Psicología Esotérica I. Capítulo III Los rayos y el hombre.
Recopilación exclusivamente
sin fines de lucro para las Adicciones.
Maestro Djwhal Khul
Alice A. Bailey.
Psicología Esotérica I.
CAPÍTULO III
Los rayos y el hombre.
INTRODUCCIÓN
HE
TRATADO ya uno de los problemas fundamentales que enfrenta hoy
El hombre es una entidad viviente, un
consciente hijo de Dios (un alma) que ocupa un cuerpo animal. Esto es lo
importante. Por lo tanto constituye un eslabón, que está lejos de ser el
eslabón perdido. Unifica en sí mismo los resultados del proceso evolutivo tal
como ha sido llevado a cabo durante épocas pasadas, y debido a esto puede poner
en contacto un nuevo factor, el aspecto individual del conocimiento y
sostenimiento de sí mismo. La presencia de este factor y aspecto es lo que
diferencia al hombre del animal. Este aspecto produce en la humanidad la
conciencia de la inmortalidad, la autopercepción y la auto centralización, lo
cual hace que el hombre sea a imagen de Dios. Dicho poder innato y oculto
proporciona al hombre la capacidad de sufrir, que ningún animal posee, y
también lo capacita para cosechar los frutos de su experiencia en el reino del
intelecto. Esta misma capacidad en embrión, está latente en el reino animal y
en el dominio de los instintos. Tal propiedad peculiar de la humanidad le confiere
el poder de percibir los ideales, registrar la belleza, reaccionar
voluptuosamente a la música y gozar del color y
El hombre se encuentra a mitad del camino entre el cielo y la tierra, con sus pies hundidos en el lodo de la vida material y la cabeza en el cielo. En la mayoría de los casos cierra sus ojos y no ve la belleza de la visión celestial, o los abre y los fija en el lodo y el limo que cubre sus pies. Pero cuando abre sus ojos y los eleva por un breve instante, ve el mundo de la realidad y de los valores espirituales, entonces comienza la vida turbulenta y azarosa del aspirante.
La humanidad es el custodio del misterio oculto, y la dificultad consiste en que lo que el hombre oculta al mundo también se le oculta a él. Por eso ignora la maravilla de eso que contiene y nutre. La humanidad es la caja del tesoro de Dios (el gran secreto masónico), porque sólo en el reino humano, como señalaron hace tiempo los esotéricos, se encuentran juntas y en pleno florecimiento las tres cualidades divinas. En el hombre, Dios el Padre ha ocultado el secreto de la vida; en el hombre, Dios el Hijo ha ocultado los tesoros de la sabiduría y el amor; en el hombre, Dios el Espíritu Santo ha implantado el misterio de la manifestación. Únicamente la humanidad puede revelar la naturaleza de la Deidad y de la vida eterna. Al hombre se le ha otorgado el privilegio de revelar la naturaleza de la conciencia divina, y poner ante los ojos de los hijos de Dios (reunidos en cónclave antes de la disolución) lo que permanece oculto en la Mente de Dios. De allí el mandato (observado en las palabras del gran Instructor cristiano) de que debemos poseer "la mente de Cristo", mente que debe morar en nosotros y revelarse en la raza humana cada vez con mayor plenitud. Al hombre se le ha confiado la tarea de elevar la materia al cielo y de glorificar correctamente la vida de la forma mediante la manifestación consciente de los poderes divinos.
Explicar adecuadamente el maravilloso destino del reino humano está más allá de mi poder o de la capacidad de cualquier pluma humana, no importa cuán grande sea la realización del hombre y su respuesta a la belleza del mundo de Dios; la divinidad tiene que ser vivida, expresada y manifestada para poder ser comprendida. Dios tiene que ser amado, conocido y revelado dentro del corazón y el cerebro humanos, para poder ser captado intelectualmente.
La Jerarquía de místicos y de los que conocen y aman a Dios, expresan hoy esta verdad revelada en los planos mentales y emocionales. Pero ha llegado el momento en que la manifestación de esta realidad puede, por primera vez y en verdad, expresarse en el plano físico en forma grupal y organizada, en vez de hacerlo por intermedio de unos cuantos inspirados hijos de Dios, que en épocas pasadas encarnaron como garantía de futuras posibilidades. La Jerarquía de Ángeles y Santos, de Maestros, Rishis e Iniciados, ahora puede empezar a organizarse en forma material en la Tierra, porque hoy la idea grupal está ganando terreno rápidamente y la naturaleza de la humanidad está siendo mejor comprendida. Puede verse que la Iglesia del Cristo, hasta ahora invisible y militante, se materializa lentamente y se convierte en la Iglesia visible y triunfante.
Ésta es la gloria de la futura era acuariana,
de la próxima revelación del ciclo evolutivo y de la tarea del futuro
inmediato. El drama real de esta triple relación (de la cual, como hemos visto,
el sexo físico es sólo el símbolo) será representado, en gran escala> en la
vida del aspirante moderno durante los próximos cincuenta años. Lo que
simbólicamente se denomina "el nacimiento del Cristo" o segundo
nacimiento, tendrá lugar en muchas vidas y habrá nacido en la tierra un
numeroso grupo de seres espirituales, formado por quienes han unido
conscientemente y dentro de sí mismo los dos aspectos, alma y cuerpo,
consumando así el "matrimonio místico". Este conjunto de
acontecimientos individuales producirá una análoga actividad grupal, y veremos
el surgimiento "del cuerpo manifestado de Cristo" en el plano físico
y la aparición de
Estamos hoy en el proceso de esta culminación. De allí la dificultad y el sufrimiento evidentes en la vida del verdadero discípulo quien -habiendo incorporado en sí mismo, simbólicamente, los dos aspectos padre-madre, espíritu-materia, y habiendo nutrido al niño Cristo durante el período de gestación- da ahora a luz al Cristo niño en el establo y en el pesebre del mundo. En la entera consumación de esta realización general el grupo también lo logrará y el Cristo aparecerá nuevamente en la Tierra, encarnando esta vez en los muchos, y no en una personalidad. Sin embargo, cada miembro del grupo es un Cristo en manifestación; todos juntos presentan el Cristo al mundo y constituyen un canal para la fuerza y vida crísticas.
Realmente vamos de gloria en gloria. La pasada
gloria de la individualización debe desaparecer en la gloria de
En los círculos esotéricos se habla demasiado
y se dicen muchas tonterías respecto al rayo a que pertenece un hombre. La
gente se entusiasma estúpidamente cuando se le dice cuál es su rayo, así como
cuando se le dice qué eran ellos en encarnaciones pasadas. La "nueva
enseñanza sobre los rayos" compite en interés con

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