoy dormido
profundamente, o casi profunda mente. Esas personas han sabido que después de
dos horas de esta clase de descanso, me he revitalizado y me he refrescado
mucho.
Al
mediodía del domingo, cuando hemos te nido nuestros períodos de recreación y de
discusión general en el Parque
Rosacruz, hemos encendido
la radio para escuchar algún
concierto sacro, y he podido
sentarme en una silla y dormirme, excepto por lo que respecta al oído.
Aunque aparentemente bien dormido durante una hora, no he perdido ni un minuto
del pro grama musical. En estos casos, se emplea la voluntad para acallar todas
las facultades menos una, ya sea la vista o el oído. Y aunque no siento nada,
ni gusto de nada, ni huelo nada,
ni oigo nada,
puedo ver y sin embargo
dormir; o puedo oír y sin embargo
dormir, como yo lo
elija. Muchas veces me he dormido durante alguna de las discusiones que
sostenemos aquí en la Sede Principal, sin perder nada de lo que se ha dicho. Me
he despertado luego y he hecho un resumen de todo lo discutido y he expresado
mi opinión.
El tema del fenómeno
del sueño es tan pro fundo e implica tantas
leyes y principios, que sería necesario todo un libro para tratar el
asunto de manera completa. Pero expliquen ustedes a los demás que les hagan
preguntas, que en vez de ponerse a contar ovejas imaginarias que saltan una
empalizada, o en vez de practicar cualquier otra forma de fatiga mental para
producir el sueño, deberían comprender que cualquier clase de actividad mental
impide la relajación, y por lo tanto, impide el sueño. La manera más rápida de
dormirse es sentarse o acostarse
cómodamente e inmediatamente abandonar todo el yo objetivo a la inconsciencia,
cerrando bien para ello las facultades y sentidos físicos, olvidando el mundo
entero durante unos minutos mediante
el empleo de la voluntad. No se trata
de voluntad firme
o débil, sino del empleo
de la voluntad que cada uno posee normalmente. Acuéstese y duérmase,
cerrando la consciencia objetiva, lo mismo que usted cierra su casa por la
noche para impedir cualquier intrusión del exterior.
LA
FUENTE DE LA JUVENTUD
Lamentamos tener que decir que, hasta
don de nosotros sabemos, no existe ningún
arroyo que sea una
fuente de juventud, aunque conocemos fuentes y aguas que son beneficiosas para
el reumatismo y otros males.
La
"Fuente de la Juventud", acerca de la cual hacían referencia los
alquimistas era una figura del lenguaje y se refería a un estado mental y a un conocimiento de las fuerzas
Cósmicas y de las leyes
naturales que daría a su poseedor la eterna juventud.
Una de
las tristes experiencias por la que tiene que atravesar la humanidad es la
vejez y la muerte. En este mundo de
fenómenos mate riales y en nuestro estado actual de consciencia, donde todo
tiene un comienzo y un fin debido al concepto limitado de tiempo y espacio, el
período de la juventud, con su belleza, fuerza y poder, es un momento
efímero en nuestra
vida. El hombre,
que se supone que es la más alta
expresión de lo absoluto, tiene una de las más cortas existencias materiales.
Más o menos una tercera parte de nuestra
vida se invierte
en criar y desarrollar el organismo que el alma necesita para su debida expresión.
Muchos creen que es una felicidad ser un pequeño bebé que lo llevan cargado,
pero, ¿de qué sirve una felicidad tan inconsciente? Muchos creen que la
juventud es la época gloriosa de la vida, la juventud con sus esperanzas,
ambiciones, ensueños y amor apasionado, pero ¿quién que haya atravesado este
breve período podrá desear verdaderamente experimentar una vez más la desilusión
que marchita el alma al recibir el primer impacto de la vida?
El
segundo tercio de la vida permite gozarla de una manera de la cual no nos damos
cuenta en realidad. La madurez es una época de responsabilidad, la fundación de un hogar,
la formación de una familia.
A cada paso en el camino, se
necesitan sacrificios continuos y una disciplina de hierro. Si somos un hombre
o una mujer corriente "término medio", durante esos años, nos quedará
muy poco tiempo para respirar, muy poco tiempo
para pensar, para estudiar, para crear. Los momentos felices
han sido pocos y fugitivos. La ansiedad está
siempre cerca de nuestra puerta.
El último
tercio de la vida está marcado por una curva que declina. Es una continua
pérdida y desintegración de lo que tan penosamente se ha construido durante los
otros períodos de la vida. Cuando pensamos en esto, tenemos que concluir,
inevitablemente, que hay algo que está fundamentalmente errado, ya sea en las
leyes universales y en las fuerzas de la naturaleza, o en el hombre. Tenemos
que admitir que las leyes universales son básicamente constructivas y
armoniosas y, por lo tanto, los inconvenientes deben estar en nosotros mismos y
en el sistema social que hemos adoptado. Sola mente ahí está la causa principal
de todos los males y adversidades, tristezas y sufrimientos de la humanidad.
Cuando conocemos la causa podemos también eliminarla. Uno de los poderes y
privilegios más grandes que tiene el hombre es su libre albedrío, que puede ser empleado de manera constructiva o destructiva. El hombre crea su propio
Cielo y su propio Infierno aquí en la tierra.
Estos son estados
hechos por el hombre y no creados
por Dios. Son estados
de consciencia y no sitios, y continúan existiendo mientras seamos huéspedes
voluntarios de ellos.
El primer
requisito para la felicidad en los años avanzados es una filosofía de la vida,
una visión lo bastante amplia para que incluya
cada aspecto de la vida en toda su magnitud. Existe una inmensa
diferencia entre ver pasar los años con resentimientos y angustias a
causa de ambiciones no realizadas, de esperanzas
no cumplidas y de dolorosas
desilusiones, o bien estar llenos de firmeza y compostura ante las corrientes
turbulentas de la vida, sabiendo
que cada cosa que experimentamos es el efecto de una causa. Pero ningún
esfuerzo es completamente inútil; ninguna experiencia es totalmente vana;
ningún ensueño se pierde para siempre.
Hablando científicamente, los seres humanos
ordinariamente no mueren
de muerte normal", porque
nuestra vida social no es
natural. Cometemos un suicidio, consciente o inconscientemente. Continuamente
quebrantamos las leves
naturales, comiendo alimentos impropios tanto por su calidad como por su cantidad, y usando
ropas impropias que interfieren con las funciones naturales del cuerpo,
ya sea por presión o porque
impiden que el cuerpo obtenga todo el beneficio vigorizante de la atmósfera que
nos rodea. No ejercitamos suficientemente nuestro cuerpo, y por lo tanto
minamos su resistencia, y acudimos a drogas y remedios de
todas clases como medidas
de corrección, y hasta usamos
bebidas alcohólicas o drogas nocivas
aun cuando no estemos
enfermos. Pensamos ideas inarmoniosas, y esos pensamientos nuestros regresarán
contra nosotros.
Lo mismo
podría decirse de nuestras emociones negativas, como el odio, los celos, la venganza, etc. Aun
si esas emociones las sentimos
contra otros individuos, seremos nosotros final mente quienes
sufriremos los daños, debido a
la ley de la retribución. El ser humano es como un imán que atrae hacia sí los
estados que predominan en su mente. Además de todo esto, el cuerpo tiene que
luchar contra todo género de influencias desintegrantes del exterior, como ciertos
cambios de temperatura y de estados atmosféricos, y el asalto insistente de
innumerables ejércitos de microbios y gérmenes mortales.
En vez de
estimular y suplir a cada célula de nuestro cuerpo la fuerza vital interna y
externa, forzamos esas células hasta el límite de su resistencia. No es extraño
que después de cierto tiempo, los cuerpos están escasos de fuerza vital, sus
actividades declinan y muestran los síntomas de la vejez. Bajo tales
condiciones es verdaderamente sorprendente que nuestros cuerpos materiales
puedan vivir. Para hacer justicia a nuestro organismo, deberíamos comenzar a
vivir una vida normal y constructiva, tanto física corno mental y
emocionalmente. Debemos ponernos en armonía con las leyes del universo y con
las fuerzas de la naturaleza, con le fuerza vital Cósmica que llenará completamente cada célula del cuerpo, haciéndola crecer y prosperar en todos sentidos.
Cada uno de nosotros
debería dedicar entre un cuarto y media hora cada día para con centrarse
y meditar, para así
vigorizarse y rejuvenecer el cuerpo. Piense en la armonía, la juventud Y la belleza; deséelas, siéntalas, sabiendo que son el resultado de las
leyes eternas de la vida y el amor, expresándose a través de cada individuo. ES
como bañar el organismo humano en una corriente animada de fuerza vital, y si
esto se lleva a cabo fielmente, se tendrán resultados mayores de lo que podemos
esperar. Cada célula del cuerpo experimentará una mayor actividad constructiva;
cada órgano del cuerpo realizará su tarea con fuerza creciente, permitiendo así la manifestación de las actividades del alma. Siempre
debemos tener presente
que nuestro cuerpo es una estatua tallada y moldeada por el alma con el
cincel de nuestros pensamientos. El universo
y la fuerza vital suministran los materiales y la energía
que el alma necesita para realizar el trabajo.
La cooperación armoniosa de las actividades
físicas, mentales y emocionales, es una necesidad absoluta; sin embargo,
la fuerza vital
es más importante, pues sin ella
el pensamiento, y hasta el alma misma,
carecen de poder. Mientras más cuenta nos demos de la fuerza vital
Cósmica durante el estímulo consciente del cuerpo, marchará mejor el proceso de
reconstrucción y rejuvenecimiento. El resultado final será un cuerpo nuevo,
vigoroso, armonioso y bello; un canal apropiado para la expresión del alma. De
esta manera quedarán más distantes entre sí los límites entre el nacimiento y
la muerte. La salud y la longevidad aumentarán, y la preservación de nuestros
poderes físicos, mentales y emocionales les aumentará su fortaleza y actividad, dándonos
la sensación y la apariencia de la juventud
y la belleza hasta el mismo fin de
nuestros días.
La muerte, el último
enemigo de la raza humana,
quedará destruida y el hombre
ascenderá a esferas
superiores de actividades,
gracias simplemente a la elevación de la vibración de su cuerpo hasta el plano
de su próxima actividad. El tránsito se efectuará sin pérdida de la
consciencia, sin ninguna aparente interrupción del curso de la vida, y será tan
natural como pasar de un cuarto a otro. Estaremos invisibles para aquellos a quienes hemos dejado,
porque su vibración inferior no les permitirá vernos más. El alma podrá obtener
directamente del ambiente
inmediato que la rodea, todos
los elementos necesarios para formar un
cuerpo para su expresión, ya en el plano psíquico, ya en el material. Dicho de
otro modo, el alma aparecerá visible a través de su cuerpo humano en pleno
desarrollo. La ponzoña de la muerte quedará suprimida, y la vida eterna
ininterrumpida, que hoy es sólo una esperanza, será una realidad radiante.
SOBRE LAS CORAZONADAS
La
ciencia está empezando a investigar este asunto de las corazonadas o
presentimientos, y a millares de personas prominentes les han enviado
cuestionarios en los que les piden que digan franca
y honestamente si alguna vez han tenido corazonadas y si
confían en ellas o les dan un valor indiferente. He tenido interés en leer las
francas contestaciones que algunos de estos hombres han enviado.
Esto me
ha recordado la época en que a los principales hombres de los Estados Unidos
les enviaron un cuestionario pidiéndoles que confesaran si habían leído, cuando
eran muchachos, las novelas detectivescas de Diamond Dick o de Nick Carter, y
qué opinión tenían de ellas. La mayoría admitió que habían tenido la juvenil
debilidad de leerlas y varios agregaron que toda vía habían conservado esa
costumbre. Entre estos había un hombre
que tenía el alto cargo de ser Presidente de los Estados
Unidos. Mientras más grande es un
hombre, con mayor franqueza admite poseer rasgos humanos que son inocuos
y que son indicio del proceso
de evolución que se efectúa dentro de nosotros. Los mezquinos e intolerantes, y
especialmente los que son hipócritas en el mundo social o de los negocios,
jamás admiten que han hecho algo que es humano. Por eso hallamos algunos
hombres de ciencia y otros sabios que tratan de decirnos que jamás se fían de
las corazonadas o presentimientos y que ni siquiera saben qué es eso.
Así vemos
al Profesor Baker, de un colegio de la ciudad de Nueva York, quien ha tratado
de llegar a alguna solución con respecto a qué cosa es una corazonada, o un
relámpago intuitivo del genio, como algunos la llaman. Trató él de inventar una
definición que describiera ese presentimiento, y luego trató de reescribirla de
manera que sirviera para el vocabulario erudito y la astuta comprensión de los
hombres eminentes que componen
la Sociedad Química
Americana. No quiero decir que estos hombres
sean astutos en todo, pero si
ustedes quieren encontrar algo muy difícil de hacer, traten de explicar algún
principio psíquico a hombres
que están ordinariamente acostumbrados a tratar
y hablar de tecnicismos químicos.
Sin embargo, esta fue la definición que
él dio a los químicos, diciendo que una corazonada era algo como "una
idea unificadora o esclarecedora que brota en la consciencia súbitamente como
solución a un problema en que estamos viva mente interesados.
Por los informes recibidos de centenares de hombres que describen cómo y cuándo
y dónde recibieron presentimientos, parece que en los casos típicos una
verdadera corazonada sigue a un largo período de estudio. Pero sólo se
desarrolla o se manifiesta después que el problema
o el estudio se ha
apartado y se ha abandonado por un tiempo. En este período de descanso, luego
del estudio o la investigación de un problema, el presentimiento surge de
pronto, como salta un muñeco de resorte, cuando menos se le espera. En realidad, el profesor dice que la corazonada salta en la imaginación,
o que es un salto de la imaginación, y él la compara con el proceso
del pensamiento creador.
Creo que
hay todo un mundo de conocimiento y pensamiento excelentes en el estudio de este hombre
de ciencia y en su análisis del presentimiento. En primer lugar, el mero
hecho de una corazonada, de una impresión intuitiva, nos viene después que
hemos apartado nuestros estudios y nuestros problemas, y esto prueba que es algo que proviene
del subconsciente o de la parte interior
de nosotros y no del razona miento, de la mente objetiva, que es
parte de nuestro ser externo. Mientras más concentra y enfoca un hombre su
mente objetiva y sus
facultades sobre un problema aprisiona o des plaza o sume en el olvido el
funcionamiento de su yo interno o de la parte subconsciente y psíquica de su
consciencia. La consciencia interior y la consciencia exterior
no pueden trabajar
al mismo tiempo
enfocando sus respectivos poderes en un punto
para que ese punto revele hacia afuera lo que está sucediendo adentro.
Esto es
parecido a una persona que esté atareada tocando una pieza de música en el
piano con los ojos enfocados en la música para poder leerla y toda su atención
concentrada en el manejo de las teclas, y, al mismo tiempo, es tuviera tratando
de recordar el número del telé fono o el nombre y la dirección de una persona
con quien desea comunicarse cuando acabe de tocar. Si llega a una parte de la
pieza en que puede tocar de manera más o menos subconsciente y sin un gran
esfuerzo objetivo, como lo sería tocar una pieza que conoce bien hasta el punto
de poder ejecutarla en la obscuridad, entonces sería posible que su mente se
apartara de la música por unos instantes para entregarse a algún otro pensamiento; pero donde las facultades
objetivas estén vivamente activas, el subconsciente está detenido o suspenso y
no puede hacer impresión en la mente exterior.
Es, pues,
natural que la mayor parte de los presentimientos se presenten a los seres huma
nos que tienen un problema entre
manos, luego que hayan abandonado su investigación y estudio v entrado en un estado de
relajamiento. Esto prueba inmediatamente la exactitud de los principios
Rosacruces, que nos enseñan a sentarnos en completa
relajación, con un abandono completo
de las actividades objetivas, cuan do queremos concentrarnos en algún principio
psíquico. Así vemos, pues, que los hombres que han comunicado sus experiencias
al profesor han estado enunciando principios que se sabe que son verdaderamente
científicos.
Sin embargo,
cuando el profesor
dice que la corazonada o impresión salta de la imaginación, entonces está hablando como un
materialista y no como un místico. La imaginación no puede producir la verdad.
Solamente supone
hechos
o supone ideas que cree verdaderos, pero desde el momento en que se comprueba que son verdaderos, dejan de formar parte de la imaginación. Si desde el principio
eran la verdad, ciertamente que no vinieron de la imaginación. Además, ¿qué va
a saber la imaginación acerca de las grandes leyes fundamentales de la
naturaleza, o acerca de los principios fundamentales de la ciencia? Cuando una
corazonada surge y se halla que es la solución correcta de un problema, se
trata incuestionablemente de la voz de la consciencia interna que está
hablando, como resultado de su profundo conocimiento universal adquirido por su
contacto con la mente universal. Por lo tanto, todas las corazonadas o deben
ser verdaderos Y correctos, e incuestionablemente lo son. La dificultad está en
traducir o interpretar los presentimientos.
Aquí la mente
objetiva externa entra en juego nuevamente y se adueña de la impresión que le
ha trasmitido el subconsciente, y hace del presentimiento lo que se le ocurre.
Es como una persona que esté perpleja y que no ha podido
hallar la solución a su problema científico
o social, y que súbitamente abandona
su estudio e investigación y se dirige al teléfono
y llama a la autoridad más cercana, en solicitud de
ayuda. Si esa autoridad responde y en breves y claras palabras que indican la
solución del problema, quien las escucha por el teléfono puede captar !os
hechos y comprender la explicación, o bien puede no entender. Si no entiende o
compren de erróneamente lo que se le dice, la información le servirá de poca
cosa, y probablemente pensará que su informador no estaba bien versado o no era
tan capaz y digno de confianza como había creído. Si, por otra parte, la
información es bien comprendida, bien interpretada y aplicada correctamente, y el resultado
es una solución inmediata, entonces le dará al informante su
reconocimiento. . . ¡tal vez!
Una de las cosas
más difíciles para todos los estudiantes es interpretar y comprender correctamente las impresiones que el yo psíquico in terno comunica o les
revela, de diversas mane ras. Tenemos una inclinación tan marcada a analizar y
a descomponer todo pensamiento que sea diferente del nuestro, que vacilamos en
aceptar por su valor aparente cualquier sugerencia que llegue a nosotros desde
cualquier
fuente que no sea nuestro
propio intelecto superior.
El hombre ha seguido
creyendo que su mente objetiva,
con la maravillosa enseñanza que se le ha dado en
la escuela pública y con la lectura
de libros y con su observación maravillosa, es un guía superior v digno de confianza. En realidad, él se
enorgullece de poseer una mente o intelecto que es tan bueno o mejor que
cualquier otro que tenga cerca. No es raro que cualquier ser humano diga:
"Tal pensamiento se parece al mío
y creo que es bueno" El solo hecho de que algo o alguien le haya revelado
alguna información que es parecida a sus propias creencias, tiende a hacerle
creer que es correcta. Cuando no concuerda con sus ideas, él cree que es incorrecta, o por lo menos vacila en aceptarla
hasta que la viste o transforma de manera que se
parezca a algo de su propia producción mental.
Una vez
que aprendemos a dominar esta tendencia y a comprender que nuestra mente
objetiva y nuestra comprensión objetiva muchas
veces yerran, y que lo más inferior
del mundo es nuestra propia comprensión
objetiva de las cosas fundamentales, entonces perderemos nuestra vanidad y
nuestra propia glorificación mental. Entonces, también, estaremos prontos para
aceptar del Cósmico o de la parte psíquica de nosotros mismos, cualquier
información que nos den. De esta manera nuestra intuición tiene una oportunidad para revelar su conocimiento
superior y su certeza. A partir de ese momento, nuestra vida estará guiada
desde una norma interna y por un maestro interior que no tiene comparación
posible con un intelecto de la consciencia humana del hombre.
DEMOSTRACIONES DEL PODER PSÍQUICO
Una vez
hablaba yo aquí en California con un médico y cirujano eminente que había
viajado recientemente al exterior y había pasado ocho meses estudiando cirugía
especializada y práctica médica en algunas de las grandes clínicas de Viena,
Roma y París. Hasta pasó varias semanas en algunos de los grandes hospitales y clínicas de Londres. Me habló él de todas las cosas maravillosas que había visto, de las nuevas técnicas, de las operaciones magistrales y de las delicadas intervenciones de cirugía presencia das, y con las
cuales había aprendido mucho. Me dijo que este viaje le había resultado tan
beneficioso que bien valía para él millares de dólares de su práctica, y que
significaría la salvación de muchas vidas y la realización de muchas
operaciones que se considerarían milagrosas. Cuando terminó de contarme los
beneficios de su viaje, le pregunté cuánto
tiempo hacía que había regresado a Estados Unidos después de su
largo viaje a Europa. Me dijo que había estado practicando aquí en California
desde hacía nueve meses.
Entonces le pregunté cuál demostración importante había tenido ocasión
de realizar en esos nueve meses,
que probara que había desarrollado, crecido y mejorado en su práctica de la
medicina durante sus ocho meses de estudios por el exterior.
Él pensó
durante algunos minutos y luego, gravemente, sacudió la cabeza y dijo: "No
he tenido ni una sola demostración, ni una sola manifestación de los mayores
conocimientos que he adquirido mientras estuve
fuera. ¡Nada ha ocurrido en mi práctica,
ni en mis asuntos privados
o profesionales que me prueben que he adquirido conocimientos que
antes no tenía! !Le pregunté si tenía la seguridad de que había progresado o de
que había desarrollado
o ganado algo que fuera
valioso para su práctica médica o quirúrgica. Su respuesta fue, simplemente,
ésta: "Si, porque estoy
seguro de que sise me llama en alguna emergencia o en algún
caso inusitado, para efectuar
alguna operación excepcional o para tratar algún mal raro o para hacer algo
único o diferente o especial en medicina o en cirugía, entonces mi conocimiento
nuevo vendrá en mi ayuda. Me ayudará y me permitirá demostrar tanto a mí mismo
como a mis pacientes, que he adquirido información valiosa y que he progresado
en mi profesión".
Estuve completamente
de acuerdo con él. Mientras su práctica diaria corriente con sus pacientes sólo
se aplicaba a cuestiones que desde hace tiempo le eran familiares y que no eran
extrañas ni difíciles, el conocimiento adicional que había adquirido no entraba en uso, y por lo tanto él no lo demostraba. Lo mismo
sucede con los estudiantes de las leyes sobre fenómenos psíquicos.
Permítaseme
otro ejemplo. Si uno comenzara a estudiar o a aprender a tocar órgano de tubos,
asistiendo para ello a algún instituto donde hubiera un órgano grande y un gran
organista como maestro, mientras uno continuara tocan do piano en su casa de la
misma manera de siempre, los familiares y amigos jamás conoce rían los
beneficios que ese músico ha adquirido con su estudio del órgano. Pero si
llegara la ocasión de que se llamara a este músico para que tocara el órgano en
alguna iglesia o en algún auditorio, y si él atendiera la solicitud con
seguridad y confianza, y se sentara y demostrara su nueva habilidad,
probablemente se sorprende ría al mismo tiempo que sorprendería a todos sus
amigos con esa manifestación. Sin embargo, antes de que se sentara ante el Órgano
y tuviera la oportunidad, ante los oyentes
o ante ciertos individuos, de emplear su nuevo conocimiento, no
habría nada en su apariencia o en la manera de llevar su ropa o en su manera de hablar o en su manera de comer o de cumplir
con sus otras
ocupaciones, que pudiera
probarle a él
o a sus
amigos los conocimientos que había adquirido recientemente.
Ciertamente que un maestro consciente de filosofía esotérica
no sostendrá en sus escritos
o sus lecciones o sus
discursos, que si un estudiante estudia y practica con diligencia sus
ejercicios le sucederán, día a día y hora a hora ciertas
cosas raras en su vida para probarle
que de pronto se ha convertido
en maestro de ciertas leyes y principios. Hace algún tiempo terminamos la
construcción e instalación en nuestro Planetario de un sismógrafo grande y
delicadamente balanceado y ajustado. Este instrumento es tan delicado, tan bien
balanceado y tan bien construido y dispuesto científicamente, que registrará
clara mente los temblores de tierra que ocurran dentro de una distancia de mil
quinientos kilómetros y probablemente hasta de tres mil kilómetros. Esto nos
permitirá decir la duración exacta del temblor, su índole y lugar exacto, aun
cuando sea muy lejos bajo las aguas del mar, o hacia el centro de la tierra o
en las cumbres de una montaña en un país distante. Después que tuvimos el
instrumento delicada mente balanceado e instalado, nos sorprendimos al ver
cuántos sacudimientos y vibraciones y movimientos externos, así como
interferencias internas, existían y afectaban los muros ex ternos del
Planetario.
Nos
asombró ver que con sólo un poco de viento ordinario que soplara durante la
lluvia, todo el edificio del Planetario, que es un edificio grande y bien
construido, cabeceaba fuera de equilibrio o fuera de la vertical hasta cierto
punto, debido a la presión del viento. También nos sorprendió que si movíamos a
otro sitio una silla o un sofá en la sala de espera, a cosa de treinta metros
de distancia del instrumento, aun cuando sólo levantáramos y colocáramos luego
cuidadosamente esa silla o ese sofá, sin sacudimientos ni golpes, el solo
cambio de presión del aire afectaba al instrumento, que registraba lo que la
ciencia llama "corrientes de convección". También nos sorprendió
constatar que si tres o cuatro personas están en el mismo cuarto donde está
instalado el instrumento, a veinte o veinticinco metros de distancia del
aparato, y súbitamente giraran y salieran del cuarto sin producir sacudimientos o vibraciones en el piso, el instrumento registraba el cambio de presión del aire en ese cuarto.
Esto se debe a que cuando la persona sale del cuarto
y deja vacante el espacio que ocupaba dentro
de la masa de aire del cuarto, otra cantidad de aire se precipitaba
desde otra parte para llenar el espacio que la persona ocupaba. Esto constituía
un cambio en la masa de aire que el instrumento sensible lo registraba.
También hallamos
que durante la noche, cuando
el edificio no estaba ocupado por visitante alguno,
cuando los investigadores no estaban trabajando en la biblioteca vecina, cuando todas las puertas
y ventanas estaban bien
cerradas y no había movimiento alguno dentro del edificio, ni presión de aire
desde afuera, el instrumento no registraba ningún sacudimiento, ni siquiera
microscópico, durante horas y horas. Al mirar los instrumentos y el registro, por
la mañana, uno pensaría que el aparato no servía de nada, puesto que no
registraba nada. Pero comprendíamos que aunque el instrumento estaba bien
ajustado y balanceado y era súper sensitivo y estaba listo para registrar algo,
era necesaria la existencia de algo que produjera ese registro.
Como
un ejemplo más, recuerdo la experiencia de una joven que resolvió preferir el
estudio del anunciador antes que .seguir un curso comercial estudiando
estenografía. Por lo tanto, fue a un colegio en una ciudad distante, donde se
estudiaba la ciencia y el arte de anunciar. Vivió en esa ciudad más de un año,
estudió día y noche en clases con diversos maestros. Después de un tiempo se
graduó como experta anunciadora. Regresó aquí a San José con su certificado de
grado y algunas referencias y libros de consulta y con un brillante informe
acerca de sus conocimientos. Pero durante semanas y meses no pudo hallar cabida aquí en San José, en ninguna institución o agencia anunciadora, en ninguna tienda o periódico
donde pudiera emplear sus nuevos conocimientos.
Se la
veía transitar por las calles de San José acudiendo a quehaceres sociales o de
otra índole, mientras que era, en realidad, una enciclopedia viviente de
conocimientos publicitarios. No era la misma joven que antes había
partido. Su punto
de vista, su comprensión de la psicología de la mente humana,
de la psicología
del anuncio, de la compra y la venta, habían cambiado
y mejorado. Ahora era una experta en algo que le era desconocido años antes. Pero ninguno
de sus amigos o parientes hubiera podido decir, a juzgar por su apariencia o
sus acciones, que tenía nuevos conocimientos o que había mejorado o que estaba
calificada en una actividad especial de trabajo mental y comprensión humana.
Entonces,
un día, dos hombres que habían estado en actividades publicitarias decidieron
abrir una nueva oficina publicitaria aquí en San José.
Ella tuvo conocimiento de estos
planes y les escribió ofreciéndoles sus servicios. Ellos
la aceptaron inmediatamente y en su contestación le dijeron que la carta de solicitud
que ella había enviado era no
sólo el mejor anuncio acerca de un individuo, que ellos habían leído, sino que
claramente demostraba por sus argumentos, su psicología, su propagan da de sí
misma, cuanto ella valía, y no vacilaron en aceptarla e incorporarla a su
personal. Y desde entonces, todos los días ha estado ella haciendo cosas
importantes para ellos. Hasta algunos clientes han alabado su habilidad
especial, y su fino dominio de los principios publicitarios.
Si
esta oportunidad inesperada no hubiera surgido para esta joven, todavía estaría
circulando por la ciudad o manejando su automóvil o visitando alguna biblioteca
o un teatro, y asistiendo a funciones sociales,
sin que nadie supiera lo que ella podía hacer. Ella no había tenido ninguna demostración ante sí misma de
las habilidades que había adquirido en el colegio. No tenía manera de saber lo
que era capaz de hacer para resolver algún problema publicitario antes de que
el problema se le presentara. No tenía manera de saber si comprendía la
publicidad y la había dominado, mientras no se hallara frente a frente de una
verdadera y genuina oportunidad de aplicar los principios. El pensar en una
proposición imaginaria de publicidad, el pensar
en lo que ella haría
o diría o escribiría en un caso imaginario, no sería prueba
alguna de su habilidad. Fue
tan sólo cuando la llama ron para que invirtiera los dineros de otra persona y
obtuviera resultados precisos, cuando tuvo la oportunidad de descubrir y demostrar qué nuevo conocimiento, qué
nuevo poder, qué nueva habilidad había alcanzado.
Así
sucede con los estudiantes de lo psíquico. Mientras su salud sea bastante
normal, mientras cada miembro de la familia esté bastante bien y los negocios
bastante buenos y las actividades sociales se desarrollen de manera agradable,
¿qué oportunidad tendrán de probar sus nuevas habilidades, sus nuevos poderes,
sus nuevos funcionamientos que se han despertado y fortalecido en su
consciencia? Sin duda que ellos no esperan que sólo porque se les han explicado
las leyes místicas del universo, los poderes y habilidades psíquicos de todos
los seres huma nos y las influencias extrañas, invisibles y casi intangibles
que nos rodean, ellos no esperan que tan pronto como han aprendido esas cosas
las sillas comiencen a moverse por los cuartos de su casa, o las luces
eléctricas se enciendan y apaguen, o que visiones extrañas aparezcan en el dormitorio, por la noche,
o que desde el aire les vengan mensajes
extraños, o que en la calle
la gente se detenga a mirarlos y a maravillarse ante su apariencia mística, o
que otras personas se asusten ante el poder magnético de sus ojos; tampoco
esperarán que Doña Fortuna encuentre alguna manera misteriosa de llenar de dinero su cuenta del banco sin que ellos sepan de dónde viene; ni que los cobradores dejen de enviarles cuentas, ni
que pueden comer cualquier mezcla de alimentos pesados sin que sufran las
consecuencias, ni que puedan sentarse en una corriente de aire o en un
automóvil exageradamente aireado sin que les dé un resfrió.
Y sin embargo,
ésa parece que fuera la idea que tienen muchos
estudiantes acerca de este asunto.
Aquí en
los Estados Unidos hay hoy tal vez varios millares de jóvenes que estudian
ingenie ría. En las aulas, o en la casa por la noche, con sus libros
y lecciones, trabajan
diligentemente con sus números y líneas
y dibujos que representan puentes de acero, túneles de acero, armaduras de
acero y todo género de problemas de ingeniería. Día tras día dibujan y
construyen sobre el papel estructuras macizas que constituyen maravillosos
problemas de ingeniería. Y a pesar de eso, cuando están en su casa y van a
comer, tienen que levantar el tenedor o la cuchara hasta la boca de la misma
manera mecánica de siempre. Cuando
quieren escribir una carta
tienen que darle a las teclas de una máquina de escribir o tienen que empuñar
la pluma de la misma manera
mecánica de antes.
Hasta cuando van a atarse
los zapatos por la mañana
siguen el mismo procedimiento que siempre han empleado. Algunos de ellos
tienen que seguir manipulando el arranque de sus automóviles, en alguna mañana
fría, durante algún tiempo antes de que se encienda el motor. El hecho de que ellos conocen todos
o casi todos los grandes
principios de la ingeniería no los en lo
más mínimo cuando se trata de las cosas ordinarias y corrientes de la vida.
Pero si uno de esos estudiantes avanzados atravesara el puente del Golden Gate aquí en California, que es
una de las maravillas de la ingeniería en el mundo, y observara que el canal
central de tráfico del puente tiene una ligera curva y se desvía varios
centímetros de la línea recta, en lugar de preocuparse y atemorizarse,
comprendería que, de acuerdo con los principios correctos, el puente fue
construido con un factor de flexibilidad para equilibrar la fuerte presión del
viento. Se puede mover o doblarse bastante, fuera de la línea recta,
sin poner en peligro su seguridad. El estudiante podría
explicar esto a algún compañero que estuviera con él en el automóvil.
Así,
de pronto y de manera inesperada, el joven podría demostrar y revelar o
manifestar a otros, que había adquirido algún
conocimiento, alguna seguridad, alguna confianza, algún poder, con sus enseñanzas.
Sin embargo, si se fuera
a vivir a alguna granja
y nunca se le presentara ninguna cuestión mecánica en
qué ocuparse, fuera de atender a la lámpara
eléctrica o de kerosén de alguna incubadora de pollos, o arreglar
el alambre de una empalizada en torno a un campo, probablemente nunca
demostraría, ni a sí mismo ni a su familia, el que hubiera adquirido
conocimientos maravillosos mientras estuvo en el colegio.
Pero el
nuevo estudiante de lo psíquico, lo mismo que el viejo estudiante, no debe
esperar que sólo por haberse enterado de la naturaleza apasionante, atrayente y
misteriosa de las leyes Cósmicas, deberán ocurrirle cosas extrañas y raras
constantemente. No debe esperar que cada vez que un amigo le escribe una carta,
reciba él el mensaje antes de que el amigo haya cerrado el sobre y le haya
puesto la estampilla. No debe esperar que cada vez que alguien vaya a llamarlo
por el teléfono, él reciba el mensaje antes de que el amigo haya efectuado la
llama da. No debe esperar que cada vez que un cliente entre a su tienda, él
reciba telepáticamente las ideas que el cliente tiene en su mente. No debe esperar
que las cosas
que se pierdan en la casa
caigan de pronto desde el techo o aparezcan debajo de los platos en el
comedor, o caigan desde el estante de los libros como si una mano extraña las
hubiera empujado desde atrás de los volúmenes. Ni debe esperar que cada vez que
se acueste a dormir y sueñe va a recibir una iniciación mística en algún país
distante, o la visita de algún maestro
místico en algún
gran templo. Los verdaderos estudios
místicos crean y desarrollan habilidades y poderes en la
consciencia humana que pueden emplearse de muchas maneras notables en las
ocasiones en que ningún otro conocimiento, ningún otro poder, ningún otro
proceso, serviría de nada. Es sólo entonces,
sólo en semejante emergencia o en semejante ocasión, cuando todo el
conocimiento llega a ser valioso para el estudiante.
COMUNICACIÓN TELEPÁTICA
Sé que
millares de estudiantes de metafísica y parapsicología están interesados en lo
que se llama transmisión del pensamiento o telepatía,
y por eso quiero comentar
un poco algunas
experiencias inusitadas de
comunicación telepática o transmisión del pensamiento, que se realizan cuando
menos lo esperamos.
Hemos
pensado alguna vez qué es lo que verdaderamente sucede cuando hablarnos por
teléfono con otra persona? Naturalmente, pensamos que estamos en contacto eléctrico con la persona que está al otro extremo de la línea. Creemos que las
únicas expresiones que recibirnos son los impulsos eléctricos que las ondas del
sonido han producido en los alambres que conectan nuestro teléfono con el otro.
Pero hemos encontrado, y también lo han encontrado muchos otros que me han
escrito acerca de sus experimentos sobre este asunto, que, al mismo tiempo que
estamos hablando a la otra persona, nuestra mente está en contacto o en
entonamiento, lo mismo que nuestro oído. Ustedes sin duda han observado que
cuando los llama por teléfono alguien con quien no han hablado durante mucho
tiempo, alguien a quien ustedes conocen casualmente, tal vez, o algún pariente
o amigo de quien no tienen noticias
hace tiempo, entonces
la mente de ustedes comienza a analizar la voz de
esa persona. Ustedes tratan de hallar en la manera de hablar, en el tono de la voz y en otras características
semejantes y sutiles, un recuerdo del trato anterior con ese in dividuo. Sin
duda que ustedes analizarán para determinar si la persona que habla es
verdaderamente la que afirma que es. Ustedes se preguntarán si la persona se ha
avejentado, si la voz suena como antes, y si hay más cultura o más
refinamiento, o por el contrario, menos cultura o refinamiento en la manera de
hablar, etcétera.
Sin duda, ustedes recordarán que, si se detienen a pensar un momento, es muy fácil decir, cuando
se trata
de teléfono, si la persona
que nos habla lo hace sarcástica o sinceramente, con alegría y felicidad o con
tristeza, o de de manera preocupada o engañosa. No siempre son las palabras
empleadas, o la construcción gramatical, ni la índole
de los hechos que las palabras revelan,
lo que nos da la impresión de sinceridad, de sarcasmo, de
insinceridad, de duda, de engaño, de felicidad, etcétera.
Claro
está que algunas de estas cualidades se distinguen en el tono de la voz, porque
es fácil diferenciar entre una voz alegre, risueña,
cantarina, y una triste y dolorosa. Pero cuando la voz no es definida
en su tono emocional, hay otros medios para comunicar la actitud
mental del individuo. Tal vez hemos dicho a veces, después de oír a alguien por
el teléfono: "Parece que estuviera triste", o "Parecía más
tranquilo y más feliz que antes". Y quizás hemos tratado de analizar
después lo que la persona dijo, o la manera de decirlo, para ver qué fue lo que
creó en nuestra mente la impresión de felicidad o de tristeza.
Sin duda que algunas
veces, repitiéndonos las palabras de esa persona,
o imitando su tono de voz, hemos llegado a la conclusión de que en
realidad no había nada ni en las palabras ni en el tono que pudiera dar esa
impresión. Sin embargo
"lo captamos" de alguna manera
que no podemos explicar, y entonces simplemente prescindimos de nuestras
consideraciones y nos olvidamos de eso. Muchas veces se transmite de quien
habla a quien oye una falta de sinceridad, no por medio de las palabras ni por
el tono de la voz, sino por la impresión que existe en la mente del que está
hablando.
Es cierto
que cuando una persona deliberadamente va a llamar a otra persona por telé fono
para decirle algo falso o engañoso o que sea velado en su ironía o en sus
insinuaciones, muchas veces pasa varios minutos pensando cómo se va a expresar para que sus palabras o el tono de su voz no delaten sus verdaderos
pensamientos. Tomemos,
por ejemplo, un vendedor, o alguien que esté solicitando un donativo o la compra de algo. Este sabe que debe ser
muy cuidadoso con sus palabras para no decir directamente una mentira, pero,
por otra parte, desea que sus palabras transmitan una falsa impresión de
sinceridad y veracidad. Esa persona repasará su pretendida conversación durante
varios minutos antes de hablar por el teléfono y deliberadamente formará sus
frases para crear la debida impresión. Pero mientras esa persona habla con
nosotros por el teléfono, tiene
en su mente dos series de ideas; una de ellas consiste en lo falso o engañador
que la persona quiere decirnos, pero tiene también en su mente las otras ideas
que debe evitar cuidadosamente y no permitir que se filtren en la conversación
y lo echen a perder todo. Esa persona tiene dos imágenes mentales o dos ideas
de imágenes en su mente mientras está hablando.
En muchos
casos y en muchas circunstancias, el individuo que está en el otro extremo de
la línea telefónica oye las palabras que se dicen,
pero al mismo tiempo recibe una aguda impresión procedente de la mente del que
está hablando, la cual es una impresión diferente de la que sugieren las
palabras. Muchas veces la persona que ha oído esa conversación y ha recibido
esa impresión secundaria, puede decir: "Sí, yo oí lo que usted dijo, pero
yo sé lo que usted quiere decir". En verdad, podría decir: "Yo oí lo
que usted quiere que yo crea, pero yo creo lo que usted no quería que yo es
cuchara''.
En muchos
casos en que un individuo ha llamado a otro por telé fono para decirle que ha
ocurrido un accidente, o que algún ser querido está algo enfermo y lo han
llevado al hospital, y que la persona debe venir a ese hospital pronto para que
vea al enfermo o al herido, la impresión mental trasmitida por el teléfono al que escucha
ha sido mucho
más definida. El que oye ha sabido
inmediatamente que quien
habla está tratando de velar u ocultar los hechos reales y que el
individuo que está en el hospital está seriamente herido y probablemente al
borde del tránsito.
Con este asunto se pueden hacer
algunos experimentos interesantes. Uno de ellos es este:
Llame por
teléfono a algún amigo
cuando usted sepa que está en su casa por la noche,
y pídale que tenga la bocina del
1
teléfono junto al
oído y el trasmisor del
teléfono contra su pecho . Al mismo tiempo él debe mirar
o
concentrarse en algún objeto
que esté en el cuarto, o en alguna parte del cuarto, o en alguna cosa de color
o en alguna cosa definida que sea de índole descollante o destacada. Diga a la
persona que esté en el otro extremo que tenga
el teléfono de la manera
dicha y que concentre la vista sobre
el objeto durante un minuto. Al mismo tiempo,
usted debe tener el teléfono
con el auricular o bocina sobre el oído y el trasmisor contra la parte baja
del cuello o contra el pecho. Con centre su mente en la mente de la otra
persona, y mire a ver si recibe una impresión de lo que la otra persona está
mirando o pensando. Al cabo de un minuto, hable por el teléfono y diga a su
amigo lo que usted cree que estaba miran do o en lo que usted cree que él se
estaba con centrando.
I El mismo experimento puede llevarse a cabo con el nuevo
tipo de teléfono
que ahora se usa, poniendo
una mano sobre el transmisor, mientras el receptor esta junto al oído
Hay dos
cosas que deben tenerse presentes: Primera, no es necesario que usted tenga el
transmisor del teléfono sobre la piel desnuda del pecho. Sea cual fuere la ropa
que usted tenga sobre el cuerpo, el teléfono puede estar en cima de esa tela. Recuerde
que cuando su amigo le diga qué es aquello
en que se concentraba o lo
que miraba, usted pudiera encontrar que es diferente de la impresión que usted
recibió. Pero luego que él le haya terminado de decir qué era en lo que él se concentró, diga usted la impresión recibida. En muchos casos, la
otra persona le dirá: " ¡Qué extraño! Yo no estaba mirando la cosa que
usted menciona, sino otra diferente. Pero cuando busqué en qué concentrarme,
pensé en el objeto que usted describe, pero luego lo deseché". O pudiera
también decir: "Yo no estaba mirando la cosa que usted describe, pero está
cerca de la que yo miraba". O pudiera contestar: "No me concentraba
en la cosa que usted describe, pero yo tenía en la mano la cosa que usted
menciona, pocos instantes antes de que usted me llamara por telé fono", o bien,
dirá que entonces la estaba viendo o trabajando en ella o usándola o que tendrá
que manejarla o pensar en ella, etcétera.
A veces,
la persona que está en el otro extremo de la línea telefónica dirá: "Yo no
estaba viendo la cosa que usted describe, pero aunque parezca
raro, es la cosa más destacada de mi cuarto,
y si usted fuera a echar
una ojeada a mi cuarto, con los ojos de la mente, probable mente usted
escogería la cosa que usted menciona, como la más prominente de todas".
Lleve un registro de sus experimentos. de cuántos tienen
buenos resultados de manera positiva,
cuantos prueban que usted estaba viendo algo que estaba cerca del
objeto, o algo llamativo del cuarto, aunque no fuera la cosa en que se
efectuaba la concentración, y cuántas pruebas resultaron fracasos completos.
Haga doce pruebas de éstas, no en la misma noche o en el mismo día, sino a lo
largo de un mes. Luego, cuando llame a alguien por teléfono o alguien lo llame,
recuerde lo que he dicho. Vea si puede precisar cuántas vibraciones mentales
recibe que no procedan solamente de las palabras o del tono de la voz.
SWEDENBORG Y JACOBO BOEHME
Creo que
estos dos personajes son muy importantes y con frecuencia me gusta agregar un
tercero a este grupo y formar un triángulo de místicos y filósofos. El tercero
es Savonarola. Hay ciertos elementos
de pensamiento místico que son comunes a estos hombres, aun cuando en general,
y en muchos detalles, sus vidas son enteramente diferentes y sus filosofías
casi o puestas. Sin embargo, los tres fueron estudiantes profundos de las enseñanzas
Rosacruces y fueron miembros de la fraternidad en su tiempo. Creo también, por ciertos
manuscritos que he visto, que en los primeros tiempos
de su afiliación con la fraternidad, fueron entusiastas adictos de las
enseñanzas Rosacruces y escribieron mucho, de índole filosófica y religiosa,
que estaba del todo en armonía con los principios Rosacruces. Pero uno de estos
tres permaneció verdaderamente como un gran trabajador en el campo Rosacruz.
Con esto
no quiero decir que ellos abandonaran los principios Rosacruces o que volvieran
la espalda a la filosofía y la práctica de las enseñanzas Rosacruces o que
llegaran a ser opuestos a la fraternidad. Pero hay una gran diferencia entre un
maestro Rosacruz que vive la filosofía Rosacruz y practica íntegra y
entusiastamente todo eso, y otro que toma las enseñanzas Rosacruces como
estudiante e investigador de la filosofía y la religión y acepta la mayor parte de las enseñanzas durante
un tiempo y luego dedica el resto de
su vida a formar una filosofía o religión personal que no es completamente
Rosacruz, ni necesariamente opuesta.
Ha habido
en el pasado muchos grandes personajes que obtuvieron su primera preparación
filosófica y religiosa, lo mismo que científica, en la fraternidad Rosacruz, y
sin embargo, se desarrollaron como especialistas o trabajadores únicos en un
campo distinto y separado, más tarde en sus vidas. Aunque nunca llegaron a ser
antagónicos a la filosofía Rosacruz, ni dejaron de apreciar su valor, se
ocuparon más en desarrollar un esquema personal que en trabajar con la
organización de una manera general. Ninguno de estos aportó ninguna contribución notable a la literatura religiosa o a la filosófica, ni ninguna contribución al progreso de la civilización. Llegaron a ser jefes
individuales de sectas o movimientos individuales que florecieron por algún
tiempo en ciertas localidades, y luego pasaron a un olvido casi completo.
El hecho
de que algunos editores o pequeños grupos de investigadores hayan revivido
algunos de los antiguos escritos y enseñanzas de estos anteriores jefes de
sectas no quiere decir que nosotros, como una raza desarrollada de gentes,
hayamos descubierto súbitamente que esos jefes del pasado fueron grandes
Maestros y que debamos adoptarlos ahora como autoridades de hoy. Sabemos
que hay grupos
de estudiantes de todas
clases en el mundo. Algunos de estos han adoptado hasta las antiguas enseñanzas
de los primitivos adoradores del sol, como su código vigente de pensamiento y
de vida. Hay otros que han adoptado las olvidadas enseñanzas paganas de diversas
tribus primitivas, y hasta existen quienes tratan hoy de popularizar las muy olvidadas y del todo indignas, unas
enseñanzas de los adoradores sexuales. Sólo porque estos grupos modernos o
tipos anticuados de mentalidad promulguen extrañas creencias consigna das en
antiguos escritos, no es una
razón para que nadie sospeche que esas filosofías o escritos del pasado sean
especialmente aplicables hoy, o sean más valiosas
para nosotros hoy, de lo que fueron en tiempos pasados.
Con respecto
a Swedenborg, queremos decir
que, aunque fue un estudiante Rosacruz y derivó de nuestras enseñanzas gran parte de su
conocimiento terrenal, él era, indudablemente, de ese tipo etéreo de mente que
gusta de especular y divagar acerca de las condiciones de la vida futura antes
que ocuparse de las cosas prácticas de la vida aquí en la tierra. Con semejante
actitud mental, él naturalmente se separó de los Rosacruces, que dedicaban la
mayor parte del tiempo a la solución de los problemas del mundo, aquí, mediante
un estudio científico de las leyes naturales, antes que con un estudio
especulativo. Las especulaciones de Swedenborg lo condujeron a mundos etéreos y
problemas hipotéticos, e incuestionablemente entró a veces en ese estado
extático en que su mente espiritual se llenó de impresiones que él interpretó
en sus escritos y postulados estética mente magníficos.
Es un
hecho notable el que Swedenborg nunca trató de fundar una nueva iglesia o
culto. A él le gustaba reunir con él a quienes creían lo que él creía o tenían
inclinaciones hacia las excursiones espirituales en el reino de la especulación
Cósmica, y a él le gustaba que esas personas oyeran sus explicaciones. Pero no
tenía la idea de hacer una nueva religión con sus escritos e ideas. Esto
sucedió después de su tránsito, gracias al trabajo de lectores entusiastas de
sus escritos. Si Swedenborg estaba o no de acuerdo con la doctrina Rosacruz de
la reencarnación, es cosa que no importa, porque muchos Rosacruces de hoy, que
tienen entusiasmo con todos los demás puntos de las enseñanzas de la Orden, no
aceptan, o niegan, la doctrina de la reencarnación. Están en espera de una evidencia o convicción más definida, v mientras tanto apartan la doctrina como poco
importante, y se ocupan de los otros puntos prácticos y científicos de las
enseñanzas Rosacruces. Esta es la actitud sana y racional
que siempre hemos recomendado a quienes dicen que su único obstáculo en los
estudios es la doctrina de la reencarnación. Por lo tanto, el hecho de que uno
de esos grandes místicos del pasado no concuerde con la doctrina
de la reencarnación, no prueba que no se trate de un estudiante
Rosacruz, muy entusiasta por lo demás. Y el
hecho de que en sus escritos esas personas se entreguen a descripciones especulativas y argumentos espirituales,
sin conexión alguna con la filosofía Rosacruz, y que hasta difieren de algunas de las enseñanzas, no prueba que no tuvieran
simpatía o que no apoyaran
del todo los ideales y las prácticas generales de la Orden, en otras ocasiones
de su vida.
Ciertamente que uno
no puede recomendar los
escritos populares publicados en nombre de Swedenborg
como útiles para el
estudiante Rosacruz de hoy. Pero podemos señalar que él fue un estudiante y que
su primera iluminación y sus primeros
desarrollos de la Consciencia Cósmica
los obtuvo gracias
a sus prácticas y estudios Rosacruces.
Y ahora,
consideremos la vida de Jacobo Boehme. Los libros de Jacobo Boehme han sido
reimpresos en ediciones en inglés y en otras lenguas durante muchos años. La
verdad es que los escritos de Jacobo Boehme han sido de in terés para los
estudiantes místicos durante muchos años, sólo porque estos escritos presentan
un punto de vista muv especial y presentan un aspecto ligeramente diferente de
algunos de los principios cristianos. Los cristianos devotos nunca han podido
aceptar del todo los escritos de Jacobo Boehme, y en realidad, mientras más ortodoxo
sea un cristiano, más probable
es que condene los escritos
de Jacobo Boehme. Los místicos más tolerantes, amplios y universales,
preferirían también dejar a un lado los escritos de Jacobo Boehme, porque
tienden a estrechar el punto de vista del pensador. Tienden a circunscribir la expansión y la existencia de la Consciencia Cómica en el ser humano,
antes que a ampliarla.
El estudiante de filosofía y religión también ha limitado su lectura y estudio
de Jacobo Boehme únicamente porque sus obras son la expresión de una opinión
pura mente personal, que no tiene el apoyo de la opinión de otros místicos o
filósofos, y es casi única e individualística.
Para
los Rosacruces, Jacobo Boehme es interesante porque un individuo que vivió en
una posición humilde de la vida, con una educación limitada y con limitadas oportunidades de progresar y expandirse,
encontró en sus contactos Rosacruces el Sendero que lo llevó hacia adelante y
hacia arriba en su propio
desarrollo personal. Además,
él es un ejemplo viviente de cómo la mediocridad del mundo social y comercial ayuda, en vez de entorpecer, a nuestro progreso
personal en la vida. Muchas
veces hemos hablado de sus libros y hemos recomendado
algunos para que nuestros miembros tengan la oportunidad de obtener en la
biblioteca alguno de sus libros para que se familiaricen con el estilo de
Jacobo Boehme y con la exposición de sus originales ideas filosóficas y
religiosas. Ciertamente que no podríamos recomendar su obra como libro de texto
o como ayuda o guía valiosa para el estudio de la filosofía Rosacruz o para el
desarrollo de nuestra naturaleza personal en lo psíquico y espiritual.
Lo
interesante acerca de Jacobo Boehme aun cuando sus escritos han ofrecido la
oportunidad a individuos o grupos de individuos para fundar una nueva religión
y una nueva iglesia en nombre de Boehme, como sucedió en el caso de Swedenborg,
hasta el presente un movimiento semejante no ha sido emprendido. Cada estudiante de la obra de Boheme
ha llegado a la infundada conclusión de que los escritos de Boehme no sirven para nada
práctico y no conducen a ninguna convicción definida. Son tan vagos y etéreos
en sus argumentos que en realidad no son de valor real para la persona que
busca el desarrollo psíquico o espiritual aquí, en esta vida diaria. Ni entre
los Rosacruces de Europa, que aprecian mucho a Boehme a causa de la pureza de
su vida, se ha efectuado la menor tentativa de formar un círculo para con
memorar su obra, o para estudiarla más analíticamente, o para promoverla en cualquier forma.
"
Cuando pensamos
en cuántos cultos
e ismos" existen
hoy en el mundo, y cómo muchos de esos se han
formado o basado en escritos
de antiguos expositores religiosos y filosóficos, y especialmente en cómo
muchos de ellos se han constituido fundándose en libros y manuscritos de la
Edad Media redactados por filósofos y místicos, resulta significativo que en ninguna
parte del mundo se haya formado nunca un grupo o
movimiento de Boehme, con la idea de hacerlo nacional o internacionalmente
permanente. Por lo tanto, sería muy
extraño que alguien en nuestros días tratara de revivir el estudio de los
escritos de Boehme y recomendar los a estudiantes de misticismo como base de
una guía y sistema completo de vida. Es cierto
que en ese caso no se contaría con el apoyo de los estudiosos analíticos
y de agudo entendimiento.
NÚMEROS MÍSTICOS
Se ha preguntado cuál es el significado místico
del número 40. La pregunta
se refiere especialmente al número 40 porque se emplea en la Biblia frecuentemente en
relación con el número de días en los que estuvo lloviendo durante el diluvio,
y en muchos otros pasajes.
Hemos hecho una investigación cuidadosa con respecto
a los números y hemos
hallado ciertos hechos que creo que es conveniente que
hablemos de ellos ahora.
En el caso del número 40 hallamos que el número 4 es un número antiguo y simbólico que representa no solamente el cuadrado sino también el
cubo. Fue empleado para significar algo que estaba completo, lleno, sólido,
firme, fijo, permanente y duradero. Ciertamente que aquí tenemos una
combinación de significados que hace del número algo muy representativo, y
quedan restos de eso en la frase común inglesa "on the square",
"en el cuadrado", para significar algo que está correcto y firme.
Esta frase la emplean frecuentemente los miembros de la organización
Francmasónica, en la creencia de que tiene un significado especial y distinto
para ellos, sobre todo porque ellos usan el cuadrado y el cubo como símbolos.
Pero también hallamos personas que no tienen relación con la Francmasonería y que no están familiarizados con sus
símbolos, que emplean en inglés la palabra square", "cuadrado",
cuando quieren decir que tratan con el público, de manera general, de un modo
equitativo y justo. El empleo del cubo y del cuadrado por una organización fraternal es un ejemplo
de que cuadrado y cubo se empleaban desde hace mucho
tiempo como símbolos de
fortaleza duradera y de perfección geométrica.
La
escuadra de acero empleada por el carpintero Y la escuadra usada por los
arquitectos y artistas están basadas en un antiguo utensilio que se consideraba como el más importante de los instrumentos geométricos y matemáticos empleados por los antiguos
constructores y trabajadores científicos. Estaba bien establecido que cualquier
cosa que estuviera cuadrada (o a escuadra) podía fijarse firmemente y hacerse
durable, y representaba la fuerza. El número 4 tenía el mismo significado y
estaba asociado con la misma idea, y el múltiplo de 10 significaba un aumento
de la fuerza del 4 hasta su grado máximo. Por lo tanto 40 era la multiplicidad
máxima de la fuerza del 4 o de la plenitud del 4, y todo lo que fuera 40 era el
grado máximo de la idea de 4. Por lo tanto, el diluvio duró 40 días porque no
podía sobrepasarse o aumentarse, pues era completo en grado sumo.
Con respecto
al número 3, las investigaciones revelan que este número
era considerado como símbolo de la creación
perfecta y de la unidad Divina, durante
tanto tiempo y tan remoto en la antigüedad, que el origen de esta idea se ha perdido. Parece
que hubiera en la mente de los hombres, y en la mente de los niños, la
tendencia a querer repetir una experiencia o repetir un esfuerzo durante tres
veces, antes de desistir. Esta tendencia se revela en los escritos más antiguos
de la experiencia humana. En los anales más antiguos hallamos referencia a que
a alguien lo llamaran tres veces o a escuchar una voz por tres veces, o a
tratar de hacer algo por tres veces. Muchas y muchas veces nos vemos frente a
la idea de que el número 3 era considerado como una unidad, un todo, y por eso
se emplea hoy para representar la creación perfecta, o el
terminar de una creación cualquiera.
El número
7 parece ser únicamente un símbolo
místico basado en la idea del triángulo agregado al cuadrado, o sea la
fortaleza y robustez del 4, sosteniendo la elegancia y la perfección del 3. Por
una u otra razón, la mente de los primeros hombres
y mujeres pensantes
concibieron la idea de que el 7 completaba un ciclo o formaba un número que
representaba un esta do primario y uno secundario que estaban unidos de algún
modo; por esto los días de la se mana fueron siete, y los ciclos de la vida del
hombre estuvieron divididos en periodos
de 7 años cada uno, y centenares de otros fenómenos naturales
fueron contados por el
elemento del 7. Parece que fuera concebido como un número Cósmico, en cierto
sentido.
El tiempo
ha probado que muchas de estas ideas eran correctas. Hallamos hoy que la vida
del hombre está dividida en ciclos de 7 años; que los días de la semana son 7; que cada día puede dividirse
en un ciclo de siete períodos, y que hay muchos otros sietes en
nuestra vida.
Si
concordamos con los primeros filósofos en que todo el universo puede explicarse
con leyes y principios geométricos, no deberíamos asombrarnos al hallar que
estos números tienen un significado especial,
como lo creía
Pitágoras. Es evidente
que los primeros
pensadores tenían la resolución de encontrar
la ley y el orden, y una base matemática para las manifestaciones sistemáticas
de las leyes naturales. Esto prueba que los primeros pensadores no consideraban
la vida como llena de sucesos accidentales e incontrolados, sino más bien como
un esquema Divino o perfecto de una concepción suprema.
¿TIENEN ALMA LOS ANIMALES?
¡Todo ser viviente tiene un alma! Hay un alma de alguna clase hasta en un grano de trigo, en una semilla
o en un bulbo de alguna planta, y seguramente que hay almas hasta en las formas
más pequeñas de la vida animal. Donde hay inteligencia hay alma, y donde hay
alma hay la posibilidad de desarrollo espiritual y progreso evolutivo.
Está
fuera de la cuestión, por ahora, el discutir
si el alma de un perro
o un gato puede evolucionar hasta llegar a ser el alma de un ser humano o no, y no
podríamos contestar a esta pregunta con alguna seguridad de que fuera correcta.
Esto no tendría nada que ver con la cuestión presente, y debemos alejarnos de
especulaciones ociosas. Pero no hay razón para que dudemos de la ley universal
de que un alma de cualquier clase, ya sea en el cuerpo de un pez o de un
pájaro, un gato, un perro o un caballo, es inmortal y por lo tanto
indestructible y capaz de renacer y de tener cambio evolutivo. El alma de
cualquier animal es capaz de desarrollo por medio de la experiencia, por medio de las lecciones aprendidas, y por medio de las
pruebas y tribulaciones de la vida.
Si esa alma, después
del tránsito, pasa a otro animal de naturaleza y especie semejantes, pero de tipo más
alto o de inteligencia más alta, o si pasa a una forma más alta de cuerpo
físico o no, no nos importa por el momento. Pero, puesto que la vida animal y
el alma animal son inmortales, deben pasar a algún reino espiritual después del
tránsito, y por lo tanto debe haber un "cielo" para animales, como se
cree que lo hay para los seres
humanos. Por lo que sabernos, hasta pudiera ser el mismo,
y yo sería el último
en afirmar que las almas de esos animales no moran
en el mismo reino espiritual de las almas de los seres humanos. Yo no concibo
que Dios cierre la puerta a cualquier animal y lo condenara por sus errores, ya
que es un alma primitiva y no ha tenido la oportunidad de desarrollarse y
evolucionar y aprender las amargas lecciones de la vida. No podemos concebir
injusticia ni falta alguna de equidad por parte de Dios, pues de otro modo
destruiríamos y eliminaríamos la misma esencia y elementos que constituyen a
Dios.
Sabemos
que la mente y el intelecto de los animales evolucionan. Se les puede entrenar
para que aprendan y comprendan y recuerden. Sabemos
que ellos desarrollan rasgos típicos del alma como la ternura, la fidelidad, la obediencia, el
sentido de justicia y aprecio, y por sobre todo, la cualidad del amor. Podemos
ver cómo se desarrollan estos rasgos y tendencias en nuestros animalitos
domésticos, día por día y semana por semana, a medida que van creciendo bajo
nuestro cuidado y nuestra guía. Si existe en la naturaleza y cualidad del alma
de un animal el grado de evolución posible que le permita desarrollarse durante
el corto tiempo que esos animales viven aquí en la tierra con nosotros, ¿qué
razón tendríamos para suponer que esa evolución no es una cualidad inherente y
un elemento persistente y coherente de su alma?
Por otra
parte, si un ser humano puede llegar a la conclusión positiva de que cuando un perro, gato u otro animal "muere", el alma de
ese animal termina su existencia y pone fin por siempre y eternamente a toda
forma de cambio evolutivo de expresión, entonces
esa persona debería
llegar también a la conclusión de que el alma de un
ser humano termina toda su existencia en el momento de eso que se llama muerte.
No puede haber una regla que establezca la inmortalidad del alma del hombre y
niegue la misma cosa al mismo
espíritu y esencia universal
que reside en otra forma de criaturas
vivientes de esta tierra. Y por la misma
razón, cualquier persona que crea firmemente o esté convencida de la idea de
que el alma humana es inmortal, debería convenir lógicamente que el alma de un
animal es inmortal.
Si todas
las almas son inmortales, debe haber un reino espiritual en el que ellas moren
después de esta vida. Además, si todas las almas evolucionan por medio de la adquisición de experiencia y por el proceso
de desarrollo, entonces las almas de los animales
evolucionan y se desarrollan. Pero la idea de la trasmigración,
o sea que el alma que ha evolucionado en la Consciencia de Dios, o que ha
alcanzado un estado en el que Dios ha decidido que es digna de ser un alma
humana, pueda luego retroceder y convertirse en un alma primitiva, o en un alma
que está en un cuerpo físico primitivo como el de un animal, es una idea tan
completamente contradictoria con todas las leyes de la naturaleza y con nuestra guía Divina, que sola mente
quienes tienen algo torcido en su pensar pueden acatar semejante pensamiento.
LA
CREMACIÓN
Es raro,
pero paradójicamente verdadero, que las mismas
personas que proclaman a viva voz que el Alma
nunca muere, que al ocurrir el tránsito se eleva inmediatamente al Cielo, son
las mismas que quieren adorar por más tiempo en el santuario en que ellas
convierten el cuerpo humano después del tránsito. Más cristianos, que creen que el alma se ha ido in mediatamente al Cielo, están resueltos a conservar y guardar el cuerpo como objeto de adoración que los
miembros de ninguna otra secta religiosa. La verdad es, sin embargo, que no
solamente el Alma, sino la personalidad y el carácter de una persona que hemos
conocido, no están ya asociados de ninguna manera al cuerpo después del
fallecimiento. El permitir que nuestros pensamientos se fijen por un momento
sobre la Forma física, es admitir nuestra debilidad en nuestra propia fe en la inmortalidad y en la unidad del alma y
la personalidad.
Para el
místico que comprende los verdaderos principios resulta chocante ver cómo se
gasta dinero, tiempo y esfuerzo y complicados pensamientos terrenales, en
grandes mausoleos, tumbas y arquitecturas de cementerio, relacionados con las tumbas y el cuidado
de cuerpos sin vida. Muchos individuos jamás han con tribuido con tanto dinero
durante su vida,
a favor de un monumento viviente de adoración, como lo sería una
verdadera iglesia o una escuela parroquial, como las sumas que gastan
en un monumento silencioso como lo es un mausoleo, una tumba o una
lápida ornamentada. Estas grandes estructuras son lugares para su propia
adoración personal, egoísta y casi pagana. Van allí a derramar lágrimas,
murmurar oraciones y entonarse con
Dios y el Cósmico, en vez de acudir entre los vivos, o en el silencio de sus
hogares, o en la Catedral del Alma, para hacer esto.
El tránsito
o muerte es la completa
separación de todo lo que es consciente, viviente, inteligente y real, de lo que es irreal, ignorante y
terrenal. Nuestros pensamientos, nuestras plegarias, nuestra devoción y nuestra
elevada consideración deberían seguir a lo que es real, a lo que conocimos más
inmediatamente, a lo que más amamos y adoramos. En otras palabras, nuestros
pensamientos de devoción deben seguir al Alma y la personalidad en su ascenso y
en su elevación al reino superior. Con respecto al residuo, constituido
únicamente por los elementos burdos y físicos, él pertenece a la naturaleza y
debe regresar al polvo. Es una ley Cósmica que los elementos groseros del
cuerpo físico, que proceden de la tierra por intermedio del agua y los alimentos que consumimos, deben
regresar a la tierra para que esos elementos sean separados de nuevo
y empleados en los procesos naturales de crear nueva materia viviente.
Enterrar el cadáver en la tierra
es un método para permitir
que los elementos corporales se desintegren y regresen a sus formas primitivas,
separadas y elementales. Pero no es agradable ni substancial el pensar en el
proceso de desintegración. Se está acercando el tiempo, tal vez dentro de
varios siglos, en que las personas recordarán el sistema actual de enterramiento, como cosa bárbara
y extrañamente primitiva, como nos sucede a nosotros cuando pensamos en las maneras
antiguas de disponer de los res tos humanos.
El método
natural, limpio y cabal es el de ayudar a la naturaleza en la más rápida
desintegración del cuerpo, para que ningún estado antihigiénico o falto de
sanidad pueda atacar al cuerpo perfecto. El mejor proceso es, indudablemente, la cremación.
Con esto, el cuerpo entero
no se quema, en el sentido ordinario
de la palabra, porque ninguna
llama llega al cuerpo y el calor no lo calcina. E1 calor eléctrico es tan grande que solamente absorbe la humedad
del cuerpo y esta humedad constituye casi el ochenta y cinco por ciento de todo el cuerpo.
Por el proceso de la evaporación inmediata y casi instantánea de esta humedad,
el cuerpo no se quema ni
achicharra sino que instantáneamente queda reducido a cenizas secas. La cantidad de cenizas que queda, después de
extraída la humedad, es tan pequeña que para un ser humano corriente esa
cantidad no es mayor de la que pueda llenar fácilmente un recipiente de dos
litros de capacidad.
Un examen
de estas cenizas demuestra clara mente cuán rápida y eficazmente todo el cuerpo
pasa por sobre una etapa de desintegración hasta llegar a un estado seco y
bueno que es higiénico y natural, para que se efectúen los procesos de la
naturaleza. Estas cenizas deben distribuirse inmediatamente en la superficie de la tierra o permitir
que se mezclen con los elementos de la tierra.
No deben conservarse por más de varios
días después de la cremación. Ciertamente que en ese residuo no queda nada de
la forma humana, ni nada que la persona más devota quiera adorar y respetar.
Por ejemplo, la filosofía Rosacruz
recomienda que en el segundo o tercer día después de la cremación, las cenizas
deben sacarse del envase, llevarse a una porción de agua, como un lago, río o el mar, y esparcirse en la
superficie de las aguas o en su orilla, para que la humedad ayude a las cenizas
a penetrar en el suelo y a mezclarse con los otros elementos.
Me
pregunto cuántas personas comprenden que los despojos terrenales del cuerpo
físico, al regresar a la tierra, se impregnan de nueva vida y gradualmente toman parte en la creación
de nueva materia
viviente. De las cenizas
así distribuidas provendrán nuevos elementos para la planta viviente y la vida animal. Me parece
un pensamiento hermoso la idea de que el cuerpo físico se reduzca rápidamente a
cenizas sin pasar por un período desagradable de desintegración, para unirse
pronto con los otros elementos de la tierra y comenzar el proceso de crear
nueva materia.
Creo
también que es hermoso pensar que esta nueva materia puede expresarse pronto
bajo la forma de bellas flores, hierbas, árboles, plantas y tal vez pequeñas
criaturas vivientes, y comen zar una carrera de evolución física.
Ciertamente que esto es dar al cuerpo
una oportunidad legítima
de vivir de nuevo, así como
sabemos que el Alma tiene su ocasión y oportunidad de vivir una y otra vez.
EL TRÁNSITO
Como
quiera que nosotros consideremos el tránsito (la muerte) hay un elemento de
tristeza en la consiguiente separación física. Cuando una persona querida o
amada, cuya compañía hemos gozado íntimamente día a día, comienza un viaje de
varios meses de duración ausente de nosotros, las lágrimas acudirán a nuestros ojos y habrá
pesar en nuestro
corazón durante la partida. Esa tristeza no está asociada
de manera alguna con la creencia de que la partida es permanente o de
que con ella concluye la existencia de quien abandona nuestra presencia in
mediata. Así sucede con el tránsito o muerte. La partida es una triste
realidad, pero nuestra fe y nuestro conocimiento deberán venir en nuestra ayuda
y consolarnos, y la silenciosa vocecilla interior gritará: "No existe la
muerte".
Es
absolutamente cierto que si bien la mayor parte de las religiones e iglesias de
hoy proclaman libremente la consoladora idea de que "no existe la
muerte", en cambio las doctrinas, los rituales fúnebres y muchas de las
ideas expuestas en sermones y lecciones contribuyen a aumentar el horror que
crece en nuestro corazón y nuestra mente con respecto a esta gran experiencia
de la vida. Muchos de esos pasajes ritualísticos, fórmulas de credos que se repiten en las iglesias, desmienten la idea
de que no existe la muerte, la aniquilación, y que haya una completa
separación del alma,
la personalidad, el carácter, y la existencia del cuerpo físico en el momento del tránsito.
Es por
esto que muchos que son religiosa mente devotos tienen tanto miedo a la muerte
y sufren tanto al aproximarse el momento del tránsito. Las enseñanzas
Rosacruces muestran claramente, y nos lo prueban las leyes espirituales, que la
personalidad de cada uno de nosotros, como parte consciente de nuestra alma,
jamás deja de existir. Esa experiencia es sólo un cambio para una mayor
libertad y una mayor expresión en el momento del tránsito. No es cierto que
después del tránsito el cuerpo vuelva al polvo y el alma duerma por siempre. El
alma nunca duerme, ni cuando está encarnada en un cuerpo físico, ni cuando se desprende hacia la libertad espiritual.
Nunca está inconsciente de sí misma, de su medio ambiente, ni del contacto que
ha hecho. El verdadero yo del hombre es una personalidad conocedora,
consciente, sensible, que tiene conocimiento de todas las cosas por siempre.
Esta idea, esta verdad, este principio demostrable de la naturaleza del alma,
es el principal consuelo y estimulo a través de toda nuestra vida.
Naturalmente, le suprime la ponzoña al tránsito o muerte. Suprime la causa de
ese intenso dolor, de ese inconsolable pesar que llega al corazón
y la mente de quien no conoce estas verdades
y confía en las creencias corrientes acerca
del tránsito.
Hoy, las
enseñanzas más populares entre las místicas y metafísicas del mundo Occidental
tienden a inculcar la idea en el corazón y la mente de sus estudiantes, de que
si los individuos viven debidamente, piensan debidamente y prosiguen con la
apropiada comprensión espiritual, el tránsito puede posponerse indefinidamente.
Si esta idea no es comprendida conscientemente
por sus estudiantes, por lo menos tienen ellos
la idea de que el tránsito, en cualquier momento
y en cualesquiera circunstancias, es algo que hubiera
podido evitarse. Por lo tanto se le considera como lamentable, como indicio de
negligencia o ignorancia.
Esta idea
no ayuda a mitigar el dolor
o la tristeza por parte de quienes
estaban unidos al fallecido. Esta idea
es un
tormento para quien está frente a frente
con la posibilidad del tránsito.
Con la
comprensión de que el tránsito es inevitable en algún momento de la vida de
cada uno de nosotros, el único misterio que se nos presenta a este respecto, es
el del momento y la manera. Que algunos deban fallecer
temprano en la vida y otros más tarde es un problema digno de nuestra
consideración. Esto exige nuestra atención acerca de nuestra manera de vivir
para que podamos cooperar con las leyes de la naturaleza, sin violar ninguna
de ellas, pues esto contribuiría a la causa
que produciría el tránsito más pronto
de lo que pudiéramos esperar. Pero como el tránsito es inevitable en nuestra
vida, lo mejor que podemos hacer es estar preparados para ello. Debemos aceptar el
fiat cuando venga, sin
cuestión o pregunta alguna, y sin que veamos en su llegada razón alguna de
crítica de nuestra vida ni de crítica de los principios naturales y
espirituales.
Para el que vive debidamente, que no tiene
temor ante el gran cambio,
y que está siempre
listo para pasar por esa gran experiencia, la
llegada del tránsito no produce temor, ni crítica alguna para la divina
sabiduría que lo decide.
Esto no sucede así con quienes no comprenden la verdadera causa
del tránsito. Estos
han sido inducidos a creer
que Dios arbitraria e impulsivamente coloca su dedo inesperadamente sobre
nosotros en algún momento de la vida, y decide que ocurra
el tránsito, sin razón alguna
y sin conformarse con el sistema
superior de las cosas.
Cuando el tránsito ocurre
en alguna familia,
y alguien ha partido rompiendo el contacto físico
con los demás, estos
adoloridos tienen el deseo de saber si todos los medios de contacto con el alma
del que ha partido, han quedado rotos; el deseo de saber si es posible sentir
esa alma que todavía existe.
La
doctrina mística expone que el alma de quien acaba de pasar por el tránsito no
se aleja inmediatamente en el espacio; no se eleva
a las sublimes alturas del reino espiritual, fuera del contacto
con quienes están en este plano terrenal. Nos contenta saber que el alma del que ha partido permanece, durante diversos períodos de tiempo, como una consciencia invisible e in tangible, en
el medio ambiente que le ha sido familiar, según los propósitos que pudieran
ser útiles.
El amor es el cordón de plata que mantiene a esas almas más unidas y en estrecha
compañía durante más tiempo, con quienes están en este
plano. La consciencia y el agudo intelecto del alma que acaba de ser separada
de un cuerpo físico, se dan cuenta del sufrimiento, del dolor y de la tristeza
de quienes han presenciado el tránsito. En el mismo grado en que algunas
de esas personas, o una de ellas,
haya sido amada por el alma y ame todavía la
personalidad ahora invisible, en ese mismo grado permanecerá el alma en
estrecho contacto psíquico y mental, para hablar al corazón. Ella hablará al
alma de los seres queridos que están aquí en la tierra con palabras de simpatía
y comprensión que ellos pudieran oír o sentir.
Si hay algún misterio
en torno al tránsito, algún
problema de estado
no resuelto, algún asunto importante que afecte la vida de los que
aquí permanecen, el alma quedará en estrecho contacto y hará todo lo posible
por inspirar la acción debida. Habrá la tentativa de guiar hacia la idea
correcta, a revelar la actuación propicia. y ayudará por todos los medios a
ajustar y enderezar los inconvenientes que puedan afectar seriamente o por
largo tiempo a los de más. Pero de manera especial tratará de consolar el corazón
adolorido. El alma les hará saber en los momentos de meditación y relajación,
que la consciencia no ha dejado de existir, que la personalidad del alma no ha
sido aniquilada, que en verdad no existe la muerte.
Por lo tanto, debemos
explicar a quienes
padecen este dolor
que si se retiran a su sanctum en SU hogar, si
entran en entonamiento Cósmico, si se entregan a la relajación y la
concentración podrán abrir su corazón y su mente al contacto que el alma
cercana está tratando de establecer. Por medio de la meditación silenciosa, con
la mente abierta y libre de toda idea de doctrinas religiosas que fueren contrarias a esta idea, y libre de
todo prejuicio y aprensión, las almas de quienes sufren aquí pueden entrar en
entonamiento con el alma que está muy cerca.
Y cuando
el alma que ha permanecido algún tiempo atendiendo a los dolientes, siente que
gradualmente ha logrado ajustar las condiciones y ha alcanzado que los seres
queridos puedan sobrellevar la separación física que ha ocurrido, entonces
gradualmente se elevará a mayores alturas y ampliará el espacio espiritual que
existe entre ellos. Esto se realiza sin ensanchar el espacio físico que el
hombre parece creer que existe entre él y el reino
espiritual. El alma se entonará
con el alma universal superior
y permanecerá en ese éxtasis divino que trasciende a toda idea
humana. No descenderá para entonarse con el plano inferior de vida, para
revelarse a los demás en forma espectacular o fenomenal, o para comunicarse con
ellos. Pero estimulará la elevación del alma y la consciencia de los que están
en la tierra, hacia ese entonamiento Cósmico y esa residencia espiritual donde todo es uno y donde las almas pueden entrar en comunión unas con otras, sin que importe nada la encarnación física o
la falta de ella.
Es
únicamente mediante la elevación del hombre para llevar su consciencia del alma
a las alturas del reino espiritual, como puede hacer ese contacto y saber que
hay una vida continua y que los seres queridos del pasado jamás han dejado de
existir. No podemos tratar de que ellos desciendan hasta nosotros. No podemos contar
con que bajen
al plano inferior. Podemos, sin embargo,
contar con un contacto inevitable, si nos elevarnos a su
altura, a su pureza, a su poder espiritual, mediante la oración, la meditación
y el entonamiento Cósmico.
LA
ORDEN ROSACRUZ
Los editores, anticipándonos a las preguntas de los lectores
de este libro,
queremos hacer constar
que en el mundo de hoy, no existe sino una sola y universal ORDEN ROSA
CRUZ, con ramificaciones en diversas jurisdicciones, unidas y dependientes
todas de un Consejo Supremo establecido de acuerdo con las disposiciones
originales de los antiguos manifiestos Rosacruces. La ORDEN ROSACRUZ no es una
secta ni institución religiosa.
Esta organización internacional
conserva las tradiciones, enseñanzas, principios y prácticas humanitarias características de la antigua
y primitiva Hermandad que inició sus actividades en tiempos ya muy
remotos. Se reconoce
como la Antigua
y Mística Orden Rosae Crucis y la abreviatura que se usa para
dicho nombre es AMORC. Las oficinas centrales de la jurisdicción internacional
de las Américas, Comunidad Británica, Francia, Alemania, Suiza, Suecia y África
están situadas en San José, California,
E.U.A. Los que deseen más informes sobre
la historia y las enseñanzas de los Rosacruces pueden solicitar un
ejemplar del libro titulado "El Dominio de la Vida". Dicho libro se
reparte gratis y pueda pedirse al: Escribano F.L.B., Templo de AMOR C, Parque
Rosacruz, San José, California 95114, E.U.A.
BIBLIOTECA ROSACRUZ
ESTA COMPUESTA POR CNA COLECCION DE
LIBROS ESCOGIDOS, MUCHOS DE LOS CUALES
SE ENUMERAN EN LAS PAGINAS
QUE SIGUEN A CONTINUACIÓNY
SE PUEDEN
OBTENER EN EL
DEPARTMENTO DE SUMINISTROS ORDEN ROSACRUZ (AMORC)
San José, California 95114, E.U.A.
EL DOMINIO DEL DESTINO CON LOS CICLOS
DE LA VIDA Por H. SPENCER LEWIS, F. R. C., Ph. D
Este libro
es único en su especie
y se diferencia de cualquier otra publicación aparecida
en América sobre el
particular. Trata de los
desconocidos períodos cíclicos existentes en la vida de
todo ser humano y explica cómo las fuerzas cósmicas influyen en nuestros
asuntos diarios.
Esta obra nos enseña a
aprovecharnos de los ciclos favorables para lograr buen éxito, felicidad, salud
y todo género de prosperidad y asimismo nos indica los períodos en los cuales
debemos abstenernos de actuar
a fin de no fracasar en nuestros propósitos. No tiene nada que ver con la
astrología ni con ninguno de los sistemas de predecir venturas, pero nos da el
método desde hace mucho tiempo usado por
BIBLIOTECA ROSACRUZ
los maestros de misticismo del Oriente para
conocer las leyes que rigen la vida y las cuales son absolutamente científicas
y demostrables. Una sola lectura de este libro basta para capa citar al lector
para trazar el curso de su vida. Ayuda a suprimir
de la vida el factor
suerte O destino
y da la clave para dominar
dichos eventos.
He aquí un libro que será como una guía semanal
para conducir sus negocios y actividades durante
todo el año. Y no hay nada de
magia en él: solamente una visión amplia y precisa de lo que conviene hacer o
no hacer en determinadas épocas.
Precio: un
dólar y ochenta y cinco centavos ($ 1.85, moneda americana).
EL DOMINIO DEL DESTINO CON LOS CICLOS
DE LA VIDA Por H. SPENCER LEWIS, F. R. C., Ph. D
Este libro
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PRINCIPIOS ROSACRUCES PARA EL HOGAR Y LOS NEGOCIOS
Por H. SPENCER LEWIS,F. R. C., Ph. D.
Este libro contiene algunos
de los principios y enseñanzas Rosacruces que ayudan a solucionar los problemas de la vida privada y pública de cada persona.
En él se encuentran reglas
preciosas para conservar la salud y evitar los achaques
pasajeros que frecuentemente aquejan a gran número de personas; asimismo nos
dice cómo se puede obtener la armonía y la felicidad y nos revela el secreto
para obtener buen éxito en los asuntos financieros. Abundan en esta obra las
sugerencias prácticas relacionadas especialmente con la vida del hombre de
negocios y del empleado. Previene contra el uso incorrecto de los principios
místicos y metafísicos y enseña la forma debida en que deben aplicarse dichos
principios para atraer clientela, aumentar las rentas, fomentar nuevos negocios
y, en fin, para que se coronen con éxito feliz las más altas aspiraciones de la
vida.
Precio: un
dólar y noventa centavos ($ 1.90,
moneda americana).
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dólar y noventa centavos ($ 1.90,
moneda americana).
LA VIDA MÍSTICA
DE JESÚS
Por H. SPENCERLEWIS, F. R. C., Ph. D.
Aquí al fin está el libro que
millares de personas aguar deban ansiosas: la vida de Jesucristo descripta en
su verdadera realidad. Esta obra estuvo en preparación durante
muchos años y requirió un viaje de estudio a Palestina y a Egipto con el objeto de
verificar en el propio teatro de los acontecimientos muchos datos extraños
conservados en los archivos Rosacruces y esenios.
Esta es la historia
completa de la vida
de Jesús. Nos habla de su nacimiento, de su infancia,
de su pubertad y de todos aquellos períodos y actividades de su vida
que no figuran descriptos en los Evangelios. Tan inspiradoras como asombrosas
son las verdades que se narran acerca de su inmaculada concepción, su
nacimiento, su crucifixión, y su resurrección y ascensión. Es un hermoso libro
ilustrado con muchos símbolos místicos, con fotografías originales y con un
nuevo retrato de Jesús.
Precio: un
dólar y noventa centavos ($1.90, moneda americana).
BIBLIOTECA ROSACRUZ
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MIL AÑOS PASADOS
(Revelaciones sobre la Reencarnación)
Por H. SPENCER LEWIS,
F. R. C., Ph. D.
Aquí tiene
una obra que le dará una verdadera
explicación sobre la reencarnación. Es la historia
del Alma y cuenta
detalladamente cómo esta entra en el cuerpo en el momento del nacimiento, cómo
lo abandona en el instante de la muerte y cómo vuelve una y otra vez a
reencarnar en diferentes cuerpos.
No considere esta narración
como un simple relato novelesco, pues en ella se dan a conocer las leyes y
principios místicos descubiertos y experimentados siglos ha por los Maestros
del Lejano Oriente. Jamás estas leyes y principios se habían presentado al público en la forma amena en que se hace ahora, y esta es
una de las razones que han hecho tan popular este libro, y que le han valido
ser traducido a diferentes lenguas y ser recomendado por los místicos y Adeptos
de la India, Persia, Egipto y Tibet.
Interesante Atrayente Instructivo Precio: un dólar y sesenta centavos
($ 1.60, moneda americana).
Por H. SPENCER LEWIS,
F. R. C., Ph. D.
Aquí tiene
una obra que le dará una verdadera
explicación sobre la reencarnación. Es la historia
del Alma y cuenta
detalladamente cómo esta entra en el cuerpo en el momento del nacimiento, cómo
lo abandona en el instante de la muerte y cómo vuelve una y otra vez a
reencarnar en diferentes cuerpos.
No considere esta narración
como un simple relato novelesco, pues en ella se dan a conocer las leyes y
principios místicos descubiertos y experimentados siglos ha por los Maestros
del Lejano Oriente. Jamás estas leyes y principios se habían presentado al público en la forma amena en que se hace ahora, y esta es
una de las razones que han hecho tan popular este libro, y que le han valido
ser traducido a diferentes lenguas y ser recomendado por los místicos y Adeptos
de la India, Persia, Egipto y Tibet.
Interesante Atrayente Instructivo Precio: un dólar y sesenta centavos
($ 1.60, moneda americana).
ENVENENAMIENTO MENTAL
Por H. SPENCER
LEWIS, F. R. C., Ph. D.
A diario transitan
por los caminos de la vida almas torturadas, seres humanos que han perdido la
fe en sí mismos y cuyos
pensamientos han sido contaminados por miasmas invisibles: las supersticiones y prejuicios
adquiridos. ¿Pueden la envidia, el odio, y los celos proyectarse a través del espacio y ser transmitidos de una mente a otra?
¿Pueden lo; pensamientos malévolos atravesar el éter como rayos de muerte
misteriosos para herir a una víctima inocente? ¿Pueden los malos deseos y las
maldiciones formuladas en un momento de exaltación formar una tromba
arrolladora para arrasar a seres indefensos? ¿Puede la humanidad estar a merced
de los pensamientos viles que surjan en las mentes de seres degenerados y
viciosos? Anual mente millones de individuos son víctimas de todas estas malas influencias. ¿Está
usted a salvo de esta calamidad? "Envenenamiento Mental" es el título
de un nuevo libro escrito por el Dr. H. Spencer Lewis, quien claramente expone
este interesante problema psicológico. Este libro constituye una revelación
sensacional. Léalo y se dará cuenta de ello.
Precio: un
dólar y setenta y cinco centavos ($1.75, moneda americana).
A diario transitan
por los caminos de la vida almas torturadas, seres humanos que han perdido la
fe en sí mismos y cuyos
pensamientos han sido contaminados por miasmas invisibles: las supersticiones y prejuicios
adquiridos. ¿Pueden la envidia, el odio, y los celos proyectarse a través del espacio y ser transmitidos de una mente a otra?
¿Pueden lo; pensamientos malévolos atravesar el éter como rayos de muerte
misteriosos para herir a una víctima inocente? ¿Pueden los malos deseos y las
maldiciones formuladas en un momento de exaltación formar una tromba
arrolladora para arrasar a seres indefensos? ¿Puede la humanidad estar a merced
de los pensamientos viles que surjan en las mentes de seres degenerados y
viciosos? Anual mente millones de individuos son víctimas de todas estas malas influencias. ¿Está
usted a salvo de esta calamidad? "Envenenamiento Mental" es el título
de un nuevo libro escrito por el Dr. H. Spencer Lewis, quien claramente expone
este interesante problema psicológico. Este libro constituye una revelación
sensacional. Léalo y se dará cuenta de ello.
Precio: un
dólar y setenta y cinco centavos ($1.75, moneda americana).
EN VOS CONFÍO
(Secretas Enseñanzas del Tibet)
Este es uno de los más escogidos
y misteriosos libros orientales conocidos
hasta hoy. Se tradujo con autorización especial del Gran Lama y
los Discípulos del Colegio
Sagrado del Gran Templo del Tibet.
Este libro fue escrito hace milenios y su contenido jamás había sido publicado hasta ahora, siendo sólo
conocido de los iniciados en los templos del Tibet.
Además de la aureola de misterio con que lo
envuelven las edades, este libro encierra en sí valiosas e importantes enseñanza, las cuales, a excepción de las comprendidas en la Biblia,
son quizás las más antiguas máximas de sabiduría escritas
por el hombre. Centenares de libros se han escrito acerca de los Maestros y
Adeptos del lejano Oriente, pero ninguno de ellos divulga las enseñanzas
secretas que aparecen en este.
Esta obra presenta un
cuadro de estudio de las pasiones humanas hecho con extraordinaria claridad y gran sencillez. Precio: un dólar
y sesenta y cinco centavos
($ 1.65, moneda
americana).
Este es uno de los más escogidos
y misteriosos libros orientales conocidos
hasta hoy. Se tradujo con autorización especial del Gran Lama y
los Discípulos del Colegio
Sagrado del Gran Templo del Tibet.
Este libro fue escrito hace milenios y su contenido jamás había sido publicado hasta ahora, siendo sólo
conocido de los iniciados en los templos del Tibet.
Además de la aureola de misterio con que lo
envuelven las edades, este libro encierra en sí valiosas e importantes enseñanza, las cuales, a excepción de las comprendidas en la Biblia,
son quizás las más antiguas máximas de sabiduría escritas
por el hombre. Centenares de libros se han escrito acerca de los Maestros y
Adeptos del lejano Oriente, pero ninguno de ellos divulga las enseñanzas
secretas que aparecen en este.
Esta obra presenta un
cuadro de estudio de las pasiones humanas hecho con extraordinaria claridad y gran sencillez. Precio: un dólar
y sesenta y cinco centavos
($ 1.65, moneda
americana).
PREGUNTAS Y RESPUESTAS ROSACRUCES CON LA HISTORIA COMPLETA
DE LA ORDEN Por H. SPENCER LEWIS,F. R. C., Ph. D.
Este volumen contiene la primera historia
completa y auténtica, que desde los tiempos más remotos hasta nuestros días, se haya publicado
acerca de la Orden Rosacruz. La obra está divida en dos partes: una que trata
de las leyendas y tradiciones y otra que se refiere a los hechos históricos.
Está llena de aventuras románticas y veladas de misterio y abundan en ella los
incidentes pintorescos y fascinadores.
Este libro
es un texto de consulta
invaluable. Muchas preguntas
que surgen en la mente en relación
con los estudios místicos y esotéricos se hallan contestadas en él.
Por siglos los
valiosos y misteriosos archivos de loa Rosa cruces
estuvieron vedados a todo ojo que no fuera el de un iniciado. Ni siquiera los
editores de las grandes enciclopedias fueron capaces de obtener el más mínimo
dato referente a las extraordinarias actividades de los Rosacruces. Ahora
la historia completa
es dada a la publicidad y cual quiera la puede leer como si fuera un
cuento de "Las Mil y Una Noches".
También ofrece este libro una información detallada sobre los propósitos y finalidades de la fraternidad Rosacruz.
Este volumen contiene la primera historia
completa y auténtica, que desde los tiempos más remotos hasta nuestros días, se haya publicado
acerca de la Orden Rosacruz. La obra está divida en dos partes: una que trata
de las leyendas y tradiciones y otra que se refiere a los hechos históricos.
Está llena de aventuras románticas y veladas de misterio y abundan en ella los
incidentes pintorescos y fascinadores.
Este libro
es un texto de consulta
invaluable. Muchas preguntas
que surgen en la mente en relación
con los estudios místicos y esotéricos se hallan contestadas en él.
Por siglos los
valiosos y misteriosos archivos de loa Rosa cruces
estuvieron vedados a todo ojo que no fuera el de un iniciado. Ni siquiera los
editores de las grandes enciclopedias fueron capaces de obtener el más mínimo
dato referente a las extraordinarias actividades de los Rosacruces. Ahora
la historia completa
es dada a la publicidad y cual quiera la puede leer como si fuera un
cuento de "Las Mil y Una Noches".
También ofrece este libro una información detallada sobre los propósitos y finalidades de la fraternidad Rosacruz.
ENSAYOS DE UN MÍSTICO MODERNO
Precio: un
dólar y noventa y cinco centavos ($1.95, moneda americana).
Precio: un
dólar y noventa y cinco centavos ($1.95, moneda americana).
LOS ANTIGUOS SÍMBOLOS SAGRADOS Por RALPH M. LEWIS, F. R.C.
Los símbolos son el lenguaje
de la verdad eterna. ¿Cuáles fueron las tradiciones sagradas que, según se
afirma, fueron reveladas a Moisés sin que los antiguos hebreos
las hubieran mencionado? (Cuáles fueron las fuerzas de la naturaleza descubiertas
por los sacerdotes egipcios y expresadas en extraños símbolos, símbolos que se
convirtieron en el conocimiento perdurable que permitió la construcción del
templo del rey Salomón y que se abrieron camino hasta las enseñanzas secretas
de cada siglo?
Independientemente de
la consciencia cambiante del hombre, ciertos signos y rasgos han inmortalizado
para todos los tiempos las verdades que hacen al hombre libre. Conozcamos el
significado del ancla y el arca, de la estrella de siete puntas,
de los antiguos jeroglíficos egipcios
y muchos otros
símbolos secretos de la antigüedad. Este es un nuevo libro
sobre el simbolismo de los antiguos. Está profusamente ilustrado y está escrito
de manera sencilla
e interesante. Para prepararlo fue necesario emplear
mucho tiempo y muchas
investigaciones.
Precio: un
dólar y cincuenta centavos ($1.50, moneda americana).
Los símbolos son el lenguaje
de la verdad eterna. ¿Cuáles fueron las tradiciones sagradas que, según se
afirma, fueron reveladas a Moisés sin que los antiguos hebreos
las hubieran mencionado? (Cuáles fueron las fuerzas de la naturaleza descubiertas
por los sacerdotes egipcios y expresadas en extraños símbolos, símbolos que se
convirtieron en el conocimiento perdurable que permitió la construcción del
templo del rey Salomón y que se abrieron camino hasta las enseñanzas secretas
de cada siglo?
Independientemente de
la consciencia cambiante del hombre, ciertos signos y rasgos han inmortalizado
para todos los tiempos las verdades que hacen al hombre libre. Conozcamos el
significado del ancla y el arca, de la estrella de siete puntas,
de los antiguos jeroglíficos egipcios
y muchos otros
símbolos secretos de la antigüedad. Este es un nuevo libro
sobre el simbolismo de los antiguos. Está profusamente ilustrado y está escrito
de manera sencilla
e interesante. Para prepararlo fue necesario emplear
mucho tiempo y muchas
investigaciones.
Precio: un
dólar y cincuenta centavos ($1.50, moneda americana).
LA LLAVE AL ARTE DE CONCENTRAR Y
MEMORIZAR
La ayuda
práctica de estos
dos tratados no puede negarse;
son de valor inestimable y sin embargo excepcionalmente baratos. Están
escritos en estilo sencillo y fácil de entender.
Precio: setenta y cinco centavos de dólar ($0.75,
moneda americana).
La ayuda
práctica de estos
dos tratados no puede negarse;
son de valor inestimable y sin embargo excepcionalmente baratos. Están
escritos en estilo sencillo y fácil de entender.
Precio: setenta y cinco centavos de dólar ($0.75,
moneda americana).
LAS MANSIONES DEL ALMA
Por H. SPENCER
LEWIS, F. R. C., Ph. D.
¡La reencarnación! La
doctrina más discutida del mundo. "Por qué estamos aquí?" Estas
palabras están siempre re sonando interiormente en la mente y en el corazón de
los estudiantes, místicos y pensadores de todos los tiempos. La reencarnación ha
sido criticada por algunos que sostienen que está en contradicción con la
literatura sagrada y que. está fuera de toda comprobación. Este libro, sin
embargo, revela de manera extraordinaria, las muchas verdades que apoyan la
doctrina de la reencarnación. Contiene citas de autoridades eminentes, de obras bíblicas
y sagradas, que apoyan esta teoría. Este libro prueba
la verdad de la
reencarnación. He aquí algunos de los asuntos interesantísimos que en él se
tratan:
La
Concepción Cósmica. ¿La personalidad sobrevive al fallecimiento? Puntos
de vista de la religión
y de la Biblia. El Karma y la
evolución personal. Referencias cristianas. Entre las encarnaciones. Las almas
de los animales y de los
"no nacidos".
Recuerdos del pasado.
Este libro
contiene más de trescientas páginas
de lectura profunda.
Precio: un dólar y
noventa centavos (1.90, moneda americana).
¡La reencarnación! La
doctrina más discutida del mundo. "Por qué estamos aquí?" Estas
palabras están siempre re sonando interiormente en la mente y en el corazón de
los estudiantes, místicos y pensadores de todos los tiempos. La reencarnación ha
sido criticada por algunos que sostienen que está en contradicción con la
literatura sagrada y que. está fuera de toda comprobación. Este libro, sin
embargo, revela de manera extraordinaria, las muchas verdades que apoyan la
doctrina de la reencarnación. Contiene citas de autoridades eminentes, de obras bíblicas
y sagradas, que apoyan esta teoría. Este libro prueba
la verdad de la
reencarnación. He aquí algunos de los asuntos interesantísimos que en él se
tratan:
La
Concepción Cósmica. ¿La personalidad sobrevive al fallecimiento? Puntos
de vista de la religión
y de la Biblia. El Karma y la
evolución personal. Referencias cristianas. Entre las encarnaciones. Las almas
de los animales y de los
"no nacidos".
Recuerdos del pasado.
Este libro
contiene más de trescientas páginas
de lectura profunda.
Precio: un dólar y
noventa centavos (1.90, moneda americana).
EL
SANTUARIO DEL SER Por RALPH M. Lewis, F. R. C.
¿Qué puede ser más esencial
que el descubrimiento y análisis del Ser Interno, de la integración de la
consciencia que constituye la totalidad de nuestro ser? Con clara
lógica este libro revela las cuatro fases de
la vida
humana.
¿No se pregunta usted a veces si está viviendo
de la manera más eficiente? Usted puede encontrar
la respuesta en alguno de los veintitrés capítulos, que llevan tales
títulos
como: Causalidad y Karma, La Palabra
Perdida, La Muerte
o Ley del Cambio, Amor y Deseo, Naturaleza
de los Suecos, Las Predicciones. Maestría y Perfección. Considere el Amor y el Deseo;
en gran parte de la literatura antigua y la moderna, así como en las prédicas
contemporáneas, se pro clama el AMOR como la solución de todos los conflictos
humanos, ;Comprende usted verdaderamente el significado del Amor Absoluto?
¿Sabe usted que hay diferentes amores, y
algunos de los así llamados son impulsos peligrosos?
Escrito con profundo
conocimiento del tema por Ralph
M. Lewis, Imperator de la Orden
Rosacruz (AMORC), este tomo de 226 páginas, con tabla de materias, es de especial valor como texto para los
estudiantes y profesores de metafísica, filosofía y psicología.
Precio: un
dólar y noventa centavos ($ 1.90,
moneda americana).
¿Qué puede ser más esencial
que el descubrimiento y análisis del Ser Interno, de la integración de la
consciencia que constituye la totalidad de nuestro ser? Con clara
lógica este libro revela las cuatro fases de
la vida
humana.
¿No se pregunta usted a veces si está viviendo
de la manera más eficiente? Usted puede encontrar
la respuesta en alguno de los veintitrés capítulos, que llevan tales
títulos
como: Causalidad y Karma, La Palabra
Perdida, La Muerte
o Ley del Cambio, Amor y Deseo, Naturaleza
de los Suecos, Las Predicciones. Maestría y Perfección. Considere el Amor y el Deseo;
en gran parte de la literatura antigua y la moderna, así como en las prédicas
contemporáneas, se pro clama el AMOR como la solución de todos los conflictos
humanos, ;Comprende usted verdaderamente el significado del Amor Absoluto?
¿Sabe usted que hay diferentes amores, y
algunos de los así llamados son impulsos peligrosos?
Escrito con profundo
conocimiento del tema por Ralph
M. Lewis, Imperator de la Orden
Rosacruz (AMORC), este tomo de 226 páginas, con tabla de materias, es de especial valor como texto para los
estudiantes y profesores de metafísica, filosofía y psicología.
Precio: un
dólar y noventa centavos ($ 1.90,
moneda americana).
MANUAL ROSACRUZ
Este libro contiene, además
de un extracto de la Constitución de la Orden
Rosacruz, valiosas y detalladas
informaciones acerca de las reglas, usos y términos empleados por los
Rosacruces; algunos diseños y explicaciones de los símbolos utilizados en las
enseñanzas; un bosquejo de las materias tratadas en los diversos Grados;
un glosario en orden alfabético con su correspondiente definición, dado de acuerdo con la
interpretación de los principios de la Consciencia Cósmica, y, en fin, pequeñas
notas biográficas acerca de algunas de las personalidades más prominentes que
han estado relacionadas con la Orden y su obra.
Contiene también artículos especiales dedicados a la Gran Logia Blanca,
otros que se refieren a los métodos para obtener la iluminación y un
Código Rosacruz de Vida, que consta de treinta reglas y diversas prescripciones
e igualmente algunos retratos de místicos notables, entre los cuales se cuenta
el del Ilustrísimo Maestro K. H.
El material
técnico recopilado en esta obra y los graba dos y diseños
que la complementan, hacen que ella
sea una verdadera enciclopedia Rosacruz.
Precio: un
dólar y noventa centavos ($1.90, moneda americana).
Este libro contiene, además
de un extracto de la Constitución de la Orden
Rosacruz, valiosas y detalladas
informaciones acerca de las reglas, usos y términos empleados por los
Rosacruces; algunos diseños y explicaciones de los símbolos utilizados en las
enseñanzas; un bosquejo de las materias tratadas en los diversos Grados;
un glosario en orden alfabético con su correspondiente definición, dado de acuerdo con la
interpretación de los principios de la Consciencia Cósmica, y, en fin, pequeñas
notas biográficas acerca de algunas de las personalidades más prominentes que
han estado relacionadas con la Orden y su obra.
Contiene también artículos especiales dedicados a la Gran Logia Blanca,
otros que se refieren a los métodos para obtener la iluminación y un
Código Rosacruz de Vida, que consta de treinta reglas y diversas prescripciones
e igualmente algunos retratos de místicos notables, entre los cuales se cuenta
el del Ilustrísimo Maestro K. H.
El material
técnico recopilado en esta obra y los graba dos y diseños
que la complementan, hacen que ella
sea una verdadera enciclopedia Rosacruz.
Precio: un
dólar y noventa centavos ($1.90, moneda americana).
LAS GLANDULAS, NUESTROS
GUARDIANES INVISIBLES
Por el Dr. M. W. Kapp
No necesita usted seguir
esclavizado a las características glandulares de su vida que no sean de su agrado. Estas influencias pueden
modificarse gracias a los descubrimientos de la ciencia y a los principios
místicos de la naturaleza. Como primer punto esencial debe recordarse la
antigua máxima "Conócete a Ti Mismo". Deje que este libro le revele
las verdades acerca de las glándulas endocrinas; conozca el lugar donde se
hallan situadas en su cuerpo y las funciones mentales y físicas que controlan.
El control de las glándulas puede significar el control de su vida. Estos
hechos comprobados científicamente y con su interpretación mística, son por
primera vez presentados en lenguaje sencillo y sin tecnicismos en este ameno
libro, con cuya lectura todos habrán de beneficiarse.
Los místicos y
metafísicos han reconocido desde la antigüedad que ciertas influencias y
poderes de naturaleza Cósmica son accesibles, que podemos disponer de una
energía Divina, la cual afecta nuestra habilidad creadora, personalidad y
bienestar físico. Desde siglos atrás se ha venido especulando sobre qué área y
qué órganos del cuerpo con tienen tal agente, es decir, ese medio de contacto
entre lo Divino y lo físico. Hoy ya se sabe que algunas glándulas gobiernan el
influjo de energía Cósmica que entra al cuerpo, y que son esas glándulas
las que aceleran o restringen ese influjo. Lo que es este proceso
de alquimia Divina y
cómo trabaja, está fascinadoramente explicado en este libro de hechos
sorprendentes.
El Dr. M. W. Kapp, autor de esta obra, gozó durante su vida de gran estimación de parte de la fraternidad médica, no obstante el hecho
de haber expresado también un pro fundo conocimiento de las leyes místicas de
la vida y su influencia sobre el funcionamiento del cuerpo físico.
INTRODUCCIÓN POR EL DR. H. SPENCER LEWIS
DOCTOR EN FILOSOFÍA, F. R. C.
El Doctor
H. Spencer Lewis,
Primer Imperator de la Orden Rosacruz AMORC
para el presente
ciclo de actividad, y autor
de muchas otras obras sobre misticismo, filosofía y metafísica, escribió una
interesante introducción a este libro elogiando muy particularmente la obra y a
su autor.
Precio: un dólar
y noventa centavos ($1.90
moneda americana).
CÓMO OBTENER
ESTOS LIBROS
Si la librería que usted visita no tiene a la venta estos libros y usted lo prefiere así, puede
enviar su pedido di rectamente a nosotros junto con la remesa de su valor.
Nuestros precios son en moneda americana. No envíe estampillas. Sus libros le
serán remitidos por correo certificado, sin re cargo de precio.
Dirija su
pedido a: DEPARTAMENTO DE SUMINISTROS
Parque Rosacruz San José, California 95114, E. U.A.

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