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Libro Segundo. II.

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Material compilado únicamente para las Adicciones sin fines de Lucro. La Luz de Asia. Edwin Arnold. Libro Segundo. II.   de negro, como el velo que llevaba Yasodhara para mí; el combate fue ardiente en la selva,  los dientes y las garras destrozaron, en tanto que, bajo un nim   la soberbia tigresa veía  cómo nos desangrábamos, heridos cruelmente. Y recuerdo que al final vino gruñendo, pasó  frente a los otros reyes de la selva cubiertos de mordidas, a los que yo había vencido, y con  su lengua acariciadora lamió mi flanco jadeante; luego, caminando altiva, vino conmigo al  juncal, amorosamente. La rueda del nacimiento y de la muerte gira abajo y arriba”.   Entonces la joven fue dada al Príncipe por unión voluntaria 37 ; y cuando los astros  fueron favorables —Mesha, el Ram rojo era el señor del cielo— se celebró la fiesta del  matrimonio según las costumbre de los Sakyas. El gadi,   de oro fue colocado, tendidos los  ta...

Libro Segundo. I.

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                                                                             Material compilado únicamente para las Adicciones sin fines de Lucro. La Luz de Asia. Edwin Arnold. Libro Segundo. I. Cuando nuestro Señor llegó a la edad de dieciocho años, ordenó el Rey que se  construyesen tres casas magníficas, una de vigas pulidas, cubierta de madera de cedro,  caliente para los días de invierno; otra de mármoles veteados, fresca para el verano; la  tercera de ladrillos, cubierta de tejas azules, agradable para el tiempo de las siembras,  cuando los champaks 22 están cubiertos de renuevos. Subha, Suramma y Ramma eran los  nombres de las tres moradas; en su derredor florecían jardines deliciosos cruzados por  arroyos juguetones, sembrados de bosquecillos olorosos,...

Libro Primero. III.

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  Material compilado únicamente para las Adicciones sin fines de Lucro. La Luz de Asia. Edwin Arnold. Libro Primero. III. fue discutido en pleno diván16, y unos eran de una opinión y otros de otra, cuando apareció  un sacerdote desconocido que dijo: “Si la vida vale algo, el salvador de una vida posee más  al ser vivo que el que intentó matarlo. El matador estropea y destruye, el protector socorre;  dadle el pájaro”. Todos encontraron atinado este juicio; pero cuando el rey buscó al sabio  para honrarlo, había desaparecido, y alguien vio una serpiente cobra 17 que se deslizaba  fuera. ¡Los dioses vienen a menudo bajo esta forma! Es así como nuestro Señor Buda comenzó  su obra de misericordia.   Sin embargo, no conocía aún otro dolor que el del pájaro que, curado, alcanzó jubilosamente  a los suyos. Pero otro día el Rey dijo: “Ven, mi querido hijo, y mira el encanto  de la primavera, y cómo la tierra fecunda está deseosa de pr...

Libro Primero. II.

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Material compilado únicamente para las Adicciones sin fines de Lucro. La Luz de Asia. Edwin Arnold.   Libro Primero. II. divertían al pueblo. Además, vinieron mercaderes de países lejanos, trayendo, a la nueva de  este nacimiento, ricos presentes en platos de oro; chales de pelo de cabra, nardo, jade, turquesas  color de cielo crepuscular, tejidos tan finos que doce veces plegados no velaban un  rostro pudoroso, cinturones bordados de perlas, madera de sándalo, homenajes de las ciudades  tributarias; y llamaron a su Príncipe Savarthasiddh (el que hace prosperar todo), y  para abreviar, Siddartha.   Entre los extranjeros vino un santo de cabellos grises, Asita, cuyos oídos, desde  hacía largo tiempo cerrados a los ruidos de la tierra, percibían las armonías celestes, y  mientras estuvo en oración bajo su árbol pipal 7 , oyó que los Devas cantaban en honor del  nacimiento de Buda. Estaba dotado de maravillosa ciencia, gracias a su ...